{"id":1376,"date":"1982-04-14T15:25:57","date_gmt":"1982-04-14T15:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1376"},"modified":"2022-03-22T18:49:29","modified_gmt":"2022-03-22T18:49:29","slug":"crisis-cambio-tecnico-y-perspectivas-del-empleo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1376","title":{"rendered":"Crisis, cambio t\u00e9cnico  y perspectivas del empleo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"506\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/columna_martin_19-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1852\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/columna_martin_19-edited.jpg 900w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/columna_martin_19-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/columna_martin_19-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/columna_martin_19-edited-600x337.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption>El montonero<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Cuadernos CIDAMO n. 9, s\/f., M\u00e9xico. Intervenci\u00f3n en el simposio &#8220;La problem\u00e1tica del empleo en Am\u00e9rica Latina y en Colombia&#8221;, Centro de Investigaciones Econ\u00f3micas, Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, Universidad de Antioquia, Medell\u00edn, Colombia, 14-17 de abril de 1982.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Mi prop\u00f3sito es se\u00f1alar algunas transformaciones que se est\u00e1n verificando en el plano del empleo en los pa\u00edses capitalistas centrales y en los nuestros, tratando de estimar algunas perspectivas probables que se pueden ya percibir en el desarrollo de la crisis capitalista mundial. Para este fin, me veo forzado, inicialmente, a hacer ciertas precisiones de car\u00e1cter te\u00f3rico sobre la relaci\u00f3n entre la t\u00e9cnica y el empleo, para en seguida entrar a tratar el tema que fundamentalmente me interesa. En las cuestiones te\u00f3ricas que debemos abordar, aunque sea de manera superficial, mi preocupaci\u00f3n central va en el sentido de discutir algunas tesis, algunos puntos de vista, a mi modo de ver equivocados, que se han establecido en torno a la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de ellas es la idea muy difundida por los economistas desarrollistas de la conveniencia de utilizar t\u00e9cnicas llamadas &#8220;no ahorradoras de mano de obra&#8221;, o sea que implican un uso m\u00e1s extensivo de la fuerza de trabajo, como medida eficiente para enfrentar el problema del desempleo, tan agudo en nuestros pa\u00edses. Esta tesis implica un error te\u00f3rico y tiene una consecuencia pol\u00edtica importante. Es un error te\u00f3rico, en el sentido de que si se habla de t\u00e9cnica, se habla de un conjunto de conocimientos y procedimientos que el hombre utiliza para reducir el gasto de fuerza de trabajo en el proceso de producci\u00f3n: si eligi\u00e9ramos la t\u00e9cnica que no ahorra fuerza de trabajo, frente a la que s\u00ed ahorra, estar\u00edamos eligiendo una t\u00e9cnica inferior. Tiene una consecuencia pol\u00edtica peligrosa, ya que renunciar a la t\u00e9cnica superior para combatir el desempleo nos condenar\u00eda a un subdesarrollo tecnol\u00f3gico permanente, frente a los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s desarrollados.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra posici\u00f3n que me preocupa respecto al problema de la t\u00e9cnica es la tesis manejada por economistas de una corriente particular del marxismo: la corriente mao\u00edsta, en el sentido de que la t\u00e9cnica no es un elemento neutro desde el punto de vista de las relaciones sociales, sino que debe ser vista como un elemento que determina el tipo de relaci\u00f3n social. Esto ha llevado, tanto en los planteamientos te\u00f3ricos de algunos economistas, como en la pr\u00e1ctica de la pol\u00edtica china durante el per\u00edodo mao\u00edsta, a un rechazo a la tecnolog\u00eda m\u00e1s avanzada y m\u00e1s moderna. Se constataba que el uso de una tecnolog\u00eda superior acarreaba mayores inversiones, tanto en materias primas, como en equipo y maquinaria, una concentraci\u00f3n, pues, de medios de producci\u00f3n, en que deber\u00eda trabajar tambi\u00e9n una mayor cantidad de obreros. El progreso t\u00e9cnico, que va normalmente aparejado con un grado creciente de concentraci\u00f3n industrial, y da lugar a grandes unidades de producci\u00f3n, es considerado por esa corriente como un factor clave en el desarrollo de la burocracia. La preocupaci\u00f3n mao\u00edsta por la burocracia, la lucha que trat\u00f3 de dar contra las formas de burocracia que tienden a desarrollarse en cierto tipo de socialismo, se manifest\u00f3 en la fase del Gran Salto y, posteriormente, en la revoluci\u00f3n cultural. Se busc\u00f3, por ejemplo, fomentar la siderurgia con base en peque\u00f1os hornos, en peque\u00f1as fundiciones vinculadas a la actividad agr\u00edcola, como una manera de evitar la separaci\u00f3n, la oposici\u00f3n entre campo y ciudad, as\u00ed como evitar la formaci\u00f3n de grandes unidades productivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que ah\u00ed hay un error fundamental. A mi modo de ver, la t\u00e9cnica s\u00ed es un elemento neutral, los resultados que arroja no modifican las relaciones sociales sino, que, inversamente, dependen de \u00e9stas. La visi\u00f3n de la burocracia como resultado simplemente del crecimiento y de la complejidad de las estructuras de producci\u00f3n, lejos de ser una idea marxista, se aproxima m\u00e1s a la concepci\u00f3n de Max Weber.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los factores que determinan el nivel de empleo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Insistamos en este punto: la t\u00e9cnica tiene necesariamente que reducir el gasto en fuerza de trabajo: el hecho de que signifique o no ahorro de trabajadores ya es otro problema, que, como vamos a ver, est\u00e1 vinculado con el tipo de relaciones sociales, en el marco de la formaci\u00f3n social en la cual se desarrolla y se implementa el progreso t\u00e9cnico; pero el ahorro en fuerza de trabajo es siempre un elemento fundamental para medir el progreso t\u00e9cnico. En segundo lugar, la t\u00e9cnica s\u00f3lo determina cierto tipo de consecuencias de car\u00e1cter social, como por ejemplo el proceso de burocratizaci\u00f3n, o la enajenaci\u00f3n de trabajadores respecto al proceso de trabajo, en el marco de condiciones sociales dadas. Adem\u00e1s, la relaci\u00f3n directa que se trata de establecer entre t\u00e9cnica y empleo es un error: la t\u00e9cnica es solamente un aspecto en el marco de un conjunto de elementos que determinan las variaciones en el nivel del empleo y en las formas mediante las cuales se consume la fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las variables que determinan el empleo, en el marco de la sociedad capitalista, son b\u00e1sicamente tres: 1) el volumen o la masa de inversi\u00f3n; 2) lo que podemos llamar, en la terminolog\u00eda marxista, de composici\u00f3n org\u00e1nica de capital, es decir la relaci\u00f3n que se establece en la inversi\u00f3n o el capital acumulado, entre lo que son las materias primas y equipo, por un lado, y la fuerza de trabajo, por otro; y 3) el grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al primer elemento, el&nbsp;<em>volumen de la inversi\u00f3n,&nbsp;<\/em>es evidente que si se mantiene igual la composici\u00f3n org\u00e1nica \u2014o sea la relaci\u00f3n entre los medios de producci\u00f3n y la fuerza de trabajo\u2014 y si se mantiene igual el grado de explotaci\u00f3n, todo aumento en la inversi\u00f3n implica necesariamente aumento de la fuerza de trabajo empleada, aumento de trabajadores, de mano de obra; en suma, expansi\u00f3n del empleo.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<em>composici\u00f3n org\u00e1nica&nbsp;<\/em>debe ser entendida a dos niveles.&nbsp;<em>Primero,&nbsp;<\/em>a nivel de lo que es el valor de los elementos que intervienen en el proceso de producci\u00f3n, valor que podemos medir sobre todo a nivel de los precios. En esa&nbsp;<em>composici\u00f3n de valor&nbsp;<\/em>entre los bienes, lo central es la relaci\u00f3n entre el valor de la masa de medios de producci\u00f3n y el valor de la masa de fuerza de trabajo a utilizar en el proceso de producci\u00f3n. Esta puede variar de cierta manera en forma relativa independientemente de la variaci\u00f3n en la t\u00e9cnica. Basta que el precio de la fuerza de trabajo, en un momento determinado, disminuya por alguna raz\u00f3n, lo cual tiene que ver m\u00e1s bien con la competencia, por ejemplo, la mayor oferta de mano de obra en el mercado y la consiguiente baja del salario para que se eleve la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, o sea, se eleve en t\u00e9rminos relativos la proporci\u00f3n de valor que corresponde a los medios de producci\u00f3n, sin que haya habido ninguna variaci\u00f3n t\u00e9cnica etc.&nbsp;<em>Segundo,&nbsp;<\/em>a nivel de la composici\u00f3n t\u00e9cnica del capital, o sea la relaci\u00f3n entre la masa f\u00edsica de medios de producci\u00f3n y de fuerza de trabajo, independientemente del valor que tengan. Para llevar a cabo un proceso de producci\u00f3n, sobre la base de un nivel dado de progreso t\u00e9cnico, se necesita una determinada cantidad de materias primas y una cierta maquinaria y equipo, por un lado, y, por otro, una cantidad de fuerza de trabajo que pueda poner en funcionamiento esos medios de producci\u00f3n (equipo, maquinaria, materias primas). Existen variaciones en la composici\u00f3n t\u00e9cnica que no se derivan directamente del progreso t\u00e9cnico, de modificaciones en la t\u00e9cnica: baste tener presente que el nivel de la composici\u00f3n t\u00e9cnica del capital tiende, en una esfera como la agricultura, a ser m\u00e1s bajo, exigiendo menos materia prima, menos maquinaria y equipo que en la industria. Cuanto m\u00e1s alejado de la naturaleza est\u00e9 el proceso de producci\u00f3n, m\u00e1s ser\u00e1 influido el nivel de inversi\u00f3n por la composici\u00f3n t\u00e9cnica; cuanto m\u00e1s cerca de la naturaleza, menos determinante es la composici\u00f3n t\u00e9cnica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en el marco de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, o sea en la relaci\u00f3n entre composici\u00f3n de valor y composici\u00f3n t\u00e9cnica, donde tenemos que considerar la t\u00e9cnica como tal, es decir, las modificaciones en el progreso t\u00e9cnico. M\u00e1s atr\u00e1s, hab\u00edamos considerado la masa de inversi\u00f3n. Vemos ahora, que, en la composici\u00f3n org\u00e1nica, intervienen otros elementos adem\u00e1s de la t\u00e9cnica misma y, por lo tanto, que la t\u00e9cnica es s\u00f3lo uno de los factores que determinan el nivel de empleo. Nos queda por examinar lo que, en mi concepto, es&nbsp;<em>el factor m\u00e1s importante de esta determinaci\u00f3n: el grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hablamos del grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, estamos pensando en una relaci\u00f3n que se puede medir por los tiempos fundamentales en los que se descompone la jornada de trabajo: el tiempo de trabajo&nbsp;<em>necesario&nbsp;<\/em>y el tiempo de trabajo&nbsp;<em>excedente.&nbsp;<\/em>Un obrero, en parte de su jornada de trabajo, produce un valor que es equivalente al pago que recibe, o sea, su salario; a partir de ese punto, una vez cubierto lo que le corresponde a su salario, entra en el tiempo de trabajo excedente, en el cual est\u00e1 produciendo un valor que ya no tiene que ver con lo que recibe, sino con lo que se apropia el capitalista: es el tiempo de producci\u00f3n de plusval\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la relaci\u00f3n que exista entre los dos tiempos, podemos hablar de un grado dado de explotaci\u00f3n. Supongamos una jornada de 8 horas de trabajo; 4 horas de trabajo necesario y 4 horas de trabajo excedente; tendr\u00edamos un grado de explotaci\u00f3n del 100 %. La&nbsp;<em>duraci\u00f3n de la jornada&nbsp;<\/em>influye en la fijaci\u00f3n de estos tiempos, pues bastar\u00eda que la jornada aumentara de 8 a 10 horas para que el grado de explotaci\u00f3n pasara a ser del 150 %. Influye tambi\u00e9n la&nbsp;<em>intensidad del trabajo,&nbsp;<\/em>puesto que un trabajo m\u00e1s intenso crea m\u00e1s valor, a nivel individual, lo cual lleva a que si el obrero necesita 4 horas para producir un valor equivalente a su salario, al doblarla intensidad, pasar\u00eda a hacerlo en 2 horas: en este caso, tambi\u00e9n el grado de explotaci\u00f3n habr\u00eda aumentado de 100 a 150%, sin que hubiera variado la duraci\u00f3n de la jornada, que seguir\u00eda siendo de 8 horas. Y finalmente la&nbsp;<em>productividad del trabajo,&nbsp;<\/em>que aparece desde el punto de vista individual similar a la intensidad, pero se distingue de ella en la medida en que supone un cambio en las condiciones t\u00e9cnicas de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignright size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/wcms_187992.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1853\" width=\"351\" height=\"358\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/wcms_187992.jpg 640w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/wcms_187992-294x300.jpg 294w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/wcms_187992-600x612.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 351px) 100vw, 351px\" \/><figcaption>ilo.org<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>De hecho, la t\u00e9cnica afecta directamente la productividad del trabajo, en tanto que el obrero, con el&nbsp;<em>mismo gasto de fuerza de trabajo&nbsp;<\/em>y en el mismo tiempo, producir\u00e1 una cantidad mayor de bienes. Ah\u00ed reside fundamentalmente la diferencia con la intensidad del trabajo, que hace referencia, sobre la misma base t\u00e9cnica, a un proceso de aceleraci\u00f3n del ritmo de trabajo, que est\u00e1 implicando un&nbsp;<em>gasto mayor, un desgaste mayor de la fuerza de trabajo.&nbsp;<\/em>En consecuencia, la t\u00e9cnica se relaciona directamente con la productividad del trabajo. Sin embargo, aunque los adelantos t\u00e9cnicos impliquen mayor productividad del trabajo, crean tambi\u00e9n condiciones para incidir sobre la intensidad del trabajo.<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Existe cierta relaci\u00f3n, pues, entre las diferentes formas o m\u00e9todos de explotaci\u00f3n del trabajo, ya que el elemento din\u00e1mico, aquel que puede realmente contribuir a modificar los otros es el aumento de la productividad del trabajo y de ah\u00ed la importancia de la t\u00e9cnica en este proceso. En efecto, si tenemos una base t\u00e9cnica que se modifica y permite una mayor productividad, esto posibilita intensificar el trabajo; pero, en el fondo, trabajo m\u00e1s intenso significa un desgaste mayor de la fuerza de trabajo. La tendencia normal, desde el punto de vista de la t\u00e9cnica, ser\u00eda la&nbsp;<em>reducci\u00f3n de la jornada de trabajo,&nbsp;<\/em>con lo cual se podr\u00eda tener un trabajo mucho m\u00e1s productivo realizado m\u00e1s intensamente en una jornada m\u00e1s corta, manteni\u00e9ndose el grado de explotaci\u00f3n a\u00fan si la jornada se disminuye; pero \u00e9sta, que es l\u00f3gica de la t\u00e9cnica, no es la&nbsp;<em>l\u00f3gica del capital.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Precisemos mejor la idea. Supongamos que el capital opera a una tasa de plusval\u00eda del 100 %, que un cambio t\u00e9cnico duplica la productividad del trabajo, que la jornada de trabajo es de 8 horas, en la cual un grado de explotaci\u00f3n del 100 % est\u00e1 indicando 4 horas del tiempo de trabajo necesario \u2014o sea, necesario para la reproducci\u00f3n del valor del salario\u2014, y 4 horas de trabajo excedente. Si la fuerza de trabajo tuvo su productividad duplicada, podemos suponer que, de las 4 horas de trabajo necesario, se pasa a las 2 horas: de mantenerse las 8 horas de jornada total, el grado de explotaci\u00f3n aumenta a 150 %. Si se mantuviera el mismo grado de explotaci\u00f3n, la jornada tendr\u00eda que reducirse a 4 horas: ser\u00edan 2 horas de trabajo necesario y 2 horas de trabajo excedente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se verificara esa reducci\u00f3n en la jornada, cualquier aumento de la producci\u00f3n implicar\u00eda un aumento de la inversi\u00f3n, con la cual tendr\u00edamos un incremento proporcional en el empleo. Sin embargo, si la jornada se mantiene en 8 horas y el grado de explotaci\u00f3n aumenta a 150 %, esto significa que el obrero ahora produce lo que produc\u00eda antes, m\u00e1s lo que podr\u00eda producir 1\/2 obrero. Cualquier aumento de la producci\u00f3n; cualquier aumento de la inversi\u00f3n, implicar\u00e1 50 % menos en el n\u00famero de obreros empleados. Es as\u00ed como la t\u00e9cnica entra a afectar el nivel del empleo, porque implica un proceso de explotaci\u00f3n en el marco de determinadas relaciones sociales: lo que es un ahorro, una econom\u00eda en fuerza de trabajo, una reducci\u00f3n del gasto en fuerza de trabajo, aparece para el capital como un ahorro de trabajadores, como una reducci\u00f3n de n\u00famero de obreros y, por lo tanto, una masa menor de salarios a pagar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por esa raz\u00f3n, que en la determinaci\u00f3n del empleo, junto con esas variables que mencion\u00e9 antes: la masa o el volumen de la inversi\u00f3n y la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, el elemento clave es el tercero: las condiciones de explotaci\u00f3n. Son ellas, en \u00faltima instancia, las que decidir\u00e1n si los cambios en cuanto a la acumulaci\u00f3n de capital y en cuanto al progreso t\u00e9cnico implicar\u00e1n o no desempleo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La crisis mundial y las tendencias del empleo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Una vez hechas estas aclaraciones de car\u00e1cter te\u00f3rico, podemos entonces pasar al an\u00e1lisis de las transformaciones que se est\u00e1n verificando hoy en el plano del empleo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos, en este momento, una situaci\u00f3n de crisis del capitalismo mundial, en la cual, como en toda crisis, se observa una gran expansi\u00f3n de desempleo, tanto en los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s avanzados como en los pa\u00edses dependientes. Esto aparece, a primera vista, como resultado normal de la crisis: la crisis implica una ca\u00edda de la tasa de acumulaci\u00f3n, por lo tanto, una ca\u00edda del volumen de la inversi\u00f3n, una de las variables que influyen de manera determinante sobre el empleo. Sin embargo, la crisis que estamos viviendo no es solamente un tropiezo en el desarrollo capitalista, sino que es un punto de partida, un momento de transici\u00f3n hacia una nueva etapa y, en ese sentido, tiene ciertas caracter\u00edsticas que no son puramente coyunturales, sino estructurales. La pregunta que planteo aqu\u00ed es la de si, superada la actual crisis, se reabsorber\u00e1 el desempleo actual y se verificara una mayor expansi\u00f3n del empleo, o si, por el contrario, la recuperaci\u00f3n capitalista, la llegada del capitalismo a una nueva fase de expansi\u00f3n y prosperidad, implicar\u00e1 modificaciones profundas en cuanto al empleo y probablemente un nivel mayor de desempleo que en el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hip\u00f3tesis es la siguiente: el desempleo actual es, en parte, un resultado c\u00edclico, coyuntural, producto de la crisis que vive el capitalismo, y en este sentido es tambi\u00e9n un arma para imponer a la clase obrera nuevas condiciones de explotaci\u00f3n; pero tal desempleo podr\u00eda \u2014y es lo preocupante\u2014 estar reflejando una nueva tendencia estructural del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la crisis actual se est\u00e1 viviendo un proceso de cambio estructural, que se expresa en un incremento de la competencia entre los grandes centros imperialistas: Estados Unidos, Europa y Jap\u00f3n, y conduce a que lo fundamental del proceso de acumulaci\u00f3n de capital se drene hacia industrias de punta en ciertas ramas, en particular las que se refieren a la energ\u00eda, la electr\u00f3nica, los equipos automatizados y la bioqu\u00edmica. Por otro lado, en la crisis actual, observamos tambi\u00e9n un nuevo movimiento de expansi\u00f3n del capital a nivel mundial a partir de los grandes centros, que se va a aplicar a un mayor desarrollo de la industria manufacturera, tanto en los pa\u00edses desarrollados como en los de la periferia. El motor de ese proceso, en sus dos aspectos, es el capital financiero, que se ha desarrollado de manera extraordinaria en el per\u00edodo de la posguerra y que es requerido por las grandes masas de inversi\u00f3n necesarias tanto para la expansi\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de capital hacia la periferia, como para el desarrollo de las nuevas tecnolog\u00edas en el centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1al\u00e9 antes, que todo desarrollo t\u00e9cnico nuevo exige nuevas inversiones para hacerle frente y esto est\u00e1 siendo puesto hoy d\u00eda en el tapete por el capital financiero. El objetivo central del capital, en este per\u00edodo del capitalismo, es la elevaci\u00f3n de la productividad del trabajo tanto en la periferia como en el centro, lo cual desde luego afecta la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, haciendo que aumente la parte del capital destinada a la inversi\u00f3n en tecnolog\u00eda y en equipos, y por otro lado, incide tambi\u00e9n en el grado de explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias para Am\u00e9rica Latina son claras: a partir de los a\u00f1os 70, se desarrolla ah\u00ed una nueva fase de industrializaci\u00f3n. Esta fase es nueva porque la inversi\u00f3n extranjera, que ha sido un elemento clave en el proceso de industrializaci\u00f3n, sobre todo despu\u00e9s de los a\u00f1os 50, cambia de forma durante la segunda mitad de la d\u00e9cada de los 60: la forma principal de la inversi\u00f3n extranjera en Am\u00e9rica latina era la inversi\u00f3n directa o sea, la inversi\u00f3n directamente productiva, hecha en general por las grandes corporaciones industriales internacionales , con miras sobre todo a la explotaci\u00f3n de las posibilidades y potencialidades del mercado interno, o sea, del mercado nacional. Desde fines de los a\u00f1os 60, y m\u00e1s a\u00fan en el curso de los a\u00f1os 70, la forma principal de la inversi\u00f3n extranjera es la forma financiera: los pr\u00e9stamos y financiamientos; ya no se trata de transferencia de un capital que pr\u00e1cticamente no pierde su forma productiva <meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup>, sino de un movimiento de capital dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ello, la inversi\u00f3n extranjera se hace sobre todo por mediaci\u00f3n de la banca, que orienta hacia la acumulaci\u00f3n en la periferia enormes masas de capital, lo que explica ese hecho aparentemente tan alarmante en Am\u00e9rica Latina que es el crecimiento en flecha de la deuda externa. Hay otros factores que influyen en la expansi\u00f3n de la deuda externa de los pa\u00edses latinoamericanos, pero, sin duda alguna, el endeudamiento ha sido sobre todo un mecanismo para atraer el capital extranjero y convertirlo en capital productivo, con capacidad de impulsar hacia adelante el proceso interno de desarrollo capitalista y de industrializaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s din\u00e1micos los pa\u00edses latinoamericanos en el \u00faltimo per\u00edodo, tanto m\u00e1s ha crecido su deuda externa.<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda transformaci\u00f3n, en la fase actual en Am\u00e9rica Latina, es el cambio de forma en la&nbsp;<em>transferencia de tecnolog\u00eda<\/em>. En elmarco de la fase anterior, la etapa de los a\u00f1os 50 hasta fines de los 60, la forma principal de inversi\u00f3n extranjera hab\u00eda sido la inversi\u00f3n directa, que implicaba ella misma una transferencia directa de tecnolog\u00eda por parte de la empresa del pa\u00eds m\u00e1s avanzado, que se hac\u00eda mediante la transferencia de paquetes tecnol\u00f3gicos integrales, aplicables al proceso de producci\u00f3n que se trataba de promover. Es el caso de la implantaci\u00f3n de la industria automotriz. En Brasil, por ejemplo, la pol\u00edtica de implantaci\u00f3n de esa industria se estableci\u00f3 con un grado de nacionalizaci\u00f3n creciente, empezando con cerca de 50 % de partes producidas nacionalmente y para llegar casi al 100 lo cual implicaba que la tecnolog\u00eda completa se transfer\u00eda al pa\u00eds para permitir la producci\u00f3n de coches iguales en principio a los coches producidos en el pa\u00eds central; esto implicaba la transferencia de paquetes tecnol\u00f3gicos completos. Aunque los resultados alcanzados var\u00eden, la pol\u00edtica fijada por pa\u00edses como M\u00e9xico y Argentina era b\u00e1sicamente la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad es que esos paquetes tecnol\u00f3gicamente completos presentaban un cierto desfase en cuanto al grado de desarrollo respecto a la tecnolog\u00eda existente en los centros. Se ha mencionado en este seminario el caso de la Volkswagen brasile\u00f1a; la Volkswagen mexicana, seg\u00fan un estudio realizado hace 15 a\u00f1os, mostraba un grado de retraso tecnol\u00f3gico respecto a su similar brasile\u00f1a de unos 4 a\u00f1os, pero \u00e9sta, a su vez, presentaba respecto a la alemana un retraso tecnol\u00f3gico de unos 3 a\u00f1os; o sea, ciertos adelantos tecnol\u00f3gicos que ya estaban presentes en Alemania llevaban como 3 a\u00f1os para introducirse en Brasil y 4 a\u00f1os m\u00e1s para llegar a M\u00e9xico. Es evidente que se creaba un gran desfase tecnol\u00f3gico, que no permit\u00eda a pa\u00edses como Brasil y M\u00e9xico aspirar seriamente a la salida de su producci\u00f3n al mercado mundial; la producci\u00f3n era hecha fundamentalmente con miras a las potencialidades del mercado interno.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy d\u00eda, lo que se observa, es una sensible&nbsp;<em>homogeneizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica&nbsp;<\/em>en la industria automotriz (sigo tom\u00e1ndola como ejemplo). Su nivel tecnol\u00f3gico se va uniformando en los pa\u00edses dependientes y en los pa\u00edses centrales, pero ya no se trata de producir enteramente un 100 o 90 % del autom\u00f3vil en el pa\u00eds para el consumo local, sino producir sus partes en diferentes pa\u00edses, convergiendo a lo que las firmas automotrices llaman hoy d\u00eda el &#8220;auto mundial&#8221;. En \u00e9ste, partes producidas en diferentes pa\u00edses se integran en el producto final, con la posibilidad de que, con el mismo nivel tecnol\u00f3gico, la producci\u00f3n de la misma parte en diferentes pa\u00edses permita que los elementos que integran ese producto final sean intercambiables. As\u00ed por ejemplo, si los ejes y las transmisiones se producen en Brasil, en M\u00e9xico o en el centro sobre la misma base tecnol\u00f3gica, se vuelve indiferente que el eje o la transmisi\u00f3n que se integra a determinado modelo venga de Brasil, o venga de M\u00e9xico, o venga de Estados Unidos, o de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en estas dos variables que afectan el empleo, \u2014el volumen de la inversi\u00f3n y la t\u00e9cnica en tanto elemento que determina la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital\u2014 no significa que ambas variables vayan acompa\u00f1adas de un cambio en el grado de explotaci\u00f3n en el sentido que indica la l\u00f3gica de la t\u00e9cnica, es decir, de una disminuci\u00f3n. M\u00e1s bien, lo que se observa es el esfuerzo, la tendencia a mantener invariable e incluso a aumentar el grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, tanto en los pa\u00edses centrales como en los pa\u00edses dependientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Si retomamos lo que se\u00f1alaba en un principio, acerca de que el elemento m\u00e1s importante en la determinaci\u00f3n del empleo es, en \u00faltima instancia, el grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, resulta obvio que si cambian las otras dos variables y no cambia o si aumenta el grado de explotaci\u00f3n, esto tiene una repercusi\u00f3n necesaria en cuanto al aumento de desempleo; y con ello, desde el punto de vista de la recuperaci\u00f3n capitalista, existen serias posibilidades de que haya modificaciones en el comportamiento hist\u00f3rico del empleo respecto a la fase anterior. Esto, en la medida en que los proyectos de inversi\u00f3n de algunas grandes firmas, en ramas que apuntan ya a una fase de recuperaci\u00f3n \u2014desde el punto de vista de los planes que esas firmas est\u00e1n haciendo para el futuro\u2014, presentan la tendencia a aumentar el volumen de la inversi\u00f3n, modificar profundamente la base t\u00e9cnica (con el consiguiente aumento de la productividad e intensidad del trabajo) y, sin embargo, mantener igual la duraci\u00f3n de la jornada, recortando as\u00ed de manera dr\u00e1stica el nivel de empleo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el caso de los planes de la industria automotriz norteamericana que, para la d\u00e9cada del 80, implican una inversi\u00f3n global adicional durante esa d\u00e9cada que var\u00eda entre 70 y 80 mil millones de d\u00f3lares; cifra que incluso se est\u00e1 superando, puesto que, para 1981, la inversi\u00f3n prevista fue de 13 mil millones de d\u00f3lares. Dicha inversi\u00f3n va dirigida fundamentalmente a una transformaci\u00f3n, a una restructuraci\u00f3n total de la base tecnol\u00f3gica. En el caso de la General Motors, esto se expresa, por ejemplo, en el hecho de que esa empresa que, en 1980 contaba con cerca de 300 robots, para finales de la d\u00e9cada espera contar con 14 mil robots en funcionamiento; sin embargo, con estos planes de inversi\u00f3n y restructuraci\u00f3n tecnol\u00f3gica, se prev\u00e9 que la mano de obra empleada por la empresa se reduzca en una tercera parte en 1990.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si esa es la situaci\u00f3n que se vislumbra para la econom\u00eda norteamericana, los cambios que se est\u00e1n dando hoy en d\u00eda sobre la base de expansi\u00f3n del capital (que se realiza mediante la internacionalizaci\u00f3n de la industria y de la nueva divisi\u00f3n del trabajo inducida por la homogeneizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica) ser\u00e1n a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1ticos en los pa\u00edses dependientes.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Chile es, en este sentido, decidor. La tasa de desempleo abierto en la econom\u00eda chilena, en la fase anterior de industrializaci\u00f3n \u2014o sea durante los a\u00f1os 50 o 60\u2014, era de un 6 %. La econom\u00eda chilena entr\u00f3 en un proceso de restructuraci\u00f3n, despu\u00e9s del golpe militar del 73, que implic\u00f3 una aguda crisis econ\u00f3mica y altas tasas de desempleo; a partir del 77 y hasta el primer semestre de 1981, experiment\u00f3 un proceso de recuperaci\u00f3n y expansi\u00f3n, con tasas de crecimiento bastante elevadas. Sin embargo, en este proceso de expansi\u00f3n se observa que no hubo reducci\u00f3n del desempleo de manera significativa: la tasa de desempleo se mantuvo durante este per\u00edodo, entre 12 y 15 % o sea m\u00e1s del doble del promedio hist\u00f3rico de desempleo en la fase anterior, para bajar a menos del 10 % s\u00f3lo al momento en que se lanz\u00f3 un amplio programa de construcci\u00f3n civil.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La respuesta obrera<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En suma, teniendo en cuenta los planes de inversi\u00f3n de las grandes firmas y algunas situaciones que ya se han podido observar en Am\u00e9rica Latina \u2014como el caso de Chile\u2014, se puede temer que nos vayamos a enfrentar a una transformaci\u00f3n bastante grande en el futuro, respecto a los niveles de empleo. Frente a esto, comienzan a desarrollarse respuestas obreras, tanto en los grandes centros capitalistas como en los pa\u00edses dependientes, mediante las cuales la clase obrera se esfuerza por contrarrestar la tendencia del capital a seguir elevando el grado de explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como se ha visto, en los a\u00f1os 70, surgir de nuevo en Europa una bandera que hab\u00eda quedado olvidada en el tiempo: la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo. Cabe se\u00f1alar que es de extra\u00f1arse que, desde hace algunas d\u00e9cadas, esa tradici\u00f3n de lucha de la clase obrera no se hubiera presentado, pese a que el aumento de la productividad, y, por lo tanto, del grado de explotaci\u00f3n, en el periodo posterior a la guerra mundial, fue realmente formidable permaneciendo la jornada de trabajo en las 8 horas en que se hab\u00eda fijado en los a\u00f1os 30. A mi modo de ver, eso se debe a razones de car\u00e1cter econ\u00f3mico y de car\u00e1cter pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la guerra hasta los a\u00f1os 70, los grandes centros capitalistas vivieron una fase de prosperidad que no plante\u00f3 de manera grave el problema del empleo, y no llev\u00f3, por lo tanto, a la clase obrera a resentir de manera demasiado violenta el aumento constante del grado de explotaci\u00f3n, logrado por el aumento de la productividad y la intensidad del trabajo y una jornada relativamente constante. Observemos que, el aumento de la intensidad del trabajo, con una jornada constante, estaba implicando un desgaste de la fuerza de trabajo que llevaba incluso a la b\u00fasqueda, por parte de la clase obrera, de aumentar la jornada a trav\u00e9s de las horas extras, en una fase en la cual el dinamismo de la producci\u00f3n lo justificaba, como una manera de asegurarse la obtenci\u00f3n de determinados bienes; pese al hecho de que el aumento de la intensidad acorta la vida \u00fatil del trabajador, la adquisici\u00f3n de esos bienes (por ejemplo, vivienda) durante el tiempo de vida \u00fatil, de cierta manera le aseguraba despu\u00e9s un retiro sin mayor problema.<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, ese periodo de prosperidad implic\u00f3 grandes incentivos al consumo de los trabajadores y los llevaba tambi\u00e9n a buscar el aumento del salario, muchas veces a trav\u00e9s de horas extras y en un momento en que los salarios sub\u00edan, lo cual los llevaba a percibir menos los problemas de la explotaci\u00f3n y m\u00e1s bien a ocuparse de su comportamiento en tanto que consumidores.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda que se\u00f1alar tambi\u00e9n razones de orden pol\u00edtico para el problema del descuido respecto a la reducci\u00f3n de la jornada. El que no se agitara esta bandera al momento de la guerra mundial se puede explicar por el hecho de que los partidos comunistas, aqu\u00e9llos que conduc\u00edan en ese momento, los movimientos de la clase obrera en los grandes centros, en el marco de la pol\u00edtica de uni\u00f3n nacional, de frente patri\u00f3tico, etc., no encontraban motivaci\u00f3n para levantar reivindicaciones que abrir\u00edan frentes de lucha contra la burgues\u00eda. Pasada la guerra, las diferentes fases por las que atravesaban los partidos comunistas: la b\u00fasqueda de frentes amplios, las pol\u00edticas de conciliaci\u00f3n nacional, etc., tampoco los llevaban a replantear ese problema y, m\u00e1s a\u00fan, el hecho de que, en ese momento, en pa\u00edses como la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y los de Europa oriental, la construcci\u00f3n del socialismo exig\u00eda un enorme sacrificio a los trabajadores, que no permit\u00eda plantear la reducci\u00f3n de la jornada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea como sea, el problema de la reducci\u00f3n de la jornada se dej\u00f3 de lado, pero resurge con fuerza en Europa en el curso de los a\u00f1os 70 en las luchas sindicales. Recientemente, se ha registrado en Francia con el gobierno de Mitterrand el primer planteamiento a nivel de gobierno de medidas que apuntan a la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo, de 40 a 36 horas, en un cierto n\u00famero de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n de la reducci\u00f3n de la jornada se alza, tambi\u00e9n, hoy d\u00eda, en el marco de la crisis, en los pa\u00edses dependientes, siendo buen ejemplo de ello M\u00e9xico, donde el movimiento sindical oficial, vinculado al gobierno, exige pasar de las 48 a las 40 horas semanales; tambi\u00e9n en algunos otros pa\u00edses, como Brasil, sectores del movimiento sindical est\u00e1n levantando con fuerza esta reivindicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como hab\u00edamos se\u00f1alado anteriormente, la extensi\u00f3n del tiempo de trabajo es tan s\u00f3lo una de las formas capaces de agravar el grado de explotaci\u00f3n; otra forma, que puede acompa\u00f1arse con la reducci\u00f3n del tiempo de trabajo, o sea la reducci\u00f3n de la jornada, es el aumento de la intensidad. En este sentido, se observa tambi\u00e9n, ya desde fines de los a\u00f1os 60 y en el curso de los a\u00f1os 70, esfuerzos de los sindicatos, sobre todo en Italia, aunque tambi\u00e9n en Francia y otros pa\u00edses, centrados en torno al problema del ritmo de trabajo y las formas mismas de organizaci\u00f3n del trabajo en busca de establecer formas de control y limitaci\u00f3n en cuanto a la intensidad del trabajo. En pa\u00edses como Brasil, algunos sindicatos tambi\u00e9n han planteado esta cuesti\u00f3n y en M\u00e9xico se han verificado avances en la materia en las ramas textil y hulera.<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Esta l\u00ednea de respuesta de la clase obrera va todav\u00eda en retraso respecto a la primera, puesto que es m\u00e1s f\u00e1cil enfrentar el problema de la jornada que los problemas que plantea la limitaci\u00f3n de la intensidad del trabajo. Sin embargo, sin que se limite la intensidad, la reducci\u00f3n de la jornada no ser\u00e1 suficiente para impedir que se mantenga o se agrave el grado de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo y, con esto, los problemas de empleo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su esfuerzo para dar una respuesta a las tendencias que el capital despliega en el marco de la actual crisis, los obreros se enfrentan a una situaci\u00f3n de debilidad y de fuerza. De debilidad, en la medida en que la crisis misma crea condiciones que permiten al capital reforzar, ir imponiendo determinadas condiciones de explotaci\u00f3n a la fuerza de trabajo, independientemente de la conciencia que \u00e9sta tenga respecto a esas condiciones de explotaci\u00f3n. Por ejemplo, en los Estados Unidos, recientemente, los sindicatos de la industria automotriz aceptan limitaciones en cuanto al salario y en cuanto a la p\u00e9rdida de una serie de prerrogativas en la empresa, no levantan tampoco el problema de la reducci\u00f3n de la jornada, a cambio de la estabilidad en el trabajo y de que no haya reducci\u00f3n de personal. Es evidente que de mantenerse la tendencia que se\u00f1alaba anteriormente, en cuanto a la pol\u00edtica de expansi\u00f3n de la General Motors, el que no haya despedidos hoy, no asegura para nada que no los pueda haber ma\u00f1ana y, de todas maneras, no asegura un crecimiento del empleo. Pero ese tipo de acuerdo se est\u00e1 imponiendo en muchos pa\u00edses a los sindicatos, dada la dificultad de \u00e9stos para negociar, enfrentados como est\u00e1n a un desempleo agudo de car\u00e1cter c\u00edclico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero vemos surgir tambi\u00e9n, como tendencia, una situaci\u00f3n distinta, que puede crear condiciones muy favorables para la lucha del movimiento obrero. Se trata de la solidaridad creciente de grupos obreros en el plano internacional, estimulada hoy d\u00eda por ese proceso que podemos llamar de&nbsp;<em>internacionalizaci\u00f3n de los procesos de trabajo,&nbsp;<\/em>que resulta de la forma como se transfiere y se difunde hoy d\u00eda la tecnolog\u00eda, la cual conlleva la integraci\u00f3n tecnol\u00f3gica y productiva de diferentes pa\u00edses en una rama dada; esto estimula la toma de conciencia de obreros que pertenecen a una sola rama o incluso a una sola empresa repartida en diferentes pa\u00edses, respecto a sus condiciones comunes de explotaci\u00f3n. Ese fen\u00f3meno se hab\u00eda hecho sentir de manera todav\u00eda muy embrionaria en la d\u00e9cada pasada, como lo ilustra el caso de Brasil, en 1971, cuando el sindicato de la Volkswagen brasile\u00f1a, para justificar sus reivindicaciones salariales, establec\u00eda una comparaci\u00f3n entre los niveles de productividad y salario de los obreros brasile\u00f1os con los obreros de la Volkswagen alemana. Era la primera toma de conciencia de que realmente hab\u00eda identidad en cuanto al proceso de trabajo en esos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la nueva forma de internacionalizaci\u00f3n del capital, esa toma de conciencia internacional por parte de los obreros se viene acentuando. En ese sentido se pueden se\u00f1alar algunos hechos importantes, como los acuerdos concretados en el marco de la Comunidad Econ\u00f3mica Europea, entre sindicatos de dicha comunidad, en la rama metal\u00fargica, para unificar pliegos y movimientos reivindicativos. Otros hechos importantes son la reciente reuni\u00f3n que se realiz\u00f3 en la frontera mexicano-norteamericana entre trabajadores de la industria automotriz norteamericanos y l\u00edderes sindicales de la industria automotriz mexicana en el sentido de buscar formas de coordinaci\u00f3n; la participaci\u00f3n y las relaciones frecuentes que se vienen estableciendo, cada vez m\u00e1s estrechamente, entre los sindicatos de la Volkswagen brasile\u00f1a con los dirigentes obreros de la Volkswagen alemana; o de la Fiat brasile\u00f1a con los de la Fiat italiana, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos all\u00ed, sin duda alguna, una tendencia que apunta a la posibilidad de que la clase obrera pueda articular una respuesta mucho m\u00e1s eficaz en los a\u00f1os pr\u00f3ximos, en el plano nacional e internacional. A medida que se vaya afirmando este proceso de internacionalizaci\u00f3n de los procesos de trabajo, basado en la homogeneizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la integraci\u00f3n de diferentes obreros de diferentes pa\u00edses en un mismo proceso de producci\u00f3n, surge, como respuesta obrera, una mayor integraci\u00f3n internacional en el plano de la lucha sindical. Esto abre perspectivas nuevas para que la clase obrera del mundo capitalista haga frente a lo que est\u00e1 planteando el capitalismo mundial para la nueva fase de prosperidad y expansi\u00f3n a que espera entrar a mediados de esta d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><a><\/a><strong>Anexo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Planteamiento para un proyecto de investigaci\u00f3n sobre la restructuraci\u00f3n de la industria automotriz mundial y su repercusi\u00f3n en M\u00e9xico, Brasil y Argentina (CIDAMO).<\/p>\n\n\n\n<p>1.- El eje del problema energ\u00e9tico contempor\u00e1neo es la escasez relativa de petr\u00f3leo y el uso inmoderado que, a partir de la segunda guerra mundial, se ha hecho de esa fuente de energ\u00eda, de lo cual constituye claro ejemplo la notable expansi\u00f3n de la industria automotriz en el periodo. La estrecha ligaz\u00f3n entre esta rama productiva y el petr\u00f3leo hace comprensible que haya sido dicha industria la que resinti\u00f3 con m\u00e1s fuerza las consecuencias de la crisis de 1973, inici\u00e1ndose entonces en ella una serie de tendencias y procesos directamente relacionados con la cuesti\u00f3n energ\u00e9tica, entre los que se pueden destacar:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>a) la b\u00fasqueda de fuentes alternativas de energ\u00eda, como la electricidad y otros, siendo representativo, en este sentido, el esfuerzo de Brasil por la sustituci\u00f3n de petr\u00f3leo por alcohol de ca\u00f1a de az\u00facar, energ\u00e9tico que alimenta ya de manera exclusiva los motores de una cuarta parte de los veh\u00edculos que componen la flota automotriz de ese pa\u00eds;<\/li><li>b) la especificaci\u00f3n de topes m\u00ednimos de rendimiento energ\u00e9tico, de que es ejemplo la reglamentaci\u00f3n norteamericana que establece un m\u00ednimo de 35.3 km por gal\u00f3n de combustible;<\/li><li>c) el desarrollo de nuevos modelos de motores, m\u00e1s reducidos y con un mayor rendimiento en materia de combustible, que han inaugurado la era de los llamados &#8220;compactos&#8221;; entre los muchos ejemplos en esa materia, se pueden destacar los modelos &#8220;Escort&#8221; y &#8220;Lynx&#8221; de la Ford, que rinden 48 km. por gal\u00f3n en ciudad y 72 en carretera, as\u00ed como la programaci\u00f3n de esa compa\u00f1\u00eda, que enfatiza la introducci\u00f3n de nuevos modelos cada seis meses en el per\u00edodo 1981-1985;<\/li><li>d) las profundas transformaciones tecnol\u00f3gicas que se observan actualmente en el proceso productivo de la industria automotriz mundial, cuya expresi\u00f3n m\u00e1xima es la robotizaci\u00f3n; es as\u00ed como la General Motors, que cuenta actualmente con poco m\u00e1s de 300 robots, tiene programado aumentar el n\u00famero de \u00e9stos a 2,500 para 1983 y 5,000 en 1985, hasta alcanzar 14,000, en 1990.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>2.- La revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que se desata en la industria automotriz a ra\u00edz de la crisis energ\u00e9tica tiene grandes implicaciones. En un plano m\u00e1s general, exige un considerable esfuerzo en materia de&nbsp;<em>inversiones<\/em>,cabiendo destacar el programa norteamericano, que prev\u00e9 inversiones globales en la rama de 70 a 80 mil millones de d\u00f3lares en la presente d\u00e9cada (la inversi\u00f3n prevista para 1981 fue de 13 mil millones de d\u00f3lares); conlleva una creciente&nbsp;<em>concentraci\u00f3n del capital,&nbsp;<\/em>en una industria ya altamente concentrada (en Estados Unidos, tres grandes conglomerados en la fase terminal y 30 grandes firmas productoras de piezas), la cual desborda el marco nacional y acelera la&nbsp;<em>transnacionalizaci\u00f3n&nbsp;<\/em>de esta industria, como lo mostraron ya en la d\u00e9cada pasada acuerdos como el que se realiz\u00f3 entre la Peugeot francesa y la Fiat italiana y, recientemente, los acuerdos que se implementan entre las grandes firmas norteamericanas y japonesas, como por ejemplo, la Ford y la Toyota; y modifica la forma de&nbsp;<em>difusi\u00f3n de tecnolog\u00eda&nbsp;<\/em>entre pa\u00edses, sustituyendo la transferencia de paquetes tecnol\u00f3gicos integrales, que permit\u00edan la fabricaci\u00f3n casi total del producto e implicaban a veces desfases tecnol\u00f3gicos de hasta casi diez a\u00f1os entre el pa\u00eds emisor y el pa\u00eds receptor, por la internacionalizaci\u00f3n de la fabricaci\u00f3n del producto final, lo que implica la homogeneizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica creciente y apunta a la construcci\u00f3n del llamado &#8220;auto mundial&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Las implicaciones para Am\u00e9rica Latina pueden captarse desde distintos aspectos:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>a) la implantaci\u00f3n y desarrollo de la industria automotriz se concibi\u00f3, en los a\u00f1os cincuenta, en los tres pa\u00edses considerados, como uno de los soportes clave para una&nbsp;<em>estrategia de desarrollo nacional<\/em>.\u00bfPodr\u00e1 segu\u00edrsele atribuyendo ese papel a una rama industrial totalmente internacionalizada? \u00bfC\u00f3mo afectar\u00e1 la internacionalizaci\u00f3n creciente de la rama a la industria automotriz nacional, cuyo peso econ\u00f3mico puede visualizarse, en el caso de M\u00e9xico, si se considera que ella aporta el 6 % del valor total del PIB, genera directa o indirectamente (ventas, refacciones) medio mill\u00f3n de empleos, absorbe el 70 % de los subsidios del Estado para el fomento industrial y genera la mitad del d\u00e9ficit de la balanza comercial del pa\u00eds? No hace mucho el se\u00f1or Meil Goldschmidt, secretario de Transporte de Estados Unidos, calific\u00f3 a la crisis de la industria automotriz norteamericana como una amenaza a la seguridad nacional de su pa\u00eds; cabe preguntar si los cambios que se observan en la industria automotriz mundial y su impacto en M\u00e9xico, Brasil y Argentina, los tres grandes centros productores de Am\u00e9rica Latina, no interesan tambi\u00e9n a la seguridad nacional de esos pa\u00edses;<\/li><li>b) la crisis actual de la industria automotriz est\u00e1 mostrando que \u00e9sta no tiene futuro si no logra&nbsp;<em>internacionalizar su mercado<\/em>; movi\u00e9ndose en esa direcci\u00f3n es como Jap\u00f3n ha pasado a ser el primer productor mundial: de sus 11 millones de veh\u00edculos fabricados anualmente, exporta el 55%. Pero la internacionalizaci\u00f3n del mercado est\u00e1 suponiendo, cada vez m\u00e1s, no tanto la exportaci\u00f3n del producto final, sino la de partes y motores, es decir, la&nbsp;<em>internacionalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n<\/em>. Pero, \u00bfen qu\u00e9 sentido va ese proceso? \u00bfLos acuerdos de integraci\u00f3n automotriz entre Brasil y Argentina de 1980, en los que se inserta la compra de la Chrysler argentina por la Volkswagen brasile\u00f1a, aseguran a Brasil una mayor autonom\u00eda relativa, en el proceso de integraci\u00f3n mundial, que las tendencias que se observan en M\u00e9xico, cuyos planes de producci\u00f3n giran cada vez m\u00e1s en torno al parque automotriz norteamericano, como lo muestran casos como la planta de motores de 4 cilindros que construye la Chrysler en Ramos Arizpe, Coahuila, la implantaci\u00f3n de la Volkswagen en Puebla, de la General Motors en Cd. Ju\u00e1rez, Chihuahua, de la Nissan, todas mirando al mercado norteamericano? \u00bfO siguen los tres pa\u00edses el camino de Australia, que, no hace mucho, el se\u00f1or John F. Beck, vicepresidente de la GM, puso como ejemplo al Pacto Andino, se\u00f1alando, que, a cambio de permitir la importaci\u00f3n de ejes y transmisiones, la GM producir\u00e1 all\u00ed 300 mil motores anuales, de los cuales 200 mil se exportar\u00e1n? De ser as\u00ed, \u00bfqui\u00e9nes producir\u00e1n los motores, qui\u00e9nes los ejes, y qu\u00e9 implicaciones tendr\u00e1 eso para los respectivos parques industriales nacionales?<\/li><li>c) la homogeneizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, llevada a cabo sobre la base de una automatizaci\u00f3n creciente de la producci\u00f3n, tiene fuerte incidencia en el&nbsp;<em>empleo&nbsp;<\/em>yen la&nbsp;<em>estructura de la mano de obra<\/em>. La industria automotriz tiende a reducir su participaci\u00f3n en la ocupaci\u00f3n de fuerza de trabajo y a modificar su demanda de mano de obra calificada y no calificada, as\u00ed como a demandar al mercado de trabajo nuevos tipos de calificaci\u00f3n; la significaci\u00f3n de ese hecho para pa\u00edses donde el desempleo y el subempleo son graves, como los mencionados, no puede dejar de ser investigada. Por otra parte, la homogeneizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica est\u00e1 implicando el paso a una fase de&nbsp;<em>internacionalizaci\u00f3n del proceso de trabajo.&nbsp;<\/em>Aparte de la repercusi\u00f3n de este hecho sobre el volumen y estructura de la fuerza de trabajo en cada caso nacional, surge el problema de la internacionalizaci\u00f3n creciente que se observa en el&nbsp;<em>plano sindical<\/em>; involucrados en un solo proceso de producci\u00f3n, los trabajadores mexicanos, brasile\u00f1os, norteamericanos, alemanes comienzan a poner de pie formas de cooperaci\u00f3n sindical internacional, antes desconocidas o m\u00e1s bien excepcionales, como ocurr\u00eda con la demanda de la comparaci\u00f3n de \u00edndices de productividad entre Brasil y Alemania Federal en las negociaciones de los trabajadores de la Volkswagen brasile\u00f1a, o la participaci\u00f3n de representantes del sindicato de la matriz alemana en las negociaciones del sindicato de la filial brasile\u00f1a, que se registr\u00f3 en a\u00f1os recientes. Esa tendencia se reforzar\u00e1 en los pr\u00f3ximos a\u00f1os y se har\u00e1 sobre todo fuerte all\u00ed donde las condiciones de cercan\u00eda y facilidades de intercambio sean m\u00e1s marcadas, como es el caso de M\u00e9xico y Estados Unidos.<\/li><li>d) un \u00faltimo aspecto a considerar es que, sobre la base de la restructuraci\u00f3n internacional, la industria automotriz trata de superar la presente crisis y entrar en nueva fase expansiva, sin modificar en lo esencial su planteamiento b\u00e1sico: la producci\u00f3n de autos individuales, ahora menores y m\u00e1s econ\u00f3micos, por sobre la producci\u00f3n de medios de transporte colectivo. Para quien vive en la Ciudad de M\u00e9xico, esto no puede acarrear sino preocupaci\u00f3n: se trata de una ciudad donde el n\u00famero de veh\u00edculos ha rebasado los 2 millones y se acrecienta anualmente en m\u00e1s de 300 mil; de ellos, el 97% sirve al transporte individual del 20% de la poblaci\u00f3n, quedando el 3% para atender al desplazamiento del 80% restante; los problemas de vialidad se cruzan con los niveles de contaminaci\u00f3n: los embotellamientos hacen subir los niveles, de poluci\u00f3n del aire y del ruido, ya de por s\u00ed situados por encima de los l\u00edmites m\u00e1ximos de seguridad, adem\u00e1s de provocar diariamente la p\u00e9rdida de 3 millones de horas\/hombre; esto, sobre la base del salario m\u00ednimo, arroja una p\u00e9rdida anual de 18.615 mil pesos. En el pa\u00eds, los accidentes de auto han pasado a ocupar el primer lugar de&nbsp;<em>causa mortis&nbsp;<\/em>para las personas entre 15 y 45 a\u00f1os; al a\u00f1o, se contabilizan 2 mil muertos y 500 mil heridos. En la medida que la restructuraci\u00f3n de la industria automotriz apunta a prolongar y ahondar su l\u00ednea tradicional de producci\u00f3n, tales problemas no cuentan con las posibilidades m\u00ednimas de soluci\u00f3n, no importa cu\u00e1ntos reglamentos se expidan para paliarlos; por lo dem\u00e1s, la otra salida que, en su af\u00e1n de mercado, busca de manera creciente la industria automotriz, tampoco parece favorable a los intereses de las mayor\u00edas: esa salida es ya en Brasil (como antes en Estados Unidos, Alemania, etc.) la industria b\u00e9lica, quien le encomienda ejes, transmisiones y motores para sus tanques blindados. Una investigaci\u00f3n como la que proponemos no puede dejar de concluir con una reflexi\u00f3n que vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo que tradicionalmente se considera l\u00edcito en la econom\u00eda y la sociolog\u00eda y se plantee, desde el punto de vista \u00e9tico, los lineamientos que podr\u00edan reorientar dr\u00e1sticamente esa rama productiva, para ponerla al servicio del hombre.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Diciembre, 1981.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Pongamos un ejemplo muy sencillo: una mecan\u00f3grafa que trabaja con una m\u00e1quina de escribir mec\u00e1nica y que tiene que hacer varios movimientos para mover la m\u00e1quina y reproducir la hoja que tiene delante, y una mecan\u00f3grafa que trabaja con una m\u00e1quina de escribir el\u00e9ctrica, en la cual los movimientos de mover el carro y darle vuelta para pasar de un rengl\u00f3n a otro se reducen, y el esfuerzo para teclear tambi\u00e9n; es evidente que esta mecan\u00f3grafa, la segunda, tendr\u00e1 una productividad mayor, podr\u00e1 trabajar m\u00e1s r\u00e1pido, pero gastando la misma fuerza de trabajo; con esto se abre, por decirlo as\u00ed, un espacio de tiempo en la jornada, que puede ser rellenado con m\u00e1s gasto de fuerza de trabajo, aumentando la intensidad respecto a la primera.<\/li><li>En la fase anterior, sobre todo hasta principios de los a\u00f1os 60, buena parte de la inversi\u00f3n extranjera directa se hizo mediante la transferencia de equipos de los pa\u00edses centrales a los pa\u00edses perif\u00e9ricos; no entraba el dinero, entraba directamente la maquinaria, siendo incluso una de las maneras de transferir maquinaria ya obsoleta, ya amortizada, en los grandes centros, a pa\u00edses donde esa maquinaria podr\u00eda seguir rindiendo. Esto llevaba, pues, a un desfase tecnol\u00f3gico permanente entre las industrias del centro y de la periferia que operaban en las mismas ramas de producci\u00f3n.<\/li><li>Los pa\u00edses con mayor deuda externa en Am\u00e9rica Latina son, en primer lugar, Brasil y M\u00e9xico, y luego Argentina y Venezuela.<\/li><li>Una se\u00f1al evidente de que el exceso de intensidad estaba afectando la vida \u00fatil del trabajador de los grandes centros es la reducci\u00f3n permanente que registr\u00f3, durante esa \u00e9poca, la edad normal deseable para la obtenci\u00f3n o el cambio de trabajo: de 40 a\u00f1os fue bajando a 38, 37, 35 y menos a\u00f1os.<\/li><li>V\u00e9ase Evaluaci\u00f3n de los mecanismos de protecci\u00f3n del salario. Tercer Informe de Investigaci\u00f3n, Centro de Informaci\u00f3n, Documentaci\u00f3n y An\u00e1lisis sobre el Movimiento Obrero (CIDAMO) e Instituto Nacional de Estudios del Trabajo (INET), M\u00e9xico, 1982, mimeo, pp. 17-20.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-14294ba1-f097-4bf2-86c0-12f3fff7f5be\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1982\/04\/46-Crisis-cambio-te\u0301cnico-y-perspectivas-del-empleo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Crisis, cambio te\u0301cnico y perspectivas del empleo<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Cuadernos CIDAMO n. 9, s\/f., M\u00e9xico. Intervenci\u00f3n en el simposio &#8220;La problem\u00e1tica del empleo en Am\u00e9rica Latina y en Colombia&#8221;, Centro de Investigaciones Econ\u00f3micas, Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, Universidad de Antioquia, Medell\u00edn, Colombia,&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1852,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[49,76,18],"class_list":["post-1376","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-49","tag-america-latina","tag-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1376","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1376"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1376\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3317,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1376\/revisions\/3317"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1376"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1376"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1376"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}