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Discurso del compañero Luis Cerda

[Ruy Mauro Marini], representante del MIR en Europa

 

Fuente: discurso en Frankfurt, Alemania Federal, 14 de octubre 1974, Correo de la Resistencia, órgano del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile en el exterior, n. 3-4, septiembre-octubre de 1974, pp. 62-66 [PDF].

 

Compañeros:

Nos encontramos aquí presentes para manifestar una vez más nuestro repudio al régimen represivo y antipopular que hace un año se instaló en Chile.

La importancia de ese repudio asume, sin embargo, una significación mayor todavía que en el pasado. En efecto, la Junta gorila que ahogó a sangre y fuego los esfuerzos de las masas trabajadoras chilenas por lograr una sociedad más justa, una sociedad socialista, esa Junta gorila, con las manos manchadas de sangre, intenta dar al mundo una apariencia de ablandamiento. Así es como ha anunciado la suspensión del estado de guerra interna, ha liberado algunos de los más connotados personeros del gobierno que encabezaba Salvador Allende y deja entrever la posibilidad de liberar algunos más.

¿Qué significa, compañeros, ese aparente cambio de actitud de la Junta? ¿Qué significa, cuando sabemos que se mantiene el estado de sitio y el toque de queda, que siguen las redadas masivas (en un solo día en Santiago fueron arrestadas más de 10 mil personas), la tortura y el terror?

Es importante tener esto presente, compañeros, pues sólo así entenderemos el porqué de esas medidas de aparente ablandamiento de la política de la Junta gorila. Su objetivo es atenuar aquellos aspectos del régimen militar instalado en Chile que más debilitan su posición en el exterior, pero lo hace justamente para quedarse con las manos más libres aún para continuar reprimiendo al pueblo de Chile.

Y la verdad, compañeros, es que la Junta no puede dejar de ejercer la represión. Se equivocan, como se han equivocado siempre, algunos sectores reformistas de la izquierda chilena, que creen que ese ablandamiento es algo real, y que sería posible, mediante una actitud más cautelosa, dentro y fuera del país, llevarlo a un grado más alto de desarrollo.

No, compañeros, el régimen militar que oprime al pueblo chileno no puede renunciar a la represión.

No puede porque tiene contra sí a la inmensa masa de la clase obrera, sometida a trabajos forzados, a salarios de hambre y enfrentada a un alza de precios sin precedentes, que alcanzará, hacia fines del año, en lo que se refiere a bienes esenciales de consumo, un 3 mil por ciento.

La Junta gorila no puede suspender la represión cuando ha provocado, en un país que cuenta con 2 millones de trabajadores activos, un desempleo de 500 mil personas, o sea, de un 25 por ciento.

No puede hacerlo porque golpea los intereses de los estudiantes, de los cuales la mitad ha sido expulsada de las universidades, y de los empleados públicos, que están bajo la amenaza de ser despedidos hasta fines del año en una cantidad de 100 mil personas.

No puede suspender la represión porque golpea los intereses de los sectores más débiles de las clases medias, los medianos y pequeños industriales y comerciantes, que se enfrentan a un mercado en retroceso.

No puede, cuando miles de pobres revuelven los tarros de basura en busca de alimento o van de puerta en puerta a pedir un mendrugo de pan.

Por ello, compañeros, por la miseria en que ha hundido al pueblo de Chile, mientras ofrece simultáneamente los más grandes privilegios a la gran burguesía nacional y a los grupos imperialistas, por todo ello, el régimen militar ha creado en Chile una situación potencialmente explosiva, que sólo puede mantenerse bajo la más feroz represión. Y esto no es todo: no se trata simplemente de una situación potencialmente explosiva, sino de un proceso real de organización de las masas trabajadoras, de la clase obrera y los pobres de la ciudad y del campo, para hacer frente a aquellos que los oprimen y los explotan.

Así es como se han ido formando, a un ritmo cada vez más rápido, los comités de Resistencia, que tienden ya a conformar en todo el país un amplio Movimiento de Resistencia Popular. Allí, unidos en torno a los obreros, las masas explotadas del país están forjando el instrumento de lucha que les permitirá más adelante echar por tierra ese régimen opresivo que las agobia y retomar la marcha que venían siguiendo hacia un régimen realmente democrático y libre, un régimen socialista.

 

Compañeros:

Hablo en nombre de un partido que se ha puesto desde un principio a la cabeza de esa lucha, de un partido que sabe que sólo el desarrollo de la Resistencia Popular permitirá derribar mañana por la fuerza, compañeros —porque contra la fuerza sólo cabe la fuerza—, a la Junta gorila, instrumento del gran capital nacional y extranjero. Nuestros camaradas están en Chile, nuestra dirección está en Chile. Desde allí, hombro a hombro con los obreros y los campesinos, construyen lo que será mañana una organización popular de fuerza incontenible, que hará volar por los aires la camisa de fuerza que se ha impuesto al pueblo de Chile.

La dictadura militar sabe de nuestra lucha y teme nuestra acción. No hace todavía dos meses, el esbirro Pinochet justificaba la existencia del estado de guerra interna por el hecho de que existe y actúa en Chile el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

Es más, compañeros: los gendarmes de los intereses de la burguesía y del imperialismo han llegado al descaro de hacernos proposiciones.

Así es como vienen a proponer que, a cambio del desarme del MIR y nuestra renuncia a combatirlos, pondrían en libertad a nuestros camaradas presos y permitirían su salida, así como la de los miembros de nuestra Comisión Política, hacia el exterior.

Nuestra respuesta, compañeros, fue ¡NO!

Más aún: nuestra respuesta fue mandarle decir a la Junta que aunque quisiéramos no renunciaríamos jamás a nuestra lucha porque ella no es solamente nuestra lucha, sino la lucha de todo un pueblo.

Ésta es la cuestión de fondo, compañeros: no es sólo por nuestro gusto qué planteamos la lucha armada contra la Junta y su derrocamiento, para instalar en Chile un gobierno de obreros y campesinos. Lo hacemos porque somos parte integrante de los obreros y los campesinos, de los pobladores, de todo el pueblo de Chile.

Y es todo el pueblo de Chile, compañeros, quien se organiza y se prepara para levantarse en armas contra la Junta gorila, contra los sirvientes de la burguesía y del imperialismo, para tomar en sus manos los destinos del país.

Nuestro mérito, si lo tenemos, es comprender esto y no dejarnos engañar, por los cantos de sirena de la Junta, a diferencia de algunos sectores reformistas de la izquierda. Nuestro mérito, si lo tenemos, es ponernos enteramente al servicio de la causa de los obreros y todos los trabajadores de Chile en la lucha por su liberación.

Y vamos más allá, compañeros: porque no es sólo Chile el que ha de liberarse de la opresión burguesa e imperialista. Es toda América Latina. Por esto, junto a otras fuerzas revolucionarias del continente, como el ERP de Argentina, los Tupamaros de Uruguay y el ELN de Bolivia, hemos constituido una Junta de Coordinación Revolucionaria [JCR], que se extenderá cada vez más por lo que ha sido hasta ahora el patio trasero del imperialismo norteamericano, por lo que habrá de ser mañana una América Latina socialista.

En esta lucha, compañeros, necesitamos más que nunca de la solidaridad de los revolucionarios y progresistas de todo el mundo. Estamos cerrando en Chile una primera etapa: la de la organización clandestina del pueblo, en el Movimiento de Resistencia Popular, para pasar a formas más altas de combate, a las formas de la lucha armada de masas contra la burguesía, el imperialismo y sus esbirros.

Para cerrar esta etapa y sobre todo para iniciar la que sigue necesitamos más que nunca de vuestro apoyo combativo y militante.

Por esto agradecemos su presencia en este acto, que sabemos no representa una manifestación simplemente retórica. Sabemos que los que están aquí presentes están manifestando su disposición a colaborar por todos los medios posibles al desarrollo de la resistencia popular chilena y del movimiento revolucionario latinoamericano.

En nombre del MIR, compañeros, en nombre de la JCR, no puedo sino darles las gracias y asegurarles:

 

¡LA RESISTENCIA POPULAR TRIUNFARA!