{"id":1394,"date":"1983-03-01T16:44:38","date_gmt":"1983-03-01T16:44:38","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1394"},"modified":"2022-03-22T18:44:48","modified_gmt":"2022-03-22T18:44:48","slug":"marx-y-la-teoria-del-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1394","title":{"rendered":"Marx y la teor\u00eda del capitalismo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/riveramural02-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1839\" width=\"658\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/riveramural02-edited.jpg 610w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/riveramural02-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/riveramural02-edited-600x337.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><figcaption>sinpermiso.com<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Punto Final Internacional, A\u00f1o X, No. 206, M\u00e9xico, marzo-abril de 1983.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Desde comienzos de la d\u00e9cada pasada, el marxismo afirma su presencia en el campo de las ciencias sociales latinoamericanas y, en muchos pa\u00edses, llega a convertirse en corriente hegem\u00f3nica en el plano universitario. Las consecuencias positivas que de all\u00ed se derivan para la formaci\u00f3n de las j\u00f3venes generaciones de estudiantes no dejan de tener su contrapartida negativa, ya que el nuevo&nbsp;<em>status<\/em>&nbsp;del marxismo ha sido pagado frecuentemente con concesiones al academicismo y al eclecticismo. Es \u00fatil, pues, reflexionar sobre el significado hist\u00f3rico del marxismo para plantearse la pregunta de por qu\u00e9, a cien a\u00f1os de la muerte de Marx, su pensamiento da muestra entre nosotros de tanta pujanza. Me limitar\u00e9 aqu\u00ed al terreno de la econom\u00eda pol\u00edtica, que es donde \u00e9l se situ\u00f3 para elaborar una obra plenamente acabada.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda pol\u00edtica surge como expresi\u00f3n, en el plano de la conciencia social, de los complejos problemas de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la riqueza, acarreados por el advenimiento del capitalismo, as\u00ed como de los conflictos de clases que ellos suscitan. Es cierto, como lo muestra Arist\u00f3teles, que en per\u00edodos hist\u00f3ricos anteriores a la era capitalista se hab\u00eda registrado ya la preocupaci\u00f3n por los fen\u00f3menos econ\u00f3micos. Sin embargo, esto se da en situaciones caracterizadas por el florecimiento de la econom\u00eda mercantil, que anticipaban rasgos de la sociedad capitalista, pero en las que el car\u00e1cter no dominante de las relaciones mercantiles no permit\u00eda el deslinde de este campo de conocimiento, con lo que la econom\u00eda se mantuvo en la esfera de la filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo un producto del capitalismo, que s\u00f3lo cristaliza como ciencia cuando \u00e9ste alcanza su pleno desarrollo, la econom\u00eda pol\u00edtica no espera maduraci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n que le son propias para aparecer. De hecho, empieza a constituirse cuando el capitalismo a\u00fan se encuentra en fase de formaci\u00f3n, en el seno de la sociedad feudal. Por otra parte, como un eslab\u00f3n del pensamiento cient\u00edfico surgido de la concatenaci\u00f3n de eslabones anteriores, ella es tambi\u00e9n un arma de la clase que personifica al modo de producci\u00f3n naciente, la burgues\u00eda, contra la que entra en proceso de disoluci\u00f3n la aristocracia terrateniente. Por ello, para captar el sentido del desarrollo de la econom\u00eda pol\u00edtica, conviene tener presentes las condiciones nacionales particulares en que se desarrolla el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo manufacturero inaugura la era capitalista, en el siglo XVI, prolong\u00e1ndose hasta la revoluci\u00f3n industrial, a fines del siglo XVIII. La importancia que adquiere el capital comercial contribuye a acelerar la disoluci\u00f3n del modo de producci\u00f3n feudal, lo que se manifiesta en el aumento de la importancia del dinero en el desarrollo de la producci\u00f3n mercantil y en la quiebra de las viejas instituciones medievales, que comienzan a ser reemplazadas por la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica de las monarqu\u00edas absolutas.<\/p>\n\n\n\n<p>La manufactura, florecer\u00e1 sobre todo en Inglaterra. La expansi\u00f3n mar\u00edtima proporciona all\u00ed una r\u00e1pida ampliaci\u00f3n del mercado, al tiempo que acarrea un drenaje de metales preciosos, base para una mayor circulaci\u00f3n dineraria. El ciclo de la revoluci\u00f3n burguesa, que se abre en 1648 (Cromwell) y culmina en 1688-89, despeja el camino para el fortalecimiento de la burgues\u00eda. La supresi\u00f3n de los privilegios corporativos y las leyes de navegaci\u00f3n dan libre tr\u00e1nsito al desarrollo del capitalismo en Inglaterra y preparan las condiciones para que sea all\u00ed donde se realice, en el siglo siguiente, la revoluci\u00f3n industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n en Francia es distinta. Surgida la manufactura bajo el control del Estado, que extiende a ella tanto los privilegios como las limitaciones del monopolio corporativo medieval (Colbert), ella tendr\u00e1 su desarrollo m\u00e1s coartado que en Inglaterra. La formaci\u00f3n de una burgues\u00eda burocr\u00e1tica, infiltrada en el aparato estatal gracias al poder del dinero, y su alianza con la nobleza terrateniente, conducen a la subordinaci\u00f3n de la burgues\u00eda al Estado absolutista, al rev\u00e9s del enfrentamiento que presidi\u00f3 el ascenso al poder de la burgues\u00eda inglesa. Las guerras civiles de la Fronda, que terminan con el reforzamiento de la monarqu\u00eda (Luis XIV), en el momento mismo en que, en Inglaterra, \u00e9sta se ve seriamente minada, consagran esa tendencia. El Estado franc\u00e9s asegurar\u00e1 durante largo tiempo la supervivencia de la econom\u00eda corporativa, frenando el desarrollo del capitalismo en el campo y enmarcando la burgues\u00eda industrial en las grandes manufacturas de Estado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nacimiento de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La econom\u00eda pol\u00edtica surge simult\u00e1neamente en Inglaterra y en Francia, pero su desarrollo estar\u00e1 signado en cada pa\u00eds por las condiciones materiales que le son propias. William Petty (<em>Aritm\u00e9tica pol\u00edtica<\/em>, 1699) y Boisguillebert (<em>Detalle de Francia<\/em>, 1697) pueden ser considerados sus verdaderos iniciadores&nbsp;<sup>1<\/sup>. Ambos plantean el tema central de la econom\u00eda cl\u00e1sica: la teor\u00eda del valor, orientada desde un principio hacia la identificaci\u00f3n del trabajo como elemento b\u00e1sico para la determinaci\u00f3n del valor. Pero Petty vive una situaci\u00f3n en que la burgues\u00eda depende para su expansi\u00f3n del capital-dinero, acumulado sobre todo en el comercio: acepta, pues, con naturalidad esa forma espec\u00edfica de riqueza burguesa que es el dinero, aunque equivoc\u00e1ndose en el an\u00e1lisis de su formaci\u00f3n. Boisguillebert, sin embargo, aunque vaya m\u00e1s all\u00e1 que Petty en su estudio del valor, ve al dinero como algo contrapuesto a los intereses tanto campesinos como manufactureros, del mismo modo que antag\u00f3nico a la vieja clase se\u00f1orial, en la que sigue reposando el poder pol\u00edtico de la monarqu\u00eda; justifica, pues, tan s\u00f3lo como natural la forma burguesa de la producci\u00f3n; es decir, la generaci\u00f3n de productos para el cambio en tanto que mercanc\u00edas, pero rechaza su forma de circulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas diferencias de an\u00e1lisis se har\u00e1n a\u00fan m\u00e1s evidentes cuando los fisi\u00f3cratas franceses proclamen a la tierra como \u00fanica fuente real de riqueza (o de excedente econ\u00f3mico, noci\u00f3n que aparece con esa corriente). Siendo sobre todo una denuncia del papel parasitario que desempe\u00f1aba entonces la aristocracia terrateniente, la tesis fisiocr\u00e1tica era tambi\u00e9n una idealizaci\u00f3n de la peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil, que echar\u00e1 hondas ra\u00edces en el seno de la estructura feudal francesa. El contraste es flagrante cuando comparamos esa afirmaci\u00f3n con la de Adam Smith (<em>La riqueza de las naciones<\/em>, 1777), en el sentido de que es el trabajo la fuente b\u00e1sica de la riqueza. Smith privilegiaba as\u00ed la producci\u00f3n manufacturera, la cual cumpl\u00eda para los fisi\u00f3cratas tan s\u00f3lo una funci\u00f3n de transformaci\u00f3n, pero no de creaci\u00f3n de valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, tanto en Inglaterra como en Francia, el \u00e9nfasis central de la naciente teor\u00eda econ\u00f3mica estaba en su noci\u00f3n de un sistema regido por leyes naturales propias, frente a las cuales no cab\u00eda ninguna intervenci\u00f3n. El hecho de que esa tesis tuviera en Francia (donde la econom\u00eda se encontraba agobiada por los reglamentos y controles impuestos por el Estado) una importancia pol\u00edtica mayor (lo que implica que hayan sido los fisi\u00f3cratas, y particularmente Quesnay, con su&nbsp;<em>Cuadro Econ\u00f3mico<\/em>, quienes la hayan afirmado de manera m\u00e1s tajante) no la hac\u00eda menos importante para el joven capitalismo ingl\u00e9s. Se explica as\u00ed que Adam Smith reivindicara esa noci\u00f3n con singular energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Al afirmar la autonom\u00eda y la especificidad de lo econ\u00f3mico, se echaban las bases para que su estudio adquiriera el status de verdadera ciencia, destinada a conocer sus mecanismos y leyes. Esa aspiraci\u00f3n encontrar\u00e1 su mejor expresi\u00f3n con David Ricardo, cuyos&nbsp;<em>Principios de Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em>&nbsp;(1817) constituyen la coronaci\u00f3n de los esfuerzos desarrollados por los economistas de los siglos precedentes y el punto de partida para nuevos planteamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ricardo corresponde a la etapa en que el capitalismo llega a su pleno desarrollo: la de la gran industria, hecha posible por la revoluci\u00f3n industrial. Corresponde tambi\u00e9n al inicio de la conversi\u00f3n del capitalismo en sistema mundial. Con la revoluci\u00f3n de 1789, los obst\u00e1culos pol\u00edticos al nuevo modo de producci\u00f3n son eliminados en Francia y, mediante la expansi\u00f3n napole\u00f3nica, la burgues\u00eda victoriosa se extiende por toda Europa occidental, desde donde se irradia al resto del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo sistema econ\u00f3mico triunfante tendr\u00e1 en Ricardo su gran te\u00f3rico. Pero, desde un principio, ese sistema pone al desnudo la explotaci\u00f3n despiadada del proletariado, que es su fundamento, y los desajustes c\u00edclicos entre la oferta y demanda que, revistiendo el car\u00e1cter de crisis, constituyen su modo de desarrollo. Es as\u00ed, como, al mismo tiempo que, llegado a su per\u00edodo de auge, el capitalismo ve madurar con Ricardo su econom\u00eda pol\u00edtica, encuentra tambi\u00e9n sus primeros contestatarios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ciencia y lucha de clases<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/south-wall-3-8h.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1840\" width=\"314\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/south-wall-3-8h.jpg 656w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/south-wall-3-8h-259x300.jpg 259w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/south-wall-3-8h-600x694.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 314px) 100vw, 314px\" \/><figcaption>elviejotopo.com<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Una de las cr\u00edticas m\u00e1s duras partir\u00e1 de la escuela econ\u00f3mica francesa y se realizar\u00e1 bajo la inspiraci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que tradicionalmente la orientar\u00e1, a trav\u00e9s de los&nbsp;<em>Nuevos Principios de Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em>&nbsp;(1819), donde Sismonde de Sismondi planteaba su teor\u00eda del subconsumo. \u00c9sta se basa en la f\u00f3rmula de Ricardo, en el sentido de que el valor de los salarios tiende a igualarse a lo m\u00ednimo de subsistencias requeridas por el obrero. Esa tendencia de los salarios, sosten\u00eda Sismondi, restringe, por un lado, la capacidad del mercado y lleva, por otro, a un aumento de las ganancias, lo que conduce al incremento de las inversiones en maquinaria, etc.; en consecuencia, crece la oferta de productos al mismo tiempo que disminuye su demanda en el mercado.&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente a la cr\u00edtica de Sismondi, se desarrolla en Inglaterra la corriente conocida como \u201cizquierda ricardiana\u201d, que criticaba al capitalismo mediante la radicalizaci\u00f3n de los planteamientos del propio Ricardo. Thomas Hodgskin (<em>Econom\u00eda pol\u00edtica po<\/em>pular, 1827), John Gray (<em>Ensayo sobre la Felicidad Humana<\/em>, 1825), William Thompson (<em>La distribuci\u00f3n de la riqueza<\/em>, 1824) y John Francis Bray (<em>Males y remedios del trabajo<\/em>, 1839) son sus nombres m\u00e1s expresivos. Entre los puntos centrales del pensamiento de Ricardo, los autores de esa corriente destacar\u00e1n la teor\u00eda del valor, la teor\u00eda de la distribuci\u00f3n de la renta y la teor\u00eda del salario.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 Marx, sin embargo, quien plantear\u00e1 las principales cuestiones que la econom\u00eda cl\u00e1sica no hab\u00eda podido resolver y les dar\u00e1 una soluci\u00f3n en la perspectiva de negaci\u00f3n del sistema. A partir del replanteamiento de la teor\u00eda del valor y con base en su gran aporte a la teor\u00eda econ\u00f3mica \u2014la teor\u00eda de la plusval\u00eda\u2014 Marx rebasa el punto a que hab\u00eda llegado la ciencia de los cl\u00e1sicos y saca definitivamente a la econom\u00eda pol\u00edtica del campo de la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ello, la econom\u00eda pol\u00edtica marxista es la heredera leg\u00edtima de la econom\u00eda cl\u00e1sica. Como lo se\u00f1ala Maurice Dobb&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup>, la econom\u00eda no marxista se mueve hoy d\u00eda en un marco de referencias totalmente distinto al que cre\u00f3 la econom\u00eda cl\u00e1sica y que se continu\u00f3 en el marxismo. La moderna ciencia econ\u00f3mica no marxista se deriva fundamentalmente de las corrientes que surgen en la segunda mitad del siglo pasado, en torno a Menger, B\u00f6hn-Bawerk, Wiesser y, principalmente, Jevons, que desembocan en la actual teor\u00eda de la utilidad marginal. En ella, a diferencia de la econom\u00eda cl\u00e1sica, el \u00e9nfasis ya no est\u00e1 en la oferta o la producci\u00f3n, sino en la demanda, y se ha cambiado el macroan\u00e1lisis por el microan\u00e1lisis, mientras se valoriza el enfoque psicol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las nuevas tendencias que marcan el desarrollo de la ciencia econ\u00f3mica de la burgues\u00eda se deben, en \u00faltima instancia, a la superaci\u00f3n relativa del periodo cr\u00edtico que representar\u00e1 la primera mitad del siglo XIX para el capitalismo y su evoluci\u00f3n hacia un floreciente capitalismo competitivo, hasta 1880, cuando comienza la gestaci\u00f3n de su etapa imperialista. En este contexto, la elevaci\u00f3n de los patrones de consumo y el crecimiento de la producci\u00f3n suntuaria (cuya demanda depende, en efecto, del factor psicol\u00f3gico y dar\u00e1 lugar a una gigantesca actividad comercial centrada en la psicolog\u00eda del consumidor), aunados al progresivo control que los monopolios ejercen sobre la oferta, han significado nuevas exigencias por parte de la burgues\u00eda en materia de conocimientos econ\u00f3micos pr\u00e1cticos. Por otra parte, el car\u00e1cter revolucionario que el marxismo imprime a la econom\u00eda pol\u00edtica la hace indeseable a un sistema en el que el crecimiento del proletariado y el deslinde cada vez m\u00e1s visible de sus contradicciones de clase trabajan en el sentido de limitar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay ciencia si no hay cr\u00edtica. Pero, llegada a un cierto punto de su desarrollo, la burgues\u00eda ya no puede aceptar una cr\u00edtica que se vuelva contra ella misma y su dominaci\u00f3n de clase. Es por lo que, iniciada y desarrollada por la burgues\u00eda, la econom\u00eda pol\u00edtica pas\u00f3, tan pronto como el capitalismo hizo madurar los antagonismos de clase, a las manos del proletariado. En el curso de este movimiento, se presenta como cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica; es decir, arma decisiva en la lucha te\u00f3rica del proletariado contra la burgues\u00eda, y como teor\u00eda de la econom\u00eda capitalista; o sea, explicaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las leyes propias al modo de producci\u00f3n que consagra la explotaci\u00f3n del trabajo por el capital.<\/p>\n\n\n\n<p>La actualidad de Marx deviene de que cupo a \u00e9l cumplir esa tarea. El inmenso esfuerzo de elaboraci\u00f3n te\u00f3rica y metodol\u00f3gica que debi\u00f3 hacer para llevarla a cabo hubiera sido suficiente para convertirlo en uno de esos gigantes del pensamiento, capaces de imponer a toda una \u00e9poca hist\u00f3rica el sello de sus ideas. Pero, al proceder a la revoluci\u00f3n intelectual que la ciencia est\u00e1 obligada a realizar toda vez que cambia la base material que la sustenta, Marx fue m\u00e1s all\u00e1: hasta tanto no desaparezcan las condiciones de producci\u00f3n y las formas de vida que constituyen la materia prima de su reflexi\u00f3n, su obra se mantiene esencialmente vigente, como bien lo hizo ver Jean Paul Sartre, y seguir\u00e1 balizando el horizonte te\u00f3rico en que nos movemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Marx,&nbsp;<em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Ediciones de Cultura Popular, M\u00e9xico, 1974, p. 54-58.<\/li><li>El planteamiento de Sismondi sobre las crisis no se compadece con la teor\u00eda marxista, en la medida que desconoce el papel que juega el capital constante en la formaci\u00f3n de la demanda; es decir, el hecho de que las inversiones en maquinaria y equipo, as\u00ed como en materias primas, crean tambi\u00e9n demanda.<\/li><li><em>Econom\u00eda pol\u00edtica y capitalismo<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1966.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-ea465f76-7d64-4e38-9b0e-3d9db132dfff\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1983\/03\/48-Marx-y-la-teori\u0301a-del-capitalismo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Marx y la teori\u0301a del capitalismo<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Punto Final Internacional, A\u00f1o X, No. 206, M\u00e9xico, marzo-abril de 1983. 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