{"id":1294,"date":"1977-04-01T16:52:26","date_gmt":"1977-04-01T16:52:26","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1294"},"modified":"2022-03-22T19:01:29","modified_gmt":"2022-03-22T19:01:29","slug":"la-acumulacion-capitalista-mundial-y-el-subimperialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1294","title":{"rendered":"La acumulaci\u00f3n capitalista mundial  y el subimperialismo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/images-edited-1-e1645721541604.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1922\" width=\"661\" height=\"327\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: : <a href=\"http:\/\/www.cuadernospoliticos.unam.mx\/\">Cuadernos Pol\u00edticos<\/a> n. 12, Ediciones Era, M\u00e9xico, abril-junio de 1977. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>I<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La segunda guerra mundial correspondi\u00f3 a la culminaci\u00f3n de un largo periodo de crisis de la econom\u00eda capitalista internacional provocada por el dislocamiento de fuerzas entre las potencias imperialistas y el surgimiento de nuevas tendencias en lo que se refiere a la acumulaci\u00f3n de capital, crisis que se manifest\u00f3 primero a trav\u00e9s de la intensificaci\u00f3n de la lucha por mercados, que condujo a la primera guerra, y se continu\u00f3 en la gran depresi\u00f3n de los a\u00f1os treinta. Su resultado m\u00e1s inmediato fue la afirmaci\u00f3n de la hegemon\u00eda incontrastable de Estados Unidos en el mundo capitalista. Adem\u00e1s de permitirle centralizar una enorme tajada del capital dinero internacional (en 1945, el 59% de las reservas mundiales en oro, cifra que alcanzar\u00eda el 72% en 1948)<sup>1<\/sup>, el conflicto b\u00e9lico hab\u00eda impulsado en Norteam\u00e9rica un febril desarrollo econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico, al tiempo que le dotaba \u2014gracias al armamento at\u00f3mico\u2014 de una superioridad militar absoluta. La devastaci\u00f3n sufrida por las econom\u00edas capitalistas de Europa y Jap\u00f3n no hac\u00eda sino acentuar la posici\u00f3n ventajosa en que se encontraba Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cupo a \u00e9ste, por tanto, la tarea de reorganizar la econom\u00eda capitalista mundial, en su beneficio. Para ello, el imperialismo norteamericano se mover\u00eda en dos direcciones: restablecer el funcionamiento normal del mercado internacional, de manera de asegurar la colocaci\u00f3n de los enormes excedentes comerciales que su capacidad productiva estaba en condiciones de generar, y ampliar el radio para la acumulaci\u00f3n de capital, con el objeto de permitir la absorci\u00f3n productiva de la inmensa masa de dinero que su prosperidad engendraba. Los instrumentos b\u00e1sicos que presidieron a la reestructuraci\u00f3n capitalista mundial fueron los organismos creados en la conferencia de Bretton Woods en 1944: El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, o Banco Internacional de Reconstrucci\u00f3n y Fomento, as\u00ed como el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), firmado en 1947.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el \u00faltimo, y siguiendo el ejemplo de Inglaterra en su fase de hegemon\u00eda, en el siglo pasado, Estados Unidos persegu\u00eda imponer el libre cambio, suprimiendo las barreras arancelarias susceptibles de dificultar el flujo de sus exportaciones; el GATT es un acuerdo multilateral entre gobiernos, cuya principal funci\u00f3n es la rebaja o supresi\u00f3n de aranceles y el logro de otras facilidades comerciales. El FMI y el BIRF se organizaron de acuerdo a las normas de las corporaciones privadas, mediante suscripciones de capital por parte de los pa\u00edses miembros; de hecho, en la medida en que drenaban las reservas en divisas y oro de los pa\u00edses capitalistas, correspond\u00edan a trusts financieros internacionales. La funci\u00f3n del FMI era la de financiar los d\u00e9ficit de las balanzas de pagos, utilizando las reservas mundiales que centralizaba, a fin de impedir que surgieran obst\u00e1culos a la circulaci\u00f3n internacional del capital; contando con m\u00e1s de 20% de los votos, cuando por lo general el voto de mayor\u00eda exige un 80%, Estados Unidos ten\u00eda all\u00ed el derecho de veto. Al BIRF se le hab\u00eda asignado la tarea de \u2014utilizando tambi\u00e9n las reservas mundiales en su poder\u2014 financiar proyectos de desarrollo econ\u00f3mico, con el prop\u00f3sito de crear condiciones para la rentabilidad del capital privado; Estados Unidos se aseguraba all\u00ed la hegemon\u00eda, al participar con un 30% del capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El papel del gobierno de Estados en la recomposici\u00f3n de la econom\u00eda capitalista mundial, en beneficio del capital norteamericano, no se limit\u00f3 a la acci\u00f3n multilateral. Intervino tambi\u00e9n en el plano bilateral, a trav\u00e9s de sus programas de ayuda exterior \u2014econ\u00f3mica y militar\u2014, as\u00ed como de su pol\u00edtica financiera. Entre 1945 y 1952, el total de inversiones y cr\u00e9ditos en el exterior de Estados Unidos ascendi\u00f3 a 190 mil millones de d\u00f3lares, la mayor parte correspondiendo a deudas gubernamentales de pa\u00edses extranjeros, directamente a trav\u00e9s de operaciones bilaterales o mediante la intervenci\u00f3n de los organismos internacionales.<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, desde comienzos de la d\u00e9cada de 1950, las bases de la expansi\u00f3n norteamericana se modifican. Las consecuencias inflacionarias de la guerra de Corea y la salida masiva de capitales privados al exterior (lo que tras una breve declinaci\u00f3n, se acelera a partir de 1957) originan una serie casi ininterrumpida de d\u00e9ficit en la balanza de pagos. Cabe se\u00f1alar que, pese a que esos d\u00e9ficit arrojaron un saldo negativo de 16 mil millones de d\u00f3lares, entre 1950 y 1957&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup>, la reserva de oro norteamericana se mantuvo pr\u00e1cticamente estable hasta 1958&nbsp;<sup>4<\/sup>, dada la confianza de los bancos centrales europeos en la estabilidad del d\u00f3lar. S\u00f3lo en la d\u00e9cada siguiente sobrevendr\u00eda la crisis monetaria, que condujo primero a los derechos especiales de giro del FMI, en 1968, mediante los cuales las naciones con d\u00e9ficit de pagos pod\u00edan recibir pr\u00e9stamos en proporci\u00f3n a sus propias cuotas en la instituci\u00f3n y abonarlos posteriormente, y despu\u00e9s, en 1971, a la inconvertibilidad y luego a la devaluaci\u00f3n del d\u00f3lar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entonces, se hab\u00edan producido ya dos fen\u00f3menos de enorme significaci\u00f3n. Entre 1949 y 1968, los d\u00f3lares-billete en circulaci\u00f3n en el exterior pasaron de 6.4 a 35.7 mil millones, mientras las reservas norteamericanas bajaban de 24.6 a 10.4 mil millones<sup> <\/sup><meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup> ; hab\u00eda nacido el eurod\u00f3lar, sobre cuya base medrar\u00eda la euromoneda en general, ampliando considerablemente la circulaci\u00f3n monetaria internacional. Paralelamente, el control de esa inmensa masa monetaria se traslada progresivamente hacia los bancos privados; el fen\u00f3meno es particularmente acentuado a partir de mediados de la d\u00e9cada: en 1964, apenas 11 bancos norteamericanos ten\u00edan filiales en el exterior, cifra que hab\u00eda subido a 125, en 1974, mientras sus activos aumentaban en el periodo de poco menos de 7 a 155 mil millones de d\u00f3lares&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup>. Ya tendremos ocasi\u00f3n de examinar la causa profunda de esa formidable expansi\u00f3n del mercado de dinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha sido sobre la base del reordenamiento de la econom\u00eda capitalista mundial y de la expansi\u00f3n monetaria que tuvo lugar que el capital privado norteamericano ampli\u00f3 progresivamente el radio de su acumulaci\u00f3n, procediendo a integrar bajo su control a los aparatos productivos nacionales all\u00ed comprendidos.&nbsp;<em>El periodo de la hegemon\u00eda brit\u00e1nica hab\u00eda sido el de la creaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n del mercado mundial; el periodo de la hegemon\u00eda norteamericana habr\u00eda de ser el de la integraci\u00f3n imperialista de los sistemas de producci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la ra\u00edz de ese proceso, se encuentra un acelerado proceso de monopolizaci\u00f3n. El fen\u00f3meno es normal en las econom\u00edas capitalistas, pero se ampl\u00eda a medida que aumenta la escala de la acumulaci\u00f3n. Es as\u00ed como vemos que, en Estados Unidos, en veinte a\u00f1os (1909-1929), las empresas que contaban con m\u00e1s de mil asalariados y que correspond\u00edan, en cualquiera de los a\u00f1os considerados, a menos de 1% del total de las f\u00e1bricas, pasaron de 540 a 921, mientras que el n\u00famero de trabajadores bajo su mando evolucionaba de uno a dos millones; veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s (1955), el n\u00famero de esas empresas era de cerca de 2 100, controlando a 5.5 millones de asalariados; la dimensi\u00f3n media de las empresas manufactureras, que era de 35 trabajadores en 1914, hab\u00eda subido a 40 en 1929 y a 55.4 en 1954. Este proceso de concentraci\u00f3n se acompa\u00f1a de una creciente centralizaci\u00f3n del capital, bastando con se\u00f1alar que las 200 sociedades mayores de Estados Unidos absorb\u00edan, en 1935, el 35% del volumen de negocios de todas las sociedades y, en 1958, el 47%&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup>. &nbsp;En 1968, esa cifra hab\u00eda subido a 66%.<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detentando enormes masas de capital, los monopolios norteamericanos las han volcado al exterior. La inversi\u00f3n directa norteamericana en el exterior ha aumentado en un 12 a un 15 por ciento anualmente; su valor contable era ya de 32 mil millones de d\u00f3lares en 1959, alcanzando 80 mil millones en 1970 (un aumento r\u00e9cord de 22% respecto al a\u00f1o anterior). Sumadas las reinversiones en el exterior y las inversiones en t\u00edtulos, los activos norteamericanos en el extranjero sumaban, en esta \u00faltima fecha, 120 mil millones de d\u00f3lares, generando ventas por 250 mil millones, es decir, cinco veces m\u00e1s que las exportaciones de mercanc\u00edas procedentes de Estados Unidos.<meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se entiende as\u00ed que la producci\u00f3n multinacional en todos los pa\u00edses haya correspondido, en 1968, a la cuarta parte del producto nacional bruto mundial a precios de mercado y que algunas estimaciones prevean que esta cifra ser\u00e1 de 53% en 1998&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>10<\/sup>. El peso del capital norteamericano es incontrastable, correspondiendo a un 61% del total mundial de la inversi\u00f3n directa, en el a\u00f1o considerado.<meta charset=\"utf-8\"><sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>II<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Las exportaciones de capital no constituyen de por s\u00ed un rasgo nuevo, propio del periodo contempor\u00e1neo del capitalismo. Las encontramos desde mediados del siglo pasado, principalmente bajo la forma de las inversiones brit\u00e1nicas de cartera, y m\u00e1s tarde, impulsadas sobre todo por Estados Unidos, bajo la forma de inversiones directas, casi siempre en actividades agr\u00edcolas y extractivas. Lo novedoso, en nuestros d\u00edas, es la escala que han alcanzado las inversiones de capital fuera de su pa\u00eds de origen; la predominancia en ellas de la inversi\u00f3n directa y, m\u00e1s recientemente, el peso de los pr\u00e9stamos y financiamientos; la amplitud del radio geogr\u00e1fico que cubren, y el porcentaje cada vez mayor dedicado a la industria manufacturera (ver Cuadro 1 y Cuadro 2).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_01.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_02.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello ten\u00eda forzosamente que modificar la estructura de las empresas que responden a este rasgo caracter\u00edstico del capitalismo contempor\u00e1neo. Bajo la denominaci\u00f3n gen\u00e9rica de multinacionales (algunos autores consideran m\u00e1s adecuado llamarlas transnacionales) \u2014entendi\u00e9ndose como tales aquellas empresas que tienen 25% o m\u00e1s de su inversi\u00f3n, producci\u00f3n, empleo o ventas en el exterior&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>12<\/sup>\u2014 esas empresas tienen filiales ubicadas en diferentes partes del mundo y cubren los m\u00e1s diversos campos de actividades, pudiendo operar simult\u00e1neamente en la agricultura o la industria extractiva, en la industria manufacturera, el comercio y los servicios. La procedencia nacional del capital se pierde en un intrincado proceso de asociaciones, fusiones y acuerdos, de tal manera que una empresa ubicada en el pa\u00eds A puede hacer una inversi\u00f3n conjunta con otra en el pa\u00eds B y \u00e9sta derivarse hacia el pa\u00eds C, que a su vez la hace rebotar sobre el pa\u00eds A. Encontramos entre ellas a verdaderos gigantes econ\u00f3micos, cuya producci\u00f3n total supera en muchos casos al producto nacional de la mayor\u00eda de los pa\u00edses (ver Cuadro 3).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_03.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las razones que determinan la inversi\u00f3n multinacional, podemos identificar desde luego el factor rentabilidad, es decir, su efecto en la cuota de ganancia de la empresa. Se sabe, por ejemplo, que la tasa de beneficios de las inversiones norteamericanas en el extranjero es aproximadamente el doble de la que obtienen las inversiones internas&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>13<\/sup>. Entre los muchos elementos que trabajan para que ello sea as\u00ed, como la infraestructura de transportes, energ\u00eda, etc\u00e9tera, la existencia de materias primas y otros, y pese a la opini\u00f3n contraria de algunos autores&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>14<\/sup>, influye en este sentido el costo de la mano de obra. Es significativo, en este sentido, tener en cuenta las diferencias salariales entre Estados Unidos, por un lado, y Jap\u00f3n y Europa occidental (en el caso de esta \u00faltima, la tasa salarial ha sido influida en buena medida por la importaci\u00f3n de trabajadores extranjeros), as\u00ed como Am\u00e9rica Latina y otras zonas subdesarrolladas, hacia donde se han dirigido las inversiones norteamericanas (ver Cuadro 4). Igualmente significativo es el factor mercado, una vez que las filiales de las compa\u00f1\u00edas multinacionales tienen en vista, en primer lugar, el mercado interno disponible, as\u00ed como los mercados cercanos; volveremos a este punto, m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_04.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ello, alcanza su plena madurez el mercado capitalista mundial. Como lo dice Granou:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ver desarrollarse una verdadera internacializaci\u00f3n del capital, ser\u00e1 necesario esperar la modificaci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n, que marcar\u00e1 la finalizaci\u00f3n de la etapa de la gran industria. Estas nuevas condiciones de producci\u00f3n iban a desarrollarse a trav\u00e9s de una explotaci\u00f3n&nbsp;<em>directa<\/em>&nbsp;de las desigualdades, o sea, a trav\u00e9s de la tasa de ganancia y por consiguiente de las condiciones sociales de producci\u00f3n entre los distintos pa\u00edses, extendiendo el proceso de producci\u00f3n a diferentes pa\u00edses. A partir de entonces, si un capital dado se halla fraccionado entre distintos pa\u00edses, su valorizaci\u00f3n se realiza, no obstante, directamente a escala mundial, constituyendo as\u00ed un mercado mundial \u2014de capitales y por ende, de mercanc\u00edas\u2014 en el que se ha de confrontar la rentabilidad de los diferentes capitales acumulados. Esta internacionalizaci\u00f3n del mercado permite as\u00ed la realizaci\u00f3n del valor de las mercanc\u00edas directamente a escala mundial, es decir, independientemente de su pa\u00eds de origen y de destino.<meta charset=\"utf-8\"><sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una segunda raz\u00f3n de la expansi\u00f3n de las exportaciones de capital se refiere al fuerte aumento de las industrias de bienes de capital o conexas, como las de material de guerra que ha tenido lugar en Estados Unidos durante el conflicto mundial y en los a\u00f1os inmediatos, y que se ha observado tambi\u00e9n posteriormente en Europa occidental y Jap\u00f3n. El crecimiento de la producci\u00f3n en ramas como la electr\u00f3nica, qu\u00edmica pesada, m\u00e1quinas-herramientas y otras ha determinado la necesidad de invertir en la industria manufacturera de otras \u00e1reas para crear mercado para ella, as\u00ed como primero en los pa\u00edses ya desarrollados de Europa y Jap\u00f3n y luego, aunque en menor escala, en las \u00e1reas subdesarrolladas \u2014transferir hacia all\u00ed parte de la producci\u00f3n misma. Ello explica la constataci\u00f3n de Mandel respecto al hecho de que la producci\u00f3n de bienes industriales tradicionales, como los de la industria textil y sider\u00fargica por ejemplo, crece a un ritmo mucho m\u00e1s r\u00e1pido que las ventas mundiales respectivas; este fen\u00f3meno no se da, o se da en forma mucho m\u00e1s atenuada, respecto a los productos \u201cnuevos\u201d, como los arriba mencionados.<meta charset=\"utf-8\"><sup>16<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es evidente que, en las industrias nuevas, el monto de inversi\u00f3n que exige el capital constante, particularmente el capital fijo, apunta a una elevada composici\u00f3n org\u00e1nica, que amenaza constantemente a la cuota de ganancia. Se entiende, pues, que las grandes empresas busquen diversificar sus actividades hacia campos de inversi\u00f3n con composici\u00f3n org\u00e1nica m\u00e1s baja, como la agricultura o los servicios&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>17<\/sup>. Uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s caracter\u00edsticos y menos estudiados de la acumulaci\u00f3n capitalista contempor\u00e1nea es precisamente el hecho de que<em>&nbsp;el capital busca en forma creciente desplazar el mecanismo de nivelaci\u00f3n de la ganancia desde el \u00e1rea de las relaciones entre las empresas<\/em>, como ocurr\u00eda normalmente en la fase del capitalismo competitivo y todav\u00eda en buena medida en el capitalismo de la preguerra,&nbsp;<em>hacia el \u00e1rea de las relaciones intra-empresas<\/em>, es decir, entre sus distintas filiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello se ve acentuado por la reducci\u00f3n del plazo de amortizaci\u00f3n del capital fijo, como consecuencia de las innovaciones tecnol\u00f3gicas que provoc\u00f3 la guerra mundial y la carrera armamentista posterior, el cual, seg\u00fan Mandel, se habr\u00eda reducido a la mitad, cayendo de ocho a cuatro a\u00f1os. Movidos por el resorte de la plusval\u00eda extraordinaria los monopolios se ven forzados a remplazar el capital fijo antes de que est\u00e9 totalmente amortizado. Su exportaci\u00f3n hacia \u00e1reas de menor desarrollo tecnol\u00f3gico, donde representan todav\u00eda innovaciones y se dispone de una fuerza de trabajo remunerada a niveles m\u00e1s bajos, permite que la amortizaci\u00f3n se complete y mantiene abierto el camino para la renovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica en los centros capitalistas avanzados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario, adem\u00e1s, considerar que el progreso tecnol\u00f3gico no incide s\u00f3lo en la circulaci\u00f3n del capital productivo, sino tambi\u00e9n, y de manera decisiva, en la circulaci\u00f3n del capital dinero. Al acortar la rotaci\u00f3n del ciclo del capital circulante, las innovaciones tecnol\u00f3gicas, y el consiguiente incremento de la productividad, llevan a que una determina a parte del capital desembolsado resulte superflua para el proceso de producci\u00f3n y se desvincule de \u00e9ste, a menos que y hasta que se ampl\u00ede la escala de la producci\u00f3n. Expulsado as\u00ed de la \u00f3rbita del capital productivo, ese capital no dejar\u00e1 sin embargo de perseguir su valorizaci\u00f3n y buscar\u00e1 el retorno a la esfera productiva, a trav\u00e9s del mercado financiero. Es lo que explica la expansi\u00f3n del mercado de dinero, que se manifest\u00f3 en el auge bancario ya mencionado y respondi\u00f3 en buena medida de los flujos de la exportaci\u00f3n de capital. Al rev\u00e9s de lo que generalmente se supone, \u00e9stas no se derivan exclusivamente de la plusval\u00eda generada, sino tambi\u00e9n de la mec\u00e1nica misma de la reproducci\u00f3n del capital, es decir,&nbsp;<em>de la desvinculaci\u00f3n del capital dinero desembolsado por efecto de la simple reducci\u00f3n del periodo de rotaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Observemos que ello introduce un claro elemento de periodizaci\u00f3n en el desarrollo financiero de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Hay que distinguir all\u00ed el aumento de la circulaci\u00f3n financiera que impuls\u00f3 el Estado norteamericano, en el periodo inmediato de la posguerra, respaldado por sus ponderables reservas en divisas, y que adopt\u00f3 incluso en cierto grado la forma de donaciones, y el que se registr\u00f3 en la d\u00e9cada pasada, cuyo motor propulsor fueron los bancos privados y el mismo capital productivo constituido o desarrollado en el periodo anterior. Como veremos, esto tendr\u00e1 incidencia en las relaciones internacionales, llevando a la declinaci\u00f3n de la monopolaridad en el mundo capitalista propia de una \u00e9poca en que la acumulaci\u00f3n de capital a escala mundial se encontraba bajo la \u00e9gida y el impulso de un Estado, y a la emergencia de una&nbsp;<em>integraci\u00f3n jerarquizada<\/em>&nbsp;de los centros de acumulaci\u00f3n&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>18<\/sup>, caracter\u00edstica del periodo en que el capital privado recupera plenamente las riendas de su propio proceso de valorizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quiera que sea, la expansi\u00f3n y aceleraci\u00f3n tanto de la circulaci\u00f3n de capital productivo como de la circulaci\u00f3n del capital dinero han ido configurando una nueva econom\u00eda mundial capitalista, que reposa sobre un esquema de divisi\u00f3n internacional de trabajo distinto al que reg\u00eda antes de la crisis mundial que mencionamos inicialmente. Pas\u00f3 el tiempo del modelo simple centro-periferia, caracterizado por el intercambio de manufacturas por alimentos y materias primas. Nos encontramos ante una realidad econ\u00f3mica en que la industria asume un papel cada vez m\u00e1s decisivo. Esto es cierto aun cuando el capital industrial se ampl\u00eda y fortalece en \u00e1reas extractivas y agr\u00edcolas; lo que es todav\u00eda m\u00e1s, cuando consideramos la extensi\u00f3n y diversificaci\u00f3n a escala mundial de la industria manufacturera. El resultado ha sido un reescalonamiento, una jerarquizaci\u00f3n de los pa\u00edses capitalistas en forma piramidal y, por consiguiente, el surgimiento de centros medianos de acumulaci\u00f3n \u2014que son tambi\u00e9n potencias capitalistas medianas\u2014, lo que nos ha llevado a hablar de la emergencia de un subimperialismo&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>19<\/sup>. Este proceso de diversificaci\u00f3n, que es simult\u00e1neamente un proceso de integraci\u00f3n, sigue ostentando a su cabeza la superpotencia que la crisis mundial hizo surgir: los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>III<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Am\u00e9rica Latina ingres\u00f3 a esta nueva etapa del desarrollo capitalista en condiciones relativamente favorables, si la comparamos con \u00c1frica y la mayor\u00eda de Asia. En el periodo de la crisis mundial de entre guerras, las econom\u00edas latinoamericanas de mayor desarrollo relativo, como Brasil, M\u00e9xico, Argentina, Chile y Uruguay, lograron impulsar proceso de industrializaci\u00f3n, que posteriormente se generalizar\u00eda a Venezuela, Centroam\u00e9rica y dem\u00e1s pa\u00edses. Ello le permiti\u00f3 a Latinoam\u00e9rica aprovechar los cambios que ten\u00edan lugar en la econom\u00eda capitalista internacional para reforzar su industria manufacturera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto se ilustra por el comportamiento de la inversi\u00f3n norteamericana en la zona. Tras la reducci\u00f3n que experiment\u00f3 a ra\u00edz de la crisis de 1929, y que implic\u00f3 que su valor cayera de 3.5 mil millones de d\u00f3lares en aquella fecha para 2.7 mil millones en 1940, la inversi\u00f3n directa norteamericana entra en proceso de recuperaci\u00f3n, superando ya en 1950 ligeramente la cifra de 1929. Pero, ahora, con un signo distinto: mientras, en 1929, la inversi\u00f3n directa norteamericana en la industria manufacturera de Am\u00e9rica Latina no representaba sino el 6.7% del total, en 1950 alcanza ya el 19.1%; este porcentaje ir\u00e1 en aumento, creciendo m\u00e1s r\u00e1pidamente que la inversi\u00f3n total, para representar en 1967 el 32.3% de la misma (ver Cuadro 5). Tres pa\u00edses se llevan m\u00e1s de dos tercios de ella y, en \u00e9stos, la proporci\u00f3n que cabe al sector manufacturero es mucho m\u00e1s elevada que el promedio: 64% para Argentina, 68% para M\u00e9xico y 69% para Brasil, en 1968 seg\u00fan datos de la CEPAL.<sup>20<\/sup><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_05.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Observemos de paso que la periodizaci\u00f3n anteriormente indicada respecto al predominio del capital p\u00fablico y privado en la circulaci\u00f3n financiera tiene validez tambi\u00e9n para la regi\u00f3n, aunque con algunos a\u00f1os de retraso. En efecto, el flujo de capitales p\u00fablicos y privados desde Estados Unidos a Am\u00e9rica Latina \u2014sin considerar la ayuda militar ni tampoco el flujo inverso por concepto de amortizaciones, intereses, remesa de utilidades, pago de regal\u00edas, etc\u00e9tera (lo que arroja un saldo negativo)\u2014 fue de 2.8 mil millones de d\u00f3lares, en la d\u00e9cada de 1960. El capital gubernamental particip\u00f3 all\u00ed con el 51%. Sin embargo, si distinguimos dos subperiodos, 1961-65 y 1966-70, observamos que la participaci\u00f3n del capital privado se elev\u00f3 de 45% en el primero a 68% en el segundo.<meta charset=\"utf-8\"><sup>21<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa penetraci\u00f3n del capital extranjero en la econom\u00eda latinoamericana, y en particular en su sector manufacturero, es presentada por algunos autores como un proceso de internacionalizaci\u00f3n del mercado interno. La expresi\u00f3n se presta a confusi\u00f3n. Aunque sea cierto, entre las d\u00e9cadas de 1920 y 1940, la industria latinoamericana logr\u00f3, en algunos pa\u00edses, un peso importante en el mercado interno \u2014lo que se conoce como primera fase de la industrializaci\u00f3n sustitutiva de importaciones\u2014, el hecho mismo de que se tratara de un proceso de sustituci\u00f3n indica que ello correspond\u00eda a un aumento de la participaci\u00f3n de la producci\u00f3n nacional en un mercado ya constituido, y constituido precisamente con un car\u00e1cter internacionalizado. Lo que caracteriza realmente el periodo de la posguerra es la reconquista de ese mercado por el capital extranjero, pero ya no a trav\u00e9s del comercio, sino m\u00e1s bien de la producci\u00f3n. M\u00e1s que de la internacionalizaci\u00f3n del mercado interno, se trata de la internacionalizaci\u00f3n (y la consiguiente desnacionalizaci\u00f3n) del sistema productivo nacional, es decir, de su integraci\u00f3n a la econom\u00eda capitalista mundial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa integraci\u00f3n productiva se da bajo una forma distinta a la que comenzar\u00e1 a operar desde fines del siglo pasado, mediante los llamados \u201cenclaves\u201d, que consist\u00eda en la simple anexi\u00f3n de \u00e1reas de producci\u00f3n (por lo general extractivas, aunque tambi\u00e9n agr\u00edcolas) a los centros industrializados, quedando esas \u00e1reas sustra\u00eddas a la estructura productiva nacional, a excepci\u00f3n de las transferencias de valor que le hac\u00edan mediante la v\u00eda tributaria y, en menor medida, salarial. Ahora se trata de la vinculaci\u00f3n de capital extranjero a un sector de la estructura productiva nacional, lo que tiene por contrapartida su desnacionalizaci\u00f3n en t\u00e9rminos de propiedad, aunque no su sustracci\u00f3n a la econom\u00eda nacional. Conviene se\u00f1alar que no toda inversi\u00f3n extranjera en la industria reviste ese car\u00e1cter, ya que puede consistir, como ocurr\u00eda en el caso del enclave, en un proceso de anexi\u00f3n econ\u00f3mica; volveremos luego a este punto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siendo innegable el desarrollo del aparato productivo que acarre\u00f3 la inversi\u00f3n extranjera, es necesario examinar m\u00e1s de cerca su efecto en la econom\u00eda latinoamericana. Un primer aspecto a considerar es la acentuaci\u00f3n del proceso de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital de all\u00ed derivada. Como se\u00f1alamos, esto acompa\u00f1a la ampliaci\u00f3n de escala de la acumulaci\u00f3n capitalista, siendo un fen\u00f3meno natural; sin embargo, por las condiciones econ\u00f3micas de los pa\u00edses avanzados, en que son mayores los niveles tecnol\u00f3gicos y de capital m\u00ednimo exigido para la puesta en marcha de la producci\u00f3n, la inversi\u00f3n extranjera, al incidir en una econom\u00eda m\u00e1s atrasada, provoca de golpe una fuerte concentraci\u00f3n del capital y conduce prontamente a la centralizaci\u00f3n. En Brasil, una muestra de las mayores empresas industriales mostr\u00f3 que el 44.4% de las empresas extranjeras que all\u00ed operan ocupan m\u00e1s de 500 personas, porcentaje que, cuando referido a las empresas nacionales, desciende al 13.5%. Por otra parte, de las 1 325 filiales extranjeras en Latinoam\u00e9rica, s\u00f3lo el 48.2% son nuevas empresas; el 35.8% son empresas adquiridas y parte del 8% restante resulta de fusiones, ambos casos siendo expresi\u00f3n de la centralizaci\u00f3n del capital.<meta charset=\"utf-8\"><sup>22<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una forma usual, y que gana prestigio creciente entre las multinacionales, es la asociaci\u00f3n con empresas locales. Levinson se\u00f1ala al respecto que, a hace dos d\u00e9cadas, casi el 75% de las filiales norteamericanas en el exterior eran de propiedad integral, pero que, actualmente, la proporci\u00f3n es s\u00f3lo de 40% y tiende a disminuir&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>23<\/sup>. Son muchos tambi\u00e9n los casos en que la propiedad de la empresa es nacional, pero \u00e9sta se encuentra ligada a grupos multinacionales por lazos financieros y tecnol\u00f3gicos. Todo ello ha hecho cristalizar en latinoam\u00e9rica un estrato de grandes empresas, es decir, un gran capital, cuya superioridad sobre el resto de la clase capitalista es abrumadora. Chile, que no estaba sin embargo, entre los pa\u00edses en que el capital extranjero hubiera penetrado m\u00e1s a nivel de la industria manufacturera, mostraba en 1968 el espect\u00e1culo de un conjunto de grandes empresas que, representando el 3% del sector, controlaban el 44% de la ocupaci\u00f3n, el 58% del capital y el 52% de la plusval\u00eda generada en la industria; otros datos indican, para la misma fecha, que menos del 4% de las grandes empresas industriales participaban con un 49% en las ventas totales generadas por el sector manufacturero.<meta charset=\"utf-8\"><sup>24<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llevada en estos t\u00e9rminos, la industrializaci\u00f3n latinoamericana ha tenido una repercusi\u00f3n desfavorable en la creaci\u00f3n de empleos. Se ha asistido a un doble proceso: por un lado, las formas de tenencia de la tierra y la introducci\u00f3n de innovaciones tecnol\u00f3gicas en el agro, as\u00ed como las expectativas de empleo y salario provocadas por la industria manufacturera, han generado fuertes movimientos de migraciones internas y un proceso acelerado de urbanizaci\u00f3n. Por otra parte, en buena medida por la elevaci\u00f3n del nivel tecnol\u00f3gico, aunque tambi\u00e9n por limitaciones de la tasa de inversi\u00f3n, la masa trabajadora se ha enfrentado a crecientes dificultades para encontrar trabajo. Venezuela, que ingresa a una fase de febril industrializaci\u00f3n en la posguerra, ilustra bien el fen\u00f3meno: entre 1950-59, la fuerza de trabajo crece en 684 mil personas que buscan empleo, lo cual da una oferta promedio de 67 mil personas por a\u00f1o; sin embargo, el porcentaje de desocupaci\u00f3n respecto a la fuerza de trabajo pr\u00e1cticamente se dobla, en la d\u00e9cada considerada, pasando de 6.2% en 1959 a 13.7% en 1960 <meta charset=\"utf-8\"><sup>25<\/sup>. Con mayor o menor intensidad, el fen\u00f3meno se repite en toda Am\u00e9rica Latina y se agrava con el subempleo, o desempleo disfrazado, el cual ha sido estimado, para las zonas urbanas, por la OIT, en cerca de 30 a 40% de la fuerza de trabajo. Las estimaciones para el campo son a\u00fan menos precisas y confiables, pero las mismas migraciones hacia los centros urbanos bastar\u00edan ya para indicar la magnitud de la sobrepoblaci\u00f3n latente que all\u00ed se encuentra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presi\u00f3n de ese inmenso ej\u00e9rcito industrial de reserva constituye, sin duda, uno de los factores que presionan sobre el nivel de salarios en la regi\u00f3n. Es significativo observar que la participaci\u00f3n de los sueldos y salarios de los operarios en el valor agregado del sector manufacturero es, en Brasil, la mitad de lo que representa en Estados Unidos e Inglaterra (ver Cuadro 6). Por otra parte, el n\u00famero de trabajadores, en todos los sectores, que ganan hasta un salario m\u00ednimo, en Brasil, ha ido en aumento en los \u00faltimos a\u00f1os (ver Cuadro 7); el aspecto positivo que el fen\u00f3meno puede ocultar \u2014la elevaci\u00f3n de la remuneraci\u00f3n en el estado artesanal y de la peque\u00f1a industria hasta el nivel del salario m\u00ednimo y la destrucci\u00f3n de formas mixtas de pago en el campo\u2014 se ve neutralizado cuando consideramos el descenso del salario m\u00ednimo, en t\u00e9rminos reales (ver Cuadro 8).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_06.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_07.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_08.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que considerar, finalmente, el impacto del capital extranjero sobre la estructura industrial. Se\u00f1alamos ya que, en Estados Unidos y luego en los dem\u00e1s pa\u00edses avanzados, se han desarrollado nuevas ramas de producci\u00f3n, que responden en buena medida por el desarrollo de las exportaciones de capital. Aunque muchos de los productos que de all\u00ed se deriven, de manera directa o indirecta, resulten francamente suntuarios en las condiciones de Am\u00e9rica Latina&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>26<\/sup>, ha sido en funci\u00f3n de ellos que, por conveniencia del capital extranjero, se alter\u00f3 la estructura productiva. El caso de Brasil es significativo. En 1950, las ramas textiles y de alimentos respond\u00edan por el 50% del valor total de la producci\u00f3n; en 1960, esta proporci\u00f3n baja al 36.24% mientras se eleva la participaci\u00f3n de la rama material de transporte de 2.28% al 6.7%, de la industria qu\u00edmica del 5.13% al 8.85% y de la metal\u00fargica del 7.51% al 10.4%; en 1970, las ramas textiles y de alimentos contribu\u00edan con s\u00f3lo un 29.49% del total, mientras las otras tres sub\u00edan al 8.2%, al 10.89% y al 12.47%, respectivamente&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>27<\/sup>. Aunque esto aparezca, en abstracto, como natural y bueno, hay que tener presente, para tomar un solo ejemplo, que la rama material de transporte se encuentra fuertemente influida por la industria automotriz, que produce prioritariamente autos de paseo y que se ha constituido en el eje de la expansi\u00f3n econ\u00f3mica brasile\u00f1a de los \u00faltimos a\u00f1os, ubic\u00e1ndose en el noveno puesto de la producci\u00f3n mundial e induciendo en forma directa el desarrollo de la producci\u00f3n metal\u00fargica, qu\u00edmica, etc\u00e9tera. Los datos para Chile indican, a su vez, que, entre 1960 y 1967, mientras la rama material de transporte crec\u00eda a un promedio anual de 16.7%, la rama vestuario y calzado ten\u00eda un promedio anual de crecimiento de s\u00f3lo 1.4%, inferior a la tasa de crecimiento demogr\u00e1fico.<meta charset=\"utf-8\"><sup>28<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es natural que, en estas circunstancias, el desarrollo industrial latinoamericano tendiera a apoyarse en la expansi\u00f3n del mercado constituido por los grupos de ingresos altos y medianos, divorci\u00e1ndose por tanto de las necesidades de consumo de las masas. La extremada concentraci\u00f3n del ingreso que rige en la regi\u00f3n es la contrapartida necesaria de la estratificaci\u00f3n que se ha ido verificando a nivel del aparato productivo. Esto hizo, adem\u00e1s, indispensable la intervenci\u00f3n directa del Estado, que no s\u00f3lo act\u00faa como creador de demanda, sino que suprime obst\u00e1culos a la realizaci\u00f3n de la producci\u00f3n e incluso la incentiva artificialmente, absorbiendo parte de los costos&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>29<\/sup>. Con todo, la industria latinoamericana es incapaz de satisfacerse con el mercado interno y cuento con limitaciones estructurales para proceder a ampliarlo en forma acelerada. Se le impone, pues, abrirse al exterior, lo que ha convertido la exportaci\u00f3n de manufacturas en la consigna m\u00e1s sentida del gran capital extranjero y nacional en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>IV<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Tr\u00e1tase de un fen\u00f3meno reciente, que s\u00f3lo gana importancia a partir de la segunda mitad de la d\u00e9cada pasada. En efecto, algunos estudios se\u00f1alan que, hacia 1965, las empresas extranjeras ubicadas en Latinoam\u00e9rica destinaban el 93% de su producci\u00f3n a las ventas locales, quedando s\u00f3lo un remanente de 7% para la exportaci\u00f3n; la proporci\u00f3n se hab\u00eda mantenido&nbsp;<em>grosso modo<\/em>&nbsp;en estos t\u00e9rminos, desde 1957&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>30<\/sup>. Ello concuerda con la situaci\u00f3n del pa\u00eds donde el cambio de tendencia ha sido m\u00e1s acentuado: Brasil; en 1964, sus exportaciones de manufacturas sumaban menos de 100 millones de d\u00f3lares y no representaban sino un 7% del total de sus exportaciones.<meta charset=\"utf-8\"><sup>31<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde entonces, para Brasil, las cosas han cambiado sustancialmente. En 1972, sus exportaciones de manufacturas alcanzaban ya a los mil millones de d\u00f3lares, lo equivalente a la cuarta parte de sus exportaciones totales (ver Cuadro 9); se han registrado casos como el de Mozambique, hacia el cual las exportaciones brasile\u00f1as de manufacturas se multiplicaron por m\u00e1s de diez en tres a\u00f1os, pasando, entre 1968 y 1970, de 92 a 968 mil d\u00f3lares. El papel desempe\u00f1ado all\u00ed por las filiales de los grupos multinacionales ha sido relevante. En 1967, una de cada cuatro empresas extranjeras en Brasil exportaba manufacturas; la relaci\u00f3n aument\u00f3 de una para tres en 1969. En este \u00faltimo a\u00f1o, las exportaciones de manufacturas provenientes de empresas extranjeras alcanz\u00f3 el 43% de las exportaciones totales del sector; en las ramas de maquinaria y veh\u00edculos, esa participaci\u00f3n fue del 75%&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>32<\/sup>. Con menos intensidad, el fen\u00f3meno se presenta tambi\u00e9n en otros pa\u00edses de grado de desarrollo relativo similar, como M\u00e9xico y Argentina, pero tambi\u00e9n en pa\u00edses de menor desarrollo, como El Salvador.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_09.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se tiende muchas veces a confundir la exportaci\u00f3n de manufacturas con el concepto de subimperialismo. Desde luego, \u00e9ste implica la exportaci\u00f3n de manufacturas, as\u00ed como la lucha por mercados se encuentra tambi\u00e9n presente en el concepto de imperialismo. Sin embargo, el modo mismo mediante el cual se realiza la exportaci\u00f3n de manufacturas, o sea la forma que asume el fen\u00f3meno, se\u00f1ala ya diferencias, que apuntan al hecho de que no basta exportar manufacturas para ser un pa\u00eds subimperialista. Es significativo observar que una de las formas de exportaci\u00f3n de manufacturas que se registra en M\u00e9xico y que predomina en Filipinas, Corea del Sur, Hong Kong \u2014la de las maquiladoras, mediante la cual plantas ubicadas en territorio nacional terminan o ensamblan partes y componentes recibidos desde plantas extranjeras y los devuelven a \u00e9stas para el proceso final\u2014 est\u00e1 lejos de generar tendencias subimperialistas, en la medida en que no se presenta para el pa\u00eds donde opera la industria de maquila la necesidad de bregar por la conquista de mercados. La caracter\u00edstica esencial de la maquila es la de ser una fase del proceso de producci\u00f3n referida al ciclo de reproducci\u00f3n de un capital individual, que se realiza en un \u00e1mbito nacional ajeno a aqu\u00e9l en el que dicho ciclo tiene lugar. Esto implica que \u2014como pasaba en la antigua econom\u00eda de enclave\u2014 un determinado factor de producci\u00f3n (en este caso, la fuerza de trabajo) es sustra\u00eddo a la econom\u00eda dependiente e incorporado a la acumulaci\u00f3n capitalista de la econom\u00eda imperialista, configurando pues un caso de&nbsp;<em>anexi\u00f3n econ\u00f3mica<\/em>. La raz\u00f3n por la cual hay que diferenciar esta situaci\u00f3n de la que da lugar al subimperialismo se entender\u00e1 mejor cuando analicemos la incidencia de lo nacional en el proceso de internacionalizaci\u00f3n del capital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos autores cuestionan tambi\u00e9n la significaci\u00f3n de las exportaciones de manufacturas desde el punto de vista de las necesidades de realizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. Ese cuestionamiento suele hacerse tanto sosteniendo la inexistencia de problemas de realizaci\u00f3n para la producci\u00f3n capitalista en general, y la brasile\u00f1a en particular&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>33<\/sup>, como \u2014para los que no niegan las dificultades que generan para la expansi\u00f3n del mercado interno en Brasil la superexplotaci\u00f3n del trabajo y la distribuci\u00f3n regresiva del ingreso\u2014 poniendo el \u00e9nfasis en la demanda generada por las capas medias y el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto a la primera objeci\u00f3n, hemos se\u00f1alado ya, en otra ocasi\u00f3n, que quienes sostienen la imposibilidad de problemas de realizaci\u00f3n en el sistema capitalista no hacen sino confundir burdamente a Marx con Say. Cuando Marx demuestra, en el libro II de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, c\u00f3mo la producci\u00f3n se resuelve en la realizaci\u00f3n, se sit\u00faa al m\u00e1s alto nivel de abstracci\u00f3n y trata simplemente de determinar las leyes que rigen la reproducci\u00f3n y la circulaci\u00f3n del capital en su conjunto. No pretende en lo m\u00e1s m\u00ednimo derivar de all\u00ed \u2014esto lo deja a los apologistas burgueses\u2014 la inexistencia de problemas de realizaci\u00f3n en el sistema y, bien al contrario, da varias indicaciones respecto a ellos, a lo largo de su obra. Es Lenin quien corta de manera m\u00e1s tajante la discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n de la realizaci\u00f3n \u2014escribe\u2014 es un problema abstracto, vinculado con la teor\u00eda del capitalismo en general. Que tomemos un solo pa\u00eds o el mundo entero, las leyes fundamentales de la realizaci\u00f3n descubiertas por Marx son siempre las mismas. El problema del comercio exterior o del mercado exterior es un problema hist\u00f3rico, un problema de las condiciones concretas del desarrollo del capitalismo en tal o cual pa\u00eds, en tal o cual \u00e9poca. [Tras indicar que] todas las otras leyes del capitalismo descubiertas por Marx representan [&#8230;] \u00fanicamente un ideal del capitalismo, pero nunca su realidad. [Lenin prosigue:] De esta teor\u00eda [de la realizaci\u00f3n, RMM] se deduce que,&nbsp;<em>aun<\/em>&nbsp;cuando la reproducci\u00f3n y la circulaci\u00f3n del conjunto del capital fuesen uniformes y proporcionales, no podr\u00e1 evitarse la contradicci\u00f3n entre el aumento de la producci\u00f3n y los l\u00edmites restringidos del consumo. [Y concluye:]&nbsp;<em>Adem\u00e1s<\/em>, el proceso de realizaci\u00f3n no se desenvuelve en la realidad seg\u00fan una proporci\u00f3n idealmente uniforme, sino s\u00f3lo a trav\u00e9s de dificultades, de \u201cfluctuaciones\u201d, de \u201ccrisis\u201d, etc\u00e9tera.<meta charset=\"utf-8\"><sup>34<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El intentar contraponer la salida al exterior con la demanda que crean las capas medias o el Estado \u2014directamente, como comprador e, indirectamente, mediante sus gastos productivos e improductivos\u2014 resulta tambi\u00e9n est\u00e9ril. En trabajos anteriores<sup> <\/sup><meta charset=\"utf-8\"><sup>35<\/sup>&nbsp;, no s\u00f3lo hab\u00edamos ya subrayado la importancia de esos dos tipos de demanda en el esquema de realizaci\u00f3n subimperialista, sino que indicamos tambi\u00e9n&nbsp;<em>sus l\u00edmites<\/em>. Pero, aunque no adelanten mucho respecto a lo que ya se sab\u00eda, hay tesis derivadas de esa contraposici\u00f3n que pueden resultar da\u00f1inas, llevando agua al molino de los que, desde una u otra posici\u00f3n, ideologizan al sistema capitalista brasile\u00f1o. Es lo que ocurre con la llamada \u201ctercera demanda\u201d, a que recurre Salama&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>36<\/sup>, siguiendo las huellas de algunos autores brasile\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que Salama afirma que esa \u201ctercera demanda\u201d se deriva de una redistribuci\u00f3n del ingreso \u201cen detrimento de la clase obrera\u201d (prefiriendo situarse en el plano de la distribuci\u00f3n y no de la formaci\u00f3n del ingreso, con lo que elude la cuesti\u00f3n de la superexplotaci\u00f3n del trabajo). Sin embargo, la expresi\u00f3n misma \u201ctercera demanda\u201d confunde, en la medida en que oscurece el hecho de que el consumo individual, en una econom\u00eda capitalista, s\u00f3lo puede generarse de dos fuentes: el salario y la plusval\u00eda, entendi\u00e9ndose aqu\u00ed al salario como la remuneraci\u00f3n por excelencia de la clase obrera. Adem\u00e1s, da la base para negar (m\u00e1s bien, la expresi\u00f3n parece haber sido forjada&nbsp;<em>ex profeso<\/em>&nbsp;para esto) la escisi\u00f3n en la esfera de la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas entre el consumo de la clase obrera y el que surge de la plusval\u00eda no acumulada&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>37<\/sup>. Es as\u00ed como, tras indicar que su \u201ctercera demanda\u201d incluye a los grupos medios y sectores de la clase obrera (los \u201ctrabajadores m\u00e1s calificados\u201d), Salama afirma que \u201cla recomposici\u00f3n del empleo industrial permite&nbsp;<em>as\u00ed atenuar la incomunicaci\u00f3n que existe entre las dos esferas de consumo<\/em>\u201d, para concluir que \u201c<em>es falso<\/em>&nbsp;querer realizar una incomunicaci\u00f3n absoluta entre los dos mercados&#8230;\u201d (las cursivas son de Salama).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hagamos a un lado los dos mercados, que acaban siendo tres, y la incomunicaci\u00f3n entre ellos, que existe y no existe, para se\u00f1alar que, a un cierto nivel de abstracci\u00f3n, es necesario determinar con precisi\u00f3n los factores que originan los fen\u00f3menos econ\u00f3micos; ello es lo que autoriza a los autores marxistas a hablar de \u201cbienes salario\u201d, aunque sea evidente que, obrero o burgu\u00e9s, todos los consumen. Si la demanda suntuaria es sostenida fundamentalmente por la clase capitalista y por la peque\u00f1a burgues\u00eda media y alta, es a ellas que tal demanda debe atribuirse, y no a aquel contingente de obreros \u2014mayor o menor, seg\u00fan la fase del ciclo\u2014 que pueda tener acceso a la misma.<meta charset=\"utf-8\"><sup>38<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tomemos un ejemplo referido a Brasil. Datos oficiales para el personal de diez ramas de la industria de S\u00e3o Paulo indican que, en 1969, el 94.29% estaba constituido por trabajadores no especializados, que percib\u00edan menos de dos salarios m\u00ednimos (se\u00f1alamos ya el deterioro sufrido por el salario m\u00ednimo), y que los de nivel superior (donde se inclu\u00edan, por lo dem\u00e1s, hasta los gerentes) no llegaban al 1% del total, percibiendo casi 15 veces el salario m\u00ednimo (ver Cuadro 10). Es este peque\u00f1o porcentaje (cerca de 7 500 personas sobre m\u00e1s de un mill\u00f3n) el que puede asimilarse a la demanda correspondiente a la esfera alta de la circulaci\u00f3n, de manera permanente; la proporci\u00f3n del estrato medio capaz de acceder parcialmente a la misma var\u00eda seg\u00fan la fase del ciclo, como ya indicamos; sin embargo, teniendo en vista que el nivel medio de consumo es bajo y el hecho de que, en promedio, las remuneraciones de ese estrato son apenas 2.6 veces mayores que la remuneraci\u00f3n media total, no es aventurado suponer que en las condiciones concretas de Brasil, esa proporci\u00f3n, a\u00fan en fase de prosperidad, como 1969, tiende a ser muy peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_10.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00eda otros aspectos a considerar en los planteamientos de Salama, que no vienen aqu\u00ed al caso&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>39<\/sup>. Pero es preferible, para verificar la validez del argumento que niega al capitalismo brasile\u00f1o la necesidad de recurrir al mercado externo para expandir y realizar su producci\u00f3n, tomar el caso significativo de una rama productora de bienes de consumo corriente: la de vestuario y calzado. T\u00edpica rama tradicional, de crecimiento vegetativo, aun considerando como a\u00f1o base a un a\u00f1o de crisis, 1965, el \u00edndice de producci\u00f3n no va m\u00e1s all\u00e1 de 112.9 en 1970, registr\u00e1ndose el caso de 1969 \u2014ya en plena prosperidad\u2014 en que cay\u00f3 a 95.7&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>40<\/sup>. Y, sin embargo, ese modesto crecimiento&nbsp;<em>no va referido al mercado interno<\/em>. Aprovechando los incentivos a la exportaci\u00f3n (ver Cuadro 11), los fabricantes se lanzan al mercado externo (fundamentalmente el norteamericano). De 2.6 millones de d\u00f3lares,&nbsp;<em>que ya exportaban en 1969<\/em>, pasan a 11.3 en 1970, a 43.2 en 1971 y a 88.9 millones de d\u00f3lares en 1972, saltando del discreto 18o. lugar que ocupaban en la pauta de exportaci\u00f3n de manufacturas, en 1967, al 5o. lugar, en el \u00faltimo a\u00f1o considerado. Observemos de paso que, sobre las diez ramas industriales de S\u00e3o Paulo mencionadas arriba, para 1969, es la de vestuario y calzado la que presentaba remuneraciones m\u00e1s bajas, ocupando el \u00faltimo lugar de la escala, con un salario medio igual a 1.5 veces el salario m\u00ednimo e inferior, por tanto, al promedio total (2.2 veces el salario m\u00ednimo)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>41<\/sup>. Recientemente, ante las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos, los exportadores de calzado han presionado al gobierno brasile\u00f1o para que les otorgue mayores facilidades para exportar, afirmando: \u201cEl mercado interno no tendr\u00eda condiciones para absorber m\u00e1s que 30 o 40% de toda la producci\u00f3n nacional que es destinada al mercado externo.\u201d<meta charset=\"utf-8\"><sup>42<\/sup><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_11.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>V<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Hemos definido, en otra oportunidad, al subimperialismo como la forma que asume la econom\u00eda dependiente al llegar a la etapa de los monopolios y el capital financiero. El subimperialismo implica dos componentes b\u00e1sicos: por un lado, una composici\u00f3n org\u00e1nica media en la escala mundial de los aparatos productivos nacionales y, por otro lado, el ejercicio de una pol\u00edtica expansionista relativamente aut\u00f3noma, que no s\u00f3lo se acompa\u00f1a de una mayor integraci\u00f3n al sistema productivo imperialista sino que se mantiene en el marco de la hegemon\u00eda ejercida por el imperialismo a escala internacional. Planteado en estos t\u00e9rminos, nos parece que, independientemente de los esfuerzos de Argentina y otros pa\u00edses por acceder a un rango subimperialista, s\u00f3lo Brasil expresa plenamente, en Latinoam\u00e9rica, un fen\u00f3meno de esta naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A falta de datos m\u00e1s precisos, la composici\u00f3n org\u00e1nica de capital de una naci\u00f3n puede inferirse de la participaci\u00f3n de su producto manufacturero en el producto interno bruto. C\u00e1lculos de la UNCTAD, para mediados de la d\u00e9cada pasada, referentes a 92 pa\u00edses subdesarrollados, muestran que, excluy\u00e9ndose naturalmente Yugoslavia (por lo dem\u00e1s, el \u00fanico pa\u00eds socialista contemplado), as\u00ed como Filipinas (dado el predominio all\u00ed de la industria de maquila), s\u00f3lo seis pa\u00edses presentaban, bajo este aspecto, un \u00edndice de participaci\u00f3n igual o superior a 25%. Entre ellos, los tres pa\u00edses latinoamericanos de mayor desarrollo relativo, respecto a los cuales se han registrado \u2014desde el punto de vista estrictamente econ\u00f3mico\u2014 rasgos subimperialistas: Brasil, Argentina y M\u00e9xico. Ir\u00e1n constituye, junto con Brasil, un caso t\u00edpico de subimperialismo; algo similar podr\u00eda decirse de Israel. Espa\u00f1a, por factores hist\u00f3ricos y su misma ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, goza de una situaci\u00f3n muy particular, para ser comparada con los dem\u00e1s (ver Cuadro 12).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/052_acumulacion_mundial_subimperialismo_12.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El subimperialismo brasile\u00f1o no es s\u00f3lo la expresi\u00f3n de un fen\u00f3meno econ\u00f3mico. Resulta en una amplia medida del proceso mismo de la lucha de clases en el pa\u00eds y del proyecto pol\u00edtico, definido por el equipo tecnocr\u00e1tico-militar que asume el poder en 1964, aunados a condiciones coyunturales en la econom\u00eda y la pol\u00edtica mundiales. Las condiciones pol\u00edticas se relacionan con la respuesta del imperialismo al paso de la monopolaridad a la integraci\u00f3n jerarquizada, que ya mencionamos, y m\u00e1s espec\u00edficamente su reacci\u00f3n ante la revoluci\u00f3n cubana y el ascenso de masas registrado en Am\u00e9rica Latina en la d\u00e9cada pasada; no nos detendremos ahora a analizar estas cuestiones. Las condiciones econ\u00f3micas se relacionan con la expansi\u00f3n del capitalismo mundial en los a\u00f1os sesenta y su particular expresi\u00f3n: el&nbsp;<em>boom<\/em>&nbsp;financiero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1alamos que el&nbsp;<em>boom<\/em>&nbsp;empieza a mediados de la d\u00e9cada pasada, pero en un principio esto afect\u00f3 poco a los pa\u00edses subdesarrollados. Es a partir de 1970 que el flujo de capitales privados, en particular de euromonedas, se desplaz\u00f3 hacia \u00e9stos. Brasil se puso en la primera fila, entre sus receptores, en el momento mismo en que el mercado de euromonedas doblaba, en menos de cuatro a\u00f1os, sus disponibilidades: de 45 mil millones de d\u00f3lares, en 1969, a 82 mil millones, en la mitad de 1972.<meta charset=\"utf-8\"><sup>43<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estructura institucional y jur\u00eddica brasile\u00f1a para atraerse el flujo de dinero hab\u00eda empezado a armarse desde que asumiera el r\u00e9gimen militar. En 1965, se ampli\u00f3 el r\u00e9gimen proporcionado al capital extranjero, mediante la modificaci\u00f3n de la Ley No. 4131, de 1962, que le proporcionaba ya condiciones bastante ventajosas, y se abri\u00f3 la puerta para la contrataci\u00f3n de pr\u00e9stamos en dinero entre empresas extranjeras y locales. A partir de 1967, nuevas medidas facultaron a los bancos comerciales y de inversi\u00f3n tomar y repasar a empresas en el pa\u00eds cr\u00e9ditos para financiar su capital fijo y de giro. Surge entonces un verdadero mercado de capitales en el pa\u00eds.<meta charset=\"utf-8\"><sup>44<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras se expand\u00eda el cr\u00e9dito bancario al sector privado, as\u00ed como el extrabancario, asegurado por las compa\u00f1\u00edas de financiamiento e inversi\u00f3n&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>45<\/sup>, el capital extranjero aflu\u00eda en masa. Los cr\u00e9ditos gubernamentales o de instituciones internacionales, aunque aumentando en volumen, perdieron relativamente importancia ante el capital privado. Entre 1966 y 1970, su participaci\u00f3n hab\u00eda sido de 26.3% en el financiamiento externo, pero \u00e9sta baj\u00f3 para 15.6% en 1971 y 9.2% en 1972. Mientras tanto, la inversi\u00f3n extranjera a mediano y largo plazo, que sumara 1 028 millones de d\u00f3lares en 1966-70, crec\u00eda en progresi\u00f3n geom\u00e9trica: 2 319 millones en 1971 y 4 788 millones de d\u00f3lares en 1972; el \u00edtem que presenta un aumento m\u00e1s espectacular fue el de los pr\u00e9stamos y financiamientos en moneda, que pasaron de 479 a 1 379 y a 3 485 millones de d\u00f3lares en los periodos se\u00f1alados. Al rev\u00e9s de los cr\u00e9ditos externos oficiales, encauzados hacia las inversiones en infraestructura e industrias b\u00e1sicas, la casi totalidad (el 82.3% del total del rubro) del capital privado se dirigi\u00f3 a la industria manufacturera, particularmente a las ramas mec\u00e1nica, material el\u00e9ctrico y comunicaciones, material de transporte, qu\u00edmica, hule, farmac\u00e9utica y metal\u00fargica.<meta charset=\"utf-8\"><sup>46<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se entiende, pues, la necesidad de asegurar la plena circulaci\u00f3n del capital as\u00ed invertido, es decir, de abrir camino a su realizaci\u00f3n. Se\u00f1alamos ya que el Estado intervino activamente en este sentido, creando o subsidiando la demanda (interna y externa) para a la producci\u00f3n. Se ocup\u00f3, tambi\u00e9n, de asegurar campos de inversi\u00f3n en el exterior, mediante operaciones de las empresas estatales, cr\u00e9ditos intergubernamentales o garant\u00edas a operaciones privadas en pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y \u00c1frica. Lanzado en la \u00f3rbita del capital financiero internacional, el capitalismo brasile\u00f1o har\u00eda todo por atraerse el flujo monetario, aunque no fuera capaz de asimilarlo \u00edntegramente en tanto que capital productivo y debiera reintegrarlo al movimiento internacional de capitales. Con ello, a su estilo dependiente y subordinado, Brasil entrar\u00eda en la etapa de exportaci\u00f3n de capital&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>47<\/sup>, as\u00ed como a la rapi\u00f1a de materias primas y fuentes de energ\u00eda en el exterior, como el petr\u00f3leo, el hierro, el gas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es natural que, sobre la base de esa din\u00e1mica econ\u00f3mica, Brasil ponga en pr\u00e1ctica una pol\u00edtica de potencia. Pero reducir el subimperialismo a esta dimensi\u00f3n y pretender remplazar el concepto mismo de subimperialismo por el de subpotencia<a>&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>48<\/sup><\/a>&nbsp;no hace sino empobrecer la realidad compleja que tenemos ante nuestros ojos y no permite entender el papel que desempe\u00f1a hoy d\u00eda Brasil en el plano internacional. El subimperialismo brasile\u00f1o implica una pol\u00edtica de subpotencia; pero la pol\u00edtica de subpotencia que practica Brasil no nos da la clave de la etapa subimperialista en que \u00e9ste ha entrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el recurso a esa categor\u00eda de an\u00e1lisis internacional nos remite a un hecho que se pierde frecuentemente de vista, en los an\u00e1lisis econ\u00f3micos: el de que el proceso de internacionalizaci\u00f3n del capital no implica ni mucho menos la p\u00e9rdida de vigencia ni conduce a la desaparici\u00f3n progresiva de los Estados nacionales. Esto es as\u00ed, antes que nada, porque la internacionalizaci\u00f3n del capital \u2014base objetiva de la integraci\u00f3n de los sistemas productivos\u2014 no constituye un proceso un\u00edvoco y uniforme, exento de contradicciones. Suponer lo contrario llev\u00f3, en el pasado, a tesis err\u00f3neas como la del superimperialismo, que Lenin y Bujarin combatieron con vigor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bujarin, en particular, enfatiz\u00f3 el hecho de que la internacionalizaci\u00f3n del capital no puede considerarse independientemente de su&nbsp;<em>nacionalizaci\u00f3n<\/em>, estableciendo precisamente sobre esa contradicci\u00f3n la estructura de las dos primeras partes de su estudio cl\u00e1sico sobre el tema&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>49<\/sup>. El juego dial\u00e9ctico del proceso de internacionalizaci\u00f3n-nacionalizaci\u00f3n es puesto por \u00e9l de manifiesto, al escribir:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceso de organizaci\u00f3n [del sistema de producci\u00f3n mundial]&#8230; tiende a salir del marco nacional; pero entonces aparecen dificultades mucho m\u00e1s serias. En primer lugar, es bastante m\u00e1s f\u00e1cil vencer la concurrencia en el terreno nacional que en el mundial (las ententes internacionales se forman generalmente sobre la base de monopolios nacionales ya constituidos); en segundo, la diferencia de estructura econ\u00f3mica y, por consiguiente, de gastos de producci\u00f3n vuelve onerosas las ententes para los grupos nacionales avanzados, y&nbsp;<em>en tercero, la aglomeraci\u00f3n con el Estado y sus fronteras constituye por s\u00ed misma un monopolio cada vez mayor, que asegura provechos suplementarios<\/em>.<meta charset=\"utf-8\"><sup>50<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Bujarin, ese proceso implicaba que la internacionalizaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica tuviera como contrapartida \u201cla tendencia a la formaci\u00f3n de grupos nacionales estrechamente cohesionados, armados hasta los dientes y listos a todo momento a lanzarse unos sobre otros\u201d, en virtud de la supeditaci\u00f3n o absorci\u00f3n de los Estados m\u00e1s d\u00e9biles o atrasados a los centros imperialistas&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>51<\/sup>. El periodo de la historia mundial que llev\u00f3 a la guerra de 1939 confirm\u00f3 lo correcto de esa previsi\u00f3n, as\u00ed como la nueva etapa que se abri\u00f3 al terminar el conflicto, que revisamos brevemente al comienzo de este trabajo, mostr\u00f3 cu\u00e1n poderosa es la tendencia integradora del capitalismo contempor\u00e1neo. Pero, al acarrear un mayor desarrollo capitalista en las zonas subordinadas, como Am\u00e9rica Latina, la integraci\u00f3n hizo que se manifestaran tambi\u00e9n en ellas con mayor fuerza sus contratendencias, en particular la que trabaja en el sentido de reforzar a los Estados nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al hablar de contratendencias, no debemos ser llevados a error. El reforzamiento del Estado nacional en los pa\u00edses dependientes act\u00faa, de hecho, como uno de los elementos que, de manera contradictoria, aseguran el desarrollo de la integraci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n. Desde el punto de vista econ\u00f3mico, el capital exportado por los pa\u00edses imperialistas a las zonas dependientes exige all\u00ed del Estado nacional una capacidad creciente en materia de obras de infraestructura, defensa del mercado interno, negociaciones financieras y comerciales con el exterior, financiamiento interno y creaci\u00f3n de condiciones pol\u00edticas (en particular en el terreno laboral) favorables a la inversi\u00f3n extranjera. Si la exportaci\u00f3n de capital desde la naci\u00f3n imperialista marca el momento en que se expresa en forma pura la tendencia del capital a internacionalizarse, su conversi\u00f3n en capital productivo en el marco de una econom\u00eda nacional determinada representa el de su negaci\u00f3n, al pasar a depender ese capital de la capacidad de esta econom\u00eda \u2014y por ende del Estado que la rige\u2014 para garantizar su reproducci\u00f3n. La excepci\u00f3n (una vez que los enclaves de producci\u00f3n de materias primas est\u00e1n dejando de serla, como lo muestra el caso del petr\u00f3leo, en el que se ha acentuado el papel de los Estados nacionales dependientes en la reproducci\u00f3n del capital) la constituye el capital que opera en la industria de maquila, el cual no se integra efectivamente a la econom\u00eda nacional en que se encuentra, sino que sigue incorporado directamente al capital matriz, con sede en la econom\u00eda imperialista. El hecho de que el capital invertido en la maquila utilice mano de obra de la econom\u00eda dependiente tiene, pr\u00e1cticamente, el mismo efecto que si esa mano de obra fuera trasladada f\u00edsicamente a la econom\u00eda imperialista, para ser all\u00ed explotada por el capital matriz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo dem\u00e1s, no son s\u00f3lo los intereses del capital extranjero \u201cnacionalizado\u201d los que determinan el reforzamiento del Estado nacional dependiente. Interviene aqu\u00ed otro elemento contradictorio, surgido de los conflictos de intereses entre el capital nacional y el capital extranjero&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>52<\/sup>. No se trata de retomar la vieja tesis sobre el antagonismo entre la burgues\u00eda nacional y el imperialismo, aunque, a niveles inferiores de la burgues\u00eda nacional y con car\u00e1cter marcadamente secundario, se observen contradicciones en este sentido&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>53<\/sup>. El problema de fondo es otro: precisamente por asumir conscientemente la decisi\u00f3n de someterse a la tendencia integradora que le imponen los centros imperialistas, la burgues\u00eda de los pa\u00edses dependientes necesita concentrar y organizar sus fuerzas para hacerlo con provecho. Sus desventajas ante la burgues\u00eda imperialista son demasiado grandes para que ella quiera ir directamente a la negociaci\u00f3n con \u00e9sta, y es por lo que opta por el reforzamiento del Estado nacional como instrumento de intermediaci\u00f3n. Esto, aunado a la acentuaci\u00f3n del proceso de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital que se verifica en las econom\u00edas dependientes, al que hicimos referencia anteriormente, conduce a que el fen\u00f3meno de \u201caglomeraci\u00f3n\u201d del capital con el Estado nacional, a que alude Bujarin, se reproduzca en estos pa\u00edses, involucrando tanto al capital nacional como al extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que evitar aqu\u00ed el razonamiento mecanicista: el producto de esa aglomeraci\u00f3n no es el avasallamiento puro y simple del Estado por el capital. Aunque sea evidente que el Estado se convierte en lo que Bujarin llama \u201ctrust capitalista nacional\u201d, el hecho mismo de que \u00e9l sea llamado a ordenar y arbitrar la vida econ\u00f3mica (hasta donde su arbitrio es compatible con su subordinaci\u00f3n a los Estados imperialistas) lo pone en una situaci\u00f3n en que se acent\u00faa su&nbsp;<em>autonom\u00eda relativa<\/em>&nbsp;ante los distintos grupos capitalistas. El fen\u00f3meno el moderno Estado militar latinoamericano tiene all\u00ed su explicaci\u00f3n, en una amplia medida (constituy\u00e9ndose la contrarrevoluci\u00f3n imperialista en la regi\u00f3n en la otra vertiente de su an\u00e1lisis).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha sido en funci\u00f3n de ello como el Estado brasile\u00f1o ha podido plantearse el proyecto, no de una estructura subimperialista, sino de una&nbsp;<em>pol\u00edtica<\/em>&nbsp;subimperialista, con un grado de racionalidad muy superior al que pod\u00eda conferirle el capital nacional y extranjero que opera en Brasil. Ha sido esto tambi\u00e9n lo que le permite compulsionar a los grupos capitalistas a implementar ese proyecto, tanto en atenci\u00f3n a los intereses econ\u00f3micos de esos grupos mismos, como en atenci\u00f3n a los intereses pol\u00edticos (se podr\u00eda decir, si se quisiera, los intereses de potencia) que expresa la \u00e9lite tecnocr\u00e1tico militar que detenta el control del aparato estatal. En un grado mucho m\u00e1s acusado que en Brasil, este fen\u00f3meno se hab\u00eda ya registrado en la Rusia zarista, como lo se\u00f1al\u00f3 Rosa Luxemburgo.<meta charset=\"utf-8\"><sup>54<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de ser una categor\u00eda anal\u00edtica, el subimperialismo es un fen\u00f3meno hist\u00f3rico y, en tanto que tal, su estudio exige el examen detenido de su proceso de desarrollo. No tenemos aqu\u00ed la intenci\u00f3n de continuar ese estudio, del que presentamos los resultados en trabajos anteriores. Nos parece \u00fatil, sin embargo, indicar que la nueva crisis capitalista, en cuyo seno nos encontramos, constituye un punto de referencia obligado para el mismo. En este sentido, habr\u00eda que dedicar particular atenci\u00f3n a los dos planteamientos globales con que Estados Unidos ha tratado de hacerle frente a la crisis: el que se expresa a trav\u00e9s de la multipolaridad, puesto en pr\u00e1ctica mediante la pol\u00edtica exterior que qued\u00f3 marcada por la figura del ex-secretario de Estado Henry Kissinger, y la que establece un retorno a la monopolaridad, tal como se encuentra colocada hoy por la Administraci\u00f3n Carter. Es en ese contexto como se puede entender la din\u00e1mica subimperialista de Brasil en los \u00faltimos cinco a\u00f1os y, en particular, los m\u00e1rgenes de acci\u00f3n con que cuenta el Estado brasile\u00f1o para llevar adelante su proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quiera que sea, cualquier estudio sobre la manera como incide la crisis capitalista en la realidad mundial que se ha ido forjando en la posguerra exige la profundizaci\u00f3n de nuestro conocimiento sobre esa realidad misma, es decir, sobre su naturaleza y sus tendencias. Es ilusorio creer que la econom\u00eda capitalista mundial podr\u00e1 volver atr\u00e1s y restablecer la situaci\u00f3n existente hace veinticinco a\u00f1os. El desarrollo mismo de la crisis, cuyo t\u00e9rmino a\u00fan no se avizora, al agravar las contradicciones del sistema, intensifica la acci\u00f3n de los factores que trabajan por la conformaci\u00f3n de una nueva econom\u00eda, cuyos resultados empiezan ya a perfilarse ante nuestros ojos. Cuanto m\u00e1s capaces seamos de entender esos resultados durante el proceso de su gestaci\u00f3n, y antes pues que cristalicen, tanto m\u00e1s condiciones tendremos para proporcionar medios de intervenci\u00f3n activa en la crisis a las fuerzas sociales que luchan en nuestros pa\u00edses por la superaci\u00f3n del atraso y la dependencia, y por ende por la supresi\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda crisis capitalista profunda abre posibilidades para que esa suprema haza\u00f1a tenga lugar o, por lo menos, para que sea seriamente planteada. No hay raz\u00f3n alguna para sostener que, en el curso de la actual crisis, los pueblos de Am\u00e9rica Latina deban proceder de otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Hudson, M.,&nbsp;<em>Superimperialismo. La estrategia econ\u00f3mica del imperialismo norteamericano<\/em>. Ed. Dopesa, Barcelona, 1973, p. 88.<\/li><li>Ib\u00edd., p. 78.<\/li><li>Granou, A.,&nbsp;<em>La nueva crisis del capitalismo<\/em>. Ed. Periferia, Buenos Aires, 1974, p. 83.<\/li><li>Hudson, op. cit., p. 97.<\/li><li>Tamames, R.,&nbsp;<em>Estructura econ\u00f3mica internacional<\/em>. Ed. Alianza, Madrid, 1974, p. 111.<\/li><li>U. S. House of Representatives, Committee on Banking, Currency and Housing,&nbsp;<em>Financial Institutions and the National Economy. Discussion Principles<\/em>, noviembre, 1975.<\/li><li>Mandel, E.,&nbsp;<em>Tratado de econom\u00eda marxista<\/em>. Ed. Era, M\u00e9xico, 1975, t. II, pp. 15 y ss.<\/li><li>Cf. Kolko, G.,&nbsp;<em>Los Estados Unidos y la crisis mundial del capitalismo<\/em>. Ed. Avance, Barcelona, 1975, p. 50.<\/li><li>Datos tomados de Levinson, C.,&nbsp;<em>Capital, infla\u00e7\u00e3o e empresas multinacionais<\/em>. Ed. Civiliza\u00e7\u00e3o Brasileira, R\u00edo de Janeiro, 1972, pp. 62 y ss.<\/li><li>Ib\u00edd.<\/li><li>Hymer, S.,&nbsp;<em>Empresas multinacionales: la internacionalizaci\u00f3n del capital<\/em>. Ed. Periferia, Buenos Aires, 1972, p. 105.<\/li><li>La definici\u00f3n es de Sydney y Damm, cit. por Chapoy, A., \u201cLas empresas multinacionales y Am\u00e9rica Latina\u201d, en&nbsp;<em>Corporaciones multinacionales en Am\u00e9rica Latina<\/em>. Ed. Periferia, Buenos Aires, 1973.<\/li><li><em>U. S. News and World Report<\/em>, Washington, 17 de diciembre, 1972, p. 84. De acuerdo a un estudio reciente, la tasa general de ganancia de las corporaciones manufactureras en Estados Unidos fue de 12% al a\u00f1o en el periodo 1947-1959, de 11.2% en la d\u00e9cada siguiente y de 11.5% durante 1970-1974, mientras que las tasas de ganancia de las inversiones norteamericanas en el exterior, en el periodo 1950-1974, variaron de 11.5% a 23%, aunque en regiones como Am\u00e9rica Latina fueron m\u00e1s frecuentes las tasas entre 20 y 25%. V\u00e9ase Kolko, G.,&nbsp;<em>Main Currents in Modern American History<\/em>, Harper &amp; Row, Nueva York, 1976, pp. 337 y 381.<\/li><li>V\u00e9ase, por ejemplo, Hamza Alavi, \u201cOld and New Imperialism\u201d en&nbsp;<em>The Socialist Register<\/em>. Monthly Review Press, Nueva York, 1965.<\/li><li>Op. cit., p. 64. Granou exagera la incidencia del fen\u00f3meno, puesto que la realizaci\u00f3n del valor de las mercanc\u00edas directamente a escala mundial s\u00f3lo se da en los segmentos de mercado totalmente internacionalizados, como es el caso del petr\u00f3leo, el cobre, etc\u00e9tera. En una amplia medida, el mercado mundial sigue siendo el agregado y la resultante de los distintos mercados nacionales. Es precisamente la internacionalizaci\u00f3n imperfecta del mercado mundial lo que asegura la persistencia de las desigualdades a que alude Granou.<\/li><li>Op. cit., pp. 105 y ss.<\/li><li>Entre los servicios, se destacan en este contexto los de tipo financiero y de transferencia de tecnolog\u00eda v\u00eda mercado de patentes, mediante los cuales el capital se valoriza eludiendo totalmente el paso por el ciclo del capital productivo.<\/li><li>Coincidiendo con Hymer en lo que se refiere al doble proceso de centralizaci\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n que caracteriza a la internacionalizaci\u00f3n del capital, preferimos utilizar el concepto de integraci\u00f3n jerarquizada, en la medida en que no lleva impl\u00edcita la subestimaci\u00f3n de lo pol\u00edtico presente en Hymer. V\u00e9ase, de \u00e9ste, op. cit., pp. 119 y ss.<\/li><li>V\u00e9ase mi libro&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n<\/em>. Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1974, 5a. ed.<\/li><li>Ver Pinto, A.,&nbsp;<em>Inflaci\u00f3n: ra\u00edces estructurales<\/em>. Ed. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1973, p. 334.<\/li><li>Ib\u00edd., pp. 389 y ss.<\/li><li>Fajnzylber, F., \u201cLa empresa internacional en la industrializaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina\u201d, en&nbsp;<em>Corporaciones multinacionales<\/em>&#8230;, op. cit., pp. 25 y ss.<\/li><li>Op. cit., p. 105.<\/li><li>Ver mi libro&nbsp;<em>El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n<\/em>. Estudios sobre Chile. Ed. Era, M\u00e9xico, 1976, pp. 66 y ss.<\/li><li>Datos de la Oficina Central de Coordinaci\u00f3n y Planificaci\u00f3n de Venezuela.<\/li><li>Consideramos suntuario al producto a cuyo consumo no tienen acceso, en grado significativo, las masas trabajadoras. Para operacionalizar el concepto, se puede partir de la distribuci\u00f3n tradicional del ingreso por tramos y considerar como suntuarios los productos que no son consumidos sino por los grupos que integran el tramo superior de 20%.<\/li><li>Datos tomados de los Censos Industriales de Brasil.<\/li><li>Datos de la Corporaci\u00f3n de Fomento de Chile.<\/li><li>La relaci\u00f3n entre los gastos del gobierno y el producto interno bruto, en Brasil, muestra un aumento acelerado en la posguerra: de 12.5% que representaba en 1920 y 17.1% en 1947, salt\u00f3 a 34% en 1969. En este \u00faltimo a\u00f1o, esa relaci\u00f3n es de 50%, si agregamos los gastos de las empresas gubernamentales federales y a\u00fan sin considerar los gastos de los gobiernos municipales y sus empresas. Datos citados por Bauer, W., y otros, \u201cAs modifica\u00e7\u00f5es do papel do estado no economia brasileira\u201d: en&nbsp;<em>Pesquisa e Planejamento Econ\u00f4mico<\/em>, n. 4, R\u00edo de Janeiro, diciembre de 1973, pp. 898, 904 y 905. Respecto a los incentivos gubernamentales, pueden ejemplificarse con lo que se se\u00f1ala adelante en relaci\u00f3n al Ap\u00e9ndice, Cuadro 9.<\/li><li>Datos citados por Fajnzylber, op. cit., p. 39.<\/li><li>FGV:&nbsp;<em>Cuentas Nacionales<\/em>.<\/li><li>Fajnzylber, op. cit., p. 41.<\/li><li>Uno de los argumentos esgrimidos en este sentido es el de que el valor de las exportaciones de manufacturas no supera, en los a\u00f1os 1967-1969, el promedio anual de un 3% respecto al valor del producto industrial brasile\u00f1o; v\u00e9ase Cardoso, F. H., \u201cLas contradicciones del desarrollo asociado\u201d, en&nbsp;<em>Cuadernos de la Sociedad Venezolana de Planificaci\u00f3n<\/em>, n. 113-115, Caracas, junio-agosto de 1973. Pese a lo inadecuado del periodo elegido y al hecho de que, si se siguiera la evoluci\u00f3n de ese promedio, particularmente por ramas industriales, habr\u00eda mucho que decir, no insistir\u00e9 en este punto por una cuesti\u00f3n de m\u00e9todo. Tiene raz\u00f3n Samir Amin, cuando \u2014al preguntarse si se podr\u00eda objetar su tesis sobre la preeminencia de valores mundiales en el comercio internacional\u2014 escribe: \u201c\u00bfUna afirmaci\u00f3n errada \u2018estad\u00edsticamente\u2019: la cantidad de productos congoleses exportados o importados no supera el 30% de la que se produce para el mercado interno, el 20% en Alemania y el 5% en Estados Unidos? Esta es una visi\u00f3n curiosamente pobre de contador (contable). Porque son estos 30% que modelan todo en el Congo, la vida cotidiana y la \u2018gran pol\u00edtica\u2019, las ideolog\u00edas y la lucha de clases. Y son los \u2018problemas\u2019 relativos a los 20% de Alemania y los 5% de Estados Unidos los que ponen t\u00e9rmino a la dominaci\u00f3n norteamericana y transforman radicalmente un orden internacional que marc\u00f3 25 a\u00f1os de la historia contempor\u00e1nea.\u201d&nbsp;<em>L\u2019\u00e9change in\u00e9gal et la loi de la valeur. La fin d\u2019un d\u00e9bat<\/em>. Anthropos-IDEP, Par\u00eds, 1973, pp. 22-23.<\/li><li><em>Escritos econ\u00f3micos 1893-1899. Sobre el problema de los mercados<\/em>. Ed. Siglo XXI, Madrid, 1974, pp. 234 y ss.<\/li><li>V\u00e9ase \u201cLucha armada y lucha de clases en Brasil\u201d, en Vania Bambirra (ed.),&nbsp;<em>Diez a\u00f1os de insurrecci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina<\/em>. Ed. Pla, Santiago de Chile, 1971, y \u201cBrazilian Subimperialism\u201d,&nbsp;<em>Monthly Review<\/em>. Nueva York, enero de 1972. Ambos ensayos se incluyeron en la 5a. edici\u00f3n de&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n<\/em>, op. cit.<\/li><li>V\u00e9ase Salama, P.,&nbsp;<em>El proceso de subdesarrollo<\/em>. Ed. Era, M\u00e9xico, 1976, pp. 204 y ss.<\/li><li>Para un desarrollo de esa cuesti\u00f3n, v\u00e9ase mi libro&nbsp;<em>Dial\u00e9ctica de la dependencia<\/em>. Ed. Era, M\u00e9xico, 1973, pp. 49 y ss.<\/li><li>Sobre el planteamiento te\u00f3rico de Marx respecto a la relaci\u00f3n entre la producci\u00f3n y el consumo de bienes de consumo necesario y bienes suntuarios, as\u00ed como la influencia que all\u00ed ejerce el ciclo econ\u00f3mico, v\u00e9ase el inciso IV del cap\u00edtulo XX, relativo a la reproducci\u00f3n simple, en&nbsp;<em>El Capital<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, vol. II.<\/li><li>Mencionemos tan solo la imputaci\u00f3n que me hace, as\u00ed como a Palloix, de limitarme al ciclo del capital dinero y no considerar al del capital productivo, el \u00fanico (seg\u00fan Salama) \u201capto para el an\u00e1lisis de la reproducci\u00f3n del capital, y por tanto de su valorizaci\u00f3n\u201d (op. cit., p. 207). La realidad es que he tratado siempre de considerar al ciclo del capital bajo sus tres formas: capital dinero, capital productivo y capital mercanc\u00edas, cuid\u00e1ndome de no caer en el enfoque unilateral que Marx enrostra al mercantilismo, la econom\u00eda pol\u00edtica premarxista y los fisi\u00f3cratas, por haber tomado una sola de ellas, respectivamente, y ateni\u00e9ndome a Marx: \u201c&#8230; el ciclo en su conjunto constituye una unidad real de sus tres formas\u201d (<em>El Capital<\/em>. Ed. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, t. II, p. 91). En todo caso, en lo que a valorizaci\u00f3n se refiere, convendr\u00eda recordar a Salama el se\u00f1alamiento de Marx: \u201cEl ciclo del capital en dinero es&#8230; la forma m\u00e1s unilateral y, por tanto, la m\u00e1s palmaria y la m\u00e1s caracter\u00edstica en la que se manifiesta el ciclo del capital industrial, cuya finalidad y cuyo motivo propulsor: la valorizaci\u00f3n del valor, el hacer dinero y la acumulaci\u00f3n, saltan aqu\u00ed a la vista (comprar para vender m\u00e1s caro). El hecho de que la primera fase sea D-M hace que resalte tambi\u00e9n el mercado de mercanc\u00edas como origen de los elementos del capital productivo y, en general, la circulaci\u00f3n, el comercio, como los factores que condicionan el proceso capitalista de producci\u00f3n.\u201d Y, m\u00e1s adelante: \u201cEl ciclo de capital-dinero sigue siendo la expresi\u00f3n gen\u00e9rica del capital industrial, en cuanto que implica siempre la valorizaci\u00f3n del valor desembolsado. En P&#8230;P, la expresi\u00f3n en dinero del capital, s\u00f3lo se manifiesta como precio de los elementos de producci\u00f3n, es decir, simplemente como un valor expresado en dinero aritm\u00e9tico, bajo cuya forma figura en la contabilidad.\u201d Ib\u00edd., p. 55.<\/li><li>Datos de los&nbsp;<em>Anuarios Estad\u00edsticos<\/em>, IBGE.<\/li><li>Pastore, J., y Lopes, J. C.,&nbsp;<em>A m\u00e3o-de-obra especializada na industria paulista<\/em>. Universidad de S\u00e3o Paulo, Instituto de Pesquisas Econ\u00f3micas, S\u00e3o Paulo, 1973, p. 83.<\/li><li>Declaraci\u00f3n de Claudio Strassburguer, secretario de Industria y Comercio de S\u00e3o Paulo y uno de los propietarios de la f\u00e1brica Strassburger, S. A. Industria y Comercio, una de las mayores exportadoras del producto.&nbsp;<em>Opini\u00e3o<\/em>, R\u00edo de Janeiro, 30 de abril de 1976.<\/li><li><em>The Economist<\/em>, Londres, enero, 1973.<\/li><li>Von Doellinger, C., y otros,&nbsp;<em>A pol\u00edtica brasileira de comercio exterior e seus efeitos: 1967-73<\/em>. IPEA, R\u00edo de Janeiro, 1974, pp. 55 y ss.<\/li><li>Tavares, M. C.,&nbsp;<em>Da substituic\u00e3o de importa\u00e7\u00f5es ao capitalismo financiero<\/em>. Zahar, R\u00edo de Janeiro, 1972, p. 230.<\/li><li>Von Doellinger, op. cit., pp. 14 y ss.<\/li><li>\u201cLas inversiones directas de Brasil en el exterior, realizadas principalmente por las empresas p\u00fablicas, alcanzaron el monto de 120 millones de d\u00f3lares en 1975, m\u00e1s que el doble del a\u00f1o anterior. La expansi\u00f3n capitalista brasile\u00f1a tiene en el Banco de Brasil su principal agente: el a\u00f1o pasado, mientras sus activos en el exterior crecieron m\u00e1s de 900 millones de d\u00f3lares, los cr\u00e9ditos concedidos suben de 1.4 mil millones de d\u00f3lares (81%).\u201d&nbsp;<em>Conjuntura Brasileira<\/em>, Par\u00eds, n. 10, marzo-abril, 1976, p. 5.<\/li><li>V\u00e9ase Silva Miehelena, J. A.,&nbsp;<em>Pol\u00edtica y bloques de poder. Crisis en el sistema mundial<\/em>. Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1976, pp. 196 y ss.<\/li><li><em>La econom\u00eda mundial y el imperialismo<\/em>. Utilizamos la edici\u00f3n en castellano de Cuadernos de Pasado y Presente. Ed. Siglo XXI, Argentina, Buenos Aires, 1973.<\/li><li>Op. cit., p. 95, subrayado en el original.<\/li><li>Ib\u00edd., pp. 134, 181 y ss.<\/li><li>Ese tipo de contradicci\u00f3n opera tambi\u00e9n en el seno del bloque constituido por el capital extranjero, pero no lo analizaremos aqu\u00ed.<\/li><li>Para desarrollar este punto, puede verse mi libro&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n<\/em>, op. cit., pp. 111 y ss., as\u00ed como&nbsp;<em>El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile<\/em>, op. cit., parte II, cap. 1.<\/li><li>\u201c&#8230;esta tendencia [el expansionismo econ\u00f3mico ruso] no surge de la burgues\u00eda rusa; debido al peculiar desarrollo econ\u00f3mico-pol\u00edtico de Rusia, la pol\u00edtica se apodera frecuentemente la iniciativa del progreso econ\u00f3mico a partir de sus propios intereses\u201d.&nbsp;<em>The industrial development of Poland<\/em>. Campaigner Publications, Nueva York, 1977, p. 166.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-cac8dc54-6afe-4a8f-be24-59c4f33838f3\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1977\/04\/31-La-acumulacio\u0301n-capitalista.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La acumulacio\u0301n capitalista<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: : Cuadernos Pol\u00edticos n. 12, Ediciones Era, M\u00e9xico, abril-junio de 1977. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era. I La segunda guerra mundial correspondi\u00f3 a la culminaci\u00f3n de un largo periodo de&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1922,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[41,18],"class_list":["post-1294","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-41","tag-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1294"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1294\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3328,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1294\/revisions\/3328"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1922"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}