{"id":1406,"date":"1984-07-25T17:22:30","date_gmt":"1984-07-25T17:22:30","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1406"},"modified":"2022-03-22T18:40:17","modified_gmt":"2022-03-22T18:40:17","slug":"comentario-a-raul-sendic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1406","title":{"rendered":"Comentario a Ra\u00fal Sendic*"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/20190422-raul-sendic-antonaccio-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1829\" width=\"746\" height=\"420\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/20190422-raul-sendic-antonaccio-edited.jpg 620w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/20190422-raul-sendic-antonaccio-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/20190422-raul-sendic-antonaccio-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 746px) 100vw, 746px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.cuadernospoliticos.unam.mx\/\">Cuadernos Pol\u00edticos<\/a> n. 41, Ediciones Era, M\u00e9xico, julio-diciembre de 1984, pp. 110-112. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">I<\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que primero impresiona en el ensayo econ\u00f3mico de Ra\u00fal Sendic es la forma en que se da: discurso de lo concreto, reflexi\u00f3n que busca aprehender lo real sin mediaciones, aplic\u00e1ndose directamente a la apariencia de los fen\u00f3menos para indagar en su significaci\u00f3n. Por esto, \u201cla econom\u00eda de un pa\u00eds es igual a la de una familia\u201d, del mismo modo que el comercio exterior puede ser el intercambio de vino por pa\u00f1o. Concurren, sin duda, para ello, las circunstancias en que el trabajo fue escrito. Pero hay m\u00e1s: la motivaci\u00f3n del autor. Sendic no estudia la econom\u00eda en s\u00ed, en una perspectiva acad\u00e9mica o t\u00e9cnica, para reproducirla despu\u00e9s en su discurso. Lo hace para penetrarla, arrancarle el secreto de su papel determinante en la suerte del hombre. La elecci\u00f3n de la econom\u00eda como tema central del estudio s\u00f3lo tiene una raz\u00f3n: es la instancia fundamental en que el hombre se realiza y es necesario transformarla, para hacer que esa realizaci\u00f3n sea plena.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esto, si \u2014por la forma\u2014 la investigaci\u00f3n evoca ya irresistiblemente a los cl\u00e1sicos (Ricardo, Malthus), tiene tambi\u00e9n en el fondo un punto com\u00fan con ellos: el estudio de la econom\u00eda como econom\u00eda pol\u00edtica o, lo que es lo mismo, la visi\u00f3n de la econom\u00eda en tanto la dimensi\u00f3n m\u00e1s importante de la moderna sociedad humana. Se separa de los cl\u00e1sicos, sin embargo, en la medida en que se plantea como cr\u00edtica de la econom\u00eda capitalista y, sobre todo, cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica; ah\u00ed est\u00e1n las observaciones sobre Keynes para demostrarlo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">II<\/h2>\n\n\n\n<p>El verdadero centro de la reflexi\u00f3n te\u00f3rica de Sendic no es la cosa en s\u00ed, sino sus posibilidades y su proceso real de transformaci\u00f3n. En otras palabras: no se trata simplemente de la econom\u00eda, sino de la econom\u00eda de la transici\u00f3n socialista. No sorprende as\u00ed que \u2014sin que sus nombres se pronuncien\u2014 Polonia, Cuba, Nicaragua, sean puntos de referencia permanentes en la cr\u00edtica que ejerce sobre la econom\u00eda capitalista y, muy particularmente \u2014como uruguayo y latinoamericano que es\u2014, sobre la econom\u00eda capitalista dependiente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">III<\/h2>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda est\u00e1 dispuesta, ya en su definici\u00f3n, en funci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas del hombre y la promoci\u00f3n de su bienestar y desarrollo. Por esto, sin desconocer el consumo capitalista y las exigencias de la acumulaci\u00f3n primordial gira en torno al consumo individual y los problemas de la distribuci\u00f3n. Pero la primera pregunta es: \u00bfqu\u00e9 inversi\u00f3n y qu\u00e9 consumo? Desde luego, no la inversi\u00f3n y el consumo que mejor se adec\u00faan entre s\u00ed (aunque la compatibilidad de ambos sea una cuesti\u00f3n fundamental), porque la econom\u00eda no se agota en s\u00ed misma: sus fines y, por lo tanto, los criterios de valor para juzgarla est\u00e1n fuera de ella: en la satisfacci\u00f3n de las necesidades y en la promoci\u00f3n del bienestar y del desarrollo del hombre. Se rechaza as\u00ed la pretendida neutralidad del economista burgu\u00e9s ante el hecho econ\u00f3mico y el positivismo de que hacen gala muchos economistas marxistas, unos y otros incurriendo, conscientemente o no, en la justificaci\u00f3n e incluso en la apolog\u00eda del capital. Y se adquiere la seguridad necesaria para la definici\u00f3n y el manejo de los conceptos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"297\" height=\"418\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/RaulSendic.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-1830\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda no se agota en s\u00ed misma, puesto que el hombre la trasciende: el consumo rebasa el mercado (\u201cel mercado no lo es todo\u201d), del mismo modo como la producci\u00f3n tiene su supuesto fuera de ella (\u201cla tierra es como los robots: trabaja sola\u201d). El hombre mismo \u2014se podr\u00eda agregar\u2014, antes de constituirse en ser econ\u00f3mico, es ser natural. De all\u00ed resulta, por ejemplo, la diferencia entre salario y valor de la fuerza de trabajo, que el economista burgu\u00e9s y el positivista marxista no perciben, abdicando as\u00ed de cualquier posici\u00f3n cr\u00edtica, es decir, valorativa sobre c\u00f3mo se reparte el resultado del trabajo entre el obrero y el capitalista o sobre la correlaci\u00f3n entre la vigencia hist\u00f3rica de un sistema econ\u00f3mico y su capacidad de asegurar la reproducci\u00f3n normal de la fuerza de trabajo. En la misma l\u00ednea de pensamiento, el error que el economista burgu\u00e9s comete conscientemente, al hacer id\u00e9nticas la productividad y la intensidad del trabajo, y que el positivista marxista desliza m\u00e1s de una vez en su razonamiento, debe descartarse de manera categ\u00f3rica: el aumento de la productividad corresponde a un gasto menor de fuerza de trabajo para obtener la misma masa de bienes (\u201cmenos mano de obra para igual producci\u00f3n\u201d) y va, pues, ligado al progreso t\u00e9cnico. Sin embargo, la econom\u00eda vulgar puede confundirlo todo y plantear situaciones en las que el progreso t\u00e9cnico se expresa en una baja de la productividad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">IV<\/h2>\n\n\n\n<p>El consumo individual \u2014que es, en \u00faltima instancia, la raz\u00f3n de ser de la econom\u00eda, en la medida en que asegura de manera inmediata la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo\u2014 debe ser sometido tambi\u00e9n a la cr\u00edtica. De partida, hay que distinguir entre las necesidades b\u00e1sicas, que se refieren a la reproducci\u00f3n del hombre en su dimensi\u00f3n natural, y aquel tipo de consumo que las rebasa (el \u201csuntuaconsumo\u201d) y promueve el desarrollo del hombre como ser social. Pero el mismo \u201csuntuaconsumo\u201d ha de ser puesto en tela de juicio, para distinguir aquel que enriquece verdaderamente al hombre \u2014y es, pues, \u201csocialmente deseable\u201d\u2014 del que llega a ser en su l\u00edmite la expresi\u00f3n de un comportamiento \u201cneur\u00f3tico\u201d. Esa patolog\u00eda del consumo brota de la desigualdad social; en este sentido, para arribar a un estilo de consumo que se rija conscientemente por la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas y la promoci\u00f3n del desarrollo del hombre, \u201ces necesario que haya igualdad en el consumo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">V<\/h2>\n\n\n\n<p>El centro de inter\u00e9s en la econom\u00eda de la producci\u00f3n es el aumento de la productividad, que va aparejado al progreso t\u00e9cnico. Factor fundamental del desarrollo econ\u00f3mico, en la medida en que permite reducir el gasto de fuerza de trabajo, aumentar la masa de bienes y abaratar los precios, el aumento de la productividad, \u201cdejado a su libre juego, suele crear una muy antiecon\u00f3mica divisi\u00f3n del trabajo\u201d, dentro y fuera de la econom\u00eda nacional. As\u00ed es como la reducci\u00f3n de fuerza de trabajo en la producci\u00f3n de bienes suele expresarse por la disminuci\u00f3n de trabajadores ocupados, siendo el excedente de mano de obra empujado a la prestaci\u00f3n de servicios, donde va a configurar una situaci\u00f3n de desempleo disfrazado, en condiciones de baja productividad. Esa relaci\u00f3n inversa entre el aumento de la productividad y la creaci\u00f3n de empleos productivos favorece el crecimiento del consumo suntuario de los grupos de mayor ingreso; crea h\u00e1bitos que estimulan la importaci\u00f3n de los bienes que componen ese tipo de consumo, agravando la dependencia; y acaba por presionar hacia abajo los salarios de los trabajadores, para permitir el mantenimiento y la expansi\u00f3n en la c\u00faspide del consumo suntuario. Con esto, lo que aparec\u00eda como fuente de mayor bienestar, se convierte en factor que restringe el consumo de las mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo de la t\u00e9cnica, que est\u00e1 en la base del aumento de la productividad, tiende a privilegiar las grandes unidades de producci\u00f3n y, por ende, los grandes centros industriales, en detrimento de las econom\u00edas regionales o locales y de los peque\u00f1os y medianos productores. Sin embargo, tanto unas como otros son necesarios para lograr un crecimiento econ\u00f3mico equilibrado y que se muestre tambi\u00e9n \u201cm\u00e1s \u00e1gil para los cambios tecnol\u00f3gicos\u201d. Ese desarrollo t\u00e9cnico provoca el rezago de la agricultura y de la miner\u00eda, en beneficio de la industria manufacturera y \u2014por el hecho de que el aumento de la productividad, pese a incidir menos en la producci\u00f3n de materias primas, conlleva un mayor consumo de ellas en la industria\u2014 lleva a esta \u00faltima a presionar sobre las otras esferas de producci\u00f3n en el sentido de hacer bajar sus precios, adem\u00e1s de propiciar el ahondamiento de las diferencias salariales. En el plano de la econom\u00eda mundial, el resultado de ese modo peculiar de progreso t\u00e9cnico es una divisi\u00f3n internacional del trabajo que promueve la desigualdad entre las naciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">VI<\/h2>\n\n\n\n<p>Para corresponder a los intereses del hombre, la econom\u00eda no puede ser dejada a su libre movimiento: tiene que someterse a una intervenci\u00f3n consciente, mediante \u201ctecnoestructuras\u201d. \u00c9stas se expresan en distintas formas \u2014entre ellas, el dinero\u2014, pero la \u201ctecnoestructura\u201d por excelencia, o la s\u00edntesis superior de las \u201ctecnoestructuras\u201d, es el plan. Al plan le cabe ordenar la actividad real de los hombres, seg\u00fan los objetivos que \u00e9stos se dan, pero de ning\u00fan modo coartar esa actividad. Su fuente generatriz y su mecanismo de correcci\u00f3n es la iniciativa individual y popular, que no se confunde con la iniciativa privada capitalista, toda vez que no reposa en la propiedad privada y que se realiza mediante la cooperaci\u00f3n, no la competencia. Mediante ella, los hombres hacen del trabajo el instrumento primordial de su realizaci\u00f3n (el no-trabajo siendo fuente de frustraci\u00f3n o desequilibrio) y plantean sus propios proyectos de inversi\u00f3n y consumo. As\u00ed es como los hombres desarrollan su creatividad, que se despliega mejor en el \u00e1mbito colectivo, y m\u00e1s a\u00fan en lo colectivo inmediato, la \u201cc\u00e9lula\u201d (en contraposici\u00f3n a la \u201casamblea\u201d). Se trata, pues, de una planificaci\u00f3n democr\u00e1tica (\u201cla c\u00e9lula deber\u00eda ser la unidad de toda democracia\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>El plan supone la socializaci\u00f3n, pero la socializaci\u00f3n tiene sus condicionantes y sus l\u00edmites. En donde esto se especifica mejor es en relaci\u00f3n al agro: existe \u201cuna extensi\u00f3n \u00f3ptima para cada cultivo y cada suelo\u201d, que apunta a distintos tama\u00f1os de explotaci\u00f3n, lo que es reforzado por el hecho de que los distintos cultivos suponen tambi\u00e9n grados diferentes de mecanizaci\u00f3n; pero, adem\u00e1s y por sobre todo, en los procesos de socializaci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n de la agricultura, influye el peso espec\u00edfico del campesinado y su estructura interna, que exigen variadas formas de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica. Hay, sin embargo, una regla general para llevar adelante ese proceso: asegurar al campesino la propiedad de la vivienda, del huerto, etc\u00e9tera, y darle en usufructo los campos e instalaciones, al mismo tiempo que se libra el combate al atraso cultural y tecnol\u00f3gico propio del medio rural.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">VII<\/h2>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo aspecto \u2014la lucha ideol\u00f3gica\u2014 es decisivo en la creaci\u00f3n de una econom\u00eda hecha a la medida del hombre. La transici\u00f3n a una forma econ\u00f3mica superior, la construcci\u00f3n socialista para decirlo todo, supone un cambio radical de mentalidad, que implica forjar una \u201cm\u00edstica\u201d; s\u00f3lo as\u00ed se libera \u201cesa fuerza econ\u00f3mica que es la creatividad para la producci\u00f3n y la organizaci\u00f3n\u201d. Tambi\u00e9n una \u201cm\u00edstica\u201d para el consumo, que levante nuevos valores, \u201cmarcos de referencia\u201d para el comportamiento econ\u00f3mico (\u201chay una vieja austeridad y una orgullosa sobriedad [&#8230;] compatibles con grandes civilizaciones, entendiendo por tales tambi\u00e9n aquellas que lograron grandes valores morales\u201d). En fin, una \u201cm\u00edstica internacional\u201d, que convierta a la difusi\u00f3n de tecnolog\u00eda en materia prima de lo que se puede llamar, sin miedo, internacionalismo proletario.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, no se trata de lograr un desarrollo cualquiera, una acumulaci\u00f3n cualquiera, un crecimiento cualquiera. \u00bfQu\u00e9 crecimiento desear? Uno que, sobre la base del plan, armonice producci\u00f3n y consumo, dejando atr\u00e1s las crisis; que promueva el desarrollo equilibrado de la ciudad y del campo, de la regi\u00f3n y la naci\u00f3n, de la naci\u00f3n y la econom\u00eda mundial; que \u2014arrancando de la eficiencia del aparato productivo y la reorientaci\u00f3n del excedente hacia la expansi\u00f3n de los servicios\u2014 impulse el pleno empleo, asegure la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas de la poblaci\u00f3n (\u201cseguro social pleno\u201d) y favorezca la m\u00e1s amplia distribuci\u00f3n de la riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma: una econom\u00eda encaminada a la elevaci\u00f3n de los niveles de consumo y bienestar de las mayor\u00edas y vuelta integralmente hacia el desarrollo del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nota<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>*Encarcelado en 1973 y mantenido desde entonces en virtual incomunicaci\u00f3n, Ra\u00fal Sendic sorprendi\u00f3 al mundo, hace unos meses, logrando sacar al exterior un fajo de papeles escritos de su pu\u00f1o. All\u00ed, el fundador de una de las organizaciones revolucionarias latinoamericanas m\u00e1s importantes de los \u00faltimos veinte a\u00f1os \u2014el Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional-Tupamaros\u2014 nos da otra sorpresa: el fruto de su actividad clandestina de escritor, sometido a terribles condiciones carcelarias, es un conjunto de reflexiones sobre econom\u00eda, expuestas con sencillez, casi en forma de manual. Las notas que siguen se refieren a ese texto y lo acompa\u00f1ar\u00e1n, juntamente con comentarios de otros autores, en la edici\u00f3n que prepara la editorial Tierra del Fuego.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-2e8688bb-5b38-4f85-b255-9873b6e3ab3a\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1984\/07\/50-Comentario-a-Rau\u0301l-Sendic.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Comentario a Rau\u0301l Sendic<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Cuadernos Pol\u00edticos n. 41, Ediciones Era, M\u00e9xico, julio-diciembre de 1984, pp. 110-112. 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