{"id":1171,"date":"1969-01-14T05:25:57","date_gmt":"1969-01-14T05:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1171"},"modified":"2022-03-15T18:50:49","modified_gmt":"2022-03-15T18:50:49","slug":"brasil-pueblo-y-poder-prefacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1171","title":{"rendered":"Brasil: pueblo y poder &#8211; Prefacio"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/15c04a3ccebd7ff8c9fd78abc477d728-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2012\" width=\"729\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/15c04a3ccebd7ff8c9fd78abc477d728-edited.jpg 640w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/15c04a3ccebd7ff8c9fd78abc477d728-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/15c04a3ccebd7ff8c9fd78abc477d728-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 729px) 100vw, 729px\" \/><figcaption>El Nuevo Diario<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Miguel Arraes, Brasil: pueblo y poder, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1971. T\u00edtulo original: Le Br\u00e9sil, le peuple et le pouvoir, Libraire Fran\u00e7ois Maspero, Par\u00eds, 1969. Traducci\u00f3n de Claudio Colombani.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En los a\u00f1os tumultosos que precedieron, en el Brasil, al golpe militar de 1964, Miguel Arraes desempe\u00f1\u00f3 un papel destacado. Su presencia a la cabeza de la administraci\u00f3n del estado de Pernambuco, en 1963-1964, constituye la experiencia m\u00e1s rica que se ha tenido all\u00ed en materia de gobierno reformista. La ca\u00edda de Jo\u00e3o Goulart y la implantaci\u00f3n del r\u00e9gimen militar que todav\u00eda prevalece representaron para Arraes la prisi\u00f3n y despu\u00e9s el exilio en Argelia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pol\u00edticamente, esto lo lleva a romper con el reformismo, es decir con la concepci\u00f3n que enfatiza el cambio gradual, que se lograr\u00eda a trav\u00e9s de la colaboraci\u00f3n de las clases populares con sectores dominantes progresistas, y a considerar la lucha armada como \u00fanica v\u00eda para la transformaci\u00f3n de la realidad brasile\u00f1a. Sin embargo, esa evoluci\u00f3n se explicar\u00eda mal en t\u00e9rminos exclusivamente biogr\u00e1ficos, pues en una amplia medida refleja la din\u00e1mica objetiva del proceso brasile\u00f1o en la pasada d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p>El reformismo y la colaboraci\u00f3n de clases correspondieron a las condiciones del desarrollo capitalista del Brasil en el periodo de posguerra y a los cambios que de ellas derivaron en las relaciones de clases. Animada por una expansi\u00f3n ininterrumpida, la econom\u00eda brasile\u00f1a agot\u00f3, en esa fase, las posibilidades de la industrializaci\u00f3n sustitutiva de importaciones en el rengl\u00f3n de bienes de consumo, con lo que el crecimiento de este sector de la producci\u00f3n pas\u00f3 a estar determinado por el aumento del mercado interno. De este modo, las condiciones para una acelerada reproducci\u00f3n del capital que all\u00ed exist\u00edan se han visto reducidas, lo que impuls\u00f3 al mismo capital a desplazarse hacia aquel sector de la econom\u00eda en donde era posible continuar la sustituci\u00f3n de importaciones \u2014la industria de bienes intermedios, de capital y de consumo durables. Este proceso se cumpli\u00f3 sin que se modificara profundamente la estructura agraria del pa\u00eds y mediante una participaci\u00f3n creciente de los monopolios extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera etapa de la industrializaci\u00f3n, es decir, antes de consumarse el cambio de tendencia manifestado por la dislocaci\u00f3n de su eje din\u00e1mico en la industria pesada, se hab\u00eda observado un aumento relativamente importante del proletariado fabril, debido a la incorporaci\u00f3n a la producci\u00f3n de efectivos de inmediata procedencia campesina o desplazados del sector artesanal, y a un incremento todav\u00eda m\u00e1s acentuado de las capas medias, gracias a la expansi\u00f3n de los servicios p\u00fablicos y privados. Efectuado el cambio de tendencia hacia la mitad de los a\u00f1os cincuenta, el rasgo m\u00e1s notorio de la estructura social vino a ser el crecimiento del contingente urbano de masas sin trabajo o de ocupaci\u00f3n ocasional, as\u00ed como la proletarizaci\u00f3n y la pauperizaci\u00f3n de las capas medias. Al mismo tiempo, la burgues\u00eda industrial, que se hab\u00eda reforzado a lo largo de todo el periodo, aceler\u00f3 su divisi\u00f3n interna en dos partes que empezaron a oponerse entre ellas de manera cada vez m\u00e1s visible: la primera, vinculada al gran capital nacional y asentada principalmente en la industria pesada, representaba un grupo reducido, dado su car\u00e1cter monopol\u00edstico muy marcado, y marchaba r\u00e1pidamente hacia la integraci\u00f3n con los grupos extranjeros; la segunda, que abarcaba a las empresas medias y peque\u00f1as, y con base exclusiva en la industria ligera, constitu\u00eda una capa m\u00e1s numerosa y dispon\u00eda de una relativa fuerza pol\u00edtica, la cual se fue enmoheciendo a medida que el pa\u00eds se adentraba en la d\u00e9cada de los sesenta.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa estructura social urbana correspond\u00eda una estructura agraria caracterizada por el binomio empresas capitalistas-latifundios tradicionales, bajo el dominio de una clase de grandes propietarios que derivaba de la renta de la tierra una porci\u00f3n importante de sus ingresos. El alto grado de concentraci\u00f3n de la propiedad territorial hac\u00eda que esa c\u00faspide fuese un grupo social estrecho, asentado en una amplia base de trabajadores asalariados y de peque\u00f1os productores individuales; estos \u00faltimos aparec\u00edan bajo distintas formas, pero se reduc\u00edan fundamentalmente al minifundista y al arrendatario. La subordinaci\u00f3n del latifundio tradicional a la econom\u00eda de mercado causaba una imprecisi\u00f3n de fronteras entre el obrero agr\u00edcola y el peque\u00f1o productor y llevaba al mismo trabajador a cruzarlas peri\u00f3dicamente en uno o en otro sentido; las grandes cantidades de mano de obra disponible as\u00ed obtenidas por los due\u00f1os del capital conduc\u00edan a que el aumento de la producci\u00f3n agr\u00edcola, inducido por la expansi\u00f3n de la demanda urbana, se lograra mediante el empleo extensivo de la fuerza de trabajo, lo que se traduc\u00eda en la m\u00e1s despiadada explotaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n rural. Hacia fines de los a\u00f1os cincuenta, bajo el influjo de la agitaci\u00f3n promovida en el Nordeste por las Ligas campesinas, la inmensa realidad de ese Brasil agrario empieza a influir en el desarrollo de las luchas pol\u00edticas de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Tales luchas hab\u00edan arreciado ya en la primera mitad de la d\u00e9cada, movidas por los intereses de la burgues\u00eda industrial, que se enfrentaba a la burgues\u00eda agraria en lo referente a las prioridades de inversi\u00f3n \u2014lo que, por ejemplo, repercut\u00eda tanto en el rumbo de la pol\u00edtica cambiaria como en las decisiones relativas al gasto p\u00fablico. Simult\u00e1neamente, esa misma burgues\u00eda industrial se divid\u00eda respecto a la posici\u00f3n que se deb\u00eda adoptar frente al capital extranjero, principalmente el norteamericano, que embest\u00eda entonces sobre el prometedor campo de inversi\u00f3n representado por el Brasil. En el marco de esos conflictos, y provocado en cierta medida por ellos, irrumpi\u00f3, a principios de la d\u00e9cada de 1950, el movimiento nacionalista, el cual, apoyado con entusiasmo por las clases medias, se propon\u00eda defender la alternativa de un desarrollo capitalista aut\u00f3nomo para el pa\u00eds y llevar a cabo algunas medidas de tipo democr\u00e1tico-burgu\u00e9s, principalmente la reforma agraria.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un momento de vacilaci\u00f3n, la principal fuerza de izquierda, el Partido Comunista Brasile\u00f1o, se adhiri\u00f3 al movimiento nacionalista. Definiendo el contenido de \u00e9ste en t\u00e9rminos de una lucha antimperialista y antifeudal, el PCB le se\u00f1al\u00f3 como cauce el camino pac\u00edfico, como instrumento las reformas y como salvaguarda el frente \u00fanico de la burgues\u00eda con la clase obrera. La extremada juventud del proletariado brasile\u00f1o, el car\u00e1cter todav\u00eda fluido de las contradicciones entre el trabajo y el capital, y las condiciones favorables de la coyuntura econ\u00f3mica, hicieron de esa pol\u00edtica todo un \u00e9xito: el PCB penetr\u00f3 f\u00e1cilmente en los sectores obreros y medios, aument\u00f3 su \u00e1rea de influencia y se convirti\u00f3, para fines de la d\u00e9cada, en una pieza importante del juego pol\u00edtico brasile\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Al decir que la pol\u00edtica del PCB constituy\u00f3 un \u00e9xito, la estamos considerando exclusivamente de acuerdo a la perspectiva desde la cual el partido planteaba su participaci\u00f3n en la lucha de clases: su propio fortalecimiento. En efecto, esta pol\u00edtica, aunque hizo crecer y dio prestigio al partido, lo encauz\u00f3 en un sentido que no guardaba proporci\u00f3n con los fines inmediatos que \u00e9l se propon\u00eda, ni con los objetivos estrat\u00e9gicos que, como organizaci\u00f3n marxista, deber\u00edan orientar su acci\u00f3n. La pol\u00edtica nacionalista y reformista fue incapaz de resistir la embestida llevada a cabo por el imperialismo sobre la econom\u00eda nacional y tampoco logr\u00f3 golpear las estructuras de dominaci\u00f3n en el campo, como se propon\u00eda el PCB. Por el contrario, fue precisamente en el curso de los a\u00f1os cincuenta que los monopolios extranjeros \u2014mediante los mecanismos de la asociaci\u00f3n de capitales, del control financiero y de la subordinaci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u2014 ampliaron y consolidaron su dominaci\u00f3n interna, mientras el campo se plegaba definitivamente a la hegemon\u00eda del sector capitalista m\u00e1s avanzado, con sede en las ciudades. Con ello, el PCB no s\u00f3lo contribuy\u00f3 a agrandar el poder\u00edo del gran capital (hecho reflejado en el contenido cada vez m\u00e1s \u201cdesarrollista\u201d y cada vez menos nacionalista y reformista de la pol\u00edtica econ\u00f3mica), sino que neutraliz\u00f3 el aspecto positivo que de ello se derivaba: una mayor concentraci\u00f3n de la clase obrera; concentraci\u00f3n que no pudo traducirse en el surgimiento de una fuerza pol\u00edtica independiente ante la burgues\u00eda. Inversamente, gracias al proceso de domesticaci\u00f3n promovido por el PCB, el proletariado fue obligado a tener una posici\u00f3n subordinada, convirti\u00e9ndose en una fuerza auxiliar de la que se val\u00edan algunas fracciones burguesas en su lucha contra las dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica del PCB, aunque aparentara ser un \u00e9xito para el partido, fue en realidad un fracaso, si la evaluamos a la luz de los fines que pretend\u00eda alcanzar, y una verdadera traici\u00f3n, si se la analiza tomando en cuenta los intereses de los trabajadores. Se planteaba as\u00ed una contradicci\u00f3n entre el punto de vista del partido y el punto de vista de la clase. Las razones profundas de esa contradicci\u00f3n tienen que ver con la naturaleza misma de su concepci\u00f3n te\u00f3rica y de su pr\u00e1ctica pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>A1 se\u00f1alar como objetivo inmediato la obtenci\u00f3n de reformas parciales en el sistema de explotaci\u00f3n, mediante las cuales la clase trabajadora re\u00fane condiciones y acumula fuerzas para, en una segunda etapa, volverse contra el mismo sistema, el reformismo es una caricatura de la estrategia leninista y refleja una concepci\u00f3n irreal del desarrollo capitalista en nuestros pa\u00edses. En efecto, el reformismo separa mec\u00e1nicamente dos aspectos de la lucha revolucionaria del proletariado, los cuales est\u00e1n estrechamente vinculados, en el tiempo y en el espacio: la movilizaci\u00f3n independiente y org\u00e1nica de la clase para sus fines socialistas y el aislamiento progresivo del enemigo a combatir \u2014la burgues\u00eda\u2014 mediante el arrinconamiento, la neutralizaci\u00f3n o la atracci\u00f3n de las clases o capas que contribuyen al mantenimiento de la dominaci\u00f3n burguesa a la esfera de la pol\u00edtica obrera. El elemento central de la estrategia leninista es siempre la formulaci\u00f3n y el desarrollo de una pol\u00edtica obrera, de lucha por el socialismo, y el enemigo a combatir, en \u00faltima instancia, es la burgues\u00eda; simult\u00e1neamente, y con car\u00e1cter t\u00e1ctico, esto es,&nbsp;<em>con el fin de reforzar la l\u00ednea estrat\u00e9gica central<\/em>, se plantean combates parciales con otras fuerzas que integran el sistema burgu\u00e9s de dominaci\u00f3n. Al perder esto de vista, el reformismo escinde t\u00e1cticas y estrategia, confunde medios y fines, y acaba por poner en pr\u00e1ctica una pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases que, al sacrificar la movilizaci\u00f3n independiente del proletariado, lo deja a \u00e9ste sin conducci\u00f3n, entregado al juego de ambiciones que prevalece en el interior del bloque dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo como separa el momento t\u00e1ctico del tiempo estrat\u00e9gico y los erige en dos etapas sucesivas, esa pol\u00edtica distingue mec\u00e1nicamente las formas de explotaci\u00f3n contenidas en el sistema capitalista, calific\u00e1ndolas de feudales, capitalistas e imperialistas, de acuerdo a la apariencia que revisten. No se preocupa con ello de conocer los nexos reales que esas formas mantienen entre s\u00ed, ni de determinar qu\u00e9 principio las articula. Muy al contrario, se prende a la abstracci\u00f3n de un sistema capitalista puro, a un modelo ideal que no encuentra correspondencia en ning\u00fan sistema capitalista concreto existente, lo que lleva una vez m\u00e1s al reformismo a distinguir etapas sucesivas en lo que coexiste en un solo tiempo y a desdoblar su plan de lucha en varios tiempos. Entre el equ\u00edvoco te\u00f3rico y la desviaci\u00f3n pr\u00e1ctica se establece, pues, una simbiosis, cuyo resultado es dejar a los viejos partidos comunistas evolucionando a una distancia cada vez mayor del campo de la acci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Del seno de la lucha de clases, y ante el vac\u00edo de conducci\u00f3n que afectaba a las clases trabajadoras brasile\u00f1as, va a surgir la fuerza que se propone realizar esa acci\u00f3n \u2011la izquierda revolucionaria. \u00c9sta aparece, inicialmente, como una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que, sin salir todav\u00eda del marco institucional, se lleva a cabo fuera del control de la izquierda reformista \u2014como es el caso de las ligas campesinas, surgidas en el Nordeste en la segunda mitad de los cincuenta\u2014 o como brotes de impugnaci\u00f3n ideol\u00f3gica al reformismo, cuyo primer fruto org\u00e1nico es la Organizaci\u00f3n Revolucionaria Marxista \u2014m\u00e1s conocida por POLOP, en virtud de su \u00f3rgano de divulgaci\u00f3n&nbsp;<em>Pol\u00edtica Oper\u00e1ria<\/em>\u2014, creada a principios de los a\u00f1os sesenta. Sin relaci\u00f3n entre s\u00ed, estas dos tendencias se acercan posteriormente, sin llegar empero a fusionarse, al tiempo que ven su desarrollo favorecido por el curso que asume la Revoluci\u00f3n Cubana, pese a que no se derivan de ella. Sus ra\u00edces profundas deben buscarse en la dial\u00e9ctica misma del desarrollo capitalista en el Brasil, y su evoluci\u00f3n ulterior en la crisis de coyuntura en la que \u00e9ste ingresa a partir de 1962. Los dos fen\u00f3menos no son, por lo dem\u00e1s, excluyentes: es la crisis de coyuntura la que pone al desnudo la esencia del capitalismo brasile\u00f1o y permite que se sienten las bases de una teor\u00eda revolucionaria, que enmarcar\u00e1 el desarrollo de la nueva izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el desarrollo capitalista brasile\u00f1o exhibe crudamente en los a\u00f1os sesenta es el hecho de que se realiza con base en un proceso de acumulaci\u00f3n de capital llevado a cabo en condiciones de los medios de producci\u00f3n marcadamente monopol\u00edsticas, condiciones agravadas por los efectos que acarrea la incorporaci\u00f3n de una tecnolog\u00eda ahorradora de mano de obra, importada de los pa\u00edses centrales. Esto provoc\u00f3 una concentraci\u00f3n acelerada de la riqueza en el polo capitalista de la sociedad, a la vez que desempleo, subocupaci\u00f3n y pauperismo en el polo que corresponde al factor trabajo, engendrando una situaci\u00f3n contradictoria, porque el crecimiento del excedente econ\u00f3mico invertible se acompa\u00f1a de una retracci\u00f3n relativa de las posibilidades de inversi\u00f3n. La crisis de coyuntura ocurrida en 1962 fue una primera expresi\u00f3n de este proceso; la pol\u00edtica econ\u00f3mica del r\u00e9gimen militar implantado en 1964, as\u00ed como este mismo r\u00e9gimen, represent\u00f3 una segunda expresi\u00f3n, aqu\u00e9lla mediante la cual el gran capital trat\u00f3 de someter a su control la lucha de clases desencadenada por esa forma de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos preocupamos aqu\u00ed respecto a la lucha de clases librada en el Brasil a principios de la pasada d\u00e9cada, tan s\u00f3lo de los conflictos que ata\u00f1en a la propia burgues\u00eda. La diferenciaci\u00f3n de los sectores de producci\u00f3n, motivada por el desarrollo de la industria pesada, y la asociaci\u00f3n progresiva de los grupos burgueses vinculados a \u00e9sta con el capital extranjero, no hicieron sino acusar la estratificaci\u00f3n interna de la clase burguesa. Hasta entonces, la acumulaci\u00f3n capitalista se hab\u00eda basado esencialmente en la explotaci\u00f3n extensiva de la mano de obra, mediante la incorporaci\u00f3n de m\u00e1s trabajadores a la producci\u00f3n o la extensi\u00f3n de la jornada de trabajo. Con esto, el mecanismo regulador del reparto de la plusval\u00eda era la tasa de plusval\u00eda absoluta, y el proceso de concentraci\u00f3n se ve\u00eda determinado en lo esencial por la dimensi\u00f3n misma del capital invertido, lo que lo manten\u00eda dentro de l\u00edmites tolerables para los distintos estratos burgueses. La introducci\u00f3n de nuevas t\u00e9cnicas de producci\u00f3n, que acompa\u00f1\u00f3 al doble fen\u00f3meno del desarrollo de la industria pesada y de la penetraci\u00f3n masiva de capitales extranjeros, cambi\u00f3 esa situaci\u00f3n: incidiendo directamente en la productividad del trabajo, increment\u00f3 la plusval\u00eda relativa y le confiri\u00f3 una importancia creciente en la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una primera consecuencia de esto fue acelerar la concentraci\u00f3n del capital en beneficio de los grupos que absorbieron las nuevas t\u00e9cnicas y en detrimento de aquellos que siguieron produciendo con los antiguos m\u00e9todos. Sin embargo, ello no se tradujo de inmediato en fuertes tensiones internas por dos razones. La primera se debi\u00f3 a que el gran desarrollo logrado por el gran capital, principal beneficiario de la nueva tecnolog\u00eda, se hizo en una esfera distinta a aqu\u00e9lla en que actuaban los capitales medianos y peque\u00f1os, ya que se dirigi\u00f3, como se\u00f1alamos, a los renglones donde se abr\u00edan mayores posibilidades de sustituci\u00f3n de importaciones y, por tanto, de mercado; al hacerlo, cre\u00f3 nuevas oportunidades de expansi\u00f3n a los capitales de menor importancia, como sucedi\u00f3, por ejemplo, con la industria automotriz, a cuya sombra surgieron empresas de refacciones cuya dimensi\u00f3n no sobrepasaba a la media. La segunda raz\u00f3n residi\u00f3 en que, aun cuando el gran capital actu\u00f3 en la misma esfera que los dem\u00e1s, no trat\u00f3 de bajar la tasa de plusval\u00eda en la misma medida en que aumentaba su plusval\u00eda relativa: las superpuso, con lo que permiti\u00f3 la supervivencia de las empresas m\u00e1s rezagadas; as\u00ed, por ejemplo, en el sector textil, el abanico salarial existente no variaba significativamente seg\u00fan el tama\u00f1o y el grado de tecnificaci\u00f3n de las empresas, como tampoco variaban los precios de los productos que se llevaban al mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, pese a que la nueva etapa del desarrollo capitalista brasile\u00f1o se caracterizaba por una acelerada concentraci\u00f3n del capital en favor de una reducida fracci\u00f3n de la burgues\u00eda, generaba efectos secundarios que permit\u00edan a la burgues\u00eda en su conjunto aprovecharse de la expansi\u00f3n derivada de esa etapa y ocultaba as\u00ed a los dem\u00e1s sectores burgueses la posici\u00f3n desventajosa en que estos mismos iban quedando. La euforia desarrollista de la segunda mitad de los cincuenta reflej\u00f3 esa situaci\u00f3n y permiti\u00f3 que el enfrentamiento entre las distintas capas burguesas se realizara en un clima de cordial liberalismo. El mismo gobierno que dispensaba con una mano favores al movimiento nacionalista, permiti\u00e9ndole cristalizarse ideol\u00f3gicamente (a trav\u00e9s de instituciones como el Instituto Superior de Estudios Brasile\u00f1os, creado por Juscelino Kubitschek), abr\u00eda de par en par, con la otra mano, las puertas de la econom\u00eda nacional al capital for\u00e1neo (al dar plena vigencia a la Instrucci\u00f3n 113 de la SUMOC, que conced\u00eda facilidades y ventajas a las inversiones extranjeras). Por otra parte, una vez que el capitalismo era todav\u00eda capaz de crear nuevos campos de inversi\u00f3n, la cuesti\u00f3n de las reformas de estructura se manten\u00eda para la conciencia burguesa, en un segundo plano, lo que impidi\u00f3 que se tomara al respecto cualquier iniciativa.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que secundarios, sin embargo, esos efectos de la concentraci\u00f3n de capital eran pasajeros, ya que a la larga estorbaban al proceso de acumulaci\u00f3n. En efecto, la concentraci\u00f3n no implicaba tan s\u00f3lo un drenaje de riqueza hacia un sector minoritario de la clase capitalista: favorec\u00eda manifiestamente a aquel sector que ten\u00eda base en la industria pesada. Para que la acumulaci\u00f3n siguiera su curso, permitiendo a tal sector dirigirse a nuevas \u00e1reas de producci\u00f3n y arrastrar as\u00ed en su estela a los dem\u00e1s grupos capitalistas, era necesario limitar el ritmo excesivamente r\u00e1pido con que el gran capital llevaba a cabo la concentraci\u00f3n y crear las condiciones para que una parte de la masa de plusval\u00eda que \u00e9l se llevaba fuera transferida a los sectores capitalistas m\u00e1s d\u00e9biles. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00edan \u00e9stos absorber los productos generados por la actividad del gran capital, y en consecuencia, al mismo tiempo que apuntalar su posici\u00f3n, estimularlo a desarrollar nuevas \u00e1reas de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En otros t\u00e9rminos, era indispensable que las empresas medianas y peque\u00f1as se mostraran capaces de elevar su nivel tecnol\u00f3gico, con lo que no s\u00f3lo crear\u00edan el mercado necesario a la producci\u00f3n de bienes intermedios y equipos, sino tambi\u00e9n incrementar\u00edan su plusval\u00eda relativa, y esto implicaba mejorar su participaci\u00f3n en el reparto de la masa total de plusval\u00eda. Al no ocurrir este proceso, la marcha ascensional de la acumulaci\u00f3n se vio frenada, con lo cual result\u00f3 que el gran capital se volvi\u00f3 hacia atr\u00e1s y desbord\u00f3 en las \u00e1reas que ocupaban los capitales de menor importancia. La p\u00e9rdida de velocidad de la acumulaci\u00f3n desencadenaba, pues, un proceso de centralizaci\u00f3n del capital. Como una serpiente que se devora a s\u00ed misma, la burgues\u00eda mordi\u00f3 su propia cola, pero, dado el alto grado de integraci\u00f3n existente entre el gran capital y los trusts extranjeros, los dientes que se clav\u00f3 en el cuerpo eran los del imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El golpe militar representa el momento en que, tras un \u00faltimo esfuerzo del reformismo para afirmarse, el gran capital impone su ley a la econom\u00eda brasile\u00f1a y la somete a un proceso sistem\u00e1tico de centralizaci\u00f3n y desnacionalizaci\u00f3n del capital. En el esfuerzo reformista, llevado a cabo entre 1961, despu\u00e9s de la renuncia de Janio Quadros a la presidencia, y abril de 1964, la experiencia de Miguel Arraes en el gobierno del estado de Pernambuco (al que accede en las elecciones realizadas a fines de 1962), constituye el intento m\u00e1s consecuente para dar una expresi\u00f3n concreta a los planteamientos nacionalistas y reformistas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano pol\u00edtico, los obst\u00e1culos que debi\u00f3 enfrentar Arraes no se derivaron tan s\u00f3lo de la resistencia de la oligarqu\u00eda azucarera, particularmente poderosa en Pernambuco, as\u00ed como de la burgues\u00eda mercantil urbana. Es cierto que estos sectores le presentaron una encarnizada oposici\u00f3n, que culmin\u00f3 con el&nbsp;<em>lock\u2011out<\/em>&nbsp;desencadenado en febrero de 1964; es cierto tambi\u00e9n que se le opusieron con igual ferocidad los organismos oficiales y oficiosos del imperialismo norteamericano, al que Arraes hab\u00eda golpeado duramente, cuando denunci\u00f3 la acci\u00f3n de la Alianza para el Progreso en la regi\u00f3n. Sin embargo, fue la divisi\u00f3n misma que reinaba entre las filas reformistas lo que debilit\u00f3 m\u00e1s seriamente su posici\u00f3n; baste recordar que, en el&nbsp;<em>lock\u2011out<\/em>&nbsp;de 1964, lo menos que se puede decir es que Arraes no cont\u00f3 con el apoyo de Goulart; por otra parte, sus relaciones con la poderosa fracci\u00f3n del movimiento nacionalista encabezada por Leonel Brizola nunca fueron cordiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las elecciones presidenciales fijadas para 1965, en relaci\u00f3n a las cuales Arraes aparec\u00eda como el \u00fanico candidato viable del reformismo, explican parcialmente esa situaci\u00f3n. De hecho, el ajetreo pol\u00edtico entre los tres l\u00edderes de masas destacados del movimiento \u2014Goulart, Brizola y el mismo Arraes\u2014 y las maniobras all\u00ed realizadas por el PCB reflejaban la incapacidad de los sectores burgueses en que se apoyaba ese movimiento para hacer frente a las dificultades que se les presentaban. Tal incapacidad era menos el resultado de las condiciones subjetivas que prevalec\u00edan en esos grupos que una expresi\u00f3n de la contradicci\u00f3n objetiva que se les planteaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Las caracter\u00edsticas asumidas por la acumulaci\u00f3n de capital, al acelerarse la industrializaci\u00f3n en los a\u00f1os cincuenta, hab\u00edan permitido que, mediante la obtenci\u00f3n de una plusval\u00eda extraordinaria, el gran capital atrajera la mayor parte de la riqueza producida. Para mantener una cierta capacidad de defensa, las empresas peque\u00f1a y mediana hab\u00edan debido recurrir a la elevaci\u00f3n de la tasa de plusval\u00eda absoluta, la cual, aunque beneficiase tambi\u00e9n al gran capital, les acarreaba beneficios m\u00e1s jugosos, dada la mayor relaci\u00f3n de trabajo por unidad de producto que en ellas imperaba. Ahora bien, en el momento en que la din\u00e1mica misma de la acumulaci\u00f3n puso a las capas inferiores de la burgues\u00eda ante la amenaza de ser liquidadas por la competencia que promov\u00eda el gran capital, es decir, en el momento en que \u00e9ste pas\u00f3 a forzar la l\u00ednea de la centralizaci\u00f3n, la tendencia normal de dichas capas fue la de poner en juego el mecanismo de defensa al que tradicionalmente hab\u00edan recurrido \u2014el aumento de la plusval\u00eda absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque tanto la plusval\u00eda relativa como la plusval\u00eda absoluta se deriven de la explotaci\u00f3n del trabajo, esta \u00faltima implica, formas de explotaci\u00f3n m\u00e1s visibles al trabajador, una vez que supone que se incrementa el valor excedente que \u00e9ste debe ceder al capitalista sin que cambien las condiciones de producci\u00f3n del valor. El aumento de la tasa de plusval\u00eda absoluta no puede, pues, llevarse a cabo sin violentar al obrero, exacerbando, en consecuencia, los antagonismos de clase. De esta manera, las capas m\u00e1s bajas de la burgues\u00eda no ve\u00edan c\u00f3mo realizar una pol\u00edtica reformista. que implicaba la movilizaci\u00f3n de las masas trabajadoras, cuando la din\u00e1mica general del sistema las empujaba a intensificar el grado de explotaci\u00f3n de esas masas. El dilema que se les planteaba, pues, era el de plegarse al sector capitalista hegem\u00f3nico y luchar por la mantenci\u00f3n de un sistema cuya din\u00e1mica las aplastaba, o subordinarse a la direcci\u00f3n de la clase obrera, inclin\u00e1ndose hacia un sistema distinto, destinado a suprimir la dominaci\u00f3n capitalista misma. En otros t\u00e9rminos, las capas m\u00e1s bajas de la burgues\u00eda no ten\u00edan una alternativa propia para solucionar realmente sus problemas. El instinto de clase y la necesidad de capear el temporal que se hab\u00eda abatido sobre ellas las llevaron a inclinarse por la primera alternativa y a sumarse al bloque social que sustent\u00f3 al golpe militar. Pero hubo una raz\u00f3n m\u00e1s: la acci\u00f3n del PCB, que constitu\u00eda la columna vertebral de la izquierda brasile\u00f1a en la \u00e9poca, impidi\u00f3 a la clase obrera afirmar en el plano pol\u00edtico la alternativa que hist\u00f3ricamente le cab\u00eda presentar. El libro a que se destina esta introducci\u00f3n reviste un inter\u00e9s especial, en la medida en que lo escribe uno de los hombres que vivi\u00f3 m\u00e1s intensamente esa contradicci\u00f3n del proceso brasile\u00f1o. Tratando de sacar todas sus consecuencias de los planteamientos reformistas, actu\u00f3 como un catalizador que precipit\u00f3 la ruptura representada por el golpe militar, la cual abri\u00f3 camino para la superaci\u00f3n del reformismo. No se es consecuente a medias: Arraes revela en estas p\u00e1ginas c\u00f3mo \u00e9l mismo llev\u00f3 a cabo esa superaci\u00f3n, despu\u00e9s de una larga reflexi\u00f3n sobre las caracter\u00edsticas y el sentido de la sociedad brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado \u00faltimo de su evoluci\u00f3n pol\u00edtica apenas se revela aqu\u00ed. Sin embargo, aparece con claridad en la reciente entrevista que concedi\u00f3 al semanario&nbsp;<em>Marcha<\/em>, de Montevideo (16 de enero de 1970), en la cual, tras afirmar que con las acciones armadas las organizaciones revolucionarias del Brasil echaron las bases para la construcci\u00f3n de &#8220;una fuerza pol\u00edtica y militar de dimensi\u00f3n nacional&#8221;, Arraes subraya la necesidad de aunar esfuerzos para llevar a buen t\u00e9rmino esa tarea y, con una visi\u00f3n realista, concluye:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La buena voluntad, las discusiones, la persuaci\u00f3n, son evidentemente necesarias, pero no lo suficiente para traer la unificaci\u00f3n. Para que surja una fuerza nacional, sobre todo en un pa\u00eds como el Brasil, inmenso y nada homog\u00e9neo, es preciso mucho m\u00e1s. Es preciso el desarrollo mismo de la lucha, entendido como un proceso educativo, en el transcurso del cual los acontecimientos, m\u00e1s que las palabras, crearan esta convicci\u00f3n. Nosotros lo sabemos: solamente los acontecimientos tienen el poder de confirmar las teor\u00edas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-6ca756b5-d5d9-434a-9052-f31e5ee0620f\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/11-Brasil-pueblo-y-poder-Prefacio.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Brasil-pueblo-y-poder-Prefacio<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Miguel Arraes, Brasil: pueblo y poder, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1971. T\u00edtulo original: Le Br\u00e9sil, le peuple et le pouvoir, Libraire Fran\u00e7ois Maspero, Par\u00eds, 1969. Traducci\u00f3n de Claudio Colombani. En los a\u00f1os tumultosos que&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2012,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[59,18,77],"class_list":["post-1171","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-59","tag-articulos","tag-brasil"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1171"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1171\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3123,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1171\/revisions\/3123"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2012"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}