{"id":1417,"date":"1986-04-01T17:36:26","date_gmt":"1986-04-01T17:36:26","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1417"},"modified":"2022-03-22T18:34:56","modified_gmt":"2022-03-22T18:34:56","slug":"el-movimiento-obrero-brasileno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1417","title":{"rendered":"El movimiento obrero brasile\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Foto2_Passeata-610x284-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1815\" width=\"744\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Foto2_Passeata-610x284-1.jpg 610w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Foto2_Passeata-610x284-1-300x140.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Foto2_Passeata-610x284-1-600x279.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 744px) 100vw, 744px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.cuadernospoliticos.unam.mx\/\">Cuadernos Pol\u00edticos<\/a> n. 46, Ediciones Era, M\u00e9xico, abril-junio de 1986, pp. 5-23. Con anterioridad, fue publicado en Pol\u00edtica e Administra\u00e7\u00e3o n. 173, R\u00edo de Janeiro, 1985. Traducci\u00f3n de Francisco Cervantes. Se publica en Internet gracias a Ediciones Era.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Del anarcosindicalismo al corporativismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El movimiento obrero brasile\u00f1o todav\u00eda hoy se desarrolla, en lo fundamental, en los marcos establecidos en el curso de los a\u00f1os treinta con la Consolidaci\u00f3n de las Leyes del Trabajo (CLT) de 1943. Fueron escasas las modificaciones introducidas en ella por el r\u00e9gimen militar bajo el cual vivi\u00f3 el pa\u00eds despu\u00e9s de 1964: en lo esencial, la limitaci\u00f3n del derecho de huelga y la extinci\u00f3n del estatuto de estabilidad del empleo; se puede mencionar tambi\u00e9n la pol\u00edtica salarial&nbsp;<sup>1<\/sup>. El car\u00e1cter vertical de la CLT \u2014que consagra a los sindicatos \u00fanicos por categor\u00eda y excluye la relaci\u00f3n horizontal entre ellos, desde la base hasta la c\u00fapula; la extremada dependencia en que sit\u00faa la estructura frente al Estado\u2014, el cual, adem\u00e1s de la permanente tutela que ejerce sobre los sindicatos, con un amplio derecho a la intervenci\u00f3n, fija las contribuciones sindicales y las re\u00fane en un fondo \u00fanico, redistribuy\u00e9ndolas despu\u00e9s, v\u00eda federaciones y confederaciones; el papel de intermediaci\u00f3n y regulaci\u00f3n que concede a la Justicia del Trabajo y al Ministerio del Trabajo en las negociaciones entre patrones y empleados: todo esto hizo de la CLT un eficiente instrumento para la pol\u00edtica de control y represi\u00f3n del movimiento obrero, que el r\u00e9gimen militar us\u00f3 con mano dura.<\/p>\n\n\n\n<p>La vigencia de esa legislaci\u00f3n en un periodo tan prolongado no es un accidente en la historia del movimiento obrero brasile\u00f1o; por el contrario, es la expresi\u00f3n de un fen\u00f3meno m\u00e1s profundo, consustancial a su evoluci\u00f3n a partir de cierto periodo: la se\u00f1alada dependencia en relaci\u00f3n al Estado en que fue colocado durante el Estado Novo (1937-1945), momento en que la sociedad brasile\u00f1a, como un todo, fue reestructurada de arriba a abajo en moldes corporativos, seg\u00fan el modelo europeo (principalmente el italiano). Desde entonces hasta hoy, la dial\u00e9ctica interna del movimiento obrero pas\u00f3 a ser marcada por la confrontaci\u00f3n de tendencias clasistas con las fuerzas que \u2014dentro y fuera de \u00e9l\u2014 pugnan por mantenerlo subordinado al Estado y, a trav\u00e9s de \u00e9ste, a la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus albores, fue diferente la situaci\u00f3n. Sobre la base de una industrializaci\u00f3n limitada y lenta, se tiende a constituir una clase obrera y un movimiento sindical semejantes a los de los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s adelantados, tanto m\u00e1s cuanto que las tradiciones de organizaci\u00f3n y lucha existentes en ellos fueron trasplantadas al Brasil posteriormente, gracias a la incidencia de los inmigrantes europeos en la formaci\u00f3n del proletariado. Combativa y doctrinaria, bajo inspiraci\u00f3n anarcosindicalista, la clase obrera protagoniz\u00f3 innumerables luchas, entre las cuales la m\u00e1s notable fue la gran huelga de 1917, en S\u00e3o Paulo, cuando los obreros \u2014agitando un programa maximalista\u2014 se apoderaron del control de la ciudad durante varios d\u00edas. La respuesta estatal fue la represi\u00f3n, que golpe\u00f3 fuertemente a los trabajadores durante los a\u00f1os veinte; de ese periodo data la disidencia obrera, con la formaci\u00f3n del Partido Comunista, en 1922. Tras un breve resurgimiento, en los a\u00f1os inmediatos a la revoluci\u00f3n burguesa de 1930 \u2014en la que el obrero no particip\u00f3 como clase\u2014 y la obtenci\u00f3n de significativas conquistas laborales, los trabajadores fueron encuadrados en el esquema corporativo del Estado Novo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que eso fuera posible concurrieron diferentes factores. La aceleraci\u00f3n del proceso de industrializaci\u00f3n, a partir de los a\u00f1os veinte, provoc\u00f3 un crecimiento relativamente importante de los efectivos obreros, dentro de un patr\u00f3n que se mantuvo vigente hasta los a\u00f1os sesenta. La caracter\u00edstica central de ese patr\u00f3n resid\u00eda en el hecho de que ese crecimiento se derivaba principalmente de las migraciones rurales hacia los grandes centros urbanos, principalmente S\u00e3o Paulo. Esa tendencia se reflej\u00f3 en la constituci\u00f3n y en la din\u00e1mica de la clase obrera brasile\u00f1a en dos formas: una de ellas fue la diluci\u00f3n del peque\u00f1o grupo de obreros que estaban relativamente calificados, en su mayor\u00eda de origen extranjero \u2014y que se hab\u00eda integrado hasta los a\u00f1os veinte en industrias como la gr\u00e1fica, la textil, la del vestido y calzado, la de fabricaci\u00f3n de muebles\u2014, en una masa de crecimiento ampliado por obreros no calificados, ligados a la construcci\u00f3n civil, transportes y servicios p\u00fablicos y, luego, tambi\u00e9n a la propia industria manufacturera. El proletariado industrial incorpor\u00f3 as\u00ed, en gran escala, a trabajadores de reciente origen rural, analfabetos en su mayor\u00eda y carentes de experiencia en materia de organizaci\u00f3n y lucha, originarios como eran de un r\u00e9gimen de relaci\u00f3n semiesclavista&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup>. Es natural que las condiciones de liderazgo de la vanguardia obrera del periodo anterior se debilitaran, facultando al Estado para la absorci\u00f3n y la manipulaci\u00f3n de los nuevos dirigentes, tanto m\u00e1s cuanto que aumentaba la presencia estatal en las nuevas \u00e1reas de expansi\u00f3n econ\u00f3mica. Surge la figura del \u201cpelele\u201d, dirigente sindical vinculado con el gobierno, v\u00eda el Ministerio del Trabajo y encargado de negociar con \u00e9ste las concesiones a sus representantes a cambio de su encuadramiento en la pol\u00edtica gubernamental.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra forma en la que las migraciones rurales influyeron sobre la clase obrera consisti\u00f3 en que \u00e9stas pon\u00edan a la disposici\u00f3n de la industria masas crecientes de trabajadores, que se sumaban al excedente de mano de obra disponible siempre en la industria artesanal. Eso llev\u00f3 a la formaci\u00f3n de un proletariado s\u00f3lo virtual, esto es, a una poblaci\u00f3n carente de recursos y servicios, amontonada en la periferia o en los intersticios de las ciudades y que subsist\u00eda a costa de peque\u00f1os expedientes o de la prestaci\u00f3n de servicios personales; por ende, le iba a ser dif\u00edcil asumir una cultura proletaria, e incluso urbana. En permanente contacto con ese sector con el cual se confund\u00eda e interpenetraba en sus extremas franjas, la clase obrera no s\u00f3lo sufri\u00f3 la presi\u00f3n que ejerc\u00eda tal sector en el mercado del trabajo, debilitando su posici\u00f3n en relaci\u00f3n con los patrones y con el Estado, sino que tambi\u00e9n lo tuvo como lastre en el proceso de construcci\u00f3n de su conciencia de clase.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto creado por el Estado Novo, el movimiento obrero pas\u00f3 a ser determinado por el juego interno del aparato estatal y en consecuencia por los conflictos y contradicciones que se desarrollaban en el seno de la burgues\u00eda, y que aparecieron tras la instauraci\u00f3n del segundo gobierno de Getulio Vargas, en 1951. El fin de la guerra mundial y la reconstrucci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista, bajo la hegemon\u00eda norteamericana, hab\u00edan reubicado en el centro de las discusiones el papel de la econom\u00eda brasile\u00f1a y sus relaciones con los grandes centros desarrollados. En el periodo de entreguerra, el pa\u00eds hab\u00eda iniciado su proceso de industrializaci\u00f3n, vali\u00e9ndose incluso de la competencia que establec\u00edan los grandes centros \u2014en particular los Estados Unidos y Alemania en torno a Am\u00e9rica Latina; la gran industria sider\u00fargica hab\u00eda nacido as\u00ed, como fruto de la pol\u00edtica de negociaci\u00f3n fraudulenta del gobierno dictatorial de Vargas con Alemania primero, y con los Estados Unidos despu\u00e9s. Pero la industrializaci\u00f3n s\u00f3lo se volver\u00e1 posible con el derribamiento del r\u00e9gimen olig\u00e1rquico por la revoluci\u00f3n de 1930 y la irrupci\u00f3n de la burgues\u00eda industrial en el plano pol\u00edtico, apoyada por la peque\u00f1a burgues\u00eda. El Estado Novo de 1937 sell\u00f3 el compromiso de la burgues\u00eda industrial con la vieja oligarqu\u00eda agrario-exportadora. En ese contexto, si la oligarqu\u00eda se ve\u00eda obligada a financiar, en cierta medida, la industrializaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la confiscaci\u00f3n cambiar\u00eda \u2014que remuneraba sus exportaciones con un d\u00f3lar subvalorado\u2014, por otra parte sus excedentes de producci\u00f3n eran adquiridos por el Estado, con lo que se transfer\u00eda a la sociedad sus eventuales p\u00e9rdidas y \u2014todav\u00eda m\u00e1s importante\u2014 la estructura agraria continuaba sin tocar. El desarrollo industrial garantizar\u00eda la reproducci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds, ofreci\u00e9ndole a la oligarqu\u00eda \u2014principalmente por medio del sistema bancario\u2014 campos de inversi\u00f3n para su capital sobrante.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se cre\u00f3 un sistema econ\u00f3mico en el cual se entrelazaban dos subsistemas: el agrario-exportador \u2014revigorizado por el conflicto mundial\u2014 y el industrial vuelto hacia el mercado interno \u2014aunque, durante la guerra, \u00e9ste se hubiera integrado transitoria y parcialmente al exportador, suministrando manufacturas ligeras a los pa\u00edses beligerantes\u2014. El segundo se habr\u00eda de desarrollar a la sombra del primero y habr\u00eda de ser alimentado por \u00e9l en parte, gracias al mercado existente all\u00ed, a la transferencia de recursos \u2014a trav\u00e9s del Estado o de los bancos\u2014 y a la migraci\u00f3n de mano de obra hacia la ciudad. Esto es lo que empez\u00f3 a ponerse en cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El conflicto interburgu\u00e9s<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La estructuraci\u00f3n del mercado mundial, tras de Bretton Woods, llev\u00f3 a la burgues\u00eda agrario-exportadora a postular la ruptura del compromiso de 1937 en el sentido de una instrumentaci\u00f3n del Estado favorable a sus intereses, esto es, en un sentido liberalizante. La burgues\u00eda industrial, por su lado, defend\u00eda la pol\u00edtica proteccionista y exig\u00eda una intervenci\u00f3n m\u00e1s decidida del Estado en la econom\u00eda, tanto m\u00e1s cuanto que se ve\u00eda presionada por el capital privado norteamericano, deseoso de invertir en los sectores m\u00e1s rentables del parque industrial brasile\u00f1o. Temas como el control cambiario, la pol\u00edtica aduanal y la nacionalizaci\u00f3n de los recursos b\u00e1sicos hab\u00edan pasado a primer plano en la discusi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Le cupo a Vargas proponerse como candidato para un nuevo periodo de gobierno, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su deposici\u00f3n, y poner en pr\u00e1ctica la pol\u00edtica de la burgues\u00eda industrial. Para sostenerla, moviliz\u00f3 los apoyos de la masa en la que se hab\u00eda fincado el esquema del poder del Estado Novo: la clase media asalariada, que se beneficiaba con la expansi\u00f3n del aparato burocr\u00e1tico, fuente de empleos, y la clase obrera, manipulada por la estructura sindical. Las grandes medidas de su gobierno se tomaron en la cresta de los movimientos articulados por esas fuerzas, como se pudo ver en la campa\u00f1a por la nacionalizaci\u00f3n del petr\u00f3leo en 1952.<\/p>\n\n\n\n<p>Convocada a participar en la disputa que se generaba dentro del bloque en el poder y accionado por el dispositivo sindical, cuya palanca se encontraba en manos del Estado, la clase obrera rompi\u00f3 el inmovilismo al que hab\u00eda sido llevada por el Estado Novo. Pero no lo hizo solamente para apoyar la pol\u00edtica de la burgues\u00eda industrial: se involucr\u00f3 tambi\u00e9n en una activa militancia antimperialista y a favor de las grandes reformas econ\u00f3micas y sociales, cuyos frutos se iban a ver diez a\u00f1os despu\u00e9s, y coloc\u00f3 sobre el tapete sus propias reivindicaciones. En 1953, en una movilizaci\u00f3n de gran envergadura de los metal\u00fargicos, vidrieros y gr\u00e1ficos de S\u00e3o Paulo, conquista de hecho el derecho de huelga, que la legislaci\u00f3n no le negaba, pero que era anulado por la mara\u00f1a burocr\u00e1tica y jur\u00eddica en la pr\u00e1ctica de los \u201cpeleles\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de pasar por un violento acendramiento, cuyo saldo fue el tr\u00e1gico suicidio de Vargas en 1954, la disputa interburguesa desemboc\u00f3 en un acomodamiento precario, en la segunda mitad de la d\u00e9cada. Bajo la presidencia de Juscelino Kubitschek, el pa\u00eds cede a las presiones norteamericanas, abriendo a las inversiones extranjeras los sectores nuevos y din\u00e1micos de la industria, al mismo tiempo que renuncia a toda transformaci\u00f3n en el esquema global de la reproducci\u00f3n econ\u00f3mica. As\u00ed, la industrializaci\u00f3n es llevada al l\u00edmite permitido por ese esquema, que reserva al sector agrario-exportador \u2014y al capital extranjero\u2014 la funci\u00f3n de proporcionar las divisas necesarias para la adquisici\u00f3n de equipo y materias primas requeridas por la industria. Condicionada as\u00ed, \u00e9sta ocupa hasta el punto de saturaci\u00f3n el mercado interno, en las fajas de consumo individual, y comienza a operar de manera todav\u00eda incipiente en la esfera del consumo capitalista. El margen de la expansi\u00f3n, en ese contexto, es naturalmente estrecho y el crecimiento econ\u00f3mico alcanza pronto sus l\u00edmites. Desde 1960 aparecen puntos de estrangulaci\u00f3n, que acabar\u00e1n por conducir a la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento obrero sufre un retroceso. El patr\u00f3n de crecimiento del proletariado, basado en las migraciones internas, llega a su paroxismo, con la r\u00e1pida expansi\u00f3n del empleo que la industrializaci\u00f3n preve\u00eda. La reconstrucci\u00f3n, aunque todav\u00eda temporal, de las fracciones que integran el bloque dominante, se refleja en la contenci\u00f3n de las reivindicaciones obreras por la c\u00fapula sindical, la cual se organiza en torno al heredero de Vargas: Jo\u00e3o Goulart, vicepresidente de la Rep\u00fablica. Mientras tanto, la inflaci\u00f3n limitada pero persistente, acaba por reestimular los movimientos reivindicativos, que evolucionan hacia nuevas formas de organizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, los sindicatos pasan a buscar f\u00f3rmulas capaces de superar los obst\u00e1culos a la acci\u00f3n com\u00fan de diferentes ramos, creados por la legislaci\u00f3n del Estado Novo. Surgen \u00f3rganos de coordinaci\u00f3n intersectorial, los llamados \u201cpactos de acci\u00f3n conjunta\u201d, particularmente activos en aquellos sectores que hab\u00edan tenido el mayor desarrollo a partir de la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda. As\u00ed, ser\u00e1n los trabajadores de las empresas estatales v paraestatales \u2014en los sectores del petr\u00f3leo, ferroviarios, administraci\u00f3n de los puertos\u2014 quienes fungir\u00e1n como vanguardia de las movilizaciones obreras. El punto culminante de \u00e9stas se alcanza a fines de 1950, en la llamada \u201chuelga de la paridad\u201d que reuni\u00f3 en R\u00edo a portuarios, estibadores y mar\u00edtimos, con el apoyo de otros ramos.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201chuelga de la paridad\u201d fue, en una amplia medida, una acci\u00f3n que desbord\u00f3 al aparato sindical, atropellando a los \u201cpeleles\u201d y a las autoridades del Ministerio del Trabajo. Pero le sirvi\u00f3 al gobierno y en particular al Partido Trabajador, jefaturado por Goulart, como advertencia a las fuerzas antag\u00f3nicas del bloque dominante, que hab\u00edan fortalecido sus posiciones. Efectivamente, las elecciones presidenciales de 1960 consagraron la victoria de Janio Quadros, sostenido por la gran burgues\u00eda agrario-exportadora y ahora tambi\u00e9n industrial, aliada con el capital extranjero. Pero tambi\u00e9n triunfa como vicepresidente Jo\u00e3o Goulart, que ten\u00eda tras de s\u00ed a la mediana y peque\u00f1a burgues\u00eda industrial, al movimiento obrero y a los sectores de las clases medias. As\u00ed pues, se iba a modificar el cuadro de las alianzas, dejando atr\u00e1s el corte horizontal entre la burgues\u00eda industrial y agrario-exportadora que hab\u00eda regido los movimientos de la pol\u00edtica nacional desde los treintas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El bloque burgu\u00e9s popular<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El reordenamiento de las fuerzas con el que se iniciaba la d\u00e9cada de los sesenta, expresado en la victoria simult\u00e1nea de dos candidatos antag\u00f3nicos, no era m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n visible de los cambios que ten\u00edan lugar en la sociedad brasile\u00f1a. Al mismo tiempo, ocurrieron fen\u00f3menos menos evidentes, pero no menos decisivos para la evoluci\u00f3n del movimiento obrero y de las luchas de clase en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los acontecimientos que marcaron la segunda mitad de los a\u00f1os cincuenta hab\u00eda sido el surgimiento del movimiento campesino. Tradicionalmente ausente de la vida pol\u00edtica, ignorado en las alianzas y compromisos de clases, el campesinado se hab\u00eda organizado a trav\u00e9s de las Ligas Campesinas y peleaba por sus reivindicaciones. Las Ligas hab\u00edan aparecido en el Nordeste, regi\u00f3n extremadamente pobre y poco industrializada; su clientela estaba constituida sobre todo por campesinos parcelarios, generalmente despose\u00eddos de t\u00edtulos de propiedad, pero englobaba tambi\u00e9n a peones, insertados en un r\u00e9gimen semi-asalariado. Su impacto en la vida brasile\u00f1a los hab\u00eda llevado a expandirse en direcci\u00f3n sur, en particular hacia Minas Gerais y G\u00f3ias, donde, al lado del campesinado, exist\u00eda un amplio contingente de asalariados, disponibles para la movilizaci\u00f3n. La toma de conciencia del mundo rural y el inter\u00e9s del Partido Comunista por contener la expansi\u00f3n de las Ligas, creadas fuera de su control, llevaron a la sindicalizaci\u00f3n de los obreros agr\u00edcolas, proceso que se aceler\u00f3 en forma extraordinaria ya bajo el gobierno de Goulart, al promulgarse una ley de sindicalizaci\u00f3n. El proceso iba a tener corta duraci\u00f3n, al ser interrumpido por el golpe militar de 1964, pero iba a resurgir despu\u00e9s bajo los auspicios de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda l\u00ednea de desarrollo del movimiento sindical, en aquella \u00e9poca, era la que pasaba por las clases medias. Organizadas corporativamente por el Estado Novo, que las hab\u00eda dotado de sindicatos y asociaciones, sus entidades m\u00e1s expresivas \u2014en especial la Uni\u00f3n Nacional de Estudiantes (UNE)\u2014 se iban a volver contra \u00e9l y a participar en las luchas por la democratizaci\u00f3n del pa\u00eds, en 1945. Posteriormente, mientras un sector que se perfilaba hacia la UNE, se sumaba al movimiento nacionalista de los cincuentas, otro \u2014en particular los profesionales liberales\u2014 se mantuvo en los cuadros de la oposici\u00f3n liberal. En los a\u00f1os cr\u00edticos con los que se inici\u00f3 la d\u00e9cada de los sesenta, se integraban al movimiento popular, adem\u00e1s de los estudiantes, entidades sindicales de los empleados bancarios y del servicio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo importante no se encuentra en esta alineaci\u00f3n de esas organizaciones, sino en el hecho de que no se daban cuenta de la situaci\u00f3n real de las clases medias en aquel momento. Engrosadas por la proletarizaci\u00f3n (entendida \u00e9sta como separaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, no necesariamente como pauperizaci\u00f3n) de la peque\u00f1a burgues\u00eda, as\u00ed como por el ascenso de cuadros de extracci\u00f3n proletaria, que la r\u00e1pida expansi\u00f3n de los servicios hab\u00eda provocado, hab\u00edan aumentado su peso en la sociedad. Constitu\u00edan el sector social de mayor nivel educativo y se beneficiaban con el contacto fluido del exterior, lo que les permiti\u00f3 modernizarse y adquirir nuevos gustos y aspiraciones de consumo, as\u00ed como generar nuevas formas culturales (de las que la \u201cbossa nova\u201d, forma h\u00edbrida de la samba y el jazz, es un buen ejemplo). Esto suced\u00eda en un pa\u00eds con d\u00e9biles estructuras partidistas, un aparato sindical envejecido y organizaciones sociales casi inexistentes, que carec\u00edan de canales de expresi\u00f3n. El gran m\u00e9rito de la UNE, m\u00e1s maleable y naturalmente permeable a las \u00e9lites intelectuales, fue el de haber servido como tribuna a esos sectores; de ah\u00ed advino la parte significativa del prestigio y de la fuerza que mostr\u00f3 la entidad en ese periodo. El golpe militar cancel\u00f3 ese ciclo en la historia de la representaci\u00f3n de las clases medias, oblig\u00e1ndolas a buscar otros recursos, que al final se revelaron m\u00e1s eficaces y duraderos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, entre los fen\u00f3menos profundos que afectaron al movimiento popular, a principios de los a\u00f1os sesenta, es necesario considerar la transformaci\u00f3n de la propia clase obrera y la experiencia de lucha que vivi\u00f3. El contradictorio resultado de las elecciones de 1960 puso al pa\u00eds bajo la direcci\u00f3n de la gran burgues\u00eda nacional y extranjera (que iba a esbozar, con Quadros, un programa de reformas que, despu\u00e9s, incumbir\u00eda al r\u00e9gimen militar revisar y aplicar) pero lo hizo poniendo a su lado, en situaci\u00f3n subalterna pero vigilante, al bloque burgu\u00e9s-popular, representado por Goulart. Esa extra\u00f1a combinaci\u00f3n no iba a durar. El propio Quadros se encarg\u00f3 de anularla con su renuncia, y la intentona frustrada de sus ministros militares, en el sentido de impedir la posesi\u00f3n de Goulart, al provocar la gran movilizaci\u00f3n popular, s\u00f3lo logr\u00f3 apresurar la transferencia del poder. La situaci\u00f3n se invirti\u00f3, el bloque burgu\u00e9s popular asumi\u00f3 la Presidencia, bajo la vigilancia de sus opositores, atrincherados en el Congreso que \u2014para mayor seguridad\u2014 impuso a Goulart el r\u00e9gimen parlamentario. La lucha por la hegemon\u00eda regres\u00f3 entonces a las calles, a trav\u00e9s de la campa\u00f1a por el restablecimiento del presidencialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento obrero se vio de nuevo en la situaci\u00f3n que hab\u00eda vivido en 1950: participar directamente en la disputa interburguesa, bajo la direcci\u00f3n de una de sus fracciones. Pero los tiempos hab\u00edan cambiado. La presencia burguesa en el nuevo bloque en el cual participaba era ahora menos fuerte que en el pasado, mientras que aumentaba el peso popular, por la gran incidencia que ten\u00edan las clases medias, la peque\u00f1a burgues\u00eda propietaria y el campesinado, adem\u00e1s de la propia clase obrera. Si en los idus del cincuenta los trabajadores se hab\u00edan movido naturalmente hacia una relativa autonom\u00eda \u2014como lo mostraba la huelga de 1953\u2014 con mayor raz\u00f3n lo iban a hacer ahora, cuando la correlaci\u00f3n de las fuerzas los favorec\u00eda y la lucha de clases les exig\u00eda grandes esfuerzos, como las dos huelgas generales de 1962, en los marcos de la campa\u00f1a presidencialista, que iba a llevar a \u00e9sta a la victoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa experiencia le permiti\u00f3 al movimiento obrero alcanzar grados superiores de organizaci\u00f3n. Entonces se constituye el Comando General de los Trabajadores (CGT), embri\u00f3n de la anhelada central \u00fanica, que contribuy\u00f3 decisivamente a formar lo que deber\u00eda ser la m\u00e1xima instancia de conducci\u00f3n del movimiento de masas: el Frente de Movilizaci\u00f3n Popular (FMP), donde, al lado del CGT y con exclusi\u00f3n de los representantes de la burgues\u00eda, se encontraban la UNE y un conjunto de \u00f3rganos reci\u00e9n creados: la Confederaci\u00f3n de Trabajadores Agr\u00edcolas (CONTAG), el Comando General de los Sargentos, la Asociaci\u00f3n de Marineros. Funcionando m\u00e1s como un parlamento que como un \u00f3rgano ejecutivo, el FMP fue sin duda la experiencia m\u00e1s avanzada lograda hasta hoy por las fuerzas populares brasile\u00f1as en materia de di\u00e1logo y coordinaci\u00f3n, a pesar de las marcadas diferencias de opiniones all\u00ed existentes.<\/p>\n\n\n\n<p>La unidad que alcanzaba el movimiento obrero en su c\u00fapula e impon\u00eda, por su ejemplo, a los otros sectores populares, ten\u00eda sin embargo limitaciones. En primer lugar exclu\u00eda del CGT a los trabajadores agr\u00edcolas, al mismo tiempo que sancionaba la inclusi\u00f3n de entidades de la clase media. En segundo lugar, se realizaba a trav\u00e9s de dirigentes que eran \u201cpeleles\u201d del periodo anterior, los cuales le hab\u00edan impreso al CGT un car\u00e1cter acentuadamente burocr\u00e1tico y superestructural, al mismo tiempo que lo encuadraban en los l\u00edmites bien precisos de la estrategia gubernamental. En tercer lugar, por su car\u00e1cter de estructura sindical heredada del pasado, no aseguraba la representaci\u00f3n en el CGT de los obreros de las nuevas ramas industriales \u2014como la industria automovil\u00edstica\u2014 que habr\u00edan de tener un papel decisivo en las luchas obreras del futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas debilidades del movimiento obrero se pusieron en evidencia con el desarrollo de los acontecimientos, pero no responden directamente por el fracaso del gobierno de Goulart. Las brechas en el esquema de sustentaci\u00f3n de \u00e9ste surgieron como consecuencia de su pol\u00edtica reformista y de la radicalizaci\u00f3n de los sectores populares, sin que el CGT o el frente que hegemonizaba pudiera impedir los actos de ruptura. As\u00ed sucedi\u00f3 en ocasi\u00f3n de la rebeli\u00f3n de los sargentos en Brasilia, en septiembre de 1963, y despu\u00e9s en la movilizaci\u00f3n popular contra el decreto de estado de sitio qu\u00e9 Goulart propuso al Congreso, para hacer frente a la situaci\u00f3n. En octubre, los servidores p\u00fablicos se levantaron contra la pol\u00edtica salarial, derribando el Plan Trienal del gobierno, que hab\u00eda sido ya objeto de cr\u00edticas por los sindicatos. La tentativa de Goulart de pasar a una pol\u00edtica ofensiva, esbozada en el comicio del 13 de marzo de 1964, fue, adem\u00e1s de tard\u00eda, un gesto inconsecuente, que no contaba con un esquema de acci\u00f3n pol\u00edtica y militar capaz de sostenerlo. El error le cost\u00f3 caro a Goulart y a las fuerzas que lo apoyaban, pero el precio m\u00e1s alto lo pag\u00f3 la clase obrera.<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El resurgimiento del clasismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El r\u00e9gimen militar, instaurado el 19 de abril de 1964, disolvi\u00f3 al CGT y al FMP, as\u00ed como a la UNE y las organizaciones de masa de los militares; encarcel\u00f3 a los dirigentes sindicales o los oblig\u00f3 a exiliarse; e intervino en gran n\u00famero de sindicatos, principalmente en los m\u00e1s activos. El derecho de huelga fue pr\u00e1cticamente suprimido. El r\u00e9gimen de estabilidad en el trabajo fue de hecho sustituido por el libre despido y sin causa justificada, medida que el art\u00edfice de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, el entonces ministro de Planeaci\u00f3n Roberto Campos, habr\u00eda de considerar a\u00f1os despu\u00e9s trascendental, dado que al eliminar el llamado \u201cpasivo laboral\u201d de las empresas (esto es, las indemnizaciones que tendr\u00edan que pagarse a los trabajadores despedidos) propici\u00f3 ampliamente la centralizaci\u00f3n del capital. Finalmente, la pol\u00edtica salarial fij\u00f3 r\u00edgidamente el salario m\u00ednimo&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup>, al mismo tiempo que subestimaba sistem\u00e1ticamente el factor relativo a la inflaci\u00f3n proyectada, lo que llev\u00f3 al salario m\u00ednimo a caer de un nivel superior a los 500 cruceiros, en 1964, a un nivel inferior a los 400 cruceiros en 1966 (en moneda de marzo de 1974), tendencia declinante que se mantuvo hasta 1970&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup>. En la medida en que el salario m\u00ednimo regula la escala salarial en su conjunto&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup>, la inmensa masa de los trabajadores se vio afectada por la pol\u00edtica conocida como de \u201creducci\u00f3n salarial\u201d, hecho agravado por la intensa rotatividad de la mano de obra que permiti\u00f3 la supresi\u00f3n de la estabilidad.<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Con sus sindicatos desarticulados o bajo intervenci\u00f3n, sometidos a la infiltraci\u00f3n policial y a la delaci\u00f3n, los trabajadores iniciaron un paciente trabajo de reorganizaci\u00f3n que introdujo un dato nuevo en el movimiento obrero brasile\u00f1o: los comit\u00e9s de f\u00e1brica, semiclandestinos, a partir de los cuales fue posible incluso reconquistar sindicatos. En ese proceso, tomaron la delantera los trabajadores de los sectores industriales de reciente implantaci\u00f3n: los metal\u00fargicos, principalmente los del ramo automovil\u00edstico. Se trata de un proletariado joven, reclutado entre la poblaci\u00f3n urbana y aun obrera, con experiencia laboral en la industria y, en su mayor\u00eda, constituido por mano de obra semicalificada y calificada, lo que supone cierto grado de instrucci\u00f3n&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>8<\/sup>. Ellos iban a ser quienes asumir\u00edan, de all\u00ed en adelante, el liderazgo del movimiento obrero.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de las movilizaciones populares contra la dictadura militar, que se iban a iniciar en 1966 teniendo a los estudiantes a la vanguardia (hab\u00edan reconstruido la UNE), se reanim\u00f3 el movimiento obrero. Entre los puntos m\u00e1s elevados de su actividad, hay que mencionar la huelga metal\u00fargica de Minas Gerais, en abril de 1968, que se prolong\u00f3 m\u00e1s de una semana; la del 14 de mayo en S\u00e3o Paulo, cuando las masas, reunidas en la plaza p\u00fablica, expulsaron a pedradas de la tribuna p\u00fablica a los representantes gubernamentales y promovieron sus propias elecciones; la huelga de los metal\u00fargicos de Osaco, en S\u00e3o Paulo en julio \u2014la m\u00e1s importante de ellas\u2014, que llev\u00f3 a la ocupaci\u00f3n de la f\u00e1brica realizada por los obreros, y la segunda huelga metal\u00fargica de Minas Gerais en octubre, que se convirti\u00f3 en una huelga de sector global y coincidi\u00f3 con la huelga bancaria de Belo Horizonte. Esas luchas fueron cortadas de golpe a ra\u00edz del golpe del 13 de diciembre de 1968, cuando el r\u00e9gimen militar promulg\u00f3 el Acta Institucional No. 5, que confiri\u00f3 al gobierno poderes discrecionales. Recrudeci\u00f3 la represi\u00f3n, con nuevas intervenciones en los sindicatos, acompa\u00f1adas de prisioneros y exilio de dirigentes y militantes de base.<\/p>\n\n\n\n<p>1968 no fue s\u00f3lo el a\u00f1o en el cual la dictadura asumi\u00f3 su facci\u00f3n definitiva. Corresponde tambi\u00e9n al principio de una nueva fase de expansi\u00f3n econ\u00f3mica \u2014que el r\u00e9gimen bautiz\u00f3 como \u201cmilagro brasile\u00f1o\u201d\u2014 que se iba a extender hasta 1973. El periodo de crisis que la hab\u00eda precedido iba a servir para reconvertir la econom\u00eda en beneficio del gran capital nacional y extranjero, que ya hab\u00eda asumido la conducci\u00f3n del bloque dominante en 1964. Junto con la apertura de la econom\u00eda a las inversiones extranjeras, se asiste a una violenta centralizaci\u00f3n del capital y al aumento del grado de explotaci\u00f3n de la clase obrera que \u2014mediante la \u201creducci\u00f3n salarial\u201d, la prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo y la intensificaci\u00f3n del ritmo de trabajo es abiertamente sometida a un proceso de sobreexplotaci\u00f3n. Paralelamente se reducen las barreras aduanales, con vistas a forzar la elevaci\u00f3n del nivel tecnol\u00f3gico interno, y se fomentan las exportaciones mediante subsidios fiscales y crediticios. Operando como capital industrial y financiero, la gran burgues\u00eda nacional y extranjera se pon\u00eda as\u00ed al frente del conjunto de la clase, para integrar los dos subsistemas hasta entonces existentes \u2014el agrario-exportador y el manufacturero interno\u2014 y fundir en uno solo los dos ciclos de reproducci\u00f3n econ\u00f3mica en el que se originaban. Esa transformaci\u00f3n profunda de la econom\u00eda brasile\u00f1a suprim\u00eda las bases para el patr\u00f3n de contradicciones interburguesas que prevalec\u00edan en el pa\u00eds desde 1930, expresado en el corte vertical entre la fracci\u00f3n agrario-exportadora y la fracci\u00f3n agrario-industrial. Ahora \u2014como se hab\u00eda podido ver ya en las luchas pol\u00edticas de los a\u00f1os sesenta\u2014 el patr\u00f3n de la lucha interburguesa iba a consistir en los choques de intereses entre el gran capital y las capas burguesas medias e inferiores, pero sin que esto llegara a configurar un verdadero corte en la lucha de clases. El proceso de reproducci\u00f3n de las capas burguesas subalternas depend\u00eda demasiado del gran capital para que le fuera posible enfrentarlo con un proyecto propio.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto de un Brasil alternativo tendr\u00eda que gestarse, por lo tanto, fuera del campo burgu\u00e9s, en aquel espacio donde se mueven las clases explotadas de la sociedad. Fue ese corte horizontal de la lucha de clases que se afirm\u00f3 en la coyuntura cr\u00edtica de 1968 lo que puso en evidencia el papel decisivo que le correspond\u00eda a un movimiento obrero clasista. El desarrollo ulterior del proceso social y pol\u00edtico brasile\u00f1o depender\u00eda del modo como las distintas clases de la sociedad iban a asimilar esa nueva realidad, y tendr\u00eda una influencia decisiva en la evoluci\u00f3n del movimiento obrero.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la resistencia a la oposici\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La clase obrera necesit\u00f3 de alg\u00fan tiempo para reponerse de la derrota de 1968. Las condiciones pol\u00edticas en que tuvo que hacerlo, por lo dem\u00e1s, no la favorec\u00edan. La configuraci\u00f3n declaradamente dictatorial que hab\u00eda asumido el r\u00e9gimen militar excit\u00f3 la indignaci\u00f3n de sus cuadros m\u00e1s avanzados, as\u00ed como la de los sectores de punta de la peque\u00f1a burgues\u00eda, en particular, del movimiento estudiantil y de grupos de militares, llev\u00e1ndolos a emprender una abierta resistencia. Durante cuatro a\u00f1os se sucedieron acciones armadas urbanas, a las cuales la dictadura respond\u00eda con violencia. Cualquier acto de oposici\u00f3n y aun de desacuerdo en relaci\u00f3n con el r\u00e9gimen era, en ese contexto, asimilado al feroz enfrentamiento que sacud\u00eda al pa\u00eds. Esa situaci\u00f3n dur\u00f3 hasta 1972, cuando la guerrilla urbana fue pr\u00e1cticamente eliminada.<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o de 1973 corresponde al momento de plena afirmaci\u00f3n del r\u00e9gimen militar que \u2014ante una sociedad sometida y una econom\u00eda que presum\u00eda de tasas excepcionales de crecimiento\u2014 cree llegada la hora de la consolidaci\u00f3n. As\u00ed pues, se dispone a dar principio a una relativa liberalizaci\u00f3n, destinada a asegurar su institucionalizaci\u00f3n. Pero entonces es cuando se inicia la reorganizaci\u00f3n de las fuerzas sociales, que dan por terminada la fase de resistencia; esto es, de la lucha contra la dictadura llevada a cabo en los marcos legales e institucionales del r\u00e9gimen. Ese cambio de t\u00e1ctica tendr\u00e1 su puesto de avanzada en aquel sector obrero que hab\u00eda destacado ya al finalizar la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta como su sector de vanguardia: los trabajadores metal\u00fargicos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica laboral de la dictadura militar consisti\u00f3 en suprimirlas barreras a la explotaci\u00f3n del trabajo por el capital, dando margen a una situaci\u00f3n que la expresi\u00f3n \u201ccapitalismo salvaje\u201d caracteriza bien. La jornada de trabajo fue prolongada de hecho en los sectores o ramas industriales m\u00e1s atrasadas y con bajo nivel de organizaci\u00f3n sindical \u2014como la agricultura y la construcci\u00f3n civil\u2014; mediante el r\u00e9gimen de horas extras forzadas en los dem\u00e1s. Cuando ya era sensible la resistencia obrera, un dirigente sindical insospechado, por su capacidad de acomodamiento \u2014Joaquim Santos de Andrade, del Sindicato de Metal\u00fargicos de S\u00e3o Paulo\u2014, denunciaba que en esa rama \u201clos obreros se encuentran trabajando doce horas por d\u00eda\u201d, aclarando que el 97 % de los metal\u00fargicos de S\u00e3o Paulo ten\u00edan el siguiente r\u00e9gimen de trabajo: ocho horas diarias, dos horas extraordinarias (m\u00e1ximo permitido por la CLT, salvo en casos especiales) y m\u00e1s de 1.36 horas diarias bajo el pretexto de compensar el descanso del s\u00e1bado, descanso inexistente ya que ese d\u00eda se encontraba en vigor una jornada de ocho horas; en total, los obreros trabajaban 66 horas a la semana, en lugar de las 48 horas que la ley establece. A eso hab\u00eda que sumarle la manipulaci\u00f3n del sistema de turnos que \u2014siempre en el ramo metal\u00fargico le permit\u00eda al patr\u00f3n apropiarse, como tiempo de trabajo, de doce horas semanales del tiempo de descanso del obrero.<meta charset=\"utf-8\"><sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Junto con la prolongaci\u00f3n de la jornada, las empresas recurr\u00edan a la intensificaci\u00f3n del ritmo de trabajo. Sabemos que esto es posible mediante dos procedimientos: el aumento de los instrumentos de trabajo que el obrero maneja y el incremento de la velocidad de las m\u00e1quinas; el segundo es m\u00e1s importante en los ramos cuya producci\u00f3n utiliza el trabajo en cadena, como el metal\u00fargico, lo que no quiere decir que no se use all\u00ed tambi\u00e9n el primero. Una investigaci\u00f3n de campo, realizada en una f\u00e1brica automovil\u00edstica de S\u00e3o Paulo en 1974-75, mostr\u00f3 que el incremento en la carga de trabajo de los obreros, desde su entrada a la f\u00e1brica, variaba entre el 20 y el 50%, seg\u00fan la categor\u00eda.<meta charset=\"utf-8\"><sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Indicamos ya el car\u00e1cter constrictivo de la pol\u00edtica salarial. En 1973, y en dinero de marzo de 1974, a pesar de que los \u00edndices de aumento hab\u00edan sido algo superiores a partir de 1971, el salario m\u00ednimo real en R\u00edo de Janeiro era de 343 cruceiros (promedio anual), por lo mismo igual al de 1968 (373 cruceiros en ambos a\u00f1os, si incluimos el 13% del salario)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>11<\/sup>. El salario medio real en la industria hab\u00eda evolucionado de manera poco m\u00e1s favorable (28 % en relaci\u00f3n a 1969) quedando m\u00e1s bien por detr\u00e1s del aumento de la producci\u00f3n (en el mismo periodo, el \u00edndice del producto industrial real se elev\u00f3 un 62%) y de la productividad del trabajo (el \u00edndice del producto industrial por trabajador empleado en la industria pasa &#8216;del 100 al 135 en ese periodo)&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>12<\/sup>. Observemos que estas cifras son solamente indicativas, siendo pocos los estudios existentes sobre el movimiento real de los salarios; uno de ellos, relativo a un grupo de grandes empresas de la regi\u00f3n centro-sur, indica que entre abril de 1966 y abril de 1972, los obreros calificados tuvieron peque\u00f1os aumentos en sus salarios reales, mientras que los salarios de los semi o no calificados se mantuvieron iguales o cayeron hasta en un 8%.<a>&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>13<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En 1973, la clase obrera se encontraba todav\u00eda a la defensiva y su vanguardia de masa \u2014los trabajadores metal\u00fargicos del centro-sur, particularmente los de la industria automovil\u00edstica y mec\u00e1nica\u2014 apenas comenzaban a reorganizarse. Sin posibilidades a\u00fan de presionar a los patrones mediante el recurso por excelencia de la lucha obrera la huelga, la clase inici\u00f3 acciones de desgaste, que herir\u00edan al capital exactamente en su avidez de m\u00e1s trabajo suplementario, o sea obstaculizando los mecanismos de prolongaci\u00f3n de la jornada y de intensificaci\u00f3n del ritmo de trabajo. El movimiento m\u00e1s notable de 1973 fue el rechazo de los obreros calificados de la Volkswagen a trabajar horas extras; durante ese a\u00f1o y el que sigui\u00f3, se difundi\u00f3 en el ramo metal\u00fargico paulista y se extendi\u00f3 a otros ramos y regiones la resistencia de los obreros, mediante protestas, paros y operaciones tortuga.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1974, con el cambio institucional de gobierno, la acci\u00f3n obrera pudo pasar al terreno de la reivindicaci\u00f3n salarial abierta. La denuncia del nuevo jefe del equipo econ\u00f3mico gubernamental, Mario Henriques Simonsen, en el sentido de que los \u00edndices de inflaci\u00f3n de 1973 hab\u00edan sido falseados para justificar los cortes en los aumentos de salarios, dio a los proletarios motivo para desencadenar una campa\u00f1a por la reposici\u00f3n del salario. El ascenso de las luchas obreras tom\u00f3 as\u00ed otro car\u00e1cter; al principio las acciones se dieron de modo casi espont\u00e1neo, mediante la articulaci\u00f3n incipiente de \u00f3rganos de base clandestina, pero entonces los sindicatos eran empujados por las bases y se mov\u00edan a la luz del d\u00eda, bajo la cobertura que les daba la confesi\u00f3n del propio r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>La relegitimaci\u00f3n del movimiento sindical se acentu\u00f3 en los a\u00f1os siguientes, dentro de un contexto caracterizado por el proceso de distensi\u00f3n pol\u00edtica, que su gestor, el entonces presidente de la Rep\u00fablica, general Ernesto Geisel, calific\u00f3 como \u201clento, gradual y seguro\u201d. La distensi\u00f3n, primera fase de la redemocratizaci\u00f3n del pa\u00eds, obedeci\u00f3 a un conjunto de factores de \u00edndole muy diferente. Indicamos ya que la desarticulaci\u00f3n de la izquierda \u2014a partir de la represi\u00f3n a la lucha armada\u2014 y la expansi\u00f3n econ\u00f3mica predispon\u00edan al r\u00e9gimen, en 1973, a avanzar en ese sentido. Eso suced\u00eda con m\u00e1s raz\u00f3n todav\u00eda porque el r\u00e9gimen pretend\u00eda concretar al fin el ideal subimperialista que lo hab\u00eda animado desde su nacimiento; el acuerdo nuclear con Alemania Federal, en 1975; y el protocolo de consultas mutuas, firmado con los Estados Unidos por la mano de Kissinger en 1976, as\u00ed lo hab\u00edan demostrado. Esas pretensiones a una hegemon\u00eda subordinada exig\u00edan la institucionalizaci\u00f3n del pa\u00eds dentro de los moldes liberal-democr\u00e1ticos, propios del capitalismo desarrollado, aunque los militares concibieran esto, en aquel momento, de una manera muy restringida. El ascenso de James Carter a la presidencia de los Estados Unidos, al dar nuevo \u00e9nfasis a la cuesti\u00f3n de los derechos humanos, iba a reforzar esa tendencia, tanto como la relaci\u00f3n privilegiada que el r\u00e9gimen militar busc\u00f3 establecer con el gobierno germano occidental, entonces en manos de la social-democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Internamente, las presiones de la sociedad civil tambi\u00e9n se acentuaban. Desde la primera alza de los precios del petr\u00f3leo, el supuesto \u201cmilagro brasile\u00f1o\u201d mostr\u00f3 tener los pies de barro. En efecto, aunque la expansi\u00f3n del capital industrial y el desarrollo del capital financiero, desde 1967, hab\u00edan favorecido cierta homogeneizaci\u00f3n y la afirmaci\u00f3n de su hegemon\u00eda sobre el conjunto de la econom\u00eda, \u00e9sta no superaba completamente la desarticulaci\u00f3n que afectaba a su esquema de reproducci\u00f3n. Es cierto que las exportaciones hab\u00edan aumentado visiblemente, pasando, entre 1964 y 1973, de un total inferior a 1 500 millones a m\u00e1s de 6 billones de d\u00f3lares. La industria hab\u00eda participado en esto de una manera absoluta y relativa \u2014las exportaciones de productos manufacturados se elevaban de algo menos de los 100 millones de d\u00f3lares en 1964, equivalentes al 7% del total, hasta los 1800 millones en 1968, casi un 30% del total\u2014 y la agricultura hab\u00eda diversificado las suyas, incluyendo junto con el caf\u00e9 y otros \u00edtems tradicionales, nuevos productos, en particular la soya. Pero ese proceso no hab\u00eda implicado una homogeneizaci\u00f3n perfecta de la esfera de circulaci\u00f3n que continuaba haciendo una diferencia entre el mercado externo y el interno, con lo que se acentuaban las disparidades de la esfera productiva, tanto al nivel de los sectores y ramos (marcadamente en la agricultura, donde se profundizaba el corte entre la producci\u00f3n para la exportaci\u00f3n y la producci\u00f3n para el mercado interno), cuanto a nivel de las empresas (la gran empresa industrial y los grandes grupos comerciales acaparando los frutos del comercio exterior).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta imperfecta homogeneizaci\u00f3n de la esfera de circulaci\u00f3n resultaba directamente de la superexplotaci\u00f3n del trabajo en el plano de la producci\u00f3n, que \u2014induciendo a la concentraci\u00f3n de la renta\u2014 repercut\u00eda en el mercado interno a trav\u00e9s de la ampliaci\u00f3n de las brechas entre la esfera alta y la esfera baja de circulaci\u00f3n: mientras que la primera, formada por el consumo de los capitalistas, de las clases medias y, eventualmente, en fases de expansi\u00f3n de una peque\u00f1a fracci\u00f3n del proletariado, se asimilaba al comercio exterior por la estructura de los bienes que la integraban y por su dinamismo, la esfera baja \u2014enteramente creada por los salarios\u2014 se apartaba, modificando m\u00e1s lentamente su composici\u00f3n y manteni\u00e9ndose deprimida. En este sentido, recordemos que entre 1960 y 1970, el 5% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n hab\u00eda aumentado su participaci\u00f3n en la renta global del 27.3 al 36.3% y el 80\u00b0\/ m\u00e1s pobre hab\u00eda reducido la suya del 45.5 al 36.8% mientras que los 15% medios se mantuvieron estables, en un 27%. Se entiende as\u00ed que entre 1964 y 1970 el \u00edndice de la producci\u00f3n industrial dentro de un ramo como el del material de transporte se hubiera elevado del 92.4 al 225.2, mientras que en un ramo como el textil se redujera del 101.6 al 97.2 o, en vestido y calzado, se mantuviera estancado, alrededor del 113; industrias de bienes de salario como estas \u00faltimas s\u00f3lo se iban a dinamizar, en los setentas, al vincularse con el mercado exterior.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El nuevo ascenso<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La dial\u00e9ctica de la dependencia brasile\u00f1a la llevaba as\u00ed a modificar su forma, no su profunda configuraci\u00f3n. En su expresi\u00f3n definitiva, esa dependencia es el resultado de una econom\u00eda capitalista incompleta, que por eso mismo no fue capaz de desarrollar plenamente la forma del valor en tanto que dinero. La moneda nacional funciona internamente como medio de circulaci\u00f3n y de pago \u2014incluso, aunque insuficientemente, como reserva del valor\u2014, pero no llega a revestir el car\u00e1cter de dinero mundial; en consecuencia las relaciones de la econom\u00eda interna con el mercado internacional quedan condicionadas a las disponibilidades en monedas extranjeras que tengan ese car\u00e1cter. En el Brasil de mediados de los a\u00f1os setenta, la estructura productiva segu\u00eda dependiendo de la importaci\u00f3n de m\u00e1quinas, tecnolog\u00eda y materia primas esenciales \u2014modific\u00e1ndose s\u00f3lo su grado de sofisticaci\u00f3n y su volumen\u2014 que era financiada por las exportaciones \u2014ahora incluyendo tambi\u00e9n productos manufacturados y productos agr\u00edcolas nuevos\u2014, fijando por lo tanto \u00e9stas el l\u00edmite de la acumulaci\u00f3n del capital. Para flexibilizarlo, se acudir\u00e1 en los a\u00f1os setenta a un cierto esfuerzo de sustituci\u00f3n en la prestaci\u00f3n de servicios (como en el transporte mar\u00edtimo) y de exportaci\u00f3n de capital al exterior, aunque \u00e9sta \u00faltima \u2014teniendo al Estado como principal protagonista\u2014 se concentrara sobre todo en la creaci\u00f3n de una infraestructura capaz de acelerar la circulaci\u00f3n externa de mercanc\u00edas, mediante la expansi\u00f3n bancaria o el financiamiento de obras y compras en el exterior, y s\u00f3lo embrionariamente de ese origen a la transferencia real de dinero y tecnolog\u00eda (que es lo que de hecho podr\u00eda promover transferencias l\u00edquidas en un sentido inverso). Pero ese esfuerzo era insuficiente para las pretensiones de grandeza del r\u00e9gimen y para la avidez de lucro del capital que operaba en Brasil, llev\u00e1ndolos a recurrir al mecanismo tradicional de la dependencia para ampliar el radio de la acumulaci\u00f3n de capital: las inversiones extranjeras: En el mundo capitalista de los a\u00f1os setenta, esas inversiones hab\u00edan asumido prioritariamente la forma de pr\u00e9stamos y financiamientos, motivando el crecimiento potencial de la deuda externa y llevando al pa\u00eds a naufragar a principios de la siguiente d\u00e9cada, en la mayor crisis financiera de su historia, que acentu\u00f3 de una manera brutal los rasgos principales de su dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dificultades que empez\u00f3 a enfrentar la econom\u00eda brasile\u00f1a, a partir de 1974, y que configurar\u00edan luego una situaci\u00f3n de receso, exacerbaron, como siempre sucede, las divergencias de intereses de las clases y grupos sociales, provocando movimientos en las bases de sustento del Estado y forz\u00e1ndolo progresivamente a buscar medidas de descompresi\u00f3n. La clase obrera, que se hab\u00eda movilizado desde 1973, se sum\u00f3 a la ir tranquilidad creciente de la peque\u00f1a burgues\u00eda \u2014que ve\u00eda amenazados sus privilegios en la esfera de consumo\u2014 y de la propia burgues\u00eda, la cual, en el contexto de una campa\u00f1a contra la intervenci\u00f3n del Estado en la econom\u00eda, empez\u00f3 a destacar en su interior a los primeros grupos industriales favorables al control directo del aparato estatal, con prescindencia de la intermediaci\u00f3n militar, tendencia que ir\u00eda aumentando a medida que el capital financiero acentuara su presi\u00f3n, mediante la tasa de intereses, para apropiarse de la plusval\u00eda generada en la producci\u00f3n. En las elecciones generales de 1974, el tr\u00e1nsito de las luchas sociales brasile\u00f1as de la resistencia a la oposici\u00f3n se concretar\u00eda, uni\u00e9ndose las fuerzas descontentas para adjudicar sus votos, por primera vez, al \u00fanico partido legal de oposici\u00f3n: el Movimiento Democr\u00e1tico Brasile\u00f1o (MDB). As\u00ed se configuraba un frente pol\u00edtico integrado por la peque\u00f1a burgues\u00eda, sectores de la burgues\u00eda y la clase obrera, y respaldado por la Iglesia Cat\u00f3lica, que tra\u00eda de la mano al movimiento sindical rural, al campesinado organizado y a las asociaciones populares urbanas, en cuya organizaci\u00f3n hab\u00eda invertido notable esfuerzo. Desde ese momento, la redemocratizaci\u00f3n se convert\u00eda en una exigencia de la lucha de clases en el pa\u00eds, que el r\u00e9gimen militar pod\u00eda aspirar a moderar y dirigir, pero que no estaba en condiciones de impedir.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la coyuntura de 1977 \u2014que hab\u00eda visto acentuarse la reorganizaci\u00f3n y el descontento de la clase obrera, al mismo tiempo que la peque\u00f1a burgues\u00eda se lanzaba a la campa\u00f1a por la amnist\u00eda de los presos y exiliados pol\u00edticos\u2014 el a\u00f1o de 1978 propici\u00f3 el primer enfrentamiento directo del movimiento obrero con la patronal y con la dictadura militar, la huelga en la industria automovil\u00edstica que, habiendo principiado en S\u00e3o Bernardo, se hab\u00eda extendido despu\u00e9s a las otras \u00e1reas de la industria del Gran S\u00e3o Paulo. Primer gran movimiento huelguista despu\u00e9s de 1968, puso en escena a una clase obrera l\u00facida, disciplinada y combativa. La propia forma de la movilizaci\u00f3n constitu\u00eda un hecho nuevo en Brasil: dentro de un contexto que favorec\u00eda el despido de los huelguistas por los patrones y que dificultaba la ocupaci\u00f3n de las f\u00e1bricas, los obreros no abandonaron el trabajo, limit\u00e1ndose a permanecer con los brazos cruzados junto a las m\u00e1quinas inm\u00f3viles, en una ocupaci\u00f3n de hecho, durante el tiempo necesario (una semana en la Ford). La direcci\u00f3n del movimiento se mantuvo en manos de los sindicatos \u2014los cuales se hab\u00edan fortalecido a partir de la campa\u00f1a por la reposici\u00f3n salarial, registr\u00e1ndose en la industria automovil\u00edstica y solamente en el a\u00f1o de 1978 un crecimiento en los efectivos sindicales que fue del 20% en la Chrysler, m\u00e1s del 25% en la Ford, 16% en la Mercedes y m\u00e1s del 10% en la Volkswagen\u2014&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>14<\/sup>; los sindicatos, pues, demostraron contar con un apoyo efectivo de las bases y reforzaron su uni\u00f3n con ellas, mediante la utilizaci\u00f3n de delegados, n\u00facleos de acci\u00f3n y comisiones coordinadoras. El movimiento confirm\u00f3 el papel de vanguardia de los obreros metal\u00fargicos y ratific\u00f3 la importancia de la empresa como centro de actividad sindical, ya que \u2014como se hab\u00eda esbozado en 1968\u2014 no se bas\u00f3 en la movilizaci\u00f3n de la categor\u00eda sino antes bien en la acci\u00f3n, teniendo como eje el establecimiento fabril.<\/p>\n\n\n\n<p>La huelga metal\u00fargica de mayo de 76 centraliz\u00f3 la atenci\u00f3n de la opini\u00f3n nacional, acentu\u00f3 la activaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda y de los sectores populares y gener\u00f3 un periodo de agitaci\u00f3n obrera que se extendi\u00f3 a S\u00e3o Paulo y a los otros centros industriales, en particular al centro-sur.<\/p>\n\n\n\n<p>Los obreros industriales mantuvieron el liderazgo absoluto de las movilizaciones, al realizar las tres cuartas partes de las huelgas de ese periodo, pero todos los otros sectores tambi\u00e9n participaron:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_01.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>1979 marc\u00f3 el punto alto del ciclo iniciado en 1974. El cambio de gobierno, con la designaci\u00f3n del general Jo\u00e3o Baptista Figueiredo, impuls\u00f3 el proceso de redemocratizaci\u00f3n hacia su segunda fase \u2014la de la apertura\u2014, al decretar una amnist\u00eda relativamente amplia. En el plano institucional, la apertura iba a proseguir en los a\u00f1os siguientes, a trav\u00e9s de la reformulaci\u00f3n partidaria de 1980, que flexibiliz\u00f3 el cuadro partidista, las elecciones generales de 1982 y la toma del poder de los diez gobernadores estatales elegidos por la oposici\u00f3n, en marzo de 1983. En medio de una cierta resistencia de los sectores militares descontentos y algunas maniobras desestabilizadoras, la sucesi\u00f3n presidencial acabar\u00eda por normalizarse en noviembre de 1984, para permitir, en enero del a\u00f1o siguiente, la designaci\u00f3n de un civil y representante de la oposici\u00f3n \u2014Tancredo Neves\u2014 a la Presidencia de la Rep\u00fablica. Observemos tambi\u00e9n que 1979 fue el a\u00f1o en el cual la crisis estructural de la econom\u00eda, tras de permitir una breve mejor\u00eda de los indicadores econ\u00f3micos, los llev\u00f3 a una brusca ca\u00edda y, tras una mejor\u00eda aparente en 1980, desemboca finalmente en una violenta recesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En abril, despu\u00e9s de una intensa preparaci\u00f3n, los metal\u00fargicos del ABC&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>*<\/sup>&nbsp;entran en huelga, movilizando a cerca de 200 mil obreros. En esta ocasi\u00f3n, cancelado el elemento sorpresa, los huelguistas no pudieron proceder a la ocupaci\u00f3n blanca de las f\u00e1bricas, que ya hab\u00edan realizado en 1978, siendo forzados a echar mano de piquetes que la polic\u00eda hostilizaba ferozmente. La posici\u00f3n del gobierno reci\u00e9n llegado al poder era m\u00e1s dura, y \u00e9ste procedi\u00f3 a la intervenci\u00f3n de los tres sindicatos involucrados al entrar la huelga en su segunda semana, destituyendo y arrestando a sus dirigentes. La gran organizaci\u00f3n de los huelguistas contaba con direcciones alternativas para hacer frente a esta eventualidad y con comit\u00e9s de huelga bien estructurados; esto, as\u00ed como su disposici\u00f3n combativa, les permiti\u00f3 mantener el movimiento todav\u00eda durante cuatro d\u00edas, para concluir al final en una tregua con los patrones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">La huelga [se\u00f1ala un autor] no fue un \u00e9xito completo para los obreros. Los tres sindicatos se vieron muy cercanos a una seria derrota y forzados a aceptar una soluci\u00f3n de compromiso. Al final de tres meses de negociaciones dif\u00edciles, los t\u00e9rminos del acuerdo eran s\u00f3lo marginalmente mejores de lo que hab\u00edan sido antes de la intervenci\u00f3n. Sin embargo, la huelga fue una seria derrota para los patrones y el Estado. En lugar de poner fin a la huelga con la intervenci\u00f3n de los sindicatos, el Estado presenci\u00f3 c\u00f3mo los l\u00edderes depuestos continuaron a la cabeza del movimiento. El Estado se vio forzado a reconocer a los l\u00edderes depuestos como los leg\u00edtimos representantes de los obreros y se vio forzado a aceptar que sin esos l\u00edderes el movimiento en el ABC hubiera provocado m\u00e1s problemas a corto plazo. O sea que el movimiento pod\u00eda seguir existiendo sin los l\u00edderes sindicales: la intervenci\u00f3n no pod\u00eda producir los efectos deseados. Los patrones, cuyo objetivo era infligir una pesada derrota a los sindicatos, con el fin de invertir los avances conseguidos por ellos y recuperar lo que hab\u00edan cedido en mayo de 1978, se ve\u00edan con un sindicato con mayor credibilidad que nunca.<meta charset=\"utf-8\"><sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En todo el pa\u00eds, el movimiento reivindicativo se extendi\u00f3, haciendo subir el n\u00famero de huelgas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_02.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El cuadro de arriba ilustra que el aumento de huelgas en 1979 se debe sobre todo a la aceleraci\u00f3n del movimiento reivindicativo en los sectores de servicio, clase media asalariada y no asalariada, disminuyendo las huelgas de los obreros industriales. Esta reducci\u00f3n se compensa, en cierta medida, por el aumento relativo de las huelgas promovidas por grupos de empresas o por categor\u00edas, lo que implica una movilizaci\u00f3n mayor de efectivos y representa un elemento favorable a la resistencia ante una represi\u00f3n gubernamental incrementada. As\u00ed, en el total de las huelgas de obreros industriales, las huelgas por establecimiento equivalieron al 92.3% en 1978, cayendo al 72.55 en 1979; en los otros sectores, las huelgas por categor\u00eda representan un peso muy superior: el 46% en la construcci\u00f3n civil, el 71.4% en los servicios, el 54.9% para los asalariados de clase media y el 94.1% para los no asalariados, en 1979, siendo que, en los siguientes a\u00f1os, mantendr\u00e1n su importancia sobre todo los tres \u00faltimos, debido a la menor capacidad de transacciones fraudulentas que se les presentan.<meta charset=\"utf-8\"><sup>16<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El ascenso del movimiento reivindicativo de los trabajadores, en 1979, forz\u00f3 al r\u00e9gimen a modificar, por primera vez, su pol\u00edtica salarial, abandonando la \u201creducci\u00f3n\u201d que se hab\u00eda, establecido en 1965. La nueva ley salarial, vigente a partir del 1\u00b0 de noviembre, elimin\u00f3 la f\u00f3rmula que sujetaba los salarios al residuo salarial (o inflaci\u00f3n proyectada), la indexaci\u00f3n, pasando a basarse en un nuevo \u00edndice de precios: el \u00edndice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), establecido mensualmente en funci\u00f3n de una muestra de familias que ganan hasta cinco salarios m\u00ednimos. Los reajustes salariales dejaron de ser anuales para volverse semestrales y garantizaban el 10% por encima del INPC para los trabajadores que ganaban tres veces el salario m\u00ednimo y un aumento igual al INPC para los que recib\u00edan hasta diez veces el salario m\u00ednimo, siendo progresivamente inferior para las fajas m\u00e1s elevadas; modificaciones menores posteriores no iban a alterar ese cuadro (que s\u00f3lo se modificar\u00eda en 1983, para ceder a las imposiciones del Fondo Monetario Internacional).<meta charset=\"utf-8\"><sup>17<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo en que ced\u00eda en el terreno salarial, el gobierno endurec\u00eda, empero, su pol\u00edtica represiva. La huelga metal\u00fargica del ABC en 1980 se realiz\u00f3 bajo una violenta presi\u00f3n gubernamental que disolvi\u00f3 a fuerza piquetes y manifestaciones, intervino en los sindicatos, arrest\u00f3 y encuadr\u00f3 a sus l\u00edderes en la Ley de Seguridad Nacional. Ni siquiera la presencia del Papa, de visita entonces en Brasil, moder\u00f3 la actuaci\u00f3n del gobierno, aunque la Iglesia Cat\u00f3lica, en particular sus m\u00e1ximos representantes en S\u00e3o Paulo y en el ABC, hubiera patentizado su efectivo apoyo y solidaridad a los huelguistas; por el contrario, el gobierno estableci\u00f3 con el clero un nivel de enfrentamiento tal, que lleg\u00f3 a ventilarse la posibilidad de que el obispo de Santo Andr\u00e9 \u2014que hab\u00eda asumido p\u00fablicamente la gesti\u00f3n de fondo de la huelga, tras la intervenci\u00f3n en el sindicato\u2014 fuera procesado tambi\u00e9n por crimen contra la seguridad nacional. La actitud del gobierno en relaci\u00f3n a la Iglesia y el inter\u00e9s de los pol\u00edticos de la oposici\u00f3n por la continuaci\u00f3n de la apertura \u2014entonces en la fase de reformulaci\u00f3n partidaria\u2014 cerraron ambos a los huelguistas la oportunidad de obtener otros apoyos, llev\u00e1ndolos finalmente a la suspensi\u00f3n de la huelga. Estos dos elementos \u2014el ablandamiento de la pol\u00edtica salarial y la represi\u00f3n gubernamental\u2014 bastar\u00edan por s\u00ed mismos para explicar el comportamiento de los movimientos huelguistas en 1980. En ese a\u00f1o el total de las huelgas se redujo a 58 (s\u00f3lo 19 realizadas por los obreros industriales); la recuperaci\u00f3n posterior del movimiento no le permitir\u00eda volver a exhibir el dinamismo de 1979.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las dos tendencias<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Otro factor iba a influir tambi\u00e9n en el movimiento obrero, contribuyendo a frenar su ascenso en tanto que movimiento social: el proceso de reorganizaci\u00f3n en el que se empe\u00f1a por entonces y las repercusiones que tendr\u00e1 sobre \u00e9l el reacomodo de las fuerzas pol\u00edticas, tras la reformulaci\u00f3n partidaria. Desde 1980 es visible la agitaci\u00f3n reinante en el ambiente sindical alrededor de la revisi\u00f3n de la estructura sindical y de la creaci\u00f3n de una central \u00fanica, realiz\u00e1ndose con el correr del a\u00f1o reuniones con ese fin, entre las cuales el Encuentro Nacional de Oposiciones Sindicales (ENOS) y el I Encuentro Nacional de Trabajadores en Oposici\u00f3n a la Estructura Sindical (ENTOES), as\u00ed como la creaci\u00f3n de la Articulaci\u00f3n Nacional del Movimiento Sindical y Popular (ANAMPOS), de corta vida. El 21 de marzo de 1981, 183 unidades reunidas en S\u00e3o Paulo lanzan la convocatoria de la 1 Conferencia de las Clases Trabajadoras (CONCLAT), crean la Comisi\u00f3n Ejecutiva Nacional (CEN) encargada de concretarla, y establecen su temario (que comprende seis puntos: reivindicaciones y legislaci\u00f3n trabajadora, sindicalismo, previsi\u00f3n social, pol\u00edtica salarial y econ\u00f3mica, pol\u00edtica agraria y problemas nacionales), y fijan los criterios de participaci\u00f3n. Las consignas para la campa\u00f1a preparatoria de la CONCLAT eran: estabilidad en el empleo; salario m\u00ednimo real unificado; libertades democr\u00e1ticas; libertad y autonom\u00eda sindical&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>18<\/sup>. En ese mismo a\u00f1o, entre mayo y junio, tuvieron lugar doce Encuentros Estatales de las Clases Trabajadoras (ENCLATs) donde fue posible realizarlos, involucrando 908 entidades, entre federaciones, sindicatos rurales y urbanos, asociaciones presindicales y profesionales.<\/p>\n\n\n\n<p>La I CONCLAT se verific\u00f3 en Praia Grande, S\u00e3o Paulo, del 26 al 28 de agosto de 1981, con la presencia de 1091 entidades, representadas por 5 036 delegados y respaldadas por 12 millones de trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_03.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El cuadro de arriba evidencia el predominio de las entidades de base, sumando los delegados de las federaciones y confederaciones (Confederaci\u00f3n Nacional de los Trabajadores de la Agricultura del Brasil; Confederaci\u00f3n de Profesores del Brasil; Confederaci\u00f3n Nacional de los Trabajadores de la Comunicaci\u00f3n y Publicidad; Confederaci\u00f3n de los Trabajadores de los Transportes Mar\u00edtimos, Fluviales y A\u00e9reos) cerca del 40\/o. Muestra tambi\u00e9n que los sindicatos urbanos, que representan el 43% del total, contaron con una representaci\u00f3n proporcionalmente superior (60% de los delegados), sucediendo al rev\u00e9s con los sindicatos rurales, probablemente por los criterios de participaci\u00f3n adoptados, que favorecen a las peque\u00f1as entidades (hasta de dos mil afiliados: con un representante por mil; hasta diez mil: uno por dos mil y as\u00ed sucesivamente). No permite detallar finalmente, entre los sindicatos urbanos, cu\u00e1les son los que correspond\u00edan a los obreros industriales (industria de la transformaci\u00f3n, transporte y servicios b\u00e1sicos), cu\u00e1les a los de la construcci\u00f3n civil y a los servicios (bancarios, comerciales, etc\u00e9tera).<\/p>\n\n\n\n<p>Las principales resoluciones de la 1 CONCLAT consistieron en la aprobaci\u00f3n del Plan de Luchas, o plataforma de acci\u00f3n; en la fijaci\u00f3n del D\u00eda Nacional de Lucha, fijado para el 1\u00b0 de octubre, con la recomendaci\u00f3n expresa de que se discutiera en tanto en todo el pa\u00eds la realizaci\u00f3n de una huelga general; y en la creaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Nacional Pro-Cut, destinada a avanzar en el proceso de la formaci\u00f3n de la central \u00fanica de trabajadores, que se constituir\u00eda en un Congreso de Clases Trabajadoras (CONCLAT) a realizarse en agosto del siguiente a\u00f1o. A pesar de estos acuerdos, el c\u00f3nclave no fue un lecho de rosas: all\u00ed cristalizaron dos tendencias, cuyo enfrentamiento anular\u00eda ulteriormente la mayor parte de las decisiones tomadas, comenzando por la Comisi\u00f3n Pro-Cut, que iba a funcionar con extremada dificultad y a producir escasos resultados. Esa divisi\u00f3n nac\u00eda en el plano sindical, pero se proyectaba en la esfera pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, se encontraba el liderazgo de los metal\u00fargicos del ABC, destacando la personalidad de Luis In\u00e1cio da Silva (Lu\u00eda) que encabezaba un bloque minoritario pero combativo, de oposici\u00f3n urbana y formado por entidades de base. Su ideolog\u00eda enfatizaba la acci\u00f3n directa de las masas; cuestionaba las alianzas de clases fuera del campo popular (excluyendo, as\u00ed, cualquier tipo de acuerdo con la burgues\u00eda), negaba legitimidad a la estructura sindical vigente, proponiendo su inmediata reformulaci\u00f3n; y, naturalmente, asum\u00eda una postura radicalmente opuesta al r\u00e9gimen militar. Esa posici\u00f3n no derivaba de una concepci\u00f3n te\u00f3rica definida, lo que la har\u00eda vulnerable a las disputas de peque\u00f1os grupos y podr\u00eda llevarla a amalgamar actitudes contradictorias. Bajo cierto punto de vista y en la medida en que tend\u00eda a ignorar la especificidad de lo social y de lo pol\u00edtico, as\u00ed como sus mediaciones, reasum\u00eda la tradici\u00f3n clasista y libertaria del anarcosindicalismo, en el contexto de una motivaci\u00f3n pol\u00edtica, que la llev\u00f3 a erigirse en partido: el Partido de los Trabajadores (PT).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, se ubicaba la tendencia conocida como Unidad Sindical (o, como la apod\u00f3 el PT, \u201cBloque de la Reforma\u201d), cuya figura central era tambi\u00e9n un dirigente metal\u00fargico: Joaquim Santos de Andrade, del Sindicato de los Metal\u00fargicos de S\u00e3o Paulo, antiguo \u201cpelele\u201d cuyo reinado de veinte a\u00f1os pas\u00f3 del acomodamiento a la pol\u00edtica laboral de la dictadura militar a la militancia en las huestes m\u00e1s liberales de la oposici\u00f3n. Agrupando los liderazgos de la c\u00fapula de la estructura sindical, encastillados en las federaciones y confederaciones, y contando con un fuerte apoyo en el sindicalismo rural \u2014v\u00eda la CONTAD\u2014 y en las entidades de asalariados de clase media \u2014en particular entre los funcionarios p\u00fablicos\u2014, Unidad Sindical prefer\u00eda la acci\u00f3n por la c\u00fapula, buscaba la alianza con la burgues\u00eda oposicionista y consideraba la estructura sindical vigente un instrumento \u00fatil y necesario en la actual fase de organizaci\u00f3n del proletariado brasile\u00f1o; su \u00fanica coincidencia con la corriente petista era la oposici\u00f3n a la dictadura militar. Integrada al partido PMDB \u2014que hab\u00eda resultado del antiguo MDB, a exclusi\u00f3n de los sectores minoritarios que constituyeron el PT y el Partido Democr\u00e1tico de los Trabajadores (PDT), bajo el liderazgo de Leonel Brizola\u2014, Unidad Sindical se iba a constituir en su seno en una pieza clave e iba a unir su destino al proceso de hegemonizaci\u00f3n de ese partido por la burgues\u00eda oposicionista, con vistas a la recuperaci\u00f3n del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas circunstancias es natural que la coyuntura electoral de 1982 exacerbara las divergencias entre las dos corrientes e hiciera impracticable la realizaci\u00f3n del CONCLAT en la fecha prevista, el mes de agosto. Por iniciativa de Unidad Sindical el evento fue aplazado. En septiembre se produjeron los primeros enfrentamientos en la reuni\u00f3n de la Comisi\u00f3n Pro-Cut en Brasilia; m\u00e1s all\u00e1 del retiro de algunos representantes del bloque petista, bajo el alegato de que su mandato expiraba en agosto, Unidad Sindical forz\u00f3 la aprobaci\u00f3n de resoluciones que reforzaban el poder de las Federaciones y las Confederaciones en la Comisi\u00f3n, sustray\u00e9ndola a la legitimaci\u00f3n por las bases; se ampliaba la Comisi\u00f3n en detrimento de los estados, donde era m\u00e1s fuerte la penetraci\u00f3n petista, y se se\u00f1alaba como fecha para el CONCLAT agosto de 1983. La confrontaci\u00f3n se eludi\u00f3, empero, y una nueva reuni\u00f3n de la Comisi\u00f3n con la presencia de los dos bloques, se verific\u00f3 el 27 de noviembre, decidi\u00e9ndose realizar el CONCLAT el 26, 27 y 28 de agosto de 1983, con la creaci\u00f3n del CUT en la agenda y recomponiendo la propia Comisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La divisi\u00f3n sindical<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El a\u00f1o de 1983 se inici\u00f3 con los preparativos para los encuentros o congresos estatales (ENCLATs-CECLATs), realiz\u00e1ndose \u00e9stos en abril y agosto, eligiendo la mayor\u00eda de ellos representantes ante el CONCLAT. A diferencia de 1981, las reuniones se realizaron en todo el pa\u00eds, en total 25 unidades de la Federaci\u00f3n, con una participaci\u00f3n sensiblemente superior en entidades y delegados. El 21 de julio, con la participaci\u00f3n unitaria de las dos corrientes, se realiz\u00f3 el llamado \u201cD\u00eda Nacional de Huelgas con Manifestaciones\u201d, que tuvo resultados desiguales y, en todo caso, limitados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la coyuntura social y pol\u00edtica era dif\u00edcil: desde finales de 1982, inmerso en la m\u00e1s grande crisis de su historia moderna, el pa\u00eds hab\u00eda cedido a las presiones internacionales y hab\u00eda recurrido al FMI. Las consecuencias de la crisis, junto con el empeoramiento del desempleo y el endurecimiento de la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno, en la direcci\u00f3n exigida por el FMI, agravaron los conflictos laborales. Al mismo tiempo que intervino en cinco sindicatos en junio para contener un estallido huelguista, el gobierno trataba de imponerle al Congreso la revisi\u00f3n de la pol\u00edtica salarial, con el fin de restablecer la \u201creducci\u00f3n\u201d, lo que acabar\u00eda por dar sus resultados en octubre. En ese contexto se produce la divisi\u00f3n del movimiento sindical: despu\u00e9s de una tempestuosa reuni\u00f3n en el Sindicato de los Metal\u00fargicos de S\u00e3o Paulo, el 14 de agosto, en v\u00edsperas de la fecha se\u00f1alada para el CONCLAT, la Comisi\u00f3n Pro-Cut se dividi\u00f3 en dos bloques. Por un lado, el sector liderado por Unidad Sindical, que aplaza la realizaci\u00f3n del Congreso durante sesenta d\u00edas y disuelve pr\u00e1cticamente la Comisi\u00f3n en una reuni\u00f3n ampliada, fijada para la siguiente semana; por el otro, el bloque petista, que confirma la realizaci\u00f3n del Congreso en la fecha establecida, en S\u00e3o Bernardo.<\/p>\n\n\n\n<p>El CONCLAT realizado en S\u00e3o Bernardo el 26 y 27 de agosto de 1983, adem\u00e1s de establecer el nuevo Plan de Luchas y decidir la realizaci\u00f3n de una huelga general, crea la CUT, aprobando sus Estatutos y eligiendo su direcci\u00f3n, y establece la fecha de agosto del siguiente a\u00f1o para la realizaci\u00f3n de su Congreso Nacional. Un criterio m\u00e1s flexible de representaci\u00f3n (sindicatos con hasta dos mil afiliados: dos delegados de direcci\u00f3n y tres de base; con hasta diez mil: tres y cinco; etc\u00e9tera) le asegur\u00f3 una concurrencia nutrida, distribuida as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_04.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>M\u00e1s equilibrado en su composici\u00f3n que la primera CONCLAT, el CONCLAT de S\u00e3o Bernardo duplic\u00f3 la participaci\u00f3n del campo y de los funcionarios p\u00fablicos, reduci\u00e9ndose un poco el peso de los trabajadores urbanos (sin que sea posible precisar el del proletariado industrial) en tanto ve\u00eda reducirse el de los \u00f3rganos de la c\u00fapula. Su penetraci\u00f3n nacional es m\u00e1s uniforme que la de la primera CONCLAT y es compatible con la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de los trabajadores asalariados, como se puede observar abajo:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_05.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Cuatro d\u00edas despu\u00e9s de la clausura del Congreso de S\u00e3o Bernardo, la corriente de Unidad Sindical, constituida en Comisi\u00f3n Organizadora, convoca a su propio congreso para los d\u00edas 4 y 6 de noviembre, con ubicaci\u00f3n en Praia Grande. Incluyendo entre sus resoluciones cuestiones program\u00e1ticas y organizativas, as\u00ed como un plan de luchas, y la creaci\u00f3n de la Coordinaci\u00f3n Nacional y del Consejo de Coordinaci\u00f3n Nacional de la Clase Trabajadora (CONCLAT, ambos), el CONCLAT de Praia Grande cont\u00f3 con la presencia de 4 234 delegados, en representaci\u00f3n de 1 243 entidades, distribuidas de la siguiente manera:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_06.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La representaci\u00f3n por actividades econ\u00f3micas, seg\u00fan la propia CONCLAT, es la siguiente:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_07.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La distribuci\u00f3n regional muestra lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/065_movimiento_obrero_brasil_08.gif\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Tomando como base las entidades el CONCLAT de Praia Grande se caracteriza por el fuerte peso del sindicalismo agr\u00edcola (m\u00e1s de la mitad del total) y por una incidencia significativa de asalariados de los servicios (m\u00e1s del 30% ), tocando al proletariado industrial una presencia equivalente a la cuarta parte del total. La distribuci\u00f3n regional de sus afiliados no difiere notoriamente de la del CONCLAT de S\u00e3o Bernardo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el curso de 1984, la CUT dio una demostraci\u00f3n de actividades m\u00e1s relevantes, realizando conquistas de posiciones sindicales, lo cual indica que su dinamismo es m\u00e1s grande que el del CONCLAT. En ese a\u00f1o el hecho nuevo y m\u00e1s significativo en el movimiento obrero fueron las movilizaciones huelguistas de los trabajadores agr\u00edcolas, principalmente los de la ca\u00f1a de az\u00facar en S\u00e3o Paulo y en el Nordeste. Tales huelgas fueron relevantes por la irrupci\u00f3n de esa nueva fuerza en las luchas obreras, por su combatividad y por el grado de violencia empleado por los patrones y por la polic\u00eda para contenerlas, sald\u00e1ndose a pesar de todo con victorias. En S\u00e3o Paulo, donde desbordaron la estructura sindical, fue visible la penetraci\u00f3n de la CUT en ese sector, que Unidad Sindical hab\u00eda monopolizado hasta entonces. Junto con ellas, conviene recordar la prolongada huelga nacional de los maestros universitarios, las amenazas de huelga general bancaria y las huelgas parciales de los funcionarios de previsi\u00f3n social, junto con acciones aisladas de los obreros.<\/p>\n\n\n\n<p>El contexto general de relativa debilidad para los trabajadores \u2014afectados por la extensi\u00f3n del desempleo\u2014 y la formidable campa\u00f1a popular por el establecimiento de las elecciones directas para la Presidencia de la Rep\u00fablica \u2014en la que destac\u00f3 por su activismo la peque\u00f1a burgues\u00eda\u2014, la cual canaliz\u00f3 buena parte de la actividad de las masas, no hizo de 1984 el a\u00f1o m\u00e1s favorable para retomar plenamente las luchas reivindicativas. Es de suponerse, empero, que tras un periodo de tregua que fue concedido al gobierno que habr\u00eda de asumir en marzo de ese a\u00f1o, y si \u00e9ste no fuera capaz de atender las demandas m\u00e1s sentidas por los trabajadores, sus luchas habr\u00e1n de recrudecer para alcanzar niveles insospechados. La movilizaci\u00f3n en que se encuentran las distintas fuerzas \u2014desde obreros industriales hasta trabajadores agr\u00edcolas y asalariados de la clase media\u2014, el nivel de organizaci\u00f3n ya alcanzado y el desarrollo de su esp\u00edritu combativo configuran una tendencia en ese sentido, que el clasismo no comprometido con el gobierno s\u00f3lo podr\u00e1 acentuar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El socialismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">A lo largo de su desarrollo, el movimiento obrero brasile\u00f1o pone en evidencia las determinaciones profundas de que depende su curso y que conviene reafirmar aqu\u00ed. Destaca en primer lugar la relaci\u00f3n que guarda con la composici\u00f3n y las estructuras de la clase media, caracter\u00edsticas que, a su vez, resultan directamente del volumen y de la direcci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n del capital. Es el hecho de que el pa\u00eds se industrializa lo que lo convierte en un verdadero proletariado industrial, del mismo modo que el cauce por el cual corre a la industrializaci\u00f3n crea constantemente nuevos sectores de trabajadores y propicia cambios bruscos en el liderazgo del movimiento, ocupado primero por los obreros gr\u00e1ficos y textiles, luego por los obreros de las empresas estatales y paraestatales y finalmente por los trabajadores de las nuevas industrias de los a\u00f1os sesenta y setenta, en especial la automovil\u00edstica. Este proceso viene acompa\u00f1ado por una elevaci\u00f3n del nivel de instrucci\u00f3n de sus efectivos y por la sustituci\u00f3n de un patr\u00f3n de crecimiento, basado en el reclutamiento de mano de obra rural, por otro, que implica dar prioridad a la incorporaci\u00f3n de miembros con una cultura urbana e industrial, particularmente en los ramos en los que se acent\u00faa el progreso t\u00e9cnico.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente a este proceso, a partir de los a\u00f1os sesenta se asiste a la transformaci\u00f3n de la mano de obra semiasalariada del campo en aut\u00e9ntico proletariado, cada vez m\u00e1s urbano (ya que se ve forzado a abandonar el medio rural para alojarse en la periferia de las ciudades, de donde sale a trabajar en la agricultura) y que emerge, en esta primera mitad de la d\u00e9cada de los ochenta, dispuesto a \u2014luchando por sus derechos\u2014 ocupar el lugar que le corresponde dentro del movimiento obrero. El aumento del peso y de la influencia del proletariado rural est\u00e1 directamente ligado a la participaci\u00f3n que tuvo en la crisis brasile\u00f1a el alza de precios del petr\u00f3leo y el subsecuente lanzamiento del programa del alcohol, destacando en sus filas los trabajadores de la ca\u00f1a de az\u00facar. Estos nuevos contingentes proletarios no repiten la experiencia de la masa rural convertida en obrero industrial, en los principios de la industrializaci\u00f3n, en la medida en que ya encuentra, en el plan de la lucha de clases, un proletariado industrial con tradici\u00f3n de organizaci\u00f3n y de lucha; pero exigen, por su juventud como clase y su nivel cultural m\u00e1s bajo, una mayor capacidad de conducci\u00f3n de la vanguardia obrera, ya que aceptan m\u00e1s f\u00e1cilmente las maniobras de los \u201cpeleles\u201d y de los agentes de la burgues\u00eda dentro del movimiento obrero, constituy\u00e9ndose, de hecho, actualmente, en uno de los pilares de sostenimiento de la CONCLAT. Las huelgas de 1984 entretanto mostraron con claridad que la fuerza de sus reivindicaciones, tanto tiempo postergadas, y su combatividad los llevan a desbordar f\u00e1cilmente sus liderazgos tradicionales, por lo que son visibles los progresos que alcanz\u00f3 la CUT en el sector, por lo menos en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento obrero no se desarrolla s\u00f3lo mediante su desdoblamiento en nuevos sectores y categor\u00edas, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la absorci\u00f3n de un n\u00famero creciente de trabajadores, dentro de cada ramo. En efecto, el car\u00e1cter de masa que tienden a revestir las acciones obreras actualmente, la presi\u00f3n por la democratizaci\u00f3n de los sindicatos, la creaci\u00f3n de nuevos y complejos mecanismos de vinculaci\u00f3n entre direcciones y bases, est\u00e1n revelando una creciente participaci\u00f3n de los trabajadores en procesos que, en el pasado, eran de la competencia de los liderazgos. Esto lleva a la diversificaci\u00f3n de sus aspiraciones y reivindicaciones, para atender los intereses de los diferentes niveles y categor\u00edas de los obreros involucrados en la lucha&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>19<\/sup>, lo que configura el crecimiento y la maduraci\u00f3n de la conciencia de clase, en lo que influye tambi\u00e9n el propio desarrollo sociocultural del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El vigoroso crecimiento de la clase obrera brasile\u00f1a y la pujanza del movimiento creado por \u00e9l condujeron, en los a\u00f1os recientes, al resurgimiento de una ideolog\u00eda y una pr\u00e1ctica clasista, casi olvidados despu\u00e9s de la gesta de los a\u00f1os diez. Pero las de entonces eran fruto de un avance de la conciencia en relaci\u00f3n con las condiciones reales del movimiento obrero de la \u00e9poca y resultaban, como ya indicamos, de la presencia actuante de los inmigrantes europeos en el sindicalismo brasile\u00f1o. El clasismo de hoy nace del desarrollo org\u00e1nico y de las batallas trabadas por las fuerzas de la izquierda en el pasado pr\u00f3ximo; nada colabor\u00f3 tanto para hacerlo posible como el desenmascaramiento del car\u00e1cter de clase del Estado, operado en 1964. Rompiendo con la tradici\u00f3n del Estado Novo y del r\u00e9gimen instaurado en 1946, la burgues\u00eda brasile\u00f1a abandon\u00f3 entonces la pretensi\u00f3n de disimular su control de clase, prefiriendo apoyarlo con las bayonetas. El proletariado brasile\u00f1o tuvo la amarga experiencia de enfrentarse a un Estado enemigo y hostil, y es la conciencia de ello lo que se expresa en el clasismo. Como sucede con cualquier clase social en esas circunstancias, la clase obrera no fue s\u00fabitamente iluminada por el Divino Esp\u00edritu Santo, sino que antes bien realiza trabajosamente la traducci\u00f3n de esa experiencia en una ideolog\u00eda y en una pr\u00e1ctica propias. As\u00ed pues, es natural que amplios sectores de ella \u2014posiblemente aun la mayor\u00eda, particularmente por el peso del proletariado rural\u2014 contin\u00faen sufriendo la presencia de liderazgos atrasados y corruptos, que se las ingenian para mantenerla sujeta a la burgues\u00eda y subordinada al Estado. La experiencia vivida por el proletariado brasile\u00f1o durante el r\u00e9gimen militar, y el hecho de que haya dado origen a una corriente clasista, significan, empero, que la ruptura buscada desde los a\u00f1os cincuenta tuvo al fin lugar y que una nueva din\u00e1mica, m\u00e1s rica y m\u00e1s fecunda, ha comenzado. M\u00e1s temprano que tarde, esa din\u00e1mica dar\u00e1 sus frutos.<\/p>\n\n\n\n<p>El mayor problema que el clasismo enfrenta hoy nace de \u00e9l mismo y reside en la tendencia que se verifica en \u00e9l, de resbalar hacia el obrerismo. Resultado de la falta de cultura pol\u00edtica de la vanguardia obrera y de la mala asimilaci\u00f3n que los cuadros de extracci\u00f3n peque\u00f1oburguesa hicieron de las experiencias de la izquierda brasile\u00f1a, a fines de los a\u00f1os sesenta y principios de los setenta, el obrerismo amenaza a la clase obrera con lo peor que le pod\u00eda suceder: su aislamiento. Efectivamente, cualquier avance de la clase obrera est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con el movimiento de otras clases &#8216;sociales, como nos lo muestra la historia de la lucha de clases en el Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 la experiencia de los a\u00f1os recientes, en la cual \u2014confirm\u00e1ndose lo que ya se hab\u00eda visto en 1959 y a principios de los a\u00f1os sesenta\u2014 la divisi\u00f3n de la burgues\u00eda favoreci\u00f3 el avance del movimiento obrero&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>20<\/sup>&nbsp;y precipit\u00f3 la decadencia de la dictadura militar. Es cierto que el proceso se volvi\u00f3 m\u00e1s complejo, en la medida en que la liquidaci\u00f3n de la dictadura acab\u00f3 ligada \u2014y probablemente determinada por\u2014 a una reconstrucci\u00f3n del bloque burgu\u00e9s, que hoy se presenta de nuevo unificado. Pero, por eso mismo, es necesario buscar los medios de romper ese bloque, tanto m\u00e1s cuanto que la evoluci\u00f3n de la burgues\u00eda brasile\u00f1a indica que no puede permanecer mucho tiempo unida y que la actual situaci\u00f3n del pa\u00eds permite prever, a corto plazo, el recrudecimiento de las contradicciones internas que parece haber superado moment\u00e1neamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s importante que la burgues\u00eda, para la clase obrera, es la evoluci\u00f3n de las clases medias asalariadas. Expandidas notoriamente durante la d\u00e9cada de los sesenta y setenta, tienden hoy a convertirse en un verdadero proletariado de los servicios. Su situaci\u00f3n no era \u00e9sa durante los a\u00f1os setenta: en el contexto del desarrollo econ\u00f3mico propiciado por el r\u00e9gimen militar, cumpl\u00edan la funci\u00f3n relevante de alimentar una de las esferas de circulaci\u00f3n privilegiadas por el esquema de reproducci\u00f3n del capital, es decir, la esfera alta, constituida por el consumo suntuario, que se sumaba a la del comercio exterior y a la del consumo estatal para viabilizar la realizaci\u00f3n de las mercanc\u00edas. En esos t\u00e9rminos, se constitu\u00eda en una peque\u00f1a burgues\u00eda privilegiada, independientemente de que sus condiciones materiales de reproducci\u00f3n hubieran sido ya hechas a un lado por el capital, que las separaba de los medios de producci\u00f3n y de vida. Desde la crisis de 1975, empero, la tierra comenz\u00f3 a moverse bajo sus pies. Los primeros movimientos de la econom\u00eda del gran capital apuntaron en el sentido de restringir el consumo suntuario; aunque esa tendencia haya sido disimulada por movimientos contrarios, su presi\u00f3n fue lo suficientemente fuerte para que las clases medias ganaran las calles, ya en 1977, con la campa\u00f1a de la amnist\u00eda, y acentuaran su oposici\u00f3n a la dictadura&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>21<\/sup>. Con la crisis de 1981, y particularmente despu\u00e9s de 1983, con la revisi\u00f3n de la pol\u00edtica salarial, la tendencia comenz\u00f3 a operar plenamente, complet\u00e1ndose ahora la proletarizaci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda con su pauperizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lleva a creer que no se trata de una tendencia pasajera y que, antes bien, una eventual recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda brasile\u00f1a rehabilitar\u00e1 para el consumo suntuario s\u00f3lo a las capas superiores de la peque\u00f1a burgues\u00eda, manteniendo a las otras en los niveles del proletariado. Como quiera que sea, la reacci\u00f3n de la peque\u00f1a burgues\u00eda ante su expulsi\u00f3n del para\u00edso creado por el \u201cmilagro econ\u00f3mico\u201d ha sido acercarse a la clase obrera en sus formas de organizaci\u00f3n y en los m\u00e9todos de lucha. Los sindicatos donde militan sus sectores son hoy activos \u2014en particular los de los empleados bancarios, los m\u00e9dicos, los funcionarios y profesores, especialmente los universitarios\u2014 y las huelgas por ellos protagonizadas en los \u00faltimos a\u00f1os han destacado por su n\u00famero y combatividad. Ese acercamiento (que la lleva a participar tambi\u00e9n de la divisi\u00f3n del movimiento obrero, aunque tienda todav\u00eda a favorecer a la corriente no clasista) es necesario para la peque\u00f1a burgues\u00eda, cuya posici\u00f3n en las luchas reivindicadoras es naturalmente d\u00e9bil, pero refuerza considerablemente el movimiento obrero, particularmente porque no le abre simplemente la posibilidad de una alianza de clase: le abre la posibilidad de incorporar efectivamente a s\u00ed, sino a toda, por lo menos a una parte significativa de esas clases medias como proletariado de servicios; esto es, asalariados de servicios con conciencia proletaria. Y de hecho, s\u00f3lo la lucha de clases permite esa mutaci\u00f3n, que no puede ser concedida ni negada por un decreto.<meta charset=\"utf-8\"><sup>22<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>De este proceso, en el que crece, se diversifica y enriquece, al mismo tiempo que ampl\u00eda su campo de alianzas y de asimilaci\u00f3n a las otras clases, resulta con meridiana claridad que el movimiento obrero no puede limitar su ideario y su pr\u00e1ctica en nombre de un obrerismo estrecho. La clase obrera est\u00e1 llamada a asumir, en grado cada vez mayor, la iniciativa pol\u00edtica y a esgrimir para el conjunto de la sociedad una alternativa a la dependencia, a la injusticia social y a la opresi\u00f3n estatal, consustanciales a la soluci\u00f3n burguesa. Si los cuadros m\u00e1s l\u00facidos de la burgues\u00eda y los m\u00e1s maleables de la clase obrera son todos hoy vagamente socialistas o caracterizadamente socialdem\u00f3cratas, es porque saben que el capitalismo brasile\u00f1o tiene los d\u00edas contados y quieren ganarse unos d\u00edas m\u00e1s. Para deshacer los enga\u00f1os que de ah\u00ed resultan bastar\u00e1 que la clase obrera eleve su programa pol\u00edtico y cree el instrumento capaz de llevarlo a cabo: su partido.<\/p>\n\n\n\n<p>La corriente clasista advirti\u00f3 ya eso, aunque de manera confusa. Sin definir un esquema claro de alianzas, sin delimitar con precisi\u00f3n el campo de la lucha social y de la lucha pol\u00edtica, sin unificar sus fracciones dispersas en partidos creados artificialmente, sin vincular correctamente la lucha de clases en el pa\u00eds con la que se desarrolla en el plano internacional, no ha sido capaz todav\u00eda de ocupar el lugar que es suyo en el Brasil de hoy. El desarrollo futuro del movimiento obrero depende \u2014tanto como de la acci\u00f3n de los elementos objetivos anteriormente indicados\u2014 de que esto se logre, para que finalmente pueda desdoblarse en un movimiento socialista, en cuyas filas las amplias mayor\u00edas encuentren inspiraci\u00f3n y medios para construir al fin el pa\u00eds que les conviene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>*Zona fabril de S\u00e3o Paulo: Santo Andr\u00e9, S\u00e3o Bernardo y San Caetano. [Ed.]<\/li><\/ul>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Seg\u00fan Herminia Tavares de Almeida, \u201cNovas demandas, novos direitos: experi\u00e9ncias do sindicalismo da \u00faltima d\u00e9cada\u201d,&nbsp;<em>Dados<\/em>, R\u00edo, 26-3, 1983, p. 265.<\/li><li>M\u00e1s que de las instituciones serviles \u2014que tambi\u00e9n fueron trasplantadas al Brasil, durante la colonizaci\u00f3n\u2014 las relaciones de trabajo en el pa\u00eds sufrieron fuerte influencia del r\u00e9gimen esclavista. Entre los autores brasile\u00f1os que llamaron la atenci\u00f3n sobre ese hecho, vale la pena mencionar a Caio Prado J\u00fanior,&nbsp;<em>A revolu\u00e7\u00e1o brasileira<\/em>, ed. Brasiliense, S\u00e3o Paulo, 1966.<\/li><li>Este periodo ha sido objeto de muchos estudios; el m\u00e1s reciente es el de Ren\u00e9 Arnaud Dreyfuss,&nbsp;<em>1964: A conquista do Estado<\/em>, ed. Vozes, Petr\u00f3polis, 1981.<\/li><li>La piedra angular de la pol\u00edtica salarial fue colocada ya en 1964 por el Programa de Acci\u00f3n Econ\u00f3mica del gobierno de Castelo Branco, que fij\u00f3 la siguiente norma: \u201cQue el salario reajustado sea determinado de modo que iguale el salario real vigente en los \u00faltimos 24 meses, multiplicado en seguida por un coeficiente que traduzca el aumento de productividad estimado para el a\u00f1o anterior,&nbsp;<em>aumentado por la previsi\u00f3n para compensaciones de residuos inflacionarios admitidos por azar en la programaci\u00f3n financiera del gobierno<\/em>\u201d (el subrayado es m\u00edo). Seg\u00fan Eduardo Matarazzo Suplicy, \u201cAlguna aspectos da pol\u00edtica salarial\u201d,&nbsp;<em>Revista de Adminitra\u00e7\u00e3o de Empresas<\/em>, R\u00edo, n. 5, 14, septiembre-octubre de 1974, p. 32.<\/li><li>Seg\u00fan Suplicy, art. cit.<\/li><li>Este punto de vista ha sido impugnado por algunos autores. Interviniendo en la discusi\u00f3n Jo\u00e3o M. L. Saboia afirma con raz\u00f3n que, en tanto que hasta el principio de la d\u00e9cada de los setenta el salario m\u00ednimo se confund\u00eda con la propia tasa de salario, actualmente ha servido de base para la negociaci\u00f3n de topes salariales, cuyos valores se sit\u00faan en su gran mayor\u00eda muy pr\u00f3ximos del salario m\u00ednimo. \u201cO salario m\u00ednimo e a taxa de sal\u00e1rios na econom\u00eda brasileira: novas evid\u00e9ncias\u201d, Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro, Instituto de Econom\u00eda Industrial, Texto para Discusi\u00f3n, n. 26, 1983, p. 49.<\/li><li>Al promover la rotatividad de la mano de obra, el FGTS ampl\u00eda el ej\u00e9rcito industrial de reserva bajo su forma flotante y act\u00faa directamente sobre el nivel salarial. Como ya observamos, las empresas despiden a sus trabajadores en v\u00edsperas de la revisi\u00f3n colectiva y los readmiten despu\u00e9s o contratan otros, con salarios m\u00e1s bajos que los que obtendr\u00edan a trav\u00e9s de un acuerdo salarial; seg\u00fan el Departamento Intersindical de Estad\u00edstica y Estudios Socioecon\u00f3micos (DIEESE),&nbsp;<em>O fondo de garant\u00eda e seu impacto no mercado de trabalho<\/em>, S\u00e3o Paulo, 1978. Una investigaci\u00f3n de la Funda\u00e7\u00e3o Instituto de Pesquisas Econ\u00f3micas de la Universidad de S\u00e3o Paulo, revel\u00f3 que, para el a\u00f1o de 1974, la tasa media global de rotatividad en la industria automovil\u00edstica era del 72% y del 63% en las ramas el\u00e9ctrico-electr\u00f3nica y metal\u00fargica, fen\u00f3meno que se acentuaba en la peque\u00f1a y mediana empresa;&nbsp;<em>Folha de S\u00e3o Paulo<\/em>, 2 de abril de 1978.<\/li><li>Con base en la investigaci\u00f3n que realiz\u00f3 en dos empresas automovil\u00edsticas de S\u00e3o Paulo, de 1974 a 1975, su autor observa: \u201cSe acostumbra argumentar que s\u00f3lo los obreros calificados tienen experiencia de trabajo industrial y de vida urbana, pero la investigaci\u00f3n comprob\u00f3 que no era el caso\u201d, sosteniendo que \u201ca los obreros incluidos en las categor\u00edas de no calificados y semicalificados no les faltaba experiencia urbana e industrial\u201d. Para la empresa en la que centr\u00f3 su atenci\u00f3n, su muestra estableci\u00f3 una proporci\u00f3n del 17.2% de obreros calificados, del 56.9% semicalificados y del 26.9% no calificados. John Humprey, \u201cOperarios da industria automobil\u00edstica no Brasil: novas tendancias do movimento trabalhista\u201d,&nbsp;<em>Estudos Cebrap<\/em>, n. 23, enero-marzo de 1978, pp. 92-93. La distribuci\u00f3n de los trabajadores en el sector formal del Brasil por nivel e instrucci\u00f3n, en 1976, daba muestras de que solamente el 2.6% estaba constituido por analfabetas y no-declarados; los trabajadores con alfabetizaci\u00f3n elemental representaban el 5.9% del total; los que hab\u00edan cursado del primer grado hasta secundaria incompleta representaban el 11%; y los que ten\u00edan el primer grado completo el 8.6%; el 20% restante, con un curso incompleto o completo, se escalonaban entre el segundo grado y el nivel superior, seg\u00fan Jo\u00e3o M. J. Saboia, op. cit.<\/li><li>Teresa Matos y Mariana Carvalho, \u201cEfeitos da super-explota\u00e7\u00e3o sobre a classe oper\u00e1ria\u201d,&nbsp;<em>Brasil Socialista<\/em>, n. 3, Lausana, julio de 1975.<\/li><li>Humphrey, art. cit., p. 100.<\/li><li>Suplicy, art. cit., Anexo II, cuadro 1.<\/li><li>Ib\u00edd., cuadro 2. Aqu\u00ed utilizamos el concepto corriente de productividad.<\/li><li>El estudio es de Edmar Bacha, citado por Humphrey, art. cit., p. 95. Los datos proporcionados por Suplicy acusan una ca\u00edda del 6% en la media anual del salario m\u00ednimo entre 1966 y 1972.<\/li><li>Humphrey, art. cit., pp. 25-26.<\/li><li>Ib\u00edd., p. 27.<\/li><li>Datos sobre la amplitud de las huelgas se pueden encontrar en el art\u00edculo de M. H. Tavares de Almeida, ya citado.<\/li><li>Un buen an\u00e1lisis de los efectos de esa pol\u00edtica en los salarios y su relaci\u00f3n con la inflaci\u00f3n se encuentran en el art\u00edculo de Paulo Vieira da Cunha: \u201cReajustes salariais na ind\u00fastria e a Ley Salarial de 1979: uma nota emp\u00edrica\u201d,&nbsp;<em>Dados<\/em>, R\u00edo, 26-3, 1983, pp. 291-312.<\/li><li>Estas informaciones, como las que siguen, fueron tomadas de documentos y publicaciones sindicales, as\u00ed como de los eventos y organizaciones mencionados, que s\u00f3lo ser\u00e1n citados cuando sea necesario.<\/li><li>La comparaci\u00f3n de las reivindicaciones incluidas por los tres sindicatos (de los metal\u00fargicos de S\u00e3o Bernardo, de los metal\u00fargicos de S\u00e3o Paulo y de los metal\u00fargicos de Santos, que participan en las dos corrientes del movimiento sindical, en sus negociaciones colectivas) revela que las relativas a los salarios, que eran la mayor\u00eda en 1970 (cerca de tres cuartas partes) disminuyeron considerablemente su peso a lo largo de la d\u00e9cada para llegar a representar s\u00f3lo cerca del 10% total en 1981; en su lugar, se insertan reivindicaciones que se refieren a la pol\u00edtica social de la empresa, a la situaci\u00f3n funcional, a las condiciones de trabajo y a las cuestiones sindicales. Seg\u00fan los datos presentados por M. H. Tavares de Almeida, art. cit.<\/li><li>Un ejemplo hist\u00f3rico notable en este sentido es la forma en que el enfrentamiento entre la burgues\u00eda industrial y la burgues\u00eda agraria favorece, en la Inglaterra del siglo XIX el ascenso del primer movimiento pol\u00edtico de la clase obrera \u2014el cartismo\u2014 y facilit\u00f3 al proletariado la obtenci\u00f3n de conquistas significativas en el plano de la legislaci\u00f3n trabajadora, en particular con referencia a la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo. Seg\u00fan Marx,&nbsp;<em>El Capital<\/em>, Libro I, cap. VIII.<\/li><li>Seg\u00fan mi art\u00edculo \u201cEstado y crisis en Brasil\u201d,&nbsp;<em>Cuadernos Pol\u00edticos<\/em>, n. 13, M\u00e9xico, julio-septiembre de 1977.<\/li><li>Como lo hicieron, en sentido divergente, dos estudiosos marxistas, Harry Braverman y Nicos Poulantzas, quienes, a partir del an\u00e1lisis de la posici\u00f3n de las clases en el proceso de producci\u00f3n, optaron \u2014el primero\u2014 por incluir en la clase obrera a todos los asalariados o \u2014el segundo\u2014 por circunscribir la clase obrera exclusivamente a los productores directos de plusval\u00eda; seg\u00fan respectivamente&nbsp;<em>Labour and Monopoly<\/em>, Monthly Review, Nueva York, y&nbsp;<em>Les Classes Sociales<\/em>, Maspero, Par\u00eds. La posici\u00f3n de los dos autores ten\u00eda sobre todo una motivaci\u00f3n pol\u00edtica: Braverman procuraba fundamentar en el an\u00e1lisis marxista el populismo mao\u00edsta y Poulantzas buscaba demostrar el car\u00e1cter minoritario de la clase obrera para justificar el abandono de una pol\u00edtica clasista por parte del Partido Comunista Franc\u00e9s, embarcado entonces en la aventura eurocomunista. Te\u00f3ricamente, ninguna de las dos posiciones puede apoyarse realmente en Marx; el error de ambas consist\u00eda en tomar las categor\u00edas econ\u00f3micas de trabajo productivo e improductivo como categor\u00edas sociol\u00f3gicas. Sobre el alcance y los l\u00edmites del an\u00e1lisis econ\u00f3mico en el estudio de las clases sociales, v\u00e9ase Esthela Guti\u00e9rrez, \u201cLa determinaci\u00f3n econ\u00f3mica de las clases sociales en el capitalismo\u201d, en Sergio Bag\u00fa y otros,&nbsp;<em>Teor\u00eda marxista de las clases sociales<\/em>, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, M\u00e9xico, 1983.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-076b47bb-68fe-47fd-b8ac-940367c4c276\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1986\/04\/52-El-movimiento-obrero-brasilen\u0303o.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El movimiento obrero brasilen\u0303o<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Cuadernos Pol\u00edticos n. 46, Ediciones Era, M\u00e9xico, abril-junio de 1986, pp. 5-23. 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