{"id":1146,"date":"1968-01-01T19:02:59","date_gmt":"1968-01-01T19:02:59","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1146"},"modified":"2022-03-23T17:22:45","modified_gmt":"2022-03-23T17:22:45","slug":"subdesarrollo-y-revolucion-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1146","title":{"rendered":"Subdesarrollo y revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Innovadores-soluciones-eliminar-favelas-desarrollo_EDIIMA20141008_0264_4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2026\" width=\"729\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Innovadores-soluciones-eliminar-favelas-desarrollo_EDIIMA20141008_0264_4.jpg 643w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Innovadores-soluciones-eliminar-favelas-desarrollo_EDIIMA20141008_0264_4-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Innovadores-soluciones-eliminar-favelas-desarrollo_EDIIMA20141008_0264_4-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><figcaption>Promar TV<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Tricontinental, No. 7, La Habana, Cuba, 1968.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Presentaci\u00f3n de la revista&nbsp;<em>Tricontinental<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El subdesarrollo en Am\u00e9rica Latina es un tema de obligada actualidad. Su presencia asoma en los t\u00edmidos informes econ\u00f3micos de los organismos internacionales, donde la miseria se disfraza de estad\u00edstica \u201coficial\u201d, o motiva \u2014en el m\u00e1s fruct\u00edfero de los casos\u2014la actividad revolucionaria de la regi\u00f3n. Parad\u00f3jicamente, el aspecto folkl\u00f3rico del fen\u00f3meno es, tal vez, el m\u00e1s conocido. La visi\u00f3n epid\u00e9rmica del continente, con su desfile de entorchados generales y tradicionales l\u00edderes de \u201cizquierda\u201d, sustituye en muchos casos el rigor del an\u00e1lisis cient\u00edfico. Esta superficialidad es sumamente peligrosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La incursi\u00f3n imperialista en las econom\u00edas latinoamericanas ha deformado el desarrollo hist\u00f3rico de este grupo de pa\u00edses, imposibilitando su definici\u00f3n dentro de los cl\u00e1sicos moldes capitalistas. Por razones que tienen una s\u00f3lida base econ\u00f3mica, las pretendidas \u201cburgues\u00edas nacionales\u201d de Am\u00e9rica Latina no tuvieron la oportunidad de desarrollarse como tales, y menos a\u00fan, de asumir su papel clasista. En el orden pol\u00edtico, el desconocimiento \u2014casual o intencional\u2014 de esta tara hist\u00f3rica es sin\u00f3nimo de concepciones que desembocan apresuradamente en la senda reformista. La esperanza de revoluci\u00f3n burguesa es, en Am\u00e9rica Latina, la antesala de la traici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSubdesarrollo y Revoluci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina\u201d, art\u00edculo que&nbsp;<em>Tricontinental<\/em>&nbsp;ofrece a continuaci\u00f3n con car\u00e1cter exclusivo, penetra con profundidad te\u00f3rica en la historia econ\u00f3mica del continente. El an\u00e1lisis responde a la necesidad de esclarecer el fen\u00f3meno del subdesarrollo en esta parte del mundo y concretar las v\u00edas para su superaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor, Ruy Mauro Marini, joven profesor universitario brasile\u00f1o, toma como punto de partida la expansi\u00f3n mercantilista europea del siglo XIX, para trazar la panor\u00e1mica que desemboca en los actuales problemas de la revoluci\u00f3n continental. A lo largo de todo el trabajo se precisa, con lenguaje llano, la relaci\u00f3n directa del Tercer Mundo latinoamericano con el desarrollo del capitalismo mundial. Las conclusiones que ofrece de la situaci\u00f3n pol\u00edtica de la regi\u00f3n, est\u00e1n avaladas por su condici\u00f3n de testigo directo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruy Mauro Marini era profesor de Ciencias Pol\u00edticas de la Universidad de Brasilia cuando el golpe militar del primero de abril de 1964 derroc\u00f3 al gobierno constitucionalista de Jo\u00e3o Goulart.<\/p>\n\n\n\n<p>Fundador y dirigente de la organizaci\u00f3n revolucionaria marxista Pol\u00edtica Operaria (POLOP), Marini fue encarcelado y torturado por los golpistas brasile\u00f1os. Ha ejercido tambi\u00e9n la actividad period\u00edstica y desde 1965 vive exilado en la ciudad de M\u00e9xico, desde donde nos envi\u00f3 este trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026 todo nuestro esfuerzo est\u00e1 destinado a incitar a pensar, a abordar el marxismo con la seriedad que esta gigantesca doctrina merece.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ernesto Che Guevara<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La historia del subdesarrollo latinoamericano es la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Su estudio es indispensable para quien desee comprender la situaci\u00f3n a la que se enfrenta actualmente este sistema y sus perspectivas. Inversamente, s\u00f3lo la comprensi\u00f3n segura de la evoluci\u00f3n y de los mecanismos que caracterizan a la econom\u00eda capitalista mundial proporciona el marco adecuado para ubicar y analizar la problem\u00e1tica de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Las simplificaciones en las que, por su limitaci\u00f3n natural, incurra este trabajo no deben hacer olvidar al lector esa premisa fundamental.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">I<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Am\u00e9rica Latina surge como tal al incorporarse al sistema capitalista en formaci\u00f3n, es decir, cuando la expansi\u00f3n mercantilista europea del siglo XVI. La decadencia de los pa\u00edses ib\u00e9ricos, que se posesionaron primero de los territorios americanos, engendra en \u00e9stos situaciones conflictivas, resultantes de los avances que sobre ellos intentan las dem\u00e1s potencias europeas. Mas es Inglaterra, mediante la dominaci\u00f3n que acaba por imponer a Portugal y Espa\u00f1a, la que predomina finalmente en el control y en la explotaci\u00f3n de los mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el curso de los tres primeros cuartos del siglo XIX, y concomitantemente a la afirmaci\u00f3n definitiva del capitalismo industrial en Europa, sobre todo en Inglaterra, la regi\u00f3n latinoamericana es llamada a una participaci\u00f3n m\u00e1s activa en el mercado mundial, ya como productora de materias primas, ya como consumidora de una parte de la producci\u00f3n liviana europea. La ruptura del monopolio colonial ib\u00e9rico se impone entonces como una necesidad, desencadenando el proceso de la independencia pol\u00edtica, cuyo ciclo queda pr\u00e1cticamente terminado al final del primer cuarto de siglo, dando como resultado las fronteras nacionales que, por lo general, rigen todav\u00eda en nuestros d\u00edas. A partir de este momento tiene lugar la integraci\u00f3n din\u00e1mica de los nuevos pa\u00edses al mercado mundial, la cual asume dos modalidades principales que corresponden a las posibilidades reales de cada uno para realizar dicha integraci\u00f3n y los cambios que va sufriendo \u00e9sta en funci\u00f3n del avance de la industrializaci\u00f3n en los pa\u00edses centrales.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en un primer momento, son aquellos pa\u00edses que presentan una cierta infraestructura econ\u00f3mica, desarrollada en la fase colonial, y que se muestran capaces de crear condiciones pol\u00edticas relativamente estables, los que responden m\u00e1s prontamente a las exigencias de la demanda internacional. Chile, Brasil y, un poco despu\u00e9s, Argentina, incrementan sensiblemente en ese per\u00edodo su intercambio con las metr\u00f3polis europeas, con base en la exportaci\u00f3n de alimentos y materias primas como cereales, cobre, az\u00facar, caf\u00e9, carnes, cueros y lanas. Paralelamente, utilizando inclusive los cr\u00e9ditos que para ello les suministra Inglaterra, aumentan sus importaciones de bienes de consumo no durable y dan comienzo a la construcci\u00f3n de un sistema de transportes, mediante obras portuarias y los primeros ferrocarriles, con lo que abren un mercado suplementario a la incipiente producci\u00f3n pesada europea.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1875, ciertos cambios se hacen sentir en el capitalismo internacional. Nuevas potencias se proyectan hacia el exterior, sobre todo Alemania y Estados Unidos, ya que estos \u00faltimos empiezan a aplicar una pol\u00edtica propia en el continente latinoamericano que choca muchas veces con los intereses brit\u00e1nicos. En el campo mismo del comercio, la influencia norteamericana es considerable, registr\u00e1ndose en algunos pa\u00edses, principalmente Brasil, la tendencia a desplazar sus exportaciones hacia la nueva potencia del Norte.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, en los pa\u00edses centrales aumenta el desarrollo de la industria pesada y la tecnolog\u00eda correspondiente, y la econom\u00eda se orienta hacia una mayor concentraci\u00f3n de las unidades productivas, dando lugar al surgimiento de los monopolios. Estos rasgos logrados por la acumulaci\u00f3n de capital efectuada en las etapas anteriores, aceleran el proceso de acumulaci\u00f3n y fuerzan al capital a buscar campos de aplicaci\u00f3n fuera de las fronteras nacionales mediante empr\u00e9stitos p\u00fablicos y privados, financiamientos, inversiones de cartera y, en menor medida, inversiones directas. A diferencia, pues, de los cr\u00e9ditos externos que utilizaban antes y que correspond\u00edan a operaciones comerciales compensatorias, la funci\u00f3n que asume ahora el capital extranjero en Am\u00e9rica Latina es sustraer abiertamente una parte de la plusval\u00eda que se genera dentro de cada econom\u00eda nacional, lo que incrementa la concentraci\u00f3n del capital en las econom\u00edas centrales y alimenta el proceso de expansi\u00f3n imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>En parte por el efecto multiplicador de la infraestructura de transportes y del flujo de capital extranjero, mas sobre todo por la aceleraci\u00f3n del proceso de industrializaci\u00f3n y de urbanizaci\u00f3n en los pa\u00edses centrales, el cual infla la demanda mundial de materias primas y alimentos, la econom\u00eda exportadora latinoamericana experimenta un auge sin precedentes. Este auge va, sin embargo, marcado por una acentuaci\u00f3n de su dependencia frente a los pa\u00edses industrializados, a tal punto que los nuevos pa\u00edses que se vinculan en este momento, de manera din\u00e1mica, al mercado mundial, desenvuelven una modalidad particular de integraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, el desarrollo del principal sector de exportaci\u00f3n tiende, en estos pa\u00edses, a ser asegurado por el capital extranjero mediante inversiones directas, quedando a las clases dominantes nacionales el control de actividades secundarias de exportaci\u00f3n o la explotaci\u00f3n del mercado interno <sup>3<\/sup> . A\u00fan pa\u00edses que, como Chile, se hab\u00edan integrado din\u00e1micamente a la econom\u00eda capitalista en fase anterior, ven caer entonces su principal producto de exportaci\u00f3n (el salitre primero, el cobre despu\u00e9s) en las manos del capital extranjero, mientras que en Argentina, \u00e9ste posee los frigor\u00edficos y en Brasil controla la exportaci\u00f3n del caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hecho, aunque no cambie en lo fundamental el principio en que reposa la econom\u00eda dependiente latinoamericana, tiene implicaciones de cierto alcance. En efecto, a diferencia de lo que sucede en los pa\u00edses capitalistas centrales, donde la actividad econ\u00f3mica est\u00e1 supeditada a la relaci\u00f3n existente entre las tasas internas de plusval\u00eda y de inversi\u00f3n, en los pa\u00edses dependientes el mecanismo econ\u00f3mico b\u00e1sico deriva de la relaci\u00f3n exportaci\u00f3n-importaci\u00f3n: aunque se obtenga en el interior de la econom\u00eda, la plusval\u00eda se realiza en la esfera del mercado externo, mediante la actividad de exportaci\u00f3n, y se traduce en ingresos que se aplican, en su mayor parte, en importaciones. La diferencia entre el valor de la exportaci\u00f3n y de las importaciones, es decir, el excedente invertible, sufre pues la acci\u00f3n directa de factores exteriores a la econom\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en los pa\u00edses en que la actividad principal de exportaci\u00f3n est\u00e1 bajo el control de las clases dominantes locales, existe una cierta autonom\u00eda \u2014condicionada evidentemente por la dependencia de la econom\u00eda frente al mercado mundial\u2014 en cuanto a las decisiones de inversi\u00f3n. Por lo general, el excedente se aplica en el sector m\u00e1s rentable de la econom\u00eda, que es precisamente la actividad de exportaci\u00f3n que m\u00e1s lo produjo (lo que explica la afirmaci\u00f3n de la tendencia a la monoproducci\u00f3n), ya para atender al consumo de capas de la poblaci\u00f3n que no tienen acceso a los bienes importados, o como defensa contra las crisis c\u00edclicas que afectan regularmente a las econom\u00edas centrales, orient\u00e1ndose tambi\u00e9n hacia actividades vinculadas al mercado interno. Es as\u00ed como en algunos pa\u00edses, como Argentina, Brasil, Uruguay, al lado de una industria vinculada esencialmente a la exportaci\u00f3n (frigor\u00edficos, molinos de harina, etc.) se llega a desarrollar una industria liviana, que produce para el mercado interno, la cual rebasa el nivel artesanal y da lugar progresivamente a la implantaci\u00f3n de n\u00facleos fabriles de relativa importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Distinta es la situaci\u00f3n de los pa\u00edses cuya principal actividad de exportaci\u00f3n se encuentra en manos de capitalistas extranjeros. La plusval\u00eda realizada en la esfera del comercio mundial pertenece a capitalistas for\u00e1neos, y s\u00f3lo una parte de ella \u2014cuya magnitud var\u00eda seg\u00fan el poder de discusi\u00f3n de su interlocutor\u2014 pasa a la econom\u00eda nacional, mediante derechos e impuestos pagados al Estado&nbsp;<sup>4<\/sup>. De eso se derivan dos consecuencias: redistribuida a las clases dominantes locales \u2014que por ello bregan por el control del Estado\u2014 esta parte de la plusval\u00eda se convierte en demanda de bienes importados, reduciendo considerablemente el excedente invertible; asimismo, la parte de la plusval\u00eda que permanece en las manos del capitalista extranjero s\u00f3lo se invierte en el pa\u00eds si las condiciones de la econom\u00eda central lo exigen; no solamente se sustraen regularmente del pa\u00eds, mediante la exportaci\u00f3n de beneficios, parcelas sustanciales de la misma, sino que tambi\u00e9n, en los ciclos de depresi\u00f3n en la metr\u00f3poli, ella fluye \u00edntegramente hacia \u00e9sta.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, con mayor o menor grado de dependencia, la econom\u00eda que se crea en los pa\u00edses latinoamericanos a lo largo del siglo XIX y en las primeras d\u00e9cadas del actual, es una econom\u00eda exportadora, especializada en la producci\u00f3n de unos cuantos bienes primarios. Una parte variable de la plusval\u00eda que ah\u00ed se genera es drenada hacia las econom\u00edas centrales, ya sea mediante la estructura de precios vigente en el mercado mundial y las pr\u00e1cticas financieras impuestas por esas econom\u00edas, o a trav\u00e9s de la acci\u00f3n directa de los inversionistas for\u00e1neos en el campo de la producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las clases dominantes locales tratan de resarcirse de esta p\u00e9rdida aumentando el valor absoluto de la plusval\u00eda creada por los trabajadores agr\u00edcolas o mineros, es decir, someti\u00e9ndolos a un proceso de superexplotaci\u00f3n. La superexplotaci\u00f3n del trabajo constituye as\u00ed el principio fundamental de la econom\u00eda subdesarrollada, con todo lo que implica en materia de bajos salarios, falta de oportunidades de empleo, analfabetismo, subnutrici\u00f3n y represi\u00f3n polic\u00edaca.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">II<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La consolidaci\u00f3n del imperialismo como forma dominante del capitalismo internacional no se realiza tranquilamente. En el curso de su evoluci\u00f3n, el imperialismo tendr\u00e1 que pasar por un per\u00edodo extremadamente dif\u00edcil, que se abre con la guerra de reparto colonial de 1914, progresa con la desorganizaci\u00f3n impuesta al mercado mundial por la crisis de 1929 y culmina con la guerra por la hegemon\u00eda mundial de 1939. La econom\u00eda que emerge de este proceso restablece la tendencia integradora del imperialismo a un nivel m\u00e1s alto que el precedente, en la medida en que afirma definitivamente la integraci\u00f3n en la esfera del mercado e impulsa la etapa de la integraci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n comprendidos en su radio de acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En su aspecto m\u00e1s global, este proceso da lugar a tendencias contradictorias. Por un lado, refuerza el sistema imperialista, conformando un centro hegem\u00f3nico de poder \u2014Estados Unidos de Am\u00e9rica\u2014 que impulsa y coordina la integraci\u00f3n, al mismo tiempo que la afianza con su poder\u00edo militar. Por otro lado, conduce al surgimiento de un campo de fuerzas opuesto: el campo socialista, que nace y se desarrolla en el fuego de los conflictos engendrados por la integraci\u00f3n imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun limit\u00e1ndonos, por las exigencias de este art\u00edculo, al an\u00e1lisis de lo que sucede en el interior del sistema imperialista, no podemos ahondar en el estudio de los fen\u00f3menos que se verifican en las econom\u00edas centrales. Se\u00f1alemos tan s\u00f3lo que el proceso de integraci\u00f3n se acompa\u00f1a de un incremento acelerado del sector de bienes de capital, particularmente notable en las industrias que, dentro de ese sector, se encuentran vinculadas a la producci\u00f3n b\u00e9lica. Paralelamente, se produce una hipertrofia del aparato estatal, que se convierte en el principal agente de producci\u00f3n y consumo de la econom\u00eda, principalmente en lo referente a la industria de guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Si es cierto que la estatizaci\u00f3n y la militarizaci\u00f3n imperialista se realizan en funci\u00f3n del campo socialista, tambi\u00e9n es cierto que obedecen a la din\u00e1mica propia del sistema y expresan los mecanismos b\u00e1sicos que lo rigen. En \u00faltimo t\u00e9rmino, esta din\u00e1mica y estos mecanismos est\u00e1n referidos a la acumulaci\u00f3n del capital en el interior del sistema, la cual tiende a concentrar \u2014mediante la superexplotaci\u00f3n del trabajo en las econom\u00edas perif\u00e9ricas\u2014 parcelas siempre crecientes de la plusval\u00eda en los centros integradores. El aumento del excedente invertible de que \u00e9stos disponen, por mucho que sea malgastado en actividades no productivas, como la industria b\u00e9lica y la publicidad, acarrea un incremento constante de las inversiones directas en las econom\u00edas perif\u00e9ricas, a trav\u00e9s de las cuales se realiza progresivamente la integraci\u00f3n del sistema productivo de \u00e9stas al sistema del centro integrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso va aunado al crecimiento y a la diversificaci\u00f3n del sistema perif\u00e9rico. En efecto, la crisis del mercado imperialista, que estalla en la segunda d\u00e9cada del siglo actual, tiene como consecuencia m\u00e1s importante la de no viabilizar la antigua forma de vinculaci\u00f3n al mismo que se hab\u00eda impuesto en Am\u00e9rica Latina, es decir, la forma de la econom\u00eda primaria exportadora. Ello se manifiesta como una tendencia permanente, que no se circunscribe s\u00f3lo a los per\u00edodos de retracci\u00f3n del mercado mundial: por el contrario, tanto por el surgimiento de nuevas regiones productoras (impulsado por la expansi\u00f3n imperialista) como por el desarrollo de producciones similares o sustitutos artificiales en las mismas econom\u00edas centrales, se contraen constantemente las posibilidades de comercio de Am\u00e9rica Latina, al mismo tiempo que declinan los t\u00e9rminos de intercambio.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis del sector externo, representada por las restricciones a la exportaci\u00f3n y las dificultades resultantes para satisfacer el consumo interno mediante importaciones, exig\u00eda un cambio de actividad econ\u00f3mica en la regi\u00f3n. La industrializaci\u00f3n sustitutiva de importaciones se impuso, pues, en l\u00edneas generales, en todos los pa\u00edses latinoamericanos, seg\u00fan las posibilidades reales de su mercado interno y, en consecuencia, del grado de desarrollo logrado en la etapa anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1920 hasta principios de los a\u00f1os 50, muchos pa\u00edses se lanzan por este camino y algunos, como Argentina, Brasil y M\u00e9xico, llegan a crear una industria liviana capaz de satisfacer en lo esencial la demanda interna de bienes de consumo no durable. El hecho que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es el car\u00e1cter relativamente pac\u00edfico que asume el tr\u00e1nsito de la econom\u00eda agraria a la econom\u00eda industrial en Am\u00e9rica Latina, en contraste con lo que ocurri\u00f3 en Europa. Esto ha tra\u00eddo como resultado que muchos estudiosos mantuviesen equivocadamente la tesis de que la revoluci\u00f3n burguesa latinoamericana est\u00e1 todav\u00eda por hacerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque sea cierto que la revoluci\u00f3n burguesa no se ha realizado en Am\u00e9rica Latina, seg\u00fan los c\u00e1nones europeos, este planteamiento es enga\u00f1oso, ya que no considera que esto se debi\u00f3 a las condiciones objetivas dentro de las cuales se desarroll\u00f3 la industrializaci\u00f3n latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos, en efecto, que la industria que aqu\u00ed se desenvuelve, en el siglo XIX, tiene un papel complementario al sector exportador. S\u00f3lo en algunos pa\u00edses, impulsada por las crisis c\u00edclicas del mercado mundial y el crecimiento de la poblaci\u00f3n urbana, constituida en su mayor parte por masas de bajo poder adquisitivo, se desenvuelve una industria de bienes de consumo de base marcadamente artesanal.<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer caso, los intereses de la industria coinciden rigurosamente con los del sector agrario-mercantil y su despliegue no acarrea una diferenciaci\u00f3n efectiva en el seno de las clases dominantes. En el segundo, la clase industrial, que se incluye entre las clases medias urbanas, se constituye por lo general de inmigrantes, quienes, al no integrarse plenamente a la sociedad, no llegan a participar activamente de los choques de intereses que all\u00ed se verifican. Proporcionar\u00e1n, sin embargo, un soporte real para la ideolog\u00eda de clase media que se desenvuelve entonces, proteccionista en lo econ\u00f3mico y liberal en lo pol\u00edtico, la cual s\u00f3lo se afirmar\u00e1 all\u00ed donde algunos sectores dominantes, entrando en conflicto con los grupos m\u00e1s privilegiados o necesitando enfrentarse a la competencia externa, se hacen eco de ella.&nbsp;<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, la existencia de este sector industrial dedicado al mercado interno ofrece la base objetiva para un cambio de actividad econ\u00f3mica cuando sobreviene la crisis del mercado mundial. La restricci\u00f3n de las importaciones le abre nuevas posibilidades de crecimiento, con el objetivo de atender la demanda interna insatisfecha. Por otra parte, el sector se va a beneficiar del excedente econ\u00f3mico generado en la actividad exportadora, mediante la disminuci\u00f3n de las oportunidades de inversi\u00f3n que all\u00ed se verifica y la tendencia de ese excedente a fluir, a trav\u00e9s del sistema bancario, hac\u00eda la industria.<\/p>\n\n\n\n<p>El eje del problema reside precisamente en este punto. El sector exportador hab\u00eda sabido defenderse de la coyuntura de depresi\u00f3n vigente en el mercado mundial, ya adoptando pol\u00edticas de defensa del empleo traducidas en la compra y la formaci\u00f3n de existencias por el Estado (como pasa con el caf\u00e9, en Brasil), ya estableciendo acuerdos comerciales desventajosos, que garantizaban empero la salida de la producci\u00f3n (el mejor ejemplo es el acuerdo Roca-Runciman, firmado entre Argentina e Inglaterra). En estas condiciones, dicho sector manten\u00eda su actividad y, correlativamente, por las dificultades experimentadas para importar, ejerc\u00eda una presi\u00f3n estimulante sobre la oferta interna, creando la demanda efectiva que la industria tratar\u00eda de satisfacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Es este mecanismo lo que explica que, a pesar de algunos desajustes eventuales en sus relaciones, la burgues\u00eda agrario-mercantil y la burgues\u00eda industrial ascendente hayan podido pactar, en provecho mutuo. El Estado que as\u00ed se establece es un Estado de compromiso, que refleja la complementariedad objetiva que cimentaba sus relaciones. S\u00f3lo en aquellos pa\u00edses donde el sector exportador, controlado directamente por el capital extranjero, no dispon\u00eda de las condiciones necesarias para cambiar su orientaci\u00f3n, es que las tensiones se hicieron m\u00e1s graves, dando lugar a conflictos radicales que terminaron, sin embargo, por conducir a una situaci\u00f3n de represi\u00f3n impuesta por las antiguas clases dominantes, la cual se tradujo en un relativo estancamiento econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">III<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El pacto sellado entre la burgues\u00eda agrario-mercantil y la burgues\u00eda industrial expresaba una cooperaci\u00f3n antag\u00f3nica y no exclu\u00eda, pues, los choques de intereses en el seno de la coalici\u00f3n dominante. Las divergencias en materia de pol\u00edtica cambiaria y de cr\u00e9dito, los intentos constantes de la burgues\u00eda industrial para canalizar hacia s\u00ed el excedente generado en el sector exportador, su prop\u00f3sito de asegurar a trav\u00e9s del Estado el desarrollo de sectores b\u00e1sicos fueron causas de conflictos interburgueses constantes, que se manifestaron por una inestabilidad pol\u00edtica superficial, la cual nunca puso en jaque los cimientos mismos del poder. Tales tensiones resultaban, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de los movimientos del polo econ\u00f3mico vinculado al mercado interno, en su progresi\u00f3n para liberarse de la dependencia del polo externo e imponerle a \u00e9ste su predominio.<\/p>\n\n\n\n<p>La aceleraci\u00f3n que en el curso de la segunda guerra mundial se produce en el proceso de industrializaci\u00f3n latinoamericano y que lanza a nuevos pa\u00edses, como Venezuela, en el camino que hab\u00edan recorrido desde los a\u00f1os treinta Argentina, Brasil y M\u00e9xico, refuerza considerablemente el polo interno y crea las condiciones para una lucha m\u00e1s abierta por el predominio dentro de la coalici\u00f3n dominante. En esa lucha, la burgues\u00eda industrial echar\u00e1 mano de la presi\u00f3n de las masas citadinas, cuyo peso aumentar\u00e1 considerablemente en el per\u00edodo precedente, en el marco de un juego pol\u00edtico conocido corrientemente por \u201cpopulismo\u201d. Su fruto ser\u00e1 el establecimiento de reg\u00edmenes de tipo bonapartista, cuyo ejemplo m\u00e1s claro es el gobierno de Per\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente, y desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas productivas, esta situaci\u00f3n corresponde a la terminaci\u00f3n de la etapa de la industrializaci\u00f3n de primer grado, sustitutiva de bienes de consumo no durable, y la necesidad de implantar una industria pesada, productora de bienes intermedios, de consumo durable y de capital. La burgues\u00eda industrial toma conciencia de esta situaci\u00f3n, antes que todo por el agotamiento relativo con que choca en el mercado interno la expansi\u00f3n industrial de primer grado, liviana. Esto la impulsa a intentar la ampliaci\u00f3n de la escala de mercado, ya mediante la apertura de frentes externos (pol\u00edtica seguida inicialmente por Per\u00f3n), ya a trav\u00e9s de la dinamizaci\u00f3n del mismo mercado interno, mediante pol\u00edticas de redistribuci\u00f3n del ingreso, que van desde el aumento de salarios hasta el planteo de una reforma agraria (lo que sucedi\u00f3 un poco con Per\u00f3n y m\u00e1s con Vargas, en su segundo per\u00edodo de gobierno, 1950-54). Sin embargo, el bloqueo al que se enfrenta la expansi\u00f3n de la industria ligera, aunado a las dificultades para importar los bienes intermedios y equipos necesarios, conducen a la burgues\u00eda a encarar la segunda etapa del proceso de industrializaci\u00f3n, es decir, la creaci\u00f3n de una industria pesada.<\/p>\n\n\n\n<p>En la medida en que esto se combina con la exigencia de ampliar el mercado para la industria liviana y exige un mayor excedente de capital invertible, se hace necesario aumentar las transferencias de capital desde el sector exportador y poner de pie protecciones arancelarias que defiendan el mercado nacional. Es por lo que la burgues\u00eda choca simult\u00e1neamente con la clase latifundista-mercantil y con los trusts internacionales a los que est\u00e1 conectada la econom\u00eda por sus actividades de exportaci\u00f3n e importaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El bonapartismo se plantea, en esta perspectiva, como el recurso pol\u00edtico de que se sirve la burgues\u00eda para enfrentarse a sus adversarios. Bas\u00e1ndose en las masas populares urbanas, a las que seduce por su fraseolog\u00eda populista y nacionalista, pero m\u00e1s concretamente por sus intentos de redistribuci\u00f3n del ingreso, ella intenta poner de pie un nuevo esquema de poder, en el cual, mediante el apoyo de las clases medias y del proletariado y sin romper el esquema de colaboraci\u00f3n vigente, le sea posible sobreponerse a la antigua burgues\u00eda terrateniente y mercantil. Por las implicaciones que tiene en las relaciones econ\u00f3micas con el centro imperialista hegem\u00f3nico, ello tiende a combinarse con la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas capaces de promover el desarrollo capitalista aut\u00f3nomo del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene aqu\u00ed subrayar que estos cambios en Am\u00e9rica Latina se hacen visibles en el momento mismo en que, reorganizado el mercado mundial bajo la hegemon\u00eda de Estados Unidos, el imperialismo afirma su tendencia a la integraci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n. \u00c9sta es movida por dos razones fundamentales, de las cuales la primera tiene que ver con el avance de la concentraci\u00f3n de capital en escala mundial, lo que pone en manos de las grandes compa\u00f1\u00edas internacionales una superabundancia de recursos invertibles que necesitan buscar nuevos campos de aplicaci\u00f3n en el exterior. La tendencia declinante del mercado de materias primas y el hecho de que, durante la fase de desorganizaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial se desarroll\u00f3 en las econom\u00edas perif\u00e9ricas un sector industrial vinculado al mercado interno, hace que sea este sector el que atraiga al capital extranjero que busca oportunidades de inversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda raz\u00f3n de la integraci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n est\u00e1 dada por el gran desarrollo del sector de bienes de capital en las econom\u00edas centrales, el cual fue acompa\u00f1ado de una aceleraci\u00f3n considerable del progreso tecnol\u00f3gico. Esto hizo, por un lado, que el tipo de equipos producidos, siempre m\u00e1s sofisticados, debiese aplicarse a actividades m\u00e1s elaboradas, del tipo industrial, en los pa\u00edses perif\u00e9ricos, existiendo inter\u00e9s, por parte de las econom\u00edas centrales de impulsar all\u00ed el proceso de industrializaci\u00f3n. Por otro lado, en la medida en que el ritmo del progreso t\u00e9cnico redujo en los pa\u00edses centrales el plazo de reposici\u00f3n del capital constante de un promedio de ocho a uno de cuatro a\u00f1os <sup>6<\/sup>, surgi\u00f3 la necesidad para esos pa\u00edses de exportar a la periferia equipos y maquinarias vueltos obsoletos tempranamente, mas a\u00fan no totalmente amortizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, en el momento en que las burgues\u00edas nacionales de los pa\u00edses latinoamericanos se plantean la conveniencia de desarrollar su propio sector de bienes de capital, chocan con el asedio del capital extranjero, que las presiona para penetrar en la econom\u00eda y all\u00ed implantar ese sector. Es natural, por lo tanto, que buscando defender su plusval\u00eda y su campo mismo de inversi\u00f3n (recordemos que el campo de inversi\u00f3n representado por la industria ligera daba se\u00f1ales de agotamiento), la primera reacci\u00f3n de esas burgues\u00edas haya sido la de resistir al asedio, con lo que ponen de pie una ideolog\u00eda nacionalista que se orienta hacia la definici\u00f3n de un modelo de desarrollo capitalista aut\u00f3nomo. Pero tambi\u00e9n se comprende que, aunado al conflicto que ya sostienen con las antiguas clases dominantes internas, la apertura de este segundo frente de lucha haya conducido al fracaso al conjunto de la pol\u00edtica burguesa.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">IV<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La causa fundamental de este fracaso se debe, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a la imposibilidad de la industria para sobreponerse al condicionamiento que le ha impuesto el sector externo desde sus primeros pasos. Atendiendo a la demanda creada por las clases ricas y utilizando una tecnolog\u00eda importada de los pa\u00edses centrales, cuya caracter\u00edstica principal era ahorrar mano de obra, la industria latinoamericana se encontr\u00f3 con un mercado reducido que trataba de compensar utilizando abusivamente la relaci\u00f3n precio-salarios. Esto era posible justamente porque, empleando una tecnolog\u00eda ahorrativa de mano de obra, la industria afrontaba una oferta de trabajo en constante expansi\u00f3n, lo que le permit\u00eda fijar los salarios a su m\u00e1s bajo nivel. En contrapartida, el crecimiento del mercado era extremadamente lento y no se pod\u00eda compensar sino mediante el alza de precios, es decir, la inflaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se plantea el problema de la creaci\u00f3n de una industria pesada, la burgues\u00eda industrial se inclina inicialmente, como vimos, hacia la reformulaci\u00f3n de ese esquema. En este sentido trata de movilizar instrumentos capaces de ampliar la escala del mercado, as\u00ed como de acelerar la transferencia hacia el sector industrial del excedente generado por las exportaciones. Sin embargo, en su af\u00e1n de \u2014aprovechando la oferta mundial de equipos y maquinarias que se incrementa en la posguerra\u2014 aumentar su plusval\u00eda relativa, acaba por volverse hacia medidas m\u00e1s inmediatas, tendientes a flexibilizar a corto plazo la capacidad para importar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, vimos que desde los a\u00f1os veinte la capacidad para importar se deterioraba constantemente. Para elevar, pues, el monto de divisas disponibles para la importaci\u00f3n de equipos y bienes intermedios, no queda a la burgues\u00eda industrial sino transigir con el sector agrario-exportador y darle inclusive las facilidades e incentivos que exige para expandir sus actividades. Para hacerlo, sin limitar la acumulaci\u00f3n de capital necesaria para enfrentar la segunda etapa de industrializaci\u00f3n, tiene que descargar sobre las masas trabajadoras de la ciudad y del campo el esfuerzo de capitalizaci\u00f3n, con lo que afirma una vez m\u00e1s el principio fundamental del sistema subdesarrollado, es decir, la superexplotaci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno, claramente manifiesto en la aceleraci\u00f3n de la inflaci\u00f3n y luego en las pol\u00edticas de \u201cestabilizaci\u00f3n\u201d, as\u00ed como en la renuncia a realizar una reforma agraria efectiva, da como consecuencia la ruptura de la base en que se apoyaba la pol\u00edtica bonapartista. Al transigir con las antiguas clases dominantes, la burgues\u00eda industrial tuvo que abandonar su fraseolog\u00eda revolucionaria, el tema de las reformas de estructura, las pol\u00edticas de redistribuci\u00f3n del ingreso. Con ello se divorci\u00f3 de las aspiraciones de las grandes masas y ech\u00f3 por tierra la posibilidad de mantener con ellas una alianza t\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso se complet\u00f3 con la renuncia de la burgues\u00eda a llevar a cabo una pol\u00edtica de desarrollo aut\u00f3nomo. En efecto, el asedio de los capitales extranjeros, que se intensifica en los a\u00f1os cincuenta, coincide con la dificultad de las econom\u00edas latinoamericanas para lograr una flexibilizaci\u00f3n de su capacidad para importar mediante la expansi\u00f3n de las exportaciones tradicionales (dificultades sobre todo sensibles al terminarse la guerra de Corea). Ahora bien, las compa\u00f1\u00edas extranjeras dispon\u00edan, como vimos, de equipos y maquinarias ya obsoletos y no amortizados en las metr\u00f3polis que representaban un adelanto efectivo frente al nivel tecnol\u00f3gico imperante en los pa\u00edses latinoamericanos. La entrada de esos capitales, bajo la forma de inversi\u00f3n directa y, cada vez m\u00e1s, en asociaci\u00f3n con empresas locales, constitu\u00eda una soluci\u00f3n conveniente para las dos partes: para el inversionista extranjero, su equipo obsoleto producir\u00eda all\u00ed utilidades similares a las que pod\u00eda obtener con un equipo m\u00e1s moderno en su pa\u00eds de origen, en virtud del precio m\u00e1s bajo de la mano de obra local; para la empresa local se abr\u00eda la posibilidad de lograr con dicho equipo una plusval\u00eda relativa superior, en comparaci\u00f3n con las dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la burgues\u00eda industrial latinoamericana evoluciona de la idea de un desarrollo aut\u00f3nomo hacia una integraci\u00f3n efectiva con los capitales imperialistas y da lugar a un nuevo tipo de dependencia, mucho m\u00e1s radical que el que rigiera anteriormente. El mecanismo de la asociaci\u00f3n de capitales es la forma que consagra esta integraci\u00f3n, la cual no solamente desnacionaliza definitivamente la burgues\u00eda local, sino que, unida como va a la acentuaci\u00f3n del ahorro de mano de obra que caracteriza al sector secundario latinoamericano, consolida la pr\u00e1ctica abusiva de precios (que se fijan seg\u00fan el costo de producci\u00f3n de las empresas tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s atrasadas) como medio de compensar la reducci\u00f3n concomitante del mercado. El desarrollo capitalista integrado acrecienta, pues, el divorcio entre la burgues\u00eda y las masas del pueblo, intensificando la superexplotaci\u00f3n a que \u00e9stas est\u00e1n sometidas y neg\u00e1ndoles lo que representa su reivindicaci\u00f3n m\u00e1s elemental: el derecho al trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>La coincidencia de esas dos tendencias \u2014el abandono de la pol\u00edtica bonapartista y de las aspiraciones al desarrollo capitalista aut\u00f3nomo\u2014arrastra a la ca\u00edda a los reg\u00edmenes liberal-democr\u00e1ticos que hab\u00edan intentado afirmarse en la posguerra y conduce a la implantaci\u00f3n de dictaduras tecnocr\u00e1tico-militares. Ello va unido a la acentuaci\u00f3n del papel directivo del Estado y al incremento considerable de los gastos militares, que se constituyen en escala creciente en demanda de una oferta industrial que no puede basarse en la expansi\u00f3n del consumo popular. Con las deformaciones de escala naturales, el imperialismo reproduce as\u00ed en las econom\u00edas perif\u00e9ricas de Am\u00e9rica Latina los mismos rasgos fundamentales que afirm\u00f3 en las econom\u00edas centrales, en su tr\u00e1nsito hacia la integraci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">V<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En el marco de la dial\u00e9ctica del desarrollo capitalista mundial, el capitalismo latinoamericano reprodujo las leyes generales que rigen el sistema en su conjunto, mas, en su especificidad propia, las acentu\u00f3 hasta su l\u00edmite. La superexplotaci\u00f3n del trabajo en que se funda lo condujo finalmente a una situaci\u00f3n caracterizada por un corte radical entre las tendencias naturales del sistema y, por lo tanto, entre los intereses de las clases beneficiadas por \u00e9l y las necesidades m\u00e1s elementales de las grandes masas, que se manifiestan en sus reivindicaciones de trabajo y de consumo. La ley general de la acumulaci\u00f3n del capital que implica la concentraci\u00f3n de la riqueza en un polo de la sociedad y la depauperaci\u00f3n absoluta de la gran mayor\u00eda del pueblo, se expresa aqu\u00ed con toda brutalidad y pone en el orden del d\u00eda la exigencia de formular y practicar una pol\u00edtica revolucionaria de lucha por el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda ingenuo, sin embargo, creer que el \u00e9xito de esa pol\u00edtica est\u00e1 inscrito en el orden natural de las cosas y que se deriva necesariamente de la irracionalidad cada d\u00eda m\u00e1s evidente de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica impuesta por el capitalismo. Si no tomamos conciencia de la situaci\u00f3n que atravesamos y no le oponemos una acci\u00f3n sistem\u00e1tica y radical, los pueblos del continente nos arriesgamos a zozobrar durante un per\u00edodo de duraci\u00f3n imprevisible en las sombras del esclavismo y del embrutecimiento. Ello es tanto m\u00e1s peligroso porque el sistema ya se moviliza, ya sea para promover la eliminaci\u00f3n f\u00edsica de poblaciones enteras (mediante, por ejemplo, las t\u00e9cnicas de esterilizaci\u00f3n) o para organizar un esquema econ\u00f3mico y pol\u00edtico capaz de constituirse en un instrumento efectivo de contenci\u00f3n de las fuerzas revolucionarias emergentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En dicho esquema desempe\u00f1an papel preponderante los actuales proyectos de integraci\u00f3n regional y la dictadura abierta de clase representada por los reg\u00edmenes tecnocr\u00e1tico-militares. La integraci\u00f3n econ\u00f3mica se plantea, en efecto, como una manera de llevar a su culminaci\u00f3n, en Am\u00e9rica Latina, la integraci\u00f3n imperialista de los sistemas de producci\u00f3n en el marco de una situaci\u00f3n econ\u00f3mica caracterizada por una capacidad potencial creciente de la oferta y una restricci\u00f3n sistem\u00e1tica de las posibilidades de consumo. Esta situaci\u00f3n, directamente relacionada con la difusi\u00f3n de una tecnolog\u00eda ahorrativa de mano de obra en una estructura de producci\u00f3n marcadamente monopol\u00edstica, ha conducido a la formaci\u00f3n de islas, caracterizadas por un relativo desarrollo industrial y urbano, desperdigadas entre grandes \u00e1reas rurales. En la medida en que la extrema concentraci\u00f3n de la propiedad y del ingreso frena el desarrollo de las \u00e1reas rurales y de las mismas islas industriales, no se ha pensado en nada mejor que relacionar a \u00e9stas entre s\u00ed y, volviendo la espalda a las hambrientas masas campesinas, integrarlas en un sistema m\u00e1s o menos coherente.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que esto impone un nuevo esquema de divisi\u00f3n internacional del trabajo que afecta no solamente las relaciones entre los pa\u00edses latinoamericanos y los centros de dominaci\u00f3n imperialista, sino tambi\u00e9n las relaciones de aqu\u00e9llos entre s\u00ed. En el primer caso, se transfieren a dichos pa\u00edses ciertas etapas inferiores del proceso de producci\u00f3n, reserv\u00e1ndose los centros imperialistas las etapas m\u00e1s avanzadas (como la producci\u00f3n de computadoras, de conjuntos automatizados, de energ\u00eda nuclear) y el control de la tecnolog\u00eda correspondiente. Cada avance de la industria latinoamericana afirmar\u00e1, pues, con mayor fuerza su dependencia econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica frente a los centros imperialistas. En el segundo caso, establecen niveles o jerarqu\u00edas entre los pa\u00edses de la regi\u00f3n, seg\u00fan las ramas de producci\u00f3n que desarrollaron o est\u00e1n en condiciones de desarrollar, y se niega a los dem\u00e1s el acceso a dichos tipos de producci\u00f3n, convirti\u00e9ndolos en simples mercados consumidores. Las caracter\u00edsticas propias del sistema hacen que este intento de racionalizar la divisi\u00f3n del trabajo propicie la formaci\u00f3n de centros subimperialistas asociados a la metr\u00f3poli para explotar a los pueblos vecinos. Su mejor expresi\u00f3n es la pol\u00edtica llevada a cabo por el r\u00e9gimen militar de Castelo Branco en Brasil, y que hoy trata de imitar el gobierno argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>La reorganizaci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n latinoamericanos, en el marco de la integraci\u00f3n imperialista y frente al ascenso de las luchas de clase en la regi\u00f3n, ha llevado a la implantaci\u00f3n de reg\u00edmenes militares, de corte esencialmente tecnocr\u00e1tico. Su tarea es doble: por un lado, promover los ajustes estructurales necesarios a la puesta en marcha del nuevo orden econ\u00f3mico que la integraci\u00f3n imperialista requiere; por otro lado, reprimir tanto las aspiraciones de progreso material como los movimientos de reformulaci\u00f3n pol\u00edtica engendrados por la acci\u00f3n de las masas. Reproduciendo a escala mundial la cooperaci\u00f3n antag\u00f3nica llevada a cabo en el interior del pa\u00eds, dichos reg\u00edmenes establecen una relaci\u00f3n de estrecha dependencia con su centro hegem\u00f3nico, Estados Unidos, al mismo tiempo que chocan continuadamente con \u00e9ste en su deseo de sacar mayores ventajas del proceso de reorganizaci\u00f3n en el que se encuentran empe\u00f1ados.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomada en su perspectiva hist\u00f3rica m\u00e1s amplia, una Am\u00e9rica Latina integrada al imperialismo no es m\u00e1s viable que la supervivencia del sistema imperialista mismo. La superexplotaci\u00f3n del trabajo en que se funda el imperialismo y bajo cuyo signo se pretende integrar a los pa\u00edses de la regi\u00f3n, establece una arritmia entre la evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n que no deja prever sino el derrocamiento del sistema en su conjunto, con todo lo que \u00e9l representa en explotaci\u00f3n, destrucci\u00f3n y degradaci\u00f3n. Por otra parte, la lucha mundial de los pueblos contra el imperialismo, a la cual se integr\u00f3 victoriosamente Am\u00e9rica Latina por medio de la Revoluci\u00f3n Cubana, no depende exclusivamente de lo que quieran y hagan los pueblos de este continente, sino que influye sobre \u00e9stos a trav\u00e9s de sucesos tan importantes como la guerra de liberaci\u00f3n del pueblo vietnamita, la revoluci\u00f3n cultural china, la agudizaci\u00f3n de las luchas de clase en el interior mismo de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, parece evidente que mientras m\u00e1s avance el proceso de integraci\u00f3n imperialista de los sistemas de producci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina y m\u00e1s efectiva sea la represi\u00f3n que aqu\u00ed se realice contra los movimientos revolucionarios, m\u00e1s condiciones tendr\u00e1 el imperialismo para prolongar su existencia a contracorriente de la historia. Inversamente, la generalizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n latinoamericana tiende a retirar los soportes principales que lo apoyan y su victoria representar\u00e1 para \u00e9l el golpe de muerte. \u00c9sta es la responsabilidad hist\u00f3rica de los pueblos latinoamericanos y frente a ella no hay otra actitud posible que la pr\u00e1ctica revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">VI<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En lo que se refiere a la revoluci\u00f3n latinoamericana, se debe hacer notar que, al igual que al ingresar en la etapa de integraci\u00f3n imperialista, el capitalismo internacional indujo la formaci\u00f3n de un campo de fuerzas antag\u00f3nicas, representado por los pa\u00edses socialistas, as\u00ed tambi\u00e9n la integraci\u00f3n imperialista de los sistemas de producci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina est\u00e1 forjando su propia negaci\u00f3n. Ella se ha manifestado ya en el triunfo del socialismo en Cuba y sigue desarroll\u00e1ndose a trav\u00e9s de las luchas de clase que tienen lugar en toda la regi\u00f3n y que alcanza su forma m\u00e1s alta con la actividad guerrillera llevada a cabo en Venezuela, Guatemala, Colombia y otros pa\u00edses. El avance incontenible de las masas explotadas se orienta inevitablemente hacia la sustituci\u00f3n del actual sistema de producci\u00f3n por otro que permita la plena expansi\u00f3n de las fuerzas productivas y que redunde en una elevaci\u00f3n efectiva de los niveles de trabajo y de consumo: es decir, el sistema socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo fundamental, dos son las tendencias principales que animan hoy al movimiento revolucionario latinoamericano y cuya realizaci\u00f3n plantea un reto a cuantos se interesen por su victoria. La primera tiene que ver con el establecimiento de una relaci\u00f3n m\u00e1s efectiva entre las clases explotadas y sus vanguardias pol\u00edticas, de las cuales muchas se han lanzado ya a la empresa suprema de la lucha armada. La segunda se refiere a las relaciones que deben establecerse entre esas clases, en el marco m\u00e1s amplio del contexto internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de industrializaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, por las caracter\u00edsticas que asumi\u00f3, ha tenido como principal efecto intensificar la explotaci\u00f3n de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo. As\u00ed, en la medida en que la industria dependi\u00f3 siempre del excedente engendrado en el sector externo de la econom\u00eda y quiso siempre absorber parcelas crecientes del mismo, las clases beneficiadas por la exportaci\u00f3n buscaron compensar la p\u00e9rdida que eso representaba para ellas a trav\u00e9s del aumento de la plusval\u00eda absoluta arrancada a las masas del campo. Esto fue m\u00e1s f\u00e1cil ya que, por la extrema concentraci\u00f3n de la propiedad de la tierra, los trabajadores del campo se vieron privados de las oportunidades m\u00ednimas de empleo y tuvieron que ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo a un precio vil.<\/p>\n\n\n\n<p>Un fen\u00f3meno similar se produjo en las ciudades. Desorganizando la antigua producci\u00f3n artesanal, principal fuente de empleos para las masas urbanas, y benefici\u00e1ndose de las fuertes migraciones hacia la ciudad de trabajadores que la arcaica estructura agraria no absorb\u00eda, los capitalistas industriales se han encontrado con una oferta de mano de obra en constante expansi\u00f3n. El hecho de que, buscando incrementar su plusval\u00eda relativa, hayan echado mano de una tecnolog\u00eda ahorrativa de mano de obra importada de los pa\u00edses centrales, acentu\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el crecimiento relativo de la oferta de trabajo, el cual choc\u00f3 con la reducci\u00f3n sistem\u00e1tica de las oportunidades de empleo en la industria.<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia principal de esta situaci\u00f3n fue que, desmintiendo a los que insisten en ver en la clase obrera latinoamericana un sector privilegiado de la poblaci\u00f3n, la explotaci\u00f3n de los trabajadores urbanos se mantuvo siempre en el l\u00edmite de lo soportable. En la mejor de las hip\u00f3tesis (correspondiente a la fase de la pol\u00edtica bonapartista) no les fue posible sino defender su nivel de vida, sin lograr empero avances efectivos y contentarse con la extensi\u00f3n horizontal del empleo que permit\u00eda, mediante el trabajo de un mayor n\u00famero de miembros, aumentar el ingreso global de las familias proletarias. El progreso tecnol\u00f3gico en la regi\u00f3n se expres\u00f3 pues en un incremento simult\u00e1neo de las plusval\u00edas absoluta y relativa de las empresas beneficiadas por \u00e9l, y fue la premisa de la acumulaci\u00f3n de capital que permiti\u00f3 a la burgues\u00eda marchar hacia la creaci\u00f3n de una industria pesada.<\/p>\n\n\n\n<p>El rasgo m\u00e1s dram\u00e1tico de esta situaci\u00f3n fue, sin embargo, el crecimiento espantoso de las poblaciones marginales urbanas, aglomeradas en las villas miseria, en las favelas, en las barriadas. Sin una posici\u00f3n definida en el sistema de producci\u00f3n, ya que vive de trabajos ocasionales, ese subproletario \u2014que llega a superar en ciertas ciudades la tercera parte de la poblaci\u00f3n total\u2014 no ha podido siquiera sumarse a la reivindicaci\u00f3n b\u00e1sica del proletariado industrial (la extensi\u00f3n horizontal del empleo, o mejor dicho del derecho al trabajo) y se limit\u00f3 en la mayor parte de los casos a reivindicaciones de consumo. Se ha convertido, as\u00ed, en la masa de maniobra por excelencia de la demagogia pol\u00edtica y, por su imposibilidad objetiva de desenvolver una conciencia de clase, represent\u00f3 uno de los soportes fundamentales del populismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ilusiones populistas y nacionalistas, sembradas por la burgues\u00eda, encontraron tambi\u00e9n eco en las clases medias. Enfrent\u00e1ndose ellas mismas a la dificultad para ubicarse dentro del sistema de producci\u00f3n, sus reivindicaciones tendieron, en el mejor de los casos, a coincidir con las reivindicaciones de trabajo del proletariado industrial, mas, nada representaron en el sentido de fundar esa aspiraci\u00f3n en el an\u00e1lisis cient\u00edfico de las condiciones que la motivaban; es decir, de la tendencia inevitable del sistema de expulsar de las actividades productivas a masas crecientes de la poblaci\u00f3n. M\u00e1s que esto: la clase media, participando objetivamente del proceso de marginalizaci\u00f3n que afectaba al subproletariado, coincidi\u00f3 muchas veces con \u00e9ste en sus reivindicaciones de consumo y confundi\u00f3 inclusive el movimiento propio del subproletariado con la lucha de clases de los trabajadores industriales, con lo que se constituy\u00f3 ella misma en otro soporte fundamental del populismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferenciaci\u00f3n que el avance de la industrializaci\u00f3n ocasionaba en el interior de la clase burguesa trajo a\u00fan m\u00e1s perplejidades a las clases medias. La concentraci\u00f3n de las unidades de producci\u00f3n, el desarrollo de la industria pesada, la elevaci\u00f3n del nivel tecnol\u00f3gico de la industria, la asociaci\u00f3n con el capital extranjero \u2014que constitu\u00edan aspectos de un solo proceso\u2014 fueron percibidos por ellas como realidades independientes, que se pod\u00edan combatir o defender por separado. En la medida en que ello implic\u00f3 la conformaci\u00f3n de capas burguesas que se beneficiaban de manera desigual de dicho proceso, las clases medias tendieron a aliarse a las capas menos favorecidas y a desenvolver una acci\u00f3n pol\u00edtica contradictoria, que no se sali\u00f3 nunca del marco de los conflictos interburgueses.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue como naci\u00f3 el mito de una burgues\u00eda nacional opuesta a los intereses del imperialismo, o m\u00e1s precisamente, c\u00f3mo se encontr\u00f3 la justificaci\u00f3n para adoptar esa categor\u00eda, forjada en contextos hist\u00f3ricos distintos. Asumiendo el punto de vista de las empresas m\u00e1s atrasadas, econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gicamente, que no pod\u00edan siquiera plantearse la posibilidad de asociarse a los capitales extranjeros, y que se enfrentaban ellas mismas a la amenaza de la proletarizaci\u00f3n, las clases medias maniobraron en el sentido de supeditarles \u2014a ellas, que representaban el sector m\u00e1s rezagado de la sociedad\u2014 el movimiento progresista de las clases explotadas de la ciudad y del campo. Al mismo tiempo, dichas clases se dejaban seducir por el \u201cdesarrollismo\u201d de los grandes grupos econ\u00f3micos, en su marcha hacia una mayor tecnificaci\u00f3n y hacia la implantaci\u00f3n de una industria pesada, en asociaci\u00f3n con el capital extranjero, sin darse cuenta que as\u00ed contradec\u00edan los intereses de su pretendida \u201cburgues\u00eda nacional\u201d para quien ese camino estaba cerrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, las vanguardias revolucionarias de Am\u00e9rica Latina traen, por lo general, el sello de las clases medias. La incomprensi\u00f3n, pues, que \u00e9stas revelaron frente al proceso econ\u00f3mico de sus pa\u00edses y a la lucha de clases que con base a ese proceso se desarroll\u00f3, ha dificultado considerablemente la vinculaci\u00f3n efectiva de esas vanguardias con las fuerzas reales de la revoluci\u00f3n, principalmente con lo que constituye su columna vertebral: el proletariado industrial. Su posici\u00f3n ambivalente en relaci\u00f3n a los conflictos interburgueses no le ha permitido, con raras excepciones, aliarse al proletariado y definir con \u00e9l una pol\u00edtica obrera, de lucha por el socialismo, que eche a andar un frente de los trabajadores de la ciudad y del campo contra el sistema de explotaci\u00f3n al que est\u00e1n sometidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, s\u00f3lo esto puede dar pleno sentido a la lucha antimperialista y llevarla a sus \u00faltimas consecuencias. Al definirse en el marco nacional una pol\u00edtica obrera, las fuerzas revolucionarias estar\u00e1n poniendo en marcha un proceso que conduce necesariamente a la internacionalizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n y al enfrentamiento directo con el centro hegem\u00f3nico imperialista. Sus opresores nacionales y extranjeros se previenen ya contra esa eventualidad, tratando de poner en pie mecanismos de contenci\u00f3n, tales como los reg\u00edmenes militares supeditados a la estrategia del Pent\u00e1gono, la Fuerza Interamericana de Polic\u00eda, los acuerdos para repetir cuando fuere necesario la experiencia dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n internacionalista de un Guevara, la pol\u00edtica revolucionaria de Cuba, anticipan ya la respuesta que dar\u00e1n los pueblos del continente a sus opresores. Y, m\u00e1s a\u00fan, logran que se perfile en el horizonte lo que parece ser la contribuci\u00f3n m\u00e1s original de Latinoam\u00e9rica a la lucha del proletariado mundial: su car\u00e1cter internacional. Todo indica que ser\u00e1 aqu\u00ed que el internacionalismo proletario alcanzar\u00e1 una nueva etapa de su desarrollo y sentar\u00e1 las bases de una sociedad mundial de naciones libres de la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Los rasgos principales de estas modalidades o tipos fueron definidos por Celso Furtado y An\u00edbal Pinto, en diferentes trabajos, y sistematizados por Fernando Henrique Cardoso en un estudio todav\u00eda in\u00e9dito.<\/li><li>El choque de intereses entre Estados Unidos e Inglaterra se manifiesta ya en la implantaci\u00f3n de la rep\u00fablica en Brasil (1889) y en la guerra civil chilena (1891), para dar algunos ejemplos. Permite, tambi\u00e9n, que un pa\u00eds como Uruguay pueda realizar, despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n de Batlle al poder, su integraci\u00f3n din\u00e1mica al mercado mundial en condiciones similares a la de los pa\u00edses ya citados.<\/li><li>Esto se debe tanto a las disponibilidades crecientes de capital exportable en las econom\u00edas centrales, como al car\u00e1cter m\u00e1s sofisticado y m\u00e1s costoso de la tecnolog\u00eda empleada, que exige fuertes inversiones de capital. De all\u00ed se deriva una integraci\u00f3n de parte del sistema de producci\u00f3n de esos pa\u00edses a la econom\u00eda central, pero dicha integraci\u00f3n se da en funci\u00f3n del mercado mundial y no del mercado interno, como suceder\u00e1 posteriormente.<\/li><li>La relaci\u00f3n entre la inversi\u00f3n extranjera y el car\u00e1cter m\u00e1s sofisticado de la tecnolog\u00eda que ella emplea conduce a que la empresa absorba poca mano de obra, generando pues un monto relativamente bajo de salario. Dichos salarios se orientan por lo general hacia el consumo de bienes importados y no repercuten de manera efectiva en el mercado interno.<\/li><li>Ejemplos de ello son el batlismo en Uruguay, el radicalismo argentino de principios de siglo, el civilismo brasile\u00f1o.<\/li><li>Ver Ernest Mandel:&nbsp;<em>Trait\u00e9 d\u2019\u00e9conomie marxiste<\/em>&nbsp;(Tratado de econom\u00eda marxista), Par\u00eds, 1962.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-6c555952-80e3-4a40-b8cf-a1f64cd7a562\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1968\/01\/8-Subdesarrollo-y-revolucio\u0301n-en-Ame\u0301rica-Latina-.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Subdesarrollo y revolucio\u0301n en Ame\u0301rica Latina<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Tricontinental, No. 7, La Habana, Cuba, 1968. Presentaci\u00f3n de la revista&nbsp;Tricontinental El subdesarrollo en Am\u00e9rica Latina es un tema de obligada actualidad. 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