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Brasil:

necesidad de la reforma política

 

Ruy Mauro Marini

 

Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en El Universal, México, miércoles, 23 mayo 1979.

 

Circula en Brasil la noticia de que el Gobierno enviará el mes próximo un proyecto de amnistía al Congreso. Aunque la información no sea oficial, no ha sido desmentida. Su confirmación representaría un rudo golpe al partido legal de oposición, Movimiento Democrático Brasileño (MDB).

La amnistía se ha convertido, en los últimos años, en el principal factor de movilización de las capas más politizadas de la sociedad brasileña. En las elecciones legislativas del año pasado, fue la bandera por excelencia de la oposición y ha logrado imponerse aún a los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas. Actualmente, ya no se discute en Brasil si habrá amnistía política, sino tan sólo si ella será amplia e incondicional, como pretende la oposición, o restringida y selectiva, como quiere el Gobierno.

Era de suponerse que, tan pronto se instalara el nuevo Congreso y asumiera la presidencia el general Joao Baptista Figueiredo, el MDB tomaría la iniciativa de proponer su proyecto de amnistía a la deliberación parlamentaria. Ello hubiera dado satisfacción a sus bases y le habría permitido adelantarse al Gobierno, dejándolo en la incómoda situación de tener que definirse a partir de la propuesta de la oposición. Aprobado el proyecto, el MDB recogería los laureles por haber peleado por la amnistía amplia, mientras que al Gobierno le quedaría la corona de espinas por las trabas y restricciones que le impusiera.

La situación tomará un cariz diferente, si el proyecto que se discuta en el Congreso parte de la iniciativa gubernamental. Independientemente de las reservas que pueda hacerle, el MDB estará forzado a aprobarlo, por insuficiente que sea, so riesgo de aparecer ante la opinión pública en actitud contraria a la amnistía. Su aprobación validará la amnistía restringida planteada por el Gobierno, además de dejarle a éste el mérito de haber sido quien la puso en discusión.

Ello está mostrando la incapacidad del MDB para convertirse en una opción política efectiva respecto al amplio movimiento de descontento y contestación a la dictadura militar, que cunde en Brasil. Situación comprensible, si consideramos que el MDB no ha sido sino el desagüe electoral, creado por el propio sistema bipartidista impuesto al país, y no un factor real de movilización y organización de la oposición. En tanto que expresión parcial y contingente del movimiento de oposición, el MDB se ha constituido en una amalgama de grupos disímiles e intereses encontrados, que tienden a neutralizarse en su seno y a conducirlo, pues, al inmovilismo,

En esas circunstancias, el nuevo período al que entró el proceso político brasileño, al cumplirse la renovación del legislativo y del ejecutivo, en los meses recientes, imprime a la existencia del MDB el sello de la caducidad. El panorama electoral no presenta, en los próximos cuatro años, ningún evento significativo, que motive a la oposición a situarse preferentemente en ese plano. Más bien, las distintas fuerzas que lo conforman se inclinan por buscar arietes, que abran las brechas institucionales que les permitan seguir avanzando.

Inútilmente los políticos que se cobijan en el MDB, capitalizando en provecho propio el descontento popular, tratarán de identificar la unidad del movimiento antidictatorial con la supervivencia del partido. Para que esa unidad pueda darse de hecho, de acuerdo a las nuevas condiciones tácticas, habrá que levantar la consigna de la libre organización de los partidos y, junto con ella, la de un frente amplio contra la dictadura, que sustituya al viejo MDB.