{"id":1250,"date":"1976-01-01T17:53:40","date_gmt":"1976-01-01T17:53:40","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1250"},"modified":"2022-03-22T19:02:52","modified_gmt":"2022-03-22T19:02:52","slug":"la-revolucion-cubana-una-reinterpretacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1250","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n cubana: una reinterpretaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/104901866_gettyimages-566464313.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1926\" width=\"659\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/104901866_gettyimages-566464313.jpg 640w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/104901866_gettyimages-566464313-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/104901866_gettyimages-566464313-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 659px) 100vw, 659px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Vania Bambirra, La Revoluci\u00f3n Cubana: una reinterpretaci\u00f3n, Editorial Nuestro Tiempo, M\u00e9xico, 1976.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Esta obra de Vania Bambirra representa el producto de un paciente trabajo de investigaci\u00f3n. Con la independencia intelectual que la caracteriza, la autora se ha negado a aceptar las ideas hechas y los enfoques tradicionales sobre la Revoluci\u00f3n Cubana y, remiti\u00e9ndose a las fuentes, se ha dedicado a reinterpretar algunos aspectos fundamentales de ese proceso de tanta significaci\u00f3n para los pueblos de Am\u00e9rica Latina. La exposici\u00f3n de los resultados se ordena en torno a dos vertientes: la guerra revolucionaria, en relaci\u00f3n a la cual se examina la concepci\u00f3n estrat\u00e9gica que la presidi\u00f3, as\u00ed como las fuerzas sociales que en ella intervinieron, y el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Definiendo con rigor las l\u00edneas estrat\u00e9gicas que adoptaron sucesivamente los dirigentes cubanos durante la guerra revolucionaria, el estudio permite acompa\u00f1ar la integraci\u00f3n progresiva de las distintas clases al proceso. Este se entiende como una expresi\u00f3n de la lucha de clases en la sociedad cubana, que condujo a que, tras la insurgencia de la peque\u00f1a burgues\u00eda, se marchara hacia la formaci\u00f3n de una alianza de clases en la cual se destac\u00f3 cada vez m\u00e1s el papel desempe\u00f1ado por los obreros y los campesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 dif\u00edcil, en adelante, seguir sosteniendo, respecto al proceso cubano, tesis que menoscaban la importancia de la participaci\u00f3n de las masas y de la organizaci\u00f3n partidaria, como las que se han expresado en los planteamientos foquistas. La autora completa as\u00ed una labor en que apareci\u00f3 como pionera, desde que, bajo el seud\u00f3nimo de Cl\u00e9a Silva, someti\u00f3 por primera vez en Am\u00e9rica Latina a una cr\u00edtica sistem\u00e1tica los puntos de vista defendidos por R\u00e9gis Debray.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el hecho de que la alianza de clases se encontrara todav\u00eda en formaci\u00f3n al triunfar la Revoluci\u00f3n tendr\u00e1 repercusiones en el curso que \u00e9sta tomar\u00e1, tras el derrocamiento de Batista. Esto es lo que lleva a la autora, en lo que representa sin duda la tesis de su trabajo que se prestar\u00e1 mejor a la pol\u00e9mica, a distinguir dos etapas en el curso de la revoluci\u00f3n: la democr\u00e1tica y la socialista, cuya l\u00ednea divisoria se establece en el segundo semestre de 1960, o sea, m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s de la ca\u00edda de la tiran\u00eda.<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de esta tesis merece que nos detengamos en algunas consideraciones en torno a ella. M\u00e1s all\u00e1 de las intenciones de la autora, los equ\u00edvocos a que puede conducir son susceptibles de perjudicar el combate que se inici\u00f3, justamente a partir de la Revoluci\u00f3n Cubana, a los que, en nombre de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, preconizan en Am\u00e9rica Latina la alianza de la clase obrera con una burgues\u00eda nacional portadora de intereses antiimperialistas y antiolig\u00e1rquicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que la autora rechaza siquiera la existencia de una burgues\u00eda nacional de este tipo (v\u00e9ase el cap\u00edtulo \u201cHacia la Revoluci\u00f3n Socialista\u201d). Sin embargo, y aunque la duda pudiera disiparse si se consultan otros trabajos suyos, su argumentaci\u00f3n en el presente libro no aclara de forma categ\u00f3rica si, en los pa\u00edses latinoamericanos donde el desarrollo industrial dio lugar al surgimiento de una burgues\u00eda vinculada al mercado interno, \u00e9sta posee virtualidades revolucionarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene, por tanto, recordar que uno de los m\u00e9ritos de los estudios sobre la dependencia, que se desarrollaron en Am\u00e9rica Latina a partir de mediados de la d\u00e9cada pasada, y en cuyo marco la autora inici\u00f3 su trabajo intelectual&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup>, ha sido el de demostrar que el imperialismo no es un fen\u00f3meno externo al capitalismo latinoamericano, sino m\u00e1s bien un elemento constitutivo de \u00e9ste. La consecuencia te\u00f3rica m\u00e1s importante que de all\u00ed se desprende, y que no ha sido todav\u00eda sistem\u00e1ticamente tratada, es la de que la dominaci\u00f3n imperialista no se reduce a sus expresiones m\u00e1s visibles, como son la presencia de capitales extranjeros en la producci\u00f3n, la transferencia de plusval\u00eda a los pa\u00edses imperialistas mediante mecanismos mercantiles y financieros y la subordinaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, sino que se manifiesta en la forma misma que asume el modo de producci\u00f3n capitalista en Am\u00e9rica Latina y en el car\u00e1cter espec\u00edfico que adquieren aqu\u00ed las leyes que rigen su desarrollo. La manera c\u00f3mo se agudizan, en el capitalismo dependiente, las contradicciones inherentes al ciclo del capital; la exasperaci\u00f3n del car\u00e1cter explotativo del sistema, que lo lleva a configurar un r\u00e9gimen de superexplotaci\u00f3n del trabajo; los obst\u00e1culos creados al paso de la plusval\u00eda extraordinaria a la plusval\u00eda relativa, y sus efectos perturbadores en la formaci\u00f3n de la tasa media de ganancia; la extremaci\u00f3n consiguiente de los procesos de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital \u2014esto es lo que constituye la esencia de la dependencia, la cual no puede ser suprimida sin que se suprima el sistema econ\u00f3mico mismo que la engendra: el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este planteamiento te\u00f3rico apuntala la tesis pol\u00edtica seg\u00fan la cual no hay antiimperialismo posible fuera de la lucha por la liquidaci\u00f3n del capitalismo y, por ende, fuera de la lucha por el socialismo. Pero el socialismo no es tan s\u00f3lo un determinado r\u00e9gimen de organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de la riqueza, o sea, no es simplemente una cierta forma econ\u00f3mica. El socialismo es, por sobre todo, la econom\u00eda que expresa los intereses de una clase \u2014el proletariado\u2014 y se opone, por tanto, a los intereses de la clase a la cual se enfrenta el proletariado: la burgues\u00eda. La lucha por el socialismo se expresa, pues, a trav\u00e9s de la revoluci\u00f3n proletaria, que opone la clase obrera y sus aliados a la burgues\u00eda&nbsp;<em>en tanto clase<\/em>. Se entiende, as\u00ed que \u00e9sta no tenga lugar en el bloque hist\u00f3rico de fuerzas a quien incumbe realizar la revoluci\u00f3n latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Aclaremos bien este punto. La lucha por el socialismo es, fundamentalmente, una&nbsp;<em>lucha pol\u00edtica<\/em>, en el sentido de que el proletariado tiene que contar con el poder del Estado para quebrar la resistencia de la burgues\u00eda a sus designios de clase e&nbsp;<em>imponer<\/em>&nbsp;a los sectores m\u00e1s d\u00e9biles de \u00e9sta, a las capas medias burguesas, que subsisten todav\u00eda durante un cierto tiempo, una pol\u00edtica que&nbsp;<em>destruya sus bases materiales de existencia<\/em>. La pol\u00edtica del proletariado hacia la burgues\u00eda es siempre una pol\u00edtica&nbsp;<em>de fuerza<\/em>; lo que var\u00eda es el grado de fuerza, vale decir de violencia, que el proletariado utiliza respecto a las distintas capas y fracciones burguesas, grado que se determina en \u00faltima instancia por la capacidad de resistencia de dichas capas y fracciones a la pol\u00edtica proletaria. Esto es lo que hace que, para Lenin, el socialismo no sea tan s\u00f3lo la electrificaci\u00f3n, el desarrollo de las fuerzas productivas, las transformaciones econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n los soviets, es decir, el poder del proletariado organizado en el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>La etapa democr\u00e1tica de la Revoluci\u00f3n cubana, tal como Vania Bambirra la define aqu\u00ed, es una dura lucha por el poder, un ingente esfuerzo por afirmar la hegemon\u00eda proletaria en el seno del bloque revolucionario de clases que se empezar\u00e1 a forjar en el curso de la guerra y por expresarla plenamente en el plano del Estado. La autora nos queda debiendo, en este sentido, un estudio m\u00e1s detallado de c\u00f3mo las clases revolucionaras, cuya vanguardia se encontraba organizada en el Ej\u00e9rcito Rebelde, se enfrentaron a los intentos de la burgues\u00eda y el imperialismo por mantener su dominaci\u00f3n y robarles la victoria tan duramente conquistada; de c\u00f3mo el aparato del Estado fue disputado palmo a palmo y conquistado a trav\u00e9s de medidas tales como la creaci\u00f3n de los tribunales militares y el remplazo de Mir\u00f3 Cardona por Fidel Castro al frente del gobierno; de c\u00f3mo, a trav\u00e9s de las milicias armadas campesinas y obreras, cuya existencia cobr\u00f3 forma legal con el estatuto de la Milicia Nacional Revolucionaria, del 26 de octubre de 1959, se continu\u00f3 la incorporaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de masas cada vez m\u00e1s amplias de obreros y campesinos al eje del poder revolucionario \u2014el Ej\u00e9rcito\u2014; de c\u00f3mo el gobierno revolucionario de Fidel Castro, apoyado en la fuerza de las masas organizadas y armadas, desplaz\u00f3 progresivamente la presencia burguesa e imperialista del aparato del Estado, lo que se simboliza en la sustituci\u00f3n de Urrutia por Dortic\u00f3s en la presidencia de la Rep\u00fablica, e impuls\u00f3 decididamente la direcci\u00f3n obrera y campesina sobre la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de la riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>La etapa democr\u00e1tica de la revoluci\u00f3n proletaria no es sino esto: una aguda lucha de clases, mediante la cual la clase obrera incorpora a las amplias masas a la lucha por la destrucci\u00f3n del viejo Estado y entra a constituir sus propios \u00f3rganos de poder, que se contraponen al poder burgu\u00e9s&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup>. Reconocer, por tanto, la existencia de las dos etapas en el proceso revolucionario cubano no debe inducir a confusi\u00f3n. La etapa democr\u00e1tica de la Revoluci\u00f3n Cubana&nbsp;<em>no es<\/em>&nbsp;la etapa democr\u00e1tico burguesa que se ha pretendido erigir en necesidad hist\u00f3rica de la revoluci\u00f3n latinoamericana y que se definir\u00eda por sus tareas antiimperialistas y antiolig\u00e1rquicas. Ella es m\u00e1s bien la expresi\u00f3n de una determinada correlaci\u00f3n de fuerzas, en la cual el poder burgu\u00e9s subsiste todav\u00eda, la clase obrera a\u00fan no deslinda totalmente su propio poder para enfrentarlo definitivamente al poder burgu\u00e9s y la constituci\u00f3n de la alianza revolucionaria de clases sigue su curso, mediante la incorporaci\u00f3n a ella de las capas atrasadas del pueblo. Es en este marco que entra a opacarse la ideolog\u00eda peque\u00f1oburguesa en el seno del bloque revolucionario, como el presente estudio demuestra para el caso cubano.<\/p>\n\n\n\n<p>Son, por tanto, las condiciones de desarrollo de la alianza revolucionaria de clases y el proceso de formaci\u00f3n del nuevo poder lo que define las etapas de la revoluci\u00f3n proletaria. Es as\u00ed como se puede entender por qu\u00e9 la etapa democr\u00e1tica de la Revoluci\u00f3n Cubana se extendi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 del momento en que la vanguardia revolucionaria logr\u00f3 instalarse en el aparato del Estado. La confrontaci\u00f3n con la experiencia rusa, distinta bajo muchos aspectos, es aleccionadora. All\u00ed, el desarrollo del poder dual de los obreros, campesinos y soldados atraviesa una primera etapa de coexistencia con el poder burgu\u00e9s, que detenta el aparato estatal, pero se distingue claramente de \u00e9ste, inclusive en t\u00e9rminos de estructuraci\u00f3n org\u00e1nica; la situaci\u00f3n es, pues, distinta a la de Cuba, donde ambos poderes se confunden en el seno del Estado. La contradicci\u00f3n m\u00e1s acusada que se observa en Rusia, en el plano pol\u00edtico, es lo que lleva a que el paso del aparato estatal a manos de la vanguardia proletaria coincida con la liquidaci\u00f3n violenta del poder burgu\u00e9s, a trav\u00e9s de una insurrecci\u00f3n armada; en Cuba, esa situaci\u00f3n no se produce, porque las bases materiales del Estado burgu\u00e9s \u2014las fuerzas represivas y la burocracia\u2014 hab\u00edan sido suprimidas anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe se\u00f1alar que esa transformaci\u00f3n gradual del Estado cubano nada tiene que ver con las tesis que se plantearon en la izquierda chilena, respecto a una dualidad de poderes en el seno del Estado, a ra\u00edz de las elecciones presidenciales de 1970. Sin insistir en que, en Chile, el aparato estatal burgu\u00e9s permaneci\u00f3 intacto y, m\u00e1s que ser subordinado, subordin\u00f3 as\u00ed el gobierno que emergi\u00f3 de esas elecciones, tesis como las mencionadas tienden a distraer la atenci\u00f3n de lo que Lenin consideraba como un problema fundamental de la revoluci\u00f3n: la conquista del poder pol\u00edtico por el proletariado. En efecto, la caracter\u00edstica central de las dos revoluciones consideradas aqu\u00ed reside en la creaci\u00f3n de un tipo superior de Estado democr\u00e1tico, para usar la expresi\u00f3n de Lenin, antag\u00f3nico a la rep\u00fablica parlamentaria de tipo burgu\u00e9s, que se tendi\u00f3 a crear en ambos pa\u00edses. En la rep\u00fablica burguesa, \u201cel poder pertenece al Parlamento; la m\u00e1quina del Estado, el aparato y los \u00f3rganos de gobierno son los usuales: ej\u00e9rcito permanente, polic\u00eda y una burocracia pr\u00e1cticamente inamovible, privilegiada y situada&nbsp;<em>por encima<\/em>&nbsp;del pueblo\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup>. Las diferencias entre la democracia proletaria y la democracia burguesa est\u00e1n precisamente en que la primera suprime esa m\u00e1quina de opresi\u00f3n: ej\u00e9rcito, polic\u00eda y burocracia, y asegura \u201cla vida pol\u00edtica independiente de las&nbsp;<em>masas<\/em>, su participaci\u00f3n&nbsp;<em>directa<\/em>&nbsp;en la edificaci\u00f3n&nbsp;<em>democr\u00e1tica<\/em>&nbsp;de todo el Estado, de abajo arriba\u201d, que la rep\u00fablica parlamentaria burguesa\u201d dificulta y ahoga.<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter socialista de la etapa subsiguiente, en Rusia, se afirma a partir del momento en que se corta el nudo gordiano del poder en favor del proletariado. Este se constituye, desde el primer d\u00eda de la insurrecci\u00f3n victoriosa, en la fuerza hegem\u00f3nica en la alianza de clases revolucionaria. Las tareas que se propone no son todav\u00eda, desde el punto de vista econ\u00f3mico, rigurosamente socialistas&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup>, pero s\u00ed es su objetivo. Con su rigor acostumbrado, Lenin define la situaci\u00f3n en la proclama al pueblo del 25 de octubre: \u201cEl Gobierno Provisional ha sido depuesto. El Poder del Estado ha pasado a&nbsp;<em>manos del Comit\u00e9 Militar Revolucionario<\/em>, que es un \u00f3rgano de diputados obreros y soldados de Petrogrado y se encuentra&nbsp;<em>al frente del proletariado y de la guarnici\u00f3n de la capital<\/em>\u201d, concluyendo con un saludo a \u201c<em>la revoluci\u00f3n de los obreros, soldados y campesinos<\/em>\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup>. En su informe del mismo d\u00eda al Soviet de Petrogrado, Lenin es a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcito, cuando, tras afirmar que&nbsp;<em>la revoluci\u00f3n obrera y campesina<\/em>&nbsp;\u201cse ha realizado\u201d, declara: \u201cSe inicia hoy una nueva etapa en la historia de Rusia, y \u00e9sta, la tercera revoluci\u00f3n rusa,&nbsp;<em>debe conducir finalmente a la victoria del socialismo<\/em>\u201d.<meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que define realmente el car\u00e1cter de una revoluci\u00f3n es la clase que la realiza. En este sentido, debemos hablar de la revoluci\u00f3n&nbsp;<em>proletaria<\/em>, del mismo modo como hablamos de la revoluci\u00f3n&nbsp;<em>burguesa<\/em>. Sus etapas se determinan por el grado en que el proletariado logra constituirse en centro de poder, es decir, logra estructurar el tipo de Estado que le permite atraerse a las amplias masas del pueblo y librar con ellas la lucha contra la dominaci\u00f3n de la burgues\u00eda. Desde luego que ello involucra tareas econ\u00f3micas, capaces de retirar a esta clase sus condiciones de existencia y, simult\u00e1neamente, encaminar la construcci\u00f3n de una sociedad que apunte a la supresi\u00f3n de la explotaci\u00f3n. Pero no son las tareas econ\u00f3micas que cumple la revoluci\u00f3n lo que determina su car\u00e1cter \u2014como lo han sustentado en un est\u00e9ril debate estalinistas y trotskistas\u2014 una vez que, para realizarlas, el proletariado depende de los compromisos contra\u00eddos con sus aliados y del grado de conciencia de \u00e9stos.<meta charset=\"utf-8\"><sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es bueno tener presente que, cuando se afirma que la necesidad hist\u00f3rica de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica-burguesa consiste en que es preciso liquidar las tareas no cumplidas por la burgues\u00eda, para poder enfrentar las que son propias de la construcci\u00f3n del socialismo, se est\u00e1 idealizando, si no la burgues\u00eda, por lo menos la democracia burguesa. Las tareas democr\u00e1ticas que levanta el proletariado&nbsp;<em>no son<\/em>&nbsp;tareas de la burgues\u00eda&nbsp;<em>ni pueden<\/em>&nbsp;ser cumplidas en el marco de la democracia burguesa. Esto es cierto principalmente para las que se refieren a la democratizaci\u00f3n del Estado; recordemos que, aun en su forma m\u00e1s avanzada: la rep\u00fablica democr\u00e1tica parlamentaria, el Estado burgu\u00e9s obstaculiza y ahoga la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas, ya porque restringe las tomas de decisiones a los \u00f3rganos del Estado, que se sit\u00faan fuera de cualquier control por parte del pueblo, ya porque ejerce sobre \u00e9ste la coerci\u00f3n armada. Tales tareas s\u00f3lo pueden cumplirse, pues, mediante la democracia proletaria, es decir, aqu\u00e9lla que asegura la dictadura de la mayor\u00eda sobre la minor\u00eda. Aun en el contexto de situaciones hist\u00f3ricas determinadas, la necesidad de la democracia proletaria (como instrumento que permite al pueblo hacer valer su voluntad) se plantea precisamente&nbsp;<em>porque la burgues\u00eda en el poder no asegura el cumplimento de las tareas que exigen las masas<\/em>. Es as\u00ed como, en Rusia, fue la incapacidad de la burgues\u00eda para llevar a cabo la reforma agraria, la contrataci\u00f3n de la paz y el suministro de bienes esenciales a las tropas combatientes y a la poblaci\u00f3n de las ciudades lo que convenci\u00f3 a las masas de la justeza del programa proletario y abri\u00f3 las puertas a la toma del poder por los bolcheviques.<meta charset=\"utf-8\"><sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumiendo:<\/h2>\n\n\n\n<p>La Revoluci\u00f3n rusa de 1917 fue una revoluci\u00f3n&nbsp;<em>proletaria<\/em>, en el sentido de que el proletariado era la clase hegem\u00f3nica que la realiz\u00f3; una revoluci\u00f3n&nbsp;<em>obrera y campesina<\/em>, porque, dado el atraso del capitalismo en Rusia, el campesinado era la fuerza social mayoritaria en el bloque revolucionario, y una revoluci\u00f3n&nbsp;<em>socialista<\/em>, porque, coherente con su inter\u00e9s de clase, el proletariado se dio el socialismo como meta. Su etapa democr\u00e1tica&nbsp;<em>precedi\u00f3<\/em>&nbsp;el paso del aparato estatal a manos de la vanguardia proletaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La Revoluci\u00f3n Cubana fue una revoluci\u00f3n&nbsp;<em>popular<\/em>, por la alianza de clases que la impuls\u00f3, constituida por la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, el campesinado, la clase obrera y las capas pobres de la ciudad, cuya etapa democr\u00e1tica se prolong\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la llegada de la vanguardia revolucionaria al poder del Estado; la raz\u00f3n de esta peculiaridad reside en el hecho de que la vanguardia tuvo acceso al poder estatal (cuyas bases materiales hab\u00edan sido suprimidas) antes que se completara la organizaci\u00f3n del poder obrero y campesino y la incorporaci\u00f3n de las amplias masas al proceso. El paso de la revoluci\u00f3n popular a la revoluci\u00f3n obrera y campesina, en Cuba, correspondi\u00f3 a la destrucci\u00f3n del aparato estatal burgu\u00e9s, del cual la dictadura de Batista no hab\u00eda sido sino una expresi\u00f3n, y a las transformaciones operadas en un sentido socialista al nivel de la estructura econ\u00f3mica; ambos procesos se realizaron&nbsp;<em>con base en el poder armado de los obreros y campesinos<\/em>, manifestado en el Ej\u00e9rcito y en las milicias populares. Es esta particularidad que explica el hecho de que, cuando la Revoluci\u00f3n afecte tambi\u00e9n el plano de la ideolog\u00eda y se proclame socialista, ya la construcci\u00f3n del socialismo se hubiera iniciado, al rev\u00e9s de lo que pas\u00f3 en Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las peculiaridades de las dos revoluciones tienen que explicarse a la luz de las condiciones particulares en que se desenvolvieron, as\u00ed como del grado de desarrollo ideol\u00f3gico y pol\u00edtico del proletariado en ambos pa\u00edses&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>12<\/sup>. El mayor m\u00e9rito del libro de Vania Bambirra, como se\u00f1alamos al principio, es plantearse en este terreno, rechazando el lugar com\u00fan y las explicaciones f\u00e1ciles. En este sentido, no debe tomarse por aquellos a quienes va dedicado \u2014los militantes revolucionarios\u2014 tan s\u00f3lo como un estudio serio y bien fundamentado; tiene que tomarse tambi\u00e9n como un valioso aporte a la discusi\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica que se est\u00e1 librando en el seno de la izquierda latinoamericana, en torno al tema de la revoluci\u00f3n proletaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda que decir, finalmente, que el estudio de Vania Bambirra se llev\u00f3 a cabo en el marco del programa de investigaciones del Centro de Estudios Socio-Econ\u00f3micos (CESO), de la Universidad de Chile, y se public\u00f3 inicialmente, en la serie de cuadernos que editaba esa instituci\u00f3n, como un homenaje al vig\u00e9simo aniversario del 26 de Julio, fecha clave en la historia de la Revoluci\u00f3n Cubana. Esto se daba en el momento mismo en que, en Chile, la lucha de clases alcanzaba uno de los puntos m\u00e1s altos que se ha presentado en los \u00faltimos quince a\u00f1os en Am\u00e9rica Latina. En este sentido,&nbsp;<em>La Revoluci\u00f3n Cubana: una reinterpretaci\u00f3n<\/em>&nbsp;era m\u00e1s que un simple homenaje y rebasaba de mucho el alcance de un ejercicio meramente acad\u00e9mico: representaba tambi\u00e9n un esfuerzo para aportar elementos nuevos a la intensa lucha ideol\u00f3gica que se libraba entonces en el seno de la izquierda chilena.<\/p>\n\n\n\n<p>Y estaba bien que fuera as\u00ed. Una revoluci\u00f3n como la de Cuba no puede conmemorarse simplemente mediante actos rituales, destinados a sacramentalizarla. La conmemoraci\u00f3n de una verdadera revoluci\u00f3n debe ser, antes que nada, una renovada toma de posesi\u00f3n de sus contenidos fundamentales, con el objeto de impulsar el desarrollo del esp\u00edritu revolucionario de las masas y de convertirlos cada vez m\u00e1s en un patrimonio irrenunciable de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Junio, 1974.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>V\u00e9ase, de Cl\u00e9a Silva, \u201cLos errores de la teor\u00eda del foco\u201d, en&nbsp;<em>Monthly Review: Selecciones en castellano<\/em>, Santiago, No. 45, diciembre de 1967.<\/li><li>Un criterio similar es adoptado por Adolfo S\u00e1nchez Rebolledo en su antolog\u00eda de discursos y documentos de Fidel Castro:&nbsp;<em>La Revoluci\u00f3n Cubana. 1953-1962<\/em>, M\u00e9xico, Era, 1972.<\/li><li>El resultado de sus investigaciones en este terreno se public\u00f3 en esta serie, bajo el t\u00edtulo&nbsp;<em>Capitalismo Dependiente Latinoamericano<\/em>.<\/li><li>A ella se refer\u00edan Marx y Engels en el&nbsp;<em>Mensaje del Comit\u00e9 Central a la Liga de los Comunistas<\/em>, de 1850, cuando emplearon la expresi\u00f3n \u201crevoluci\u00f3n permanente\u201d, a la cual Trotsky dar\u00eda m\u00e1s tarde un sesgo marcadamente economicista.<\/li><li>Lenin, \u201cLas tareas del proletariado en nuestra revoluci\u00f3n\u201d,&nbsp;<em>El problema del poder<\/em>, Santiago, ediciones El Rebelde, s\/f., p. 21, subrayados de Lenin.<\/li><li><em>Ibid<\/em>., pp. 22 y 23, subrayados de Lenin.<\/li><li>La supresi\u00f3n de la propiedad de los terratenientes y el control obrero de la producci\u00f3n. Cfr. Lenin, \u201cA los ciudadanos de Rusia\u201d,&nbsp;<em>Obras escogidas<\/em>, Mosc\u00fa, editorial Progreso, T. 2, p. 487. Ninguna de esas medidas implica la socializaci\u00f3n de la econom\u00eda. El hecho de que se haya llegado r\u00e1pidamente, en Rusia, a la estatizaci\u00f3n masiva de las empresas no se contemplaba inicialmente por los bolcheviques. El testimonio de Lenin no deja dudas al respecto: \u201cUno de los primeros decretos, promulgado a fines de 1917, fue el del monopolio estatal de la publicidad. \u00bfQu\u00e9 implicaba ese decreto? Implicaba que el proletariado, que hab\u00eda conquistado el poder pol\u00edtico, supon\u00eda que habr\u00eda una transici\u00f3n m\u00e1s gradual hacia las nuevas relaciones econ\u00f3mico sociales: no la supresi\u00f3n de la prensa privada sino el establecimiento de cierto control estatal, que la conducir\u00eda por los canales del capitalismo de Estado. El decreto que establec\u00eda el monopolio estatal de la publicidad presupon\u00eda al mismo tiempo la existencia de peri\u00f3dicos privados como regla general, que se mantendr\u00eda una pol\u00edtica econ\u00f3mica que requer\u00eda anuncios privados, y que subsistir\u00eda el r\u00e9gimen de propiedad privada, que continuar\u00eda existiendo una cantidad de empresas privadas que necesitaban anuncios y propaganda\u201d. \u201cInforme sobre la nueva pol\u00edtica econ\u00f3mica, 29 de octubre\u201d.&nbsp;<em>Obras completas<\/em>, Buenos Aires, Cartago, t. XXXV, p. 535.<\/li><li>\u201cA los ciudadanos de Rusia\u201d, op. cit., subrayados m\u00edos.<\/li><li>\u201cInforme sobre las tareas del poder sovi\u00e9tico\u201d,&nbsp;<em>Obras completas<\/em>, op. cit., t. XXVII.<\/li><li>Lenin lo sab\u00eda perfectamente, cuando, al plantear la toma del poder por el proletariado, advert\u00eda: \u201cEl partido del proletariado no puede proponerse, en modo alguno, \u2018implantar\u2019 el socialismo en un pa\u00eds de peque\u00f1os campesinos, mientras la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n no haya tomado conciencia de la necesidad de la revoluci\u00f3n socialista\u201d. \u00bfEn qu\u00e9 consistir\u00eda entonces, inicialmente, la revoluci\u00f3n? En la creaci\u00f3n de un Estado capaz de permitir al proletariado guiar el campesinado al socialismo. Para la construcci\u00f3n de ese Estado, s\u00ed era posible ganarse a los campesinos: \u201cSi nos organizamos y hacemos con habilidad nuestro programa, conseguiremos que no s\u00f3lo los proletarios, sino nueve d\u00e9cimas partes de los campesinos est\u00e9n contra la restauraci\u00f3n de la polic\u00eda, contra la burocracia inamovible y privilegiada y contra el ej\u00e9rcito separado del pueblo\u201d. Y Lenin insist\u00eda: \u201cY precisamente en esto, y s\u00f3lo en esto, estriba el nuevo tipo de Estado\u201d. \u201cLas tareas del proletariado&#8230;\u201d, op. cit., pp. 29 y 24.<\/li><li>Al respecto, Lenin se\u00f1alaba que la satisfacci\u00f3n de las necesidades econ\u00f3micas m\u00e1s apremiantes de las masas no podr\u00eda ser realizada por la burgues\u00eda, \u201cpor muy \u2018fuerte\u2019 que sea su poder estatal\u201d. Y a\u00f1ad\u00eda: \u201cEl proletariado, en cambio, s\u00ed puede hacerlo al d\u00eda siguiente de conquistar el poder estatal, pues&nbsp;<em>dispone para ello tanto del aparato (soviets)<\/em>, como de los medios econ\u00f3micos (expropiaci\u00f3n de los terratenientes y la burgues\u00eda)\u201d. \u201cLas elecciones a la Asamblea Constituyente y la dictadura del proletariado\u201d.&nbsp;<em>El problema del poder<\/em>, op. cit., pp. 74-75, subrayados m\u00edos.<\/li><li>Es significativa la importancia que atribuye Lenin, en el \u00e9xito de la Revoluci\u00f3n Rusa, a la conducci\u00f3n que, tras quince a\u00f1os de existencia, el partido bolchevique lograra afirmar en el seno del proletariado. Esa conducci\u00f3n, que se expresaba en \u201cla centralizaci\u00f3n m\u00e1s severa y una disciplina f\u00e9rrea\u201d, se explicaba, a los ojos de Lenin, precisamente por \u201clas particularidades hist\u00f3ricas de Rusia\u201d. Cfr. \u201cLa enfermedad infantil del \u2018izquierdismo\u2019 en el comunismo\u201d,&nbsp;<em>Obras escogidas<\/em>, op. cit., t. 3, pp. 373 sigs.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-734f08e1-9fc5-4537-ba90-0ae6f6a332de\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1976\/01\/26-La-Revolucio\u0301n-Cubana-una-reinterpretacio\u0301n.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La Revolucio\u0301n Cubana- una reinterpretacio\u0301n<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Vania Bambirra, La Revoluci\u00f3n Cubana: una reinterpretaci\u00f3n, Editorial Nuestro Tiempo, M\u00e9xico, 1976. 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