{"id":1371,"date":"1982-05-01T15:22:25","date_gmt":"1982-05-01T15:22:25","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1371"},"modified":"2022-03-22T18:48:08","modified_gmt":"2022-03-22T18:48:08","slug":"despues-de-las-malvinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1371","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de las Malvinas"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/malvinas.jpg_1718483346-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1848\" width=\"749\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/malvinas.jpg_1718483346-edited.jpg 600w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/malvinas.jpg_1718483346-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 749px) 100vw, 749px\" \/><figcaption>Tele Sur<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Punto Final Internacional, A\u00f1o IX, No. 201 (Suplemento), M\u00e9xico, mayo-junio de 1982.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La guerra de las Malvinas es, para el analista pol\u00edtico, un llamado a la humildad. De la manera menos pensada, ha ocasionado el fin de la doctrina Monroe y de su consagraci\u00f3n en el plano interamericano: el TIAR; la crisis de la OEA y, con ella, del marco institucional en el cual Estados Unidos ejerci\u00f3 en la posguerra su hegemon\u00eda sobre el continente; y el derrumbe de la pol\u00edtica de alianzas y presiones que la administraci\u00f3n Reagan hab\u00eda puesto en pr\u00e1ctica en funci\u00f3n del problema centroamericano. A partir de las Malvinas se abren perspectivas nuevas para las relaciones sovi\u00e9tico-latinoamericanas, Cuba y Nicaragua avanzan hacia la legitimaci\u00f3n de sus reg\u00edmenes revolucionarios en el plano regional y, con las sombras que se proyectan sobre lo que se ha dado en llamar la OTAS, el papel de Am\u00e9rica Latina, y en especial del Cono Sur, en el sistema imperialista de pactos y alianzas se ve convertido en una cuesti\u00f3n abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los hechos hist\u00f3ricos no son nunca rayos en un cielo azul. La actual coyuntura latinoamericana no es fruto del acaso ni se debe s\u00f3lo a un error de c\u00e1lculo de los generales argentinos; es m\u00e1s bien algo que ven\u00eda madurando desde ya hace dos d\u00e9cadas y que conduc\u00eda necesariamente a la renegociaci\u00f3n \u2014m\u00e1s o menos expl\u00edcita, esto s\u00ed, y sobre todo m\u00e1s o menos dram\u00e1tica\u2014 de las relaciones entre la regi\u00f3n y los grandes centros imperialistas. En el mismo sentido, las consecuencias que se pueden prever para la guerra de las Malvinas hab\u00edan ya comenzado a gestarse desde mediados de la d\u00e9cada pasada.<\/p>\n\n\n\n<p>En un plano como en otro, las Malvinas corresponden al parto de un proceso hist\u00f3rico, violento y doloroso como suelen ser los partos; pero el proceso mismo, el contenido de este parto estaba ya inscrito, por dif\u00edcil que fuera su lectura, en las tendencias surgidas en el per\u00edodo precedente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El subimperialismo latinoamericano<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En su esencia y m\u00e1s all\u00e1, pues, de los factores de orden interno y externo que influyeron en su origen la guerra de las Malvinas expresa la voluntad de la dictadura argentina de redefinir la posici\u00f3n del pa\u00eds en el plano internacional, tanto en la esfera regional como en la que se refiere a sus relaciones con los centros imperialistas. La reconquista del archipi\u00e9lago, en los t\u00e9rminos en que se plante\u00f3 inicialmente, vale decir antes de la toma de posici\u00f3n norteamericana en favor de Inglaterra, implicaba de partida cerrar la puerta a las pretensiones chilenas en el Atl\u00e1ntico Sur (no est\u00e1 de m\u00e1s recordar que Chile recibi\u00f3 el espaldarazo de Inglaterra en este terreno, con el laudo arbitral de 1980 sobre el Beagle). Pero esa reconquista impedir\u00eda tambi\u00e9n a Estados Unidos \u2014y, en general, a la OTAN\u2014 de actuar con presencia propia en el \u00e1rea, mediante una base brit\u00e1nica o anglo-norteamericana; se entiende as\u00ed que, al dar signos de flaqueza el apoyo de Estados Unidos a Inglaterra, haya sido precisamente esto \u00faltimo lo que propuso abiertamente Margaret Thatcher.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ello, la acci\u00f3n argentina visaba a algo m\u00e1s que a restablecer la relaci\u00f3n de fuerzas que prevalec\u00edan antes que Chile pretendiera convertirse en potencia atl\u00e1ntica, relaci\u00f3n que alineaba a Argentina y Brasil del lado latinoamericano, como contrapartes obligatorias del imperialismo para extender al \u00e1rea su sistema de pactos militares. Borrando las pretensiones chilenas y neg\u00e1ndole a la OTAN la posibilidad de contar con un enclave en la zona, Argentina reforzar\u00eda su posici\u00f3n y podr\u00eda entrar en las negociaciones relativas a la OTAS hombro a hombro con Brasil. Se explica as\u00ed que, al tiempo que sosten\u00edan firmemente las pretensiones argentinas, los c\u00edrculos oficiales brasile\u00f1os alimentaran cierto recelo ante una victoria demasiado perentoria de sus vecinos en el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda un error, sin embargo, quedarse en este nivel del an\u00e1lisis. Las circunstancias estrat\u00e9gicas y geopol\u00edticas que enmarcaron la acci\u00f3n argentina en las Malvinas no deben hacer olvidar que lo importante es esa acci\u00f3n misma, en tanto que expresi\u00f3n de la voluntad de redefinici\u00f3n del papel de Argentina en el sistema mundial de poder. Argentina no est\u00e1 sola en ello, sino que la acompa\u00f1a un grupo de pa\u00edses que alimentan deseo semejante, en lo que los concierne. Beagle o Esequibo, Atl\u00e1ntico Sur o Centroam\u00e9rica: el escenario y los protagonistas del conflicto cambiar\u00edan, sus justificaciones ser\u00edan otras, pero las ra\u00edces seguir\u00edan siendo las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello se debe a la emergencia en Am\u00e9rica Latina, desde los sesentas, de situaciones nacionales espec\u00edficas, que han permitido hablar de un subimperialismo. Se trata de procesos que se desarrollan desde el momento en que, habiendo alcanzado el pa\u00eds cierto grado de desarrollo capitalista, que se expresa en el copamiento de la actividad econ\u00f3mica por los monopolios y el capital financiero, se constituye una fracci\u00f3n gran burguesa que se presenta con un proyecto propio en la lucha por el control del Estado. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos, la gran burgues\u00eda se ha aliado a la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas para lograr su objetivo, en la medida en que esta \u00faltima se hab\u00eda preparado, en el marco de la contrainsurgencia, para hacerse cargo del aparato estatal. Esto no es empero un rasgo esencial del subimperialismo: para que \u00e9ste triunfe, lo que necesita la gran burgues\u00eda es promover una mayor centralizaci\u00f3n del poder del Estado, que le permita imponer sus intereses particulares sobre los de las dem\u00e1s clases y fracciones de clases que constituyen la mayor\u00eda de la sociedad; el que esa centralizaci\u00f3n pase o no por el establecimiento de una dictadura militar corresponde exclusivamente al \u00e1mbito de la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que importa retener es que alcanzar la etapa subimperialista significa, para el pa\u00eds en cuesti\u00f3n, haberse convertido en un centro intermedio de reproducci\u00f3n de capital a nivel mundial. Ahora bien, econom\u00eda y pol\u00edtica no son sino dos caras de la misma moneda. Ser un centro intermedio de reproducci\u00f3n capitalista implica la posibilidad y la necesidad de plantearse como centro intermedio de poder en el sistema de dominaci\u00f3n internacional del capitalismo; a ello alude la noci\u00f3n de \u201cpotencia media\u201d, as\u00ed como expresiones tipo \u201cnaci\u00f3n semindustrializada\u201d se refieren a la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica del subimperialismo. Con ello, junto a las negociaciones globales que se realizan en el marco del llamado di\u00e1logo Norte-Sur, en torno a un nuevo orden econ\u00f3mico internacional, los pa\u00edses subimperialistas act\u00faan unilateralmente, a trav\u00e9s del Estado nacional, en pos de dos objetivos: definir un \u00e1rea propia de influencia dentro del campo imperialista y renegociar sus relaciones con las potencias que lo encabezan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cruce de l\u00edneas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Ese replanteamiento de las relaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas en el campo imperialista, a que aspiran esos pa\u00edses, se dirige a modificar el esquema de poder que se estableci\u00f3 en la posguerra; cuando el fen\u00f3meno del subimperialismo no se presentaba todav\u00eda. En aquel entonces, habi\u00e9ndose valido de la guerra mundial como instrumento para doblegar a las dem\u00e1s potencias imperialistas, Estados Unidos pudo imponer al mundo capitalista su hegemon\u00eda indiscutida y reorganizarlo en provecho propio mediante mecanismos econ\u00f3micos, pol\u00edticos y militares: FMI, el Banco Mundial y el GATT; la ONU y la OEA; y la OTAN; el TIAR y otros pactos similares.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde fines de los sesentas y en el curso de la d\u00e9cada pasada, esa situaci\u00f3n comienza a cambiar. Haciendo a un lado la expansi\u00f3n y fortalecimiento del campo socialista, as\u00ed como el ascenso de los movimientos revolucionarios en la periferia capitalista, que ampliar\u00eda el radio de nuestro an\u00e1lisis m\u00e1s all\u00e1 de lo que nos hemos propuesto, el campo imperialista se ve atravesado por dos nuevas l\u00edneas de fuerza, que se ejercen sobre el centro del sistema; es decir, sobre Estados Unidos. La primera corresponde a la acci\u00f3n ejercida por los dem\u00e1s centros imperialistas, ya recuperados de los efectos de la guerra: Europa occidental y Jap\u00f3n, que restablecen a nivel econ\u00f3mico un clima de feroz competencia, al tiempo que perfilan con mayor independencia su pol\u00edtica (m\u00e1s la primera que el segundo) y tratan de sustituir por un r\u00e9gimen multipolar la direcci\u00f3n \u00fanica que ejerce Estados Unidos sobre el sistema. Los nuevos br\u00edos que gana la socialdemocracia en el plano internacional ilustran bien este fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda l\u00ednea de fuerza se origina de la presi\u00f3n ejercida sobre el centro del sistema por los pa\u00edses subimperialistas, as\u00ed como de sus esfuerzos por crearse una zona propia de influencia. A principios de la d\u00e9cada de 1970, esto se observaba sobre todo en relaci\u00f3n a Brasil, Ir\u00e1n, Israel y Egipto. Pero esto no agotaba el desarrollo del subimperialismo como nueva cara de la econom\u00eda dependiente y, en el curso de la d\u00e9cada, otros pa\u00edses se han ido a sumar a los precedentes. La pol\u00edtica exterior norteamericana, con Kissinger, Carter y ahora Reagan, registr\u00f3 esos cambios y trat\u00f3 de darles respuesta, sin abandonar jam\u00e1s su intenci\u00f3n de retener la posici\u00f3n conquistada durante la guerra mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto de las Malvinas surge del cruce inesperado de esas dos l\u00edneas. Hasta entonces, ellas hab\u00edan operado en sentido paralelo y, en cierta medida, complementario. Es as\u00ed como el reforzamiento de Brasil, por ejemplo, se debi\u00f3 en una amplia medida a que, apoy\u00e1ndose sobre las contradicciones interimperialistas, pudo aprovechar la primera l\u00ednea como factor de acumulaci\u00f3n de fuerzas. La reorientaci\u00f3n de su comercio hacia Europa y Jap\u00f3n (tambi\u00e9n a otras \u00e1reas y su apertura a los flujos de capital originados en esos centros) le han permitido relativizar su dependencia respecto a Estados Unidos, con lo que logr\u00f3 desarrollar su industria b\u00e9lica y nuclear a espaldas e incluso contra la voluntad de ese pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso argentino, se observ\u00f3 como la acumulaci\u00f3n de fuerzas por parte de un pa\u00eds subimperialista no se resuelve s\u00f3lo al interior del campo imperialista, sino que puede valerse tambi\u00e9n de la contradicci\u00f3n m\u00e1s profunda que opone \u00e9ste al campo socialista; el comercio y la cooperaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica le han servido tanto o m\u00e1s que sus relaciones con Europa occidental para mejorar su posici\u00f3n en la negociaci\u00f3n de su&nbsp;<em>status<\/em>&nbsp;internacional. Esto \u2014que opera con mucho m\u00e1s fuerza a\u00fan en otras \u00e1reas del mundo\u2014 ha tenido poca relevancia en el caso de Brasil y s\u00f3lo recientemente empez\u00f3 a ser tomado en cuenta por la dictadura militar de ese pa\u00eds (ver, por ejemplo, el acuerdo sovi\u00e9tico-brasile\u00f1o de cooperaci\u00f3n comercial, t\u00e9cnica y cient\u00edfica de 1981). Se trata de un hecho importante, por las nuevas posibilidades que le abre el conflicto de las Malvinas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La carrera armamentista<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En efecto, una de las consecuencias de la guerra de las Malvinas podr\u00e1 ser la acentuaci\u00f3n de la tendencia de los pa\u00edses subimperialistas latinoamericanos a apoyarse en el campo socialista para forzar la renegociaci\u00f3n de su&nbsp;<em>status<\/em>&nbsp;con los centros imperialistas. No se trata ni mucho menos de una evoluci\u00f3n del subimperialismo al socialismo, ya que el subimperialismo seguir\u00e1 siendo lo que es: una expresi\u00f3n de la lucha por el poder dentro del campo imperialista y, pues, la manifestaci\u00f3n de contradicciones interburguesas en el plano interestatal. El \u00e1mbito de acci\u00f3n del subimperialismo ser\u00e1 siempre el campo imperialista y su principal enemigo, las fuerzas del proletariado mundial. Pero esa aproximaci\u00f3n al campo socialista, por chocante que parezca a quienes juzgan la historia desde posiciones principistas, afectar\u00e1 negativamente el intento del imperialismo norteamericano de escindir el mundo en dos campos rigurosamente separados y contrapuestos y tender\u00e1 m\u00e1s bien a establecer en forma creciente cruces horizontales en el manojo de contradicciones que constituye la pol\u00edtica internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello concurren, adem\u00e1s de los intereses econ\u00f3micos, pol\u00edticos y tecnol\u00f3gicos del subimperialismo, sus motivaciones militares. El subimperialismo no difiere esencialmente del imperialismo: como \u00e9ste, lleva en su seno la guerra. Hasta ahora, su vocaci\u00f3n belicista se expresaba en el \u00e1mbito de su \u00e1rea de influencia directa, sin que quedaran incluidas en sus c\u00e1lculos m\u00e1s que las fuerzas propias de la misma. La guerra de las Malvinas muestra, de pronto, que las cosas no son tan simples y que la conquista de una zona de influencia puede pasar por el enfrentamiento militar con potencias imperialistas; m\u00e1s que esto, que puede movilizar en contra suya a todo el centro imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Por r\u00edgido que sea este l\u00edmite \u2014y lo es\u2014 para las pretensiones subimperialistas, ning\u00fan pa\u00eds que las alimente podr\u00e1 aceptarlo sin discusi\u00f3n, so pena de volver a la subordinaci\u00f3n absoluta que priv\u00f3 en la posguerra; es decir, de dejar enteramente al arbitrio de las grandes potencias imperialistas la reestructuraci\u00f3n del sistema capitalista mundial, hoy en curso. Es previsible, pues, que, despu\u00e9s de las Malvinas, las potencias subimperialistas de Am\u00e9rica Latina desaten en la regi\u00f3n una carrera armamentista de proporciones similares a las que Israel, Ir\u00e1n, Sud\u00e1frica impusieron en otras \u00e1reas. Pero las condiciones particulares en que se desarrolla el subimperialismo latinoamericano marcar\u00e1n este fen\u00f3meno con un sello particular.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, tras el giro de la estrategia norteamericana, que cristaliz\u00f3 con Kennedy a principios de los sesentas, las Fuerzas Armadas latinoamericanas sufrieron un cambio de funci\u00f3n: de elemento auxiliar de Estados Unidos en una eventual confrontaci\u00f3n directa con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se convirtieron en garantes de los intereses estrat\u00e9gicos del imperialismo en el marco de las fronteras nacionales. Ello, que correspondi\u00f3 a la adopci\u00f3n de la doctrina de la contrainsurgencia como eje de la pol\u00edtica norteamericana hacia la periferia capitalista, condujo a los militares latinoamericanos a redefinir su concepto de seguridad nacional y a desplazarlo de la defensa externa a la defensa del orden interno. Como consecuencia, el armamento de las Fuerzas Armadas se modific\u00f3, pasando el \u00e9nfasis a reposar en las fuerzas de tierra y en la aviaci\u00f3n, en detrimento de la marina, y en equipos ligeros para el combate contra la poblaci\u00f3n desarmada o contra fuerzas militares de poca envergadura. Esto es lo que tendr\u00e1 que ser cambiado despu\u00e9s de las Malvinas, y con ello la revaloraci\u00f3n de la marina y de los equipos militares pesados de tierra, mar y aire.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que la carrera armamentista que este cambio implica se traducir\u00e1 en un aumento de las importaciones destinadas a este fin y que los pa\u00edses socialistas, en especial la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, tendr\u00e1n all\u00ed un margen significativo de maniobra. Pero las condiciones propias del subimperialismo latinoamericano apuntan tambi\u00e9n en otra direcci\u00f3n: el reforzamiento y la reconversi\u00f3n parcial de la industria b\u00e9lica nacional. \u00c9sta ha tenido un notable desarrollo en Brasil, as\u00ed como en Argentina, en la d\u00e9cada pasada, comenzando a extenderse, a finales de la misma, a otros pa\u00edses: Chile, Per\u00fa, Venezuela, Colombia y M\u00e9xico. Brasil ocupa ya un lugar destacado a nivel mundial como exportador de armas, habiendo desarrollado en forma importante la producci\u00f3n de veh\u00edculos blindados, aviones, helic\u00f3pteros, misiles y material electr\u00f3nico pesado. La base tecnol\u00f3gica de la industria militar brasile\u00f1a, as\u00ed como de la argentina, no ha sido Estados Unidos, sino Europa, principalmente Inglaterra, Francia, Alemania Federal e Italia. No hay duda de que se tratar\u00e1 ahora de obtener tambi\u00e9n cooperaci\u00f3n del campo socialista.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Militarismo y democracia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La carrera armamentista a desatarse en Am\u00e9rica Latina no se corresponde tan s\u00f3lo con un viraje en la estrategia militar de la regi\u00f3n: conlleva tambi\u00e9n un replanteamiento de la funci\u00f3n pol\u00edtica de las Fuerzas Armadas. Sin renunciar, en lo fundamental, a los postulados ideol\u00f3gicos y a los m\u00e9todos de organizaci\u00f3n y acci\u00f3n que la contrainsurgencia les ha proporcionado, y que las llev\u00f3 a moverse hacia el centro del poder estatal, los militares latinoamericanos tendr\u00e1n que enfrentarse a la revitalizaci\u00f3n de su funci\u00f3n como garantes de la defensa externa (expresi\u00f3n que encubre siempre tambi\u00e9n los afanes hegemonistas y expansionistas de una naci\u00f3n). La seguridad nacional tender\u00e1 a situarse de nuevo preferentemente en el plano interestatal, regresando a la formulaci\u00f3n cl\u00e1sica de soberan\u00eda nacional. Con ello, la posici\u00f3n de las Fuerzas Armadas en el esquema interno de poder deber\u00e1 modificarse.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata tampoco de un fen\u00f3meno enteramente nuevo. Desde mediados de los sesentas \u2014hecho que se reflej\u00f3 tambi\u00e9n en la pol\u00edtica exterior norteamericana, con Carter, y fue reestimulado por ella\u2014 los militares latinoamericanos se plantearon una pol\u00edtica de institucionalizaci\u00f3n que recuperara los mecanismos y pr\u00e1cticas de la democracia representativa y, simult\u00e1neamente, consagrara la centralidad de las Fuerzas Armadas en el aparato de Estado. En la edificaci\u00f3n de ese Estado de cuatro poderes, en el que el poder militar subordinar\u00eda sin anular a los tres poderes de la democracia representativa cl\u00e1sica, han sido los militares brasile\u00f1os los que primero enfrentaron la tarea y los que, hasta el momento, han avanzado de manera m\u00e1s certera en su consecuci\u00f3n. Pero la tendencia sigue su curso, de la manera confusa como se afirman las tendencias hist\u00f3ricas, en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La redefinici\u00f3n estrat\u00e9gica que le incumbe a las Fuerzas Armadas, a ra\u00edz de la guerra de las Malvinas, deber\u00e1 acentuarla e incentivar, pues, el proceso de institucionalizaci\u00f3n democr\u00e1tica en Latinoam\u00e9rica. Sin embargo, nadie debe llamarse a enga\u00f1o: ni su relativo acercamiento a los pa\u00edses socialistas ni su mayor empe\u00f1o en la redemocratizaci\u00f3n modificar\u00e1 el car\u00e1cter profundamente antipopular de las Fuerzas Armadas latinoamericanas. Ello no se debe tan s\u00f3lo a su naturaleza de clase, que no se habr\u00e1 alterado para nada, sino tambi\u00e9n al hecho de que los cambios que se pueden esperar de ellas no obedecen a impulsos nacidos del movimiento popular, y m\u00e1s bien responden a las exigencias que plantea la realizaci\u00f3n de la pol\u00edtica del gran capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello no quiere decir que el movimiento popular y la izquierda no tengan nada que hacer en la coyuntura abierta por las Malvinas. La necesidad en que se encuentran los militares y el gran capital de plantear su pol\u00edtica en t\u00e9rminos de inter\u00e9s nacional y de hacer frente, para ello, a las presiones en sentido contrario ejercidas por los grandes centros imperialistas, en particular Estados Unidos, les abren a esas fuerzas nuevas y prometedoras posibilidades de acci\u00f3n. Este es un momento particularmente favorable para desplegar, desde el campo popular y con total autonom\u00eda, un amplio movimiento democr\u00e1tico y antiimperialista, que vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo que pretende el bloque burgu\u00e9s-militar y exija la recuperaci\u00f3n y la defensa de los recursos naturales; un orden internacional basado en la cooperaci\u00f3n y en el respeto mutuo; relaciones amistosas con los pa\u00edses socialistas y gobiernos progresistas y revolucionarios de todo el mundo; una democracia que no se limite a restablecer los mecanismos y rituales de la democracia representativa burguesa, sino que abra ancha v\u00eda a la aut\u00e9ntica participaci\u00f3n de las masas.<\/p>\n\n\n\n<p>La izquierda latinoamericana tiene el deber de evaluar correctamente la situaci\u00f3n que estamos viviendo y de lanzarse con audacia a una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que \u2014rechazando los espejismos e ilusiones que no dejar\u00e1n de presentarse\u2014 lleve las posibilidades surgidas hasta su l\u00edmite. S\u00f3lo as\u00ed estar\u00e1 en condiciones de poder rebasarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-bc24a589-9bed-4ee6-807b-437f5e19f454\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1982\/05\/45-Despue\u0301s-de-las-Malvinas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Despue\u0301s de las Malvinas<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Punto Final Internacional, A\u00f1o IX, No. 201 (Suplemento), M\u00e9xico, mayo-junio de 1982. La guerra de las Malvinas es, para el analista pol\u00edtico, un llamado a la humildad. 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