{"id":1037,"date":"1987-07-12T07:40:03","date_gmt":"1987-07-12T07:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1037"},"modified":"2022-02-07T14:05:52","modified_gmt":"2022-02-07T14:05:52","slug":"alianzas-y-compromisos-en-la-democracia-socialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1037","title":{"rendered":"Alianzas y compromisos  en la democracia socialista"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/ryr9_20_Lenin-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1672\"\/><figcaption>Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Ponencia presentada en el encuentro continental celebrado en Managua, Nicaragua (12-15 de julio de 1987), en homenaje al Che Guevara, en ocasi\u00f3n del XX Aniversario de su asesinato. Publicada en Crisis y alternativas revolucionarias en Am\u00e9rica (I), Editorial Compa\u00f1ero, Montevideo, Uruguay, 1987.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En la historia de las ideas, socialismo y democracia no tienen el mismo origen ni tienden necesariamente a la identidad. Tanto Plat\u00f3n como Saint-Simon fueron capaces de imaginar sistemas socialistas de corte marcadamente autoritario, del mismo modo como la ideolog\u00eda burguesa, a\u00fan en sus formas m\u00e1s avanzadas, pudo plantearse la democracia sin vincularla al socialismo. Es el socialismo moderno, que surge como cr\u00edtica al proceso y a la idea de la revoluci\u00f3n burguesa, con Babeuf, Blanqui, la izquierda ricardiana, y culmina con el marxismo, quien relaciona \u00edntimamente a los dos conceptos y los vuelve inseparables.<\/p>\n\n\n\n<p>Inseparables, pero no id\u00e9nticos. En su expresi\u00f3n superior, es decir, en tanto gobierno de las mayor\u00edas, la democracia supone al socialismo, el \u00fanico modo de organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y el consumo que, por reposar en la propiedad social de los medios de producci\u00f3n, asegura igualdad pol\u00edtica a la inmensa masa de los productores <sup>1<\/sup> \u2014aunque, como lo se\u00f1al\u00f3 Marx, no les asegure a\u00fan la igualdad econ\u00f3mica. Es m\u00e1s: la democracia plena no s\u00f3lo supone, como premisa, al socialismo, sino que conduce a \u00e9l, a menos que se pudiera concebir una mayor\u00eda que gobernase en beneficio de la minor\u00eda, es decir, en contra suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa interdependencia que se establece as\u00ed entre democracia y socialismo no debe oscurecer el hecho de que, lejos de ser una identidad, se trata de dos conceptos \u2014y, si son buenos, de dos realidades\u2014 perfectamente diferentes, aunque unidos por una relaci\u00f3n indisoluble <sup>2<\/sup>. En tanto relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, las realidades que ella involucra, aunque mutuamente determinadas, tienen vida propia, pudiendo desarrollarse de manera asim\u00e9trica y hasta contradictoria, una frente a la otra. Es as\u00ed como, en el curso de la revoluci\u00f3n proletaria, encontramos situaciones en que la defensa del socialismo se realiz\u00f3 a expensas de la democracia (el comunismo de guerra sovi\u00e9tico, 1919-21, por ejemplo) o en que las exigencias de la democracia imponen l\u00edmites al proceso de socializaci\u00f3n (Nicaragua hoy).<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo general, las cr\u00edticas equivocadas \u2014de izquierda o de derecha\u2014 a las revoluciones proletarias en marcha nacen de la no comprensi\u00f3n del car\u00e1cter dial\u00e9ctico de la relaci\u00f3n socialismo-democracia. Peor todav\u00eda: no perciben que esa relaci\u00f3n se realiza mediante procesos hist\u00f3ricos nacionales, los cuales, por sus determinaciones peculiares de orden socio-econ\u00f3mico y cultural, as\u00ed como por las correlaciones de fuerzas internacionales en que se inscriben, afectan al modo como ella se desarrolla, tanto cuanto el tiempo hist\u00f3rico, el momento particular del proceso hist\u00f3rico general en que cada revoluci\u00f3n se produce.<\/p>\n\n\n\n<p>La confusi\u00f3n en cuanto a lo que es esencial y lo que es contingente, a lo que hace el concepto y lo que hace a la realidad concreta a que \u00e9l se refiera, respecto a la relaci\u00f3n democracia-socialismo, no es exclusiva, empero, de sus cr\u00edticos. Existe, en cada proceso particular de revoluci\u00f3n proletaria, la tentaci\u00f3n de convertir en leyes o imperativos generales caracter\u00edsticas propias del proceso, tentaci\u00f3n que se vuelve tanto m\u00e1s fuerte cuanto m\u00e1s controvertidas son esas caracter\u00edsticas, o sea, cuanto m\u00e1s necesaria parece su justificaci\u00f3n. Fue as\u00ed como la colectivizaci\u00f3n forzosa del campo, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, fruto espec\u00edfico del aislamiento internacional del pa\u00eds y de las luchas de clases all\u00ed registradas en los a\u00f1os 20, fue preconizada por sus partidarios m\u00e1s entusiastas en nombre de una hipot\u00e9tica ley de la acumulaci\u00f3n socialista originaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad es que la expropiaci\u00f3n violenta de los campesinos, aparte de que no se verific\u00f3 en las revoluciones que siguieron \u2014bastando mencionar China o Cuba, o a\u00fan la misma Nicaragua\u2014, no fue en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica sino la expresi\u00f3n, y en cierto modo un momento hist\u00f3rico de resoluci\u00f3n, de las contradicciones que se desarrollaban en el seno de la alianza obrero-campesina y que hab\u00edan dado ya fruto con las requisas de grano, propias del comunismo de guerra. Cuando Lenin formula la nueva pol\u00edtica econ\u00f3mica (NEP), que restablec\u00eda para la producci\u00f3n campesina el juego del mercado, condicionado y bajo la vigilancia del Estado, lo hace precisamente para abrir a esas contradicciones un cauce de desarrollo pac\u00edfico, vale decir democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es, sin duda, un elemento central en el concepto de democracia y que le confiere especificidad, independientemente del sistema econ\u00f3mico con el que convive: el reconocimiento de divergencias y choques de intereses entre los actores pol\u00edticos (la democracia socialista no hace sino convertir en actores pol\u00edticos privilegiados a las grandes masas del pueblo, que otras formas de democracia coartan y reprimen) y la posibilidad efectiva de que puedan solucionarlos pac\u00edficamente. Desde el momento en que uno impone al otro una soluci\u00f3n de fuerza, se abandona el campo de la democracia, por mucho que, a los ojos de los contempor\u00e1neos o en la perspectiva hist\u00f3rica, esa soluci\u00f3n se justifique como medida destinada a asegurar, a largo plazo, la democracia. Se puede discutir si, de no proceder a la colectivizaci\u00f3n forzosa, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica habr\u00eda sido capaz de llevar adelante la edificaci\u00f3n socialista \u2014el camino, como vimos, para asentar en bases s\u00f3lidas la igualdad pol\u00edtica, condici\u00f3n necesaria de la democracia plena\u2014. Lo que no se puede discutir es que la colectivizaci\u00f3n signific\u00f3 un modo no democr\u00e1tico de solucionar la crisis a que fuera conducida la alianza obrero-campesina en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta perspectiva, la democracia \u2014m\u00e1s all\u00e1 de las instituciones jur\u00eddicas y pol\u00edticas en que se expresa\u2014 aparece como un modo, un m\u00e9todo para solucionar las divergencias entre las clases sociales. \u00bfEntre todas? La visi\u00f3n leninista del problema, inscrita en un contexto de guerra civil y de agresi\u00f3n internacional, contesta a la pregunta restringiendo la democracia al campo de la revoluci\u00f3n, a la alianza obrero-campesina, y la asocia con la dictadura a ser ejercida en contra de la burgues\u00eda, que promueve esa guerra y esa agresi\u00f3n. Dejemos, por ahora, de lado la cuesti\u00f3n de saber si esa dualidad es esencial al concepto de democracia y ahondemos antes en la manera como Lenin concibe el ejercicio de la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>La alianza obrero-campesina en la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica no es una alianza entre iguales: eso queda claramente expresado en la Constituci\u00f3n de 1921, que sobredimensiona la representaci\u00f3n pol\u00edtica del proletariado en detrimento del campesinado. Es una alianza de la clase revolucionaria, el proletariado, con la inmensa masa rusa oprimida y explotada, constituida esencialmente por campesinos. La alianza se basa en la insumisi\u00f3n de estos a esa opresi\u00f3n y a esa explotaci\u00f3n, que los hace tambi\u00e9n revolucionarios. Pero, mientras los campesinos pueden contentarse con el reconocimiento de su derecho de propiedad, quedando as\u00ed en el marco de la revoluci\u00f3n burguesa, el proletariado quiere ir m\u00e1s all\u00e1 y suprimir la propiedad, como forma de garantizar la igualdad pol\u00edtica y, pues, la libertad. La cuesti\u00f3n est\u00e1, para el proletariado, en convencer al campesinado a ir contra su inter\u00e9s inmediato \u2014la propiedad privada\u2014 en cambio de la satisfacci\u00f3n de su inter\u00e9s m\u00e1s general: el fin de la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Convencer, es decir, persuadir. El proletariado no est\u00e1 en condiciones de someter a los campesinos por la fuerza, aunque eso se hiciera en beneficio de estos. Peor todav\u00eda: someterlos por la fuerza contrariar\u00eda la vocaci\u00f3n democr\u00e1tica del proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como m\u00e9todo de gobierno, hay pues que recurrir a la persuasi\u00f3n, m\u00e1s que a la coerci\u00f3n, y esto es lo que hace del Estado obrero-campesino un Estado democr\u00e1tico, o sea, un Estado cuya caracter\u00edstica central es la soluci\u00f3n de las divergencias entre las clases que lo sostienen mediante la discusi\u00f3n y el convencimiento. La forma y la duraci\u00f3n de la transici\u00f3n socialista estar\u00e1n determinadas, antes que nada, por el modo como se enfrentan las divergencias y el tiempo que tome su superaci\u00f3n. Hasta tanto, las dos clases tendr\u00e1n que convivir pac\u00edficamente, haci\u00e9ndose mutuas concesiones, y lo har\u00e1n en el contexto de instituciones estatales que garanticen esa convivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La convivencia pac\u00edfica no impide, sin embargo, y hasta exige iniciativas tendientes a modificarla. Lo contrario ser\u00eda el estancamiento, el peor enemigo de los proyectos hist\u00f3ricos. Mientras esas iniciativas se mantengan en el plano de la persuasi\u00f3n, ellas no afectan para nada el car\u00e1cter democr\u00e1tico del Estado. Basta, empero, que asuman car\u00e1cter coercitivo para que la democracia sea puesta en peligro.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello conduce a plantearse qu\u00e9 es la ley en un Estado proletario democr\u00e1tico. Instrumento mediante el cual el Estado fija objetivos y establece procedimientos, bajo pena de sanci\u00f3n, es decir, de manera coercitiva, la ley no podr\u00eda existir en un r\u00e9gimen en que todos fueran iguales y en el que nadie tuviera el derecho de imponer algo a otro. Para que la ley exista, es necesario que la toma de decisiones a nivel del Estado no se reparta equitativamente entre las clases que lo sostienen \u2014lo que no tiene nada que ver, evidentemente, con la idea de la igualdad de todos ante la ley, que la revoluci\u00f3n proletaria hereda de la revoluci\u00f3n burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Democracia e igualdad pol\u00edtica no son, pues, id\u00e9nticas. La democracia implica desigualdad, por lo menos en la toma de decisiones, para lo que tiene necesariamente que ejercerse como dominaci\u00f3n de una clase sobre otra. Lo espec\u00edfico de la democracia socialista est\u00e1 en que esa dominaci\u00f3n se ejerce mediante la persuasi\u00f3n y no la coerci\u00f3n. Es por esto que, para Lenin, la ley no es simplemente un imperativo que comporta una sanci\u00f3n (como en la democracia burguesa); ella es tambi\u00e9n y sobre todo \u2014en cuanto medio de ejercicio de la democracia proletaria\u2014 un instrumento educativo, que fija objetivos y los explica, cabiendo al Estado (y al partido) aplicarlos mediante la persuasi\u00f3n. La ley ideal de la democracia socialista es aquella que contiene m\u00e1s pre\u00e1mbulo que art\u00edculos y que opera como palanca en manos de agitadores y propagandistas. En el l\u00edmite, la ley ideal no es sino una forma m\u00e1s desarrollada de propaganda pol\u00edtica.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9todo democr\u00e1tico de gobierno es posible en el marco de relaciones de clases que enfrentan un enemigo com\u00fan y comparten objetivos hist\u00f3ricos, siendo por eso capaces de consenso. Relaciones de ese tipo conforman una alianza, cuya expresi\u00f3n pol\u00edtica es la democracia. Distinta es la situaci\u00f3n cuando se trata de clases cuya relaci\u00f3n est\u00e1 basada en la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n de una por la otra. En este caso, el m\u00e9todo por excelencia de gobierno es la coerci\u00f3n, por mucho que la resistencia y la lucha de la clase dominada pueda forzar a la clase dominante a hacerle concesiones y a recurrir, si no a la persuasi\u00f3n, por lo menos al enga\u00f1o, con el fin de limitar el uso indiscriminado de la coerci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, ning\u00fan Estado puede asentarse exclusivamente en la coerci\u00f3n. A\u00fan el Estado esclavista, basado en una relaci\u00f3n de opresi\u00f3n-explotaci\u00f3n casi indisfrazable y que, por eso mismo, se sostiene siempre con las armas en la mano, a\u00fan ese Estado es forzado a emplear medios no coercitivos \u2014la costumbre, la idea de la inferioridad del esclavo, etc.\u2014 para ejercer su poder. Con el advenimiento de la sociedad burguesa, esto se acentuar\u00e1, al verse la clase dominante forzada a conciliar la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n de las otras clases con el proyecto hist\u00f3rico que les propuso, centrado en las nociones de igualdad y de libertad, as\u00ed como de progreso. Esa ser\u00e1 la tarea de la ideolog\u00eda burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Arma privilegiada en su lucha por el poder pol\u00edtico, la ideolog\u00eda se volvi\u00f3 tambi\u00e9n, con la burgues\u00eda, instrumento de la mayor importancia para ejercerlo. Ninguna clase en la historia, antes de ella, concedi\u00f3 a la ideolog\u00eda papel tan decisivo en su modo de dominaci\u00f3n. Por tanto, la burgues\u00eda debi\u00f3 realizar una labor tit\u00e1nica, hasta convertir a la igualdad en subordinaci\u00f3n igual de todos a la ley; a la libertad, en la libre disposici\u00f3n de la propia fuerza de trabajo; y al progreso, en perspectiva individual de promoci\u00f3n social. La piedra de toque de esa construcci\u00f3n ideol\u00f3gica, en el plano de la dominaci\u00f3n, fue el concepto de ciudadan\u00eda \u2014o la titularidad individual de los derechos pol\u00edticos\u2014 mediante el cual la burgues\u00eda escamote\u00f3 las clases sociales e hizo a cada uno participe aislado de la vida del Estado. El individuo ha sido confrontado as\u00ed, sin ninguna defensa, al Estado, fuente y guardi\u00e1n del orden establecido y que cumple su funci\u00f3n mediante el monopolio de la fuerza.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La democracia socialista, que rompe con el individualismo burgu\u00e9s y se asume como expresi\u00f3n de la lucha de clases, renuncia tambi\u00e9n a la mistificaci\u00f3n ideol\u00f3gica como instrumento de dominaci\u00f3n. Vimos ya la ruda franqueza que reina en el seno de la alianza obrero-campesina, basada en el inter\u00e9s com\u00fan de poner fin a la opresi\u00f3n y a la explotaci\u00f3n, pero en la que subsisten todav\u00eda divergencias en cuanto a intereses de clases inmediatos. Hacia la burgues\u00eda, con la que no comparte inter\u00e9s hist\u00f3rico alguno, la clase obrera no puede practicar una pol\u00edtica de alianza: la burgues\u00eda es sometida al proyecto hist\u00f3rico del proletariado mediante la fuerza, la coerci\u00f3n, sin que existan posibilidades de persuadirla a aceptar la democracia socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Es natural que \u2014en un tiempo hist\u00f3rico en que la correlaci\u00f3n mundial de fuerzas la favorece\u2014 la burgues\u00eda se resista fuertemente a los movimientos nacionales de revoluci\u00f3n proletaria, encauzando la lucha de clases hacia la guerra civil abierta. Es en ese contexto que la dualidad democracia proletaria-dictadura del proletariado, tal como la formul\u00f3 Lenin, adquiere plena vigencia. Persuasi\u00f3n y coerci\u00f3n se constituyen entonces en dos l\u00edneas claramente diferenciadas, dos polos opuestos y complementarios de la acci\u00f3n estatal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ni la capacidad de resistencia de la burgues\u00eda se ejerce de manera constante y uniforme ni la correlaci\u00f3n mundial de fuerzas tiene preeminencia sobre la que va construyendo internamente la revoluci\u00f3n proletaria. Sea porque la burgues\u00eda flaquea temporariamente en su lucha opositora, sea porque ella tiene que plegarse a una situaci\u00f3n de facto que no le permite insurgirse, la democracia socialista puede \u2014a partir de una clara posici\u00f3n de fuerza, es decir, de una capacidad coercitiva incuestionable\u2014 hacer concesiones a la burgues\u00eda, as\u00ed como a sectores de otras clases a ella vinculados \u2014los intelectuales llamados burgueses, principalmente\u2014. Esas concesiones no se confunden con las que se verifican en la alianza obrero-campesina, las cuales, como indicamos ya, son ilimitadas en el contenido y en el tiempo, determinando por ello el car\u00e1cter y la duraci\u00f3n de la transici\u00f3n socialista. Las concesiones a la burgues\u00eda, inversamente, son condicionadas por las exigencias de la transici\u00f3n y est\u00e1n necesariamente limitadas en un sentido y en el otro. Si exitosas, abren al proletariado y a la burgues\u00eda la posibilidad de acuerdos concretos, que, sin configurar una alianza \u2014ya que excluyen intereses hist\u00f3ricos comunes\u2014 se definen m\u00e1s bien como compromisos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica leninista de antes de la guerra civil y, m\u00e1s tarde, de la NEP los practic\u00f3 sin disfraces. Buenos ejemplos son el decreto de 1918 sobre la publicidad, que \u2014como lo se\u00f1al\u00f3 el mismo Lenin\u2014 indicaba claramente que el gobierno sovi\u00e9tico no se daba como tarea inmediata la socializaci\u00f3n total de la industria y del comercio, o los privilegios concedidos a los t\u00e9cnicos en el per\u00edodo de la NEP. La revoluci\u00f3n china asegur\u00f3 la supervivencia de empresas capitalistas nacionales por el tiempo de vida de sus propietarios. Cuba mantuvo por largo per\u00edodo intocado al peque\u00f1o comercio. Y Nicaragua \u2014en la l\u00ednea esbozada ya por el proceso chileno de 1970\u2014 consagr\u00f3 tres formas de propiedad en su estructura jur\u00eddica: estatal, cooperativa y privada.<\/p>\n\n\n\n<p>En este plano, el concepto de dictadura \u2014en tanto r\u00e9gimen de violencia abierta de una clase contra otra\u2014 no se aplica plenamente. Los compromisos representan una forma de ejercicio del poder hasta cierto punto consensual, aunque se estriben en la capacidad material de coerci\u00f3n que tiene el Estado. A diferencia de las alianzas, los compromisos no involucran cuestiones relativas a intereses hist\u00f3ricos comunes y antes se refieren a intereses pr\u00e1cticos e inmediatos claramente identificados y debidamente ecuacionados por las partes interesadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la importancia del compromiso para el desarrollo de la democracia socialista trasciende lo meramente t\u00e1ctico y va m\u00e1s all\u00e1 del espacio espec\u00edfico de las relaciones burgues\u00eda-proletariado. En efecto, para avanzar hacia una pol\u00edtica de compromisos, el proletariado tiene que haber resuelto de manera correcta su pol\u00edtica de alianzas: s\u00f3lo un bloque revolucionario s\u00f3lido asegura un Estado fuerte, condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>, como se\u00f1alamos, del compromiso. Esto significa que la pol\u00edtica de compromisos no es posible si la democracia no es plenamente ejercida en el seno de la alianza, sin lo cual \u00e9sta abrir\u00e1 siempre flancos a las maniobras del enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta perspectiva, la pol\u00edtica de compromisos no es sino la irradiaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica democr\u00e1tica del bloque revolucionario al conjunto de la sociedad. Mediante ella, a\u00fan la dominaci\u00f3n basada en la coerci\u00f3n asume tintes m\u00e1s suaves y permite la extensi\u00f3n limitada de pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas a la misma burgues\u00eda. Abre, as\u00ed, en cierta medida, camino al uso de la persuasi\u00f3n, particularmente en direcci\u00f3n a las nuevas generaciones. Por eso, la aplicaci\u00f3n del compromiso, all\u00ed donde \u00e9l se hace posible, imprime un sello m\u00e1s democr\u00e1tico al conjunto de la transici\u00f3n socialista, la cual, s\u00f3lo en ese contexto, puede adoptar de manera m\u00e1s amplia el pluralismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es para una transici\u00f3n socialista basada en el compromiso que Marx concibe el programa expuesto en el Manifiesto Comunista. Tras m\u00e1s de un siglo de luchas de clases, algunos de los puntos all\u00ed planteados han sido ya total o parcialmente resueltos en el seno del propio capitalismo. Eng\u00e1\u00f1anse, empero, los que suponen, por ello, que aqu\u00e9l era el programa de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. Basta constatar, entre esos puntos, la supresi\u00f3n del derecho de herencia para darse cuenta de que se trata del programa de la revoluci\u00f3n proletaria, tal como la conceb\u00eda Marx, es decir, en tanto proceso hist\u00f3rico destinado a suprimir las bases de la sociedad burguesa e inaugurar la transici\u00f3n hacia el comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La modestia aparente y el innegable gradualismo del planteamiento de Marx son consecuencia natural de la visi\u00f3n que \u00e9l ten\u00eda del comunismo en tanto fruto del mismo desarrollo hist\u00f3rico. En un alto grado de abstracci\u00f3n, \u00e9l expresar\u00eda esa visi\u00f3n en el Prefacio a la&nbsp;<em>Contribuci\u00f3n<\/em>, que nos presenta el pasaje del capitalismo al comunismo como sucesi\u00f3n casi natural de modos de producci\u00f3n. Para Marx, el capitalismo crea mediante su propio desarrollo las premisas del comunismo y es sobre ellas que se apoya el proletariado para promover la transici\u00f3n socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello no excluye, para nada, el hecho de la revoluci\u00f3n, vale decir la conquista del Estado por el proletariado. Para Marx, el Estado es, de hecho, la palanca que el proletariado debe tomar en sus manos para remover las formas capitalistas que obstruyen el paso de la historia. Esa idea recorre toda su obra, est\u00e1 presente en&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;(donde reivindica, por cierto, el programa del Manifiesto), en su pol\u00e9mica con los cooperativistas y, sobre todo, en su estudio sobre la Comuna. Al reconocer en \u00e9sta la primera expresi\u00f3n hist\u00f3rica del Estado proletario, Marx no hace (como lo se\u00f1al\u00f3 Engels) sino reafirmar lo que el Manifiesto expusiera ya sin dejar lugar a dudas: la necesidad de la revoluci\u00f3n proletaria como partera del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEsa revoluci\u00f3n es necesariamente violenta? Marx admit\u00eda la posibilidad del camino pac\u00edfico, basado en el compromiso, en pa\u00edses sin gran desarrollo de la burocracia y del ej\u00e9rcito \u2014es decir, en pa\u00edses donde el Estado burgu\u00e9s no alcanzaba todav\u00eda su plena madurez\u2014. En su an\u00e1lisis del problema, Lenin parte de la visi\u00f3n del capitalismo en su fase imperialista para sostener que la v\u00eda pac\u00edfica, tal como la concibiera Marx, se encontraba cancelada precisamente en pa\u00edses, como Estados Unidos, donde ella pareciera m\u00e1s practicable. Las reflexiones posteriores de Lenin, retomadas por la III Internacional, har\u00e1n del imperialismo la piedra de toque de una estrategia de revoluci\u00f3n violenta que se extiende a los pa\u00edses del Tercer Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia le ha dado raz\u00f3n. Nada impide, empero, que la posibilidad de la revoluci\u00f3n pac\u00edfica sea replanteada en el curso del desarrollo hist\u00f3rico, aunque sobre bases distintas de las que establec\u00eda Marx. En efecto, un factor decisivo en el \u00e9xito o el fracaso de las revoluciones modernas es la correlaci\u00f3n de fuerzas internacional. Sin ella, es dif\u00edcil explicar la derrota de la Unidad Popular en Chile \u2014independientemente de que no se le pueda atribuir la influencia decisiva\u2014 as\u00ed como el avance reciente del socialismo en Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la importancia del factor internacional, en los procesos nacionales de revoluci\u00f3n proletaria, contribuye tanto la internacionalizaci\u00f3n del capital en la fase imperialista, y la solidaridad burguesa que sobre ella se asienta, como la creciente fuerza pol\u00edtica, econ\u00f3mica y militar de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y, con ella, de los pa\u00edses que se enmarcan en su campo de alianzas. Pero la influencia del campo socialista no opera en el vac\u00edo, sino en el contexto definido de las correlaciones de fuerzas, llev\u00e1ndolo a operar m\u00e1s abiertamente o con pol\u00edticas de perfil bajo, seg\u00fan las circunstancias. Por otra parte, el juego de contradicciones en el campo imperialista influye en sentido favorable o desfavorable en los procesos revolucionarios, de lo que es buen ejemplo la actitud distinta que asumi\u00f3 Europa occidental ante el Chile de Allende y la Nicaragua sandinista.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no implica que no se verifique una tendencia en la evoluci\u00f3n de la correlaci\u00f3n de fuerzas internacional. A\u00fan si nos atenemos a momentos favorables para la expansi\u00f3n del socialismo, la formaci\u00f3n de las democracias populares de Europa oriental, as\u00ed como la victoria de la revoluci\u00f3n china, verif\u00edcanse en un contexto en que, pese a la influencia creciente de la URSS, el campo imperialista ostenta innegable poder\u00edo; en cambio, el avance revolucionario en el Tercer Mundo, en la segunda mitad de los 70, reflej\u00f3 una mayor debilidad del imperialismo, minado por la crisis econ\u00f3mica internacional, la agudizaci\u00f3n de la competencia entre Estados Unidos, Europa y Jap\u00f3n, y la crisis global de la sociedad norteamericana. Observemos que, aunque contenidos relativamente, ninguno de esos factores fue realmente superado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible suponer que, mediante el fortalecimiento del socialismo y el avance del movimiento revolucionario mundial, la correlaci\u00f3n mundial de fuerzas pueda venir a ser totalmente desfavorable a la burgues\u00eda internacional. En ese contexto, se abrir\u00edan posibilidades mayores para revoluciones proletarias pac\u00edficas, en posici\u00f3n para practicar de la manera m\u00e1s amplia la democracia y el pluralismo. Es evidente que la concreci\u00f3n de esa posibilidad, que ahorrar\u00eda costos y sufrimiento a las masas trabajadoras, depende a\u00fan, prioritariamente, del \u00e9xito que logren hoy los movimientos revolucionarios en el \u00e1mbito de sus luchas nacionales. El contenido de la revoluci\u00f3n ser\u00e1 siempre la conquista del poder pol\u00edtico por el proletariado y sus aliados, la forma que ella a\u00fan asume es la lucha frontal contra el enemigo de clase para alcanzar ese objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En este evento, homenajeamos la memoria de un revolucionario que, en su pensamiento y en su pr\u00e1ctica, se hizo carne con esa idea. Dondequiera que los obreros y los campesinos de Am\u00e9rica Latina se alcen en lucha por la conquista del poder, all\u00ed estar\u00e1 presente Ernesto Che Guevara, ense\u00f1\u00e1ndoles, con su palabra y su ejemplo, que la revoluci\u00f3n es el camino real al socialismo y, m\u00e1s que eso, que no hay revoluci\u00f3n fuera del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"notas\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">1 Eso fue lo que vislumbr\u00f3 Rousseau, al tratar de la desigualdad, y lo llev\u00f3 casi al punto de ruptura con la ideolog\u00eda burguesa, sin que su fidelidad al peque\u00f1o productor y, por ende, a la peque\u00f1a propiedad, le permitiera dar el salto de lo que se aprovech\u00f3 la burgues\u00eda para, a\u00fan a rega\u00f1adientes, proceder a la recuperaci\u00f3n de su doctrina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">2 Por esto, la f\u00f3rmula de Lenin: socialismo = electrificaci\u00f3n + s\u00f3viets no es buena, al absorber la democracia en el socialismo y dejarla al mismo nivel del desarrollo de las fuerzas productivas. Ten\u00eda, empero, un enorme potencial propagand\u00edstico, al poner en evidencia las tareas prioritarias que deparaba la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">3 Es m\u00e1s desarrollada porque la clase que la emplea cuenta con el Estado \u2014no espec\u00edficamente como instrumento de coerci\u00f3n, sino de presi\u00f3n econ\u00f3mica\u2014 para apoyarla, por ejemplo, dando prioridad a los recursos para la construcci\u00f3n de cooperativas agr\u00edcolas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">4 El monopolio de la fuerza por el Estado es una invenci\u00f3n burguesa, en su lucha contra el orden feudal. El mayor grado de dispersi\u00f3n de la fuerza es el que se registra en el Estado esclavista, donde la coerci\u00f3n sobre la clase dominada es atribuci\u00f3n de cada propietario de esclavos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-866e4f3b\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-a0d1eb0e\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-96e77626\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-1249acc6-2181-4e4b-a9fc-1137812e8299\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/8-Alianzas-y-compromisos-en-la-democracia-socialista.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Alianzas-y-compromisos-en-la-democracia-socialista<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Ponencia presentada en el encuentro continental celebrado en Managua, Nicaragua (12-15 de julio de 1987), en homenaje al Che Guevara, en ocasi\u00f3n del XX Aniversario de su asesinato. 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