{"id":1232,"date":"1973-01-17T17:10:41","date_gmt":"1973-01-17T17:10:41","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1232"},"modified":"2022-03-23T17:04:39","modified_gmt":"2022-03-23T17:04:39","slug":"la-pequena-burguesia-y-el-problema-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1232","title":{"rendered":"La peque\u00f1a burgues\u00eda  y el problema del poder"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/asamblea-congreso-480x322-1-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1959\" width=\"660\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/asamblea-congreso-480x322-1-edited.jpg 480w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/asamblea-congreso-480x322-1-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile, Serie Popular, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1976. Publicado originalmente en Pasado y Presente, a\u00f1o IV, n\u00famero 1, (nueva serie), Buenos Aires, abril-junio de 1973. Su primera versi\u00f3n se present\u00f3 en enero de 1973, en un simposio organizado por el Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN) de la Universidad Cat\u00f3lica de Chile. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La situaci\u00f3n que produjo en Chile la formaci\u00f3n de un gobierno de izquierda, a trav\u00e9s de la v\u00eda electoral, ha llevado a que se plantee la posibilidad de transformar revolucionariamente la sociedad chilena mediante la utilizaci\u00f3n del aparato estatal existente, y de promover la sustituci\u00f3n gradual de ese aparato a medida que avanza el proceso mismo de transformaci\u00f3n social. Esto es lo que se ha designado como \u201cv\u00eda chilena al socialismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene hacer aqu\u00ed una precisi\u00f3n: en el seno de la izquierda, nadie ha puesto en duda la necesidad de cambiar el actual orden jur\u00eddico y pol\u00edtico, observ\u00e1ndose un razonable consenso en que ello corresponde a lo que se llama, en la teor\u00eda revolucionaria, \u201ctoma del poder\u201d, es decir, el reemplazo de la burgues\u00eda por el proletariado como clase dominante y la sustituci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s por el Estado proletario. No es \u00e9ste, por tanto, el punto de discusi\u00f3n. La especificidad de la \u201cv\u00eda chilena\u201d (t\u00e9rmino que engloba una amplia gama de posiciones) <sup>1<\/sup> estar\u00eda en que la toma del poder no precede, sino que&nbsp;<em>sigue<\/em>&nbsp;a la transformaci\u00f3n de la sociedad; en otras palabras, es la modificaci\u00f3n de la infraestructura social lo que, alterando la correlaci\u00f3n de fuerzas, impone y hace posible la modificaci\u00f3n de la superestructura. La toma del poder se realizar\u00eda as\u00ed gradualmente y, en cierto sentido, pac\u00edficamente, hasta el punto de conformar un nuevo Estado, correspondiente a la estructura socialista que se habr\u00eda ido creando.<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n sobre si existe o no una v\u00eda chilena al socialismo ser\u00eda irrelevante, si no implicara dos supuestos: primero, el de que Chile ha definido ya su camino de transici\u00f3n al socialismo; segundo, el de que el car\u00e1cter peculiar que asume hoy la lucha de clases en Chile tiene el status de un modelo radicalmente distinto, y en cierta medida alternativo, al que se ha presentado en otros pa\u00edses que lograron instaurar la dictadura del proletariado. En efecto, a la pregunta de si existe una v\u00eda chilena al socialismo, la respuesta s\u00f3lo puede ser afirmativa: existen tantas v\u00edas al socialismo cuantos sean los pueblos que emprendan, bajo la direcci\u00f3n del proletariado, la tarea de destruir la sociedad explotadora burguesa. Se puede, en este sentido, hablar de una v\u00eda rusa, una v\u00eda vietnamita, una v\u00eda china, una v\u00eda cubana, una v\u00eda propia a los pa\u00edses de Europa oriental. Pero ninguna de ellas es en s\u00ed un modelo, todas se rigen por las leyes generales de la revoluci\u00f3n proletaria, tal como la ciencia marxista las ha definido.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La revoluci\u00f3n proletaria y la construcci\u00f3n del socialismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Veamos brevemente c\u00f3mo se presenta, en la teor\u00eda marxista revolucionaria, el problema de la relaci\u00f3n entre la toma del poder pol\u00edtico y la transformaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se trata de la revoluci\u00f3n burguesa, se da la posibilidad, aunque sea te\u00f3rica, del cambio pol\u00edtico gradual y pac\u00edfico, ya sea por el hecho de que el capitalismo como modo de producci\u00f3n es la condici\u00f3n previa de existencia de la burgues\u00eda y precede a la sociedad pol\u00edtica burguesa, ya sea porque las dos clases que pugnan entre s\u00ed por el poder se basan igualmente en la explotaci\u00f3n de otras, lo que abre m\u00e1rgenes de acuerdo entre ambas. La situaci\u00f3n del proletariado, cuya condici\u00f3n de existencia no es el socialismo sino el mismo capitalismo y que tiene como objetivo de clase la supresi\u00f3n de la explotaci\u00f3n, plantea en un plano totalmente distinto el problema del enfrentamiento pol\u00edtico y de la posibilidad de proceder al cambio social mediante adaptaciones o reformas en el modo de producci\u00f3n.<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es conocido el texto de Marx en el que afirma que entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el periodo de transformaci\u00f3n revolucionaria de la primera en la segunda. A este periodo corresponde tambi\u00e9n un periodo pol\u00edtico de transici\u00f3n, cuyo Estado no puede ser otro que&nbsp;<em>la dictadura revolucionaria del proletariado<\/em>.<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Si el t\u00e9rmino \u201ccorresponde\u201d dejara alguna duda, el juicio que emite el mismo Marx sobre los intentos de implantar en Europa, en el siglo pasado, el sistema cooperativo es suficientemente perentorio como para despejarla:<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;] la experiencia del periodo comprendido entre 1848 y 1864 \u2014escribi\u00f3\u2014 ha probado hasta la evidencia que, por excelente que fuese en principio, por \u00fatil que se mostrase en la pr\u00e1ctica, el trabajo cooperativo, limitado estrechamente a los esfuerzos particulares y accidentales de los obreros, no podr\u00e1 detener jam\u00e1s el crecimiento en progresi\u00f3n geom\u00e9trica del monopolio, ni emancipar a las masas, ni aliviar siquiera un poco la carga de esas miserias [&#8230;] Para emancipar a las masas trabajadoras, la cooperaci\u00f3n debe alcanzar un desarrollo nacional y, por consecuencia, ser fomentada por medios nacionales. \u2014Y concluye\u2014 La conquista del poder pol\u00edtico ha venido a ser, por lo tanto, el gran deber de la clase obrera.<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Fue siguiendo esa l\u00ednea de pensamiento como Lenin desarroll\u00f3 la teor\u00eda revolucionaria, estableciendo con precisi\u00f3n la relaci\u00f3n entre la toma del poder y la transformaci\u00f3n social, o sea, entre la revoluci\u00f3n proletaria y la transici\u00f3n al socialismo. Esto, que motiv\u00f3 una de sus obras m\u00e1s c\u00e9lebres,&nbsp;<em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>, es sintetizado por \u00e9l de forma casi program\u00e1tica en un texto posterior, de 1919:<\/p>\n\n\n\n<p>La burgues\u00eda ha utilizado el poder estatal como instrumento de la clase capitalista contra el proletariado, contra todos los trabajadores. As\u00ed sucedi\u00f3 siempre en las rep\u00fablicas burguesas m\u00e1s democr\u00e1ticas. S\u00f3lo los traidores al marxismo han \u201colvidado\u201d esto.<\/p>\n\n\n\n<p>El proletariado debe derrocar a la burgues\u00eda (concentrando para ello &#8216;brigadas de choque\u201d pol\u00edticas y militares, que sean bastante fuertes); debe arrebatarle el poder estatal para hacer que este instrumento funcione de acuerdo con&nbsp;<em>sus<\/em>&nbsp;objetivos de clase.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY cu\u00e1les son los objetivos de clase del proletariado? Aplastar la resistencia de la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNeutralizar\u201d a los campesinos, y hasta donde sea posible atraerlos; por lo menos a la mayor\u00eda de sus elementos trabajadores, no explotadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Organizar la gran producci\u00f3n maquinizada en las f\u00e1bricas expropiadas a la burgues\u00eda y los medios de producci\u00f3n en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Construir el socialismo sobre las ruinas del capitalismo.<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00e1ctica revolucionaria del siglo XX ha confirmado hasta ahora la teor\u00eda, aunque con toda la riqueza de matices con que la vida aplica sus propias leyes. Es oportuno, en este sentido, se\u00f1alar las diferencias entre la revoluci\u00f3n rusa y china, desde el punto de vista que nos preocupa, ya que parecen representar casos extremos en la relaci\u00f3n entre la toma del poder y la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como, en Rusia, la revoluci\u00f3n asume el car\u00e1cter de una insurrecci\u00f3n armada, que golpea el nervio central del poder, el coraz\u00f3n mismo del Estado, e impone la dictadura del proletariado a todo el pa\u00eds&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup>. En el texto de 1919 citado, probablemente su mejor trabajo en materia de estrategia pol\u00edtico-militar, Lenin analiza el fen\u00f3meno y extrae de all\u00ed las leyes generales del proceso insurreccional. La transformaci\u00f3n social aparece, en esa perspectiva, como algo claramente posterior a la toma del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n china se lleva a cabo de otra manera. Lo \u00faltimo que cae son las grandes ciudades, donde tiene su asiento el poder central. Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, el ej\u00e9rcito popular combate en el interior del pa\u00eds, elevando poco a poco su poder\u00edo y el nivel de enfrentamiento, mientras extiende paulatinamente el alcance del poder rojo, que se va creando en las regiones liberadas. En \u00e9stas se emprende el cambio de las estructuras productivas, destac\u00e1ndose las medidas de reforma agraria. Pareciera ser, a primera vista, que la toma del poder, la conquista del aparato estatal, constituye la culminaci\u00f3n de un proceso en el que se hab\u00eda iniciado ya la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, ello no es as\u00ed. El car\u00e1cter semifeudal de la sociedad y la autonom\u00eda pol\u00edtica relativa de las regiones no permiten hablar, en el caso chino, de un Estado, en el mismo sentido que damos a la palabra al referirnos a Rusia. Junto con otras condiciones, la no integraci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la sociedad china sirve incluso a Mao Tse-tung para formular la estrategia de la guerra civil revolucionaria (distinta a la insurrecci\u00f3n, como forma de un proceso de toma de poder)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup>. Elemento central en ella era la creaci\u00f3n, bajo el impulso del ej\u00e9rcito revolucionario, del poder popular en las zonas liberadas, al cual incumb\u00eda poner en pr\u00e1ctica las medidas de transformaci\u00f3n social. La ca\u00edda del Estado central al final del proceso s\u00f3lo se entiende, por tanto, si consideramos que ese Estado se constitu\u00eda de n\u00facleos de poder no integrados, que se pod\u00edan tomar por separado.<\/p>\n\n\n\n<p>Teor\u00eda y pr\u00e1ctica van, pues, de la mano cuando se trata de establecer una determinada jerarqu\u00eda entre los dos polos de la relaci\u00f3n considerada: toma del poder-transformaci\u00f3n social. El desplazamiento radical y \u2014como subraya Lenin\u2014 violento de la burgues\u00eda por el proletariado en el poder pol\u00edtico, como condici\u00f3n para llevar a cabo la transformaci\u00f3n social, aparece as\u00ed como un rasgo peculiar de la revoluci\u00f3n socialista, que la diferencia netamente de la revoluci\u00f3n burguesa. Es m\u00e1s: el \u00fanico caso de revoluci\u00f3n socialista en Am\u00e9rica Latina, el de Cuba, se inscribe en la misma l\u00ednea, aunque presente especificidades respecto a Rusia y China.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Estado y sistema de dominaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Es necesario, sin embargo, ir m\u00e1s all\u00e1 de la relaci\u00f3n que se puede establecer en general entre la toma del poder y la transformaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n y preguntarse c\u00f3mo influye&nbsp;<em>pr\u00e1cticamente<\/em>&nbsp;la conquista del poder pol\u00edtico en la lucha de clase del proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p>Entendido como capacidad coercitiva, el poder pol\u00edtico en la sociedad capitalista lo ejerce la burgues\u00eda a trav\u00e9s del Estado, con el fin de someter a su explotaci\u00f3n de clase a los dem\u00e1s grupos sociales. Es por esta raz\u00f3n que la teor\u00eda marxista identifica al Estado con el aparato burocr\u00e1tico-represivo representado por el gobierno, la burocracia, los tribunales, las prisiones, la polic\u00eda, las fuerzas armadas. Esa expresi\u00f3n material del poder burgu\u00e9s se completa con el derecho, el cuerpo de normas cuya infracci\u00f3n activa autom\u00e1ticamente al aparato estatal para forzar su cumplimiento e imponer sanciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta concepci\u00f3n del Estado \u2014el Estado como esfera de la coerci\u00f3n, para decirlo con Lenin&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup>\u2014 se diluye cuando se le borran los l\u00edmites, hasta hacerlo coincidir con el sistema de dominaci\u00f3n sobre el cual reposa. Es lo que han hecho recientemente Althusser y, en cierta medida, Poulantzas, cuando, recurriendo a algunas proposiciones de Gramsci, desarrollan el tema de los aparatos ideol\u00f3gicos del Estado: escuela, sindicato, partidos, iglesias, medios masivos de comunicaci\u00f3n, familia&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup>. Por esto nos parece \u00fatil distinguir entre el sistema de dominaci\u00f3n, que incluye el conjunto de elementos en los que una clase basa su poder, y la expresi\u00f3n institucional de ese poder, el Estado, tomado como c\u00faspide del sistema de dominaci\u00f3n. El car\u00e1cter m\u00e1s o menos autoritario que asume la dominaci\u00f3n de clase reside precisamente en el grado de absorci\u00f3n por el Estado de las funciones sociales; o, para usar la expresi\u00f3n de Marx, en el grado en que los intereses comunes que se contraponen a la sociedad como intereses superiores generales se incorporan directamente al aparato del Estados&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>10<\/sup>. En el l\u00edmite, encontramos formas de Estado, como el Estado fascista, que coinciden realmente con el sistema de dominaci\u00f3n; no obstante, normalmente se dan situaciones m\u00e1s complejas, en las que la vinculaci\u00f3n al Estado de las instituciones que expresan esos intereses generales asume diferentes formas. Basta tener presente la posici\u00f3n de la escuela&nbsp;<em>vis-\u00e0-vis<\/em>&nbsp;del Estado en Francia y en Estados Unidos, por ejemplo, o la de los sindicatos en Brasil o M\u00e9xico y en Chile o Argentina.<meta charset=\"utf-8\"><sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente porque el Estado no es lo mismo que el sistema de dominaci\u00f3n que la conquista del aparato estatal burgu\u00e9s no soluciona de golpe el problema del poder proletario. Fue lo que se vio con claridad en la experiencia de la revoluci\u00f3n cultural china. Anteriormente, Lenin hab\u00eda insistido en la idea de que la posesi\u00f3n del aparato del Estado por el proletariado le serv\u00eda a \u00e9ste esencialmente para desarrollar en mejores condiciones su lucha de clases, afirmando:<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;] al conquistar el poder estatal, el proletariado no suspende su lucha de clases, sino que la prosigue en otra forma y por otros medios. La dictadura del proletariado es la lucha de clases de los proletarios con la ayuda de un instrumento como el poder estatal.&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Los textos de su \u00faltimo periodo est\u00e1n centrados en torno a la preocupaci\u00f3n de profundizar y ampliar el poder proletario, mediante la incorporaci\u00f3n directa de las masas trabajadoras a la gesti\u00f3n estatal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Las alianzas de clases<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La importancia que asume para el proletariado la posesi\u00f3n del aparato del Estado reside b\u00e1sicamente en la posibilidad que \u00e9ste le da de&nbsp;<em>cambiar la correlaci\u00f3n social de fuerzas<\/em>, antes favorable a la burgues\u00eda, y volcarla en su favor. En otras palabras, de agrupar en tomo a s\u00ed a las clases explotadas por el capital, condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para la construcci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello se debe a que, en las estructuras sociales complejas que se han desarrollado con base al modo de producci\u00f3n capitalista, cualquier sistema de dominaci\u00f3n se funda siempre en una alianza de clases. El fen\u00f3meno es ya visible en los albores de la revoluci\u00f3n burguesa y fue justamente el car\u00e1cter de la alianza de clases en que se apoy\u00f3 la burgues\u00eda lo que le dio su especificidad al r\u00e9gimen burgu\u00e9s nacional. Es as\u00ed como, en Inglaterra, el compromiso de 1689, que marca la culminaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n burguesa, re\u00fane en un solo bloque a la burgues\u00eda y la nobleza terrateniente, quedando en manos de \u00e9sta la gesti\u00f3n del aparato estatal en beneficio de la primera; conflictos como los que se produjeron en torno a la ley de cereales, a principios del siglo XIX, corresponden a fricciones en el seno del bloque dominante, que incidieron en las relaciones entre la burgues\u00eda y el proletariado&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>13<\/sup>. En Francia, el grado de agudizaci\u00f3n de las contradicciones entre la burgues\u00eda y la clase terrateniente obliga a la primera a apoyarse en la peque\u00f1a burgues\u00eda, que llega incluso a dominar el aparato del Estado en el periodo jacobino&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>14<\/sup>; la recomposici\u00f3n de la alianza entre la burgues\u00eda y los terratenientes cambiar\u00e1 posteriormente esa situaci\u00f3n, afectando la forma del Estado, pero la fuerza de la peque\u00f1a burgues\u00eda impedir\u00e1 la estabilizaci\u00f3n pol\u00edtica y abrir\u00e1 paso a la irrupci\u00f3n del proletariado revolucionario. S\u00f3lo la derrota de \u00e9ste, en 1871, permitir\u00e1 a la burgues\u00eda construir un sistema de dominaci\u00f3n estable. En Alemania, el desarrollo del proletariado impedir\u00e1 a la burgues\u00eda llevar a cabo su revoluci\u00f3n pol\u00edtica, y el compromiso que se establece entre ella y la nobleza feudal, en 1848, se har\u00e1 en t\u00e9rminos mucho m\u00e1s favorables a esta \u00faltima que en Inglaterra.<meta charset=\"utf-8\"><sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Las revoluciones proletarias del siglo XX han mostrado que la situaci\u00f3n que enfrenta el proletariado, respecto a la necesidad de contraer alianzas de clases para llevar a cabo su pol\u00edtica, no es distinta. Lo espec\u00edfico en ellas est\u00e1 \u2014por las diferencias ya se\u00f1aladas entre las revoluciones burguesas y proletarias\u2014 en su imposibilidad de aliarse a la clase dominante y en el gran desarrollo de las clases o fracciones de clase que, sometidas al imperio del capital, constituyen sus aliados potenciales. Ello contribuye a explicar las dificultades y deformaciones que aquejan a los reg\u00edmenes socialistas, del mismo modo como son las alianzas de clases lo que impidieron al capitalismo realizar en la forma m\u00e1s racional su modo de producci\u00f3n&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>16<\/sup>. Pero, en la \u00f3ptica del tema que nos ocupa, esto plantea al proletariado la necesidad ineludible de forjar los instrumentos capaces de asegurar la atracci\u00f3n y la organizaci\u00f3n solidaria de esos grupos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto al partido y las organizaciones amplias de masas, el Estado es por excelencia el instrumento que sirve al proletariado para la consecuci\u00f3n de este prop\u00f3sito. La gran ense\u00f1anza de Lenin est\u00e1 en que no es intentando obtener el apoyo de la mayor\u00eda del pueblo como el proletariado puede tomar el poder, como sustentaban los oportunistas de su \u00e9poca al establecer su estrategia de la v\u00eda electoral, sino que es tomando el poder como el proletariado puede ganar para s\u00ed el apoyo de esa mayor\u00eda. Porque s\u00f3lo el ejercicio del poder permite al proletariado demostrar pr\u00e1cticamente a las clases aliadas y a las capas vacilantes del pueblo su disposici\u00f3n y su capacidad para liberarlas de la opresi\u00f3n burguesa y la explotaci\u00f3n capitalista, encamin\u00e1ndolas hacia la edificaci\u00f3n de un modo superior de convivencia: el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La transici\u00f3n al socialismo supone, por tanto, la dictadura del proletariado. Esta se entiende como la situaci\u00f3n en la cual, detentando el poder pol\u00edtico, el proletariado puede desarrollar en mejores condiciones su lucha de clase. En primer lugar, contra la burgues\u00eda, con el objeto de arrancar de sus manos las fuentes de riqueza que ella controla y ponerlas al servicio de todo el pueblo; en esta perspectiva, la dictadura del proletariado implica echar mano de la expropiaci\u00f3n y de la violencia para quebrar la resistencia burguesa, apareciendo claramente como un poder coercitivo, que se ejerce sin limitaci\u00f3n de ninguna especie. Las tesis que abogan por la lenta transformaci\u00f3n del derecho, una vez consumada la toma del poder, ignoran de buena o mala fe la dureza del enfrentamiento que el proletariado debe librar, lo que exige no s\u00f3lo romper la legalidad burguesa para poner de pie una legislaci\u00f3n acorde con la construcci\u00f3n de la nueva econom\u00eda, sino tambi\u00e9n recurrir a las leyes de excepci\u00f3n, aun desde el punto de vista de la dictadura del proletariado. Estas leyes de excepci\u00f3n, de las que la privaci\u00f3n de derechos electorales que se impuso en Rusia a la burgues\u00eda constituye un buen ejemplo&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>17<\/sup>, se orientan a romper el espinazo de la reacci\u00f3n burguesa y se definen por tanto en funci\u00f3n del grado de resistencia que esta clase opone a la dictadura del proletariado. Es perfectamente admisible que se deroguen despu\u00e9s, pero su aprobaci\u00f3n en el momento oportuno corresponde a una necesidad imperiosa para que el proletariado pueda seguir avanzando en la aplicaci\u00f3n de su pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la lucha de clase del proletariado, en el marco de su dictadura pol\u00edtica, no se agota en la lucha contra la burgues\u00eda: en un segundo plano, y adquiriendo importancia creciente a medida que se debilita la reacci\u00f3n burguesa, se plantea tambi\u00e9n la lucha contra sus propias clases aliadas, con el prop\u00f3sito de guiarlas por el camino del socialismo. A diferencia de la situaci\u00f3n anteriormente descrita, el m\u00e9todo principal que utiliza el proletariado en este sentido no es la violencia, sino la persuasi\u00f3n y la educaci\u00f3n pol\u00edtica. Esto lleva a que la agitaci\u00f3n y propaganda revolucionarias, despu\u00e9s de la toma del poder, mantengan su posici\u00f3n destacada entre los instrumentos de lucha utilizados por el proletariado, y exige la permanencia del partido proletario durante todo el tiempo de la transici\u00f3n, o sea, de la supresi\u00f3n de las clases. Aqu\u00ed tambi\u00e9n aparece con nitidez la necesidad de proceder a una r\u00e1pida transformaci\u00f3n del derecho, ya que s\u00f3lo entonces \u00e9ste revela toda su potencialidad revolucionaria: de mero elemento de organizaci\u00f3n de la sociedad en un momento dado de su desarrollo, la ley se convierte en un instrumento de avanzada, que se adelanta a la situaci\u00f3n existente y fija metas a ser alcanzadas. El derecho cumple as\u00ed un papel no s\u00f3lo ordenador, sino tambi\u00e9n educativo.<meta charset=\"utf-8\"><sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Puesta la cuesti\u00f3n en estos t\u00e9rminos, se entiende por qu\u00e9 la toma del poder constituye el objetivo central de la lucha revolucionaria del proletariado y aparece como la condici\u00f3n primera para que \u00e9ste pueda enfrentar con \u00e9xito las tareas de transformaci\u00f3n de la sociedad, es decir, de la transici\u00f3n al socialismo. La capacidad para generar su propia legalidad y aplicarla mediante la coerci\u00f3n y, en grado cada vez m\u00e1s significativo, la persuasi\u00f3n (lo que distingue a la dictadura del proletariado de la dictadura burguesa, que se basa esencialmente en la primera), aparece como una necesidad ineludible de la lucha de clase proletaria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El sistema de dominaci\u00f3n en Chile<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Ello nos permite centrar ahora nuestra atenci\u00f3n sobre c\u00f3mo est\u00e1 planteado el problema del poder en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como se presentaba en septiembre de 1970, el sistema de dominaci\u00f3n chileno era el resultado de la recomposici\u00f3n de alianzas de clases acaecida en la d\u00e9cada de 1930. A grandes l\u00edneas, se asiste en aquel entonces a la culminaci\u00f3n de un largo proceso de cuestionamiento de la dominaci\u00f3n olig\u00e1rquica, que ejerc\u00edan la clase terrateniente y la burgues\u00eda comercial y financiera, estrechamente asociadas al imperialismo. Esa dominaci\u00f3n se rompe en los a\u00f1os 30 para reestructurarse de nuevo en torno a la vieja oligarqu\u00eda y las clases medias burguesas; se trataba de una soluci\u00f3n de compromiso que no era espec\u00edficamente chilena, sino que correspond\u00eda a las nuevas formas de dominaci\u00f3n que, con la sola excepci\u00f3n de Argentina, emerg\u00edan entonces en los pa\u00edses latinoamericanos de mayor desarrollo capitalista relativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo peculiar del caso chileno se debe a la situaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda en el nuevo esquema de alianza de clases y su posici\u00f3n&nbsp;<em>vis-\u00e0-vis<\/em>&nbsp;del Estado. No tanto porque la peque\u00f1a burgues\u00eda obtuviera all\u00ed ventajas y privilegios, ya que esto se dio tambi\u00e9n en otros pa\u00edses latinoamericanos, como M\u00e9xico y aun Brasil: en todos ellos la peque\u00f1a burgues\u00eda, proporcionando las tropas de choque de las clases medias, desempe\u00f1\u00f3 un papel relevante en la lucha pol\u00edtica y entr\u00f3 a participar directamente en la gesti\u00f3n del aparato estatal, vali\u00e9ndose de ello para cuidar sus intereses econ\u00f3micos. Ello fue sobre todo cierto para sus capas no propietarias, que mejoraron considerablemente sus oportunidades de empleo y sus condiciones de remuneraci\u00f3n, gracias a la ampliaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, as\u00ed como tambi\u00e9n al impulso industrializante recibido por la econom\u00eda que hizo expandirse las ramas privadas de los servicios. En el M\u00e9xico de C\u00e1rdenas o en el Brasil tenentista, del mismo modo que en el Chile del Frente Popular, se desarrolla entonces una amplia capa burocr\u00e1tica de extracci\u00f3n peque\u00f1oburguesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Chile se distingue, de los dem\u00e1s pa\u00edses, sin embargo, por el car\u00e1cter que asume esa capa burocr\u00e1tica y la relaci\u00f3n que establece con el conjunto de la clase de la cual proven\u00eda. Es as\u00ed como, a diferencia de M\u00e9xico, en donde esa capa utiliza su posici\u00f3n en el Estado para ascender a las filas de la burgues\u00eda, dando origen a lo que se ha llamado burgues\u00eda burocr\u00e1tica, o de Brasil, en donde, adem\u00e1s de su subordinaci\u00f3n efectiva a la burgues\u00eda&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>19<\/sup>, sufre una degradaci\u00f3n progresiva, pasando a vegetar en los puestos subalternos del aparato estatal, la peque\u00f1a burgues\u00eda burocr\u00e1tica en Chile logra mantener la posici\u00f3n conquistada, sin que esto acarree para ella el desprendimiento de su clase y su incorporaci\u00f3n a la burgues\u00eda. Por el contrario, mantiene con \u00e9sta una relaci\u00f3n de clase a clase, que se formaliza mediante algunos instrumentos b\u00e1sicos: la democracia parlamentaria, en el marco de la cual el conjunto de la peque\u00f1a burgues\u00eda pod\u00eda hacer sentir su peso e imponer a la burgues\u00eda, necesitada de sus votos, el respeto a la alianza contra\u00edda; la expansi\u00f3n y el monopolio de los cargos p\u00fablicos, y la garant\u00eda de movilidad vertical al conjunto de la clase, mediante la ampliaci\u00f3n del sistema educativo&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>20<\/sup>. En relaci\u00f3n a \u00e9ste, el \u00faltimo basti\u00f3n bajo el control olig\u00e1rquico, las universidades, fue finalmente conquistado a fines de la d\u00e9cada del sesenta, en el marco de la contraofensiva desatada por la peque\u00f1a burgues\u00eda despu\u00e9s de su repliegue en el periodo gubernamental de Jorge Alessandri.<\/p>\n\n\n\n<p>La peque\u00f1a burgues\u00eda chilena llega as\u00ed a conformar una verdadera capa pol\u00edtica dirigente, que, respondiendo a los intereses de su clase, convierte a \u00e9sta en su conjunto en una clase de apoyo activa&nbsp;<sup>21<\/sup> al sistema de dominaci\u00f3n vigente. No sorprende as\u00ed su adhesi\u00f3n decidida a las instituciones y valores que ella misma ha ayudado a forjar y que le han resultado por lo general beneficiosos. El profesionalismo de las fuerzas armadas chilenas y su respaldo a la institucionalidad no son sino una manifestaci\u00f3n de esa actitud de clase de la peque\u00f1a burgues\u00eda, una vez que el aparato armado del Estado qued\u00f3 tambi\u00e9n virtualmente en sus manos.<sup>22<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La \u201cv\u00eda chilena\u201d al socialismo<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1951\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-600x338.jpg 600w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La estrategia de la Unidad Popular s\u00f3lo se explica en este contexto. Clase activa de apoyo al sistema de dominaci\u00f3n, vinculada a la institucionalidad por sus intereses y su ideolog\u00eda, la peque\u00f1a burgues\u00eda chilena no constitu\u00eda en la d\u00e9cada de 1960 una fuerza social movilizable en torno a una pol\u00edtica insurreccional. Se diferenciaba en ello de la mayor\u00eda de las capas medias latinoamericanas que, ocupando una posici\u00f3n francamente subordinada en el sistema de dominaci\u00f3n, no experimentaba lealtad particular a \u00e9ste, y que, enfrentadas a un grave deterioro de su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, se polarizaban r\u00e1pidamente alrededor de las corrientes pol\u00edticas m\u00e1s radicalizadas. Es as\u00ed como, en la mayor\u00eda de esos pa\u00edses (aunque de manera inconsecuente, como se da particularmente en Venezuela, Brasil y Bolivia), la peque\u00f1a burgues\u00eda evolucion\u00f3, desde la cr\u00edtica \u00e1cida al despilfarro, la incapacidad y la corrupci\u00f3n de las clases dominantes, a una pol\u00edtica cada vez m\u00e1s hostil a \u00e9stas, que acaba por conducir a sus grupos de vanguardia a plantearse abiertamente el camino insurreccional.<\/p>\n\n\n\n<p>Acogida a los privilegios que lograra crear para s\u00ed, la peque\u00f1a burgues\u00eda chilena se comporta de otra manera. Aun cuando se ve amenazada, como ocurri\u00f3 despu\u00e9s de las elecciones de 1958, resiste a la presi\u00f3n ejercida sobre ella por las fracciones m\u00e1s reaccionarias de la coalici\u00f3n dominante sin salirse del sistema vigente y, bien al contrario, tratando de utilizarlo para reforzar su capacidad de respuesta \u2014lo que se concret\u00f3 en el ascenso al gobierno de la Democracia Cristiana, en 1964. Esto, sumado al crecimiento de la votaci\u00f3n de izquierda, mostraba que la peque\u00f1a burgues\u00eda hab\u00eda aprendido la lecci\u00f3n del Frente Popular, ella misma producto de experiencias anteriores: valerse de la manipulaci\u00f3n del movimiento de masas en el marco institucional para estrechar sus v\u00ednculos con la burgues\u00eda y fortalecer su posici\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, aunque las maniobras de los sectores m\u00e1s reaccionarios de las clases dominantes amenazaran realmente a la peque\u00f1a burgues\u00eda, la amenaza mayor que se cern\u00eda sobre ella proven\u00eda de la misma burgues\u00eda. Comprometida con un proceso de acumulaci\u00f3n capitalista dependiente, no pod\u00eda escapar a la din\u00e1mica propia de ese proceso. La monopolizaci\u00f3n creciente de los medios de producci\u00f3n, el impulso a la producci\u00f3n de bienes suntuarios y la declinaci\u00f3n relativa de la producci\u00f3n de bienes esenciales de consumo, que caracterizan a la acumulaci\u00f3n dependiente, generaban presiones cada vez m\u00e1s fuertes por parte de la burgues\u00eda para readecuar la estructura del mercado; un elemento fundamental de esa readecuaci\u00f3n est\u00e1 dado por la distribuci\u00f3n regresiva del ingreso, lograda a trav\u00e9s de la erosi\u00f3n de los sueldos y salarios&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>23<\/sup>. Era por tanto inevitable que el gobierno democristiano abandonara de manera cada vez m\u00e1s ostensible su plataforma progresista, que contemplaba la elevaci\u00f3n de los niveles de consumo popular mediante reformas estructurales y una pol\u00edtica redistributiva, en favor de la pol\u00edtica antipopular propiciada por el gran capital nacional y extranjero. Adem\u00e1s de herir duramente los intereses de las masas trabajadoras y agudizar las contradicciones interburguesas, el cambio de orientaci\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno de Frei resquebraj\u00f3 gravemente la alianza entre la burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se entiende as\u00ed que esta clase iniciara un proceso de autonomizaci\u00f3n pol\u00edtica frente a la burgues\u00eda, que se refleja en su comportamiento contradictorio a partir de 1967. Pasando por el intento de conformar una alternativa propia (que cristalizar\u00e1 en 1970 en la candidatura de Radomiro Tomic), ese comportamiento presenta dos variantes extremas: por un lado, el desplazamiento hacia la derecha de algunos sectores, que van a buscar en la fracci\u00f3n m\u00e1s reaccionaria del bloque dominante una defensa contra la gran burgues\u00eda y acaban por quedar all\u00ed codo a codo con \u00e9sta, formando la base electoral de la candidatura de Jorge Alessandri; por otro lado, el fen\u00f3meno izquierdizante, que se expresa ya en la tentaci\u00f3n de aliarse a las masas trabajadoras, para reafirmarse en el plano institucional, ya en la de romper sus lazos con la institucionalidad, lo que incidi\u00f3 en la clase de manera muy reducida pero se exacerb\u00f3 a nivel de sus sectores de vanguardia, particularmente los estudiantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta perspectiva, la formaci\u00f3n de la Unidad Popular corresponde a un reflejo del descontento de la peque\u00f1a burgues\u00eda, as\u00ed como a una estrategia calculada para aprovechar la confusi\u00f3n reinante entre sus filas. Unida al ascenso del movimiento de masas y a los conflictos que opon\u00edan entre s\u00ed a las capas burguesas, la situaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda creaba condiciones propicias para hacer estallar la crisis latente en el sistema de dominaci\u00f3n vigente. Fue lo que efectivamente pas\u00f3 cuando, para sorpresa de las clases dominantes y de su propia clase de apoyo, la izquierda logr\u00f3 introducir, en septiembre de 1970, una cu\u00f1a en el aparato del Estado, desarticulando el elemento b\u00e1sico en la estructura del sistema dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, por tanto, en las condiciones de la lucha de clases previa a septiembre de 1970 que debemos buscar la explicaci\u00f3n para el fen\u00f3meno de la Unidad Popular. El deseo de la coalici\u00f3n electoral de izquierda de atraer o neutralizar a sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda obligaba a tomar en consideraci\u00f3n la situaci\u00f3n real de \u00e9sta: salvo una fracci\u00f3n muy minoritaria, el grueso de la clase procuraba encontrar una salida dentro del marco institucional. Este llev\u00f3 a la coalici\u00f3n de izquierda a establecer claramente su compromiso con el sistema pol\u00edtico vigente, y m\u00e1s concretamente con las instituciones del Estado burgu\u00e9s, con el fin de no enajenarse el eventual apoyo de los sectores peque\u00f1oburgueses que buscaban una salida de izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la marcha de la acumulaci\u00f3n capitalista dependiente no hab\u00eda golpeado tan s\u00f3lo a la peque\u00f1a burgues\u00eda, sino tambi\u00e9n, y con m\u00e1s fuerza a\u00fan, al proletariado industrial y amplias capas populares no proletarias&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>24<\/sup>, poniendo a la coalici\u00f3n de izquierda en la necesidad de extremar sus posiciones program\u00e1ticas&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>25<\/sup>. Es entonces que se dar\u00e1 expl\u00edcitamente como objetivo la construcci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como la necesidad de forjar una determinada alianza de clases se expresa program\u00e1ticamente en lo que vendr\u00e1 a llamarse despu\u00e9s \u201cv\u00eda chilena al socialismo\u201d: la conquista gradual y pac\u00edfica del poder pol\u00edtico, sin ruptura brusca del orden burgu\u00e9s, acompa\u00f1ada de la liquidaci\u00f3n de las bases de la dominaci\u00f3n imperialista, latifundista y monop\u00f3lica, a trav\u00e9s de medidas planteadas en la perspectiva de la construcci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Alianzas y compromisos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las dificultades impl\u00edcitas en esa estrategia, han estado siempre referidas a problemas que ata\u00f1en al car\u00e1cter mismo de la alianza de clases que se quiere conformar; particularmente respecto a la relaci\u00f3n a establecer con las capas medias de la burgues\u00eda, cuyos intereses han sido recogidos en el programa (por ejemplo, a trav\u00e9s del concepto de \u00e1rea privada de la econom\u00eda). Este fue el sentido de la discusi\u00f3n que precedi\u00f3 a la formaci\u00f3n de la coalici\u00f3n electoral, cuando, tomando como punto de referencia al FRAP y reflejando la radicalizaci\u00f3n que hab\u00eda experimentado desde 1964, el Partido Socialista contrapuso la idea del Frente de Trabajadores, que implicaba en la pr\u00e1ctica la exclusi\u00f3n del Partido Radical y de los sectores sociales que \u00e9ste simboliza. Posteriormente a 1970, las divergencias surgidas en el seno de la izquierda, que enfrentaron primero al partido comunista y el MIR para entrar a polarizar despu\u00e9s a importantes corrientes en el seno mismo de la Unidad Popular, han girado fundamentalmente en torno a esa cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera manifestaci\u00f3n expl\u00edcita de esas divergencias se dio poco despu\u00e9s de las elecciones municipales de 1971, cuando se elevaron desde las filas del MIR cr\u00edticas a los criterios burocr\u00e1ticos y eficientistas puestos en pr\u00e1ctica por el gobierno, as\u00ed como a la subestimaci\u00f3n impl\u00edcita de la movilizaci\u00f3n de los trabajadores&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>26<\/sup>. Iniciada en estos t\u00e9rminos, y enfoc\u00e1ndose inicialmente a la disyuntiva capitalismo de Estado-socialismo, esa cr\u00edtica derivar\u00eda r\u00e1pidamente hacia la ra\u00edz del problema planteado: el car\u00e1cter de las alianzas de clases perseguidas respectivamente por el partido comunista y el MIR&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>27<\/sup>. La cuesti\u00f3n volvi\u00f3 a presentarse con m\u00e1s fuerza en la pol\u00e9mica entablada entre estas dos organizaciones, a principios de 1972, a prop\u00f3sito de la reforma agraria. Sin abandonar la l\u00ednea que sostuviera anteriormente, en el sentido de que la UP exclu\u00eda de la alianza de clases al proletariado no organizado y a las capas m\u00e1s pobres del semiproletariado, el MIR desarrolla m\u00e1s ampliamente la contrapartida de este razonamiento: dicha exclusi\u00f3n correspond\u00eda a la alianza que la Unidad Popular establec\u00eda con la burgues\u00eda rural, y la llevaba a enmarcar su pol\u00edtica en la ley democristiana de reforma agraria, limitando pues las expropiaciones de tierras a los fundos con m\u00e1s de 80 hect\u00e1reas de riego b\u00e1sico&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>28<\/sup>. Un planteamiento similar se hizo respecto a la burgues\u00eda urbana. Secundariamente, esto ha suscitado discusiones relacionadas con el concepto de gran empresa y atinentes a qu\u00e9 sectores de la burgues\u00eda no se contemplar\u00edan en la pol\u00edtica de estatizaciones. Pero el argumento central del MIR ha sido que la Unidad Popular no ha proporcionado objetivos inmediatos de lucha a la mayor\u00eda del proletariado industrial, sino tan s\u00f3lo al sector m\u00e1s organizado de la clase obrera, a la cual le abri\u00f3 la perspectiva del \u00e1rea de propiedad social.<meta charset=\"utf-8\"><sup>29<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En lo fundamental, esas divergencias se deben a la imprecisi\u00f3n de las formulaciones de la Unidad Popular respecto al car\u00e1cter de las relaciones a ser establecidas por el proletariado con las fuerzas sociales que se pretende agrupar en torno a \u00e9l, en particular las capas medias. Ejemplo de esa imprecisi\u00f3n es el uso indiscriminado del t\u00e9rmino \u201calianza\u201d, tomado muchas veces como sin\u00f3nimo de compromiso. Esto no tiene una importancia meramente sem\u00e1ntica: lo que transluce, en esa confusi\u00f3n conceptual, es la dificultad que experimenta la Unidad Popular, en virtud de su heterogeneidad, para definir una clara jerarqu\u00eda entre los sectores sociales aliados y los sectores por neutralizar, as\u00ed como entre los intereses generales que el proletariado est\u00e1 en condiciones de asumir y aquellos que se limita a respetar en virtud de la correlaci\u00f3n de fuerzas existente.<\/p>\n\n\n\n<p>Es \u00fatil, en este sentido, recurrir a las ense\u00f1anzas de Lenin, particularmente las que se refieren a las relaciones entre el proletariado y el campesinado en el curso de la revoluci\u00f3n de 1917. En ellas se observa claramente que la alianza obrero-campesina, en su sentido amplio, expresaba de hecho una verdadera alianza con las capas pobres del campesinado (que Lenin caracterizaba como un semiproletariado) y un compromiso con las capas altas. Tan era as\u00ed que, en el marco de ese compromiso, los bolcheviques no se ataban las manos en la tarea de preparar y desarrollar la lucha entre ambas fracciones campesinas, dedic\u00e1ndose desde un principio a dividirlas y a organizar al campesinado pobre en forma independiente. Por lo dem\u00e1s, la posici\u00f3n leninista frente a la peque\u00f1a burgues\u00eda campesina no implic\u00f3 nunca el supuesto de que era necesario ganarla&nbsp;<em>antes<\/em>&nbsp;de la toma del poder, sino m\u00e1s bien que bastaba con neutralizarla; m\u00e1s a\u00fan, la conquista del aparato del Estado constitu\u00eda una condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para realizar en los hechos la alianza de clases, y no al rev\u00e9s. En otros t\u00e9rminos, la toma del poder es una tarea que ata\u00f1e esencialmente al proletariado, mientras que la atracci\u00f3n de las capas medias constituye un problema de la revoluci\u00f3n victoriosa.<meta charset=\"utf-8\"><sup>30<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>&nbsp;La peque\u00f1a burgues\u00eda en el proceso chileno<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las condiciones en que se lleva a cabo el proceso chileno \u2014y que no han permitido excluir a las elecciones parlamentarias burguesas como una de las formas que asume la lucha por el poder confieren sin duda una mayor complejidad a la cuesti\u00f3n de las alianzas y compromisos. Pero ello no dispensa la necesidad de definiciones rigurosas. Menos a\u00fan permite poner a todas las clases y fracciones de clases que el proletariado debe ganar o neutralizar en un pie de igualdad. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, es como se presentan los intereses de las capas medias burguesas en el programa de la Unidad Popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene empero se\u00f1alar que ello no ha dado lugar a que cristalice en la UP un ala propiamente burguesa. La defensa de dichos intereses en el interior de la coalici\u00f3n pol\u00edtica ha quedado en manos de las corrientes peque\u00f1oburguesas de corte socialdem\u00f3crata y del partido comunista, que se diferencia netamente de ellas. Esto se debe en parte, al hecho de que las capas medias burguesas no han reaccionado favorablemente al proyecto de alianza que propugna la UP, por lo menos hasta ahora, pero tambi\u00e9n, y quiz\u00e1s principalmente, a la capacidad ya se\u00f1alada que posee en Chile la peque\u00f1a burgues\u00eda para responder por la defensa ideol\u00f3gica y pol\u00edtica de los intereses burgueses. Este \u00faltimo aspecto ha quedado meridianamente claro con la incorporaci\u00f3n de las fuerzas armadas al gobierno, despu\u00e9s de la crisis de octubre de 1972.<\/p>\n\n\n\n<p>La especificidad de la peque\u00f1a burgues\u00eda chilena, es decir, su capacidad como agente del consenso entre las clases, sobre el cual reposan las instituciones vigentes, se ha acentuado en el curso del periodo. Clase activa de apoyo en el sistema de dominaci\u00f3n que entr\u00f3 en crisis en 1970, sigue apareciendo con la misma calidad en el proyecto propugnado por la Unidad Popular para remplazar ese sistema. En ambos casos, se la privilegia como aliado fundamental, lo que tiene como resultado acentuar la autonomizaci\u00f3n relativa que empez\u00f3 a vivir durante la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se observa la evoluci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda, se observa, en efecto, que ha sido llevada a asumir cada vez m\u00e1s su papel de garante de la convivencia institucional entre las clases. Inicialmente, en el periodo que sigui\u00f3 inmediatamente al 4 de septiembre, la peque\u00f1a burgues\u00eda aparece relativamente neutralizada, lo que favorece la formaci\u00f3n del gobierno de la Unidad Popular; despu\u00e9s realiza un movimiento de desplazamiento hacia el campo de la izquierda, el cual tiene su culminaci\u00f3n en las elecciones municipales de 1971; pero, desde mediados de ese a\u00f1o, corrige su posici\u00f3n y asume una actitud de creciente independencia. El surgimiento del fascismo \u2014la forma por excelencia de la autonomizaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda\u2014 fue una expresi\u00f3n parcial de ese fen\u00f3meno. Pero lo ha sido tambi\u00e9n la neutralidad mantenida durante un largo periodo por las fuerzas armadas y su intento de arbitrar los conflictos de clase desde el seno mismo del gobierno, lo que empieza a darse en ocasi\u00f3n del llamado \u201ccaso Toh\u00e1\u201d, en enero de 1972.<\/p>\n\n\n\n<p>Una cosa, sin embargo, es la motivaci\u00f3n subjetiva que caracteriza el comportamiento pol\u00edtico de una clase, y otra bien diferente las condiciones objetivas en que ella debe ejercerlo. Fue lo que qued\u00f3 patente en el curso mismo de la crisis de octubre: entonces, el espejismo de la importancia primordial de la peque\u00f1a burgues\u00eda en la lucha de clases, as\u00ed como la ilusi\u00f3n de autonom\u00eda que ella alimentaba, se deshicieron bruscamente para dar paso a la realidad. Y la realidad es que la lucha de clases se libra en \u00faltima instancia, y all\u00ed se decide, en torno al proletariado y la burgues\u00eda, en torno al trabajo y el capital. El car\u00e1cter de ap\u00e9ndice de la reacci\u00f3n burguesa que el fascismo empezara a revelar desde agosto de 1972, se hizo patente en octubre, llevando a que la peque\u00f1a burgues\u00eda, celosa de su autonom\u00eda, desplazara hacia las fuerzas armadas sus ansias de liderazgo. Consumado el gabinete c\u00edvico-militar, los hechos posteriores pasar\u00edan a presentar una din\u00e1mica similar, con los militares esforz\u00e1ndose por mantenerse como una fuerza aut\u00f3noma en el seno del gobierno e inclin\u00e1ndose cada vez m\u00e1s a asumir en la pr\u00e1ctica la defensa de los intereses burgueses.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por tanto bajo el prisma de la contradicci\u00f3n fundamental que plantea la lucha de clases, y que pone frente a frente a la burgues\u00eda y el proletariado, que habr\u00e1 que entender en qu\u00e9 t\u00e9rminos est\u00e1 planteado hoy en Chile el problema del poder.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El car\u00e1cter del gobierno y del periodo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La situaci\u00f3n particular por la que atraviesa el Estado chileno ha generado confusi\u00f3n en cuanto a su car\u00e1cter, as\u00ed como respecto a la relaci\u00f3n que con \u00e9l mantiene el gobierno. Aunque sean pocos los que cuestionen abiertamente el car\u00e1cter burgu\u00e9s del Estado, se observa la tendencia a considerar al gobierno como un cuerpo independiente de \u00e9l y, en la pr\u00e1ctica, como un Estado contrapuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello aparece, por ejemplo, cuando se habla de una dualidad de poder en el seno del Estado&nbsp;<sup>31<\/sup>. Se ignora as\u00ed que el pretendido poder dual \u2014el gobierno\u2014 extrae su legitimidad de la organizaci\u00f3n estatal vigente, como lo demuestra su generaci\u00f3n por la v\u00eda electoral y su encuadramiento en el marco institucional creado en Chile por las clases dominantes. Se ignora tambi\u00e9n que el poder pol\u00edtico de una clase no se expresa en la acci\u00f3n que lleva a cabo en su nombre un cuerpo de funcionarios, sino en la capacidad de coerci\u00f3n ejercida materialmente por la clase media misma en el plano de la lucha de clases, coadyuvada, esto s\u00ed, por las instituciones del Estado. Se ignora, en fin, que el car\u00e1cter de esas instituciones cambia necesariamente cuando, en vez de expresar la voluntad de una minor\u00eda, expresan la de la mayor\u00eda del pueblo, caso en el cual corresponden a la proyecci\u00f3n a nivel del aparato estatal de las organizaciones populares de base.<\/p>\n\n\n\n<p>La caracter\u00edstica esencial del gobierno de la Unidad Popular consiste precisamente en su incapacidad para romper con una determinada fuente de legitimidad \u2014la que le otorg\u00f3 la democracia representativa burguesa, a trav\u00e9s del proceso electoral\u2014 para basar su legitimidad en la organizaci\u00f3n masiva del pueblo. La desmovilizaci\u00f3n y la disoluci\u00f3n progresiva de los Comit\u00e9s de Unidad Popular, creados durante la campa\u00f1a electoral y a los que se pretendi\u00f3 hacer aparecer como \u00f3rganos embrionarios de poder popular; la forma burocr\u00e1tica y verticalista como la UP se enfrent\u00f3 a los consejos comunales campesinos, a la participaci\u00f3n obrera en la gesti\u00f3n de las empresas estatales, a las Juntas de Abastecimiento y Precios, todo ello ha configurado una pol\u00edtica destinada a someter a las organizaciones del pueblo al aparato del Estado, en lugar de enfrentarlas a \u00e9ste como un poder alternativo en gestaci\u00f3n. Con ello, el gobierno se afinc\u00f3 cada vez m\u00e1s en el Estado burgu\u00e9s, en vez de hacerlo en la movilizaci\u00f3n revolucionaria del pueblo. Es por esta raz\u00f3n que los \u00f3rganos que se presentan hoy como embriones de poder dual, como los consejos comunales urbanos, los cordones industriales de Santiago y los consejos campesinos \u201cformados por la base\u201d, se han constituido&nbsp;<em>al margen<\/em>&nbsp;del gobierno, aunque no en contra de \u00e9l, y sus posibilidades de desarrollo est\u00e1n en raz\u00f3n directa de su grado de autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por razones similares, no se puede tampoco caracterizar al gobierno de la UP como una dictadura legal del pueblo&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>32<\/sup>. No se trata tan s\u00f3lo de que ello involucra un equ\u00edvoco te\u00f3rico, similar al que llev\u00f3 a Jruschov a aplicar al Estado sovi\u00e9tico el concepto de \u201cEstado de todo el pueblo\u201d, sino tambi\u00e9n que el gobierno de la UP s\u00f3lo es popular en el sentido de que se identifica con las aspiraciones del pueblo. Sin embargo, esa identificaci\u00f3n no impide que siga siendo un cuerpo de funcionarios que act\u00faa&nbsp;<em>en representaci\u00f3n<\/em>&nbsp;del pueblo, y que no sea la expresi\u00f3n directa del pueblo organizado ejerciendo funciones de gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente, sin embargo, que esas tesis no aparecen por acaso. Reflejan una posibilidad real que se abri\u00f3 para la clase obrera chilena y sus aliados, en septiembre de 1970, de constituir en el pa\u00eds lo que se podr\u00eda llamar \u201cgobierno obrero proletario\u201d, para emplear un t\u00e9rmino marxista cl\u00e1sico. Conviene aclarar que, acogida por la Tercera Internacional, la expresi\u00f3n \u201cgobierno obrero\u201d no tiene ninguna connotaci\u00f3n maximalista, diferenci\u00e1ndose claramente de la dictadura del proletariado, y que no representa tampoco un concepto un\u00edvoco desde el punto de vista de clase. Es as\u00ed como la Internacional Comunista no s\u00f3lo reconoc\u00eda la existencia de gobiernos obreros que correspond\u00edan a formas camufladas de coalici\u00f3n entre la burgues\u00eda y dirigentes obreros contrarrevolucionarios, sino que contemplaba otras formas que, sin constituirse todav\u00eda en un elemento de transici\u00f3n hacia la dictadura del proletariado, podr\u00edan crear condiciones para \u00e9sta, en la medida en que avanzaran hacia la conformaci\u00f3n de un gobierno obrero proletario. Este no podr\u00eda ser otra cosa que un gobierno nacido \u201cde la lucha de las propias masas y apoyado sobre \u00f3rganos aptos para el combate, creados por las m\u00e1s vastas capas de las masas obreras oprimidas\u201d.<meta charset=\"utf-8\"><sup>33<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que la UP no haya constituido un gobierno de esta naturaleza no significa empero que no se hayan dado las condiciones en Chile para marchar en esa direcci\u00f3n. El drama de la Unidad Popular y de la izquierda en general ha resultado en una amplia medida de la percepci\u00f3n de esa posibilidad y de los obst\u00e1culos establecidos para su realizaci\u00f3n por la correlaci\u00f3n de fuerzas a nivel de la sociedad, as\u00ed como por el peso espec\u00edfico de la peque\u00f1a burgues\u00eda en el seno de la coalici\u00f3n gobernante. Pero esa contradicci\u00f3n no se supera mediante el recurso a tesis como la del poder dual en el seno del Estado o de la dictadura legal del pueblo, que contribuyen m\u00e1s bien a enmascararla.<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, la forma limitada en que la UP hizo cristalizar el objetivo del gobierno obrero ha permitido entrever el papel que \u00e9ste debe tener en tanto que \u00f3rgano de clase del proletariado revolucionario en Chile. Las funciones que le corresponden consisten en dificultar a la burgues\u00eda el recurso al aparato de Estado para resta\u00f1ar las heridas abiertas en su sistema de dominaci\u00f3n; hacer jugar contra las clases dominantes los instrumentos legales y materiales de que dispone, ejerciendo contra ellas un cierto grado de coerci\u00f3n que encuentra su l\u00edmite en la supervivencia misma del aparato estatal burgu\u00e9s; promover una pol\u00edtica encaminada a reforzar la capacidad org\u00e1nica del proletariado, as\u00ed como a agrupar en torno a \u00e9l a las dem\u00e1s clases capaces de conformar una alianza social revolucionaria; y favorecer por todos los medios la imposici\u00f3n del control de masas sobre la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de la riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>El simple enunciado de esas funciones nos est\u00e1 mostrando que ese gobierno depara ya tareas que corresponden hist\u00f3ricamente a los Estados proletarios. Evitemos empero el absurdo l\u00f3gico: la existencia de esas funciones no quiere decir que se cuenta ya con un Estado de esa naturaleza, del mismo modo que el hecho de que al principio de todo proceso de transici\u00f3n al socialismo se haya verificado la desorganizaci\u00f3n del mercado y el surgimiento del acaparamiento, la especulaci\u00f3n y el boicot no quiere decir que el que estos fen\u00f3menos se est\u00e9n produciendo hoy en Chile demuestre la existencia de un proceso de transici\u00f3n. Las tareas de corte revolucionario que depara el gobierno obrero s\u00f3lo pueden entenderse en la medida en que \u00e9ste se define en tanto que elemento de transici\u00f3n&nbsp;<em>hacia la dictadura del proletariado<\/em>; es decir, si caracterizamos correctamente al periodo en que ellas se dan como un&nbsp;<em>periodo de lucha por el poder<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alemos que el periodo que atraviesa Chile se caracteriza por la crisis del sistema burgu\u00e9s de dominaci\u00f3n y se expresa en una exacerbaci\u00f3n de la lucha de clases, a lo cual contribuye la desarticulaci\u00f3n relativa del aparato de Estado. Ello corresponde en amplia medida a una situaci\u00f3n prerrevolucionaria&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>34<\/sup>. La posibilidad de contar con una rama del Estado burgu\u00e9s para expropiar y reprimir a la burgues\u00eda, afirmar los \u00f3rganos de poder popular e intensificar su acci\u00f3n aglutinadora sobre las clases potencialmente aliadas agudiza esa situaci\u00f3n. Pero es a la luz de esas tareas que el desempe\u00f1o del gobierno de la UP debe ser evaluado. En otros t\u00e9rminos, el par\u00e1metro para evaluar la acci\u00f3n del actual gobierno no es la construcci\u00f3n del socialismo, sino m\u00e1s bien la conquista del poder pol\u00edtico. Es la revoluci\u00f3n, no la transici\u00f3n, el eslab\u00f3n por el cual hay que asir hoy la cadena del desarrollo pol\u00edtico, para poder pasar al eslab\u00f3n siguiente.<meta charset=\"utf-8\"><sup>35<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que la lucha de clases plantee hoy como centrales tareas revolucionarias, no quiere decir empero que las cuestiones de la transici\u00f3n sean indiferentes al proletariado chileno; quiere decir tan s\u00f3lo que es resolviendo las tareas centrales del periodo como se podr\u00e1 encarar lo que aparece hoy como una posibilidad y llevarlo al terreno de las tareas pr\u00e1cticas. Por lo dem\u00e1s, no existe una muralla china entre los momentos de un proceso. Los \u00f3rganos de combate que el proletariado crea en su lucha contra la burgues\u00eda son potencialmente sus \u00f3rganos de poder; esta fue la gran ense\u00f1anza de los soviets. Las medidas que el proletariado adopta para hacer frente a la reacci\u00f3n burguesa son aquellas que le permiten operar la transformaci\u00f3n de la sociedad: esta es la gran ense\u00f1anza que el proletariado chileno sac\u00f3 de las jornadas de octubre.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica es la expresi\u00f3n concentrada de la econom\u00eda, se\u00f1alaba Lenin. En Chile, la pol\u00edtica se centra cada vez m\u00e1s en torno a la econom\u00eda; esto es as\u00ed porque la burgues\u00eda misma eligi\u00f3 este frente de batalla y se muestra dispuesta a desmantelar su propia econom\u00eda, para reconstruir sobre ella un sistema econ\u00f3mico a\u00fan m\u00e1s represivo, explotador y divorciado de las necesidades de las grandes masas. Con ello, la burgues\u00eda hizo pasar a primer plano el problema del control de masas sobre la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n. Es evidente que es ese control el que permitir\u00e1 avanzar ma\u00f1ana hacia la direcci\u00f3n de esas actividades por las masas, lo que es rasgo fundamental del r\u00e9gimen econ\u00f3mico socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Perderse hoy en d\u00eda en disquisiciones sobre \u201cla v\u00eda chilena\u201d al socialismo es pretender remplazar con la utop\u00eda una realidad viva. Y la realidad viva de la lucha de clases en Chile est\u00e1 centrada, como ha ocurrido siempre que la lucha de clases configur\u00f3 una situaci\u00f3n prerrevolucionaria, en torno al nudo gordiano de la toma del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">NOTAS<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Esas posiciones tienen sus expresiones extremas en los planteamientos de lo que podr\u00edamos considerar como una corriente allendista en la izquierda, por un lado, y en los que han levantado dirigentes del partido comunista (en el cual, sin embargo, no tiene curso oficial la expresi\u00f3n \u201cv\u00eda chilena\u201d), por el otro; v\u00e9ase, por ejemplo, Allende, S.,\u00a0<em>Primer Mensaje al Congreso Nacional<\/em>, 21 de mayo de 1971, varias ediciones; Garc\u00e9s, J. E.;\u00a0<em>Revoluci\u00f3n, Congreso y Constituci\u00f3n<\/em>. El caso Toh\u00e1. Ed. Quimant\u00fa, Santiago, 1972, parte I, cap. IV, y Millas, O., \u201cLa clase obrera en las condiciones del gobierno popular\u201d, diario\u00a0<em>El Siglo<\/em>, Santiago, 5 de junio de 1972.<\/li><li>Este tema, abordado por Rosa Luxemburgo y Luk\u00e1cs, es objeto de comentario en mi art\u00edculo \u201cReforma y revoluci\u00f3n: una cr\u00edtica a Lelio Basso\u201d, en\u00a0<em>Sociedad y Desarrollo<\/em>, n. 2, Santiago de Chile, abril-junio de 1972.<\/li><li>\u201cCr\u00edtica al programa de Gotha\u201d, en Marx y Engels,\u00a0<em>Obras escogidas<\/em>. Ed. Progreso, Mosc\u00fa, 1966, t. II, p. 25, subrayado por Marx.<\/li><li>\u201cManifiesto inaugural de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores\u201d, op. cit., t. I, p. 369.<\/li><li>\u201cLas elecciones a la Asamblea Constituyente y la dictadura del proletariado\u201d,\u00a0<em>Obras completas<\/em>. Ed. Cartago, Buenos Aires, t. XXX, p. 259.<\/li><li>Aunque no se plantee de inmediato extender el socialismo a todo el pa\u00eds. Esto, que aparece claramente en las tareas propuestas al campesino ruso en la primera fase de la revoluci\u00f3n, fue explicitado por Lenin en varios textos, en los que se\u00f1ala que la revoluci\u00f3n proletaria, socialista, iniciada en los grandes centros urbanos en octubre de 1917, s\u00f3lo lleg\u00f3 al campo un a\u00f1o despu\u00e9s. Cf., por ejemplo, Lenin,\u00a0<em>La revoluci\u00f3n proletaria y el renegado Kautsky<\/em>, Obras escogidas, Ed. Progreso, Mosc\u00fa, 1961, t. III, particularmente el cap\u00edtulo intitulado \u201cServilismo ante la burgues\u00eda con el pretexto de \u2018an\u00e1lisis econ\u00f3mico\u2019 \u201c.<\/li><li>V\u00e9ase, por ejemplo, \u201c\u00bfPor qu\u00e9 puede existir el Poder Rojo en China?\u201d, en Mao Tse-tung,\u00a0<em>Selecciones de escritos militares<\/em>. Ed. en Lenguas Extranjeras, Pek\u00edn, 1967.<\/li><li>\u201cInsistiendo sobre los sindicatos, el momento actual y los errores de Trotsky y Bujarin\u201d, en\u00a0<em>Obras escogidas<\/em>, t. III, p. 580.<\/li><li>V\u00e9ase Althusser, L., \u201cId\u00e9ologie et appareils id\u00e9ologiques d\u2019Etat\u201d,\u00a0<em>La Pens\u00e9e<\/em>, Par\u00eds, junio de 1970, y Poulantzas, N.,\u00a0<em>Fascismo y dictadura<\/em>, Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1971, cap. VII.<\/li><li>\u201cEl dieciocho brumario de Luis Bonaparte\u201d en Marx y Engels, op. cit., t. 1, pp. 312-13.<\/li><li>Se\u00f1alemos de paso que Lenin considera que s\u00f3lo despu\u00e9s de la toma del poder por el proletariado los sindicatos empiezan a convertirse en parte del aparato estatal. \u201cDiscurso en el II Congreso de los Sindicatos de Rusia\u201d,\u00a0<em>Obras completas<\/em>, t. XXVIII, pp. 420-27.<\/li><li>\u201cLas elecciones&#8230;\u201d op. cit., p. 81.<\/li><li>Cf. Marx,\u00a0<em>El capital<\/em>. Ed. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, t. I, cap. VIII.<\/li><li>V\u00e9ase Poulantzas, N.,\u00a0<em>Clases sociales y poder pol\u00edtico en el Estado capitalista<\/em>. Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1969, parte II, cap. 4.<\/li><li>Ibid. Engels hab\u00eda observado ya: \u201cParece ser una ley del desarrollo hist\u00f3rico el que la burgues\u00eda no pueda detentar en ning\u00fan pa\u00eds de Europa el poder pol\u00edtico \u2014al menos durante largo tiempo\u2014 de la misma manera exclusiva con que pudo hacerlo la aristocracia feudal durante la Edad Media.\u201d \u201cDel socialismo ut\u00f3pico al socialismo cient\u00edfico\u201d, en Marx y Engels, op. cit., t. II, p. 107.<\/li><li>Es as\u00ed como la propiedad privada de la tierra, aunque impida el desarrollo de una agricultura capitalista racional, constituye la contrapartida necesaria de la alianza entre la burgues\u00eda y la clase terrateniente. Conviene sin embargo tener presente que esa alianza se inscribe en el marco de posibilidades abierto por el car\u00e1cter contradictorio del modo capitalista de producci\u00f3n. Como lo indica Marx: \u201cEl conflicto entre el precio de la tierra como elemento del precio de costo para el productor y no como elemento del precio de producci\u00f3n para el producto [&#8230;] no es sino una de las formas en que se manifiesta siempre la contradicci\u00f3n entre la propiedad privada sobre el suelo y la existencia de una agricultura racional con una explotaci\u00f3n normal de la tierra al servicio de la sociedad. Por otra parte, la propiedad privada sobre el suelo, y, por tanto, la expropiaci\u00f3n de la tierra de manos del productor directo \u2014es decir, la propiedad privada de unos, que implica la no propiedad de otros sobre la tierra\u2014 constituye la base del r\u00e9gimen capitalista de producci\u00f3n.\u201d\u00a0<em>El Capital<\/em>, t. III, cap. XLVII, pp. 751-52. Sobre las implicaciones pol\u00edticas de esta cuesti\u00f3n, v\u00e9ase mi discusi\u00f3n con Michel Gutelman en\u00a0<em>Transici\u00f3n al socialismo y experiencia chilena<\/em>, CESO-CEREN, Prensa Latinoamericana, Santiago, 1972.<\/li><li>\u201cLa cuesti\u00f3n respecto a la privaci\u00f3n de los derechos electorales a la burgues\u00eda no la interpretamos de ning\u00fan modo desde un punto de vista absoluto, porque en el terreno te\u00f3rico es perfectamente admisible que la dictadura del proletariado ir\u00e1 aplastando a la burgues\u00eda a cada paso, sin privarla, no obstante, de los derechos electorales. Desde el punto de vista te\u00f3rico esto se concibe plenamente, y de ah\u00ed que tampoco proponemos nuestra constituci\u00f3n como un modelo para los dem\u00e1s pa\u00edses. Decimos \u00fanicamente que el que concibe la transici\u00f3n al socialismo sin el aplastamiento de la burgues\u00eda no es socialista.\u201d Lenin, \u201cInforme sobre el programa del Partido. Pronunciado el 19 de marzo\u201d, VIII Congreso del PC (b) de Rusia, 18-23 de marzo de 1919, en\u00a0<em>Obras escogidas<\/em>, t. III, p. 191.<\/li><li>\u201c[&#8230;] Si confi\u00e1ramos en que la redacci\u00f3n de un centenar de decretos iba a cambiar la vida del campo, ser\u00edamos unos idiotas rematados. Mas si renunci\u00e1ramos a se\u00f1alar en los decretos el camino a seguir, ser\u00edamos unos traidores al socialismo. Estos decretos que en la pr\u00e1ctica no han podido ser aplicados en el acto y en toda su integridad, han desempe\u00f1ado un importante papel desde el punto de vista de la propaganda [&#8230;] Nuestros decretos son llamamientos, pero no al viejo estilo; \u2018Obreros, levantaos, derrocad a la burgues\u00eda\u2019. No son exhortaciones a las masas, son llamamientos a acciones pr\u00e1cticas.\u00a0<em>Los decretos son instrucciones que invitan a una acci\u00f3n pr\u00e1ctica de masas<\/em>.\u201d \u201cInforme sobre el trabajo en el campo. Pronunciado el 23 de marzo\u201d, VIII Congreso&#8230;, op. cit., p. 212, subrayado por Lenin. \u201cNuestros decretos acerca de las explotaciones campesinas son justos en el fondo. No tenemos motivos para retractarnos de ninguno de ellos ni para lamentarnos. Mas si los decretos son justos,\u00a0<em>lo injusto es impon\u00e9rselos por la fuerza a los campesinos<\/em>.\u201d Ibid, p. 214, subrayado por Lenin.<\/li><li>Uno de los mecanismos mediante los cuales la peque\u00f1a burgues\u00eda sella en Brasil su alianza con la burgues\u00eda es la legislaci\u00f3n que establece que los cargos p\u00fablicos se llenan con base en el m\u00e9rito, es decir, por concurso p\u00fablico. Como \u00fanica clase letrada en la sociedad brasile\u00f1a, la peque\u00f1a burgues\u00eda aseguraba as\u00ed que esos cargos quedaban reservados para ella. Sin embargo, la norma s\u00f3lo se aplicaba a los cargos inferiores, quedando excluidos los puestos de direcci\u00f3n y los cargos de confianza, que son los mejor remunerados. Para acceder a ellos, el peque\u00f1o burgu\u00e9s no pod\u00eda accionar los resortes legales, sino que deb\u00eda hacer m\u00e9ritos ante la burgues\u00eda; para mantenerlos, era forzado a convertir el desempe\u00f1o de la funci\u00f3n en una defensa permanente de los intereses burgueses.<\/li><li>James Petras, en\u00a0<em>Pol\u00edtica y fuerzas sociales en el desarrollo chileno<\/em>, Amorrortu, Buenos Aires, 1971, aporta elementos \u00fatiles para analizar la situaci\u00f3n de clase de la peque\u00f1a burgues\u00eda en Chile; v\u00e9anse particularmente los cap\u00edtulos 2 y 8, basados en encuestas efectuadas por Dale Johnson y Eduardo Hamuy, respectivamente. Como t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n, se puede tomar a Rangel Contla, J. C.,\u00a0<em>La peque\u00f1a burgues\u00eda en la sociedad mexicana<\/em>, 1895 a 1960. Universidad Nacional, M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Sociales, 1972.<\/li><li>Entendemos por clase de apoyo activa aquella que, sin participar directamente del bloque dominante, desempe\u00f1a un papel activo en la alianza de clases en que se basa el sistema de dominaci\u00f3n, sea en el sentido de contribuir ideol\u00f3gica y pol\u00edticamente al afianzamiento de \u00e9ste, sea en el de retirar de \u00e9l beneficios para s\u00ed misma. La peque\u00f1a burgues\u00eda chilena asume esa posici\u00f3n en el sistema de dominaci\u00f3n conducida por sus capas dirigentes, las cuales llegan a asumir en este sistema el papel de fracci\u00f3n de clase reinante durante el periodo del Frente Popular. Sobre el concepto de clase reinante, v\u00e9ase Poulantzas,\u00a0<em>Clases sociales<\/em>&#8230; op. cit., parte III, cap. 4, en especial p. 325.<\/li><li>Una encuesta realizada en Chile por Roy Allen Hansen, en 1967, para la Rand Corporation y otras instituciones norteamericanas, mostr\u00f3, entre otras cosas, que el 51% de los padres de 37 generales retirados entre 1952 y 1964 eran profesionales y gerentes y que los 5 mejores amigos de los militares entrevistados eran, en la proporci\u00f3n de un 86% profesionales y gerentes. Cit. por Cayuela, J., y Camilo Taufic, \u201cClaves para la presencia militar\u201d,\u00a0<em>Chile Hoy<\/em>, Santiago, n. 25, 1-7 de diciembre de 1972. Una versi\u00f3n in\u00fatilmente complicada de la tesis de la identidad entre las fuerzas armadas y la peque\u00f1a burgues\u00eda en Chile puede encontrarse tambi\u00e9n en Joxe, A.,\u00a0<em>Las fuerzas armadas en el sistema pol\u00edtico de Chile<\/em>. Ed. Universitaria, Santiago, 1970.<\/li><li>Para la fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica de este punto, v\u00e9ase mi\u00a0<em>Dial\u00e9ctica de la dependencia<\/em>. Ed. Era, M\u00e9xico, 1973.<\/li><li>Entre 1960 y 1969, la participaci\u00f3n de los salarios en el ingreso nacional baj\u00f3 del 22.7% al 20.7% mientras que la de los trabajadores por cuenta propia descendi\u00f3 del 21.8% al 14.3%. La pauperizaci\u00f3n de esta \u00faltima categor\u00eda es a\u00fan m\u00e1s significativa si consideramos que su participaci\u00f3n en la ocupaci\u00f3n total se elev\u00f3 del 20.4% al 22.1% en el mismo periodo. ODEPLAN,\u00a0<em>Antecedentes sobre el desarrollo chileno<\/em>, Santiago, 1971.<\/li><li>Esa radicalizaci\u00f3n se hace sentir sobre todo en el Partido Socialista y responde en grado significativo de la consolidaci\u00f3n y el desarrollo del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.<\/li><li>V\u00e9ase D\u00edaz, G., \u201cSocialismo o capitalismo de Estado\u201d.\u00a0<em>Punto Final<\/em>, n. 131, Santiago, 25 de mayo de 1971.<\/li><li>V\u00e9ase Arredondo, J., \u201cLos grandes ausentes: obreros no organizados\u201d,\u00a0<em>Punto Final<\/em>, n. 134, 6 de julio de 1971.<\/li><li>V\u00e9ase\u00a0<em>La pol\u00edtica del MIR en el campo. Declaraci\u00f3n del Secretariado Nacional<\/em>. Ed. \u201cEl Rebelde\u201d, Santiago, s\/f.<\/li><li>La pol\u00e9mica en torno al llamado \u201cproyecto Millas\u201d \u2014en realidad, una definici\u00f3n de la pol\u00edtica gubernamental hacia el \u00e1rea estatal\u2014, a principios de 1973, puso al descubierto que la mayor parte de las empresas intervenidas o requisadas por el gobierno en sus dos primeros a\u00f1os de existencia correspond\u00edan m\u00e1s bien a empresas medianas y peque\u00f1as, para las cuales no se preve\u00eda el paso al \u00e1rea estatal. Esto demuestra que los trabajadores que se movilizaban en la lucha diaria contra la burgues\u00eda no ten\u00edan consignas que defender sino la de la estatizaci\u00f3n, que la UP hab\u00eda sin embargo reservado para ciertos sectores obreros de la gran industria. La situaci\u00f3n habr\u00eda sido distinta si tales consignas \u2014como, por ejemplo, la del control obrero de la producci\u00f3n\u2014 hubieran existido.<\/li><li>Cf. \u201cLas elecciones&#8230;\u201d o \u201cLa revoluci\u00f3n proletaria&#8230;\u201d, ya citadas. Entre los muchos pasajes en que Lenin se refiere al problema se podr\u00eda destacar el siguiente: \u2014\u201dS\u00f3lo el proletariado puede derribar a la burgues\u00eda. S\u00f3lo el proletariado puede arrastrar tras de s\u00ed\u00a0<em>a las masas<\/em>\u00a0contra la burgues\u00eda. Sin embargo, de aqu\u00ed no se deduce en modo alguno \u2014creerlo constituir\u00eda el m\u00e1s grave error\u2014 que en la obra\u00a0<em>posterior<\/em>\u00a0de la edificaci\u00f3n del comunismo,\u00a0<em>una vez derribada ya la burgues\u00eda y cuando el poder pol\u00edtico se encuentre ya en manos del proletariado<\/em>, podamos prescindir asimismo en adelante de los elementos medios, intermedios\u201d.\u00a0<em>Informe sobre el trabajo en el campo<\/em>, op. cit., p. 205, sub. RMM. En cuanto al car\u00e1cter de esa no prescindencia, Lenin lo aclara m\u00e1s adelante, defini\u00e9ndolo fundamentalmente como de \u201cneutralizaci\u00f3n\u201d; cf. p. 207. V\u00e9ase tambi\u00e9n \u201cDiscurso en defensa de la t\u00e1ctica de la Internacional Comunista, 1\u00ba de julio\u201d, III Congreso de la IC,\u00a0<em>Obras escogidas<\/em>, t. III, pp. 671-79.<\/li><li>Cf. Ramos, S.,\u00a0<em>Chile: \u00bfuna econom\u00eda de transici\u00f3n?<\/em>\u00a0CESO-PLA, Santiago s\/f., cap. I-C.<\/li><li>La expresi\u00f3n es de Luis Corval\u00e1n, secretario general del PC. Cf. Labarca, E.,\u00a0<em>Corval\u00e1n 27 horas<\/em>. Ed. Quimant\u00fa, Santiago 1972.<\/li><li>V\u00e9ase la resoluci\u00f3n sobre la t\u00e1ctica del IV Congreso de la Internacional,\u00a0<em>Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista<\/em>, Cuadernos de Pasado y Presente, C\u00f3rdoba, 1973, t. ll, pp. 186-89.<\/li><li>La conceptualizaci\u00f3n de la situaci\u00f3n prerrevolucionaria fue hecha por Lenin en varios de sus textos; su formulaci\u00f3n m\u00e1s acabada se encuentra en \u201cLa enfermedad infantil del \u2018izquierdismo\u2019 en el comunismo\u201d,\u00a0<em>Obras escogidas<\/em>, t. III, p. 427. All\u00ed, tras se\u00f1alar como rasgo fundamental de dicha situaci\u00f3n a la crisis general de la sociedad, Lenin distingu\u00eda en \u00e9sta tres elementos: la decisi\u00f3n revolucionaria de la vanguardia obrera, la crisis pol\u00edtica de las clases dominantes y la irrupci\u00f3n de las masas m\u00e1s atrasadas en la escena pol\u00edtica. En algunos textos anteriores, hab\u00eda mencionado tambi\u00e9n, como dato importante, las vacilaciones de las clases intermedias, que aparecen, en la formulaci\u00f3n mencionada, asimiladas de hecho al segundo elemento. Aplicamos aqu\u00ed el t\u00e9rmino \u201csituaci\u00f3n prerrevolucionaria\u201d a aquel momento del proceso revolucionario en que esos elementos hacen su aparici\u00f3n o se encuentran en desarrollo, y el de \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d al momento en que dichos elementos presentan un grado correlativo de madurez que permite arremeter contra el poder estatal burgu\u00e9s. El paso de un momento al otro es analizado por Lenin en \u201cEl marxismo y la insurrecci\u00f3n\u201d,\u00a0<em>Obras escogidas<\/em>, t. II, y tiene su tratamiento m\u00e1s sistem\u00e1tico en \u201cLas elecciones&#8230;\u201d op. cit.<a href=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/045_p_burguesia_poder.html#_ednref35\">[35]\u00a0<\/a>\u201cEs necesario saber encontrar en cada momento el eslab\u00f3n particular al cual hay que aferrarse con todas las fuerzas para sujetar toda la cadena y preparar s\u00f3lidamente el paso al eslab\u00f3n siguiente.\u201d Lenin, \u201cLas tareas inmediatas del poder sovi\u00e9tico\u201d,\u00a0<em>Obras escogidas<\/em>, t. II, p. 719. Bujarin se\u00f1ala al respecto, en su pol\u00e9mica con Trotski de 1924: [&#8230;] \u201cla principal cualidad del m\u00e9todo leninista [&#8230;] la real expresi\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxista leninista reside en la capacidad para percibir las condiciones\u00a0<em>peculiares<\/em>, el\u00a0<em>pasaje<\/em>\u00a0de una situaci\u00f3n a otra, y para encontrar ese\u00a0<em>eslab\u00f3n importante<\/em>\u00a0de la cadena al cual hay que asirse para dominarla en su conjunto\u201d. Bujarin, N. L., \u201cAcerca de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente\u201d, en\u00a0<em>El gran debate (1924-1926). La revoluci\u00f3n permanente<\/em>. Cuadernos de Pasado y Presente, C\u00f3rdoba, 1972, p. 101.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div style=\"height:26px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-b9b4ea97\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c89a10fd\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-4a359200\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-3c255b4f-60b1-4b74-9aee-c47cefb38468\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1973\/01\/23-La-pequen\u0303a-burguesi\u0301a-y-el-problema-del-poder-.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La pequen\u0303a burguesi\u0301a y el problema del poder<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. 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