{"id":1182,"date":"1970-01-14T05:54:52","date_gmt":"1970-01-14T05:54:52","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1182"},"modified":"2022-03-23T17:13:54","modified_gmt":"2022-03-23T17:13:54","slug":"subdesarrollo-y-revolucion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1182","title":{"rendered":"El car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dictadura-brasil-e-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1992\" width=\"730\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dictadura-brasil-e-edited.jpg 635w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dictadura-brasil-e-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/dictadura-brasil-e-edited-600x337.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 730px) 100vw, 730px\" \/><figcaption>La Red 21<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Subdesarrollo y Revoluci\u00f3n, M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 12\u00aa edici\u00f3n, 1985, pp. 79-105. En 1970, la revista cubana Pensamiento Cr\u00edtico public\u00f3 esta secci\u00f3n del cap\u00edtulo 2 y, posteriormente, se reimprimi\u00f3 en una antolog\u00eda de esa publicaci\u00f3n. La cr\u00edtica en tiempo de revoluci\u00f3n, Fernando Mart\u00ednez Heredia, Instituto Cubano del Libro, La Habana, Cuba, 2010 [PDF]. Versi\u00f3n italiana, La sinistra rivoluzionaria brasiliana e le nouve condizioni della lotta di classe, 1971 [PDF].<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Subdesarrollo y Revoluci\u00f3n &#8211; 3a. Parte<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">Cap\u00edtulo 2. La Dial\u00e9ctica del Desarrollo Capitalista en Brasil.<\/h3>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Las luchas pol\u00edticas brasile\u00f1as de los \u00faltimos 15 a\u00f1os son la expresi\u00f3n de una crisis m\u00e1s amplia, de car\u00e1cter social y econ\u00f3mico, que parec\u00eda no dejar al pa\u00eds otra salida que la de una revoluci\u00f3n. Sin embargo, una vez implantada la dictadura militar, en abril de 1964, las fuerzas de izquierda se han visto obligadas a revisar sus concepciones sobre el car\u00e1cter de la crisis brasile\u00f1a como punto de partida para definir una estrategia de lucha contra la situaci\u00f3n que al final ha prevalecido. En un di\u00e1logo a veces lleno de amargura, los intelectuales y l\u00edderes pol\u00edticos vinculados al movimiento popular plantean hoy dos cuestiones fundamentales: \u00bfqu\u00e9 es la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a? \u00bfQu\u00e9 representa en su contexto la dictadura militar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las respuestas se orientan, por lo general, a lo largo de dos hilos conductores. La revoluci\u00f3n brasile\u00f1a es entendida, primero, como el proceso de modernizaci\u00f3n de las estructuras econ\u00f3micas del pa\u00eds, principalmente a trav\u00e9s de la industrializaci\u00f3n, proceso que se acompa\u00f1a de una tendencia creciente de participaci\u00f3n de las masas en la vida pol\u00edtica&nbsp;<sup>1<\/sup>. Identificada as\u00ed con el propio desarrollo econ\u00f3mico, la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a tendr\u00eda su fecha inicial en el movimiento de 1930, y se ha extendido sin interrupci\u00f3n hasta el golpe de abril de 1964. Paralelamente, y en la medida en que los factores primarios del subdesarrollo brasile\u00f1o son la vinculaci\u00f3n al imperialismo y a la estructura agraria, que muchos consideran semifeudal, el contenido de la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a ser\u00eda antiimperialista y antifeudal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas dos direcciones conducen, pues, a un solo resultado \u2014la caracterizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a como una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa\u2014 y descansan en dos premisas b\u00e1sicas: la primera consiste en ubicar el antagonismo naci\u00f3n-imperialismo como la contradicci\u00f3n principal del proceso brasile\u00f1o; la segunda, en admitir un dualismo estructural en esa misma sociedad, que opondr\u00eda el sector precapitalista al sector propiamente capitalista. Su implicaci\u00f3n m\u00e1s importante es la idea de un frente \u00fanico formado por las clases interesadas en el desarrollo, b\u00e1sicamente la burgues\u00eda y el proletariado, contra el imperialismo y el latifundio. Su aspecto m\u00e1s curioso es el de unir una noci\u00f3n antidial\u00e9ctica, como la del dualismo, con una noci\u00f3n paradial\u00e9ctica, cual ser\u00eda la de una revoluci\u00f3n burguesa permanente, de la que los acontecimientos pol\u00edticos brasile\u00f1os de los \u00faltimos 40 a\u00f1os no habr\u00edan sido m\u00e1s que episodios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa perspectiva, el r\u00e9gimen militar implantado en 1964 aparece simult\u00e1neamente como una consecuencia y una interrupci\u00f3n. As\u00ed es que, interpretada como un gobierno impuesto desde fuera por el imperialismo norteamericano, la dictadura militar es considerada tambi\u00e9n como una interrupci\u00f3n y aun como un retroceso en el proceso de desarrollo, lo que se expresar\u00eda en la depresi\u00f3n a la que fue llevada la econom\u00eda brasile\u00f1a <sup>2<\/sup>. El espinoso problema planteado por la adhesi\u00f3n de la burgues\u00eda a la dictadura es solucionado cuando se admite que, temerosa por la radicalizaci\u00f3n ocurrida en el movimiento de masas en los \u00faltimos d\u00edas del gobierno de Goulart, esa clase, del mismo modo que la peque\u00f1a burgues\u00eda, apoy\u00f3 el golpe de Estado articulado por el imperialismo y la reacci\u00f3n interna, pasando luego a ser v\u00edctima de su propia pol\u00edtica en virtud de la orientaci\u00f3n antidesarrollista y desnacionalizante adoptada por el gobierno militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de tal interpretaci\u00f3n, la izquierda brasile\u00f1a (nos referimos a su sector reformista, representado por el movimiento nacionalista y el Partido Comunista brasile\u00f1o) toma como consigna la \u201credemocratizaci\u00f3n\u201d, destinada a restablecer las condiciones necesarias para la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas y acelerar el proceso de desarrollo. En \u00faltimo t\u00e9rmino, se trata de crear de nuevo la base necesaria para el restablecimiento del frente \u00fanico obrero-burgu\u00e9s, que marc\u00f3 el gobierno de Goulart, es decir, el di\u00e1logo pol\u00edtico y la comunidad de prop\u00f3sitos entre las dos clases. Y es as\u00ed como esa izquierda, basada en su concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a, no llega hoy a otro resultado que el de se\u00f1alar, como salida para la crisis actual, una vuelta al pasado.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El compromiso pol\u00edtico de 1937<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Ser\u00eda dif\u00edcil verificar la exactitud de esa concepci\u00f3n sin examinar de cerca el capitalismo brasile\u00f1o, la manera como se ha desarrollado y su naturaleza actual. Por lo general, los estudiosos est\u00e1n de acuerdo en aceptar la fecha de 1930 como el momento decisivo que marc\u00f3 el tr\u00e1nsito de una econom\u00eda semicolonial, basada en la exportaci\u00f3n de un solo producto y caracterizada por su actividad eminentemente agr\u00edcola, a una econom\u00eda diversificada, animada por un fuerte proceso de industrializaci\u00f3n. En efecto, si el inicio de la industrializaci\u00f3n data de m\u00e1s de 100 a\u00f1os y estuvo incluso en la ra\u00edz del proceso pol\u00edtico revolucionario que, victorioso en 1930, permiti\u00f3 su aceleraci\u00f3n, y si la actividad fabril gan\u00f3 impulso en la d\u00e9cada de 1920, no es posible negar que es a partir de la revoluci\u00f3n de 1930 que la industrializaci\u00f3n se afirma en el pa\u00eds y emprende el cambio global de la vieja sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis mundial de 1929 obr\u00f3 mucho en este sentido. Imposibilitado para colocar en el mercado internacional su producci\u00f3n y sufriendo el efecto de una demanda de bienes manufacturados que ya no pod\u00eda satisfacer con importaciones, el pa\u00eds acelera la sustituci\u00f3n de importaciones de bienes manufacturados desarrollando un proceso que parte de la industria liviana y llega, hacia los a\u00f1os cuarenta, a la industria de base. Es primariamente la crisis de la econom\u00eda cafetera y la presi\u00f3n de la nueva clase industrial para participar del poder lo que produce el movimiento revolucionario de 1930, el que obliga a la vieja oligarqu\u00eda terrateniente a romper su monopolio pol\u00edtico e instala en el poder al equipo revolucionario encabezado por Get\u00falio Vargas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante algunos a\u00f1os, las fuerzas pol\u00edticas se mantendr\u00e1n en un equilibrio inestable, mientras intentan nuevas composiciones. La embestida fracasada de la oligarqu\u00eda, en 1932, refuerza la posici\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda, cuya ala radical, unida al proletariado, desea profundizar el cambio revolucionario reclamando sobre todo una reforma agraria. La insurrecci\u00f3n izquierdista de 1935 concluye, empero, con la derrota de esa tendencia, lo que permite a la burgues\u00eda consolidar su posici\u00f3n. Ali\u00e1ndose a la oligarqu\u00eda y al sector derechista de la peque\u00f1a burgues\u00eda (que ser\u00e1 aplastado el a\u00f1o siguiente), en 1937 la burgues\u00eda apoya la implantaci\u00f3n de un r\u00e9gimen dictatorial liderado por Vargas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El&nbsp;<em>Estado N\u00f4vo&nbsp;<\/em>de 1937, un r\u00e9gimen de naturaleza bonapartista, estuvo lejos de representar una opresi\u00f3n abierta de clase. Por el contrario, con una legislaci\u00f3n social avanzada, complementada con una organizaci\u00f3n sindical de tipo corporativo y un fuerte aparato policial y de propaganda, trat\u00f3 de encuadrar a las masas obreras. Paralelamente, instituyendo el concurso obligatorio para los cargos p\u00fablicos de bajo y medio nivel, concedi\u00f3 a la peque\u00f1a burgues\u00eda (\u00fanica clase verdaderamente letrada) el monopolio de los mismos y le dio, por tanto, una perspectiva de estabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n fundamental est\u00e1 en comprender por qu\u00e9 la revoluci\u00f3n de 1930 condujo a ese equilibrio pol\u00edtico, y m\u00e1s exactamente por qu\u00e9 tal equilibrio se bas\u00f3 en un compromiso entre la burgues\u00eda y la antigua oligarqu\u00eda terrateniente y mercantil. La izquierda brasile\u00f1a, haci\u00e9ndose eco de Virg\u00ednio Santa Rosa (int\u00e9rprete de la peque\u00f1a burgues\u00eda radical de los a\u00f1os treinta), tiende hoy a atribuir ese hecho a la ausencia de conciencia de clase de la burgues\u00eda, explicable por la circunstancia de haberse realizado la industrializaci\u00f3n a costa de capitales originados por la agricultura que ya en ese momento no encontraban un campo de inversi\u00f3n. Incide, a nuestro entender, en un doble error.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero, el desplazamiento de capitales de la agricultura hacia la industria tiene muy poco que ver, en s\u00ed mismo, con la conciencia de clase. No son los capitales los que tienen tal conciencia, sino los hombres que los manejan. Y nada indica \u2014por el contrario, estudios recientes dicen lo inverso\u2014 que los latifundistas se hayan convertido en empresarios industriales. Lo que parece haber pasado ha sido un drenaje de los capitales de la agricultura hacia la industria mediante el sistema bancario; esto de paso explica ampliamente el comportamiento pol\u00edtico indefinido y aun doble de la banca brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El segundo error consiste en creer que la burgues\u00eda industrial no ha luchado por imponer su pol\u00edtica siempre que sus intereses no coincid\u00edan con los de la oligarqu\u00eda latifundista-mercantil. Toda la historia pol\u00edtico-administrativa del pa\u00eds de los \u00faltimos 40 a\u00f1os ha sido, justamente, el recuento de esa lucha en el terreno del cr\u00e9dito, de los tributos, de la pol\u00edtica cambiar\u00eda. Si el conflicto no fue ostensible, si no estall\u00f3 en insurrecciones y guerras civiles, fue precisamente porque se desarroll\u00f3 en el marco de un compromiso pol\u00edtico, el de 1937. Los momentos en que ese compromiso ha sido puesto en jaque fueron aquellos en que la vida pol\u00edtica del pa\u00eds se convulsion\u00f3: 1954, 1961, 1964.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, el compromiso de 1937 expresa de hecho una complementaci\u00f3n entre los intereses econ\u00f3micos de la burgues\u00eda y los de las antiguas clases dominantes; es en este marco que el drenaje de capitales tiene sentido, aunque no se debe confundir tal drenaje con la complementaci\u00f3n misma. Y es por haber reconocido la existencia de \u00e9sta y actuado en consecuencia que no se puede hablar de falta de conciencia de clase por parte de la burgues\u00eda brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los elementos significativos de esa complementariedad es, en efecto, el drenaje de capitales hacia la industria, por el cual la burgues\u00eda tuvo acceso a un excedente econ\u00f3mico que no necesitaba expropiar, puesto que se le pon\u00eda espont\u00e1neamente a disposici\u00f3n. No es, sin embargo, el \u00fanico: mantener el precio externo del caf\u00e9 mientras se devaluaba internamente la moneda, interesaba a los dos sectores \u2014a la oligarqu\u00eda porque preservaba el nivel de sus ingresos y a la burgues\u00eda porque funcionaba como una tarifa proteccionista\u2014. La demanda industrial interna era, por otra parte, sostenida exactamente por la oligarqu\u00eda, necesitada de los bienes de consumo que ya no pod\u00eda importar, y en condici\u00f3n de adquirirlos solamente en la medida en que se le garantizaba su nivel de ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9ste es, sin duda, el punto esencial para comprender la complementariedad objetiva en que se basaba el compromiso de 1937. Se trata de ver que, sosteniendo la capacidad productiva del sistema agrario (mediante la compra y el almacenamiento o la quema de los productos no exportables), el Estado garantizaba a la burgues\u00eda un mercado inmediato, el \u00fanico del que en realidad pod\u00eda disponer en la crisis coyuntural mundial. Por sus caracter\u00edsticas rezagadas, el sistema agrario manten\u00eda, por otra parte, su capacidad productiva en un nivel inferior a las necesidades de empleo de las masas rurales, con lo cual forzaba un desplazamiento constante de la mano de obra hacia las ciudades. Esta mano de obra migratoria no s\u00f3lo iba a engrosar la clase obrera empleada en las actividades manufactureras, sino que crear\u00eda un excedente permanente de trabajo, es decir, un ej\u00e9rcito industrial de reserva que permitir\u00eda a la burgues\u00eda rebajar los salarios e impulsar la acumulaci\u00f3n de capital exigida por la industrializaci\u00f3n. En consecuencia, una reforma agraria no habr\u00eda hecho m\u00e1s que trastornar ese mecanismo, e incluso podr\u00eda haber provocado el colapso de todo el sistema agrario, lo que hubiera liquidado el mercado para la producci\u00f3n industrial y engendrado el desempleo masivo en el campo y en la ciudad, desencadenando, pues, una crisis global en la econom\u00eda brasile\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por esto que no cabe hablar de una dualidad estructural de esa econom\u00eda, tal como se la suele entender, es decir, como una oposici\u00f3n entre dos sistemas econ\u00f3micos independientes y aun hostiles, sin que la cuesti\u00f3n quede seriamente confundida <sup>3<\/sup>. Por el contrario, el punto fundamental est\u00e1 en reconocer que la agricultura de exportaci\u00f3n fue la base misma sobre la cual se desarroll\u00f3 el capitalismo industrial brasile\u00f1o. M\u00e1s que esto, y desde un punto de vista global, la industrializaci\u00f3n fue la salida que encontr\u00f3 el capitalismo brasile\u00f1o en el momento en que la crisis mundial, iniciada con la guerra de 1914, agravada por el&nbsp;<em>crack&nbsp;<\/em>de 1929 y llevada a su paroxismo con la guerra de 1939, trastornaba el mecanismo de los mercados internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este razonamiento conduce tambi\u00e9n a desechar la tesis de una revoluci\u00f3n permanente de la burgues\u00eda, puesto que se tiene que enmarcar su revoluci\u00f3n en el per\u00edodo 1930-1937. El&nbsp;<em>Estado N\u00f4vo&nbsp;<\/em>no s\u00f3lo significa la consolidaci\u00f3n de la burgues\u00eda en el poder: tambi\u00e9n representa la renuncia de esa clase a cualquier iniciativa revolucionaria, su alianza con las viejas clases dominantes en contra de las alas radicales de la peque\u00f1a burgues\u00eda, as\u00ed como de las masas proletarias y campesinas, y el encauzamiento del desarrollo capitalista nacional por la v\u00eda trazada por los intereses de la coalici\u00f3n dominante que \u00e9l expresa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La ruptura de la complementariedad<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Alimentada con el excedente econ\u00f3mico creado por la explotaci\u00f3n de los campesinos y obreros, y teniendo a la estructura agraria como elemento regulador de la producci\u00f3n industrial y del mercado de trabajo, la industria nacional que se desarrolla entre los a\u00f1os 1930 y 1950 depende del mantenimiento de esa estructura, aunque se enfrente constantemente al latifundio y al capital comercial en lo que ata\u00f1e a la apropiaci\u00f3n de las ganancias creadas por el sistema. Sin embargo, y en la medida en que se realiza el desarrollo econ\u00f3mico, el polo industrial de esa relaci\u00f3n tiende a autonomizarse y entra en conflicto con el polo agrario. Es posible identificar tres factores a ra\u00edz de ese antagonismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero se refiere a la crisis general de la econom\u00eda de exportaci\u00f3n, resultado de las nuevas tendencias que rigen el mercado mundial de materias primas. Aplazada por la guerra de 1939 y por el conflicto coreano, esa crisis se volver\u00e1 ostensible a partir de 1953. La incapacidad del principal mercado comprador de los productos brasile\u00f1os \u2014el norteamericano\u2014 para absorber las exportaciones tradicionales del pa\u00eds, la competencia de los pa\u00edses africanos y de los propios pa\u00edses industrializados, y a su vez la formaci\u00f3n de zonas preferenciales, como el Mercado Com\u00fan Europeo, la hacen irreversible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta situaci\u00f3n ya determinaba que la complementariedad hasta entonces existente entre la industria y la agricultura fuera puesta en duda. Am\u00e9n de la acumulaci\u00f3n de existencias invendibles, que debiendo ser financiadas por el gobierno representaban una inmovilizaci\u00f3n de recursos retirados a la actividad industrial, la agricultura ya no ofrec\u00eda a la industria el monto de divisas que \u00e9sta necesitaba en escala creciente para importar equipos y bienes intermedios, fuera para mantener en actividad el parque manufacturero existente, fuera, principalmente, para propiciar la implantaci\u00f3n de una industria pesada. As\u00ed es que, a pesar de que las exportaciones mundiales entre 1951 y 1960 aumentaron en un 55%, creciendo a la tasa media geom\u00e9trica del 5,03%, en el mismo per\u00edodo las exportaciones brasile\u00f1as disminuyeron en un 38%, bajando a la tasa media geom\u00e9trica anual de 3,7%&nbsp;<sup>4<\/sup>. Mientras tanto, las importaciones de materias primas, combustibles, bienes intermedios, equipos y trigo, representan el 70% del total de las importaciones, lo que vuelve extremadamente r\u00edgida esa cuenta de la balanza comercial, ya que cerca del 70% del total de la importaci\u00f3n est\u00e1 constituido por productos imprescindibles para mantener la producci\u00f3n interna corriente y satisfacer las necesidades b\u00e1sicas de la poblaci\u00f3n. <sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un segundo factor que estimula el antagonismo entre la industria y la agricultura resulta de la incapacidad de \u00e9sta para abastecer los mercados urbanos del pa\u00eds, en franca expansi\u00f3n. Las carencias surgidas en el suministro de materias primas y productos alimenticios a las ciudades provocan el alza de precios de unas y de otros, consecuencia del car\u00e1cter rezagado de la agricultura, que resulta a su vez de la concentraci\u00f3n de la propiedad de la tierra \u2014este hecho es puesto en evidencia por su repercusi\u00f3n en el nivel de vida de la clase obrera\u2014. La presi\u00f3n sindical en favor de mejores salarios colmar\u00e1 esa tendencia, gravando pesadamente el costo de producci\u00f3n industrial y conduciendo, a la larga, a la depresi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un \u00faltimo factor que puede ser aislado, con fines anal\u00edticos, es la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que acompa\u00f1\u00f3 al proceso de industrializaci\u00f3n, principalmente despu\u00e9s de la guerra de 1939. La reducci\u00f3n de la participaci\u00f3n del trabajo humano en la actividad manufacturera, en t\u00e9rminos relativos, hizo que se produjera un gran margen entre los excedentes de mano de obra liberados por la agricultura y las posibilidades de empleo creadas por la industria. El problema no habr\u00eda sido tan grave si la mano de obra excedente hubiera estado en condiciones de competir con la mano de obra empleada, pues la existencia de un mayor ej\u00e9rcito industrial de reserva habr\u00eda neutralizado la presi\u00f3n sindical por aumento de salarios, contrarrestando el efecto del alza de los precios agr\u00edcolas internos. Esto no se dio, ya que esa mano de obra s\u00f3lo se puede emplear en ciertas actividades que exigen poca calificaci\u00f3n del trabajo \u2014la construcci\u00f3n civil, por ejemplo\u2014, lo que aumenta su incapacidad profesional al mismo ritmo que avanza la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. En consecuencia, los sectores clave de la econom\u00eda, como la metalurgia, la industria mec\u00e1nica y la industria qu\u00edmica, no pudieron beneficiarse de un aumento real de la oferta de trabajo en proporci\u00f3n a la migraci\u00f3n interna de mano de obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esas condiciones, las migraciones rurales representaron cada vez m\u00e1s un empeoramiento de los problemas sociales urbanos. Esos problemas se unieron a los que surg\u00edan en el campo, donde cund\u00eda la lucha por la posesi\u00f3n de la tierra y se produc\u00edan movimientos como el de las Ligas Campesinas. Sin llegar jam\u00e1s a determinar el sentido de la evoluci\u00f3n de la sociedad brasile\u00f1a, el movimiento campesino, con sus conflictos sangrientos y sus consignas radicales, acab\u00f3 por convertirse en el tel\u00f3n de fondo donde se proyect\u00f3 la radicalizaci\u00f3n de la lucha de clases en las ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ruptura de la complementariedad entre la industria y la agricultura, que termin\u00f3 por plantear la necesidad de una reforma agraria, determin\u00f3, por parte de la burgues\u00eda, el deseo de revisi\u00f3n del compromiso de 1937, revisi\u00f3n intentada con el segundo gobierno de Vargas (1951-1954) y con los gobiernos de Quadros (1961) y Goulart (1963-1964). En realidad, lo que pasaba era que el desarrollo del capitalismo industrial brasile\u00f1o chocaba con el l\u00edmite que le impon\u00eda la estructura agraria. Al estrellarse contra el otro l\u00edmite, representado por sus relaciones con el imperialismo, todo el sistema entrar\u00eda en crisis, la cual no s\u00f3lo revelar\u00eda su verdadera naturaleza, sino que lo impulsar\u00eda hacia una nueva etapa de su desenvolvimiento.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La embestida imperialista<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">En el per\u00edodo clave de su desarrollo, es decir, entre 1930 y 1950, la industria brasile\u00f1a se benefici\u00f3 de la crisis mundial del capitalismo. Esto se debi\u00f3 no s\u00f3lo a la imposibilidad en que se encontraba la econom\u00eda nacional de satisfacer con importaciones la demanda interna de bienes manufacturados, sino tambi\u00e9n porque la crisis le permiti\u00f3 adquirir a bajo precio los equipos necesarios para su implantaci\u00f3n y, principalmente, porque ella alivi\u00f3 considerablemente la presi\u00f3n de los capitales extranjeros sobre el campo de inversi\u00f3n representado por Brasil. Esta situaci\u00f3n es com\u00fan para el conjunto de los pa\u00edses latinoamericanos. Las inversiones directas norteamericanas en Am\u00e9rica Latina, que hab\u00edan sido del orden de los 3.462 millones de d\u00f3lares en 1929, bajaron a 2.705 millones en 1940; todav\u00eda en 1946 el monto de esas inversiones era inferior al de 1929, mas en 1950 alcanzaba ya un nivel superior, sumando 4.445 millones, para en 1952 llegar a los 5.443 millones de d\u00f3lares, y doblar esa suma a principios de la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este cambio de tendencias no se limita al monto de las inversiones, sino que afecta tambi\u00e9n su estructura. As\u00ed, mientras en 1929 solamente 231 millones (menos del 10% del total) eran invertidos en la industria manufacturera, en 1950 este sector atra\u00eda el 17,5% (780 millones) y en 1952 el 21,4% (1.166 millones de d\u00f3lares). Si tomamos la relaci\u00f3n entre la incidencia de las inversiones en el sector agr\u00edcola y en la miner\u00eda, petr\u00f3leo y manufactura, veremos que la distribuci\u00f3n proporcional de 10% y de 45%, respectivamente, que exist\u00eda en 1929, en 1952 pasa a ser de 10% y de 60% del total.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la historia de las relaciones de Am\u00e9rica Latina con el imperialismo norteamericano, los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1950 constituyen, pues, un&nbsp;<em>tournant<\/em>. As\u00ed tambi\u00e9n para Brasil. Es cuando la crisis del sistema tradicional de exportaci\u00f3n salta a la vista, como se\u00f1alamos anteriormente. Pero, sobre todo, cuando se intensifica la penetraci\u00f3n directa del capital imperialista en el sector manufacturero nacional, de tal manera que las inversiones norteamericanas, que hab\u00edan sido en ese momento de 46 millones de d\u00f3lares en 1929, de 70 millones en 1940 y de 126 millones en 1946, llegan en 1950 a 284 millones, y en 1952 a 513 millones de d\u00f3lares, mientras el monto global de esas inversiones en todos los sectores pasa de 194 millones en 1929 a 240 en 1940, a 323 millones en 1946, 644 en 1950 y 1.013 millones de d\u00f3lares en 1952. <sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa embestida de los capitales privados de Estados Unidos es acompa\u00f1ada de un cambio en las relaciones entre el gobierno de ese pa\u00eds y el de Brasil. Durante el per\u00edodo de guerra, el gobierno brasile\u00f1o logra obtener la ayuda financiera p\u00fablica norteamericana para proyectos industriales de importancia, como la planta sider\u00fargica de Volta Redonda, que ha permitido la afirmaci\u00f3n efectiva de una industria b\u00e1sica en el pa\u00eds. En la posguerra, una misi\u00f3n norteamericana visita Brasil para realizar un estudio de sus posibilidades econ\u00f3micas e industriales \u2014el respectivo informe se publica en 1949\u2014, mientras el gobierno brasile\u00f1o elabora el Plan Salte (salud, alimentaci\u00f3n, transportes y energ\u00eda), para el per\u00edodo 1949-1954. En 1950 se crea la Comisi\u00f3n Mixta Brasil-Estados Unidos, y es aprobado por los dos gobiernos un proyecto de financiamiento p\u00fablico norteamericano del orden de 500 millones de d\u00f3lares para los proyectos destinados a superar los puntos de estrangulamiento en los sectores infraestructurales y de base.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ejecuci\u00f3n de ese proyecto de financiamiento es obstaculizada, empero, por el gobierno norteamericano, que en 1952 \u2014cuando el republicano Eisenhower sucede en la Presidencia al dem\u00f3crata Truman\u2014 acaba por negarse a reconocer la obligatoriedad del convenio de ayuda. La t\u00e1ctica era clara: se trataba de imposibilitarle a la burgues\u00eda brasile\u00f1a el acceso a recursos que le permitiesen superar con relativa autonom\u00eda los puntos de estrangulamiento surgidos en el proceso de industrializaci\u00f3n, y forzarla a aceptar la participaci\u00f3n directa de los capitales privados norteamericanos, los cuales realizaban, como se\u00f1alamos, una embestida sobre Brasil. Esa t\u00e1ctica ser\u00eda adoptada, en adelante, de manera sistem\u00e1tica por Estados Unidos; en la ra\u00edz estaba el conflicto que hacia 1958 estalla entre el gobierno de Kubitschek y el Fondo Monetario Internacional, y la ulterior oposici\u00f3n de los gobiernos de Quadros y de Goulart a la administraci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Imperialismo y burgues\u00eda nacional<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La burgues\u00eda brasile\u00f1a intentar\u00e1 reaccionar contra la presi\u00f3n de Estados Unidos en tres ocasiones. La primera, en 1953-1954, con el brusco cambio de orientaci\u00f3n que se opera en el gobierno de Vargas (quien, depuesto en 1945, regresar\u00e1 al poder como candidato victorioso de la oposici\u00f3n en 1951). Buscando reforzarse en la pol\u00edtica externa por medio de una aproximaci\u00f3n a la Argentina de Per\u00f3n, Vargas altera su pol\u00edtica interna lanzando un programa desarrollista y nacionalista que se expresa en la resurrecci\u00f3n del Plan Salte (que hab\u00eda quedado sin aplicaci\u00f3n y vuelve a la escena con el nombre de Plan Lafer), en la ley del monopolio estatal del petr\u00f3leo y la proposici\u00f3n al Congreso de un proyecto que institu\u00eda un r\u00e9gimen id\u00e9ntico para la energ\u00eda el\u00e9ctrica, en la creaci\u00f3n del Fondo Nacional de Electrificaci\u00f3n y en la elaboraci\u00f3n de un programa federal de construcci\u00f3n de carreteras. Una primera reglamentaci\u00f3n de la exportaci\u00f3n de utilidades del capital extranjero es dictada al mismo tiempo que se anuncia una nueva reglamentaci\u00f3n m\u00e1s rigurosa, y que el gobierno env\u00eda al Congreso una ley que tasa los beneficios extraordinarios. Paralelamente, en pl\u00e1ticas palaciegas se ventila la intenci\u00f3n gubernamental de atacar el problema del latifundio con una reforma agraria basada en expropiaciones y en el reparto de tierras. Para sostener su pol\u00edtica, Vargas decide movilizar al proletariado urbano: el ministro de trabajo, Jo\u00e3o Goulart, concede un aumento del 100% sobre los niveles del salario m\u00ednimo y llama a las organizaciones obreras a respaldar al gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tentativa fracasa. Presionado por la derecha, hostilizado por el Partido Comunista y acosado por el imperialismo (principalmente gracias a maniobras que disminu\u00edan el precio del caf\u00e9 y desencadenaban una crisis cambiaria), el ex dictador acepta la dimisi\u00f3n de Goulart y, mediante varias concesiones, busca un arreglo con la derecha. Pero la lucha iba ya muy adelantada, y el abandono de la pol\u00edtica de movilizaci\u00f3n obrera, expresada por la sustituci\u00f3n de Goulart, sirve tan s\u00f3lo para entregarlo indefenso a sus enemigos. El 24 de agosto de 1954, virtualmente depuesto, Vargas se suicida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La instrucci\u00f3n 113, expedida por el gobierno interino de Caf\u00e9 Filho y mantenida por Juscelino Kubitschek (quien asume la Presidencia de la Republica en 1956), consagra la victoria del imperialismo. Creando facilidades excepcionales para el ingreso de los capitales extranjeros, ese instrumento jur\u00eddico corresponde a un compromiso entre la burgues\u00eda brasile\u00f1a y los grupos econ\u00f3micos norteamericanos. El flujo de inversiones privadas procedentes de Estados Unidos alcanz\u00f3 en menos de cinco a\u00f1os cerca de 2.500 millones de d\u00f3lares, e impuls\u00f3 el proceso de industrializaci\u00f3n y afloj\u00f3 la presi\u00f3n que el deterioro de las exportaciones tradicionales ejerc\u00eda sobre la capacidad para importar. Observemos que esa penetraci\u00f3n de capital imperialista present\u00f3 tres caracter\u00edsticas principales: se dirigi\u00f3, casi en su totalidad, a la industria manufacturera y de base; se proces\u00f3 bajo la forma de introducci\u00f3n en el pa\u00eds de m\u00e1quinas y equipos ya obsoletos en Estados Unidos, y se realiz\u00f3 en gran parte a trav\u00e9s de la asociaci\u00f3n de compa\u00f1\u00edas norteamericanas a empresas brasile\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia 1960, el deterioro constante de las relaciones de intercambio comercial y la tendencia de las inversiones extranjeras a declinar, agravados por los movimientos reivindicativos de la clase obrera (en virtud, principalmente, de la ya se\u00f1alada alza de los precios agr\u00edcolas internos) agudizan nuevamente las tensiones entre la burgues\u00eda brasile\u00f1a y los monopolios norteamericanos. J\u00e2nio Quadros, quien sucede a Kubitschek en 1961, intentar\u00e1 evitar la crisis que se acerca. Expresando los intereses de la gran burgues\u00eda de S\u00e3o Paulo, Quadros practica una pol\u00edtica econ\u00f3mica de contenci\u00f3n de los niveles salariales y de liberalismo, cuyo objetivo es crear de nuevo atractivos a las inversiones de capital, incluso las extranjeras, al mismo tiempo que plantea la necesidad de reformas de base, sobre todo en el campo. A ello agrega una orientaci\u00f3n independiente en la pol\u00edtica exterior, que se destina a ampliar el mercado brasile\u00f1o para exportaciones tradicionales, diversificar sus fuentes de abastecimiento en materias primas, equipos y cr\u00e9ditos, y posibilitar la exportaci\u00f3n de productos manufacturados para \u00c1frica y Latinoam\u00e9rica. Basado en el poder de discusi\u00f3n que le daba esa diplomacia, y en una alianza con la Argentina de Frondizi (alianza concretada en el acuerdo de Uruguayana, firmado en abril de 1961), Quadros buscar\u00e1, tambi\u00e9n sin \u00e9xito, imponer condiciones en la Conferencia de agosto de Punta del Este, en que se consagra el programa de la Alianza para el Progreso y que representa una revisi\u00f3n de la pol\u00edtica interamericana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como Vargas, Quadros fracasa. La reacci\u00f3n de la derecha, la presi\u00f3n imperialista y la insubordinaci\u00f3n militar lo llevan al gesto dram\u00e1tico de la renuncia. Goulart, que le sucede, despu\u00e9s de que se frustra una maniobra para someter el pa\u00eds a la tutela militar \u2014algo que anuncia lo que pasar\u00eda en 1964\u2014, dedicar\u00e1 todo el a\u00f1o de 1962 a restablecer la integridad de sus poderes, que la implantaci\u00f3n del parlamentarismo, en 1961, limitara. Para ello revive en la pol\u00edtica nacional el frente \u00fanico obrero burgu\u00e9s, de inspiraci\u00f3n varguista, respaldado ahora por el Partido Comunista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque los intentos para restablecer la alianza con Argentina no producen resultados, ni los de sustituir esa alianza por la aproximaci\u00f3n a M\u00e9xico y Chile, con Goulart la pol\u00edtica externa brasile\u00f1a no sufre cambios sensibles. Internamente se agudiza la oposici\u00f3n entre la burgues\u00eda, sobre todo sus estratos inferiores, y el imperialismo, lo que conduce a la concreci\u00f3n del monopolio estatal de la energ\u00eda el\u00e9ctrica, que Vargas planteara en 1953, y a la reglamentaci\u00f3n de la exportaci\u00f3n de utilidades de las empresas extranjeras. Sin embargo, en 1963, tras el plebiscito popular que restaura el presidencialismo, el gobierno tendr\u00e1 que enfrentarse a una disyuntiva insuperable: obtener el respaldo obrero para la pol\u00edtica externa y las reformas de base, de inter\u00e9s para la burgues\u00eda, y contener, al mismo tiempo, por exigencia de la burgues\u00eda, las reivindicaciones salariales. La imposibilidad de solucionar esa disyuntiva conduce al gobierno al inmovilismo, que acelera la crisis econ\u00f3mica, agudiza la lucha de clases y finalmente abre las puertas a la intervenci\u00f3n militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este examen superficial de las luchas pol\u00edticas brasile\u00f1as de los \u00faltimos 15 a\u00f1os parece dar raz\u00f3n a la concepci\u00f3n generalmente adoptada por la corriente mayoritaria de izquierda que concibe una burgues\u00eda desarrollista, antiimperialista y antifeudal. La primera cuesti\u00f3n est\u00e1, sin embargo, en saber lo que se entiende por burgues\u00eda nacional. Las vacilaciones de la pol\u00edtica burguesa, y sobre todo la conciliaci\u00f3n con el imperialismo que puso en pr\u00e1ctica en el per\u00edodo de Kubitschek, provocaron juicios que hablaban de sectores de la burgues\u00eda comprometidos con el imperialismo, en oposici\u00f3n a la burgues\u00eda propiamente nacional. Para muchos, esta \u00faltima se identificar\u00eda con la burgues\u00eda mediana y peque\u00f1a, mientras los sectores comprometidos reciben la calificaci\u00f3n de burgues\u00eda monopolista o gran burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La distinci\u00f3n tiene su raz\u00f3n de ser. Se puede, en efecto, considerar que las nacionalizaciones, las reformas de base y la pol\u00edtica externa independiente han representado para la gran burgues\u00eda, es decir, para sus sectores econ\u00f3micamente m\u00e1s fuertes, un instrumento de chantaje destinado a aumentar su poder de discusi\u00f3n frente al imperialismo, m\u00e1s que una estrategia para lograr un desarrollo propiamente aut\u00f3nomo del capitalismo nacional. Inversamente, para la mediana y la peque\u00f1a burgues\u00eda (que sectorialmente predominan en la industria textil y en la industria de refacciones automovil\u00edsticas, por ejemplo, y regionalmente en R\u00edo Grande do Sul), se trataba efectivamente de limitar, y aun excluir, la participaci\u00f3n del imperialismo en la econom\u00eda brasile\u00f1a. A esos estratos burgueses m\u00e1s d\u00e9biles habr\u00eda que agregar ciertos grupos industriales de gran dimensi\u00f3n, pero todav\u00eda en fase de implantaci\u00f3n, favorables por tanto a una pol\u00edtica proteccionista, como es el caso de la joven siderurgia de Minas Gerais, en la que sin embargo inciden con fuerza capitales alemanes y japoneses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La raz\u00f3n para esa diferencia de actitud entre la gran burgues\u00eda y sus estratos inferiores es evidente. Frente a la penetraci\u00f3n de los capitales norteamericanos, la primera ten\u00eda una opci\u00f3n \u2014la de asociarse a esos capitales\u2014 que m\u00e1s que una opci\u00f3n era una conveniencia. Es normal que el capital extranjero, ingresando al pa\u00eds principalmente bajo la forma de equipos y t\u00e9cnicas, buscase asociarse a grandes unidades de producci\u00f3n, capaces de absorber una tecnolog\u00eda que, por el hecho de ser obsoleta en Estados Unidos, no dejaba de ser avanzada para Brasil. Aceptando esa asociaci\u00f3n, y benefici\u00e1ndose de las fuentes de cr\u00e9dito y de la nueva tecnolog\u00eda, las grandes empresas nacionales aumentaron su plusval\u00eda relativa y su capacidad competitiva en el mercado interno. En estas condiciones, la penetraci\u00f3n de capitales norteamericanos significaba la absorci\u00f3n y la quiebra de las unidades m\u00e1s d\u00e9biles, algo que se expres\u00f3 en una acelerada concentraci\u00f3n de capital que engendr\u00f3 estructuras de car\u00e1cter cada vez m\u00e1s monopolista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es lo que explica que hayan sido los estratos inferiores de la burgues\u00eda y los grandes grupos (no necesariamente nacionales) todav\u00eda incapaces de sostener la competencia con los capitales norteamericanos los que movieron la verdadera oposici\u00f3n a la pol\u00edtica econ\u00f3mica liberal de Quadros, que beneficiaba a los monopolios nacionales y extranjeros, y los que impulsaron, en el per\u00edodo de Goulart, la adopci\u00f3n de medidas restrictivas a las inversiones externas, tales como la reglamentaci\u00f3n de la exportaci\u00f3n de utilidades, mientras la gran burgues\u00eda de S\u00e3o Paulo tend\u00eda hacia actitudes mucho m\u00e1s moderadas. Nada de ello impidi\u00f3 que la intensificaci\u00f3n de las inversiones norteamericanas en los a\u00f1os cincuenta aumentase desproporcionadamente el peso del factor extranjero en la econom\u00eda y en la vida pol\u00edtica de Brasil. Adem\u00e1s de acelerar la transferencia que hizo el gobierno de sectores b\u00e1sicos de producci\u00f3n a grupos norteamericanos y subordinar definitivamente el proceso tecnol\u00f3gico brasile\u00f1o a Estados Unidos, eso aument\u00f3 la influencia de los monopolios extranjeros en la elaboraci\u00f3n de las decisiones pol\u00edticas y atenu\u00f3 la ruptura que se hab\u00eda producido entre la agricultura y la industria. <sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, como los hechos demostraron, lo que estaba en juego, para todos los sectores de la burgues\u00eda, no era espec\u00edficamente el desarrollo ni el imperialismo, sino la tasa de beneficios. En el momento en que los movimientos de masas en favor de la elevaci\u00f3n de los salarios se acentuaron, la burgues\u00eda olvid\u00f3 sus diferencias internas para hacer frente a la \u00fanica cuesti\u00f3n que le preocupa de hecho: la reducci\u00f3n de sus ganancias. Eso fue tanto m\u00e1s verdadero cuanto que no solamente el alza de los precios agr\u00edcolas, que hab\u00eda aparecido a los ojos de la burgues\u00eda como un elemento determinante de las reivindicaciones obreras, pas\u00f3 a segundo plano, en virtud de la autonom\u00eda que ganaron tales reivindicaciones, sino tambi\u00e9n porque el car\u00e1cter pol\u00edtico que \u00e9stas asumieron puso en peligro la propia estructura de dominaci\u00f3n vigente en el pa\u00eds. A partir del punto en que reivindicaciones populares m\u00e1s amplias se unieron a las demandas obreras, la burgues\u00eda \u2014con los ojos puestos en la Revoluci\u00f3n Cubana\u2014 abandon\u00f3 totalmente la idea del frente \u00fanico de clases y se volc\u00f3 masivamente en las huestes de la reacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas amplias reivindicaciones populares que mencionamos resultaban en gran parte del dinamismo que ganara el movimiento campesino, pero se explicaban sobre todo por el agravamiento de los problemas de empleo de la poblaci\u00f3n urbana que acarreara la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Esa modernizaci\u00f3n de origen extranjero, que exig\u00eda de la mano de obra una calificaci\u00f3n que \u00e9sta no ten\u00eda, acab\u00f3 por crear una situaci\u00f3n parad\u00f3jica: mientras aumentaba el desempleo de la mano de obra en general, el mercado de trabajo de la mano de obra calificada se agotaba, constituy\u00e9ndose en un punto de estrangulamiento que postulaba todo un programa de formaci\u00f3n profesional, es decir, tiempo y recursos, para ser superado. La fuerza adquirida por los sindicatos de esos sectores (metalurgia, petr\u00f3leo, industrias mec\u00e1nicas y qu\u00edmicas) compens\u00f3 la desventaja que el desempleo creaba para los dem\u00e1s (construcci\u00f3n civil, industria textil), algo que impuls\u00f3 hacia el alza los salarios en conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como soluci\u00f3n inmediata al problema, la burgues\u00eda opt\u00f3 por la contenci\u00f3n coercitiva de los movimientos reivindicatorios y una nueva ola de modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que, mediante el aumento de la productividad del trabajo, permitiese reducir la participaci\u00f3n de la mano de obra en la producci\u00f3n y por tanto aflojar la presi\u00f3n que la oferta de empleos ejerc\u00eda sobre el mercado de trabajo calificado. Para la contenci\u00f3n salarial, la burgues\u00eda necesitaba crear condiciones que no derivaban, evidentemente, del frente obrero-burgu\u00e9s, que el gobierno y el PC insist\u00edan en proponerle. Para renovar su tecnolog\u00eda no pod\u00eda contar con las parcas divisas aportadas por la exportaci\u00f3n y, ahora, ni siquiera con el recurso a las inversiones extranjeras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, desde 1961 se hace cada vez m\u00e1s sensible la resistencia de los sindicatos al proceso inflacionario de los salarios e incluso se verifica entre \u00e9stos una ligera tendencia a la recuperaci\u00f3n, al mismo tiempo que se acelera, por mediaci\u00f3n del mecanismo de los precios y en virtud de la rigidez de la oferta agr\u00edcola, la transferencia de recursos de la industria hacia la agricultura. Los intentos de la burgues\u00eda de imponer una estabilizaci\u00f3n monetaria (1961 y 1963) fracasan. Sus tentativas de accionar en beneficio propio el proceso inflacionario mediante alzas sucesivas de los precios industriales apenas ponen ese proceso a un ritmo m\u00e1s o menos acelerado, en virtud de las respuestas inmediatas que le dan el sector comercial y agr\u00edcola y las clases asalariadas <sup>8<\/sup>. La elevaci\u00f3n consecuente de los costos de producci\u00f3n provoca bajas sucesivas en la tasa de ganancias: las inversiones declinan, y no solamente las nacionales sino tambi\u00e9n las extranjeras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la recesi\u00f3n de las inversiones extranjeras se cerraba la puerta para las soluciones de compromiso que la burgues\u00eda hab\u00eda aplicado desde 1955, al fracasar su primera tentativa para promover el desarrollo capitalista aut\u00f3nomo del pa\u00eds. La situaci\u00f3n que deb\u00eda enfrentar ahora era a\u00fan m\u00e1s grave, puesto que con el desarrollo de la crisis de la balanza de pagos, el punto de estrangulamiento cambiario se agudizaba, y esto en el momento mismo en que, terminado el plazo de maduraci\u00f3n de las inversiones realizadas en la segunda mitad de los cincuenta, los capitales extranjeros presionaban fuertemente para exportar sus utilidades. As\u00ed pues, la crisis cambiaria se traduc\u00eda en el deterioro de la capacidad para importar, el cual no solamente no pod\u00eda ser sorteado mediante el recurso a los capitales extranjeros, sino que era agravado por la acci\u00f3n misma de esos capitales. La consecuencia de la presi\u00f3n de esas tenazas sobre la econom\u00eda nacional era, por primera vez desde los a\u00f1os treinta, una verdadera crisis industrial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, lo que se encontraba puesto en jaque era todo el sistema capitalista brasile\u00f1o. La burgues\u00eda \u2014grande, mediana, peque\u00f1a\u2014 lo comprendi\u00f3 y, olvidando sus pretensiones aut\u00e1rquicas, as\u00ed como la intenci\u00f3n de mejorar su participaci\u00f3n frente al socio mayor norteamericano, se preocup\u00f3 \u00fanicamente por salvar el propio sistema. Y fue como lleg\u00f3 al r\u00e9gimen militar, implantado el 1 de abril de 1964.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El subimperialismo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La dictadura militar aparece as\u00ed como la consecuencia inevitable del desarrollo capitalista brasile\u00f1o y como un intento desesperado para abrirle nuevas perspectivas de desarrollo. Su aspecto m\u00e1s evidente ha sido la contenci\u00f3n por la fuerza del movimiento reivindicativo de las masas. Interviniendo en los sindicatos y dem\u00e1s \u00f3rganos de clase, disolviendo las agrupaciones pol\u00edticas de izquierda, y acallando su prensa, encarcelando y asesinando l\u00edderes obreros y campesinos, promulgando una ley de huelga que obstaculiza el ejercicio de ese derecho laboral, la dictadura logr\u00f3 promover, con el terror, un nuevo equilibrio entre las fuerzas productivas. Se dictaron normas que fijaban l\u00edmites a los reajustes salariales y reglamentaban r\u00edgidamente las negociaciones colectivas entre sindicatos y empresarios, que acarrearon una reducci\u00f3n sensible del valor real de los salarios.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ejecutar esa pol\u00edtica antipopular fue necesario reforzar la coalici\u00f3n de las clases dominantes. Desde este punto de vista, la dictadura correspondi\u00f3 a una ratificaci\u00f3n del compromiso de 1837 entre la burgues\u00eda y la oligarqu\u00eda latifundista-mercantil. Esto qued\u00f3 claro al renunciar la burgues\u00eda a una reforma agraria efectiva, que hiriese el r\u00e9gimen actual de la propiedad de la tierra. La reforma agraria aprobada por el gobierno militar se ha limitado al intento de crear mejores condiciones para el desarrollo agr\u00edcola mediante la concentraci\u00f3n de las inversiones y la formaci\u00f3n de fondos para la asistencia t\u00e9cnica, dejando las expropiaciones para los casos cr\u00edticos de conflicto por la posesi\u00f3n de la tierra. Se trata, en suma, de intensificar en el campo el proceso de capitalizaci\u00f3n que, por otra parte, adem\u00e1s de exigir un plazo largo, no pudo realizarse en gran escala, en virtud de la recesi\u00f3n global de las inversiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario, empero, tener presente que no fue la necesidad de respaldo la \u00fanica causa de esta situaci\u00f3n. La contenci\u00f3n salarial est\u00e1 vinculada, por un lado, al car\u00e1cter agudo que ten\u00eda para la burgues\u00eda el alza de los precios agr\u00edcolas, puesto que \u00e9stos ya no pueden repercutir normalmente sobre el costo de la producci\u00f3n industrial. Por otra parte, la dictadura militar pas\u00f3 a ejercer una estrecha vigilancia sobre el comportamiento de los precios agr\u00edcolas, y los mantuvo coercitivamente en un nivel tolerable para la industria. Finalmente, la raz\u00f3n determinante para el restablecimiento integral de 1937 es el desinter\u00e9s relativo de la gran burgues\u00eda por una dinamizaci\u00f3n efectiva del mercado interno brasile\u00f1o. Volveremos luego a este punto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro aspecto de la actuaci\u00f3n realizada por la dictadura militar consisti\u00f3 en la creaci\u00f3n de est\u00edmulos y atractivos a las inversiones extranjeras, principalmente de Estados Unidos. Mediante la revocaci\u00f3n de limitaciones a la acci\u00f3n del capital extranjero, como las que se establec\u00edan en la ley de exportaci\u00f3n de utilidades, la concesi\u00f3n de privilegios a ciertos grupos, como pas\u00f3 con la Hanna Corporation, y la firma de un acuerdo de garant\u00edas a las inversiones norteamericanas, se trat\u00f3 de atraer al pa\u00eds esos capitales. Simult\u00e1neamente, restringiendo el cr\u00e9dito a la producci\u00f3n (lo que lleva a las empresas a buscar el sost\u00e9n del capital extranjero o ir a la quiebra, cuando son compradas a bajo precio por los grupos internacionales), estimulando la llamada \u201cdemocratizaci\u00f3n del capital\u201d (lo que en la fase de estancamiento implica facilitar al \u00fanico sector fuerte de la econom\u00eda, el extranjero, el acceso a por lo menos parte del control de las empresas), creando fondos estatales o privados de financiamiento basados en empr\u00e9stitos externos, tributando fuertemente la hoja de salarios de las empresas (lo que las obliga a renovar su tecnolog\u00eda a fin de reducir la participaci\u00f3n del trabajo y buscar la asociaci\u00f3n con capitales extranjeros), el gobierno militar promueve la integraci\u00f3n acelerada de la industria nacional a la norteamericana. El instrumento principal para alcanzar este objetivo fue el \u201cPrograma de Acci\u00f3n Econ\u00f3mica del gobierno\u201d, elaborado por la gesti\u00f3n de Castelo Branco para el per\u00edodo 1964-1966. Para atraer a los inversionistas extranjeros, sin embargo, el argumento principal que esgrimi\u00f3 el gobierno fue la baja de los costos de producci\u00f3n en el pa\u00eds, obtenida por la contenci\u00f3n de las reivindicaciones de la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica de integraci\u00f3n al imperialismo tiene un doble efecto: aumentar la capacidad productiva de la industria gracias al impulso que da a las inversiones y a la racionalizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, y, en virtud de esta \u00faltima, acelerar el desequilibrio existente entre el crecimiento industrial y la creaci\u00f3n de empleos por la industria. No se trata, como vimos, s\u00f3lo de reducir la oferta de empleos para los nuevos contingentes que llegan anualmente, en la proporci\u00f3n de un mill\u00f3n, al mercado de trabajo: implica tambi\u00e9n la reducci\u00f3n de la participaci\u00f3n de la mano de obra ya en actividad, lo que aumenta fuertemente la incidencia del desempleo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La integraci\u00f3n imperialista subraya, pues, la tendencia del capitalismo industrial brasile\u00f1o, que lo vuelve incapaz de crear mercados en la proporci\u00f3n de su desarrollo y, m\u00e1s a\u00fan, en t\u00e9rminos relativos lo impulsa a restringir tales mercados. Se trata de una agudizaci\u00f3n de la ley general de acumulaci\u00f3n capitalista, es decir, la absolutizaci\u00f3n de la tendencia al pauperismo, que lleva al estrangulamiento de la propia capacidad productiva del sistema, ya evidenciada por los altos \u00edndices de \u201ccapacidad ociosa\u201d verificados en la industria brasile\u00f1a aun en su fase de mayor expansi\u00f3n. La marcha de esa contradicci\u00f3n fundamental del capitalismo brasile\u00f1o lo lleva a la m\u00e1s total irracionalidad, es decir, a expandir la producci\u00f3n mientras restringe cada vez m\u00e1s la posibilidad de crear para ella un mercado nacional, con lo cual comprime los niveles internos de consumo y aumenta constantemente el ej\u00e9rcito industrial de reserva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta contradicci\u00f3n no es propia del capitalismo brasile\u00f1o, sino que es com\u00fan al capitalismo en general. En los pa\u00edses capitalistas centrales, sin embargo, su incidencia ha sido contrarrestada de dos maneras: con el ajuste del proceso tecnol\u00f3gico a las condiciones propias de su mercado de trabajo y con la incorporaci\u00f3n de mercados externos (entre ellos, el mismo Brasil) a sus econom\u00edas. La irracionalidad del desarrollo capitalista en Brasil deriva precisamente de la imposibilidad en que se encuentra para controlar su proceso tecnol\u00f3gico, ya que la tecnolog\u00eda es para \u00e9l un producto de importaci\u00f3n \u2014y su incorporaci\u00f3n est\u00e1 condicionada por factores aleatorios como la posici\u00f3n de la balanza comercial y los movimientos externos de capital\u2014, y tambi\u00e9n deriva de las circunstancias particulares que el pa\u00eds debe enfrentar para, repitiendo lo que hicieron los sistemas m\u00e1s antiguos, buscar en el exterior la soluci\u00f3n al problema del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pr\u00e1cticamente esto se traduce, en primer lugar, en el impulso de la econom\u00eda brasile\u00f1a hacia el exterior, en el af\u00e1n de compensar con la conquista de mercados ya formados, principalmente en Latinoam\u00e9rica, su incapacidad para ampliar el mercado interno. Esta forma del imperialismo conduce, sin embargo, a un subimperialismo. En efecto, no le es posible a la burgues\u00eda brasile\u00f1a competir en mercados ya repartidos por los monopolios norteamericanos, y el fracaso de la pol\u00edtica externa independiente de Quadros y Goulart lo demuestra. Por otra parte, esa burgues\u00eda depende para el desarrollo de su industria de una tecnolog\u00eda cuya creaci\u00f3n es privativa de dichos monopolios. No le queda, pues, sino la alternativa de ofrecer a \u00e9stos una sociedad en el proceso mismo de producci\u00f3n en Brasil, y argumentar con las extraordinarias posibilidades de ganancias que la contenci\u00f3n coercitiva del nivel salarial de la clase obrera contribuye a crear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El capitalismo brasile\u00f1o se ha orientado, as\u00ed, hacia un desarrollo monstruoso, puesto que llega a la etapa imperialista antes de haber logrado el cambio global de la econom\u00eda nacional y en una situaci\u00f3n de dependencia creciente frente al imperialismo internacional. La consecuencia m\u00e1s importante de este hecho es que, al rev\u00e9s de lo que pasa con las econom\u00edas capitalistas centrales, el subimperialismo brasile\u00f1o no puede convertir la expoliaci\u00f3n que pretende realizar en el exterior en un factor de elevaci\u00f3n del nivel de vida interno, capaz de amortiguar el \u00edmpetu de la lucha de clases; por el contrario, por la necesidad que experimenta de proporcionar un sobrelucro a su socio mayor norteamericano, tiene que agravar violentamente la explotaci\u00f3n del trabajo en el marco de la econom\u00eda nacional, en un esfuerzo por reducir sus costos de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata, en fin, de un sistema que ya no es capaz de atender a las aspiraciones de progreso material y de libertad pol\u00edtica que hoy movilizan a las masas brasile\u00f1as. Inversamente, tiende a subrayar sus aspectos m\u00e1s irracionales, encauzando cantidades crecientes del excedente econ\u00f3mico hacia el sector improductivo de la industria b\u00e9lica y aumentando, por la necesidad de absorber parte de la mano de obra desempleada, sus efectivos militares. No crea, de esta manera, tan s\u00f3lo las premisas para su expansi\u00f3n hacia el exterior: refuerza tambi\u00e9n internamente el militarismo, destinado a afianzar la dictadura abierta de clase que la burgues\u00eda se ha visto en la contingencia de implantar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Revoluci\u00f3n y lucha de clase<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Es en esta perspectiva que se ha de determinar el verdadero car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n brasile\u00f1a. Por supuesto, nos referimos aqu\u00ed a un proceso venidero, ya que hablar de \u00e9l como de algo existente, en la fase contrarrevolucionaria que atraviesa el pa\u00eds, no tiene sentido. Identificar esa revoluci\u00f3n con el desarrollo capitalista es una falacia similar a la de la imagen de una burgues\u00eda antiimperialista y antifeudal. El desarrollo industrial capitalista fue, en realidad, lo que prolong\u00f3 en Brasil la vida del viejo sistema semicolonial de exportaci\u00f3n. Su desarrollo, en lugar de liberar al pa\u00eds del imperialismo, lo vincul\u00f3 a \u00e9ste a\u00fan m\u00e1s estrechamente y acab\u00f3 por conducirlo a la presente etapa subimperialista, que corresponde a la imposibilidad definitiva de un desarrollo capitalista aut\u00f3nomo en Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noci\u00f3n de una \u201cburgues\u00eda nacional\u201d de poco alcance, capaz de realizar las tareas que la burgues\u00eda monopolista no llev\u00f3 a cabo, no resiste, a su vez, el menor an\u00e1lisis. No se trata solamente de se\u00f1alar que los intereses primarios de esos estratos burgueses son los de cualquier burgues\u00eda, es decir, la preservaci\u00f3n del sistema contra toda amenaza proletaria, como lo demostr\u00f3 su respaldo al golpe militar de 1964. Se trata, principalmente, de ver que la actuaci\u00f3n pol\u00edtica de la llamada \u201cburgues\u00eda nacional\u201d expresa su rezago econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico y corresponde a una posici\u00f3n reaccionaria, aun en relaci\u00f3n con el desarrollo capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El motor del desarrollo est\u00e1 constituido, sin lugar a dudas, por la industria de bienes intermedios y de equipos, es decir, aquel sector donde reina soberana la burgues\u00eda monopolista asociada a los grupos extranjeros. Son las necesidades propias de tal sector las que impulsaron al capitalismo brasile\u00f1o hacia la etapa subimperialista, \u00fanico camino que encontr\u00f3 el sistema para seguir con su desarrollo. A esta alternativa, la \u201cburgues\u00eda nacional\u201d s\u00f3lo puede contraponer una demagogia nacionalista y populista que apenas encubre su incapacidad para hacer frente a los problemas planteados por el desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La prueba de ello est\u00e1 en que, a pesar de la fuerza que los sectores medios y peque\u00f1os de la burgues\u00eda disfrutaron en el per\u00edodo de Goulart, gracias a que sus representantes ideol\u00f3gicos ocupaban la mayor\u00eda de los puestos oficiales, no lograron encontrar una salida para la crisis econ\u00f3mica que se avecinaba. Por el contrario, a medida que la evoluci\u00f3n de la crisis se traduc\u00eda en el incremento de las reivindicaciones populares y en la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica, esos sectores se sumergieron en la perplejidad y el p\u00e1nico, hasta el punto de entregar, sin resistencia, a la burgues\u00eda monopolista el liderazgo que ten\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica subimperialista de la gran burgues\u00eda, con su intento de compensar la ca\u00edda de las ventas internas con la expansi\u00f3n exterior, no ha podido, sin embargo, aprovechar a la llamada \u201cburgues\u00eda nacional\u201d, la cual, en medio de quiebras y suspensiones de pagos se vio empujada a una situaci\u00f3n desesperada. Aprovech\u00e1ndose de las dificultades encontradas para ejecutar la pol\u00edtica subimperialista (dificultades determinadas en gran parte por el esfuerzo de guerra norteamericano en Vietnam y los cambios de la pol\u00edtica argentina posteriores al golpe militar de 1966), esta burgues\u00eda maniobr\u00f3 para introducir modificaciones en la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno, a fin de aliviar su situaci\u00f3n. Tales modificaciones se cifran, principalmente, en una liberaci\u00f3n del cr\u00e9dito oficial, que si se realizara sin una correspondiente liberalizaci\u00f3n de los salarios, agravar\u00eda a\u00fan m\u00e1s la explotaci\u00f3n de la clase obrera, y si se completara con la liberalizaci\u00f3n salarial, restaurar\u00eda el&nbsp;<em>impasse&nbsp;<\/em>de 1963 que condujo a la implantaci\u00f3n de la dictadura militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente, pues, que la b\u00fasqueda de soluciones intermedias, basadas en los intereses de los sectores burgueses m\u00e1s d\u00e9biles, resulta impracticable o es susceptible de conducir, en un plazo m\u00e1s o menos corto, a la clase obrera y dem\u00e1s grupos asalariados a una situaci\u00f3n peor que aqu\u00e9lla en la que se encuentran. Hay que recalcar que esto no ser\u00eda posible sin un endurecimiento todav\u00eda mayor de los aparatos de represi\u00f3n y un agravamiento del car\u00e1cter parasitario que tienden a asumir esos sectores burgueses con relaci\u00f3n al Estado. En otras palabras, una pol\u00edtica econ\u00f3mica peque\u00f1oburguesa, en las condiciones vigentes en Brasil, muy probablemente exigir\u00eda la implantaci\u00f3n de un verdadero r\u00e9gimen fascista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, sin embargo, no se estar\u00eda dando soluci\u00f3n al problema del desarrollo econ\u00f3mico, que no puede ser logrado, como pretende la \u201cburgues\u00eda nacional\u201d, obstaculizando la incorporaci\u00f3n del progreso tecnol\u00f3gico extranjero y estructurando la econom\u00eda con base en unidades de baja capacidad productiva. Para las grandes masas del pueblo, el problema est\u00e1, inversamente, en una organizaci\u00f3n econ\u00f3mica que no s\u00f3lo admita la incorporaci\u00f3n del proceso tecnol\u00f3gico y la concentraci\u00f3n de las unidades productivas, sino que las aceleren, sin que ello implique agravar la explotaci\u00f3n del trabajo en el marco nacional y subordinar definitivamente la econom\u00eda brasile\u00f1a al imperialismo. Todo est\u00e1 en lograr una organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n que permita el pleno aprovechamiento del excedente creado, vale decir, que aumente la capacidad de empleo y producci\u00f3n dentro del sistema y eleve los niveles de salario y de consumo. Como esto no es posible en el marco del sistema capitalista, no le queda al pueblo brasile\u00f1o sino un camino: el ejercicio de una pol\u00edtica obrera, de lucha por el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A quienes niegan a la clase obrera de Brasil la madurez necesaria para ello, el an\u00e1lisis de la dial\u00e9ctica del desarrollo capitalista del pa\u00eds ofrece una rotunda respuesta. Han sido, en efecto, las masas trabajadoras las que, con su movimiento propio e independiente de las consignas reformistas que recib\u00edan de sus directivas, han hecho crujir las articulaciones del sistema y determinado sus l\u00edmites. Llevando adelante sus reivindicaciones econ\u00f3micas, que han repercutido en los costos de producci\u00f3n industrial, y atray\u00e9ndose la solidaridad de las clases explotadas en un vasto movimiento pol\u00edtico, el proletariado ha agudizado la contradicci\u00f3n surgida entre la burgues\u00eda y la oligarqu\u00eda terrateniente-mercantil e impedido a la primera el recurso a las inversiones extranjeras, forz\u00e1ndola a buscar el camino del desarrollo aut\u00f3nomo. Si al final la pol\u00edtica burguesa no condujo sino a la capitulaci\u00f3n y, m\u00e1s que a esto, a la reacci\u00f3n, es porque en verdad ya no existe para la burgues\u00eda la posibilidad de conducir a la sociedad brasile\u00f1a hacia formas superiores de organizaci\u00f3n y de progreso material.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verdadero estado de guerra civil implantado en Brasil por las clases dominantes, del cual la dictadura militar es expresi\u00f3n, no puede ser superado mediante f\u00f3rmulas de compromiso con algunos estratos burgueses. La inanidad de esos compromisos, frente a la marcha implacable de las contradicciones que plantea el desarrollo del sistema, impulsa necesariamente a la clase obrera a las trincheras de la revoluci\u00f3n. Por otra parte, el car\u00e1cter internacional que la burgues\u00eda subimperialista pretende imprimir a su explotaci\u00f3n identifica la lucha de clase del proletariado brasile\u00f1o con la guerra antiimperialista que se libra en el continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s que una redemocratizaci\u00f3n y una renacionalizaci\u00f3n, el contenido de la sociedad que surgir\u00e1 de ese proceso ser\u00e1 el de una democracia nueva y de una nueva econom\u00eda, abiertas a la participaci\u00f3n de las masas y vueltas hacia la satisfacci\u00f3n de sus necesidades. En ese marco, los estratos inferiores de la burgues\u00eda encontrar\u00e1n, si quieren, y con car\u00e1cter transitorio, un papel que desempe\u00f1ar. Crear ese marco y dirigir su evoluci\u00f3n es, sin embargo, una tarea que ning\u00fan reformismo podr\u00e1 sustraer a la iniciativa de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>V\u00e9ase, como expresi\u00f3n m\u00e1s acabada de esta tendencia, la obra de Celso Furtado,&nbsp;<em>A pr\u00e9revolu\u00e7\u00e3o brasileira<\/em>, R\u00edo de Janeiro, s. e., 1962.<\/li><li>Seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Get\u00falio Vargas, entidad semioficial, el producto nacional bruto de Brasil present\u00f3 las siguientes variaciones: 1956-1961, 7%; 1962, 5,4%; 1963, 1,6%; y 1964, 3%. En 1965 el PNB present\u00f3 sensible recuperaci\u00f3n, aumentando en un 5%, pero la producci\u00f3n industrial propiamente dicha disminuy\u00f3 casi en la misma proporci\u00f3n. S\u00f3lo a partir de 1967 la econom\u00eda brasile\u00f1a entr\u00f3 en una fase de recuperaci\u00f3n.<\/li><li>La refutaci\u00f3n m\u00e1s radical de la tesis del dualismo estructural la hizo Andr\u00e9 Gunder Frank en su&nbsp;<em>Capitalism and Underdevelopment in Latin America<\/em>, Nueva York, Monthly Review Press, 1967<em>.<\/em><\/li><li>Datos proporcionados por la revista de la Confederaci\u00f3n Nacional de la Industria del Brasil,&nbsp;<em>Desenvolvimento &amp; Conjuntura<\/em>, R\u00edo de Janeiro, marzo de 1965.<\/li><li>Ministerio de Planeamiento y Coordinaci\u00f3n Econ\u00f3mica de Brasil,&nbsp;<em>Programa de A\u00e7\u00e3o Econ\u00f4mica do Gov\u00earno<\/em>,&nbsp;<em>1964-1966<\/em>,&nbsp;<em>op. cit.<\/em>, pp. 120-121. A continuaci\u00f3n, el documento se\u00f1ala expl\u00edcitamente: \u201cSi el pa\u00eds no logra invertir en un futuro pr\u00f3ximo la tendencia desfavorable de la capacidad para importar de los \u00faltimos a\u00f1os, tal vez sea necesario racionar las importaciones m\u00e1s all\u00e1 del mencionado margen de 30%, con lo que se comprometer\u00eda no solamente la tasa de desarrollo econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n la de la producci\u00f3n corriente\u201d.<\/li><li>Los datos sobre las inversiones norteamericanas en Latinoam\u00e9rica y en Brasil fueron suministrados por el Departamento de Comercio de Estados Unidos, en su publicaci\u00f3n&nbsp;<em>U. S. Investments in the Latin American Economy<\/em>, 1957.<\/li><li>Principalmente porque las empresas y los accionistas extranjeros dependen de las divisas producidas por la exportaci\u00f3n para remitir sus ganancias al exterior.<\/li><li>La tasa de inflaci\u00f3n se aceler\u00f3 en 1959, pasando del promedio anual de 20% que presentara entre 1951-1958 a 52%. Despu\u00e9s de atenuarse en 1960, aument\u00f3 progresivamente hasta alcanzar el 81% en 1963.<\/li><li>Tomando como base el \u00edndice oficial del costo de vida, el Departamento Intersindical de Estad\u00edsticas y Estudios Socio-Econ\u00f3micos (DIEESE) de S\u00e3o Paulo demostr\u00f3 que en los primeros a\u00f1os del r\u00e9gimen militar, y frente a alzas del costo de la vida de 86% y 45,5%, respectivamente, los salarios aumentaron s\u00f3lo en 83% en 1964 y 40% en 1965. En este \u00faltimo a\u00f1o la reducci\u00f3n del poder adquisitivo real del salario obrero fue del orden del 15,3%.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-d38beffb\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-0a701861-9449-4a14-bead-888014b4dcfe\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1970\/01\/13-Subdesarrollo-y-Revolucio\u0301n.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Subdesarrollo y Revolucio\u0301n<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-0165e2cc\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-90723de6\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-af9b251d\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-eb8c8932-e953-4718-84f0-eb276904ce24\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/13-sinistra_rivoluzionaria_brasiliana.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sinistra_rivoluzionaria_brasiliana<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-f46d95dd\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-7bc95593\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-5a823f63\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-efd85982-c2af-4327-85f9-9f840c616a9d\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/13-caracter-revolucion-brasil.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Caracter-revolucion-brasil<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Subdesarrollo y Revoluci\u00f3n, M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 12\u00aa edici\u00f3n, 1985, pp. 79-105. En 1970, la revista cubana Pensamiento Cr\u00edtico public\u00f3 esta secci\u00f3n del cap\u00edtulo 2 y, posteriormente, se reimprimi\u00f3 en una antolog\u00eda de&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1992,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[23,18,77],"class_list":["post-1182","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-23","tag-articulos","tag-brasil"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1182"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3357,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1182\/revisions\/3357"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1992"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}