Participantes

 

Contacto

 

Vientos de cambio en África:

Rodesia en camino de tener gobierno negro

 

Ruy Mauro Marini

 

Fuente: Excélsior, México, 21 de marzo de 1976.

 

Tras el derrumbe del imperio colonial portugués en África, y el ascenso de fuerzas revolucionarias de inspiración marxista en la mayoría de los nuevos países, la pieza clave para asegurar la defensa de los intereses norteamericanos en esa región pasaba a ser automáticamente Angola. La victoria ya indiscutible del MPLA puso en jaque a los principales peones de Estados Unidos y sus aliados: África del Sur y Rodesia.

Ambos son países ricos en minería y productos agrícolas, y cuentan con un sector industrial que gana importancia (en Sudáfrica más que en Rodesia). En ambos, una minoría blanca ha impuesto un régimen represivo sobre la inmensa masa de la población negra.

Es natural que, en uno como en otro, las relaciones con la población negra oprimida adquiera rasgos conflictivos. Para África del Sur el problema se complica, dado que ocupa ilegalmente un extenso territorio enclavado entre este país y Angola: Namibia, donde tiene que vérselas con una organización político-militar que recurre a la lucha guerrillera, la Organización de los Pueblos de África Sudoccidental (OPASO).

Rodesia es el eslabón débil

El gobierno rodesiano, a su vez, tiene que enfrentarse actualmente al ala radical del Congreso Nacional Africano (CNA). Éste resultó de la fusión, a fines de 1974, de dos antiguos movimientos negros, pero se escindió, en septiembre pasado. De él se ha destacado un sector moderado, encabezado por Joshua Nkomo, quien negocia con Ian Smith el remplazo del actual gobierno de minoría por uno de mayoría negra, y un sector radical, lidereado por el obispo Abel Muzorewa, que adopta una línea de lucha armada para derrocar a Smith.

Las semejanzas terminan allí. Rodesia es un país mediterráneo, que ha dependido tradicionalmente de Zambia, Mozambique y Sudáfrica para su comercio exterior; el primero le cerró el paso por su territorio en 1971, el segundo a principios de este mes. La minoría blanca está compuesta por cerca de 270,000 personas, que detentan el poder contra casi seis millones de negros.

No tiene Rodesia armamento pesado

El ejército rodesiano es de 5,000 hombres, reforzados desde este mes con 5,000 reservistas más; su fuerza represiva interna, de 10,000 hombres. No cuenta con armamento pesado ni con tropas entrenadas en las técnicas de la contrainsurgencia. Su relación con la antigua metrópoli, Gran Bretaña, es conflictiva, ya que ésta nunca reconoció la independencia proclamada en 1965 por la minoría blanca, bajo el liderazgo de Ian Smith.

África del Sur ocupa la punta extrema del cono sur africano y, en tal circunstancia, controla una ruta clave para el comercio con Asia y el Oriente Medio, como lo demostró el cierre del Canal de Suez. La población blanca es de unos cuatro millones y ejerce una feroz discriminación, conocida como apartheid, contra los 17 millones de negros. Su ejército asciende a 38,000 soldados profesionales y 140,000 reservistas, y se complementa con una aviación poderosa; las fuerzas represivas se componen de 75,000 soldados.

Es obvio que el eslabón débil de la herencia colonial africana es Rodesia.

Modificación del equilibrio africano

El acercamiento político y económico entre Mozambique y Zambia (que depende del primero para salir al mar) y las negociaciones que el Presidente mozambiqueño, Samora Machel, y el zambiano, Kenneth Kaunda, mantuvieron a fines de diciembre con Julius Nyerere, Presidente de Tanzania, han asegurado el apoyo de las naciones vecinas a las guerrillas rodesianas.

La situación de Rodesia parece encaminarse inevitablemente hacia el remplazo del gobierno de minoría blanca por uno de mayoría negra. Aun el éxito eventual de las negociaciones Smith-Nkomo sería temporal y daría paso a corto plazo a un gobierno realmente negro.

Las fuerzas revolucionarias africanas, que están modificando profundamente el equilibrio del continente, parecen dispuestas a centrar sus esfuerzos en este sentido. La iniciativa se desplaza de Luanda, capital de Angola, a Maputo (ex Lourenço Marques), capital de Mozambique.

Namibia es el problema siguiente

Es poco probable que esta situación se mantenga por mucho tiempo. Liquidado el problema rodesiano, vendrá inevitablemente el de Namibia. El gobierno sudafricano no puede hacerse ilusiones al respecto, pero la reciente derrota sufrida en manos del MPLA y la debilidad de Ian Smith lo obligan a ser prudente. Se inclinaría, al parecer, en favor de una solución negociada entre Smith y Nkomo, que desemboque en un gobierno de coalición del cual espera algún grado de estabilidad.

Al interior mismo de Sudáfrica, empiezan a soplar vientos de cambio. A principios de marzo, Harry Oppenheimer, presidente de la importante firma minera sudafricana, la Anglo-American Corporation, abogó por un programa urgente que elimine la discriminación racial “en un esfuerzo por unificar a todas las razas contra el comunismo”.