{"id":1468,"date":"1993-01-25T18:54:42","date_gmt":"1993-01-25T18:54:42","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1468"},"modified":"2022-03-22T18:02:22","modified_gmt":"2022-03-22T18:02:22","slug":"los-caminos-de-la-integracion-latinoamericana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1468","title":{"rendered":"Los caminos de la integraci\u00f3n  latinoamericana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n \u201cPublicado por Susan [Jonas] y Tareas [Panam\u00e1]\u201d.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamericana-unida-primera-parte.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1767\" width=\"754\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamericana-unida-primera-parte.jpg 600w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamericana-unida-primera-parte-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 754px) 100vw, 754px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La idea de la unidad de Latinoam\u00e9rica, el supuesto de la identidad de las naciones que la forman, el prop\u00f3sito de su integraci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica, se nos presentan hoy como constantes de nuestra ideolog\u00eda. En verdad, aunque todo eso se haya planteado desde los albores de nuestra independencia, su vigencia es entonces mucho m\u00e1s limitada, constituyendo un rasgo distintivo de las nuevas naciones de origen hisp\u00e1nico. Sin embargo, tras medio siglo de desarrollo, el movimiento hispanoamericanista, que tuvo en Bol\u00edvar su mejor expresi\u00f3n, entrar\u00eda en declive irreversible, embarrado por la sangre derramada en la guerra de la Triple Alianza, que encabez\u00f3 Brasil, pero a la que se sumaron Argentina y Uruguay, en contra de Paraguay, y en la guerra del Pac\u00edfico, que opuso Chile a Per\u00fa y Bolivia.<\/p>\n\n\n\n<p>El ocaso del ideal de la unidad hispanoamericana \u2014claramente perceptible en la d\u00e9cada de 1870\u2014 es, en cierta medida, expresi\u00f3n del t\u00e9rmino del per\u00edodo de invenci\u00f3n y b\u00fasqueda que sigui\u00f3 a la independencia, cuando la realidad no constre\u00f1\u00eda a\u00fan de manera f\u00e9rrea los vuelos de la imaginaci\u00f3n; en otros t\u00e9rminos, corresponde a la cristalizaci\u00f3n de las condiciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas que determinar\u00edan en adelante el futuro de la regi\u00f3n. En efecto, para ese entonces la independencia es ya asunto encerrado, como lo empieza a ser tambi\u00e9n la configuraci\u00f3n de la mayor\u00eda de los nuevos Estados latinoamericanos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-panamericanismo\"><a><\/a>El panamericanismo<\/h2>\n\n\n\n<p>Es la vinculaci\u00f3n a los pa\u00edses capitalistas que sienta las bases para que tome forma definitiva el desarrollo econ\u00f3mico latinoamericano. La revoluci\u00f3n industrial, realizada por Europa occidental y enseguida por Estados Unidos, hizo realidad al mercado mundial que se hab\u00eda ido creando en los siglos anteriores, e impuso en consecuencia una divisi\u00f3n internacional del trabajo centrada en el intercambio de art\u00edculos manufacturados por bienes primarios, reservando a Am\u00e9rica Latina, entre otras \u00e1reas, la producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de \u00e9stos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin contar con facilidades en materia de importaci\u00f3n de capitales y tecnolog\u00eda, excepto en algunos rubros particulares, como las comunicaciones y en especial los ferrocarriles, o la transferencia de mano de obra y capital involucrada en la inmigraci\u00f3n europea, los pa\u00edses latinoamericanos debieron movilizar sus recursos naturales y su propia capacidad productiva para responder a los est\u00edmulos generados por la demanda externa. Es, pues, a partir de la estructura productiva creada en el per\u00edodo colonial y las modificaciones en ella introducidas en las cinco o seis d\u00e9cadas que siguen a la independencia, as\u00ed como de la aptitud de los grupos sociales dominantes \u2014asentados, por lo general, en las capitales\u2014 para imponer su hegemon\u00eda y subordinar al conjunto de la naci\u00f3n, que los pa\u00edses latinoamericanos proceder\u00e1n a insertarse en la econom\u00eda mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no s\u00f3lo permita, sino que impulse el desarrollo capitalista de los pa\u00edses que la llevan a cabo, esa inserci\u00f3n asumir\u00e1 necesariamente car\u00e1cter subordinado, al situar fuera de las econom\u00edas latinoamericanas la producci\u00f3n de manufacturas y al convertirlas, as\u00ed, en ap\u00e9ndices \u2014desde el punto de vista tanto de la producci\u00f3n, como del mercado\u2014 de las econom\u00edas industriales, en particular Gran Breta\u00f1a; conllevar\u00e1 tambi\u00e9n, por eso mismo, la imposibilidad de integraci\u00f3n de las propias econom\u00edas latinoamericanas entre s\u00ed. La tendencia que en ellas va a prevalecer conduce no a la complementaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien a la separaci\u00f3n y al aislamiento, poni\u00e9ndolas de espaldas las unas contra las otras, mientras se vuelven hacia Europa y, en menor medida, hacia Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>No sorprende, pues, que la afirmaci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista dependiente, bajo su forma de exportaci\u00f3n de bienes primarios, haga declinar el esp\u00edritu integracionista que, impulsado por los pa\u00edses de colonizaci\u00f3n hisp\u00e1nica, hab\u00eda buscado realizarse en Latinoam\u00e9rica, en la mitad de siglo que sigui\u00f3 a las guerras de independencia. Pero no puede sorprender tampoco que la idea de la integraci\u00f3n se replantee precisamente all\u00ed donde el capitalismo abr\u00eda espacio para el desarrollo de una econom\u00eda industrial poderosa, es decir, en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia que va progresivamente asumiendo Am\u00e9rica Latina para la econom\u00eda norteamericana llevar\u00e1 Estados Unidos a acentuar su proyecci\u00f3n en la regi\u00f3n y, pasando m\u00e1s all\u00e1 del Caribe, que considerara tradicionalmente como su zona de influencia, a buscar alinear tras de s\u00ed al conjunto del continente. La conferencia internacional americana \u2014que, convocada por el gobierno de Estados Unidos, reuni\u00f3 en Washington, de fines de 1889 a principios de 1890, a las naciones del hemisferio\u2014 marca el inicio de una activa diplomacia norteamericana, que tomar\u00eda cuerpo en el panamericanismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Acu\u00f1ado por el&nbsp;<em>Evening Post<\/em>, de Nueva York, en su edici\u00f3n del 5 de marzo de 1888&nbsp;<sup>1<\/sup>, ese t\u00e9rmino hac\u00eda m\u00e1s que recordar a corrientes que, como el paneslavismo o el pangermanismo, apuntalaban en Europa la afirmaci\u00f3n de nuevos imperialismos: le tomaba prestada a esta \u00faltima la idea del comercio como instrumento de unificaci\u00f3n. Es as\u00ed como, en esa conferencia, el primer punto de la agenda propuesta por el gobierno de Estados Unidos contemplaba la creaci\u00f3n de una uni\u00f3n aduanera, al estilo&nbsp;<em>zollverein<\/em>, que no pudo aprobarse, gracias principalmente a la firme oposici\u00f3n de Argentina, secundada por Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>De la manera como se plante\u00f3, en aquel entonces, el panamericanismo no llegaba propiamente a renovar los esfuerzos en pro de la integraci\u00f3n continental. M\u00e1s bien, al realizarse bajo la \u00e9gida norteamericana, ostentaba como caracter\u00edstica marcante la intenci\u00f3n de Estados Unidos de afirmar su hegemon\u00eda sobre la regi\u00f3n. El resultado m\u00e1s significativo de la conferencia ya lo indicaba: la creaci\u00f3n de una oficina de informaci\u00f3n econ\u00f3mica, germen de la futura Uni\u00f3n Panamericana, con sede en Washington y subordinada directamente al Departamento de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>El panamericanismo entrar\u00eda en nueva fase de su desarrollo en la d\u00e9cada de 1930, al llegar a la presidencia de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt. Este introdujo profundas reformasen la vida norteamericana y dise\u00f1\u00f3 una nueva pol\u00edtica hacia Am\u00e9rica Latina, dicha de \u201cbuena vecindad\u201d, la cual qued\u00f3 enunciada en su discurso inaugural del 4 de marzo de 1933. En ese contexto, los principales puntos de fricci\u00f3n con los pa\u00edses latinoamericanos son removidos, al tiempo que Estados Unidos estrecha sus lazos econ\u00f3micos y, luego, militares con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una raz\u00f3n de fondo para el cambio de la pol\u00edtica norteamericana: esta ten\u00eda que adecuarse a las nuevas condiciones econ\u00f3micas surgidas en la regi\u00f3n, a ra\u00edz de la primera guerra mundial y que se ve\u00edan estimuladas por la crisis internacional. Nos referimos a la industrializaci\u00f3n, que empezaba a cambiar la fisonom\u00eda de pa\u00edses como Argentina, Brasil, Uruguay, M\u00e9xico y Chile, y que no tardar\u00eda a extenderse a otros, hasta alcanzar Centroam\u00e9rica, en la d\u00e9cada de los cincuentas.<\/p>\n\n\n\n<p>Correspondiendo al desarrollo acelerado del sector manufacturero y a la afirmaci\u00f3n progresiva de \u00e9ste como eje din\u00e1mico de econom\u00edas que hab\u00edan recibido, hasta entonces, impulso de las actividades primarias, destinadas al comercio de exportaci\u00f3n, la industrializaci\u00f3n acarrear\u00eda el crecimiento del mercado interno y modificar\u00eda la forma econ\u00f3mica de Am\u00e9rica Latina, sin que ello significara una ruptura efectiva de sus relaciones de dependencia respecto a los centros capitalistas avanzados. El papel de la industrializaci\u00f3n se redujo, en efecto, a alterar esas relaciones, sin suprimirlas, al modificar la pauta de importaciones de los pa\u00edses latinoamericanos, dando all\u00ed m\u00e1s peso a los bienes intermedios y equipos frente a los bienes de consumo final, y al cambiar la composici\u00f3n de los flujos de capital extranjero, mediante la reducci\u00f3n de la importancia de las inversiones de cartera en relaci\u00f3n a la inversi\u00f3n directamente productiva. Estados Unidos se encontraba en mejor situaci\u00f3n que Inglaterra y, en general, los pa\u00edses europeos para responder a esos cambios, que \u2014emergiendo tendencialmente en la d\u00e9cada del veinte\u2014 se har\u00edan irreversibles a partir de 1950.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la segunda guerra mundial, vali\u00e9ndose de su ventajosa posici\u00f3n econ\u00f3mica y geogr\u00e1fica y acicateado por las cuestiones de seguridad, Estados Unidos desplaza definitivamente la influencia brit\u00e1nica y suprime la amenaza representada por el imperialismo alem\u00e1n, imponiendo de modo absoluto su hegemon\u00eda a Am\u00e9rica Latina. Para ello, la potencia norteamericana echa mano de instrumentos econ\u00f3micos y militares, en particular la ley de pr\u00e9stamo y arriendo y los tratados de cooperaci\u00f3n militar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-interamericanismo\"><a><\/a>El interamericanismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Al t\u00e9rmino da segunda guerra, era incontestable a nivel mundial el poder\u00edo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y militar de Estados unidos, siendo inevitable que se ejerciera antes que nada sobre Latinoam\u00e9rica. La IX conferencia interamericana (la expresi\u00f3n panamericanismo hab\u00eda ca\u00eddo en desuso y era vista m\u00e1s bien con suspicacia), celebrada en Bogot\u00e1, en 1948, dio forma al armaz\u00f3n institucional que pas\u00f3 a regir en adelante a las relaciones internacionales en el continente, a trav\u00e9s de la carta constitutiva de la Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos, que absorbi\u00f3 a la antigua Uni\u00f3n Panamericana. El sistema se ve\u00eda flanqueado por un pacto militar, el Tratado Interamericano de Asistencia Rec\u00edproca, aprobado en la conferencia de R\u00edo de Janeiro, en 1947, el cual se complementar\u00eda, a partir de 1952, con los acuerdos bilaterales de asistencia militar que Estados Unidos firmar\u00eda con casi todos los pa\u00edses latinoamericanos; un aspecto importante en dicha asistencia fue el programa de entrenamiento de personal militar, por las repercusiones que tuvo en la ola de autoritarismo desatada en Am\u00e9rica Latina, en la d\u00e9cada de 1960. Por otra parte, en Bogot\u00e1, se registr\u00f3 el inicio de la ofensiva norteamericana para crear condiciones privilegiadas a las inversiones privadas extranjeras en los pa\u00edses de la regi\u00f3n, a prop\u00f3sito de la discusi\u00f3n de un acuerdo de garant\u00edas a \u00e9stas; la ofensiva fue resistida por un bloque de pa\u00edses, encabezado por M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Se llegaba as\u00ed al fin de una era, durante la cual, pese a la creciente presencia norteamericana, Latinoam\u00e9rica estuviera abierta al juego de influencias de las potencias capitalistas, mientras los pa\u00edses de la regi\u00f3n aceleraban su desarrollo econ\u00f3mico y se afirmaban en el plano internacional. El interamericanismo \u2014forma renovada del panamericanismo\u2014 implic\u00f3 el predominio absoluto de Estados Unidos, en el marco de una creciente integraci\u00f3n a este pa\u00eds de los aparatos productivos de las naciones latinoamericanas, v\u00eda inversiones directas de capital y la acci\u00f3n de mecanismos comerciales y financieros. Con ello, la contrapartida de la hegemon\u00eda norteamericana ha sido la configuraci\u00f3n de una nueva forma de dependencia, m\u00e1s compleja y m\u00e1s radical que la que hab\u00eda prevalecido anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, adquiere gran importancia para Am\u00e9rica Latina el tema de la reformulaci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas con el exterior, principalmente despu\u00e9s que desaparecieron las condiciones excepcionales de comercio creadas por la segunda guerra mundial, as\u00ed como el breve auge de los precios de las materias primas, provocado por la guerra de Corea. La din\u00e1mica de la econom\u00eda regional se caracterizaba por la dependencia que ella manten\u00eda en materia de bienes manufacturados en relaci\u00f3n a los centros avanzados. La industrializaci\u00f3n modificara el problema pero no lo suprimiera, limit\u00e1ndose a sustituir la importaci\u00f3n de mercanc\u00edas destinadas al consumo final por la de insumos y maquinaria y equipo \u2014lo que implicaba la necesidad de contar con una mayor cantidad de divisas. Por otra parte, la capacidad para importar de la econom\u00eda latinoamericana depend\u00eda de los precios alcanzados en el mercado mundial por los bienes que ella produc\u00eda y que continuaban a ser pr\u00e1cticamente los mismos, sin incluir a las manufacturas resultantes del nuevo sector industrial \u2014cuyo crecimiento quedaba as\u00ed subordinado a la limitada cantidad de divisas&nbsp;<em>angariadas<\/em>&nbsp;con la exportaci\u00f3n de productos tradicionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Puesta en estos t\u00e9rminos, la posibilidad de desarrollo econ\u00f3mico quedaba al sabor de las fluctuaciones del saldo comercial. Para contornar ese problema y evitar el estrangulamiento de la capacidad para importar, Am\u00e9rica Latina ve\u00edase forzada a recurrir a capitales externos, ya por la v\u00eda del endeudamiento, ya por la de la inversi\u00f3n extranjera directa. Pero eso ten\u00eda su precio, puesto que generaba una demanda de divisas para amortizaciones, pago de intereses y remesas de beneficios, reduciendo por tanto el monto de moneda extranjera susceptible de ser movilizada para la importaci\u00f3n de bienes. Al final de la d\u00e9cada de 1950, esa contradicci\u00f3n del sector externo se volver\u00e1 cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Se entiende as\u00ed porqu\u00e9 los asuntos relativos al comercio exterior y al movimiento de capitales ganaron tanta fuerza, en ese per\u00edodo, tanto m\u00e1s que la contribuci\u00f3n dada por Estados Unidos a la reconstrucci\u00f3n europea, en el marco del Plan Marshall, incitaba a los latinoamericanos a aspirar a un trato similar. En la X reuni\u00f3n interamericana, realizada en Caracas, en 1954, los representantes latinoamericanos trataron de llevar las cosas en esa direcci\u00f3n, a cambio de la condena que Estados Unidos demandaba para la revoluci\u00f3n guatemalteca, lidereada por Jacobo \u00c1rbenz. Con ese fin, la Cepal codific\u00f3 las reivindicaciones de la regi\u00f3n en el informe que entonces present\u00f3: medidas compensatorias para la fluctuaci\u00f3n de los precios internacionales de las materias primas, junto a la exigencia de que Estados Unidos abriera su mercado a los productos latinoamericanos; el derecho de Am\u00e9rica Latina de adoptar pol\u00edticas proteccionistas en favor de su industrializaci\u00f3n, y el aumento del financiamiento externo de largo plazo, para lo que se propon\u00eda incluso un fondo interamericano de desarrollo (idea germinal del BID, que se crear\u00eda en 1960). Pero las reservas norteamericanas bloquearon la aprobaci\u00f3n de esas propuestas. Fracaso similar se registr\u00f3 en la conferencia econ\u00f3mica de la OEA, celebrada en Buenos Aires en 1957.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso y las peripecias del vicepresidente Nixon en su visita a Am\u00e9rica Latina, el a\u00f1o siguiente, la cual suscit\u00f3 manifestaciones contrarias de todo tipo, llevaron al gobierno brasile\u00f1o a sugerir a Estados Unidos, en mayo de 1958, la conveniencia de una revisi\u00f3n de las relaciones interamericanas. Semanas despu\u00e9s, el presidente Juscelino Kubitschek afirm\u00f3, en un discurso, la necesidad de incrementar las inversiones para vencer el retraso de la regi\u00f3n, de aumentar la asistencia t\u00e9cnica, estabilizar los precios de los productos primarios y ampliar los recursos financieros provenientes del exterior, en el marco de lo que llam\u00f3 de Operaci\u00f3n Panamericana. Con el respaldo de algunos pa\u00edses latinoamericanos y la aceptaci\u00f3n en principio de Estados Unidos, la OPA comenz\u00f3 a ser implementada en el seno de la OEA, dando lugar a la creaci\u00f3n de una comisi\u00f3n especial, el llamado Comit\u00e9 de los 21, que se reuni\u00f3 en Washington, a fines de ese a\u00f1o. Pero no tard\u00f3 a perder impulso, al tiempo que la crisis social y pol\u00edtica de Am\u00e9rica Latina y sus relaciones con Estados Unidos se agudizaban, con la revoluci\u00f3n cubana de 1959.<\/p>\n\n\n\n<p>Premido por las circunstancias, Estados Unidos decide sustituir la OPA por la Alianza para el Progreso, la cual \u2014aprobada en la conferencia extraordinaria de Punta del Este, en 1961\u2014 enfocaba la problem\u00e1tica de la regi\u00f3n a trav\u00e9s de la \u00f3ptica norteamericana. Por su inocuidad, las recomendaciones y medidas encaminadas a promover reformas sociales merecieron, en el curso de la conferencia, el sarcasmo del jefe de la delegaci\u00f3n cubana, Ernesto Che Guevara. No tuvieron all\u00ed cabida las cuestiones relativas al comercio, siendo a\u00fan m\u00e1s grave la soluci\u00f3n que se quiso dar al problema del financiamiento externo: a diferencia de la OPA \u2014que propugnaba por cr\u00e9ditos p\u00fablicos, a largo plazo y bajos intereses\u2014 la ALPRO insisti\u00f3 en la inversi\u00f3n privada, culminando la ofensiva que Estados Unidos iniciara en la conferencia de Bogot\u00e1; a lo largo de los a\u00f1os 60, los pa\u00edses latinoamericanos, aplastados por la crisis, establecieron en la materia convenios bilaterales con el gobierno norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Los obst\u00e1culos con que chocaba el desarrollo econ\u00f3mico latinoamericano pusieron tambi\u00e9n en tela de juicio la cuesti\u00f3n de la integraci\u00f3n. Influyeron, naturalmente, para ello las experiencias europeas del Benelux, de la Comunidad del Carb\u00f3n y del Acero y, finalmente, del Mercado Com\u00fan, que se realizan a partir de mediados de los 40 y en el curso de los 50, as\u00ed como la repercusi\u00f3n que tienen en el pensamiento de la Cepal. Pero exist\u00edan adem\u00e1s razones objetivas, derivadas de las caracter\u00edsticas que asumiera el proceso de industrializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este se realizara, inicialmente, sobre la base de una demanda nacional preexistente de bienes de consumo habitual (satisfecha antes con importaciones) y contando con la oferta externa de bienes de capital. Esa etapa, que podemos llamar de sustituci\u00f3n simple, no tard\u00f3 en chocar con las limitaciones estructurales del mercado interno, resultantes de las bajas remuneraciones pagadas a una mano de obra abundante y de la persistencia de un r\u00e9gimen de propiedad rural concentrador. Adem\u00e1s de dificultar la diversificaci\u00f3n de la producci\u00f3n agr\u00edcola y la ampliaci\u00f3n de la demanda de bienes industriales de consumo corriente, esa situaci\u00f3n dificultaba el paso de la industrializaci\u00f3n a una fase m\u00e1s compleja, centrada en la producci\u00f3n de bienes de capital y de consumo suntuario, por el hecho de que esto implicaba echar mano de grandes masas de inversi\u00f3n y de tecnolog\u00edas caras, lo que exig\u00eda escalas superiores de mercado para ser rentable.<\/p>\n\n\n\n<p>La integraci\u00f3n se plante\u00f3, pues, para solucionar dificultades encontradas por las burgues\u00edas industriales de los pa\u00edses de mayor desarrollo relativo y para viabilizar las inversiones extranjeras en la industria \u2014contando, por eso, con el benepl\u00e1cito de Estados Unidos. Cabe observar que, durante la guerra mundial, las relaciones comerciales establecidas entre los pa\u00edses latinoamericanos hab\u00edan estimulado el crecimiento industrial y que, al fin de la guerra, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay manten\u00edan acuerdos comerciales, los cuales perdieron vigencia al crearse el Gatt, en 1947. Son esos cuatro pa\u00edses que impulsan, a fines de los 50, la discusi\u00f3n sobre el comercio latinoamericano. En 1960, en Montevideo, ellos acuerdan la creaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), a la que otros pa\u00edses se sumar\u00edan, posteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>El Tratado de Montevideo entr\u00f3 en vigor en junio de 1961. A trav\u00e9s de \u00e9l, los pa\u00edses miembros institu\u00edan una zona de libre comercio, a ser completada en un plazo de doce a\u00f1os (m\u00e1s tarde extendido hasta 1980). El objetivo ser\u00eda alcanzado mediante reducciones de aranceles y otros grav\u00e1menes de los productos que integraran las listas nacionales y la lista com\u00fan; las primeras ser\u00edan negociadas anualmente y la segunda ser\u00eda modificada de tres en tres a\u00f1os, de manera a incluir gradualmente todos los productos que tuviesen participaci\u00f3n significativa en el valor global del comercio entre las partes.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, el proceso de reducci\u00f3n de grav\u00e1menes se estanc\u00f3 despu\u00e9s de diciembre de 1964, cuando se cerr\u00f3 la cuarta ronda de negociaci\u00f3n de las listas nacionales y la primera de la lista com\u00fan. Sufriendo sucesivas descaracterizaciones, que llevaron a los pa\u00edses andinos a buscar un instrumento m\u00e1s eficaz&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>2<\/sup>, y mediante el mecanismo de los ajustes de complementaci\u00f3n industrial, la ALALC \u2014al rev\u00e9s de servir a la construcci\u00f3n de una zona de libre comercio\u2014 se convirti\u00f3 en el medio por excelencia de las grandes empresas, sobre todo las multinacionales, para racionalizar su producci\u00f3n y su mercado.<meta charset=\"utf-8\"><sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s radical fue el proceso puesto en marcha por el empresariado local y principalmente por los grupos norteamericanos en Centroam\u00e9rica: comenzando con el Convenio sobre el R\u00e9gimen de Industrias de Integraci\u00f3n, en 1958, se lleg\u00f3, en 1961, al Tratado General que cre\u00f3 el Mercado Com\u00fan Centroamericano. En \u00e9ste, adem\u00e1s del arancel \u00fanico para toda la zona, el 81% de los bienes producidos por los pa\u00edses miembros entr\u00f3 al r\u00e9gimen de libre comercio, al ser firmado el documento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-latinoamericanismo\"><a><\/a>El latinoamericanismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Aunque respondiendo a los intereses de las burgues\u00edas latinoamericanas, la pol\u00edtica integracionista \u2014del mismo modo que la Alianza para el Progreso\u2014 era parte de la nueva estrategia norteamericana, tendiente a la afirmaci\u00f3n de su hegemon\u00eda en un continente que se resist\u00eda a ella. De hecho, la Revoluci\u00f3n cubana no hab\u00eda sido sino el momento culminante de esa resistencia, que representa la base de los grandes acontecimientos sociales, pol\u00edticos y culturales que marcan la vida de Latinoam\u00e9rica en la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano sociopol\u00edtico, al lado de movimientos nacional desarrollistas, como el peronismo o el laborismo brasile\u00f1o, y de revoluciones populares, como la boliviana de 1952, la guatemalteca (que alcanza su culminaci\u00f3n entre 1951-1954) y la venezolana de 1958, se registran tentativas formidables para golpear la dependencia en su ra\u00edz: el capitalismo, como se vio en el Chile da la Unidad Popular y en la Nicaragua sandinista. En el plano de las ideas, surgen corrientes de gran significaci\u00f3n para el avance de la conciencia latinoamericana, como la ideolog\u00eda desarrollista de la Cepal y la teor\u00eda de la dependencia, llevando a un nuevo auge del pensamiento marxista.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por lo que, en el curso de la d\u00e9cada de 1960, Estados Unidos trata de asegurar su posici\u00f3n avanzando una tercera pieza en su estrategia de dominaci\u00f3n: la imposici\u00f3n de dictaduras militares, inspiradas en la doctrina de contrainsurgencia, que encontr\u00f3 su versi\u00f3n nativa en la doctrina de seguridad nacional. El golpe militar de 1964, en Brasil, se constituy\u00f3 en el hecho m\u00e1s relevante en el marco de la implementaci\u00f3n de esa pol\u00edtica. Producto de la conjunci\u00f3n de los intereses de la gran burgues\u00eda nacional, la \u00e9lite militar y el imperialismo norteamericano, la dictadura brasile\u00f1a signific\u00f3, en Am\u00e9rica Latina, la entrada en escena de un nuevo bloque dominante y de un nuevo esquema de alianzas de clases, que reemplaz\u00f3 el que vig\u00eda desde los a\u00f1os 30. Su resultado fue un r\u00e9gimen pol\u00edtico altamente represivo, que aceler\u00f3 la monopolizaci\u00f3n de la econom\u00eda nacional y exacerb\u00f3 las desigualdades sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano de las relaciones internacionales, la dictadura militar brasile\u00f1a puso en pr\u00e1ctica una pol\u00edtica subimperialista, cuyo objetivo era el de convertir al pa\u00eds en un centro intermedio de poder, dentro del sistema mundial de dominaci\u00f3n estructurado alrededor de Estados Unidos, y con proyecci\u00f3n preferencial en Am\u00e9rica Latina y, en general, el Atl\u00e1ntico Sur. Ello implic\u00f3, en el terreno econ\u00f3mico, una agresiva lucha por la conquista de mercados exteriores para la producci\u00f3n de la industria brasile\u00f1a, as\u00ed como de fuentes de energ\u00eda y materias primas \u2014como el petr\u00f3leo de Bolivia, Ecuador y de las colonias portuguesas en \u00c1frica, el gas y el mineral de hierro de Bolivia y el potencial hidroel\u00e9ctrico de Paraguay, para dar algunos ejemplos. De otra parte, en el marco de una agria disputa con la dictadura argentina (que se instaura en 1966), el r\u00e9gimen militar brasile\u00f1o plante\u00f3 y a\u00fan concret\u00f3 intervenciones en la pol\u00edtica interna de sus vecinos, en particular Uruguay, Bolivia y el mismo Chile. El gobierno del mariscal Castelo Branco bautiz\u00f3 esa pol\u00edtica con el nombre de \u201cinterdependencia continental\u201d, pero se hizo m\u00e1s conocida con el de \u201cfronteras ideol\u00f3gicas\u201d, en la medida en que proclamaba que la concepci\u00f3n brasile\u00f1a de seguridad nacional no se limitaba a las fronteras f\u00edsicas de Brasil y m\u00e1s bien se extend\u00eda a las fronteras ideol\u00f3gicas del llamado \u201cmundo occidental\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Confiando inicialmente en el benepl\u00e1cito de Estados Unidos para el ejercicio de esa pol\u00edtica y haciendo para ello los gestos necesarios \u2014como la colaboraci\u00f3n militar con la intervenci\u00f3n norteamericana en Santo Domingo, en 1965\u2014 la dictadura brasile\u00f1a pronto encontrar\u00eda la resistencia de Washington a sus prop\u00f3sitos. Ello se verificar\u00e1 en el plano comercial, de lo que son ejemplo las restricciones norteamericanas a las exportaciones de caf\u00e9 soluble; en el plano de las relaciones interamericanas, como mostrar\u00e1 el veto de Estados Unidos a la pretensi\u00f3n brasile\u00f1a de invadir el Uruguay, en 1967, y en el plano estrat\u00e9gico-militar, con el bloqueo de las aspiraciones de Brasilia al dominio de la tecnolog\u00eda nuclear. En consecuencia de ello, los militares brasile\u00f1os abandonan a la pol\u00edtica de alineamiento autom\u00e1tico con Estados Unidos en materia internacional, que llevara incluso a que la pol\u00edtica subimperialista diese pie a la formulaci\u00f3n de la tesis del \u201csat\u00e9lite privilegiado\u201d.<meta charset=\"utf-8\"><sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Ese cambio, que se esboza a partir de 1968, tom\u00f3 cuerpo en la pol\u00edtica externa dicha de \u201cpragmatismo responsable\u201d, puesta en pr\u00e1ctica por el gobierno del general Geisel. Sin renunciar a sus prop\u00f3sitos hegemonistas en el Atl\u00e1ntico Sur, la dictadura brasile\u00f1a procedi\u00f3 a estrechar sus relaciones con otros centros mundiales de poder, como la Europa Occidental, el Jap\u00f3n y a\u00fan la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, al tiempo que se esforzaba por ocupar lugar destacado en las organizaciones e instancias que agrupaban a los pa\u00edses del Tercero Mundo, todo ello con el objetivo de ampliar el espacio de Brasil en el escenario internacional. El fruto m\u00e1s espectacular de esa pol\u00edtica fue el acuerdo con Alemania Federal, concertado en 1975 y firmado en 1976, mediante el cual Brasil pasaba a controlar el ciclo completo de la tecnolog\u00eda nuclear. En 1976, en visita al pa\u00eds, el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, ablanda la dura oposici\u00f3n de Estados Unidos a las pretensiones brasile\u00f1as y accede, adem\u00e1s, a firmar con Brasil un acuerdo de consultas mutuas, instrumento hasta entonces reservado a potencias de mayor porte.<\/p>\n\n\n\n<p>El subimperialismo corresponde a la expresi\u00f3n perversa de un fen\u00f3meno resultante de la diferenciaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial, con base en la internacionalizaci\u00f3n del capital, que llev\u00f3 a la superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n simple del trabajo \u2014expresa en la relaci\u00f3n centro-periferia, tematizada por la Cepal\u2014 en provecho de un sistema mucho m\u00e1s complejo. En \u00e9l, la difusi\u00f3n de la industria manufacturera, elevando la composici\u00f3n org\u00e1nica media del capital, es decir, la relaci\u00f3n entre medios de producci\u00f3n y fuerza de trabajo, da lugar a subcentros econ\u00f3micos (y pol\u00edticos), dotados de relativa autonom\u00eda, aunque permanezcan subordinados a la din\u00e1mica global impuesta por los grandes centros. Como Brasil, pa\u00edses como Argentina, Israel, Ir\u00e1n, Irak y Sud\u00e1frica asumen \u2014o han asumido, en cierto momento de su evoluci\u00f3n reciente\u2014 car\u00e1cter subimperialista, al lado de otros subcentros en los que esa tendencia no se ha manifestado plenamente o tan solo se ha insinuado, como es el caso, en Am\u00e9rica Latina, de M\u00e9xico y Venezuela.<meta charset=\"utf-8\"><sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La crisis internacional capitalista, que comienza con la recesi\u00f3n norteamericana de 1967 y se hace expl\u00edcita tras el alza de los precios del petr\u00f3leo, en 1973, se manifiesta en la intensificaci\u00f3n de la competencia entre los grandes centros y en la creaci\u00f3n de una gran masa de capital financiero que ella vuelve disponible, la cual brega por campos de aplicaci\u00f3n. Ello ampl\u00eda el margen de negociaci\u00f3n y por ende la tendencia a la autonomizaci\u00f3n de esos centros subordinados. Su primer resultado es, pues, la afirmaci\u00f3n del poder nacional, lo que debilita en cierta medida a las instancias de integraci\u00f3n y cooperaci\u00f3n regional &#8211; hecho visible en la crisis del Pacto Andino, escenario de la rivalidad entre Venezuela, Per\u00fa y Chile, hasta el retiro de este \u00faltimo, en 1976. En esa misma l\u00ednea, al llegar al t\u00e9rmino previsto, en 1980, la ALALC da lugar a una organizaci\u00f3n a\u00fan menos eficaz: la Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Desarrollo e Integraci\u00f3n (ALADI).Con ella, se anula la mayor parte de los peque\u00f1os progresos hasta entonces obtenidos en la liberalizaci\u00f3n del comercio intrazonal, ya que se exige a los miembros la renegociaci\u00f3n de todo lo realizado hasta la fecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, contradictoriamente, las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n nacional dar\u00e1n lugar a esfuerzos de colaboraci\u00f3n m\u00e1s amplia, que cristalizar\u00e1n en la creaci\u00f3n del Sistema Econ\u00f3mico Latinoamericano (SELA), en 1975, el primer organismo exclusivamente regional concebido en una l\u00ednea de independencia en relaci\u00f3n a Estados Unidos, desde la Uni\u00f3n Econ\u00f3mica Sudamericana de 1953. Esa tendencia se manifestar\u00e1 tambi\u00e9n en otros planos. As\u00ed, reaccionando tard\u00edamente al bloqueo impuesto por la OEA a Cuba, en 1962, por imposici\u00f3n norteamericana, los pa\u00edses latinoamericanos revisan su actitud, lo que condujo a la resoluci\u00f3n, aprobada en la conferencia de la OEA en San Jos\u00e9 de Costa Rica, en 1975, que autorizaba a los gobiernos de la regi\u00f3n a restablecer relaciones con la isla en el momento que consideraran adecuado &#8211; lo que, efectivamente, se verificar\u00e1 luego en cadena. Al sobrevenir la Revoluci\u00f3n sandinista en Nicaragua, en 1979, Estados Unidos intentar\u00e1 in\u00fatilmente obstaculizarla en el seno de la OEA, como hiciera antes con Nicaragua, Cuba e Santo Domingo, y plantea la formaci\u00f3n de una fuerza de intervenci\u00f3n, pero ver\u00e1 alejarse de sus posiciones a\u00fan aliados tan tradicionales como Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de contar con las condiciones excepcionales derivadas de la crisis internacional, la pol\u00edtica latinoamericanista se ve incentivada tambi\u00e9n por la entrada en escena de la socialdemocracia europea&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>6<\/sup>, alentada con el \u00e9xito que est\u00e1 obteniendo su intervenci\u00f3n en procesos de tanta gravedad como la Revoluci\u00f3n de los Claveles portuguesa y el reemplazo del r\u00e9gimen franquista en Espa\u00f1a, as\u00ed como por la revisi\u00f3n de la estrategia global norteamericana, que se inicia con el gobierno de James Carter, a partir de 1977. La cr\u00edtica de la pol\u00edtica de contrainsurgencia, llevada a cabo por l\u00edderes militares y la nueva \u00e9lite intelectual, agrupada alrededor de Zgbiniev Brzezinski, secretario de Estado, en funci\u00f3n de la derrota en Vietnam, implic\u00f3 la rehabilitaci\u00f3n de valores tradicionales de la ret\u00f3rica norteamericana, como la democracia y los derechos humanos. Adem\u00e1s de hostigar a los reg\u00edmenes militares \u2014provocando muchas veces choques abiertos, que llegan a la denuncia de los acuerdos de cooperaci\u00f3n militar\u2014 y de alentar a las oposiciones burguesas nacionales, la nueva pol\u00edtica se tradujo tambi\u00e9n en hechos concretos, como la firma de un nuevo tratado con Panam\u00e1, que estableci\u00f3 el traspaso gradual de la administraci\u00f3n del canal al gobierno del general Torrijos y su devoluci\u00f3n \u00edntegra al pa\u00eds, en el a\u00f1o 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>El panorama internacional se modifica dr\u00e1sticamente, en la d\u00e9cada de 1980. El segundo choque de los precios del petr\u00f3leo, a fines de 1979, altera el car\u00e1cter de la crisis capitalista, en la medida en que, adem\u00e1s de provocar nueva y violenta recesi\u00f3n en los pa\u00edses avanzados, arrastra a su v\u00f3rtice tambi\u00e9n a los pa\u00edses dependientes y a la mayor\u00eda de los pa\u00edses socialistas. Para Am\u00e9rica Latina, ello representar\u00e1 el ingreso a un largo per\u00edodo de estancamiento, sacudido por violentas recesiones, en el curso del cual la regi\u00f3n se ver\u00e1 forzada a transferir cuantiosos recursos al exterior, en funci\u00f3n del servicio de la deuda externa, y a convivir con el aumento de la inflaci\u00f3n y del desempleo.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos introduce, a su vez, un nuevo dado en la situaci\u00f3n. Procediendo a la revisi\u00f3n de la estrategia mundial dise\u00f1ada por el gobierno anterior, Reagan se dar\u00e1 como objetivo reafirmar la posici\u00f3n norteamericana en el plano internacional, de modo a dirigir la reestructuraci\u00f3n ya en curso de la econom\u00eda internacional, y simult\u00e1neamente bloquear la capacidad de iniciativa demostrada por los pa\u00edses socialistas, en particular la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en la d\u00e9cada de 1970. En ese juego de poder, Am\u00e9rica Latina entra de dos maneras.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista econ\u00f3mico, mediante el uso del servicio de la deuda externa y la instrumentalizaci\u00f3n de los organismos financieros internacionales, Estados Unidos impone a los pa\u00edses latinoamericanos una pol\u00edtica de reconversi\u00f3n, con el prop\u00f3sito de abrir camino a sus capitales y mercanc\u00edas; ello implica que los gobiernos de la regi\u00f3n renuncien a sus pol\u00edticas proteccionistas e industrializantes en favor de la especializaci\u00f3n productiva y la exportaci\u00f3n de materias primas y algunos bienes industriales de segunda clase. En el plano pol\u00edtico militar, Reagan vuelve a proclamar Am\u00e9rica Latina zona de influencia exclusiva y campo destacado de enfrentamiento con las fuerzas socialistas; ello lleva a privilegiar en Centroam\u00e9rica y en el Caribe, sacudidos por procesos revolucionarios, a los m\u00e9todos de intervenci\u00f3n militar abierta o encubierta, intermediada o directa.<\/p>\n\n\n\n<p>La implementaci\u00f3n de esa estrategia frena a las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n nacional que se ven\u00edan desarrollando en la regi\u00f3n. En 1982, M\u00e9xico intenta a\u00fan hacer frente a Estados Unidos, erigi\u00e9ndose en mediador en el conflicto que opon\u00eda ese pa\u00eds a Nicaragua, El Salvador y Cuba. Pero el \u201cseptiembre negro\u201d de 1982, que llev\u00f3 al gobierno mexicano a decretar moratoria de la deuda externa y someterse al FMI, le retir\u00f3 condiciones reales para practicar una pol\u00edtica de este tipo. La situaci\u00f3n empeor\u00f3 cuando Brasil sigui\u00f3 el camino de M\u00e9xico y cuando Argentina, tras desafiar a Inglaterra por la posesi\u00f3n del archipi\u00e9lago de las Malvinas, vio unirse en contra suya a las potencias de la OTAN, Estados Unidos inclusive, siendo llevada a una humillante capitulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"concertacion-e-integracion\"><a><\/a>Concertaci\u00f3n e integraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En esas condiciones, el latinoamericanismo debi\u00f3 buscar nuevas formas de realizaci\u00f3n. A principios de 1983, se asiste a la emergencia de la estrategia de la concertaci\u00f3n&nbsp;<meta charset=\"utf-8\"><sup>7<\/sup>, con la formaci\u00f3n del Grupo de Contadora mediante el cual M\u00e9xico, Venezuela, Colombia y Panam\u00e1 se propusieron a encontrar soluci\u00f3n a los conflictos en curso en la zona centroamericana y caribe\u00f1a. Estados Unidos respondi\u00f3 en el acto, con la invasi\u00f3n de Granada, donde el Movimiento de la Nueva Joya lidereado por Maurice Bishop, se proclamaba socialista y se acercara a Cuba. Paralelamente, capitalizando el aislamiento diplom\u00e1tico de la dictadura militar chilena y su colaboraci\u00f3n con Inglaterra, durante la guerra de las Malvinas, Washington obtiene de ella una concesi\u00f3n para la construcci\u00f3n de instalaciones militares en la isla de Pascua, mientras despliega esfuerzos en el mismo sentido junto a Ecuador y Colombia. Con ello, los norteamericanos pasaron a tener presencia militar directa en Sudam\u00e9rica, contrariando una tradici\u00f3n s\u00f3lo interrumpida en la segunda guerra mundial, cambio que se har\u00e1 a\u00fan m\u00e1s evidente con el env\u00edo de tropas y asesores militares a Bolivia y otros pa\u00edses, en el contexto del combate al narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ello, o tal vez por ello mismo, la concertaci\u00f3n regional sigui\u00f3 desarroll\u00e1ndose. Es cierto que no fue muy lejos el Consenso de Cartagena, que buscaba una soluci\u00f3n conjunta al problema de la deuda externa, cediendo los gobiernos a las violentas presiones desencadenadas por los pa\u00edses centrales contra lo que se les figuraba un cartel de deudores. Pero la reelecci\u00f3n de Reagan, en 1984, llev\u00f3 a Argentina, Brasil, Uruguay y Per\u00fa a constituir, el a\u00f1o siguiente, el Grupo de Lima o de Apoyo a Contadora, con el fin de reforzar la posici\u00f3n negociadora de \u00e9ste. En diciembre de 1986, reunidos en R\u00edo de Janeiro, las dos instancias han fusionado, para dar lugar al Grupo de los Ocho, que aprob\u00f3, en esa reuni\u00f3n, la creaci\u00f3n del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertaci\u00f3n, con amplios prop\u00f3sitos, entre los cuales alentar a los procesos de integraci\u00f3n regional.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hab\u00edan empezado una nueva etapa con el acercamiento efectuado por los gobiernos civiles de Argentina y Brasil, a partir de 1985, lo que lleva, el a\u00f1o siguiente, al Acta para la Integraci\u00f3n Brasile\u00f1o-Argentina, firmada en Buenos Aires. De los doce protocolos que la acompa\u00f1aban, cuatro se refer\u00edan a la liberalizaci\u00f3n del comercio de bienes de capital, trigo y alimentos, as\u00ed como al equilibrio comercial, y los dem\u00e1s a la formaci\u00f3n de empresas binacionales, mecanismos de financiamiento comercial, cooperaci\u00f3n en el \u00e1rea de petr\u00f3leo y gas, desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico conjunto y otros aspectos. La iniciativa atrajo Uruguay y Paraguay, en un movimiento centr\u00edpeto que a\u00fan no se termina, y desemboca en la constituci\u00f3n de un mercado com\u00fan, a ser concluido en 1995.<\/p>\n\n\n\n<p>El Mercosur asume importancia creciente en el plano latinoamericano, contraponi\u00e9ndose a la pol\u00edtica de entendimiento directo con los grandes centros, que desarrollan Chile y M\u00e9xico, y que llev\u00f3, respecto a este \u00faltimo pa\u00eds, a un proceso que debe finalizar con la firma de un acuerdo de libre comercio con el bloque constituido por Estados Unidos y Canad\u00e1. A su vez, Venezuela camina en el sentido de reforzar al Pacto Andino y acercarlo al Mercosur, as\u00ed como de una mayor integraci\u00f3n con los pa\u00edses de Centroam\u00e9rica, a los cuales propuso ya la formaci\u00f3n de una zona de libre comercio, que se constituir\u00e1 sin duda en punto de atracci\u00f3n para la Comunidad Caribe\u00f1a (Caricom).<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento latinoamericanista \u2014en el que cabe incluir al Parlamento Latinoamericano, a partir de la firma por dieciocho pa\u00edses de un tratado para este fin, en Lima, en 1987\u2014 ha recibido un duro golpe con la invasi\u00f3n de Panam\u00e1 por Estados Unidos, a fines de 1989. Aunque suspendido desde 1988 (a ra\u00edz de la deposici\u00f3n del Presidente Eric Delvalle), este pa\u00eds integra el Grupo de los Ocho, el cual, sin embargo, no ha logrado consenso suficiente ante el suceso sino para adherir a una vaga declaraci\u00f3n de condena a la intervenci\u00f3n, expedida por la OEA. La inclusi\u00f3n posterior de otros pa\u00edses en el Grupo, m\u00e1s que reforzarlo, ha contribuido para diluirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano de la integraci\u00f3n econ\u00f3mica, tras la reconfirmaci\u00f3n de la ALADI como instrumento adecuado, que se verific\u00f3 en la cumbre presidencial del Grupo de los Ocho, en Ica (Per\u00fa), en 1989, la reuni\u00f3n de este organismo, el a\u00f1o siguiente, en M\u00e9xico, ha conducido a una situaci\u00f3n de estancamiento, predominando all\u00ed las fuerzas centr\u00edfugas. La Iniciativa para las Am\u00e9ricas, lanzada por Estados Unidos, influye para ello, aunque los bloques emergentes en la regi\u00f3n se esfuercen por conservar su integridad, como lo demuestra el acuerdo macro, firmado por el Mercosur con Estados Unidos, en 1991, camino seguido tambi\u00e9n por el Caricom.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis y el estancamiento econ\u00f3mico a que ingres\u00f3 Am\u00e9rica Latina en los a\u00f1os 80 y la nueva ofensiva imperialista de Estados Unidos sobre la regi\u00f3n, lanzada por el gobierno de Reagan a principios del per\u00edodo, al tiempo que bloquearon a las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n del poder nacional, que implementaban los pa\u00edses latinoamericanos m\u00e1s desarrollados, obligaron a la reuni\u00f3n de esfuerzos, mediante la pol\u00edtica de concertaci\u00f3n, y han puesto de nuevo en primer plano la cuesti\u00f3n de la integraci\u00f3n regional. Pero ese latinoamericanismo renovado se configura en el contexto de una realidad mundial profundamente modificada por la formaci\u00f3n de los grandes bloques econ\u00f3micos hegemonizados por los centros imperialistas, la crisis del mundo socialista y la emergencia de un orden internacional que contrapone con singular nitidez un reducido grupo de naciones privilegiadas al resto de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, Am\u00e9rica Latina \u2014enfrentando a las presiones que se ejercen sobre ella, en el sentido de dilacerarla y de proceder a la anexi\u00f3n en separado de sus partes\u2014 tiene que promover la creaci\u00f3n de un espacio econ\u00f3mico m\u00e1s amplio, capaz de adecuarse a los requerimientos derivados de las modernas tecnolog\u00edas de producci\u00f3n. Esto no se pude entender empero, como pas\u00f3 en la d\u00e9cada de 1960, como el simple agregado de espacios econ\u00f3micos relativamente din\u00e1micos, peque\u00f1as islas en el oc\u00e9ano de subdesarrollo en que se sumerge la regi\u00f3n. Por lo contrario, supone la construcci\u00f3n de una nueva econom\u00eda, basada en la incorporaci\u00f3n de amplios contingentes de poblaci\u00f3n al trabajo y al consumo, mediante una correcta asignaci\u00f3n de las inversiones, una verdadera revoluci\u00f3n educacional, la supresi\u00f3n de las elevadas tasas de superexplotaci\u00f3n del trabajo y, por ende, una mejor distribuci\u00f3n del ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que ese resultado no puede ser alcanzado sin que la integraci\u00f3n econ\u00f3mica signifique tambi\u00e9n avanzar en direcci\u00f3n a la integraci\u00f3n pol\u00edtica, vuelta hacia un Estado supranacional en Latinoam\u00e9rica. Las actuales discusiones sobre la reforma del Estado, que se desarrollan en todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n, no llegar\u00e1n a buen t\u00e9rmino si no parten de la noci\u00f3n de que el antiguo ideal bolivariano se halla reactualizado por la vida misma y que, m\u00e1s all\u00e1 de datos geogr\u00e1ficos, hist\u00f3ricos y econ\u00f3micos, ning\u00fan pa\u00eds latinoamericano es hoy viable aisladamente. Llegamos a aquel punto en el que nuestra supervivencia como brasile\u00f1os, mexicanos, chilenos, venezolanos depende de nuestra aptitud para construir nuevas superestructuras pol\u00edticas y jur\u00eddicas, dotadas de la capacidad de negociaci\u00f3n, resistencia y presi\u00f3n indispensable para tener efectiva presencia ante los super-Estados que existen ya o est\u00e1n emergiendo en Europa, Asia y en la misma Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sobre esa base como podremos aspirar a desempe\u00f1ar papel activo en la conformaci\u00f3n de una sociedad internacional m\u00e1s equitativa, que implique la democratizaci\u00f3n de los organismos que la rigen, a empezar por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas. S\u00f3lo eso asegura la existencia de Am\u00e9rica Latina como ente hist\u00f3rico, capaz de determinar su propio futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"notas\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Eugene P\u00e9pin,&nbsp;<em>Le pan-am\u00e9ricanisme<\/em>, Par\u00eds, Armand Collin, 1938, p. 11.<\/li><li>Admitiendo tambi\u00e9n la formaci\u00f3n de bloques subregionales, la ALALC permiti\u00f3 la creaci\u00f3n del Pacto Andino, en 1969, con la participaci\u00f3n de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y Per\u00fa, a los cuales se junt\u00f3 Venezuela, en 1974.<\/li><li>\u201cLa experiencia de la ALALC, en ese primer per\u00edodo de su funcionamiento, demuestra que, por razones obvias, la empresa internacional est\u00e1 m\u00e1s bien capacitada para el aprovechamiento de la ampliaci\u00f3n de mercados, que es consecuencia inevitable del proceso de integraci\u00f3n. Aunque sea muy dif\u00edcil contar con datos precisos sobre la participaci\u00f3n respectiva de esas firmas en las actividades de la ALALC, se puede afirmar que ella es sumamente significativa. El an\u00e1lisis de las reuniones de empresarios realizadas en los \u00faltimos a\u00f1os, que cubrieron una amplia variedad de sectores, revela como tendencia que es creciente la participaci\u00f3n en ellas de las firmas extranjeras, mientras se estabiliz\u00f3 y en ciertos sectores disminuy\u00f3 la concurrencia de los empresarios con base de operaci\u00f3n exclusivamente local o latinoamericana; del punto de vista num\u00e9rico o porcentual se podr\u00eda decir que cerca del 50% de los participantes de esas reuniones pertenece a firmas internacionales. En algunos sectores, este \u00faltimo fen\u00f3meno es a\u00fan m\u00e1s marcado. As\u00ed, el porcentaje correspondiente a algunas ramas de las industrias el\u00e9ctrica y electr\u00f3nica ha llegado al 65% y al 80%; en la de m\u00e1quinas de oficina, alrededor del 85%, y a\u00fan en varios subsectores de la industria de conservas de alimentos ese porcentaje supera el 50%.\u201d Gustavo Margarinos, Secretario Ejecutivo de la ALALC,&nbsp;<em>La inversi\u00f3n extranjera y la integraci\u00f3n latinoamericana<\/em>, documento presentado al Seminario Internacional sobre Inversi\u00f3n Extranjera y Transferencia de Tecnolog\u00eda en Am\u00e9rica Latina, Santiago de Chile, ILDIS-FLACSO, 1971, mimeo., p. 22-23, cit. por Luiz Dillermando de Castello Cruz,&nbsp;<em>O Tratado de Montevid\u00e9u 1980<\/em>, Bras\u00edlia, Ministerio de Hacienda, 1984, p. 35.<\/li><li>Esta tesis fue manejada por un grupo de intelectuales uruguayos y brasile\u00f1os, ligados a la revista&nbsp;<em>Marcha<\/em>, publicada en Montevideo. De manera m\u00e1s elaborada, ella puede verse, principalmente, en V\u00edvian Tr\u00edas,&nbsp;<em>Historia del imperialismo norteamericano<\/em>, Buenos Aires, A. Pe\u00f1a Lillo, 1977, y en Paulo Schilling,&nbsp;<em>El expansionismo brasile\u00f1o<\/em>, M\u00e9xico, El Cid, 1978.<\/li><li>Este tema es abordado m\u00e1s ampliamente en mi ensayo \u201cLa acumulaci\u00f3n capitalista mundial y el subimperialismo\u201d,&nbsp;<em>Cuadernos Pol\u00edticos<\/em>&nbsp;(M\u00e9xico), no. 12, 1977. Recientemente, refiri\u00e9ndose a los pa\u00edses dichos medianos, semiindustrializados, nuevos pa\u00edses industrializados o NICs, un autor se\u00f1al\u00f3: \u201c&#8230; La capacidad tecnol\u00f3gica interna diferencia de manera cada vez m\u00e1s importante a los pa\u00edses medianos de los pa\u00edses en desarrollo. Esa capacidad modifica igualmente a las relaciones entre pa\u00edses semiindustrializados y pa\u00edses avanzados. El remozamiento de las industrias tradicionales en los \u00faltimos a\u00f1os y el avance a los sectores de alta tecnolog\u00eda en los primeros, el mayor comercio intersectorial entre ellos (como pasa, por ejemplo, en el comercio de bienes de capital), el desplazamiento de la producci\u00f3n interna por externa que produce el comercio entre esos pa\u00edses, determinan cada vez m\u00e1s relaciones de competencia que relaciones de complementariedad. La rivalidad por mercados y por la asimilaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas alcanza tambi\u00e9n esas relaciones.\u201d Isaac Minian, \u201cCambio estructural en los pa\u00edses avanzados: deterioro de las tendencias a la relocalizaci\u00f3n industrial\u201d, en EURAL\/Centro de Investigaciones Europeo-Latinoamericanas y Fundaci\u00f3n Friedrich Ebert en Argentina,&nbsp;<em>Industria, Estado y Sociedad. La reestructuraci\u00f3n industrial en Am\u00e9rica Latina y Europa<\/em>, Caracas, Nueva Sociedad, 1989, p. 40-41.<\/li><li>Ver, de Felicity Williams,&nbsp;<em>La Internacional Socialista y Am\u00e9rica Latina<\/em>, M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Azcapotzalco, 1984.<\/li><li>Sobre la concertaci\u00f3n regional, ver el estudio de Alicia Frohmann,&nbsp;<em>Puentes sobre la turbulencia. La concertaci\u00f3n pol\u00edtica latinoamericana en los 80<\/em>, Santiago de Chile, FLACSO, 1990.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-ebd77321-114e-49ab-97e0-339537138cfa\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1993\/01\/61-Los-caminos-de-la-integracio\u0301n-latinoamericana.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Los caminos de la integracio\u0301n latinoamericana<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-a85cad35\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-5dd4f4ef\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-d4177085\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-69064fa9-1899-4aff-9d5b-42fc0f966a92\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/075_paths_integration.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Paths_integration<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n \u201cPublicado por Susan [Jonas] y Tareas [Panam\u00e1]\u201d. 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