{"id":1348,"date":"1981-09-01T20:03:48","date_gmt":"1981-09-01T20:03:48","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1348"},"modified":"2022-02-24T15:21:21","modified_gmt":"2022-02-24T15:21:21","slug":"irracionalidad-de-la-dependencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1348","title":{"rendered":"Irracionalidad de la dependencia"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"506\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Dolar-trampa-e1479472375940-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1873\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Dolar-trampa-e1479472375940-edited.jpg 900w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Dolar-trampa-e1479472375940-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Dolar-trampa-e1479472375940-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Dolar-trampa-e1479472375940-edited-600x337.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption>Celag<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Punto Final Internacional, A\u00f1o IX, No. 197, M\u00e9xico, septiembre-octubre de 1981.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El rasgo caracter\u00edstico de la econom\u00eda dependiente es su tendencia a divorciar la producci\u00f3n de las necesidades de consumo de las amplias masas. En el patr\u00f3n de desarrollo que se impuso en Am\u00e9rica Latina a partir de 1950, ello se tradujo en una industrializaci\u00f3n que privilegi\u00f3 la fabricaci\u00f3n de bienes de lujo. En una regi\u00f3n plagada de miseria, donde los trabajadores no tienen lo suficiente para el alimento, la ropa y la vivienda, hemos visto surgir maravillas de la mec\u00e1nica y la electr\u00f3nica, reservadas al disfrute de unos cuantos.<\/p>\n\n\n\n<p>La expansi\u00f3n de la producci\u00f3n suntuaria se ha realizado a costa de un fuerte desequilibrio sectorial. En la industria, entre 1950 y 1975, los bienes de consumo necesario vieron bajar su participaci\u00f3n en la producci\u00f3n global de un 66 a un 40 por ciento; mientras los bienes de consumo durable y de capital doblaban la suya del 11 al 26 por ciento, y los bienes intermedios, que sirven para la producci\u00f3n de unos y otros, aumentaban de manera m\u00e1s discreta del 23 al 34 por ciento. En el sector agropecuario, se asisti\u00f3 a la ca\u00edda de la tasa anual de crecimiento de un 3.7 a un 2.4 por ciento, con lo que \u00e9sta qued\u00f3 por debajo del crecimiento demogr\u00e1fico (2.8 anual, entre 1950-1975).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n repercuti\u00f3 en las relaciones con el exterior, generando crecientes presiones para aumentar las importaciones de bienes intermedios y de capital, as\u00ed como de las materias primas y alimentos que esa estructura desequilibrada no produc\u00eda en cantidades adecuadas. Vinieron luego los d\u00e9ficits de la balanza comercial y los pr\u00e9stamos para cubrirlos, comprometiendo los magros recursos obtenidos por las exportaciones. Y no fue todo: al interior de las sociedades latinoamericanas se fueron creando masas cada vez m\u00e1s numerosas que se encuentran exclu\u00eddas del goce de los frutos de ese tipo de desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las estimativas de las Naciones Unidas nos dan una idea de ello. En 1972, el 43 por ciento de la poblaci\u00f3n latinoamericana, equivalente a 118 millones de personas, se encontraba en situaci\u00f3n de \u201cpobreza\u201d; es decir, ten\u00eda ingresos inferiores a 180 d\u00f3lares anuales. Un escal\u00f3n m\u00e1s abajo, 73 millones de personas, que representaban un 27 por ciento de la poblaci\u00f3n total percib\u00eda ingresos inferiores a 90 d\u00f3lares al a\u00f1o y viv\u00eda en situaci\u00f3n de \u201cindigencia\u201d. En otras palabras, s\u00f3lo un 30 por ciento de los latinoamericanos participa de alguna manera y en alg\u00fan grado de los frutos del patr\u00f3n de desarrollo capitalista que se nos ha impuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>No debe causar sorpresa que, despu\u00e9s de lanzarse a la fabricaci\u00f3n de sofisticados autos de paseo, televisiones a todo color, alucinantes aparatos de sonido, ese patr\u00f3n de desarrollo empiece ahora a ense\u00f1ar literalmente los dientes, al convertir la base de esa producci\u00f3n en infraestructura para la industria de material b\u00e9lico. All\u00ed donde esto ha tenido mayor avance, el Brasil de los militares, hay m\u00e1s de 100 mil obreros y t\u00e9cnicos empleados en cerca de 100 empresas que constituyen ese sector. Sus productos han saltado al primer lugar en las exportaciones manufactureras y se estima que alcanzar\u00e1n este a\u00f1o la cifra de 2 mil millones de d\u00f3lares, doblando el valor de las exportaciones del a\u00f1o pasado. Con ello, Brasil se ubica en el quinto lugar mundial entre los pa\u00edses proveedores de medios de destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de un caso aislado. En Argentina, Chile, Per\u00fa y otros pa\u00edses, la crisis que, desde mediados de la d\u00e9cada pasada, afecta a nuestras econom\u00edas, asigna puestos de relieve a la producci\u00f3n b\u00e9lica, divorciando a\u00fan m\u00e1s el aparato productivo de las necesidades de las masas. Y esto ser\u00e1 as\u00ed, hasta que esos 200 millones de \u201cpobres\u201d e \u201cindigentes\u201d, vale decir la casi totalidad de las masas latinoamericanas, hagan valer sus intereses. Ello implicar\u00e1 el arrasamiento de la econom\u00eda irracional que nos han impuesto las burgues\u00edas criollas y el imperialismo y el proceso de construcci\u00f3n de una sociedad realmente al servicio del pueblo trabajador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-9c5d5607-c8ed-4549-88cb-5d68345711c1\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/41-Irracionalidad-de-la-dependencia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Irracionalidad-de-la-dependencia<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Punto Final Internacional, A\u00f1o IX, No. 197, M\u00e9xico, septiembre-octubre de 1981. 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