{"id":1473,"date":"1993-01-26T15:29:10","date_gmt":"1993-01-26T15:29:10","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1473"},"modified":"2022-03-22T18:00:19","modified_gmt":"2022-03-22T18:00:19","slug":"dos-momentos-en-la-integracion-latinoamericana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1473","title":{"rendered":"Dos momentos en la integraci\u00f3n latinoamericana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la siguiente anotaci\u00f3n: &#8220;Texto para El D\u00eda Latinoam. y Canad\u00e1, 1993.&#8221;<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamerica-banderas-p-1280x720-1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1757\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamerica-banderas-p-1280x720-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamerica-banderas-p-1280x720-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamerica-banderas-p-1280x720-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamerica-banderas-p-1280x720-1-600x338.jpg 600w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/latinoamerica-banderas-p-1280x720-1.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">A fines de la d\u00e9cada de 1950, el proceso de industrializaci\u00f3n latinoamericano, que ven\u00eda desarroll\u00e1ndose con fuerza, choc\u00f3 con obst\u00e1culos derivados de las relaciones econ\u00f3micas externas de la regi\u00f3n. En efecto, la din\u00e1mica de la econom\u00eda regional segu\u00eda caracteriz\u00e1ndose por su dependencia en materia de bienes manufacturados en relaci\u00f3n a los centros avanzados. La industrializaci\u00f3n modificar\u00e1 el problema pero no lo suprimir\u00e1, limit\u00e1ndose a sustituir la importaci\u00f3n de mercanc\u00edas destinadas al consumo final por la de insumos y equipo \u2014lo que implicaba la necesidad de contar con una mayor cantidad de divisas. Por otra parte, la capacidad para importar depend\u00eda de los precios alcanzados en el mercado mundial por bienes que eran pr\u00e1cticamente los mismos, es decir, que no inclu\u00edan a las manufacturas resultantes del nuevo sector industrial. Con ello, el crecimiento de \u00e9ste se ve\u00eda subordinado a la limitada cantidad de divisas logradas con la exportaci\u00f3n de productos tradicionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las soluciones que empezaron entonces a barajarse, se puso sobre la mesa la cuesti\u00f3n de la integraci\u00f3n. Influyeron, naturalmente, para ello \u2014adem\u00e1s de las limitaciones relativas a la capacidad para importar\u2014 las experiencias europeas del Benelux, de la Comunidad del Carb\u00f3n y del Acero y del Mercado Com\u00fan, que se realizan a partir de mediados de los 40 y en el curso de los 50, as\u00ed como la repercusi\u00f3n que tienen en el pensamiento de la Cepal. Pero exist\u00edan adem\u00e1s razones objetivas, derivadas de las caracter\u00edsticas que asumiera el proceso de industrializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este se realizar\u00e1, inicialmente, sobre la base de una demanda nacional preexistente de bienes de consumo habitual (satisfecha antes con importaciones) y contando con la oferta externa de bienes de capital. Esa etapa, que podemos llamar de sustituci\u00f3n simple, no tard\u00f3 en chocar con las limitaciones estructurales del mercado interno, resultantes de las bajas remuneraciones pagadas a una mano de obra abundante y de la persistencia de un r\u00e9gimen de propiedad rural concentrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de dificultar la diversificaci\u00f3n de la producci\u00f3n agr\u00edcola y la ampliaci\u00f3n de la demanda de bienes industriales de consumo corriente, la estrechez del mercado interno dificultaba el paso de la industrializaci\u00f3n a una fase m\u00e1s compleja, centrada en la producci\u00f3n de bienes de capital y de consumo durable. En efecto, ello implicaba echar mano de grandes masas de inversi\u00f3n y de tecnolog\u00edas caras, lo que exig\u00eda escalas superiores de mercado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-emergencia-del-latinoamericanismo\"><a><\/a>La emergencia del latinoamericanismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La integraci\u00f3n se plante\u00f3, pues, para solucionar dificultades encontradas por las burgues\u00edas industriales de los pa\u00edses de mayor desarrollo relativo y para viabilizar las inversiones extranjeras en la industria, contando, por eso, con el benepl\u00e1cito de Estados Unidos. Cabe observar que, durante la guerra mundial, las relaciones comerciales establecidas entre los pa\u00edses latinoamericanos hab\u00edan estimulado el crecimiento industrial y que, al fin de la guerra, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay manten\u00edan acuerdos comerciales entre s\u00ed, los cuales perdieron vigencia al crearse el GATT, en 1947.<\/p>\n\n\n\n<p>Son esos cuatro pa\u00edses que impulsan, a fines de los 50, la discusi\u00f3n sobre el comercio latinoamericano. En 1960, en Montevideo, ellos acuerdan la creaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), a la que otros pa\u00edses se sumar\u00edan, posteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>El Tratado de Montevideo entr\u00f3 en vigor en junio de 1961. A trav\u00e9s de \u00e9l, los pa\u00edses miembros institu\u00edan una zona de libre comercio, a ser completada en un plazo de doce a\u00f1os (m\u00e1s tarde extendido hasta 1980). El objetivo ser\u00eda alcanzado mediante reducciones de aranceles y otros grav\u00e1menes de los productos que integrar\u00edan las listas nacionales y la lista com\u00fan; las primeras ser\u00edan negociadas anualmente y la segunda ser\u00eda modificada de tres en tres a\u00f1os, de manera a incluir gradualmente todos los productos que tuviesen participaci\u00f3n significativa en el comercio entre las partes.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, el proceso de reducci\u00f3n de grav\u00e1menes se estanc\u00f3 despu\u00e9s de diciembre de 1964, cuando se cerr\u00f3 la cuarta ronda de negociaci\u00f3n de las listas nacionales y la primera de la lista com\u00fan. Sufriendo sucesivas descaracterizaciones, que llevaron a los pa\u00edses andinos a buscar un instrumento m\u00e1s eficaz&nbsp;<sup>1<\/sup>, y mediante el mecanismo de los ajustes de complementaci\u00f3n industrial, la ALALC \u2014al rev\u00e9s de servir a la construcci\u00f3n de una zona de libre comercio\u2014 se convirti\u00f3 en el medio por excelencia de las grandes empresas, sobre todo las multinacionales, para racionalizar su producci\u00f3n y su mercado.<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s radical fue el proceso puesto en marcha por el empresariado local y principalmente por los grupos norteamericanos en Centroam\u00e9rica: comenzando con el Convenio sobre el R\u00e9gimen de Industrias de Integraci\u00f3n en 1958, se lleg\u00f3, en 1961, al Tratado General que cre\u00f3 el Mercado Com\u00fan Centroamericano. En \u00e9ste, adem\u00e1s del arancel \u00fanico para toda la zona, el 81% de los bienes producidos por los pa\u00edses miembros entr\u00f3 al r\u00e9gimen de libre comercio, al ser firmado el documento.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque respondiendo a los intereses de las burgues\u00edas latinoamericanas, la pol\u00edtica integracionista era parte de la nueva estrategia norteamericana, tendiente a la afirmaci\u00f3n de su hegemon\u00eda en un continente que se resist\u00eda a ella. De hecho, la Revoluci\u00f3n cubana no hab\u00eda sido sino el momento culminante de esa resistencia, que representa la base de los grandes acontecimientos sociales, pol\u00edticos y culturales que marcan la vida de Latinoam\u00e9rica en la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano sociopol\u00edtico, al lado de movimientos nacional desarrollistas, como el peronismo o el laborismo brasile\u00f1o, y de revoluciones populares, como la boliviana de 1952, la guatemalteca (que alcanza su culminaci\u00f3n entre 1951-1954) y la venezolana de 1958, se registran tentativas formidables para golpear la dependencia en su ra\u00edz: el capitalismo, como se vio en el Chile da la Unidad Popular y en la Nicaragua sandinista. En el plano de las ideas, surgen corrientes de gran significaci\u00f3n para el avance de la conciencia latinoamericana, como la ideolog\u00eda desarrollista de la Cepal y la teor\u00eda de la dependencia, llevando a un nuevo auge del pensamiento marxista.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por lo que, en el curso de la d\u00e9cada de 1960, Estados Unidos trata de asegurar su posici\u00f3n avanzando otras piezas en su estrategia de dominaci\u00f3n: la Alianza para el Progreso, programa lanzado en la conferencia de Punta del Este de 1961, y la imposici\u00f3n de dictaduras militares, inspiradas en la doctrina de contrainsurgencia. En ese contexto, el golpe militar de 1964, en Brasil, se constituy\u00f3 en hecho relevante: la dictadura brasile\u00f1a signific\u00f3 la entrada en la escena latinoamericana de un nuevo bloque dominante y de un nuevo esquema de alianzas de clases, que reemplaz\u00f3 el que vig\u00eda desde los a\u00f1os 30. Su resultado fue un r\u00e9gimen pol\u00edtico altamente represivo, que aceler\u00f3 la monopolizaci\u00f3n de la econom\u00eda nacional y exacerb\u00f3 las desigualdades sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano de las relaciones internacionales, la dictadura militar brasile\u00f1a puso en pr\u00e1ctica una pol\u00edtica subimperialista, cuyo objetivo era el de convertir al pa\u00eds en un centro intermedio de poder, dentro del sistema mundial de dominaci\u00f3n estructurado alrededor de Estados Unidos. Ello implic\u00f3, en el terreno econ\u00f3mico, una agresiva lucha por la conquista de mercados exteriores para la producci\u00f3n de la industria brasile\u00f1a, as\u00ed como de fuentes de energ\u00eda y materias primas \u2014como el petr\u00f3leo de Bolivia, Ecuador y de las colonias portuguesas en \u00c1frica, el gas y el mineral de hierro de Bolivia y el potencial hidroel\u00e9ctrico de Paraguay, para dar algunos ejemplos. De otra parte, en el marco de una agria disputa con la dictadura argentina (que se instaura en 1966), Brasil plante\u00f3 y a\u00fan concret\u00f3 intervenciones en la pol\u00edtica interna de sus vecinos, en particular Uruguay, Bolivia y el mismo Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>El subimperialismo corresponde a la expresi\u00f3n perversa de un fen\u00f3meno resultante de la diferenciaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial, con base en la internacionalizaci\u00f3n del capital, que llev\u00f3 a la superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n simple del trabajo \u2014expresa en la relaci\u00f3n centro-periferia, tematizada por la Cepal\u2014 en provecho de un sistema mucho m\u00e1s complejo. En \u00e9l, la difusi\u00f3n de la industria manufacturera, elevando la composici\u00f3n org\u00e1nica media del capital, es decir, la relaci\u00f3n entre medios de producci\u00f3n y fuerza de trabajo, da lugar a subcentros econ\u00f3micos (y pol\u00edticos), dotados de relativa autonom\u00eda, aunque permanezcan subordinados a la din\u00e1mica global impuesta por los grandes centros. Como Brasil, pa\u00edses como Argentina, Israel, Ir\u00e1n, Irak y Sud\u00e1frica asumen \u2014o han asumido, en cierto momento de su evoluci\u00f3n reciente\u2014 car\u00e1cter subimperialista, al lado de otros subcentros en los que esa tendencia no se ha manifestado plenamente o tan solo se ha insinuado, como M\u00e9xico y Venezuela.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"las-politicas-de-afirmacion-nacional\"><a><\/a>Las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n nacional<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La crisis internacional capitalista, que comienza con la recesi\u00f3n norteamericana de 1967 y se hace expl\u00edcita tras el alza de los precios del petr\u00f3leo, en 1973, se manifiesta en la intensificaci\u00f3n de la competencia entre los grandes centros y en la creaci\u00f3n de una gran masa de capital financiero que ella vuelve disponible, la cual brega por campos de aplicaci\u00f3n. Ello ampl\u00eda el margen de negociaci\u00f3n y por ende la tendencia a la autonomizaci\u00f3n de esos centros subordinados. Su primer resultado es, pues, la afirmaci\u00f3n del poder nacional, lo que debilita en cierta medida a las instancias de integraci\u00f3n y cooperaci\u00f3n regional \u2014hecho visible en la crisis del Pacto Andino, escenario de la rivalidad entre Venezuela, Per\u00fa y Chile, hasta el retiro de este \u00faltimo, en 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, contradictoriamente, las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n nacional dar\u00e1n lugar a esfuerzos de colaboraci\u00f3n m\u00e1s amplia, que cristalizar\u00e1n en la creaci\u00f3n del Sistema Econ\u00f3mico Latinoamericano (SELA), en 1975, organismo exclusivamente regional concebido en una l\u00ednea de independencia en relaci\u00f3n a Estados Unidos. Esa tendencia se manifestar\u00e1 tambi\u00e9n en otros planos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, reaccionando tard\u00edamente al bloqueo impuesto por la OEA a Cuba, en 1962, por imposici\u00f3n norteamericana, los pa\u00edses latinoamericanos revisan su actitud, lo que condujo a la resoluci\u00f3n, aprobada en la conferencia de la OEA en San Jos\u00e9 de Costa Rica, en 1975, que autorizaba a los gobiernos de la regi\u00f3n a restablecer relaciones con la isla en el momento que consideraran adecuado \u2014lo que, efectivamente, se verificar\u00e1 luego en cadena. Al sobrevenir la Revoluci\u00f3n sandinista en Nicaragua, en 1979, Estados Unidos intentar\u00e1 in\u00fatilmente obstaculizarla en el seno de la OEA, como hiciera antes con Nicaragua, Cuba e Santo Domingo, y plantea la formaci\u00f3n de una fuerza de intervenci\u00f3n, sin lograr resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de contar con las condiciones excepcionales derivadas de la crisis internacional, la pol\u00edtica latinoamericanista se ve incentivada tambi\u00e9n por otros factores. Destaca all\u00ed la entrada en escena de la socialdemocracia europea&nbsp;<sup>4<\/sup>, alentada con el \u00e9xito que est\u00e1 obteniendo su intervenci\u00f3n en procesos de tanta gravedad como la Revoluci\u00f3n de los Claveles portuguesa y el reemplazo del r\u00e9gimen franquista en Espa\u00f1a. En un plano a\u00fan m\u00e1s relevante se encuentra la revisi\u00f3n de la estrategia global norteamericana, que se inicia con el gobierno de James Carter, a partir de 1977.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica de la pol\u00edtica de contrainsurgencia, llevada a cabo por l\u00edderes militares y la nueva \u00e9lite intelectual, agrupada alrededor de Zgbiniev Brzezinski, secretario de Estado, en funci\u00f3n de la derrota en Vietnam, implic\u00f3 la rehabilitaci\u00f3n de valores tradicionales de la ret\u00f3rica norteamericana, como la democracia y los derechos humanos. Adem\u00e1s de hostigar a los reg\u00edmenes militares \u2014provocando muchas veces choques abiertos, que llegan a la denuncia de los acuerdos de cooperaci\u00f3n militar\u2014 y de alentar a las oposiciones burguesas nacionales, la nueva pol\u00edtica se tradujo tambi\u00e9n en hechos concretos, como la firma de un nuevo tratado con Panam\u00e1, que estableci\u00f3 el traspaso gradual de la administraci\u00f3n del canal al gobierno del general Torrijos y su devoluci\u00f3n \u00edntegra al pa\u00eds, en el a\u00f1o 2000.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"concertacion-e-integracion\"><a><\/a>Concertaci\u00f3n e integraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El panorama internacional se modifica dr\u00e1sticamente, en la d\u00e9cada de 1980. El segundo choque de los precios del petr\u00f3leo, a fines de 1979, altera el car\u00e1cter de la crisis capitalista, en la medida en que, adem\u00e1s de provocar nueva y violenta recesi\u00f3n en los pa\u00edses avanzados, arrastra a su v\u00f3rtice tambi\u00e9n a los pa\u00edses dependientes y a la mayor\u00eda de los pa\u00edses socialistas. Para Am\u00e9rica Latina, ello representar\u00e1 el ingreso a un largo per\u00edodo de estancamiento, sacudido por violentas recesiones, en el curso del cual la regi\u00f3n se ver\u00e1 forzada a transferir cuantiosos recursos al exterior, en funci\u00f3n del servicio de la deuda externa, y a convivir con el aumento de la inflaci\u00f3n y del desempleo.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos introduce, a su vez, un nuevo dado en la situaci\u00f3n. Procediendo a la revisi\u00f3n de la estrategia mundial dise\u00f1ada por el gobierno anterior, Reagan se dar\u00e1 como objetivo reafirmar la posici\u00f3n norteamericana en el plano internacional, de modo a dirigir la reestructuraci\u00f3n ya en curso de la econom\u00eda internacional, y simult\u00e1neamente bloquear la capacidad de iniciativa demostrada por los pa\u00edses socialistas, en particular la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en la d\u00e9cada de 1970. En ese juego de poder, Am\u00e9rica Latina entra de dos maneras.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista econ\u00f3mico, mediante el uso del servicio de la deuda externa y la instrumentalizaci\u00f3n de los organismos financieros internacionales, Estados Unidos impone a los pa\u00edses latinoamericanos una pol\u00edtica de reconversi\u00f3n econ\u00f3mica, con el prop\u00f3sito de abrir camino a sus capitales y mercanc\u00edas; ello implica que los gobiernos de la regi\u00f3n renuncien a sus pol\u00edticas proteccionistas e industrializantes en favor de la especializaci\u00f3n productiva y la exportaci\u00f3n de materias primas y algunos bienes industriales de segunda clase. En el plano pol\u00edtico militar, Reagan vuelve a proclamar Am\u00e9rica Latina zona de influencia exclusiva y campo destacado de enfrentamiento con las fuerzas socialistas; en consecuencia, Washington pasa a privilegiar en Centroam\u00e9rica y en el Caribe, sacudidos por procesos revolucionarios, a los m\u00e9todos de intervenci\u00f3n militar abierta o encubierta, intermediada o directa.<\/p>\n\n\n\n<p>La implementaci\u00f3n de la nueva estrategia norteamericana frena a las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n nacional que se ven\u00edan desarrollando en la regi\u00f3n. Es significativo que, al llegar al t\u00e9rmino previsto, en 1980, la ALALC d\u00e9 lugar a una organizaci\u00f3n a\u00fan menos eficaz: la Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Desarrollo e Integraci\u00f3n (ALADI). Con ella, se anula la mayor parte de los peque\u00f1os progresos hasta entonces obtenidos en la liberalizaci\u00f3n del comercio intrazonal, ya que se exige a los miembros la renegociaci\u00f3n de todo lo realizado hasta la fecha.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1982, M\u00e9xico intenta a\u00fan hacer frente a Estados Unidos, erigi\u00e9ndose en mediador en el conflicto que opon\u00eda ese pa\u00eds a Nicaragua, El Salvador y Cuba. Pero el &#8220;septiembre negro&#8221; de 1982, que llev\u00f3 al gobierno mexicano a decretar moratoria de la deuda externa y someterse al FMI, le retir\u00f3 condiciones reales para practicar una pol\u00edtica de este tipo. La situaci\u00f3n empeor\u00f3 cuando Brasil sigui\u00f3 el camino de M\u00e9xico y cuando Argentina, tras desafiar a Inglaterra por la posesi\u00f3n del archipi\u00e9lago de las Malvinas, vio unirse en contra suya a las potencias de la OTAN, Estados Unidos inclusive, siendo llevada a una humillante capitulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En esas condiciones, el latinoamericanismo debi\u00f3 buscar nuevas formas de realizaci\u00f3n. A principios de 1983, se asiste a la emergencia de la estrategia de la concertaci\u00f3n&nbsp;<sup>5<\/sup>, con la formaci\u00f3n del Grupo de Contadora mediante el cual M\u00e9xico, Venezuela, Colombia y Panam\u00e1 se propusieron a encontrar soluci\u00f3n a los conflictos en curso en la zona centroamericana y caribe\u00f1a. Estados Unidos respondi\u00f3 en el acto, con la invasi\u00f3n de Granada, donde el Movimiento de la Nueva Joya lidereado por Maurice Bishop, se proclamaba socialista y se acercara a Cuba.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente, capitalizando el aislamiento diplom\u00e1tico de la dictadura militar chilena y su colaboraci\u00f3n con Inglaterra, durante la guerra de las Malvinas, Washington obtiene de ella una concesi\u00f3n para la construcci\u00f3n de instalaciones militares en la isla de Pascua, mientras despliega esfuerzos en el mismo sentido junto a Ecuador y Colombia. Con ello, los norteamericanos pasaron a tener presencia militar directa en Sudam\u00e9rica, contrariando una tradici\u00f3n s\u00f3lo interrumpida en la segunda guerra mundial, cambio que se har\u00e1 a\u00fan m\u00e1s evidente con el env\u00edo de tropas y asesores militares a Bolivia y otros pa\u00edses, en el contexto del combate al narcotr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ello, o tal vez por ello mismo, la concertaci\u00f3n regional sigui\u00f3 desarroll\u00e1ndose. Es cierto que no fue muy lejos el Consenso de Cartagena, que buscaba una soluci\u00f3n conjunta al problema de la deuda externa, cediendo los gobiernos a las violentas presiones desencadenadas por los pa\u00edses centrales contra lo que se les figuraba un c\u00e1rtel de deudores. Pero la reelecci\u00f3n de Reagan, en 1984, llev\u00f3 a Argentina, Brasil, Uruguay y Per\u00fa a constituir, el a\u00f1o siguiente, el Grupo de Lima o de Apoyo a Contadora, con el fin de reforzar la posici\u00f3n negociadora de \u00e9ste.<\/p>\n\n\n\n<p>En diciembre de 1986, reunidos en R\u00edo de Janeiro, las dos instancias han fusionado, para dar lugar al Grupo de los Ocho. En esa reuni\u00f3n, se aprob\u00f3 la creaci\u00f3n del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertaci\u00f3n, con amplios prop\u00f3sitos, entre los cuales alentar a los procesos de integraci\u00f3n regional.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hab\u00edan empezado una nueva etapa con el acercamiento efectuado por los gobiernos civiles de Argentina y Brasil, a partir de 1985, lo que lleva, el a\u00f1o siguiente, al Acta para la Integraci\u00f3n Brasile\u00f1o-Argentina, firmada en Buenos Aires. De los doce protocolos que la acompa\u00f1aban, cuatro se refer\u00edan a la liberalizaci\u00f3n del comercio de bienes de capital, trigo y alimentos, as\u00ed como al equilibrio comercial, y los dem\u00e1s a la formaci\u00f3n de empresas binacionales, mecanismos de financiamiento comercial, cooperaci\u00f3n en el \u00e1rea de petr\u00f3leo y gas, desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico conjunto y otros aspectos. La iniciativa atrajo Uruguay y Paraguay, en un movimiento centr\u00edpeto que a\u00fan no se termina, y desemboca en la constituci\u00f3n de un mercado com\u00fan, a ser concluido en 1995.<\/p>\n\n\n\n<p>El Mercosur asume importancia creciente en el plano latinoamericano, contraponi\u00e9ndose a la pol\u00edtica de entendimiento directo con los grandes centros, que desarrollan Chile y M\u00e9xico, y que llev\u00f3, respecto a este \u00faltimo pa\u00eds, a un proceso que debe finalizar con la firma de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Canad\u00e1. A su vez, Venezuela camina en el sentido de reforzar al Pacto Andino, as\u00ed como de una mayor integraci\u00f3n con los pa\u00edses de Centroam\u00e9rica, a los cuales propuso ya la formaci\u00f3n de una zona de libre comercio, que se constituir\u00e1 sin duda en punto de atracci\u00f3n para la Comunidad Caribe\u00f1a (Caricom).<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento latinoamericanista \u2014en el que cabe incluir al Parlamento Latinoamericano, a partir de la firma por dieciocho pa\u00edses de un tratado para este fin, en Lima, en 1987\u2014 ha recibido un duro golpe con la invasi\u00f3n de Panam\u00e1 por Estados Unidos, a fines de 1989. Aunque suspendido desde 1988 (a ra\u00edz de la deposici\u00f3n del Presidente Eric del Valle), este pa\u00eds integra el Grupo de los Ocho, el cual, sin embargo, no ha logrado consenso suficiente ante el suceso sino para adherir a una vaga declaraci\u00f3n de condena a la intervenci\u00f3n, expedida por la OEA. La inclusi\u00f3n posterior de otros pa\u00edses en el Grupo, m\u00e1s que reforzarlo, ha contribuido para diluirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano de la integraci\u00f3n econ\u00f3mica, tras la reconfirmaci\u00f3n de la ALADI como instrumento adecuado, que se verific\u00f3 en la cumbre presidencial del Grupo de los Ocho, en Ica (Per\u00fa), en 1989, la reuni\u00f3n de este organismo, el a\u00f1o siguiente, en M\u00e9xico, ha conducido a una situaci\u00f3n de estancamiento, predominando all\u00ed las fuerzas centr\u00edfugas. La Iniciativa para las Am\u00e9ricas, lanzada por Estados Unidos, influye para ello, aunque los bloques emergentes en la regi\u00f3n se esfuercen por conservar su integridad, como lo demuestra el acuerdo macro, firmado por el Mercosur con Estados Unidos, en 1991, camino seguido tambi\u00e9n por el Caricom.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"hacia-un-mundo-renovado\"><a><\/a>Hacia un mundo renovado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La crisis y el estancamiento econ\u00f3mico a que ingres\u00f3 Am\u00e9rica Latina en los a\u00f1os 80 y la nueva ofensiva imperialista de Estados Unidos sobre la regi\u00f3n, lanzada por el gobierno de Reagan a principios del per\u00edodo, al tiempo que bloquearon a las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n del poder nacional, que implementaban los pa\u00edses latinoamericanos m\u00e1s desarrollados, obligaron a la reuni\u00f3n de esfuerzos, mediante la pol\u00edtica de concertaci\u00f3n, y han puesto de nuevo en primer plano la cuesti\u00f3n de la integraci\u00f3n regional. Pero ese latinoamericanismo renovado se configura en el contexto de una realidad mundial profundamente modificada por la formaci\u00f3n de los grandes bloques econ\u00f3micos hegemonizados por los centros imperialistas, la crisis del mundo socialista y la emergencia de un orden internacional que contrapone con singular nitidez un reducido grupo de naciones privilegiadas al resto de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, Am\u00e9rica Latina \u2014enfrent\u00e1ndose a las presiones que se ejercen sobre ella, en el sentido de dilacerarla y de proceder a la anexi\u00f3n en separado de sus partes\u2014 tiene que promover la creaci\u00f3n de un espacio econ\u00f3mico m\u00e1s amplio, capaz de adecuarse a los requerimientos derivados de las modernas tecnolog\u00edas de producci\u00f3n. Esto no se pude entender empero, como pas\u00f3 en la d\u00e9cada de 1960, como el simple agregado de espacios econ\u00f3micos relativamente din\u00e1micos, peque\u00f1as islas en el oc\u00e9ano de subdesarrollo en que se sumerge la regi\u00f3n. Por lo contrario, supone la construcci\u00f3n de una nueva econom\u00eda, basada en la incorporaci\u00f3n de amplios contingentes de poblaci\u00f3n al trabajo y al consumo, mediante una correcta asignaci\u00f3n de las inversiones, una verdadera revoluci\u00f3n educacional, la supresi\u00f3n de las elevadas tasas de superexplotaci\u00f3n del trabajo y, por ende, una mejor distribuci\u00f3n del ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que ese resultado no puede ser alcanzado sin que la integraci\u00f3n econ\u00f3mica signifique tambi\u00e9n avanzar en direcci\u00f3n a la integraci\u00f3n pol\u00edtica, vuelta hacia un Estado supranacional en Latinoam\u00e9rica. Las actuales discusiones sobre la reforma del Estado, que se desarrollan en todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n, no llegar\u00e1n a buen t\u00e9rmino si no parten de la noci\u00f3n de que el antiguo ideal bolivariano se halla reactualizado por la vida misma y que, m\u00e1s all\u00e1 de datos geogr\u00e1ficos, hist\u00f3ricos y econ\u00f3micos, ning\u00fan pa\u00eds latinoamericano es hoy viable aisladamente. Llegamos a aquel punto en el que nuestra supervivencia como brasile\u00f1os, mexicanos, chilenos, venezolanos depende de nuestra aptitud para construir nuevas superestructuras pol\u00edticas y jur\u00eddicas, dotadas de la capacidad de negociaci\u00f3n, resistencia y presi\u00f3n indispensable para tener efectiva presencia ante los super-Estados que existen ya o est\u00e1n emergiendo en Europa, Asia y en la misma Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sobre esa base como podremos aspirar a desempe\u00f1ar papel activo en la conformaci\u00f3n de una sociedad internacional m\u00e1s equitativa, que implique la democratizaci\u00f3n de los organismos que la rigen, a empezar por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas. S\u00f3lo eso asegura la existencia de Am\u00e9rica Latina como ente hist\u00f3rico, capaz de determinar su propio futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"notas\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Admitiendo tambi\u00e9n la formaci\u00f3n de bloques subregionales, la ALALC permiti\u00f3 la creaci\u00f3n del Pacto Andino, en 1969, con la participaci\u00f3n de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y Per\u00fa, a los cuales se junt\u00f3 Venezuela, en 1974.<\/li><li>&#8220;La experiencia de la ALALC, en ese primer per\u00edodo de su funcionamiento, demuestra que, por razones obvias, la empresa internacional est\u00e1 m\u00e1s bien capacitada para el aprovechamiento de la ampliaci\u00f3n de mercados, que es consecuencia inevitable del proceso de integraci\u00f3n. Aunque sea muy dif\u00edcil contar con datos precisos sobre la participaci\u00f3n respectiva de esas firmas en las actividades de la ALALC, se puede afirmar que ella es sumamente significativa. El an\u00e1lisis de las reuniones de empresarios realizadas en los \u00faltimos a\u00f1os, que cubrieron una amplia variedad de sectores, revela como tendencia que es creciente la participaci\u00f3n en ellas de las firmas extranjeras, mientras se estabiliz\u00f3 y en ciertos sectores disminuy\u00f3 la concurrencia de los empresarios con base de operaci\u00f3n exclusivamente local o latinoamericana; del punto de vista num\u00e9rico o porcentual se podr\u00eda decir que cerca del 50% de los participantes de esas reuniones pertenece a firmas internacionales. En algunos sectores, este \u00faltimo fen\u00f3meno es a\u00fan m\u00e1s marcado. As\u00ed, el porcentaje correspondiente a algunas ramas de las industrias el\u00e9ctrica y electr\u00f3nica ha llegado al 65% y al 80%; en la de m\u00e1quinas de oficina, alrededor del 85%, y a\u00fan en varios subsectores de la industria de conservas de alimentos ese porcentaje supera el 50%.&#8221; Gustavo Margarinos, Secretario Ejecutivo de la ALALC,&nbsp;<em>La inversi\u00f3n extranjera y la integraci\u00f3n latinoamericana<\/em>, documento presentado al Seminario Internacional sobre Inversi\u00f3n Extranjera y Transferencia de Tecnolog\u00eda en Am\u00e9rica Latina, Santiago de Chile, ILDIS-FLACSO, 1971, mimeo., p. 22-23, cit. por Luiz Dillermando de Castello Cruz,&nbsp;<em>O Tratado de Montevid\u00e9u 1980<\/em>, Bras\u00edlia, Ministerio de Hacienda, 1984, p. 35.<\/li><li>Este tema es abordado m\u00e1s ampliamente en mi ensayo &#8220;La acumulaci\u00f3n capitalista mundial y el subimperialismo&#8221;,&nbsp;<em>Cuadernos Pol\u00edticos<\/em>&nbsp;(M\u00e9xico), no. 12, 1977. Recientemente, refiri\u00e9ndose a los pa\u00edses dichos medianos, semiindustrializados, nuevos pa\u00edses industrializados o NICs, un autor se\u00f1al\u00f3: &#8220;&#8230; La capacidad tecnol\u00f3gica interna diferencia de manera cada vez m\u00e1s importante a los pa\u00edses medianos de los pa\u00edses en desarrollo. Esa capacidad modifica igualmente a las relaciones entre pa\u00edses semiindustrializados y pa\u00edses avanzados. El remozamiento de las industrias tradicionales en los \u00faltimos a\u00f1os y el avance a los sectores de alta tecnolog\u00eda en los primeros, el mayor comercio intersectorial entre ellos (como pasa, por ejemplo, en el comercio de bienes de capital), el desplazamiento de la producci\u00f3n interna por externa que produce el comercio entre esos pa\u00edses, determinan cada vez m\u00e1s relaciones de competencia que relaciones de complementariedad. La rivalidad por mercados y por la asimilaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas alcanza tambi\u00e9n esas relaciones.&#8221; Isaac Minian, &#8220;Cambio estructural en los pa\u00edses avanzados: deterioro de las tendencias a la relocalizaci\u00f3n industrial&#8221;, en EURAL\/Centro de Investigaciones Europeo-Latinoamericanas y Fundaci\u00f3n Friedrich Ebert en Argentina,&nbsp;<em>Industria, Estado y Sociedad. La reestructuraci\u00f3n industrial en Am\u00e9rica Latina y Europa<\/em>, Caracas, Nueva Sociedad, 1989, p. 40-41.<\/li><li>Ver, de Felicity Williams,&nbsp;<em>La Internacional Socialista y Am\u00e9rica Latina<\/em>, M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Azcapotzalco, 1984.<\/li><li>Sobre la concertaci\u00f3n regional, ver el estudio de Alicia Frohmann,&nbsp;<em>Puentes sobre la turbulencia. La concertaci\u00f3n pol\u00edtica latinoamericana en los 80<\/em>, Santiago de Chile, FLACSO, 1990.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-cbb3710e-4111-41fd-8eba-ff087a85f754\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1993\/01\/62-Dos-momentos-en-la-integracio\u0301n-latinoamericana.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Dos momentos en la integracio\u0301n latinoamericana<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la siguiente anotaci\u00f3n: &#8220;Texto para El D\u00eda Latinoam. y Canad\u00e1, 1993.&#8221; A fines de la d\u00e9cada de 1950, el proceso de industrializaci\u00f3n latinoamericano, que ven\u00eda desarroll\u00e1ndose con&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1757,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[52,76,18],"class_list":["post-1473","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-52","tag-america-latina","tag-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1473"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1473\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3276,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1473\/revisions\/3276"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}