{"id":1380,"date":"1982-08-01T15:33:04","date_gmt":"1982-08-01T15:33:04","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1380"},"modified":"2022-03-22T18:46:24","modified_gmt":"2022-03-22T18:46:24","slug":"sobre-el-patron-de-reproduccion-de-capital-en-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1380","title":{"rendered":"Sobre el patr\u00f3n de reproducci\u00f3n  de capital en Chile"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/up-678x330-1-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1844\" width=\"659\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/up-678x330-1-edited.jpg 586w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/up-678x330-1-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 659px) 100vw, 659px\" \/><figcaption>Radio Universidad de Chile<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Cuadernos CIDAMO, n\u00famero 7, M\u00e9xico, 1982.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En los \u00faltimos tiempos, se viene difundiendo una cierta concepci\u00f3n sobre el desempe\u00f1o de la econom\u00eda chilena bajo la dictadura militar, que sostiene, en lo esencial, que en Chile no se ha verificado desarrollo econ\u00f3mico en los a\u00f1os recientes y que tal desarrollo no tiene posibilidad de realizarse sobre las bases econ\u00f3micas actualmente existentes: los \u00edndices de crecimiento divulgados por la dictadura hasta el a\u00f1o de 1980, ser\u00edan enga\u00f1osos, porque estar\u00edan referidos a sectores improductivos, como las finanzas, el comercio y los servicios, sin dar lugar a una verdadera acumulaci\u00f3n de capital. El inter\u00e9s del planteamiento reside principalmente en el hecho de que va ligado a una tesis pol\u00edtica que ve a la dictadura militar como la contrapartida necesaria de esa falta de desarrollo econ\u00f3mico. La recesi\u00f3n que se ha declarado en el pa\u00eds en el curso de 1981 y que se acompa\u00f1a del endurecimiento de la pol\u00edtica econ\u00f3mica y represiva de la dictadura es esgrimida como prueba irrefutable del acierto de esa tesis.<\/p>\n\n\n\n<p>En el origen de esa concepci\u00f3n, se encuentran tres art\u00edculos publicados en la revista&nbsp;<em>Mensaje&nbsp;<\/em>por el conocido economista cepalino An\u00edbal Pinto<sup> 1<\/sup>. Este parte expl\u00edcitamente de la cuesti\u00f3n de si el actual proceso econ\u00f3mico puede asegurar una prosperidad capaz de sostener el paso del r\u00e9gimen dictatorial a la democratizaci\u00f3n; en sus palabras, si Mr. Hyde puede convertirse en Dr. Jekill (el monstruo y el m\u00e9dico de la famosa novela de Robert L. Stevenson). Para dar respuesta a ese interrogante, analiza en partes sucesivas la capacidad de la econom\u00eda chilena en cuanto a generar desarrollo econ\u00f3mico, sus relaciones con el mercado mundial y la inflaci\u00f3n, concluyendo por la negativa. Revisaremos brevemente los aspectos principales de su argumentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La acumulaci\u00f3n de capital<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Pinto centra su an\u00e1lisis en el per\u00edodo 1974-1979, haciendo algunas consideraciones sobre las estimativas de que dispon\u00eda para 1980. En el per\u00edodo en cuesti\u00f3n \u2014indica\u2014 el producto interno bruto experimenta un aumento promedio de 3% (en realidad, fue de un 3.2%); si se le resta el crecimiento demogr\u00e1fico (1.8%), el crecimiento del PIB por habitante fue insignificante. El problema se agrava si se considera la producci\u00f3n de bienes (excluidos, pues, comercio y servicios), que, en t\u00e9rminos de habitante (o sea, deducido el incremento demogr\u00e1fico) no habr\u00eda crecido, sino disminuido en 2.5%.<\/p>\n\n\n\n<p>Hagamos un alto. Razonar en t\u00e9rminos de promedio oculta el&nbsp;<em>movimiento tendencial<\/em>&nbsp;de la econom\u00eda, particularmente en un per\u00edodo en que \u00e9sta experimenta una recesi\u00f3n como la de 1975, sin precedentes en su historia. La variaci\u00f3n del producto geogr\u00e1fico bruto, en el per\u00edodo, fue la siguiente, seg\u00fan la Oficina de Planificaci\u00f3n Nacional (ODEPLAN): 1974: 4.2%; 1975: -14.3%; 1976: 3.8%; 1977: 9.7%; 1978: 8.3%; 1979: 8.2%. Como se ve, entre 1977 y 1979, el PGB arroj\u00f3 tasas de crecimiento extraordinariamente altas,&nbsp;<em>muy por encima del promedio hist\u00f3rico de la posguerra.&nbsp;<\/em>En t\u00e9rminos absolutos y en pesos constantes de 1977, el PGB se elev\u00f3 de 295 mil millones de pesos en 1974 a 337 mil millones en 1979.<\/p>\n\n\n\n<p>Las series que presenta el Banco Central para el PGB son dos: una, de 1960 a 1977, calculada sobre la base de pesos de 1965, y otra, de 1974 en adelante, sobre la base de pesos de 1977. Si queremos comparar la situaci\u00f3n actual de la econom\u00eda chilena con la del per\u00edodo pre-dictadura, estamos forzados a hacer aproximaciones: en pesos de 1965, la cifra del PGB que m\u00e1s se acerca a la de 1969 (\u00faltimo a\u00f1o \u201cnormal\u201d del per\u00edodo predictadura) es la de 1976: 22,814 y 22,314 mil pesos, respectivamente. Esto quiere decir que los incrementos posteriores a esta \u00faltima fecha llevan al PGB&nbsp;<em>por encima del nivel alcanzado en los a\u00f1os 60.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Queda la reserva hecha por Pinto respecto a la producci\u00f3n de bienes. A excepci\u00f3n de la industria y la construcci\u00f3n, la producci\u00f3n de bienes (agricultura, miner\u00eda, pesca) y servicios productivos (energ\u00eda y transporte), calculada en pesos de 1965,&nbsp;<em>superaba ya en 1976 los niveles de 1969;&nbsp;<\/em>la industria alcanzar\u00eda pr\u00e1cticamente dicho nivel el a\u00f1o siguiente (5,173 mil pesos en 1977 contra 5,380 mil pesos en 1969), mientras la construcci\u00f3n, hasta entonces deprimida, ostentar\u00eda en 1978 y 1979 tasas de crecimiento del 8.1% y del 23.69, respectivamente. En relaci\u00f3n a 1974 y en pesos de 1977.&nbsp;<em>Todos los&nbsp;<\/em>renglones de la producci\u00f3n de bienes y servicios b\u00e1sicos arrojan cifras&nbsp;<em>superiores&nbsp;<\/em>en 1979, a excepci\u00f3n de la construcci\u00f3n, que probablemente lo ha hecho en 1981.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el argumento de Pinto \u2014quien, pese a jugar con promedios, no desconoce lo se\u00f1alado arriba\u2014 es otro: la producci\u00f3n por habitante es m\u00ednima en t\u00e9rminos globales y negativa en t\u00e9rminos de bienes. Aqu\u00ed, el problema ya no es estad\u00edstico: es ideol\u00f3gico. En Pinto, est\u00e1 presente el viejo mito desarrollista, seg\u00fan el cual el desarrollo econ\u00f3mico implica la elevaci\u00f3n del nivel de vida de las masas. Sin embargo, para el desarrollo econ\u00f3mico&nbsp;<em>capitalista&nbsp;<\/em>ese juicio \u00e9tico no tiene ning\u00fan valor. Al capital le interesa producir una masa de valor que encierre una plusval\u00eda, la cual, realizada, arroje ganancias. Si la producci\u00f3n aumenta a la par de la miseria de las masas, que consumen menos; de la superexplotaci\u00f3n de los trabajadores; del desempleo; del empeoramiento de la distribuci\u00f3n de la riqueza, igual se habr\u00e1 tenido desarrollo capitalista. Lo \u00fanico que la constataci\u00f3n de Pinto nos dice es que, pese al desarrollo econ\u00f3mico verificado bajo la dictadura, las condiciones de vida pueden haberse deteriorado (y decimos \u201cpueden\u201d porque un an\u00e1lisis riguroso tendr\u00eda que sumar a la oferta interna la que proviene de las importaciones, para verificar despu\u00e9s los cambios en la estructura de consumo). Pero las condiciones de vida del pueblo no tienen que ver directamente con el desarrollo capitalista y menos a\u00fan en una econom\u00eda dependiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Prosigamos con el razonamiento de Pinto. En su an\u00e1lisis, destaca un elemento que se ha convertido en caballo de batalla en las discusiones sobre la nueva econom\u00eda chilena: su \u201cindiferencia a la vocaci\u00f3n acumuladora\u201d, expresada en una baja tasa de inversi\u00f3n. El artificio que utiliza Pinto para demostrar su tesis es el mismo que aplic\u00f3 antes al crecimiento econ\u00f3mico: trabajar con una tasa de inversi\u00f3n&nbsp;<em>promedio,&nbsp;<\/em>que \u00e9l estima en 12% para el per\u00edodo, inferior, pues, a la tasa media hist\u00f3rica del 15 %en el Chile de la posguerra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos muestra empero el examen del comportamiento de la inversi\u00f3n hoy en Chile? El promedio, si se insiste en ello, para el per\u00edodo 1974-1979 no es de 12%, sino de 14.8%, y de&nbsp;<em>15.2%, para el periodo 1974-1980,&nbsp;<\/em>seg\u00fan la informaci\u00f3n de ODEPLAN, en pesos de 1977. Pero lo que nos interesa es la&nbsp;<em>tendencia:&nbsp;<\/em>deprimida en 1975 y 1976, la inversi\u00f3n geogr\u00e1fica bruta ha entrado en recuperaci\u00f3n a partir de 1977, hasta alcanzar un 15.6% en 1979 y un 17.9% en 1980 (la tasa m\u00e1s alta en los \u00faltimos veinte a\u00f1os).<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alemos que esa progresi\u00f3n de la tasa de inversi\u00f3n lleva a desechar la tesis (que no plantea Pinto, pero que, a ra\u00edz de sus reflexiones sobre la \u201cfalta de vocaci\u00f3n acumuladora\u201d, levantan otros autores)&nbsp;<sup>2<\/sup>&nbsp;de que no ha habido en Chile, a partir de 1977, una verdadera expansi\u00f3n econ\u00f3mica, sino tan s\u00f3lo una recuperaci\u00f3n basada en el aprovechamiento de la capacidad ociosa. Desde luego, la recuperaci\u00f3n se ha situado inicialmente sobre esa base, echando mano de los stocks acumulados y la maquinaria y equipo no utilizados a ra\u00edz de la recesi\u00f3n 1975-1976; este es el comportamiento econ\u00f3mico normal en cualquier pa\u00eds, despu\u00e9s de una recesi\u00f3n. Sin embargo, desde el momento en que se logra sostener la recuperaci\u00f3n, la econom\u00eda requiere de nuevas materias primas y de inversi\u00f3n productiva (maquinaria y equipo), so riesgo de frenarla; basta recordarlo que pas\u00f3 durante el gobierno de la Unidad Popular, cuando la capacidad ociosa no alcanz\u00f3 a sostener la activaci\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s all\u00e1 de mediados de 1972.<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento de la tasa de inversi\u00f3n a partir de 1977 nos indica que Chile no ha escapado a la regla general y que, bas\u00e1ndose en un principio en recursos ociosos, el capital debi\u00f3 despu\u00e9s realizar inversiones productivas para asegurar la reactivaci\u00f3n y convertirla en proceso expansivo. El examen de la composici\u00f3n f\u00edsica, en valores de uso, de la inversi\u00f3n geogr\u00e1fica bruta (IGB) no hace sino confirmar esa impresi\u00f3n. En efecto, la IGB se compone de dos \u00edtems: \u201cconstrucci\u00f3n y otras obras\u201d y \u201cmaquinaria y equipos\u201d; en el desglose de esos \u00edtems (que ODEPLAN presenta hasta 1979), se observa que el que se mantiene por debajo del nivel de 1974 es el primero, mientras que&nbsp;<em>la inversi\u00f3n en maquinaria y equipo hab\u00eda sobrepasado ya en 1977 el nivel de 1974 y lo aventajaba en un 30% en 1979.&nbsp;<\/em>En cuanto al origen de la inversi\u00f3n, todo indica que all\u00ed se verifica una presencia creciente del capital privado; en efecto, si tenemos en cuenta que la tendencia ascendente de la tasa de inversi\u00f3n se debe al r\u00e1pido incremento del \u00edtem \u201cmaquinaria y equipo\u201d, y si observamos que el factor din\u00e1mico en ese \u00edtem se refiere a maquinaria importada, gana plena significaci\u00f3n el hecho de que la participaci\u00f3n del sector privado en la importaci\u00f3n de bienes de capital haya ido en constante aumento: 76.8% del total en 1978, 86.8% en 1979 y 89.7% en 1980, seg\u00fan el Banco Central. Recordemos que, si el grueso de la acumulaci\u00f3n de capital va pasando a manos del sector privado, el sector p\u00fablico mantiene una posici\u00f3n importante en esferas decisivas, como la gran miner\u00eda del cobre, la energ\u00eda, los transportes, la cual no aparece reflejada en su participaci\u00f3n en la importaci\u00f3n de maquinaria y equipo.<\/p>\n\n\n\n<p>La consideraci\u00f3n de la tasa de inversi\u00f3n evoca el tema de la inversi\u00f3n extranjera. Pinto destaca en \u00e9sta tres aspectos: a) exig\u00fcidad de la inversi\u00f3n extranjera directa, que se hace s\u00f3lo en el cobre (y \u201ca futuro\u201d) o se destina a adquirir establecimientos ya existentes; b) predominio avasallador de los cr\u00e9ditos que fluyen a trav\u00e9s de la banca, y c) aplicaci\u00f3n no productiva del capital financiero en el cr\u00e9dito al consumo y en la construcci\u00f3n conspicua. Ahora bien: es un hecho que los flujos de capital extranjero han revestido en Chile prioritariamente la forma de pr\u00e9stamos y financiamientos, antes que de inversiones de riesgo (9,745 millones de d\u00f3lares en el primer caso contra 788 millones en el segundo, entre 1974 y 1979, seg\u00fan la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe, CEPAL; observaremos que las distintas fuentes presentan discrepancias de datos y que la CEPAL tiende, al parecer, a subvalorarlos). Es cierto tambi\u00e9n que, de la inversi\u00f3n directa autorizada entre 1974 y junio de 1979, del orden de 4,122.5 millones de d\u00f3lares, ingresaron efectivamente al pa\u00eds en ese per\u00edodo s\u00f3lo 508 millones de d\u00f3lares, seg\u00fan la revista&nbsp;<em>Qu\u00e9 pasa&nbsp;<\/em>(9-15\/8\/1979,) de los cuales la mayor parte (459 millones) se destin\u00f3 a la miner\u00eda; la tendencia se modifica en 1980, cuando la miner\u00eda recibe tan s\u00f3lo 22 millones y la industria 495 millones, en aportes efectivos&nbsp;<em>(Qu\u00e9 Pasa,&nbsp;<\/em>9-15\/4\/1981); no disponemos de la informaci\u00f3n, pero es posible que se hayan aplicado preferentemente a la adquisici\u00f3n de establecimientos ya existentes, dada la fase de centralizaci\u00f3n de capital que atraviesa la econom\u00eda chilena. En el mismo a\u00f1o de 1980, sobre el total de capital extranjero ingresado del orden de 2,476 millones de d\u00f3lares, pr\u00e1cticamente la mitad (1,691 millones) lo hizo como cr\u00e9ditos al sector financiero, sin contar partidas menores que se destinaron al comercio y otros servicios, como hoteles, etc. Finalmente, aunque no dispongamos de cifras respecto al cr\u00e9dito al consumo, la simple progresi\u00f3n de las importaciones de bienes de consumo (en las que juegan papel importante, aunque no exclusivo, las de bienes de consumo suntuario), se ha m\u00e1s que triplicado entre 1977 y 1980, alcanzando en este a\u00f1o la suma de 1,493 millones de d\u00f3lares, lo que apunta a una utilizaci\u00f3n significativa de las divisas del pa\u00eds (aunque no necesariamente provenientes de la deuda, ya que es necesario contabilizar tambi\u00e9n las que aportan las exportaciones) en ese rengl\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello no justifica la simpleza del an\u00e1lisis de Pinto&nbsp;<em>et al.&nbsp;<\/em>El predominio del cr\u00e9dito sobre la inversi\u00f3n de riesgo no es el resultado de una deformaci\u00f3n de la econom\u00eda chilena, no es una especificidad suya: es la expresi\u00f3n de una tendencia que se ha impuesto en toda la econom\u00eda mundial y, en particular, en Am\u00e9rica Latina, cuya deuda externa total andaba a fines de 1980 en los 240 mil millones de d\u00f3lares, seg\u00fan la CEPAL. El fen\u00f3meno resulta de la expansi\u00f3n del capital financiero a nivel internacional y de su tendencia a asumir el control de la producci\u00f3n de plusval\u00eda en los distintos pa\u00edses sin correr con los riesgos que ello implica, dado que la aplicaci\u00f3n financiera basta para asegurarle la orientaci\u00f3n y supervisi\u00f3n del capital productivo, vale decir, de los empresarios ligados a la produc<em>ci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s din\u00e1mica la econom\u00eda de un pa\u00eds dependiente, mayor es su deuda externa y&nbsp;<\/em>por esto los primeros deudores de Am\u00e9rica Latina son, en este orden, Brasil, M\u00e9xico y Argentina. El que Chile ingrese en el club de los grandes deudores latinoamericanos no habla mal de su econom\u00eda, desde un punto de vista estrictamente capitalista. Y no hay por qu\u00e9 pensar que la burgues\u00eda y la dictadura chilenas aspiren a tener otro punto de vista.<\/p>\n\n\n\n<p>La suposici\u00f3n corriente entre economistas chilenos, \u2014que los planteamientos de Pinto estimulan\u2014 de que la toma de empr\u00e9stitos en el exterior obedece exclusivamente al inter\u00e9s de especular con la diferencia entre las tasas de inter\u00e9s interna y externa y se destina esencialmente a alimentar los cr\u00e9ditos internos al consumo no explica sino parcialmente el problema y s\u00f3lo en lo que tiene de coyuntural. Oculta m\u00e1s bien el hecho de que el endeudamiento externo es un elemento constitutivo de la actual econom\u00eda chilena y se mantendr\u00e1 a\u00fan cuando desapareciera (lo que es la tendencia normal) la diferencia entre las tasas de inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta l\u00ednea de an\u00e1lisis, el primer punto a destacar es que la liquidez en divisas tiene importancia fundamental en la din\u00e1mica de una econom\u00eda como la chilena, abierta al mercado mundial, y que, para que \u00e9sta pueda mantenerse as\u00ed, debe recurrir lo menos posible a los mecanismos artificiales de ajuste y protecci\u00f3n que se derivan de la acci\u00f3n del Estado. Para lograr esa liquidez, desempe\u00f1a papel decisivo el comercio internacional, no siendo casual que las exportaciones chilenas hayan saltado de un nivel que fluct\u00faa en torno a los mil millones de d\u00f3lares, a fines de los 60, al de los casi 5 mil millones de d\u00f3lares de 1980. En la medida en que se ha entregado el mercado interno al libre juego de la competencia internacional, se hace indispensable contar con&nbsp;<em>una exportaci\u00f3n din\u00e1mica, que financie las importaciones.&nbsp;<\/em>Sin embargo, si este fuera el l\u00edmite para el desarrollo del comercio exterior, la econom\u00eda \u2014que depende de \u00e9l para la acumulaci\u00f3n de capital\u2014tendr\u00eda all\u00ed uno de sus l\u00edmites cuando puede contar con el capital externo (bajo la forma de dinero, maquinaria e insumos) para hacerlo saltar. Desde el punto de vista de las&nbsp;<em>importaciones,&nbsp;<\/em>el que lo haya hecho ha significado que (pese a que, del ingreso de las exportaciones, hay que restar un 40% que se destina al pago de amortizaciones e intereses de la deuda externa) ellas progresan&nbsp;<em>de un monto inferior a los mil millones de d\u00f3lares en 1970 a casi 6 mil millones en 1980, mostrando un dinamismo a\u00fan mayor que las exportaciones,&nbsp;<\/em>el cual explica justamente esa funci\u00f3n del endeudamiento externo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho se ha dicho sobre el car\u00e1cter suntuario de las importaciones chilenas. El examen de las cifras nos muestra que el \u00edtem m\u00e1s importante en ellas son los bienes intermedios (materias primas, combustibles, repuestos), hasta 1979, segu\u00edan en orden decreciente los bienes de capital y los bienes de consumo, lo cual se ha invertido a partir de 1980. Sin embargo, el total de bienes importados con destino a la producci\u00f3n (bienes intermedios y bienes de capital) representan, hasta 1980,&nbsp;<em>m\u00e1s de dos terceras partes del gasto total en la pauta.&nbsp;<\/em>S\u00f3lo a t\u00edtulo de ejemplo, la importaci\u00f3n de autom\u00f3viles, que ha sido motivo de esc\u00e1ndalo, arroj\u00f3 en 1980 la cifra de 202.6 millones de d\u00f3lares, tres veces menor que la que le correspondi\u00f3 a equipos de transporte productivos. Pese a que se puede sospechar de que est\u00e9n incluidos en este \u00faltimo \u00edtem los medios de transporte militar, no se registra un solo a\u00f1o, desde 1975 (cuando se desglosaron los dos \u00edtems), en que la importaci\u00f3n de autom\u00f3viles haya sido m\u00e1s de la mitad de la de equipos de transportes, llegando incluso a representar en uno de ellos menos de un 3% de la misma. Indiquemos, por \u00faltimo, que la importaci\u00f3n de bienes de consumo en una econom\u00eda abierta a la competencia internacional, que ha aceptado pues el costo de suprimir las empresas menos eficientes, es indispensable, a menos que se quiera provocar escasez y la consiguiente elevaci\u00f3n de precios en el mercado interno. El problema es particularmente delicado en lo que se refiere a los&nbsp;<em>bienes de consumo necesarios, que determinan el valor de la fuerza de trabajo&nbsp;<\/em>e influyen, por esa v\u00eda, sobre el nivel de los salarios (y, pues, de las ganancias).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo arriba se\u00f1alado contribuye a explicar el comportamiento del comercio exterior chileno. \u00c9ste tiene como funci\u00f3n principal&nbsp;<em>ampliar las bases de la acumulaci\u00f3n de capital&nbsp;<\/em>y en este sentido deben entenderse las consideraciones anteriores, tanto en lo que se refiere al predominio de&nbsp;<em>bienes intermedios y equipos&nbsp;<\/em>en las importaciones cuanto a la necesidad de importar&nbsp;<em>bienes salarios.&nbsp;<\/em>Precisemos bien la idea; las distorsiones del comercio exterior chileno, que se expresan en el inflamiento de las importaciones suntuarias, son inevitables en una sociedad de clases, y en particular, en una sociedad como la chilena, basada en la superexplotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, pero su existencia no niega para nada la funci\u00f3n del comercio exterior como factor de acumulaci\u00f3n de capital; si llegaran a hacerlo, esa sociedad entrar\u00eda en crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, ser\u00eda un error suponer que s\u00f3lo a trav\u00e9s del comercio exterior, el endeudamiento externo act\u00faa sobre la acumulaci\u00f3n de capital, e incluso de que el comercio exterior fuera el medio principal para ello; de hecho, el flujo de capitales extranjeros incide&nbsp;<em>directamente&nbsp;<\/em>en la acumulaci\u00f3n de capital, ya se realice en cr\u00e9ditos o en capital de riesgo, en la medida en que genera la capacidad financiera (es decir, crea el capital dinero) necesaria a la inversi\u00f3n; es cuando \u00e9sta se concrete que \u2014si no se cuentan internamente con los elementos materiales que ella requiere\u2014 el efecto se traspasa al comercio exterior, resolviendo la carencia interna mediante la importaci\u00f3n. En este sentido, los cr\u00e9ditos y financiamientos que fluyen del exterior tienen que verse principalmente en funci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello no impide, y hasta exige, que parte de esos capitales se aplique en el cr\u00e9dito al consumo, ya que no hay inversi\u00f3n que no aspire a la realizaci\u00f3n, a la venta. El que el endeudamiento interno vaya ligado a la formaci\u00f3n de capital para la inversi\u00f3n es lo que explica que, cualquier que sea el grupo financiero beneficiario del flujo externo, \u00e9ste tiene aplicaciones en varias empresas productivas y en distintos sectores, tanto bajo la forma de participaci\u00f3n (que significa capital de riesgo) como de cr\u00e9ditos (que representan capital a inter\u00e9s propiamente dicho). En otros t\u00e9rminos:&nbsp;<em>el grupo o banco en cuesti\u00f3n act\u00faan como intermediarios en la conversi\u00f3n del capital dinero en capital productivo (o&nbsp;<\/em>sea, en la acumulaci\u00f3n de capital), ya se trate de capital productivo&nbsp;<em>nuevo&nbsp;<\/em>(nuevas instalaciones, nueva maquinaria, compra inicial de materias primas, pago inicial de salarios) o&nbsp;<em>viejo&nbsp;<\/em>(que, adem\u00e1s de la conversi\u00f3n de dinero en instalaciones y maquinaria existentes, genera compra de materias primas y pago de salarios, y puede acarrear tambi\u00e9n reposici\u00f3n de equipo desgastado, ampliaciones, etc.).&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es por esto que es irrelevante preocuparse con el hecho de si el capital extranjero (bajo la forma de inversi\u00f3n directa) instala nuevas empresas o adquiere empresas ya existentes, como incorrecto es pretender que s\u00f3lo es productivo el capital extranjero que cae en el primer caso, como se pretende a veces. Que el capital extranjero que ingresa haga una u otra cosa, depende de la situaci\u00f3n general de la econom\u00eda, siendo de esperarse que opte por la compra de activos existentes en una fase de centralizaci\u00f3n de capital, como ocurre hoy en Chile. Ello se debe a que la inversi\u00f3n directa es inversi\u00f3n de riesgo y busca, pues, condiciones seguras de aplicaci\u00f3n. Basta ver, sin embargo, las condiciones espec\u00edficas de contrataci\u00f3n de pr\u00e9stamos y financiamientos que se est\u00e1n haciendo en Chile para darse cuenta que all\u00ed se est\u00e1n creando activos nuevos o adicionando activos a los ya existentes, mediante ampliaciones. Por lo dem\u00e1s, la reposici\u00f3n o ampliaci\u00f3n de activos puede darse \u2014y por lo general se da\u2014 cuando se trata de mera adquisici\u00f3n de empresas; es evidente que, si las empresas fueran rentables sobre la base de los activos que ten\u00edan, no ser\u00edan vendidas, y que, si no lo eran, quien los adquiera tendr\u00e1 que explotarlos de manera m\u00e1s eficiente, introduciendo cambios tecnol\u00f3gicos, etc.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La reconversi\u00f3n productiva<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Es a partir de su enfoque negativo sobre la acumulaci\u00f3n de capital que Pinto se desplaza al an\u00e1lisis de la producci\u00f3n, donde encuentra el mismo panorama desolador. En este sentido, identifica como \u201cnudos productivos din\u00e1micos\u201d s\u00f3lo al sector agroexportador (forestal y frut\u00edcola, principalmente) y, a partir de 1979-1980, a la construcci\u00f3n privada (que, sin embargo, es descalificada como capaz de fortalecer la base productiva). No le queda, entonces, sino lamentarse de que se restrinja la producci\u00f3n para el mercado interno (\u00a1ah, la a\u00f1oranza del desarrollo nacional aut\u00f3nomo, tan caro a la CEPAL!) en beneficio de l\u00edneas de producci\u00f3n que representan tan s\u00f3lo un 20% del producto nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Empezando por lo \u00faltimo: salvo el a\u00f1o de 1976 (que ha de considerarse como excepcional, por los efectos de la recesi\u00f3n en la capacidad interna de consumo), cuando representaron un 24.4% del PGB, las exportaciones, despu\u00e9s de contraerse en t\u00e9rminos porcentuales, se han elevado de nuevo, pero s\u00f3lo significan un 12.1% del mismo en 1979. Discutiremos m\u00e1s adelante el significado de esa relaci\u00f3n entre las exportaciones y el producto nacional. Por ahora, interesa se\u00f1alar que la ca\u00edda porcentual de la misma no ha impedido que las exportaciones, en los a\u00f1os considerados, progresaran de 53 a 74 mil millones de pesos, en moneda constante de 1977. \u00bfPor qu\u00e9 esa discrepancia? Porque, en&nbsp;<em>el mismo lapso en que las exportaciones aumentan en un 37%&nbsp;<\/em>el&nbsp;<em>PBG se eleva en un 29%,&nbsp;<\/em>pasando de 262 a 337 mil millones de pesos constantes. Ahora bien: restando las exportaciones, \u00bfqu\u00e9 destino tiene el PGB? El consumo privado y del gobierno, la inversi\u00f3n en capital fijo, las variaciones de stock y las importaciones; vale decir, el&nbsp;<em>mercado interno,&nbsp;<\/em>que creci\u00f3 en el per\u00edodo en un 26%. La econom\u00eda chilena se ha volcado efectivamente al exterior, pero esto no ha representado el menoscabo puro y simple del mercado interno, el cual, en&nbsp;<em>forma<\/em>&nbsp;<em>subordinada y desigual, ha seguido creciendo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ello se corresponde con el panorama que ofrece la producci\u00f3n interna, en el per\u00edodo considerado por Pinto. Tomando a las tasas anuales de crecimiento, ese panorama es el siguiente:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/061_patron_reproduccion_chile_cuadro_01.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Salta a la vista el hecho de que, sobre la misma base, mientras el PGB total aument\u00f3, como lo vimos, en un 29%, el PGB en t\u00e9rminos de&nbsp;<em>producci\u00f3n de valor&nbsp;<\/em>(bienes y servicios b\u00e1sicos) lo hizo en una proporci\u00f3n superior: 37%. Para esto concurri\u00f3 la notable expansi\u00f3n de la pesca y el dinamismo de la industria, energ\u00eda y transporte, quedando en posici\u00f3n disminuida la miner\u00eda, la construcci\u00f3n y la agricultura, en este orden. Esta situaci\u00f3n no se altera si extendemos el per\u00edodo a 1980, a excepci\u00f3n de la construcci\u00f3n, que acelera en ese a\u00f1o el repunte iniciado en 1978.<\/p>\n\n\n\n<p>Un breve examen de las distintas esferas de producci\u00f3n tal como representaban en 1980, \u00faltimo a\u00f1o de expansi\u00f3n econ\u00f3mica, nos muestra, en la&nbsp;<em>agricultura,&nbsp;<\/em>y considerando los a\u00f1os agr\u00edcolas 1976-1977 y 1979-1980, un visible deterioro en la producci\u00f3n de alimentos b\u00e1sicos (con la sola excepci\u00f3n de arvejas y maravilla), resultado en la mayor\u00eda de los casos de una reducci\u00f3n en la superficie cultivada (en total, \u00e9sta se contrae de 1,287 a 1,237 mil has. en el per\u00edodo) y la ca\u00edda del rendimiento (quintales por ha). Todo indica que est\u00e1 lejos de haberse culminado la transformaci\u00f3n de la estructura productiva, que permita al sector competir en una econom\u00eda abierta, y m\u00e1s a\u00fan, aprovechar el impulso expansivo de la econom\u00eda chilena hacia el exterior: la ca\u00edda del rendimiento de los cultivos apunta claramente en esa direcci\u00f3n, en circunstancias en que la paridad cambiaria fija obligaba a una creciente competitividad y en que las altas tasas de inter\u00e9s merman las magras ganancias obtenidas por los agricultores, llev\u00e1ndolos a incurrir en un creciente endeudamiento. La marcha atr\u00e1s en el reparto de tierras, promovida tras el golpe militar, y el abandono de tierras o las quiebras que se suceden en el agro han dado como resultado la contracci\u00f3n de la superficie cultivada, sin que ello resulte en un positivo proceso de centralizaci\u00f3n de capital, que implicara la ocupaci\u00f3n de la tierra y la reorganizaci\u00f3n de la producci\u00f3n por los grandes grupos financieros. En este marco, cunde la proletarizaci\u00f3n rural, engrosando las filas de los afuerinos, al tiempo que aumenta el desempleo, favoreciendo cierto resurgimiento del inquilinato.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo dicho para la agricultura de cultivos b\u00e1sicos vale tambi\u00e9n para la ganader\u00eda, cuyo nivel de producci\u00f3n descendi\u00f3 despu\u00e9s de 1976 y se mantiene pr\u00e1cticamente estancado en 1979-1980. Ello no oculta el hecho de que el factor determinante en esa tendencia es la situaci\u00f3n del ganado vacuno; en este rengl\u00f3n, la producci\u00f3n total de carne en vara cay\u00f3 de manera constante de 198 mil ton., en 1976, a 162 mil ton., en 1980. Un movimiento inverso se observa en cuanto al ganado porcino y caballar, el primero duplicando y el segundo triplicando la producci\u00f3n de carne, para lo que influye seguramente la depresi\u00f3n que afecta a la esfera baja de consumo, dado que esos tipos de carne son m\u00e1s baratos. Lo mismo se aplica a la producci\u00f3n de carne de aves, que tambi\u00e9n ha triplicado en el per\u00edodo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una situaci\u00f3n de transici\u00f3n se presenta en el&nbsp;<em>sector forestal,&nbsp;<\/em>aunque all\u00ed se observe una pol\u00edtica m\u00e1s decidida del gran capital en la ocupaci\u00f3n del mismo. En efecto, pese a la reducci\u00f3n global del \u00e1rea plantada en casi .un 30% entre 1976 y 1980, se observa un aumento sostenido de la parte que cabe al capital privado y que resulta de la transferencia hacia \u00e9l, del \u00e1rea que correspond\u00eda al Estado. Del&nbsp;<em>fifty-fifty&nbsp;<\/em>en que se repart\u00eda la propiedad del sector entre el Estado y particulares en 1976, se ha llegado en 1979 a una situaci\u00f3n en que el \u00e1rea plantada por la Corporaci\u00f3n Nacional Forestal ha pr\u00e1cticamente desaparecido: 367 has. contra 52 mil del sector privado. A partir de 1980, el capital privado empieza un proceso propio de reproducci\u00f3n, que ya no depende de las transferencias del Estado: ante una reducci\u00f3n de 154 en el \u00e1rea estatal, se tiene un aumento de 22 mil has. que le corresponden al capital privado.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, respecto a la agricultura, el&nbsp;<em>sector frut\u00edcola&nbsp;<\/em>registra un proceso de expansi\u00f3n ininterrumpida: entre 1974-1980, la producci\u00f3n aumenta notablemente, sobre la base de la extensi\u00f3n generalizada de la superficie plantada (24% para \u00e9sta).<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<em>pesca&nbsp;<\/em>es la esfera econ\u00f3mica en que se ha registrado la mayor expansi\u00f3n en el per\u00edodo. En pesos de 1977, el valor de la producci\u00f3n pesquera en 1980 super\u00f3 en casi 50% el de 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<em>miner\u00eda&nbsp;<\/em>ha tenido un comportamiento discreto, entre 1976-1980 el \u00edndice (1968 = 100) pas\u00f3 de 139 a 147. Entre los productos que tuvieron buen desempe\u00f1o, destacan el yodo, el sulfato de sodio y el oro, que repunt\u00f3 notablemente en 1980, con un aumento de 97% respecto al a\u00f1o anterior. El hierro, el carb\u00f3n y el petr\u00f3leo declinan, mientras se mantienen pr\u00e1cticamente estancados el salitre y el cobre. La situaci\u00f3n del cobre parece resultar de dos factores: la retracci\u00f3n del mercado internacional, con la consecuente baja de precios, y la lucha que se libra entre el Estado y el capital financiero nacional e internacional en torno a la explotaci\u00f3n y comercializaci\u00f3n del metal. La tendencia va en el sentido de la reducci\u00f3n de la participaci\u00f3n estatal, que se expresa en la p\u00e9rdida de dinamismo de la Corporaci\u00f3n del Cobre (CODELCO), y en la entrega de yacimientos al capital extranjero como pol\u00edtica deliberada del Estado. En este marco, se explica que, en 1981, mientras CODELCO demandaba 366 millones de d\u00f3lares para inversi\u00f3n, s\u00f3lo se le hayan autorizado 250 millones; paralelamente, el gobierno anunci\u00f3 la licitaci\u00f3n al capital privado del yacimiento \u201cEl Abra\u201d, que, con reservas estimadas superiores a 4 millones de toneladas m\u00e9tricas, puede venir a ser tan importante como lo es hoy Chuquicamata. De mantenerse esa pol\u00edtica, se estima que el Estado producir\u00e1 a fines del siglo poco m\u00e1s de 700 mil toneladas de cobre (la producci\u00f3n de CODELCO fue de 919 mil toneladas en 1980) y la gran miner\u00eda privada responder\u00e1 por cerca de 1,300 mil toneladas <sup>5<\/sup>. Por ahora, las inversiones privadas en el cobre, aunque las haya habido cuantiosas, no se concretan plenamente y demandar\u00e1n de un plazo de maduraci\u00f3n, quedando de todos modos la superaci\u00f3n de la aton\u00eda del sector en dependencia del t\u00e9rmino de la actual recesi\u00f3n en los grandes centros industrializados.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<em>industria de transformaci\u00f3n&nbsp;<\/em>fue la esfera de actividad que sufri\u00f3 m\u00e1s duramente el impacto de la recesi\u00f3n de 1975, retrocediendo en ese a\u00f1o un 28.8%, seg\u00fan el Instituto Nacional Estad\u00edstico (INE), o un 23.5%, seg\u00fan la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) (los \u00edndices proporcionados por esos organismos presentan diferencias y sus series toman a\u00f1os-base distintos; nos referiremos de preferencia a los datos de la SOFOFA, por presentar un mejor desglose de las ramas industriales y tomar como base 1969, que, como indicamos ya, es el \u00faltimo a\u00f1o \u201cnormal\u201d de la econom\u00eda chilena previo al r\u00e9gimen militar). La recuperaci\u00f3n empieza en 1976 y lleva a que, ya en 1977, la producci\u00f3n industrial superara el nivel de 1968, con un \u00edndice de 104.2; para el per\u00edodo 1977-1980, el promedio anual de crecimiento fue de un 7.9 %, aunque la tasa descendiese en 1980: 4%.<\/p>\n\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n de la producci\u00f3n industrial muestra un mayor dinamismo de bienes intermedios, en 1980 el \u00edndice fue de 144.1, seguido del de bienes de consumo 121.2 y quedando en \u00faltimo lugar maquinaria y equipo de transporte, que s\u00f3lo en 1980 superara el nivel de 1969, con un magro 104.1, (El INE muestra una realidad diversa, poniendo a este \u00faltimo sector como el m\u00e1s din\u00e1mico, pero incluyendo all\u00ed aparatos electr\u00f3nicos, que la SOFOFA ubica en el primer grupo).<\/p>\n\n\n\n<p>El modesto desempe\u00f1o del sector de bienes de consumo se debe a los bajos \u00edndices que representan las ramas textiles, prendas de vestir y calzados; los mejores \u00edndices en el sector lo tienen la industria de muebles, bebidas y tabaco. En el llamado sector de \u201cproductos intermedios\u201d, destacan por su dinamismo la rama de aparatos el\u00e9ctricos para uso dom\u00e9stico (252.5 en 1980), de madera y corcho (204.7), metales no ferrosos (192.0) y vidrio (161.6). En bienes de capital y materiales de transporte, las ramas din\u00e1micas son equipos el\u00e9ctricos (210.3) y electr\u00f3nicos (143.4), aunque este \u00faltimo presente evoluci\u00f3n irregular; el bajo \u00edndice global del sector de bienes de capital se debe a la depresi\u00f3n de la rama de maquinaria no el\u00e9ctrica en todo el per\u00edodo (135.4 en 1980) y material de transporte que s\u00f3lo en 1980 supera el nivel de 1969, con un \u00edndice de 109.7. Se\u00f1alemos que, en este \u00faltimo sector, las discrepancias con los datos del INE son notorias.<\/p>\n\n\n\n<p>Salta a la vista que, en el sector de bienes de consumo, las ramas en mejor situaci\u00f3n son las&nbsp;<em>que tradicionalmente han tenido un nivel de productividad similar al patr\u00f3n internacional o que no sufren la competencia internacional, por encontrarse en manos del capital extranjero,&nbsp;<\/em>como bebidas y tabaco, y de aquellas, como muebles (y bebidas, en lo que se refiere a vinos), que&nbsp;<em>disfrutan de ventajas respecto a la materia prima nacional.&nbsp;<\/em>En los llamados \u201cproductos intermedios\u201d, se destacan de nuevo&nbsp;<em>las que cuentan con materias primas nacionales en ventaja&nbsp;<\/em>(madera, metales no ferrosos);&nbsp;<em>la del vidrio,&nbsp;<\/em>cuya expansi\u00f3n desde 1977, sorprende si se toma en cuenta la situaci\u00f3n de la construcci\u00f3n y de la industria de material de transporte; y, sorpresa mayor, la de&nbsp;<em>art\u00edculos electrodom\u00e9sticos,&nbsp;<\/em>que no puede explicarse por la expansi\u00f3n de la esfera alta de consumo, dadas las facilidades de importaci\u00f3n, sino por una real capacidad competitiva. Ello se corresponde con el dinamismo de las ramas de&nbsp;<em>equipos el\u00e9ctricos y electr\u00f3nicos,&nbsp;<\/em>registrado en el sector de bienes de capital, apuntando a un avance efectivo de la industria chilena en la materia, s\u00f3lo explicable si se admite una modernizaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda all\u00ed aplicada (ya que el bajo costo de la mano de obra vale para todas).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo indica que, habiendo sido la m\u00e1s golpeada por la recesi\u00f3n, la industria de transformaci\u00f3n es una de las esferas productivas en que ha operado con m\u00e1s fuerza la reconversi\u00f3n econ\u00f3mica y que, en ese marco, muestran capacidad de reproducci\u00f3n las ramas que:&nbsp;<em>a) aprovechan las ventajas naturales del pa\u00eds;&nbsp;<\/em>b)&nbsp;<em>operan en un mercado internacionalmente monopolizado, y c) enfrentadas a la competencia internacional, han elevado sustancialmente su nivel tecnol\u00f3gico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En la&nbsp;<em>construcci\u00f3n<\/em>, la recuperaci\u00f3n empieza en 1978 y se acelera posteriormente. El indicador del nivel de actividad, que pondera indicadores f\u00edsicos como la ocupaci\u00f3n, el cemento y el fierro que se utilizan en esa esfera, no alcanzaba todav\u00eda en el \u00faltimo a\u00f1o con cifras disponibles (1979) el \u00edndice base promediado 1968-1970, quedando en un 99%; la situaci\u00f3n podr\u00eda verse falseada por la baja de costo de los insumos industriales, en t\u00e9rminos reales, ya que, respecto a ocupaci\u00f3n, la cifra m\u00e1s alta del per\u00edodo promediado se ve\u00eda ya ampliamente rebasada en 1979, as\u00ed como el \u00edndice de sueldos y salarios. Respecto a la superficie edificada, en 1980 se hab\u00edan construido 2,479 mil m2 en 80 comunas del pa\u00eds, contra 3,121 mil m2 en 1968 (la cifra m\u00e1s alta del per\u00edodo promediado), aumentando notablemente la participaci\u00f3n privada, de un 48% en 1968 a un 94% en 1980. Como se ha visto, el financiamiento de la construcci\u00f3n privada se hace esencialmente por la banca privada, lo que no ocurr\u00eda en 1968. Se trata, pues, de una esfera de actividad en que el capital retoma creciente iniciativa, en el marco de las condiciones econ\u00f3micas actualmente existentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En la esfera de&nbsp;<em>servicios b\u00e1sicos<\/em>, la producci\u00f3n de&nbsp;<em>energ\u00eda el\u00e9ctrica se&nbsp;<\/em>ha mantenido en constante elevaci\u00f3n, salvo en 1975; en 1980, con 12,364 millones de kwh., superaba en 2 millones la de 1976 y exced\u00eda en un 65% la de 1969. Los datos sobre&nbsp;<em>transporte,&nbsp;<\/em>aunque demuestren tambi\u00e9n elevaci\u00f3n, son por dem\u00e1s parciales, al referirse s\u00f3lo a los ferrocarriles, para ser tomados en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Este breve examen del comportamiento de la econom\u00eda chilena hasta 1980 nos muestra que, tras el shock de 1975, \u00e9sta entr\u00f3 de manera desigual a un proceso de reconversi\u00f3n. As\u00ed, en la agricultura, s\u00f3lo el sector frut\u00edcola se ha ajustado a la nueva situaci\u00f3n y logra mantener una expansi\u00f3n sostenida, mientras la agricultura de cultivos b\u00e1sicos y la ganader\u00eda no muestran signos de una reconversi\u00f3n din\u00e1mica. En las industrias extractivas, la actividad pesquera experimenta un auge, mientras la industria forestal s\u00f3lo m\u00e1s recientemente completa su reconversi\u00f3n e inicia una fase ascendiente; paralelamente, en la miner\u00eda, pese a algunos logros parciales en otras ramas, la gran miner\u00eda del cobre no alcanza a completar todav\u00eda su reconversi\u00f3n y m\u00e1s bien la ve frenada por la recesi\u00f3n internacional y la disputa por los grandes yacimientos; otras ramas b\u00e1sicas, como el carb\u00f3n y el petr\u00f3leo, atraviesan tambi\u00e9n situaci\u00f3n dif\u00edcil, aunque, a contrapelo de lo que indican las estad\u00edsticas oficiales, en el curso de 1981 se hayan divulgado noticias excepcionalmente optimistas respecto al petr\u00f3leo. Finalmente, la industria de transformaci\u00f3n, tras profundas alteraciones en su estructura productiva y de propiedad, entr\u00f3 en expansi\u00f3n, sobre la base de ventajas monop\u00f3licas, ventajas proporcionadas por la producci\u00f3n interna de materias primas o ventajas derivadas de innovaciones tecnol\u00f3gicas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La demanda externa como factor de realizaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La reconversi\u00f3n de la econom\u00eda se ha expresado en un vigoroso impulso a las exportaciones. En 1980, \u00e9stas, con un valor total de 4,818 millones de d\u00f3lares, duplican el monto obtenido en 1976, manteniendo en el per\u00edodo una tasa regular de crecimiento. Ese aumento en magnitud se acompa\u00f1a de la definici\u00f3n de tendencias estructurales, que perfilan una nueva configuraci\u00f3n de las exportaciones, distinta a la que rigi\u00f3 en el per\u00edodo pre-dictadura y tambi\u00e9n a la que se esbozara con el crecimiento an\u00e1rquico y descontrolado de los embarques en los a\u00f1os 1974-1975, embarques que resultaban m\u00e1s de las perturbaciones internas del mercado que de cambios coherentes en la estructura productiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 1976 y 1980, se observa la expansi\u00f3n de los pocos productos que, en las esferas de la miner\u00eda e industria, configuraban anteriormente la pauta de exportaciones, pero el incremento en valor absoluto se traduce en una baja de su participaci\u00f3n en el total exportado. El fen\u00f3meno se debe fundamentalmente al comportamiento del cobre, que se eleva de un valor de 1,247 millones de d\u00f3lares a uno de 2,200 en 1980, mientras baja su participaci\u00f3n en el total de un 60%, a un 45%. Los dem\u00e1s productos mineros que conformaban la vieja pauta (molibdeno, salitre y yodo), as\u00ed como los industriales (harina de pescado, papel, celulosa y cartulina) suben a\u00fan con m\u00e1s vigor en valores absolutos, casi triplicando su monto, pero aumentan m\u00e1s lentamente su participaci\u00f3n relativa en el total, pasando de un 18% a un 21%.<\/p>\n\n\n\n<p>Este comportamiento de las exportaciones tradicionales, en cuanto a su participaci\u00f3n en la pauta, se debe al surgimiento y afianzamiento de productos nuevos, no tradicionales en las exportaciones chilenas, hecho que se liga a los cambios en la estructura productiva anteriormente se\u00f1alados. En total, esos nuevos productos pasan de una quinta parte del total exportado en 1976 a una tercera parte del mismo en 1980. All\u00ed comparece la miner\u00eda (en particular plata y oro), la agricultura (gracias a las frutas frescas), la pesca y \u2014aparte de unos pocos productos forestales y pecuarios, carentes todav\u00eda de peso y dinamismo\u2014 la industria de transformaci\u00f3n: maderas; bebidas y material de transporte; industria met\u00e1lica b\u00e1sica; productos met\u00e1licos, maquinaria y art\u00edculos electr\u00f3nicos, y alimenticia, en el orden aproximado de las tasas de crecimiento de sus embarques.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos se\u00f1alado ya que Pinto y sus seguidores se empe\u00f1an en cerrar los ojos ante ese cambio producido en las exportaciones, alegando que \u00e9stas no afectan mayormente a la econom\u00eda, por no representar en valor un porcentaje significativo del producto nacional. Cometen de partida un error, relacionando el valor de las exportaciones con el valor del producto nacional, cuando&nbsp;<em>esa relaci\u00f3n s\u00f3lo tiene validez cuando se refiere a las ramas<\/em>. Supongamos, por ejemplo que, en un pa\u00eds cualquiera, se tiene una industria de cigarros que exporta totalmente su producci\u00f3n y que tiene pues un grado de apertura al exterior igual a 100%. Esa industria utiliza la materia prima principal (tabaco) y otras auxiliares, as\u00ed como papel para cigarros, madera y papel para empaque, m\u00e1quinas, instalaciones, que se producen internamente para ella. Si el valor de esa producci\u00f3n interna es de 80 sobre un total de 100, ello significa que el grado de apertura de la econom\u00eda tal como lo mide Pinto ser\u00eda 20%. Sin embargo, todo el valor agregado por cada rama al producto nacional estar\u00eda en funci\u00f3n de la exportaci\u00f3n. Bastar\u00eda con que \u00e9sta cesara, para que toda la econom\u00eda se viniera abajo. Esto nos dice que el grado de apertura, en t\u00e9rminos de valor agregado total, es de 100% y no de 20%.<\/p>\n\n\n\n<p>La simplicidad de ese razonamiento desborda, sin embargo, el simplismo de la visi\u00f3n contable de Pinto y no le permite percibir que existe&nbsp;<em>una estrecha relaci\u00f3n entre las ramas, que en el plano de la producci\u00f3n, se muestran din\u00e1micas y la esfera especial de realizaci\u00f3n que representa el mercado mundial.&nbsp;<\/em>Si Pinto midiera el efecto de las exportaciones en relaci\u00f3n al valor agregado de la producci\u00f3n, la cifra que obtendr\u00eda ser\u00eda muy distinta, como nos lo est\u00e1 indicando el an\u00e1lisis cualitativo, y no le quedar\u00eda duda de que, en las actuales circunstancias, el&nbsp;<em>patr\u00f3n de reproducci\u00f3n del capital&nbsp;<\/em>en Chile (vale decir, de&nbsp;<em>la relaci\u00f3n entre las estructuras de acumulaci\u00f3n, producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de bienes,&nbsp;<\/em>que es a lo que alude la noci\u00f3n de patr\u00f3n de reproducci\u00f3n del capital) se caracteriza por el papel decisivo de la demanda externa como campo de realizaci\u00f3n y, pues, como&nbsp;<em>resultado y supuesto de la acumulaci\u00f3n de capital.&nbsp;<\/em>Ello no se debe, esencialmente, a decisiones de pol\u00edtica econ\u00f3mica \u2014aunque estas hayan jugado un papel importante para destrabar las tendencias latentes (y normales) del capitalismo chileno\u2014 sino a las exigencias que \u00e9ste enfrenta para asegurar la realizaci\u00f3n de valor y plusval\u00eda en escala creciente. Es esto lo que convierte al modo de articulaci\u00f3n actual de la econom\u00eda chilena con el mercado mundial en un elemento estructural e irreversible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Mercado mundial y acumulaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La expansi\u00f3n de econom\u00edas nacionales sobre la base del mercado mundial es una caracter\u00edstica central del capitalismo, como lo se\u00f1al\u00f3 Marx. Ello se debe a la vocaci\u00f3n expansiva que es inherente al capital, que no reconoce m\u00e1s l\u00edmites que el capital mismo, pero puede explicarse de manera m\u00e1s espec\u00edfica. Desde el punto de vista del mercado, la raz\u00f3n principal es la que determina la producci\u00f3n masiva, es decir, la necesidad de ampliar la masa de mercanc\u00edas a medida que se eleva la composici\u00f3n org\u00e1nica (vale decir, que crecen los \u00edtems del costo de producci\u00f3n que corresponden a las materias primas, maquinaria y equipo frente al \u00edtem relativo a la fuerza de trabajo), como \u00fanica manera de asegurar la obtenci\u00f3n de una masa creciente de ganancia. Se desprende de all\u00ed que cuanto m\u00e1s se eleva la inversi\u00f3n total y la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, tanto m\u00e1s debe ampliarse el mercado; la extensi\u00f3n de la realizaci\u00f3n es, pues, funci\u00f3n y condici\u00f3n del incremento de la acumulaci\u00f3n. El crecimiento de la inversi\u00f3n y la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, en los nudos de acumulaci\u00f3n de la econom\u00eda chilena, suponen su capacidad de conquistar mercados exteriores, sobre todo porque, no siendo una estructura econ\u00f3mica desarrollada de manera org\u00e1nicamente equilibrada (como no lo es, por lo dem\u00e1s, ninguna econom\u00eda capitalista, lo que no impide que los desequilibrios sean mayores en las econom\u00edas dependientes), las ramas que corresponden a esos rubros (ya se trate de la industria del cobre, del molibdeno, de celulosa, de harina de pescado, etc.) no encuentran mercados suficientes en la econom\u00eda interna. La especializaci\u00f3n implica la decisi\u00f3n de priorizar por esos nudos la acumulaci\u00f3n de capital, concentrando en ellos los recursos disponibles en detrimento de los dem\u00e1s, lo que agrava el desequilibrio estructural de la econom\u00eda interna, es decir, la especializa, y hace que la realizaci\u00f3n de la producci\u00f3n especializada dependa fundamentalmente del mercado mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de los costos de producci\u00f3n, el mercado mundial es necesario a la mantenci\u00f3n y elevaci\u00f3n de la cuota de ganancia en la medida en que puede ofrecer materias primas o maquinaria y equipo (o ambas cosas) a precios inferiores que los que implicar\u00eda la producci\u00f3n interna. Ello concurre para paliar la elevaci\u00f3n de la composici\u00f3n org\u00e1nica que el mismo proceso interno impone, ya porque exige elevar la productividad del trabajo, mediante el recurso creciente a maquinaria y equipo, ya porque esa productividad incrementada redunda en un consumo mayor de materias primas. El problema es a\u00fan m\u00e1s grave en la econom\u00eda dependiente, porque, siendo por definici\u00f3n una econom\u00eda tecnol\u00f3gicamente atrasada en relaci\u00f3n a los pa\u00edses capitalistas centrales, debe recurrir a ellos para obtener la tecnolog\u00eda necesaria \u2014es decir, la maquinaria y equipo, as\u00ed como el modo de operarlos\u2014 y est\u00e1 pues obligada a depender de la importaci\u00f3n \u2014o, lo que es lo mismo, del mercado mundial\u2014 para asegurar su proceso de acumulaci\u00f3n. Por otra parte, el progreso tecnol\u00f3gico importado por la econom\u00eda dependiente no va de manera pareja en todas sus ramas de producci\u00f3n al mismo tiempo: en un dado momento, beneficia esta o aquella rama de la producci\u00f3n minera o agr\u00edcola o industrial, creando desequilibrios que implican que las ramas no beneficiadas en ese momento por el ingreso de tecnolog\u00eda mantienen su productividad por debajo de la productividad media de ramas similares radicadas en el exterior. Esto significa que los precios de los productos de esas ramas tienden a ser m\u00e1s elevados que el precio internacional, lo que aconseja la importaci\u00f3n de dichos productos, siempre en funci\u00f3n del nivel de composici\u00f3n org\u00e1nica y, por ende, de la ganancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa l\u00f3gica que vincula la acumulaci\u00f3n al mercado mundial determin\u00f3 el desarrollo chileno y latinoamericano en el siglo XIX, en el marco de la econom\u00eda exportadora, pero se vio obstaculizada al desorganizarse el mercado mundial, en el per\u00edodo 1914-1945, permitiendo el desarrollo de una industria centrada fundamentalmente en el mercado interno y que, por el hecho mismo de que se ve\u00eda cortada de la econom\u00eda internacional, se despleg\u00f3 como una industria diversificada. Los intereses all\u00ed creados, se apoderaron del Estado para profundizar deliberadamente, mediante pol\u00edticas proteccionistas y de transferencia de recursos, lo que inicialmente surgiera como fen\u00f3meno econ\u00f3mico de defensa ante las crisis (econ\u00f3micas o pol\u00edticas, como lo fueron las dos guerras mundiales) que sacud\u00edan al mercado mundial. Ese fue el patr\u00f3n de industrializaci\u00f3n diversificada para el mercado interno, o de desarrollo nacional aut\u00f3nomo (por la expansi\u00f3n ideol\u00f3gica con que se justific\u00f3), que rigi\u00f3 en Chile hasta 1973.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia la segunda mitad de los a\u00f1os 60, empez\u00f3 a hacerse evidente que ese patr\u00f3n llegaba al l\u00edmite de su capacidad y requer\u00eda transformarse, para que la acumulaci\u00f3n de capital pudiera seguir su curso. Ello se deb\u00eda primeramente a que, de manera desigual como es la norma en la econom\u00eda capitalista y en especial la dependiente, la masa de capital y el nivel tecnol\u00f3gico en ciertas ramas (electr\u00f3nica, metalmec\u00e1nica, etc.) alcanzaban un punto de saturaci\u00f3n, en el marco del mercado interno, que exig\u00eda la ampliaci\u00f3n de esas ramas al mercado mundial, en el doble sentido indicado: mercado propiamente tal y costos. Esa tendencia, de manera dif\u00edcil y mediatizada, se plasm\u00f3 en pol\u00edtica, mediante la iniciativa del gobierno de Frei de crear el Pacto Andino. Sin embargo, el Pacto Andino era una soluci\u00f3n insuficiente: no s\u00f3lo no modificaba de hecho las condiciones de reproducci\u00f3n del capital en Chile, obstaculizando, por ejemplo, la posibilidad de centralizar y reasignar los recursos para la inversi\u00f3n en nudos din\u00e1micos, sino que representaba en \u00faltima instancia la extensi\u00f3n del marco institucional en que ten\u00eda que reproducirse el capital chileno a un pu\u00f1ado de pa\u00edses (por a\u00f1adidura, demasiado d\u00e9biles econ\u00f3micamente como para favorecer una acumulaci\u00f3n din\u00e1mica); as\u00ed, el proteccionismo se reduc\u00eda en las relaciones entre Chile y dem\u00e1s pa\u00edses del Pacto pero se reforzaba en las fronteras de \u00e9ste con el mercado mundial. En esta perspectiva, el Pacto Andino no pas\u00f3 de ser una expresi\u00f3n de los intereses del gran capital chileno en el contexto de una alianza de clases y de un sistema de dominaci\u00f3n que le imped\u00edan plantearse objetivos m\u00e1s altos, lo que s\u00f3lo se dar\u00eda despu\u00e9s de la contrarrevoluci\u00f3n de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no s\u00f3lo en Chile hab\u00edan cambiado las condiciones de acumulaci\u00f3n del capital, a mediados de los 60. En los grandes centros capitalistas se asist\u00eda a una pl\u00e9tora de capital, resultado de la prolongada prosperidad que siguiera a la posguerra, que se manifestaba en una sobreacumulaci\u00f3n de capital financiero (es decir, una disponibilidad mayor de capital dinero en relaci\u00f3n a las posibilidades de inversi\u00f3n productiva). Esa masa de capital excedente se derramaba en los circuitos financieros internacionales, a partir de los grandes centros de Estados Unidos, Europa occidental y Jap\u00f3n, e iba a presionar a los pa\u00edses dependientes, urgi\u00e9ndolos a ampliar sus campos de inversi\u00f3n. Esa situaci\u00f3n, agudizando la competencia, es la que ir\u00e1 a provocar nuevos desajustes en la econom\u00eda internacional, abriendo una etapa en la que se suceden las recesiones, la cual empieza en 1967 y se configura plenamente a partir de la gran recesi\u00f3n iniciada a fines de 1973.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los resortes del nuevo patr\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En ese contexto, se abre en los pa\u00edses dependientes una fase de profundas transformaciones productivas, determinadas por el alud de inversiones extranjeras directas e indirectas (a lo que se debe el crecimiento en flecha de la deuda externa); explicamos ya c\u00f3mo las inversiones indirectas pasan por las empresas financieras o productivas, nacionales o extranjeras, instaladas ya en las econom\u00edas que las reciben, para convertirse en capital productivo. Su resultado, al mismo t\u00edtulo que las inversiones directas o de riesgo, es ampliar y\/o modificar la estructura productiva. En el contexto en que lo hicieron a partir de fines de los 60, caracterizado por la masividad de los flujos internacionales de capital, ello implic\u00f3 el inicio de cambios radicales en la distribuci\u00f3n del capital en escala mundial en cuanto a zonas y esferas de producci\u00f3n, que apuntaron hacia una nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: la din\u00e1mica de la reproducci\u00f3n del capital es extremadamente contradictoria. Por un lado, el capital persigue sistem\u00e1ticamente, en su conjunto, la fijaci\u00f3n de una tasa de ganancia media y asegura la distribuci\u00f3n de la plusval\u00eda generada entre los distintos capitales individuales de manera proporcional a cada uno de ellos; en este plano, los capitalistas operan como accionistas de una empresa que reciben dividendos en la proporci\u00f3n del n\u00famero de acciones que tienen. Pero, por otro lado, cada capital individual se esfuerza tambi\u00e9n, sistem\u00e1ticamente, por burlar la tasa media de ganancia, tratando de obtener m\u00e1rgenes superiores de ganancia que se expresan en&nbsp;<em>ganancias extraordinarias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los medios para obtenci\u00f3n de ganancia extraordinaria son b\u00e1sicamente dos, ambos implicando una baja del precio de costo real en relaci\u00f3n al costo medio vigente. En primer lugar, est\u00e1 la posibilidad de disponer de&nbsp;<em>condiciones naturales de producci\u00f3n&nbsp;<\/em>que impliquen la inversi\u00f3n de menos trabajo (vivo o muerto, es decir, fuerza de trabajo o medios de producci\u00f3n) para obtener el resultado que se estima como medio en la esfera de producci\u00f3n considerada; esto implica que la aplicaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda media proporciona, en este caso, al capital un resultado superior al medio; en otros t\u00e9rminos, le permite lograr una&nbsp;<em>renta diferencial.&nbsp;<\/em>Ello se aplica a la agricultura, a la miner\u00eda y dem\u00e1s industrias extractivas, es decir, a toda esfera de producci\u00f3n relacionada directamente con la naturaleza. En las relaciones econ\u00f3micas internacionales, las distintas caracter\u00edsticas que presentan los pa\u00edses en cuanto a obtenci\u00f3n de renta diferencial se expresan en la idea de las&nbsp;<em>ventajas comparativas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El segundo medio para la obtenci\u00f3n de ganancia extraordinaria es la elevaci\u00f3n de la&nbsp;<em>productividad del trabajo,&nbsp;<\/em>la cual arrojar\u00e1 una masa mayor de plusval\u00eda o, respecto a la cuota media de plusval\u00eda, proporcionar\u00e1 una&nbsp;<em>plusval\u00eda extraordinaria.&nbsp;<\/em>El aumento de la productividad del trabajo depende, fundamentalmente, de innovaciones tecnol\u00f3gicas que lo potencien; puede ocurrir, sin embargo, que, en vista a obtener ganancia extraordinaria, el capital recurra simplemente a una mayor&nbsp;<em>explotaci\u00f3n f\u00edsica del trabajo,&nbsp;<\/em>es decir, aumente la intensidad y el tiempo de trabajo, o se apropie a t\u00edtulo de plusval\u00eda de parte de la remuneraci\u00f3n del trabajador, pag\u00e1ndolo por debajo de su valor. Estos dos \u00faltimos mecanismos no pasan de meros expedientes transitorios, incapaces de asegurar de por s\u00ed una elevaci\u00f3n sostenida de la plusval\u00eda, a diferencia de lo que ocurre con el aumento de la productividad del trabajo; sin embargo, sobre la base de \u00e9sta, esos mecanismos m\u00e1s primitivos encuentran terreno para reproducirse de manera ampliada. Esto es lo que explica que enfrentadas a econom\u00edas con mayor nivel tecnol\u00f3gico y, pues, en mejores condiciones para obtener ganancias extraordinarias, las econom\u00edas dependientes, junto con desarrollar su productividad media en forma subalterna, recurren permanentemente a esos tres mecanismos (intensidad, jornada, salarios), que conforman una&nbsp;<em>superexplotaci\u00f3n del trabajo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En su movimiento en el plano internacional, los flujos de capital extranjero se gu\u00edan por la l\u00f3gica general del capital; su objetivo inmediato es la obtenci\u00f3n de ganancias extraordinarias. Al orientarse masivamente hacia Chile, despu\u00e9s de producida la contrarrevoluci\u00f3n de 1973, impulsar\u00e1n la reconversi\u00f3n de su econom\u00eda en funci\u00f3n del factor, capaz de asegurarles esas ganancias, vale decir en funci\u00f3n de las ventajas comparativas. El gran capital chileno, deseoso \u00e9l mismo de vincularse de modo din\u00e1mico a la corriente internacional de capital y ampliar as\u00ed las bases de su propia reproducci\u00f3n, actuar\u00e1 internamente en ese sentido y le a\u00f1adir\u00e1 la contribuci\u00f3n propia del capitalismo dependiente: la superexplotaci\u00f3n del trabajo.&nbsp;<em>As\u00ed es como se explica la adopci\u00f3n del patr\u00f3n de superespecializaci\u00f3n productiva y no en funci\u00f3n de meras decisiones de pol\u00edtica econ\u00f3mica; el Estado no ha sido sino una palanca en manos del capital nacional y extranjero para derribar y remover los restos del viejo patr\u00f3n de industrializaci\u00f3n diversificada y para edificar en su lugar la nueva econom\u00eda especializada del per\u00edodo post-dictadura.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como condici\u00f3n para hacerlo y como resultado arrojado por el proceso que desencaden\u00f3, el gran capital chileno sufri\u00f3 profundas transformaciones. La m\u00e1s notable fue su metamorfosis en&nbsp;<em>moderno capital financiero,&nbsp;<\/em>mediante la desinversi\u00f3n y centralizaci\u00f3n de una inmensa masa del capital anteriormente invertido en la econom\u00eda; la pol\u00edtica de shock de 1975 cumpli\u00f3 esa funci\u00f3n, junto a la privatizaci\u00f3n del capital hasta entonces en manos del Estado. Ha sido bajo esa nueva forma como ha procedido a redistribuir el capital (propio y prestado) hacia las esferas productivas, dotadas de ventajas comparativas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el curso del proceso, se han conformado los grandes grupos financieros que dominan hoy la econom\u00eda chilena y que, a principios de 1979, configuraba el siguiente panorama:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns alignwide has-3-columns has-desktop-equal-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-0a803020\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-e27afb7d\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO BANCO DE SANTIAGO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Banco de Santiago<\/li><li>Banco Hipotecario y de Fomento Nacional (BHIF)<\/li><li>Fondos Mutuos Cooperativa Vitalicia<\/li><li>Consorcio Nacional de Seguros<\/li><li>C\u00eda. de Petr\u00f3leos de Chile (COPEC)<\/li><li>COPEC y C\u00eda. (administraci\u00f3n de estaciones de servicio)<\/li><li>Hotelera Ral\u00fan<\/li><li>Industria COIA, S. A.<\/li><li>Inversiones San Fernando<\/li><li>Celulosa Arauco<\/li><li>Celulosa Constituci\u00f3n (CELCO)<\/li><li>Empresa Forestal Arauco<\/li><li>Forestal Chile<\/li><li>Forestal, S. A.<\/li><li>Forestal Desarrollo Ltda.<\/li><li>Constructora Inmobiliaria Forestal Ltda.<\/li><li>Constructora Enaco Forestal<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Cervecer\u00edas Unidas (CCU)<\/li><li>Watts Alimentos S. A.<\/li><li>Vi\u00f1a Santa Carolina, S. A.<\/li><li>Sociedad Pesquera COLOSO, S. A.<\/li><li>Maquinaria MACO, S. A.<\/li><li>Sociedad Minera Pudahuel<\/li><li>Minera Lo Prado<\/li><li>Minera San Pablo<\/li><li>Minera La Africana<\/li><li>Mina Lo Aguirre<\/li><li>Promotora General Progreso<\/li><li>Inversiones ATOM Ltda.<\/li><li>Inmobiliaria y Comercial ATOM<\/li><li>Promotora Santiago<\/li><li>Radio Miner\u00eda<\/li><li>Revista&nbsp;<em>Ercilla<\/em><\/li><li>Empresa Constructora de Viviendas<\/li><li>Neut Latour-Forestal Ltda.<\/li><li>Muelles y Bosques S. A. Puerto de Lirqu\u00e9n<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-ad67d78b\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO BHC (VIAL)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Banco Hipotecario de Chile (BHC)<\/li><li>Banco de Chile<\/li><li>Finanza (Nacional Financiera)<\/li><li>Fondo Mutuo BHC<\/li><li>Corporaci\u00f3n Financiera Atlas S. A.<\/li><li>Consorcio de Seguros BHC<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda T\u00e9cnico Industrial (CTI)<\/li><li>Electromec\u00e1nica FAMELA-SOMELA<\/li><li>CORESA S. A.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Industrial<\/li><li>Industrias Lever<\/li><li>Aceites y Alcoholes Patria<\/li><li>&nbsp;Hucke<\/li><li>Industrias Forestales S. A. (INFORSA)<\/li><li>Agroindustrias BHC Llay-Llay<\/li><li>Sociedad Forestal, CRECEX Ltda.<\/li><li>Sociedad FHSA<\/li><li>Sociedad Minera Pudahuel S. A.<\/li><li>Sociedad Minera Lo Aguirre<\/li><li>Empresas Mineras BHC<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Minera de Exportaciones S. A. (COMINEX)<\/li><li>Grupo Inmobiliario Metal\u00fargico, GIM Ltda.<\/li><li>Sociedad de Inversiones Jos\u00e9 Miguel Carrera S. A.<\/li><li>Inmobiliaria Huel\u00e9n S. A.<\/li><li>Inmobiliaria Santa Luc\u00eda Ltda.<\/li><li>Inmobiliaria El Cabildo Ltda.<\/li><li>Constructora Renacimiento Ltda.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda de Inversiones La Naviera<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-70795382\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO PAPELERA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Compa\u00f1\u00eda Manufacturera de Papeles y Cartones<\/li><li>Financiera Papeles y Cartones S. A.<\/li><li>&nbsp;Financiera Mel\u00f3n S. A.<\/li><li>Banco Industrial de Comercio Exterior BICE (absorbe a la anterior)<\/li><li>Aserradora San Pedro S. A.<\/li><li>Laja Crown S. A.<\/li><li>Forestal, Constructora y Comercial del Pac\u00edfico S. A. (PASUR)<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Industrial El Volc\u00e1n S. A.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Minera Valpara\u00edso S. A.<\/li><li>Sociedad Renta Urbana Pasaje Matte<\/li><li>Puerto Lirqu\u00e9n<\/li><li>Turismo NIFESA S. A.<\/li><li>Viviendas Econ\u00f3micas Renta Urbana<\/li><li>Agr\u00edcola e Inmobiliaria O&#8217;Higgins<\/li><li>Minas y Fertilizantes S. A.<\/li><li>Inmobiliaria y Comercial Rapel Ltda.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Industrial Pac\u00edfico Sur Ltda.<\/li><li>Inmobiliaria y Comercial PEUMO Ltda.<\/li><li>Inmobiliaria y Comercial Calle Las Agustinas<\/li><li>Coindustrias Ltda.<\/li><li>Inmobiliaria CHOAPA Ltda.<\/li><li>Inmobiliaria y Comercial BUREO Ltda.<\/li><\/ul>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns alignwide has-3-columns has-desktop-equal-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-979845fb\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-ee06701a\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO INDUSTRIAS QU\u00cdMICAS GENERALES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Banco Nacional del Trabajo<\/li><li>Industrias Qu\u00edmicas Generales<\/li><li>Resinas Arica S. A.<\/li><li>PRODIN S. A.<\/li><li>SAFICO S. A.<\/li><li>RAYONIL S. A.<\/li><li>Procesamiento Electr\u00f3nico S. A. (PROCESAC)<\/li><li>PANIMEX, Sociedad Importadora Exportadora Panamericana S. A.<\/li><li>Inversiones Atl\u00e1ntida S. A.<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c743c592\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO EL MERCURIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Empresa El Mercurio S. A.<\/li><li>Banco del Trabajo<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda de Inversiones \u201cLa Chilena Consolidada\u201d<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda de Seguros \u201cLa Chilena Consolidada\u201d<\/li><li>Inversiones Copiap\u00f3 S. A.<\/li><li>Inversiones y Capital S. A.<\/li><li>Financiera de Los Andes S. A.<\/li><li>Cervecer\u00edas Unidas (CCU)<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda de Inversiones Tierra Amarilla<\/li><li>Inversiones Chait\u00e9n Ltda.<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-1eeddd96\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO CRAV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Compa\u00f1\u00eda Refiner\u00eda de Az\u00facar de Vi\u00f1a del Mar CRAV<\/li><li>CRAVAL Alimentos S. A.<\/li><li>CRAVISOL<\/li><li>CODINA<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda General de Fuerza-Electricidad (CONAFE)<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda de Seguros \u201cLa Alborada\u201d<\/li><li>Electrometal\u00fargica, S. A. (ELECMETAL)&nbsp;<\/li><li>INMETAL Ltda.<\/li><li>Cristaler\u00edas Chile S. A.<\/li><\/ul>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns alignwide has-3-columns has-desktop-equal-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-a5ec71a2\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-a7e00e5e\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO BANCO HIPOTECARIO Y DE FOMENTO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Banco Hipotecario y de Fomento (BHIF)<\/li><li>ENACO Forestal Ltda.<\/li><li>Empresa Constructora Neut Latour y C\u00eda. S. A.<\/li><li>Administraci\u00f3n de Inversiones Ltda. Lautaro<\/li><li>Administraci\u00f3n de Inversiones Ltda. NELACO<\/li><li>Construcciones de Ingenier\u00eda Neut Latour C\u00eda. Ltda.<\/li><li>Construcciones Montol\u00edn C\u00eda.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Sudamericana de Vapores (minor\u00eda importante)<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c79877d\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO BANCO DE CR\u00c9DITO E INVERSIONES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Banco de Cr\u00e9dito e Inversiones<\/li><li>Manufacturera Chilena de Algod\u00f3n Yarur S. A.<\/li><li>Tejidos Caupolic\u00e1n S. A.<\/li><li>Textil Progreso<\/li><li>FABRILANA<\/li><li>FIAP Tom\u00e9<\/li><li>Qu\u00edmica Industrial S. A.<\/li><li>Empresa Juan Yarur S. A.<\/li><li>Empresa Pesquera Robinson Crusoe<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-288f96b9\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO BANCO SUDAMERICANO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Banco Sudamericano<\/li><li>Molinos y Fideos Luchetti S. A.<\/li><li>Servicios y Leasing Sudamericano Ltda. CPA<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Minera de Tarapac\u00e1 y Antofagasta<\/li><li>Forestal Qui\u00f1enco S. A.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Naviera Arauco S. A.<\/li><li>Distribuidora y Comercial El Loa<\/li><li>Consorcio Nieto Hermanos S. A.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda General Electricidad Industrial<\/li><li>Turismo e Inmobiliaria B\u00edo-B\u00edo<\/li><li>Sociedad Agr\u00edcola y Comercial COLCURA<\/li><li>F\u00e1brica de Envases S. A. (FESA)<\/li><li>Edificio del Hotel Carrera<\/li><\/ul>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns alignwide has-3-columns has-desktop-equal-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-d0bfd3f7\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-22f24841\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO PESQUERO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Grace y C\u00eda. Chile S. A.<\/li><li>Turismo Grace Ltda.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Chilena de Leasing Ltda.<\/li><li>IMASI<\/li><li>Conservera Copihue<\/li><li>Pesquera Indo S. A.<\/li><li>Pesquera Iquique S. A.<\/li><li>Empresa Pesquera EPERVA S. A.<\/li><li>Maderas y Sint\u00e9ticos S. A.<\/li><li>Maderas Prensadas Cholgu\u00e1n S. A.<\/li><li>Corporaci\u00f3n de Productores de Harina de Pescado S. A.<\/li><li>Industrias Mar\u00edtimas SIEMEL<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-399ee8f9\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO MINERO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\" style=\"font-size:14px\"><li>Mauricio Hochschild S. A.<\/li><li>Empresa Minera Mantos Blancos<\/li><li>Consorcio Agroindustrial de Malloa<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Minera y Comercial Salitrera Hochschild S. A.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Minera Delirio de Punitaqui<\/li><li>Manganeso Atacama S. A.<\/li><li>Olivera Huasco Bajo<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Minera Carolina de Michilla<\/li><\/ul>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-51ba4552\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>GRUPO FRUTERA SUDAMERICANA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Gianoli Mustakis y C\u00eda. Ltda.<\/li><li>Promotora Industrial Andina S.A.<\/li><li>Carburo Metal\u00fargica S. A.<\/li><li>Compa\u00f1\u00eda Auxiliar de Electricidad del Maipo<\/li><\/ul>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Fuente: Revista&nbsp;<em>Hoy<\/em>, 6 de agosto-4 de septiembre de 1979, Santiago, Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre esos doce ap\u00f3stoles de la dictadura (que siguen modific\u00e1ndose posteriormente, entre ampliaciones, fusiones y quiebras), los dos m\u00e1s poderosos son el del Banco de Santiago (Cruzat-Larra\u00edn) y el del BHC (Vial). El organigrama del grupo Cruzat-Larra\u00edn, de acuerdo a la misma fuente, nos permite formarnos una idea de los cruces que resultan de la toma de participaci\u00f3n en empresas (la cual, como indicamos antes, es s\u00f3lo una de las formas de acci\u00f3n de esos grupos, la que implica asumir riesgos, la otra manifest\u00e1ndose a trav\u00e9s del otorgamiento de cr\u00e9ditos sin participaci\u00f3n):<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/061_patron_reproduccion_chile_organigrama.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Un simple vistazo a la informaci\u00f3n sobre los grupos financieros muestra \u2014a\u00fan sin conocer la estructura de los cr\u00e9ditos que otorgan, por empresa y actividad econ\u00f3mica\u2014que la idea de que los fondos que maneja el sector financiero no van a la actividad productiva es absolutamente descabellada. Basta ver que, en febrero de 1979, el grupo Cruzat-Larra\u00edn participaba directamente en distintas esferas econ\u00f3micas, de la manera siguiente:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/061_patron_reproduccion_chile_cuadro_02.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La informaci\u00f3n presentada nos permite tambi\u00e9n descartar la tesis de que habr\u00eda en la econom\u00eda chilena una estructura de tasas de ganancia diferenciales seg\u00fan las esferas de actividad, como sostienen algunos estudiosos de la econom\u00eda chilena, sin lo que no se explicar\u00eda que esos grupos&nbsp;<em>inviertan en todas ellas.&nbsp;<\/em>La formaci\u00f3n de la tasa de ganancia en Chile \u2014tema sobre el cual no conocemos por lo dem\u00e1s ning\u00fan estudio\u2014 obedece, como en cualquier econom\u00eda capitalista, a la doble motivaci\u00f3n de la ganancia media y de la ganancia extraordinaria. El crecimiento general de la econom\u00eda tiende a establecer una tasa media, el movimiento de los distintos capitales individuales tiende a burlar a la tasa media tendencial, mediante la ganancia extraordinaria. Sin embargo, no basta ser un capital individual para poder lograr este resultado, es necesario ser un capital individual con condiciones para hacerlo. Esas condiciones no resultan de la esfera de actividad en que operan (si fuera as\u00ed, tratar\u00edan todos de emigrar a otras esferas, abandonando aqu\u00e9lla por baja rentabilidad), sino de la magnitud, la capacidad tecnol\u00f3gica y financiera, la influencia sobre el mercado y las conexiones internacionales de cada capital. M\u00e1s que pensar en una estructura vertical de tasas de ganancia seg\u00fan las esferas de actividad econ\u00f3mica, hay que pensar en una estructura de cortes horizontales que correspondan a los capitales grandes, medianos y peque\u00f1os, cabiendo normalmente a los primeros \u2014sean nacionales o extranjeros\u2014 las ganancias extraordinarias.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de una estructura r\u00edgida de tasas de ganancia es una versi\u00f3n sofisticada de la dicotom\u00eda entre econom\u00eda de mercado interno-econom\u00eda de exportaci\u00f3n (o sector interno versus sector externo), propia del desarrollismo, y que Pinto le enrostra indignado a la dictadura, en sus consideraciones sobre el actual patr\u00f3n de especializaci\u00f3n productiva. La realidad es que se trata de un enfoque equivocado. Vimos ya que el per\u00edodo 1977-1980, aunque signado por la apertura al exterior, signific\u00f3 tambi\u00e9n un dinamismo creciente de la producci\u00f3n para el mercado interno, permitiendo incluso el resurgimiento de ramas industriales de elevado nivel tecnol\u00f3gico, como las de maquinaria el\u00e9ctrica y electr\u00f3nica, as\u00ed como de art\u00edculos electrodom\u00e9sticos. Las mismas inversiones en la industria de un grupo privilegiado para aprovechar la abertura al exterior, como el Cruzat-Larra\u00edn, tanto se dirigen a empresas vinculadas a la exportaci\u00f3n, como la Celulosa Arauco, con otras vinculadas al mercado interno, como la Compa\u00f1\u00eda de Cervecer\u00edas Unidas (CCU). Ello se explica a partir de una correcta comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de capital con la realizaci\u00f3n de las mercanc\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Especializaci\u00f3n productiva y mercado interno<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\"><em>Desde el punto de vista del capital, el mercado externo no es una esfera de realizaci\u00f3n excluyente y contrapuesta al mercado interno: ambas son esferas especiales de realizaci\u00f3n de las mercanc\u00edas que \u00e9l produce.&nbsp;<\/em>Que \u00e9stas vayan a una u otra de esas esferas, depende de su capacidad para competir en ellas y de la capacidad de absorci\u00f3n (demanda solvente) que dichas esferas presenten, ambas condiciones resolvi\u00e9ndose en juegos de precios. Ha sido el falseamiento de esas condiciones por la pr\u00e1ctica proteccionista del Estado la que vel\u00f3 y confundi\u00f3 la realidad, dando lugar a una apolog\u00eda del mercado interno de car\u00e1cter meramente ideol\u00f3gico, bajo cuya sombra la burgues\u00eda industrial se entreg\u00f3 libremente a la ineficiencia, a la superexplotaci\u00f3n de los trabajadores y al escorchamiento de los consumidores.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, desde la econom\u00eda exportadora del siglo pasado, era evidente que la producci\u00f3n interna s\u00f3lo se dirig\u00eda al mercado externo por determinaciones de demanda y de precios (mediante las cuales se atend\u00eda a las exigencias de la acumulaci\u00f3n respecto a asentarse sobre el mercado mundial, que se\u00f1alamos antes al tratar el tema). Ello no imped\u00eda, m\u00e1s bien hac\u00eda necesario que&nbsp;<em>parte de esa producci\u00f3n se destinara a atender necesidades del mercado interno: primero,&nbsp;<\/em>porque \u00e9ste constitu\u00eda una esfera de realizaci\u00f3n para la misma, aunque fuera menos din\u00e1mica que la esfera exterior (ser\u00eda m\u00e1s din\u00e1mico respecto a productos agr\u00edcolas y ganaderos, como lo demuestra el caso del caf\u00e9 en Brasil, o del trigo y la carne en Argentina, que respecto de la producci\u00f3n minera, como es el caso del cobre en Chile, dado el bajo nivel de industrializaci\u00f3n imperante en la econom\u00eda exportadora);&nbsp;<em>segundo,&nbsp;<\/em>porque esa producci\u00f3n desaguaba en el mercado mundial precisamente porque era competitiva (\u00bfa qui\u00e9n se le habr\u00eda ocurrido ir a competir en el mercado interno de caf\u00e9 en Brasil con productos extranjeros, o en el de carne y trigo en Argentina?); como tal no requer\u00eda mecanismos de protecci\u00f3n y conquistaba por s\u00ed misma el mercado interno.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: al elevarse la capacidad acumulativa y tecnol\u00f3gica en una rama o esfera vinculada al mercado mundial, se crean excedentes de capital, es decir, se produce una sobreacumulaci\u00f3n, lo que quiere decir que el capital no puede invertir all\u00ed sin presionar hacia abajo la cuota de ganancia. Ese capital excedente (a menos que, por alguna raz\u00f3n coyuntural, fluya al exterior) tiene que buscar aplicaci\u00f3n en otras esferas de actividad, ya sean comerciales o de servicios, ya sean productivas; por lo general, va primero a aqu\u00e9llas y despu\u00e9s a \u00e9stas, pero de ninguna manera puede fijarse en una sola, so riesgo de provocar all\u00ed otra vez el fen\u00f3meno de la sobreacumulaci\u00f3n. En ese movimiento el capital no sigue, en sus desplazamientos, adherido necesariamente al capitalista de origen: su veh\u00edculo hacia las distintas esferas de la econom\u00eda (siempre persiguiendo el doble objetivo de la ganancia media y de la ganancia extra) es la banca. Esto mismo nos lo mostr\u00f3 tambi\u00e9n la econom\u00eda exportadora, al favorecer el desplazamiento de capitales a la industria y los servicios productivos, bajo la \u00e9gida de la banca, en aquellos pa\u00edses \u2014como Chile, Argentina, Brasil, M\u00e9xico\u2014 donde la acumulaci\u00f3n de capital era particularmente din\u00e1mica, generando pues constantes excedentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese movimiento del capital, en una econom\u00eda abierta al exterior, como lo era la econom\u00eda exportadora y como lo es ahora la econom\u00eda chilena, no reposa sobre decisiones estatales y medios proteccionistas, sino que se hace a partir del resorte b\u00e1sico de la econom\u00eda capitalista:&nbsp;<em>la competencia.&nbsp;<\/em>Para instalarse en tal o cual rama productiva, cuya demanda se genera prioritariamente en el mercado interno, el capital tendr\u00e1 que ostentar condiciones de competitividad capaces de asegurarle la captaci\u00f3n de esa demanda. Esto se est\u00e1 observando en Chile, como vimos tanto al examinar el comportamiento de los grupos financieros, como al analizar la din\u00e1mica econ\u00f3mica del per\u00edodo 1977-1980. Lo \u00faltimo nos hab\u00eda permitido ya afirmar que se registra en el per\u00edodo el resurgimiento de ramas industriales, sobre la base de un mixto de nivelaci\u00f3n tecnol\u00f3gico-monop\u00f3lica (caso de la industria de bebidas y tabaco), de aprovechamiento interno de las ventajas comparativas internacionales (caso de la industria de muebles) o, francamente, de la elevaci\u00f3n de la productividad del trabajo, combinado siempre con la superexplotaci\u00f3n (caso de la industria del vidrio, art\u00edculos electrodom\u00e9sticos, equipos el\u00e9ctricos y electr\u00f3nicos).<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda que agregar tan solo que ese fen\u00f3meno es perfectamente comprensible si tomamos en cuenta que la acumulaci\u00f3n de capital, no importa en qu\u00e9 rama productiva y cualquiera que sea su destino, crea capacidad de demanda, tanto en cuanto a materias primas y maquinarias y equipo, como en cuanto a bienes de consumo (pago de salarios y sueldos);&nbsp;<em>el que esa demanda sea atendida por la producci\u00f3n interna o por importaciones es una cuesti\u00f3n que se resuelve exclusivamente en cuanto a la capacidad del capital interno de realizar las inversiones necesarias y generar una producci\u00f3n competitiva.&nbsp;<\/em>El resurgimiento de ramas de la industria en el per\u00edodo 1977-1980 demuestra que, por lo menos en la esfera industrial, esa capacidad se estaba dando. Por otra parte, la aplicaci\u00f3n de tecnolog\u00eda de alto nivel en determinadas ramas \u2014cualquiera que sea su destino\u2014 propulsa hacia arriba la productividad media no s\u00f3lo de la rama sino global, aunque a ritmos y en tiempos diferentes, contribuyendo a presionar para la elevaci\u00f3n de la capacidad productiva del trabajo en toda la econom\u00eda y a distribuir de manera m\u00e1s racional el trabajo social. Al fin y al cabo, hasta cuando hablamos de ventajas comparativas naturales, estamos hablando tambi\u00e9n de productividad del trabajo: tales ventajas existen porque en tal o cual rama de producci\u00f3n, el trabajo humano es m\u00e1s productivo con una menor inversi\u00f3n tecnol\u00f3gica, respecto a la misma rama en otros pa\u00edses; o, lo que es lo mismo, porque es m\u00e1s productivo con la misma inversi\u00f3n tecnol\u00f3gica en la misma rama en otros pa\u00edses. Por todo ello,&nbsp;<em>la especializaci\u00f3n productiva no es sino una expresi\u00f3n particular de la reproducci\u00f3n capitalista, en la fase actual de la nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo,&nbsp;<\/em>pero su comportamiento se rige por leyes generales de toda econom\u00eda capitalista: su resultado es diferencial, respecto a otros patrones de desarrollo capitalista, pero no radicalmente contrapuesto, lo que obliga a relativizar la oposici\u00f3n entre mercado interno y externo que plantea al respecto el neodesarrollismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La coyuntura en 1981<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La econom\u00eda chilena mantuvo su proceso expansivo hasta el primer semestre de 1981, con la tasa de crecimiento anual del producto situ\u00e1ndose en torno al 8% (este dato, como los que se dan a continuaci\u00f3n han sido estimados por ODEPLAN, salvo indicaci\u00f3n contraria), por encima de la que ostentara en 1980 (5.5%). A partir del segundo semestre, sin embargo, el crecimiento se desacelera, para cerrar el a\u00f1o con una tasa de 5 a 5.5 %, que oculta un crecimiento casi nulo en el \u00faltimo trimestre del a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano de la producci\u00f3n de bienes, s\u00f3lo la construcci\u00f3n contribuy\u00f3 de manera decisiva a que la tasa de crecimiento global no se desplomara enteramente: pese a haber experimentado una fuerte concentraci\u00f3n en el segundo semestre, lleg\u00f3 a fines de a\u00f1o con una tasa de 16 a 17%; la producci\u00f3n de energ\u00eda se situ\u00f3 tambi\u00e9n ligeramente por encima del promedio global, con un 5.6%. El sector transportes creci\u00f3 en 4.7%, bien por debajo del 7.2% de 1980. La agricultura, globalmente, mejor\u00f3 en posici\u00f3n respecto al bajo crecimiento de 1980 (1.6%), expandi\u00e9ndose en 3.8%, aunque no se conozca el desglose por sectores, debiendo la cifra referirse tambi\u00e9n a la pesca y la industria forestal. La miner\u00eda con un 1.6%, mostr\u00f3 un desempe\u00f1o a\u00fan m\u00e1s p\u00e1lido que en 1980 (3.9%). Finalmente, la industria presenta una situaci\u00f3n a\u00fan incierta, estim\u00e1ndose que puede haber crecido entre 1 y 2%; de hecho, seg\u00fan la SOFOFA, su tasa de crecimiento hasta agosto (cuando empieza su declinaci\u00f3n) era de un 2.8% y la perspectiva m\u00e1s optimista es que pudiera alcanzar un 3% al fin de a\u00f1o, frente al 4.5% de 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n se expres\u00f3 en la elevaci\u00f3n de las quiebras, que han debido superar a fines de a\u00f1o el n\u00famero de 500. Con esto, se mantiene la tendencia que ha caracterizado el per\u00edodo: las quiebras sumaron 28 en 1974, 82 en 1975, 132 en 1976, 368 en 1979 y 427 en 1980. Aunque no se conocen los vol\u00famenes de capital y empleo all\u00ed involucrados, destaca el hecho de que, en 1981, han sido muchas las quiebras de empresas productivas y financieras insertas en las esferas de actividad din\u00e1micas de la econom\u00eda. Ello muestra que la centralizaci\u00f3n de capital ya no corresponde s\u00f3lo a la destrucci\u00f3n del antiguo patr\u00f3n de reproducci\u00f3n, sino que sigue su curso al interior del nuevo patr\u00f3n que lo ha reemplazado. Es significativo observar que en una esfera donde la reconversi\u00f3n econ\u00f3mica est\u00e1 lejos de completarse, en la agricultura, se verifica un fen\u00f3meno contrario, aunque las empresas agr\u00edcolas se encuentran agobiadas por el endeudamiento, con tasas de inter\u00e9s que superan el 50% anual, no registran un n\u00famero espectacular de quiebras, debido fundamentalmente a que la banca se resiste a ejecutar las deudas y recurre m\u00e1s bien a la pr\u00f3rroga de las mismas. En otros t\u00e9rminos: el capital financiero, que se muestra tan \u00e1vido de centralizaci\u00f3n en otras esferas, no manifiesta en este momento la intenci\u00f3n de hacerlo en la agricultura, salvo sus sectores m\u00e1s rentables, como est\u00e1 ocurriendo en el \u00e1rea frut\u00edcola.<\/p>\n\n\n\n<p>La balanza de pagos cerr\u00f3 el a\u00f1o con un magro super\u00e1vit (70 millones de d\u00f3lares), que contrasta con el que hab\u00eda obtenido en 1980 (1,217 millones de d\u00f3lares). Ello se debi\u00f3 a que los ingresos de capital extranjero fueron cuantiosos, estim\u00e1ndose los cr\u00e9ditos externos ingresados hasta octubre en 3,242 millones de d\u00f3lares; la inversi\u00f3n directa, cuyo monto autorizado fue de 2,458 millones de d\u00f3lares, represent\u00f3 un ingreso real de 367 millones. La deuda externa ascendi\u00f3 a fines de a\u00f1o a cerca de 12 mil millones de d\u00f3lares (incluidos los pr\u00e9stamos de corto plazo), correspondiendo a un 50% del producto nacional, en lo que Chile probablemente se lleva en el mundo el primer lugar (los 70 mil millones de d\u00f3lares que debe Brasil, por ejemplo, no representan m\u00e1s que la tercera parte de su producci\u00f3n interna bruta). Con esto, se pali\u00f3 el desequilibrio del comercio exterior, que registr\u00f3 un d\u00e9ficit elevado: hasta agosto, el d\u00e9ficit era de 2,114 millones de d\u00f3lares, siguiendo una tendencia ascendente que s\u00f3lo entonces empez\u00f3 a modificarse. En total, el d\u00e9ficit en cuenta corriente sum\u00f3 4,400 millones de d\u00f3lares en 1981 contra 2,000 millones en 1980, seg\u00fan la CEPAL.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa situaci\u00f3n en el sector externo se debe al comportamiento opuesto que presentaron las exportaciones y las importaciones. En efecto, las exportaciones declinaron en cerca de un 16% en 1981 (hasta agosto), debido principalmente a la baja de precios, como ocurri\u00f3 con el cobre y el molibdeno, y a la ca\u00edda de los vol\u00famenes exportados, como en el caso de madera, celulosa y papel; por origen, las exportaciones mineras bajaron en 20.8% y las industriales en 13.3%; s\u00f3lo los productos agropecuarios y del mar registraron cierto crecimiento (7.8 %). Inversamente, tanto por el alza de precios (con una inflaci\u00f3n internacional del 14%) como por su incremento en volumen, las importaciones crecieron un 32.4%, lo que resulta de aumentos en todos los rubros: bienes de consumo (64.3%); bienes de capital (41.5%) y bienes intermedios (15.3%). A fin de a\u00f1o, gracias a la declinaci\u00f3n de las importaciones de bienes de consumo, la situaci\u00f3n se modificar\u00e1 un poco, sin alterarse sustancialmente: una baja de aproximadamente 15% de las exportaciones y un aumento de algo menos del 30% de las importaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n de la econom\u00eda configura, pues, claramente una crisis, determinada principalmente por los efectos de la recesi\u00f3n internacional (retracci\u00f3n de mercados con baja de precios de materias primas, junto al alza de precios de los bienes importados); el costo creciente del cr\u00e9dito externo, resultante de la elevaci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s internacionales; y el encarecimiento consecuente del cr\u00e9dito interno, agravado por la disminuci\u00f3n de los ingresos derivados de la exportaci\u00f3n de bienes, la tasa de inter\u00e9s habiendo modificado la tendencia descendente que presentara en 1980 para elevarse fuertemente en 1981. El conjunto de esos elementos han golpeado tanto la inversi\u00f3n como la demanda internas; al mismo tiempo, las maniobras especulativas del gran capital financiero crearon, a partir del caso CRAV, un clima de incertidumbre, que amenaz\u00f3 provocar una corrida de bancos y oblig\u00f3 a la banca a precaverse, ejecutando deudas, lo que precipit\u00f3 las quiebras. Las medidas gubernamentales, particularmente en la supervisi\u00f3n y apoyo a la banca, evitaron que la situaci\u00f3n quedara fuera de control. Ello no impide que la econom\u00eda chilena haya ingresado en una recesi\u00f3n que no tiene perspectivas inmediatas de soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, si, como planteamos, las causas inmediatas de esa recesi\u00f3n radican en la situaci\u00f3n que afecta a la econom\u00eda internacional, en particular los grandes centros capitalistas, la econom\u00eda chilena tendr\u00e1 que esperar que \u00e9sta se reactive para disfrutar de d\u00edas mejores. Ello es particularmente cierto en lo que se refiere al cobre, cuya comercializaci\u00f3n, en cuanto a precios y vol\u00famenes, depende directamente del nivel de la inversi\u00f3n en los grandes centros industrializados. Ahora bien, es altamente improbable que la recesi\u00f3n internacional pueda superarse este a\u00f1o; si en Estados Unidos las autoridades econ\u00f3micas alimentan alguna expectativa respecto al tercer o cuarto trimestre de este a\u00f1o, en Europa no existe la menor ilusi\u00f3n en cuanto a una recuperaci\u00f3n tan cercana. Por lo general, la impresi\u00f3n que predomina sobre el desempe\u00f1o futuro de la econom\u00eda capitalista mundial es que \u00e9sta empiece su proceso de recuperaci\u00f3n en el curso del a\u00f1o 1983 y entre en expansi\u00f3n durante el bienio 1984-1985.<\/p>\n\n\n\n<p>Las previsiones de ODEPLAN parecen tener esto en cuenta. As\u00ed es que admiten la posibilidad de que la recesi\u00f3n chilena se agrave durante el primer semestre de 1982 (lo que implicar\u00eda que podr\u00eda presentar tasas negativas de crecimiento) para mejorar despu\u00e9s, logrando cerrar el a\u00f1o con una tasa entre 1.6 y 3.5% Sin embargo, este crecimiento estar\u00eda referido a sectores improductivos (comercio, servicios, finanzas) y servicios productivos b\u00e1sicos, en particular la energ\u00eda, donde la programaci\u00f3n de inversiones es hasta cierto punto indiferente al ciclo. Para la construcci\u00f3n, se espera un crecimiento nulo o negativo; la miner\u00eda est\u00e1 ya probablemente a nivel cero, no habiendo posibilidad de cambio inmediato por lo que indicamos sobre la econom\u00eda internacional, y algo similar se puede decir para la industria, que es por lo dem\u00e1s una esfera de actividad altamente sensible al ciclo y que podr\u00e1 por ello arrojar en 1982 un crecimiento negativo. Finalmente, la agricultura, aunque depende menos del ciclo y puede variar por razones extraecon\u00f3micas, como las condiciones clim\u00e1ticas, presenta en este momento un cuadro tan desolador que es poco razonable esperar de ella un desempe\u00f1o favorable, a\u00fan en sus sectores m\u00e1s din\u00e1micos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n no puede achacarse, como lo hacen los sectores descontentos de la burgues\u00eda chilena, a la pol\u00edtica cambiaria, salvo en la medida en que la paridad fija del peso contribuy\u00f3 a asentar y reforzar el patr\u00f3n de reproducci\u00f3n de capital actualmente vigente. En efecto, el decreto de la paridad en 1979 en 39 pesos por d\u00f3lar respondi\u00f3 a la intenci\u00f3n de proseguir en la pol\u00edtica antinflacionaria, como elemento fundamental para asegurar la plena integraci\u00f3n al mercado mundial sobre la base de una econom\u00eda abierta; la ca\u00edda de la tasa de inflaci\u00f3n al 30% en 1980 y al 9.5% en 1981 se explica en una medida amplia en esa perspectiva. Pero si se consideran las repercusiones de la paridad fija en el sector exterior, ello no basta para dar raz\u00f3n a la insistencia de las autoridades econ\u00f3micas de la dictadura en esa pol\u00edtica. Ella debe entenderse, entonces, como un instrumento que, junto a la mantenci\u00f3n de tasas de inter\u00e9s internas m\u00e1s altas que las tasas internacionales, deber\u00eda estimular la captaci\u00f3n de los flujos internacionales de capital, de manera a asegurar la aceleraci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n de capital; el alza de la tasa de inversi\u00f3n en 1979 y 1980 ha sido, en este sentido, fuertemente influenciada por la paridad fija.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda de pie la objeci\u00f3n de que al representar una revaluaci\u00f3n del peso, en la medida en que impide que la cotizaci\u00f3n del d\u00f3lar refleje la devaluaci\u00f3n de la moneda por efecto de la inflaci\u00f3n interna, ello pone obst\u00e1culos a la exportaci\u00f3n y favorece a las importaciones. Ello es absolutamente cierto, pero debe ser calificado. La paridad fija no favorece a los exportadores y los obliga a recurrir a una rebaja constante de sus costos para mantener la competitividad; esa rebaja pasa por la presi\u00f3n sobre los salarios (y tambi\u00e9n en 1979 entr\u00f3 en vigor el Plan Laboral, para facilitar esa presi\u00f3n) y por la elevaci\u00f3n de la productividad del trabajo, sobre la base del incremento en el nivel tecnol\u00f3gico o, lo que es lo mismo, en el aumento de la inversi\u00f3n productiva. Dadas las condiciones de dependencia en Chile, ese aumento de la inversi\u00f3n significar\u00e1 necesariamente mayor importaci\u00f3n de maquinaria y equipo (adem\u00e1s de materias primas) y, en esto s\u00ed, la paridad cambiaria representa una ventaja, ya que abarata las importaciones. Hemos visto que, para el per\u00edodo 1977-1980, la elevaci\u00f3n de la tasa de inversi\u00f3n se ha debido fundamentalmente al aumento registrado en el \u00edtem maquinarias y equipos, destacando all\u00ed la maquinaria y equipo importados, y que, en el flujo de importaciones, destaca el peso de las importaciones de bienes de capital, lo cual, junto a la de bienes intermedios, domina el conjunto de la pauta.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n de las importaciones no cambia en 1981, salvo en un punto: la tendencia manifiesta, desde 1979, de una r\u00e1pida progresi\u00f3n de las importaciones de bienes de consumo se acelera. A ello respondieron algunos cambios hechos recientemente en los reglamentos de importaci\u00f3n, restringiendo de 180 a 90 d\u00edas el plazo de cobertura para las de bienes de consumo (no as\u00ed para las de bienes de capital e intermedios); ello, aunado al cambio de efecto de la paridad fija, al que nos referiremos en seguida, y as\u00ed como a la ca\u00edda de la demanda interna, moder\u00f3 la tendencia al alza de las importaciones de bienes de consumo en el segundo semestre del a\u00f1o. Tambi\u00e9n como consecuencia de la recesi\u00f3n, se busc\u00f3 dar alg\u00fan est\u00edmulo a las exportaciones, aumentando de 180 a 230 d\u00edas de plazos de cr\u00e9ditos para reembarque.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, con la ca\u00edda de la tasa de inflaci\u00f3n por debajo del nivel promedio de la inflaci\u00f3n internacional, la paridad fija modifica su efecto en el comercio exterior: corresponde ahora a una devaluaci\u00f3n del peso, al llevar a que su cotizaci\u00f3n externa sea menor que la que debiera ser, si actuaron libremente entre s\u00ed los dos niveles de precios, interno y externo. Con esto los exportadores salen ganando, en la medida en que reciben por sus d\u00f3lares una mayor cantidad de pesos.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto es inverso para los importadores, que pagan ahora por un producto m\u00e1s de lo que pagar\u00edan si adquirieran el mismo producto en el mercado interno, lo que desestimula el crecimiento inmoderado de las importaciones y explica el trato diferencial que se comienza a dar a las importaciones de bienes de capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el capital financiero, la paridad fija hab\u00eda representado hasta 1981 un instrumento que favorec\u00eda el endeudamiento externo, ya que una devaluaci\u00f3n de la moneda acorde con la inflaci\u00f3n interna hubiera implicado mayores desembolsos en pesos para el pago de intereses y amortizaciones. La ca\u00edda de la tasa inflacionaria en 1981, manteni\u00e9ndose la paridad fija, no altera su situaci\u00f3n actual como deudor, pero lleva a que, en adelante, cada d\u00f3lar gastado estar\u00e1 siendo tomado por encima de su valor real. Esto, agravado por la ca\u00edda de las exportaciones, act\u00faa en el sentido de presionar hacia arriba las tasas de inter\u00e9s internas como mecanismo de recuperaci\u00f3n, lo que empez\u00f3 a operar ya en 1981.<\/p>\n\n\n\n<p>Las complejidades que pasa a presentar el d\u00f3lar fijo, obligando a medidas discriminatorias respecto a las importaciones y encareciendo el cr\u00e9dito interno, apuntan en el sentido de la adopci\u00f3n del cambio flexible. La dictadura podr\u00eda liberar el cambio, permitiendo la libre flotaci\u00f3n del peso, pero s\u00f3lo si se dan dos condiciones: la no existencia de presiones inflacionarias incontroladas y, sobre todo, la garant\u00eda de cr\u00e9ditos e inversiones directas que aseguren liquidez al sector externo y eviten que se produzcan, por la v\u00eda de la escasez de divisas, presiones sobre el precio del d\u00f3lar. Hacerlo representar\u00eda dotar de m\u00e1s coherencia a la pol\u00edtica econ\u00f3mica, respecto a la filosof\u00eda liberal en que se inspira, ya que el cambio fijo es un control ejercido sobre un precio b\u00e1sico del sistema econ\u00f3mico y que no responde ya enteramente al inter\u00e9s del capital financiero.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, m\u00e1s que proporcionar recetas econ\u00f3micas a la dictadura, lo que nos importa aqu\u00ed es se\u00f1alar que el razonamiento anterior muestra que el cambio fijo no puede entenderse a partir del mero discurso de la oposici\u00f3n burguesa, sino que tiene que ser visto a la luz de los intereses capitalistas dominantes y en funci\u00f3n del proceso de reproducci\u00f3n del capital (y no de la simple especulaci\u00f3n, por mucho que, como cualquier otra medida econ\u00f3mica, haya dado motivo a ella). La pol\u00edtica de cambio fijo ha sido, dentro del esquema liberal en que se mueve la dictadura, un instrumento para alcanzar mejores condiciones de integraci\u00f3n al mercado mundial y para promover la acumulaci\u00f3n de capital (v\u00eda atracci\u00f3n del capital extranjero y facilidades a la importaci\u00f3n de bienes). El que se mantenga o se modifique, en el marco de una recesi\u00f3n interna o internacional, cuando se pueden dar perturbaciones no controlables, es ya una decisi\u00f3n de pol\u00edtica econ\u00f3mica que debe considerar un conjunto de factores, pero que depender\u00e1 siempre del inter\u00e9s de los grupos dominantes y de la l\u00f3gica que se pretende imponer a la reproducci\u00f3n capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos queda por indagar qu\u00e9 representa la crisis en el contexto de la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica chilena de los \u00faltimos a\u00f1os. La tesis manejada por algunos autores de que se trata de una crisis autogenerada nos parece improbable. No se trata de que una econom\u00eda dependiente no pueda ostentar un ciclo econ\u00f3mico propio, aunque este ciclo estar\u00e1 siempre influenciado fuertemente por la econom\u00eda internacional y tanto m\u00e1s cuanto mayor sea la abertura de sus sectores din\u00e1micos respecto al mercado mundial <sup>6<\/sup>. Basta ver c\u00f3mo, al prolongarse la actual recesi\u00f3n mundial, la econom\u00eda latinoamericana se ha visto violentamente golpeada y, seg\u00fan la CEPAL, ha tenido un crecimiento promedio para toda la regi\u00f3n de s\u00f3lo 1.2% en 1981. Tampoco se debe a que los efectos de la coyuntura internacional repercutan mec\u00e1nicamente en la econom\u00eda dependiente: se han visto situaciones en que la econom\u00eda latinoamericana ha crecido a tasas elevadas en el marco de una recesi\u00f3n internacional; entre los muchos factores que pueden operar en este sentido, est\u00e1 la sobreacumulaci\u00f3n de capital en los centros capitalistas que se registra en las fases recesivas y que lleva al capital excedente a buscar aplicaci\u00f3n en el exterior, de lo que habla elocuentemente la masa de capitales que fluy\u00f3 hacia Chile en los a\u00f1os 1980 y 1981. Sin embargo, al prolongarse la recesi\u00f3n, la gran inestabilidad de la econom\u00eda dependiente respecto a los factores externos trabaja en el sentido de restringir ese movimiento, lo que, de seguir por mucho tiempo, acaba por cerrar al capital extranjero las oportunidades de inversi\u00f3n que busca. \u00c9sta no puede ser todav\u00eda, aunque pudiera serlo en 1982, la situaci\u00f3n de la econom\u00eda chilena.<\/p>\n\n\n\n<p>Al dudar de que la crisis chilena actual sea autogenerada, es decir, provocada por el movimiento mismo de la reproducci\u00f3n de capital en Chile, tenemos en cuenta el hecho de que el extenso per\u00edodo de apertura de la misma lleva a que los factores externos predominen sobre los internos (agregando que, en el pasado, aunque sea cierto que en el marco de otro patr\u00f3n de reproducci\u00f3n, la econom\u00eda chilena no ostent\u00f3 regularidades c\u00edclicas muy notables). Pero tenemos sobretodo en cuenta el hecho de que la nueva econom\u00eda que emerge en 1977 no se hab\u00eda asentado lo suficiente como para promover desde adentro un ciclo propio. Basta con recordar que muchas esferas de actividad no hab\u00edan completado su reconversi\u00f3n todav\u00eda, como es el caso de la miner\u00eda, la agricultura de cultivos b\u00e1sicos, la ganader\u00eda; la misma industria iba en camino y la construcci\u00f3n daba los primeros pasos en medio de una pl\u00e9tora de capital carente de toda racionalizaci\u00f3n (los mismos empresarios estiman que, de las 700 empresas constructoras que se crearon a partir de 1980, no quedar\u00e1n, despu\u00e9s de la crisis, m\u00e1s de 80). La tasa de inversi\u00f3n se fue elevando r\u00e1pidamente, indicando que la rentabilidad esperada, la tasa de ganancia, era m\u00e1s atractiva. El mercado interno presentaba dinamismo. No se observaban pues, se\u00f1ales de crisis, hasta que repercutieron los factores ya se\u00f1alados: la ca\u00edda del precio y\/o volumen de los principales productos de exportaci\u00f3n, el encarecimiento del cr\u00e9dito interno y externo y la creaci\u00f3n de un clima de incertidumbre por las primeras quiebras, en particular CRAV. Todo indica que la econom\u00eda chilena fue cogida en pleno despegue. Pero el aterrizaje forzoso que ha debido hacer tendr\u00e1 sus costos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tendr\u00e1 sobre todo porque, cualquiera sea la causa de la recesi\u00f3n, los mecanismos con que debe operar para intentar la recuperaci\u00f3n no var\u00edan e implican centralizaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n del trabajo. Las quiebras que se suceden actualmente demuestran lo primero, con el agravante que alcanzan ahora a quienes hab\u00edan florecido en el seno mismo del nuevo patr\u00f3n de reproducci\u00f3n; la nueva econom\u00eda comienza a devorar sus propios hijos y, en las fracciones m\u00e1s d\u00e9biles del bloque en el poder, cunde el p\u00e1nico ante la brutalidad del sistema que ellas mismas ayudaron a edificar; en ese contexto, la oposici\u00f3n burguesa toma nuevos br\u00edos. Las medidas legales recientemente adoptadas para agudizar las condiciones de superexplotaci\u00f3n impuestas a los trabajadores (leyes 18.018 y 18.032) demuestran lo segundo y se completan con la ola de despidos, provocadas por los cierres de empresas, quiebras o reducciones de personal; la presi\u00f3n sobre los salarios; el agravamiento de las condiciones de explotaci\u00f3n en el proceso de producci\u00f3n, como la prolongaci\u00f3n de la jornada y la intensificaci\u00f3n del trabajo. Se trata de compensar la reducci\u00f3n de las ventas con un aumento del margen de ganancia o m\u00e1s precisamente de hacer frente a una baja de la cuota de ganancia, mediante la extracci\u00f3n de m\u00e1s plusval\u00eda a los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis econ\u00f3mica es por s\u00ed misma una crisis social, agudiza la lucha de clases, y por esto mismo sacude al sistema de dominaci\u00f3n y desata presiones sobre el Estado. Las alegres perspectivas que entrevi\u00f3 la dictadura en 1980 y que la llevaron a plantear su institucionalizaci\u00f3n se han vuelto en su contrario. Aunque parezca cierto que la crisis se debi\u00f3 a factores externos a la econom\u00eda chilena, su resoluci\u00f3n es hoy una cuesti\u00f3n interna, que pasa necesariamente por la lucha de clases. M\u00e1s que de la coyuntura internacional (que por lo dem\u00e1s no es halag\u00fce\u00f1a), su desarrollo y desenlace dependen hoy de las distintas fuerzas que en el campo del r\u00e9gimen o del pueblo tienen intereses en la materia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Enero de 1982.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>V\u00e9ase&nbsp;<em>Mensaje,&nbsp;<\/em>Santiago de Chile, n. 297, marzo-abril 1981, n. 298 de mayo 1981 y n. 299 de Junio 1981.<\/li><li>Cfr. por ejemplo Sergio Bitar en \u201cEl &#8216;milagro&#8217; chileno\u201d.&nbsp;<em>Nexos<\/em>&nbsp;n. 42, M\u00e9xico, junio de 1981.<\/li><li>V\u00e9ase mi libro&nbsp;<em>El reformismo y la contrarrevoluci\u00f3n. Estudios sobre Chile.&nbsp;<\/em>ERA, M\u00e9xico, 1976. pp. 119-151.<\/li><li>V\u00e9ase, m\u00e1s adelante, el organigrama del grupo Cruzat-Larra\u00edn.<\/li><li>Cfr. Olave, Patricia:&nbsp;<em>Tendencias de la acumulaci\u00f3n de capital en Chile, 1967-1981.&nbsp;<\/em>M\u00e9xico, CIDAMO, 1981, mimeo.<\/li><li>Sobre el ciclo en las econom\u00edas dependientes, v\u00e9ase mi art\u00edculo \u201cEstado y crisis en Brasil\u201d,&nbsp;<em>Cuadernos Pol\u00edticos<\/em>, n. 13, Ediciones ERA, M\u00e9xico,1977.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-f85a6b1c-8100-4812-9d74-2fa41d5d7157\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1982\/08\/47-Sobre-el-patro\u0301n-de-reproduccio\u0301n-de-capital-en-Chile.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el patro\u0301n de reproduccio\u0301n de capital en Chile<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Cuadernos CIDAMO, n\u00famero 7, M\u00e9xico, 1982. En los \u00faltimos tiempos, se viene difundiendo una cierta concepci\u00f3n sobre el desempe\u00f1o de la econom\u00eda chilena bajo la dictadura militar, que sostiene, en lo esencial, que&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1844,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[49,18,80],"class_list":["post-1380","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-49","tag-articulos","tag-chile"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1380"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1380\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3313,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1380\/revisions\/3313"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}