{"id":1265,"date":"1971-05-01T18:38:57","date_gmt":"1971-05-01T18:38:57","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1265"},"modified":"2022-03-23T17:07:41","modified_gmt":"2022-03-23T17:07:41","slug":"la-economia-del-capitalismo-brasileno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1265","title":{"rendered":"La econom\u00eda del capitalismo brasile\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/download-edited-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1973\" width=\"659\" height=\"370\"\/><figcaption>BBC<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Documento de trabajo n. 5 del seminario interno sobre \u201cAlgunos aspectos de la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo\u201d, Centro de Estudios Socioecon\u00f3micos (CESO), Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, Universidad de Chile, Santiago de Chile, mayo de 1971.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La dictadura militar es una respuesta a la crisis econ\u00f3mica que afect\u00f3 a la econom\u00eda brasile\u00f1a, entre 1962 y 1967, y a la consecuente intensificaci\u00f3n de la lucha de clases. Pero es tambi\u00e9n algo m\u00e1s: constituye el instrumento y el resultado de un desarrollo de tipo capitalista de estado y subimperialista. En esta perspectiva, ella representa, por un lado el factor que garantiza una acumulaci\u00f3n de capital basada en la superexplotaci\u00f3n de las masas trabajadoras, tanto urbanas como rurales, y, por otro lado, la expresi\u00f3n de la hegemon\u00eda econ\u00f3mica conquistada, gracias a la crisis, por los monopolios industriales y por el capital financiero nacional e internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe analizar aqu\u00ed el proceso econ\u00f3mico que desencaden\u00f3 la crisis de los a\u00f1os sesenta. Lo que importa destacar es que \u00e9sta aparece como una crisis de realizaci\u00f3n que planteaba la necesidad de abrir mercados para la producci\u00f3n de bienes durables (de consumo y de capital), con el objeto de asegurar campos de inversi\u00f3n para los monopolios industriales y el capital financiero interesado en esa producci\u00f3n. Simult\u00e1neamente, el desarrollo de esas l\u00edneas de producci\u00f3n exig\u00eda una acumulaci\u00f3n de capital m\u00e1s intensa, lo que supon\u00eda quebrar la din\u00e1mica reivindicativa del proletariado industrial y de las masas del campo, particularmente fuerte despu\u00e9s de 1959.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que explica que el golpe militar haya sido distinto a los anteriores, que se hicieron para romper impases surgidos en las relaciones entre las clases, principalmente a nivel de las clases dominantes, y permitieron despu\u00e9s que la burgues\u00eda volviera a tomar directamente el control del Estado. En 1964, la situaci\u00f3n fue diferente: la \u00e9lite militar que encabeza el golpe no s\u00f3lo interviene en la lucha de clases, sino que presenta todo un esquema econ\u00f3mico-pol\u00edtico, el cual consagraba definitivamente la fusi\u00f3n de intereses entre ella y el gran capital. Ese esquema fue el subimperialismo, la forma que asume el capitalismo dependiente al llegar a la etapa de los monopolios y del capital financiero.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El subimperialismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El eje del esquema subimperialista est\u00e1 constituido por el problema del mercado. Para la industria de bienes durables, la crisis de los sesenta, se presenta como la imposibilidad de seguir desarroll\u00e1ndose en l\u00ednea ascendente en base a un mercado interno insuficiente. Esto hab\u00eda llevado a los gobiernos anteriores, sobre todo al de Goulart, a insistir en la dinamizaci\u00f3n del mercado interno mediante la redistribuci\u00f3n del ingreso. Los intentos de redistribuci\u00f3n mostraron empero ser una mala soluci\u00f3n para el gran capital, por dos razones:<\/p>\n\n\n\n<p>a) La redistribuci\u00f3n se reflejaba principalmente en el incremento de la demanda de bienes no durables, que el gran capital no produc\u00eda o produc\u00eda en peque\u00f1a escala, y<\/p>\n\n\n\n<p>b) la redistribuci\u00f3n afectaba duramente a la plusval\u00eda de las empresas medianas y peque\u00f1as, productoras de bienes no durables, restringiendo a\u00fan m\u00e1s su capacidad para absorber bienes durables.<\/p>\n\n\n\n<p>El equipo tecnocr\u00e1tico-militar de Castelo Branco propone otra soluci\u00f3n: concentrar a\u00fan m\u00e1s la distribuci\u00f3n del ingreso en favor del gran capital, a trav\u00e9s, ya de medidas tendientes a bajar los salarios (como el &#8220;tap\u00f3n&#8221;), ya de medidas destinadas a facilitar la absorci\u00f3n m\u00e1s o menos violenta de empresas menores por las grandes (cr\u00e9dito, tributaci\u00f3n, etc.). Se plantea la pregunta: \u00bfy el mercado? La respuesta del nuevo r\u00e9gimen: en primer lugar, la exportaci\u00f3n de manufacturas, tanto de bienes durables como no durables, siendo conveniente se\u00f1alar que la exportaci\u00f3n de estos \u00faltimos conlleva la elevaci\u00f3n del nivel tecnol\u00f3gico de las empresas, lo que implica mayores posibilidades de absorci\u00f3n de bienes de capital; en segundo lugar, el aumento de la capacidad de compra del Estado, mediante una activa pol\u00edtica de desarrollo de la infraestructura de transportes, electrificaci\u00f3n y reequipamiento de las fuerzas armadas \u2014todo ello acarreando una expansi\u00f3n del mercado para los bienes de capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta all\u00ed, lo que se ten\u00eda era un modelo econ\u00f3mico similar al que fue aplicado en la Alemania de los treinta por el nazismo. La novedad era el papel atribuido al capital extranjero. Proveedores de la tecnolog\u00eda indispensable para la ambicionada expansi\u00f3n comercial, los monopolios imperialistas son tambi\u00e9n los due\u00f1os del mercado mundial. El Brasil no dispon\u00eda, en t\u00e9rminos relativos, de la base tecnol\u00f3gica de la Alemania de los treinta, y tampoco pod\u00eda, como \u00e9sta, disputar el mercado por la fuerza. La soluci\u00f3n encontrada, propia a un pa\u00eds dependiente y que convierte su imperialismo en subimperialismo, fue la de ofrecer sociedad a los monopolios extranjeros en la explotaci\u00f3n del trabajador brasile\u00f1o y en las ganancias derivadas de la expansi\u00f3n comercial \u2014es decir, realizar esa pol\u00edtica mediante una alianza irrestricta con el capital extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p>El imperialismo acept\u00f3 su participaci\u00f3n, pero impuso sus condiciones. La gran industria fue desnacionalizada; la explotaci\u00f3n de materias primas, como el mineral de hierro, monopolizada; la pol\u00edtica de electrificaci\u00f3n cont\u00f3 con aportes considerables de las agencias financieras internacionales. A partir de 1964, el Brasil ocupa de lejos el primer lugar, en Am\u00e9rica Latina, en los programas de inversi\u00f3n p\u00fablica y privada auspiciados por la Alianza para el Progreso. Sin embargo, el capital extranjero rehus\u00f3 promover el desarrollo de sectores reservados a los pa\u00edses avanzados, como la industria aeron\u00e1utica, y el gobierno norteamericano obstaculiz\u00f3 las pretensiones brasile\u00f1as de acceder al dominio de la tecnolog\u00eda nuclear. Estas actitudes provocaron fricciones, que explican hechos como la compra de&nbsp;<em>Mirages<\/em>&nbsp;a Francia y la negativa brasile\u00f1a a firmar el acuerdo de desnuclearizaci\u00f3n de Ginebra, pero que no comprometen en lo fundamental el esquema de asociaci\u00f3n adoptado.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, esto no modific\u00f3 el esquema de realizaci\u00f3n establecido por la dictadura, el cual se basaba, como vimos, esencialmente en el mercado externo y en el gasto p\u00fablico en obras de infraestructura o en inversiones en sectores de punta, vinculados por lo general a la producci\u00f3n b\u00e9lica. El crecimiento de las exportaciones, que pasan de 1,400 millones de d\u00f3lares en 1963 a 2,300 millones en 1969, se hizo siempre a costa del consumo interno. El ejemplo m\u00e1s flagrante es el de la carne de vacuno, de la cual se exportaron 18,500 toneladas en 1964 y 79,000 en 1969, gracias a la restricci\u00f3n del consumo interno, obtenido mediante el alza de los precios (el precio interno de la carne subi\u00f3 considerablemente, pese a que el precio internacional del producto baj\u00f3, en el per\u00edodo considerado, de 613.07 d\u00f3lares a 549.90 por tonelada). La exportaci\u00f3n de manufactura, a su vez, que hab\u00eda sido de 37 millones de d\u00f3lares en 1963, sube, ya en 1964, a casi 70 millones, y llega a m\u00e1s de 180 millones en 1969, merced a subsidios gubernamentales, que permiten exportar a un precio FOB inferior en un 50% al precio de venta en el mercado interno. <sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La realizaci\u00f3n de esta pol\u00edtica implic\u00f3, de inmediato, reforzar la tendencia del capitalismo brasile\u00f1o a la monopolizaci\u00f3n, con el prop\u00f3sito de crear una estructura de producci\u00f3n apta para competir en el mercado internacional. Adem\u00e1s de facilitar la desnacionalizaci\u00f3n de la industria, esto llev\u00f3 a la peque\u00f1a y mediana empresa a la quiebra o a la absorci\u00f3n por el gran capital, en el momento mismo en que el desarrollo del capital financiero, a trav\u00e9s de las compa\u00f1\u00edas financieras y de los bancos de inversiones, con fuerte participaci\u00f3n extranjera, creaba el instrumento capaz de centralizar el capital social en pocas manos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las vicisitudes del esquema<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Despu\u00e9s de la recuperaci\u00f3n observada en el primer semestre de 1966, el ritmo de crecimiento de la econom\u00eda brasile\u00f1a descendi\u00f3 otra vez, alcanzando su punto m\u00e1s bajo en el primer trimestre de 1967. Varias razones concurrieron para ello, pero lo que importa se\u00f1alar es que se tom\u00f3 entonces conciencia de que la expansi\u00f3n comercial exterior s\u00f3lo a largo plazo podr\u00eda convertirse en un instrumento efectivo de realizaci\u00f3n, y que el Estado no podr\u00eda entrar, mientras tanto, a suplir todas las necesidades de la industria sin agravar violentamente el proceso inflacionario. Ya a fines del gobierno de Castelo Branco el esquema empieza, pues, a sufrir adaptaciones, mediante la concesi\u00f3n de cr\u00e9ditos a las empresas, con el objeto de amortiguar los efectos de la depresi\u00f3n. Cuando le sucede Costa e Silva (marzo de 1967), se acentuar\u00e1 esta pol\u00edtica y se intentar\u00e1 revitalizar el mercado interno, gracias a una mayor flexibilidad de la pol\u00edtica salarial.<\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados de esto se hacen sentir inmediatamente. No s\u00f3lo cae el ritmo de las exportaciones, tambi\u00e9n se agrava la situaci\u00f3n interna. En efecto, el intento de detener el deterioro del salario real no conduce a la dinamizaci\u00f3n del mercado interno, toda vez que en t\u00e9rminos globales, ello repercute sobre todo en la demanda de bienes agr\u00edcolas y productos industriales de consumo inmediato (vestuario, etc.), afectando poco al mercado de bienes durables, que interesan a los sectores monopolizados. Por otra parte, al desacelerarse el aumento de la tasa de explotaci\u00f3n de la masa trabajadora, se reducen las posibilidades de transferencia de ingreso a las capas altas, burguesas y peque\u00f1oburguesas, las que s\u00ed crean demanda para los bienes durables.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00e1, pues, una coincidencia que, cuando el salario m\u00ednimo real (que bajara violentamente de 279.55 cruceiros en 1965 a 195.36 en 1967) se estabiliza relativamente en 1968 (194.83), el salario medio (en el que est\u00e1n comprendidas las remuneraciones de la peque\u00f1a burgues\u00eda), que se recuperara considerablemente en 1967 (466.00 cruceiros), baja bruscamente en 1968 (400.66). Las consecuencias pol\u00edticas de esta situaci\u00f3n ser\u00e1n tambi\u00e9n negativas para el gobierno: la radicalizaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda coincide con la movilizaci\u00f3n iniciada por la clase obrera en pro de sus reivindicaciones, mientras los sectores de la burgues\u00eda que la monopolizaci\u00f3n desfavorec\u00eda se aprovechan de la coyuntura para chantajear a la dictadura y arrancarle concesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>El Acta Institucional N\u00b0 5, del 13 de diciembre de 1968, que endurece a\u00fan m\u00e1s el r\u00e9gimen militar, es la respuesta pol\u00edtica del gobierno. Su respuesta econ\u00f3mica ser\u00e1 la intensificaci\u00f3n de la tasa de explotaci\u00f3n de los trabajadores, acentu\u00e1ndose el \u201ctap\u00f3n\u201d, mediante el cual podr\u00e1 transferir (bajo la forma de cr\u00e9dito, subsidios y sueldos) poder de compra a las capas medias y altas. Los datos salariales para 1969 hablan por s\u00ed: el salario m\u00ednimo desciende a 189.37 cruceiros, mientras el medio sube a 470.00&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup>. La neutralizaci\u00f3n de amplios sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda y el adhesionismo de otros a la pol\u00edtica de la dictadura no nace tan s\u00f3lo del terror, sino tambi\u00e9n del soborno, soborno que interesa objetivamente al gran capital. A la violencia pol\u00edtica de la AI-5 corresponde la violencia econ\u00f3mica que el sistema en su conjunto ejerce sobre las masas trabajadoras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A los que nada tienen, todo les ser\u00e1 tomado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En la perspectiva del esquema subimperialista, lo que surge as\u00ed es la tercera pata en la que \u00e9l se apoya: \u201cLa sociedad de consumo\u201d a la moda de la casa creada mediante la transferencia de ingreso desde las capas m\u00e1s pobres hacia las capas medias y altas, a fin de garantizar el mercado para una industria altamente tecnificada, que se divorcia cada vez m\u00e1s de las necesidades de consumo de las grandes masas. El capitalismo brasile\u00f1o es un monstruo, pero un monstruo l\u00f3gico: si el consumo popular no sirve a la realizaci\u00f3n de lo que producen los sectores m\u00e1s din\u00e1micos de la industria, peor para el consumo popular; el capital seguir\u00e1 su acumulaci\u00f3n prescindiendo de \u00e9l. El resultado de esto es que la especializaci\u00f3n funcional de la econom\u00eda brasile\u00f1a es tan l\u00f3gica que se convierte en absurda: de un lado, la masa productora de plusval\u00eda; del otro, los grupos y estratos que acumulan y consumen plusval\u00eda. El divorcio entre las clases no podr\u00eda ser m\u00e1s radical y revela con meridiana claridad la base de clase de la dictadura militar.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como rompi\u00f3 con el mito de la redistribuci\u00f3n del ingreso que redujera las disparidades sociales dentro del sistema, la dictadura renunci\u00f3 tambi\u00e9n a llevar a cabo una reforma agraria que paliara las desigualdades existentes en el campo. Desde 1964, ante la presi\u00f3n que el alza de los precios agr\u00edcolas ejerc\u00eda sobre la tasa de inflaci\u00f3n, el gobierno opt\u00f3 por la soluci\u00f3n de contener los precios por la fuerza, ofreciendo a los latifundistas mejores condiciones para la explotaci\u00f3n del trabajo. La mecanizaci\u00f3n de la agricultura, la extensi\u00f3n de la legislaci\u00f3n laboral al campo (que llev\u00f3 a la reducci\u00f3n del n\u00famero de empleados fijos en la hacienda) y la ampliaci\u00f3n del \u00e1rea dedicada a la producci\u00f3n pecuaria, implicaron arrancar de la tierra al peque\u00f1o productor (aparcero, \u201cposseiro\u201d, minifundistas) y convertirlo en jornalero, incorpor\u00e1ndolo al proletariado agr\u00edcola \u201cvolante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, el peque\u00f1o productor no s\u00f3lo perdi\u00f3 la posibilidad de proveer parcialmente su subsistencia, mediante el autoconsumo, sino que (en virtud del gran aumento de mano de obra que se produjo) vio caer a\u00fan m\u00e1s bajo el nivel de su remuneraci\u00f3n. El trabajador rural ya no puede siquiera vivir en el campo; expulsado de la tierra; va a vivir en la periferia de los centros urbanos m\u00e1s cercanos, de donde es llevado a la hacienda por los intermediarios, lo que crea una nueva faja de acci\u00f3n para el capital: la venta de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo brasile\u00f1o est\u00e1 realizando su reforma agraria, y \u00e9sta nada tiene de id\u00edlica. La extensi\u00f3n acelerada de las relaciones capitalistas al campo ostenta, en Brasil, el mismo car\u00e1cter impiadoso y brutal que present\u00f3 en Europa de los \u00faltimos siglos pasados y en la Rusia que Lenin describi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Perspectivas del esquema<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Son muchas las implicaciones de este an\u00e1lisis para la elaboraci\u00f3n de una estrategia revolucionaria que corresponde a la realidad de la lucha de clases en Brasil. Pero antes de intentar extraerlas, es necesario contestar a una cuesti\u00f3n clave: \u00bfcu\u00e1l es la viabilidad a corto y mediano plazo del esquema econ\u00f3mico y pol\u00edtico formulado por la dictadura militar? El tema es muy amplio para ser bien tratado aqu\u00ed, pero sentemos algunas premisas para ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo indica que, siendo lo que se ha desarrollado m\u00e1s tard\u00edamente en ese esquema, la transferencia de poder de compra a ciertas capas de la poblaci\u00f3n, con la creaci\u00f3n de un simulacro de \u201csociedad de consumo\u201d, sea el elemento m\u00e1s limitado y menos estable. La elevaci\u00f3n permanente del ingreso de las capas medias y altas es impracticable, sin romper con la ley capitalista de los salarios y sin convertir el subsidio en un factor antiecon\u00f3mico en t\u00e9rminos capitalistas. El aumento num\u00e9rico de estas capas, sobre todo de la peque\u00f1a burgues\u00eda asalariada, es un recurso que seguir\u00e1 siendo utilizado por el sistema, pero representa muy poco en el conjunto de las necesidades de mercado que plantea la industria, adem\u00e1s de ser ampliamente neutralizado por la disminuci\u00f3n absoluta del proletariado industrial <meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup>. Restar\u00eda la posibilidad de incorporar nuevas capas a la \u201csociedad de consumo\u201d, principalmente grupos obreros empleados en los sectores de alta productividad; pero ello no s\u00f3lo desencadenar\u00eda una lucha reivindicativa general por parte de la masa trabajadora, dado el car\u00e1cter solidario de la fijaci\u00f3n de salarios en Brasil, sino tambi\u00e9n implicar\u00eda retirar la base que sustenta a la \u201csociedad de consumo\u201d y que es el pilar mismo del esquema subimperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>El mercado externo presenta mejores perspectivas. Sin embargo, es conveniente considerar que la expansi\u00f3n comercial es un proceso largo, como acab\u00f3 por entenderlo la misma dictadura militar, y particularmente dif\u00edcil en el momento en que la econom\u00eda capitalista mundial entra en una fase de, por lo menos, menor dinamismo \u2014lo que quiere decir agudizaci\u00f3n de la competencia. Como quiera que sea, se requiere tiempo para hacer de la exportaci\u00f3n una soluci\u00f3n a los problemas de realizaci\u00f3n planteados por el sistema y, mientras tanto, esto tendr\u00e1 no s\u00f3lo que mantener y agravar la explotaci\u00f3n de las masas (con todas las implicaciones pol\u00edticas que esto contiene), sino tambi\u00e9n contar con una v\u00e1lvula de escape.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta v\u00e1lvula parece ser el tercer elemento del esquema subimperialista, que mencionamos: el Estado. Te\u00f3ricamente, el aumento del papel del Estado como promotor de demanda para los bienes durables es ilimitado, siempre que las condiciones pol\u00edticas en las que se desarrolla la lucha de clases no se modifiquen; es decir, mientras las masas trabajadoras no pongan un hasta aqu\u00ed a la superexplotaci\u00f3n que sufren. En la pr\u00e1ctica, ese aumento se da principalmente a trav\u00e9s de los gastos militares, el \u00fanico medio efectivo de consumo superfluo. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual la fusi\u00f3n de intereses entre la \u00e9lite militar y el capital nacional y extranjero es permanente y tiende a crear una solidaridad mutua siempre mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>La militarizaci\u00f3n del capitalismo brasile\u00f1o no es accidental ni circunstancial. Es la expresi\u00f3n necesaria de la l\u00f3gica monstruosa del sistema, como el nazismo lo fue para la Alemania de los treinta. As\u00ed como pas\u00f3 con el nazismo, la guerra debe ser su resultado, y no es casual que Castelo Branco haya pretendido invadir el Uruguay, dese\u00f3 intervenir en la guerra colonialista que Portugal hace en \u00c1frica y pens\u00f3 incluso en mandar tropas a Vietnam; que Costa e Silva quiso invadir Bolivia; que el gorila actualmente en turno est\u00e9 fraguando una guerra contra el \u201cPac\u00edfico rojo\u201d, particularmente Chile y haya sido agarrado con las manos en la masa en el reciente intento fallido de golpe militar en Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p>Las conclusiones que podemos sacar de lo que fue expuesto son, en breves palabras, las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>1. El reflujo del movimiento peque\u00f1o burgu\u00e9s, a excepci\u00f3n de algunos de sus sectores menos afectados por la pol\u00edtica de soborno (como los estudiantes) tiende a ser permanente, mientras las masas trabajadoras no est\u00e9n en condiciones de impedir el traspaso de ingreso actualmente en curso.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El sistema no tiene posibilidades de ampliar ese traspaso sin caer en una distribuci\u00f3n que pondr\u00eda en jaque su funcionamiento; la expansi\u00f3n comercial externa representa una soluci\u00f3n a largo plazo; todo ello hace aparecer el aumento del gasto p\u00fablico, sobre todo en los renglones militares, como la soluci\u00f3n m\u00e1s viable a que el sistema puede echar mano a mediano plazo. Sin embargo, esto s\u00f3lo ser\u00e1 efectivo si las masas trabajadoras siguen soportando sin mayor resistencia la superexplotaci\u00f3n que les ha sido impuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>3. En consecuencia, desencadenar un proceso de movilizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los trabajadores urbanos y rurales significa echar abajo el esquema econ\u00f3mico y pol\u00edtico de la dictadura y cerrar cualquier salida al desarrollo capitalista en Brasil; en esta perspectiva el eslab\u00f3n d\u00e9bil del sistema brasile\u00f1o no es el campo, como se ha venido diciendo de manera abstracta y mec\u00e1nica, sino m\u00e1s bien los trabajadores urbanos y rurales; el mayor impacto de las luchas de los primeros sobre el sistema les da una importancia t\u00e1ctica m\u00e1s acentuada; las condiciones de actuaci\u00f3n pol\u00edtica vigentes en Brasil hacen de los segundos un elemento estrat\u00e9gico m\u00e1s manejable, pero bajo ninguna hip\u00f3tesis es superior, en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, a los primeros.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Sin que el trabajo campesino haya perdido su importancia para la izquierda, la acci\u00f3n revolucionaria en el campo tendr\u00e1 que estar determinada por el aumento del proletariado rural y por su din\u00e1mica; fij\u00e1ndose en la periferia de las ciudades del interior, ese proletariado crea el eslab\u00f3n entre el trabajo obrero y el trabajo campesino, en base a los mismos centros urbanos. Es por ello que la actual discusi\u00f3n que se da en la izquierda sobre la prioridad del campo o de la ciudad resulta bizantina.<\/p>\n\n\n\n<p>5. La tendencia intervencionista y belicista del capitalismo brasile\u00f1o va en la direcci\u00f3n de la revoluci\u00f3n continental, pero no en el sentido que se le ha dado tradicionalmente; es decir, de lucha contra el invasor&nbsp;<em>en Brasil<\/em>, sino m\u00e1s bien, en un primer momento por lo menos, en el sentido de la lucha contra la acci\u00f3n del&nbsp;<em>ej\u00e9rcito brasile\u00f1o en el exterior<\/em>; esto abre una nueva dimensi\u00f3n al trabajo revolucionario; o sea, el trabajo en el exterior, estrechamente vinculado al trabajo revolucionario dentro del propio pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Ver sobre el asunto: Dimas Antonio de Moraes, \u201cIncentivos fiscais para exportassao de manufaturados\u201d,&nbsp;<em>Brazilian Business<\/em>, enero de 1971, publicaci\u00f3n de la C\u00e1mara de Comercio para el Brasil.<\/li><li>Los datos sobre salarios fueron tomados de Visas, del 23-5-70; el m\u00ednimo se expresa en cruceiros de 5-70 y el medio de 2-70.<\/li><li>Datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica muestran que, en 1969, que fue por lo dem\u00e1s un a\u00f1o de expansi\u00f3n econ\u00f3mica, la mano de obra industrial disminuye en todo el pa\u00eds en cerca de 15 mil personas en relaci\u00f3n al a\u00f1o anterior; por otro lado, en los principales sectores de la industria de trasformaci\u00f3n, en los 5 estados m\u00e1s industrializados, la mano de obra se redujo a la mitad entre 1966 y 1968, sufriendo una disminuci\u00f3n de casi 700 mil personas. Citado por Jos\u00e9 Carlos Braga, \u201cMercado interno ainda \u00e9 problema para resolver\u201d.&nbsp;<em>Correio da Manh\u00e3<\/em>, 26-10-70.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-e63e689d-102a-44ae-971a-4c6099e47b6a\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1971\/05\/16-La-economi\u0301a-del-capitalismo-brasilen\u0303o.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La economi\u0301a del capitalismo brasilen\u0303o<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Documento de trabajo n. 5 del seminario interno sobre \u201cAlgunos aspectos de la transici\u00f3n del capitalismo al socialismo\u201d, Centro de Estudios Socioecon\u00f3micos (CESO), Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, Universidad de Chile, Santiago de Chile,&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1973,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[24,18,77],"class_list":["post-1265","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-24","tag-articulos","tag-brasil"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1265"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3351,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1265\/revisions\/3351"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1973"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}