{"id":1438,"date":"1990-01-01T18:27:08","date_gmt":"1990-01-01T18:27:08","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1438"},"modified":"2022-03-22T18:21:10","modified_gmt":"2022-03-22T18:21:10","slug":"america-latina-en-la-encrucijada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1438","title":{"rendered":"Am\u00e9rica Latina en la encrucijada"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latin_america-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1806\" width=\"744\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latin_america-edited.jpg 478w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latin_america-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 744px) 100vw, 744px\" \/><figcaption>Map of western hemisphere highlighting South America<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: mecanuscrito, s. f. (ca. 1990).<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las transformaciones y desaf\u00edos que este fin de siglo est\u00e1 planteando en todo el mundo, m\u00e1s all\u00e1 de las ideolog\u00edas y de los esquemas econ\u00f3micos y pol\u00edticos adoptados por los pueblos, son resultado de un proceso que se inici\u00f3 hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. Aparte algunas exageraciones \u2014como las que han querido presentarlo como el fin de la llamada civilizaci\u00f3n occidental o como la crisis final del capitalismo\u2014 ese proceso ha sido correctamente analizado por los autores marxistas, que recurrieron para ello \u2014dentro del rico arsenal anal\u00edtico que esa corriente de pensamiento proporciona\u2014 a la teor\u00eda de los ciclos largos. La tesis que sostenemos aqu\u00ed es la de que estamos ingresando a un nuevo ciclo de ese tipo, lo que implica necesariamente cambios dr\u00e1sticos y la b\u00fasqueda de nuevas soluciones. Nuestra preocupaci\u00f3n gira en torno a lo que, en este marco, est\u00e1 pasando en Am\u00e9rica Latina, dado que, como ning\u00fan otro en el pasado reciente, el momento que vivimos tiene importancia decisiva para la conformaci\u00f3n de nuestro futuro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">I<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La recesi\u00f3n norteamericana de 1967 puso t\u00e9rmino al per\u00edodo de expansi\u00f3n que vivi\u00f3 la econom\u00eda mundial capitalista desde el fin de la segunda guerra mundial. Es posible distinguir tres fases en la gran crisis que se abre entonces (Muller, 1987). En la primera, que culmina con la brusca elevaci\u00f3n de los precios del petr\u00f3leo, en 1973, se observan indicios de perturbaci\u00f3n econ\u00f3mica en los pa\u00edses centrales, en particular una persistente alza salarial \u2014motivada por la creciente capacidad reivindicativa del movimiento obrero, ella misma derivada de la expansi\u00f3n capitalista sostenida\u2014, que presiona hacia abajo la tasa de ganancia y conduce a la retracci\u00f3n de las inversiones industriales. Paralelamente, se manifiestan desequilibrios en la balanza de pagos de Estados Unidos, debido a la creciente p\u00e9rdida de competitividad del pa\u00eds en el comercio de bienes industriales y a su conversi\u00f3n en importador de energ\u00eda, al tiempo que se concluye el movimiento de grandes inversiones norteamericanas en Europa, todo ello conduciendo a la crisis del d\u00f3lar y, en consecuencia, del sistema financiero internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento de la concurrencia entre los grandes centros capitalistas y las crecientes disponibilidades financieras generadas por la ca\u00edda de la inversi\u00f3n productiva conducen a la sobreacumulaci\u00f3n de capital. Un resultado significativo de ello es \u2014como estrategia para la lucha por mercados y por campos de inversi\u00f3n\u2014 el reciclaje de parte de los excedentes financieros y de capacidad productiva a pa\u00edses de la periferia capitalista (y tambi\u00e9n a pa\u00edses del mundo socialista), contribuyendo a acelerar all\u00ed el desarrollo industrial y a propiciar la emergencia de los que se ha convenido llamar \u201cnuevos pa\u00edses industriales\u201d o \u201cNICs\u201d. En Am\u00e9rica Latina, Brasil y M\u00e9xico caben en esa categor\u00eda, pero, en general, esa fase corresponde a un proceso de expansi\u00f3n para la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de 1973 \u2014y, particularmente, tras las grandes batallas que, a mediados de la d\u00e9cada, derrotaron al movimiento obrero en los pa\u00edses centrales\u2014 la situaci\u00f3n se modifica. La relaci\u00f3n salario-ganancia se estabiliza a un nivel m\u00e1s bajo y las inversiones productivas tambi\u00e9n, siendo que \u00e9stas, en una reacci\u00f3n natural en coyunturas de ese tipo, buscan preservar la rentabilidad media de los grandes grupos financieros y de las corporaciones industriales mediante la diversificaci\u00f3n sectorial y la especulaci\u00f3n. El reciclaje de los petrod\u00f3lares hacia los grandes centros agrava la sobreacumulaci\u00f3n de capital, s\u00f3lo parcialmente paliada por las transferencias \u2014v\u00eda inversi\u00f3n directa, pr\u00e9stamos y financiamientos\u2014 a la periferia capitalista, as\u00ed como a los pa\u00edses socialistas. Sobre la base de la agudizaci\u00f3n de la sobreproducci\u00f3n y del crecimiento persistente de la deuda p\u00fablica, la coyuntura se caracteriza por estancamiento e inflaci\u00f3n. El segundo choque del petr\u00f3leo, en 1979, aunado a la elevaci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s (que se vuelven flotantes), al tiempo que precipita a los pa\u00edses centrales en una nueva y violenta recesi\u00f3n, generaliza la crisis en el resto del mundo. Los precios internacionales se derrumban y el comercio mundial se retrae, mientras las inversiones extranjeras se estancan y los pr\u00e9stamos y financiamientos se vuelven escasos y caros. Con ello, Am\u00e9rica Latina y, en general, la periferia capitalista son arrastradas tambi\u00e9n a la crisis, incluso los NICs, lo mismo que los pa\u00edses socialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os 80 comienzan, pues, con una aguda recesi\u00f3n, que, iniciada en los pa\u00edses centrales, dura all\u00ed hasta 1982, arrojando en el periodo una tasa media anual de variaci\u00f3n del producto real del orden del 0,8%. A partir de 1981, la recesi\u00f3n alcanza a los pa\u00edses dependientes, extendi\u00e9ndose hasta 1983, y golpea con especial rigor a Am\u00e9rica Latina; en esos tres a\u00f1os, la tasa media anual de variaci\u00f3n del producto real es, para todos los pa\u00edses subdesarrollados, de 1,7% y, para la regi\u00f3n, de -1,1%. La recuperaci\u00f3n comienza en 1983, para los pa\u00edses centrales (tasa media anual de 3,5%, en el trienio 1983-85), y llega, el a\u00f1o siguiente, a los pa\u00edses dependientes, Am\u00e9rica Latina inclusive (la tasa media anual; para todos, en el periodo 1984-86, es de 3,6% y, para Am\u00e9rica Latina, de 3,1%). Paralelamente, el comercio mundial, cuya tasa anual media de variaci\u00f3n, entre 1980-82, fuera de -0,6%, alcanza una tasa media de crecimiento anual de 5,3%, en el trienio 1983-85, la cual se mantiene en el trienio siguiente, expandi\u00e9ndose, seg\u00fan estimaci\u00f3n del GATT, en 7% en 1989 (Banco Mundial, CLEPI y CEPAL).<\/p>\n\n\n\n<p>Las caracter\u00edsticas que presenta esa recuperaci\u00f3n parecen apuntar a profundas transformaciones en las econom\u00edas nacionales, particularmente en los pa\u00edses capitalistas centrales, as\u00ed como a cambios no menos dr\u00e1sticos en la divisi\u00f3n internacional del trabajo y en todo el sistema econ\u00f3mico mundial. Es as\u00ed como, si nos detenemos en lo que pasa en los pa\u00edses centrales, observamos que \u2014a diferencia de las precarias recuperaciones que all\u00ed se presentaron, a lo largo del per\u00edodo 1967-79\u2014 \u00e9sta reposa en el crecimiento sostenido de la tasa de formaci\u00f3n bruta de capital fijo. Con base en datos del FMI, ante un crecimiento anual medio de 3% para el periodo 1971-80, esa tasa (despu\u00e9s de caer al 2,1% anual, entre 1981- 82) crece anualmente al 5,6% en el trienio 1983,85 y se mantiene en el elevado nivel de 5% en el trienio 1986-88, para el conjunto de los pa\u00edses capitalistas desarrollados. Respecto a los principales pa\u00edses industrializados eso significa, a lo largo del periodo 1983-88, la asignaci\u00f3n anual de porcentajes del PIB que var\u00edan entre 16 y 17% en Estados Unidos, 20 y 21% en Alemania Federal y 30 y 35% en Jap\u00f3n. En valores corrientes, y s\u00f3lo en 1988, esos tres pa\u00edses movilizaron para ese fin una suma superior a 1,5 billones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de alcanzar niveles considerables, la inversi\u00f3n en capital fijo de los pa\u00edses desarrollados tiene connotaciones que vale la pena resaltar. En primer lugar, aument\u00f3 en ella la parte correspondiente a maquinaria y equipo: comparando la inversi\u00f3n realizada en este rengl\u00f3n, en 1988, con el promedio anual del per\u00edodo 1976-80, se ve que ella pas\u00f3, en Estados Unidos, del 45,2% del total a 53,2%; en Jap\u00f3n, del 45,9% al 59,3% y, en Alemania, del 37,1% al 41,8%. En segundo lugar, en la inversi\u00f3n en maquinaria y equipo predomin\u00f3 la que corresponde a bienes de alta tecnolog\u00eda (maquinaria y equipo para escritorios y oficinas, principalmente computadoras, equipos de comunicaciones, cient\u00edfico-ingenieriles y fotogr\u00e1ficos); la parte referente a bienes de alta tecnolog\u00eda represent\u00f3 cerca de 3\/4 del total de la inversi\u00f3n en maquinaria y equipo en Estados Unidos, en el periodo que va de 1986 a la primera mitad de 1988, seg\u00fan el FMI. En tercer lugar, la reducci\u00f3n relativa de los precios de los bienes de alta tecnolog\u00eda implic\u00f3 que la inversi\u00f3n relativa a ellos \u2014y, por ende, al total de maquinaria y equipo\u2014 haya sido a\u00fan mayor, en t\u00e9rminos reales: seg\u00fan la misma fuente, de 1987 al tercer trimestre de 1988, en Estados Unidos, el deflactor de precios de esos bienes fue inferior en un 14% al deflactor de precios del PNB (Caputo, 1989).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"430\" height=\"688\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/56-Imagen.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1445\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/56-Imagen.png 430w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/56-Imagen-188x300.png 188w\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Esas tres caracter\u00edsticas se\u00f1alan un cambio cualitativo en la fase de recuperaci\u00f3n que estamos considerando, principalmente en la medida en que envuelven la desvalorizaci\u00f3n del capital fijo, condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;de una recuperaci\u00f3n de largo alcance. Ello se completa con los fen\u00f3menos que se presentan en el plano del capital circulante. As\u00ed, del lado de las materias primas, la producci\u00f3n de nuevos materiales ha llevado a que el gasto en ese rengl\u00f3n se haya reducido considerablemente por unidad de producto, principalmente en las industrias de alta tecnolog\u00eda: corresponde a un m\u00e1ximo de 3% en un microchip semiconductor, contra 40% en un veh\u00edculo automotor (Drucker, 1987). Respecto al capital variable, el rasgo sobresaliente es la sustituci\u00f3n creciente de la producci\u00f3n intensiva en mano de obra por la producci\u00f3n intensiva en saber, es decir, en investigaci\u00f3n, desarrollo y tests: en el costo total de un microchip, el gasto en mano de obra incide en un 12%, frente a 70% de gasto en saber; esa tendencia se manifiesta tambi\u00e9n, aunque con menos fuerza, en las industrias de elevado \u00edndice de absorci\u00f3n tecnol\u00f3gica, llevando a que, en una f\u00e1brica automotriz robotizada, el costo de la mano de obra no vaya m\u00e1s all\u00e1 del 20 al 25% del costo total de producci\u00f3n (Drucker, 1987).<\/p>\n\n\n\n<p>Esas nuevas tendencias de la acumulaci\u00f3n capitalista en los pa\u00edses centrales tienen como base el incremento de la productividad del trabajo y de las inversiones en actividades de investigaci\u00f3n y desarrollo (R&amp;D), que altera dr\u00e1sticamente la estructura de la fuerza de trabajo y su situaci\u00f3n de empleo. En los pa\u00edses industrializados, el gasto en R&amp;D gira en torno al 3% del PIB, lo que implica, actualmente, para los tres m\u00e1s avanzados (Estados Unidos, Jap\u00f3n y Alemania Federal), movilizar una suma de aproximadamente 225 mil millones de d\u00f3lares al a\u00f1o. Ello acarrea el aumento de una capa de trabajadores altamente calificados en los centros fabriles de investigaci\u00f3n y en las universidades, lo que presupone serias transformaciones en el sistema educacional como un todo e incide en el conjunto de la fuerza de trabajo industrial, marginalizando a masas crecientes de obreros no calificados o menos calificados, independientemente de \u2014o m\u00e1s exactamente debido a\u2014 la reanudaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n. Es lo que explica que, de acuerdo a la OCDE, en los pa\u00edses industrializados, en la recuperaci\u00f3n anterior, o sea, entre 1975-80, la tasa de desempleo fuese de 4,3%, mientras, en la actual, entre 1984-88, sea del 7,8% (CLEPI, 1988). Informaciones de Estados Unidos dan cuenta de que, entre 1973-85, 5 millones de&nbsp;<em>blue collars<\/em>&nbsp;del sector manufacturero quedaran desempleados, pese a que, entre 1973-86, el empleo en ese sector haya pasado de 82 a 110 millones de personas, aumentando en un 34% (Drucker, 1987).<\/p>\n\n\n\n<p>Para hacer frente a esas transformaciones, que tienden en \u00faltima instancia a afirmar la primac\u00eda de las industrias de alta tecnolog\u00eda en la producci\u00f3n, los grandes centros capitalistas han debido echar mano de una inmensa masa de recursos financieros y materiales. En ese sentido, paralelamente a la concentraci\u00f3n del capital, es decir, al crecimiento de los capitales individuales que acompa\u00f1a a la acumulaci\u00f3n, la crisis ha favorecido la formaci\u00f3n de grandes masas de capital mediante la centralizaci\u00f3n, lograda a trav\u00e9s de la subordinaci\u00f3n, la absorci\u00f3n y la expropiaci\u00f3n de unos detentadores del capital por otros. Las compras, acuerdos y fusiones de empresas a que asistimos todos los d\u00edas en el \u00e1rea de la industria electr\u00f3nica, automotriz, de telecomunicaciones y otras, son apenas un indicador de ese fen\u00f3meno. A su lado, hay que considerar que los mismos flujos de capital en el plano internacional est\u00e1n mostrando una creciente centralizaci\u00f3n del capital mundial en favor de los grandes centros capitalistas, la cual se expresa tambi\u00e9n a nivel del capital-mercanc\u00edas, vale decir de los trueques involucrados en el comercio internacional. Ello implica, para los pa\u00edses dependientes, no s\u00f3lo la p\u00e9rdida de aportes de capital externo capaces de dinamizar su proceso de acumulaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la transferencia neta de recursos financieros a los pa\u00edses centrales, juntamente con el deterioro de su posici\u00f3n comercial en el contexto internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el FMI, si, en 1982, las inversiones extranjeras directas se destinaban en un 53,6% a los pa\u00edses industriales y en un 46,4% a los pa\u00edses subdesarrollados, en 1986 \u2014superada la gran recesi\u00f3n en los pa\u00edses centrales\u2014 \u00e9stos se quedaron con el 76,7% del total, quedando a los pa\u00edses subdesarrollados tan s\u00f3lo el 23,3%; en los mismos a\u00f1os; la participaci\u00f3n relativa de Am\u00e9rica Latina en ese rengl\u00f3n baj\u00f3 del 11,5% al 4,6%. Considerando al flujo de capitales, es decir, movimientos por concepto de inversi\u00f3n directa, cr\u00e9dito privado y cr\u00e9dito oficial, los pa\u00edses subdesarrollados reciben a\u00fan, en t\u00e9rminos netos, 10,5 mil millones de d\u00f3lares en 1982, llegan a un punto muerto en 1983 (110 millones de d\u00f3lares netos recibidos) y comienzan a transferir recursos netos, a partir de 1984, alcanzando 24 mil millones de d\u00f3lares en t\u00e9rminos negativos, en 1986 (CLEPI, 1988). Entre 1982 y 1989, el movimiento de capitales de Am\u00e9rica Latina implic\u00f3 una transferencia neta de 203 mil millones de d\u00f3lares, equivalente a 49% del total de su deuda externa bruta al 31 de diciembre de 1989, siendo que, en este \u00faltimo a\u00f1o, los cerca de 25 mil millones de d\u00f3lares transferidos corresponden a 3% del PIB de la regi\u00f3n (CEPAL, 1989b).<\/p>\n\n\n\n<p>A esas formas de expropiaci\u00f3n hay que agregar, siguiendo al GATT, la que se realiza a trav\u00e9s del comercio y que implic\u00f3 que los precios de los productos primarios, exceptuado el petr\u00f3leo, entrar\u00e1n en declinaci\u00f3n a partir de 1977, manteniendo esa tendencia \u2014salvo ligera interrupci\u00f3n en 1983-84\u2014 a lo largo de la d\u00e9cada de 1980, fen\u00f3meno que afect\u00f3 tambi\u00e9n a los bienes manufacturados producidos por los pa\u00edses subdesarrollados; a\u00fan el petr\u00f3leo, tras la brusca valorizaci\u00f3n iniciada en 1979, tuvo sus precios deprimidos a partir de 1983 y, al final de la d\u00e9cada, mostraba una p\u00e9rdida superior al 10 que conquistara en la coyuntura 1979-1982 (Banco Mundial, 1988).<\/p>\n\n\n\n<p>No sorprende, pues, que la participaci\u00f3n de los pa\u00edses subdesarrollados en el valor total realizado por concepto de exportaciones haya disminuido, pasando del 28,6% que representaba en 1981-83 al 20,8% en 1986; esa tendencia afecta a los pa\u00edses de todas las regiones exportadoras, a excepci\u00f3n de Asia, siendo particularmente fuerte en \u00c1frica y en el Medio Oriente; respecto a Am\u00e9rica Latina, su participaci\u00f3n baja de 5,5% a 5,0% en los dos momentos considerados (CLEPI, 1988), cabiendo a\u00fan resaltar que, en 1989, la regi\u00f3n aument\u00f3 en 57% el volumen de sus exportaciones en relaci\u00f3n con 1980, pero el deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio determin\u00f3 que, expresado en valor, ese aumento haya sido tan s\u00f3lo del 24% (CEPAL, 1989b). Esa p\u00e9rdida de participaci\u00f3n de los pa\u00edses subdesarrollados, adem\u00e1s de darse en el marco de la expansi\u00f3n del comercio mundial, como hemos visto, est\u00e1 significando, de hecho, su expulsi\u00f3n gradual de los mercados constituidos por los pa\u00edses industriales, as\u00ed como de aquellos conformados por los mismos pa\u00edses subdesarrollados: en 1981-83, 69,6% de las exportaciones de los primeros se dio entre ellos, cifra que pas\u00f3 al 76,5% en 1986, mientras los pa\u00edses subdesarrollados exportaron para sus propios mercados 29,7% y 27,6%, respectivamente, en los momentos considerados (CLEPI, 1988).<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe resaltar aqu\u00ed dos rasgos del comercio mundial que permiten entender mejor el proceso de marginalizaci\u00f3n que est\u00e1n sufriendo los pa\u00edses dependientes. Primero, en lo que se refiere al flujo de mercanc\u00edas, el aumento del 56 al 73% que presentan las manufacturas en general, frente a un retroceso del 15% al 13,5% de los productos agr\u00edcolas y \u2014rengl\u00f3n m\u00e1s afectado por la producci\u00f3n de nuevos materiales\u2014 del 29 al 13,5% de los productos minerales, entre 1980 y 1988 (Porto, 1989). Segundo, en relaci\u00f3n al \u00edtem servicios, el aumento considerable de su peso en la circulaci\u00f3n del valor, sobre todo si se los toma bajo el concepto de servicios factoriales, es decir, flujos de servicios vinculados a capital y tecnolog\u00eda, que se contabilizan aunque no den origen a transacciones de importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n o, lo que es lo mismo, flujos que incluyen a la venta de servicios por empresas extranjeras instaladas en el pa\u00eds (Arruda, 1989). Bajo el primer aspecto, es decir, en tanto comercio&nbsp;<em>strictu sensu<\/em>, los servicios representaron, en 1985, para Estados Unidos, 80 mil millones de d\u00f3lares en exportaciones y 66 mil millones en importaciones, dejando un saldo positivo de 14 mil millones de d\u00f3lares; bajo el segundo aspecto, en el mismo a\u00f1o, Estados Unidos alcanz\u00f3 ingresos correspondientes a 96 mil millones de d\u00f3lares y tuvo gastos de 67 mil millones de d\u00f3lares, elevando su saldo positivo a 29 mil millones de d\u00f3lares. Am\u00e9rica Latina presenta un cuadro invertido, seg\u00fan el enfoque adoptado: en 1985, con 19 mil millones de d\u00f3lares en exportaciones y 22 mil millones en importaciones, presenta un saldo negativo de 3 mil millones de d\u00f3lares, pero, con ingresos de 10 mil millones y salidas de 46 mil millones de d\u00f3lares por concepto de servicios factoriales, su saldo negativo asciende a 36 mil millones de d\u00f3lares (CLEPI, 1988).<\/p>\n\n\n\n<p>En los servicios, se destacan, sobre todo, las actividades relacionadas con los bancos, las telecomunicaciones, la administraci\u00f3n, consultor\u00eda y turismo, dando lugar a beneficios o rentas, licencias, royalties y honorarios. En la estela de las transformaciones por las que pasa la econom\u00eda mundial, con el desarrollo de las nuevas tecnolog\u00edas y el imperio del capital financiero, su peso en las econom\u00edas centrales no ha hecho sino aumentar: en relaci\u00f3n al PIB, ellos representaban, en Estados Unidos, 62% en 1970 y 68% en 1987; en Jap\u00f3n, 47 y 57% y en Alemania Federal 44 y 60%, en los dos a\u00f1os considerados; en Brasil, en las mismas fechas, no se hab\u00edan movido de la cifra del 51%, adem\u00e1s de abrir espacio considerable a actividades de menor rango, como los servicios personales (CLEPI, 1988).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">II<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Estamos asistiendo, pues, a la transici\u00f3n del mercado mundial hacia una etapa superior, marcada por el predominio de las manufacturas y servicios ligados a las nuevas tecnolog\u00edas, que privilegian al saber, y a la declinaci\u00f3n de la importancia de los productos primarios o manufacturados que se basan en diferenciales de costo, determinados por el empleo intensivo de mano de obra barata. En los t\u00e9rminos en que se encuentra planteada, esa transici\u00f3n implica una creciente homogeneizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de los procesos de producci\u00f3n, obtenida mediante la nivelaci\u00f3n por arriba y traducida en la fabricaci\u00f3n de bienes altamente estandarizados, independientemente del pa\u00eds en que se ubican las plantas productivas. Ello confiere un alto grado de universalidad a las mercanc\u00edas, para hacerlas efectivamente intercambiables en el plano de la producci\u00f3n, lo que conduce a la internacionalizaci\u00f3n del proceso de trabajo y requiere que se iguale efectivamente la calificaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. Con ello, los diferenciales de costo pasan a depender esencialmente de la especializaci\u00f3n productiva, la que \u2014sin excluirlas\u2014 depende cada vez menos de ventajas comparativas naturales para reposar cada vez m\u00e1s en la productividad del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegan al fin, en esas circunstancias, las inversiones extranjeras que, aprovechando la protecci\u00f3n aduanera, se destinaban a atender a mercados cerrados, lo que hace explicable el redireccionamiento del capital hacia los pa\u00edses centrales. Por otra parte, la masa de recursos que exige la reconversi\u00f3n tecnol\u00f3gica, si lleva, como hemos visto, a la centralizaci\u00f3n del capital, conduce, por otro, a una intensificaci\u00f3n de la lucha por mercados. As\u00ed, por ejemplo, el costo de desarrollo de una central de telecomunicaciones requiere, para ser rentable, una tajada de 6 al 10% del mercado mundial (Porto, 1989).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa transici\u00f3n del mercado mundial hacia una nueva etapa se realiza mediante dos movimientos contradictorios, que apuntan a un s\u00f3lo prop\u00f3sito: asegurar a los centros industriales el espacio econ\u00f3mico necesario a la circulaci\u00f3n de los bienes y servicios que producen sobre la base de la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. El primer movimiento tiene que ver con la modificaci\u00f3n de los campos de fuerzas que configuran a la econom\u00eda mundial, cuyo resultado es la emergencia de nuevos bloques econ\u00f3micos. El segundo se refiere a la transformaci\u00f3n de las relaciones jur\u00eddicas que rigen el flujo internacional de bienes y servicios, transformaci\u00f3n que apunta a hacer m\u00e1s libre la circulaci\u00f3n de \u00e9stos en el conjunto del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en todo proceso de esa naturaleza, la emergencia de los nuevos bloques econ\u00f3micos se da mediante un procedimiento de desintegraci\u00f3n y reintegraci\u00f3n. As\u00ed, bajo la presi\u00f3n del servicio de la deuda externa y empantanados en el estancamiento y en la inflaci\u00f3n, los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina han visto fracasar los prop\u00f3sitos de desarrollo aut\u00f3nomo y solidario, que hab\u00edan planteado en la d\u00e9cada de 1970 y que respondieron por iniciativas como el SELA, as\u00ed como por los proyectos de afirmaci\u00f3n nacional en el plano regional y mundial, que dise\u00f1aron pa\u00edses como Brasil, Argentina, M\u00e9xico y Venezuela; aislados y d\u00e9biles es como quieren negociar con ellos Estados Unidos y los dem\u00e1s centros capitalistas \u2014lo mismo est\u00e1 pasando a los pa\u00edses de \u00c1frica, donde ni siquiera el proyecto subimperialista de Sud\u00e1frica ha podido mantenerse. El campo de influencia sovi\u00e9tico tampoco ha resistido. La econom\u00eda mundial tiende a consagrar, en el pr\u00f3ximo per\u00edodo, el imperio de los grandes centros capitalistas, siendo pocos los pa\u00edses, en esas circunstancias, que disponen de potencial suficiente para impedir su anexi\u00f3n econ\u00f3mica por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, se destaca el bloque europeo, que hoy extiende su radio de acci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de Alemania y amenaza incluso quitarle pedazos a la misma Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Teniendo, hasta ayer, como eje de sustentaci\u00f3n, a Alemania Federal y Francia y, en contrapunto, a Inglaterra, ese bloque ve su equilibrio amenazado por el resurgimiento de la Gran Alemania; por simple adici\u00f3n, \u00e9sta ingresa al club de los PIB billonarios (formado, hasta ahora, s\u00f3lo por Estados Unidos, Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y Jap\u00f3n) y espera contar, tan pronto se estabilice la situaci\u00f3n, con el formidable refuerzo de mano de obra calificada y disciplinada que aportar\u00e1 su lado oriental. Irradiando su influencia principalmente sobre \u00c1frica y Asia meridional, la nueva Europa tiende, por tradici\u00f3n y derecho, a establecer relaciones especiales con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica \u2014pa\u00eds que, por sus caracter\u00edsticas, constituye de por s\u00ed un verdadero bloque econ\u00f3mico, as\u00ed como China.<\/p>\n\n\n\n<p>Jap\u00f3n tiene su \u00e1rea de influencia natural, el Sudeste asi\u00e1tico, y trata de ampliarla a Australia y Nueva Zelandia, as\u00ed como a Chile (quien participa ya, como observador, de las reuniones del Cintur\u00f3n del Pac\u00edfico); no ser\u00e1 sorpresa que lleve su inter\u00e9s tambi\u00e9n al Per\u00fa. Finalmente, Estados Unidos \u2014que contra-balanza la relaci\u00f3n Europa-URSS con una preferencia similar por Jap\u00f3n\u2014 cuenta ya con la inclusi\u00f3n de Canad\u00e1 y M\u00e9xico en su \u00e1rea de influencia directa (donde se incluye, adem\u00e1s, tradicionalmente, Centroam\u00e9rica) y ya anunci\u00f3 la intenci\u00f3n de extenderla a Sudam\u00e9rica, a trav\u00e9s de la llamada \u201c Iniciativa de las Am\u00e9ricas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese reordenamiento del sistema mundial, expresi\u00f3n a nivel econ\u00f3mico y pol\u00edtico del impulso que gana la centralizaci\u00f3n del capital, no implica, como hemos indicado, la constituci\u00f3n de campos cerrados, sino la reuni\u00f3n de condiciones adecuadas para hacer frente a la lucha por mercados, tal como se plantea hoy en la nueva econom\u00eda internacional. Para crear ese espacio m\u00e1s amplio, juega el otro movimiento se\u00f1alado, relativo a la superestructura jur\u00eddica del mercado mundial. Cabe aqu\u00ed destacar que, a partir de 1980, Estados Unidos ha sabido asumir la iniciativa en diversos frentes, en especial mediante la institucionalizaci\u00f3n de lo que, desde su inicio, se ven\u00eda constituyendo en pr\u00e1ctica del gobierno de Reagan: utilizar a la deuda externa de los pa\u00edses dependientes para forzarlos a contribuir m\u00e1s activamente a la superaci\u00f3n de la crisis en los pa\u00edses industriales y, paralelamente, readecuar sus econom\u00edas a los intereses de \u00e9stos. Mediante el&nbsp;<em>FMI bill<\/em>, de 1983, as\u00ed como, los informes del Departamento del Tesoro, de 1982 y 1984, la pol\u00edtica norteamericana defini\u00f3, expresamente, su apoyo en el corto plazo a programas de estabilizaci\u00f3n, tendientes a controlar a la demanda agregada y generar excedentes exportables, destinados a habilitar a los pa\u00edses endeudados a servir sus compromisos financieros externos; y, en el medio y largo plazo, a programas basados en privilegiar al sector privado y a la inversi\u00f3n extranjera, en el marco de las llamadas \u201cfuerzas de mercado\u201d (CLEPI, 1988). A excepci\u00f3n de Chile, que adopt\u00f3 ese patr\u00f3n de desarrollo desde mediados de los setenta, la iniciativa norteamericana constituye uno de los factores principales para que las pol\u00edticas neoliberales se hayan generalizado ahora a toda Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Al lado de avances logrados en las dif\u00edciles relaciones con sus aliados preferenciales \u2014como el acuerdo del Grupo de los Cinco, en el Hotel Plaza, Nueva York, en 1986, para la coordinaci\u00f3n de sus pol\u00edticos macro-econ\u00f3micas, con el fin de moderar la devaluaci\u00f3n inflacionaria del d\u00f3lar y reducir las tasas de inter\u00e9s\u2014, Estados Unidos se jug\u00f3 para llevar al GATT a iniciar, en septiembre de 1986, la Rueda Uruguay, orientada a revisar las normas que rigen el flujo internacional de bienes y servicios (estos \u00faltimos, como vimos, son el punto m\u00e1s delicado), readecu\u00e1ndolas a los intereses de los grandes centros econ\u00f3micos. Quedaban fuera las cuestiones relativas a la propiedad intelectual y a las inversiones extranjeras, para lo que Estados Unidos ech\u00f3 mano de su fuerza pol\u00edtica. En relaci\u00f3n a las inversiones, hemos visto ya que las ventajas concedidas a ellas por los pa\u00edses dependientes son condici\u00f3n necesaria para contar con el apoyo norteamericano en las negociaciones relativas a su deuda externa. La cuesti\u00f3n de la propiedad intelectual, a su vez, adem\u00e1s de discutirse en la instancia adecuada \u2014el Instituto Mundial de la Propiedad Intelectual\u2014, se convirti\u00f3 en objeto de presi\u00f3n gubernamental, ejercida bilateralmente, y gira en torno a tres exigencias: creaci\u00f3n de nuevas formas de protecci\u00f3n para circuitos integrados; aplicaci\u00f3n de institutos legales ya existentes a nuevos procesos industriales (como el derecho autoral en materia de&nbsp;<em>software<\/em>) y la extensi\u00f3n de la protecci\u00f3n dada a un proceso en relaci\u00f3n con sus productos (lo que implica patentar plantas y animales derivados de nuevos procesos industriales). Estados Unidos obtuvo ya buenos resultados en ese campo, particularmente en lo que se refiere a la protecci\u00f3n de&nbsp;<em>softwares<\/em>, como lo muestran los cambios introducidos en la legislaci\u00f3n japonesa, en 1984; coreana, en 1987, y brasile\u00f1a, en 1988 (Porto, 1989).<\/p>\n\n\n\n<p>Factor decisivo para lograr la transformaci\u00f3n del aparato jur\u00eddico-institucional que rige a las relaciones econ\u00f3micas internacionales y para promover la readecuaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial a los intereses de los grandes centros capitalistas, en el momento en que \u00e9stos ponen en marcha las nuevas tecnolog\u00edas y alcanzan un alto grado de competitividad, ha sido la ofensiva ideol\u00f3gica lanzada por Estados Unidos en los 70, con base en el neoliberalismo. Apuntando a la recuperaci\u00f3n de una plena libertad para la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y capitales, la ideolog\u00eda neoliberal \u2014como lo hab\u00eda hecho el liberalismo, particularmente en el momento de hegemon\u00eda incontrastable de Inglaterra, entre 1860-80\u2014 ha vuelto a plantear como cuestiones centrales el colapso de las barreras proteccionistas que protegieron, en la posguerra, a la industrializaci\u00f3n de la periferia, y el achicamiento del Estado, que implica \u2014a trav\u00e9s de la privatizaci\u00f3n de las empresas p\u00fablicas\u2014 abrir las \u00e1reas m\u00e1s rentables de las econom\u00edas dependientes al capital extranjero y, en general, reducir la capacidad de esas econom\u00edas a las presiones externas, capacidad que s\u00f3lo el Estado \u2014en tanto fuerza concentrada\u2014 asegura. El resultado de la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales tiende a ser la destrucci\u00f3n de sectores econ\u00f3micos enteros, en provecho de una creciente especializaci\u00f3n productiva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">III<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Es en ese marco que Am\u00e9rica Latina ha debido repensar las perspectivas que le ofrece el mundo de ma\u00f1ana. La inviabilidad de los proyectos de afirmaci\u00f3n nacional y de integraci\u00f3n regional, a que hicimos referencia, condujo, hacia mediados de los 80, al replanteamiento por parte de algunos pa\u00edses de su pol\u00edtica de alianzas, con vistas a constituir un campo de fuerzas que, aunque m\u00e1s restringido, proporcionara a sus integrantes mejores condiciones para negociar con los grandes bloques su integraci\u00f3n a la nueva econom\u00eda mundial. As\u00ed fue como naci\u00f3 el acuerdo de integraci\u00f3n entre Brasil y Argentina, al que luego se sumar\u00eda el Uruguay y al que se busca hoy incorporar a Chile, con el fin de constituir un n\u00facleo econ\u00f3mico capaz de poner sobre bases m\u00e1s realistas la cuesti\u00f3n de la integraci\u00f3n regional. La generalizaci\u00f3n de reg\u00edmenes pol\u00edticos que consagran a la democracia parlamentaria favorece ese prop\u00f3sito, en la medida en que aten\u00faa los problemas que creaban a las relaciones latinoamericanas las dictaduras militares, aunque la reconversi\u00f3n econ\u00f3mica de los pa\u00edses involucrados sea la principal cuesti\u00f3n a resolver, para llevarlo a buen t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>La reconversi\u00f3n econ\u00f3mica latinoamericana, con vistas a una mayor especializaci\u00f3n y eficiencia, es una exigencia que no puede ser cuestionada y es indudable que ella pasa por el fin del proteccionismo, en la forma en que se ven\u00eda practicando, y por la redefinici\u00f3n del papel del Estado en el desarrollo econ\u00f3mico y social. De hecho, la reconversi\u00f3n s\u00f3lo en parte es resultado de las presiones del exterior en ese sentido \u2014presiones que juegan para acelerarla y definir su forma\u2014, ya que el mismo callej\u00f3n sin salida a que lleg\u00f3 Latinoam\u00e9rica en la d\u00e9cada de los 80 la hizo impostergable. Urgida a buscar saldos comerciales capaces de garantizar las transferencias al exterior (las cuales no representan, como inadvertidamente se dice, exportaciones de capital, una vez que, no proporcionando a la regi\u00f3n cualquier tipo de retorno, configuran p\u00e9rdidas netas), Am\u00e9rica Latina ha contribuido para inflar a la oferta mundial de productos primarios, con la consecuente ca\u00edda de los precios, al tiempo que, comprimiendo al consumo interno, creaba saldos exportables de bienes no tradicionales de manera totalmente artificiosa, muchas veces incluso a costa de subsidios. Con ello, a la par de la sangr\u00eda representada por el servicio de la deuda, los pa\u00edses de la regi\u00f3n han debido transferir a\u00fan m\u00e1s riqueza, v\u00eda precios, lo que, deprimiendo el nivel de vida de su poblaci\u00f3n y restando recursos al ahorro y a la inversi\u00f3n, los hundi\u00f3 en el estancamiento, la inflaci\u00f3n y la miseria.<\/p>\n\n\n\n<p>Salir de ese c\u00edrculo vicioso se ha vuelto, pues, un imperativo. Es absurdo que, por la fuerza de las barreras proteccionistas, los consumidores latinoamericanos sigan enfrentados a precios internos m\u00e1s altos que los precios internacionales, para asegurar a los capitalistas que operan en el pa\u00eds tasas elevadas de ganancia. Es absurdo que el Estado disponga de los escasos recursos que arranca a la poblaci\u00f3n para rebajar los precios de los bienes de exportaci\u00f3n, subsidiando a los consumidores de los pa\u00edses ricos, al tiempo que reduce a\u00fan m\u00e1s sus recursos al llevar a sus empresas a practicar precios artificialmente bajos, ya para garantizar tasas elevadas de ganancia que exigen los capitalistas internos, ya para mantener bajos a los precios de exportaci\u00f3n. Es absurdo, en fin, que, so pretexto de mantener la competitividad externa y crear saldos exportables, los salarios de los trabajadores sean constantemente rebajados, mientras, ante la renuencia del Estado a poner en pr\u00e1ctica pol\u00edticas sociales consistentes, \u00e9stos ven aumentar sus necesidades insatisfechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hay que cuestionar no es, pues, la reconversi\u00f3n de la econom\u00eda latinoamericana, sino los intereses que la alientan y el camino que ella empieza a recorrer. Respecto a los primeros, y sin hablar de los que orientan la acci\u00f3n de los grandes centros capitalistas, es posible distinguir tres n\u00facleos o fracciones, todos referidos a la gran burgues\u00eda, cuyo desarrollo, y a\u00fan su existencia misma, se da de modo desigual en los distintos pa\u00edses de la regi\u00f3n, seg\u00fan el grado de industrializaci\u00f3n que presenta cada uno. Viene, primero, el n\u00facleo que corresponde a las industrias basadas en las nuevas tecnolog\u00edas \u2014en especial, la microelectr\u00f3nica, la inform\u00e1tica, la qu\u00edmica fina y la industria farmac\u00e9utica, la industria de telecomunicaciones, la industria aeron\u00e1utica y la aeroespacial\u2014 cuyo porvenir est\u00e1 vinculado a las transformaciones por las que pasa la econom\u00eda mundial y que tiene inter\u00e9s no s\u00f3lo en la apertura de la regi\u00f3n al exterior, sino tambi\u00e9n en su reconversi\u00f3n interna. Los grupos que componen a esa fracci\u00f3n, sean nacionales o extranjeros, buscan establecer condiciones, favorables para la negociaci\u00f3n con los gigantes internacionales que detentan el monopolio tecnol\u00f3gico en sus ramas, condiciones que pasan por la supresi\u00f3n del proteccionismo arancelarario, la readecuaci\u00f3n jur\u00eddico-institucional de sus pa\u00edses \u2014a modo de hacer posible la vinculaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y financiera con el exterior\u2014 y la modernizaci\u00f3n de las industrias mencionadas de difusi\u00f3n tecnol\u00f3gica r\u00e1pida (automotriz, autopartes, mec\u00e1nica), que constituyen el mercado natural para su producci\u00f3n y sin la cual ellos no tendr\u00edan base interna.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda fracci\u00f3n burguesa corresponde a los grupos exportadores, vinculados sobre todo a actividades mineras o agropecuarias, que dependen fundamentalmente del mercado externo. A diferencia del n\u00facleo antes mencionado, \u00e9sta no tiene mayor inter\u00e9s en la reconversi\u00f3n propiamente dicha, sino tan s\u00f3lo en la apertura indiscriminada al exterior, as\u00ed como en las pol\u00edticas de fomento a las exportaciones. En los pa\u00edses donde esa fracci\u00f3n predomina, existe el riesgo de que la reconversi\u00f3n signifique de hecho un simple regreso de Am\u00e9rica Latina a la forma econ\u00f3mica y al papel internacional que eran los suyos en el siglo XIX, radicando la diferencia en el car\u00e1cter m\u00e1s francamente capitalista que los grupos que la constituyen poseen hoy, en cuanto a las formas de explotaci\u00f3n del trabajo y de gesti\u00f3n empresarial, as\u00ed como a la importancia que conceden a la productividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la tercera fracci\u00f3n \u2014la m\u00e1s numerosa y m\u00e1s fuerte\u2014 est\u00e1 constituida por los grupos empresariales creados a lo largo del proceso de industrializaci\u00f3n hasta los 70, yendo desde las industrias textil y de alimentos hasta las industrias el\u00e9ctrica, mec\u00e1nica y automotriz. Beneficiarios mayores de las pol\u00edticas de sustituci\u00f3n de importaciones \u2014y, en general, del esquema de transferencias de valor realizadas a costa de otros grupos, del Estado y de las masas trabajadoras\u2014, ellos representan la fuerza principal de resistencia a la reconversi\u00f3n y, en especial, a la apertura al exterior. Sus contradicciones, perfectamente definidas en relaci\u00f3n a la fracci\u00f3n primario-exportadora, se manifiestan de manera ambigua en relaci\u00f3n a la fracci\u00f3n m\u00e1s moderna, que se centra en las industrias de alta tecnolog\u00eda, ya que, si \u00e9sta los presiona en el sentido de la modernizaci\u00f3n, es solidaria con ellos en la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas capaces de asegurar los intereses de la econom\u00eda nacional en el proceso de apertura al exterior. El juego de esas contradicciones es particularmente fuerte en pa\u00edses de mayor desarrollo relativo, principalmente en Brasil, aunque puede percibirse tambi\u00e9n en Argentina o M\u00e9xico. S\u00f3lo en Chile \u2014donde la fracci\u00f3n moderna se desarrolla despu\u00e9s de la apertura al exterior, llevada a cabo en los 70\u2014 los tres n\u00facleos act\u00faan con relativa armon\u00eda, aunque no tan perfecta que no proporcione base a agrupamientos pol\u00edticos diferenciados.<\/p>\n\n\n\n<p>El neoliberalismo ha sido el arma principal de los centros capitalistas y de la fracci\u00f3n moderna de las burgues\u00edas latinoamericanas en la lucha ideol\u00f3gica para imponer su hegemon\u00eda a nivel de las clases dominantes y para subordinar plenamente a las masas trabajadoras de la regi\u00f3n. Los intentos de la fracci\u00f3n industrial tradicional por mantener su hegemon\u00eda se han expresado en formulaciones econ\u00f3micas confusas, que estuvieron por detr\u00e1s de las pol\u00edticas o choques heterodoxos, mezcla de postulaciones e instrumentos desarrollistas y liberales, que se han planteado en la segunda mitad de los 80. El fin de la d\u00e9cada ha marcado tambi\u00e9n el fin de la heterodoxia, dando lugar a la prevalencia de pol\u00edticas liberales ortodoxas, forma y expresi\u00f3n del avance logrado en la lucha interburguesa por la fracci\u00f3n moderna, aliada a la burgues\u00eda internacional, o simplemente a la inequ\u00edvoca imposici\u00f3n de los intereses de esta \u00faltima.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">IV<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Los conflictos interburgueses se han librado en el contexto de los procesos de democratizaci\u00f3n llevados a cabo en los 80, los cuales han significado el derrocamiento de reg\u00edmenes militares, en la mayor\u00eda de los pa\u00edses, o la flexibilizaci\u00f3n pol\u00edtica all\u00ed donde esos reg\u00edmenes no exist\u00edan. La caracter\u00edstica central de esos procesos ha sido la afirmaci\u00f3n en ellos de la direcci\u00f3n burguesa, bajo el liderazgo de la fracci\u00f3n tradicional, sobre un movimiento de masas renovado, que se creara en la resistencia antidictatorial. Recurriendo a antiguos instrumentos, como el peronismo en Argentina, el cardenismo en M\u00e9xico, el varguismo en Brasil, o la misma democracia cristiana en Chile, los sectores de la fracci\u00f3n burguesa tradicional m\u00e1s vinculados al mercado interno y con mayor peso de la mediana y peque\u00f1a industria han logrado conformar movimientos pol\u00edticos significativos. S\u00f3lo en Brasil, empero, las batallas decisivas se han dado entre fuerzas pol\u00edticas radicalmente nuevas, oponiendo, de un lado, el \u00fanico gran partido de masas surgido en el per\u00edodo en Am\u00e9rica Latina: el Partido de los Trabajadores y, del otro, una nueva generaci\u00f3n de pol\u00edticos y tecn\u00f3cratas claramente vinculados a la fracci\u00f3n moderna de la burgues\u00eda; esta \u00faltima result\u00f3 victoriosa, gracias a la alianza contra\u00edda con los grupos exportadores y a la par\u00e1lisis que acometi\u00f3 a la fracci\u00f3n tradicional burguesa, ante la posibilidad del triunfo del PT. En todos los pa\u00edses, ese proceso ha culminado con la adopci\u00f3n de pol\u00edticas econ\u00f3micas similares, que consagran los postulados neoliberales y dan inicio a un esfuerzo deliberado de reconversi\u00f3n (en el caso chileno, de continuidad de la reconversi\u00f3n), en los t\u00e9rminos fijados por los grandes centros capitalistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos indicado ya que la reconversi\u00f3n en s\u00ed no es cuestionable, pero que s\u00ed lo es la forma que adopta. En efecto, al proceder a la apertura al exterior y plantearse la privatizaci\u00f3n pura y simple de las empresas p\u00fablicas \u2014ejes centrales de esas pol\u00edticas, que coinciden en otras cuestiones a\u00fan m\u00e1s importantes, como la rebaja de los salarios, la reducci\u00f3n de los gastos sociales, la disminuci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n del aparato estatal y el impulso a la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u2014, se est\u00e1 poniendo en marcha a un proceso de grandes implicaciones para las sociedades latinoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para visualizarlas, basta considerar lo que est\u00e1 pasando en los pa\u00edses industriales. Constatamos all\u00ed tres movimientos simult\u00e1neos de transformaci\u00f3n social. En primer lugar, respecto a la clase obrera, el crecimiento de una categor\u00eda de trabajadores altamente calificados, con un nivel superior de cultura y formaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y con patrones salariales m\u00e1s altos, que la acerca a la clase media, por sus condiciones de vida y de trabajo, al lado de la reducci\u00f3n \u2014en t\u00e9rminos relativos, mas tambi\u00e9n absolutos\u2014 de la clase obrera tradicional, es decir, de los trabajadores que tienen un grado mayor o menor de intervenci\u00f3n directa, manual, en el proceso productivo. Paralelamente, ampliase la masa de trabajadores que, desplazados o sin acceso a la producci\u00f3n industrial, repli\u00e9ganse en actividades artesanales o en la prestaci\u00f3n de servicios personales, en la llamada econom\u00eda informal, o pasan a vivir de peque\u00f1os expedientes que la seguridad social hace posibles. Fen\u00f3meno similar pasa con la peque\u00f1a burgues\u00eda, cuyos integrantes \u2014tras ver achicarse el espacio para el desempe\u00f1o de actividades aut\u00f3nomas y enrolarse en escala creciente como asalariados\u2014 sufren ahora un proceso de calificaci\u00f3n-descalificaci\u00f3n y comienzan, ellos tambi\u00e9n, a engrosar las filas de la econom\u00eda informal. Esto discurre paralelamente a la centralizaci\u00f3n del capital, que conforma grandes grupos econ\u00f3micos, pero tiene como contrapartida a la multiplicaci\u00f3n de peque\u00f1as empresas industriales o prestadoras de servicios, que, ponla elevaci\u00f3n del capital m\u00ednimo exigido en las ramas en que operan, act\u00faan en la \u00f3rbita de la econom\u00eda informal, donde van a encontrar a los trabajadores expulsados del proceso de producci\u00f3n y engendrar una contrafacci\u00f3n del mercado de trabajo capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos tres movimientos, inherentes a la propia marcha del desarrollo capitalista, acent\u00faanse en los pa\u00edses centrales, a medida que ellos avanzan en la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica en curso, provocando un sinn\u00famero de desajustes y desequilibrios sociales. En los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, tales tendencias se han hecho presentes, desde que se aceler\u00f3, en los 40, el proceso de industrializaci\u00f3n. Los aumentos de productividad, combinados con la superexplotaci\u00f3n del trabajo y tasas apenas razonables de inversi\u00f3n, provocaron un grave descomp\u00e1s entre el crecimiento de la poblaci\u00f3n y el del mercado de trabajo, dando lugar a la formaci\u00f3n de un inmenso proletariado pobre en las ciudades y a excedentes de mano de obra en el campo. En ese contexto, todo aumento de productividad implic\u00f3 agravamiento del desempleo abierto o disfrazado, como se observ\u00f3 en los surtos de modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, particularmente en los a\u00f1os 50. La peque\u00f1a burgues\u00eda, de su parte, fue objeto de r\u00e1pida proletarizaci\u00f3n \u2014es decir, privaci\u00f3n de sus medios de trabajo\u2014, entrando a conformar una clase media asalariada en expansi\u00f3n, la cual, en sus sectores de punta \u2014los bancos, los servicios p\u00fablicos, la educaci\u00f3n\u2014, asumi\u00f3 progresivamente las formas de organizaci\u00f3n y lucha de la clase obrera, evolucionando hacia un verdadero proletariado de servicios.<\/p>\n\n\n\n<p>En el curso de los 80 \u2014caracterizados por la p\u00e9rdida de capacidad de ahorro e inversi\u00f3n en los pa\u00edses latinoamericanos, en virtud sobre todo de las transferencias de valor al exterior\u2014 la ca\u00edda de la productividad y de la inversi\u00f3n, compensada por el aumento de la superexplotaci\u00f3n, aceler\u00f3 el crecimiento del desempleo, al tiempo que la econom\u00eda informal, asumiendo formas ya no simplemente extralegales, sino francamente ilegales \u2014como el narcotr\u00e1fico\u2014, comenz\u00f3 a escindir el sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico, fen\u00f3meno que, en pa\u00edses como Colombia, asumi\u00f3 forma dram\u00e1tica. Simult\u00e1neamente, desde mediados de los 70, capas enteras de la clase media asalariada entraron en un proceso de pauperizaci\u00f3n, liberando efectivos que intensificaron la competencia por empleo con la clase obrera o que derivaron hacia la marginalidad. La penuria del Estado acarre\u00f3, a su vez, la decadencia del sistema educacional y de salud, deterior\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la seguridad social y llev\u00f3 hasta la crisis la cuesti\u00f3n habitacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en ese contexto que se est\u00e1 planteando, hoy, la reconversi\u00f3n. La destrucci\u00f3n de capital que ella implica, particularmente en los sectores m\u00e1s rezagados, y el desempleo resultante podr\u00e1n asumir grandes proporciones, como pas\u00f3 en Chile, particularmente si se mantienen las elevadas transferencias de valor al exterior, una vez que ello deprime la capacidad interna de inversi\u00f3n y dado que, sobre todo en una primera fase, las inversiones extranjeras tender\u00e1n m\u00e1s a absorber y a modernizar que a expandir el aparato productivo. Las dificultades que ello puede acarrear para la poblaci\u00f3n ser\u00e1n a\u00fan mayores, si se mantiene la actual concepci\u00f3n de lo que debe ser el achicamiento del Estado, la cual, adem\u00e1s de extender el desempleo por las dispensas masivas de trabajadores y funcionarios del Estado, implica la contenci\u00f3n de las pol\u00edticas sociales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">V<\/h2>\n\n\n\n<p>El proceso de reconversi\u00f3n, tal como se ha venido desarrollando en el per\u00edodo reciente, ha dado lugar a tres formas de resistencia: la que le opone la fracci\u00f3n industrial tradicional \u2014o, m\u00e1s precisamente, los grupos que la integran, los cuales, incapaces de construir una opci\u00f3n coherente, se limitan a crear obst\u00e1culos, siempre que sus intereses se ven afectados, imponiendo un ritmo m\u00e1s lento a la apertura al exterior\u2014; la de los trabajadores de las empresas estatales y funcionarios p\u00fablicos, que defienden sus fuentes de empleo, pero dudan cada vez m\u00e1s de la conveniencia de sostener una ideolog\u00eda estatista; y la de los asalariados en general, que luchan contra la depreciaci\u00f3n de sus salarios, en movilizaciones de car\u00e1cter marcadamente reivindicativo. Con ello, adem\u00e1s de su dispersi\u00f3n, la oposici\u00f3n \u2014o las oposiciones\u2014 al proyecto de reconversi\u00f3n carece de una verdadera alternativa pol\u00edtica e ideol\u00f3gica. Un ejemplo ilustra bien esa situaci\u00f3n: cuando, en Brasil, el reci\u00e9n formado gobierno Collor anunci\u00f3 su plan de estabilizaci\u00f3n \u2014pieza indispensable en el engranaje de la reconversi\u00f3n, sustentado por la fracci\u00f3n industrial moderna y las burgues\u00edas de los pa\u00edses centrales\u2014, los economistas (y los economistas se han vuelto en Brasil los agentes ideol\u00f3gicos por excelencia) no vinculados al gobierno manifestaron reacciones curiosas: mientras los que responden a la burgues\u00eda tradicional criticaron el plan en funci\u00f3n de supuestos errores t\u00e9cnicos, los que responden a las fuerzas populares, como el brizolismo y el PT, lo aplaudieron con entusiasmo. Pol\u00edticos como Brizola y Lula han debido, pues, tirarse contra el plan sin cualquier fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica o ideol\u00f3gica, movidos tan s\u00f3lo por su instinto pol\u00edtico. La situaci\u00f3n de la izquierda argentina y peruana no difiere mucho de eso y aun la chilena no cuenta con un planteamiento capaz de modificar a fondo la actuaci\u00f3n del Estado, en las nuevas condiciones creadas en 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese desarme ideol\u00f3gico, tanto de la burgues\u00eda tradicional como de las fuerzas populares, es el resultado de la ofensiva neoliberal, que se desat\u00f3 en los 70, tomando inicialmente como blanco a la teor\u00eda de la dependencia, y que sofoc\u00f3&nbsp;<em>ab ovo<\/em>&nbsp;los intentos de la burgues\u00eda tradicional para reemplazarla por un neodesarrollismo te\u00f1ido, en lo pol\u00edtico, de tintes socialdem\u00f3cratas. La misma socialdemocracia internacional, desde el Informe Brandt hasta el reciente trabajo de la Comisi\u00f3n Sur, no ha podido ir m\u00e1s all\u00e1 de contribuciones parciales, que, desprendidas de su contexto, son asimiladas y refuncionalizadas por los proyectos neoliberales. Son \u00e9stos los que est\u00e1n presidiendo, en toda Am\u00e9rica Latina, al proceso de reconversi\u00f3n, bajo el liderazgo de la fracci\u00f3n industrial moderna y \u2014o, en su ausencia\u2014 de las burgues\u00edas de los pa\u00edses centrales.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hace, pues, necesario repensar la problem\u00e1tica actual latinoamericana, distinguiendo lo que en ella corresponde a imperativos ineludibles y lo que corresponde a la \u00f3ptica de clase desde la cual esos imperativos est\u00e1n siendo visualizados. De partida, la b\u00fasqueda de la integraci\u00f3n a la nueva econom\u00eda mundial \u2014que impone, simult\u00e1neamente, una mayor especializaci\u00f3n en el plano nacional y la constituci\u00f3n de complejos supranacionales, capaces de asegurar una mayor racionalidad en el uso de los recursos, as\u00ed como la ampliaci\u00f3n de la escala de mercado\u2014 no puede ser cuestionada. La integraci\u00f3n latinoamericana \u2014que no puede quedarse restringida a Brasil y Argentina, sino que ha de partir de all\u00ed para viabilizar una m\u00e1s amplia, en el medio plazo y de manera progresiva\u2014 hace a\u00fan m\u00e1s necesaria la especializaci\u00f3n, una vez que s\u00f3lo se puede integrar a econom\u00edas complementarias. Ello supone la destrucci\u00f3n de los sectores no \u2014o menos\u2014 competitivos de unos pa\u00edses en beneficio de sectores m\u00e1s competitivos de otros, pero, sobre todo, el desarrollo conjunto de nuevos sectores, principalmente de los que se basan en las nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel de la integraci\u00f3n, empero, hay una cuesti\u00f3n a\u00fan m\u00e1s relevante: la de retirarle el car\u00e1cter de iniciativa exclusiva de los gobiernos y las burgues\u00edas, mediante el desarrollo de la iniciativa y el control de las fuerzas populares, a ser logrados a trav\u00e9s de la coordinaci\u00f3n de esfuerzos en el \u00e1rea sindical, social y cultural, as\u00ed como parlamentaria y partidaria. La integraci\u00f3n debe dejar de ser un simple negocio, destinado \u00fanicamente a asegurar \u00e1reas de inversi\u00f3n y mercados, as\u00ed como elevadas tasas de ganancia, para convertirse en un gran proyecto pol\u00edtico y cultural, en la mejor tradici\u00f3n de la izquierda latinoamericana. Ello implica que los obreros, estudiantes, mujeres, intelectuales, partidos de los pa\u00edses latinoamericanos, comenzando por los que ya iniciaron el proceso de integraci\u00f3n, avancen en la creaci\u00f3n de instrumentos h\u00e1biles para uniformar sus demandas y coordinar sus luchas en el plano reivindicativo y de la legislaci\u00f3n laboral, de la pol\u00edtica educacional y de los planteamientos program\u00e1ticos, al tiempo que se empe\u00f1en en la inclusi\u00f3n de representantes suyos en los \u00f3rganos existentes o por crearse para implementar las pol\u00edticas de integraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La especializaci\u00f3n productiva no es, como hemos visto, cuesti\u00f3n que interese s\u00f3lo a la integraci\u00f3n. Ella es necesaria para racionalizar o suprimir a los sectores de baja productividad, que sobreviven a costa del proteccionismo y del erario p\u00fablico, introduciendo distorsiones en la estructura de precios \u2014de lo que se valen los dem\u00e1s para practicar precios extorsivos, que conducen a marginalizar del consumo a amplias capas de la poblaci\u00f3n. Ello, que implica expulsi\u00f3n de la mano de obra empleada en esos sectores, debe compensarse con pol\u00edticas p\u00fablicas de financiamiento e incentivo, as\u00ed como de creaci\u00f3n de infraestructura material y tecnol\u00f3gica, para la expansi\u00f3n de un parque productivo renovado, capaz de producir competitivamente, reduciendo sus costos y, al mismo tiempo, elevando los salarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Para alcanzar ese objetivo, la propuesta de reforma del Estado que se encuentra en curso en Am\u00e9rica Latina tiene que ser revisada. No se trata de defender la presencia indiscriminada del Estado en la econom\u00eda ni el proteccionismo a ultranza, que no han servido, en la mayor\u00eda de los casos, sino para transferir valor a los grupos empresariales privados. Se trata, primero, de postular que el Estado asuma el papel rector en esa nueva etapa de desarrollo de la regi\u00f3n, como lo hizo en el pasado, para orientar el proceso y cohibir la codicia de los grupos transnacionales. Se trata, sobre todo, de asegurar que las llamadas pol\u00edticas de austeridad signifiquen de hecho el fin de las transferencias al sector privado y, simult\u00e1neamente, el redireccionamiento del gasto estatal para las pol\u00edticas sociales, relativas a la educaci\u00f3n, la salud, el saneamiento b\u00e1sico, el transporte de masas y la habitaci\u00f3n popular. Si alguna prioridad cabe all\u00ed, adem\u00e1s de la salud, tendr\u00e1 que ser atribuida a la educaci\u00f3n, condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para que la poblaci\u00f3n latinoamericana sea capaz de ajustarse a las exigencias que los cambios cient\u00edfico-t\u00e9cnicos acarrean para la producci\u00f3n y los servicios, adem\u00e1s de ser instrumento indispensable a la elevaci\u00f3n pol\u00edtica y cultural de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Asegurar ese contenido a la reconversi\u00f3n es tarea que depende tambi\u00e9n de la organizaci\u00f3n y lucha de los trabajadores, en pos de un proyecto definido de econom\u00eda y sociedad. Es ilusi\u00f3n o pedanter\u00eda suponer que ese proyecto tiene que elaborarse antes, para implementarse despu\u00e9s. Sin quitar a los intelectuales sus responsabilidades, y antes considerando indispensable que ellos las asuman en provecho de las amplias mayor\u00edas, la formulaci\u00f3n definitiva de ese proyecto s\u00f3lo ser\u00e1 alcanzada cuando \u00e9l est\u00e9 realiz\u00e1ndose. Es la pr\u00e1ctica de las masas, obtenida mediante su participaci\u00f3n directa en las luchas sociales y en los \u00f3rganos e instituciones ligados a esas cuestiones, lo que permitir\u00e1 al pueblo imprimir su sello a la reconversi\u00f3n. La democracia se convierte, as\u00ed, en palanca principal en manos de los trabajadores latinoamericanos, ya que es en ese marco donde podr\u00e1n elevar sus niveles de organizaci\u00f3n y lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina se encuentra en la encrucijada. Su suerte se est\u00e1 jugando, en este fin de siglo, y el resultado es a\u00fan incierto. Los momentos dif\u00edciles que estamos viviendo son los que se presentan en todo gran viraje hist\u00f3rico. Entender que las victorias hasta aqu\u00ed logradas por las burgues\u00edas internacional y criolla no son sino esto: victorias parciales, y no el&nbsp;<em>vered\u00edctum<\/em>&nbsp;de la historia, es el camino cierto para reemplazarlas, ma\u00f1ana, por victorias de los pueblos, pelda\u00f1os para la edificaci\u00f3n de una sociedad mejor, distinta del fruto podrido, hecho de dependencia y miseria, que las burgues\u00edas nos ofrecen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Arruda, M., \u201cBrasil: \u00e9 essencial reverter o atraso\u201d, in&nbsp;<em>Panorama da Tecnologia<\/em>&nbsp;(R\u00edo de Janeiro), 3-8, 1989.<\/li><li>Banco Mundial,&nbsp;<em>Relat\u00f3rio sobre o desenvolvimento mundial 1988<\/em>, FGV, R\u00edo de Janeiro, 1988.<\/li><li>Caputo, O.,&nbsp;<em>El comportamiento de la inversi\u00f3n en los principales pa\u00edses capitalistas desarrollados<\/em>, 1989, mimeo.<\/li><li>Centro Latinoamericano de Econom\u00eda y Pol\u00edtica Internacional, CLEPI:&nbsp;<em>Informe sobre la econom\u00eda mundial, 1988-1989<\/em>, Nueva Sociedad, Santiago de Chile, 1988.<\/li><li>Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina, CEPAL,&nbsp;<em>Informe econ\u00f3mico de Am\u00e9rica Latina, 1988<\/em>, Santiago de Chile, 1989a, &nbsp;<em>Balance preliminar de la econom\u00eda de Am\u00e9rica Latina y del Caribe<\/em>, Santiago de Chile, 1989b.<\/li><li>Drucker, P. F., \u201cA economia mundial transformada\u201d, in&nbsp;<em>Economic Impact<\/em>, USIS, Bras\u00edlia, 1987\/2.<\/li><li>Muller, G.,&nbsp;<em>Introdu\u00e7\u00e3o \u00e3 economia mundial contemporanea<\/em>, EDUC, Sao Paulo, 1987<\/li><li>Porto, A., \u201cIl Revolu\u00e7\u00e3o Industrial chega ao fim nos EUA\u201d, in&nbsp;<em>Panorama da Tecnologia<\/em>, op. cit.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-711ae6ac-2f86-427e-9c16-77a096e6247f\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1990\/01\/56-Ame\u0301rica-Latina-en-la-encrucijada.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ame\u0301rica Latina en la encrucijada<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-2a0e2afa\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-b0ab28dd\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-aa3079f7\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-9b582b3c-a52f-49f4-b081-0f6cf854ef72\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/56_latin_america_crossroads.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Latin_america_crossroads<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: mecanuscrito, s. f. (ca. 1990). Las transformaciones y desaf\u00edos que este fin de siglo est\u00e1 planteando en todo el mundo, m\u00e1s all\u00e1 de las ideolog\u00edas y de los esquemas econ\u00f3micos y pol\u00edticos adoptados&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1806,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[66,76,18],"class_list":["post-1438","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-66","tag-america-latina","tag-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1438"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1438\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3292,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1438\/revisions\/3292"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1806"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}