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Carter en Latinoamérica:

las razones de un viaje

 

Ruy Mauro Marini

 

Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en El Universal, México, miércoles, 29 marzo 1978.

 

La visita del presidente James Carter a Venezuela y Brasil —que se había programado inicialmente para noviembre pasado, sufriendo un aplazamiento— no promete resultados espectaculares en las materias que se consideran críticas en las relaciones entre esos países y Estados Unidos. El mismo gobierno norteamericano se ha encargado de desalentar expectativas al respecto. Así, Carter ha descartado la posibilidad de hacer pronunciamientos públicos significativos en Brasil, para no tener que tocar allí el tema de los derechos humanos, prefiriendo utilizar el foro venezolano. Por otra parte, el subsecretario de Estado para América Latina, Terence Todman, dijo explícitamente que la visita de Carter no significará, para Venezuela, la suspensión de las sanciones económicas que le impuso Estados Unidos, en 1975, por su calidad de miembro de la OPEP. Finalmente, voceros oficiales norteamericanos han indicado que Carter tampoco se ocupará, en su viaje, de las diferencias que mantiene respecto a la política nuclear brasileña.

Sin embargo, es evidente que el presidente norteamericano no viaja en plan de turismo. Uno de los objetivos que persigue, sin duda, es limar las asperezas y despejar el camino para que se entablen negociaciones sobre las cuestiones de interés mutuo, ya mencionadas. Estarán también presentes en las conversaciones que mantengan los problemas económicos. Un primer aspecto de éstos se refiere a las posturas de Venezuela y Brasil, por un lado, y Estados Unidos, por otro, respecto al diálogo Norte‑Sur, sobre el cual el Departamento de Estado ha anunciado importantes pronunciamientos de Carter. En otro plano están las relaciones económicas bilaterales, que presentan particular interés para Estados Unidos, en su actual corrida por recuperar o al menos defender posiciones para su comercio y sus capitales, frente a Alemania Federal y Japón.

Pero, en realidad, los problemas de carácter diplomático y económico no ocuparán toda, y quizá ni siquiera preferentemente, la atención de Carter. Aunque no fuera sino porque su solución no puede tener, con su visita, más que un impulso inicial, que tendrá que concretarse a través de negociaciones ministeriales. Llama, por lo demás, la atención la presencia en la comitiva presidencial del jefe del Consejo Nacional de Seguridad, Zbigniew Brzezinski, y el hecho de que la gira se extienda, después, a Nigeria y también Liberia. Conviene aún recordar que el mismo Brzezinski ha indicado que uno de los objetivos del viaje es la discusión de "los nuevos desarrollos políticos en el hemisferio y en el mundo", y que la Cancillería brasileña ha señalado que Carter y Geisel platicarán sobre "sus preocupaciones regionales de seguridad".

Uno de los temas que allí se comprenden, naturalmente, es Panamá; pero los trámites para la ratificación del nuevo tratado van ya adelantados y éste contiene, sobre todo con las enmiendas que le hizo el Congreso norteamericano, salvaguardias suficientes aún para Brasil. Queda, pues, como cuestión de fondo, Cuba, cuya actual posición de potencia media mundial sensibiliza tanto a Venezuela, por su situación caribeña, como a Brasil, por su política imperialista en la región y su penetración en África. El reciente cambio observado en el conflicto entre Etiopía y Somalia, con el consecuente reforzamiento de la posición de Cuba en África, hace aún más segura su inclusión en las conversaciones de Carter en Caracas y Brasilia, así como en Lagos.

Es a este aspecto de las conversaciones —cuyos resultados serán, sin duda, poco publicitados, si es que llegan a serlo— que debe estar atenta la opinión pública internacional.