{"id":1053,"date":"1994-08-07T07:55:53","date_gmt":"1994-08-07T07:55:53","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1053"},"modified":"2022-03-24T04:19:09","modified_gmt":"2022-03-24T04:19:09","slug":"la-sociologia-latinoamericana-origen-y-perspectivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1053","title":{"rendered":"La sociolog\u00eda latinoamericana: origen y perspectivas"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/a003806149-001-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1698\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/a003806149-001-edited.jpg 800w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/a003806149-001-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/a003806149-001-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/a003806149-001-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption>Tele Sur<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n: &#8220;Ponencia Sociolog\u00eda, 07\/08\/94&#8221;. V\u00e9ase tambi\u00e9n art\u00edculo <a href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1515\" data-type=\"post\" data-id=\"1515\">Las ra\u00edces del pensamiento latinoamericano<\/a>.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Empezaremos esta exposici\u00f3n plante\u00e1ndonos una pregunta: \u00bfqu\u00e9 representa la sociolog\u00eda en el proceso del pensamiento humano?, esperando que ella nos d\u00e9 un buen punto de partida para indagar sobre el surgimiento y desarrollo de la sociolog\u00eda latinoamericana, as\u00ed como de sus perspectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero a considerar es que la sociolog\u00eda s\u00f3lo puede surgir en cierto tipo de sociedades, en que se dan determinadas caracter\u00edsticas. M\u00e1s que esto, ella es una expresi\u00f3n particular de cierta l\u00ednea de pensamiento, cuya esencia consiste en ser una reflexi\u00f3n sobre las estructuras y procesos que establecemos en el marco de convivencia social, vale decir, en el marco de nuestras sociedades. En su dimensi\u00f3n m\u00e1s amplia, esa reflexi\u00f3n parte de concepciones totalizadoras, como lo fueron la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica o la teor\u00eda social del siglo XVIII, para arribar, m\u00e1s tarde, a ciencias especiales, como lo son hoy la econom\u00eda y la ciencia pol\u00edtica, entre otras, as\u00ed como, desde luego, la sociolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"sociologia-y-capitalismo\"><a><\/a>Sociolog\u00eda y capitalismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las distintas sociedades que registra la historia antes del advenimiento del capitalismo correspond\u00edan a formas sociales m\u00e1s simples, basadas en una estructura de clases poco diferenciada y muy estratificada, que se expresaba en sistemas pol\u00edticos centralizados y autocr\u00e1ticos. Pensemos en los reg\u00edmenes teocr\u00e1ticos o feudales y, en general, en sociedades cuya producci\u00f3n era asegurada por relaciones esclavistas o de servidumbre. Desde luego, en el sostenimiento de esos sistemas de dominaci\u00f3n, desempe\u00f1aba papel destacado el uso de la fuerza. Pero no hay r\u00e9gimen que se sostenga s\u00f3lo con base en \u00e9sta: las clases dominadas tienen que ser, tambi\u00e9n, persuadidas de que su sujeci\u00f3n se debe a razones superiores, que trascienden intereses y motivaciones individuales para responder a factores de car\u00e1cter m\u00e1s general. En otras palabras, la dominaci\u00f3n de clase debe presentarse siempre como la expresi\u00f3n de algo necesario y, en cierta medida, natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s desarrollada es la sociedad, cuanto m\u00e1s se diferencian y se contraponen los intereses de clase, tanto m\u00e1s necesario persuadir de ello a las clases dominadas, so pena de que se verifique all\u00ed un estado permanente de guerra civil, latente o abierta, que a la larga har\u00eda imposible el mantenimiento del orden social. En comunidades m\u00e1s simples, como las que mencionamos antes, se tiende a recurrir, en este sentido, a lo sobrenatural, privilegiando a la religi\u00f3n, o a diferencias evidentes, de car\u00e1cter racial o cultural. En organizaciones sociales m\u00e1s complejas, el razonamiento se sofistica y aspira a presentarse como ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello se observa ya en situaciones en que se produce una marcada diferenciaci\u00f3n social y un cierto desarrollo mercantil, aunados a la expansi\u00f3n imperialista, como en la Grecia antigua. La agudizaci\u00f3n de los conflictos sociales estimula all\u00ed una reflexi\u00f3n sociol\u00f3gica cada vez m\u00e1s especializada, que, pasando por los sofistas, producir\u00e1 algunas obras maestras, que se propon\u00edan descubrir la raz\u00f3n de esos conflictos y suprimirlos en beneficio de la clase dominante. Que se trate de una construcci\u00f3n ideal, como&nbsp;<em>La Rep\u00fablica<\/em>&nbsp;de Plat\u00f3n, donde se identifican los segmentos que forman la sociedad y se busca articularlos arm\u00f3nicamente en un sistema corporativo, o de una investigaci\u00f3n comparada, como la&nbsp;<em>Pol\u00edtica<\/em>&nbsp;de Arist\u00f3teles, que toma a las clases y su interacci\u00f3n como eje del an\u00e1lisis, en la perspectiva del equilibrio y la armon\u00eda social, se est\u00e1 siempre en presencia de una teorizaci\u00f3n encaminada a asegurar o transformar un orden de cosas determinado, a partir de un punto de vista de clase.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello se dar\u00e1 con m\u00e1s raz\u00f3n a\u00fan cuando el capitalismo, rompiendo el orden feudal, pase a conformar Estados nacionales. Estos corresponden a sociedades de clases altamente complejas, cuya l\u00f3gica \u2014aunque consagre la dominaci\u00f3n de unas sobre otras y repose siempre en la fuerza\u2014 es la de recurrir crecientemente a los mecanismos econ\u00f3micos y a la persuasi\u00f3n ideol\u00f3gica como resortes de dominaci\u00f3n. En la medida en que el capitalismo se consolide, la burgues\u00eda tratar\u00e1, por un lado, de asumir el monopolio absoluto del poder pol\u00edtico y, por otro, de afirmar su hegemon\u00eda sobre la clase obrera y dem\u00e1s sectores sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda pol\u00edtica \u2014que emerge como ciencia con William Petty, en Inglaterra, y Boisguillebert, en Francia, a fines del siglo XVII\u2014 cumplir\u00e1 esa doble tarea. La burgues\u00eda se valdr\u00e1 de ella para atacar a la vieja clase terrateniente, que manten\u00eda su presencia en el Estado, empezando por proclamar el car\u00e1cter parasitario de \u00e9sta, al sostener, con los fisi\u00f3cratas, que la tierra es la \u00fanica fuente de riqueza. El creciente predominio de la industria, a partir del \u00faltimo tercio del siglo XVIII, la llevar\u00e1 luego, con Adam Smith y David Ricardo, a postular al trabajo como el factor determinante en la de creaci\u00f3n de riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, progresivamente, la econom\u00eda pol\u00edtica ir\u00e1 siendo arrancada de las manos de la burgues\u00eda hasta llegar a convertirse en una cr\u00edtica del capitalismo, vale decir, del sistema que consagra la dominaci\u00f3n burguesa. Partiendo de la valorizaci\u00f3n te\u00f3rica del trabajo y acompa\u00f1ando el proceso de desarrollo y organizaci\u00f3n del proletariado, intelectuales como Sismondi, en Francia, y Owen, Thompson y Bray, en Inglaterra, proceder\u00e1n a abrir grietas en la econom\u00eda pol\u00edtica burguesa. Marx se encargar\u00e1 de asestarle el golpe final, con su obra principal:&nbsp;<em>El Capital<\/em>, subtitulada justamente &#8220;cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>La sociolog\u00eda se plantear\u00e1, hacia la tercera d\u00e9cada del siglo XIX, como reacci\u00f3n a ese proceso. Tildando a la econom\u00eda pol\u00edtica de &#8220;ideolog\u00eda&#8221;, se preocupar\u00e1 de oscurecer ciertos aspectos de la realidad y centrar el an\u00e1lisis en la din\u00e1mica social, desconociendo en lo posible los procesos materiales concretos en que esta se basa. Su fundador, Auguste Comte, aunque sin deslindar todav\u00eda enteramente sociolog\u00eda y filosof\u00eda, proclamar\u00e1 al orden social burgu\u00e9s como el orden en s\u00ed, un organismo perfectible pero inmutable, expresi\u00f3n definitiva de lo normal, contra el cual toda acci\u00f3n contraria ser\u00eda indicativa de una desviaci\u00f3n, es decir, una manifestaci\u00f3n de tipo patol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando en esa direcci\u00f3n, \u00c9mile Durkheim tomar\u00e1 a ese orden como el objeto en s\u00ed de la sociolog\u00eda y la dotar\u00e1 de un m\u00e9todo particular, completando as\u00ed su constituci\u00f3n como ciencia especial. La investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica deber\u00e1 fundarse esencialmente en la observaci\u00f3n emp\u00edrica de los fen\u00f3menos sociales, tomados en tanto que cosas, cuya frecuencia determina su car\u00e1cter normal o patol\u00f3gico. Con ello, se descarta a la revoluci\u00f3n, que pasa a la categor\u00eda de enfermedad social. Posteriormente, bajo la influencia de Darwin, Herbert Spencer enfatizar\u00e1 en la nueva disciplina las nociones de evoluci\u00f3n y selecci\u00f3n natural, que consagran la tesis de la supervivencia de los m\u00e1s aptos, proporcionando a la competencia capitalista la justificativa que ella requer\u00eda.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-pensamiento-social-latinoamericano\"><a><\/a>El pensamiento social latinoamericano<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La sociolog\u00eda as\u00ed constituida llega a Am\u00e9rica Latina en la segunda mitad del siglo XIX. Para entonces, esta hab\u00eda promovido ya su independencia respecto a las metr\u00f3polis ib\u00e9ricas y se empe\u00f1aba en la formaci\u00f3n de sus Estados nacionales. Bajo la dominaci\u00f3n colonial, la regi\u00f3n no hab\u00eda estado en condiciones de producir ideas propias: las importaba hechas de la metr\u00f3poli, ya sea absorbiendo las que le aportaban los intelectuales que de all\u00e1 proven\u00edan, ya sea enviando a sus hombres cultos, sus letrados, para que se adue\u00f1aran de ellas. Esto no cambia mucho en el primer siglo de vida independiente.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, insert\u00e1ndose progresivamente en la divisi\u00f3n internacional del trabajo que la revoluci\u00f3n industrial propiciara, las nuevas naciones latinoamericanas se dedicar\u00e1n a producir bienes primarios \u2014materias primas y alimentos\u2014 para la exportaci\u00f3n, al tiempo que importan desde los centros avanzados las manufacturas que necesitan para su consumo. La ciencia y la tecnolog\u00eda impl\u00edcitas en el proceso de producci\u00f3n industrial quedaban fuera de su alcance, del mismo modo que la filosof\u00eda y las ciencias sociales que estudiaban sus fundamentos y sus resultados. Se consum\u00edan ideas como se consum\u00edan telas, rieles y locomotoras. En las sociedades dependientes de Am\u00e9rica Latina, ser culto significaba estar al d\u00eda con las novedades intelectuales que se produc\u00edan en Europa. La estatura de nuestros pensadores se med\u00eda por su erudici\u00f3n respecto a las corrientes europeas de pensamiento y a la elegancia con que aplicaban las ideas importadas a nuestra realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese pensamiento imitativo y reflejo <sup>2<\/sup>&nbsp;derivaba de las condiciones materiales en que se reproduc\u00edan nuestras sociedades, pero se ajustaba perfectamente a las necesidades de nuestras clases dominantes. As\u00ed fue como abrazaron al liberalismo, dado que \u00e9ste les proporcionaba la justificaci\u00f3n adecuada al ciclo de reproducci\u00f3n del capital que constitu\u00eda la base de su propia reproducci\u00f3n como clase: constituidas por terratenientes y comerciantes, esas oligarqu\u00edas encontraban en el intercambio de materias primas por manufacturas su raz\u00f3n de ser econ\u00f3mica. De all\u00ed a admitir el car\u00e1cter necesario de la forma que asum\u00eda entonces la divisi\u00f3n internacional del trabajo y a proclamar como natural la vocaci\u00f3n agraria de nuestros pa\u00edses no habr\u00eda sino un paso.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano pol\u00edtico, sin embargo, el liberalismo se adaptaba mal al car\u00e1cter de la organizaci\u00f3n nacional. Esencialmente olig\u00e1rquico, el sistema de dominaci\u00f3n exclu\u00eda a la mayor parte de la poblaci\u00f3n; paralelamente, expresando la dominaci\u00f3n de oligarqu\u00edas m\u00e1s poderosas sobre las dem\u00e1s, cristalizaba en un Estado altamente centralizado. De Argentina a M\u00e9xico, el r\u00e9gimen pol\u00edtico, una vez estabilizado, no diferir\u00eda mucho. El constitucionalismo portaliano chileno de los a\u00f1os treinta no era esencialmente distinto al Estado porfirista mexicano del \u00faltimo cuartel del siglo, y ambos ten\u00edan mucho en com\u00fan con la monarqu\u00eda brasile\u00f1a, pese a la base esclavista en que \u00e9sta se apoyaba. El mayor o menor desarrollo econ\u00f3mico favorecer\u00eda, aqu\u00ed y all\u00ed, cierta diversificaci\u00f3n social e introducir\u00eda grados variables de flexibilizaci\u00f3n en la vida pol\u00edtica, sin poner en jaque su car\u00e1cter olig\u00e1rquico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los intelectuales nativos no pod\u00edan dejar de observar las diferencias que ese tipo de organizaci\u00f3n social presentaba respecto a las sociedades europeas, as\u00ed como a la estadounidense, y de experimentar por ello cierta angustia. Pero, intelectuales org\u00e1nicos de la oligarqu\u00eda, m\u00e1s que de entender, se preocupar\u00e1n de justificar el orden de cosas del cual ellos tambi\u00e9n se beneficiaban. El positivismo, con sus nociones de ciencia, evoluci\u00f3n y patolog\u00eda social, as\u00ed como el injerto racista que no tard\u00f3 en recibir, les proporcion\u00f3 el instrumento que necesitaban.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, esos pa\u00edses, a vueltas con una significativa poblaci\u00f3n ind\u00edgena o negra, no hesitar\u00edan en achacar al mestizaje los males de su retraso social, pol\u00edtico y cultural, llegando a hacerlo, a veces, de manera extremadamente brutal. &#8220;Impuros ambos \u2014dec\u00eda Bunge, refiri\u00e9ndose por igual a mestizos y mulatos\u2014, ambos at\u00e1vicamente anticristianos, son como las dos cabezas de la hidra fabulosa que rodea, aprieta y estrangula, entre su espiral gigantesca, una hermosa y p\u00e1lida virgen: \u00a1Hispano-Am\u00e9rica!&#8221;.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El remedio propuesto para hacer frente al problema variaba. Habr\u00e1 los que, como Ingenieros, se montan en un pragmatismo c\u00ednico para afirmar: &#8220;Cuanto se haga en pro de las razas inferiores es anticient\u00edfico, a lo sumo se les podr\u00eda proteger para que se extingan agradablemente, facilitando la adaptaci\u00f3n provisional de los que por excepci\u00f3n pueden hacerlo&#8221; <sup>4<\/sup>. Otros, aunque sin ocultar su desprecio y hasta su odio por los excluidos, se inclinar\u00e1n hacia la autoflagelaci\u00f3n, puni\u00e9ndose por cargar con esa maldici\u00f3n, ese pecado original de pertenecer a naciones mestizas. No sorprende que, en la literatura de la \u00e9poca, abunden t\u00edtulos como&nbsp;<em>Manual de patolog\u00eda pol\u00edtica<\/em>&nbsp;(1899), del argentino Agust\u00edn Alvarez;&nbsp;<em>El continente enfermo<\/em>&nbsp;(1899), del venezolano C\u00e9sar Zumeta;&nbsp;<em>Enfermedades sociales<\/em>&nbsp;(1905), del argentino Manuel Ugarte, y&nbsp;<em>Pueblo enfermo<\/em>&nbsp;(1909), del boliviano Alcides Arguedas.<\/p>\n\n\n\n<p>Respuesta menos desesperada es la que plantea a la educaci\u00f3n como instrumento capaz de rescatar a la naci\u00f3n y acceder a la cultura, como lo hizo Lastarria en Chile, Rod\u00f3 en Uruguay \u2014dando origen a una corriente culturalista m\u00e1s optimista en toda la regi\u00f3n, el arielismo\u2014, Justo Sierra y Antonio Caso en M\u00e9xico. O la que ve en la inyecci\u00f3n de sangre blanca, vale decir la inmigraci\u00f3n europea, la posibilidad de superaci\u00f3n de la inferioridad cong\u00e9nita de nuestras naciones. Esta tesis, que encontramos ya a mediados del siglo en Alberdi o Sarmiento <sup>5<\/sup> , desaguar\u00e1 en la exaltaci\u00f3n del mestizaje, expres\u00e1ndose en versiones ya de derecha, como la del brasile\u00f1o Raimundo Nina Rodrigues y su tesis relativa al &#8220;blanqueamiento&#8221; de la raza, ya de izquierda, como la del mexicano Jos\u00e9 Vasconcelos y su concepto de &#8220;raza c\u00f3smica&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Contados son, empero, los autores que tratan de descubrir en la poblaci\u00f3n misma cualidades y recursos merecedores de admiraci\u00f3n y precursores de un futuro mejor para nuestros pa\u00edses. Es, por ejemplo, el caso de Manuel Gonz\u00e1lez Prada, quien rechaza con energ\u00eda la noci\u00f3n de &#8220;raza inferior&#8221; aplicada al indio peruano, destacando sus potencialidades (l\u00ednea que retomar\u00e1 sobre todo Mari\u00e1tegui). Es tambi\u00e9n el de Euclides Da Cunha, quien, en su estudio sobre la rebeli\u00f3n de Canudos, en el noreste brasile\u00f1o, en el viraje del siglo, parte del an\u00e1lisis de las condiciones geof\u00edsicas hostiles del sert\u00f3n para destacar la notable capacidad de adaptaci\u00f3n de sus habitantes, es decir, los mestizos y mulatos tan despreciados por Bunge: &#8220;el sertanejo es antes que nada un fuerte&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Menos a\u00fan ser\u00e1n los pensadores, que desechan, de partida, a la ideolog\u00eda racista en la reflexi\u00f3n sobre sus pa\u00edses. As\u00ed, Alberto Torres, en su libro&nbsp;<em>El problema nacional<\/em>&nbsp;(1914), buscar\u00e1 la explicaci\u00f3n de las especificidades brasile\u00f1as en la historia, las estructuras pol\u00edticas y la cultura nacional, antes que en la sangre o el color de la piel. Y Jos\u00e9 Mart\u00ed, con el idealismo y entereza que lo caracterizan, afirmar\u00e1 sin rodeos: &#8220;No hay razas: hay s\u00f3lo modificaciones del hombre&#8221;.<sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-institucionalizacion-de-la-sociologia\"><a><\/a>La institucionalizaci\u00f3n de la sociolog\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Los a\u00f1os 20 implican, para Am\u00e9rica Latina, cambios en todos los planos de la vida social. Enmarcados en el contexto de la prolongada crisis capitalista, que desorganiza el mercado mundial basado en la divisi\u00f3n simple del trabajo y que acabar\u00e1 por conducir a la guerra de 1939-1945, \u00e1brense en nuestros pa\u00edses espacios para que comience un proceso de industrializaci\u00f3n, cuya contrapartida es la creaci\u00f3n del mercado interno, el cual impacta a la diferenciaci\u00f3n de las clases y la toma de conciencia por \u00e9stas de sus intereses. Los movimientos de clase media y de la clase obrera impondr\u00e1n nuevas alianzas sociopol\u00edticas, radicalizando las contradicciones entre la oligarqu\u00eda agrario-comercial y la burgues\u00eda industrial y llevando, en la mayor\u00eda de los casos, a nuevos tipos de Estado, basados en el nacionalismo y en pactos sociales menos excluyentes. <sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente, se intensifican las relaciones comerciales y pol\u00edticas entre los pa\u00edses de la regi\u00f3n, soporte necesario para un concepto aut\u00f3nomo de latinoamericanismo. Hasta entonces, la idea de Latinoam\u00e9rica se hab\u00eda esbozado desde Europa, en tanto que simplificaci\u00f3n apta para un esquematismo ignorante, tanto por parte de los sectores dirigentes como de la izquierda. No por acaso la Internacional Comunista, al plantearse la cuesti\u00f3n colonial, eludir\u00e1 el estudio particular de nuestros pa\u00edses y preferir\u00e1 abordarlos como integrantes de lo que llama de &#8220;China del extremo occidente&#8221;. En otra perspectiva, la concepci\u00f3n del subcontinente como una verdadera regi\u00f3n se formular\u00e1, desde Washington, en el marco de una pol\u00edtica expansionista, inspirada en doctrinas como el pangermanismo o el paneslavismo, entonces en boga.<sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Pero esto va a cambiar. Vali\u00e9ndose en buena medida del marxismo, aunque no s\u00f3lo de \u00e9l, los intelectuales latinoamericanos tratar\u00e1n de establecer sobre bases firmes una tradici\u00f3n original e independiente en la teorizaci\u00f3n de la regi\u00f3n. Luego, se ir\u00e1 a la institucionalizaci\u00f3n de las ciencias sociales, en particular la sociolog\u00eda y la econom\u00eda. En relaci\u00f3n a la primera, ello corresponde a la emancipaci\u00f3n de la disciplina, hasta entonces enmarcada en c\u00e1tedras impartidas en los cursos de filosof\u00eda y de derecho. El primer paso lo da Brasil, con la creaci\u00f3n de la Escuela Libre de Sociolog\u00eda y Pol\u00edtica de Sao Paulo, en 1933. Para 1950, ese proceso se extiende a la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n, superando definitivamente la fase que Germani llama de &#8220;pensamiento pre-sociol\u00f3gico&#8221;.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>A partir de entonces, empiezan a producirse trabajos de alta calidad te\u00f3rica y metodol\u00f3gica \u2014de autores como, entre muchos otros, Florestan Fernandes, Gino Germani, Alberto Guerreiro Ramos, Pablo Gonz\u00e1lez Casanova\u2014 que marcan la madurez de nuestra teor\u00eda social. Paralelamente, en la econom\u00eda, se registran los notables aportes que har\u00e1n los pensadores de la CEPAL y, luego, con car\u00e1cter m\u00e1s interdisciplinario, los de la teor\u00eda de la dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La dif\u00edcil gestaci\u00f3n de una ciencia social cr\u00edtica, centrada en la problem\u00e1tica de nuestras estructuras econ\u00f3micas, sociales, pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas, hab\u00eda finalmente concluido. A partir de all\u00ed, la producci\u00f3n te\u00f3rica latinoamericana va a impactar, por su riqueza y originalidad, a los grandes centros productores de cultura, en Europa y Estados Unidos, revirtiendo el sentido del flujo de las ideas que hab\u00eda prevalecido en el pasado. Nuevas y ricas corrientes de pensamiento surgir\u00e1n luego sobre ese suelo abonado, abriendo amplias perspectivas para la comprensi\u00f3n integral de nuestra realidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"problemas-y-perspectivas\"><a><\/a>Problemas y perspectivas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">M\u00e1s de medio siglo de desarrollo de la sociolog\u00eda nos ha permitido crear en Am\u00e9rica Latina informaci\u00f3n y metodolog\u00edas de investigaci\u00f3n que, aunadas a una considerable masa cr\u00edtica, nos permite hablar de una sociolog\u00eda latinoamericana. Las j\u00f3venes generaciones cuentan hoy con un valioso instrumento para hacer frente a los problemas que la vida nos est\u00e1 planteando. La recuperaci\u00f3n, actualizaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de esa tradici\u00f3n te\u00f3rica las ponen en condiciones de interpretar este mundo nuevo y, m\u00e1s que eso, transformarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todo son flores. La sociolog\u00eda, como disciplina cient\u00edfica, se ha ido especializando de manera creciente, para dar lugar a la sociolog\u00eda pol\u00edtica, del desarrollo, de la cultura, del trabajo, de la informaci\u00f3n y muchas otras. Si esa especializaci\u00f3n contribuye a adecuar y refinar el instrumental te\u00f3rico-metodol\u00f3gico que se aplica al objeto de estudio, conlleva tambi\u00e9n el peligro de la p\u00e9rdida de visi\u00f3n de la sociedad como totalidad y de la estrecha interconexi\u00f3n que caracteriza a los fen\u00f3menos sociales. Se hace por ello necesario una s\u00f3lida formaci\u00f3n de base en la disciplina, antes de pasar a profundizar en las ramas particulares que de ella se derivan.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea de razonamiento, y en sentido inverso a las razones que dieron origen a la sociolog\u00eda, es necesario restablecer sus v\u00ednculos con las dem\u00e1s ciencias sociales, en particular con la econom\u00eda y la ciencia pol\u00edtica. La formaci\u00f3n de los j\u00f3venes soci\u00f3logos debe necesariamente tomar en cuenta que lo que la sociedad presenta no son sino dimensiones de an\u00e1lisis, cuyo estudio admite hasta cierto punto la existencia de ciencias especiales, como lo es la sociolog\u00eda, sin que ello implique perder de vista la necesidad de aspirar a una ciencia social total. El trabajo interdisciplinario atiende, en cierta medida, a esa exigencia, pero no ataca la ra\u00edz del problema. Se impone, en la formaci\u00f3n sociol\u00f3gica b\u00e1sica, recurrir a la filosof\u00eda y a la historia para asegurar de partida esa visi\u00f3n totalizadora, antes de enveredar por el camino de la especializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda por se\u00f1alar que el soci\u00f3logo, por su campo mismo de trabajo, no puede dejar de asumir un compromiso con la sociedad: el de estudiarla para proponerle metas e instrumentos capaces de hacerla mejor y m\u00e1s feliz. Ello le plantea negarse a ser un mero agente de los grupos que someten las mayor\u00edas a la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n, para asumir decididamente el partido de esas mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacerlo implica comprometerse con un desarrollo econ\u00f3mico orientado a satisfacer las necesidades materiales y espirituales de nuestros pueblos, y a la democracia, en tanto que r\u00e9gimen capaz de asegurarles la realizaci\u00f3n plena de su humanidad. La humanidad, dec\u00eda Max Scheller, no es un punto de partida, sino de llegada. S\u00f3lo el esfuerzo solidario, la b\u00fasqueda permanente de valores realmente sociales, susceptibles de ser compartidos por todos, y la lucha sin tregua contra la desigualdad y la injusticia nos permitir\u00e1 finalmente alcanzarla.<\/p>\n\n\n\n<p>La sociolog\u00eda no podr\u00eda encontrar una raz\u00f3n de ser m\u00e1s v\u00e1lida ni los j\u00f3venes que se dediquen a ella una tarea m\u00e1s noble.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"notas\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">1 Cfr. mi ensayo &#8220;Raz\u00f3n y sinraz\u00f3n de la sociolog\u00eda marxista&#8221;, en Bag\u00fa, S., y otros,&nbsp;<em>Teor\u00eda marxista de las clases sociales<\/em>, M\u00e9xico, UAM-Iztapalapa, 1983, pp. 7-22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">2 El concepto de pensamiento reflejo fue formulado por Guerreiro Ramos, A., y desarrollado sobre todo en&nbsp;<em>A redu\u00e7\u00e3o sociol\u00f3gica<\/em>, R\u00edo de Janeiro, Instituto Superior de Estudios Brasile\u00f1os, 1958. En un trabajo anterior, ese autor se\u00f1alaba: &#8220;&#8230;la historia de las ideas y actitudes de los pa\u00edses colonizados refleja siempre los periodos por los que ellas pasan en los pa\u00edses colonizadores.&#8221;&nbsp;<em>El proceso de la sociolog\u00eda en Brasil<\/em>&nbsp;(<em>Esquema para una historia de las ideas<\/em>), R\u00edo de Janeiro, sin editor, 1953, p. 11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">3 Bunge, C. O.,&nbsp;<em>Nuestra Am\u00e9rica. Ensayo de psicolog\u00eda social<\/em>&nbsp;(1903), cit. por Stabb, M. S.,&nbsp;<em>Am\u00e9rica Latina en busca de una identidad. Modelos del ensayo ideol\u00f3gico hispanoamericano, 1890-1960<\/em>, Caracas, Monte \u00c1vila, 1969, p. 28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">4 Ingenieros, J.,&nbsp;<em>Cr\u00f3nicas de viaje<\/em>&nbsp;(1919), cit. por Stabb, op. cit., p. 50.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">5 As\u00ed, en&nbsp;<em>Argir\u00f3polis<\/em>, Sarmiento afirmaba: &#8220;La emigraci\u00f3n del exceso de poblaci\u00f3n de unas naciones viejas a las nuevas, hace el efecto del vapor aplicado a la industria: centuplicar las fuerzas y producir en un d\u00eda el trabajo de un siglo. As\u00ed se han engrandecido y poblado los Estados Unidos, as\u00ed como hemos de engrandecernos nosotros&#8230;&#8221;, a\u00f1adiendo: &#8220;El norteamericano es&#8230; el anglosaj\u00f3n exento de toda mezcla con razas inferiores en energ\u00eda&#8221;. Cit. por Zea, L.,&nbsp;<em>El pensamiento latinoamericano<\/em>,<strong>&nbsp;<\/strong>Barcelona, Ariel, 1976 (1a. ed., 1965), pp. 146-148.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">6 Mart\u00ed, J., &#8220;La verdad sobre Estados Unidos&#8221;, cit. por Stabb, op. cit., p. 53.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">7 La Revoluci\u00f3n mexicana de 1910 representa una excepci\u00f3n, por la importancia que tiene all\u00ed el campesinado, no as\u00ed por la participaci\u00f3n de las clases medias. Sus frutos se ver\u00e1n, de hecho, en las dos d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">8 Cfr. el cap\u00edtulo IV de mi libro&nbsp;<em>Am\u00e9rica Latina: democracia e integraci\u00f3n<\/em>, Caracas, Nueva Sociedad, 1993.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">9 Germani, G.,&nbsp;<em>La sociolog\u00eda latinoamericana. Problemas y perspectivas<\/em>, Buenos Aires, EUDEBA, 1964, pp. 19 ss.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-866e4f3b\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-a0d1eb0e\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-96e77626\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-58dc29c5-5b49-4f2c-81cb-329c683cb4ce\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1994\/08\/11-La-sociologi\u0301a-latinoamericana.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La sociologi\u0301a latinoamericana<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n: &#8220;Ponencia Sociolog\u00eda, 07\/08\/94&#8221;. V\u00e9ase tambi\u00e9n art\u00edculo Las ra\u00edces del pensamiento latinoamericano. Empezaremos esta exposici\u00f3n plante\u00e1ndonos una pregunta: \u00bfqu\u00e9 representa la sociolog\u00eda en el proceso del&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1698,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[19],"tags":[53,76],"class_list":["post-1053","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-exposiciones","tag-53","tag-america-latina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1053","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1053"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1053\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3568,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1053\/revisions\/3568"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1053"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1053"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1053"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}