{"id":1305,"date":"1977-07-01T17:53:08","date_gmt":"1977-07-01T17:53:08","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1305"},"modified":"2022-03-16T03:18:02","modified_gmt":"2022-03-16T03:18:02","slug":"estado-y-crisis-en-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1305","title":{"rendered":"Estado y crisis en Brasil"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"507\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4e4d0a25ad0d294ee0489078ace381fb_XL-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1913\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4e4d0a25ad0d294ee0489078ace381fb_XL-edited.jpg 900w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4e4d0a25ad0d294ee0489078ace381fb_XL-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4e4d0a25ad0d294ee0489078ace381fb_XL-edited-768x433.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/4e4d0a25ad0d294ee0489078ace381fb_XL-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: : <a href=\"http:\/\/www.cuadernospoliticos.unam.mx\/\">Cuadernos Pol\u00edticos<\/a> n. 13, Ediciones Era, M\u00e9xico, julio-septiembre de 1977, pp. 76-84. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Una de las caracter\u00edsticas de la sociedad dependiente es el considerable grado de autonom\u00eda relativa de que goza all\u00ed el Estado. En lo fundamental, ello se deriva de una ley general de la sociedad capitalista, seg\u00fan la cual la autonom\u00eda relativa del Estado est\u00e1 en raz\u00f3n inversa de la capacidad de la burgues\u00eda para llevar a cabo su dominaci\u00f3n de clase; en otros t\u00e9rminos, un Estado capitalista fuerte es siempre la contrapartida de una burgues\u00eda d\u00e9bil&nbsp;<sup>1<\/sup>. Pero, planteado as\u00ed, esto no hace sino encauzar la investigaci\u00f3n del problema, siendo necesario pasar a la indagaci\u00f3n de qu\u00e9 es lo que determina esa debilidad de la burgues\u00eda. Haciendo de lado los factores hist\u00f3ricos, que no pueden ser examinados sino en el marco de las sociedades capitalistas concretas, es posible indicar, en este sentido, algunos elementos generales que permiten orientar la soluci\u00f3n del problema en pa\u00edses como los nuestros.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos se deriva de que, en dichos pa\u00edses, las estructuras precapitalistas, aunque articuladas e integradas bajo la dominaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista, son objeto de un proceso lento de absorci\u00f3n, mientras que, en condiciones de dependencia, el mismo modo de producci\u00f3n capitalista encuentra dificultades para generalizar la plusval\u00eda relativa e impedir as\u00ed la tendencia a la fijaci\u00f3n de la plusval\u00eda extraordinaria (lo que se expresa en obst\u00e1culos a la nivelaci\u00f3n de la cuota de ganancia). En consecuencia, las fracciones burguesas dominantes, que corresponden al desarrollo objetivo del modo de producci\u00f3n, se encuentran inmersas en un conjunto de clases y fracciones de clases que se basan o en modos de producci\u00f3n distintos, aunque subordinados, o en fases m\u00e1s retrasadas del desarrollo capitalista <meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup>. Este contexto en que se enmarca la dominaci\u00f3n burguesa en los pa\u00edses dependientes explica la debilidad que la caracteriza y responde en amplia medida del reforzamiento del Estado, fundando la autonom\u00eda relativa de \u00e9ste respecto a la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde otro punto de vista, nos encontramos con el hecho de que las burgues\u00edas dependientes se encuentran ligadas con la burgues\u00eda internacional y cada vez m\u00e1s integradas con ella. Esa ligaz\u00f3n y creciente integraci\u00f3n no excluye, sin embargo, la diferenciaci\u00f3n \u2014y, en ciertos casos, incluso la oposici\u00f3n\u2014 de sus intereses respecto a esta \u00faltima, fen\u00f3meno que se designa mediante la categor\u00eda de \u201ccooperaci\u00f3n antag\u00f3nica\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup>. Las burgues\u00edas nacionales o, para evitar confusi\u00f3n, nativas, aun cuando optan conscientemente por su integraci\u00f3n con la burgues\u00eda imperialista, tienen que apoyarse en el Estado, en tanto que instrumento de intermediaci\u00f3n capaz de llevar a cabo este proceso sin que ello implique la destrucci\u00f3n pura y simple de la burgues\u00eda nativa. En esta calidad, actuando como intermediario en el proceso de convergencia de la burgues\u00eda dependiente con la burgues\u00eda imperialista, el Estado ve acentuarse a\u00fan m\u00e1s su autonom\u00eda relativa y, por ende, su capacidad de acci\u00f3n respecto a la econom\u00eda dependiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en la medida en que la situaci\u00f3n que acabamos de indicar implica que el Estado dependiente se encuentra referido tambi\u00e9n a la burgues\u00eda imperialista, las contradicciones que se establecen en el seno de \u00e9sta operan en el sentido de ampliar su autonom\u00eda relativa, ahora en relaci\u00f3n a la misma burgues\u00eda imperialista. Los estudios sobre la dependencia, en la medida en que se formularon en un periodo en que la hegemon\u00eda norteamericana sobre Am\u00e9rica Latina, y aun a nivel mundial, era absoluta, obstaculizando contradicciones agudas entre la burgues\u00eda norteamericana y otras burgues\u00edas imperialistas, no han otorgado la debida importancia a este hecho. La actual crisis capitalista mundial, al agudizar las contradicciones interimperialistas, nos obliga a prestarle mayor atenci\u00f3n. Tanto m\u00e1s que, como veremos m\u00e1s adelante, esas contradicciones no se desarrollan s\u00f3lo en el plano externo a la econom\u00eda dependiente, es decir, en el marco del mercado mundial, sino que se convierten, por efecto de la integraci\u00f3n imperialista, en contradicciones internas de los pa\u00edses dependientes.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, desde cualquier \u00e1ngulo que consideremos la autonom\u00eda relativa del Estado en nuestros pa\u00edses, \u00e9sta s\u00f3lo se entiende como resultado de contradicciones de clases inherentes a la situaci\u00f3n de dependencia. Es por tanto evidente que esa autonom\u00eda tiende a acentuarse al presentar una crisis en el proceso de reproducci\u00f3n de capital&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup>&nbsp;en nuestros pa\u00edses, dado que toda crisis agudiza las contradicciones de clases. Por esta raz\u00f3n, al considerar las perspectivas de la actual crisis brasile\u00f1a, nuestra atenci\u00f3n se dirige preferentemente hacia el Estado, debido al margen de autonom\u00eda que la crisis le da para plantear un proyecto de superaci\u00f3n de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Es conveniente observar que el an\u00e1lisis de la crisis en tanto tal no constituye el objeto de este trabajo, aunque el lector podr\u00e1 darse cuenta de algunas hip\u00f3tesis relativas a ella que se encuentran en la base de mi razonamiento. Sin embargo, lo que me preocupa aqu\u00ed es el se\u00f1alamiento de algunas tendencias que, a consecuencia de la crisis, se est\u00e1n abriendo paso en Brasil y que se expresan principalmente a trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n del Estado. El examen de esas tendencias puede ser de inter\u00e9s para avanzar en la comprensi\u00f3n de los efectos que la crisis mundial est\u00e1 provocando en Am\u00e9rica Latina y de la influencia que \u00e9stos pueden tener en el desarrollo futuro de nuestros pa\u00edses. Tanto m\u00e1s cuanto que, al ser la econom\u00eda brasile\u00f1a una de las de mayor desarrollo relativo en el subcontinente, juntamente con las de M\u00e9xico y Argentina, el an\u00e1lisis de sus reacciones ante la crisis mundial, o por lo menos de algunas que nos han llamado la atenci\u00f3n, permite, aunque no sea sino por contraste, iluminar mejor las causas del ciclo depresivo que afecta hoy a la mayor\u00eda de nuestros pa\u00edses, as\u00ed como las posibles respuestas que \u00e9stos pueden ofrecerle.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El ciclo econ\u00f3mico en Brasil<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Aclaremos, inicialmente, una duda que el lector puede plantearse. \u00bfSe encuentra realmente en crisis la econom\u00eda brasile\u00f1a, visto que su producto interno bruto aument\u00f3 en m\u00e1s de un 8 % en 1976? Lo primero a tener presente es que ese aumento del PIB el a\u00f1o pasado se dio ya en el marco de una desaceleraci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico del pa\u00eds, iniciada en 1974 y acentuada en 1975. En una amplia medida, ese aumento se deriva de la movilizaci\u00f3n de la capacidad ociosa motivada por la recesi\u00f3n de 1974-75, no implicando pues que se haya registrado un monto considerable de inversiones productivas, capaces de asegurar el sostenimiento de la recuperaci\u00f3n. Es m\u00e1s: el crecimiento del a\u00f1o pasado se realiz\u00f3 en contra de los objetivos establecidos por el gobierno, que no admit\u00eda un \u00edndice de aumento del PIB superior al 5 %, en vista de la acentuaci\u00f3n de las presiones inflacionarias. En efecto, la inflaci\u00f3n brasile\u00f1a en 1976 fue superior al 40%, tras haberse situado en un nivel siempre inferior al 20 % en los buenos a\u00f1os del \u201cmilagro\u201d, lo que ha obligado al gobierno a reforzar sus controles para garantizar este a\u00f1o una tasa de crecimiento m\u00e1s reducida y afirmar con esto su pol\u00edtica antinflacionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto dicho, entremos en materia. Lo que interesa destacar, antes que nada, es que la crisis de la econom\u00eda brasile\u00f1a, aunque influida por la crisis mundial, cuenta con sus resortes propios, que se encuentran ubicados en el sector industrial manufacturero. Recordemos que la industrializaci\u00f3n en Brasil ha seguido la pauta general latinoamericana o, m\u00e1s precisamente, de los pa\u00edses latinoamericanos de mayor desarrollo relativo: iniciada en los a\u00f1os 20, se acelera tras el crack de 1929 y gana fuerte impulso con la guerra mundial. Hacia 1950, ese proceso ha conducido a un sector manufacturero ya consolidado y, a partir de entonces, la econom\u00eda brasile\u00f1a empieza a generar su propio ciclo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisemos este punto. Al sostener que el ciclo econ\u00f3mico brasile\u00f1o tiene determinaciones propias, no pretendemos negar la fuerte influencia que sufre por parte de la coyuntura internacional, sino tan solo decir que dicho ciclo no constituye un mero efecto de \u00e9sta ni la refleja de manera mec\u00e1nica. La actual crisis brasile\u00f1a, por ejemplo, surge concomitantemente con el alza de los precios internacionales del petr\u00f3leo, cuyo impacto en la econom\u00eda brasile\u00f1a es comprensible, si consideramos que \u00e9sta abastece menos del 20% del consumo interno con la producci\u00f3n nacional. Sin embargo, aunque la crisis petrolera no se hubiera abatido sobre el pa\u00eds, \u00e9ste no habr\u00eda dejado de experimentar la desaceleraci\u00f3n de su crecimiento econ\u00f3mico, e incluso de incurrir en un ciclo recesivo, hacia 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello es as\u00ed porque por entonces se agotaba el modelo de reproducci\u00f3n capitalista que se implementara en Brasil, durante la expansi\u00f3n de 1968-73, y se impon\u00eda una modificaci\u00f3n del mismo, para asegurar una nueva fase expansiva. Ahora bien, el paso de un ciclo expansivo a otro implica necesariamente pagar el costo de la recesi\u00f3n. \u00c9ste es un elemento esencial a retener: los ciclos expansivos y recesivos de la econom\u00eda brasile\u00f1a no expresan simples variaciones coyunturales sino que apuntan a cambios estructurales en el modelo mismo de reproducci\u00f3n de capital prevaleciente en el pa\u00eds. En este sentido, las crisis que all\u00ed se verifican tanto cuestionan y destruyen elementos integrantes de ese modelo, que corresponden a la fase anterior, cuanto hacen surgir los nuevos elementos que determinar\u00e1n su modificaci\u00f3n en la fase posterior. La econom\u00eda internacional juega en ese proceso un papel relevante, pero en tanto que factor&nbsp;<em>internalizado<\/em>&nbsp;por la econom\u00eda brasile\u00f1a, y no simplemente como un est\u00edmulo externo, viabilizado a trav\u00e9s del mercado, como ocurr\u00eda en la fase de la econom\u00eda exportadora, que antecede a la de la moderna econom\u00eda industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>Echemos una ojeada retrospectiva a la evoluci\u00f3n reciente de Brasil, para verificar y precisar estas aserciones. La econom\u00eda industrial brasile\u00f1a entra en su fase de consolidaci\u00f3n, de madurez, en los a\u00f1os cincuenta, cuando se concluye la industrializaci\u00f3n basada en la sustituci\u00f3n simple de importaciones, que consist\u00eda en la producci\u00f3n de bienes de consumo habitual. Se abre entonces una nueva fase de desarrollo, que consiste en la creaci\u00f3n de la industria pesada, productora de bienes intermedios, bienes de capital y de bienes mixtos, como los han llamado algunos autores. \u00c9stos se caracterizan por el hecho de que, aunque provengan de la industria pesada, se destinan al consumo individual; para dar un ejemplo, podemos tomar a la industria automotriz, cuya producci\u00f3n ostenta en su mayor parte ese car\u00e1cter.<\/p>\n\n\n\n<p>Considerando los veinte a\u00f1os del periodo de madurez de la econom\u00eda brasile\u00f1a, algunos autores han indicado que en \u00e9l se registran con nitidez tres ciclos econ\u00f3micos, con una duraci\u00f3n aproximada de cinco a\u00f1os&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup>. El primer ciclo de expansi\u00f3n, va de 1957 a 1962, con tasas de crecimiento del sector industrial superiores al 9 % anual; se caracteriza por el desarrollo de la industria pesada, con la implantaci\u00f3n de nuevas ramas, una de las cuales \u2014la automotriz\u2014 desempe\u00f1ar\u00e1 un papel relevante en los ciclos posteriores. El ciclo siguiente empieza en 1962 y termina en 1967, configur\u00e1ndose como un ciclo depresivo: junto a la ca\u00edda en la tasa de formaci\u00f3n de capital, el sector manufacturero se desacelera visiblemente, pasando a presentar una tasa anual promedio de crecimiento de s\u00f3lo 2 por ciento; el aumento de la tasa de inflaci\u00f3n, que en 1964 bordeaba ya el ciento por ciento, lleva al gobierno aplicar una pol\u00edtica econ\u00f3mica que agrava la tendencia recesiva y acarrea, como es natural en esa situaci\u00f3n, una violenta centralizaci\u00f3n del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer ciclo corresponde al llamado \u201cmilagro\u201d y se extiende de 1968 a 1973. Junto a un crecimiento del producto interno bruto que oscila en torno a un 10%, el sector manufacturero crece a tasas que superan el 15%, teniendo como eje la industria automotriz, la cual, con una producci\u00f3n aproximada de un mill\u00f3n de unidades el a\u00f1o pasado, ocupa actualmente el noveno puesto mundial en la rama. Junto a ella, y en muchos casos inducido por ella, se verifica un considerable desarrollo en la fabricaci\u00f3n de maquinaria y equipo, en la industria naval, la petroqu\u00edmica y la electr\u00f3nica pesadas, as\u00ed como la implantaci\u00f3n de la industria aeron\u00e1utica. Se observa tambi\u00e9n la conformaci\u00f3n de un nuevo sector econ\u00f3mico, que coincide muchas veces con las ramas mencionadas, representado por la industria b\u00e9lica o, para ser m\u00e1s precisos (toda vez que la producci\u00f3n b\u00e9lica ligera es m\u00e1s antigua), la producci\u00f3n de armamento pesado.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1974 empieza el actual ciclo recesivo, con la ca\u00edda de la tasa de formaci\u00f3n de capital y de los \u00edndices de crecimiento, as\u00ed como el recrudecimiento de la inflaci\u00f3n. Las predicciones oficiales establecen, como fecha posible de terminaci\u00f3n del mismo, el a\u00f1o de 1979. M\u00e1s importantes a\u00fan son las medidas que est\u00e1 tomando el capitalismo brasile\u00f1o, y en particular el Estado, a las que volveremos m\u00e1s adelante, y que de hecho no pueden producir efectos antes de fines de la d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los ciclos nacionales y la circulaci\u00f3n internacional<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Indicamos anteriormente que los ciclos econ\u00f3micos brasile\u00f1os se encuentran fuertemente influidos por la econom\u00eda internacional, pero que \u00e9sta ejerce influencia en la medida en que su acci\u00f3n es internalizada por la econom\u00eda de Brasil. \u00c9ste es el momento adecuado para precisar esta idea. En efecto, los ciclos expansivos de 1957-62 y 1968-73 est\u00e1n directamente vinculados a cambios significativos en la esfera de la producci\u00f3n, que implicaron fuertes masas de inversi\u00f3n de capital y, consiguientemente, importantes innovaciones tecnol\u00f3gicas. Un factor decisivo en este proceso lo constituyeron las inversiones extranjeras.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses dependientes, la esfera de la producci\u00f3n se encuentra estrechamente articulada con el flujo circulatorio de capital dinero y de capital mercanc\u00eda (bajo la forma de medios de producci\u00f3n), originado en los pa\u00edses capitalistas avanzados. Ese doble flujo puede incidir mancomunadamente en el pa\u00eds dependiente, como ocurri\u00f3 en Brasil en el periodo 1957-62, en el que predomin\u00f3 la inversi\u00f3n directa bajo la forma de importaci\u00f3n de maquinaria y equipo, o desdoblarse para actuar de manera independiente, como sucedi\u00f3 en el periodo 1968-73, lo que examinaremos despu\u00e9s. Pero, en cualquier hip\u00f3tesis, ese flujo, una vez internalizado, constituye un factor determinante en la configuraci\u00f3n del ciclo econ\u00f3mico del pa\u00eds dependiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si consideramos los ciclos de la econom\u00eda latinoamericana, observamos que, aunque influidos por la coyuntura internacional, no corresponden directamente a \u00e9sta. El caso brasile\u00f1o es ilustrativo en este sentido. El primer ciclo expansivo mencionado, que empieza en 1957, coincide con la din\u00e1mica ascendente de la econom\u00eda mundial. Sin embargo, aunque la expansi\u00f3n de la econom\u00eda mundial se haya acentuado en la d\u00e9cada de 1960, nos encontramos con un ciclo recesivo en la econom\u00eda brasile\u00f1a desde 1962, acompa\u00f1ando por lo dem\u00e1s una tendencia general de la econom\u00eda latinoamericana. Un elemento que contribuye a explicar en buena medida esa situaci\u00f3n es el movimiento internacional de capitales en los dos periodos considerados. En los a\u00f1os cincuenta, ese movimiento se encuentra ampliamente dominado por Estados Unidos, y se acent\u00faa en \u00e9l la exportaci\u00f3n de capitales privados, realizada principalmente bajo la forma de inversi\u00f3n directa. Esa exportaci\u00f3n de capitales privados se dirige prioritariamente a los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y del Tercer Mundo, siendo un resultado de ella la implantaci\u00f3n en Brasil de la industria automotriz, en la que el capital extranjero detenta un 90% del capital total invertido, con predominancia norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os sesenta, la situaci\u00f3n se modifica. El capital privado norteamericano, a la par que comienza a predominar sobre el capital p\u00fablico, desplaza su \u00f3rbita hacia los pa\u00edses de Europa occidental, Canad\u00e1 y Jap\u00f3n, invirtiendo la tendencia que hab\u00eda presentado anteriormente. Sin embargo, las inversiones realizadas en la d\u00e9cada anterior segu\u00edan rindiendo, o comenzaban a hacerlo, provocando fuertes transferencias de capital de las naciones dependientes a Estados Unidos. Es as\u00ed como las inversiones norteamericanas, entre 1960 y 1967, van a Europa occidental y Canad\u00e1 en una proporci\u00f3n de 70%, mientras que en los ingresos norteamericanos por concepto de intereses, ganancias y regal\u00edas provenientes del exterior, los pa\u00edses dependientes participan en una proporci\u00f3n de 60%&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup>. En s\u00edntesis: mientras el capital norteamericano se mueve hacia los pa\u00edses desarrollados, drena recursos de los pa\u00edses latinoamericanos y los descapitaliza, lo que permite entender buena parte de los problemas enfrentados por las econom\u00edas de la regi\u00f3n en ese periodo, en lo que a acumulaci\u00f3n de capital se refiere.<\/p>\n\n\n\n<p>A fines de la d\u00e9cada, se modifica de nuevo el flujo internacional de capitales, en favor de Latinoam\u00e9rica. La causa es el extraordinario&nbsp;<em>boom<\/em>&nbsp;financiero surgido desde mediados de la d\u00e9cada, sobre la base del eurod\u00f3lar; una de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s salientes es el predominio de los pr\u00e9stamos y financiamientos otorgados por la banca internacional respecto a las inversiones directas. Se entiende as\u00ed que uno de los factores determinantes en el ciclo expansivo brasile\u00f1o de 1968-73, el capital extranjero, haya asumido predominantemente la forma de pr\u00e9stamos y financiamientos y no de inversi\u00f3n directa, y que la participaci\u00f3n de los capitales europeos, en particular de Alemania Federal, as\u00ed como los japoneses, se haya incrementado de manera significativa. A la par de la disociaci\u00f3n del flujo circulatorio internacional de capital dinero y capital mercanc\u00eda, se registra, pues, la diversificaci\u00f3n de sus pa\u00edses de origen, lo que tendr\u00e1 consecuencias importantes en la econom\u00eda brasile\u00f1a, en el periodo de la presente crisis.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El esquema de realizaci\u00f3n del subimperialismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Pero no s\u00f3lo en las variaciones de la circulaci\u00f3n internacional se encuentran diferencias significativas para los dos periodos expansivos de la econom\u00eda capitalista brasile\u00f1a que estamos considerando. Las diferencias se manifiestan tambi\u00e9n en el plano de la circulaci\u00f3n interna, o m\u00e1s precisamente, de la circulaci\u00f3n propia de la econom\u00eda brasile\u00f1a. Considerando que en ambos periodos se altera sustancialmente, como se\u00f1alamos, el aparato productivo o lo que podr\u00edamos llamar modelo de acumulaci\u00f3n, conviene orientar nuestra atenci\u00f3n hacia los esquemas de realizaci\u00f3n de mercanc\u00edas que prevalecen en ambos. En este sentido, es interesante observar que, mientras la expansi\u00f3n de 1957-62 se llev\u00f3 a cabo con base en el mercado interno y se registr\u00f3 incluso, pese al crecimiento del comercio internacional, una regresi\u00f3n de la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en el mismo, el segundo periodo expansivo, de 1968-73, presenta caracter\u00edsticas distintas.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, el esquema de realizaci\u00f3n planteado por la dictadura militar y el gran capital, para esta fase de desarrollo que caracterizamos como subimperialista, se bas\u00f3 en tres elementos fundamentales&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup>. El primero de ellos (que, cronol\u00f3gicamente, es el \u00faltimo, ya que s\u00f3lo se configur\u00f3 plenamente a partir de 1968, mientras que los dem\u00e1s ya se hab\u00edan hecho visibles en el curso de la crisis de 1962-67) es el consumo suntuario. Ello se explica en la medida en que los sectores din\u00e1micos de la econom\u00eda brasile\u00f1a, en el periodo, son aquellos que producen bienes mixtos: autom\u00f3viles, aparatos electrodom\u00e9sticos, etc\u00e9tera, lo que hizo indispensable dinamizar el mercado interno. La superexplotaci\u00f3n del trabajo en que se basa el modelo de reproducci\u00f3n, y que lleva a que, desde 1965, el salario real obrero se haya reducido a aproximadamente la mitad, no es obst\u00e1culo para ello. M\u00e1s bien permite una redistribuci\u00f3n regresiva del ingreso, no s\u00f3lo en favor de la clase capitalista, sino tambi\u00e9n de las capas medias, conformando un mercado limitado pero din\u00e1mico para la producci\u00f3n de bienes mixtos y otros productos suntuarios. Esa acentuaci\u00f3n de la brecha entre la esfera alta y la esfera baja de la circulaci\u00f3n nacional implica, desde luego, que se agrava el divorcio entre el desarrollo del aparato productivo y las necesidades de consumo de las masas, rasgo inherente al capitalismo dependiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo elemento en la realizaci\u00f3n de mercanc\u00edas del modelo subimperialista es la exportaci\u00f3n y, en particular, la exportaci\u00f3n de manufacturas. Es as\u00ed como las exportaciones brasile\u00f1as totales pasan de aproximadamente 1 500 millones de d\u00f3lares, a mediados de los sesentas, a m\u00e1s de 9 mil millones de d\u00f3lares, el a\u00f1o pasado, seg\u00fan datos de la CEPAL, las exportaciones de manufacturas, que representaban en 1964 un modesto 7% de las exportaciones totales, llegaban en 1970 a un 15% y, en 1975, a un 30% del total. Conviene explicar aqu\u00ed que este porcentaje se refiere exclusivamente a los productos manufacturados, ya que los semielaborados se contabilizan aparte y han sufrido poca variaci\u00f3n, alcanzando cerca de un 10% del total en 1975. Algunos autores han confundido el problema, al mezclar estos datos, y han sostenido incluso la tesis err\u00f3nea de que la participaci\u00f3n de los semielaborados en el total de exportaciones no primarias no se altera, cuando de hecho desciende de un 40% en 1970 a un 25% en 1975&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup>. Como quiera que sea, el notable crecimiento de la exportaci\u00f3n de manufacturas por parte de un pa\u00eds en que, como Brasil, amplias mayor\u00edas de la poblaci\u00f3n no alcanzan los niveles m\u00ednimos de consumo confirma la tendencia apuntada anteriormente, es decir, la escisi\u00f3n entre la producci\u00f3n y las necesidades de las masas.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer elemento del esquema de realizaci\u00f3n subimperialista, que es el que m\u00e1s nos interesa ahora, es aquel representado por el Estado. La importancia del gasto p\u00fablico en la econom\u00eda brasile\u00f1a puede estimarse si consideramos la relaci\u00f3n que guarda con el producto interno bruto: en 1950, excluyendo los gastos derivados de las empresas gubernamentales, representaba un 20% del valor del PIB, mientras que en 1969 llegaba al 34%; en este \u00faltimo a\u00f1o, la relaci\u00f3n subir\u00eda a 50%, si agregamos los gastos de las empresas gubernamentales federales, y aun sin incluir los gastos de las municipalidades y sus empresas&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup>. Esto da una idea de la importancia del Estado como agente econ\u00f3mico en Brasil y es raz\u00f3n suficiente para, en cualquier circunstancia, preocuparse de la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno, cuando se quiere analizar la econom\u00eda de ese pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado ejerce parte de su influencia actuando sobre el capital privado. Tienen papel destacado, bajo este aspecto, las encomiendas p\u00fablicas y las subvenciones directas o indirectas acordadas a las empresas privadas, con lo que orienta el desarrollo de \u00e9stas. Las subvenciones directas en Brasil representan m\u00e1s de la mitad del total de la recaudaci\u00f3n del Estado por concepto de impuestos directos; las exenciones de impuestos concedidas a los exportadores de manufacturas, que constituyen subvenciones indirectas, corresponden al 50% del costo de producci\u00f3n de los art\u00edculos exportados. Pero si, desde este punto de vista, y lo mismo se podr\u00eda decir de los mecanismos de cr\u00e9dito, el Estado ejerce una influencia considerable sobre el curso de la acumulaci\u00f3n capitalista en Brasil, su papel pasa a ser decisivo si consideramos la acumulaci\u00f3n como tal, es decir, la inversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La inversi\u00f3n estatal se realiza fundamentalmente para permitir la reproducci\u00f3n del capital privado, dirigi\u00e9ndose ya a los sectores de infraestructura y servicios b\u00e1sicos, ya a nuevas ramas que no son todav\u00eda remunerativas o que exigen un capital m\u00ednimo demasiado elevado; en estos casos, el Estado opera muchas veces en asociaci\u00f3n con el capital privado, sea para asegurarlo contra el riesgo, sea para crear el volumen de capital necesario para posibilitar la acumulaci\u00f3n. El examen de la inversi\u00f3n bruta fija en Brasil, en 1969, nos muestra que el gobierno particip\u00f3 en su formaci\u00f3n con un 34% y las empresas estatales con un 27%. El porcentaje total mediante el cual el Estado determin\u00f3 la inversi\u00f3n fija ha sido de un 60%, qued\u00e1ndole al capital privado menos del 40%.<meta charset=\"utf-8\"><sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El papel del Estado en la crisis actual<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Es natural, por tanto, que, al plantearse una crisis c\u00edclica como la que vive ahora Brasil, cuando se impone introducir cambios en el modelo de reproducci\u00f3n y, por ende, conformar sectores capaces de convertirse en centros din\u00e1micos de un nuevo ciclo expansivo, sea necesario preguntarse hacia d\u00f3nde apunta el Estado. Un examen somero de la pol\u00edtica gubernamental en el periodo actual permite llegar a algunas conclusiones. En lo esencial, se puede afirmar que la pol\u00edtica econ\u00f3mica del r\u00e9gimen militar se orienta hoy hacia el desarrollo de dos sectores, estrechamente relacionados: el de la industria nuclear y el de la industria b\u00e9lica pesada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos sectores se constituyeron en centros de inter\u00e9s de la actual dictadura brasile\u00f1a desde sus inicios. Ya en 1966, cuando se negociaba en M\u00e9xico lo que vendr\u00eda a ser el Tratado de No Proliferaci\u00f3n Nuclear para Am\u00e9rica Latina, o Tratado de Tlatelolco, la conducta de la delegaci\u00f3n brasile\u00f1a, oponi\u00e9ndose a todo lo que pudiera limitar el desarrollo de la industria nuclear en Brasil, con car\u00e1cter b\u00e9lico o no, puso en evidencia lo que ser\u00eda una constante de la pol\u00edtica de la dictadura militar en la materia&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>11<\/sup>. Tras esforzarse por obtener la cooperaci\u00f3n norteamericana para la conversi\u00f3n de Brasil en potencia nuclear, y luego de Francia, en el periodo en que la pol\u00edtica gaullista buscaba tambi\u00e9n la independencia nuclear ante Estados Unidos, los militares brasile\u00f1os lograron finalmente su objetivo con el acuerdo de cooperaci\u00f3n nuclear firmado el a\u00f1o pasado con Alemania Federal. Contemplando una inversi\u00f3n global de aproximadamente 5 mil millones de d\u00f3lares, para la concreci\u00f3n de un programa que prev\u00e9 la instalaci\u00f3n de ocho centrales nucleares, una planta de enriquecimiento de uranio y una de producci\u00f3n de plutonio, ese acuerdo no s\u00f3lo pondr\u00e1 en manos de Brasil el&nbsp; dominio del ciclo completo de la tecnolog\u00eda nuclear, sino que representar\u00e1 la apertura de un amplio mercado para la producci\u00f3n pesada brasile\u00f1a, ya que se estima que la industria nacional aportar\u00e1 el 70% de los materiales y equipos necesarios al complejo nuclear. Observemos, de paso, que el financiamiento otorgado por Alemania Federal es equivalente al monto total del capital extranjero que ingres\u00f3 en Brasil, por concepto de inversi\u00f3n directa, en el ciclo expansivo de 1957-62.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo sector hacia el que apunta la pol\u00edtica del gobierno es la creaci\u00f3n de lo que \u00e9ste mismo llama \u201ccomplejo industrial-militar\u201d. Los primeros pasos en esta direcci\u00f3n se dieron desde 1965, concret\u00e1ndose en enero de 1966 con la creaci\u00f3n del Grupo Permanente de Movilizaci\u00f3n Industrial (GPMI), que integra a militares y empresarios de los grandes centros industriales del pa\u00eds&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>12<\/sup>. Tambi\u00e9n en este campo el gobierno militar mira preferentemente hacia Europa occidental, existiendo ya programas de fabricaci\u00f3n de tanques, aviones, helic\u00f3pteros, submarinos y misiles contratados con Francia, Italia, Inglaterra y Alemania Federal. La denuncia del acuerdo de cooperaci\u00f3n militar con Estados Unidos, a que procedi\u00f3 unilateralmente en fecha reciente el gobierno brasile\u00f1o, tiene como prop\u00f3sito dejarle a \u00e9ste las manos libres para impulsar con m\u00e1s fuerza los planes relativos al complejo industrial-militar. Ya se ha decidido incluso la ubicaci\u00f3n del mismo, en la zona industrial de Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais, donde se encuentra instalado un complejo de industria pesada con capitales europeos, entre los cuales est\u00e1n los grupos alemanes Krupp y Mannesman y el grupo italiano Fiat. Uno de los objetivos expl\u00edcitos del gobierno, al plantearse la constituci\u00f3n del complejo industrial-militar, es la exportaci\u00f3n, habiendo ya antecedentes en este sentido en relaci\u00f3n a Bolivia, Paraguay y Chile, as\u00ed como pa\u00edses del Medio Oriente y \u00c1frica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Estas orientaciones que se est\u00e1n haciendo presentes en la pol\u00edtica econ\u00f3mica brasile\u00f1a, en la perspectiva de desbloquear la acumulaci\u00f3n capitalista a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de nuevos sectores din\u00e1micos, tienen muchas implicaciones. Destacaremos tres, en esta oportunidad. En primer lugar, el se\u00f1alamiento de que la crisis capitalista mundial, cuyo resorte vital est\u00e1 constituido por el enfrentamiento entre las grandes potencias capitalistas, no ha tan s\u00f3lo precipitado la crisis econ\u00f3mica brasile\u00f1a: le brinda tambi\u00e9n a Brasil la posibilidad de superarla. En efecto, tanto en lo referente a la energ\u00eda nuclear como en relaci\u00f3n a la industria b\u00e9lica, el Estado brasile\u00f1o se vale hoy de la feroz competencia establecida entre Estados Unidos y Europa occidental, en particular Alemania, as\u00ed como Jap\u00f3n, para asegurar la captaci\u00f3n de recursos proporcionados por el flujo circulatorio mundial de capitales, medios de producci\u00f3n y tecnolog\u00eda. Brasil no superar\u00e1 de este modo, la dependencia; pero, al diversificar su articulaci\u00f3n con la econom\u00eda capitalista mundial, se abrir\u00e1 espacio para llevar adelante su proyecto de desarrollo industrial y, sobre la base de \u00e9ste, su afirmaci\u00f3n como potencia media en el esquema mundial de reparto del poder. En otros t\u00e9rminos el Estado brasile\u00f1o se sirve de las contradicciones interimperialistas para garantizar la realizaci\u00f3n de su proyecto subimperialista.<meta charset=\"utf-8\"><sup>13<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, es digno de notar el hecho de que la diversificaci\u00f3n de sus relaciones de dependencia con la econom\u00eda capitalista mundial repercuta en Brasil mediante la diversificaci\u00f3n de su estructura productiva, implicando incluso la redistribuci\u00f3n regional de la misma, con lo que da lugar a la emergencia de nuevas contradicciones interburguesas en el pa\u00eds. Es as\u00ed como la implementaci\u00f3n de la industria nuclear y b\u00e9lica abre perspectivas desiguales a la industria pesada ya instalada en el pa\u00eds, agudizando all\u00ed el proceso de centralizaci\u00f3n del capital, al mismo tiempo que, tal como se encuentra planteada, reproduce en el seno mismo de la econom\u00eda brasile\u00f1a las contradicciones interimperialistas que se dan en el plano mundial. En este sentido, es significativo que el desarrollo de los nuevos sectores din\u00e1micos que se propone desarrollar Brasil est\u00e9 basado en capitales europeos y japoneses, y no norteamericanos, y tenga asiento preferente en la regi\u00f3n de Minas Gerais, y no en la de S\u00e3o Paulo. Los conflictos pol\u00edticos que tienen lugar hoy en el pa\u00eds se explican, en amplia medida, por la ampliaci\u00f3n del margen de maniobra que de all\u00ed resulta para el Estado brasile\u00f1o en la implementaci\u00f3n de un proyecto subimperialista y la oposici\u00f3n que la pol\u00edtica gubernamental encuentra por parte de la gran industria paulista, donde ocupa papel destacado el capital norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, habr\u00eda que considerar las consecuencias que tendr\u00e1n en la esfera de la realizaci\u00f3n los cambios planteados para el modelo de acumulaci\u00f3n de capital, en el caso de que se realicen plenamente. Como indicamos anteriormente, el esquema de realizaci\u00f3n de la econom\u00eda brasile\u00f1a, en su fase subimperialista, se encuentra sustentado por el consumo suntuario, el mercado mundial y el Estado. Cuando analic\u00e9 por primera vez ese esquema, hace algunos a\u00f1os, se\u00f1al\u00e9 que el primer elemento de sustentaci\u00f3n: el consumo suntuario, aparec\u00eda como el m\u00e1s precario, mientras que el m\u00e1s s\u00f3lido, y el \u00fanico viable a largo plazo, lo constitu\u00eda el mercado mundial. Sin embargo, la v\u00e1lvula de escape para los problemas de realizaci\u00f3n planteada por la econom\u00eda brasile\u00f1a \u2014problemas que, obviamente, se agravan en los ciclos recesivos\u2014 la constituye el Estado, cuyo papel como promotor de demanda es pr\u00e1cticamente ilimitado, siempre que no se alteren significativamente las condiciones en que se opera la reproducci\u00f3n del capital, es decir, mientras no sea puesta en jaque la superexplotaci\u00f3n del trabajo.<meta charset=\"utf-8\"><sup>14<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Estas indicaciones adquieren particular validez en las actuales circunstancias. De mantenerse el nuevo proyecto econ\u00f3mico levantado por el capitalismo brasile\u00f1o, el consumo suntuario ser\u00e1 inevitablemente sacrificado en aras del consumo estatal (el \u00fanico que, desde el punto de vista del mercado interno, puede sostener la producci\u00f3n b\u00e9lica). No quiere esto decir que el consumo suntuario desaparecer\u00e1: se mantendr\u00e1 para los grupos de altos ingresos y deber\u00e1 incluso dinamizarse otra vez, en el marco de una eventual recuperaci\u00f3n, aunque sobre una base m\u00e1s estrecha; pero habr\u00e1 revelado sus l\u00edmites y ser\u00e1 inadecuado para la creaci\u00f3n de la demanda requerida por los nuevos sectores din\u00e1micos. Por otra parte, a menos que se opere en el marco de una econom\u00eda aut\u00e1rquica, como lo fue la econom\u00eda de guerra nazi, el Estado no puede funcionar como principal factor de creaci\u00f3n de demanda. Se impone m\u00e1s bien encontrar una salida natural para la producci\u00f3n de los sectores din\u00e1micos, la cual s\u00f3lo puede ser proporcionada por el mercado mundial. El papel que cabe el Estado es complementar y, en su oportunidad, suplir las deficiencias de ese mercado, pero no remplazarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto econ\u00f3mico del capitalismo brasile\u00f1o, en su actual fase recesiva, tiende pues a reafirmar las tendencias subimperialistas y, simult\u00e1neamente, en absoluta concordancia con su dial\u00e9ctica interna, a avanzar en el sentido de una econom\u00eda a\u00fan m\u00e1s excluyente y selectiva que la que emergi\u00f3 en el marco del actual r\u00e9gimen militar. En efecto, al restablecerse el dinamismo econ\u00f3mico del pa\u00eds, en el ciclo de 1968-73, se observ\u00f3 que las grandes masas quedaban excluidas de las posibilidades de consumo brindadas por el nuevo modelo de reproducci\u00f3n capitalista, con lo que se agravaba la escisi\u00f3n entre la esfera alta y la esfera baja de la circulaci\u00f3n y se ratificaba, como fen\u00f3meno permanente, lo que algunos hab\u00edan supuesto que era un efecto pasajero del cielo depresivo. Los que as\u00ed pensaban, saludaron con entusiasmo el surgimiento del consumo suntuario y se hicieron ilusiones sobre su extensi\u00f3n a sectores cada vez m\u00e1s amplios, que incluyeran a las masas trabajadoras&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>15<\/sup>. El actual ciclo recesivo no puede por menos que hacerles ver que la econom\u00eda dependiente, en tanto que econom\u00eda de la superexplotaci\u00f3n, se mueve siempre en el sentido de agudizar el divorcio de la producci\u00f3n respecto a las necesidades de consumo de las masas y, as\u00ed, a excluir antes que a incluir parte de ellas en la esfera alta de circulaci\u00f3n. En el curso de la crisis actual, los grupos medios e inferiores de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que hab\u00edan logrado participar en alg\u00fan grado de esa esfera, est\u00e1n siendo expulsados de ella y muchos de esos grupos ya no podr\u00e1n escaparse del c\u00edrculo de hierro de la esfera baja, aun en la hip\u00f3tesis de que, superada la crisis, el capitalismo brasile\u00f1o ingrese en un nuevo ciclo expansivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunada a las contradicciones interburguesas que la crisis est\u00e1 haciendo estallar y a la desesperaci\u00f3n de las masas trabajadoras, que, tras una ligera mejor\u00eda en sus salarios \u2014que tambi\u00e9n despert\u00f3 ilusiones respecto a un cambio de tendencia en la materia\u2014, sufren otra vez la degradaci\u00f3n de sus condiciones de vida, la reacci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda ante la situaci\u00f3n aparece en estos momentos como el principal factor de inestabilidad pol\u00edtica en Brasil. Por el papel estrat\u00e9gico que ocupa en el sistema de dominaci\u00f3n, la peque\u00f1a burgues\u00eda, al esbozar su movimiento de insurgencia, act\u00faa como detonante y prefigura una agudizaci\u00f3n de las luchas de clases en el pa\u00eds, en este final de d\u00e9cada. En definitiva, ser\u00e1 el curso que tome la lucha de clases y los resultados que arroje lo que har\u00e1 viable el nuevo proyecto del capitalismo brasile\u00f1o o sumergir\u00e1 a \u00e9ste en una crisis que, rebasando las fluctuaciones de coyuntura y provocando cambios estructurales profundos en el pa\u00eds, le abra finalmente al pueblo brasile\u00f1o el camino de su liberaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>V\u00e9ase mi ensayo, en colaboraci\u00f3n con Paulo Speller y Ana Rius,&nbsp;<em>The Brazilian University,&nbsp;<\/em>Brazilian Studies\/Latin American Research Unity (LARU), Toronto, Canad\u00e1, 1977, mimeo.<\/li><li>Analic\u00e9 parcialmente este fen\u00f3meno para el caso chileno, en&nbsp;<em>El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile.&nbsp;<\/em>Ed. Era, M\u00e9xico, 1976, parte II, cap. 1.<\/li><li>V\u00e9ase mi libro&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n.&nbsp;<\/em>Ed. Siglo XXI, M\u00e9xico, 1974, 5a. ed. aumentada, pp. 60 ss.<\/li><li>Actualmente, se tiende incorrectamente a remplazar el concepto de reproducci\u00f3n del capital, que engloba el conjunto del ciclo del capital, por el de acumulaci\u00f3n, que es mucho m\u00e1s restringido y no comprende siquiera \u00edntegramente la fase de producci\u00f3n.<\/li><li>Entre otros, Albert Fishlow, \u201cAlguns reflex\u00f5es sobre a pol\u00edtica econ\u00f4mica brasileira ap\u00f3s 1964\u201d, en Estudos Cebrap 7 (S. Paulo), enero-marzo de 1974, pp. 6-65, y Edmar L. Bacha, \u201cIssues and Evidence on Brazilian Recent Economic Growth\u201d, Development Discussion Paper, n. 12, Harvard Institute of International Development, febrero de 1976.<\/li><li>Ministerio de Industria e Investigaci\u00f3n de Francia,&nbsp;<em>La divisi\u00f3n internationale du travail<\/em>. La Documentation Fran\u00e7aise, Par\u00eds, 1976, vol. I, p. 55.<\/li><li>Para un desarrollo de este tema, v\u00e9ase&nbsp;<em>Subdesarrollo y revolu<\/em>ci\u00f3n, cit., parte IV.<\/li><li>Datos de&nbsp;<em>Economic Survey of Latin America 1975<\/em>. Nueva York, 1976.<\/li><li>Datos citados por Werner Baer y otros, \u201cAs modifica\u00e7\u00f5es do papel do Estado na econom\u00eda brasileira\u201d,&nbsp;<em>Pesquisa e planejamento econ\u00f4mico<\/em>. n. 3 (4), R\u00edo de Janeiro, diciembre de 1973, pp. 898 y 905.<\/li><li>Ib\u00edd., p. 904.<\/li><li>Sobre la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en las negociaciones de Tlatelolco, v\u00e9ase mi art\u00edculo, en colaboraci\u00f3n con Olga Pellicer de Brody, \u201cMilitarismo y desnuclearizaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina; el caso de Brasil\u201d, en&nbsp;<em>Foro Internacional<\/em>, n. 29, M\u00e9xico, julio-septiembre de 1967.<\/li><li>V\u00e9ase&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n,&nbsp;<\/em>cit., pp. 69 ss.<\/li><li>Se pueden encontrar mayores precisiones sobre la relaci\u00f3n entre el Estado y el subimperialismo en mi art\u00edculo \u201cLa acumulaci\u00f3n capitalista mundial y el subimperialismo\u201d.&nbsp;<em>Cuadernos Pol\u00edticos, n. 12,&nbsp;<\/em>M\u00e9xico, abril-junio de 1977, y en&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n, cit.<\/em><\/li><li>V\u00e9ase&nbsp;<em>Subdesarrollo y revoluci\u00f3n<\/em>, cit., parte IV.<\/li><li>Entre otros, Fernando Henrique Cardoso y Pierre Salama. Una cr\u00edtica de esta posici\u00f3n se puede encontrar en mi art\u00edculo citado en la nota 13.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-40922aed-438c-4cce-827f-5017b33724cb\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/33-Estado-y-crisis-en-Brasil.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Estado-y-crisis-en-Brasil<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: : Cuadernos Pol\u00edticos n. 13, Ediciones Era, M\u00e9xico, julio-septiembre de 1977, pp. 76-84. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era. 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