{"id":1126,"date":"1966-05-01T04:02:20","date_gmt":"1966-05-01T04:02:20","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1126"},"modified":"2022-03-23T17:38:10","modified_gmt":"2022-03-23T17:38:10","slug":"la-dialectica-del-desarrollo-capitalista-en-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1126","title":{"rendered":"La dial\u00e9ctica del desarrollo capitalista en Brasil"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1707\" height=\"960\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Alamy_HEGA5P_cVilaMadalena-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2046\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Alamy_HEGA5P_cVilaMadalena-edited.jpg 1707w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Alamy_HEGA5P_cVilaMadalena-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Alamy_HEGA5P_cVilaMadalena-edited-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Alamy_HEGA5P_cVilaMadalena-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Alamy_HEGA5P_cVilaMadalena-edited-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Alamy_HEGA5P_cVilaMadalena-edited-600x337.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 1707px) 100vw, 1707px\" \/><figcaption>traveler.marriott.com<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Cuadernos Americanos, A\u00f1o XXV, Vol. CXLVI, No. 3, M\u00e9xico, mayo-junio de 1966.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Las luchas pol\u00edticas brasile\u00f1as de los \u00faltimos diez a\u00f1os fueron la expresi\u00f3n de una crisis m\u00e1s amplia, de car\u00e1cter social y econ\u00f3mico, que parec\u00eda no dejar al pa\u00eds otra salida que la de una revoluci\u00f3n. Implantada la actual dictadura militar, en abril de 1964, las fuerzas de izquierda se han visto obligadas a revisar sus concepciones sobre el car\u00e1cter de la crisis brasile\u00f1a, como punto de partida para la definici\u00f3n de una estrategia de lucha contra la situaci\u00f3n que al final prevaleci\u00f3. Agrupados alrededor de algunas pocas publicaciones que se han podido editar legalmente, los intelectuales brasile\u00f1os plantean hoy dos cuestiones fundamentales: \u00bfQu\u00e9 es la Revoluci\u00f3n brasile\u00f1a? \u00bfQu\u00e9 representa en su contexto la dictadura militar?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vuelta al pasado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Las respuestas se orientan, por lo general, hacia dos hilos conductores. La Revoluci\u00f3n brasile\u00f1a es entendida, primero, como el proceso de modernizaci\u00f3n de las estructuras econ\u00f3micas del pa\u00eds, principalmente a trav\u00e9s de la industrializaci\u00f3n, proceso que se acompa\u00f1a de una tendencia creciente de la participaci\u00f3n de las masas en la vida pol\u00edtica <sup>1<\/sup>. Identificada as\u00ed con el propio desarrollo econ\u00f3mico, la Revoluci\u00f3n brasile\u00f1a tendr\u00eda su fecha inicial en el movimiento revolucionario de 1930, habi\u00e9ndose extendido sin interrupci\u00f3n hasta el golpe de abril de 1964. Paralelamente, y en la medida que los factores primarios del subdesarrollo brasile\u00f1o son la expoliaci\u00f3n imperialista y la estructura agraria, que muchos consideran semifeudal, el contenido de la Revoluci\u00f3n brasile\u00f1a ser\u00eda antimperialista y antifeudal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas dos direcciones conducen, pues, a un solo resultado \u2014la caracterizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n brasile\u00f1a como una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa\u2014 y descansan en dos premisas b\u00e1sicas: la primera consiste en ubicar el antagonismo naci\u00f3n-imperialismo como la contradicci\u00f3n principal del proceso brasile\u00f1o; la segunda en admitir un dualismo estructural en esa misma sociedad, que opondr\u00eda el sector precapitalista al sector propiamente capitalista. Su implicaci\u00f3n m\u00e1s importante es la idea de un frente \u00fanico formado por las clases interesadas en el desarrollo, principalmente la burgues\u00eda y el proletariado, contra el imperialismo y el latifundio. Su aspecto m\u00e1s curioso es el de unir una noci\u00f3n antidial\u00e9ctica, como la del dualismo estructural, a una noci\u00f3n paradial\u00e9ctica, cual ser\u00eda la de una revoluci\u00f3n burguesa permanente, de la que los acontecimientos pol\u00edticos brasile\u00f1os en los \u00faltimos 35 a\u00f1os habr\u00edan sido m\u00e1s que episodios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa perspectiva, el golpe militar de 1964 aparece simult\u00e1neamente como una consecuencia y una interrupci\u00f3n. As\u00ed es que, interpretada como un gobierno impuesto desde fuera por el imperialismo norteamericano, con el respaldo de los sectores reaccionarios brasile\u00f1os, la dictadura de Castelo Branco es considerada tambi\u00e9n como una interrupci\u00f3n y aun como un retroceso en el proceso de desarrollo, lo que se expresa en la depresi\u00f3n a la que fue llevada la econom\u00eda brasile\u00f1a <sup>2<\/sup>. El espinoso problema planteado por la posici\u00f3n de la burgues\u00eda frente a la dictadura es solucionado cuando se admite que, temerosa por la radicalizaci\u00f3n ocurrida en el movimiento de masas durante los \u00faltimos d\u00edas del gobierno Goulart, esa clase, del mismo modo que la peque\u00f1a burgues\u00eda, apoy\u00f3 el golpe articulado por el imperialismo y la reacci\u00f3n interna, pasando luego a ser v\u00edctima de su propia pol\u00edtica, en virtud de la orientaci\u00f3n econ\u00f3mico-antidesarrollista y desnacionalizante adoptada por el gobierno militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de tal interpretaci\u00f3n, la izquierda brasile\u00f1a (nos referimos siempre a su sector mayoritario) plantea, como consigna, la \u201credemocratizaci\u00f3n\u201d, destinada a restablecer las condiciones necesarias a la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas y a tomar de nuevo el proceso de desarrollo. En \u00faltimo t\u00e9rmino, se trata de crear de nuevo la base necesaria al restablecimiento del frente \u00fanico obrero-burgu\u00e9s; es decir, el di\u00e1logo pol\u00edtico y la comunidad de prop\u00f3sitos entre las dos clases. Y es como, basada en su concepci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n brasile\u00f1a, esa izquierda no llega hoy a otro resultado sino se\u00f1alar, como salida para la crisis actual, una vuelta al pasado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El compromiso pol\u00edtico de 1937<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Ser\u00eda dif\u00edcil verificar la exactitud de esa concepci\u00f3n sin examinar de cerca el capitalismo brasile\u00f1o, la manera como ser\u00e1 desarrollado y su naturaleza actual. Por lo general, los estudiosos est\u00e1n de acuerdo en aceptar la fecha de 1930 como el momento decisivo que marc\u00f3 el tr\u00e1nsito de una econom\u00eda semicolonial, basada en la exportaci\u00f3n de un solo producto y caracterizada por su actividad eminentemente agr\u00edcola, a una econom\u00eda diversificada, animada por un fuerte proceso de industrializaci\u00f3n. En efecto, si el inicio de la industrializaci\u00f3n data de casi cien a\u00f1os y fue notorio incluso a ra\u00edz del proceso pol\u00edtico revolucionario que, victorioso en 1930, permiti\u00f3 su aceleraci\u00f3n, y si la actividad fabril gana impulso en la d\u00e9cada de 1920, no es posible negar que a partir de la revoluci\u00f3n de 1930 la industrializaci\u00f3n se afirma en el pa\u00eds y emprende el cambio global de la vieja sociedad brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis mundial de 1929 obr\u00f3 mucho en ese sentido. Imposibilitado de colocar en el mercado internacional su producci\u00f3n y sufriendo el efecto de una demanda de bienes manufacturados que ya no se pod\u00eda satisfacer con importaciones, el pa\u00eds acelera el proceso de sustituci\u00f3n de importaciones que parte, por eso mismo, de la industria ligera de consumo y llega, hacia los a\u00f1os 40, a la industria b\u00e1sica. Es la crisis de la econom\u00eda cafetalera y la presi\u00f3n de la nueva clase industrial para participar del poder lo que engendra, primariamente, el movimiento revolucionario de 1930, obligando a la vieja oligarqu\u00eda a abrir la mano de su monopolio pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante algunos a\u00f1os, las fuerzas pol\u00edticas se mantendr\u00e1n en un equilibrio inestable, mientras intentan nuevas composiciones. La embestida fracasada de la vieja oligarqu\u00eda, en 1932, refuerza la posici\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda, cuya ala radical, unida al proletariado, desea profundizar el cambio revolucionario, reclamando sobre todo una reforma agraria. La insurrecci\u00f3n izquierdista de 1935 se concluye empero con la derrota de esa tendencia, lo que permite a la burgues\u00eda consolidar su posici\u00f3n. Ali\u00e1ndose a la vieja oligarqu\u00eda, y al sector derechista de la peque\u00f1a burgues\u00eda (el cual ser\u00e1 aplastado el a\u00f1o siguiente), la burgues\u00eda apoya la implantaci\u00f3n de un r\u00e9gimen dictatorial, bajo el liderazgo de Getulio Vargas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u201cEstado nuevo\u201d de 1937, siendo un r\u00e9gimen bonapartista, est\u00e1 lejos de representar una opresi\u00f3n de clase abierta. Al contrario, a trav\u00e9s de una legislaci\u00f3n social avanzada, que se complementa con una organizaci\u00f3n sindical de tipo corporativo y con un fuerte aparato policial y de propaganda, trata de encuadrar a las masas obreras. Paralelamente, instituyendo el concurso obligatorio para los cargo p\u00fablicos de bajo y medio nivel, concede a la peque\u00f1a burgues\u00eda (\u00fanica clase verdaderamente letrada) el monopolio de esos cargos y le da, por lo tanto, una perspectiva de estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La base objetiva del compromiso de 1937<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n fundamental: comprender por qu\u00e9 la revoluci\u00f3n de 1930 condujo a ese tipo de equilibrio pol\u00edtico, y, m\u00e1s exactamente, por qu\u00e9 tal equilibrio se bas\u00f3 en un compromiso entre la burgues\u00eda y las viejas clases dominantes. La izquierda brasile\u00f1a, haci\u00e9ndose eco de un Virg\u00ednio Santa Rosa (int\u00e9rprete de la peque\u00f1a burgues\u00eda radical en los a\u00f1as 30), tiende hoy a atribuir ese hecho a la ausencia de conciencia de clase por parte de la burgues\u00eda, explicable por la circunstancia de haberse realizado la industrializaci\u00f3n a costa de capitales originados en la agricultura, que ya no encontraban all\u00ed campo de inversi\u00f3n. Incide, a nuestro entender, en un doble error.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero, el desplazamiento de capitales de la agricultura hacia la industria tiene muy poco que ver, en s\u00ed mismo, con la conciencia de clase. No son los capitales los que tienen tal conciencia, sino los hombres que los manejan. Y nada indica (al contrario, estudios recientes, como el que viene realizando la Escuela de Administraci\u00f3n de Empresas de S\u00e3o Paulo, dicen lo inverso) que los latifundistas se hayan convertido ellos mismos en empresarios industriales. Lo que parece haber pasado ha sido un drenaje de los capitales de la agricultura hacia la industria mediante el sistema bancario, lo que, de paso, explica mucho del comportamiento pol\u00edtico indefinido y aun doble de la banca brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo error es el de creer que la burgues\u00eda industrial no ha luchado por imponer su pol\u00edtica, siempre que sus intereses no coincid\u00edan con los de la oligarqu\u00eda latifundista-mercantil. Toda la historia pol\u00edtico-administrativa brasile\u00f1a de los \u00faltimos treinta a\u00f1os ha sido, justamente, la historia de esa lucha, en el terreno del cr\u00e9dito, de los tributos, de la pol\u00edtica cambiaria. Si el conflicto no fue ostensible, si no estall\u00f3 en insurrecciones y guerras civiles, es precisamente porque se desenvolvi\u00f3 en el marco de un compromiso pol\u00edtico, el de 1937. Los momentos en que el compromiso mismo ha sido puesto en jaque fueron aqu\u00e9llos en que la vida pol\u00edtica del pa\u00eds se convulsion\u00f3: 1954, 1961, 1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, ese compromiso expresa de hecho una complementaci\u00f3n entre los intereses econ\u00f3micos de la burgues\u00eda y de las viejas clases dominantes; es en este marco que el drenaje de capitales tiene sentido, aunque no se pueda confundir tal drenaje con la complementaci\u00f3n misma. Y es por haber reconocido la existencia de \u00e9sta y actuando en consecuencia que no se puede hablar de falta de conciencia de clase por parte de la burgues\u00eda brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los elementos indicativos de esa complementariedad es, en efecto, el drenaje de capitales hacia la industria por el cual la burgues\u00eda tuvo acceso a un excedente econ\u00f3mico que no precisaba expropiar, puesto que se le pon\u00eda espont\u00e1neamente a su disposici\u00f3n. No es, sin embargo, el \u00fanico: mantener el precio externo del caf\u00e9, es decir de un tipo alto de cambio, mientras se devaluaba internamente la moneda, interesaba a los dos sectores, a la oligarqu\u00eda porque manten\u00eda el nivel de sus ingresos, a la burgues\u00eda porque funcionaba como una tarifa proteccionista. La demanda industrial interna era, por otra parte, sostenida exactamente por la oligarqu\u00eda, necesitada de los bienes de consumo que ya no pod\u00eda importar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9ste ser\u00e1, tal vez, el punto esencial para la comprensi\u00f3n de la complementariedad objetiva en que se basaba el compromiso de 1937. Se trata de ver que, sosteniendo la capacidad productiva del sistema agrario (mediante la compra y el almacenamiento o la quema de los productos inexportables), el Estado garantizaba a la burgues\u00eda un mercado inmediato, el \u00fanico en realidad, de que pod\u00eda disponer en la coyuntura mundial de crisis. Por sus caracter\u00edsticas rezagadas, ese sistema agrario manten\u00eda, simult\u00e1neamente, su capacidad productiva a un nivel inferior a las necesidades efectivas de empleo de las masas rurales, forzando un desplazamiento constante de mano de obra hacia las ciudades. Esa mano de obra migratoria no iba a engrosar, tan s\u00f3lo, la clase obrera empleada por las actividades manufactureras, sino que crear\u00eda un excedente permanente de trabajo; es decir, un ej\u00e9rcito industrial de reserva que permit\u00eda a la burgues\u00eda rebajar los salarios e impulsar la acumulaci\u00f3n de capital exigida por la industrializaci\u00f3n. La reforma agraria apenas habr\u00eda trastornado ese mecanismo, siendo incluso susceptible de provocar el colapso de todo el sistema agrario, lo que hubiera liquidado el mercado para la producci\u00f3n industrial y engendrado un desempleo masivo en el campo y en la ciudad, deflagrando, pues, una crisis global en la econom\u00eda brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por lo que no se debe hablar de una dualidad estructural en los t\u00e9rminos corrientes; es decir, de una oposici\u00f3n entre dos sistemas econ\u00f3micos independientes, sin que la cuesti\u00f3n quede seriamente confundida <sup>3<\/sup>. Al contrario, el punto fundamental est\u00e1 en reconocer que la agricultura de exportaci\u00f3n fue la base misma sobre la cual se desarroll\u00f3 el capitalismo industrial brasile\u00f1o. M\u00e1s que eso, y desde un punto de vista global, el capitalismo industrial fue la salida encontrada por la econom\u00eda brasile\u00f1a, en el momento que la crisis mundial del capitalismo, iniciada con la guerra de 1914, agravada por la crisis de 1929 y llevada a su paroxismo con la guerra de 1939, trastornaba el mecanismo de los mercados internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese razonamiento lleva tambi\u00e9n a desechar la tesis de una revoluci\u00f3n permanente de la burgues\u00eda, puesto que se tiene que enmarcar tal revoluci\u00f3n en el per\u00edodo 1930-37. El \u201cEstado nuevo\u201d no s\u00f3lo significa la consolidaci\u00f3n de la burgues\u00eda en el poder: \u00e9l representa, tambi\u00e9n, la renuncia de esa clase a cualquier iniciativa revolucionaria, su alianza con las viejas clase dominantes en contra de las alas radicales de izquierda y el encauzamiento del desarrollo capitalista en el cuadro trazado por los intereses de la coalici\u00f3n dominante que se forma durante ese a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La ruptura de la complementariedad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Alimentada con el excedente econ\u00f3mico creado por la explotaci\u00f3n de los campesinos (y los estudios sobre el \u201cimperialismo interno\u201d de S\u00e3o Paulo sobre el Nordeste, realizados por ciertos te\u00f3ricos nacionalistas hace algunos a\u00f1o lo demuestran), y teniendo a la estructura agraria como elemento regulador de la producci\u00f3n industrial y del mercado de trabajo, la industria nacional que se desarrolla entre los a\u00f1os 1930-50 depende del mantenimiento de esa estructura, aunque se enfrente constantemente al latifundio y al capital comercial en lo que ata\u00f1e a la apropiaci\u00f3n de las ganancias creadas por el sistema. Sin embargo, y en la medida que se procesa el desarrollo, el polo industrial de esa relaci\u00f3n econ\u00f3mica tiende a autonomizarse y entra en conflicto con el polo agrario. Es posible identificar tres factores, a ra\u00edz de ese antagonismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero se refiere a la crisis general del sistema de exportaci\u00f3n de Brasil, en virtud de las nuevas tendencias que se dibujan en el mercado mundial de materias primas. Aplazada por la guerra de 1939 y por el conflicto coreano, esa crisis se volver\u00e1 ostensible a partir de 1952. La incapacidad del principal mercado comprador de los productos brasile\u00f1os \u2014el norteamericano\u2014 para absorber las exportaciones del pa\u00eds, la competencia de los pa\u00edses africanos y de los propios pa\u00edses industrializarlos, y la formaci\u00f3n de zonas preferenciales, como el Mercado Com\u00fan Europeo, la hacen irreversible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa situaci\u00f3n determinaba ya que la complementariedad, hasta entonces existente entre la industria y la agricultura, se viera puesta en cuesti\u00f3n. Am\u00e9n de la acumulaci\u00f3n de existencias invendibles que, debiendo ser financiadas por el gobierno, representaban una inmovilizaci\u00f3n de recursos retirados a la actividad industrial, la agricultura ya no ofrece a la industria el monto creciente de divisas que \u00e9sta necesita para importar equipos y materias primas, lo que, siendo normal en la \u00e9poca de la crisis mundial, dejaba de serlo cuando cambiaba la coyuntura del mercado internacional. As\u00ed es que, a pesar de que las exportaciones mundiales aumentan, entre 1951 y 1960, en un 55%, creciendo a la tasa media geom\u00e9trica anual del 5.03%, las exportaciones brasile\u00f1as disminuyen, en el mismo per\u00edodo, en un 38%, bajando a la tasa media geom\u00e9trica anual del 3.7%&nbsp;<sup>4<\/sup>. Mientras tanto, las importaciones de petr\u00f3leo, trigo y papel de prensa, que, sumadas a las transferencias financieras, representaban en 1952 el 25% del valor de las exportaciones, absorb\u00edan el 70% de ese valor en 1959, no dejando m\u00e1s que el 30% para las dem\u00e1s importaciones, inclusive de equipos.<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un segundo factor que estimula el antagonismo entre la industria y la agricultura est\u00e1 representado por la incapacidad de \u00e9sta para abastecer a los mercados urbanos en franca expansi\u00f3n. En efecto, las carencias surgidas en el abastecimiento de materias primas a la industria, y sobre todo en el abastecimiento de g\u00e9neros alimenticios a las ciudades, provocan el alza de los precios de unas y de otros. Resultado del car\u00e1cter rezagado de la agricultura brasile\u00f1a \u2014que resulta del r\u00e9gimen de propiedad de la tierra\u2014 ese hecho es puesto en evidencia por su repercusi\u00f3n en el nivel de vida de la clase obrera. La consecuente presi\u00f3n sindical en pro de mejoras salariales colmar\u00e1 esa tendencia, gravando pesadamente el costo de producci\u00f3n industrial y conduciendo a la larga a la depresi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un \u00faltimo factor que puede ser aislado, para fines del an\u00e1lisis, es la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que acompa\u00f1\u00f3 al proceso de industrializaci\u00f3n, principalmente despu\u00e9s de la guerra. Reduciendo la participaci\u00f3n del trabajo humano, en t\u00e9rminos relativos, eso llev\u00f3 a que se verificara un fuerte margen entre los excedentes de mano de obra liberados por la agricultura y las posibilidades de empleo creadas por la industria. El problema no hubiera sido muy grave si la mano de obra excedente estuviera en condiciones de competir con la mano de obra empleada, pues la existencia de un efectivo ej\u00e9rcito industrial de reserva neutralizar\u00eda la presi\u00f3n sindical pro aumentos de salarios, contrarrestando los efectos del alza de los precios agr\u00edcolas. Ello no se verific\u00f3, sin embargo, ya que esa mano de obra no se puede emplear sino en ciertos sectores de la actividad econ\u00f3mica (como el de la construcci\u00f3n civil), aumentando su incapacidad profesional al mismo ritmo que avanza la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. En consecuencia, los sectores clave, como la metalurgia, la industria mec\u00e1nica y la industria qu\u00edmica, no pudieron beneficiarse de un aumento real de la oferta de trabajo, en proporci\u00f3n a la migraci\u00f3n interna de mano de obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esas condiciones, la migraci\u00f3n rural represent\u00f3 cada vez m\u00e1s un empeoramiento de los problemas sociales urbanos. Esos problemas se juntaron a los que surg\u00edan en el campo, donde cund\u00eda la lucha por la posesi\u00f3n de la tierra, generando movimientos como el de las Ligas Campesinas. Sin llegar jam\u00e1s a determinar el sentido de la evoluci\u00f3n de la sociedad brasile\u00f1a, el movimiento campesino, con sus conflictos sangrientos y sus consignas radicales, acab\u00f3 por convertirse en el tel\u00f3n de fondo donde se proyect\u00f3 la radicalizaci\u00f3n creciente de la lucha de clases en las ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ruptura de la complementariedad entre la industria y la agricultura, conduciendo al planteamiento de la necesidad de una reforma agraria, determin\u00f3, por parte de la burgues\u00eda, el deseo de revisi\u00f3n del compromiso de 1937, intentada con el segundo gobierno Vargas (1950-54), y con los gobiernos Quadros (1961) y Goulart (1963-64, tras la tregua parlamentarista de 1961-62). En realidad, lo que pasaba era que el desarrollo del capitalismo industrial brasile\u00f1o chocaba con el l\u00edmite que le impon\u00eda la estructura agraria. Al estrellarse contra el otro l\u00edmite, establecido por sus relaciones con el imperialismo, todo el sistema entrar\u00eda en crisis, la cual no revelar\u00eda apenas su verdadera naturaleza, sino que lo impulsar\u00eda hacia una nueva etapa de su desenvolvimiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La embestida imperialista<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">En el per\u00edodo clave de su desarrollo, es decir entre 1930 y 1950, la industria brasile\u00f1a se benefici\u00f3 de la crisis mundial del capitalismo, no solamente en virtud de la imposibilidad en que se encontr\u00f3 la econom\u00eda nacional para satisfacer con importaciones la demanda de bienes manufacturados: se benefici\u00f3 tambi\u00e9n porque la crisis le permiti\u00f3 adquirir a bajo precio los equipos necesarios para su implantaci\u00f3n y, principalmente, porque ella alivi\u00f3 considerablemente la presi\u00f3n de los capitales extranjeros sobre el campo de inversiones representado por el Brasil. Esa situaci\u00f3n es com\u00fan para el conjunto de los pa\u00edses latinoamericanos. Las inversiones directas norteamericanas en Am\u00e9rica Latina, que hab\u00edan sido del orden de los 3,462 millones de d\u00f3lares en 1929, bajaron a 2,705 millones en 1940. En 1946, todav\u00eda, el flujo de inversiones es inferior al de 1929, mas en 1950 alcanza ya un nivel superior, sumando 4,445 millones, para llegar en 1952 a los 5,443 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este cambio de tendencia no se limita al monto de las inversiones, sino que afecta tambi\u00e9n su estructura. As\u00ed, mientras en 1929 solamente 231 millones (menos del 10%) eran invertidos en la industria manufacturera, este sector acarreaba 780 millones; es decir, el 17.5% de las inversiones realizadas en 1950, y 1,166 millones de las de 1952, correspondientes al 21.4% de \u00e9stas. Si tomamos la relaci\u00f3n entre la incidencia del sector agr\u00edcola y de los de miner\u00eda, petr\u00f3leo y manufactura en las inversiones realizadas en 1929 y 1952, veremos que las proporciones de 10% y 45%, verificadas en 1929, son de 10% y de 60%, en este \u00faltimo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la historia de las relaciones con el imperialismo norteamericano, los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1950 representan, pues, un&nbsp;<em>tournant<\/em>. As\u00ed tambi\u00e9n para el Brasil. Es cuando la crisis del sistema brasile\u00f1o de exportaci\u00f3n salta a la vista, como se\u00f1alamos anteriormente. Pero, sobre todo, es cuando se intensifica la penetraci\u00f3n directa del capital imperialista en el sector manufacturero del pa\u00eds, de tal manera que las inversiones anuales norteamericanas, que hab\u00edan sido all\u00ed de 46 millones de d\u00f3lares en 1929, de 70 millones en 1940 y de 126 millones en 1946, llegan en 1950 a 284 millones y, en 1952, a 513 millones, mientras el monto global de esas inversiones, en todos los sectores, pasa de 194 millones en 1929 a 240 millones en 1940, a 323 millones en 1946, 644 millones en 1950 y 1,013 millones de d\u00f3lares en 1952.<sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa embestida de los capitales privados de los Estados Unidos es acompa\u00f1ada de un cambio en las relaciones entre el gobierno de ese pa\u00eds y el del Brasil. Durante el per\u00edodo de la guerra, el gobierno brasile\u00f1o lograr\u00e1 obtener ayuda financiera p\u00fablica norteamericana para proyectos industriales de importancia, como la planta sider\u00fargica de Volta Redonda, que ha permitido que se afirmara efectivamente una industria de base en el pa\u00eds. En la posguerra, una misi\u00f3n norteamericana \u2014la misi\u00f3n Abbink\u2014 visita el Brasil, para realizar un levantamiento de sus posibilidades econ\u00f3micas e industriales, publicando su informe en 1949, mientras el gobierno brasile\u00f1o elabora el Plan SALTE (salud, alimentaci\u00f3n, transporte y energ\u00eda), para el per\u00edodo 1949-54. En 1950, todav\u00eda, es creada la Comisi\u00f3n Mixta Brasil-Estados Unidos, siendo aprobado por los dos gobiernos un esquema de financiamiento p\u00fablico norteamericano del orden de 500 millones de d\u00f3lares, para los proyectos destinados a superar los puntos de estrangulamiento en los sectores infraestructurales y de base.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concreci\u00f3n de ese esquema de financiamiento es obstaculizada, empero, por el gobierno norteamericano, quien (al suceder \u20141952\u2014 en la presidencia el republicano Eisenhower al dem\u00f3crata Truman) acaba por negarse a reconocer la obligatoriedad del convenio que lo hab\u00eda consagrado. La t\u00e1ctica era clara: se trataba de imposibilitar a la burgues\u00eda brasile\u00f1a el acceso a recursos que le hubieran permitido superar con relativa autonom\u00eda los puntos de estrangulamiento surgidos en el proceso de industrializaci\u00f3n, forz\u00e1ndola aceptar la participaci\u00f3n directa de los capitales privados norteamericanos, que realizaban, como se\u00f1alamos, una embestida sobre el Brasil. Esa t\u00e1ctica ser\u00e1 adoptada, en adelante, de manera sistem\u00e1tica por los Estados Unidos, estando la ra\u00edz del conflicto entre el gobierno Kubitschek y el Fondo Monetario Internacional, que estalla hacia 1958, y de la ulterior oposici\u00f3n entre los gobiernos de Quadros y de Goulart y la administraci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El mito del desarrollo aut\u00f3nomo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La burgues\u00eda brasile\u00f1a intentar\u00e1 reaccionar contra la presi\u00f3n de los Estados Unidos en tres ocasiones distintas. La primera, en 1953-54, con el brusco cambio de orientaci\u00f3n que se opera en el gobierno Vargas. Buscando reforzarse en el plano externo con una aproximaci\u00f3n a la Argentina de Per\u00f3n, Vargas altera su pol\u00edtica interna, lanzando un programa desarrollista y nacionalista, que se expresa en el resucitamiento del Plan SALTE (que hab\u00eda quedado inaplicado), en el decreto del monopolio estatal del petr\u00f3leo y el encaminamiento del proyecto que institu\u00eda medida id\u00e9ntica para la energ\u00eda el\u00e9ctrica, en la creaci\u00f3n del Fondo Nacional de Electrificaci\u00f3n y en la elaboraci\u00f3n de un programa federal de construcci\u00f3n de carreteras. Una primera reglamentaci\u00f3n de la exportaci\u00f3n de beneficios de las empresas extranjeras es concretada, al mismo tiempo en que se anuncia nueva reglamentaci\u00f3n m\u00e1s rigurosa, y en que el gobierno env\u00eda al Congreso una ley tasando los beneficios extraordinarios. Paralelamente, en pl\u00e1ticas palaciegas, se ventila la intenci\u00f3n presidencial de atacar el problema del latifundio, proponiendo una reforma agraria basada en expropiaciones y en el reparto de tierras. Para sostener su nueva pol\u00edtica, Vargas decide movilizar al proletariado urbano: el Ministro del Trabajo, Jo\u00e3o Goulart, concede un aumento del 100% sobre los niveles del salario m\u00ednimo y llama a las organizaciones sindicales a respaldar al gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tentativa fracasa. Presionado por la derecha, hostilizado por el partido comunista y acosado por el imperialismo (principalmente en el sector externo, donde las maniobras para bajar el precio del caf\u00e9 enfrentan al pa\u00eds a una grave crisis cambiaria), el ex dictador acepta la misi\u00f3n de Goulart y, a trav\u00e9s de varias concesiones, busca obtener un arreglo. Pero la lucha iba ya muy adelantada y el abandono de la pol\u00edtica de movilizaci\u00f3n obrera sirve tan s\u00f3lo para entregarlo indefenso a sus enemigos. El 24 de agosto de 1954, Vargas se suicida, de un tiro en el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Instrucci\u00f3n 113, de la Superintendencia de la moneda y del cr\u00e9dito (actual Banco Central), expedida por el gobierno interino de Caf\u00e9 Filho y mantenida por Juscelino Kubitschek, quien asume la Presidencia de la Rep\u00fablica en 1956, consagra la victoria del imperialismo. Creando facilidades excepcionales para el ingreso de los capitales extranjeros, ese instrumento jur\u00eddico corresponde a un compromiso entre la burgues\u00eda brasile\u00f1a y los grupos econ\u00f3micos norteamericanos. En efecto, el flujo de inversiones privadas de los Estados Unidos, que alcanz\u00f3 en cinco a\u00f1os alrededor de 2.5 mil millones de d\u00f3lares, impuls\u00f3 el proceso de industrializaci\u00f3n y afloj\u00f3 la presi\u00f3n que la crisis cambiaria ejerc\u00eda sobre la capacidad para importar de la econom\u00eda nacional. Observemos que esa penetraci\u00f3n del capital imperialista present\u00f3 tres caracter\u00edsticas principales: se dirigi\u00f3, en su casi totalidad, a la industria manufacturera y de base; se proces\u00f3 bajo la forma de introducci\u00f3n en el pa\u00eds de m\u00e1quinas y equipos ya obsoletos en los Estados Unidos; y se realiz\u00f3 en gran parte a trav\u00e9s de la asociaci\u00f3n de compa\u00f1\u00edas norteamericanas con empresas nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia 1960, el deterioro constante de las relaciones de intercambio de la econom\u00eda brasile\u00f1a y la tendencia de las inversiones extranjeras a declinar, agravados por los movimientos reivindicativos de la clase obrera (en virtud de la ya se\u00f1alada alza de los precios agr\u00edcolas), agudizan nuevamente las tensiones entre la burgues\u00eda y los monopolios norteamericanos. Janio Quadros, quien sucede a Kubitscheck en 1961, tratar\u00e1 de evitar la crisis que se acerca. Expresando los intereses de la gran burgues\u00eda de S\u00e3o Paulo, Quadros practica una pol\u00edtica econ\u00f3mica de contenci\u00f3n de los niveles salariales y de liberalismo, cuyo objetivo es crear de nuevo atractivos a las inversiones de capital, inclusive las extranjeras, al mismo tiempo que plantea la necesidad de reformas de base, sobre todo en el campo. A ello agrega una orientaci\u00f3n independiente en la pol\u00edtica externa, que se destina a ampliar el mercado brasile\u00f1o, diversificar sus fuentes de abastecimiento en materias primas, cr\u00e9ditos y equipos, y posibilitar la exportaci\u00f3n de productos manufacturados para \u00c1frica y Latinoam\u00e9rica. Basado en el poder de canje que le daba esa diplomacia, y en una alianza con la Argentina de Frondizi, Quadros intentar\u00e1, tambi\u00e9n, imponer condiciones en la conferencia de agosto de Punta del Este, en que se consagra el programa de la Alianza para el Progreso, y que representa una revisi\u00f3n de la pol\u00edtica interamericana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como Vargas, Quadros fracasa. La reacci\u00f3n de la derecha, la presi\u00f3n imperialista y la insubordinaci\u00f3n militar lo llevan al gesto dram\u00e1tico de la renuncia. Goulart, que le sucede, despu\u00e9s que se frustra una maniobra para \u2014preanunciando lo que pasar\u00eda en 1964\u2014 someter el pa\u00eds a la tutela militar, dedicar\u00e1 todo el a\u00f1o de 1962 a restablecer la integridad de sus poderes, que la implantaci\u00f3n del parlamentarismo, en 1961, limitara. Para ello, revive en la pol\u00edtica nacional el frente \u00fanico obrero-burgu\u00e9s, de inspiraci\u00f3n varguista, esta vez respaldado por los comunistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque los intentos para restablecer la alianza con la Argentina no produzcan resultados, ni los de sustituir esa alianza por la aproximaci\u00f3n con M\u00e9xico y Chile, la pol\u00edtica externa brasile\u00f1a no sufre, con Goulart, cambios sensibles. Internamente, se agudiza la oposici\u00f3n entre la burgues\u00eda, sobre todo sus estratos inferiores, y el imperialismo llevando a la concreci\u00f3n del monopolio estatal de la energ\u00eda el\u00e9ctrica, que Vargas planteara en 1953, y a la reglamentaci\u00f3n de la exportaci\u00f3n de beneficios de las empresas extranjeras. Sin embargo, en 1963, tras el plebiscito popular que restaura el presidencialismo, el gobierno tendr\u00e1 que enfrentarse a una disyuntiva insuperable: obtener el respaldo obrero para la pol\u00edtica externa y las reformas de base, de inter\u00e9s para la burgues\u00eda, y contener al mismo tiempo, por exigencia de la burgues\u00eda, las reivindicaciones salariales. La imposibilidad de solucionar el problema conduce al gobierno al inmovilismo, que acelera la crisis econ\u00f3mica, agudiza la lucha de clases y abre, finalmente, las puertas a la intervenci\u00f3n militar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Imperialismo y burgues\u00eda nacional<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Este examen superficial de las luchas pol\u00edticas brasile\u00f1as en los \u00faltimos diez a\u00f1os, parece dar la raz\u00f3n a la concepci\u00f3n generalmente adoptada por la izquierda brasile\u00f1a de una burgues\u00eda desarrollista, antimperialista y antifeudal. La primera cuesti\u00f3n est\u00e1, sin embargo, en saber lo que se entiende por burgues\u00eda nacional. Las vacilaciones de la pol\u00edtica burguesa y, sobre todo, la conciliaci\u00f3n con el imperialismo que se puso en pr\u00e1ctica durante el periodo Kubitschek, llevaron a que se hablara de sectores de la burgues\u00eda comprometidos con el imperialismo, en oposici\u00f3n a la burgues\u00eda propiamente nacional, que ciertos grupos (principalmente algunas alas del PC brasile\u00f1o y su escisi\u00f3n que constituy\u00f3, en 1962, el PC del Brasil) identifican con la burgues\u00eda mediana y peque\u00f1a, pasando a calificar a dichos sectores comprometidos como burgues\u00eda monopolista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La distinci\u00f3n tiene su raz\u00f3n de ser. Se puede, en efecto, considerar que el nacionalismo, las reformas de base, la pol\u00edtica externa independiente han representado, para la gran burgues\u00eda \u2014es decir, para sus sectores econ\u00f3micamente m\u00e1s fuertes\u2014 mucho m\u00e1s un instrumento de chantaje, destinado a aumentar su poder de canje en las negociaciones con el imperialismo, que una estrategia para lograr un desarrollo aut\u00f3nomo del capitalismo brasile\u00f1o. Inversamente, para la mediana y la peque\u00f1a burgues\u00eda (que predomina, sectorialmente, en la industria textil y en la industria de refacciones automovil\u00edsticas, por ejemplo, y, regionalmente, en R\u00edo Grande do Sul) se trataba, efectivamente, de limitar, y aun excluir, la participaci\u00f3n del imperialismo en la econom\u00eda nacional. A esos estratos burgueses se han de agregar ciertos sectores industriales de gran dimensi\u00f3n, pero todav\u00eda en fase de implantaci\u00f3n, favorables pues, a una pol\u00edtica proteccionista, como es el caso de la joven siderurgia de Minas Gerais, en que se verifica, sin embargo, fuerte incidencia de capitales alemanes y japoneses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La raz\u00f3n para esa diferencia de actitud entre la gran burgues\u00eda y sus estratos inferiores es evidente. Frente a la penetraci\u00f3n de los capitales norteamericanos, la primera ten\u00eda una opci\u00f3n \u2014la de asociarse a esos capitales\u2014 que m\u00e1s que una opci\u00f3n, era una conveniencia. En efecto, considerando que el capital extranjero ingresaba sobre todo bajo la forma de equipos y t\u00e9cnicas, es comprensible que buscara asociarse a grandes unidades de producci\u00f3n, capaces de absorber una tecnolog\u00eda que, por el hecho de estar obsoleta en los Estados Unidos, no dejaba de ser avanzada para el Brasil. De otra parte, aceptando esa tecnolog\u00eda, las grandes empresas nacionales aumentaban su plusval\u00eda relativa y su capacidad competitiva en el mercado interno. En esas condiciones, los ingresos de capital norteamericano significaban la irremisible quiebra de las unidades m\u00e1s peque\u00f1as y se traduc\u00edan en una acelerada concentraci\u00f3n de capital, que engendraba estructuras de car\u00e1cter cada vez m\u00e1s monop\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es lo que explica que hayan sido los estratos inferiores de la burgues\u00eda y los sectores todav\u00eda incapaces de sostener la competencia de los capitales norteamericanos los que movieron la verdadera oposici\u00f3n a la pol\u00edtica econ\u00f3mica liberal de Quadros, favorable en su esencia al capital extranjero, y los que impulsaron, en el periodo Goulart, la adopci\u00f3n de medidas restrictivas a las inversiones externas, como la reglamentaci\u00f3n de las exportaciones de beneficios, mientras la gran burgues\u00eda de S\u00e3o Paulo tend\u00eda hacia actitudes mucho m\u00e1s moderadas. Nada de ello impidi\u00f3 que la intensificaci\u00f3n de las inversiones norteamericanas, en los a\u00f1os 50, aumentara desproporcionadamente el peso del sector extranjero en la econom\u00eda y en la vida pol\u00edtica del Brasil. Adem\u00e1s de acelerar la transferencia del comando de sectores b\u00e1sicos de producci\u00f3n a grupos norteamericanos y subordinar definitivamente el proceso tecnol\u00f3gico brasile\u00f1o a los Estados Unidos, eso agrand\u00f3 la influencia del sector extranjero en la elaboraci\u00f3n de decisiones pol\u00edticas, y atenu\u00f3 la ruptura que se hab\u00eda producido entre la agricultura y la industria.<sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La lucha de clases<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Sin embargo, como los hechos demostraron, lo que estaba en juego, para uno y otro sector de la burgues\u00eda, no era espec\u00edficamente el desarrollo, ni el imperialismo, sino la tasa de beneficios. En el momento en que los movimientos de masas pro elevaci\u00f3n de los salarios se acentuaron, la burgues\u00eda olvid\u00f3 sus diferencias internas para hacer frente a la \u00fanica cuesti\u00f3n que le preocupa de hecho \u2014la reducci\u00f3n de sus ganancias. Eso fue tanto m\u00e1s verdadero cuanto no solamente el alza de los precios agr\u00edcolas, que hab\u00eda preocupado a la burgues\u00eda por su efecto sobre las reivindicaciones obreras pas\u00f3 a segundo plano, por la autonom\u00eda que ganaron esas reivindicaciones, como tambi\u00e9n el car\u00e1cter pol\u00edtico que \u00e9stas asumieron puso en peligro la propia estructura de dominaci\u00f3n vigente en el pa\u00eds. A partir del punto en que reivindicaciones populares m\u00e1s amplias se unieron al movimiento obrero, la burgues\u00eda \u2014con los ojos puestos en la Revoluci\u00f3n Cubana\u2014 abandon\u00f3 totalmente la idea del frente \u00fanico de clases y se volc\u00f3 masivamente en las huestes de la reacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas reivindicaciones populares amplias, que mencionamos, resultaban en gran parte del dinamismo que ganara el movimiento campesino, mas se explicaban tambi\u00e9n por el agravamiento de los problemas de empleo de la poblaci\u00f3n urbana, que acarreara la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica aportada por las inversiones extranjeras&nbsp;<sup>8<\/sup>. Esa modernizaci\u00f3n, de origen externo e inadecuada a las condiciones reales del mercado brasile\u00f1o de trabajo, puesto que exig\u00eda un grado de calificaci\u00f3n profesional para el cual la mano de obra no estaba preparada, acab\u00f3 por crear una situaci\u00f3n parad\u00f3jica: mientras aumentaba el desempleo de la mano de obra en general, el mercado de trabajo calificado se agotaba, constituy\u00e9ndose en punto de estrangulamiento, que postulaba todo un programa de formaci\u00f3n profesional, es decir tiempo y recursos, para ser superado. La fuerza adquirida por los sindicatos de esos sectores (metalurgia, petr\u00f3leo, industrias mec\u00e1nica y qu\u00edmica) compens\u00f3 la desventaja que el desempleo creaba para los dem\u00e1s (construcci\u00f3n civil, industria textil) impulsando hacia el alza el conjunto de los salarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la burgues\u00eda, la soluci\u00f3n que se impon\u00eda era la contenci\u00f3n coercitiva de los movimientos reivindicativos y una nueva ola de modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que, aumentando la fuerza productiva del trabajo; es decir, reduciendo la participaci\u00f3n de la mano de obra en actividad, aflojara la presi\u00f3n que la oferta de empleos produc\u00eda sobre el mercado de mano de obra calificada. Para la primera, la contenci\u00f3n salarial necesitaba crear condiciones pol\u00edticas que no derivaban, evidentemente, del frente obrero-burgu\u00e9s que el gobierno y el PC insist\u00edan en proponerle. Para renovar su tecnolog\u00eda, no pod\u00eda contar con las magras divisas suplidas por la exportaci\u00f3n y, ahora, ni siquiera con el recurso a la intensificaci\u00f3n de las inversiones extranjeras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, desde 1961, se hace cada vez m\u00e1s sensible la resistencia de los sindicatos a la erosi\u00f3n inflacionaria de los salarios, y se verifica incluso, por parte de \u00e9stos, una ligera tendencia a la recuperaci\u00f3n, al mismo tiempo que se acelera, por mediaci\u00f3n del mecanismo de los precios, y en virtud de la inelasticidad de la oferta agr\u00edcola, la transferencia de rentas de la industria hacia la agricultura. Los intentos de la burgues\u00eda para imponer una estabilizaci\u00f3n financiera (1961 y 1963) fracasan. Sus tentativas para accionar en beneficio propio el proceso inflacionario, a trav\u00e9s de alzas sucesivas de los precios industriales, apenas ponen ese proceso al galope, en virtud de las respuestas inmediatas que le dan el sector comercial agr\u00edcola y las clases asalariadas. La elevaci\u00f3n consecuente de los costos de producci\u00f3n provoca bajas sucesivas en la tasa de beneficios: las inversiones declinan, no solamente las nacionales, sino tambi\u00e9n las extranjeras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la recesi\u00f3n de las inversiones extranjeras, se cerraba la puerta para las soluciones de compromiso que la burgues\u00eda hab\u00eda aplicado desde 1955, al fracasar su primera tentativa para promover el desarrollo capitalista aut\u00f3nomo del pa\u00eds. La situaci\u00f3n que deb\u00eda enfrentar, ahora, era a\u00fan m\u00e1s grave, puesto que, con el desenvolvimiento de la crisis de exportaci\u00f3n, el punto de estrangulamiento cambiario se agudizaba, y eso al momento mismo en que, terminado el plazo de maduraci\u00f3n de las inversiones realizadas en la segunda mitad de los 50, los capitales extranjeros presionaban fuertemente para exportar sus beneficios. As\u00ed, pues, la crisis agraria, comprimiendo la capacidad para importar, provocaba una crisis cambiaria, que no solamente era imposible contener con el recurso de los capitales extranjeros, sino que era agravada por la acci\u00f3n misma de esos capitales. La consecuencia de la presi\u00f3n de esas tenazas sobre la econom\u00eda nacional era, por primera vez desde los a\u00f1os 30, una verdadera crisis industrial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, todo el sistema capitalista brasile\u00f1o se encontraba puesto en jaque. La burgues\u00eda \u2014grande, mediana, peque\u00f1a\u2014 lo comprendi\u00f3, mucho m\u00e1s claramente que la mayor\u00eda de la izquierda y, olvidando sus ambiciones aut\u00e1rquicas, as\u00ed como la pretensi\u00f3n de mejorar su participaci\u00f3n frente al socio mayor norteamericano, se preocup\u00f3 \u00fanicamente en salvar el propio sistema. Y fue como lleg\u00f3 al 1\u00b0 de abril de 1964.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La integraci\u00f3n imperialista<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La dictadura militar se presenta as\u00ed como la consecuencia inevitable del desarrollo capitalista brasile\u00f1o y como un intento desesperado para abrirle nuevas perspectivas de desenvolvimiento. Su aspecto m\u00e1s evidente es la contenci\u00f3n por la fuerza del movimiento reivindicativo de las masas. Interviniendo en los sindicatos y dem\u00e1s \u00f3rganos de clase, disolviendo las agrupaciones pol\u00edticas de izquierda, encarcelando y asesinando l\u00edderes obreros y campesinos, promulgando una nueva ley de huelga que obstaculiza el ejercicio de ese derecho laboral, la dictadura logr\u00f3 promover, por el terror, un nuevo equilibrio entre las fuerzas productivas. Se bajaron normas fijando l\u00edmites a los reajustes salariales y reglamentado r\u00edgidamente las negociaciones colectivas entre sindicatos y empresarios, que tuvieron como efecto pr\u00e1ctico reducir a la mitad el valor real de los salarios.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ejecutar esa pol\u00edtica antipopular, fue necesario reforzar la coalici\u00f3n de las clases dominantes. Desde este punto de vista, la dictadura corresponde a la ratificaci\u00f3n del compromiso de 1937, entre la burgues\u00eda y la oligarqu\u00eda rural. Eso qued\u00f3 claro al renunciar la burgues\u00eda a una reforma agraria efectiva. El texto de la reforma aprobado por el gobierno militar se limita, de hecho, a crear mejores condiciones para el desarrollo agr\u00edcola, mediante la concentraci\u00f3n de las inversiones y la formaci\u00f3n de fondos para asistencia t\u00e9cnica, dejando las expropiaciones para los casos cr\u00edticos de conflicto por la posesi\u00f3n de la tierra. Se trata, en suma, de intensificar en el campo el proceso de capitalizaci\u00f3n, lo que, adem\u00e1s de exigir un plazo largo, no puede concretarse ahora, en virtud de la recesi\u00f3n global de las inversiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario empero, tener en vista que no es la necesidad de respaldo pol\u00edtico del latifundio la \u00fanica causa responsable por esa situaci\u00f3n. La contenci\u00f3n salarial resta, en efecto, el car\u00e1cter agudo que ten\u00eda para la burgues\u00eda el alza de los precios agr\u00edcolas, puesto que \u00e9stos ya no pueden repercutir normalmente sobre el costo de producci\u00f3n industrial. Por otra parte, la dictadura militar pas\u00f3 a ejercer estrecha vigilancia sobre el comportamiento de los precios agr\u00edcolas, manteni\u00e9ndolos coercitivamente en un nivel tolerable a la industria. Sin embargo, la raz\u00f3n determinante para el restablecimiento integral de la alianza de 1937, es el desinter\u00e9s relativo de la burgues\u00eda en relaci\u00f3n a una ampliaci\u00f3n efectiva del mercado interno. Volveremos luego a este punto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro aspecto de la actuaci\u00f3n desenvuelta por el gobierno de Castelo Branco consiste en la creaci\u00f3n de est\u00edmulos y atractivos a las inversiones extranjeras, principalmente de los Estados Unidos. Mediante la revocaci\u00f3n de limitaciones a la acci\u00f3n del capital extranjero, como las que se establec\u00edan en la ley de remesa de beneficios de 1962, de la concesi\u00f3n de privilegios a ciertos grupos, como pas\u00f3 con la Hanna Corporation, del acuerdo de garant\u00edas a las inversiones norteamericanas, se intenta atraer al pa\u00eds estas inversiones. Simult\u00e1neamente, conteniendo el cr\u00e9dito a la producci\u00f3n (lo que lleva a las empresas a buscar el sost\u00e9n del capital extranjero o ir a la quiebra cuando son compradas a bajo precio por los grupos internacionales); estimulando la \u201cdemocratizaci\u00f3n del capital\u201d (lo que implica, en esta fase de depresi\u00f3n, facilitar al \u00fanico sector fuerte de la econom\u00eda \u2014el extranjero\u2014 el acceso a por lo menos parte del control de las empresas); creando fondos estatales o privados de financiamiento, basados en empr\u00e9stitos externos; tributando fuertemente la hoja de salarios de las empresas (lo que las obliga a renovar su tecnolog\u00eda, reduciendo la participaci\u00f3n del trabajo, y asociarse pues, al capital extranjero) el gobierno militar promueve hoy la integraci\u00f3n acelerada de la industria brasile\u00f1a a la econom\u00eda norteamericana. El instrumento global para ese objetivo es el \u201cplan de acci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d, elaborado por el ex embajador en Washington y actual ministro del Plan, Roberto Campos. Para atraer a los inversionistas extranjeros, cuenta el gobierno con el argumento decisivo que representa la baja de los costos brasile\u00f1os de producci\u00f3n, obtenida por la contenci\u00f3n de los movimientos reivindicativos de la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa pol\u00edtica de integraci\u00f3n al imperialismo tiene un doble efecto: aumenta la capacidad productiva de la industria brasile\u00f1a, gracias al impulso que da a las inversiones y a la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, mas, en virtud de esa modernizaci\u00f3n, acelera el desajuste existente entre el crecimiento industrial y la creaci\u00f3n de empleos por la industria. No se trata, como vimos, apenas de reducir la oferta de empleos para los nuevos contingentes que llegan anualmente, en la proporci\u00f3n de un mill\u00f3n, al mercado de trabajo, sino tambi\u00e9n de reducir la participaci\u00f3n de la mano de obra ya en actividad, aumentando fuertemente la incidencia del desempleo.<sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La integraci\u00f3n imperialista subraya pues la caracter\u00edstica particular del capitalismo industrial brasile\u00f1o, que no solamente es incapaz de crear mercados en la proporci\u00f3n de su desarrollo, sino que tiende a restringirlos en t\u00e9rminos relativos. Se trata de una distorsi\u00f3n de la ley general de acumulaci\u00f3n capitalista; es decir, la absolutizaci\u00f3n de la tendencia al pauperismo, que lleva al estrangulamiento de la propia capacidad productiva del sistema <sup>11<\/sup>,&nbsp;&nbsp;ya evidenciada por los altos \u00edndices de \u201ccapacidad ociosa\u201d verificados en la industria brasile\u00f1a, aun en su fase de mayor expansi\u00f3n. La marcha de esa contradicci\u00f3n b\u00e1sica del capitalismo brasile\u00f1o conduce a su agudizaci\u00f3n hasta la m\u00e1s total irracionalidad; es decir, expandir la producci\u00f3n, restringiendo cada vez m\u00e1s la posibilidad de crear para ella un mercado nacional y aumentando incesantemente el ej\u00e9rcito industrial de reserva.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La emergencia del subimperialismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Lo que hace absurdo el desarrollo capitalista brasile\u00f1o, convirti\u00e9ndolo en un verdadero mostrenco en relaci\u00f3n al tipo cl\u00e1sico, no es tanto la fuerte tendencia al pauperismo que se presenta all\u00ed, puesto que, en t\u00e9rminos generales, eso caracteriza a todo el capitalismo. Lo que hace absurdo el capitalismo brasile\u00f1o es su imposibilidad de controlar su proceso tecnol\u00f3gico, ajust\u00e1ndolo a las exigencias de su propio ciclo econ\u00f3mico. Y son las condiciones espec\u00edficas que tiene que enfrentar para, repitiendo lo que hicieron los sistemas m\u00e1s antiguos, buscar en el exterior la soluci\u00f3n para ese problema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, la consecuencia de esa situaci\u00f3n es la tendencia que impulsa hoy el capitalismo brasile\u00f1o hacia el exterior, en el af\u00e1n de compensar con la conquista de mercados ya formados, principalmente en Latinoam\u00e9rica, su imposibilidad para ampliar el mercado interno&nbsp;<sup>13<\/sup>. Esa forma particular de imperialismo constituye, en realidad, un subimperialismo. No es, de hecho, posible a la burgues\u00eda brasile\u00f1a competir en mercados ya repartidos por los monopolios norteamericanos \u2014y el fracaso de la pol\u00edtica externa de Quadros y Goulart lo demuestra. Le queda entonces la alternativa de ofrecer sociedad a esos monopolios en el proceso mismo de producci\u00f3n en Brasil, argumentando con las extraordinarias posibilidades de ganancias que la contenci\u00f3n coercitiva del nivel de vida de la clase obrera contribuye a crear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Expresi\u00f3n de esa tendencia expansionista es la doctrina de la \u201cinterdependencia continental\u201d o de las \u201cfronteras ideol\u00f3gicas\u201d, en que se basa la actual pol\u00edtica externa brasile\u00f1a. Elaborada por el general Golberi do Couto e Silva, graduado por la escuela norteamericana de Fort Benning y jefe del Servicio Nacional de Informaciones (SNI) de la dictadura militar (organismo que, con sus dos mil agentes actuando en el continente, ya fue comparado a una CIA en miniatura), esa doctrina establece que, por razones geopol\u00edticas, que lo vincular\u00edan estrechamente a los Estados Unidos, el Brasil \u201cdebe aceptar conscientemente la misi\u00f3n de asociarse a la pol\u00edtica de los Estados Unidos en el Atl\u00e1ntico sur\u201d. La contrapartida de esa \u201celecci\u00f3n consciente\u201d ser\u00eda el reconocimiento norteamericano de que \u201cel casi monopolio de dominio en aquella \u00e1rea debe de ser ejercido por el Brasil exclusivamente\u201d.<sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las deformaciones iniciales del capitalismo brasile\u00f1o lo han conducido, pues, a un desarrollo monstruoso, en que llega a la etapa imperialista antes de haber logrado el cambio capitalista global de la econom\u00eda nacional. La consecuencia m\u00e1s importante de este hecho es que, al rev\u00e9s de lo que pasa con las econom\u00edas imperialistas, el subimperialismo brasile\u00f1o no puede convertir la expoliaci\u00f3n, que quiere realizar exteriormente, en un factor de elevaci\u00f3n del nivel de vida interno, capaz de amortiguar el \u00edmpetu de la lucha de clases. Tiene, al contrario, por la necesidad que experimenta de proporcionar un sobrelucro a su socio mayor norteamericano, que agravar violentamente la explotaci\u00f3n en el marco de la econom\u00eda nacional, conteniendo los costos de producci\u00f3n y, por ende, el nivel de los salarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata, en fin, de un capitalismo que ya no es capaz de atender a las aspiraciones de progreso material y de libertad pol\u00edtica, que movilizan hoy a las masas brasile\u00f1as. Inversamente, tiende a subrayar los aspectos m\u00e1s irracionales del sistema capitalista, encauzando parte de las inversiones para el sector improductivo de la industria b\u00e9lica y aumentando, por la necesidad de absorber parte de la mano de obra desempleada, los efectivos militares. No crea, as\u00ed, tan s\u00f3lo las premisas para su expansi\u00f3n hacia el exterior: refuerza tambi\u00e9n internamente el militarismo, destinado a afianzar la dictadura abierta de clase que la burgues\u00eda se ha visto en la contingencia de implantar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Revoluci\u00f3n y lucha de clases<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Es en esta perspectiva que se ha de determinar el verdadero car\u00e1cter de la Revoluci\u00f3n brasile\u00f1a. Por supuesto, nos referimos aqu\u00ed a un proceso posible, venidero, ya que hablar de \u00e9l como de una cosa existente, en la fase contrarrevolucionaria que atraviesa el pa\u00eds, es un contrasentido. Identificar esa Revoluci\u00f3n con el desarrollo capitalista es una falacia, y lo mismo sucede con la imagen de una burgues\u00eda antimperialista y antifeudal. El desarrollo industrial capitalista ha sido, en efecto, lo que prolong\u00f3 la vida del viejo sistema semicolonial de exportaci\u00f3n. Su desenvolvimiento, al rev\u00e9s de liberar el pa\u00eds del imperialismo, lo vincul\u00f3 a \u00e9ste a\u00fan m\u00e1s estrechamente, y acab\u00f3 por conducirlo a la presente etapa subimperialista, que corresponde a la imposibilidad definitiva de un desarrollo capitalista aut\u00f3nomo en Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noci\u00f3n de una \u201cburgues\u00eda nacional\u201d de peque\u00f1o porte, capaz de desentenderse de las tareas que la burgues\u00eda monopolista no realiz\u00f3, no resiste a su vez al menor an\u00e1lisis. No se trata solamente de se\u00f1alar que los intereses primarios de esos estratos burgueses son los de cualquier burgues\u00eda; es decir, la preservaci\u00f3n del sistema contra toda amenaza real, como lo demostr\u00f3 su respaldo al golpe militar de 1964. Se trata, principalmente, de ver que la actuaci\u00f3n pol\u00edtica de la llamada \u201cburgues\u00eda nacional\u201d expresa su rezago econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico y corresponde a una posici\u00f3n reaccionaria, aun en relaci\u00f3n al desarrollo capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque fuera posible, y no lo es, las masas brasile\u00f1as no pueden comprar su independencia econ\u00f3mica al precio del sometimiento definitivo al subdesarrollo, que es lo que significar\u00eda obstaculizar la incorporaci\u00f3n del progreso tecnol\u00f3gico extranjero y estructurar la econom\u00eda nacional a partir de unidades de baja capacidad productiva. La cuesti\u00f3n, para ellas es justamente el inverso: edificar la econom\u00eda brasile\u00f1a en bases tales que no s\u00f3lo admitan la incorporaci\u00f3n del progreso tecnol\u00f3gico y la concentraci\u00f3n industrial, sino que las aceleren. Todo est\u00e1 en lograr una organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n que permita el pleno aprovechamiento del excedente creado; es decir, que aumente la capacidad de producci\u00f3n y de consumo dentro del sistema, elevando los niveles de empleo y de salario. Eso, como se vio, no es posible en el marco del sistema capitalista, y es lo que se\u00f1ala al pueblo brasile\u00f1o un solo camino: el ejercicio de una pol\u00edtica obrera, de lucha por el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los que niegan a la clase obrera del Brasil la madurez necesaria para ello, el an\u00e1lisis de la dial\u00e9ctica del desarrollo capitalista en el pa\u00eds ofrece rotunda respuesta. Han sido, en efecto, las masas trabajadoras quienes, con su movimiento propio, e independiente de las consignas reformistas que recib\u00edan de sus directivas, hicieron crujir las articulaciones del sistema y determinaron sus l\u00edmites. Llevando adelante sus reivindicaciones econ\u00f3micas, que repercutieron en los costos de la producci\u00f3n industrial, el proletariado brasile\u00f1o agudiz\u00f3 la contradicci\u00f3n surgida entre la burgues\u00eda y la oligarqu\u00eda rural e impidi\u00f3 a la primera el recurso a las inversiones extranjeras, forz\u00e1ndola a buscar el camino del desarrollo aut\u00f3nomo. Si al final la pol\u00edtica burguesa no condujo sino a una capitulaci\u00f3n y, m\u00e1s que eso, a la reacci\u00f3n, es porque, en verdad, ya no existe para la burgues\u00eda la posibilidad de conducir la sociedad brasile\u00f1a hacia formas superiores de organizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al contrario de las acusaciones lanzadas hoy a la izquierda revolucionaria por los grupos reformistas, la derrota de 1964 no se debi\u00f3 a un exceso de radicalizaci\u00f3n popular, sino m\u00e1s bien a una distorsi\u00f3n de la misma. Fue por no contar con directivas capaces de traducir en estrategia pol\u00edtica el movimiento, que contra todo y contra todos ella desenvolv\u00eda, que la clase obrera se vio frustrada. Mas esa frustraci\u00f3n, lejos de detener el \u00edmpetu de la lucha de clases, apenas lo acentu\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verdadero estado de guerra civil implantado en Brasil por las clases dominantes, del cual la dictadura militar es la expresi\u00f3n, no deja a la clase obrera sino el camino de la revoluci\u00f3n. Del mismo modo, el ingreso del capitalismo brasile\u00f1o en su etapa subimperialista resta a la actual organizaci\u00f3n econ\u00f3mica toda posibilidad de satisfacer a las necesidades vitales de los trabajadores y, por sus repercusiones externas, identifica su lucha de clase con la batalla antimperialista que se libra en el continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s que una redemocratizaci\u00f3n y una renacionalizaci\u00f3n, el contenido de la sociedad que surgir\u00e1 de ese proceso ser\u00e1 el de una democracia nueva y de una econom\u00eda nueva, abiertas a la participaci\u00f3n de las masas y hacia la satisfacci\u00f3n de sus necesidades. En ese cuadro los estratos inferiores de la burgues\u00eda encontrar\u00e1n, si quieren, y con car\u00e1cter transitorio, un papel adecuado. Crear ese cuadro y dirigir su evoluci\u00f3n es, sin embargo, una tarea que ning\u00fan reformismo podr\u00e1 sustraer a la iniciativa de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>La exposici\u00f3n m\u00e1s sistem\u00e1tica de esa concepci\u00f3n ha sido hecha por Celso Furtado, en&nbsp;<em>A pr\u00e9-revolu\u00e7\u00e3o brasileira<\/em>, Rio, 1962. V\u00e9ase tambi\u00e9n, del mismo autor,&nbsp;<em>Dial\u00e9ctica del desarrollo<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1965.<\/li><li>Seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas, entidad semioficial, el producto nacional brasile\u00f1o present\u00f3 las siguientes variaciones: 1956-61, 7%; 1962, 5.4%; 1963, 1.6%; y 1964, -3%.<\/li><li>La refutaci\u00f3n m\u00e1s radical de la tesis del dualismo estructural, la hizo Andre Gunder Frank, en el estudio \u201cThe Brazilian agriculture: capitalism and the myth of feudalism\u201d, incluido en su libro&nbsp;<em>Capitalism and underdevelopment in Latin America<\/em>, a ser publicado en Nueva York, por&nbsp;<em>Monthly Review<\/em>.<\/li><li><em>Desenvolvimiento &amp; Conjuntura<\/em>, R\u00edo, marzo, 1965, p. III.<\/li><li>Ese hecho es se\u00f1alado por Gunder Frank, en su libro ya citado, quien subraya la falsedad de la tesis que sostiene que la industrializaci\u00f3n, en el marco del sistema capitalista mundial, conduce a la independencia econ\u00f3mica.<\/li><li>Los datos sobre las inversiones norteamericanas en Latinoam\u00e9rica y en Brasil fueron suministrados por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, en su publicaci\u00f3n&nbsp;<em>U. S. Investments in the Latin American Economy<\/em>, 1957.<\/li><li>Principalmente porque las empresas y accionistas extranjeros tienen necesidad absoluta de las divisas producidas por la exportaci\u00f3n para remitir sus ganancias al exterior. V\u00e9ase, para una explicaci\u00f3n m\u00e1s amplia, mi art\u00edculo \u201cContradicciones y conflictos en el Brasil contempor\u00e1neo\u201d, en&nbsp;<em>Foro Internacional<\/em>&nbsp;n. 4, M\u00e9xico, 1965.<\/li><li>Entre 1950 y 1960, mientras la poblaci\u00f3n urbana brasile\u00f1a crec\u00eda a casi un 6% anual y la producci\u00f3n manufacturera al 9%, el empleo en la actividad manufacturera no presenta un incremento anual mayor del 2.8%. V\u00e9ase Celso Furtado,&nbsp;<em>Di\u00e1lectica del desarrollo<\/em>, pp. 18-19.<\/li><li>Despu\u00e9s del aumento del salario m\u00ednimo concedido en marzo de 1964 por el gobierno Goulart, el costo de vida se elev\u00f3 en un 90%, hasta que la dictadura militar decidi\u00f3 conceder nuevo aumento, del 50%, en febrero de 1965. Desde entonces, es decir entre marzo y julio de 1965, la progresi\u00f3n alcista del costo de la vida ha sido del 23%.<\/li><li>Datos suministrados por el Departamento Intersindical de Estad\u00edstica y Estudios Socioecon\u00f3micos (DIEESE), de S\u00e3o Paulo, revelan que los despidos de trabajadores con m\u00e1s de un a\u00f1o de servicio, en aquel Estado, en el primer semestre de 1965, elev\u00e1ronse en el 32.8% sobre los que se verificaron en igual per\u00edodo del a\u00f1o pasado. La industria fue la m\u00e1s afectada, con el 77.9% del total de dispensas, siendo que, en este sector, el aumento de despidos, en relaci\u00f3n al primer semestre de 1964, ha sido del 84.2% en las industrias metal\u00fargica, mec\u00e1nica y de material el\u00e9ctrico, y del 123.7% en las industrias qu\u00edmica y farmac\u00e9utica.<\/li><li>Este hecho ha sido advertido por Wanderley Guilherme, cuando escribi\u00f3: \u201c&#8230; la expansi\u00f3n del sistema capitalista subdesarrollado, realizada seg\u00fan el ritmo de incorporaci\u00f3n de bienes de capital de nivel internacional, contiene en s\u00ed misma su propia limitaci\u00f3n, conduciendo a frenar la evoluci\u00f3n de la fuerza de trabajo en primer lugar, limitando por ello la expansi\u00f3n del mercado interno. Alcanzado el l\u00edmite, hipot\u00e9ticamente, se impide la expansi\u00f3n de la propia capacidad productiva\u201d.&nbsp;<em>Introdu\u00e7\u00e3o ao estudo das contradi\u00e7\u00f5es sociais no Brasil<\/em>, R\u00edo, Instituto Superior de Estudios Brasile\u00f1os, 1963, p. 113.<\/li><li>Seg\u00fan estimaciones de la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas, el crecimiento de la econom\u00eda brasile\u00f1a fue del 5%, en el primer semestre de 1965. Por dudosa que sea esa informaci\u00f3n, en virtud del inter\u00e9s del gobierno militar en negar la depresi\u00f3n econ\u00f3mica, la FGV no hubiera podido transformar el agua en vino; es decir, presentar como crecimiento lo que ha sido un declive, siendo, pues, m\u00e1s probable que, aunque la referida tasa pueda resultar exagerada, la econom\u00eda haya entrado en fase de recuperaci\u00f3n, simult\u00e1neamente al agravamiento del problema del desempleo.<\/li><li>El vigor que gana el expansionismo brasile\u00f1o, y la importancia que tiende a adquirir para el Brasil el mercado latinoamericano, se pueden medir por los datos suministrados por un reciente informe de la ALALC sobre el comercio intrazonal. As\u00ed, mientras, en el primer trimestre de 1965, las exportaciones globales de los ocho pa\u00edses de la zona aumentaron del 28.3% en relaci\u00f3n a igual lapso de 1964, las exportaciones brasile\u00f1as aumentaron tres veces m\u00e1s, creciendo en 89.5%. V\u00e9ase&nbsp;<em>Revista de Comercio Exterior<\/em>, M\u00e9xico, Banco Nacional de Comercio Exterior, septiembre de 1965.<\/li><li>Golberi do Couto e Silva,&nbsp;<em>Aspectos geopol\u00edticos do Brasil<\/em>, R\u00edo, Biblioteca del Ej\u00e9rcito, 1957.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-e4a56255-abbd-4ab6-aca0-6630dd14f355\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1966\/05\/4-La-diale\u0301ctica-del-desarrollo-capitalista-en-Brasil.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La diale\u0301ctica del desarrollo capitalista en Brasil<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Cuadernos Americanos, A\u00f1o XXV, Vol. CXLVI, No. 3, M\u00e9xico, mayo-junio de 1966. Las luchas pol\u00edticas brasile\u00f1as de los \u00faltimos diez a\u00f1os fueron la expresi\u00f3n de una crisis m\u00e1s amplia, de car\u00e1cter social y&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2046,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[56,18,77],"class_list":["post-1126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-56","tag-articulos","tag-brasil"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1126"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3379,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1126\/revisions\/3379"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2046"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}