{"id":1489,"date":"1993-01-01T16:50:05","date_gmt":"1993-01-01T16:50:05","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1489"},"modified":"2022-03-22T18:08:08","modified_gmt":"2022-03-22T18:08:08","slug":"el-desafio-de-la-economia-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1489","title":{"rendered":"El desaf\u00edo de la econom\u00eda mundial"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/download-2-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1779\" width=\"744\" height=\"419\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Ruy Mauro Marini, Am\u00e9rica Latina: integraci\u00f3n y democracia, Editorial Nueva Sociedad, Caracas, 1993.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las transformaciones y los retos que el mundo enfrenta en este fin de siglo, son el resultado de un proceso que empez\u00f3 hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. Aparte alguna exageraci\u00f3n \u2014como la de los que pretendieron ver en \u00e9l la crisis final del capitalismo\u2014 y mucho mejor que los que quieren presentarlo como el fin de la historia, los autores marxistas han entendido correctamente ese proceso recurriendo para ello \u2014dentro del rico arsenal anal\u00edtico que el marxismo proporciona\u2014 a la teor\u00eda de los ciclos largos. Recordemos que la noci\u00f3n de ciclo \u2014movimiento que comprende fases de expansi\u00f3n, crisis y recuperaci\u00f3n\u2014 es com\u00fan a toda la moderna teor\u00eda econ\u00f3mica. El concepto de onda o ciclo largo, movimiento que engloba varios ciclos insertos en una tendencia expansiva y en otra declinante, con una duraci\u00f3n total de aproximadamente medio siglo, est\u00e1 ligado al nombre del economista sovi\u00e9tico Nicolai Kondatriev, quien trat\u00f3 el tema de manera sistem\u00e1tica en la d\u00e9cada de 1920, aunque otros autores ya hubieran aludido al fen\u00f3meno anteriormente. La tesis que sostenemos aqu\u00ed es la de que estamos ingresando a un nuevo ciclo de ese tipo, lo que implica cambios bruscos y situaciones inesperadas. Nuestra preocupaci\u00f3n gira alrededor de lo que est\u00e1 ocurriendo en Am\u00e9rica Latina, convencidos de que, como ning\u00fan otro en el pasado inmediato, el momento que vivimos tiene importancia decisiva para la conformaci\u00f3n de nuestro futuro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"crisis-y-recuperacion-del-capitalismo-central\">Crisis y recuperaci\u00f3n del capitalismo central<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La recesi\u00f3n norteamericana de 1967 clausur\u00f3 el per\u00edodo de expansi\u00f3n por el que pas\u00f3 la econom\u00eda mundial desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En la gran crisis que se abre entonces es posible distinguir tres fases (ver M\u00fcller, 1987, pp. 67-70). En la primera, que culmina con la brusca elevaci\u00f3n del precio del petr\u00f3leo en 1973, se observan indicios de perturbaci\u00f3n econ\u00f3mica en los pa\u00edses capitalistas centrales, en particular una persistente alza de los salarios motivada por la gran capacidad reivindicativa del movimiento obrero, que empuja hacia abajo la tasa de ganancia y provoca la retracci\u00f3n de las inversiones industriales. Paralelamente, se manifiestan desequilibrios en la balanza de pagos de Estados Unidos, debido a la creciente p\u00e9rdida de competitividad de ese pa\u00eds en el comercio de bienes industriales y a su conversi\u00f3n en importador de energ\u00eda, al tiempo que finaliza el flujo de grandes inversiones norteamericanas en Europa y Jap\u00f3n, todo lo cual conduce a la crisis del d\u00f3lar y, por ende, del sistema financiero internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento de la competencia entre los grandes centros y. las considerables disponibilidades financieras generadas por la ca\u00edda de la inversi\u00f3n productiva conducen a la sobreacumulaci\u00f3n de capital. Consecuencia notable de ello es \u2014como estrategia para la lucha por mercados y campos de inversi\u00f3n\u2014 el reciclaje de parte de excedentes financieros y de capacidad productiva a pa\u00edses de la periferia capitalista (y tambi\u00e9n al mundo socialista), contribuyendo a acelerar all\u00ed el desarrollo industrial y a propiciar la emergencia de lo que se conviene en llamar nuevos pa\u00edses industrializados o pa\u00edses de reciente industrializaci\u00f3n (NIC). En Am\u00e9rica Latina, Brasil y M\u00e9xico entran dentro de esa categor\u00eda pero en general esa fase corresponde a un proceso de expansi\u00f3n para la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n cambia despu\u00e9s de 1973, luego de las grandes batallas en que sali\u00f3 derrotado el movimiento obrero en los pa\u00edses centrales a mediados de la d\u00e9cada. La relaci\u00f3n salario-ganancia se estabiliza a un nivel m\u00e1s bajo, as\u00ed como las inversiones productivas, de tal manera que \u2014como reacci\u00f3n normal en coyunturas de ese tipo\u2014 los grandes grupos financieros y las corporaciones industriales tratan de preservar su rentabilidad media a trav\u00e9s de la diversificaci\u00f3n sectorial y la especulaci\u00f3n. El reciclaje de petrod\u00f3lares hacia los grandes centros agrava la sobreacumulaci\u00f3n de capital que s\u00f3lo parcialmente es paliada por transferencias a la periferia capitalista \u2014v\u00eda inversi\u00f3n directa, pr\u00e9stamos y financiamientos\u2014 as\u00ed como hacia pa\u00edses socialistas. Con base en la agudizaci\u00f3n de la sobreproducci\u00f3n y del crecimiento incesante de la deuda p\u00fablica, la coyuntura se caracteriza por estancamiento e inflaci\u00f3n. El segundo choque petrolero, en 1979, junto a la elevaci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s (que se vuelven flotantes), al tiempo que lanza a los pa\u00edses centrales en nueva y violenta recesi\u00f3n, generaliza la crisis al resto del mundo. Los precios internacionales se desploman y el comercio mundial se retrae, mientras las inversiones en el exterior se estancan y los pr\u00e9stamos y financiamientos se vuelven escasos y caros. Con ello, Am\u00e9rica Latina y en general la periferia capitalista son arrastradas tambi\u00e9n a la crisis, incluso los NIC, as\u00ed como los pa\u00edses socialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os ochenta empiezan pues con una aguda recesi\u00f3n que, iniciada en los pa\u00edses centrales, se mantiene all\u00ed hasta 1982 presentando una tasa media anual de variaci\u00f3n del producto real del orden del 0,8%. A partir de 1981, la recesi\u00f3n alcanza a los pa\u00edses dependientes, extendi\u00e9ndose hasta 1983, y golpea con especial rigor a Am\u00e9rica Latina; en esos tres a\u00f1os la tasa media anual de variaci\u00f3n del producto real para todos los pa\u00edses subdesarrollados es del 1,7% y, para la regi\u00f3n, es de -1,1%. La recuperaci\u00f3n comienza en los pa\u00edses centrales en 1983 (tasa media anual de 3,5% en el trienio 1983-1985) y llega al a\u00f1o siguiente a los pa\u00edses dependientes, Am\u00e9rica Latina inclusive (la tasa media anual, para todos, en el per\u00edodo 1984-1986, es del 3,6% y, para Latinoam\u00e9rica, del 3,1%) (ver FMI, 1988; CLEPI, 1988; CEPAL, 1989). Paralelamente, el comercio mundial, cuya tasa media de variaci\u00f3n hab\u00eda sido de -0,6% entre 1980-1982, alcanza una tasa media de crecimiento anual del 5,3% en el trienio 1983-1985, la cual se mantiene en el trienio siguiente y llega a ser del 7% en 1989, seg\u00fan estimaciones del GATT (UNCTAD, 1987; CLEPI, 1988; CEPAL, 1989).<\/p>\n\n\n\n<p>Las caracter\u00edsticas que esa recuperaci\u00f3n presenta parecen apuntar hacia profundas transformaciones en las econom\u00edas nacionales, particularmente en los pa\u00edses capitalistas centrales, as\u00ed como hacia cambios no menos dr\u00e1sticos en la divisi\u00f3n internacional del trabajo y en todo el sistema econ\u00f3mico mundial. Efectivamente, si nos atenemos a lo que ocurre en los pa\u00edses centrales, nos damos cuenta de que \u2014a diferencia de las precarias recuperaciones que all\u00ed se han registrado a lo largo del per\u00edodo 1967-1979\u2014 la divisi\u00f3n internacional del trabajo reposa en el crecimiento sustentado de la tasa de formaci\u00f3n bruta de capital fijo. Con base en datos del FMI, ante un incremento anual medio del 3% en el per\u00edodo 1971-1980, esa tasa (despu\u00e9s de caer a 2% al a\u00f1o entre 1981-1982) aumenta anualmente en 5,6% en el trienio 1983-1985 y se mantiene en el elevado nivel de 5% en el trienio siguiente, en el conjunto de los pa\u00edses desarrollados (ver Caputo, 1989, p. 4). En relaci\u00f3n con los principales pa\u00edses industrializados, ello significa \u2014a lo largo del per\u00edodo 1983-1988\u2014 el destino anual de porcentajes del PIB que var\u00edan entre el 16% y el 17% en Estados Unidos, el 20% y el 21% en Alemania Federal y el 30% y el 35% en Jap\u00f3n. S\u00f3lo en 1988, esos tres pa\u00edses movilizaron para ese fin, en valores corrientes, una suma superior a 1,5 billones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la inversi\u00f3n en capital fijo \u2014adem\u00e1s de alcanzar volumen considerable\u2014 en los pa\u00edses desarrollados tiene connotaciones que valen la pena resaltar. En primer lugar, aument\u00f3 en ella la parte correspondiente a maquinaria y equipo: comparando la inversi\u00f3n hecha en este rubro en 1988, con la media anual del per\u00edodo 1976-1980, vemos que en Estados Unidos pasa de 45,2% del total al 53,2%; en Jap\u00f3n pasa de 45,9% al 59,3% y, en Alemania, de 37,1% al 41,8%. En segundo lugar, en la inversi\u00f3n en maquinaria y equipo predomin\u00f3 la que corresponde a bienes de alta tecnolog\u00eda (m\u00e1quinas y equipos para oficina, principalmente computadores, as\u00ed como para telecomunicaciones, y equipos cient\u00edficos, fotogr\u00e1ficos y para ingenier\u00eda); los bienes de alta tecnolog\u00eda representaron alrededor de las tres cuartas partes del total de la inversi\u00f3n en maquinaria y equipo en Estados Unidos durante el per\u00edodo que va desde 1986 hasta la primera mitad de 1988, seg\u00fan el FMI. En tercer lugar, la reducci\u00f3n relativa de los precios de los bienes de alta tecnolog\u00eda implic\u00f3 que la inversi\u00f3n en este rubro haya sido en t\u00e9rminos reales a\u00fan mayor: de acuerdo con la misma fuente, entre 1987 y el tercer trimestre de 1988, el deflactor de precios de esos bienes en Estados Unidos fue inferior en 14% al deflactor de precios del PNB (Caputo, 1989, pp. 16-23).<\/p>\n\n\n\n<p>Esas tres caracter\u00edsticas se\u00f1alan un cambio cualitativo en el proceso que estamos considerando, sobre todo porque envuelven la desvalorizaci\u00f3n del capital fijo, condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para una recuperaci\u00f3n de largo alcance. Ello se completa con los fen\u00f3menos que se presentan en el plano del capital circulante. As\u00ed, del lado de las materias primas, la producci\u00f3n de nuevos materiales ha llevado a que el gasto en este rubro se reduzca considerablemente por unidad de producto, principalmente en las industrias de alta tecnolog\u00eda: corresponde a un m\u00e1ximo de 3% en un microchip semiconductor, frente al 40% en un veh\u00edculo automotor. En relaci\u00f3n con el capital variable, es notable la creciente sustituci\u00f3n de la producci\u00f3n intensiva en mano de obra por la producci\u00f3n intensiva en saber, i.e. en investigaci\u00f3n, desarrollo y&nbsp;<em>tests<\/em>: en el costo total de un microchip, el gasto en mano de obra representa el 12% contra 70% de gasto en saber; aunque con menos fuerza, esa tendencia se manifiesta tambi\u00e9n en las industrias con elevado \u00edndice de absorci\u00f3n tecnol\u00f3gica, lo que lleva a que en una f\u00e1brica automotriz robotizada, el costo de la mano de obra no vaya m\u00e1s all\u00e1 del 20% o 25% del costo total de producci\u00f3n (Drucker, 1987, pp. 3 y 10-11).<\/p>\n\n\n\n<p>Las nuevas tendencias de la acumulaci\u00f3n capitalista en los pa\u00edses centrales tienen como base el incremento de la productividad del trabajo y de las inversiones en investigaci\u00f3n y desarrollo (IyD), lo que altera dr\u00e1sticamente la estructura de la fuerza de trabajo y su situaci\u00f3n de empleo. En los pa\u00edses industrializados, el gasto en IyD gira en torno del 3% del PIB, lo que implica actualmente, para los pa\u00edses m\u00e1s avanzados (Estados Unidos, Jap\u00f3n y Alemania), movilizar recursos del orden de 225 mil millones de d\u00f3lares al a\u00f1o y acarrea el aumento de una capa de trabajadores altamente calificados en los centros fabriles de investigaci\u00f3n y en las universidades, lo que supone profundas transformaciones en el sistema educacional como un todo e incide en el conjunto de la fuerza de trabajo industrial, marginando masas crecientes de obreros no calificados o menos calificados, independientemente \u2014o m\u00e1s precisamente en funci\u00f3n de la que retorna la acumulaci\u00f3n. Es lo que explica que la tasa de desempleo en los pa\u00edses industrializados haya sido de 4,3% durante la recuperaci\u00f3n anterior, por ejemplo entre 1975-1980, pero sea de 7,8% en la actual, como entre 1984-1988, seg\u00fan datos de la OECD (CLEPI, 1988, p. 44). Informaciones de Estados Unidos dan cuenta de que entre 1973-1985, cinco millones de&nbsp;<em>blue collars<\/em>&nbsp;del sector manufacturero han quedado desempleados, pese a que el empleo en ese sector haya aumentado desde 82 millones hasta 110 millones de personas, es decir un 34% entre 1973-1986 (Drucker, 1987, p. 9).<\/p>\n\n\n\n<p>Para hacer frente a esas transformaciones \u2014que tienden en \u00faltima instancia a afirmar la primac\u00eda de las industrias de alta tecnolog\u00eda en la producci\u00f3n\u2014 los grandes centros capitalistas han debido echar mano de una inmensa masa de recursos financieros y materiales. En ese sentido, paralelamente a la concentraci\u00f3n del capital, por el crecimiento por ejemplo, de los capitales individuales que acompa\u00f1a a la acumulaci\u00f3n, la crisis favoreci\u00f3 la formaci\u00f3n de grandes masas de capital mediante la centralizaci\u00f3n, obtenida a trav\u00e9s de la subordinaci\u00f3n, la absorci\u00f3n y la expropiaci\u00f3n de unos detentores de capital por otros. Las compras, acuerdos,&nbsp;<em>joint ventures<\/em>&nbsp;y fusiones de empresas a los que asistimos todos los d\u00edas en la industria automotriz, electr\u00f3nica, de telecomunicaciones y otras, son apenas un indicador de ese fen\u00f3meno. A su lado, es necesario considerar que los mismos flujos de capital en el plano internacional est\u00e1n mostrando una creciente centralizaci\u00f3n en favor de los grandes centros, lo que se expresa tambi\u00e9n a nivel del capital-mercanc\u00edas, es decir, del intercambio involucrado en el comercio internacional. Ello implica, para los pa\u00edses dependientes, no s\u00f3lo la p\u00e9rdida de aportaciones de capitales externos, sino tambi\u00e9n la transferencia neta de recursos financieros a los pa\u00edses centrales, juntamente con el deterioro de su posici\u00f3n comercial en el escenario internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el FMI, si en 1982 las inversiones extranjeras directas se destinaban en 53,6% a los pa\u00edses industrializados y en 46,4% a los pa\u00edses subdesarrollados, en 1986 (superada la gran recesi\u00f3n en los pa\u00edses centrales) los primeros se quedaron con el 76,7% del total, correspondiendo a los pa\u00edses subdesarrollados s\u00f3lo el 23,3%; en los mismos a\u00f1os, la participaci\u00f3n relativa de Am\u00e9rica Latina en ese rubro baj\u00f3 de 11,5% a 4,6% (ver CLEPI, 1988, cuadro 1-13, p. 44). Considerando todo el flujo de capitales, i.e.: movimientos a t\u00edtulo de inversi\u00f3n directa, cr\u00e9dito privado y cr\u00e9dito oficial, los pa\u00edses subdesarrollados recibieron, en t\u00e9rminos netos, 10,5 mil millones de d\u00f3lares en 1982, llegaron a un punto muerto en 1983 (110 millones de d\u00f3lares netos recibidos) y comenzaron a transferir recursos netos en 1984 (CLEPI, 1988, cuadro III-18, p. 99). Entre 1982 y 1989, el movimiento de capitales de Am\u00e9rica Latina implic\u00f3 una transferencia neta de recursos 203 mil millones de d\u00f3lares, equivalente a 49% del total de su deuda externa bruta para el 31 de diciembre de 1989; en este \u00faltimo a\u00f1o, la suma aproximada de 23 mil millones de d\u00f3lares por ella transferida correspondi\u00f3 a 3% del PIB total (CEPAL, 1990, p. 15).<\/p>\n\n\n\n<p>A esas formas de expropiaci\u00f3n hay que agregar \u2014siguiendo al GATT\u2014 la que se realiza mediante el comercio de bienes, la cual llev\u00f3 a que los precios de los productos primarios, a excepci\u00f3n del petr\u00f3leo, declinaran a partir de 1977, manteniendo esa tendencia \u2014salvo breve interrupci\u00f3n, en 1983-1984, a lo largo de la d\u00e9cada de 1980 y afectando tambi\u00e9n a los bienes manufacturados producidos por los pa\u00edses subdesarrollados. Incluso el petr\u00f3leo, tras la brusca valorizaci\u00f3n iniciada en 1979, vio sus precios deprimidos a partir de 1983 y, hacia fines de la d\u00e9cada, acusaba una p\u00e9rdida superior a lo que conquistara en la coyuntura 1979-1982 (Banco Mundial, 1988, tabla A-9, p. 205).<\/p>\n\n\n\n<p>No causa as\u00ed sorpresa que la participaci\u00f3n de los pa\u00edses subdesarrollados en el valor total realizado por concepto de exportaciones haya disminuido, pasando del 28,6% que representaba en el per\u00edodo 1981-1983 al 20,8% en 1986; esa tendencia es com\u00fan a todas las regiones exportadoras, con excepci\u00f3n de Asia, siendo particularmente fuerte en \u00c1frica y el Medio Oriente (CLEPI, 1988, cuadro III-10, p.. 93); con respecto a Am\u00e9rica Latina, su participaci\u00f3n cae del 5,5% al 5,0% en los dos momentos, y cabe destacar que, en 1989, la regi\u00f3n aument\u00f3 en 57% el volumen de sus exportaciones con relaci\u00f3n a 1980, pero ese aumento se ha visto reducido en t\u00e9rminos de valor a s\u00f3lo 24%, debido al deterioro de las relaciones de intercambio. Esa p\u00e9rdida de participaci\u00f3n de los pa\u00edses subdesarrollados en el comercio mundial \u2014adem\u00e1s de darse, como vimos, concomitantemente con la expansi\u00f3n del mismo\u2014 est\u00e1 implicando, de hecho, su expulsi\u00f3n fuera de los mercados constituidos por los pa\u00edses industriales, as\u00ed como de aqu\u00e9llos conformados por ellos mismos: en 1981-1983, el 69,6% de las exportaciones de los pa\u00edses industriales se realizaba entre ellos, cifra que ha subido al 76,5% en 1986, mientras los pa\u00edses subdesarrollados exportaron para sus propios mercados 29,7% y 27,6%, respectivamente, en los dos momentos considerados (CLEPI, 1988, cuadro 111-13, p. 96).<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe resaltar aqu\u00ed dos rasgos del comercio mundial que permiten entender mejor el proceso de marginaci\u00f3n que est\u00e1n sufriendo los pa\u00edses dependientes. Primero, en lo que se refiere al flujo de mercanc\u00edas, el aumento de 56% a 73% que presentan las manufacturas en general entre 1980-1988, mientras que, en el mismo per\u00edodo, los productos agr\u00edcolas retroceden del 15% al 13,5%, y los productos minerales \u2014el rubro m\u00e1s afectado por la producci\u00f3n de nuevos materiales\u2014 bajan del 29% al 13,5% (Porto, 1989, p. 5). Segundo, con relaci\u00f3n a los servicios, el aumento considerable de su peso en los cambios del valor \u2014sobre todo si son tornados a t\u00edtulo de servicios factoriales, i. e., flujos de servicios vinculados a capital y tecnolog\u00eda, los cuales se contabilizan incluso si no dan origen a transacciones de exportaci\u00f3n e importaci\u00f3n\u2014 o, lo que es lo mismo, flujos que incluyen la venta de servicios por parte de empresas extranjeras instaladas en el pa\u00eds (Arruda, 1989, p. 22).<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el primer aspecto, en tanto que comercio&nbsp;<em>strictu sensu<\/em>, los servicios representaron para Estados Unidos, en 1985, 80 mil millones de d\u00f3lares en exportaciones y 66 mil millones en importaciones, dejando un saldo positivo de 14 mil millones de d\u00f3lares; bajo el segundo aspecto, en el mismo a\u00f1o, Estados Unidos percibi\u00f3 ingresos correspondientes a 96 mil millones de d\u00f3lares y dispendi\u00f3 67 mil millones, elevando su saldo a 29 mil millones de d\u00f3lares. En Am\u00e9rica Latina, ocurre lo contrario: en 1985, con 19 mil millones de d\u00f3lares en exportaciones y 22 mil millones en importaciones, se obtiene un saldo negativo de 3 mil millones de d\u00f3lares; pero, con ingresos de 10 mil millones de d\u00f3lares y dispendio de 46 mil millones por concepto de servicios factoriales, el saldo negativo asciende a 36 mil millones de d\u00f3lares (CLEPI, 1988, p. 139).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los servicios, destacan las actividades relacionadas con los bancos, las telecomunicaciones, la administraci\u00f3n, consultor\u00eda y turismo, que dan lugar a beneficios o rentas, licencias,&nbsp;<em>royalties<\/em>&nbsp;y honorarios. En la estela de las transformaciones porque pasa la econom\u00eda mundial, con el desarrollo de las nuevas tecnolog\u00edas y el imperio del capital financiero, su peso en los pa\u00edses centrales crece incesantemente, variando hoy entre 60% y 70% del valor total del PIB. En Brasil, durante la d\u00e9cada de 1980, su participaci\u00f3n en el PIB poco ha cambiado, situ\u00e1ndose en alrededor del 50%, adem\u00e1s de incluir todav\u00eda de forma considerable actividades de menor relevancia, como los servicios personales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"reestructuracion-capitalista-y-bloques-economicos\">Reestructuraci\u00f3n capitalista y bloques econ\u00f3micos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En la actualidad estamos pues asistiendo a un per\u00edodo de transici\u00f3n de la econom\u00eda mundial desde una etapa superior de desarrollo, marcada por el predominio de las manufacturas y servicios ligados a las nuevas tecnolog\u00edas que privilegian el saber, hasta la declinaci\u00f3n de la importancia de los productos manufacturados que se basan en diferenciales de costo determinados por el precio de la mano de obra. Del modo como est\u00e1 planteada, esa transici\u00f3n conlleva una creciente homologaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de los procesos de producci\u00f3n, obtenida mediante la nivelaci\u00f3n por arriba y traducida en la fabricaci\u00f3n de bienes altamente \u201cestabilizados\u201d, independientemente del pa\u00eds en que se ubican las plantas productivas. Ello confiere un elevado grado de universalidad a las mercanc\u00edas, que las hace efectivamente intercambiables en el plano de la producci\u00f3n, lo que lleva a la internacionalizaci\u00f3n del proceso de trabajo, requiriendo que de hecho se iguale la calificaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. En esas circunstancias, los diferenciales de costo comienzan a depender principalmente de la especializaci\u00f3n productiva, cual \u2014sin excluirlos\u2014 pasa a ser cada vez m\u00e1s el resultado de la productividad del trabajo en lugar de reposar en ventajas comparativas naturales.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, las inversiones extranjeras que, aprovechando la protecci\u00f3n arancelaria, se destinaban a atender mercados cerrados, ahora reorientan el capital hacia los pa\u00edses centrales. Por otra parte, la masa de recursos que la reconversi\u00f3n tecnol\u00f3gica exige, si bien lleva por un lado, como vimos, a la centralizaci\u00f3n del capital, conduce por otro a la intensificaci\u00f3n de la lucha por nuevos mercados. Basta considerar, por ejemplo, que el costo de desarrollo de una central de telecomunicaciones postula, para que sea rentable, una tajada de entre 6% y 10% del mercado mundial (Porto, 1989, p. 6).<\/p>\n\n\n\n<p>La transici\u00f3n de la econom\u00eda mundial a una nueva etapa se realiza a trav\u00e9s de dos mecanismos contradictorios, que apuntan a un mismo prop\u00f3sito: garantizar a los centros industriales el espacio econ\u00f3mico necesario para la circulaci\u00f3n de los bienes y servicios producidos sobre la base de la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. El primer movimiento se relaciona con la modificaci\u00f3n de los campos de fuerzas que configuran la econom\u00eda mundial y su resultado es el surgimiento de nuevos bloques econ\u00f3micos. El segundo se refiere a la transformaci\u00f3n de las relaciones jur\u00eddicas que rigen el flujo internacional de bienes y servicios y su objetivo es hacer m\u00e1s libre la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y capitales en el conjunto del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Como todo proceso de esa naturaleza, la formaci\u00f3n de nuevos bloques econ\u00f3micos se da mediante procedimientos de desintegraci\u00f3n y reintegraci\u00f3n. Ello se observa claramente en Am\u00e9rica Latina. Marginados de las corrientes din\u00e1micas que cruzan el mercado mundial, presionados por el servicio de la deuda externa y atollados en el estancamiento y en la inflaci\u00f3n, los pa\u00edses de la regi\u00f3n ven fracasar los prop\u00f3sitos de desarrollo aut\u00f3nomo y solidario que formularon en la d\u00e9cada de 1970 y de los cuales han resultado iniciativas como el Sistema Econ\u00f3mico Latinoamericano (SELA), as\u00ed como los proyectos de afirmaci\u00f3n nacional planteados por Brasil, Argentina, M\u00e9xico, Venezuela. Aislados y d\u00e9biles: as\u00ed es como quieren tratar con ellos Estados Unidos y los dem\u00e1s centros capitalistas. Lo mismo pasa en \u00c1frica, donde ni siquiera el proyecto subimperialista de Sud\u00e1frica ha podido sostenerse. El campo de influencia directa de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y, al fin, la misma URSS tampoco han sido capaces de resistir. La econom\u00eda mundial tiende a consagrar, en el pr\u00f3ximo per\u00edodo, el imperio de los grandes centros capitalistas, siendo pocos los pa\u00edses que disponen aisladamente de potencial suficiente para hacer frente a la anexi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto se destaca el bloque europeo, que extiende hoy su radio de acci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de Alemania y comienza a disputarle terreno a la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Teniendo, hasta ahora, como eje de sustentaci\u00f3n a Alemania y Francia \u2014y en contrapunto a la Gran Breta\u00f1a\u2014 ese bloque ve su equilibrio amenazado por el resurgimiento de la Gran Alemania: por simple adici\u00f3n, \u00e9sta ha ingresado al club de los PIB billonarios (constituido, hasta principios de los noventa por Estados Unidos, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y Jap\u00f3n) y contar\u00e1, tan pronto se estabilice la situaci\u00f3n, con el formidable refuerzo de la mano de obra calificada y disciplinada de su lado oriental. Irradiando su influencia principalmente hacia \u00c1frica, la nueva Europa tiende \u2014por derecho y tradici\u00f3n\u2014 a establecer relaciones privilegiadas con Rusia pa\u00eds que, por sus caracter\u00edsticas, representa un verdadero bloque econ\u00f3mico, lo mismo que China.<\/p>\n\n\n\n<p>Jap\u00f3n tiene su \u00e1rea de influencia natural: el Sudeste asi\u00e1tico, y trata de ampliarla con Australia y Nueva Zelandia, as\u00ed como con pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina; en este sentido, M\u00e9xico, Chile y Per\u00fa participan ya de la Conferencia de la Cuenca del Pac\u00edfico. Finalmente, Estados Unidos \u2014que hace de contrapeso\u201d en la relaci\u00f3n especial Europa-Rusia con una preferencia similar por Jap\u00f3n\u2014 cuenta ya con la inclusi\u00f3n de Canad\u00e1 y M\u00e9xico en su \u00e1rea directa de influencia (que comprende tambi\u00e9n, tradicionalmente, Centroam\u00e9rica) y trata de extenderla a Sudam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese reordenamiento del sistema mundial \u2014expresi\u00f3n, a nivel econ\u00f3mico y pol\u00edtico, del impulso que gana la centralizaci\u00f3n del capital\u2014 no implica, como vemos, la conformaci\u00f3n de cotos cerrados sino m\u00e1s bien la reuni\u00f3n por cada centro de las condiciones adecuadas para hacer frente a la lucha por mercados y campos de inversi\u00f3n, en los t\u00e9rminos en que hoy se encuentra planteada. De hecho, ning\u00fan centro se excluye de antemano de participar en las \u00e1reas preferenciales de otro, observ\u00e1ndose incluso la aspiraci\u00f3n de crear un espacio m\u00e1s amplio, que abarque al conjunto de la econom\u00eda mundial. En este sentido, paralelamente a la formaci\u00f3n de bloques econ\u00f3micos m\u00e1s o menos definidos, se busca transformar la superestructura jur\u00eddica del mercado mundial y configurar un \u00e1mbito mundial funcional a la libre circulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1980, Estados Unidos asumi\u00f3 la iniciativa en ese terreno, empezando por la institucionalizaci\u00f3n de lo que, desde el comienzo, se constituyera en pr\u00e1ctica del gobierno de Reagan: la utilizaci\u00f3n de la deuda externa de los pa\u00edses dependientes para forzarlos a contribuir m\u00e1s activamente a la superaci\u00f3n de la crisis en los grandes centros y, paralelamente, a readecuar sus econom\u00edas de acuerdo con los intereses de \u00e9stos. Mediante el&nbsp;<em>FMI bill<\/em>&nbsp;de 1983 e informes del Departamento del Tesoro emitidos entre 1982 y 1984, la pol\u00edtica norteamericana asegur\u00f3 expresamente respaldo, en el corto plazo, a programas de estabilizaci\u00f3n tendentes a controlar la demanda agregada y a generar excedentes exportables, con el prop\u00f3sito de habilitar a los pa\u00edses endeudados para servir sus compromisos financieros internacionales y a inflar la oferta mundial de los bienes por ellos producidos con el consiguiente abultamiento de sus precios; tambi\u00e9n, a mediano y largo plazo, se dio respaldo a programas que privilegiaran al sector privado y las inversiones extranjeras, en el marco del llamado \u201cjuego del mercado\u201d (CLEPI, 1988, pp. 148-149). Como ocurri\u00f3 en Chile en los a\u00f1os setenta, cuando ese pa\u00eds adopt\u00f3 tal patr\u00f3n de desarrollo, la acci\u00f3n norteamericana es uno de los principales factores para que las pol\u00edticas neoliberales se hayan extendido a toda Am\u00e9rica Latina, en el curso de los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a los progresos hechos en el marco de las dif\u00edciles relaciones con los dem\u00e1s centros capitalistas, encaminados a avanzar en la coordinaci\u00f3n de las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas, a partir de 1986 Estados Unidos se empe\u00f1\u00f3 para llevar al GATT a iniciar \u2014en septiembre de ese a\u00f1o\u2014 la Ronda Uruguay, que pretend\u00eda revisar las normas que rigen el flujo internacional de bienes y servicios y que ha llegado a un&nbsp;<em>impasse<\/em>, a ra\u00edz de las resistencias del bloque europeo para modificar su pol\u00edtica agr\u00edcola proteccionista. De todos modos, han quedado fuera de las negociaciones del GATT dos temas delicados: propiedad intelectual e inversiones extranjeras, respecto de los cuales Estados Unidos ha venido recurriendo sin disfraces a su fuerza pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en lo que se refiere a las inversiones extranjeras, hemos visto que las ventajas concedidas por los pa\u00edses dependientes son condici\u00f3n necesaria para contar con el respaldo norteamericano en asuntos relacionados con la deuda externa. El tema de la propiedad intelectual, a su vez, adem\u00e1s de discutirse en la instancia internacional adecuada (la Organizaci\u00f3n Mundial de la Propiedad Industrial, \u00f3rgano dependiente de la ONU), se ha convertido en objeto de una intensa presi\u00f3n gubernamental \u2014ejercida bilateralmente\u2014 que gira alrededor de tres exigencias: formas de protecci\u00f3n para circuitos integrados, aplicaci\u00f3n del marco jur\u00eddico existente para nuevos procesos industriales (como el derecho de autor en materia de&nbsp;<em>software<\/em>) y extensi\u00f3n de la protecci\u00f3n dada a un proceso tambi\u00e9n para sus; productos (vale decir, plantas y animales derivados de nuevos procesos industriales). Algunos resultados han sido ya obtenidos por Estados Unidos en ese campo, particularmente en lo referente a la protecci\u00f3n de&nbsp;<em>software<\/em>, como demuestran los, cambios introducidos en la legislaci\u00f3n japonesa en 1984, y en la coreana en 1987 (Porto, 1988, p. 4), as\u00ed como tambi\u00e9n en la brasile\u00f1a en 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>Factor decisivo para promover la transformaci\u00f3n del marco jur\u00eddico-institucional que rige las relaciones econ\u00f3micas internacionales y readecuar la econom\u00eda mundial a los intereses de los grandes centros capitalistas, ha sido la ofensiva ideol\u00f3gica \u2014con base en el neoliberalismo\u2014 lanzada en los a\u00f1os setenta por Estados Unidos. Con miras a la recuperaci\u00f3n de plena libertad para la circulaci\u00f3n del capital, la ideolog\u00eda neoliberal ha vuelto a replantear \u2014como lo hizo el liberalismo, particularmente durante el per\u00edodo de hegemon\u00eda incontrastable de Inglaterra, entre los a\u00f1os 1860 y 1880\u2014 temas como el de la supresi\u00f3n de las barreras comerciales, que protegieron en la posguerra a la industrializaci\u00f3n de la periferia, as\u00ed como el de la reducci\u00f3n del tama\u00f1o del Estado, lo que implica, gracias a la privatizaci\u00f3n de las empresas p\u00fablicas, abrir espacio al capital privado en \u00e1reas que el sector p\u00fablico hizo rentables; en general, se trata de debilitar la capacidad de las naciones dependientes para resistir a las presiones externas, capacidad que s\u00f3lo el Estado \u2014en tanto que fuerza pol\u00edtica concentrada\u2014 asegura. El resultado de la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales tiende a ser la destrucci\u00f3n de sectores econ\u00f3micos enteros, en provecho de una creciente especializaci\u00f3n productiva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"reconversion-y-lucha-de-clases\">Reconversi\u00f3n y lucha de clases<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Am\u00e9rica Latina debe repensar sus proyectos dentro de ese contexto y explorar las perspectivas que le puede ofrecer el mundo de ma\u00f1ana. El fracaso en el plano nacional y regional de las pol\u00edticas de afirmaci\u00f3n nacional, echadas a andar en los a\u00f1os setenta, ha dejado a la regi\u00f3n sumida en una profunda crisis que la centralizaci\u00f3n del capital practicada por los grandes centros no ha hecho sino acentuar.<\/p>\n\n\n\n<p>La d\u00e9cada de 1980 se caracteriz\u00f3 por la p\u00e9rdida de capacidad de ahorro e inversi\u00f3n en los pa\u00edses de la regi\u00f3n, a ra\u00edz de las transferencias de valor al exterior. La consiguiente ca\u00edda de la productividad, acompa\u00f1ada del aumento de la sobreexplotaci\u00f3n del trabajo, aceler\u00f3 el crecimiento del desempleo mientras la econom\u00eda informal asumi\u00f3 formas ya no tan s\u00f3lo extralegales sino francamente ilegales (como el narcotr\u00e1fico), provocando la fractura del sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico, fen\u00f3meno que reviste car\u00e1cter dram\u00e1tico en pa\u00edses como Colombia. Simult\u00e1neamente, la clase media asalariada, que entrara en proceso de pauperizaci\u00f3n desde mediados de los a\u00f1os setenta, ha empezado de manera creciente a liberar efectivo, lo que ha intensificado su competencia con la clase obrera por empleo o derivado hacia la marginalidad. A su vez, la penuria del Estado acarre\u00f3 la decadencia de los ya deficientes sistemas educacionales y de salud, el deterioro de la seguridad social y la crisis en el sector habitacional.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, sobre la base de una aguda lucha de clases, se llevaron a cabo los procesos de democratizaci\u00f3n que caracterizaron la d\u00e9cada pasada, los cuales han significado la ca\u00edda de dictaduras militares en la mayor\u00eda de los pa\u00edses, o la flexibilizaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico all\u00ed donde ellas no exist\u00edan. La marca registrada de esos procesos ha sido la formaci\u00f3n de un amplio y renovado movimiento de masas que se fue gestando en la resistencia a los reg\u00edmenes represivos del per\u00edodo anterior. Forjando nuevos instrumentos, como en el caso del Partido de los Trabajadores brasile\u00f1o (PT), o recurriendo a instrumentos antiguos \u2014como el peronismo en Argentina, el cardenismo en M\u00e9xico, el laborismo en Brasil, el mirismo en Bolivia, la democracia cristiana y el socialismo en Chile\u2014 ese movimiento de masas ha construido bloques policlasistas y librado, con mayor o menor \u00e9xito, grandes batallas electorales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los conflictos interburgueses que se han verificado en el curso de ese proceso han puesto en evidencia la diferenciaci\u00f3n de los intereses de la gran burgues\u00eda, la cual ha tendido claramente a constituir tres grandes fracciones. La m\u00e1s reciente, cuya existencia se observa en los pa\u00edses de mayor desarrollo relativo, re\u00fane a los grupos econ\u00f3micos vinculados a las nuevas tecnolog\u00edas, principalmente la microelectr\u00f3nica, la inform\u00e1tica, la qu\u00edmica fina y la industria farmac\u00e9utica, la industria de telecomunicaciones, la aeron\u00e1utica y la aeroespacial. El porvenir de los grupos que integran esa fracci\u00f3n depende de las transformaciones por las que atraviesa la econom\u00eda mundial y por esto ellos no se interesan s\u00f3lo en la apertura al exterior: sean nacionales o extranjeros, esos grupos optan por una reconversi\u00f3n econ\u00f3mica que les ofrezca algunas ventajas en la negociaci\u00f3n con los gigantes internacionales que detentan el monopolio tecnol\u00f3gico y financiero. Ello pasa por la reforma del Estado, por el fin del proteccionismo, por la readecuaci\u00f3n del esquema jur\u00eddico-institucional que ha enmarcado al desarrollo econ\u00f3mico, y por la modernizaci\u00f3n en gran escala del parque industrial nacional. Esta \u00faltima condici\u00f3n es fundamental, una vez que les garantiza el mercado natural para la expansi\u00f3n de su producci\u00f3n y les proporciona una base interna, representando una carta de la mayor importancia en la negociaci\u00f3n con los grandes grupos internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa fracci\u00f3n moderna choca con otra fracci\u00f3n, la m\u00e1s numerosa y pol\u00edticamente m\u00e1s fuerte, donde se integran los grandes grupos hasta 1970, y que comprende desde la industria textil y de alimentos hasta la industria sider\u00fargica, mec\u00e1nica y automotriz. Principales beneficiarios de las pol\u00edticas de sustituci\u00f3n de importaciones y, en general, de los esquemas de transferencia de valor creados por el Estado, en detrimento de otros grupos burgueses y de las masas trabajadoras, ellos se resisten a la propuesta de reconversi\u00f3n planteada por la fracci\u00f3n moderna. Sin embargo, el enfrentamiento a que eso da lugar est\u00e1 signado por la ambig\u00fcedad puesto que, si la fracci\u00f3n moderna amenaza con la apertura al exterior y presiona en favor de la modernizaci\u00f3n, ella es solidaria con la burgues\u00eda industrial tradicional en la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas capaces de salvaguardar los intereses de \u00e9sta en las negociaciones con los centros internacionales. Los conflictos entre esas dos fracciones son particularmente agudos en Brasil, pero se observan tambi\u00e9n en M\u00e9xico y Argentina y, en menor medida, en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera fracci\u00f3n, finalmente, cuya existencia se registra en general en todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n, corresponde a los grupos ligados a actividades mineras y agropecuarias, intr\u00ednsecamente dependientes del mercado externo. Ella aparece casi siempre aliada a la fracci\u00f3n moderna, aunque no tenga mayor inter\u00e9s en la reconversi\u00f3n propiamente dicha sino m\u00e1s bien en la apertura al exterior y en las pol\u00edticas de incentivo a las exportaciones. En los pa\u00edses en que predomina esa burgues\u00eda exportadora, existe el riesgo de que la reconversi\u00f3n no sea sino el regreso de la econom\u00eda a la forma y al papel que eran los suyos en el siglo XIX, en el marco de la divisi\u00f3n internacional del trabajo entonces vigente. La diferencia radicar\u00eda sobre todo en el car\u00e1cter m\u00e1s francamente capitalista que esa burgues\u00eda reviste hoy, respecto al modo de explotaci\u00f3n del trabajo y la gesti\u00f3n empresarial.<\/p>\n\n\n\n<p>El neoliberalismo es el arma que utilizan los grandes centros capitalistas y las fracciones de la burgues\u00eda nacional a ellos aliadas para imponer su hegemon\u00eda en el plano pol\u00edtico. Los intentos de la fracci\u00f3n industrial tradicional de retener en sus manos las riendas de la pol\u00edtica econ\u00f3mica se han manifestado en los llamados choques heterodoxos, mezcla de postulados e instrumentos desarrollistas y estatizantes que se registraron en la segunda mitad de los a\u00f1os ochenta. El fin de la d\u00e9cada marc\u00f3 tambi\u00e9n el fin de la heterodoxia, dando lugar al predominio de las pol\u00edticas neoliberales, expresi\u00f3n del avance logrado por la fracci\u00f3n moderna \u2014unida a la burgues\u00eda internacional\u2014 en las luchas interburguesas, o sencillamente de la inequ\u00edvoca imposici\u00f3n de los intereses de esta \u00faltima.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-sello-del-pueblo\">El sello del pueblo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La reconversi\u00f3n econ\u00f3mica latinoamericana, tendente a una mayor especializaci\u00f3n y eficiencia productiva, es una exigencia que no puede ser cuestionada, siendo indudable que ella pasa por el fin del proteccionismo \u2014en la forma en que ven\u00eda siendo practicado\u2014 y por la redefinici\u00f3n del papel del Estado en el desarrollo econ\u00f3mico y social. De hecho, la reconversi\u00f3n s\u00f3lo en parte resulta de presiones externas: es el mismo callej\u00f3n sin salida al que Am\u00e9rica Latina lleg\u00f3 en la d\u00e9cada de 1980 el que ahora la ha vuelto impostergable, no contribuyendo las presiones externas sino para definir sus tiempos y su forma.<\/p>\n\n\n\n<p>Urgida a crear saldos comerciales capaces de garantizar las transferencias de ingreso al exterior (que no configuran exportaciones de capital, como se suele decir, puesto que no proporcionan a la regi\u00f3n retorno alguno), Am\u00e9rica Latina ha echado mano de la contenci\u00f3n de la demanda e incluso, artificialmente, de los subsidios a la producci\u00f3n y a la exportaci\u00f3n. Con ello, ha jugado para aumentar la oferta mundial de bienes, con la consiguiente ca\u00edda de precios, con lo que a la sangr\u00eda representada por el pago del servicio de la deuda se a\u00f1aden las transferencias de valor v\u00eda precios. En la medida en que esa pol\u00edtica se ha llevado a cabo deprimiendo el nivel de vida de la poblaci\u00f3n y sustrayendo recursos a la inversi\u00f3n productiva, los pa\u00edses latinoamericanos han sido conducidos a la estagnaci\u00f3n, a la inflaci\u00f3n y al desempleo.<\/p>\n\n\n\n<p>Salir de ese c\u00edrculo representa un imperativo. Es absurdo que, por la restricci\u00f3n que representan las barreras proteccionistas, los consumidores latinoamericanos sufran el impacto de precios internos m\u00e1s elevados que los internacionales, para asegurar ganancias extraordinarias a los capitalistas que operan en la regi\u00f3n. Es absurdo que el Estado emplee los escasos recursos que extrae de la poblaci\u00f3n para reducir los precios de los productos de exportaci\u00f3n, subsidiando a los consumidores de los pa\u00edses ricos, al tiempo que reduce sus ingresos al llevar a las empresas p\u00fablicas a fijar precios artificialmente bajos, ya sea para garantizar la tasa de ganancia exigida por los capitalistas que compran sus insumos, ya para rebajar los precios de los bienes de exportaci\u00f3n. Es absurdo en fin que, en nombre de una supuesta competitividad \u2014que sirve tan s\u00f3lo para crear saldos comerciales\u2014 se deterioren los salarios de los trabajadores mientras, ante la negativa del Estado para adoptar pol\u00edticas sociales consistentes, \u00e9stos vean crecer sus necesidades insatisfechas.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, aunque la reconversi\u00f3n en s\u00ed misma no sea cuestionable, s\u00ed lo es la forma que adopta. Procediendo a una apertura indiscriminada hacia el exterior y a la privatizaci\u00f3n descriteriada de las empresas p\u00fablicas, los Estados latinoamericanos est\u00e1n echando a andar un proceso de graves implicaciones para nuestros pa\u00edses. Tal como se encuentra planteada, la reconversi\u00f3n acarrea una salvaje destrucci\u00f3n de capital \u2014principalmente en los sectores m\u00e1s retrasados, con la inevitable secuela de desempleo\u2014 y supone una reforma del Estado que, adem\u00e1s de conducir a la liquidaci\u00f3n a precio vil del patrimonio p\u00fablico, provoca el licenciamiento masivo de trabajadores y funcionarios, as\u00ed como la contenci\u00f3n de las pol\u00edticas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Es natural, en esas circunstancias, que \u2014adem\u00e1s de la resistencia de la burgues\u00eda tradicional, que discute m\u00e1s los plazos que el contenido\u2014 los proyectos de reconversi\u00f3n susciten el descontento de los trabajadores de las empresas estatales y de los funcionarios p\u00fablicos \u2014que defienden sus fuentes de empleo\u2014 y de los asalariados en general, que protagonizan movilizaciones de car\u00e1cter marcadamente reivindicativo. El resultado ha sido una oposici\u00f3n \u2014u oposiciones\u2014 dispersa y sobre todo carente de una propuesta alternativa global, que se enmarque en otra matriz ideol\u00f3gica y pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo ilustra bien esa situaci\u00f3n: cuando el entonces reci\u00e9n formado gobierno de Collor de Mello en Brasil anunci\u00f3 su programa de estabilizaci\u00f3n, en vista de crear condiciones para su proyecto de reconversi\u00f3n, los economistas no vinculados al gobierno manifestaron reacciones curiosas: mientras los que responden a los intereses de la burgues\u00eda industrial tradicional le hicieron cr\u00edticas con base en supuestos errores t\u00e9cnicos, los economistas que act\u00faan en el campo de la izquierda, principalmente en el PT y el PDT, lo saludaron con entusiasmo. Pol\u00edticos como Brizola y Lula fijaron posiciones sin ning\u00fan apoyo te\u00f3rico, movidos exclusivamente por su instinto pol\u00edtico. La situaci\u00f3n de la izquierda argentina o peruana no difiere mucho de eso y la misma izquierda chilena no dispone de una propuesta capaz de modificar seriamente la actuaci\u00f3n del Estado ante las nuevas condiciones creadas en 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese desarme ideol\u00f3gico, tanto de la burgues\u00eda tradicional como de la izquierda, puede ser achacado en una amplia medida a la ofensiva neoliberal desatada en los a\u00f1os setenta, que tom\u00f3 inicialmente como blanco la teor\u00eda de la dependencia, sofocando despu\u00e9s&nbsp;<em>ab ovo<\/em>&nbsp;los intentos de los te\u00f3ricos de la burgues\u00eda tradicional para sustituirla por un neodesarrollismo de corte socialdem\u00f3crata. La misma socialdemocracia internacional, desde el Informe Brandt hasta el reciente trabajo de la Comisi\u00f3n Sur, no ha ido m\u00e1s all\u00e1 de contribuciones parciales que, sacadas de contexto, son refuncionalizadas por los proyectos neoliberales los cuales, de hecho, est\u00e1n comandando el proceso de reconversi\u00f3n en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hace, pues, necesario repensar la problem\u00e1tica latinoamericana, distinguiendo lo que corresponde a imperativos ineludibles y lo que no es sino la \u00e9tica de clase a partir de la cual esos imperativos est\u00e1n siendo planteados. De plano, la b\u00fasqueda de integraci\u00f3n a la nueva econom\u00eda mundial es un camino que no puede dejar de transitarse. Ello supone, sin embargo, crear una correlaci\u00f3n de fuerzas m\u00e1s favorable a los pa\u00edses de la regi\u00f3n, en lugar de ir de pecho abierto hacia una integraci\u00f3n con los grandes centros que disfraza mal su car\u00e1cter de verdadera anexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Instrumento fundamental para ello es, sin duda, la integraci\u00f3n latinoamericana, como prerrequisito para la integraci\u00f3n a la econom\u00eda mundial. Sin embargo, para que ella sea eficaz, no debe ocultar su prop\u00f3sito de alcanzar una mayor especializaci\u00f3n de las econom\u00edas nacionales, puesto que s\u00f3lo se puede integrar lo que es complementario y esto supone la destrucci\u00f3n de los sectores menos \u2014o no\u2014 competitivos de algunos pa\u00edses en beneficio de otros y, sobre todo, el desarrollo conjunto de nuevos sectores, principalmente los que se basan en las nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la integraci\u00f3n latinoamericana, hay por cierto un aspecto a\u00fan m\u00e1s relevante: retirarla de la competencia exclusiva de los gobiernos y la burgues\u00eda, mediante el despliegue de una mayor iniciativa por parte de las fuerzas populares, lo que supone la coordinaci\u00f3n de esfuerzos en el plano sindical, social y cultural, as\u00ed como en el plano partidista y parlamentario. La integraci\u00f3n debe dejar de ser un mero negocio, destinado s\u00f3lo a garantizar \u00e1reas de inversi\u00f3n y mercados, para convenirse en un gran proyecto pol\u00edtico y cultural, en la mejor tradici\u00f3n de la izquierda latinoamericana. Ello exige que obreros, estudiantes, intelectuales, mujeres, organizaciones sociales y pol\u00edticas de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, forjen los instrumentos necesarios para la unificaci\u00f3n de sus demandas y para la coordinaci\u00f3n de sus luchas en el plano reivindicativo y de la legislaci\u00f3n laboral, de la pol\u00edtica educacional y de las plataformas program\u00e1ticas, y luchen por la inclusi\u00f3n de sus representantes en los \u00f3rganos existentes o por ser creados en el marco del proceso de integraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro plano, es indispensable preocuparse por los efectos econ\u00f3micos y sociales de la reconversi\u00f3n. En la medida en que ella implica una mayor especializaci\u00f3n productiva tambi\u00e9n racionaliza o suprime los sectores de baja productividad que sobreviven a costa del proteccionismo y del erario p\u00fablico e introducen distorsiones en la estructura de precios, de lo que se valen los dem\u00e1s sectores para practicar precios de extorsi\u00f3n que marginan del consumo a amplias capas de la poblaci\u00f3n. Es inevitable, pues, que los niveles de empleo sean fuertemente impactados, impacto que se ampl\u00eda por efecto de la integraci\u00f3n. Cabe a las fuerzas populares actuar en pro de la puesta en marcha de mecanismos compensatorios de transici\u00f3n, mientras se concluye la construcci\u00f3n de un parque productivo renovado, capaz de competir internacionalmente, reduciendo los costos y al mismo tiempo elevando los salarios.<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta misma de reforma del Estado que se ha planteado en Am\u00e9rica Latina, debe ser revisada. No se trata ya de defender indiscriminadamente su presencia en la econom\u00eda ni de batirse por un proteccionismo exacerbado \u2014hechos estos que s\u00f3lo sirvieron, en la mayor\u00eda de los casos, para transferir valor a los grupos empresariales privados. Se trata, primero, de postular que el Estado asuma un papel rector en esa nueva etapa del desarrollo econ\u00f3mico, a fin de orientar el proceso y cohibir la codicia de los grupos transnacionales. Se trata tambi\u00e9n de garantizar que la privatizaci\u00f3n no signifique solamente el traspaso del patrimonio p\u00fablico a manos privadas, mediante transacciones de dudosa seriedad, sino que conduzca a una creciente participaci\u00f3n popular en el plano de la producci\u00f3n y de la distribuci\u00f3n. Se trata, en fin, de que las llamadas pol\u00edticas de austeridad representen realmente el t\u00e9rmino de las transferencias estatales al sector empresarial privado e impliquen, simult\u00e1neamente, una reconducci\u00f3n del gasto estatal hacia las pol\u00edticas sociales. En ese contexto, la prioridad \u2014adem\u00e1s de la salud\u2014 es la educaci\u00f3n, condici\u00f3n&nbsp;<em>sine qua non<\/em>&nbsp;para que la poblaci\u00f3n latinoamericana pueda ajustarse a las exigencias que los cambios t\u00e9cnico-cient\u00edficos acarrean en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n y de los servicios, adem\u00e1s de ser palanca privilegiada para la elevaci\u00f3n pol\u00edtica y cultural de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Asegurarle a la reconversi\u00f3n ese contenido es tarea que depende de la movilizaci\u00f3n de los pueblos latinoamericanos, en funci\u00f3n de un proyecto definido de econom\u00eda y de sociedad pero ser\u00eda ilusi\u00f3n o pedanter\u00eda suponer que ese proyecto debe elaborarse antes, para instrumentarse despu\u00e9s. Sin quitarle a los intelectuales sus responsabilidades, y m\u00e1s bien considerando que es su deber asumirlas en provecho de las mayor\u00edas, la formulaci\u00f3n de ese proyecto s\u00f3lo se alcanzar\u00e1 en la acci\u00f3n. Es la pr\u00e1ctica de las masas, mediante su participaci\u00f3n directa en la vida pol\u00edtica, que permitir\u00e1 al pueblo imprimir su sello a la reconversi\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, la defensa y la ampliaci\u00f3n de la democracia revisten importancia decisiva para los trabajadores latinoamericanos, ya que en ese marco es donde ellos pueden incrementar sus niveles de organizaci\u00f3n y de lucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rica Latina se encuentra en una encrucijada. Su suerte se juega en este fin de siglo y el desenlace es todav\u00eda incierto. Los momentos dif\u00edciles que estamos viviendo son los que caracterizan a todo gran viraje hist\u00f3rico. Entender que las victorias hasta aqu\u00ed logradas por la burgues\u00eda nacional e internacional son tan s\u00f3lo resultados parciales y no el&nbsp;<em>veredictum<\/em>&nbsp;de la historia, ese es el camino para reemplazarlas ma\u00f1ana por victorias de los pueblos, pelda\u00f1os en la edificaci\u00f3n de una sociedad mejor, distinta al fruto hoy podrido, hecho de dependencia y miseria, que la burgues\u00eda nos ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota<\/strong>&nbsp;de la edici\u00f3n&nbsp;<em>Ruy Mauro Marini Escritos<\/em>: las referencias bibliogr\u00e1ficas no aparecen en el archivo digital que se consult\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-87c6bc63-62e2-4e3e-b81e-8831e9cee255\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1993\/01\/65-El-desafi\u0301o-de-la-economi\u0301a-mundial.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El desafi\u0301o de la economi\u0301a mundial<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Ruy Mauro Marini, Am\u00e9rica Latina: integraci\u00f3n y democracia, Editorial Nueva Sociedad, Caracas, 1993. 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