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Armas brasileñas:

opción chilena ante EU

 

Ruy Mauro Marini

 

Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en El Universal, México, miércoles, 30 mayo 1979.

 

La situación del cono sur, agitada por antiguas rivalidades y problemas fronterizos, resentirá la acción de un nuevo factor de desequilibrio, si se confirma la noticia de que Chile negocia un acuerdo para compra de armamento a Brasil. La información fue proporcionada por el diario O Globo, generalmente bien informado, al día siguiente de la llegada a ese país del comandante en jefe de la Fuerza Aérea y miembro de la Junta Militar chilena, brigadier Eduardo Mattei. Según el periódico, Mattei viaja con el propósito de obtener de Brasil el suministro de material bélico, en especial tanques y aviones.

La industria bélica brasileña no sólo está en condiciones de atender a pedidos de esa naturaleza, sino que los necesita. Impulsada a partir de 1965 por el actual régimen militar, tuvo desde el principio como objetivo las Fuerzas Armadas brasileñas, pero también la exportación. Su desarrollo alcanzó una nueva etapa en el curso del período gubernamental del general Ernesto Geisel, que concluyó en marzo pasado.

Se logró, entonces, la concentración de las empresas militares de fabricación de armamento en un solo establecimiento, la llamada Industria de Material Bélico (Imbel). Al dejar la dirección de ésta, en marzo del año pasado, el general Augusto de Oliveira Pereira afirmó que se había cumplido ya la primera fase del proyecto, vale decir la absorción de las ocho plantas fabriles con que contaba el Ejército, y se entraba a la segunda, que consiste en la contratación de acuerdos de producción con la empresa privada.

Paralelamente, se creaban empresas mixtas, destacándose la Empresa Brasileña de Aeronáutica (Embraer), cuyos aviones tienen como principal mercado a las Fuerzas Armadas brasileñas. Más recientemente, con la participación de la Aerospatiale francesa, se constituyó la Helicópteros de Brasil (Helibrás), cuya primera entrega se realizará en el segundo semestre de este año. En la línea coheteril, destaca la Avibrás, para cuyos modelos Sonda (desarrollados en colaboración con la Fuerza Aérea) existe ya acuerdo de exportación a Alemania Federal.

La información disponible indica que, en 1975, se desarrollaban en Brasil, en fase de proyecto o de producción, líneas de fabricación de aviones de combate, entrenamiento y transporte; de helicópteros; de cohetes y mísiles; de barcos de guerra pesados y submarinos, y de tanques y otros vehículos blindados. En su mayor parte, las licencias provienen de Europa occidental, en particular de Francia, República Federal de Alemania, Inglaterra e Italia, siendo poco significativa la participación norteamericana. Las estadísticas registran exportaciones (en especial de aviones, tanques y otros blindados) a países africanos y árabes, así como latinoamericanos: Bolivia. Paraguay, Uruguay y Chile.

Un acuerdo como el que buscaría ahora Mattei no llega a constituir, pues, un precedente, dado que los dos países han realizado ya operaciones de este tipo. Sin embargo, en las actuales circunstancias, reviste un carácter político distinto. Primero, porque revela que, a raíz de sus roces con el Gobierno norteamericano, Chile trata de reforzar su posición recurriendo a Brasil, el cual aparece así, por primera vez, como alternativa a Estados Unidos en Sudamérica en el plano de la industria bélica. Segundo, porque de acceder a las pretensiones chilenas, Brasil estaría modificando la posición de cautela que ha asumido en los conflictos entre el Gobierno de Santiago y sus vecinos, en particular Argentina.

Todo esto no hará sino complicar el delicado juego político‑militar sudamericano.