{"id":1401,"date":"1983-12-01T17:13:13","date_gmt":"1983-12-01T17:13:13","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1401"},"modified":"2022-03-22T18:42:42","modified_gmt":"2022-03-22T18:42:42","slug":"razon-y-sinrazon-de-la-sociologia-marxista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1401","title":{"rendered":"Raz\u00f3n y sinraz\u00f3n de la sociolog\u00eda marxista"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/600MarxbyThierryehrmann69cf34e4_z-2-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1834\" width=\"745\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/600MarxbyThierryehrmann69cf34e4_z-2-edited.jpg 640w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/600MarxbyThierryehrmann69cf34e4_z-2-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/600MarxbyThierryehrmann69cf34e4_z-2-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 745px) 100vw, 745px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Teor\u00eda marxista de las clases sociales, Cuadernos de Teor\u00eda Social, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Divisi\u00f3n de Ciencias Sociales y Humanidades, Carrera de Sociolog\u00eda, M\u00e9xico, diciembre de 1983, pp. 7-22.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Desde comienzos de la d\u00e9cada pasada, el marxismo afirma su presencia en el campo de las ciencias sociales latinoamericanas y, en muchos pa\u00edses, llega a convertirse en corriente hegem\u00f3nica en el plano universitario. Las consecuencias positivas que de all\u00ed se derivan para la formaci\u00f3n de las j\u00f3venes generaciones de estudiantes no dejan de tener su contrapartida negativa, ya que el nuevo&nbsp;<em>status<\/em>&nbsp;del marxismo ha sido pagado frecuentemente con concesiones al academicismo y al eclecticismo. Es \u00fatil, pues, reflexionar sobre el significado hist\u00f3rico del marxismo para plantearse la pregunta de por qu\u00e9, a cien a\u00f1os de la muerte de Marx, su pensamiento da muestra entre nosotros de tanta pujanza. Me limitar\u00e9 aqu\u00ed al terreno de la econom\u00eda pol\u00edtica, que es donde \u00e9l se situ\u00f3 para elaborar una obra plenamente acabada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La econom\u00eda pol\u00edtica surge como expresi\u00f3n, en el plano de la conciencia social, de los complejos problemas de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la riqueza, acarreados por el advenimiento del capitalismo, as\u00ed como de los conflictos de clases que ellos suscitan. Es cierto, como lo muestra Arist\u00f3teles, que en periodos hist\u00f3ricos anteriores a la era capitalista se hab\u00eda registrado ya la preocupaci\u00f3n por los fen\u00f3menos econ\u00f3micos. Sin embargo, esto se da en situaciones caracterizadas por el florecimiento de la econom\u00eda mercantil, que anticipaban rasgos de la sociedad capitalista, pero en las que el car\u00e1cter no dominante de las relaciones mercantiles no permit\u00eda el deslinde de este campo de conocimiento, con lo que la econom\u00eda se mantuvo en la esfera de la filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siendo un producto del capitalismo, que s\u00f3lo cristaliza como ciencia cuando \u00e9ste alcanza su pleno desarrollo, la econom\u00eda pol\u00edtica no espera la maduraci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n que le son propias para aparecer. De hecho, empieza a constituirse cuando el capitalismo a\u00fan se encuentra en fase de formaci\u00f3n, en el seno de la sociedad feudal. Por otra parte, como un eslab\u00f3n del pensamiento cient\u00edfico surgido de la concatenaci\u00f3n de eslabones anteriores, ella es tambi\u00e9n un arma de la clase que personifica al modo de producci\u00f3n naciente, la burgues\u00eda, contra la que entra el proceso de disoluci\u00f3n, la aristocracia terrateniente. Por ello, para captar el sentido del desarrollo de la econom\u00eda pol\u00edtica, conviene tener presentes las condiciones nacionales particulares en que se desarrolla el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El periodo manufacturero inaugura la era capitalista, en el siglo XVI, prolong\u00e1ndose hasta la revoluci\u00f3n industrial, a fines del siglo XVIII. La importancia que adquiere el capital comercial contribuye a acelerar la disoluci\u00f3n del modo de producci\u00f3n feudal, lo que se manifiesta en el aumento de la importancia del dinero en el desarrollo de la producci\u00f3n mercantil y en la quiebra de las viejas instituciones medievales, que comienzan a ser reemplazadas por la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica de las monarqu\u00edas absolutas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La manufactura florecer\u00e1 sobre todo en Inglaterra. La expansi\u00f3n mar\u00edtima proporciona all\u00ed una r\u00e1pida ampliaci\u00f3n del mercado, al tiempo, que acarrea un drenaje de metales preciosos, base para una mayor circulaci\u00f3n dineraria. El ciclo de la revoluci\u00f3n burguesa, que se abre en 1648 (Cromwell) y culmina en 1688-89, despeja el camino para el fortalecimiento de la burgues\u00eda. La supresi\u00f3n de los privilegios corporativos y las leyes de navegaci\u00f3n dan libre tr\u00e1nsito al desarrollo del capitalismo en Inglaterra y preparan las condiciones para que sea all\u00ed donde se realice, en el siglo siguiente, la revoluci\u00f3n industrial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n en Francia es distinta. Surgida la manufactura bajo el control del Estado, que extiende a ella los privilegios tanto como las limitaciones del monopolio corporativo medieval (Colbert), ella tendr\u00e1 su desarrollo m\u00e1s coartado que en Inglaterra. La formaci\u00f3n de una burgues\u00eda burocr\u00e1tica, infiltrada en el aparato estatal gracias al poder del dinero, y su alianza con la nobleza terrateniente conducen a la subordinaci\u00f3n de la burgues\u00eda al Estado absolutista, al rev\u00e9s del enfrentamiento que presidi\u00f3 el ascenso al poder de la burgues\u00eda inglesa. Las guerras civiles de la Fronda, que terminan con el reforzamiento de la monarqu\u00eda (Luis XIV), en el momento mismo en que, en Inglaterra, \u00e9sta se ve seriamente minada, consagran esa tendencia. El Estado franc\u00e9s asegurar\u00e1 durante largo tiempo la su\u00adpervivencia de la econom\u00eda corporativa, frenando el desarrollo del capitalismo en el campo y enmarcando la burgues\u00eda industrial en las grandes manufacturas de Estado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nacimiento de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La econom\u00eda pol\u00edtica surge simult\u00e1neamente en Inglaterra y en Francia, pero su desarrollo estar\u00e1 signado en cada pa\u00eds por las condiciones materiales que le son propias. William Petty&nbsp;<em>(Aritm\u00e9tica pol\u00edtica,&nbsp;<\/em>1699) y Boisguillebert&nbsp;<em>(Detalle de Francia,&nbsp;<\/em>1697) pueden ser considerados sus verdaderos iniciadores&nbsp;<sup>1<\/sup>. Ambos plantean el tema central de la econom\u00eda cl\u00e1sica: la teor\u00eda del valor, orientada desde un principio hacia la identificaci\u00f3n del trabajo como elemento b\u00e1sico para la determinaci\u00f3n del valor. Pero Petty vive una situaci\u00f3n en que la burgues\u00eda depende para su expansi\u00f3n del capital dinero, acumulado sobre todo en el comercio: acepta, pues, con naturalidad esa forma espec\u00edfica de riqueza burguesa que es el dinero, aunque equivoc\u00e1ndose en el an\u00e1lisis de su formaci\u00f3n. Boisguillebert, sin embargo, aunque vaya m\u00e1s all\u00e1 que Petty en su estudio del valor, ve al dinero como algo contrapuesto a los intereses tanto campesinos como manufactureros, del mismo modo que antag\u00f3nico a la vieja clase se\u00f1orial, en la que sigue reposando el poder pol\u00edtico de la monarqu\u00eda; justifica, pues, tan s\u00f3lo como natural la forma burguesa de la producci\u00f3n, es decir, la generaci\u00f3n de productos para el cambio en tanto que mercanc\u00edas, pero rechaza su forma de circulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas diferencias de an\u00e1lisis se har\u00e1n a\u00fan m\u00e1s evidentes cuando los fisi\u00f3cratas franceses proclamen a la tierra como \u00fanica fuente real de riqueza (o de excedente econ\u00f3mico, noci\u00f3n que aparece con esa corriente). Siendo sobre todo una denuncia del papel parasitario que desempe\u00f1aba entonces la aristocracia terrateniente, la tesis fisiocr\u00e1tica era tambi\u00e9n una idealizaci\u00f3n de la peque\u00f1a producci\u00f3n mercantil, que echara hondas ra\u00edces en el seno de la estructura feudal francesa. El contraste es flagrante cuando comparamos esa afirmaci\u00f3n con la de Adam Smith&nbsp;<em>(La riqueza de las naciones,&nbsp;<\/em>1777), en el sentido de que es el trabajo la fuente b\u00e1sica de la riqueza. Smith privilegiaba as\u00ed la producci\u00f3n manufacturera, la cual cumpl\u00eda para los fisi\u00f3cratas tan s\u00f3lo una funci\u00f3n de transformaci\u00f3n, pero no de creaci\u00f3n de valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como quiera que sea, tanto en Inglaterra como en Francia, el \u00e9nfasis central de la naciente teor\u00eda econ\u00f3mica estaba en su noci\u00f3n de un sistema regido por leyes naturales propias, frente a las cuales no cab\u00eda ninguna intervenci\u00f3n. El hecho de que esa tesis tuviera en Francia (donde la econom\u00eda se encontraba agobiada por los reglamentos y controles impuestos por el Estado) una importancia pol\u00edtica mayor (lo que implica que hayan sido los fisi\u00f3cratas, y particularmente Quesnay, con su&nbsp;<em>Cuadro Econ\u00f3mico,&nbsp;<\/em>quienes la hayan afir\u00admado de manera m\u00e1s tajante) no la hac\u00eda menos importante para el joven capitalismo ingl\u00e9s. Se explica as\u00ed que Adam Smith reivindicara esa noci\u00f3n con singular energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al afirmar la autonom\u00eda y la especificidad de lo econ\u00f3mico, se echaban las bases para que su estudio adquiriera el&nbsp;<em>status<\/em>&nbsp;de verdadera ciencia, destinada a conocer sus mecanismos y leyes. Esa aspiraci\u00f3n encontrar\u00e1 su mejor expresi\u00f3n con David Ricardo, cuyos&nbsp;<em>Principios de Econom\u00eda Pol\u00edtica&nbsp;<\/em>(1817) constituyen la coronaci\u00f3n de los esfuerzos desarrollados por los economistas de los siglos precedentes y el punto de partida para nuevos planteamientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ricardo corresponde a la etapa en que el capitalismo llega a su pleno desarrollo: la de la gran industria, hecha posible por la revoluci\u00f3n industrial. Corresponde tambi\u00e9n al inici\u00f3 de la conversi\u00f3n del capitalismo en sistema mundial. Con la revoluci\u00f3n de 1789, los obst\u00e1\u00adculos pol\u00edticos al nuevo modo de producci\u00f3n son eliminados en Francia y, mediante la expansi\u00f3n napole\u00f3nica, la burgues\u00eda victoriosa se extiende por toda Europa occidental, desde donde se irradia al resto del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nuevo sistema econ\u00f3mico triunfante tendr\u00e1 en Ricardo su gran te\u00f3rico. Pero, desde un principio, ese sistema pone al desnudo la explotaci\u00f3n despiadada del proletariado, que es su fundamento, y los desajustes c\u00edclicos entre la oferta y la demanda que, revistiendo el car\u00e1cter de crisis, constituyen su modo de desarrollo. Es as\u00ed, como, al mismo tiempo que, llegado a su periodo de auge, el capitalismo ve madurar con Ricardo su econom\u00eda pol\u00edtica, encuentra tambi\u00e9n sus primeros contestatarios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ciencia y lucha de Clases<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Una de las cr\u00edticas m\u00e1s duras partir\u00e1 de la escuela econ\u00f3mica francesa y se realizar\u00e1 bajo la inspiraci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que tradicionalmente la orientar\u00e1, a trav\u00e9s de los&nbsp;Nuevos Principios de Econom\u00eda Pol\u00edtica&nbsp;(1819), donde Sismonde de Sismondi planteaba su teor\u00eda del subconsumo. \u00c9sta se basa en la f\u00f3rmula de Ricardo, en el sentido de que el valor de los salarios tiende a igualarse a lo m\u00ednimo de subsistencias requeridas por el obrero. Esa tendencia de los salarios, sosten\u00eda Sismondi, restringe, por un lado, la capacidad del mercado y lleva, por otro, a un aumento delas ganancias, lo que conduce al incremento de las inversiones en maquinaria, etc.; en consecuencia, crece la oferta de productos al mismo tiempo que disminuye su demanda en el mercado.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paralelamente a la cr\u00edtica de Sismondi, se desarrolla en Inglaterra la corriente conocida como \u201cizquierda ricardiana\u201d, que criticaba al capitalismo mediante la radicalizaci\u00f3n de los planteamientos del propio Ricardo. Thomas Hodgskin (<em>Econom\u00eda pol\u00edtica popular,&nbsp;<\/em>1827), John Gray (<em>Ensayo sobre la Felicidad Humana,&nbsp;<\/em>1825), William Thompson (<em>La distribuci\u00f3n de la riqueza,&nbsp;<\/em>1824) y John Francis Bray (<em>Males y remedios del trabajo,&nbsp;<\/em>1839) son sus nombres m\u00e1s expresivos. Entre los puntos centrales del pensamiento de Ricardo, los autores de esa corriente destacar\u00e1n la teor\u00eda del valor, la teor\u00eda de la distribuci\u00f3n de la renta y la teor\u00eda del salario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00e1 Marx, sin embargo, quien plantear\u00e1 las principales cuestiones que la econom\u00eda cl\u00e1sica no hab\u00eda podido resolver y les dar\u00e1 una soluci\u00f3n en la perspectiva de negaci\u00f3n del sistema. A partir del replanteamiento de la teor\u00eda del valor y con base en su gran aporte a la teor\u00eda econ\u00f3mica \u2014la teor\u00eda de la plusval\u00eda\u2014, Marx rebasa el punto a que hab\u00eda llegado la ciencia de los cl\u00e1sicos y saca definitivamente a la econom\u00eda pol\u00edtica del campo de la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a ello, la econom\u00eda pol\u00edtica marxista es la heredera leg\u00edtima de la econom\u00eda cl\u00e1sica. Como lo se\u00f1ala Maurice Dobb&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup>, la econom\u00eda no-marxista se mueve hoy d\u00eda en un marco de referencias totalmente distinto al que cre\u00f3 la econom\u00eda cl\u00e1sica y que se continu\u00f3 en el marxismo. La moderna ciencia econ\u00f3mica no-marxista se deriva fundamentalmente de las corrientes que surgen en la segunda mitad del siglo pasado, en torno a Menger, Bohn-Bawerk, Wiesser y, principalmente, Jevons, que desembocan en la actual teor\u00eda de la utilidad marginal. En ella, a diferencia de la econom\u00eda cl\u00e1sica, el \u00e9nfasis ya no est\u00e1 en la oferta o la producci\u00f3n, sino en la demanda, y se ha cambiado el macroan\u00e1lisis por el microan\u00e1lisis, mientras se valoriza el enfoque psicol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las nuevas tendencias que marcan el desarrollo de la ciencia econ\u00f3mica de la burgues\u00eda se deben, en \u00faltima instancia, a la superaci\u00f3n relativa del periodo cr\u00edtico que representar\u00e1 la primera mitad del siglo XIX para el capitalismo y su evoluci\u00f3n hacia un floreciente capita\u00adlismo competitivo, hasta 1880, cuando comienza la gestaci\u00f3n de su etapa imperialista. En este contexto, la elevaci\u00f3n de los patrones de consumo y el crecimiento de la producci\u00f3n suntuaria (cuya demanda depende, en efecto, del factor psicol\u00f3gico y dar\u00e1 lugar a una gigantesca actividad comercial centrada en la psicolog\u00eda del consumidor), aunados al progresivo control que los monopolios ejercen sobre la oferta, han significado nuevas exigencias por parte de la burgues\u00eda en materia de conocimientos econ\u00f3micos pr\u00e1cticos. Por otra parte, el car\u00e1cter revolucionario que el marxismo imprime a la econom\u00eda pol\u00edtica la hace indeseable a un sistema en el que el crecimiento del proletariado y el deslinde cada vez m\u00e1s visible de sus contradicciones de clase trabajan en el sentido de limitar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay ciencia si no hay cr\u00edtica. Pero, llegada a un cierto punto de su desarrollo, la burgues\u00eda ya no puede aceptar una cr\u00edtica que se vuelve contra ella misma y su dominaci\u00f3n de clase. Es por lo que, iniciada y desarrollada por la burgues\u00eda, la econom\u00eda pol\u00edtica pas\u00f3, tan pronto como el capitalismo hizo madurar los antagonismos de clase, a manos del proletariado. En el curso de este movimiento, se presenta como cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica, es decir, arma decisiva en la lucha te\u00f3rica del proletariado contra la burgues\u00eda, y como teor\u00eda de la econom\u00eda capitalista, o sea, explicaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las leyes propias al modo de producci\u00f3n que consagra la explotaci\u00f3n del trabajo por el capital.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica a la sociolog\u00eda burguesa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La ruptura a la que es llevada la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica y que configura, en la segunda mitad del siglo XIX, la econom\u00eda marxista, por un lado, y la nueva ciencia econ\u00f3mica burguesa, por otro, ser\u00e1 tambi\u00e9n responsable del surgimiento de la sociolog\u00eda. Esta aparece, pues, como una ciencia eminentemente burguesa, destinada a ocuparse de los fen\u00f3menos sociales, que los economistas burgueses abandonaban. Su fundador es Augusto Comte, quien la erige en ciencia especial, sin llegar a hacerla madurar. Tras el intento de Herbert Spencer, en Inglaterra, para vinculada a la biolog\u00eda mediante la aplicaci\u00f3n a lo social de los postulados evolucionistas de Darwin&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup>, la sociolog\u00eda cristalizar\u00e1 en la obra de Emilio Durkheim en Francia, y alcanzar\u00e1 su culminaci\u00f3n con Max Weber, en Alemania. Su desarrollo ulterior quedar\u00e1 profundamente marcado, en la metodolog\u00eda y en el contenido, por esos dos autores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos rasgos principales presiden la formaci\u00f3n de la nueva disciplina: su reivindicaci\u00f3n de lo social, como objeto espec\u00edfico de estudio, y su pretensi\u00f3n de estudiarlo exclusivamente con base en la observaci\u00f3n emp\u00edrica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera caracter\u00edstica implicaba un cambio radical en la manera c\u00f3mo se ven\u00eda desarrollando la teor\u00eda social hasta entonces. Parte integrante de las grandes creaciones filos\u00f3ficas de la Ilustraci\u00f3n, en el siglo XVIII, la teor\u00eda social hab\u00eda tenido su destino estrechamente ligado al de la econom\u00eda pol\u00edtica. Es as\u00ed como en Quesnay, con su cuadro econ\u00f3mico, y en Ricardo, con su teor\u00eda de la distribuci\u00f3n del ingreso (para citar dos ejemplos extremos), se encontraba impl\u00edcito un an\u00e1lisis de las clases sociales. Pero es sobre todo en los modelos de organizaci\u00f3n social, que propondr\u00e1n los socialistas primitivos, que esa uni\u00f3n se afirmar\u00e1 de manera m\u00e1s visible. El \u201csistema industrial\u201d de Saint Simon representa la culminaci\u00f3n de esa tendencia y proporciona todo un plan de reorganizaci\u00f3n social y pol\u00edtica fundado en la industria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El abandono de esa tendencia, al acercarse la mitad del siglo XIX, no es accidental. Tanto la econom\u00eda cl\u00e1sica como las doctrinas socialistas primitivas expresaban, en \u00faltima instancia, los intereses de una burgues\u00eda en ascenso y tend\u00edan naturalmente a encarar el capitalismo como el advenimiento de un nuevo orden social de igualdad, libertad y abundancia (en lo que continuaban los ideales de los fil\u00f3sofos de la Ilustraci\u00f3n). Ello cambiar\u00eda progresivamente, a medida que, consumada la revoluci\u00f3n industrial el nuevo sistema econ\u00f3mico hiciera aparecer las secuelas de proletarizaci\u00f3n de amplios sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda y de las crisis econ\u00f3micas peri\u00f3dicas, que le son propias, al mismo tiempo que pusiera en evidencia la explotaci\u00f3n del trabajo en que se funda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1alamos ya c\u00f3mo, en la econom\u00eda pol\u00edtica, se alza la cr\u00edtica de Sismondi y de la izquierda ricardiana, que expresa los puntos de vista (todav\u00eda imbricados y confusos) de la peque\u00f1a burgues\u00eda y del movimiento obrero. Esa cr\u00edtica, que llevar\u00eda finalmente a que la econom\u00eda pol\u00edtica no encontrase otra v\u00eda de desarrollo que la teor\u00eda revolucionaria de Marx, condujo a un profundo cambio en el cuadro de problemas y en el marco metodol\u00f3gico de la disciplina acad\u00e9mica, de que resultar\u00eda la moderna ciencia econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El curso seguido por el socialismo es distinto, puesto que all\u00ed la contestaci\u00f3n era ya dominante. Es as\u00ed como a la dura cr\u00edtica con que Fourier (contradiciendo el optimismo de Saint-Simon) somete el capitalismo, se sumar\u00e1 en poco tiempo la misma escuela saint\u00adsimoniana, a trav\u00e9s de Bazard. Denunciando la explotaci\u00f3n de la masa trabajadora por el capital, el caos generado por la competencia capitalista y la propiedad privada en que reposaba todo el orden social, la nueva teor\u00eda social dejaba en claro que era la base econ\u00f3mica del sistema lo que habr\u00eda que cambiar para poder aspirar a un modo de vida m\u00e1s justo y m\u00e1s feliz&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup>. El que, en su mayor\u00eda, los socialistas primitivos no hayan llevado a sus \u00faltimas consecuencias el an\u00e1lisis econ\u00f3mico y su pretensi\u00f3n de adoptar la v\u00eda del ejemplo (v. g., los falansterios de Fourier) para motivar a la sociedad a proceder a su propia transformaci\u00f3n, no ocultaban el hecho de que en virtud de los rumbos que tomara, la teor\u00eda social se hab\u00eda vuelto incompatible con los intereses de la burgues\u00eda. La afirmaci\u00f3n ulterior del marxismo en el seno del movimiento socialista vendr\u00eda a confirmar esa situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en el momento en que la econom\u00eda burguesa se centraba en el estudio pretendidamente t\u00e9cnico de las cuestiones de asignaci\u00f3n de recursos, distribuci\u00f3n, etc., la ideolog\u00eda burguesa experimentaba la necesidad de, separando lo econ\u00f3mico de lo social, constituir el estudio de este \u00faltimo en una disciplina aut\u00f3noma. La primera condici\u00f3n para el surgimiento de una ciencia sociol\u00f3gica especial \u2014el objeto de estudio\u2014 estaba por tanto dada. Y no ser\u00e1 por acaso que Comte atacar\u00e1 duramente a los economistas, tild\u00e1ndolos de \u201cesp\u00edritus anticient\u00edficos, puros ret\u00f3ricos que s\u00f3lo pueden desviarnos de la verdadera ciencia\u201d.<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quedaba por llenar otra condici\u00f3n fundamental, creaci\u00f3n de un m\u00e9todo sociol\u00f3gico espec\u00edfico. Aunque Comte no llegue a cumplir esta tarea, que ser\u00e1 en una amplia medida la labor que realizar\u00e1 Durkheim, es \u00e9l quien da la pauta para su realizaci\u00f3n, al insistir en necesidad de sustituir la especulaci\u00f3n por la observaci\u00f3n. El mismo Durkheim lo reconoce, cuando, al abocarse al prop\u00f3sito de \u201ccaracterizar y definir el m\u00e9todo que se aplica al estudio de los hechos sociales\u201d, escribe: \u201cUn cap\u00edtulo del&nbsp;<em>Curso de filosof\u00eda positiva,&nbsp;<\/em>esto es pues, pr\u00e1cticamente, el \u00fanico estudio original e importante que tenemos sobre el asunto\u201d.<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcuse se\u00f1ala, con raz\u00f3n, que el positivismo en las ciencias naturales, es decir, el estudio de la realidad con base en la observaci\u00f3n emp\u00edrica, hab\u00eda sido, en la lucha de la burgues\u00eda contra el orden feudal, una posici\u00f3n revolucionaria. Aplicado, empero, al estudio de la sociedad por la sociolog\u00eda comtiana, \u201cse limitar\u00e1 a los hechos del orden social existente y, aunque sin rechazar la necesidad de la correcci\u00f3n y el mejoramiento, excluir\u00e1 todo impulso que tienda a derrocar o a negar este orden. Como resultado de esto, el inter\u00e9s conceptual de la sociolog\u00eda positiva ser\u00e1 apolog\u00e9tico y justificador\u201d&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup>. Aunado al relativismo te\u00f3rico de Comte, que excluye la posibilidad de emitir juicios de valor sobre los fen\u00f3menos estudiados, la sumisi\u00f3n a lo que \u00e9l consideraba \u201cdin\u00e1mica evolutiva\u201d de la sociedad, le permitir\u00e1 a Comte afirmar que todo lo que hace a la sociedad puede tratarse \u201csin emplear una sola vez la palabra&nbsp;<em>perfecci\u00f3n<\/em>, la cual se ve reemplazada para siempre por el t\u00e9rmino puramente cient\u00edfico de&nbsp;<em>desarrollo<\/em>\u201d.<meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00eda que agregar que el problema de la perfecci\u00f3n no se plantea en efecto para Comte, en la medida en que \u00e9ste toma a la sociedad existente (es decir, a la sociedad burguesa) como la \u201cnormal\u201d, lo que hace que todos los procesos que amenazan con subvertirla le aparezcan necesariamente como des\u00f3rdenes del ser social, desviaciones o perversiones que apenas confirman la normatividad de lo \u201cnormal\u201d. Es as\u00ed como, al proclamar la extensi\u00f3n a la sociedad del \u201cprincipio de Broussais (las enfermedades consisten \u201cen el exceso o defecto de la excitaci\u00f3n de los diversos tejidos por encima o por debajo del grado que constituye el estado normal\u201d)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>10<\/sup>, Comte pretende descartar la revoluci\u00f3n como un fen\u00f3meno de patolog\u00eda social, que no altera la validez de las normas sociales vigentes&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>11<\/sup>. Lo que lleva a Canguilhem a concluir: \u201cAl afirmar de manera general que las enfermedades no alteran los fen\u00f3menos vitales, Comte justifica su afirmaci\u00f3n de que la terap\u00e9utica de las crisis pol\u00edticas consiste en volver a conducir a las sociedades su estructura esencial y permanente, en tolerar s\u00f3lo el progreso dentro de los l\u00edmites de variaci\u00f3n del orden natural que define la est\u00e1tica social\u201d.<meta charset=\"utf-8\"><sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sociolog\u00eda emp\u00edrica de Durkheim no se aparta, en lo fundamental, del cauce trazado por Comte. Encontramos en \u00e9l el mismo rechazo a la econom\u00eda pol\u00edtica (en la cual, \u201cla parte que cabe a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es muy restringida\u201d)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>13<\/sup>&nbsp;y el mismo positivismo relativista (\u201cla primera regla de observaci\u00f3n y la m\u00e1s fundamental es la de considerar a los hechos sociales como cosas\u201d, y su corolario, \u201ctomarlos por sus caracter\u00edsticas exteriores comunes\u201d, etc.)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>14<\/sup> que se aplica tambi\u00e9n a la relaci\u00f3n entre lo \u201cnormal\u201d y lo \u201cpatol\u00f3gico\u201d (\u201cun hecho social es normal para un tipo social determinado, considerado en una fase determinada de su desarrollo, cuando se produce en el promedio de las sociedades de esta especie, consideradas en la fase correspondiente de su evoluci\u00f3n\u201d)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>15<\/sup>. S\u00f3lo en el curso de su desarrollo, la sociolog\u00eda se enfrentar\u00e1 al problema de la objetividad absoluta planteada por Durkheim, destac\u00e1ndose en este terreno Max Weber, para quien la objetividad s\u00f3lo existe&nbsp;<em>despu\u00e9s&nbsp;<\/em>que se ha determinado el objeto de estudio, pero no se da en su punto de partida&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>16<\/sup>. Ser\u00e1 Weber tambi\u00e9n quien intentar\u00e1 reconciliar la econom\u00eda y la sociolog\u00eda, en su&nbsp;<em>Econom\u00eda y Sociedad,&nbsp;<\/em>con la pretensi\u00f3n de crear una \u201csociolog\u00eda comprehensiva\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Teor\u00eda marxista y an\u00e1lisis sociol\u00f3gico<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">A la nueva ruptura que se produc\u00eda as\u00ed en la teor\u00eda social, con la formaci\u00f3n de la sociolog\u00eda, el marxismo responder\u00eda como lo hiciera en el campo de la econom\u00eda, afirmando de manera enf\u00e1tica la sociedad como totalidad y rechazando por tanto la posibilidad de constituir ciencias especiales para su estudio. En este sentido, y considerando una ciencia especial aquella que tiene un objeto de estudio, un marco te\u00f3rico y un m\u00e9todo propio, no existe, en rigor, una sociolog\u00eda marxista: existen tan s\u00f3lo problemas sociol\u00f3gicos que el marxismo, en tanto ciencia, estudia. S\u00f3lo el uso corriente asumido por la palabra \u201csociolog\u00eda\u201d ha llevado a que se pudiera hablar de una sociolog\u00eda marxista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, lo social es para el marxismo una dimensi\u00f3n de an\u00e1lisis, el plano de la sociedad en que se manifiesta lo que constituye para \u00e9l un tema permanente de preocupaci\u00f3n: la lucha de clases. La clase es la categor\u00eda sociol\u00f3gica por excelencia del marxismo y la lucha de clases su objeto de estudio. Pero las clases no flotan en el vac\u00edo, tienen sus ra\u00edces fincadas en el&nbsp;<em>humus<\/em>&nbsp;de la econom\u00eda, es decir, en las relaciones que los hombres establecen en el proceso de producci\u00f3n de sus condiciones materiales de existencia. La econom\u00eda es la base de la sociedad, aunque la sociedad sea mucho m\u00e1s que la econom\u00eda; en su instancia m\u00e1s elevada, es pol\u00edtica e ideolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa visi\u00f3n totalizadora del marxismo, que lo opone netamente a la visi\u00f3n parcelaria de las ciencias acad\u00e9micas burguesas, se completa con el marco metodol\u00f3gico en el que \u00e9l opera. La simple aplicaci\u00f3n de la observaci\u00f3n emp\u00edrica de la sociedad, como base para la extracci\u00f3n de principios generales, es para \u00e9l inadmisible, una vez que el desarrollo de la sociedad difiere radicalmente del desarrollo de la naturaleza: en \u00e9sta, los factores que act\u00faan son \u201ctodos agentes inconscientes y ciegos\u201d, a diferencia de lo que se da en la sociedad, donde \u201cnada acaece sin una intenci\u00f3n consciente, sin un fin propuesto\u201d. Por otra parte, el an\u00e1lisis est\u00e1tico es incompatible con el m\u00e9todo marxista, la dial\u00e9ctica, \u201cque enfoca las cosas y sus im\u00e1genes substancialmente en sus conexiones, en su concatenaci\u00f3n, en su din\u00e1mica, en su proceso de g\u00e9nesis y caducidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En resumen, lo que se llama hoy \u201csociolog\u00eda marxista\u201d no se puede confundir bajo ning\u00fan pretexto con la sociolog\u00eda burguesa: la expresi\u00f3n s\u00f3lo es v\u00e1lida en la medida en que alude a la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica marxista. A diferencia de la sociolog\u00eda burguesa, la sociolog\u00eda marxista rechaza cualquier pretensi\u00f3n de erigirse en ciencia especial, y no se diferencia en el seno de la ciencia marxista ni por su marco te\u00f3rico ni por su metodolog\u00eda, sino tan s\u00f3lo por el tipo de problemas que privilegia y por la consiguiente diversificaci\u00f3n de su aparato conceptual y operacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, antes de cualquier otra cosa, la sociolog\u00eda marxista es ciencia marxista, esto es, un enfoque totalizador de la realidad social, que pone en primer lugar el estudio de las condiciones objetivas en las cuales los hombres hacen su historia y que se da como objetivo servir a la transformaci\u00f3n radical de esas condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Marx,&nbsp;<em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica,&nbsp;<\/em>Ediciones de Cultura Popular, M\u00e9xico, 1974, p. 54\u00ad-58.<\/li><li>El planteamiento de Sismondi sobre las crisis no se compadece con la teor\u00eda marxista, en la medida que desconoce el papel que juega el capital constante en la formaci\u00f3n de la demanda, es decir, el hecho de que las inversiones en maquinaria y equipo, as\u00ed como en materias primas, crean tambi\u00e9n demanda.<\/li><li><em>Econom\u00eda pol\u00edtica y capitalismo,&nbsp;<\/em>M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1966.<\/li><li>La relaci\u00f3n entre el pensamiento de Spencer y los intereses de la burgues\u00eda inglesa del siglo XIX es evidente. As\u00ed, Spencer considera que \u201cel primer requisito para lograr \u00e9xito en la vida es el ser un animal robusto\u201d, por lo cual \u201cuna naci\u00f3n de animales robustos es la primera condici\u00f3n para la prosperidad nacional\u201d. (Citado por L. Volpicelli,&nbsp;<em>Industrialismo y Deporte,&nbsp;<\/em>Bs. As., Paid\u00f3s, 1967, pp. 105-106). Cuanto esta concepci\u00f3n correspond\u00eda al capitalismo competitivo de la Inglaterra de entonces lo revela el mismo Spencer, al se\u00f1alar que no se trataba ah\u00ed tan s\u00f3lo del \u201c\u00e9xito de una guerra\u201d, que depende tambi\u00e9n \u201cdel vigor y coraje de los soldados\u201d, sino m\u00e1s bien del \u00e9xito econ\u00f3mico y comercial, que \u201cdepende de la fuerza de los productores\u201d&nbsp;<em>(Ib\u00eddem).<\/em><\/li><li>\u201cLa masa obrera \u2014escrib\u00eda Bazard\u2014 se encuentra hoy explotada por aquellos cuya propiedad utiliza&#8230; Todo el peso de esta explotaci\u00f3n recae sobre la clase trabajadora, es decir, sobre la inmensa mayor\u00eda constituida por obreros. En estas condiciones, el obrero se ha convertido en descendiente directo del esclavo y del siervo. Como persona es libre y no est\u00e1 ya atado a la tierra, pero es \u00e9sta toda la libertad de que dispone. S\u00f3lo puede existir en este estado de libertad legal bajo las condiciones que le impone una peque\u00f1a clase, a quien una legislaci\u00f3n surgida del derecho de conquista ha otorgado el monopolio de la riqueza, junto con el poder de disponer a su capricho de los instrumentos de trabajo\u201d. Citado por Herbert Marcuse,&nbsp;<em>Raz\u00f3n y revoluci\u00f3n,&nbsp;<\/em>Madrid, Alianza, 1971. p. 325.<\/li><li>Citado por Georges Gurvitch,&nbsp;<em>Tres cap\u00edtulos de historia de la sociolog\u00eda: Comte, Marx y Spencer<\/em>, Buenos Aires, Nueva Visi\u00f3n, 1971, p. 21.<\/li><li><em>Les r\u00e9gles de la m\u00e9thode sociolog\u00edque<\/em>, Par\u00eds, PUF, 1960, p. 1.<\/li><li>Obra citada, p. 332.<\/li><li>Citado por Marcuse, obra citada, p. 344.<\/li><li>Cfr. Georges Canguilhem,&nbsp;<em>Lo normal y lo patol\u00f3gico,&nbsp;<\/em>Buenos Aires, Siglo XXI, Argentina, 1971, p. 25. Canguilhem acota: \u201cPor tanto, las enfermedades s\u00f3lo son efectos de meros cambios de intensidad en la acci\u00f3n de los estimulantes indispensables para el mantenimiento de la salud\u201d.<\/li><li>\u201c&#8230;el organismo colectivo, en virtud de su complicaci\u00f3n superior, entra\u00f1a perturbaciones todav\u00eda m\u00e1s graves, variadas y frecuentes que las del organismo individual. No temo afirmar que el principio de Broussais tiene que ser extendido hasta all\u00ed, y con frecuencia lo he aplicado en ese terreno para confirmar o perfeccionar las leyes sociol\u00f3gicas. Pero el an\u00e1lisis de las revoluciones no podr\u00eda aclarar el estudio positivo de la sociedad, sin la iniciaci\u00f3n l\u00f3gica que a este respecto resulta de los casos m\u00e1s simples presentados por la biolog\u00eda\u201d. Citado por Canguilhem, obra citada, p. 27.<\/li><li>Ib\u00eddem, p. 39.<\/li><li><em>Les R\u00e9gles&#8230;,&nbsp;<\/em>obra citada, p. 26.<\/li><li>\u00cddem, cap\u00edtulo II, pp. 15-46.<\/li><li>\u00cddem, p. 64. V\u00e9ase todo el cap\u00edtulo dedicado a las \u201cReglas relativas a la distinci\u00f3n entre lo normal y lo patol\u00f3gico\u201d.<\/li><li>\u201cLa idea fundamental de Weber es que los juicios de valor s\u00f3lo intervienen en la elecci\u00f3n y la construcci\u00f3n del objeto. En consecuencia, es para \u00e9l posible estudiar el objeto de manera objetiva e independiente de los juicios de valor, pues los elementos eliminados (para la construcci\u00f3n del objeto) carecen de importancia\u201d. Lucien Goldmann,&nbsp;<em>Las ciencias humanas y la filosof\u00eda,&nbsp;<\/em>Buenos Aires, Nueva Visi\u00f3n, 1970, p. 38.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-3be12eb0-b4c8-44d5-8340-00d7d5b550a6\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1983\/12\/49-Razo\u0301n-y-sinrazo\u0301n-de-la-sociologi\u0301a-marxista.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Razo\u0301n y sinrazo\u0301n de la sociologi\u0301a marxista<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Teor\u00eda marxista de las clases sociales, Cuadernos de Teor\u00eda Social, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Divisi\u00f3n de Ciencias Sociales y Humanidades, Carrera de Sociolog\u00eda, M\u00e9xico, diciembre de 1983, pp. 7-22. 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