{"id":1015,"date":"1978-10-11T07:09:00","date_gmt":"1978-10-11T07:09:00","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1015"},"modified":"2022-03-23T18:59:16","modified_gmt":"2022-03-23T18:59:16","slug":"la-cuestion-del-fascismo-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1015","title":{"rendered":"La cuestio\u0301n del fascismo en Ame\u0301rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"540\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/cdmx-5267434_960_720-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1642\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/cdmx-5267434_960_720-edited.jpg 960w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/cdmx-5267434_960_720-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/cdmx-5267434_960_720-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/cdmx-5267434_960_720-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.cuadernospoliticos.unam.mx\/\">Cuadernos Pol\u00edticos<\/a> n. 18, octubre-diciembre de 1978, M\u00e9xico, Ediciones Era, pp. 13-34. Se publica en este sitio gracias a Ediciones Era. Intervenciones ante el seminario sobre \u201cLas fuentes externas del fascismo: el fascismo latinoamericano y los intereses del imperialismo\u201d, realizado en el Seminario Permanente sobre Am\u00e9rica Latina (SEPLA), M\u00e9xico, el 20 de julio de 1978.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\" id=\"pio-garcia-agustin-cueva-ruy-mauro-marini-y-theotonio-dos-santos\">P\u00edo Garc\u00eda, Agust\u00edn Cueva, Ruy Mauro Marini y Theotonio dos Santos.<\/h5>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"pio-garcia\">P\u00edo Garc\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Me corresponde plantear algunas breves consideraciones iniciales sin otro objeto que contribuir a situar la discusi\u00f3n de hoy en relaci\u00f3n a problemas determinados. Como nadie ignora en esta reuni\u00f3n, desde el golpe de Estado de 1964 en Brasil y, m\u00e1s a\u00fan, desde septiembre de 1973, con el golpe de Estado en Chile y la instauraci\u00f3n de la dictadura de Pinochet, la literatura de ciencias sociales y pol\u00edtica en Am\u00e9rica Latina se ha venido ocupando crecientemente de la discusi\u00f3n sobre la presencia de reg\u00edmenes de car\u00e1cter fascista en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata propiamente de una discusi\u00f3n, esto es, del tratamiento de un tema en cuyo planteamiento y desarrollo se han expuesto caracterizaciones e interpretaciones diversas entre las que se ha suscitado fuerte controversia. La discusi\u00f3n no se reduce, ciertamente, a las diferencias existentes en cuanto a la definici\u00f3n de los reg\u00edmenes o las formas de dominaci\u00f3n surgidas en Am\u00e9rica Latina, sino que, por el contrario, \u00e9stas se vinculan a diferencias y controversias existentes tambi\u00e9n en cuanto a las formas de comprensi\u00f3n e interpretaci\u00f3n general de los problemas del desarrollo latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De aqu\u00ed precisamente el inter\u00e9s de considerar estas cuestiones con Theotonio dos Santos, Ruy Mauro Marini y Agust\u00edn Cueva, quienes han contribuido con trabajos importantes tanto respecto al \u00e1mbito general de la teor\u00eda del desarrollo latinoamericano como al tratamiento, en especial, de la cuesti\u00f3n del fascismo en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me parece que el debate se realzar\u00e1 en la misma medida que no soslaye sino que por el contrario atienda efectivamente a los puntos de vista discrepantes expresados en los planteamientos o formulaciones recientes, y en particular por los propios participantes en la discusi\u00f3n. Efectivamente, entre los tres expositores reunidos se han expresado marcadas diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay quienes en el desarrollo de sus investigaciones han destacado por su elaboraci\u00f3n de la categor\u00eda de la dependencia, por el estudio de la forma dependiente del desarrollo capitalista latinoamericano. Tal es se\u00f1aladamente el caso de dos Santos, de quien acabamos de conocer&nbsp;<em>Imperialismo y dependencia<\/em>, y de Marini, con&nbsp;<em>Dial\u00e9ctica de la dependencia<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n<\/em>. Cueva por el contrario, quien acaba de publicar su libro sobre&nbsp;<em>El desarrollo capitalista de Am\u00e9rica Latina<\/em>, ha considerado cr\u00edticamente la llamada \u201cTeor\u00eda de la dependencia\u201d, particularmente en su art\u00edculo llevado por primera vez a discusi\u00f3n en el Congreso Latinoamericano de Sociolog\u00eda de San Jos\u00e9 de Costa Rica, en 1974.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este es un orden de diferenciaci\u00f3n que est\u00e1 planteado entre los expositores de esta tarde, pero no es el \u00fanico; hay adem\u00e1s otras disparidades que no son siempre coincidentes con las que existen en este primer plano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a las consideraciones acerca del llamado fascismo dependiente, fascismo criollo o neofascismo, dos Santos y Cueva se cuentan entre quienes han acogido la caracterizaci\u00f3n de fascista en relaci\u00f3n a determinados reg\u00edmenes militares surgidos en Am\u00e9rica Latina en el curso de los \u00faltimos tres lustros. Marini, por el contrario, pese a que no ha dejado de emplear la expresi\u00f3n&nbsp;<em>fascismo militar<\/em>&nbsp;en algunos de sus trabajos, se orienta a una caracterizaci\u00f3n en t\u00e9rminos alternativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n se complicar\u00eda m\u00e1s si introduj\u00e9ramos aqu\u00ed elementos que se han hecho presentes en algunas referencias recientes sobre el tema, seg\u00fan las cuales la caracterizaci\u00f3n de fascismo dependiente corresponde a una proyecci\u00f3n pol\u00edtica mecanicista, atribuible a la deformaci\u00f3n limitante de lo que se califica como economicismo dependentista. Tales referencias, que para la cr\u00edtica del dependentismo se apoyan, por ejemplo, en el trabajo de Agust\u00edn Cueva, parad\u00f3jicamente suelen no considerar que pese a su cr\u00edtica de la \u201cTeor\u00eda de la dependencia\u201d, Cueva acepta la categor\u00eda de fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las indicaciones anteriores dan una ligera idea de los t\u00e9rminos bastante contrapuestos en que se desarrolla la discusi\u00f3n en la actualidad, y creo que ser\u00eda de beneficio para todos si las exposiciones que escuchemos nos permiten adentrarnos, de la manera m\u00e1s viva posible, en las diferentes posiciones con que se aborden las cuestiones que susciten en el debate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A este respecto, me atrever\u00eda a sugerir algunos problemas que me parecen entre los m\u00e1s d\u00e9biles tratados en los ensayos de comprensi\u00f3n del car\u00e1cter de los reg\u00edmenes sobre los que se discute la pertinencia de la categor\u00eda de fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, el problema de precisar el \u00e1mbito, el plano, el nivel de an\u00e1lisis de que se trata. \u00bfSe los considera puramente en tanto reg\u00edmenes propiamente tales, vale decir, en tanto modalidades determinadas de articular el ejercicio del poder? \u00bfO se los considera en cuanto formas estatales, vale decir, en cuanto expresiones que asume la realidad del Estado ante los condicionamientos que importa una forma determinada de acumulaci\u00f3n tendiente a permitir la subsistencia del desarrollo capitalista en Am\u00e9rica Latina? Esto es, el primer problema sobre el que creo que ser\u00eda de inter\u00e9s alguna ampliaci\u00f3n en los planteamientos, es el de si se considera a los reg\u00edmenes de referencia meramente como modalidades de ejercicio del poder surgidas ante situaciones o coyunturas determinadas de la lucha de clases, o bien si se los considera como expresi\u00f3n de formas estatales, como reg\u00edmenes correspondientes a formas estatales que responden a tendencias profundas de la lucha entre las clases, a las propias modalidades de acumulaci\u00f3n tal cual se han hecho necesarias en el reajuste del desarrollo capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n importa por cuanto en determinadas l\u00edneas de an\u00e1lisis se suele entrever el planteamiento de que esta \u00edndole de reg\u00edmenes vendr\u00eda a representar algo as\u00ed como anomal\u00edas o perturbaciones, en cualquier caso removibles en la medida que se superen las circunstancias cr\u00edticas que impusieron su implantaci\u00f3n, para reabrir entonces la posibilidad de un desarrollo capitalista de formas democr\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de si se acepta o no su caracterizaci\u00f3n de fascista, me parece que la discusi\u00f3n sobre las determinantes estructurales profundas del surgimiento y existencia de esta \u00edndole de reg\u00edmenes contiene pues una implicaci\u00f3n pol\u00edtica de considerable importancia, en la medida en que tiende a esclarecer la cuesti\u00f3n de sus propensiones a la perduraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo problema que querr\u00eda sugerir se refiere a la actual fase en que, claramente desde el advenimiento de Carter, se advierten planteamientos o esfuerzos tendientes a promover lo que se ha dado en llamar \u201cdemocracias tuteladas\u201d, es decir el establecimiento de formas m\u00e1s flexibles a las que se dar\u00eda lugar en base a los reg\u00edmenes actuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin entrar a considerar la \u00edndole de factores a que responden, creo que se puede reconocer la aparici\u00f3n efectiva de presiones encaminadas a la pretensi\u00f3n de aligerar a estos reg\u00edmenes de algunos de sus rasgos m\u00e1s flagrantemente dictatoriales. Hay amplios sectores de la izquierda latinoamericana que conciben la eventualidad de tales intentos de democratizaci\u00f3n limitada como base propicia para situaciones de transici\u00f3n de otro car\u00e1cter. Los intentos de democratizaci\u00f3n limitada, aun los que se impulsan desde el seno mismo de dichos reg\u00edmenes y los centros imperialistas, se consideran as\u00ed en su potencialidad de desarrollo y maduraci\u00f3n de nuevas fuerzas y contradicciones, hasta que se precipiten situaciones pol\u00edticas que permitan replantear opciones revolucionarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es tras esta cuesti\u00f3n que subyace el problema a que quiero aludir. \u00bfCu\u00e1l es efectivamente la posibilidad de que situaciones de transici\u00f3n de este car\u00e1cter se sostengan en el caso de los pa\u00edses dependientes de Am\u00e9rica Latina? \u00bfCu\u00e1les son las posibilidades de perduraci\u00f3n, de estabilidad, de situaciones de transici\u00f3n en las que no se modifiquen sino que se mantengan las condiciones materiales, estructurales, que han conformado los reg\u00edmenes dictatoriales? Me parece que este problema se relaciona profundamente con las consideraciones relativas a lo que son los rasgos del nuevo patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n asumido por el capitalismo en nuestros pa\u00edses, que seguir\u00e1 siendo la realidad objetiva condicionante de las eventuales descomposiciones de los reg\u00edmenes dictatoriales o de procesos de apertura de \u00e1mbitos mayores para el desarrollo de la lucha propiamente pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un tercer problema sobre el cual creo que ser\u00eda de sumo inter\u00e9s escuchar a los expositores. En la discusi\u00f3n acerca del car\u00e1cter fascista o no fascista de determinados reg\u00edmenes latinoamericanos, se ha hecho usual destacar la importancia pol\u00edtica que ciertamente reviste su definici\u00f3n. Se establece la raz\u00f3n de esta importancia en t\u00e9rminos de sostener que, seg\u00fan se acepte o no la caracterizaci\u00f3n de fascista, se est\u00e1 atribuyendo un distinto \u00e1mbito de sustentaci\u00f3n social a las dictaduras y, en consecuencia, se reconocen \u00e1mbitos tambi\u00e9n distintos de alianzas posibles para la lucha en su contra. La cuesti\u00f3n del car\u00e1cter fascista o no fascista de estos reg\u00edmenes se plantea pues como problema central en las definiciones estrat\u00e9gicas de l\u00ednea pol\u00edtica revolucionaria, se plantea en cuanto a las posibilidades de concertaci\u00f3n de alianzas en la lucha contra la dictadura y su desarrollo revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ocurre sin embargo, que pr\u00e1cticamente en todos los trabajos se arranca de este reconocimiento para formular planteamientos determinados en cuanto al car\u00e1cter fascista o no fascista de los reg\u00edmenes, pero rara vez o pr\u00e1cticamente nunca se elucidan las consecuencias pol\u00edticas de los mismos. Es decir, en la literatura sociol\u00f3gica sobre el tema se destaca la importancia de la discusi\u00f3n sobre el car\u00e1cter fascista o no fascista de tales reg\u00edmenes en cu\u00e1nto a los enunciados sobre las posibilidades de entendimiento entre distintas fuerzas sociales para la lucha contra la dictadura. Pero hecho este reconocimiento, en la misma literatura sociol\u00f3gica normalmente no se hallan formulaciones en cuanto a las alianzas que vendr\u00edan a corresponderse con la caracterizaci\u00f3n por la que se est\u00e1 abogando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para establecer esta correspondencia entre los an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos y los planteamientos pol\u00edticos es necesario recurrir directamente a los documentos pol\u00edticos. En la literatura sociol\u00f3gica hay m\u00e1s bien un vac\u00edo. Ahora bien, tal correspondencia resulta a mi juicio un tanto m\u00e1s clara en cuanto a quienes sostienen el car\u00e1cter fascista de los reg\u00edmenes de referencia. Pero es bastante m\u00e1s complejo establecer a qu\u00e9 \u00edndole de proposiciones pol\u00edticas, a qu\u00e9 formulaci\u00f3n de alianzas posibles de lucha contra la dictadura, responden caracterizaciones que se presentan como opuestas o sustitutivas de la de neofascismo, tales como las de Estado de contrainsurgencia, Estado de seguridad nacional, Estado militar o Estado en proceso de militarizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos son pues los tres problemas que sugerir\u00eda fueran comprendidos en las intervenciones de los expositores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"agustin-cueva\">Agust\u00edn Cueva<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1] Dado el curso seguido por la discusi\u00f3n concerniente al fascismo en Am\u00e9rica Latina, me parece necesario comenzar por dos observaciones de orden general, \u00edntimamente relacionadas entre s\u00ed. La primera consiste en subrayar que \u2014al menos en mi opini\u00f3n\u2014 la caracterizaci\u00f3n de los reg\u00edmenes del cono sur como fascistas (o en su defecto como no fascistas) est\u00e1 lejos de constituir una f\u00f3rmula m\u00e1gica capaz de \u201crevelar\u201d cu\u00e1l es la l\u00ednea pol\u00edtica&nbsp;<em>concreta<\/em>&nbsp;a seguir frente a este tipo de reg\u00edmenes. La segunda observaci\u00f3n se refiere al hecho, a menudo olvidado, de que el concepto de fascismo no cierra en modo alguno las posibilidades de an\u00e1lisis de cada situaci\u00f3n nacional, con todas las determinaciones espec\u00edficas y peculiaridades que puedan presentar. Al menos en la perspectiva marxista la categor\u00eda de fascismo es una categor\u00eda abierta a la historicidad, como lo demuestra este pasaje ya cl\u00e1sico de Dim\u00edtrov, que en raz\u00f3n de su misma apertura pareciera anticipar el desarrollo de algunos de los procesos ocurridos en el \u00e1rea latinoamericana:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Agustin_Cueva.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1640\" width=\"251\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Agustin_Cueva.jpg 251w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Agustin_Cueva-190x300.jpg 190w\" sizes=\"(max-width: 251px) 100vw, 251px\" \/><figcaption>Wikiwand<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desarrollo del fascismo y la propia dictadura fascista \u2014escribi\u00f3 Dim\u00edtrov en 1935\u2014 adoptan en los distintos pa\u00edses&nbsp;<em>formas diferentes<\/em>, seg\u00fan las condiciones hist\u00f3ricas, sociales y econ\u00f3micas, las particularidades nacionales y la posici\u00f3n internacional de cada pa\u00eds. En unos pa\u00edses, principalmente all\u00ed donde el fascismo no cuenta con una amplia base de masas, y donde la lucha entre los distintos grupos en el campo de la propia burgues\u00eda fascista es bastante dura, el fascismo no se decide a acabar inmediatamente con el parlamento, y permite a los dem\u00e1s partidos burgueses, as\u00ed como a la socialdemocracia, cierta legalidad. En otros pa\u00edses, donde la burgues\u00eda dominante teme el&nbsp;<em>pr\u00f3ximo<\/em>&nbsp;estallido de la revoluci\u00f3n, el fascismo establece su monopolio pol\u00edtico ilimitado, bien de golpe y porrazo, bien intensificando cada vez m\u00e1s el terror y el ajuste de cuentas con todos los partidos y agrupaciones rivales, lo cual no excluye que en el momento en que se agudiza de un&nbsp;<em>modo especial<\/em>&nbsp;su situaci\u00f3n, intente extender su base para&nbsp;<em>combinar<\/em>&nbsp;\u2014sin alterar su car\u00e1cter de clase\u2014 la dictadura terrorista abierta con una burda falsificaci\u00f3n del parlamentarismo.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es s\u00f3lo un ejemplo destinado a mostrar, de una parte, que muchas de las \u201coriginalidades\u201d del fascismo latinoamericano no son necesariamente tales, y, de otra parte, que la caracterizaci\u00f3n de determinados reg\u00edmenes como fascistas de ninguna manera da por concluida la investigaci\u00f3n, sino que m\u00e1s bien constituye en cierto nivel su punto de partida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo dem\u00e1s, creo que no es superfluo recordar aqu\u00ed la igualmente cl\u00e1sica observaci\u00f3n de Marx en el sentido de que las formas concretas del Estado \u201ccambian con las fronteras de cada pa\u00eds\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u201csociedad actual\u201d \u2014escribe Marx en 1875\u2014 es la sociedad capitalista, que existe en todos los pa\u00edses civilizados, m\u00e1s o menos libre de aditamentos medievales, m\u00e1s o menos modificada por las particularidades del desarrollo hist\u00f3rico de cada pa\u00eds, m\u00e1s o menos desarrollada. Por el contrario, el \u201cEstado actual\u201d cambia con las fronteras de cada pa\u00eds.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No pretendo entrar a desentra\u00f1ar aqu\u00ed las profundas implicaciones te\u00f3ricas de este texto, que m\u00e1s adelante insiste en la \u201cabigarrada diversidad\u201d de formas que asume el Estado capitalista, pero s\u00ed quiero destacar que el nivel mismo de concreci\u00f3n que forzosamente subyace en cada realidad estatal nos obliga a manejarnos en este terreno con la mayor cautela, sin perjuicio de que en cierto plano de generalizaci\u00f3n (de cuyas limitaciones hay que tener conciencia) podamos caracterizar a determinados reg\u00edmenes o formas de Estado como fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo personal me inclino a caracterizar de esta manera reg\u00edmenes como los del cono sur de Am\u00e9rica Latina, tomando en consideraci\u00f3n que representan la implantaci\u00f3n de una dictadura terrorista abierta de los elementos m\u00e1s reaccionarios del capital monop\u00f3lico, ejercida en contra de la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y los intelectuales <sup>3<\/sup>. A partir de esta conceptualizaci\u00f3n, que para m\u00ed tiene la ventaja de poner en claro lo esencial, o sea el contenido de clase y la forma de ejercicio de la dominaci\u00f3n <sup>4<\/sup>, es enteramente leg\u00edtimo y necesario indagar las especificidades del fascismo latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2] Una cuesti\u00f3n fundamental para ubicar el actual fen\u00f3meno fascista en un contexto m\u00e1s amplio, consiste en recordar que la representaci\u00f3n leninista del sistema capitalista: imperialista como una \u201ccadena\u201d compuesta de eslabones de diverso \u201cespesor\u201d sigue siendo plenamente v\u00e1lida en el momento presente. Se trata en \u00faltima instancia de una representaci\u00f3n que permite comprender el desarrollo desigual del capitalismo a nivel mundial, no de una manera mec\u00e1nica y simplista (pa\u00edses ricos y pa\u00edses pobres o algo parecido), sino como un proceso de desarrollo heterog\u00e9neo de un cierto n\u00famero de contradicciones que no necesariamente \u201cmaduran\u201d m\u00e1s en los puntos m\u00e1s avanzados en t\u00e9rminos de desarrollo de las fuerzas productivas. Por el contrario, en la concepci\u00f3n de Lenin esta \u201cmaduraci\u00f3n\u201d ocurre m\u00e1s bien en los \u201ceslabones d\u00e9biles\u201d del sistema, o sea en aquellas \u00e1reas en las que una confluencia de factores hist\u00f3ricos determina una acumulaci\u00f3n y agudizaci\u00f3n muy particular de contradicciones. No me propongo desarrollar aqu\u00ed mayormente esta representaci\u00f3n del problema&nbsp;<sup>5<\/sup>, sino s\u00f3lo registrar el hecho de que Am\u00e9rica Latina constituye, a&nbsp;<em>grosso modo<\/em>, uno de esos \u201ceslabones d\u00e9biles\u201d por su misma condici\u00f3n de regi\u00f3n subdesarrollada dependiente. M\u00e1s a\u00fan, estoy convencido de que la peculiar problem\u00e1tica del Estado latinoamericano en el \u00faltimo siglo s\u00f3lo puede comprenderse cient\u00edficamente a partir de esta perspectiva leninista, que, por razones obvias, me limito s\u00f3lo a se\u00f1alar como l\u00ednea de investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todas maneras resulta claro que la crisis del mundo capitalista iniciada hace una d\u00e9cada ha involucrado como es natural a todos los pa\u00edses que viven bajo este sistema, mas&nbsp;<em>no de manera homog\u00e9nea<\/em>. En Europa occidental, por ejemplo, la crisis es evidente, pero por tratarse de un \u201ceslab\u00f3n fuerte\u201d el sistema cuenta all\u00ed con suficientes \u201creservas\u201d como para paliar sus efectos, incluso de orden pol\u00edtico, a tal punto que la misma dominaci\u00f3n burguesa puede seguir present\u00e1ndose (internamente) bajo la forma de una \u201chegemon\u00eda\u201d que cuando m\u00e1s parece dejar espacio a respuestas democratizantes, pero no revolucionarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Distinto es el caso de las zonas \u201cperif\u00e9ricas\u201d, donde la acumulaci\u00f3n de contradicciones exasperada por la crisis tiende a crear verdaderas&nbsp;<em>situaciones de ruptura<\/em>, acentuando simult\u00e1neamente las posibilidades revolucionarias (que efectivamente se han hecho realidad en Vietnam, Laos, Angola, Etiop\u00eda, etc\u00e9tera) y las posibilidades de una contrarrevoluci\u00f3n burguesa como la que ha tenido lugar en vastas regiones de nuestro continente. En este sentido, el fascismo latinoamericano no es m\u00e1s que un efecto del desarrollo desigual de las contradicciones de&nbsp;<em>todo<\/em>&nbsp;el sistema capitalista imperialista, que incluso ha llevado a una especie de \u201cdesdoblamiento\u201d regional de los componentes b\u00e1sicos de la dominaci\u00f3n: coerci\u00f3n y \u201chegemon\u00eda\u201d. Creo, por esto, que antes que hablar de \u201cfuentes externas\u201d del fascismo latinoamericano, hay que ubicarlo como un fen\u00f3meno propio de ciertos \u201ceslabones\u201d de la cadena imperialista en un momento de crisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00e9 muy bien que este primer acercamiento al problema es demasiado general, puesto que deja de lado la cuesti\u00f3n de saber qu\u00e9 condiciones ya m\u00e1s particulares, nacionales e internacionales del mismo desarrollo econ\u00f3mico y no se diga de la lucha de clases, han determinado que la contrarrevoluci\u00f3n burguesa pudiera triunfar, primero, y luego revestir la forma ya concreta de fascismo. En realidad, lo \u00fanico que aqu\u00ed busco poner de relieve es el hecho de que el propio ordenamiento del sistema capitalista imperialista genera situaciones en que la articulaci\u00f3n y el desarrollo de las contradicciones que le son propias es tal, que la dominaci\u00f3n burguesa monop\u00f3lica s\u00f3lo puede mantenerse por la v\u00eda terrorista, que por lo dem\u00e1s sirve de valiosa palanca extraecon\u00f3mica para la recomposici\u00f3n de los mecanismos de acumulaci\u00f3n de capital, seriamente afectados por la crisis. Por esto, a la guerra pol\u00edtica contra los sectores populares que caracteriza primordialmente a la fase inicial de la contrarrevoluci\u00f3n burguesa, sigue, en los casos de una real fascistizaci\u00f3n, una verdadera guerra econ\u00f3mica contra las grandes masas trabajadoras. Restablecido el \u201corden\u201d, se pasa inevitablemente a un proceso de reacondicionamiento del basamento de la \u201csociedad civil\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3] No creo que exista un \u201cmodelo\u201d econ\u00f3mico propiamente fascista, entre otras razones porque la misma categor\u00eda de fascismo es una categor\u00eda&nbsp;<em>pol\u00edtica<\/em>. Pero existe, s\u00ed, una pol\u00edtica econ\u00f3mica del fascismo que deriva de su contenido de clase \u2014pol\u00edtica econ\u00f3mica del capital monop\u00f3lico\u2014 y de la forma en que ejerce su dominaci\u00f3n. Quiero decir con esto \u00faltimo que el terror fascista permite&nbsp;<em>acelerar<\/em>&nbsp;el cumplimiento, de una serie de \u201ctareas\u201d econ\u00f3micas hasta entonces \u201cobstruidas\u201d por determinado nivel de la lucha de clases, a la vez que, en un infernal c\u00edrculo vicioso, dicho cumplimiento exige el mantenimiento de una buena dosis de terror.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, el fascismo en Am\u00e9rica Latina acelera y profundiza hasta el l\u00edmite m\u00e1ximo una&nbsp;<em>fase<\/em>&nbsp;(prefiero llamarla as\u00ed antes que hablar de \u201cmodelo\u201d) de acumulaci\u00f3n de capital basada en la remuneraci\u00f3n de la fuerza de trabajo muy por debajo de su valor hist\u00f3rico; o sea un proceso en el que la acumulaci\u00f3n&nbsp;<em>pasa<\/em>&nbsp;a gravitar sobre la pauperizaci\u00f3n absoluta de las masas trabajadoras. Este proceso no es obviamente privativo de las \u00e1reas fascistizadas de nuestro continente, pero s\u00ed hay una diferencia de grado, de magnitud: Chile, Uruguay, Argentina y Brasil est\u00e1n ah\u00ed para atestiguarlo. \u00bfSe trata de una \u201cfuente externa\u201d del fascismo, dado que esto tiende, entre otras cosas, a compensar la ca\u00edda de la tasa de ganancia a nivel internacional? Yo dir\u00eda que en gran medida es as\u00ed, a condici\u00f3n de no olvidar que el sector monop\u00f3lico nativo del pa\u00eds fascistizado sale tambi\u00e9n beneficiado de esta situaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, creo que esto es una cuesti\u00f3n vital para dicho sector.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, el fascismo permite acelerar los procesos de concentraci\u00f3n y sobre todo de centralizaci\u00f3n del capital en la formaci\u00f3n social en que se implanta, reordenar bruscamente la estructura de la producci\u00f3n industrial preexistente e introducir cambios importantes en la composici\u00f3n org\u00e1nica de las ramas m\u00e1s \u201cdin\u00e1micas\u201d. Expresi\u00f3n de un re-ordenamiento pol\u00edtico del propio bloque burgu\u00e9s, el fascismo opera as\u00ed un reordenamiento tambi\u00e9n econ\u00f3mico del mismo, como lo veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tercer lugar, el fascismo precipita, en forma tambi\u00e9n brutal y ya sin \u201cbarreras\u201d nacionalistas, el proceso de transnacionalizaci\u00f3n de nuestras econom\u00edas, entendi\u00e9ndose por esto no s\u00f3lo lo ocurrido en la esfera de la propiedad \u2014sobre la que tanto se ha escrito y no hace falta insistir\u2014 sino tambi\u00e9n en la esfera de la producci\u00f3n estrictamente tal, que pasa a insertarse de manera cada vez m\u00e1s clara dentro de una nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo, de car\u00e1cter capitalista imperialista. Esta inserci\u00f3n se facilita en la medida en que el fascismo crea r\u00e1pidamente una \u201cventaja comparativa\u201d al abatir el precio local de la fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfImplica esta transnacionalizaci\u00f3n un \u201csuicidio\u201d de la burgues\u00eda nativa o por lo menos una p\u00e9rdida de su autonom\u00eda? Ciertamente no para el sector monop\u00f3lico local, cuya autonom\u00eda no consiste en la posibilidad de morir con la bandera nacional en la mano, sino en la posibilidad de establecer mejores condiciones relativas de extracci\u00f3n de plusval\u00eda al proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, el fascismo se encarga de reorganizar el mercado interior, no s\u00f3lo concentr\u00e1ndolo hacia arriba (hecho bien conocido) m\u00e1s tambi\u00e9n redefiniendo los patrones de consumo popular. Esta redefinici\u00f3n permite un relativo ensanchamiento de ciertos rubros del consumo (aquellos que interesan directamente al capital monop\u00f3lico para su \u201cnormal\u201d funcionamiento), a costa, claro est\u00e1, del deterioro de las condiciones de salud, educaci\u00f3n, vivienda, etc\u00e9tera, que son los renglones duramente afectados por el proceso de pauperizaci\u00f3n absoluta de las masas trabajadoras.<sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4] En lo que a los factores sociales concierne, quisiera sobre todo insistir en que el fascismo acelera la recomposici\u00f3n del bloque dominante al barrer los \u201cobst\u00e1culos\u201d demo\u00adcr\u00e1ticos que en mayor o menor medida ven\u00edan imponiendo l\u00edmites al predominio omn\u00edmodo de la fracci\u00f3n burguesa monop\u00f3lica nativa y sus aliados extranjeros. En este sentido creo que conviene poner bien en claro que el fascismo latinoamericano no se articula en torno a una supuesta \u201cburgues\u00eda burocr\u00e1tica\u201d o algo parecido, sino a partir del predominio de la fracci\u00f3n mencionada, que no es m\u00e1s que un componente del capital transnacional. Aqu\u00ed como en otros casos, son la clase dominante y su fracci\u00f3n hegem\u00f3nica las que confieren un contenido al Estado y no inversamente, aun si algunos investigadores se empe\u00f1an en negar o disolver este contenido bajo f\u00f3rmulas tan ambiguas como la de \u201cEstado burocr\u00e1tico-autoritario\u201d.<sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por lo dem\u00e1s ese predominio clasista el que define el \u201cnuevo car\u00e1cter\u201d de las dictaduras militares del cono sur y permite la configuraci\u00f3n del fascismo. Como anota el profesor Eberhardt Hackethal:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun cuando las dictaduras terroristas, las dictaduras militares y la supresi\u00f3n temporal de la democracia burguesa en Am\u00e9rica Latina siempre significan un elemento del desarrollo pol\u00edtico del continente, la dictadura fascista es un fen\u00f3meno relativamente nuevo en Am\u00e9rica Latina. Ni las dictaduras militares de los a\u00f1os veinte y treinta en una serie de pa\u00edses latinoamericanos (Brasil, Chile, Argentina), ni los reg\u00edmenes dictatoriales semicoloniales de Nicaragua o de la Rep\u00fablica Dominicana ostentaron un car\u00e1cter fascista, aun cuando emplearon m\u00e9todos del fascismo. Estas dictaduras no se apoyaban ni en un grupo monopolista nativo de la burgues\u00eda ni eran reg\u00edmenes alternativos frente al movimiento popular conducido por la clase trabajadora, sino manifestaci\u00f3n de la deformaci\u00f3n del desarrollo capitalista, de contradicciones al interior de las clases explotadoras y de la dependencia&nbsp;<em>semicolonial<\/em>&nbsp;de los monopolios estadounidenses.<sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad que el fascismo opera un desplazamiento de ciertos sectores burgueses como eje de articulaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n y que esta tarea se cumple con una fuerte intervenci\u00f3n del Estado en todos los \u00f3rdenes; pero no hay que olvidar que tales sectores son justamente los no monop\u00f3licos, o sea los remanentes de la antigua \u201cburgues\u00eda nacional\u201d. En cuanto a la fracci\u00f3n monop\u00f3lica, incluso puede decirse que pasa a \u201creinar\u201d directamente: Vegh Villegas o Mart\u00ednez de Hoz son algo m\u00e1s que sus simples emisarios&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mencionada recomposici\u00f3n del bloque dominante no acaba desde luego con las contradicciones intraburguesas. \u00c9stas se aplacan, como es l\u00f3gico, en el momento ascendente del fascismo, o sea cuando la burgues\u00eda como un todo emprende su cruzada contra las masas trabajadoras; pero una vez que la fase de asentamiento del fascismo adviene, luego del triunfo militar de la contrarrevoluci\u00f3n, las contradicciones resurgen en diversos planos: burgues\u00eda monop\u00f3lica versus burgues\u00eda no monop\u00f3lica; sectores nativos monop\u00f3licos contra sectores monop\u00f3licos no nativos; fracciones que producen para el mercado interior frente a fracciones que producen sobre todo para el exterior, etc\u00e9tera. Son contradicciones por su misma naturaleza secundarias, que no implican un real antagonismo, pero que sin embargo existen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5] En otro nivel de an\u00e1lisis, aunque estrechamente vinculado con lo anterior, parece claro que el fascismo realiza un significativo reordenamiento de la superestructura estatal. \u00bfReg\u00edmenes fascistas o Estados fascistizados? Yo creo, retomando la f\u00f3rmula de Dim\u00edtrov, que la \u201csubida del fascismo al poder no es&nbsp;<em>un simple cambio<\/em>&nbsp;de un gobierno burgu\u00e9s por otro, sino la&nbsp;<em>sustituci\u00f3n<\/em>&nbsp;de una forma estatal de la dominaci\u00f3n de clase de la burgues\u00eda \u2014la democracia burguesa\u2014 por otra, por la dictadura terrorista abierta\u201d&nbsp;<sup>9<\/sup>. Y no s\u00f3lo esto. En el caso de Am\u00e9rica Latina, me parece que el ascenso del fascismo al poder ha significado inequ\u00edvocamente una v\u00eda de consolidaci\u00f3n del&nbsp;<em>capitalismo monopolista de Estado<\/em>, con todo lo que ello supone, incluso como redefinici\u00f3n de las funciones econ\u00f3micas del Estado. No quiero insistir aqu\u00ed en lo que ya he se\u00f1alado tantas veces: reconversi\u00f3n del antiguo capitalismo de Estado (no monop\u00f3lico), a menudo con fuerte merma del sector de empresas \u201cp\u00fablicas\u201d (<em>privatizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;en beneficio del capital monop\u00f3lico); desmantelamiento del \u201cEstado benefactor\u201d; \u201cracionalizaci\u00f3n\u201d del gasto p\u00fablico; aplicaci\u00f3n de una pol\u00edtica \u201cliberal\u201d en materia econ\u00f3mica, etc\u00e9tera&nbsp;<sup>10<\/sup>. Y me parece que el propio proceso de burocratizaci\u00f3n en el que tanto se insiste es un efecto de la consolidaci\u00f3n del capitalismo monopolista de Estado, que no inversamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fascismo opera, adem\u00e1s, un reforzamiento del llamado \u201cEstado de seguridad nacional\u201d, etiqueta que esconde el obvio proceso de militarizaci\u00f3n del Estado latinoamericano, sobre todo en las \u00e1reas fascistizadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto se impone sin embargo una aclaraci\u00f3n. Y es que no creo que este problema pueda situarse en el mismo plano te\u00f3rico que la discusi\u00f3n sobre el fascismo, ni menos a\u00fan dar margen para que una categor\u00eda remplace a la otra como sugieren algunos investigadores <sup>11<\/sup>. El denominado \u201cEstado de seguridad nacional\u201d no es en realidad ninguna forma de Estado, sino una dimensi\u00f3n militar de la lucha de clases que termina por identificar el \u00e1mbito de la naci\u00f3n con el espacio controlado por su clase dominante y, m\u00e1s all\u00e1 de la naci\u00f3n, con el sistema capitalista y sus sub-bloques. Obviamente no es el TIAR o la existencia de la CONDECA lo que define a los Estados latinoamericanos, del mismo modo que no es la OTAN la que define el car\u00e1cter de los Estados de Europa occidental, aunque&nbsp;<em>en todos estos casos<\/em>&nbsp;exista un \u201cEstado de seguridad nacional\u201d, una doctrina, impl\u00edcita o expl\u00edcita, de defensa de las \u201cfronteras ideol\u00f3gicas\u201d, y una clara dependencia militar con respecto al centro hegem\u00f3nico del imperialismo, o sea Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De suerte que lo que queda por explicar no es el hecho de que el aparato militar se \u201ctransnacionalice\u201d t<em>ambi\u00e9n<\/em>&nbsp;en Am\u00e9rica Latina, ni menos todav\u00eda el hecho de que ese aparato se justifique ideol\u00f3gicamente arguyendo razones de \u201cseguridad nacional\u201d: despu\u00e9s de todo, los jefes de la OTAN tampoco dicen que est\u00e1n all\u00ed para defender los intereses de los monopolios&#8230; Lo que hay que explicar es por qu\u00e9 en el primer caso la \u201cseguridad nacional\u201d se acompa\u00f1a de una militarizaci\u00f3n interna de corte fascista en determinados pa\u00edses, mientras que en el segundo caso los militares permanecen \u201cnormalmente\u201d s\u00f3lo como garant\u00eda en \u00faltima instancia de la \u201chegemon\u00eda civil\u201d de la burgues\u00eda, salvo situaciones de \u201cemergencia\u201d como la del famoso mayo franc\u00e9s, cuando el general De Gaulle moviliz\u00f3 sus&nbsp;<em>\u201cblind\u00e9s\u201d<\/em>&nbsp;para recordar a los insurrectos que las \u201ctrincheras y fortificaciones\u201d del capital monop\u00f3lico no son simplemente metaf\u00f3ricas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hechas estas aclaraciones hay desde luego que recalcar que el fascismo s\u00ed establece condiciones de reforzamiento del llamado \u201cEstado de seguridad nacional\u201d, o sea de consolidaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos latinoamericanos como brazo armado de la burgues\u00eda monop\u00f3lica, en la medida en que al ajustar cuentas en el seno de las respectivas fuerzas armadas consolida a los sectores m\u00e1s reaccionarios de \u00e9stas, aniquilando casi por completo las reservas progresistas que en este \u00e1mbito pod\u00edan existir, y que efectivamente exist\u00edan en Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me parece, sin embargo, que el reforzamiento definitivo de este \u201cEstado de seguridad\u201d no es una cosa tan sencilla ni exenta de problemas. Pese a todas las apariencias en contrario, tal \u201cEstado\u201d tiene m\u00e1s dificultades para consolidarse en el \u00e1rea latinoamericana que en la europea occidental, por ejemplo. Se\u00f1alo r\u00e1pidamente algunas cuestiones: conflictos internacionales que en Europa est\u00e1n pr\u00e1cticamente superados, lo cual permite un funcionamiento \u201carm\u00f3nico\u201d de la OTAN, en Am\u00e9rica Latina distan mucho de estarlo; no hay sino que pensar en conflictos fronterizos como los de Chile-Argentina, Bolivia-Per\u00fa-Chile, Per\u00fa-Ecuador, etc\u00e9tera, o recordar \u2014ejemplo muy reciente\u2014 la virtual par\u00e1lisis de CONDECA frente al conflicto nicarag\u00fcense a ra\u00edz de los incidentes internacionales de todos conocidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s hay otros tipos de problemas espec\u00edficos que han determinado, por ejemplo, el hecho de que Brasil no apoyara el proyecto de creaci\u00f3n de la OTAS, o como se llame, entre otras cosas porque el desarrollo del capitalismo en el Brasil requiere de cierta apertura de mercados en \u00c1frica. En fin, quedan todos los problemas derivados del mismo papel superpol\u00edtico que han venido desempe\u00f1ando las fuerzas armadas latinoamericanas, lo cual crea una situaci\u00f3n no exenta de ambig\u00fcedad: por un lado, la gran fuerza derivada del mismo apoyo brindado por el imperialismo; de otro lado, la dificultad de superar ciertos resquebrajamientos que finalmente obedecen a condiciones internas de las sociedades latinoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todas maneras queda abierto un amplio campo para la investigaci\u00f3n sobre este problema y creo que aportes como los que se pueden encontrar en el \u00faltimo n\u00famero de la revista&nbsp;<em>Nueva Pol\u00edtica<\/em>&nbsp;son un gran avance en este sentido.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6] Paso a considerar brevemente los efectos del fascismo en cuanto se refiere al reordenamiento de la \u201csociedad civil\u201d latinoamericana en su sentido m\u00e1s amplio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primera observaci\u00f3n. Los cambios en la econom\u00eda no pueden dejar de producir sendos cambios en el resto de la \u201csociedad civil\u201d: Marx dec\u00eda, con raz\u00f3n, que la primera constituye la osatura de la segunda. Por lo tanto, mal cabe pensar que la etapa posfascista pueda ser un simple retorno, o sea una vuelta a la etapa prefascista. Indudablemente el fascismo ha redefinido muchos perfiles de la constelaci\u00f3n social previa, ha creado un nuevo tejido institucional, ha impuesto nuevos referentes ideol\u00f3gico-culturales, ha creado un contexto nuevo de lucha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Segunda observaci\u00f3n. Pese a todas estas modificaciones, tengo la impresi\u00f3n de que el car\u00e1cter de \u201ceslab\u00f3n d\u00e9bil\u201d de los pa\u00edses fascistizados est\u00e1 lejos de superarse, incluso en el caso brasile\u00f1o. Quiero decir con esto que las condiciones no parecen dadas como para que pueda establecerse en esas \u00e1reas f\u00f3rmulas de recambio socialdem\u00f3cratas m\u00e1s o menos estables, ni como para que puedan florecer en el movimiento obrero ilusiones similares a las del \u201ceurocomunismo\u201d (al menos como tendencia predominante). Y es que, dada la naturaleza misma del sistema capitalista imperialista, creo imposible una homogeneizaci\u00f3n del mismo; la propia estructuraci\u00f3n desigual de sus contradicciones, sumada al crecimiento del socialismo en el mundo, lo condena a moverse pol\u00edticamente entre los dos puntos extremos que nuestra \u00e9poca dibuja: el de la simple \u201chegemon\u00eda espiritual\u201d y el de la \u201cguerra tibia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tercera observaci\u00f3n. Las derrotas que la contrarrevoluci\u00f3n fascista ha infligido a las clases populares y a&nbsp;<em>todas<\/em>&nbsp;las l\u00edneas pol\u00edticas de izquierda, obligan a un serio replanteamiento de las t\u00e1cticas y estrategias hasta ahora seguidas. Pero \u00e9ste es un problema que no puede resolverse con f\u00f3rmulas de car\u00e1cter general, ni menos todav\u00eda al margen de los partidos proletarios realmente existentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imprevisible en sus modalidades m\u00e1s concretas, el proceso de desfascistizaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina pasar\u00e1 seguramente, a trav\u00e9s de m\u00faltiples sinuosidades, por una fase de democracia avanzada, que prepare las condiciones de la fase siguiente, de transici\u00f3n al socialismo. Ni una ni otra son tareas f\u00e1ciles: queda por delante un problema de aglutinaci\u00f3n de fuerzas, de organizaci\u00f3n y de direcci\u00f3n pol\u00edtica, y hay una necesidad, m\u00e1s imperiosa que nunca, de unidad de las corrientes verdaderamente democr\u00e1ticas, antimperialistas y revolucionarias, sin la cual ser\u00e1 imposible enfrentar exitosamente a un enemigo tan poderoso como el fascismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"ruy-mauro-marini\">Ruy Mauro Marini<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Partir\u00e9 de la constataci\u00f3n de que atravesamos en Am\u00e9rica Latina un periodo contrarrevolucionario, para, una vez caracterizado ese periodo, indagar en qu\u00e9 medida \u00e9ste afecta al Estado. En efecto, siendo el Estado como lo es, la fuerza concentrada de la sociedad, la s\u00edntesis de las estructuras y relaciones de dominaci\u00f3n que all\u00ed existen, la vigencia de un proceso contrarrevolucionario incide necesariamente sobre \u00e9l, afect\u00e1ndolo en su estructura y funcionamiento. Es la toma de conciencia de esa situaci\u00f3n lo que ha llevado a los intelectuales y las fuerzas pol\u00edticas del continente a plantearse el an\u00e1lisis de la contrarrevoluci\u00f3n, generando la discusi\u00f3n sobre el car\u00e1cter fascista o no fascista de ese proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien: me parece v\u00e1lido, bajo cierto punto de vista, recurrir al fascismo como t\u00e9rmino de referencia. En la medida en que el fascismo europeo represent\u00f3 tambi\u00e9n un periodo contrarrevolucionario, proporciona un punto de comparaci\u00f3n para analizar la situaci\u00f3n latinoamericana. Sin embargo, creo que \u2014m\u00e1s que buscar las semejanzas y diferencias entre el proceso contrarrevolucionario latinoamericano y el fascismo europeo\u2014 es preferible partir del supuesto de que ambos constituyen formas particulares de la contrarrevoluci\u00f3n burguesa y tratar, pues, de verificar en qu\u00e9 consiste la especificidad que asume la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana, en especial desde el punto de vista del Estado. Estaremos as\u00ed siguiendo las ense\u00f1anzas de los marxistas europeos, quienes han utilizado, para el an\u00e1lisis del fascismo, el punto de referencia que ten\u00edan entonces respecto a la contrarrevoluci\u00f3n burguesa: el bonapartismo, sin asumir como supuesto que se tratara de fen\u00f3menos id\u00e9nticos; m\u00e1s bien se preocuparon de establecer la especificidad del proceso fascista y de las formas de dominaci\u00f3n y de Estado a que \u00e9ste daba lugar. Si no hubieran procedido as\u00ed, si hubieran confundido las formas particulares con el proceso general que las produce, no contar\u00edamos hoy con los estudios sobre el fascismo, que han enriquecido la teor\u00eda pol\u00edtica marxista y nos permiten abordar con m\u00e1s seguridad el an\u00e1lisis de la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veamos, pues, qu\u00e9 factores han provocado la apertura de ese proceso contrarrevolucionario en Am\u00e9rica Latina, examinemos la influencia de \u00e9ste en la estructura y funcionamiento del Estado, para plantearnos entonces la pregunta de si los cambios que \u00e9ste ha experimentado representan o no un fen\u00f3meno transitorio, en el sentido que le dio P\u00edo Garc\u00eda al problema, y c\u00f3mo afectan la estrategia revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignright size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/RUY-MAURO-MARINI-04-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-226\" width=\"317\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/RUY-MAURO-MARINI-04-edited.jpg 422w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/RUY-MAURO-MARINI-04-edited-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 317px) 100vw, 317px\" \/><figcaption>Archivo<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mi modo de ver, las dictaduras militares latinoamericanas son el fruto de un proceso que tiene tres vertientes. Como veremos m\u00e1s adelante, ese proceso no s\u00f3lo gener\u00f3 dictaduras militares, sino que afect\u00f3 a Estados que no asumieron esa forma. En este sentido, el primer efecto de la acci\u00f3n de esos factores no es tanto el golpe brasile\u00f1o de 1964, como se sostiene, sino las modificaciones que presenta el Estado venezolano a partir de 1959, bajo el gobierno de Betancourt.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera vertiente de la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana es el cambio de estrategia global norteamericana, que interviene a fines de los a\u00f1os cincuentas y principios de los sesentas, y que es implementada decididamente por el gobierno de Kennedy. Su principal motivaci\u00f3n es el hecho de que Estados Unidos, en tanto que cabeza indiscutible del campo capitalista, se ve enfrentado a una serie de procesos revolucionarios en distintas partes del mundo, como Argelia, Congo, Cuba, Vietnam, que arrojan resultados diferentes pero que hacen temblar la estructura mundial de la dominaci\u00f3n imperialista. Esto se acompa\u00f1a de la modificaci\u00f3n de la balanza de poder entre Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que implica un mayor equilibrio entre ambos. Todo ello conduce al cambio de planteamiento estrat\u00e9gico norteamericano que pasa de la contemplaci\u00f3n de una respuesta masiva global, en un enfrentamiento directo con la URSS, a la de una respuesta flexible, capaz de enfrentar al reto revolucionario (el cual, en la perspectiva de Estados Unidos, es siempre un reto sovi\u00e9tico) dondequiera que \u00e9ste se presentara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La nueva estrategia norteamericana tiene varias consecuencias. Entre ellas, modificaciones en el plano militar, con \u00e9nfasis por ejemplo en medios de transportaci\u00f3n masiva y el fuerzas convencionales; la creaci\u00f3n de cuerpos especiales adiestrados en la contraguerrilla, como los Boinas Verdes; el reforzamiento de los ej\u00e9rcitos nacionales, lo que McNamara en su libro&nbsp;<em>La esencia de la seguridad<\/em>&nbsp;llam\u00f3 \u201cind\u00edgenas en uniforme\u201d, mediante programas de capacitaci\u00f3n y armamento. Pero lo m\u00e1s significativo, para lo que nos interesa aqu\u00ed es la formulaci\u00f3n de la doctrina de contrainsurgencia, que establece una l\u00ednea de enfrentamiento a los movimientos revolucionarios a desarrollarse en tres planos: aniquilamiento, conquista de bases sociales e institucionalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Convendr\u00eda destacar tres aspectos de la doctrina de contrainsurgencia. En primer lugar, su concepci\u00f3n misma de la pol\u00edtica: la contrainsurgencia es la aplicaci\u00f3n a la lucha pol\u00edtica de un enfoque militar. Normalmente, en la sociedad, burguesa, la lucha pol\u00edtica tiene como prop\u00f3sito derrotar al contrincante, pero \u00e9ste sigue existiendo como elemento derrotado y puede incluso actuar como fuerza de oposici\u00f3n. La contrainsurgencia, en una perspectiva similar a la del fascismo, ve al contrincante como el enemigo que&nbsp;<em>no s\u00f3lo debe ser derrotado sino aniquilado<\/em>, es decir destruido, lo que implica ver a la lucha de clases como guerra y conlleva, pues, la adopci\u00f3n de una t\u00e1ctica y m\u00e9todos militares de lucha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, la contrainsurgencia considera al movimiento revolucionario como algo ajeno a la sociedad en que se desarrolla; en consecuencia, ve el proceso revolucionario&nbsp;<em>como subversi\u00f3n provocada por una infiltraci\u00f3n del enemigo<\/em>. El movimiento revolucionario es, pues, algo as\u00ed como un virus, el agente infiltrado desde afuera que provoca en el organismo social un tumor, un c\u00e1ncer, que debe ser extirpado, es decir, eliminado, suprimido, aniquilado. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se aproxima a la doctrina fascista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tercer lugar, la contrainsurgencia, al pretender restablecer la salud del organismo social infectado, es decir, de la sociedad burguesa bajo su organizaci\u00f3n pol\u00edtica parlamentaria y liberal,&nbsp;<em>se propone expl\u00edcitamente el restablecimiento de la democracia burguesa<\/em>, tras el periodo de excepci\u00f3n que representa el periodo de guerra. A diferencia del fascismo, la contrainsurgencia no pone en cuesti\u00f3n en ning\u00fan momento la validez de la democracia burguesa, tan s\u00f3lo plantea su limitaci\u00f3n o suspensi\u00f3n durante la campa\u00f1a de aniquilamiento. Mediante la reconquista de bases sociales, se debe pues marchar a la fase de institucionalizaci\u00f3n, que es vista como restablecimiento pleno de la democracia burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda vertiente de la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana es la transformaci\u00f3n estructural de las burgues\u00edas criollas, que tiende a traducirse en modificaciones del bloque pol\u00edtico dominante. La base objetiva de este fen\u00f3meno es la integraci\u00f3n imperialista de los sistemas de producci\u00f3n que se verifica en Am\u00e9rica Latina, o m\u00e1s exactamente, la integraci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n latinoamericanos al sistema imperialista, mediante las inversiones directas de capital extranjero, la subordinaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la penetraci\u00f3n financiera. Ello lleva a que, en el curso de los cincuentas, y a\u00fan m\u00e1s de los sesentas, surja y se desarrolle una burgues\u00eda monop\u00f3lica, estrechamente vinculada a la burgues\u00eda imperialista, en especial norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La integraci\u00f3n imperialista corresponde, junto a la superexplotaci\u00f3n del trabajo, a la acentuaci\u00f3n de la centralizaci\u00f3n de capital y de la proletarizaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda. Por esto, agudiza la lucha de clases y apunta a romper el esquema de alianzas adoptado hasta entonces por la burgues\u00eda, tanto a causa de las contradicciones existentes entre sus fracciones monop\u00f3licas y no monop\u00f3licas, como debido a la lucha que se entabla entre la burgues\u00eda en su conjunto y la peque\u00f1a burgues\u00eda, la cual acaba por empujar a \u00e9sta hacia la b\u00fasqueda de alianzas con el proletariado y el campesinado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado de ese proceso es la ruptura, el abandono de lo que hab\u00eda sido, hasta entonces, la norma en Am\u00e9rica Latina: el Estado populista, es decir, el \u201cEstado de toda la burgues\u00eda\u201d, que favorec\u00eda la acumulaci\u00f3n de todas sus fracciones (aunque \u00e9stas aprovecharan desigualmente los beneficios puestos a su alcance). En su lugar, se crea un nuevo Estado, que se preocupa fundamentalmente de los intereses de las fracciones monop\u00f3licas, nacionales y extranjeras, y establece, pues, mecanismos selectivos para favorecer su acumulaci\u00f3n; las dem\u00e1s fracciones burguesas deben&nbsp;<em>subordinarse<\/em>&nbsp;a la burgues\u00eda monop\u00f3lica, quedando su desarrollo en&nbsp;<em>estricta dependencia del dinamismo que logre el capital monop\u00f3lico<\/em>, mientras que la peque\u00f1a burgues\u00eda, aunque sin dejar de ser privilegiada en la alianza de clases en que reposa el nuevo poder burgu\u00e9s, es forzada a aceptar una redefinici\u00f3n de su posici\u00f3n, pierde importancia pol\u00edtica y queda, ella tambi\u00e9n, totalmente subordinada, con sus condiciones de vida vinculadas a las iniciativas y al dinamismo de la burgues\u00eda monop\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tercera vertiente de la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana es el ascenso del movimiento de masas a que debe enfrentarse la burgues\u00eda, en el curso de los a\u00f1os sesenta. Ese movimiento ven\u00eda desarroll\u00e1ndose, desde la d\u00e9cada anterior: la revoluci\u00f3n boliviana del 52, la guatemalteca del periodo 44-54, la radicalizaci\u00f3n misma de los movimientos populistas en distintos pa\u00edses, hab\u00edan tenido su primer punto culminante con la revoluci\u00f3n cubana. \u00c9sta influye particularmente en las capas intelectuales peque\u00f1oburguesas, que atravesaban, como vimos, un periodo de reajuste en sus relaciones con la burgues\u00eda, acentuando su desplazamiento hacia el campo popular. All\u00ed gana importancia creciente el movimiento campesino, al paso que se desarrolla un nuevo movimiento obrero, producto del nuevo proletariado creado por la industrializaci\u00f3n de las d\u00e9cadas precedentes. Es, en definitiva, ese amplio movimiento de masas, que irrumpe en las brechas del sistema de dominaci\u00f3n creadas por la fractura del bloque en el poder y que incide en el sentido de agravar las contradicciones all\u00ed existentes, lo que explica la violenta reacci\u00f3n de la burgues\u00eda y el imperialismo, es decir, la contrarrevoluci\u00f3n que se desata entonces en el continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Examinemos brevemente c\u00f3mo se realiza y a d\u00f3nde conduce esa contrarrevoluci\u00f3n y veremos que ella no puede identificarse mec\u00e1nicamente con el fascismo europeo, aunque sea como \u00e9l una forma espec\u00edfica de contrarrevoluci\u00f3n burguesa y recoja de \u00e9sta su caracter\u00edstica general: el recurso por la fracci\u00f3n victoriosa al terrorismo de Estado para doblegar a sus oponentes, desde las fracciones rivales hasta, y muy especialmente, la clase obrera. Grosso modo, la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana se inicia con un periodo de desestabilizaci\u00f3n, durante el cual las fuerzas reaccionarias tratan de agrupar en torno a s\u00ed al conjunto de la burgues\u00eda y desembrar en el movimiento popular la divisi\u00f3n, la desconfianza en sus fuerzas y en sus dirigentes; contin\u00faa a trav\u00e9s de un golpe de Estado, llevado a cabo por las Fuerzas Armadas, y se resuelve con la instauraci\u00f3n de una dictadura militar. Las sociedades concretas latinoamericanas imponen a cada uno de esos momentos su sello particular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la fase de preparaci\u00f3n del golpe, o de desestabilizaci\u00f3n, se observan rasgos fascistas, pero \u00e9stos son secundarios. A trav\u00e9s de la propaganda, de la intimidaci\u00f3n verbal y hasta f\u00edsica, que puede implicar la utilizaci\u00f3n de bandas armadas, la burgues\u00eda contrarrevolucionaria busca desmoralizar al movimiento popular y ganar fuerza, sumando aliados y neutralizando sectores. Sin embargo, por tratarse de sociedades basadas en la superexplotaci\u00f3n del trabajo, en ning\u00fan caso ella tiene condiciones para reunir fuerzas suficientes como para derrotar&nbsp;<em>pol\u00edticamente<\/em>&nbsp;al movimiento popular, no llega siquiera a la estructuraci\u00f3n de un partido pol\u00edtico; es interesante observar que all\u00ed donde se utilizaron con m\u00e1s abundancia los m\u00e9todos fascistas de lucha, es decir, en Argentina, sectores significativos de la izquierda niegan que se haya producido una contrarrevoluci\u00f3n fascista. Como quiera que sea, las fuerzas contrarrevolucionarias no llegan jam\u00e1s a un claro triunfo pol\u00edtico, sino que necesitan usar la fuerza para hacerse del Estado y emplearlo en su beneficio; el terrorismo de Estado, como m\u00e9todo de enfrentamiento con el movimiento popular, se intensifica precisamente porque este movimiento se encuentra intacto y muchas veces aparentemente fuerte, en el momento en que las fracciones contrarrevolucionarias logran subordinar plenamente el aparato estatal, no habiendo sufrido un proceso previo de derrotas, que en el fascismo pudo llegar a expresarse, como en Alemania, en el plano electoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta caracter\u00edstica de la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana se deriva de&nbsp;<em>la imposibilidad en que se encuentra la burgues\u00eda monop\u00f3lica de atraer a su campo sectores significativos del movimiento popular<\/em>. A diferencia del fascismo europeo, que fue capaz de arrastrar a las amplias masas peque\u00f1oburguesas y de morder incluso al proletariado, ganando all\u00ed cierto grado de apoyo entre trabajadores desempleados y hasta obreros en actividad, la burgues\u00eda monop\u00f3lica en Am\u00e9rica Latina no puede pretender reunir verdadera fuerza de masas, que le permita enfrentar pol\u00edticamente, en las urnas y en las calles, al movimiento popular. Por esto, se da como meta el restablecimiento de las condiciones de funcionamiento del aparato estatal, aunque sea temporalmente, para poder accionarlo en su provecho. Esto implica resoldar la unidad burguesa, rehaciendo el bloque en el poder tal como se encontraba antes de su fractura, y restablecer, aunque sea limitadamente, o sea, dividi\u00e9ndola, sus relaciones de alianza con la peque\u00f1a burgues\u00eda. Sobre esta base, el Estado puede entrar a zanjar la lucha de clases, mediante la intervenci\u00f3n abierta del instrumento \u00faltimo de defensa del poder burgu\u00e9s: las Fuerzas Armadas.&nbsp;<em>Son \u00e9stas, pues, el verdadero objetivo de la pol\u00edtica de desestabilizaci\u00f3n practicada por la burgues\u00eda y no, como en el fascismo, la conquista de una fuerza pol\u00edtica propia superior a la del movimiento revolucionario<\/em>. Y es por ello que encontramos en la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana otro rasgo peculiar respecto al fascismo: el discurso ideol\u00f3gico de&nbsp;<em>defensa de la democracia burguesa, es decir, del Estado burgu\u00e9s<\/em>, al rev\u00e9s de su negaci\u00f3n, tal y como lo plantearon los movimientos fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son estas condiciones espec\u00edficas las que llevan a que la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana pueda expresarse, en el plano ideol\u00f3gico y tambi\u00e9n estrat\u00e9gico, en la doctrina de la contrainsurgencia. Al privilegiar a las Fuerzas Armadas como elemento central de su estrategia, la burgues\u00eda monop\u00f3lica est\u00e1 confiriendo a ese aparato especial del Estado la misi\u00f3n de solucionar el problema; est\u00e1, pues, pasando del terreno de la pol\u00edtica al de la guerra. En la medida en que se encuentra con Fuerzas Armadas ya preparadas ideol\u00f3gicamente, por la doctrina de contrainsurgencia, para el cumplimiento de esa tarea y para aplicar a la lucha pol\u00edtica un enfoque militar, se resuelven en un solo proceso la voluntad contrarrevolucionaria de la burgues\u00eda y la voluntad de poder desarrollada en las Fuerzas Armadas. Estas van, as\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 del golpe de Estado y proceden a la implantaci\u00f3n de la dictadura militar; si, desde el punto de vista de la doctrina burguesa cl\u00e1sica, son el cuerpo del Estado, se convierten ahora en su cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la dualidad original, expresada por la burgues\u00eda monop\u00f3lica y las Fuerzas Armadas, aunque encuentre una primera resoluci\u00f3n en el proceso del golpe de Estado, se reproduce a un nivel superior, una vez instaurado el&nbsp;<em>Estado de contrainsurgencia<\/em>. La forma de dictadura militar que \u00e9ste asume indica tan s\u00f3lo que las Fuerzas Armadas han asumido su control y ejercen como instituci\u00f3n el poder pol\u00edtico. Ella no nos revela la esencia de ese Estado, desde el punto de vista de su estructuraci\u00f3n y funcionamiento, ni pone en evidencia el hecho de que las Fuerzas Armadas comparten all\u00ed el poder con la burgues\u00eda monop\u00f3lica. Para captar esto, es necesario ir m\u00e1s all\u00e1 de la mera expresi\u00f3n formal del Estado, siendo que, siempre que encontremos ciertas estructuras, funcionamiento y coparticipaci\u00f3n entre Fuerzas Armadas y capital monop\u00f3lico, estaremos ante un Estado de contrainsurgencia, tenga \u00e9ste o no la forma de una dictadura militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Estado de contrainsurgencia, producto de la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana, presenta una hipertrofia del poder ejecutivo, a trav\u00e9s de sus diversos \u00f3rganos, respecto de los dem\u00e1s; no se trata, sin embargo, de un rasgo que lo caracterice respecto al moderno Estado capitalista. M\u00e1s bien esa distinci\u00f3n debe buscarse en la existencia de dos ramas centrales de decisi\u00f3n dentro del poder ejecutivo. De un lado, la rama militar, constituida por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, que expresa a la instituci\u00f3n militar al nivel de la toma de decisiones y que reposa sobre la estructura vertical propia a las Fuerzas Armadas; el Consejo de Seguridad Nacional, \u00f3rgano deliberativo supremo, en el que se entrelazan los representantes de la rama militar con los delegados directos del capital; y los \u00f3rganos del servicio de inteligencia, que informan, orientan y preparan el proceso de toma de decisiones. De otro lado, la rama econ\u00f3mica, representada por los ministerios econ\u00f3micos, as\u00ed como las empresas estatales de cr\u00e9dito, producci\u00f3n y servicios, cuyos puestos clave se encuentran ocupados por tecn\u00f3cratas civiles y militares. As\u00ed, el Consejo de Seguridad Nacional es el \u00e1mbito donde confluyen ambas ramas, entrelaz\u00e1ndose, y se constituye en la c\u00faspide, el \u00f3rgano clave del Estado de contrainsurgencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es \u00e9sta la estructura real del Estado de contrainsurgencia, que consagra la alianza entre las Fuerzas Armadas y el capital monop\u00f3lico, y donde se desarrolla el proceso de toma de decisiones fuera de la influencia de las dem\u00e1s instituciones que componen el Estado burgu\u00e9s B\u00e1sico, como lo son el poder legislativo y judicial. \u00c9stos pueden perfectamente mantenerse en el marco de la dictadura militar, como ocurre en Brasil, o configurar incluso un r\u00e9gimen civil, como en Venezuela, sin que ello afecte la estructura y el funcionamiento real del Estado de contrainsurgencia, Recordemos, en este sentido, c\u00f3mo Venezuela \u2014donde se hizo el primer ensayo de contrainsurgencia en Am\u00e9rica Latina, a principios de los sesentas\u2014 ha evolucionado en el sentido de crear su Consejo de Seguridad Nacional y llegado incluso a la estructuraci\u00f3n de un Sistema Nacional de Empresas P\u00fablicas, que rige el capitalismo de Estado venezolano fuera de todo control por parte del Congreso y dem\u00e1s \u00f3rganos estatales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En s\u00edntesis, el Estado de contrainsurgencia es el Estado corporativo de la burgues\u00eda monop\u00f3lica y las Fuerzas Armadas, independientemente de la forma que asuma ese Estado, es decir, independientemente del r\u00e9gimen pol\u00edtico vigente. Dicho Estado presenta&nbsp;<em>similitudes formales<\/em>&nbsp;con el Estado fascista, as\u00ed como con otros tipos de Estado capitalista, pero&nbsp;<em>su especificidad est\u00e1 en su peculiar esencia corporativa y en la estructura y funcionamiento que de all\u00ed se generan<\/em>. Llamarlo fascista no nos hace avanzar un paso en la comprensi\u00f3n de su significado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este an\u00e1lisis no debe llevar a malentendidos. Los tecn\u00f3cratas civiles y militares, que se ocupan de la gesti\u00f3n del Estado, no son m\u00e1s que la representaci\u00f3n pol\u00edtica del capital, y en tanto que tal no cabe especular sobre su autonom\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de lo que se puede hacer con cualquier representaci\u00f3n pol\u00edtica respecto a la clase que representa; en otros t\u00e9rminos, es profundamente err\u00f3neo calificar a esa tecnocracia como burgues\u00eda estatal, en el mismo plano que la clase burguesa propiamente dicha. Del mismo modo, la fusi\u00f3n de los intereses corporativos de las Fuerzas Armadas y de la burgues\u00eda monop\u00f3lica no debe oscurecer el hecho de que esta \u00faltima representa una fracci\u00f3n propiamente capitalista de la burgues\u00eda mientras que las Fuerzas Armadas (o, para ser m\u00e1s preciso, la oficialidad) no es sino un cuerpo de funcionarios cuya voluntad econ\u00f3mica y pol\u00edtica es rigurosamente la de la clase a que sirve. Finalmente, es necesario tener presente que, aunque el Estado de contrainsurgencia sea el Estado del capital monop\u00f3lico, cuyas fracciones constituyen hoy el bloque en el poder, no excluye la participaci\u00f3n de las dem\u00e1s fracciones burguesas, as\u00ed como en su reproducci\u00f3n econ\u00f3mica el capital monop\u00f3lico crea constantemente para los dem\u00e1s sectores capitalistas condiciones de reproducci\u00f3n (y tambi\u00e9n de destrucci\u00f3n), por lo que es incorrecto suponer que las capas burguesas no monop\u00f3licas pueden estar interesadas en la supresi\u00f3n de un Estado que constituye la s\u00edntesis de las relaciones de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n en que ellas basan su existencia; no reside en otra causa el fracaso de los frentes antifascistas que se han intentado poner en marcha en Am\u00e9rica Latina y que han chocado siempre con el rechazo de la burgues\u00eda no monop\u00f3lica, independientemente de las fricciones que \u00e9sta mantiene con el bloque en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He intentado establecer, hasta aqu\u00ed, las causas y la naturaleza de la contrarrevoluci\u00f3n latinoamericana, as\u00ed como el car\u00e1cter del Estado a que dio lugar. Me preocupar\u00e9 ahora de la situaci\u00f3n actual que atraviesa la contrarrevoluci\u00f3n, correspondiente a una fase de institucionalizaci\u00f3n y, hasta cierto punto, democratizaci\u00f3n limitada, que apunta a lo que los te\u00f3ricos del Departamento de Estado norteamericano han llamado \u201cdemocracia viable\u201d y, a\u00fan m\u00e1s precisamente, \u201cdemocracia gobernable\u201d. Es indudable que esa fase acarrea modificaciones al Estado contrarrevolucionario, que entenderemos mejor si analizamos los factores que determinan esa situaci\u00f3n. Seguir\u00e9, en este an\u00e1lisis, los mismos pasos dados para el examen del origen &#8216;y cristalizaci\u00f3n del proceso contrarrevolucionario en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si partimos del primer factor considerado: el imperialismo norteamericano, constataremos inmediatamente que su situaci\u00f3n es distinta de la que ten\u00eda en los a\u00f1os sesenta. Tras el auge econ\u00f3mico de aquel periodo, ha sobrevenido una crisis econ\u00f3mica, sin perspectivas de soluci\u00f3n a la vista. En ese marco, la hegemon\u00eda norteamericana en el campo capitalista ya no es incontrastable, como entonces, sino que se ve enfrentada a las pretensiones que, en el plano econ\u00f3mico y pol\u00edtico, levantan las dem\u00e1s potencias imperialistas, en particular Alemania Federal y Jap\u00f3n. La crisis se ha reflejado, adem\u00e1s, en el interior mismo de la sociedad norteamericana, provocando una crisis ideol\u00f3gica y pol\u00edtica que, mediante hechos como Watergate, el hippismo y otros, han afectado la legitimidad del sistema de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otro plano, junto a un reforzamiento constante de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que ha logrado mantener el equilibrio militar con Estados Unidos, se ha verificado un notable avance de las fuerzas revolucionarias en diferentes partes del mundo. El punto cr\u00edtico de la crisis econ\u00f3mica, a mediados de esta d\u00e9cada, coincidi\u00f3 con grandes victorias del movimiento revolucionario en \u00c1frica, particularmente Mozambique y Angola, y en Asia, con la derrota espectacular de Estados Unidos en Vietnam, al mismo tiempo que, en la misma Europa, las fuerzas populares lograban significativos avances en Portugal, Espa\u00f1a, Italia y Grecia, e incluso en bastiones imperialistas como Francia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, el imperialismo norteamericano ha debido hacer adecuaciones en su estrategia, que se han expresado en la pol\u00edtica de Carter. Este ha asumido el gobierno con el prop\u00f3sito expl\u00edcito de restaurar la legitimidad del sistema de dominaci\u00f3n dentro de la sociedad norteamericana, echando mano de viejos mitos que son caros a la ideolog\u00eda bur\u00adguesa en ese pa\u00eds, como el de los derechos humanos, y de medidas que tratan de hacer menos pesada la crisis para los distintos grupos sociales del pa\u00eds. Igualmente, se ha dado por tarea sortear la crisis econ\u00f3mica, reafirmando la hegemon\u00eda norteamericana en el campo capitalista; aunque admita que esa hegemon\u00eda debe ser compartida, en la l\u00ednea de lo planteado por la Comisi\u00f3n Trilateral, Estados Unidos pretende mantenerse como eje rector de la relaci\u00f3n de fuerzas a ser establecida entre las potencias imperialistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, el imperialismo norteamericano se propone modificar su estrategia mundial, para compensar y evitar la repetici\u00f3n de los fracasos tenidos en la primera mitad de la d\u00e9cada, modificaci\u00f3n que sigue dos l\u00edneas principales. La primera es la polarizaci\u00f3n de las relaciones con el campo socialista, centraliz\u00e1ndolas en Europa; la segunda, la desconflagraci\u00f3n o el enfriamiento de las zonas perif\u00e9ricas \u201ccalientes\u201d. Por ello, Carter ha sostenido que Europa es la espada de Occidente y se ha esforzado por tornar tensas las relaciones entre la OTAN y el Pacto de Varsovia; aunque pudiera eventualmente llevar a la guerra, la pol\u00edtica agresiva y belicista del imperialismo norteamericano respecto a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica busca en realidad un nuevo equilibrio, sobre la base de lo que el expresidente Ford llam\u00f3 \u201cpaz con fuerza\u201d para lo que privilegia a Europa, considerando que el avance de la revoluci\u00f3n mundial en otras \u00e1reas iba desmejorando la correlaci\u00f3n de fuerzas en su detrimento. En consecuencia, plantea una pol\u00edtica de enfriamiento de las zonas perif\u00e9ricas, desde medidas que tratan de dar soluci\u00f3n a problemas particularmente agudos, como las que se han tomado en el Medio Oriente, en Panam\u00e1, etc\u00e9tera, hasta la revisi\u00f3n de la doctrina de contrainsurgencia, que pretende limar sus aspectos m\u00e1s \u00e1speros y adecuarla a las nuevas condiciones de la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto se debe a que la contrainsurgencia, pese a la capacidad que ha demostrado para detener el movimiento revolucionario en muchas \u00e1reas, ha experimentado fuertes reveses, en particular el de Vietnam, y se ha revelado incapaz, incluso all\u00ed donde fue efectiva para detener el movimiento revolucionario, de asegurar las condiciones de una dominaci\u00f3n pol\u00edtica estable, como es el caso de Latinoam\u00e9rica; se debe tambi\u00e9n a que las potencias imperialistas europeas, a medida que deben asumir mayores responsabilidades mundiales en el marco de la hegemon\u00eda compartida, se ven forzadas a considerar la fuerza del movimiento obrero en sus pa\u00edses, que se opone a la violencia cruda y abierta que la contrainsurgencia ha implicado; la utilizaci\u00f3n de m\u00e9todos contrarrevolucionarios m\u00e1s sutiles, impulsados sobre todo por Alemania Federal, ha arrojado resultados positivos en los pa\u00edses de Europa mediterr\u00e1nea. Se\u00f1alemos de paso que el planteamiento pol\u00edtico estrechamente nacional que hacen actualmente los partidos europeos llamados eurocomunistas merma la capacidad del movimiento obrero de esos pa\u00edses para pesar en la correlaci\u00f3n de fuerzas mundial e inclinar la balanza hacia el campo de la revoluci\u00f3n, como qued\u00f3 evidenciado con la reciente ofensiva reaccionaria que el gobierno franc\u00e9s pudo desarrollar en \u00c1frica, sobre la base de la derrota electoral de la izquierda en Francia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quiera que sea, el punto principal de la doctrina de contrainsurgencia, que se encuentra ahora sometido a revisi\u00f3n, es el que se refiere al origen de los movimientos revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abandonando la noci\u00f3n simplista de la infiltraci\u00f3n externa, los nuevos te\u00f3ricos del imperialismo norteamericano, salidos de la Comisi\u00f3n Trilateral, como Huntington, ven el problema como resultado de descompensaciones, de desequilibrios que afectan al Estado en la moderna sociedad capitalista, como resultado de las presiones mismas de las masas, en sus esfuerzos por mejores condiciones de vida. Esto que es v\u00e1lido ya no s\u00f3lo para los pa\u00edses dependientes, sino para los mismos pa\u00edses capitalistas avanzados, los lleva a plantearse el problema de la \u201cgobernabilidad de la democracia\u201d, que apunta necesariamente a la limitaci\u00f3n, a la restricci\u00f3n del propio juego pol\u00edtico democr\u00e1tico, para mantenerlo bajo control.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Am\u00e9rica Latina, la reformulaci\u00f3n de la estrategia norteamericana se ha traducido en la b\u00fasqueda de una nueva pol\u00edtica, todav\u00eda no plenamente definida, que, adem\u00e1s de la eliminaci\u00f3n de los puntos de fricci\u00f3n, como el referente al canal de Panam\u00e1, apunta a una institucionalizaci\u00f3n pol\u00edtica, capaz de expresarse en una democracia \u201cviable\u201d, es decir, restringida. Pero ello no resulta s\u00f3lo de los planteamientos estrat\u00e9gicos de Estados Unidos, sino que se deriva tambi\u00e9n, y principalmente, de las nuevas condiciones de lucha de clases que rigen en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Papel importante desempe\u00f1a, en este sentido, la diversificaci\u00f3n del bloque en el poder, por los cambios intervenidos en el seno de la burgues\u00eda monop\u00f3lica. En los pa\u00edses donde este fen\u00f3meno se encuentra m\u00e1s avanzado, como Brasil, podemos ver c\u00f3mo las contradicciones interburguesas no se gu\u00edan ya, como en el pasado, por intereses divergentes de la burgues\u00eda industrial y agraria, o de las capas inferiores de la burgues\u00eda respecto a su sector monop\u00f3lico, sino que nacen de&nbsp;<em>divisiones surgidas en el seno del gran capital, de la propia burgues\u00eda monop\u00f3lica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, es posible constatar c\u00f3mo en Brasil \u2014desde que, en 1974, entr\u00f3 en crisis el patr\u00f3n de reproducci\u00f3n econ\u00f3mica basado en la industria de bienes de consumo suntuario\u2014, las luchas interburguesas se dan entre las fracciones nacionales y extranjeras (norteamericana, fundamentalmente), ligadas a dicha industria, y las fracciones nacionales y extranjeras (en lo esencial, eurojaponesa), que tienen asiento en la industria b\u00e1sica y de bienes de capital. Se trata, hoy, de decidir los rumbos de la econom\u00eda del pa\u00eds, del patr\u00f3n de reproducci\u00f3n que \u00e9ste debe seguir y ello, que implica reasignaci\u00f3n de recursos, ventajas fiscales, crediticias y de todo tipo, estimula la rivalidad entre esos dos sectores del gran capital, la cual polariza a los dem\u00e1s grupos capitalistas que se encuentran vinculados a uno u otro sector. Conviene tener presente que no es posible ya, en estas circunstancias, enmascarar las luchas interburguesas tras justificaciones de corte nacionalista ni tampoco pretender encauzarlas hacia f\u00f3rmulas del tipo frente antifascista, ya que ellas&nbsp;<em>dividen por igual a los sectores burgueses nacionales y extranjeros que operan en el pa\u00eds y enfrentan a fracciones del gran capital<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todos modos, las contradicciones interburguesas, al agudizarse, exigen espacio pol\u00edtico para poder dirimirse. La centralizaci\u00f3n r\u00edgida del poder pol\u00edtico, en manos de la \u00e9lite tecnocr\u00e1tico-militar, debe flexibilizarse, devolver cierta vigencia al parlamento como \u00e1mbito de discusi\u00f3n, permitir el accionar de los partidos y la prensa, para que las distintas fracciones burguesas puedan desarrollar su lucha. Ello no choca, adem\u00e1s, con la exigencia de que el Estado siga detentando capacidad suficiente para mantener en cintura al movimiento de masas, ya que, cuanto m\u00e1s ausente est\u00e9 de la escena pol\u00edtica, mayor libertad de acci\u00f3n tienen las fracciones burguesas para llevar a cabo sus enfrentamientos y negociaciones. Es la raz\u00f3n por la cual el proyecto burgu\u00e9s de institucionalizaci\u00f3n no se aparta de la f\u00f3rmula de democracia \u201cviable\u201d, \u201cgobernable\u201d o restringida, que proponen los te\u00f3ricos imperialistas norteamericanos. Del mismo modo, al desatarse la contrarrevoluci\u00f3n, el proyecto del gran capital converg\u00eda hacia el centralismo autoritario, hacia las formas dictatoriales propuestas por dichos te\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata, pues, ahora, de llevar a cabo una \u201capertura\u201d pol\u00edtica que preserve lo esencial del Estado de contrainsurgencia. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esto? En la institucionalizaci\u00f3n de la participaci\u00f3n directa del gran capital en la gesti\u00f3n econ\u00f3mica y la subordinaci\u00f3n de los poderes del Estado a las Fuerzas Armadas, a trav\u00e9s de los \u00f3rganos estatales que se han creado, en particular el Consejo de Seguridad Nacional. El primer punto no se encuentra, desde luego, en discusi\u00f3n, para la burgues\u00eda; a lo sumo, da lugar a enfrentamientos entre sus fracciones por asegurarse una tajada mayor en el reparto del bot\u00edn que representa la rama econ\u00f3mica del Estado de contrainsurgencia. El segundo es, hoy, objeto de discusi\u00f3n: en muchos pa\u00edses se habla de un Consejo de Estado, como \u00f3rgano contralor de los dem\u00e1s aparatos de Estado, en el cual tendr\u00edan peso importante las Fuerzas Armadas; en Brasil, se intenta incluso resucitar la vieja f\u00f3rmula del Estado mon\u00e1rquico, que consagraba, adem\u00e1s de los tres poderes cl\u00e1sicos del Estado, al poder moderador, ejercido por el Emperador, y que los ide\u00f3logos de la gran burgues\u00eda atribuyen hoy a las Fuerzas Armadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cualquiera que sea la f\u00f3rmula adoptada \u2014y lo m\u00e1s probable es que ella presente variantes en los diversos pa\u00edses del continente\u2014, se marcha, sin embargo, hacia un Estado de cuatro poderes, o m\u00e1s precisamente, al&nbsp;<em>Estado del cuarto poder<\/em>, en el cual las Fuerzas Armadas ejercer\u00e1n un papel de vigilancia, control y direcci\u00f3n sobre el conjunto del aparato estatal. Esta caracter\u00edstica estructural y de funcionamiento del Estado no ser\u00e1, desde luego, sino el resultado del avasallamiento del aparato estatal por las Fuerzas Armadas (m\u00e1s all\u00e1 de las estructuras propias de la democracia parlamentaria que \u00e9ste ostente) y del ordenamiento legal de origen militar impuesto a la vida pol\u00edtica, en particular las leyes de seguridad nacional. Es de se\u00f1alarse que, en el marco de esa democracia restringida, pero democracia de todos modos, la palabra fascismo perder\u00e1 hasta el car\u00e1cter agitativo que tiene hoy y habr\u00e1 de ser abandonada; pero ese abandono representar\u00e1 la renuncia a un an\u00e1lisis incorrecto de la situaci\u00f3n actual, y no su superaci\u00f3n por un an\u00e1lisis superior y m\u00e1s adecuado a las nuevas condiciones pol\u00edticas surgidas, lo que dejar\u00e1 a la izquierda y al movimiento popular desarmados para poder enfrentarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el proyecto burgu\u00e9s-imperialista de institucionalizaci\u00f3n es resultado tambi\u00e9n de un tercer factor: el movimiento de masas, ante el cual se plantea con el prop\u00f3sito de mover a enga\u00f1o y confusi\u00f3n, pero que lo vuelve problem\u00e1tico, err\u00e1tico y lo amenaza incluso con el fracaso. En efecto, es indiscutible que, de manera lenta, zigzagueante, el movimiento de masas latinoamericano, tras un periodo de reflujo, ha entrado desde fines de 1976 en un proceso de recuperaci\u00f3n. M\u00e1s que eso, presenta, a diferencia de lo que ocurr\u00eda hasta los a\u00f1os sesenta, una caracter\u00edstica nueva, que era hasta entonces privativa de los pa\u00edses de mayor desarrollo de la regi\u00f3n, como Argentina, Chile, Uruguay: un claro predominio de la clase obrera en su seno. Basta con mirar hacia Centroam\u00e9rica, Per\u00fa, Colombia, para darse cuenta de que la clase obrera se ha vuelto, en toda la regi\u00f3n, el eje rector de las masas trabajadoras de Am\u00e9rica Latina, que se pliegan progresivamente a su conducci\u00f3n y adoptan sus formas de organizaci\u00f3n y de lucha. Paralelamente, aunque su influencia siga siendo grande en algunos pa\u00edses, el campesinado va cediendo lugar a un proletariado agr\u00edcola numeroso y combativo, agrupado por lo general en centros urbanos, que crea las condiciones objetivas para concretar la alianza obrero-campesina, mientras la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana se compone cada vez m\u00e1s de capas proletarizadas y, en la mayor\u00eda de los casos, empobrecidas, que mantienen y acent\u00faan la tendencia, ya observada a principios de los sesentas, de desplazar sus alianzas de clase hacia el campo popular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La acci\u00f3n de esas amplias masas, al mismo tiempo que hace m\u00e1s necesaria la puesta en pr\u00e1ctica de nuevas f\u00f3rmulas de dominaci\u00f3n, que no pueden basarse ya en la violencia pura y simple, complica la implementaci\u00f3n del proyecto burgu\u00e9s-imperialista, en la medida en que tienden a plantearse ante \u00e9ste con creciente autonom\u00eda, presionando en favor de concesiones no previstas, as\u00ed como la ampliaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de las reformas propuestas. Situ\u00e1ndose todav\u00eda marcadamente en el plano de la lucha econ\u00f3mica y democr\u00e1tica, las masas no han perdido empero la memoria, particularmente en sus sectores m\u00e1s avanzados, del mensaje socialista que, a trav\u00e9s de la acci\u00f3n, la izquierda latinoamericana les llev\u00f3 a lo largo de los sesentas, as\u00ed como de la presente d\u00e9cada, lo que despierta el temor de la burgues\u00eda y el imperialismo, haci\u00e9ndolos aferrarse a\u00fan m\u00e1s a las garant\u00edas que les ofrece el Estado de contrainsurgencia. En consecuencia, el proceso de institucionalizaci\u00f3n se desarrolla de manera extremadamente compleja, bajo el embate de las presiones de masas y los esfuerzos de la clase dominante por mantenerlo bajo control, lo que le impone marchas y contramarchas y permite prever que su l\u00edmite est\u00e1 dado por la defensa a ultranza que har\u00e1 de su aparato estatal, tal y como en esencia se encuentra hoy estructurado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En consecuencia, no hay ninguna raz\u00f3n para suponer que la lucha democr\u00e1tica que libran hoy las masas populares latinoamericanas pueda extenderse indefinidamente, permitiendo que, a cierta altura, se produzca el paso natural y pac\u00edfico al socialismo. Todo indica m\u00e1s bien que la lucha democr\u00e1tica y la lucha socialista se entrelazar\u00e1n para los trabajadores en un solo proceso, un proceso de duro y decidido enfrentamiento con la burgues\u00eda y el imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"theotonio-dos-santos\">Theotonio dos Santos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi contribuci\u00f3n a este seminario deber\u00e1 versar sobre algunas consideraciones de car\u00e1cter conceptual ya que en las aportaciones anteriores se lleg\u00f3 a un nivel de planteamiento hist\u00f3rico y te\u00f3rico bastante preciso. Pretendo destacar solamente algunos aspectos que me parecen centrales para la discusi\u00f3n del problema, sobre todo respecto del concepto del fascismo, de la especificidad del fascismo latinoamericano y del papel del imperialismo en su caracterizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Theotonio-Dos-Santos.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1638\" width=\"277\" height=\"403\"\/><figcaption>CLACSO<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar me gustar\u00eda retomar un aspecto que he se\u00f1alado en otras oportunidades <sup>13<\/sup>, la distinci\u00f3n entre el fascismo como movimiento y como r\u00e9gimen pol\u00edtico. Como movimiento pol\u00edtico, el fascismo correspondi\u00f3 a un momento pol\u00edtico muy espec\u00edfico de Europa de los a\u00f1os 20-30, muy apoyado en la peque\u00f1a burgues\u00eda con ciertos matices ideol\u00f3gicos muy espec\u00edficos. Como r\u00e9gimen pol\u00edtico, el fascismo ha adoptado formas bastante diversificadas y creo que ser\u00eda muy dif\u00edcil establecer propiamente una definici\u00f3n muy clara respecto de las formas particulares que asumi\u00f3 el Estado en los distintos reg\u00edmenes fascistas. Creo que la definici\u00f3n del fascismo como r\u00e9gimen pol\u00edtico, que es el aspecto que nos interesa aqu\u00ed, debe apoyarse en el car\u00e1cter hist\u00f3rico y de clases de este fen\u00f3meno y, en ese sentido, buscar\u00eda definir el fascismo como un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n del gran capital, que utiliza sistem\u00e1ticamente los m\u00e9todos terroristas de represi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creemos necesario situar esta definici\u00f3n en un plano suficientemente general para asegurar una abstracci\u00f3n correcta de los aspectos esenciales del fen\u00f3meno: su condici\u00f3n de clase, su \u00e9poca hist\u00f3rica y su m\u00e9todo de represi\u00f3n. Algunos autores sovi\u00e9ticos, como Kiva Maidanik&nbsp;<sup>14<\/sup>, han intentado definir el fascismo como una forma de transici\u00f3n hacia el capitalismo monopolista de Estado, buscando caracterizar entonces esta hegemon\u00eda del gran capital y la utilizaci\u00f3n del r\u00e9gimen de excepci\u00f3n y la v\u00eda del terror como una forma de lograr la instauraci\u00f3n del capitalismo monopolista de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Considero que este planteamiento es importante, pero por las razones que voy a plantear no me gustar\u00eda limitar el fascismo a esta forma de transici\u00f3n al capitalismo monopolista de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que cuando decimos que el fascismo es un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n del gran capital, lo situamos en una \u00e9poca hist\u00f3rica determinada, es decir, la del surgimiento del gran capital financiero, del monopolio y del imperialismo. En segundo lugar, al se\u00f1alar que el fascismo es un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n, basado en el terror, lo delimitamos conceptualmente como una forma contrarrevolucionaria propia de la \u00e9poca del imperialismo y, por tanto, podemos comprender por qu\u00e9 este fen\u00f3meno surge exactamente despu\u00e9s de la primera guerra mundial, que es la primera gran crisis del imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Particularmente, yo situar\u00eda la primera oleada fascista mundial en el periodo de la gran ola depresiva que va de 1918 a 1945 y que tuvo su momento de crisis m\u00e1s violenta en el periodo de 1929-1933. Considero que estas situaciones de crisis de largo plazo son las que obligan a la clase dominante, y en el caso espec\u00edfico de la \u00e9poca imperialista al capital financiero, a buscar un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n para impedir la resoluci\u00f3n revolucionaria que las coyunturas de crisis plantean. Al mismo tiempo, es necesario tomar en cuenta que la contrarrevoluci\u00f3n s\u00f3lo puede triunfar aprovech\u00e1ndose del debilitamiento que la crisis provoca en las clases populares, al conducirlas a intentos revolucionarios fracasados o al desgaste pol\u00edtico en la medida en que no logran mantener una pol\u00edtica de autodefensa que impida que la crisis transforme la situaci\u00f3n de las clases trabajadoras en general, y obrera en particular, en totalmente defensiva. La permanencia por periodos largos del desempleo, derivado de las crisis, lleva a una gran competitividad dentro de la clase y facilita el triunfo de las pol\u00edticas contrarrevolucionarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido tambi\u00e9n me gustar\u00eda se\u00f1alar que las tendencias contrarrevolucionarias del capital financiero tienden a darse mucho m\u00e1s en los pa\u00edses de desarrollo medio o de imperialismo tard\u00edo que en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados del imperialismo, porque es en esos pa\u00edses donde se combina esta situaci\u00f3n revolucionaria con situaciones de lucha nacional que obligan a la clase dominante a un gran esfuerzo ideol\u00f3gico de identificaci\u00f3n nacional y pol\u00edtico de centralizaci\u00f3n del poder, para responder a las tendencias revolucionarias. Al mismo tiempo la clase dominante debe encontrar una estrategia econ\u00f3mica que le permita responder a las exigencias de acumulaci\u00f3n de capital para superar la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan creemos, y ello implicar\u00eda un debate bastante largo, el periodo actual es de crisis del imperialismo&nbsp;<sup>15<\/sup>. Estamos en una etapa caracterizada por una onda depresiva larga que, seg\u00fan nuestros estudios, empez\u00f3 en el 66 (a pesar de que tuvo un primer momento de manifestaci\u00f3n entre el 59-61) y que lleg\u00f3 a su grado m\u00e1s profundo en el periodo de 73-75, el cual, seg\u00fan creo, no es todav\u00eda su depresi\u00f3n m\u00e1s grave, comparable a la crisis 29-33. Este deber\u00e1 ocurrir a\u00fan, en un tiempo relativamente pr\u00f3ximo. Si nosotros caracterizamos el periodo actual como una ola depresiva de largo plazo, podr\u00edamos aceptar que las mismas fuerzas que obligaron al capital monopolista a buscar los reg\u00edmenes de excepci\u00f3n y la utilizaci\u00f3n del terror en los a\u00f1os de 1920-30, renazcan en la escena internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido, yo discrepo de cualquier visi\u00f3n que caracterice al fascismo simplemente como un problema nacional. A pesar de su manifestaci\u00f3n nacional, lo veo fundamentalmente como un fen\u00f3meno internacional y creo que lo fue en el periodo de 1920-40, que se caracteriz\u00f3 por las olas sucesivas de irradiaci\u00f3n de reg\u00edmenes fascistas. Yo mantendr\u00eda esta visi\u00f3n, sobre todo para entender que el periodo actual no es solamente un periodo de manifestaciones contrarrevolucionarias aisladas, sino que es un periodo que tiende a ampliar las olas contrarrevolucionarias internacionales. Sin embargo, la ampliaci\u00f3n de esas olas contrarrevolucionarias depende tambi\u00e9n de las respuestas dadas por el movimiento popular y revolucionario internacional, que se encuentra en un nivel muy distinto del de los a\u00f1os 20-30. Hoy d\u00eda es mucho mayor la fuerza internacional del movimiento progresista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos planteamientos generales nos llevan por tanto a considerar el fascismo como un fen\u00f3meno de clase, y como una forma muy general del Estado, caracterizada por reg\u00edmenes de excepci\u00f3n que utilizan el terror, lo que los distingue de otras formas particulares de reg\u00edmenes del gran capital. En ese sentido estar\u00eda muy de acuerdo con la cita que ley\u00f3 Cueva en el principio de su exposici\u00f3n, en la que se reconoc\u00eda dentro de la III Internacional este car\u00e1cter diversificado del fascismo ya en el a\u00f1o 1935, o sea que ya estaba bastante claro que el fascismo alem\u00e1n, el italiano, el japon\u00e9s, etc\u00e9tera, no eran la misma cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos planteamientos te\u00f3ricos, si bien nos dan algunas luces sobre la esencia del fen\u00f3meno, evitando confundir con el fascismo formas particulares no esenciales como el apoyo de la peque\u00f1a burgues\u00eda, el partido \u00fanico, la persecuci\u00f3n a los jud\u00edos, etc\u00e9tera <sup>16<\/sup>, no nos permiten aclarar todav\u00eda la especificidad del fen\u00f3meno en la Am\u00e9rica Latina de hoy. Estoy de acuerdo con Ruy Mauro Marini en el sentido de que la cuesti\u00f3n de la definici\u00f3n general de fascismo o no es un problema m\u00e1s bien escol\u00e1stico si no se complementa con un an\u00e1lisis efectivo de la especificidad de este fascismo latinoamericano. Vemos pues que hay mucho m\u00e1s acuerdo que desacuerdos, cuando hacemos las caracterizaciones de la situaci\u00f3n concreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para quedar en los aspectos muy generales que hemos planteado, es evidente por un lado que el fascismo latinoamericano concuerda con la definici\u00f3n anterior cuando vemos estos reg\u00edmenes de fuerza como un producto de la hegemon\u00eda del capital monop\u00f3lico (de \u00e9ste se trata, como se trataba en los periodos de los a\u00f1os veinte y treinta), pero es evidente al mismo tiempo que este capital monop\u00f3lico ha cambiado desde el punto de vista de la estructura internacional; entr\u00f3 en una fase de integraci\u00f3n internacional, concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n mucho m\u00e1s alta y al mismo tiempo la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda se hizo mucho m\u00e1s profunda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por tanto este capital monop\u00f3lico asume hoy d\u00eda una forma diferente en los pa\u00edses dominantes y en aqu\u00e9llos que alcanzaron un desarrollo medio. Estos no se sit\u00faan internacionalmente en una posici\u00f3n de lucha interimperialista como el caso de Alemania, Italia, Espa\u00f1a, etc\u00e9tera, sino en una posici\u00f3n dependiente. Su situaci\u00f3n dependiente plantea una serie de especificidades en lo que respecta a la relaci\u00f3n entre las burgues\u00edas monop\u00f3licas locales y la burgues\u00eda monop\u00f3lica internacional, como se ha se\u00f1alado aqu\u00ed en las dos intervenciones anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, no se trata de un fen\u00f3meno solamente latinoamericano y puede ser generalizado para ciertos pa\u00edses de Asia, como Indonesia, o de \u00c1frica, como Sud\u00e1frica, en los que hay un desarrollo capitalista que ya alcanz\u00f3 un cierto nivel de industrializaci\u00f3n, pero que no logra ni puede superar las caracter\u00edsticas dependientes, lo que lleva a contradicciones bastante espec\u00edficas que tienden a ser resueltas por la forma de un Estado de excepci\u00f3n con la utilizaci\u00f3n sistem\u00e1tica del terror.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, este desarrollo hist\u00f3rico del capital monop\u00f3lico tambi\u00e9n cambi\u00f3 su relaci\u00f3n con la peque\u00f1a burgues\u00eda. Si la peque\u00f1a burgues\u00eda todav\u00eda subsist\u00eda en los a\u00f1os veinte como un sector importante de movilizaci\u00f3n de masas y como un sector todav\u00eda poderoso desde el punto de vista social, en los pa\u00edses de desarrollo medio donde se han producido los fen\u00f3menos fascistas recientes, se trata de capas sociales con mucho menos poder para resistir al gran capital y con una dependencia mucho m\u00e1s fuerte respecto de \u00e9l. Esto implica una dificultad para que el fascismo se desarrolle como un movimiento, puesto que hist\u00f3ricamente se desarroll\u00f3 como tal a partir de las frustraciones de la peque\u00f1a burgues\u00eda y, s\u00f3lo despu\u00e9s de convertirse en un fuerte movimiento pol\u00edtico ideol\u00f3gico anticomunista, fue dominado por el gran capital. Hoy d\u00eda la tendencia es distinta, es el gran capital el que moviliza a la peque\u00f1a burgues\u00eda en un sentido fascista, utiliz\u00e1ndola como un instrumento de masas; cumplidos los objetivos de toma del poder y destrucci\u00f3n le las oposiciones liberales y populares, fue inmediatamente desmovilizado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto ocurri\u00f3 con la movilizaci\u00f3n de masas con la consigna de Dios, Patria y Libertad en Brasil en 1964; con los movimientos m\u00e1s n\u00edtidamente fascistas de la peque\u00f1a burgues\u00eda en contra del gobierno de la Unidad Popular en Chile; y tambi\u00e9n en la Argentina, despu\u00e9s de intentos de organizaci\u00f3n fascista dentro y fuera del peronismo, se pasa a desmovilizar la acci\u00f3n de masas cuando se instala el golpe de Estado de 1976 y se inician nuevas formas de represi\u00f3n, de car\u00e1cter institucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este hecho es nuevo, desde el punto de vista del movimiento pol\u00edtico, pues el fascismo de Mussolini y Hitler mantuvo un alto grado de movilizaci\u00f3n de masas una vez en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esta movilizaci\u00f3n iba acompa\u00f1ada de formas institucionalizadas de terror que se impusieron a trav\u00e9s de la destrucci\u00f3n de las formas espont\u00e1neas de milicias fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera exigencia del gran capital y los militares, cuando llegaron al poder Mussolini y Hitler, fue desmovilizar sus tropas de choque o aun aniquilarlas f\u00edsicamente. Es decir que la hegemon\u00eda del sector peque\u00f1oburgu\u00e9s fue destruida cuando se lleg\u00f3 al poder. En el caso de Mussolini y Hitler, la aniquilaci\u00f3n tuvo que ser muy violenta porque se hab\u00eda desarrollado mucho el fascismo como movimiento; en el caso latinoamericano estos movimientos fueron mucho menos espont\u00e1neos y por tanto se los pudo liquidar con mecanismos mucho menos violentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presente oleada fascista internacional plantea la cuesti\u00f3n nacional en t\u00e9rminos muy distintos de los a\u00f1os veinte. Tr\u00e1tase de burgues\u00edas nacionales dependientes que ya est\u00e1n asociadas al capital internacional. En consecuencia, la posibilidad de movilizar a la peque\u00f1a burgues\u00eda y otros sectores en una pol\u00edtica nacional consecuente es mucho menor. Los reg\u00edmenes fascistas en condici\u00f3n de dependencia tienen que realizar una pol\u00edtica econ\u00f3mica en favor de las inversiones internacionales en la medida en que la burgues\u00eda internacional es el sector hegem\u00f3nico dentro del bloque de poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n nacional asume, en consecuencia, una forma muy distinta. Pero yo no dir\u00eda que la cuesti\u00f3n nacional est\u00e1 liquidada simplemente por la afirmaci\u00f3n del monopolio internacional en los mercados nacionales, aunque est\u00e9n altamente internacionalizados. El desarrollo del capitalismo siempre implica un cierto grado de afirmaci\u00f3n nacional, un cierto grado de integraci\u00f3n de la econom\u00eda a nivel nacional, un cierto grado de intervenci\u00f3n del Estado en el sentido de fortalecer esta base nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en este sentido que me gustar\u00eda se\u00f1alar las contradicciones que me parece encerrar este fascismo espec\u00edfico de la \u00e9poca actual. Se\u00f1alar\u00eda estas contradicciones en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, se plantea la contradicci\u00f3n entre el fascismo en los pa\u00edses dependientes y la forma de dominaci\u00f3n burguesa a\u00fan liberal en los pa\u00edses centrales. Se hace muy dif\u00edcil hacer compatible un r\u00e9gimen democr\u00e1tico y la defensa de la democracia en los pa\u00edses dominantes con la defensa de formas fascistas en los pa\u00edses dependientes. Aqu\u00ed me gustar\u00eda se\u00f1alar que hay un sector de la burgues\u00eda de los pa\u00edses dominantes que asume cada vez m\u00e1s una perspectiva fascista para sus propios pa\u00edses, lo que es muy importante tomar en consideraci\u00f3n, pues este factor act\u00faa favorablemente respecto a soluciones fascistas en los pa\u00edses capitalistas dependientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00ed me parece que un sector de la democracia cristiana alemana est\u00e1 mucho m\u00e1s pr\u00f3ximo de una concepci\u00f3n fascista, que sectores de las burgues\u00edas de nuestros pa\u00edses. Creo que hay una divisi\u00f3n dentro de la burgues\u00eda a nivel internacional que se est\u00e1 desarrollando. Hay una tendencia pro-fascista a nivel internacional en enfrentamiento con la tendencia liberal-conservadora y la tendencia socialdem\u00f3crata, que corresponde a un sector de la burgues\u00eda que est\u00e1 dispuesto a arriesgarse a dominar el movimiento obrero por la v\u00eda de una ideolog\u00eda reformista que lo mantiene como fuerza organizada y actuante dentro del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dir\u00eda que esta contradicci\u00f3n tiende a presentarse en las varias etapas de desarrollo del fascismo. Se trata de una contradicci\u00f3n que se present\u00f3 tambi\u00e9n en los a\u00f1os veinte y treinta entre sectores de la burgues\u00eda inglesa y norteamericana n\u00edtidamente pro-hitleristas y sectores antihitleristas o bien pro o antimussolini.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta disyuntiva s\u00f3lo pudo ser resuelta en el momento en que el fascismo se convirti\u00f3 en una amenaza militar para los Estados ingl\u00e9s y estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta contradicci\u00f3n tiende a asumir una forma nueva en nuestros d\u00edas desde el momento en que hay una falta de correlaci\u00f3n entre las tendencias hegem\u00f3nicas que se presentan en el capitalismo dominante y el capitalismo dependiente. Por otro lado, los Estados de los pa\u00edses dominantes ejercen o por lo menos ejercieron una influencia decisiva en la instalaci\u00f3n de reg\u00edmenes fascistas en los pa\u00edses dependientes. Estados Unidos e Inglaterra podr\u00edan haber dicho que no ten\u00edan ninguna responsabilidad por lo que estaba pasando en Alemania o lo que pasaba en Italia, a pesar de que ciertos sectores de la burgues\u00eda en Estados Unidos e Inglaterra apoyaban los movimientos fascistas de estos pa\u00edses. Sin embargo, como Estado y como aparato burgu\u00e9s internacional es muy clara la responsabilidad de Estados Unidos por la instalaci\u00f3n de los reg\u00edmenes fascistas en Am\u00e9rica Latina, debido al alto grado de dependencia de las burgues\u00edas locales en relaci\u00f3n con la burgues\u00eda internacional y sus Estados tambi\u00e9n. Esto evidentemente aumenta la contradicci\u00f3n entre la necesidad de recurrir a reg\u00edmenes fascistas y la base social interna de las burgues\u00edas dominantes, lo que lleva a vacilaciones en su pol\u00edtica internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda contradicci\u00f3n es aqu\u00e9lla que me parece existir entre el fortalecimiento del Estado en los pa\u00edses dependientes (como instrumento necesario de acumulaci\u00f3n de capital, en la medida en que la expansi\u00f3n del capital internacional necesita de la creaci\u00f3n de una gran infraestructura) y la situaci\u00f3n de dependencia que debilita la autonom\u00eda y la soberan\u00eda del Estado. El fortalecimiento del Estado, resultante de la acumulaci\u00f3n del capital en la etapa monopolista actual, tiende a fortalecer las ilusiones de la peque\u00f1a burgues\u00eda, del capital nacional y del sector tecnocr\u00e1tico civil-militar sobre la capacidad del Estado para asumir una cierta autonom\u00eda frente al capital internacional. De aqu\u00ed se deriva el peligro que representa esta situaci\u00f3n en la creaci\u00f3n de cierto nacionalismo militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordemos que, justamente en los textos de la Comisi\u00f3n Trilateral sobre la situaci\u00f3n internacional, hay una insistencia muy grande sobre este problema nacional como el m\u00e1s importante que tiene que enfrentar la pol\u00edtica trilateral en los pa\u00edses dependientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n del nacionalismo militar representa un desaf\u00edo muy grande para un capital internacional que se ha apoyado tan firmemente en los militares como instrumento de poder y de direcci\u00f3n del Estado. Aqu\u00ed creo que es necesario hacer un planteamiento respecto a la tendencia de Ruy Mauro Marini a caracterizar la cuesti\u00f3n del Estado de Seguridad Nacional como el aspecto central de la especificidad del periodo actual. Esta caracterizaci\u00f3n me parece muy peligrosa, porque nos desv\u00eda hacia un aspecto secundario: para m\u00ed el aspecto central es la lucha del gran capital por imponer su hegemon\u00eda y la necesidad de recurrir para ello al Estado de excepci\u00f3n y al terror.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las formas que utiliza el gran capital me parecen un aspecto secundario. Pueden ser importantes en ciertos periodos hist\u00f3ricos que tienen que ser analizados, pero son secundarias desde el punto de vista conceptual porque (y esto va a repercutir en el desarrollo del aspecto pol\u00edtico) los problemas que empieza a enfrentar en la actualidad la burgues\u00eda internacional respecto a este nacionalismo militar que se desarrolla en el caldo de cultivo de los reg\u00edmenes fascistas puede llevarla a restablecer los reg\u00edmenes t\u00edpicamente civiles con ciertas restricciones en lo que respecta a la participaci\u00f3n del movimiento de izquierda, particularmente las tendencias revolucionarias de izquierda. Esto es lo que justifica el apoyo actual a las llamadas \u201cdemocracias\u201d restringidas, relativas o limitadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo la limitaci\u00f3n de la democracia es un fen\u00f3meno bastante complejo. Creo que la capacidad para limitar la democracia es bastante dudosa, porque la democracia genera una din\u00e1mica que refleja en primer lugar el movimiento de la sociedad civil y todo depende entonces de la existencia en la sociedad de un sector peque\u00f1oburgu\u00e9s, de un sector intermedio suficientemente fuerte para garantizar un cierto equilibrio de la democracia para que no se convierta en una democracia revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema es que esta acumulaci\u00f3n del capital en los \u00faltimos a\u00f1os en Am\u00e9rica Latina, en reg\u00edmenes como el brasile\u00f1o sobre todo, pero tambi\u00e9n muy violentamente en Chile y otros pa\u00edses, lo que est\u00e1 haciendo es debilitar ese sector intermedio. Y creo que aqu\u00ed hay un problema en la sociedad civil misma que el capital no puede resolver por un acto de voluntad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como lo se\u00f1al\u00f3 Cueva, son las transformaciones econ\u00f3micas generadas por el fascismo las que est\u00e1n limitando la viabilidad de estas salidas democr\u00e1ticas y, evidentemente, la rapidez con que deber\u00e1n generarse presiones populares conducir\u00e1 a romper las limitaciones impuestas por la burgues\u00eda nacional e internacional a la democracia y \u00e9sta se ir\u00e1 convirtiendo en el factor din\u00e1mico del proceso. Creo que en 1977-1978, cuando se empiezan a bosquejar estas formas de participaci\u00f3n popular, hay varios ejemplos que desde un inicio demostraron el car\u00e1cter problem\u00e1tico de las democracias restringidas. Esto qued\u00f3 en evidencia en Per\u00fa, donde se ha impuesto como una necesidad inevitable el funcionamiento de una Asamblea Constituyente, que radicaliza el proceso de democratizaci\u00f3n. En el caso de Bolivia se lleg\u00f3 hasta el fraude electoral y se tuvo que retroceder en las perspectivas de liberalizaci\u00f3n limitada. En el caso de Nicaragua se lleg\u00f3 a ciertos acuerdos pensando que con eso se podr\u00eda controlar el pa\u00eds por dos a\u00f1os m\u00e1s, y la situaci\u00f3n vuelve a salirse del control del Departamento de Estado, que intenta retornarlo en un nivel superior de concesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces el factor realmente din\u00e1mico empieza a ser el movimiento democr\u00e1tico, el movimiento de masas. Sin embargo, en la medida en que estos movimientos de masas (y en esto estoy plenamente de acuerdo con Ruy Mauro Marini) pasaron por cambios muy importantes en su composici\u00f3n con el desarrollo de la industrializaci\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os, debe esperarse un comportamiento m\u00e1s coherente y maduro de las masas populares. Particularmente del movimiento obrero, que se presenta como una fuerza que tiende cada vez m\u00e1s a polarizar las fuerzas populares, creando una estructura mucho m\u00e1s org\u00e1nica, mucho m\u00e1s fuerte que la que se logr\u00f3 en los movimientos de masas en el pasado. La tendencia, por tanto, es que este movimiento popular pueda crear una situaci\u00f3n democr\u00e1tica avanzada que no tendr\u00e1 condiciones de sobrevivir dentro de los marcos del capitalismo y por ende plantear\u00e1 el problema del socialismo. De aqu\u00ed que la cuesti\u00f3n de las relaciones entre democracia y socialismo sea una de las m\u00e1s importantes para la izquierda en Am\u00e9rica. Pero esto ser\u00eda motivo para otro seminario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"notas\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">1 Jorge Dim\u00edtrov, \u201cLa ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo\u201d, en&nbsp;<em>Selecci\u00f3n de trabajos.&nbsp;<\/em>Ed. Estudio, Buenos Aires, 1972, pp. 182-83.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">2 C. Marx, \u201cGlosas marginales al programa del Partido Obrero Alem\u00e1n\u201d, en&nbsp;<em>Obras escogidas.&nbsp;<\/em>Ed. Progreso, Mosc\u00fa, 1969, p. 349.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">3 Retomo&nbsp;<em>casi&nbsp;<\/em>literalmente la definici\u00f3n de Dim\u00edtrov en op. cit., p. 182.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">4 Que en el caso de Am\u00e9rica Latina me parecen evidentes, como he tratado de demostrarlo en mi trabajo \u201cLacuesti\u00f3n del fascismo\u201d.&nbsp;<em>Revista Mexicana de Sociolog\u00eda,&nbsp;<\/em>2\/77, abril-junio de 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">5 Sobre la cual L. Althusser ha hecho important\u00edsimas reflexiones en su art\u00edculo \u201cContradicci\u00f3n y sobredeterminaci\u00f3n\u201d, incluido en&nbsp;<em>La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx.&nbsp;<\/em>Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1967.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">6 Para casos como el de Brasil todo esto est\u00e1 plenamente comprobado. Cf., por ejemplo, Paul Singer: \u201cReproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo y desarrollo\u201d, en&nbsp;<em>Am\u00e9rica Latina: cincuenta a\u00f1os de industrializaci\u00f3n.&nbsp;<\/em>Ed. La Red de Jon\u00e1s, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">7 Categor\u00eda manejada sobre todo por Guillermo O&#8217;Donnell en trabajos como: \u201cReflexiones sobre las tendencias de cambio del Estado burocr\u00e1tico-autoritario\u201d, en&nbsp;<em>Revista Mexicana de Sociolog\u00eda, 1\/77,&nbsp;<\/em>enero-marzo de 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">8 \u201cFascismo y lucha antifascista\u201d, en&nbsp;<em>Nueva Pol\u00edtica, n.&nbsp;<\/em>1, M\u00e9xico, enero-marzo de 1976, pp. 182-83.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">9 Op. cit., p. 183.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">10 Cf. \u201cLa pol\u00edtica econ\u00f3mica del fascismo en Am\u00e9rica Latina\u201d, en ILDIS:&nbsp;<em>El control pol\u00edtico en el Cono Sur.&nbsp;<\/em>Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">11 \u201c[&#8230;] el Estado de seguridad nacional no es asimilable a las categor\u00edas cl\u00e1sicas de bonapartismo, fascismo o dictadura militar tradicional, sino que m\u00e1s bien constituye un tipo de Estado de Excepci\u00f3n diferenciable\u201d. Gerardo Aceituno&nbsp;<em>y&nbsp;<\/em>Hern\u00e1n Guerrero, \u201cEstados Unidos y los Estados de Seguridad Nacional en Am\u00e9rica del Sur\u201d, Testimonios y documentos de&nbsp;<em>El D\u00eda,&nbsp;<\/em>M\u00e9xico, 20 y 21 de marzo de 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">12 Me refiero a trabajos como los de Gregorio Selser y Daniel Waksman, aparecidos en el n. 5-6 de la mencionada revista, M\u00e9xico, abril-septiembre de 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">13 V\u00e9ase mi art\u00edculo sobre \u201cEl fascismo dependiente\u201d en la&nbsp;<em>Revista Mexicana de Sociolog\u00eda,&nbsp;<\/em>M\u00e9xico, 1977. V\u00e9ase tambi\u00e9n la reedici\u00f3n de mi libro&nbsp;<em>Socialismo o fascismo.&nbsp;<\/em>Edicol, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">14 Kiva Maidanik defendi\u00f3 esa tesis en el curso de oto\u00f1o de 1976 en la Facultad de Econom\u00eda de la UNAM. V\u00e9ase tambi\u00e9n sus intervenciones en la revista&nbsp;<em>Am\u00e9rica Latina,&nbsp;<\/em>Mosc\u00fa, 1974.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">15 Estas tesis se encuentran en mi libro&nbsp;<em>Imperialismo y dependencia.&nbsp;<\/em>Ed. Era, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">16 La tendencia a incluir esas caracter\u00edsticas secundarias como elementos esenciales del fascismo se encuentra en varios autores, como se puede ver en&nbsp;<em>Revista Mexicana de Sociolog\u00eda,&nbsp;<\/em>n\u00fameros sobre Estado y clase en Am\u00e9rica Latina, editados en 1977.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-866e4f3b\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-a0d1eb0e\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-96e77626\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-93671851-177d-47d9-b63a-007d11c60855\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1978\/10\/4-La-cuestio\u0301n-del-fascismo-en-Ame\u0301rica-Latina.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La cuestio\u0301n del fascismo en Ame\u0301rica Latina<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Cuadernos Pol\u00edticos n. 18, octubre-diciembre de 1978, M\u00e9xico, Ediciones Era, pp. 13-34. 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Intervenciones ante el seminario sobre \u201cLas fuentes externas del fascismo: el fascismo&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1642,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[19],"tags":[45,76],"class_list":["post-1015","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-exposiciones","tag-45","tag-america-latina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1015","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1015"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1015\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3448,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1015\/revisions\/3448"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1642"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1015"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1015"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1015"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}