{"id":1257,"date":"1975-01-01T18:01:21","date_gmt":"1975-01-01T18:01:21","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1257"},"modified":"2022-03-16T03:24:13","modified_gmt":"2022-03-16T03:24:13","slug":"a-revolucao-cubana-uma-reinterpretacao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1257","title":{"rendered":"Dos estrategias en el proceso chileno"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/UP-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1935\" width=\"661\" height=\"372\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/UP-edited.jpg 548w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/UP-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 661px) 100vw, 661px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile. Ediciones Era, M\u00e9xico, 1976. Publicado originalmente en <a href=\"http:\/\/www.cuadernospoliticos.unam.mx\/\">Cuadernos Pol\u00edticos<\/a> n. 1, Ediciones Era, M\u00e9xico, julio-septiembre de 1974. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Reflexionar sobre los acontecimientos chilenos posteriores a 1970 es un imperativo para quienes se interesan por el futuro de Am\u00e9rica Latina. Esto no vale tan s\u00f3lo por la riqueza de ense\u00f1anzas que encierran, sino tambi\u00e9n porque, en una amplia medida, all\u00ed se re\u00fanen y condensan muchos aspectos que se hab\u00edan observado ya en procesos sociopol\u00edticos de otros pa\u00edses latinoamericanos. M\u00e1s a\u00fan, por el momento mismo en que se produce y por las caracter\u00edsticas que asume, Chile parece cerrar una etapa en el desarrollo de las luchas de clases en la regi\u00f3n y contiene en s\u00ed la promesa de un nuevo periodo, superior bajo muchos puntos de vista al que ven\u00edamos viviendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es nuestra intenci\u00f3n analizar exhaustivamente el tema, sino indicar algunas cuestiones que nos parecen dignas de ser tomadas en consideraci\u00f3n. Para ello, habr\u00eda que partir del intento por insertar el periodo de la Unidad Popular (1970-73) en el marco del proceso pol\u00edtico chileno y, sin insistir mucho en ello, se\u00f1alar su correspondencia con los cambios operados en las estructuras socioecon\u00f3micas del pa\u00eds durante la d\u00e9cada anterior.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La crisis del sistema<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Es, en efecto, a ese periodo que habr\u00e1 que remontarse para explicar las causas del ascenso de Salvador Allende al gobierno chileno. Los intentos interpretativos que recurren, para ello, a la solidez de las instituciones democr\u00e1tico-burguesas en Chile o al car\u00e1cter profesional y apol\u00edtico de sus fuerzas armadas han sido desmentidos por la vida misma, y no vale la pena ocuparse aqu\u00ed del tema. Lo que s\u00ed hay que apuntar es que tales argumentos eran ya endebles, antes a\u00fan que la historia los echara por tierra. Pues lo m\u00e1s particular en la victoria de la Unidad Popular, en septiembre de 1970, fue el hecho de que, manteniendo pr\u00e1cticamente el mismo porcentaje obtenido en elecciones anteriores (cerca de un tercio del electorado), no se hubiera dado, como en oportunidades anteriores, la uni\u00f3n de las fuerzas que se le opon\u00edan, lo que permiti\u00f3 que la contienda electoral se realizara en tres bandas, favoreciendo as\u00ed a los partidarios de Allende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha intentado explicar esto sobre la base de un error de c\u00e1lculo de la burgues\u00eda, y es obvio que tal error existi\u00f3: si \u00e9sta hubiera estado segura de perder las elecciones, sus principales partidos (nacional y dem\u00f3crata-cristiano) no se habr\u00edan presentado divididos en los comicios. Pero el verdadero problema, para el an\u00e1lisis sociopol\u00edtico, no reside en la constataci\u00f3n de ese error de c\u00e1lculo, sino en saber&nbsp;<em>por qu\u00e9 dicho error se produjo<\/em>. No hab\u00eda nada en el panorama pol\u00edtico de los a\u00f1os precedentes que lo justificara; todo lo contrario, el ascenso de las luchas de masas en la ciudad y en el campo, la impopularidad creciente del presidente Eduardo Frei entre las capas populares, los problemas internos de la democracia cristiana (que llevaron, en el a\u00f1o anterior a los comicios, a la escisi\u00f3n que tom\u00f3 el nombre de MAPU), la inquietud en las mismas fuerzas armadas, expresada por la sublevaci\u00f3n del regimiento Tacna en 1969, por un lado, y la inmensa distancia que separaba a la derecha (representada por el PN y su candidato, Arturo Alessandri) respecto a la DC y al bloque de izquierda, en lo referente al apoyo popular, por el otro, todo ello debiera de haber llevado a la burgues\u00eda a la previsi\u00f3n inversa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo ser\u00eda, entonces, que el error de c\u00e1lculo de la burgues\u00eda era una auto-ilusi\u00f3n necesaria, creada por la clase para justificar y encubrir factores objetivos que la divid\u00edan internamente? \u00bfHabr\u00eda en Chile contradicciones interburguesas y entre la burgues\u00eda y la peque\u00f1a burgues\u00eda que llevaban inevitablemente a esas clases a buscar soluciones pol\u00edticas inconciliables y, una vez puesta la cuesti\u00f3n en estos t\u00e9rminos, no tendr\u00edan ellas que forjarse la idea de que esa oposici\u00f3n insuperable no afectar\u00eda sus intereses de clase?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un breve an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n de la burgues\u00eda, as\u00ed como de la peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria (peque\u00f1os industriales y comerciantes, etc\u00e9tera) tiende a indicar que esto era as\u00ed. Desde el punto de vista industrial, la d\u00e9cada de 1960 es considerada como un periodo de estancamiento en Chile (no hablemos de la agricultura, cuya regresi\u00f3n era ya un hecho desde hac\u00eda varias d\u00e9cadas). Un examen m\u00e1s detallado del problema nos revela, sin embargo, que no hab\u00eda tal estancamiento, sino m\u00e1s bien un cambio estructural, un desplazamiento del eje de la acumulaci\u00f3n de capital. Tal desplazamiento se hac\u00eda desde las industrias tradicionales (textiles, vestido, calzado, etc\u00e9tera), donde predominaban la mediana y la peque\u00f1a burgues\u00eda, hacia las llamadas industrias din\u00e1micas, dedicadas a la producci\u00f3n de bienes m\u00e1s sofisticados y suntuarios, en las condiciones de vida imperantes en Chile (tales como la industria automotriz, de aparatos electrodom\u00e9sticos, etc\u00e9tera), en donde el predominio cab\u00eda al gran capital nacional y extranjero.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde 1967, la pol\u00edtica del gobierno de Frei se hab\u00eda orientado, respecto al sector industrial, a dar al gran capital las facilidades exigidas para su desarrollo, en materia de financiamiento p\u00fablico y cr\u00e9dito al consumidor, inversiones en infraestructura y en industrias b\u00e1sicas por parte del Estado, etc\u00e9tera, as\u00ed como hacia la adopci\u00f3n de una pol\u00edtica regresiva de distribuci\u00f3n del ingreso, capaz de promover una adecuaci\u00f3n de las estructuras de consumo en favor de la producci\u00f3n suntuaria. Se\u00f1alemos que las medidas relativas a la distribuci\u00f3n regresiva del ingreso responder\u00e1n en una buena medida del alza de los movimientos reivindicativos de masas a partir de ese a\u00f1o. Simult\u00e1neamente, el gobierno se lanzaba a la conquista de una zona propia de mercados exteriores para dichos productos, a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n del Pacto Andino, del cual Chile fue el principal promotor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero las contradicciones interburguesas no se dibujaban tan solo en el terreno de la industria. Alcanzaban tambi\u00e9n el campo, donde la pol\u00edtica del gobierno democristiano ten\u00eda un doble prop\u00f3sito. Por un lado, atender a las presiones de base de su propio partido, sensible al planteamiento que el agravamiento de la lucha de clases y la propaganda de la izquierda hab\u00edan generalizado respecto a la necesidad de una reforma agraria. Esa pol\u00edtica era, por lo dem\u00e1s, compatible con los planteamientos norteamericanos para la regi\u00f3n, estipulados en la reuni\u00f3n de Punta del Este de 1961, en la que se creara la Alianza para el Progreso (de la cual el gobierno de Frei era el adalid), los cuales ten\u00edan como objetivo desarrollar en el campo una clase media capaz de hacer frente a la radicalizaci\u00f3n del movimiento campesino en ciertas zonas de Am\u00e9rica Latina. Por otro lado, la reforma agraria democristiana pretend\u00eda impulsar un mayor desarrollo agr\u00edcola, destinado a aligerar el peso de la importaci\u00f3n de alimentos en la balanza de pagos y, simult\u00e1neamente, a abaratar en t\u00e9rminos reales la mano de obra, toda vez que la organizaci\u00f3n sindical chilena dificultaba la rebaja de los salarios mediante el uso puro y simple de la fuerza. Este segundo aspecto llevaba a ampliar la penetraci\u00f3n del capitalismo en el campo, estableciendo un cierto nivel de conflicto (muy aminorado, es cierto, por las medidas paliativas establecidas por la ley) con la clase terrateniente, o sea, con los grandes latifundistas que, en su mayor\u00eda, eran rentistas y ausentistas. Hab\u00eda, finalmente, un tercer aspecto en la pol\u00edtica fre\u00edsta, que era la captaci\u00f3n de bases campesinas para el partido democristiano. El resultado de ello fue el de que fue Eduardo Frei quien dio la se\u00f1al d\u00e9 partida para la sindicalizaci\u00f3n rural en gran escala, la cual se generalizar\u00e1 despu\u00e9s con Allende&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup>. Paralelamente, los amplios sectores de trabajadores excluidos de los beneficios de la reforma agraria iniciar\u00edan un proceso de lucha bajo formas poco ortodoxas, particularmente las tomas de tierras, que tambi\u00e9n alcanzar\u00edan su punto alto en el periodo de la Unidad Popular.<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese despertar del movimiento campesino iba acompa\u00f1ado, como mencionamos de paso, por un alza del movimiento de las masas urbanas. Destac\u00e1banse all\u00ed la clase obrera, cuyos \u00edndices de huelgas sub\u00edan en flecha, con la particularidad de que aumentaban en mayor proporci\u00f3n las huelgas llamadas ilegales, promovidas sobre todo por trabajadores no sindicalizados pertenecientes a la mediana y la peque\u00f1a industria; los pobladores, que inician su lucha estimulados por la misma democracia cristiana y luego por los partidos tradicionales de izquierda, interesados en el caudal de votos que les podr\u00edan aportar, para ganar, al penetrar all\u00ed el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, niveles insospechados de radicalizaci\u00f3n y formas de lucha de alta combatividad; y, finalmente, la misma peque\u00f1a burgues\u00eda asalariada, principalmente la funcionaria, como los empleados de gobierno, los trabajadores de los servicios nacionales de salud y hasta los jueces (en 1970 se produjo en Chile el espect\u00e1culo ins\u00f3lito de una huelga de magistrados judiciales).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo ello estaba indicando una profunda crisis en el sistema de dominaci\u00f3n burgu\u00e9s, que se estableciera en Chile a fines de los a\u00f1os 30 y sufriera algunas adaptaciones en las d\u00e9cadas subsiguientes, particularmente la de los 50. Ese sistema combinaba los intereses de la burgues\u00eda industrial y la vieja clase terrateniente y financiera sobre la base de una participaci\u00f3n mutua en los beneficios del enclave cuprero, controlado por el capital norteamericano, destinando adem\u00e1s parte del excedente de all\u00ed extra\u00eddo a la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana. Esta se hab\u00eda constituido, en el marco del sistema, en una clase de apoyo activa al mismo, destacando de su seno una fracci\u00f3n pol\u00edtica, quien se encargaba de los negocios del Estado en beneficio de las diferentes capas y fracciones de clase beneficiarias del mismo&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup>. Al mismo tiempo, se establec\u00edan formas institucionalizadas de relaciones con los sectores m\u00e1s fuertes del movimiento obrero (cerca de un 30% de la clase que se encontraba sindicalizado), entre las cuales se inclu\u00edan garant\u00edas a sus representantes pol\u00edticos, expresados principalmente por los partidos tradicionales de izquierda: comunista y socialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que ese sistema hab\u00eda atravesado anteriormente una fase cr\u00edtica. La entrada en escena, en el curso de la d\u00e9cada de 1950, de las amplias masas proletarias y semiproletarias excluidas de la participaci\u00f3n pol\u00edtica hab\u00eda desarticulado moment\u00e1neamente el r\u00e9gimen de partidos, provocando la elecci\u00f3n del general Ib\u00e1\u00f1ez por encima de ellos, en 1952, e introduciendo en la vida pol\u00edtica manifestaciones de masas de una violencia inusitada, como pas\u00f3 el 2 de abril de 1957 en Santiago. Sin embargo, tras un desplazamiento hacia la derecha de las clases dominantes, apoyadas por la peque\u00f1a burgues\u00eda, de la cual result\u00f3 la elecci\u00f3n a la presidencia de Jorge Alessandri, el sistema logr\u00f3 recomponerse, reestructurando de nuevo la alianza de clases en que se basaba, y la peque\u00f1a burgues\u00eda pudo recuperar incluso las posiciones perdidas con Alessandri en el aparato de Estado al elegir a Eduardo Frei presidente de la Rep\u00fablica en 1964. Es as\u00ed como se entiende el conjunto de reformas en &#8216;la ciudad y en el campo, mediante las cuales la democracia cristiana trat\u00f3 de reconstruir y ampliar las bases de sustentaci\u00f3n del sistema de poder burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1970, sin embargo, la crisis era mucho m\u00e1s profunda. Vimos ya c\u00f3mo el desarrollo industrial dependiente agudiz\u00f3 las contradicciones en el seno del bloque dominante de clases y llev\u00f3 incluso, a partir de 1967, a que sectores peque\u00f1oburgueses perdieran posiciones en el aparato del Estado y en el partido gubernamental. Vimos tambi\u00e9n que el movimiento de masas gan\u00f3 nuevo empuje, con el avance de las luchas de los pobres de la ciudad, del campesinado y el proletariado rural y, por sobre todo, de las distintas capas que conforman al movimiento obrero; en este \u00faltimo, el incremento de las huelgas ilegales apuntaba a un aumento de actividad de sus capas m\u00e1s atrasadas, aunque creciera tambi\u00e9n visiblemente la actividad de los sectores m\u00e1s avanzados de la clase. El hecho mismo de que, pese a su intento de repetir 1964, la peque\u00f1a burgues\u00eda y amplios sectores de la mediana burgues\u00eda, perjudicados por la pol\u00edtica del gran capital que impon\u00eda el gobierno de Frei, no lograran reunir en torno a Radomiro Tomic, candidato democristiano, el apoyo de la gran burgues\u00eda y de los sectores m\u00e1s conservadores de las capas medias burguesas y peque\u00f1oburgueses estaba demostrando el car\u00e1cter distinto de la crisis. Aunque la especulaci\u00f3n hist\u00f3rica sea siempre peligrosa, no es aventurado suponer que la victoria de Jorge Alessandri hubiera conducido de todos modos el sistema a la ruptura, dado el car\u00e1cter agudo que asum\u00edan las contradicciones de clases.<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La elecci\u00f3n del candidato de la Unidad Popular al gobierno no hizo sino acelerar y, en cierta medida, acortar la crisis del sistema de dominaci\u00f3n. A partir de entonces, \u00e9sta se profundiza, empezando con el movimiento campesino de Caut\u00edn que, bajo la conducci\u00f3n del MIR, en el curso del \u201cverano caliente\u201d de 1970-71, se lanza a las tomas de tierras y a las corridas de cerco (recuperaci\u00f3n de tierras por campesinos mapuches), y se desarrolla con las luchas de los trabajadores madereros del sur, de las cuales surgir\u00eda una de las zonas de m\u00e1s influencia del MIR: Panguipulli. Progresivamente, a medida que la radicalizaci\u00f3n campesina se iba desplazando a otras provincias y avanzaba hacia el centro del pa\u00eds (lo que implicaba tambi\u00e9n un cambio de calidad, toda vez que, por su mayor desarrollo capitalista, all\u00ed predominaban los asalariados y semiasalariados agr\u00edcolas), hecho que culminar\u00eda en 1972, entraban a activarse las capas obreras m\u00e1s explotadas, particularmente en la mediana industria; los obreros de la gran industria, beneficiados inicialmente por la estatizaci\u00f3n de empresas o por la posibilidad de lograrla, retrasar\u00e1n un poco m\u00e1s su entrada en escena, pero \u00e9sta se vuelve avasalladora a partir de la crisis de octubre de 1972. Ser\u00e1 tambi\u00e9n a partir de entonces que el movimiento de los pobladores, que \u2014tras un periodo de calma, provocado por la confianza depositada en el gobierno\u2014 ven\u00eda ya dando muestras de reactivaci\u00f3n, irrumpir\u00e1 con fuerza redoblada, acicateado por los problemas de desabastecimiento de bienes esenciales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos l\u00edneas en la izquierda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Encontramos aqu\u00ed un problema sobre el cual mucho se habl\u00f3, antes y despu\u00e9s de la ca\u00edda del gobierno de Allende: el de la falta de una direcci\u00f3n \u00fanica del movimiento de masas en Chile. Altos dirigentes de la UP atribuyeron este hecho a una disposici\u00f3n subjetiva del MIR y de los sectores de la UP que se encontraban bajo su influencia; la \u201cultraizquierda\u201d, como los llamaba el PC, ser\u00eda as\u00ed la responsable del desbocamiento del movimiento de masas y de las dificultades que esto le creaba al gobierno. Despu\u00e9s del golpe militar, no faltaron quienes (como Darcy Ribeiro, entre otros) responsabilizaran a la \u201cizquierda desvariada\u201d por los sucesos de septiembre de 1973. Aun sectores que se encontraban m\u00e1s a la izquierda, en el espectro pol\u00edtico de la coalici\u00f3n gubernamental chilena, jam\u00e1s comprendieron las razones por las cuales el MIR no se adhiri\u00f3 a la UP, provocando as\u00ed esa dualidad de conducci\u00f3n de masas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de analizar m\u00e1s de cerca el problema, conviene se\u00f1alar que es un error atribuir al MIR una actitud oposicionista a ultranza. Desde antes de las elecciones de 1970, esa organizaci\u00f3n expres\u00f3 una disposici\u00f3n favorable al bloque electoral de izquierda; esto se manifest\u00f3 en su declaraci\u00f3n respecto a las elecciones, en la suspensi\u00f3n de sus acciones armadas cuatro meses antes de los comicios y en la formaci\u00f3n del cuerpo de seguridad personal de Allende, que lo acompa\u00f1\u00f3 durante un largo periodo de su gobierno. Los resultados del 4 de septiembre fueron saludados por el MIR como un triunfo del pueblo, siendo conocido el empe\u00f1o que puso en garantizar la toma de posesi\u00f3n de Allende, sea a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n de \u201ccomit\u00e9s de defensa del triunfo\u201d, sea poniendo al servicio de la UP sus servicios de inteligencia, de comprobada calidad, los cuales jugaron incluso un papel decisivo para detener el complot derechista que le cost\u00f3 la vida al ministro de Defensa, general Ren\u00e9 Schneider, en octubre de 1970. Durante la primera mitad del gobierno de Allende (particularmente despu\u00e9s que, tras el asesinato de un militar mirista en Concepci\u00f3n por un miembro de las Juventudes Comunistas, en diciembre de 1970, los dos partidos hicieron un pacto de no-agresi\u00f3n), las relaciones entre el MIR y la UP fueron cordiales. En abril de 1972, por iniciativa del propio Allende, se abrieron conversaciones entre el MIR y la UP, cuyo prop\u00f3sito impl\u00edcito era la inclusi\u00f3n de la organizaci\u00f3n de la izquierda revolucionaria en la coalici\u00f3n gubernamental; la ruptura de esas conversaciones, que corresponde a un reforzamiento de la influencia del PC sobre las dem\u00e1s fuerzas de la UP, se da en el marco de un ascenso de las luchas de masas que, por las actividades divergentes que suscita en el MIR, por un lado, y en el PC y en Allende, por el otro, contribuir\u00e1 a alejarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El meollo de la cuesti\u00f3n no est\u00e1, sin embargo, en la descripci\u00f3n de las relaciones entre esas fuerzas pol\u00edticas ni tampoco en el intento de explicarlas a partir de sus disposiciones subjetivas. La pregunta de fondo que hay que plantearse es si la unificaci\u00f3n entre el MIR y la UP constitu\u00eda algo posible. La respuesta tiende a ser negativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las razones son varias. Mencionamos ya que la elecci\u00f3n de Salvador Allende a la presidencia de la Rep\u00fablica se da en el marco de una profunda crisis del sistema de dominaci\u00f3n chileno, caracterizada por el agudizamiento de las contradicciones interburguesas y el ascenso ininterrumpido del movimiento de masas, con la incorporaci\u00f3n al mismo de amplios sectores atrasados o marginados de una real participaci\u00f3n pol\u00edtica. Esta situaci\u00f3n fue percibida tanto por el PC como por el MIR pero cada uno le dio interpretaciones distintas, en cuanto a sus proyecciones t\u00e1cticas y estrat\u00e9gicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las tesis centrales del PC, aunque matizadas en los primeros meses del gobierno de Allende, fueron progresivamente acentu\u00e1ndose. En s\u00ed mismas, no correspond\u00edan a un cambio respecto a los planteamientos que ese partido hab\u00eda postulado tradicionalmente y respond\u00edan a su concepci\u00f3n de la din\u00e1mica de la sociedad chilena, as\u00ed como de las alianzas de clases que habr\u00eda que concertar para llevarla a buen t\u00e9rmino. El PC hab\u00eda aceptado anteriormente las reglas establecidas por el sistema de dominaci\u00f3n que la burgues\u00eda hab\u00eda impuesto al pa\u00eds y desarrollaba su lucha dentro de dichas reglas. Al darse cuenta de que el sistema se resquebrajaba, se plante\u00f3 ampliar progresivamente esas brechas para as\u00ed provocar un cierto tipo de cambios que confluyeran hacia un sistema de dominaci\u00f3n m\u00e1s favorable a la participaci\u00f3n de las masas populares; es decir, no se trataba para el PC de derrocar el sistema, sino de modificarlo. Su f\u00f3rmula de la \u201cdemocracia avanzada\u201d correspond\u00eda a un proceso de mayor democratizaci\u00f3n del Estado, respaldada por reformas socioecon\u00f3micas que garantizaran a las fuerzas populares una gravitaci\u00f3n m\u00e1s significativa en el centro de poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello implicaba una pol\u00edtica definida de alianzas. Comprobando las divisiones en el seno de la burgues\u00eda, las contradicciones de sus capas medias con el gran capital nacional y extranjero, as\u00ed como con la fracci\u00f3n latifundista, el PC se dio como prop\u00f3sito ahondar esas divergencias y buscar una alianza con esas capas medias. La definici\u00f3n de las tres \u00e1reas de propiedad (estatal, mixta y privada), consagrada en el programa de la UP, representaba la expresi\u00f3n program\u00e1tica de esa estrategia. El PC iba m\u00e1s lejos: considerando que la dominaci\u00f3n imperialista que pesaba sobre el pa\u00eds era b\u00e1sicamente la de Estados Unidos, se propon\u00eda tambi\u00e9n aprovechar las contradicciones interimperialistas en escala mundial y, apoy\u00e1ndose en pa\u00edses como Alemania, Francia, Jap\u00f3n, sustituir sin dolor la presencia del capital norteamericano en Chile; ejemplo de ello fue la pol\u00edtica automotriz, donde se abri\u00f3 licitaci\u00f3n a los capitales for\u00e1neos, d\u00e1ndose por sentado que las empresas norteamericanas dif\u00edcilmente se interesar\u00edan por la misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La b\u00fasqueda de una alianza con las capas medias burguesas ten\u00eda su contrapartida pol\u00edtica: un acuerdo con la DC, lo que implicaba previamente el doblegamiento del ala fre\u00edsta, representante del gran capital nacional y extranjero, y en la medida de lo posible su exclusi\u00f3n. Cuando, en el primer semestre de 1972, el PC manifiesta p\u00fablicamente su oposici\u00f3n al di\u00e1logo con el MIR (lo que lleva a que su principal peri\u00f3dico lance una furiosa campa\u00f1a contra la \u201cultraizquierda\u201d en el momento mismo en que dialogaban en la residencia presidencial dirigentes comunistas y miristas), no lo hace por simple sectarismo. La raz\u00f3n para ello estaba en que le ser\u00eda mucho m\u00e1s dif\u00edcil buscar un acuerdo con la DC sobre la base de una UP que incluyera al MIR. Tan pronto se rompe el di\u00e1logo con \u00e9ste, la UP abre el di\u00e1logo con la DC: era una opci\u00f3n pol\u00edtica la que se hac\u00eda y de ella, conscientes o no de su alcance, participaron todas las organizaciones que integraban la coalici\u00f3n gubernamental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El intento constantemente renovado del PC por concretar una alianza con la DC influ\u00eda naturalmente en sus relaciones con el movimiento de masas. Dos ejemplos bastan para aclarar este punto. Al levantar la bandera de la estatizaci\u00f3n de las empresas monop\u00f3licas, el programa de la UP atend\u00eda a poco m\u00e1s del 10% de la clase obrera; el problema en s\u00ed no ser\u00eda grave, si el programa contemplara los intereses y la din\u00e1mica del movimiento obrero en su conjunto, pero esto no se daba, en la medida que al 90% restante no se le ofrec\u00eda sino mejoras salariales y beneficios sociales. En el campo, la pol\u00edtica de la UP ser\u00e1 la de completar la reforma agraria democristiana, o sea, la liquidaci\u00f3n de la fracci\u00f3n latifundista, sin tocar los intereses de la burgues\u00eda agraria; ello implicaba que la mayor parte del proletariado agr\u00edcola y de las masas semiproletarias no recibir\u00edan m\u00e1s beneficios que la sindicalizaci\u00f3n y las mejoras salariales y sociales. En una fase de radicalizaci\u00f3n de la lucha de clases como la que viv\u00eda Chile no era, pues, sorprendente que las masas populares se \u201cdesbocaran\u201d, pero constituye una torpeza atribuir ese desbocamiento al MIR.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda, sin embargo, injusto ver en el PC la intenci\u00f3n de constituirse en un instrumento de la pol\u00edtica burguesa. Su prop\u00f3sito era, realmente, el de abrir paso al socialismo, pero se enmarcaba en su concepci\u00f3n r\u00edgida de la revoluci\u00f3n por etapas por la cual siempre se hab\u00eda guiado. Completar la revoluci\u00f3n burguesa, reformando las estructuras socioecon\u00f3micas y el Estado, y ampliar la influencia del Estado sobre el sector privado \u2014tales eran las metas que el partido se propon\u00eda para el periodo. Por detr\u00e1s de esa estrategia, estaba la idea de que, aunque percibiera la crisis en que entrara el sistema de dominaci\u00f3n, el PC entend\u00eda que \u00e9sta abr\u00eda camino para el avance popular, pero no conten\u00eda en s\u00ed misma elementos que pusieran en jaque la existencia del Estado burgu\u00e9s en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Radicalmente distinta era la posici\u00f3n del MIR. Comprobando tambi\u00e9n la crisis del sistema, el MIR no la tomaba como algo pasajero que pudiera reabsorberse mediante un conjunto de reformas (por muy beneficiosas que \u00e9stas resultaran para las clases populares); todo lo contrario, ve\u00eda en ella factores que prefiguraban una situaci\u00f3n revolucionaria, que no s\u00f3lo habr\u00eda que asumir en su plenitud, sino que, de no ser asumida, llevar\u00eda a que el proceso derivara hacia la contrarrevoluci\u00f3n. La tesis del enfrentamiento inevitable entre el pueblo y las clases dominantes, que el MIR postulara desde antes de septiembre y que reafirm\u00f3 en su an\u00e1lisis de los resultados electorales, en octubre de 1970, ten\u00eda sus ra\u00edces all\u00ed y determinar\u00eda su acci\u00f3n en el periodo posterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene aclarar este punto. El MIR no proclamaba la existencia de una crisis revolucionaria en el pa\u00eds, ni siquiera cuando ya la lucha de clases hab\u00eda evolucionado tanto como para proporcionar combates enconados con la burgues\u00eda y el imperialismo, como pas\u00f3 en octubre de 1972. No se trataba, por tanto, para el MIR (como sostienen algunos que deforman sus planteamientos para mejor combatirlos), de darse como tarea inmediata la destrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s. Ateni\u00e9ndose a la concepci\u00f3n leninista, el MIR ve\u00eda en el agudizamiento de las contradicciones interburguesas y en el ascenso ininterrumpido del movimiento de masas (en el que participaban m\u00e1s y m\u00e1s capas pol\u00edticamente atrasadas) rasgos propicios a la conversi\u00f3n de la crisis de dominaci\u00f3n burguesa en una crisis revolucionaria, que permitiera el derrocamiento de la burgues\u00eda y el imperialismo y el establecimiento de un Estado popular y revolucionario. La condici\u00f3n para que esa conversi\u00f3n tuviera lugar era el surgimiento y el desarrollo de un poder de masas alternativo al Estado burgu\u00e9s, cuyos \u00f3rganos fueran simult\u00e1neamente instrumentos de combate del pueblo y los g\u00e9rmenes de la organizaci\u00f3n estatal capaz de remplazar al Estado vigente.<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de este an\u00e1lisis de la coyuntura chilena, el MIR implement\u00f3 una pol\u00edtica de alianzas que chocaba frontalmente con la que propugnaba el PC. Las diferencias fundamentales no resid\u00edan en el enemigo fundamental a combatir: la gran burgues\u00eda y el imperialismo, ni tampoco en la necesidad de establecer un cierto grado de compromiso con las capas medias burguesas y peque\u00f1oburguesas. Esas diferencias estribaban m\u00e1s bien en la determinaci\u00f3n del bloque revolucionario mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras el PC se propon\u00eda lograr una alianza con las capas medias burguesas, apoy\u00e1ndose para ello en los sectores organizados del proletariado urbano y rural, lo que correspond\u00eda a buscar una forma de colaboraci\u00f3n de clases, el MIR entend\u00eda que el bloque revolucionario, teniendo es cierto como eje al proletariado organizado, deber\u00eda incluir a las amplias masas proletarias y semiproletarias de la ciudad y del campo, as\u00ed como a las capas empobrecidas de la peque\u00f1a burgues\u00eda. Esto determinaba el car\u00e1cter de las relaciones por establecer con las capas medias burguesas: para el PC, se trataba de darles garant\u00edas de desarrollo y asegurar el control sobre ellas a trav\u00e9s del Estado (o sea, en las condiciones chilenas de entonces, del gobierno); para el MIR, aunque aceptara la preservaci\u00f3n de un sector privado en la econom\u00eda, los empresarios que all\u00ed se ubicaran deber\u00edan estar bajo un control de masas, ejercido tanto en el plano de la producci\u00f3n como en el de la distribuci\u00f3n. La consigna del control obrero, lanzada por el MIR, fue rechazada con indignaci\u00f3n por el PC, quien la calific\u00f3 de \u201canarquista\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup>, precisamente porque implicaba que las relaciones entre la burgues\u00eda y el proletariado no estar\u00edan basadas en la colaboraci\u00f3n, sino en la fuerza. Este no era un problema aislado: toda la pol\u00edtica del MIR se orientaba a encauzar la disposici\u00f3n de lucha de la mayor\u00eda de la clase obrera, as\u00ed como de los pobres de la ciudad y del campo, hacia su fortalecimiento pol\u00edtico y org\u00e1nico a expensas de la burgues\u00eda. Esto se tornar\u00e1 dram\u00e1ticamente patente cuando, al sobrevenir el desabastecimiento en gran escala de bienes esenciales, el MIR juega todo su peso en la necesidad de desarrollar los \u00f3rganos de control de masas sobre la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n, mientras el PC, adem\u00e1s de buscar arreglos con los sectores empresariales, recurre prioritariamente a los aparatos represivos del Estado en contra de la especulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El problema del Estado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Es obvio que las concepciones t\u00e1cticas y las pol\u00edticas de alianzas divergentes que se planteaban en el seno de la izquierda chilena determinaban tambi\u00e9n la actitud a asumir ante el gobierno. Para el PC, lo principal era la defensa a ultranza del gobierno y la subordinaci\u00f3n del movimiento de masas a \u00e9ste; toda acci\u00f3n de masas no autorizada y legitimada por el gobierno constitu\u00eda en \u00faltima instancia algo que afectaba la estabilidad del mismo. El MIR, inversamente, sosten\u00eda que la fuerza del gobierno no nac\u00eda de \u00e9l mismo, o sea, del hecho de ser un \u00f3rgano del aparato estatal, sino del apoyo que le pudiera prestar el movimiento de masas; en consecuencia, era en la fuerza del movimiento de masas que el gobierno deber\u00eda afirmarse, no habiendo en principio ninguna raz\u00f3n para que el desarrollo popular hiciera peligrar la estabilidad del gobierno, m\u00e1s bien deber\u00eda reforzarlo. Las posiciones contradictorias asumidas por el PC y el MIR respecto a los \u00f3rganos de control de masas nac\u00edan de esa divergencia, y se agudizar\u00edan al surgir organismos tales como los cordones industriales y los comandos comunales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La realidad es que el razonamiento de ambas organizaciones pol\u00edticas respecto a la estabilidad del gobierno ten\u00edan como punto de referencia un hecho de la mayor importancia: que Allende, desde un principio, hab\u00eda asumido \u00edntegramente el papel de presidente constitucional y se hab\u00eda decidido por afirmarse con base en la legalidad de su status, aun si ello implicaba plegarse a los l\u00edmites impuestos por la institucionalidad burguesa. Ante esa situaci\u00f3n, se explican los esfuerzos del MIR en el sentido de forzar a Allende a cambiar de actitud para, bas\u00e1ndose en el movimiento de masas y en la aglutinaci\u00f3n de sectores de las fuerzas armadas en torno a s\u00ed, constituirse en un \u201cgobierno de trabajadores\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup>&nbsp;que acelerara la descomposici\u00f3n del sistema de dominaci\u00f3n burgu\u00e9s y su crisis. Pero se entiende tambi\u00e9n que las posiciones del PC recibieran, a trav\u00e9s de la actitud del presidente, un s\u00f3lido respaldo y que ese partido llegara incluso \u2014hecho inaceptable para el MIR\u2014 a plantearse tareas de construcci\u00f3n del socialismo antes de resolver el problema fundamental que ellas suponen: la toma del poder por los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto se deb\u00eda en parte al peso de la peque\u00f1a burgues\u00eda en el seno de la UP (es conocido el horror con que la peque\u00f1a burgues\u00eda ve todo lo que lleve la lucha de clases a un enfrentamiento abierto y abra perspectivas a la dictadura del proletariado), en parte al oportunismo pol\u00edtico puro y simple, pero tambi\u00e9n a la influencia de la tradici\u00f3n parlamentaria chilena. En el curso de la formaci\u00f3n y desarrollo del sistema de dominaci\u00f3n burgu\u00e9s, se hab\u00eda destacado, como se\u00f1alamos, desde el seno de la peque\u00f1a burgues\u00eda, una \u00e9lite pol\u00edtica, relativamente estable y cerrada, que se acostumbr\u00f3 a dirimir sus divergencias en familia, por as\u00ed decirlo, o sea, en los pasillos del Congreso. No es accidental que Allende mismo ostentara un curr\u00edculum parlamentario de muchas d\u00e9cadas y que los principales dirigentes de la UP, incluyendo a los secretarios generales de los partidos que la integraban, fueran tambi\u00e9n senadores y diputados (los que no lo eran al principio del periodo, lo ser\u00edan al t\u00e9rmino de \u00e9ste).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, esos pol\u00edticos no s\u00f3lo hab\u00edan adquirido un respeto casi sagrado por las instituciones parlamentarias burguesas de Chile, sino que consideraban que la base de sustentaci\u00f3n del Estado \u2014los aparatos armados\u2014 ten\u00edan como \u00fanica funci\u00f3n asegurar las reglas del juego dentro de las cuales actuaban las distintas fuerzas pol\u00edticas. A ello se debe la insistencia del gobierno allendista y de la UP en buscar un modo de convivencia con la DC, en lugar de preocuparse prioritariamente por la creaci\u00f3n de un dispositivo militar propio, por el reforzamiento de su control sobre los aparatos polic\u00edacos, particularmente los servicios de inteligencia, y por la regimentaci\u00f3n de las masas en una forma tal que se constituyeran en un respaldo cada vez m\u00e1s efectivo a la acci\u00f3n del gobierno. Aun despu\u00e9s del \u201ctancazo\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup>, cuando se hac\u00eda evidente que la suerte del proceso depend\u00eda del movimiento deliberativo que se llevaba a cabo en los cuarteles, Allende y el PC se preocuparon m\u00e1s de lograr un di\u00e1logo con la DC que de preparar un esquema de fuerza; es lo que explica que el gobierno haya entregado a la reacci\u00f3n derechista la cabeza del allendista general Prats, entonces ministro de Defensa, cambi\u00e1ndolo por el general Augusto Pinochet, a quien se ten\u00eda entonces por un constitucionalista, cuyas posiciones se acercaban a las de la DC. S\u00f3lo el MIR y los sectores izquierdistas de la UP allegados a \u00e9l captaron el cambio que se operaba en el curso del proceso; el MIR intensific\u00f3 entonces su propaganda y agitaci\u00f3n hacia las fuerzas armadas, intentando volcar en favor del campo revolucionario el movimiento deliberativo que all\u00ed ten\u00eda lugar, y levanta (en oposici\u00f3n al planteamiento del PC: \u00a1A evitar la guerra civil!) la consigna de: \u00a1A evitar o a ganar la guerra civil! Lo que podr\u00eda parecer un desborde de la \u201cizquierda desvariada\u201d, era simplemente la aplicaci\u00f3n de un viejo adagio:&nbsp;<em>Si vis pacem para bellum<\/em>. . .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quiera que sea, lo que podr\u00edamos llamar, con rigor, el cretinismo parlamentario de la UP facilit\u00f3 que aun sus sectores m\u00e1s radicalizados no lograran romper el marco de acci\u00f3n impuesto por el PC y la corriente allendista. Aunque asumieran la mayor parte de las consignas y planes de acci\u00f3n propuestos por el MIR, intentaron aplicarlos desde dentro de la UP y a partir del gobierno, chocando necesariamente con la din\u00e1mica que all\u00ed impulsaban el PC y Allende. Intentos ya casi desesperados, como el del MAPU \u2014cuando, utilizando el ministerio de Econom\u00eda entonces en sus manos, lanza, a principios de 1973, el anuncio del racionamiento de productos esenciales y el apoyo gubernamental a los \u00f3rganos de control de masas sobre el abastecimiento\u2014 tendr\u00edan que desembocar en el m\u00e1s estruendoso fracaso&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>10<\/sup>. Pero se trataba de casos aislados: en su mayor\u00eda, la acci\u00f3n de esos sectores \u2014que comprend\u00edan la Izquierda Cristiana, fracciones de izquierda del Partido Socialista y el MAPU\u2014 se limitaban a in\u00fatiles forcejeos en los pasillos de la Moneda y de los ministerios, lo que tan s\u00f3lo restaba coherencia a la pol\u00edtica de la UP sin lograr reorientarla en el sentido revolucionario propuesto por el MIR.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el campo de la derecha, pese a sus divergencias internas, el acuerdo de fondo era mucho m\u00e1s s\u00f3lido y hab\u00eda sido expuesto con meridiana claridad por un vocero democristiano. Claudio Orrego Vicu\u00f1a, en 1972, cuando aparec\u00eda tan s\u00f3lo como un intelectual brillante y no, como en 1973, como uno de los puntales de la CIA en Chile, hab\u00eda publicado en la revista oficial de la DC&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>11<\/sup>&nbsp;un art\u00edculo que no dejaba dudas sobre el asunto. Comparando la victoria electoral de la UP con el avance de los ej\u00e9rcitos alemanes en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (la analog\u00eda, adem\u00e1s de su cruel iron\u00eda, no dejaba de ser prof\u00e9tica, si se tiene en vista el desenlace militar del proceso), afirmaba que la estrategia de los mariscales rusos hab\u00eda consistido en ceder terreno, preocupados fundamentalmente con garantizar la preservaci\u00f3n del s\u00edmbolo nacional \u2014Mosc\u00fa\u2014 y en espera de que el invierno ruso les diera las condiciones necesarias para contraatacar y barrer los ej\u00e9rcitos enemigos. Nosotros \u2014dec\u00eda Orrego, expresando la posici\u00f3n de la burgues\u00eda y el imperialismo\u2014 esperaremos tambi\u00e9n nuestro \u201cinvierno ruso\u201d y defenderemos incansablemente nuestro Mosc\u00fa: la legalidad y el Estado (l\u00e9ase legalidad burguesa y Estado burgu\u00e9s), aunque para ello debamos ahora retroceder y hacer las concesiones que haya que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPodr\u00eda una DC, podr\u00eda una burgues\u00eda inspirada por tales planteamientos establecer un acuerdo real con una UP, que se planteaba estrat\u00e9gicamente adue\u00f1arse de su Mosc\u00fa? \u00bfPodr\u00eda hacerlo con una UP que incluyera al MIR, sobre todo a partir de las bases que \u00e9ste estableciera en 1972 para aliarse a ella? En efecto, antes de sellar un acuerdo formal con \u00e9sta, en el curso del di\u00e1logo mencionado, el MIR present\u00f3 una agenda de discusi\u00f3n que inclu\u00eda el control obrero, una nueva ley agraria, la definici\u00f3n del \u00e1rea estatal y, principalmente, la formaci\u00f3n de los Consejos Comunales de Trabajadores (que surgir\u00edan, en octubre de ese a\u00f1o, con el nombre de Consejos Comunales o simplemente Comandos Comunales)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>12<\/sup>. O sea, para entrar a la UP, y posiblemente al gobierno, el MIR fijaba, como condici\u00f3n sine qua non, una base program\u00e1tica clara, lo que no supieron hacer los sectores izquierdizantes de la coalici\u00f3n. Se entiende entonces, sobre todo en la medida en que las conversaciones apuntaban hacia un acuerdo de fondo entre las dos fuerzas, que el PC se lanzara violentamente en contra de las mismas y jugara todo su peso por aislar al MIR del gobierno y de la UP, mientras preparaba el di\u00e1logo con la DC.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La contraofensiva burguesa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Explicar por qu\u00e9, a mediados de 1972, se produce la ruptura entre el PC y el MIR es, en el fondo, preocuparse de saber c\u00f3mo se impone definitivamente la hegemon\u00eda del PC en la UP y, simult\u00e1neamente, c\u00f3mo se gesta la contrarrevoluci\u00f3n de septiembre de 1973. Es tambi\u00e9n, por sobre todo, preocuparse con la evoluci\u00f3n de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds y la pol\u00edtica puesta en pr\u00e1ctica por el gobierno para hacerle frente, as\u00ed como con la respuesta que dar\u00e1n la burgues\u00eda y el imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primera mitad de su gobierno, la UP centr\u00f3 su acci\u00f3n econ\u00f3mica en el sentido de desbloquear el desarrollo de las capas medias burguesas y peque\u00f1oburguesas, as\u00ed como de atender a las exigencias de las masas populares en materia de salarios y consumo. A partir de la nacionalizaci\u00f3n del cobre y la estatizaci\u00f3n de industrias monop\u00f3licas relacionadas con la producci\u00f3n de bienes de consumo corriente, como la textil, que aplastaban a las medianas y peque\u00f1as empresas, el gobierno promovi\u00f3 una&#8217; activa redistribuci\u00f3n del ingreso, que impact\u00f3 favorablemente la demanda de bienes de consumo. El primer a\u00f1o de aplicaci\u00f3n de esa pol\u00edtica favoreci\u00f3 una recuperaci\u00f3n del ritmo de crecimiento industrial en todos los sectores, elevando el nivel de consumo de las masas y proporcionando amplias ganancias a los sectores empresariales privados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, se pod\u00eda observar ya en esa fase el germen de futuras dificultades. En primer lugar, la expansi\u00f3n de la oferta no se daba sobre la base de nuevas inversiones del sector privado, sino gracias a la utilizaci\u00f3n de la capacidad instalada no utilizada y los stocks acumulados en el periodo de estancamiento anterior. Por otra parte, mediante la campa\u00f1a de la producci\u00f3n, desarrollada en el \u00e1rea estatal, los obreros proporcionaban un aumento apreciable de bienes intermedios y materias primas, a precios congelados por el gobierno, lo que permit\u00eda a la industria mantener su demanda de insumos sin alterar los costos, favoreciendo el aumento de sus ganancias a expensas del \u00e1rea estatal. Adem\u00e1s, la redistribuci\u00f3n del ingreso alcanzaba por igual a todos los sectores asalariados, lo que no s\u00f3lo favorec\u00eda la expansi\u00f3n del sector de producci\u00f3n de bienes de consumo corriente, sino tambi\u00e9n al de bienes suntuarios&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>13<\/sup>; esto implicaba que no se modificaba la base productiva existente, sino que se impulsaba su reproducci\u00f3n ampliada, con todas sus deformaciones; al mismo tiempo, pon\u00eda gordas ganancias en manos de la burgues\u00eda, la cual no las invert\u00eda en la expansi\u00f3n de la estructura productiva, lo que provocar\u00eda el rezago de \u00e9sta ante las necesidades crecientes de consumo que la misma redistribuci\u00f3n del ingreso generaba entre las capas populares. Finalmente, la pol\u00edtica econ\u00f3mica chocaba con dos obst\u00e1culos, dif\u00edciles de superar: los d\u00e9ficits del sector externo, derivados del boicot impuesto por el gobierno norteamericano y las agencias financieras que controla, as\u00ed como de la baja de las cotizaciones internacionales del&#8217; cobre (s\u00f3lo revertida al final del periodo), y el incremento alarmante de las importaciones de alimentos, sea por el alza del precio de los mismos en el mercado mundial, sea por las insuficiencias notorias de la producci\u00f3n interna.<meta charset=\"utf-8\"><sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quiera que sea, el primer a\u00f1o de aplicaci\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica se constituy\u00f3, como se ha se\u00f1alado, en todo un \u00e9xito. Aunque la gran burgues\u00eda y el imperialismo manifestaran ya \u2014a trav\u00e9s del boicot financiero, la no reinversi\u00f3n de utilidades e incluso el sabotaje\u2014 su disposici\u00f3n de no facilitarle la tarea al gobierno, les era dif\u00edcil atraer a su campo a las capas medias burguesas y peque\u00f1oburguesas, quienes se beneficiaban con la pol\u00edtica gubernamental. Sin adherirse entusiastamente a \u00e9ste, esa capas fueron m\u00e1s bien neutralizadas, y sectores peque\u00f1oburgueses se inclinaron incluso hacia el gobierno, como lo demostr\u00f3 el alza de la votaci\u00f3n de la UP en las elecciones municipales de abril de 1971, cuando su participaci\u00f3n en los c\u00f3mputos globales lleg\u00f3 a cerca del 50%. Progresivamente, y a partir sobre todo de los puntos de estrangulamiento en el sector externo, empez\u00f3 a surgir puntualmente el desabastecimiento de ciertos bienes, tanto de consumo corriente, como de repuestos para maquinaria y materias primas. El gran capital nacional y extranjero, que colaboraba activamente para que esto sucediera, se aprovech\u00f3 inmediatamente de la situaci\u00f3n para atacar al gobierno, manipulando los medios de comunicaci\u00f3n que, en forma mayoritaria, segu\u00eda controlando. La respuesta encontrada en las capas medias y sectores semiproletarios bajo influencia democristiana fue sorpresiva: en diciembre de 1971, se produce la \u201cmarcha de las ollas vac\u00edas\u201d, que marc\u00f3 el surgimiento de un movimiento de corte fascista en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es entonces cuando se dise\u00f1a claramente la pol\u00edtica econ\u00f3mica mediante la cual el gran capital alentar\u00eda el desarrollo del fascismo. Con las ganancias no reinvertidas, que dejaban en sus manos un excedente monetario importante (pese a las transferencias de fondos al exterior, que contribu\u00edan a descapitalizar el pa\u00eds), la gran burgues\u00eda se lanza al acaparamiento de bienes y a la especulaci\u00f3n de precios, dando origen a un mercado negro, que va en progresi\u00f3n durante el a\u00f1o de 1972. El gobierno, reci\u00e9n salido de las negociaciones con la DC (las cuales, aunque frustradas, segu\u00edan representando para \u00e9l un punto de referencia), enfrenta la situaci\u00f3n modificando la pol\u00edtica econ\u00f3mica. En las reuniones de la UP de El Array\u00e1n y Lo Curro a mediados de 1972, se combinan las posiciones conciliadoras hacia la burgues\u00eda que sosten\u00eda el PC&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>15<\/sup>&nbsp;con la visi\u00f3n tecnocr\u00e1tica de funcionarios socialistas de formaci\u00f3n cepalina para dise\u00f1ar, como estrategia ante la crisis que se avecinaba, un recurso creciente a los mecanismos de mercado, m\u00e1s que a la movilizaci\u00f3n popular. Entre julio y agosto, so pretexto de armonizar las relaciones entre la oferta y la demanda, el pa\u00eds asiste a fuertes alzas de precios, implementadas por el ministro de Hacienda, Orlando Millas, y el ministro de Econom\u00eda, el socialista Carlos Matus, que desatan una ola inflacionaria de la cual ya no habr\u00e1 retomo, acicatean la especulaci\u00f3n y golpean los ingresos de las capas m\u00e1s pobres. En una amplia medida, la crisis de octubre se origina de esa situaci\u00f3n, puesto que deja a la burgues\u00eda en condiciones m\u00e1s favorables para maniobrar. Despu\u00e9s de dicha crisis, el mercado negro se generaliza, con el acaparamiento y la especulaci\u00f3n alcanzando dimensiones gigantescas, lo que proporciona al gran capital la obtenci\u00f3n de ventajas pol\u00edticas, adem\u00e1s de las jugosas ganancias que realizaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre esas ventajas, habr\u00eda que destacar, en primer lugar, el hecho de que la gran burgues\u00eda ofrec\u00eda a las capas medias burguesas y peque\u00f1oburguesas la oportunidad de asociarse al negocio de la especulaci\u00f3n. A medida que el desabastecimiento se hac\u00eda m\u00e1s agudo, principalmente en los bienes de consumo corriente (en cuya producci\u00f3n esas capas tienen mayor participaci\u00f3n), las ganancias que les correspond\u00edan aumentaban en forma m\u00e1s que proporcional, respecto a los dem\u00e1s productos. Lo importante es que ese aumento de ganancias ya no se derivaba de las medidas gubernamentales, sino, todo lo contrario, de la contravenci\u00f3n de dichas medidas. Las capas medias pod\u00edan ahora pasarse tranquilamente a la oposici\u00f3n al gobierno, dado que esa oposici\u00f3n las beneficiaba, con lo que entraron a gravitar en forma creciente en la esfera de influencia del gran capital. La burgues\u00eda encontraba, sobre la base del estrujamiento del consumidor, las condiciones para realizar, por lo menos durante cierto tiempo, su unidad de clase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, la especulaci\u00f3n, como pol\u00edtica impulsada consciente y sistem\u00e1ticamente por la burgues\u00eda, contrarrest\u00f3 la redistribuci\u00f3n del ingreso promovida por el gobierno y enfrent\u00f3, en el plano del consumo, a la peque\u00f1a burgues\u00eda asalariada con la clase obrera y las capas pobres de la ciudad. A los grupos de la peque\u00f1a burgues\u00eda les dio la posibilidad de burlar, mediante el recurso al mercado negro, las expectativas de consumo de las masas, mientras \u00e9stas eran enfrentadas diariamente entre s\u00ed en la lucha por la obtenci\u00f3n de los bienes esenciales para su subsistencia. El peque\u00f1o bur\u00f3crata, el empleado de comercio, el oficinista ten\u00edan que disputar en las colas el pan, el calzado o los cerillos a los obreros y pobladores. De cobeneficiarios en la redistribuci\u00f3n del ingreso, \u00e9stos les aparec\u00edan ahora como enemigos de carne y hueso con los cuales hab\u00eda que competir sin cuartel. Se escind\u00edan as\u00ed las capas populares y se favorec\u00eda la derivaci\u00f3n de importantes contingentes de la peque\u00f1a burgues\u00eda hacia el campo del fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unificando a la burgues\u00eda, creando antagonismos en el seno del pueblo y provocando el desaliento entre las masas trabajadoras, la especulaci\u00f3n se constituy\u00f3 as\u00ed en la pol\u00edtica de reforzamiento del capital y de ascenso del movimiento fascista. Sin embargo, quienquiera que haya vivido el proceso chileno no puede menos que admirar la respuesta de los trabajadores ante la ofensiva desarrollada implacablemente por el capital en contra de sus condiciones de existencia. Cuando, al sentirse suficientemente fuerte como para intentar dar batalla, la burgues\u00eda decide ir al paro patronal, en octubre de 1972, se encuentra con la inesperada respuesta de una clase obrera que, contra viento y marea \u2014tomando las f\u00e1bricas, rechazando los intentos de soborno (ofrecimiento de paga de los d\u00edas no trabajados) y las amenazas de despidos, caminando kil\u00f3metros a pie al sumarse la locomoci\u00f3n colectiva el paro\u2014 mantuvo en funcionamiento el aparato de producci\u00f3n. Galvanizadas por su ejemplo, y agrupadas en torno a ella, las dem\u00e1s capas del pueblo se hicieron cargo de la locomoci\u00f3n, de las tareas de distribuci\u00f3n de bienes esenciales, etc\u00e9tera. Jam\u00e1s una sociedad latinoamericana pudo ver tan claramente el enfrentamiento abierto, sin tapujos de ning\u00fan tipo, entre el capital y el trabajo; jam\u00e1s se tuvo prueba tan palpable de que es la clase obrera, en definitiva, quien puede reunir en torno suyo a las masas explotadas y enfrentar victoriosamente a la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La crisis de octubre tuvo tres consecuencias importantes.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La primera de ellas fue la de enfrentar abiertamente a las clases fundamentales de la sociedad chilena: la burgues\u00eda y el proletariado, favoreciendo en ambas un proceso interno de unificaci\u00f3n y radicalizaci\u00f3n. Fue as\u00ed como, pese a las divergencias de conducci\u00f3n que prevalec\u00edan en las filas burguesas \u2014expresadas en el golpismo del PN y los sectores m\u00e1s duros de la DC, por un lado, y, por el otro, en la pol\u00edtica de acorralamiento de la UP, susceptible de desembocar en un golpe constitucional, que propiciaba la DC en tanto que partido, o por lo menos en la capitulaci\u00f3n incondicional del gobierno ante la DC\u2014 qued\u00f3 patente que el empuje de los duros obligaba a los blandos a seguirles el tranco. Esta fue una constante de la din\u00e1mica pol\u00edtica de la burgues\u00eda y su mejor ejemplo es la presentaci\u00f3n, por la DC, en agosto de 1973, en el Congreso, de una acusaci\u00f3n al gobierno de salirse de la legitimidad: lo hac\u00eda precisamente para impedir que el PN presentara su proyecto que declaraba inconstitucional al gobierno, pero el resultado fue el mismo, o sea, alentar el golpismo en las fuerzas armadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del mismo modo, en el campo del proletariado, se produjo una mayor cohesi\u00f3n, que se expres\u00f3 en un nivel m\u00e1s alto de unidad de acci\u00f3n entre las fuerzas de izquierda (como se ver\u00eda luego en la campa\u00f1a electoral de marzo de 1973), as\u00ed como en el avance de las posiciones revolucionarias en el seno de las masas, no s\u00f3lo desde el punto de vista de la conciencia, sino del de su organizaci\u00f3n misma. Fue en octubre, en efecto, que nacieron los cordones industriales (generalizando una experiencia iniciada pocos meses antes en uno de los barrios obreros m\u00e1s combativos de Santiago: el de Cerrillos) y los comandos comunales de trabajadores, as\u00ed como otros organismos, tales como los almacenes populares, los comandos de abastecimiento, etc\u00e9tera&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>16<\/sup>. Por otra parte, se volvi\u00f3 visible la radicalizaci\u00f3n del movimiento popular y, en particular, de los obreros de la gran industria: un hecho ilustrativo de ello fue la toma masiva de las empresas electr\u00f3nicas de Arica por los trabajadores y su resistencia a devolverlas (lo que oblig\u00f3 a que el gobierno y el PC se jugaran enteros para lograr la devoluci\u00f3n), as\u00ed como la manifestaci\u00f3n contra el llamado \u201cproyecto Millas\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>17<\/sup>, a principios de enero de 1973, en Santiago, en la cual participaron incluso obreros comunistas, pese a que dicho proyecto hab\u00eda sido avalado por su partido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una segunda consecuencia significativa de la crisis de octubre fue la confusi\u00f3n que gener\u00f3 en la peque\u00f1a burgues\u00eda. La violencia del movimiento fascista, manifestada por los sectores m\u00e1s agresivos de la clase (los gremios de transportistas, profesionales, etc\u00e9tera, as\u00ed como el movimiento pol\u00edtico \u201cPatria y Libertad\u201d), no s\u00f3lo llev\u00f3 a que se desprendiera de ella un bloque de apoyo al gobierno (no muy importante, num\u00e9ricamente, pero significativo), sino que sembr\u00f3 el desconcierto en su seno. En efecto, al constatar que la acci\u00f3n del gran capital y del movimiento fascista (en el cual ella hab\u00eda tratado de expresarse) pon\u00eda en pie de guerra a la clase obrera, agrupaba en torno a \u00e9sta a los sectores populares y llevaba el pa\u00eds al borde de la guerra civil, las masas peque\u00f1oburguesas sintieron revivir en ellas el horror ante la exacerbaci\u00f3n de la lucha de clases. Fue sobre esta base que la democracia cristiana pudo maniobrar en el sentido de contener a los sectores golpistas m\u00e1s agresivos de la burgues\u00eda e imponer al gobierno lo que \u00e9ste buscaba por todos los medios: una transacci\u00f3n que permitiera dirimir el conflicto en el plano electoral, bajo el aval de las fuerzas armadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto representa el tercer aspecto relevante a destacar entre las consecuencias de octubre. El ingreso de las fuerzas armadas al gobierno, para garantizar las elecciones parlamentarias de marzo, represent\u00f3 de hecho una medida que se dirig\u00eda a calmar los temores de las capas medias, tanto desde el punto de vista de la DC como de las corrientes reformistas del gobierno y la UP. Para la burgues\u00eda \u2014que tras un mes y medio de forcejeo, no s\u00f3lo era incapaz de detener la vida econ\u00f3mica del pa\u00eds (aunque le causara grave da\u00f1o), sino que ve\u00eda aterrorizada c\u00f3mo las masas tomaban en sus manos el control de la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de bienes\u2014 ello represent\u00f3 una concesi\u00f3n m\u00e1s generosa que la que se hab\u00eda permitido esperar. Para la clase obrera, en cambio, fue un retroceso, que s\u00f3lo el prestigio de Allende y la fuerza del reformismo pudieron hacer aceptar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el punto de vista de la UP y del gobierno, la formaci\u00f3n del gabinete c\u00edvico-militar de noviembre conten\u00eda aspectos contradictorios. Si era cierto que, aparentemente, reforzaba al gobierno, lo hac\u00eda en tanto que \u00f3rgano del Estado burgu\u00e9s y en el marco de una econom\u00eda que la burgues\u00eda, aunque no pudiera destruir, desorganizaba definitivamente; a partir de octubre, o se recurr\u00eda a los mecanismos de mercado (tal como lo hab\u00eda planteado el binomio Millas-Matus), lo que implicaba el abandono en la pr\u00e1ctica del programa de gobierno; o se impulsaban los mecanismos de control sobre la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n que las masas hab\u00edan puesto en marcha en el curso de la crisis, lo que contradec\u00eda el deseo de lograr una tregua en la lucha de clases hasta las elecciones de marzo. Por otra parte, al recurrir al arbitraje militar, la UP y el gobierno perd\u00edan las condiciones de hacer opciones reales en esas materias. La presencia de las fuerzas armadas en el ministerio ten\u00eda justamente por prop\u00f3sito cautelar los intereses de la burgues\u00eda y contener el avance que las masas hab\u00edan empezado a desplegar en octubre. Todo ello har\u00eda que el periodo hasta marzo estuviera lleno de contradicciones, pero que, en lo esencial, se caracterizara por la degeneraci\u00f3n acelerada de la econom\u00eda capitalista chilena, con la extensi\u00f3n del acaparamiento, la especulaci\u00f3n y el mercado negro, y por la falta de soluciones alternativas por parte del gobierno o de las masas, lo que impondr\u00eda a \u00e9stas condiciones penosas de subsistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, sin duda, el aspecto m\u00e1s importante de la incorporaci\u00f3n de las fuerzas armadas al gobierno era que la UP, al precio de una despolitizaci\u00f3n artificial y precaria de la coyuntura, favorec\u00eda la politizaci\u00f3n de la instituci\u00f3n militar misma. La UP no se dio cuenta de ello, por las razones ya se\u00f1aladas anteriormente y que se resum\u00edan en el hecho de que, en su perspectiva, el papel de los militares era crear condiciones propicias al juego pol\u00edtico, lo que quer\u00eda decir, en los t\u00e9rminos de su estrategia: el acuerdo con la DC. Sin embargo, responsables ante la burgues\u00eda y el pueblo de la tregua establecida en noviembre, las fuerzas armadas ser\u00edan necesariamente objeto de propaganda de ambos bandos: izquierda y derecha. Ello favorec\u00eda el proceso deliberativo en su seno y el deslinde de posiciones, lo que tend\u00eda a llevarlas a estallar, a romperse en tanto que instituci\u00f3n. De ello se dio cuenta la derecha, quien empieza a exigir la salida de los sectores progresistas y constitucionalistas militares, empujando adem\u00e1s al enfrentamiento del ej\u00e9rcito con el pueblo&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>18<\/sup>, pero tambi\u00e9n la izquierda revolucionaria, que redobla su propaganda en el sentido de precipitar la diferenciaci\u00f3n de tendencias entre los militares, resquebrajar su disciplina interna y liberar as\u00ed a la base de suboficiales y soldados, en su mayor\u00eda favorables al gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La UP y el gobierno, por lo contrario, se esforzar\u00e1n por impedir la politizaci\u00f3n inevitable y detener la creciente escisi\u00f3n entre los altos mandos de las fuerzas armadas, yendo al punto de ceder a las exigencias de la derecha respecto a retirar de los puestos de mando a los oficiales leales al gobierno y a permitir la represi\u00f3n de los sectores antigolpistas de la tropa. Esto tendr\u00e1 lugar ya en el curso de la etapa final de la ofensiva golpista, entre julio y agosto de 1973, implicando, como vimos, el recambio de Prats por Pinochet, entre otras cosas. Con ello, se favorece la unificaci\u00f3n de mando bajo la hegemon\u00eda de los sectores golpistas, lo que constituye un factor decisivo para que, en el momento del golpe, la disciplina militar (pese a enfrentamientos aislados en los cuarteles) hiciera que las fuerzas armadas cumplieran su verdadera funci\u00f3n: la de ser el soporte \u00faltimo de sustentaci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s, el garante por excelencia de los intereses del capital.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El militar-fascismo y las perspectivas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">El r\u00e9gimen militar que se impuso el 11 de septiembre de 1973 clausur\u00f3 una etapa de la vida chilena que, comenzando por el agudizamiento de las contradicciones interburguesas y la radicalizaci\u00f3n del movimiento popular, condujo finalmente, por mediaci\u00f3n de la formaci\u00f3n misma de un gobierno de izquierda que esos hechos hicieron posible, a la crisis del sistema de dominaci\u00f3n burgu\u00e9s. La oposici\u00f3n entre los \u00f3rganos del Estado, la divisi\u00f3n creciente entre las filas militares, el surgimiento de \u00f3rganos embrionarios de poder al margen del Estado, no fueron sino la expresi\u00f3n de la crisis global que se desencaden\u00f3 en el seno de la sociedad chilena. El drama de la Unidad Popular, y en particular de las fuerzas que la hegemonizaron \u2014el partido comunista y la corriente allendista\u2014 fue el de no haber comprendido que la victoria de 1970, reafirmada en 1973 (cuando la coalici\u00f3n gubernamental alcanz\u00f3 el 44% de la votaci\u00f3n, en las elecciones parlamentarias) no era la manifestaci\u00f3n de un simple proceso acumulativo, que autorizara esperar el aumento progresivo de la fuerza electoral de la izquierda hasta poder plantearse, en 1976, la elecci\u00f3n no s\u00f3lo de un nuevo gobierno de izquierda, sino tambi\u00e9n de una mayor\u00eda parlamentaria: esa victoria era m\u00e1s bien el resultado de un deslindamiento de las contradicciones de clases, que no dejaban otra salida que el enfrentamiento directo entre ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El car\u00e1cter armado o pac\u00edfico del enfrentamiento no es, como se pretende hacer creer, el elemento central del problema Es posible imaginar \u2014aunque parezca improbable que eso pudiera haber sucedido en Chile\u2014 que la izquierda, mediante una pol\u00edtica decidida y h\u00e1bil de aumento de sus fuerzas respecto a las de sus enemigos, adquiriera una superioridad tal que no le permitiera a \u00e9stos darle batalla y los obligara a ceder terreno, hasta que, de repliegue en repliegue, se les hiciera imposible reaccionar con \u00e9xito. Las guerrillas de Escambray all\u00ed est\u00e1n para demostrarlo. La toma del Palacio de Invierno, en Rusia, muestra lo mismo, y todo el intento contrarrevolucionario posterior, que condujo a una guerra civil que dur\u00f3 tres a\u00f1os, no pudo echar atr\u00e1s la victoria de la izquierda rusa. La misma actitud de la burgues\u00eda chilena, expresada entonces por su partido mayoritario, y que mencionamos anteriormente&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>19<\/sup>, indicaba que, por lo menos en un momento, alga similar se plante\u00f3 en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema de fondo es otro: \u00bfc\u00f3mo se logra y c\u00f3mo se mide una correlaci\u00f3n favorable de fuerzas? La experiencia chilena nos muestra una vez m\u00e1s que no es a trav\u00e9s de concesiones y que los indicadores de medici\u00f3n no pueden reducirse a los meros \u00edndices electorales. La conquista del gobierno por la izquierda era algo inaceptable para la burgues\u00eda y el imperialismo; \u00e9stos pod\u00edan aguantarlo, defendiendo lo m\u00e1s posible sus privilegios, mientras preparaban el derrocamiento de ese gobierno, como lo declaraba expl\u00edcitamente el art\u00edculo de Orrego. La izquierda, al rev\u00e9s, tendr\u00eda que asumir la conquista del gobierno como el instrumento por excelencia para precipitar la crisis de dominaci\u00f3n, desarticular el eje de sustentaci\u00f3n del sistema \u2014el aparato del Estado\u2014 y no, como lo hizo, intentar mantener el Estado para, mediante esa actitud, neutralizar el antagonismo que le manifestaban sus enemigos, mientras esperaba consolidar su victoria en el seno de ese mismo Estado, a trav\u00e9s de los mecanismos que lo legitimaban, particularmente las elecciones de tipo parlamentario<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al proceder as\u00ed, la UP se encarcel\u00f3 en el orden burgu\u00e9s y entr\u00f3 en la pendiente de las concesiones, que terminaron en el abismo del golpe. Las concesiones aplazaron el enfrentamiento, pero en beneficio de la derecha; esto, que se observara ya en octubre de 1972, se hizo todav\u00eda m\u00e1s patente despu\u00e9s que, tras las jornadas obreras de junio de 1973, el fascismo fue barrido definitivamente de las calles de Santiago, llevando a la burgues\u00eda a trasladar su acci\u00f3n hacia el terrorismo de sus organizaciones paramilitares y la ofensiva abierta hacia las fuerzas armadas. Pero se volvi\u00f3 m\u00e1s claro a\u00fan cuando, tras el levantamiento militar fracasado del 29 de junio, el \u201ctancazo\u201d, se tensaron las energ\u00edas del pueblo y, mientras los obreros como un solo hombre ocupaban las f\u00e1bricas, las fuerzas armadas vacilaban, para inclinarse finalmente ante la corriente progobiernista encabezada por el general Prats. No fue por acaso que, en el cable de solidaridad que le envi\u00f3 a Allende, Fidel Castro equipar\u00f3 ese momento a Playa Gir\u00f3n: sonaba la hora de arremeter contra los sectores golpistas de las fuerzas armadas, someter por la fuerza de las masas y de las armas a los dem\u00e1s \u00f3rganos del Estado, apelar directamente a las bases militares y regimentar el pueblo (quien de por s\u00ed presentaba ya un elevado grado de organizaci\u00f3n y combatividad) para sostener esa ofensiva. El manifiesto de la CUT llamando al paro general del 21 de junio \u2014que recog\u00eda la mayor\u00eda de los puntos que ven\u00eda levantando la izquierda revolucionaria\u2014 surg\u00eda como la base program\u00e1tica adecuada para la nueva etapa que parec\u00eda abrirse, y tras \u00e9l se pusieron las fuerzas de izquierda y las masas populares. No se puede afirmar que el enemigo de clase, acobardado, refugiado en el silencio, mientras ve\u00eda a sus seudoh\u00e9roes, los jefes de las bandas fascistas, buscar asilo en las embajadas, no hubiera intentado una resistencia; pero, de hacerlo, lo har\u00eda desde una posici\u00f3n defensiva, con posibilidades infinitamente menores de victoria que las que logr\u00f3 reunir dos meses y medio despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este lapso, todo cambi\u00f3. Tras un momento de vacilaci\u00f3n, el gobierno busc\u00f3 el di\u00e1logo con la democracia cristiana, apoyado por el partido comunista y avalado de hecho por el centrismo de izquierda&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>20<\/sup>. Los sectores golpistas de las fuerzas armadas desataron una ola de allanamientos contra las f\u00e1bricas, buscando oponer a soldados y obreros, preparar a los primeros para las tareas represivas que les reservaban y desmoralizar a los trabajadores y a la izquierda; simult\u00e1neamente, autorizados por el propio gobierno, quien conden\u00f3 la \u201cinfiltraci\u00f3n ultraizquierdista\u201d en las fuerzas armadas, iniciaron la represi\u00f3n a los marinos y dem\u00e1s militares antigolpistas, abriendo adem\u00e1s hostilidades contra la izquierda, al exigir el enjuiciamiento de los secretarios generales del PS, del MIR y del MAPU.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La burgues\u00eda, sin necesidad de apelar a recuentos electorales, se dio cuenta de que la situaci\u00f3n hab\u00eda cambiado. Exigi\u00f3 entonces la retirada de los generales progobierno, empezando por el mismo Prats, lo que se le concedi\u00f3. El congreso se declar\u00f3 en rebeld\u00eda ante el gobierno, acus\u00e1ndolo de cometer actos ileg\u00edtimos. Se inici\u00f3 en las calles la colecta de firmas pidiendo la renuncia de Allende. La represi\u00f3n a los obreros, pobladores y campesinos se increment\u00f3 en Santiago y en las provincias, y el MIR debi\u00f3 volver a la clandestinidad. El golpe estaba pr\u00e1cticamente consumado y se hac\u00eda de hecho innecesario recurrir a la fuerza de las armas para consagrarlo: el mismo Allende, tras ofrecer sin \u00e9xito a la DC la satisfacci\u00f3n de todas las exigencias de la reacci\u00f3n, se dispuso a anunciar al pa\u00eds un plebiscito sobre su renuncia. El simple hecho de hacerlo significa la capitulaci\u00f3n, lo que llevaba a la democracia cristiana a extender \u00e1vidamente las manos para recoger la banda presidencial que se le ven\u00eda encima como una \u201cpera madura\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue en ese contexto que se produjo el golpe militar: con la Unidad Popular derrotada y una democracia cristiana lista para celebrar su triunfo. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, el golpe?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque s\u00f3lo \u00e9l permitir\u00eda zanjar la crisis del sistema de dominaci\u00f3n en beneficio del gran capital nacional y extranjero. Esto implicaba, en primer lugar, rechazar y desorganizar al movimiento popular, golpeando sus partidos y eliminando las organizaciones de masas y los cuadros avanzados que all\u00ed se hab\u00edan formado; restaurar la unidad del aparato del Estado y reforzarlo, poni\u00e9ndolo por encima de las presiones que las distintas clases de la sociedad ejerc\u00edan sobre \u00e9l; asentar sobre bases s\u00f3lidas \u2014las fuerzas armadas\u2014 el poder del gran capital, y no sobre la base de una alianza con las capas burguesas y peque\u00f1oburguesas, ya que, si \u00e9stas hab\u00edan sido \u00fatiles para crear las condiciones para derrocar al gobierno de la UP, impedir\u00edan al gran capital triunfante imponer al pa\u00eds la orientaci\u00f3n a que aspiraba desde los tiempos de Frei.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El r\u00e9gimen militar actual es la expresi\u00f3n m\u00e1s pura de la hegemon\u00eda del gran capital nacional y extranjero sobre la sociedad chilena. Su columna vertebral son las fuerzas armadas, cada vez m\u00e1s depuradas de los sectores que se resist\u00edan a desempe\u00f1ar el papel de guardia pretoriana de los poderosos. El fascismo, que la reacci\u00f3n us\u00f3 como una palanca para agudizar las contradicciones de clases y favorecer entre los militares el desarrollo de un sector directamente vinculado a la gran burgues\u00eda y el imperialismo, constituye tan s\u00f3lo un ingrediente del r\u00e9gimen: lo encontramos en la disposici\u00f3n de la junta militar de excluir a la clase obrera y al pueblo de toda forma de participaci\u00f3n pol\u00edtica y en la ideolog\u00eda chovinista de que el gobierno echa mano. Pero el r\u00e9gimen no reposa sobre un aut\u00e9ntico movimiento fascista: la peque\u00f1a burgues\u00eda, constitu\u00eda la base de ese movimiento, no encuentra en \u00e9l canales de expresi\u00f3n, no est\u00e1 organizada para sostenerlo y no obtiene ventajas reales de su gesti\u00f3n. El \u00fanico m\u00e9rito que el r\u00e9gimen conserva a sus ojos es el de haberla librado de la amenaza proletaria, pero es un m\u00e9rito que se va decolorando a medida que sus condiciones de vida (salvo para una peque\u00f1a capa tecnocr\u00e1tica) se ven rebajadas a las mismas condiciones que se imponen a los obreros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta perspectiva, el r\u00e9gimen chileno no se diferencia en lo fundamental de los reg\u00edmenes semejantes que, desde 1964, a partir del golpe de Estado brasile\u00f1o, y en una amplia medida como consecuencia de \u00e9ste, se vienen imponiendo en Am\u00e9rica Latina; a lo sumo, podr\u00eda considerarse como una forma particular de fascismo, que podr\u00edamos llamar militar-fascismo y que, bajo la \u00e9gida del gran capital nacional y extranjero, se apoya fundamentalmente en un sector espec\u00edfico de las clases medias: los militares, insertos ellos mismos en el marco de la estrategia contrainsurreccional impuesta por Estados Unidos a Am\u00e9rica Latina a partir de la revoluci\u00f3n cubana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quiera que sea, el militar-fascismo chileno aparece, en el plano interno, como el desenlace de las luchas de clases que se ven\u00edan desarrollando en el pa\u00eds, a lo largo de la d\u00e9cada de 1960, y que fueron llevadas al rojo vivo con el gobierno de la Unidad Popular. Reproduce, as\u00ed, en la especificidad propia de la sociedad chilena, una situaci\u00f3n que se ha producido ya en otros pa\u00edses del cono sur; particularmente Brasil. All\u00ed, el gran capital nacional y extranjero, tras decidir en su favor la lucha por el poder; ha contado con condiciones favorables para impulsar hacia una nueva etapa el capitalismo dependiente y edificar, costa de la superexplotaci\u00f3n de las masas trabajadoras de la supeditaci\u00f3n incondicional de las capas medias gran capital, su \u201cmilagro\u201d econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPodr\u00e1 Chile recorrer el mismo camino, independientemente de las limitaciones que le impone el nivel inferior de su base productiva? Hay fuertes razones para supone que no. El tiempo de transici\u00f3n al \u201cmodelo brasile\u00f1o\u201d no le puede exigir menos de dos a\u00f1os, como lo demuestra \u00e9 caso de pa\u00edses como Uruguay y, a\u00fan m\u00e1s, Bolivia. Mientras tanto, al r\u00e9gimen militar le es indispensable contar con la absoluta pasividad de la clase obrera, y de las masas trabajadoras en general, as\u00ed como de las capas medias burguesas y peque\u00f1oburguesas. En otros t\u00e9rminos el militar-fascismo chileno no puede llevar adelante programa econ\u00f3mico y pol\u00edtico si no liquida primero a las fuerzas de vanguardia populares, a la izquierda, cuyo desarrollo en los \u00faltimos a\u00f1os ha sido notable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Golpeadas, es cierto, unas m\u00e1s que otras, esas fuerzas no han sido empero destruidas. Si hubieran logrado unirse, en los nueve meses que han transcurrido despu\u00e9s del golpe, ya la configuraci\u00f3n pol\u00edtica chilena ser\u00eda distinta de lo que es hoy. Pero les queda todav\u00eda tiempo por prepararse para enfrentar y sacar los dividendos pol\u00edticos del auge de masas que no podr\u00e1 dejar de tener lugar en Chile antes de la consolidaci\u00f3n del modelo que quiere imponer el militar-fascismo, similar en cierta medida a lo que pas\u00f3 en Brasil, en 1968, o en Bolivia, en 1974. Esa preparaci\u00f3n, nunca est\u00e1 de m\u00e1s decirlo, el logro de t\u00e1cticas y esquemas org\u00e1nicos unitarios es indispensable, no s\u00f3lo porque esas fuerzas se encuentran debilitadas despu\u00e9s del golpe militar, sino sobre todo porque, por sus reales ra\u00edces en el movimiento de masas, su desuni\u00f3n significa la divisi\u00f3n del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Discutir las razones que han dificultado la unidad de la izquierda chilena \u2014m\u00e1s all\u00e1 de algunas formas unitarias limitadas y de poca eficacia que se han logrado, particularmente en el exterior\u2014, as\u00ed como la creaci\u00f3n de un verdadero movimiento de resistencia popular, ser\u00eda materia para otro trabajo. Se\u00f1alemos tan s\u00f3lo que, una vez m\u00e1s las dos fuerzas m\u00e1s definidas del espectro pol\u00edtico chileno \u2014el partido comunista y el MIR\u2014, captan correctamente los problemas del r\u00e9gimen militar, pero tienden a interpretarlos de manera distinta y, por tanto, a plantear t\u00e1cticas y estrategias dis\u00edmiles. La desintegraci\u00f3n de la base social del r\u00e9gimen, hecho que se encuentra en pleno proceso de aceleraci\u00f3n, representa para el PC la posibilidad de lograr lo que siempre busc\u00f3 \u2014la alianza con una fracci\u00f3n burguesa\u2014 y, sobre esta base, plantear la restauraci\u00f3n de la democracia chilena tradicional; para el MIR, ello apunta hacia la viabilidad de, a partir de un movimiento obrero reorganizado y preparado para enfrentar las nuevas condiciones de lucha, constituir un amplio bloque social que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la restauraci\u00f3n democr\u00e1tica y sit\u00fae a las masas trabajadoras en un punto superior al que se encontraban en 1973.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de las perspectivas que vislumbran, cada uno por su parte, para el desarrollo del proceso, es evidente que el PC busca aliarse a la DC como partido y que el MIR, aunque trabaje para atraerse a la peque\u00f1a burgues\u00eda democr\u00e1tica que se encuentra en ese partido, rechace tal tipo de alianza. Es evidente tambi\u00e9n que el PC se preocupa menos del apoyo econ\u00f3mico y militar que pa\u00edses como Estados Unidos y Brasil pueden prestar a la junta chilena, ante un nuevo brote del movimiento popular que ponga en peligro el r\u00e9gimen que all\u00ed se pretende instalar, y que el MIR se preocupa m\u00e1s al respecto, ya que considera que dicho brote popular no pondr\u00eda simplemente en peligro a tal r\u00e9gimen, al precio del restablecimiento de la democracia burguesa (hecho que podr\u00eda se aceptado por el imperialismo), sino que tratar\u00eda de ir m all\u00e1. Es evidente finalmente que el PC no ve en la lucha armada sino una de las formas de acci\u00f3n que eventualmente se emplear\u00e1n en el combate a la dictadura militar, mientras que el MIR, para el cual las fuerzas armadas so la columna vertebral del r\u00e9gimen que quiere implantar e gran capital, la entiende como la forma general que asumir\u00e1 en Chile la lucha de masas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, una vez m\u00e1s, el curso del proceso chileno \u2014que no podr\u00e1 dejar de tener amplias repercusiones en todo el cono sur\u2014 est\u00e1 pendiente de las divergencias que existe en el seno de la izquierda. Una vez m\u00e1s, dicho proceso depende de qu\u00e9 concepci\u00f3n terminar\u00e1 por prevalecer en seno del movimiento popular, y en particular en la clase obrera. Pues, al fin y al cabo, es ese movimiento d masas, es la clase obrera y el pueblo de Chile quien tendr\u00e1n que decidir los rumbos que acabar\u00e1 por tomar pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e9xico, julio de 1974.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">NOTAS<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Para ampliar este punto, v\u00e9ase mi art\u00edculo \u201cEl desarrollo industrial dependiente y la crisis del sistema de dominaci\u00f3n\u201d, en&nbsp;<em>Marxismo y Revoluci\u00f3n<\/em>, Santiago, julio-septiembre, 1973, n. 1.<\/li><li>V\u00e9ase de Silvia Hern\u00e1ndez, \u201cEl desarrollo capitalista del campo chileno\u201d, en Sociedad y Desarrollo, CESO, Santiago, n. 3, julio-septiembre, 1972.<\/li><li>V\u00e9ase de Juan Carlos Mar\u00edn, \u201cLas tomas: 1970-1972\u201d, en Marxismo y Revoluci\u00f3n, op. cit.<\/li><li>V\u00e9ase mi art\u00edculo \u201cLa peque\u00f1a burgues\u00eda y el problema del poder\u201d, en Pasado y Presente, Buenos Aires, n. 1 (2a. \u00e9poca), abril junio, 1973.<\/li><li>No hay que olvidar que ya hac\u00eda su aparici\u00f3n en Chile una izquierda extraparlamentaria, que introduc\u00eda nuevas formas de lucha y penetraba en los sectores m\u00e1s explosivos de la sociedad de la \u00e9poca, como era el movimiento de pobladores y el campesinado del sur, adem\u00e1s de proyectarse hacia los grupos obreros m\u00e1s radicalizados, como los mineros del carb\u00f3n. El movimiento estudiantil se encontraba en plena efervescencia, vanguardizando las inquietudes de la peque\u00f1a burgues\u00eda. La misma formaci\u00f3n del MAPU se puede interpretar como una de las expresiones de radicalizaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda.<\/li><li>La concepci\u00f3n de Lenin sobre las condiciones prerrevolucionarias se encuentra en varios de sus textos; su formulaci\u00f3n m\u00e1s acabada es la que ofrece \u201cLa enfermedad infantil del `izquierdismo&#8217; en el comunismo\u201d, Obras escogidas. Progreso, Mosc\u00fa, t. 111. El paso de lo que Lenin llama \u201csituaci\u00f3n prerrevolucionaria\u201d a la \u201csituaci\u00f3n revolucionaria\u201d propiamente dicha puede verse en su texto \u201cEl marxismo y la insurrecci\u00f3n\u201d, op. cit., t. 11. La estrategia para lograr esa transformaci\u00f3n es tratada sistem\u00e1ticamente en \u201cLas elecciones a la Asamblea Constituyente y la dictadura del proletariado\u201d. Obras completas. Cartago, Buenos Aires, t. XXX.<\/li><li>V\u00e9ase de Orlando Millas, \u201cLa clase obrera en las condiciones del gobierno popular\u201d, en El Siglo, Santiago, 5 de junio de 1972.<\/li><li>Esta expresi\u00f3n equival\u00eda a la de \u201cgobierno obrero\u201d, tal como la utiliz\u00f3 la III Internacional, y no ten\u00eda ninguna connotaci\u00f3n maximalista, diferenci\u00e1ndose claramente de la dictadura del proletariado, ni tampoco encerraba un concepto un\u00edvoco de clase. Ver, sobre el asunto, la resoluci\u00f3n sobre la t\u00e1ctica del IV Congreso de la Internacional, en Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, Segunda parte. Ed. Cuadernos de Pasado y Presente, Buenos Aires, 1973, pp. 177-90.<\/li><li>Sublevaci\u00f3n frustrada (te un regimiento de Santiago contra el gobierno de Allende, llevada a cabo el 29 de junio de 1973.<\/li><li>Inmediatamente despu\u00e9s de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, y manipulada por el PC y Allende, se escindi\u00f3 del MAPU una fracci\u00f3n derechista, lidereada por uno de los miembros de su Comisi\u00f3n Pol\u00edtica, Jaime Gazmuri, la cual acab\u00f3 por adoptar la designaci\u00f3n de MAPU-Obrero y Campesino.<\/li><li><em>Pol\u00edtica y Esp\u00edritu<\/em>.<\/li><li>Ver, sobre el tema, la entrevista concedida en esa ocasi\u00f3n por el secretario general del MIR, Miguel Enr\u00edquez, a Chile Hoy.<\/li><li>Las empresas productoras de bienes suntuarios permanecieron, en un principio, intactas en su propiedad y el gobierno resisti\u00f3 siempre a su estatizaci\u00f3n, aunque, en ciertos casos, por presi\u00f3n de las bases obreras, fue forzado a aceptarla.<\/li><li>V\u00e9ase mi art\u00edculo, en colaboraci\u00f3n con Cristi\u00e1n Sep\u00falveda, \u201cLa pol\u00edtica econ\u00f3mica de la \u2018v\u00eda chilena\u2019\u201d, en Marxismo Revoluci\u00f3n, op. cit.<\/li><li>V\u00e9ase el art\u00edculo ya citado de Orlando Millas.<\/li><li>Esto lo trata Eder Sader en un art\u00edculo todav\u00eda in\u00e9dito sobre el Cord\u00f3n Cerrillos.<\/li><li>El \u201cproyecto Millas\u201d (de hecho, un proyecto del gobierno), al establecer criterios para la definici\u00f3n del \u00e1rea estatal, abr\u00eda la posibilidad de devoluci\u00f3n de un n\u00famero considerable de empresas.<\/li><li>El instrumento fundamental para ello fue la ley sobre el control de armas, propuesta por el ex-ministro de Defensa de Frei, Juan de Dios Carmona, y aprobada en 1972 por el Congreso, \u00edntegramente, ya que el gobierno no supo o no quiso utilizar su derecho de veto. Los allanamientos a las f\u00e1bricas, que enfrent\u00f3 a soldados y obreros, entre julio y septiembre de 1973, se hicieron bajo el amparo de esa ley.<\/li><li>V\u00e9ase el art\u00edculo ya citado de Claudio Orrego Vicu\u00f1a.<\/li><li>La mejor expresi\u00f3n de centrismo fue dada por el PS, a trav\u00e9s de la frase en que manifest\u00f3 su posici\u00f3n: no estamos por el di\u00e1logo (con la DC), pero no haremos nada para impedirlo.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-f3c6befb-339a-4786-9cf3-f810a4ec4327\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/28-Dos-estrategias-en-el-proceso-chileno.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Dos-estrategias-en-el-proceso-chileno<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile. Ediciones Era, M\u00e9xico, 1976. Publicado originalmente en Cuadernos Pol\u00edticos n. 1, Ediciones Era, M\u00e9xico, julio-septiembre de 1974. 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