{"id":1188,"date":"1970-01-14T06:10:48","date_gmt":"1970-01-14T06:10:48","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1188"},"modified":"2022-03-16T05:12:09","modified_gmt":"2022-03-16T05:12:09","slug":"el-desarrollo-industrial-dependiente-y-la-crisis-del-sistema-de-dominacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1188","title":{"rendered":"El desarrollo industrial dependiente y la crisis del sistema de dominaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"930\" height=\"523\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/1602082519263casaEst-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1988\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/1602082519263casaEst-edited.jpg 930w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/1602082519263casaEst-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/1602082519263casaEst-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/1602082519263casaEst-edited-600x337.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 930px) 100vw, 930px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1976, pp. 55-85. La primera versi\u00f3n se redact\u00f3 en diciembre de 1970 y existe una edici\u00f3n mimeografiada de 1972, Centro de Estudios Socio-Econ\u00f3micos (CESO) de la Universidad de Chile. El trabajo fue publicado en la revista Marxismo y Revoluci\u00f3n n. 1, Santiago de Chile, julio-septiembre de 1973 [PDF]. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Son muchos los factores que pueden explicar la victoria de Salvador Allende, candidato de la coalici\u00f3n de partidos, marxistas y socialdem\u00f3cratas denominada Unidad Popular, en las elecciones presidenciales chilenas de 1970. Sin embargo, el estrecho margen que obtuvo Allende sobre sus contrincantes <sup>1<\/sup>&nbsp;y que le permiti\u00f3 llegar a la presidencia con poco m\u00e1s de la tercera parte de los votos emitidos, ha llevado a que diversos observadores y dirigentes pol\u00edticos pusieran el acento en lo que consideran un error de c\u00e1lculo de las clases dominantes: sobreestimando sus fuerzas, \u00e9stas se habr\u00edan dado el lujo de dividirse ante un adversario que promet\u00eda reformas profundas en las estructuras econ\u00f3micas y pol\u00edticas del pa\u00eds, destinadas a abrir camino a la implantaci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Unidad Popular no ha visto nunca con buenos ojos esa interpretaci\u00f3n. En particular, el partido comunista considera que no hace justicia a la tenacidad con que el PC persigui\u00f3 la unificaci\u00f3n de las fuerzas electorales de izquierda, enfrent\u00e1ndose a las innumerables dificultades que siguieron a la derrota sufrida por el FRAP <sup>2<\/sup>. Ser\u00eda injusto en efecto negarle al PC el m\u00e9rito de haber sido el gran constructor de la Unidad Popular, gracias a su realismo pol\u00edtico y su flexibilidad t\u00e1ctica. M\u00e1s que injusto, ser\u00eda poco serio no ver que la unificaci\u00f3n de las fuerzas electorales de izquierda represent\u00f3 un factor decisivo para el triunfo logrado en 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la pol\u00edtica no se decide exclusivamente, y ni siquiera primariamente, en el plano de lo pol\u00edtico. Por muy correcta que fuera la t\u00e1ctica adoptada por la izquierda en aquella coyuntura, no pod\u00eda conducir a buenos resultados si no se hubieran producido, en el curso de los a\u00f1os precedentes, y particularmente a partir de 1967, dos fen\u00f3menos sociales de gran significaci\u00f3n: el marcado ascenso del movimiento de masas en la ciudad y en el campo y la crisis del bloque de clases dominantes, que impidieron que \u00e9ste opusiera un adversario \u00fanico a la Unidad Popular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esos dos fen\u00f3menos, el ascenso del movimiento popular y la crisis del bloque de clases dominantes, no eran hechos independientes. Por el contrario, se relacionaban de manera estrecha, tanto porque el avance de las masas trabajadoras introduc\u00eda una confusi\u00f3n creciente en las filas de las dem\u00e1s clases, cuanto porque las contradicciones y conflictos que all\u00ed se verificaban abr\u00edan brechas en el sistema de contenci\u00f3n del movimiento de masas, que permit\u00edan a \u00e9ste realizar nuevos progresos. Una brecha important\u00edsima, que ser\u00eda ampliamente aprovechada por las fuerzas populares, fue precisamente la que proporcionaron las elecciones presidenciales de 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estudio sistem\u00e1tico de este proceso est\u00e1 todav\u00eda por hacerse <sup>3<\/sup>&nbsp;y no es nuestra intenci\u00f3n acometerlo aqu\u00ed. Pretendemos tan s\u00f3lo se\u00f1alar algunas direcciones de investigaci\u00f3n, capaces de dilucidar el fen\u00f3meno de resquebrajamiento del bloque de clases dominantes. En este sentido, nos preocupamos primero de indicar la base objetiva sobre la cual se desarrollaron las contradicciones m\u00e1s significativas en el seno de ese bloque: las que ata\u00f1en a las capas burguesas que tienen asiento en el sector industrial. En seguida nos ocuparemos brevemente de algunas de las condiciones propiamente pol\u00edticas que, incidiendo sobre la peque\u00f1a burgues\u00eda, contribuyeron a precipitar la descomposici\u00f3n de la alianza de clases en que se basa el sistema de dominaci\u00f3n en Chile.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfEstancamiento o diversificaci\u00f3n industrial?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Un an\u00e1lisis detenido de las corrientes burguesas que se agruparon tras las candidaturas de Alessandri y Tomic, en la campa\u00f1a electoral de 1970, nos mostrar\u00eda profundas diferencias en las soluciones por ellas planteadas, particularmente en lo que se refiere a la pol\u00edtica econ\u00f3mica. Al conservadurismo de Alessandri, reflejo de la imposibilidad en que \u00e9ste se encontraba para definirse en un sentido preciso sin herir los intereses heterog\u00e9neos de su base social, se contrapon\u00eda, con Tomic, una toma de posici\u00f3n radicalmente reformista y antimonop\u00f3lica, que, permiti\u00e9ndole atraerse la simpat\u00eda de amplios sectores de la mediana y peque\u00f1a burgues\u00eda (con lo que se constituy\u00f3 en competidor directo de Allende), le vali\u00f3 la desconfianza del gran capital nacional y extranjero. Nuestro prop\u00f3sito inicial es el de mostrar c\u00f3mo esas diferencias se pueden explicar en una amplia medida por el proceso mismo de acumulaci\u00f3n de capital o de desarrollo capitalista que tuvo lugar en la industria chilena, en el curso de la d\u00e9cada pasada, el cual condujo a una diferenciaci\u00f3n creciente entre los estratos burgueses y los llev\u00f3 a encarar soluciones pol\u00edticas divergentes en 1970.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro punto de partida debe ser el de indagar hasta qu\u00e9 punto se verific\u00f3 realmente un desarrollo industrial en ese periodo. Tomadas globalmente, las estad\u00edsticas disponibles no s\u00f3lo son desfavorables al crecimiento de la econom\u00eda chilena, as\u00ed como de su sector industrial, sino que indican adem\u00e1s un proceso de desaceleraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_01.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, estos datos encubren una desaceleraci\u00f3n mucho m\u00e1s fuerte que la que se podr\u00eda suponer a lo largo de la d\u00e9cada de 1960, s\u00f3lo interrumpida por la coyuntura excepcional de los a\u00f1os 1965 y 1966:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_02.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hace visible a primera vista que la desaceleraci\u00f3n del sector industrial, aun considerando las cifras gubernamentales (m\u00e1s elevadas que las que proporciona el sector privado), ha sido mucho m\u00e1s fuerte que la que caracteriz\u00f3 a la econom\u00eda en su conjunto. De hecho, confront\u00e1ndolo con la tasa anual de crecimiento demogr\u00e1fico (que el \u00faltimo censo fij\u00f3 en 1.9 para la d\u00e9cada de 1960), el crecimiento de la producci\u00f3n industrial ha sido insignificante a partir de 1967.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la contracci\u00f3n del ritmo de expansi\u00f3n industrial no afecta igualmente a los distintos sectores y ramas que constituyen la industria manufacturera. Los datos para el periodo 1960-67 muestran que, frente a una tasa de crecimiento anual del valor agregado del sector industrial del 6.8%, el subsector de bienes de consumo (alimentos, bebidas, calzado y ropa, etc\u00e9tera) aument\u00f3 s\u00f3lo en un 3.3%, el de bienes intermedios (textiles, papel y celulosa, industrias qu\u00edmicas, derivados de petr\u00f3leo y carb\u00f3n, minerales no met\u00e1licos, productos met\u00e1licos b\u00e1sicos, etc\u00e9tera) lo hizo en un 6.6% y el de las industrias metalmec\u00e1nicas (productos met\u00e1licos, maquinarias, material de transporte) se increment\u00f3 a una tasa de 13.4%&nbsp;<sup>4<\/sup>. Esta tendencia se mantuvo en los dos \u00faltimos a\u00f1os del periodo, como se observa en el cuadro III.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_03.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n de las ramas que integran los tres subsectores para el periodo 1960-67 se puede ver en el cuadro IV.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_04.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las dos tendencias se\u00f1aladas \u2014la ca\u00edda del ritmo de crecimiento industrial y la desigualdad en la evoluci\u00f3n de los subsectores y ramas de la industria\u2014 requieren una explicaci\u00f3n. Conviene tener claro que el comportamiento de la industria no es aut\u00f3nomo y se ve fuertemente influido por la situaci\u00f3n de los dem\u00e1s sectores, principalmente el agropecuario y el externo, as\u00ed como por un conjunto de factores que no consideramos aqu\u00ed, como la distribuci\u00f3n del ingreso. Por esta raz\u00f3n, cualquier pretensi\u00f3n nuestra de intentar una respuesta global carecer\u00eda de base. Sin embargo, trataremos de ver c\u00f3mo la situaci\u00f3n y la estructura propias del mismo sector responden en una amplia medida a las tendencias observadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estancamiento de la industria chilena afecta particularmente a la producci\u00f3n de bienes de consumo y a las llamadas industrias de bienes intermedios que producen para ella, como la textil (lo que constituye el sector de bienes de consuno propiamente dicho), por lo que se ha dado en hablar de \u201cagotamiento de la industria sustitutiva de importaciones\u201d. Cabe preguntarse si ese agotamiento es efectivo para todos los estratos del mercado consumidor o si afecta preferentemente a aquellos de bajos ingresos. Independientemente de la situaci\u00f3n de la gran masa consumidora (que puede analizarse a trav\u00e9s de los \u00edndices relativos a distribuci\u00f3n del ingreso, salarios reales y ocupaci\u00f3n) <sup>5<\/sup>, el crecimiento de las industrias metalmec\u00e1nicas y de bienes intermedios a ellas vinculadas indica que esto \u00faltimo es lo que ocurre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, estas \u00faltimas s\u00f3lo podr\u00edan presentar altos \u00edndices de crecimiento bajo tres supuestos:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>a] Si producen m\u00e1quinas y equipos industriales para una industria de bienes de consumo capaz de absorberlos, es decir, din\u00e1mica;<\/li><li>b] Si producen para la exportaci\u00f3n;<\/li><li>c] Si producen ellas mismas y de manera directa para un mercado consumidor din\u00e1mico.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los tres casos, el de menor validez para Chile es el segundo, es decir, la producci\u00f3n para la exportaci\u00f3n. En efecto, la exportaci\u00f3n de bienes manufacturados no lleg\u00f3 al 5% del valor bruto de la producci\u00f3n industrial en la d\u00e9cada del 60, y est\u00e1 limitada a unos cinco rubros. De \u00e9stos, dos (productos semielaborados de fierro y acero) presentaron una tendencia constante a la baja; hubo expansi\u00f3n tan s\u00f3lo en los semielaborados de cobre, la harina de pescado y la celulosa de papel. <sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hip\u00f3tesis de que se produzca para una industria de bienes de consumo din\u00e1mica tampoco puede explicar el crecimiento anotado. No se trata s\u00f3lo de que la situaci\u00f3n de la industria de bienes de consumo est\u00e1 lejos de ser din\u00e1mica y tiende por el contrario al estancamiento; en efecto, ese estancamiento podr\u00eda estar encubriendo transformaciones internas del sector, es decir, la sustituci\u00f3n de empresas peque\u00f1as y de baja tecnificaci\u00f3n por empresas mayores, de nivel m\u00e1s elevado y susceptibles, pues, de incorporar maquinaria y equipo. Se trata b\u00e1sicamente de la estructura misma del sector de bienes intermedios y metalmec\u00e1nicos, en el cual la producci\u00f3n de maquinaria industrial es reducida, lo que convierte al mismo sector en productor de bienes de consumo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, sin que los dem\u00e1s casos dejen de tener vigencia para la explicaci\u00f3n que buscamos, el crecimiento de las industrias metalmec\u00e1nicas y conexas se debe esencialmente&nbsp;<em>a la expansi\u00f3n de la producci\u00f3n de art\u00edculos suntuarios<\/em>&nbsp;<sup>7<\/sup>. El cuadro siguiente nos muestra que esto es as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_05.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una producci\u00f3n tal conlleva necesariamente una estructura de consumo que la sustente. Es significativa, en este sentido, la evoluci\u00f3n del gasto en consumo privado que se observa a lo largo de la d\u00e9cada; en lo que a bienes industriales se refiere.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_06.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1alamos ya, entre los factores que explican esa evoluci\u00f3n de la demanda privada de bienes industriales, algunos elementos que apuntan al deterioro de la capacidad de consumo de la poblaci\u00f3n de bajos ingresos. Convendr\u00e1 aqu\u00ed tener presente que la mejora relativa de los sueldos en el ingreso total, anteriormente observada, encuentra desigualdades significativas dentro del grupo \u201cempleados\u201d, y tambi\u00e9n a\u00f1adir que la evoluci\u00f3n de los ingresos percibidos por los trabajadores por cuenta propia, que hab\u00eda sido relativamente favorable hasta 1965, comienza a descender desde entonces. <sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00f1adamos por \u00faltimo, que la din\u00e1mica de la inversi\u00f3n privada en Chile muestra una clara desproporci\u00f3n entre la formaci\u00f3n de plusval\u00eda y la acumulaci\u00f3n de capital, susceptible de generar un alto nivel de consumo por parte de las clases poseedoras. Es cierto que esto no s\u00f3lo contribuye a crear una demanda interna suntuaria, sino que puede traducirse en gastos de importaci\u00f3n y turismo, as\u00ed como en transferencia de fondos al exterior. Sea como sea, se ha observado que s\u00f3lo un 10% de la plusval\u00eda obtenida por los capitalistas industriales privados se destina a la formaci\u00f3n de capital fijo. <sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablar pues, de \u201cagotamiento de la industrializaci\u00f3n sustitutiva de importaciones\u201d parece totalmente inadecuado. Lo que se estar\u00eda verificando ser\u00eda la orientaci\u00f3n de la producci\u00f3n industrial hacia la atenci\u00f3n de las exigencias de consumo de las capas de ingreso m\u00e1s altas. Esto puede significar una mayor diversificaci\u00f3n industrial, que acarree la implantaci\u00f3n de nuevas ramas de producci\u00f3n (industria automotriz, electrodom\u00e9sticos, etc\u00e9tera), o simplemente la creaci\u00f3n dentro de sectores ya existentes, de l\u00edneas de producci\u00f3n m\u00e1s sofisticadas, gracias sobre todo al recurso a patentes extranjeras que quedan en una amplia medida fuera del alcance de la peque\u00f1a y mediana empresas. Es por ello que, paralelamente al divorcio creciente que se observa entre el aparato de producci\u00f3n y las necesidades de consumo de las amplias masas, se verifica tambi\u00e9n un proceso sostenido de monopolizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La monopolizaci\u00f3n en la industria<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El grado de monopolizaci\u00f3n de la industria chilena es muy alto. Los datos disponibles para las 20 firmas mayores en su rama, en los a\u00f1os 1957 y 1962, muestran que la monopolizaci\u00f3n era una tendencia que se presentaba en casi todas las ramas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_07.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se observar\u00e1 que la tendencia a la monopolizaci\u00f3n es particularmente acentuada en las ramas de alta tecnolog\u00eda (fabricaci\u00f3n de maquinaria y equipos mec\u00e1nicos, maquinaria y accesorios el\u00e9ctricos, fabricaci\u00f3n de material de transporte e industrias varias, que comprenden equipos e instrumentos cient\u00edficos, aparatos \u00f3pticos, relojes, etc\u00e9tera). Sin embargo, se hace sentir tambi\u00e9n de manera significativa en industrias de bienes de consumo, como alimentos y textiles. Est\u00e1 presente incluso en ramas marcadamente artesanales, como la que se refiere al cuero. El caso del papel constituye seguramente una situaci\u00f3n coyuntural, ya que se trata de una rama de alto grado de monopolizaci\u00f3n, puesto que en 1968 operaban all\u00ed s\u00f3lo 9 sociedades an\u00f3nimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acostumbra a tomar como sin\u00f3nimos los t\u00e9rminos de monopolizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n. La confusi\u00f3n es peligrosa: la concentraci\u00f3n corresponde a un proceso de monopolizaci\u00f3n caracterizado por la expansi\u00f3n de un capital dado, con base en su propia reproducci\u00f3n ampliada, y se distingue n\u00edtidamente de otro proceso de monopolizaci\u00f3n, el de la centralizaci\u00f3n en el cual un determinado capital absorbe otros capitales ya formados <sup>10<\/sup>. Esta distinci\u00f3n no tiene un prop\u00f3sito meramente acad\u00e9mico. En las fases expansivas de la industria, el proceso dominante de monopolizaci\u00f3n es el de concentraci\u00f3n, pasando lo inverso en las fases poco din\u00e1micas, en las que, en la imposibilidad de seguir con un proceso de expansi\u00f3n, el capital vuelve hacia atr\u00e1s y crece a expensas de la absorci\u00f3n de capitales menores. Desde el punto de vista de las relaciones que se establecen entre varios estratos que componen la clase burguesa, ello significa que, en las fases de expansi\u00f3n, dichas relaciones son m\u00e1s arm\u00f3nicas que en las de contracci\u00f3n, cuando la amenaza de eliminaci\u00f3n que pesa sobre los estratos m\u00e1s bajos intensifica los conflictos interburgueses.<sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se podr\u00eda leg\u00edtimamente afirmar que Chile se encontrara, a fines de los a\u00f1os sesenta, en una fase de intensa centralizaci\u00f3n del capital, que estimulara la divisi\u00f3n entre los grupos capitalistas. Sin embargo, la p\u00e9rdida de dinamismo del crecimiento industrial (provocada como veremos, por la misma concentraci\u00f3n) permite suponer que las relaciones interburguesas hab\u00edan sufrido un deterioro. Esta suposici\u00f3n se apoya, desde luego, en la disparidad de evoluci\u00f3n de los subsectores y ramas industriales, que llevaba a que la urgencia de hallar salida al estancamiento fuera mayor para el sector de bienes de consumo que para los dem\u00e1s sectores. Hay, sin embargo, otras razones:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>a] La existencia de grupos monop\u00f3licos dentro del mismo sector de bienes de consumo hace a\u00fan m\u00e1s intolerable la situaci\u00f3n de las peque\u00f1as y medianas empresas que all\u00ed operan, pasando lo mismo con aquellas que, en menor proporci\u00f3n, se ubican en los otros sectores;<\/li><li>b] Existen indicios de que, dada la declinaci\u00f3n del ritmo de crecimiento industrial, la econom\u00eda hubiera ya empezado a marchar hacia un proceso de centralizaci\u00f3n;<\/li><li>c] La intervenci\u00f3n del capital extranjero en la industria chilena agravaba las situaciones consideradas en a] y b] como veremos m\u00e1s adelante.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La acci\u00f3n del gran capital afecta de tres maneras a los estratos burgueses m\u00e1s bajos; en el sentido del mercado, en el de la captaci\u00f3n de cr\u00e9ditos y otros flujos de financiamiento, y en el de reparto de la plusval\u00eda generada en la industria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuadro VIII, establecido para el a\u00f1o de 1968, muestra el grado de monopolizaci\u00f3n que el gran capital hab\u00eda impuesto al mercado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_08.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La monopolizaci\u00f3n del cr\u00e9dito por las grandes empresas es tambi\u00e9n un hecho conocido. En 1967, el 58.1% del cr\u00e9dito bancario iba a 2.7% de los tomadores de empr\u00e9stitos (excluido el sector p\u00fablico)&nbsp;<sup>12<\/sup>. Por otra parte, son las empresas extranjeras las que tienen acceso a cr\u00e9ditos del exterior, es decir, las grandes empresas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desigualdad en el reparto de plusval\u00eda aparece claramente cuando se consideran los datos del cuadro IX.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_09.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se observa en los extremos que, mientras el 3% de los establecimientos controlaba el 52% del excedente bruto, al 67% de los establecimientos le tocaba tan s\u00f3lo un 10%. El problema no ser\u00eda tan grave si el monto de la plusval\u00eda que cupiera a las empresas correspondiese de hecho al capital empleado para producirlo. Hay fuertes razones para creer que esto no era as\u00ed, b\u00e1sicamente porque el mayor nivel tecnol\u00f3gico de las grandes empresas les permite obtener bajos costos de producci\u00f3n que, al no acarrear una disminuci\u00f3n correspondiente en los precios o una elevaci\u00f3n de los salarios, se traducen en una plusval\u00eda extraordinaria. En otros t\u00e9rminos, las grandes empresas canalizan hacia s\u00ed un excedente mayor que el que les corresponder\u00eda si sus precios de producci\u00f3n guardasen relaci\u00f3n con sus precios de venta o con el valor de los salarios que pagan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La plusval\u00eda extraordinaria<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuadro anterior muestra que el grado de monopolizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo (ocupaci\u00f3n) por la gran industria es m\u00e1s bajo que el que se refiere a capital y a valor agregado, lo que indica una mayor tecnificaci\u00f3n de la misma. La relaci\u00f3n que guardan el porcentaje de capital y el de excedente bruto parecer\u00eda desmentir la afirmaci\u00f3n de que la plusval\u00eda obtenida es desproporcionada al monto del capital. Sin embargo, es necesario tener presente la subutilizaci\u00f3n de la capacidad instalada, que se calcul\u00f3 en 50% para el conjunto de la industria en 1957 y que se estimaba no inferior a 25% en 1970&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/040_crisis_sistema.html#_edn13\">[13]<\/a>. En cuanto a la tendencia a que los precios de venta se fijen en funci\u00f3n del costo medio de producci\u00f3n y no en funci\u00f3n del de las industrias tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s avanzadas, la misma observaci\u00f3n emp\u00edrica no nos revela diferencias de precios entre los productos de las grandes empresas y los dem\u00e1s (antes muestra que son las empresas peque\u00f1as o artesanales las que venden a precios m\u00e1s bajos) y tampoco indica un proceso generalizado de quiebras en la peque\u00f1a y mediana empresa, que tendr\u00eda necesariamente lugar si las grandes empresas recurrieran a una pol\u00edtica de competencia comercial, es decir, a la baja de sus precios de mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, si admitimos la tesis de que el gran capital canaliza hacia s\u00ed, mediante la plusval\u00eda extraordinaria, una parte desproporcionada de la masa total de plusval\u00eda que se genera en el sector industrial&nbsp;<sup>14<\/sup>, podemos se\u00f1alar dos consecuencias significativas de esa situaci\u00f3n. La primera se refiere a la creaci\u00f3n de una estratificaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que act\u00faa permanentemente en favor del gran capital y estimula el proceso de concentraci\u00f3n; la segunda se refiere a la creaci\u00f3n de condiciones que tienden a agravar la explotaci\u00f3n del trabajo y a debilitar continuamente al mercado consumidor, contribuyendo al estancamiento de las ramas que producen directamente para \u00e9ste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En relaci\u00f3n al primer aspecto, el flujo constante de la plusval\u00eda hacia los grupos m\u00e1s grandes y m\u00e1s tecnificados, tiene como resultado impedir a los dem\u00e1s estratos capitalistas la posibilidad de recuperar el atraso o por lo menos de mantener la brecha inicial que abre la introducci\u00f3n de nueva tecnolog\u00eda en la gran empresa. Al contrario, en la medida en que \u00e9sta empieza a obtener una plusval\u00eda extraordinaria, arranca a los capitalistas m\u00e1s d\u00e9biles una parte de la plusval\u00eda que les correspond\u00eda. Con ello, no s\u00f3lo aumenta su base para promover nuevas inversiones en capital constante, que le permiten ampliar su ventaja, sino que se restringen progresivamente las disponibilidades de los estratos capitalistas m\u00e1s bajos para invertir en ese rengl\u00f3n. Una vez dado el primer paso, se inicia pues un proceso de distorsi\u00f3n del sector, que tiende a agravarse sistem\u00e1ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los grupos capitalistas m\u00e1s d\u00e9biles no les queda sino un recurso para paliar la sangr\u00eda que sufren: descargarla parcialmente sobre la masa trabajadora, aumentando su grado de explotaci\u00f3n y rebajando por tanto el nivel de salarios. Con ello se debilita el poder adquisitivo de la masa consumidora, sobre todo el de los estratos de bajos ingresos, que constituyen por lo general el mercado m\u00e1s inmediato para la producci\u00f3n de la peque\u00f1a y mediana empresas; se tiende as\u00ed al estancamiento del mercado consumidor de bajos ingresos, particularmente grave para estas \u00faltimas (v\u00e9ase cuadro VI).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La compresi\u00f3n salarial en la industria tiene otra implicaci\u00f3n. Por supuesto, beneficia al gran capital, ya que, como se dijo, el nivel de salarios de la gran empresa no se aleja mucho del de las dem\u00e1s (recordemos que, frente a un aumento de la producci\u00f3n industrial por trabajador del 35%, entre 1960-68, se observ\u00f3 s\u00f3lo un aumento del 5%, en el salario medio real&nbsp;<sup>15<\/sup>, y acent\u00faa la disminuci\u00f3n de la participaci\u00f3n de los salarios en el ingreso generado en la industria [v\u00e9ase tambi\u00e9n lo que se se\u00f1ala m\u00e1s adelante sobre el capital extranjero]). Sin embargo, beneficia m\u00e1s a la peque\u00f1a y a la mediana industrias, que emplean mayor cantidad de mano de obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto, que provoca la baja en la participaci\u00f3n de los salarios en el ingreso industrial e implica la utilizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la inflaci\u00f3n como factor de corrosi\u00f3n del salario real, tiene un resultado importante: pese a los conflictos interburgueses que acarrea la concentraci\u00f3n, todas las capas burguesas tienen inter\u00e9s en la misma estructura de distribuci\u00f3n del ingreso, y particularmente aquellas capas de las que se podr\u00eda esperar que apoyaran una pol\u00edtica de redistribuci\u00f3n en favor de los trabajadores, o sea, las capas burguesas bajas. S\u00f3lo en la medida en que se les compensara con otros instrumentos de pol\u00edtica econ\u00f3mica, como el cr\u00e9dito, ser\u00eda posible dar a los peque\u00f1os y medianos industriales condiciones para aceptar un alza generalizada de salarios. Sin embargo, como los instrumentos compensatorios suelen tener efectos inflacionarios, el objetivo pretendido por el alza salarial \u2014la elevaci\u00f3n del salario real\u2014 se ver\u00eda perjudicado. Actuar, pues, sobre la estructura industrial deformada que se crea en los pa\u00edses dependientes mediante instrumentos de efectos indirectos, es decir, v\u00eda mercado o v\u00eda cr\u00e9dito, parece m\u00e1s bien ut\u00f3pico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El capital extranjero en la industria<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dijimos que el capital extranjero ampl\u00eda los fen\u00f3menos se\u00f1alados. Los hechos muestran, en efecto, que s\u00f3lo en una medida muy limitada el comportamiento del capital extranjero y sus consecuencias sobre la econom\u00eda asumen en la industria manufacturera un car\u00e1cter espec\u00edfico; por lo general, se inscriben en el mismo marco de an\u00e1lisis aplicable al gran capital nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un primer hecho a se\u00f1alar es que la penetraci\u00f3n del capital extranjero en la industria chilena est\u00e1 lejos de alcanzar las proporciones que ha adquirido en otros pa\u00edses latinoamericanos, como Brasil, Argentina o M\u00e9xico. Por otra parte, aunque presente un crecimiento sostenido a partir de la posguerra, en Chile la inversi\u00f3n en la industria constituye todav\u00eda un rengl\u00f3n poco significativo de la inversi\u00f3n extranjera total.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Am\u00e9rica Latina la participaci\u00f3n relativa del sector manufacturero en la inversi\u00f3n extranjera total se ha acelerado sobre todo despu\u00e9s de los a\u00f1os cincuenta&nbsp;<sup>16<\/sup>. En este proceso, el motor decisivo fue la inversi\u00f3n norteamericana, por lo dem\u00e1s mayoritaria en el conjunto de la inversi\u00f3n extranjera; la participaci\u00f3n del sector manufacturero en la inversi\u00f3n privada directa norteamericana en Am\u00e9rica Latina pas\u00f3 del 19.1% en 1950 al 20.2% en 1960 y al 32.3% en 1967&nbsp;<sup>17<\/sup>. En Chile, aunque la tendencia sea la misma, es mucho menos acentuada, y disminuye despu\u00e9s de 1955.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_10.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, investigaciones recientes han puesto en evidencia que el aumento de la participaci\u00f3n extranjera es r\u00e1pido sobre todo en las ramas que muestran mayor dinamismo en el periodo 1960-67, como papel y celulosa, caucho, productos met\u00e1licos, maquinaria y accesorios el\u00e9ctricos. Se ha observado tambi\u00e9n que se concentra principalmente en las ramas de alta tecnolog\u00eda, como la fabricaci\u00f3n de maquinaria y equipos. Finalmente, se comprob\u00f3 que el capital extranjero incide b\u00e1sicamente en la esfera de la gran industria: de 160 empresas estudiadas por CORFO, 51.3% pose\u00edan participaci\u00f3n extranjera; en el 23.2% de ellas, esa participaci\u00f3n era superior al 50%, lo que lleva a concluir que la cuarta parte de las principales empresas industriales estaban controladas desde el exterior. Si se admite que el capital extranjero puede controlar las empresas en que tenga una participaci\u00f3n del 33%, la proporci\u00f3n de grandes empresas controladas desde el exterior sube a un tercio.<sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ingresos de capital privado extranjero autorizados <sup>20<\/sup>&nbsp;entre 1960 y 1969 sumaron aproximadamente 150 millones de d\u00f3lares, de los cuales 28 millones se destinaron a inversiones directas (no se consideran las operaciones de cr\u00e9dito a corto plazo). Las inversiones directas se destinaron en primera instancia a la creaci\u00f3n de empresas nuevas, luego a aumentar o modernizar la producci\u00f3n de empresas en funcionamiento, y finalmente a la suscripci\u00f3n de acciones. Los cr\u00e9ditos se destinaron en primer lugar a empresas con participaci\u00f3n extranjera inferior al 50%. Todo ello configura una pol\u00edtica de reforzamiento del poder\u00edo del capital extranjero en la industria nacional, que llega incluso a adoptar formas de centralizaci\u00f3n de capital (compras de acciones, principalmente).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La encuesta realizada por la CORFO en 1970, en 22 empresas extranjeras, mostr\u00f3 que m\u00e1s de la mitad (55%) controlaba el mercado en r\u00e9gimen de monopolio o de duopolio; 36% estaba constituido por las principales productoras en la rama y s\u00f3lo el 13.6% estaba formado por empresas cuya producci\u00f3n representa menos del 25% del mercado. Por otra parte, mientras la producci\u00f3n industrial creci\u00f3 en promedio alrededor del 5% anual en el periodo 1964-68, las ventas de aproximadamente el 90% de las empresas en cuesti\u00f3n crec\u00edan m\u00e1s del 27% al a\u00f1o. Como se se\u00f1al\u00f3 anteriormente, se configura aqu\u00ed el mismo proceso de concentraci\u00f3n que caracteriza a la industria chilena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Indiquemos finalmente que algunos datos sobre empresas que act\u00faan en la misma forma muestran que la participaci\u00f3n extranjera significa, por lo general, un nivel tecnol\u00f3gico m\u00e1s alto para la empresa en que se da y corresponde a un menor gasto en sueldos y salarios, lo cual, adem\u00e1s de evidenciar la depresi\u00f3n del empleo, puede indicar tambi\u00e9n que la menor ocupaci\u00f3n que se da en la empresa tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s avanzada se acompa\u00f1a del mantenimiento del nivel promedio de remuneraci\u00f3n en el sector, conllevando as\u00ed la formaci\u00f3n de una plusval\u00eda extraordinaria. Es lo que se observa en el cuadro siguiente:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/040_crisis_dominacion_cuadro_11.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El an\u00e1lisis precedente no debe inducir a errores de interpretaci\u00f3n y nos obliga a hacer al lector algunas advertencias. La primera de ellas se refiere al car\u00e1cter limitado del estudio, aun en lo referente a las bases objetivas del bloque dominante. Es as\u00ed como no se contemplan en \u00e9l las relaciones entre las clases dominantes de la ciudad y las del campo ni, m\u00e1s notorio a\u00fan, las que se establec\u00edan entre ellas y los grupos extranjeros que operaban en el enclave cuprero. Este \u00faltimo aspecto es particularmente relevante, en la medida en que influye de manera determinante en el car\u00e1cter mismo del Estado, que inclu\u00eda en Chile, entre sus funciones principales, el traspaso y la subsiguiente distribuci\u00f3n a los grupos internos de la parte del excedente econ\u00f3mico obtenido en el enclave.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nos seguimos preocupando con los problemas que ata\u00f1en al Estado chileno, no podemos dejar de se\u00f1alar que nuestro an\u00e1lisis no ha tocado tampoco otro aspecto b\u00e1sico del sistema de dominaci\u00f3n imperante en el pa\u00eds: la alianza entre la burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda. Cabe aqu\u00ed hacer algunas precisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desarrollo del capitalismo, tal como lo previ\u00f3 Marx, tiende a inducir progresivamente la desaparici\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria, ya que la renovaci\u00f3n que le adviene de la acumulaci\u00f3n de capital no es suficiente para contrarrestar la eliminaci\u00f3n de peque\u00f1os industriales, comerciantes, etc\u00e9tera, en funci\u00f3n de los procesos de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital. En los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s avanzados, como Estados Unidos, la peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria tiene hoy un peso insignificante en la estructura social. En pa\u00edses de desarrollo menos din\u00e1mico, y donde act\u00faan factores hist\u00f3ricos espec\u00edficos, como Francia, este sector todav\u00eda conserva alguna importancia. Pero en los pa\u00edses dependientes de Am\u00e9rica Latina, la insuficiencia misma de la acumulaci\u00f3n de capital le permite mantener posiciones significativas. Al mismo tiempo, las caracter\u00edsticas particulares de apropiaci\u00f3n de la plusval\u00eda, que se\u00f1alamos al ocuparnos de la plusval\u00eda extraordinaria y que frenan la competencia comercial, sirven para hacer m\u00e1s lento el proceso de eliminaci\u00f3n de esas capas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro efecto del desarrollo capitalista es inducir la expansi\u00f3n de los servicios p\u00fablicos y privados. Esto ha dado como resultado el surgimiento de nuevas capas peque\u00f1oburguesas que conforman a la peque\u00f1a burgues\u00eda no propietaria, en particular la peque\u00f1a burgues\u00eda asalariada, que corresponde a las modernas clases medias. Trat\u00e1ndose de sectores proletarizados, en el sentido de que no poseen medios de producci\u00f3n, se distinguen del proletario por la relaci\u00f3n indirecta que mantienen con el proceso productivo y que los lleva a vivir del excedente econ\u00f3mico proporcionado por los trabajadores al conjunto de la sociedad. Esto introduce un elemento contradictorio en su situaci\u00f3n de clase: alquil\u00e1ndose a la burgues\u00eda, como los proletarios, los peque\u00f1os burgueses no propietarios obtienen su ingreso de la plusval\u00eda que la burgues\u00eda arranca al proletario. Por otra parte, esas capas peque\u00f1oburguesas se forman b\u00e1sicamente a partir de la peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria, desde el momento en que \u00e9sta se proletariza, y conservan sus h\u00e1bitos, su visi\u00f3n del mundo, sus reacciones frente al proletariado y la burgues\u00eda. En torno a ese n\u00facleo, se incorporan tambi\u00e9n elementos que ascienden del proletariado, pero que se desclasan, dado el car\u00e1cter individual de ese ascenso, y elementos rebajados de la misma burgues\u00eda. En lo esencial, es el n\u00facleo peque\u00f1oburgu\u00e9s el que impone su sello de clase al conjunto de esos grupos sociales, y es por esto que sigue siendo v\u00e1lido caracterizar a las modernas clases medias como peque\u00f1a burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, esos dos componentes de la peque\u00f1a burgues\u00eda \u2014propietarios y no propietarios\u2014 tienen en Chile un enorme peso social. La peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria deriva su importancia del atraso mismo del desarrollo capitalista: la acumulaci\u00f3n de capital se da en el marco de un mercado poco din\u00e1mico, cuyo sector externo sigue siendo un campo de maniobra reservado tradicionalmente a los grandes grupos nacionales y extranjeros que exportan productos primarios; en cuanto al sector interno, no se expande sensiblemente, debido a la superexplotaci\u00f3n del trabajo y la consecuente formaci\u00f3n de la plusval\u00eda extraordinaria. La gran empresa que se crea flota, por decirlo as\u00ed, en un mar de medianas y peque\u00f1as empresas; la concentraci\u00f3n del capital, que tanto preocupa a los economistas chilenos, aparece de manera tan brutal precisamente porque su contrapartida es una enorme dispersi\u00f3n del capital.<sup>20<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La peque\u00f1a burgues\u00eda no propietaria tiene su sector m\u00e1s fuerte en los grupos asalariados, cuya existencia se debe fundamentalmente a la hipertrofia del aparato estatal. La funci\u00f3n de captaci\u00f3n y redistribuci\u00f3n de la parte del excedente generado por el enclave que vuelve a la econom\u00eda nacional, funci\u00f3n que, como se\u00f1alamos, es cumplida por el Estado, llev\u00f3 a \u00e9ste a ampliar sus servicios y los efectivos empleados, absorbiendo as\u00ed a amplias masas peque\u00f1oburguesas. Al lado de esa peque\u00f1a burgues\u00eda funcionaria, est\u00e1n tambi\u00e9n los maestros, profesionales e intelectuales, as\u00ed como los empleados del comercio y de la industria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El papel que desempe\u00f1an esas fracciones de clase en la pol\u00edtica chilena es de tal significaci\u00f3n que ning\u00fan an\u00e1lisis pol\u00edtico es v\u00e1lido si no lo pondera debidamente. Baste con se\u00f1alar que el sentido profundo de la estrategia propuesta por la Unidad Popular (la llamada \u201cv\u00eda chilena al socialismo\u201d), que le confiere a ese bloque pol\u00edtico su verdadero car\u00e1cter de clase, consiste precisamente en esto: atraerse a esas capas sociales (juntamente con sectores de la mediana burgues\u00eda) a una alianza con las clases trabajadoras, particularmente con el sector obrero organizado, para transformar la sociedad chilena sin romper de manera brusca el marco institucional en que se desenvuelve.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Limitaciones de la \u201cv\u00eda chilena\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reside aqu\u00ed el problema de fondo que, en tanto que modelo pol\u00edtico, plantea la Unidad Popular. Estrategia v\u00e1lida para atraer o neutralizar a amplias capas peque\u00f1oburguesas (incluso a sectores que leg\u00edtimamente se incluyen en ellas, como las Fuerzas Armadas), la \u201cv\u00eda chilena al socialismo\u201d encierra sus propias limitaciones. Es lo que la burgues\u00eda acab\u00f3 por comprender y lo que la llev\u00f3 a abrir sus trincheras en la l\u00ednea de defensa de la institucionalidad vigente. Con ello pudo oponer un serio obst\u00e1culo a los cambios propuestos por la Unidad Popular, ya que, por ser estos cambios en una amplia medida una expresi\u00f3n de los deseos y necesidades de las masas trabajadoras, chocan necesariamente con la legalidad burguesa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ubicada entre esos dos fuegos, la peque\u00f1a burgues\u00eda tiende a aparecer como una fuerza pol\u00edtica aut\u00f3noma y a erigirse en fiel de la balanza del poder. Situaci\u00f3n ilusoria, que no puede ocultar la verdadera lucha que se libra hoy en Chile: la lucha de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo contra sus explotadores nacionales y extranjeros. Una vez decidida, en un sentido o en el otro, la peque\u00f1a burgues\u00eda tendr\u00e1 muy poco que decir: subordinarse m\u00e1s y m\u00e1s al imperio del gran capital y continuar sufriendo la proletarizaci\u00f3n y la pauperizaci\u00f3n que \u00e9ste le impone, si triunfa la reacci\u00f3n; o plegarse a la hegemon\u00eda de los obreros y campesinos, si son \u00e9stos los que ganan, hasta convertirse ella misma en parte de esa inmensa masa productora de riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La clave de la decisi\u00f3n del problema pol\u00edtico chileno reside pues, en \u00faltima instancia, en la capacidad que tengan los trabajadores para romper el cauce por donde fluye el desarrollo de las fuerzas productivas, el cual, subordinado a las exigencias de la acumulaci\u00f3n del capital, se resuelve necesariamente en la monopolizaci\u00f3n de las fuentes de riqueza. No cabe por tanto oponerle al capitalismo monop\u00f3lico un modelo econ\u00f3mico destinado a defender a la mediana y la peque\u00f1a empresas; ello tendr\u00eda tan s\u00f3lo como efecto frenar la acumulaci\u00f3n, o sea, paralizar el desarrollo econ\u00f3mico capitalista, agravando en consecuencia la crisis pol\u00edtica. La monopolizaci\u00f3n a trav\u00e9s de los procesos de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n, es el modo normal por medio del cual tiene lugar la acumulaci\u00f3n capitalista y, frente a esto, no cabe sino cambiarle su calidad, poni\u00e9ndola al servicio de las necesidades de las amplias masas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por ello que la respuesta a la econom\u00eda capitalista monop\u00f3lica s\u00f3lo puede ser una econom\u00eda socialista, necesariamente a\u00fan m\u00e1s monop\u00f3lica, aunque radicalmente diferente en cuanto a las formas de propiedad, relaciones de producci\u00f3n y apropiaci\u00f3n del producto que en ella rigen. El paso de un modelo a otro, pese a las ilusiones bernsteinianas o kautskianas, no puede darse si los trabajadores no se apropian del aparato del Estado y lo emplean para romper las estructuras econ\u00f3micas que los esclavizan. La verdadera soluci\u00f3n a los problemas planteados a las masas por la acumulaci\u00f3n del capital es por tanto el surgimiento de un nuevo sistema de dominaci\u00f3n, capaz de reorientar el desarrollo de las fuerzas productivas. En otros t\u00e9rminos, los&nbsp;<em>problemas que plantea a las masas la acumulaci\u00f3n capitalista s\u00f3lo se resuelven con la revoluci\u00f3n pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es en efecto la situaci\u00f3n creada por el actual proceso chileno. Sin embargo, ser\u00eda un error suponer que las opciones fundamentales de la sociedad aparecen siempre con toda nitidez en el plano pol\u00edtico y son percibidas directamente por el conjunto de las clases interesadas. Por otra parte, el marco en que se est\u00e1 llevando a cabo la lucha de clases en Chile pasa no tanto por la neutralizaci\u00f3n de una peque\u00f1a burgues\u00eda anteriormente marginada del sistema de dominaci\u00f3n (como ocurri\u00f3 por ejemplo, en la Rusia revolucionaria), sino m\u00e1s bien por desprendimiento de esa clase de un sistema de dominaci\u00f3n en crisis, en el cual ella desempe\u00f1a una posici\u00f3n relevante. Todo ello crea condiciones relativamente favorables para que la peque\u00f1a burgues\u00eda intente erigirse en \u00e1rbitro del conflicto que opone a la burgues\u00eda y el proletariado y la lleve, en \u00faltima instancia, a intentar derivar las tendencias actualmente en curso hacia la creaci\u00f3n de una econom\u00eda que acentuara el peso del capitalismo de Estado, manteniendo la situaci\u00f3n privilegiada que \u00e9ste otorg\u00f3 en el pasado a los estratos medios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero que esto se d\u00e9 con un matiz de izquierda o de derecha, la cuesti\u00f3n de fondo seguir\u00e1 siendo, sin embargo, saber en qu\u00e9 cuadro seguir\u00eda desarroll\u00e1ndose la estructura productiva chilena. Y la alternativa que all\u00ed se plantea, por mucho que la peque\u00f1a burgues\u00eda trate de eludirla, seguir\u00e1 siendo o bien abrir camino a la acumulaci\u00f3n de capital, con todo lo que esto implica de est\u00edmulo al crecimiento de la producci\u00f3n suntuaria, incentivos a la monopolizaci\u00f3n privada de los medios de producci\u00f3n y agudizaci\u00f3n de la concentraci\u00f3n de la riqueza a fin de crear una estructura de demanda adecuada a ese modo de desarrollo, como ocurri\u00f3 en Brasil a partir de 1964; o bien romper la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n, concentrando en manos del pueblo la propiedad de los fundos y las f\u00e1bricas, poniendo la producci\u00f3n al servicio de las necesidades de las amplias masas y marchando hacia la supresi\u00f3n de las desigualdades en la distribuci\u00f3n de la riqueza, como se hizo en Cuba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alternativa excluye, por tanto, la viabilidad de la soluci\u00f3n peque\u00f1oburguesa y le deja a \u00e9sta un solo papel: el de abrir camino hacia un reforzamiento de la dominaci\u00f3n del capital o hacia su remplazo por la dominaci\u00f3n proletaria. Es en este sentido que se puede decir que el reformismo, cuyo punto de referencia en la sociedad capitalista es siempre la peque\u00f1a burgues\u00eda, lleva en s\u00ed mismo su propia negaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia pr\u00e1ctica que de ello est\u00e1 haciendo la sociedad chilena ha despertado nuevas esperanzas en el campo de la burgues\u00eda, pero tambi\u00e9n est\u00e1 obligando a las masas trabajadoras a acelerar la marcha hacia la conquista del poder pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>NOTAS<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>El 36.3% de la votaci\u00f3n. Jorge Alessandri, candidato de la derecha, logr\u00f3 el 34.8% y Radomiro Tomic, de la Democracia Cristiana, el 27.8%.<\/li><li>Frente de Acci\u00f3n Popular, coalici\u00f3n socialista-comunista que, levantando la candidatura de Salvador Allende, fue derrotada por la Democracia Cristiana apoyada por la derecha en las elecciones presidenciales de 1964, que dieron la victoria a Eduardo Frei.<\/li><li>Una investigaci\u00f3n sobre ese tema se llevaba a cabo en el CESO (Departamento de Estudios Socio-Econ\u00f3micos de la Universidad de Chile), por un equipo que integraban Silvia Hern\u00e1ndez, Emir Sader, Cristi\u00e1n Sep\u00falveda y Jaime Osorio.<\/li><li>Datos de la Corporaci\u00f3n de Fomento de la Producci\u00f3n (CORFO), citados por Aranda, S., y Alberto Mart\u00ednez,&nbsp;<em>La industria y la agricultura en el desarrollo econ\u00f3mico chileno,&nbsp;<\/em>Instituto de Econom\u00eda y Planificaci\u00f3n de la Universidad de Chile, Santiago, 1970, p. 64. Una versi\u00f3n reducida de este trabajo se encuentra tambi\u00e9n en la publicaci\u00f3n preparada por el CESO,&nbsp;<em>Chile Hoy,&nbsp;<\/em>4a. ed. Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1972.<\/li><li>Datos de la Oficina de Planificaci\u00f3n (ODEPLAN) indican que, entre 1960 y 1969; los sueldos (en donde se incluyen sectores de altas remuneraciones) mejoran su participaci\u00f3n en el ingreso, pasando de 26% a 27.2%, y los salarios bajan la suya de 18.9% a 16.2%. Cf.&nbsp;<em>Plan Anual 1971,&nbsp;<\/em>op. cit., p. 5. De acuerdo a la misma fuente, el n\u00famero de desocupados aument\u00f3, en el mismo periodo, de 177 mil a 182 mil (p. 6).<\/li><li>Aranda y Mart\u00ednez, op. cit., p. 54.<\/li><li>El car\u00e1cter suntuario de un producto no se da en abstracto, sino en las condiciones concretas de la sociedad en que se fabrica o circula. El criterio b\u00e1sico a partir del cual ese car\u00e1cter se define es, por un lado, el grado de satisfacci\u00f3n a las necesidades elementales de la poblaci\u00f3n y, por otro lado, las posibilidades de acceso al consumo del producto que tienen las masas trabajadoras.<\/li><li>Como lo se\u00f1ala un autor fuera de toda sospecha, en lo que se refiere a la apolog\u00eda del sistema vigente: \u201c[&#8230;] la tasa de crecimiento anual de los ingresos per c\u00e1pita nominales de los trabajadores por cuenta propia, ha sido sustancialmente menor que la de los empleados y obreros (a partir de 1965), salvo en 1969, en que superan levemente a la de los obreros. Esto indica una p\u00e9rdida permanente en el ingreso de este grupo\u201d. Tapia, D., \u201cAspectos del proceso de redistribuci\u00f3n del ingreso\u201d, en&nbsp;<em>Comentarios sobre la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, 1er. semestre de 1972,&nbsp;<\/em>Santiago, Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, Taller de Coyuntura, 1972, p. 219. El mismo autor indica, con base en ODEPLAN, que ese grupo de trabajadores corresponde a algo m\u00e1s del 22% de las personas ocupadas.<\/li><li>Aranda y Mart\u00ednez, op. cit., p. 36.<\/li><li>Marx, K.,&nbsp;<em>El Capital.&nbsp;<\/em>al. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, t. I, cap. 23.<\/li><li>V\u00e9ase mi ensayo \u201cLucha armada y lucha de clases en Brasil\u201d, en Vania Bambirra (ed.),&nbsp;<em>Diez a\u00f1os de insurrecci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina.&nbsp;<\/em>Prensa Latinoamericana, Santiago, 1972, 2\u00aa. ed., tomo II, pp. 121 y sigs. Incluido posteriormente en mi libro&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n.&nbsp;<\/em>Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1974, 5a. edici\u00f3n corregida y aumentada.<\/li><li>Aranda y Mart\u00ednez, op. cit., p. 32.<\/li><li>Aranda y Mart\u00ednez, op. cit., p. 53, y ODEPLAN, op cit. p. 6.<\/li><li>En definitiva, el fen\u00f3meno s\u00f3lo puede ser percibido a nivel de la circulaci\u00f3n y reparto de la plusval\u00eda, o sea, desde que \u00e9sta se convierte en ingreso monetario. Sin embargo, su ra\u00edz \u00faltima, particularmente en el caso que nos preocupa, tiene que buscarse en el plano mismo de la producci\u00f3n.<\/li><li>Aranda y Mart\u00ednez, op. cit., p. 56.<\/li><li>V\u00e9ase mi libro&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n,&nbsp;<\/em>op. cit., p. 88&nbsp;<em>y&nbsp;<\/em>sigs.<\/li><li>ILPES,&nbsp;<em>Elementos para un an\u00e1lisis de la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda chilena.&nbsp;<\/em>Santiago, 1968, mimeo, p. 9.<\/li><li>CORFO,&nbsp;<em>La inversi\u00f3n extranjera en la industria chilena,&nbsp;<\/em>por Luis Pacheco C., Santiago, 1970, mimeo.<\/li><li>Los mecanismos para esto fueron creados por el DFL 258\/60 y el decreto 1 272\/61, Art. 16.<\/li><li>Basta recordar el dato ya mencionado respecto a la estratificaci\u00f3n de la estructura industrial (cf. cuadro IX, que nos muestra que el 67% de los establecimientos chilenos ocupan entre 5 y 20 personas, y tener presente que esa dispersi\u00f3n es a\u00fan mayor en el \u00e1rea cubierta por el capital comercial.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-f2096bfe-d38f-48a7-b81f-602061da8dd5\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/14-El-desarrollo-industrial-dependiente.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El-desarrollo-industrial-dependiente<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-3e1be279\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-2ca0cb22\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-4f8ed2af\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-4530fc6b-8fa9-47e9-82ab-5504babe9b2b\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/040_desarrollo_industrial_dependiente.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Desarrollo_industrial_dependiente<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1976, pp. 55-85. 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