{"id":1237,"date":"1973-07-01T17:27:39","date_gmt":"1973-07-01T17:27:39","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1237"},"modified":"2022-03-23T17:00:42","modified_gmt":"2022-03-23T17:00:42","slug":"la-politica-economica-de-la-via-chilena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1237","title":{"rendered":"La pol\u00edtica econ\u00f3mica de la \u201cv\u00eda chilena\u201d"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1951\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655-600x338.jpg 600w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/202009071817389655.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1976, pp. 119-151. Escrito en colaboraci\u00f3n con Cristi\u00e1n Sep\u00falveda y publicado originalmente en Marxismo y Revoluci\u00f3n n. 1, Santiago de Chile, julio-septiembre de 1973 [PDF]. Se publica en este sitio gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Al gobierno de la Unidad Popular lo ha caracterizado, en materia econ\u00f3mica, la improvisaci\u00f3n. Esto es cierto para las medidas adoptadas con el fin de materializar los objetivos estrat\u00e9gicos del programa de la UP tales como la supresi\u00f3n de la dependencia ante el imperialismo y los monopolios industriales, financieros y terratenientes, pero lo es tambi\u00e9n y sobre todo, para las medidas coyunturales, tomadas en el marco de su pol\u00edtica de corto plazo. La improvisaci\u00f3n ha asumido all\u00ed formas tan exageradas que no faltan quienes \u2014principalmente los que conocen desde dentro las debilidades de la conducci\u00f3n gubernamental en materia econ\u00f3mica\u2014 llegan a negar la existencia de una verdadera pol\u00edtica econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>El razonamiento es enga\u00f1oso. No es necesario que las medidas econ\u00f3micas de un gobierno se ajusten a un plan racional para configurar una&nbsp;<em>pol\u00edtica<\/em>. Tampoco se ajustaron a ello, por ejemplo, los gobiernos burgueses, enfrentados a las presiones constantes que sobre ellos ejerc\u00edan los capitalistas y, en menor medida, otros sectores sociales, lo que no implica que no hayan tenido una pol\u00edtica econ\u00f3mica. Lo que define una pol\u00edtica es la coherencia interna de las medidas que la componen, coherencia que no se da necesariamente&nbsp;<em>antes<\/em>&nbsp;de su ejecuci\u00f3n, sino que puede establecerse retrospectivamente. En este caso, lo que se configura no es la inexistencia de una pol\u00edtica, sino m\u00e1s bien el hecho de que \u00e9sta expresa los intereses reales que operan en el plano de la econom\u00eda y que poseen una racionalidad intr\u00ednseca, m\u00e1s que los puntos de vista de un pu\u00f1ado de pol\u00edticos que hayan logrado imprimir a la intervenci\u00f3n del gobierno en la econom\u00eda su propia racionalidad. En otras palabras: la pol\u00edtica no es atributo de la tecnocracia, sino m\u00e1s bien la presencia de intereses de clase en el plano del Estado. Por esto mismo, reflexionar sobre una pol\u00edtica econ\u00f3mica es, antes que nada, preocuparse por sacar de la sombra los intereses de clase que la han inspirado.<\/p>\n\n\n\n<p>Una primera pregunta que se nos plantea, respecto a la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la UP, se refiere al grado de compatibilidad existente entre las medidas destinadas a reformar la estructura econ\u00f3mica que se propuso esa coalici\u00f3n y las que conforman su pol\u00edtica de corto plazo. En el alegre optimismo de los primeros tiempos de gobierno, esta pregunta pr\u00e1cticamente no se le plante\u00f3 al equipo econ\u00f3mico dirigente. Las condiciones generales en que actuaba contribu\u00edan a esa despreocupaci\u00f3n: la pasividad de la burgues\u00eda y la neutralidad simpatizante a la UP demostrada por las capas peque\u00f1oburguesas se sumaban a la expectativa llena de confianza de las masas populares. Los \u00e9xitos iniciales de la pol\u00edtica de corto plazo, expresados en el crecimiento de la producci\u00f3n y del consumo, se debieron en parte a esa situaci\u00f3n y contribuyeron a reforzarla.<\/p>\n\n\n\n<p>El planteamiento del equipo econ\u00f3mico de la UP, en ese entonces, era sencillo: el objetivo de la pol\u00edtica de corto plazo deber\u00eda ser el de servir a la acumulaci\u00f3n de fuerzas en el plano pol\u00edtico, principalmente a trav\u00e9s de la elevaci\u00f3n de los niveles de empleo, salario y consumo, a fin de crear condiciones m\u00e1s favorables a la realizaci\u00f3n de las reformas de estructura, como la nacionalizaci\u00f3n de la miner\u00eda y la banca, la estatizaci\u00f3n de industrias y la reforma agraria. Contando con estos instrumentos, el gobierno estar\u00eda en una situaci\u00f3n privilegiada para reorientar el funcionamiento de la econom\u00eda, estimaban los dirigentes de la UP.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso del tiempo vendr\u00eda a mostrar que las dificultades para transformar la estructura econ\u00f3mica sin provocar la crisis de la misma eran mayores de lo que se cre\u00eda. Los problemas surgidos fueron llevando a que el optimismo inicial se transformara progresivamente en preocupaci\u00f3n, y motivaron cambios en el equipo econ\u00f3mico, que implicaban a su vez zigzagueos en la pol\u00edtica de corto plazo. Poco a poco, se ha ido configurando la dif\u00edcil situaci\u00f3n que atraviesa el pa\u00eds actualmente, la cual, por la dimensi\u00f3n que ganan las colas, el desabastecimiento y la inflaci\u00f3n, ha llevado al mismo presidente de la Rep\u00fablica a preconizar una \u201ceconom\u00eda de guerra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los intentos de la UP para explicar ese curso tomado por los acontecimientos giran, por lo general, en torno a hechos reales: la especulaci\u00f3n, el sabotaje y el boicot llevados a efecto por la burgues\u00eda y el imperialismo; la baja de los precios internacionales del cobre en los dos primeros a\u00f1os de gobierno; las acciones pol\u00edticas desatadas por la reacci\u00f3n, particularmente en octubre pasado. Secundariamente, se ha se\u00f1alado tambi\u00e9n la ineficiencia gubernamental, la falta de planificaci\u00f3n y la inexistencia de una direcci\u00f3n econ\u00f3mica \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque todas esas causas est\u00e9n en la ra\u00edz de la presente crisis econ\u00f3mica, son insuficientes para explicar lo que ha pasado. La raz\u00f3n de fondo tiene que buscarse en la relaci\u00f3n misma establecida entre el programa de reformas estructurales y la pol\u00edtica de corto plazo del gobierno. Aparentemente, esa relaci\u00f3n es contradictoria:&nbsp;<em>mientras el primero hace hincapi\u00e9 en el dirigismo estatal, la segunda reposa por entero en la econom\u00eda de mercado<\/em>. Los cambios introducidos en el equipo gubernamental, en lugar de corregir esta situaci\u00f3n, no han hecho sino agravarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las orientaciones contradictorias que han regido la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la UP tienen un mismo origen: su negativa a transferir a la iniciativa de las masas la soluci\u00f3n de los problemas que plantea la transformaci\u00f3n de los esquemas de producci\u00f3n y consumo en Chile. Es porque no ha querido hacerlo que la UP ha confiado en los resortes del Estado y en los mecanismos del mercado, quedando as\u00ed&nbsp;<em>prisionera de estructuras creadas por la burgues\u00eda para funcionar de acuerdo a los intereses del capital<\/em>. En este sentido, las contradicciones de la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la UP no son el resultado de las circunstancias, ni se explican por los percances de la lucha de clases o por errores de orden t\u00e9cnico; por lo contrario, expresan directamente las&nbsp;<em>contradicciones propias a la concepci\u00f3n misma de la \u201cv\u00eda chilena al socialismo\u201d<\/em>, o sea, la pretensi\u00f3n de proceder a transformaciones estructurales de la sociedad burguesa sin salirse del marco de \u00e9sta y pretendiendo apoyarse en esas transformaciones para suprimir finalmente esa sociedad en beneficio de un orden socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>En las p\u00e1ginas que siguen tratamos de poner en evidencia las contradicciones se\u00f1aladas. La oportunidad del an\u00e1lisis nos parece hoy m\u00e1s evidente que nunca, debido a la insistencia de los gestores de esa pol\u00edtica en eximirse de toda responsabilidad en los resultados que ha engendrado y su resistencia a cambiarla radicalmente. El an\u00e1lisis se justifica sobre todo porque, por los sacrificios que acarrea dicha pol\u00edtica, las masas trabajadoras empiezan a tocar el l\u00edmite de su capacidad de aguante y han comenzado ya a generar, a trav\u00e9s de sus organizaciones de base, los instrumentos capaces de respaldar medidas de otro tipo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La primera fase: consumismo y productivismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Al iniciar su gobierno, la UP encontr\u00f3 el pa\u00eds sumido en una depresi\u00f3n econ\u00f3mica que, comenzando en 1967, alcanz\u00f3 su punto m\u00e1s bajo en 1970. En estas circunstancias, se plante\u00f3 una pol\u00edtica de corto plazo destinada a reactivar la econom\u00eda mediante la expansi\u00f3n de la demanda. Para ello se recurri\u00f3 a una sustancial redistribuci\u00f3n del ingreso, postul\u00e1ndose que el aumento del poder de compra de la poblaci\u00f3n deber\u00eda actuar como un est\u00edmulo positivo sobre el aparato productivo y llevarlo a ampliar la oferta de bienes. Se contaba en este sentido con tres elementos heredados del periodo anterior: un amplio margen de capacidad ociosa en la industria (que, seg\u00fan los c\u00e1lculos oficiales, alcanzar\u00eda un 40%), los grandes stocks de insumos industriales y bienes terminados, acumulados por fuerza de la depresi\u00f3n, y una disponibilidad de reservas en divisas cercana al tercio del valor total de las importaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La redistribuci\u00f3n del ingreso, como factor de reactivaci\u00f3n de la demanda, tendi\u00f3 a operar a trav\u00e9s de la expansi\u00f3n del gasto p\u00fablico, el cual lleg\u00f3 a crecer en un 43% en 1971; su principal instrumento fue la pol\u00edtica de reajuste de las remuneraciones, que se hizo extensiva al sector privado. Simult\u00e1neamente, se recurri\u00f3 a la contenci\u00f3n de los precios, con el objeto de impedir que la inflaci\u00f3n pudiera anular los efectos de la redistribuci\u00f3n. El otro componente del gasto p\u00fablico \u2014los gastos de capital\u2014 experiment\u00f3 tambi\u00e9n un notable aumento, concentr\u00e1ndose en actividades que permit\u00edan impulsar los programas llamados movilizadores: vivienda, obras p\u00fablicas, etc\u00e9tera; por su naturaleza, dichos programas tendr\u00edan fuerte impacto en la reducci\u00f3n del desempleo, con el consiguiente efecto distributivo. Finalmente, programas de otro car\u00e1cter \u2014como los de salud, educaci\u00f3n, desarrollo social, etc\u00e9tera\u2014 entraron a reforzar por v\u00eda indirecta la pol\u00edtica de redistribuci\u00f3n del ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras ampliaba de esta manera el gasto p\u00fablico, el gobierno encontr\u00f3 obst\u00e1culos para financiarlo, principalmente en virtud de la resistencia opuesta por la burgues\u00eda atrincherada en el Parlamento. Ello acarre\u00f3 un crecimiento progresivo de las emisiones inorg\u00e1nicas de papel moneda, lo que relativizar\u00eda los avances logrados por los sectores populares en materia de redistribuci\u00f3n. En efecto, al ser \u00e9sta impulsada sobre la base de una expansi\u00f3n de la oferta monetaria en condiciones de precios contenidos, y no mediante una real transferencia de ingreso desde las capas privilegiadas a las masas del pueblo, se estaba incrementando indiscriminadamente el poder de compra de las diversas clases, tanto populares como privilegiadas. Era inevitable, pues, que la lucha por la apropiaci\u00f3n del producto, saltando la barrera de la distribuci\u00f3n del ingreso, se acentuara en la esfera del consumo y se viera agravada por el hecho de que la producci\u00f3n y los precios crecieran a un ritmo inferior al de la oferta monetaria. Fen\u00f3menos tales como el acaparamiento de bienes, el desabastecimiento y el mercado negro, que comenzaron a hacerse presentes en el transcurso de 1971, pero que se generalizaron de hecho en 1972, son en una amplia medida la expresi\u00f3n de la contradicci\u00f3n surgida entre la esfera monetaria y la esfera productiva, la cual estar\u00e1 en la base de los vaivenes posteriores de la pol\u00edtica econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una raz\u00f3n determinante para que la redistribuci\u00f3n del ingreso se haya realizado de esta manera ha sido la relaci\u00f3n que la UP ha buscado establecer con la peque\u00f1a burgues\u00eda. Esta ha recibido, en efecto, un trato cuidadoso por parte de la UP, la cual intent\u00f3 ganarse su apoyo d\u00e1ndole amplias facilidades para incrementar su consumo Para esto concurri\u00f3 el hecho de que la peque\u00f1a burgues\u00eda representa uno de los sectores clave en la alianza de clases que la UP se ha esforzado por forjar. Pero pes\u00f3 tambi\u00e9n de manera significativa la influencia ejercida por los representantes de esa clase en el seno de la UP, as\u00ed como la presencia de sus economistas y t\u00e9cnicos en el gobierno, despu\u00e9s del 4 de noviembre de 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>Constituida mayoritariamente por sectores que est\u00e1n separados de la producci\u00f3n, la peque\u00f1a burgues\u00eda se inclina a considerar la econom\u00eda desde un punto de vista exterior a \u00e9sta. Se preocupa, pues, por los impuestos, los sueldos, los precios, o sea, por todo lo que afecta su capacidad de consumo, sin entender el origen de la misma. Para el peque\u00f1o burgu\u00e9s, esa capacidad de consumo le cae del cielo, como una gracia divina o un derecho natural; no comprende que le adviene de la parte de la plusval\u00eda que el capitalista, tras explotar a los obreros, le transfiere en pago de sus servicios. Por esto, cuando dirige la econom\u00eda, el peque\u00f1o burgu\u00e9s tiende a enfocar los problemas siempre desde el \u00e1ngulo del consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: el consumo global consiste en el consumo de los trabajadores, o sea el gasto de salarios, y en el de los capitalistas y sectores medios, es decir, el que corresponde a la parte no acumulada de la plusval\u00eda (el consumo p\u00fablico asimil\u00e1ndose a \u00e9ste, para fines de an\u00e1lisis). El consumo de las capas semiproletarias \u2014poco significativo\u2014 es similar al de la peque\u00f1a burgues\u00eda no propietaria, ya que nace de las migajas de la plusval\u00eda que los capitalistas les arrojan de su mesa; a ello se debe el hecho de que las reivindicaciones de consumo prendan con m\u00e1s fuerza en la peque\u00f1a burgues\u00eda y el semiproletariado. Restando el consumo global a la producci\u00f3n global, se obtiene el excedente que se puede destinar a la reposici\u00f3n y a la creaci\u00f3n de nuevo capital. Lo que permite, por tanto, hacer crecer el consumo es la inversi\u00f3n productiva de ese excedente, o sea la acumulaci\u00f3n. S\u00f3lo \u00e9sta, al crear nuevos empleos, asegura la elevaci\u00f3n del nivel de vida de las masas trabajadoras, no s\u00f3lo porque aumenta la suma de salarios pagados, sino tambi\u00e9n porque \u2014al reducir el ej\u00e9rcito de reserva\u2014 les da a los trabajadores mejores condiciones para luchar por la elevaci\u00f3n de la tasa de salarios.<\/p>\n\n\n\n<p>La ideolog\u00eda consumista que domin\u00f3 durante largo tiempo la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la UP trat\u00f3 de justificarse con el argumento de que era necesario ampliar la base pol\u00edtica del gobierno para permitirle a \u00e9ste extender su campo de actividad econ\u00f3mica, o sea, su control directo sobre la producci\u00f3n, as\u00ed como introducir en \u00e9sta las transformaciones capaces de ponerla al servicio de las masas. En realidad, el consumismo fue un obst\u00e1culo para la consecuci\u00f3n de estos objetivos, en la medida en que los separ\u00f3 en el tiempo y en que llev\u00f3 al gobierno a actuar con timidez en la pol\u00edtica de estatizaciones, precisamente cuando dispon\u00eda de mejores condiciones para hacerlo, en virtud de las ya se\u00f1aladas pasividad de la burgues\u00eda y neutralidad relativa de la peque\u00f1a burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda incorrecto, sin embargo, atribuir la responsabilidad exclusiva o principal de la pol\u00edtica econ\u00f3mica practicada por la Unidad Popular a la relaci\u00f3n que \u00e9sta estableci\u00f3 con la peque\u00f1a burgues\u00eda. Mucho m\u00e1s decisiva fue su actitud hacia aquellos sectores de la burgues\u00eda que pretendi\u00f3 atraer a su campo, en virtud de la concepci\u00f3n estrat\u00e9gica de la \u201cv\u00eda chilena\u201d. Planteando como objetivo el establecimiento de una alianza de clases que integrara a la peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria y no propietaria, as\u00ed como a la mediana burgues\u00eda, esa concepci\u00f3n \u2014defendida principalmente por el partido comunista y las corrientes \u201callendistas\u201d\u2014 condujo a la UP a practicar una pol\u00edtica de concesiones. Es cierto que la b\u00fasqueda de esa alianza ha sido obstaculizada, por un lado, por la presi\u00f3n del movimiento popular y particularmente la clase obrera (como lo demuestra el car\u00e1cter distinto que \u00e9sta imprimi\u00f3 al \u00c1rea de Propiedad Social que la UP hab\u00eda ideado) y, por otro lado, por la carencia de un interlocutor burgu\u00e9s interesado en llegar a un compromiso con la UP. Pero la inexistencia de condiciones pol\u00edticas que permitieran sellar un acuerdo con esas fracciones burguesas no le ha retirado, a los ojos de sus defensores, validez estrat\u00e9gica al objetivo planteado y ha llevado a repetidos intentos para concretarlo, contra viento y marea.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto concurri\u00f3 decisivamente para impedir la puesta en marcha de una pol\u00edtica econ\u00f3mica destinada a arrancar de las manos de la burgues\u00eda el control efectivo del aparato de producci\u00f3n, sobre la base de la movilizaci\u00f3n creciente del movimiento de masas. Inversamente, condujo a que la UP se esforzara por encauzar esa movilizaci\u00f3n hacia el objetivo de crear condiciones favorables a la contrataci\u00f3n de la alianza deseada con las capas medias burguesas y peque\u00f1oburguesas. Aun las Juntas de Abastecimiento y Precios \u2014el \u00fanico organismo de masas contemplado por la UP y particularmente por el PC en esa fase\u2014 se impulsaron, por parte de los partidarios de la \u201cv\u00eda chilena\u201d, con el prop\u00f3sito de crear el marco adecuado para incorporar a los comerciantes detallistas al frente de clases de la UP, y no como un instrumento de control de masas sobre la burgues\u00eda mercantil.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha sido sobre esta base que la UP desarroll\u00f3 su pol\u00edtica redistributiva, que implic\u00f3 el crecimiento del poder de compra de las masas populares sin la limitaci\u00f3n correspondiente de los ingresos de los grupos privilegiados. Es evidente que esta situaci\u00f3n hac\u00eda indispensable que el crecimiento de la demanda que deber\u00eda acompa\u00f1ar dicha redistribuci\u00f3n fuera respaldado por una expansi\u00f3n por lo menos igual de la producci\u00f3n. En otros t\u00e9rminos, el consumismo que prevalec\u00eda en la pol\u00edtica de corto plazo tendr\u00eda como contrapartida una l\u00ednea de acci\u00f3n marcadamente productivista.<\/p>\n\n\n\n<p>El instrumento empleado para concretar la orientaci\u00f3n productiva fue la \u201cbatalla de la producci\u00f3n\u201d. Propugnada en principio para el conjunto de la econom\u00eda, su aplicaci\u00f3n se centrar\u00eda particularmente en las empresas del \u00e1rea social. All\u00ed, la consigna de la batalla de la producci\u00f3n se tradujo en comprometer los esfuerzos de los trabajadores por lograr aumentos de producci\u00f3n y productividad que permitieran hacer frente a la expansi\u00f3n prevista de la demanda. La movilizaci\u00f3n de los trabajadores tras estos objetivos se impuls\u00f3 mediante la creaci\u00f3n de mecanismos de incentivos y esquemas de participaci\u00f3n en la administraci\u00f3n de las empresas.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica de incentivos planteada no rompi\u00f3 la concepci\u00f3n capitalista en esa materia, toda vez que tendi\u00f3 a privilegiar los est\u00edmulos que acarrean la intensificaci\u00f3n de las relaciones de competencia entre los mismos trabajadores, antes que las relaciones de cooperaci\u00f3n. Ello signific\u00f3, aparte de la persistencia de los incentivos materiales, el predominio del est\u00edmulo individual y no el colectivo, lo que conspira contra la unidad de clase de los trabajadores y afecta negativamente la coordinaci\u00f3n misma del proceso productivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica de participaci\u00f3n en la gesti\u00f3n de las empresas, a su vez, a medida que fue siendo implementada, puso en evidencia la contradicci\u00f3n entre las aspiraciones de los obreros de asumir el control real de la producci\u00f3n y el predominio de la gesti\u00f3n burocr\u00e1tico-estatal, que se afirm\u00f3 como norma efectiva de administraci\u00f3n. Ello ocurri\u00f3 as\u00ed por cuanto los esquemas de participaci\u00f3n que se impulsaron se inscriben en la concepci\u00f3n de que la participaci\u00f3n debe asumir un car\u00e1cter asesor, consultivo y subordinado a la estructura jer\u00e1rquica de mando, que se preserva intacta. De este modo, tal como se la entendi\u00f3, la participaci\u00f3n obrera apunta a comprometer a los trabajadores con las metas de producci\u00f3n definidas por el consejo de administraci\u00f3n -la \u00fanica instancia resolutiva- sin facultar, sin embargo, a los mismos para la participaci\u00f3n en la toma de decisiones en la empresa, ni mucho menos en la rama (a medida que se fue ampliando el \u00e1rea social), en cuestiones como las financieras, de comercializaci\u00f3n, de precios, etc\u00e9tera. El relegar a los trabajadores al cumplimiento de las metas productivas, sin permitirles interferir en la fijaci\u00f3n de \u00e9stas, vino a significar la subordinaci\u00f3n de lo mejor de la clase obrera al capitalismo de Estado y acarre\u00f3 una limitaci\u00f3n de su independencia frente al Estado mismo, lo que se agravar\u00eda m\u00e1s adelante cuando sectores del gobierno y la UP plantearon la integraci\u00f3n de los propios sindicatos a esta estructura de participaci\u00f3n. Paralelamente a esas medidas, se impuls\u00f3 en el \u00e1rea social una campa\u00f1a sostenida de impulso al trabajo voluntario.<\/p>\n\n\n\n<p>La campa\u00f1a productivista pretendi\u00f3 alcanzar tambi\u00e9n al \u00e1rea privada, lo que dio motivo a la creaci\u00f3n de comit\u00e9s de vigilancia con el apoyo de la CUT. Sin embargo, estos \u00f3rganos carecieron de toda efectividad, en la medida en que no se les asign\u00f3 m\u00e1s tarea que la denuncia, y tendieron a desaparecer despu\u00e9s de 1971. Ello se explica por el hecho de que dichos comit\u00e9s se crearon sobre todo en aquellas empresas privadas que posteriormente fueron pasadas al \u00e1rea social.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de estas limitaciones, as\u00ed como de las dificultades que encontr\u00f3 por parte del imperialismo y los capitalistas nacionales, la campa\u00f1a productivista logr\u00f3 imponerse y asegur\u00f3 la expansi\u00f3n del consumo. En el a\u00f1o de 1971, el \u00edndice de crecimiento de la econom\u00eda fue de un 8.3% y el de la producci\u00f3n industrial aument\u00f3 en un 14.2%. La euforia que ello provoc\u00f3 en los c\u00edrculos gubernamentales los llev\u00f3 a olvidar que la base de la expansi\u00f3n econ\u00f3mica eran todav\u00eda las antiguas estructuras productivas, las mismas que la UP hab\u00eda acusado anteriormente de estrangular el desarrollo del pa\u00eds. Pero esas estructuras se encargar\u00edan de hacerse recordar, al ejercer su acci\u00f3n de freno sobre la curva de crecimiento, que empezaba a elevarse.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Causas internas de la crisis<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Mencionamos ya que, adem\u00e1s de la existencia de bienes acumulados por efecto de la depresi\u00f3n anterior, los factores que hab\u00edan permitido a la pol\u00edtica de corto plazo postular un crecimiento de la oferta eran las disponibilidades en divisas y la capacidad instalada no utilizada en la industria. En relaci\u00f3n al primer factor, la presi\u00f3n ejercida por el imperialismo llevar\u00eda a que, por la brusca reducci\u00f3n de cr\u00e9ditos y de capitales de corto plazo, el movimiento de capitales presentara, a fines de 1971, un d\u00e9ficit de 100 millones de d\u00f3lares. A ello se aunaba la declinaci\u00f3n persistente de los precios internacionales del cobre. Esto llevar\u00eda a que la situaci\u00f3n del sector externo se desmejorara. La dif\u00edcil situaci\u00f3n por la que pasaba la agricultura, enfrentada a la lucha de clases que desatara la profundizaci\u00f3n de la reforma agraria, obligar\u00eda sin embargo al gobierno a aumentar la importaci\u00f3n de alimentos, en un momento en que los precios internacionales de \u00e9stos se encontraban en alza. Todo ello acarrear\u00eda la r\u00e1pida disminuci\u00f3n de las reservas en divisas del pa\u00eds, adem\u00e1s de restringir las importaciones de bienes industriales, tanto de equipos como repuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento de la producci\u00f3n industrial qued\u00f3, pues, totalmente entregado a las posibilidades que brindara la capacidad ociosa de las empresas. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, \u00e9sta se revelar\u00eda menos efectiva de lo que se hab\u00eda supuesto. En primer lugar, el margen de capacidad ociosa era, en t\u00e9rminos reales, menor que el que se previera: la interdependencia existente en el plano de la producci\u00f3n lleva a que el l\u00edmite de capacidad existente en una f\u00e1brica productora de insumos sea tambi\u00e9n el de la que utiliza esos insumos, independientemente de que esta \u00faltima ostente un l\u00edmite te\u00f3ricamente m\u00e1s elevado; en otras palabras, la capacidad instalada se nivela por abajo, no por arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la absorci\u00f3n de la capacidad ociosa en el proceso productivo conlleva normalmente una declinaci\u00f3n de la productividad, ya que la maquinaria puesta en receso en los periodos de menor actividad econ\u00f3mica es precisamente la menos eficiente. Por consiguiente, el agotamiento de la capacidad ociosa se acompa\u00f1\u00f3 de un descenso de la productividad, lo que repercuti\u00f3 en los costos de producci\u00f3n de la industria.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfrentados a esta situaci\u00f3n, los capitalistas tender\u00edan a extremar su resistencia a los objetivos establecidos por la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno y se plantear\u00edan la defensa de sus ganancias mediante la presi\u00f3n sobre los precios del mercado (m\u00e1xime cuando el aumento de salarios derivado de la redistribuci\u00f3n del ingreso incid\u00eda tambi\u00e9n sobre los costos de producci\u00f3n). Decidida a contener esas presiones, la direcci\u00f3n econ\u00f3mica de la UP contest\u00f3 deteniendo con mano de hierro todos los precios, incluso los de las empresas estatales, productoras, en su mayor parte, de materias primas e intermedias para la industria privada; con ello, el esfuerzo productivo de los trabajadores del \u00e1rea social se transfer\u00eda de hecho al \u00e1rea privada, yendo a paliar all\u00ed los factores que provocaban el alza de los costos. Se\u00f1alemos de paso que ello beneficiaba m\u00e1s a las grandes industrias, que utilizan una tecnolog\u00eda m\u00e1s avanzada y absorben una mayor masa de materias primas, que a las peque\u00f1as y medianas, hecho al que volveremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello estaba mostrando que la pol\u00edtica econ\u00f3mica aplicada por el gobierno no era capaz de modificar por s\u00ed misma \u2014ni siquiera gradualmente\u2014 la estructura productiva. La reactivaci\u00f3n de la econom\u00eda, planteada con base en el consumismo y el productivismo, no alteraba esa estructura y antes la llevaba a reproducirse tal cual era, aunque con un mayor dinamismo. Prueba de esto era el r\u00e1pido crecimiento de la producci\u00f3n de bienes suntuarios, lo que constitu\u00eda una caracter\u00edstica heredada del periodo anterior y supon\u00eda, a su vez, un determinado tipo de distribuci\u00f3n del ingreso, favorable a las capas privilegiadas de la sociedad. El incremento del ingreso de esas capas, gracias a la pol\u00edtica redistributiva de la UP, les permiti\u00f3 estimular el crecimiento sostenido de la producci\u00f3n suntuaria \u2014que s\u00f3lo encontrar\u00eda su l\u00edmite, m\u00e1s adelante, en la capacidad de importaci\u00f3n de materias primas y repuestos\u2014, adem\u00e1s de darles condiciones favorables para enfrentarse a los sectores populares en la esfera de la demanda de bienes esenciales y recurrir incluso, posteriormente, al mercado negro como una forma de asegurar sus privilegios.<\/p>\n\n\n\n<p>La lentitud con que el gobierno \u2014preocupado siempre por contemporizar con amplios sectores burgueses\u2014 procedi\u00f3 en la formaci\u00f3n del \u00e1rea social agravar\u00eda esa situaci\u00f3n, cerr\u00e1ndole la posibilidad de establecer nuevas pautas de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n para las empresas que trabajan directamente para el consumo. Basta se\u00f1alar que, aun a fines de 1972, cuando ya la presi\u00f3n del movimiento de masas y los conflictos abiertos por la propia burgues\u00eda hab\u00edan llevado al gobierno a avanzar considerablemente en la estatizaci\u00f3n de empresas, el \u00e1rea estatal inclu\u00eda porciones significativas de la industria b\u00e1sica y de bienes intermedios, pero flaqueaba todav\u00eda en lo referente a la industria de bienes de consumo <sup>1<\/sup>. Fue de esta manera, as\u00ed como apoy\u00e1ndose en el predominio de la comercializaci\u00f3n privada sobre la estatal, que la burgues\u00eda pudo emprender, despu\u00e9s, sus actividades especulativas en el mercado de productos finales.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed entonces como, al no operarse la r\u00e1pida expansi\u00f3n del \u00e1rea social, el gobierno dej\u00f3 de contar con excedentes que le habr\u00edan permitido \u2014v\u00eda inversi\u00f3n\u2014apuntar hacia la reorientaci\u00f3n de la estructura productiva en beneficio del consumo popular. Esta cuesti\u00f3n cobra gran relevancia, si consideramos que los otros sectores productivos bajo control estatal, de los cuales se pensaba absorber excedentes, no los han producido en la manera esperada. Tal es el caso de la gran miner\u00eda nacionalizada, cuyo excedente tendi\u00f3 a comprimirse, a ra\u00edz de la fuerte baja del precio del cobre y del aumento que experimentaron sus costos de producci\u00f3n, as\u00ed como de la agricultura, en cuyo sector reformado la producci\u00f3n declin\u00f3, entre otras razones por la falta de organizaci\u00f3n adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de retrasar el proceso de estatizaci\u00f3n, el gobierno no fue capaz de accionar mecanismos que permitieran transferir al Estado por lo menos parte de las crecientes ganancias que la burgues\u00eda detentaba. Haberlo hecho hubiera significado aflojar las presiones sobre la oferta (ya que afectar\u00eda al capital especulativo), lo cual contribuir\u00eda a neutralizar las presiones inflacionarias: a la vez, habr\u00eda puesto en manos del gobierno cuantiosos recursos asignables a la inversi\u00f3n de beneficio popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Actuando en sentido inverso, el manejo de la pol\u00edtica econ\u00f3mica llev\u00f3 en muchos terrenos a transferir recursos del sector estatal al sector privado, favoreciendo as\u00ed a la burgues\u00eda. Tal fue el caso de la pol\u00edtica de contenci\u00f3n de precios que, aplicada de manera pareja, permiti\u00f3 a los capitalistas contar con materias primas y energ\u00eda baratas, proporcionadas a bajo costo por las empresas del sector p\u00fablico (acero, petr\u00f3leo, carb\u00f3n, electricidad, textiles, etc\u00e9tera). El m\u00e1s favorecido fue el gran capital privado, puesto que, por producir con altos niveles de productividad, gracias a una tecnolog\u00eda m\u00e1s desarrollada, sus empresas demandan m\u00e1s insumos (materias primas y energ\u00eda) que mano de obra, en t\u00e9rminos relativos; en consecuencia, sus costos de producci\u00f3n (y por ende sus ganancias) se ven menos afectados por los reajustes de salarios que por el alza de precios de los insumos, a diferencia de los capitalistas medianos y peque\u00f1os. Por esto, el alza salarial los afect\u00f3 poco, mientras que la contenci\u00f3n de precios de los insumos los benefici\u00f3 mucho. Observemos que era a los capitalistas medianos y peque\u00f1os a los que la UP quer\u00eda atraer a su alianza de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue \u00e9ste el \u00fanico caso en que la UP, pretendiendo ganarse a los capitalistas medianos y peque\u00f1os, terminar\u00eda beneficiando al gran capital; esto pas\u00f3 tambi\u00e9n con la pol\u00edtica crediticia. La estatizaci\u00f3n de la banca persegu\u00eda, entre otros objetivos, controlar la pol\u00edtica de asignaci\u00f3n de cr\u00e9dito, a fin de favorecer a los medianos y peque\u00f1os productores, para lo cual se procedi\u00f3 a rebajar la tasa de inter\u00e9s. Sin embargo, al mantenerse relativamente inalterada la estructura de asignaci\u00f3n de cr\u00e9ditos (puesto que s\u00f3lo los vol\u00famenes de incrementos normales de cr\u00e9ditos fueron los que beneficiaron a los peque\u00f1os y medianos productores)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup>, la rebaja de la tasa de inter\u00e9s en condiciones inflacionarias vino a significar que el Estado transfiriera excedentes al sector privado, ya que, en la medida en que la tasa de inflaci\u00f3n superaba a la tasa de inter\u00e9s, el capitalista acababa devolviendo en t\u00e9rminos reales menos que el cr\u00e9dito adquirido.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el gobierno no s\u00f3lo no logr\u00f3 tocar las ganancias de los capitalistas <meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup>, e inclusive les transfiri\u00f3 fondos a trav\u00e9s de los mecanismos se\u00f1alados, sino que tampoco fue capaz de controlar el uso que de los excedentes hicieron los capitalistas. Al respecto la \u00fanica f\u00f3rmula efectiva a que se podr\u00eda haber recurrido era el control obrero de la producci\u00f3n en las empresas privadas. Al rechazar esta posibilidad, la UP opt\u00f3 por la aplicaci\u00f3n de controles burocr\u00e1ticos. Pero la fijaci\u00f3n de cuotas de producci\u00f3n por esa v\u00eda result\u00f3 a\u00fan m\u00e1s ineficaz que el control de precios a trav\u00e9s de DIRINCO (Direcci\u00f3n de Industria y Comercio).<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, el car\u00e1cter que asumi\u00f3 la pol\u00edtica econ\u00f3mica permiti\u00f3 el aumento de las ganancias en manos de la burgues\u00eda, con las cuales \u00e9sta, absteni\u00e9ndose de invertir, financiar\u00eda su consumo suntuario y sus actividades especulativas. Por su parte, el gasto p\u00fablico en inversiones productivas tuvo una significaci\u00f3n secundaria en la din\u00e1mica del sector industrial, ya que fue absorbido en buena parte por el pago de remuneraciones. Se posterg\u00f3, de esta manera, el inicio de cambios en la estructura de producci\u00f3n, acordes con la nueva estructura de la demanda que tend\u00eda a gestarse por el mayor poder de compra de las capas populares, lo que tender\u00eda a constituirse en un factor limitativo para la elevaci\u00f3n de los niveles de bienestar futuro de las masas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La \u201cnueva pol\u00edtica econ\u00f3mica\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Los desequilibrios entre la oferta y la demanda, resultantes de esa situaci\u00f3n, comenzaron a agudizarse a partir del \u00faltimo trimestre de 1971 y condujeron a una discusi\u00f3n en el seno de la UP. Los problemas de desabastecimiento se acompa\u00f1aban de un repunte inflacionario; se reconoci\u00f3 que se originaba en el insuficiente crecimiento de la producci\u00f3n frente a la expansi\u00f3n de la demanda. Adem\u00e1s se consider\u00f3 que ello se agravar\u00eda en el transcurso de 1972, toda vez que las expectativas de evoluci\u00f3n de la oferta no eran halag\u00fce\u00f1as. En ese contexto, se plantearon dos opciones de pol\u00edtica econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera pasaba por sustraer excedentes controlados por la burgues\u00eda, mediante una profundizaci\u00f3n del avance en la formaci\u00f3n del \u00e1rea social, la imposici\u00f3n de mayores cargas tributarias a la burgues\u00eda y el manejo discriminado de la pol\u00edtica de precios. Simult\u00e1neamente, se planteaba el sometimiento de las actividades de los empresarios al control de la clase obrera, para impedir que intentaran compensar la reducci\u00f3n de sus ganancias burlando los precios establecidos y desarrollando actividades especulativas; dicho control deber\u00eda actuar en el sentido de forzar a los capitalistas a invertir los excedentes que a\u00fan controlaran en l\u00edneas de producci\u00f3n de bienes de consumo popular, reforzando las inversiones emprendidas por el gobierno. Otra direcci\u00f3n a que se apuntaba era la de hacer frente al imperialismo norteamericano, suspendiendo el pago de la deuda externa y abriendo negociaciones bilaterales con otros pa\u00edses capitalistas, para asegurar el flujo de importaciones. Esta pol\u00edtica econ\u00f3mica fue defendida, en lo fundamental, por el entonces ministro de Econom\u00eda, Pedro Vuskovic, en los c\u00f3nclaves que la UP realiz\u00f3, en el primer semestre de 1972, en El Array\u00e1n y Lo Curro.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra alternativa, que encontr\u00f3 su mejor expresi\u00f3n en los planteamientos del dirigente del PC, Orlando Millas&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup>, se basaba en la interpretaci\u00f3n de que las expectativas declinantes de la producci\u00f3n encontraban su causa en el r\u00e1pido agotamiento de la capacidad instalada ociosa que se ve\u00eda venir, a ra\u00edz de que la burgues\u00eda se hab\u00eda abstenido de emprender nuevas inversiones. Se impon\u00eda, por tanto, consolidar lo ya avanzado en materia de expropiaciones y restablecer la confianza de la burgues\u00eda en el gobierno. Para ello, la pol\u00edtica econ\u00f3mica deber\u00eda darse por objeto el garantizar la obtenci\u00f3n de ganancias razonables por parte de los capitalistas medianos y peque\u00f1os. Sumando a ello la delimitaci\u00f3n definitiva del APS (\u00c1rea de Propiedad Social) en torno a las 91 empresas conocidas, se esperaba eliminar toda suspicacia de la burgues\u00eda hacia el gobierno. A partir de esa concepci\u00f3n, se rechazaba cualquier posibilidad de impulsar el control obrero de la producci\u00f3n. La no intervenci\u00f3n de la clase obrera en el control de la econom\u00eda implicaba que el funcionamiento de \u00e9sta quedar\u00eda subordinado a las leyes del mercado, aunque en condiciones de un capitalismo de Estado reforzado. En suma, de lo que se trataba era de asegurar la continuidad del desarrollo capitalista, estimulando la reproducci\u00f3n ampliada de la econom\u00eda privada. Esto permit\u00eda a Millas comparar la pol\u00edtica econ\u00f3mica que \u00e9l preconizaba con la que se hab\u00eda impulsado en la Rusia sovi\u00e9tica, en 1921, bajo el nombre de \u201cnueva pol\u00edtica econ\u00f3mica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, fue la \u201cNEP\u201d de Millas la estrategia que se impuso finalmente en Lo Curro. Es cierto que, posteriormente, terminar\u00eda aplic\u00e1ndose a medias, en virtud de la resistencia que encontr\u00f3 en la actividad de las masas, particularmente los obreros y en sectores de la izquierda. Sin embargo, Orlando Millas sali\u00f3 de Lo Curro convertido en Ministro de Hacienda, mientras Vuskovic era sustituido en el de Econom\u00eda por Carlos Matus, del Partido Socialista, un tecn\u00f3crata formado en la mejor tradici\u00f3n desarrollista de la CEPAL. Entre ambos, pusieron en pr\u00e1ctica un conjunto de medidas que tendr\u00edan graves repercusiones econ\u00f3micas y pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha que ven\u00eda librando la burgues\u00eda por nuevos precios respond\u00eda a su tradicional criterio de \u2014aprovechando el exceso de dinero en la econom\u00eda\u2014 maximizar sus ganancias mediante una igual producci\u00f3n y mayores precios&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup>. Ello vendr\u00eda a ser atendido por el gobierno a trav\u00e9s de las alzas de precios generalizadas, que comenzaron a otorgarse a partir de agosto. La pol\u00edtica de alzas signific\u00f3 la m\u00e1s completa claudicaci\u00f3n del gobierno ante las leyes espont\u00e1neas del mercado y las presiones de la burgues\u00eda, y se justific\u00f3 por el postulado de que era necesario darle a \u00e9sta mayores incentivos para invertir.<\/p>\n\n\n\n<p>En la perspectiva tecnocr\u00e1tica expresada por Matus, las alzas de precios ten\u00edan otro tipo de justificaci\u00f3n, plante\u00e1ndose como un mecanismo de financiamiento de las empresas del \u00e1rea social. Puestas en estos t\u00e9rminos, se trataba de un objetivo justo, si se consideran los precios subvaluados con que operaban esas empresas, lo que implicaba un subsidio neto en beneficio del \u00e1rea privada, particularmente en el caso de las industrias b\u00e1sicas y productoras de insumos industriales. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica, las alzas no cumplieron el supuesto indispensable para que dicho mecanismo pudiera operar: elevar m\u00e1s los precios de los productos del \u00e1rea social que del \u00e1rea privada. Por el contrario, tendieron a elevar el conjunto de los precios en forma totalmente an\u00e1rquica, en funci\u00f3n de la mayor o menor capacidad de presi\u00f3n desplegada por los capitalistas. En este sentido, destaca el alza superior al promedio que experimentaron los productores agropecuarios, lo que afect\u00f3 duramente el presupuesto familiar de las capas populares.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00fanico intento de utilizar el alza de precios para golpear a los grupos sociales privilegiados se verific\u00f3 a trav\u00e9s del reajuste discriminatorio de las tarifas de algunos servicios p\u00fablicos (tales como tel\u00e9fonos y el consumo dom\u00e9stico de electricidad) y los grav\u00e1menes que, despu\u00e9s de muchas vacilaciones, se establecieron para los autom\u00f3viles. En todo caso, estas excepciones no han llegado a tener una gran incidencia en el conjunto, adem\u00e1s de estar referidas al consumo suntuario y no a los excedentes disponibles para la inversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de las compensaciones salariales que otorg\u00f3 el gobierno, la pol\u00edtica de precios provocar\u00eda una tendencia al retroceso de las posiciones ganadas por los sectores populares en materia de redistribuci\u00f3n del ingreso. Ello aconteci\u00f3 as\u00ed principalmente porque existen capas pobres a quienes no beneficia el reajuste salarial, o beneficia muy poco; \u00e9ste es el caso del semiproletariado, los cesantes, los trabajadores con empleo inestable e, inclusive, amplios sectores del proletariado de la peque\u00f1a y mediana industria, cuya escasa capacidad de negociaci\u00f3n les acarrea un r\u00e9gimen de superexplotaci\u00f3n. Si, adem\u00e1s, consideramos que las alzas de precios tendr\u00edan un efecto de persistencia inflacionaria superior a la tasa de 100% alcanzada en septiembre, y que fue la que determin\u00f3 el nivel del reajuste, hasta llegar a una cifra de 163% a fines de 1972 (31.8% en diciembre respecto a septiembre), concluiremos que la tendencia regresiva de la participaci\u00f3n en el ingreso nacional ha afectado a la generalidad de los sectores que reciben salarios&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup>. Ello ha sido agravado por la prohibici\u00f3n establecida en la ley de reajustes, que impide a los trabajadores presentar pliegos, aun dentro de plazos legales, una vez que hayan aceptado acogerse al reajuste general.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hechos han afectado los m\u00e1rgenes entre los que ha operado la redistribuci\u00f3n del consumo. Los problemas que se plantean en esta esfera, a trav\u00e9s de la generalizaci\u00f3n del mercado negro y del desabastecimiento en general, encontraron condiciones favorables para su desarrollo en las diversas causales que analizamos anteriormente. Sin embargo, la envergadura que adquirieron en el \u00faltimo periodo exige detenernos en el an\u00e1lisis del comportamiento de oferta de bienes finales en condiciones de una expansi\u00f3n de la demanda que no ha discriminado entre los diferentes grupos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuando la tendencia que se inaugurara a mitad del a\u00f1o 1971, la producci\u00f3n industrial sigui\u00f3 creciendo durante 1972, aunque a un ritmo cada vez menor, hasta septiembre, para presentar despu\u00e9s \u00edndices negativos. Se\u00f1alamos ya que la creciente p\u00e9rdida de dinamismo de la industria se debe a que el crecimiento anterior se realiz\u00f3 sobre la base de la utilizaci\u00f3n de la capacidad instalada ociosa y que \u00e9sta se ha pr\u00e1cticamente agotado, sin que la burgues\u00eda hubiera procedido a ampliarla, mediante nuevas inversiones. La ineficiencia y la falta de previsi\u00f3n de los \u00f3rganos gubernamentales para emprender las inversiones correspondientes en forma oportuna, en el \u00e1rea social, agrav\u00f3 el estrangulamiento que se hizo presente del lado de la oferta.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro factor ha concurrido decisivamente para provocar esa situaci\u00f3n. Es sabido que, por ser la econom\u00eda chilena profundamente dependiente del imperialismo, uno de los aspectos en que se manifiesta dicha dependencia es la falta de autonom\u00eda del sector industrial; \u00e9ste requiere, para funcionar, la importaci\u00f3n de una gran cantidad de insumos, repuestos y piezas, y se encuentra por esto, en gran medida, condicionado por la disponibilidad de divisas. El d\u00e9ficit de la balanza de pagos se ha levantado, pues, como un factor determinante para el estrangulamiento de la oferta industrial, creando problemas que se podr\u00edan solucionar a veces con la importaci\u00f3n de una sola m\u00e1quina, y a veces de un simple repuesto clave, adem\u00e1s de obstaculizar el aprovisionamiento normal de insumos. La declinaci\u00f3n de los ingresos de exportaci\u00f3n, a ra\u00edz de la fuerte baja del precio del cobre; las alzas de los precios de las importaciones, agravadas por la devaluaci\u00f3n del d\u00f3lar y que, en el caso de los productos agropecuarios, signific\u00f3 un aumento superior al 40%; la interrupci\u00f3n, a partir de septiembre de 1970, de la entrada de capitales extranjeros de corto plazo; las dificultades para la obtenci\u00f3n de cr\u00e9ditos de largo plazo en los mercados financieros capitalistas (aunque los pa\u00edses socialistas hayan compensado parcialmente esas dificultades), y el servicio de la deuda externa, explican una de las m\u00e1s importantes restricciones con que se enfrenta la posibilidad de ampliar la oferta del sector industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello determin\u00f3 que la tasa de crecimiento industrial cayera de 14.2% en 1971 a 2.4% en 1972, seg\u00fan cifras del Instituto Nacional de Estad\u00edstica. Un comportamiento similar se observa respecto a la producci\u00f3n agr\u00edcola, para la cual se ha estimado un aumento de s\u00f3lo 1.2% en 1972 (correspondiente a una disminuci\u00f3n de 4.4% en la agricultura y un aumento de 6.5% en la actividad pecuaria), frente a un incremento de 3.5% en el a\u00f1o anterior.<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La tendencia al deterioro de la oferta interna se enfrent\u00f3 a la expansi\u00f3n ininterrumpida de la demanda global. En efecto, aun considerando \u2014en el caso de los sectores populares\u2014 los rezagos que sufre su poder de compra, debido a los desfases entre las alzas de precios y los reajustes salariales, se relativiza pero no se anula su mayor potencial de consumo adquirido en periodos anteriores, mientras que los grupos privilegiados de la burgues\u00eda y peque\u00f1a burgues\u00eda no s\u00f3lo mantienen sino que han expandido el suyo. Ante la imposibilidad de que el producto global alcanzara para todos, se generaliza entonces el desabastecimiento, de donde arranca el antagonismo creciente con que los distintos grupos sociales han entrado a disputarse la apropiaci\u00f3n de los bienes de consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los avances realizados en materia de estatizaci\u00f3n del comercio de importaciones y de la distribuci\u00f3n mayorista interna han entregado una base significativa, aunque insuficiente, de aprovisionamiento para las JAP de los barrios populares. Esto ha permitido que, en t\u00e9rminos relativos, las capas m\u00e1s pobres pudieran defender sus niveles de consumo, m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad de acci\u00f3n alcanzada por las distintas JAP, as\u00ed como de la ineficiencia de la burocracia gubernamental para distribuir oportunamente y en las zonas m\u00e1s necesitadas los productos indispensables. Para hacer frente a esto, la burgues\u00eda y amplios sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda (particularmente su fracci\u00f3n propietaria) replicar\u00edan a trav\u00e9s del acaparamiento de mercader\u00edas para la posterior reventa en el mercado negro. Por los altos precios que en \u00e9l imperan, \u00e9ste cierra el acceso de las capas m\u00e1s pobres al consumo, restableciendo los privilegios de los grupos altos en esta esfera, adem\u00e1s de constituirse en una fuente importante de ganancias especulativas, obtenidas a trav\u00e9s del sobreprecio.<\/p>\n\n\n\n<p>El mercado negro comienza a adquirir relevancia desde mediados de 1972, pero es a partir del paro patronal de octubre que se generaliza. Bajo la presi\u00f3n del movimiento de masas, el gobierno debi\u00f3 entonces reforzar su control en el \u00e1rea de la distribuci\u00f3n de productos de primera necesidad, estando actualmente en manos de la Distribuidora Nacional (DINAC) un 33% del comercio interno de abarrotes. La presi\u00f3n de masas, como respuesta a la ofensiva de los grupos privilegiados, acarre\u00f3 tambi\u00e9n el desarrollo de formas de comercializaci\u00f3n estatal directa, vale decir, sin intervenci\u00f3n del comercio privado, tales como los economatos, las ferias libres en barrios populares, los almacenes populares y la distribuci\u00f3n a trav\u00e9s de las JAP.<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La coexistencia de distintas formas de comercializaci\u00f3n (distribuci\u00f3n directa, comercio establecido privado y mercado negro), y la lucha que ellas libran entre s\u00ed, reflejan la profundidad que ha alcanzado la lucha de clases en el pa\u00eds. Desde otro \u00e1ngulo, ese fen\u00f3meno expresa la desarticulaci\u00f3n de la econom\u00eda, o m\u00e1s precisamente, la crisis de descomposici\u00f3n del sistema capitalista chileno, a partir de la agudizaci\u00f3n experimentada por la contradicci\u00f3n entre la estructura productiva preexistente y la nueva estructura de demanda que empez\u00f3 a acarrear la redistribuci\u00f3n del ingreso. En \u00faltima instancia, es la manifestaci\u00f3n de la resistencia que opone el viejo orden capitalista a los embates del movimiento de masas, a lo que corresponde, en el plano pol\u00edtico, la crisis del sistema burgu\u00e9s de dominaci\u00f3n, en el marco de la cual el viejo Estado se afana por frustrar o supeditar a s\u00ed los \u00f3rganos del poder popular que se est\u00e1n gestando.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia puesta en pr\u00e1ctica por la burgues\u00eda para restituir los t\u00e9rminos de reproducci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista en Chile pasa necesariamente por el pleno restablecimiento de su dominaci\u00f3n pol\u00edtica sobre la sociedad, de tal modo que le permita ejercer su dictadura represiva, quit\u00e1ndole todo ropaje democr\u00e1tico al Estado. En este sentido, el r\u00e9gimen militar brasile\u00f1o es el modelo al que aspiran importantes corrientes en el seno de las clases dominantes. Sin embargo, el trayecto que tiene que recorrer la burgues\u00eda para restablecer su dominaci\u00f3n encierra una serie de obst\u00e1culos. Tales son su propia debilidad estructural como clase y su divisi\u00f3n interna, que le cost\u00f3 la p\u00e9rdida del gobierno en 1970 y que no ha sido superada todav\u00eda; el hecho de que no logra a\u00fan arrastrar tras de s\u00ed al grueso de las otras fuerzas sociales y, como obst\u00e1culo principal, la actividad desplegada por un poderoso movimiento de masas de corte revolucionario. La burgues\u00eda se ve, pues, forzada a buscar adecuaciones t\u00e1cticas que la conduzcan al logro de sus objetivos. Una de ellas es, precisamente, la anarquizaci\u00f3n del r\u00e9gimen de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, al abstenerse de invertir y al fomentar el mercado negro, la burgues\u00eda provoca un funcionamiento cada vez m\u00e1s degenerado del sistema capitalista, que acarrea un proceso acelerado de descomposici\u00f3n del mismo. La t\u00e1ctica burguesa se presenta, desde este punto de vista, en contradicci\u00f3n con su estrategia: acelerando la descomposici\u00f3n del sistema, crea condiciones para que \u00e9ste sea superado. Sin embargo, en la medida en que se retrasen los intentos de la clase obrera y de los sectores m\u00e1s avanzados del movimiento de masas para proceder a esa superaci\u00f3n, la anarqu\u00eda econ\u00f3mica amenaza con debilitar al movimiento popular y abrir camino al derrocamiento del gobierno, lo que implicar\u00eda el restablecimiento de la plena dominaci\u00f3n pol\u00edtica del capital.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tareas inmediatas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En estos t\u00e9rminos se encuentra planteada hoy la cuesti\u00f3n. El margen de compromiso en el cual ha operado la pol\u00edtica reformista del gobierno y la UP se encuentra pr\u00e1cticamente agotado. Ello no se debe tan s\u00f3lo a la disposici\u00f3n demostrada por los grupos privilegiados de la burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda de defender sus privilegios hasta las \u00faltimas consecuencias: el agotamiento del margen de compromiso se deriva, en \u00faltima instancia, de que ya no es posible solucionar los problemas inmediatos de la econom\u00eda, enmarcados en la pol\u00edtica de corto plazo, sin impulsar simult\u00e1neamente transformaciones revolucionarias en la estructura misma de producci\u00f3n y consumo de la econom\u00eda chilena, as\u00ed como sin cambiar radicalmente el car\u00e1cter de sus relaciones con el exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>A primera vista, los problemas m\u00e1s inmediatos que depara la pol\u00edtica econ\u00f3mica son los que se expresan en la lucha que libran las distintas formas de circulaci\u00f3n de productos que se han impuesto, las dificultades de abastecimiento de bienes esenciales, y la inflaci\u00f3n. La estrecha interdependencia de los tres fen\u00f3menos es evidente, y est\u00e1 mostrando que es en la esfera del consumo que la lucha de clases adquiere un car\u00e1cter m\u00e1s agudo. Ello no se da por accidente: esa agudizaci\u00f3n se debe a que los grupos privilegiados no encuentran trabas significativas para actuar en esa esfera en defensa de sus privilegios. En este sentido, no se puede menos que se\u00f1alar la responsabilidad que ha tenido en ello el ministerio Millas-Matus, desde el momento en que, en lugar de apelar al movimiento de masas, prefiri\u00f3 entregar a los mecanismos del mercado la tarea de corregir los desequilibrios que se estaban produciendo en materia de costos y circulaci\u00f3n de productos. La acci\u00f3n de clase patronal en octubre se produjo en parte mediante el aprovechamiento del desconcierto provocado en las masas por la pol\u00edtica de alzas de precios puesta en pr\u00e1ctica en agosto y septiembre, y los efectos de esa acci\u00f3n acentuaron lo que dicha pol\u00edtica conten\u00eda ya en s\u00ed: la tendencia a que la correcci\u00f3n de los desequilibrios se hiciera en favor de los grupos privilegiados y en detrimento de la clase obrera y las masas populares con menor poder de compra.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed como, desatados los aumentos de precios, florecieron en su cauda, con un vigor inusitado, el acaparamiento de productos y la especulaci\u00f3n, que encontraron su m\u00e1xima expresi\u00f3n en el desarrollo del mercado negro. Los intentos del gobierno para restituir a trav\u00e9s de bonificaciones y reajustes salariales el poder de compra perdido por los trabajadores exasperaron \u2014en la medida que no se acompa\u00f1aron de medidas efectivas de control sobre los grupos privilegiados\u2014 la competencia a nivel del consumo y engrosaron r\u00e1pidamente el caudal inflacionario. La falta de cobertura real para los aumentos de salarios (cobertura que s\u00f3lo podr\u00eda obtenerle mediante el traspaso de ingreso de las capas altas a los trabajadores, lo que resisti\u00f3 desesperadamente el Parlamento) infl\u00f3 la demanda monetaria, hizo saltar los controles de precios y ha sumergido la econom\u00eda en la hiperinflaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La inflaci\u00f3n se define formalmente como un exceso de demanda en relaci\u00f3n a la oferta. El an\u00e1lisis de una coyuntura inflacionaria pasa siempre, por tanto, por el examen de las razones que determinan la expansi\u00f3n de la demanda as\u00ed como de las que limitan el crecimiento de la oferta. Es a partir de all\u00ed como se pueden encarar soluciones para el problema, soluciones que se establecen siempre&nbsp;<em>desde un punto de vista de clase<\/em>, toda vez que se refieren a la apropiaci\u00f3n del producto por los distintos grupos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el fen\u00f3meno inflacionista se da en una econom\u00eda tan dependiente del sector externo como la chilena \u2014cuya oferta de alimentos, materias primas, maquinarias y repuestos se origina all\u00ed en una amplia medida\u2014 es hacia \u00e9ste que debemos dirigir nuestra atenci\u00f3n. Vimos ya que el gobierno de la UP se enfrent\u00f3 a un sector externo en deterioro. En estas condiciones, el primer paso deb\u00eda ser negociar la deuda externa, para lograr ampliar los plazos de pagos por concepto de intereses y amortizaciones. Era poco probable que el imperialismo norteamericano acogiera favorablemente esa pretensi\u00f3n, por razones pol\u00edticas m\u00e1s que econ\u00f3micas (la renegociaci\u00f3n de la deuda es un instrumento habitualmente utilizado por el imperialismo para imponer a cada nuevo gobierno condiciones espec\u00edficas de vasallaje). Se impon\u00eda, pues, negociar desde una posici\u00f3n de fuerza con suspender el pago de la deuda; los inconvenientes que ello podr\u00eda acarrear, particularmente el bloqueo de cr\u00e9ditos p\u00fablicos y el boicot por parte del capital extranjero privado, no llegaban a serlo, toda vez que no hab\u00eda razones para esperar otro comportamiento del imperialismo, cualquiera que fuera la actitud del gobierno chileno. Sin embargo, \u00e9ste renunci\u00f3 por anticipado a su derecho de decretar una moratoria unilateral (lo que han hecho, en otras circunstancias, pa\u00edses capitalistas tan respetables con la misma Gran Breta\u00f1a) y se sent\u00f3 desarmado a la mesa de las negociaciones. Son conocidos los resultados negativos que se obtuvieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el gobierno dej\u00f3 de hacer, por claudicaci\u00f3n, en un momento en que dispon\u00eda de apreciables reservas en divisas y condiciones pol\u00edticas suficientes, tendr\u00e1 quiz\u00e1s que hacerlo ahora, cuando la situaci\u00f3n es mucho m\u00e1s desfavorable, ya que el imperialismo sigue apretando la soga puesta en su cuello. La verdad es que deber\u00e1 hacerlo, si desea solucionar los graves problemas econ\u00f3micos que enfrenta. Decretar la moratoria unilateral le permitir\u00e1 establecer negociaciones bilaterales para la obtenci\u00f3n de cr\u00e9ditos y mercanc\u00edas con otros pa\u00edses capitalistas de Europa y Jap\u00f3n, as\u00ed como con pa\u00edses capitalistas latinoamericanos, particularmente Argentina, M\u00e9xico e incluso Brasil (que, pese a su hostilidad al gobierno chileno, no querr\u00e1 quedar fuera de la competencia); para proceder a esas negociaciones, Chile cuenta con un argumento de peso: un jugoso comercio de importaciones, del orden de los mil millones de d\u00f3lares. Por otra parte, la moratoria no podr\u00e1 influir seriamente en sus relaciones con los pa\u00edses del bloque socialista, particularmente la URSS.<\/p>\n\n\n\n<p>La gravedad de una medida como la suspensi\u00f3n de los pagos de la deuda externa implica un estricto control sobre las disponibilidades y la utilizaci\u00f3n de las divisas. Esto no podr\u00e1 lograrse si el gobierno no se decide a establecer el monopolio estatal del comercio exterior. Adem\u00e1s de que no hay otro recurso para racionalizar el gasto de divisas, s\u00f3lo esto permitir\u00e1 controlar las manipulaciones que se ejercen hoy sobre la paridad del escudo, amenazando la econom\u00eda popular (es evidente que, por irreal que sea esa paridad, no podr\u00e1 en las actuales circunstancias ser ajustada a su verdadero valor sin agravar la corrida inflacionaria).<\/p>\n\n\n\n<p>Las medidas a tomarse respecto al sector externo tienen por objeto modificar las condiciones en que se lleva a cabo la oferta de bienes, y deben pues ser complementadas en el plano interno. Destacan all\u00ed aquellas que el gobierno puede tomar de inmediato, toda vez que tiene en sus manos los resortes necesarios para ello. Es, por ejemplo, el caso de la pol\u00edtica de cr\u00e9dito, que deber\u00eda readecuar el funcionamiento de la banca nacionalizada a metas definidas de producci\u00f3n y contribuir a doblegar m\u00e1s r\u00e1pidamente a los grupos empresariales cuya acci\u00f3n conspira contra los intereses de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo \u2014y esto se refiere incluso a la banca, dada la situaci\u00f3n actual del Banco de Chile, que a\u00fan no ha sido nacionalizado\u2014, la acci\u00f3n gubernamental depende a\u00fan, para ser eficaz, de que el Estado avance de manera m\u00e1s decidida en el control de la econom\u00eda. La estatizaci\u00f3n de la gran industria, de las grandes distribuidoras privadas y de las tierras que la burgues\u00eda agraria mantiene en su poder (<em>grosso modo<\/em>, las que est\u00e1n por encima de 40 hect\u00e1reas de riego b\u00e1sico) es condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para que la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno pueda adquirir la eficacia que el momento presente est\u00e1 reclamando.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, en efecto, evidente que dicha eficacia est\u00e1 directamente condicionada por las posibilidades que tenga el gobierno de marchar hacia la planificaci\u00f3n de la econom\u00eda, a partir del control ejercido sobre sus resortes fundamentales. Es en ese marco que ser\u00e1 posible establecer relaciones estables,&nbsp;<em>desde una posici\u00f3n de fuerza<\/em>, con los empresarios privados y subordinarlos a una l\u00ednea de acci\u00f3n trazada en funci\u00f3n de objetivos revolucionarios. La precipitaci\u00f3n que demuestran sectores de la UP en negociar con la burgues\u00eda, antes de crear la correlaci\u00f3n de fuerzas adecuada para ello, no ha tenido como resultado sino debilitar la capacidad de acci\u00f3n del gobierno y confundir al pueblo; tal fue, por ejemplo, el caso de la pol\u00edtica Millas-Matus, en julio-septiembre de 1972, as\u00ed como la que se expres\u00f3 en el proyecto Millas-Prats, en enero de 1973, el cual suscit\u00f3 una vigorosa movilizaci\u00f3n obrera en contra suya. La insistencia de esos sectores, en el periodo anterior a marzo, en utilizar las elecciones parlamentarias para buscar de nuevo un acuerdo con la burgues\u00eda <meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup>&nbsp;no hizo sino desarmar al gobierno en el periodo poselectoral, llev\u00e1ndolo a desaprovechar la situaci\u00f3n favorable en que lo puso el voto popular para impulsar una pol\u00edtica m\u00e1s consecuente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Planificaci\u00f3n y participaci\u00f3n popular<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Es empero necesario tener presente que, si la situaci\u00f3n econ\u00f3mica no podr\u00e1 ser sobrellevada sin planificaci\u00f3n, \u00e9sta no tendr\u00e1 la menor posibilidad de \u00e9xito si no asume desde el principio un car\u00e1cter resueltamente proletario. Sin la incorporaci\u00f3n activa de la clase obrera y del pueblo a la fijaci\u00f3n de objetivos, al control de las medidas aplicadas y a las readecuaciones que se vayan imponiendo, cualquier planificaci\u00f3n redundar\u00e1 en un rotundo fracaso. Para ello concurre, desde luego, la inexperiencia en la materia del cuerpo de funcionarios con que cuenta el gobierno, as\u00ed como su tendencia \u2014normal en todo estamento burocr\u00e1tico\u2014 de hacer pasar sus intereses personales por delante de los intereses de las masas. Pero la raz\u00f3n principal para que ello sea as\u00ed se deriva de las condiciones mismas en que tendr\u00e1 que aplicarse el plan.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas condiciones se caracterizan por un agudo enfrentamiento social, en el que, por razones pol\u00edticas pero tambi\u00e9n econ\u00f3micas (que se expresan claramente en las fant\u00e1sticas ganancias que acumula actualmente el capital especulativo), la burgues\u00eda empresarial se resiste a cualquier tipo de colaboraci\u00f3n con la pol\u00edtica gubernamental. Es in\u00fatil pretender atraerla a esa colaboraci\u00f3n mediante concesiones: tendr\u00e1 que serle impuesta por la fuerza de las masas organizadas. S\u00f3lo el control de la clase obrera en las f\u00e1bricas pondr\u00e1 t\u00e9rmino al sabotaje y al boicot que realizan los patrones, as\u00ed como a la filtraci\u00f3n permanente de mercanc\u00edas y capitales hacia el mercado negro. S\u00f3lo el control popular de la distribuci\u00f3n y los precios permitir\u00e1 aplicar el racionamiento de productos esenciales \u2014inevitable en las actuales circunstancias\u2014 y contener los precios de bienes de consumo popular que sigan siendo comercializados por canales privados. S\u00f3lo el control obrero en los fundos no expropiados evitar\u00e1 que, al lado del \u00e1rea reformada, se mantenga un foco de perturbaci\u00f3n de la producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de alimentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por lo dem\u00e1s sobre esta base, como se podr\u00e1 pedir a los trabajadores, y particularmente a los obreros, sacrificios en materia de reivindicaciones salariales. La renuncia transitoria a aumentar su participaci\u00f3n en la riqueza que crean no puede ser aceptada por ellos si saben que la parte de la riqueza a que renuncian va a parar a manos de los patrones. En la pr\u00e1ctica, es lo que est\u00e1 sucediendo actualmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene aqu\u00ed aclarar que, m\u00e1s all\u00e1 de representar la contrapartida de su participaci\u00f3n efectiva en la formulaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, los sacrificios solicitados a los trabajadores son susceptibles de motivar, en ciertas circunstancias, abusos en contra de \u00e9stos. Es imprescindible por tanto asegurarles condiciones para defenderse de esos abusos. Ello significa garantizarles el pleno derecho a la sindicalizaci\u00f3n, removi\u00e9ndose las trabas legales todav\u00eda existentes al respecto; promover la unificaci\u00f3n de los sindicatos por ramas industriales y, por encima de todo, rechazar las tentaciones de subordinar los sindicatos a la burocracia estatal. A\u00fan despu\u00e9s de que la reacci\u00f3n haya sido derrotada y el proceso chileno se encamine ya por la v\u00eda del socialismo, habr\u00e1 todav\u00eda un largo periodo en el que los sindicatos deber\u00e1n conservar su independencia frente al Estado, constituy\u00e9ndose fundamentalmente en \u00f3rganos de defensa de los intereses inmediatos de los obreros. En este sentido, es inaceptable la pretensi\u00f3n de sectores de la UP y del gobierno de subordinarlos a los esquemas de participaci\u00f3n vigentes en las empresas del \u00e1rea social.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda finalmente que se\u00f1alar que una pol\u00edtica econ\u00f3mica como la que se esboza aqu\u00ed no tiene como objetivo beneficiar a&nbsp;<em>todas<\/em>&nbsp;las clases de la sociedad chilena, sino tan s\u00f3lo a las clases que componen su sector mayoritario y explotado. Respecto a las clases y grupos privilegiados, se impone precisamente retirarles sus privilegios, que impiden de hecho la mejora de las condiciones de vida de las amplias masas. Esto aparece claramente cuando consideramos el otro aspecto del problema inflacionario a que hicimos alusi\u00f3n: la demanda. Es precisamente porque no se han confiscado los ingresos de los sectores sociales privilegiados que fen\u00f3menos como el acaparamiento y el mercado negro han podido medrar. La absorci\u00f3n de esos ingresos excedentes, mediante mecanismos tributarios y pol\u00edtica de precios, constituye una exigencia para el saneamiento del mercado y de la econom\u00eda en general.<\/p>\n\n\n\n<p>En econom\u00eda, como en pol\u00edtica, el proletariado no puede combatir a la burgues\u00eda con las armas que \u00e9sta forj\u00f3 para explotarlo. As\u00ed como el respeto a la legalidad burguesa que le inculc\u00f3 la \u201cv\u00eda chilena\u201d ha atado las manos de las masas trabajadoras, as\u00ed tambi\u00e9n el respeto a la econom\u00eda capitalista est\u00e1 frustrando sus aspiraciones de marchar hacia una sociedad m\u00e1s justa. La conquista del poder pol\u00edtico se vuelve una meta inalcanzable si no coincide con la destrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s; el socialismo no puede iniciarse si se lo quiere hacer pasar a trav\u00e9s de una pol\u00edtica econ\u00f3mica que no es capaz de romper los mecanismos de funcionamiento de la econom\u00eda capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis econ\u00f3mica por la que pasa Chile es, en realidad, un aspecto de la crisis de una estrategia pol\u00edtica, basada en el gradualismo y en el compromiso. Su desenlace depende de la capacidad de las fuerzas revolucionarias para revertir la correlaci\u00f3n de fuerzas que favorece al reformismo y abrir cauces a una pol\u00edtica que, en todos los planos, exprese realmente los objetivos de clase del proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Ejemplos del primer caso: textiles, 52%; caucho, 67%; minerales no met\u00e1licos, 64%; metales b\u00e1sicos, 53%; derivados del petr\u00f3leo, 100%; ejemplos del segundo caso: bebidas 26%; alimentaci\u00f3n, 21%; calzado y ropa, menos del 2%, y muebles y accesorios, 2%.<\/li><li>Al no expropiarse la totalidad de los monopolios en forma r\u00e1pida, se debieron mantener abiertos los canales de cr\u00e9dito para financiar sus compromisos de corto plazo, ya que, como es sabido, los monopolios prefieren reservar sus propios recursos para atender a otras actividades lucrativas.<\/li><li>Es cierto que, en el primer semestre de 1971, el gobierno envi\u00f3 al Parlamento un proyecto destinado a crear un fondo de capitalizaci\u00f3n, financiado por las ganancias de la burgues\u00eda. Pero la reacci\u00f3n hostil a esta medida y el retroceso pol\u00edtico de la UP a ra\u00edz de la muerte del ex-ministro Edmundo P\u00e9rez Zujovic llevaron a que el proyecto fuera abandonado.<\/li><li>V\u00e9ase su art\u00edculo \u201cLa clase obrera en condiciones del gobierno popular\u201d, op. cit.<\/li><li>Es esa tendencia de la burgues\u00eda a actuar bajo formas monop\u00f3licas lo que explica la creciente capacidad instalada ociosa con que funcion\u00f3 la industria durante el gobierno de Frei.<\/li><li>El reajuste propuesto por el gobierno en 1973 confirma esta aseveraci\u00f3n. En su forma final, concedi\u00f3 un reajuste del 100% del costo de la vida a las remuneraciones hasta 5 salarios vitales, recibiendo las dem\u00e1s un monto fijo calculado sobre 5 vitales (hasta 20). Sin embargo, no se estableci\u00f3 ninguna bonificaci\u00f3n que permitiera a los trabajadores recuperar el poder adquisitivo perdido entre \u00e9ste y el \u00faltimo reajuste. Es de destacarse, por otro lado, que, por primera vez, el proyecto estableci\u00f3 fuertes tributos sobre los ingresos del capital para garantizar su financiamiento, lo que fue objeto de violenta oposici\u00f3n por parte del Congreso.<\/li><li>Conviene tener presente que la producci\u00f3n agr\u00edcola no corresponde a la oferta agr\u00edcola global, la cual creci\u00f3 en el \u00faltimo bienio en un 27.1% (frente a s\u00f3lo 14.8% verificado en el sexenio 1965-70); ello se debe a que la oferta global es fuertemente dependiente de las importaciones de alimentos. En 1972, \u00e9stas representaron m\u00e1s de un tercio de los ingresos de exportaci\u00f3n, lo cual ha contribuido naturalmente al sacrificio de las importaciones necesarias a la industria.<\/li><li>Con la soluci\u00f3n c\u00edvico-militar que tuvo la crisis de octubre, muchas de estas medidas impulsadas aut\u00f3nomamente por el pueblo fueron anuladas por imposici\u00f3n burocr\u00e1tica, con el objeto de favorecer a los peque\u00f1os y medianos comerciantes. Estos, en principio, se ven igualmente afectados por la distribuci\u00f3n directa y por el mercado negro. Al no predominar la primera, como expresi\u00f3n de la afirmaci\u00f3n creciente del control popular sobre la econom\u00eda y permitiendo que los comerciantes se integren a ella, vale decir al no contar \u00e9stos con una alternativa revolucionaria clara, terminan desliz\u00e1ndose a engrosar las filas de los acaparadores y especuladores, con lo que no s\u00f3lo aseguran sino que acrecientan sus ganancias.<\/li><li>V\u00e9ase al respecto, el art\u00edculo del dirigente comunista Jos\u00e9 Cadem\u00e1rtori: \u201cPerspectivas y tareas revolucionarias en el frente econ\u00f3mico\u201d,&nbsp;<em>Revista de la Universidad T\u00e9cnica del Estado<\/em>, n. 11-12, Santiago, noviembre de 1972-enero de 1973, pp. 101-118.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div style=\"height:14px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-b9b4ea97\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c89a10fd\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-4a359200\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-649e316f-aaf5-4457-8eea-c89fd27e87d5\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1973\/07\/24-La-poli\u0301tica-econo\u0301mica-de-la-vi\u0301a-chilena.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La poli\u0301tica econo\u0301mica de la \u201cvi\u0301a chilena\u201d<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:22px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-f1365d40\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-787dc849\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-7af1d53b\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-b3e84834-6c99-4004-88f7-c14c7bc65b12\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1973\/07\/26_politica_economica_via_chilena.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La politica_economica_via_chilena<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1976, pp. 119-151. Escrito en colaboraci\u00f3n con Cristi\u00e1n Sep\u00falveda y publicado originalmente en Marxismo y Revoluci\u00f3n n. 1, Santiago de Chile, julio-septiembre&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1951,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[26,18,80],"class_list":["post-1237","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-26","tag-articulos","tag-chile"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1237"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3343,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1237\/revisions\/3343"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1951"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}