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Portugal:

la FUP, un dato nuevo en la izquierda

 

Ruy Mauro Marini

 

Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en El Universal, México, miércoles, 27 febrero 1980.

 

El presente año se anuncia decisivo para el curso del proceso iniciado en Portugal en abril de 1974, dado el grado de enfrentamiento a que han llegado las distintas fuerzas políticas y el hecho de que éstas tendrán que concurrir a dos actos eleccionarios (los comicios legislativos de septiembre y los presidenciales de diciembre o enero), que fijarán el marco en que deberá transcurrir la vida política en los próximos cuatro años. Esta situación está provocando reajustes en el campo popular, tendientes a hacer frente a la amenaza derechista.

Entre las medidas adoptadas, destaca la formación de la Fuerza de Unidad Popular, a principios del mes pasado. La FUP se ha creado por iniciativa del mayor Otelo Saraiva de Carvalho, figura destacada del movimiento revolucionario del 25 de abril, quien goza de un significativo prestigio popular, que alcanza a los militares (es importante observar que en las Fuerzas Armadas siguen gravitando con peso elementos progresistas y aún revolucionarios). En ella confluyen las numerosas organizaciones a la izquierda del Partido Comunista (siete, actualmente), con la perspectiva de convertir al frente en un partido que cuente con una real base de masas.

Tal como se encuentra ahora, la FUP es todavía un proyecto, con todo lo indefinido que esto comporta. En el vértigo, Saraiva de Carvalho se apoya en una comisión asesora, formada por representantes de las organizaciones, y un comité ejecutivo provisorio, en torno al cual se vinculan organismos encargados de la formulación programática, del trabajo organizativo, de las actividades políticas y culturales de masas. Esta situación prevalecerá hasta el mes de marzo, cuando una conferencia nacional estructurará definitivamente la nueva fuerza.

El surgimiento de la FUP en el cuadro político portugués introduce elementos capaces de influir profundamente en su dinámica. De partida, ofrece a las organizaciones que la integran la posibilidad de contar con una bancada parlamentaria significativa (según los más optimistas, ésta podría llegar a veinte parlamentarios, al revés de tener sólo un diputado, como ahora). Esto implicaría desplazamientos en la base electoral de la izquierda, bastando con recordar que si en los recientes comicios parlamentarios, esas organizaciones no alcanzaron sino un 3 por ciento de la votación, en las elecciones presidenciales pasadas Saraiva de Carvalho obtuvo, como candidato independiente, un 17 por ciento, mordiendo en las bases socialistas y, sobre todo, comunistas.

Es natural, pues, que el PC se muestre hostil a la iniciativa de la FUP. Para ello, concurre además otra razón de peso: en las circunstancias actuales, con la derecha a la ofensiva, el PC se encuentra en posición privilegiada para presionar al Partido Socialista, en el sentido de una alianza que despejaría el camino para su participación en el gobierno. El éxito de la FUP aumentaría el margen de maniobra del PS en el juego político. Conviene observar que esto podría favorecer el desarrollo de la inclinación a la izquierda por parte de sectores dirigentes y de base en el PS, la cual se ve frenada actualmente por el viejo antagonismo que opone ese partido a los comunistas.

En definitiva, el éxito de la FUP dependerá de que las organizaciones que la integran no la utilicen simplemente como trampolín para superar la crisis que viven actualmente. En la medida en que éstas depongan, en aras de un verdadero partido de masas, las actitudes izquierdistas y sectarias que las han llevado a esa crisis, podrá la FUP recuperar y encauzar el potencial revolucionario que el 25 de abril hizo emerger en la sociedad portuguesa.