{"id":1494,"date":"1993-01-01T17:01:55","date_gmt":"1993-01-01T17:01:55","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1494"},"modified":"2022-03-22T18:05:23","modified_gmt":"2022-03-22T18:05:23","slug":"la-crisis-teorica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1494","title":{"rendered":"La crisis te\u00f3rica"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/comiteplenario_16-04-2015_675.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1772\" width=\"755\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/comiteplenario_16-04-2015_675.jpg 675w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/comiteplenario_16-04-2015_675-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/comiteplenario_16-04-2015_675-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 755px) 100vw, 755px\" \/><figcaption>CEPAL<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Ruy Mauro Marini, Am\u00e9rica Latina: integraci\u00f3n y democracia, Editorial Nueva Sociedad, Caracas, 1993.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">A fines de los a\u00f1os sesenta y en el curso de la d\u00e9cada de los setenta, las ciencias sociales experimentaron un auge sin precedentes en Am\u00e9rica Latina, que se manifest\u00f3 en la producci\u00f3n de numerosas obras significativas en el campo de la literatura econ\u00f3mica, sociol\u00f3gica y pol\u00edtica. Motivada en parte por la inestabilidad que caracterizaba la vida pol\u00edtica de la regi\u00f3n \u2014sacudida luego por golpes militares\u2014 y en parte por la expansi\u00f3n econ\u00f3mica por la que pasaba \u2014lo que implicaba la asignaci\u00f3n de recursos apreciables a las universidades y centros de investigaci\u00f3n, favoreciendo la realizaci\u00f3n de congresos, seminarios y otros eventos de esa naturaleza\u2014, la intelectualidad latinoamericana debat\u00eda intensamente sus ideas, trabajaba en conjunto y se empe\u00f1aba en enconadas pol\u00e9micas. Desbordando el marco regional, esa vitalidad agitaba a los medios acad\u00e9micos y pol\u00edticos de Europa y Estados Unidos, motivaba la b\u00fasqueda de nuevas l\u00edneas de an\u00e1lisis en los pa\u00edses africanos y asi\u00e1ticos, y romp\u00eda incluso el enclaustramiento que caracterizaba al pensamiento social en el mundo socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>La comparaci\u00f3n de ese extraordinario florecimiento intelectual con la pobreza te\u00f3rica y el formalismo acad\u00e9mico que marcan hoy la reflexi\u00f3n cient\u00edfica sobre nuestra realidad causa perplejidad, como perplejos quedamos tambi\u00e9n cuando confrontamos la originalidad y la libertad de creaci\u00f3n propias de aquella \u00e9poca con la actual subordinaci\u00f3n de nuestro pensamiento a los patrones norteamericanos y europeos. Esa reversi\u00f3n de tendencias, esa anemia de la capacidad creadora, esa vuelta al colonialismo cultural reflejan por cierto, en buena medida, el estancamiento econ\u00f3mico y la desagregaci\u00f3n social que la \u00faltima d\u00e9cada trajo a Am\u00e9rica Latina. Pero, si se relaciona con la vida material y se deja influir por ella, el pensamiento no deja por ello de tener su l\u00f3gica espec\u00edfica y su propia historia, contribuyendo tambi\u00e9n a determinar las circunstancias en que viven los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Es esa l\u00f3gica, esa historia, las que nos preocupan aqu\u00ed, convencidos como estamos de que el desarrollo reciente de las ideas en Am\u00e9rica Latina constituye uno de los elementos claves para entender c\u00f3mo hemos llegado a este punto. Nuestro objetivo es examinar, aunque sea brevemente ese aspecto, buscando establecer algunas l\u00edneas de explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"las-raices-del-pensamiento-de-la-cepal\">Las ra\u00edces del pensamiento de la CEPAL<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En el curso del siglo XIX y en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, el pensamiento latinoamericano se adscribi\u00f3 en general al liberalismo y al positivismo, dando lugar a lo que el soci\u00f3logo brasile\u00f1o Alberto Guerreiro Ramos llam\u00f3 \u201cpensamiento colonial o reflejo\u201d (Guerreiro Ramos, 1958,1). 3), es decir, una imitaci\u00f3n de las corrientes que predominaban en Europa. Desde fines del siglo XIX, gracias al mismo mecanismo, el marxismo se hizo tambi\u00e9n presente en escena a ra\u00edz del surgimiento del movimiento socialista, siendo significativo en este plano el aporte de Juan B. Justo, en Argentina. Por otro lado, en funci\u00f3n del surgimiento del poder\u00edo norteamericano y su proyecci\u00f3n sobre Am\u00e9rica Latina, se registra la eclosi\u00f3n de un pensamiento antiimperialista, formulado por intelectuales vinculados a la oligarqu\u00eda burguesa, la cual manten\u00eda estrechos lazos con las potencias europeas. Esto es particularmente visible en Argentina. En Brasil, una obra representativa de esta corriente es la de Eduardo Prado (1893), originalmente confiscada por el gobierno brasile\u00f1o seg\u00fan relata el autor en un ap\u00e9ndice incluido en la segunda edici\u00f3n, publicada en portugu\u00e9s, en Par\u00eds, por Armand Colin (1895).<\/p>\n\n\n\n<p>Influidos ya por otra matriz: la renovaci\u00f3n por la que pasa el pensamiento marxista tras la revoluci\u00f3n rusa de 1917, marxismo y antiimperialismo convergen en la d\u00e9cada de los veinte hacia el intento de elaborar una reflexi\u00f3n original sobre la regi\u00f3n, particularmente con figuras c\u00f3mo Mari\u00e1tegui y Haya de la Torre, ambos peruanos, a los que podemos agregar tambi\u00e9n, por lo menos, el cubano Julio Antonio Mella. Las ideas de estos autores se encuentran dispersas en obras de diferente alcance y pretensi\u00f3n variada, ligada como estuvo su actividad intelectual a la militancia pol\u00edtica (ver Mari\u00e1tegui, 1965; Haya de la Torre, 1960). Pero ese proceso, que Jos\u00e9 Aric\u00f3 ha llegado a considerar como una primera floraci\u00f3n de la teor\u00eda de la dependencia (cf. Bottomore, 1987), qued\u00f3 trunco por la represi\u00f3n pol\u00edtica desatada en los a\u00f1os veinte y treinta, paralelamente al enriquecimiento doctrinario de la Tercera Internacional, factores que llevan a un retroceso del pensamiento marxista latinoamericano. Lo que tendremos, en el per\u00edodo subsiguiente, ser\u00e1n trabajos de car\u00e1cter eminentemente historiogr\u00e1fico que \u2014con un instrumental te\u00f3rico y metodol\u00f3gico nuevo\u2014 buscan reconstruir la historia nacional de los pa\u00edses donde se producen, de lo que resultan contribuciones valiosas aunque no llegan a formar escuela. Entre las obras m\u00e1s significativas de este per\u00edodo y que ya constituyen verdaderos cl\u00e1sicos, caben se\u00f1alar Prado Junior, 1945; Bag\u00fa, 1949; Segall, 1953; Jobet, 1955; Frondizi, 1955.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, s\u00f3lo se puede hablar del surgimiento de una corriente estructurada y, bajo muchos aspectos, original de pensamiento en la regi\u00f3n a partir del informe divulgado por la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina, de las Naciones Unidas, en 1950 (CEPAL, 1949). La importancia de la teorizaci\u00f3n que all\u00ed comienza reside en la novedad de algunos de sus planteamientos \u2014aunque, a veces, s\u00f3lo parecieran nuevos por el desconocimiento del marxismo que caracterizaba entonces a nuestra vida intelectual\u2014 y en la gran repercusi\u00f3n que ella ha alcanzado, tanto en el plano acad\u00e9mico como pol\u00edtico. El an\u00e1lisis de las concepciones cepalinas es pues indispensable a quien desee conocer la evoluci\u00f3n del moderno pensamiento latinoamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender la CEPAL, ser\u00eda \u00fatil considerar, primero, la biograf\u00eda intelectual de sus principales exponentes, principalmente del argentino Ra\u00fal Prebisch (responsable directo por el Informe de 1949), seguido del brasile\u00f1o Celso Furtado y del chileno An\u00edbal Pinto; a ellos se pueden agregar tambi\u00e9n el argentino Aldo Ferrer y el mexicano V\u00edctor Urquidi. Como Prebisch \u2014que hab\u00eda sido director del Banco Central bajo Per\u00f3n\u2014 la mayor\u00eda de ellos ha tenido participaci\u00f3n activa en la pol\u00edtica de sus pa\u00edses. Su formaci\u00f3n, en general, es keynesiana y algunos ostentan apreciable dominio de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica, particularmente Prebisch y Furtado. Sus incursiones en el campo del marxismo suelen ser, sin embargo, desafortunadas. Como ejemplo est\u00e1 el modo poco feliz con el que tanto Furtado como Pinto abordan el concepto elemental de la econom\u00eda marxista, el de la plusval\u00eda (ver al respecto Furtado, 1965; Pinto, 1965).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es realmente la CEPAL? De hecho, es una agencia de difusi\u00f3n de la teor\u00eda del desarrollo que \u2014al terminar la Segunda Guerra Mundial\u2014 hab\u00eda surgido en Estados Unidos y Europa. Esa teor\u00eda, para ese momento, ten\u00eda una funci\u00f3n clave: ante el surgimiento en gran escala de nuevas naciones, fen\u00f3meno que tambi\u00e9n ahora se est\u00e1 observando en el plano mundial gracias a los procesos de descolonizaci\u00f3n, su finalidad es la de responder a la inquietud que \u00e9stas manifiestan al darse cuenta de las enormes desigualdades que caracterizan las relaciones econ\u00f3micas internacionales. En este sentido, los pa\u00edses capitalistas centrales pasan a formular teor\u00edas destinadas a explicar y justificar esas disparidades, que los benefician de manera escandalosa, y a ofrecer perspectivas a los nuevos Estados. Esas teor\u00edas \u2014bajo la denominaci\u00f3n gen\u00e9rica de teor\u00eda del desarrollo\u2014 nacen en \u00f3rganos gubernamentales o instancias a ellos asociadas, se difunden en las universidades y centros de investigaci\u00f3n y se traspasan a agencias internacionales. Como obras significativas de este per\u00edodo, consultar: ONU, 1951; Clark, 1951; Frankel, 1952; Rostow, 1953; Lewis, 1955.<\/p>\n\n\n\n<p>La teor\u00eda del desarrollo tratar\u00e1 esencialmente de construir un concepto de desarrollo econ\u00f3mico, partiendo de la idea de que \u00e9ste corresponde al desdoblamiento del aparato productivo en funci\u00f3n de su conocida clasificaci\u00f3n en tres sectores: primario, secundario y terciario. A fin de explicar por qu\u00e9 son los pa\u00edses avanzados aquellos en los cuales ese desdoblamiento ha ganado plena expresi\u00f3n, la teor\u00eda toma el proceso de desarrollo econ\u00f3mico que en ellos ha tenido lugar como un fen\u00f3meno de orden general, considerando que la posici\u00f3n que ocupan corresponde a un estadio superior de un&nbsp;<em>continuum<\/em>&nbsp;evolutivo. Las distintas econom\u00edas que integran el sistema internacional se ubicar\u00edan en fases inferiores de ese proceso, enmarcadas en un esquema inicialmente dual: desarrollo\/subdesarrollo, que acabar\u00eda dando lugar a una escala m\u00e1s sofisticada.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed entendido, el concepto de subdesarrollo es id\u00e9ntico al de situaci\u00f3n preindustrial: una situaci\u00f3n previa al desarrollo econ\u00f3mico pleno (cuando ya se ha completado el desdoblamiento sectorial), existiendo entre ambos el momento de despegue (<em>take off<\/em>, para emplear el lenguaje entonces de moda), en el cual la econom\u00eda en cuesti\u00f3n reunir\u00eda ya todas las condiciones para iniciar un desarrollo autosustentado. Recapitulando: el element\u00f3 central de la teor\u00eda del desarrollo es la idea del desarrollo como un&nbsp;<em>continuum<\/em>&nbsp;y del subdesarrollo como una etapa previa al desarrollo pleno, accesible a todos los pa\u00edses que se empe\u00f1aran en crear las condiciones adecuadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo aspecto a destacar en la teor\u00eda del desarrollo es la idea de que \u00e9ste implicaba la modernizaci\u00f3n de las condiciones econ\u00f3micas, sociales, institucionales e ideol\u00f3gicas del pa\u00eds, siendo la modernizaci\u00f3n \u2014en \u00faltima instancia\u2014 el acercamiento a los patrones vigentes en los pa\u00edses capitalistas centrales. Esto, adem\u00e1s de traer consigo la posibilidad de tensiones y crisis, se manifestar\u00eda durante cierto tiempo a trav\u00e9s de una dualidad estructural. El tema de la modernizaci\u00f3n y la noci\u00f3n de dualismo estructural inspiraron el grueso de la producci\u00f3n sociol\u00f3gica y antropol\u00f3gica de ese per\u00edodo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, un tercer aspecto a considerar es la proyecci\u00f3n de esa teor\u00eda en el plano metodol\u00f3gico. En la medida en que desarrollo y subdesarrollo eran, en el fondo, la misma cosa, vale decir momentos constitutivos de una misma realidad: la econom\u00eda capitalista industrializada, s\u00f3lo podr\u00edan ser diferenciados mediante criterios cuantitativos, los \u00fanicos adecuados para situar una econom\u00eda en este o en aquel grado de la escala evolutiva. As\u00ed, el subdesarrollo se definir\u00eda a trav\u00e9s de una serie de indicadores \u2014producto real, grado de industrializaci\u00f3n, ingreso&nbsp;<em>per capita<\/em>, \u00edndices de alfabetizaci\u00f3n y escolaridad, tasas de mortalidad y esperanza de vida, etc.\u2014 destinados a clasificar a las econom\u00edas del sistema mundial y a registrar su avance en el proceso de desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los inconvenientes de esa metodolog\u00eda son evidentes. Al ser esencialmente descriptiva, no permite posibilidad explicativa de donde el resultado al que llega constituye una perfecta tautolog\u00eda: una econom\u00eda presenta determinados indicadores porque es subdesarrollada y es subdesarrollada porque presenta esos indicadores. Girando en c\u00edrculo, el an\u00e1lisis no puede sino aspirar a establecer correlaciones verificables, que no arrojan de por s\u00ed ninguna luz sobre las cuestiones referentes a causa y efecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, fue de la teor\u00eda del desarrollo de donde parti\u00f3 la CEPAL. Para entender el porqu\u00e9 de ello, hay que recurrir a una l\u00ednea de an\u00e1lisis que tiene que ver con el papel de Estados Unidos en la construcci\u00f3n del mundo de la posguerra. Haremos aqu\u00ed a un lado la consideraci\u00f3n sobre sus iniciativas en el plano pol\u00edtico, econ\u00f3mico y militar, para ocupamos solamente de lo que hizo en el plano ideol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Menci\u00f3n especial merece la creaci\u00f3n de comisiones econ\u00f3micas regionales, subordinadas al Consejo Econ\u00f3mico y Social de las Naciones Unidas, con asiento en Europa, Asia y Lejano Oriente, y Am\u00e9rica Latina; posteriormente se crearon dos m\u00e1s, para \u00c1frica y Asia occidental. Su objetivo era estudiar los problemas regionales y proponer pol\u00edticas de desarrollo. De hecho, la misi\u00f3n fundamental atribuida a esas comisiones fue la de ser agencias para la elaboraci\u00f3n y difusi\u00f3n de la teor\u00eda del desarrollo, en el contexto de la pol\u00edtica de domesticaci\u00f3n ideol\u00f3gica que pasaron a exigir las presiones de lo que vendr\u00eda a llamarse el Tercer Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dando inicio formalmente a sus trabajos en 1948, en Santiago de Chile, la CEPAL no reh\u00faye la misi\u00f3n que le hab\u00eda sido confiada, pero lo hace en calidad de verdadera creadora de ideolog\u00eda, es decir, atendiendo a las especificidades de Am\u00e9rica Latina. Y esas especificidades, frente a los nuevos pa\u00edses que la descolonizaci\u00f3n iba creando, eran indiscutibles. Efectivamente, adem\u00e1s de su precoz independencia pol\u00edtica, Am\u00e9rica Latina contaba para entonces ya con un siglo de capitalismo, que hab\u00eda conducido a la formaci\u00f3n de complejas estructuras de clases y Estados nacionales consolidados. Adem\u00e1s, en muchos de sus pa\u00edses la industrializaci\u00f3n, que comenzara entre las dos guerras mundiales, hab\u00eda modificado las alianzas de clases y convertido a la burgues\u00eda industrial en parte plena del bloque en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa manera la CEPAL, al constituirse, nace ligada a la realidad interna de Am\u00e9rica Latina y expresa las contradicciones de clases que la caracterizan, particularmente las contradicciones interburguesas. En verdad, ella ser\u00e1 instrumentalizada por la burgues\u00eda industrial, tanto en funci\u00f3n de las luchas sociales y pol\u00edticas internas como de los conflictos establecidos en la econom\u00eda mundial. Y esto har\u00e1 que la CEPAL, partiendo de la teor\u00eda del desarrollo \u2014en los t\u00e9rminos en que hab\u00eda sido formulada en los grandes centros\u2014 introduzca cambios que representar\u00e1n su contribuci\u00f3n propia, original, y que har\u00e1n del desarrollismo latinoamericano un producto, s\u00ed pero no una simple copia de la teor\u00eda del desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-desarrollismo\">El desarrollismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La contribuci\u00f3n te\u00f3rica m\u00e1s importante de la CEPAL es su cr\u00edtica a la teor\u00eda cl\u00e1sica del comercio internacional. Basada en el principio de las ventajas comparativas, seg\u00fan el cual cada pa\u00eds debe especializarse en la producci\u00f3n de los bienes en que obtenga mayor productividad, lo que le asegura mejores condiciones de competencia, esa teor\u00eda sostiene que, puestas en estos t\u00e9rminos, las transacciones que se realicen en el mercado mundial resultar\u00e1n beneficiosas para todas las partes.<\/p>\n\n\n\n<p>La CEPAL dir\u00e1 que, en los hechos, no pasa as\u00ed. Por un lado, demostrar\u00e1 emp\u00edricamente que a partir de 1870 se observa en el comercio mundial una tendencia permanente al deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio, en detrimento de los pa\u00edses exportadores de productos primarios. Por otro lado, afirmar\u00e1 que ello propicia transferencias de ingreso \u2014de hecho, transferencias de valor, concepto que la CEPAL no maneja bien\u2014 las cuales implican que los pa\u00edses subdesarrollados que exportan esos bienes sean sometidos a una sangr\u00eda constante de riqueza en favor de los m\u00e1s desarrollados, lo que acarrea su descapitalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la CEPAL, el deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio se debe al hecho de que el mercado mundial confronta a pa\u00edses industrializados con pa\u00edses de econom\u00eda primario-exportadora. Estos \u00faltimos, al no desarrollar su sector industrial o manufacturero, no est\u00e1n habilitados para producir tecnolog\u00edas y medios de capital capaces de elevar la productividad del trabajo. Paralelamente, la inexistencia de ese sector limita la expansi\u00f3n de la oferta de empleo en la econom\u00eda, llevando a que se registre en el sector primario una fuerza de trabajo excedente que dificulta la elevaci\u00f3n de la productividad y reduce su precio (o salario); eso redunda adem\u00e1s en la formaci\u00f3n de mano de obra excedente en el sector de servicios, donde genera los mismos efectos. Raz\u00f3n que explica los bajos salarios que se observan en las econom\u00edas subdesarrolladas, los cuales frenan el progreso t\u00e9cnico tanto como impiden la expansi\u00f3n y dinamizaci\u00f3n del mercado interno.<\/p>\n\n\n\n<p>Inversamente, los pa\u00edses desarrollados ser\u00edan aquellos que, con base en un sector secundario expansivo y una demanda din\u00e1mica de mano de obra, ostentan salarios elevados, los cuales inducen la introducci\u00f3n de innovaciones tecnol\u00f3gicas tendentes a reducir la participaci\u00f3n del trabajo en la producci\u00f3n y, por ende, el impacto de los salarios en los costos. El alza de la productividad que de ah\u00ed resulta no ser\u00eda transferida plena e inmediatamente a los precios de los bienes que esos pa\u00edses exportan, llevando a que, en el comercio internacional, esos precios se mantuvieran en un nivel alto, lo cual favorecer\u00eda la traslaci\u00f3n de riqueza de la periferia subdesarrollada al centro desarrollado.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que la CEPAL, si bien captaba correctamente el fen\u00f3meno emp\u00edrico del deterioro de las relaciones de intercambio, lo interpretaba mal: tarde o temprano, el aumento de la productividad y la consiguiente reducci\u00f3n de los costos tienen que transferirse a los precios, salvo si se verifican situaciones anormales en el mercado mundial, como las que configuran una situaci\u00f3n de monopolio o las que se derivan de guerras y cat\u00e1strofes naturales. Adem\u00e1s, y la CEPAL no lo ignoraba, el desarrollo del capitalismo en los pa\u00edses dependientes ha implicado, desde el comienzo, la introducci\u00f3n de nuevas t\u00e9cnicas de producci\u00f3n y el aumento de la productividad del trabajo. Ya la cuesti\u00f3n de la remuneraci\u00f3n de la fuerza de trabajo constitu\u00eda una intuici\u00f3n formidable, aunque mal establecida, puesto que no se trataba simplemente de una consecuencia de la baja productividad, como la vida se encargar\u00eda de demostrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, con su esquema centro-periferia, es decir, al tomar como punto de partida anal\u00edtico la econom\u00eda mundial y las relaciones que all\u00ed se establecen entre las econom\u00edas nacionales, la CEPAL iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de la teor\u00eda del desarrollo y aseguraba para el conjunto de sus tesis una validez de principio, hasta entonces privilegio exclusivo de la teor\u00eda marxista del imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la afirmaci\u00f3n de Prebisch en el sentido de que \u201cel desarrollo econ\u00f3mico de los pa\u00edses perif\u00e9ricos es una etapa m\u00e1s (&#8230;) en el proceso de desarrollo org\u00e1nico de la econom\u00eda del mundo\u201d (cf. Gurrieri, 1982, t. I, p. 157) hace pensar irresistiblemente en Bukharin. Las limitaciones del pensamiento cepalino son un efecto de su v\u00ednculo umbilical con la teor\u00eda del desarrollo, adem\u00e1s de representar un costo derivado de la posici\u00f3n de clase a partir de &#8216;la cual la CEPAL realiz\u00f3 sus planteamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es como la CEPAL, fiel a la idea del desarrollo econ\u00f3mico como un&nbsp;<em>continuum<\/em>, no consideraba desarrollo y subdesarrollo como fen\u00f3menos cualitativamente distintos, por el antagonismo y la complementariedad \u2014como lo har\u00e1, a su tiempo, la teor\u00eda de la dependencia\u2014 sino corno expresiones cuantitativamente diferenciadas del proceso hist\u00f3rico de acumulaci\u00f3n de capital. Ello implicaba que, a partir de medidas correctivas aplicadas al comercio internacional y de la instrumentaci\u00f3n de una adecuada pol\u00edtica econ\u00f3mica, los pa\u00edses subdesarrollados ver\u00edan abiertas las puertas de acceso al desarrollo capitalista pleno, poniendo fin a la situaci\u00f3n de dependencia en que se encontraban. Esta tesis, la del desarrollo aut\u00f3nomo, constituye una de las marcas registradas del pensamiento cepalino.<\/p>\n\n\n\n<p>La exigencia de una pol\u00edtica econ\u00f3mica centrada en la superaci\u00f3n del subdesarrollo reposaba sobre otro elemento clave de la ideolog\u00eda cepalina: la concepci\u00f3n del Estado como algo situado por encima de la sociedad y poseedor de una racionalidad propia. Apoyada en ello, la CEPAL saltaba del plano en que situaba su an\u00e1lisis econ\u00f3mico, que lidiaba con leyes objetivas e identificaba intereses en pugna, a una visi\u00f3n id\u00edlica del mundo, en el cual, en el campo de relacionamiento entre Estados llanos, se pod\u00eda reemplazar el enfrentamiento por la negociaci\u00f3n y las leyes econ\u00f3micas por el deseo de cooperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la CEPAL, si la pol\u00edtica econ\u00f3mica era el instrumento, el objetivo esencial al cual ella deber\u00eda aspirar para superar el subdesarrollo era la industrializaci\u00f3n. Vimos ya c\u00f3mo, seg\u00fan su entender, \u00e9sta ser\u00eda capaz por s\u00ed misma de promover una mejor colocaci\u00f3n de la fuerza de trabajo entre los sectores productivos; elevar\u00eda los salarios, haciendo posible al mercado interno; e inducir\u00eda el progreso t\u00e9cnico y el aumento de la productividad del trabajo, poniendo fin a las transferencias internacionales de valor. La industrializaci\u00f3n tendr\u00eda lugar mediante una pol\u00edtica deliberada de sustituci\u00f3n de importaciones de bienes manufacturados.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe que la CEPAL depositaba en la industrializaci\u00f3n, en tanto medida suficiente para la superaci\u00f3n del subdesarrollo, se extend\u00eda a las virtudes que ella tendr\u00eda como palanca para la transformaci\u00f3n social. Admitiendo que ciertas reformas eran necesarias en el plano institucional y pol\u00edtico, la CEPAL subestimaba las medidas distributivas, comprendida la reforma agraria, salvo como disposici\u00f3n de inter\u00e9s secundario. Ya en el Informe de 1949 Prebisch hab\u00eda afirmado que \u201cel problema esencial de Am\u00e9rica Latina consiste en acrecentar su ingreso real&nbsp;<em>per capita<\/em>, gracias al aumento de la productividad, pues la elevaci\u00f3n del nivel de vida de las masas, mediante la redistribuci\u00f3n de los ingresos, tiene l\u00edmites muy estrechos\u201d (Gurrieri, 1982, t. I, p. 163). Y en una de las pocas ocasiones en que se preocupa de la reforma agraria, se\u00f1ala que \u201cciertamente, el aumento del rendimiento de la tierra depende fundamentalmente del mejoramiento de la t\u00e9cnica productiva y de la inversi\u00f3n de capitales. Pero hay numerosos casos en que la forma de propiedad es uno de los obst\u00e1culos que ser\u00e1 necesario remover antes que esas medidas puedan fructificar. El sistema impositivo podr\u00eda ser uno de los medios m\u00e1s eficaces para hacerlo, sin dejar de lado las medidas directas de fraccionamiento que las circunstancias aconsejen\u201d (Gurrieri, 1982, pp. 261-262).<\/p>\n\n\n\n<p>En el pensamiento de la CEPAL, que por ello mereci\u00f3 el calificativo de \u201cdesarrollista\u201d que se le ha dado, la industrializaci\u00f3n asum\u00eda el papel de un&nbsp;<em>deus ex machina<\/em>, suficiente por s\u00ed misma para garantizar la correcci\u00f3n de los desequilibrios y desigualdades sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollismo fue la ideolog\u00eda de la burgues\u00eda industrial latinoamericana, en especial de aqu\u00e9lla que \u2014respondiendo a un mayor grado de industrializaci\u00f3n y compartiendo ya el poder del Estado con la burgues\u00eda exportadora\u2014 trataba de ampliar su espacio a expensas de esta \u00faltima, recurriendo para ello a la alianza con el proletariado industrial y la clase media asalariada, ofreciendo ampliar la oferta de empleos y mejores salarios, al tiempo que, mediante la cr\u00edtica del esquema tradicional de divisi\u00f3n internacional del trabajo, exig\u00eda de los grandes centros capitalistas el establecimiento de un nuevo tipo de relaciones. Sin embargo, aunque rechazando al modelo primario-exportador y abriendo fuego contra la vieja clase dominante, reluctaba en plantear la reforma agraria como premisa del modelo industrial dado que, puesto que la alianza social no pasaba por el campesinado, hacerlo significar\u00eda agravar in\u00fatilmente el conflicto interburgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En el curso de los a\u00f1os cincuenta, junto al avance de la burgues\u00eda industrial tanto en pa\u00edses donde ya era fuerte \u2014Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, M\u00e9xico\u2014 como en los dem\u00e1s, que aceleran entonces su crecimiento industrial, el desarrollismo se convierte en la ideolog\u00eda dominante y matriz por excelencia de las pol\u00edticas p\u00fablicas. No obstante, tras una d\u00e9cada de expansi\u00f3n, la econom\u00eda latinoamericana desemboca en los a\u00f1os sesenta en la crisis y el estancamiento, poniendo al desnudo las caracter\u00edsticas perversas que hab\u00eda asumido la industrializaci\u00f3n. Ello no podr\u00eda dejar de repercutir hondamente en los c\u00edrculos cepalinos, dando lugar a una crisis te\u00f3rica de amplias proporciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-crisis-del-desarrollismo\">La crisis del desarrollismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La crisis econ\u00f3mica que, al comienzo de la d\u00e9cada de 1960, golpea a la mayor\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos es, simult\u00e1neamente, una crisis de acumulaci\u00f3n y de realizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. Ella se manifiesta, por un lado, en el estrangulamiento de la capacidad para importar los elementos materiales necesarios al desenvolvimiento del proceso de producci\u00f3n y, por otro, en las restricciones encontradas para realizar esa producci\u00f3n. Ambos fen\u00f3menos derivan de que la industrializaci\u00f3n se llevar\u00e1 a cabo sobre la base de la vieja econom\u00eda exportadora, es decir, sin proceder a las reformas estructurales capaces de crear un espacio econ\u00f3mico adecuado al crecimiento industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses capitalistas avanzados, la industrializaci\u00f3n se dio de manera org\u00e1nica, llevando a que el crecimiento del sector de bienes de consumo generara inmediatamente como contrapartida la expansi\u00f3n de la oferta de bienes de capital, sin lo cual el proceso se hubiera visto bloqueado. En los pa\u00edses latinoamericanos, la sustituci\u00f3n de importaciones oper\u00f3 sobre la base de una demanda preexistente de bienes de consumo y llev\u00f3 a que la obtenci\u00f3n de bienes de capital reposara esencialmente en la importaci\u00f3n, conformando un modo de reproducci\u00f3n industrial intr\u00ednsecamente dependiente del exterior. La continuidad de un proceso puesto en estos t\u00e9rminos supon\u00eda el crecimiento constante de la capacidad para importar y, por ende, una masa creciente de divisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, \u00bfde d\u00f3nde proven\u00edan esas divisas? Primariamente, de las exportaciones, pero como las viejas estructuras productivas se hab\u00edan mantenido intocadas, las exportaciones segu\u00edan consistiendo en bienes primarios tradicionales, sujetos a la tendencia secular diagnosticada por la CEPAL del deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio. El sector manufacturero no se hab\u00eda preocupado por conquistar mercados exteriores y destinaba toda su producci\u00f3n al mercado interno, lo que quiere decir que segu\u00eda dependiendo del sector primario para la obtenci\u00f3n de las divisas necesarias para la adquisici\u00f3n de los bienes de capital que su expansi\u00f3n demandaba. Por esa v\u00eda, la industria que la CEPAL anunciara como la palanca del desarrollo aut\u00f3nomo, no hac\u00eda sino impulsar la reproducci\u00f3n ampliada de la relaci\u00f3n de dependencia de Am\u00e9rica Latina respecto al mercado mundial, sin conducirla hacia una efectiva superaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda fuente de divisas est\u00e1 representada por el aporte de capitales externos, derivados de inversiones directas, pr\u00e9stamos, financiamientos y donaciones. Ante ingresos a t\u00edtulo de exportaciones relativamente estancados, Am\u00e9rica Latina solicit\u00f3 de Estados Unidos una generosidad similar a la que se expresara en el Plan Marshall, concebido en favor de la reconstrucci\u00f3n europea y que hab\u00eda implicado la movilizaci\u00f3n de una ayuda considerable, materializada en pr\u00e9stamos p\u00fablicos y donaciones gubernamentales. El \u00faltimo intento serio de Latinoam\u00e9rica en este sentido hab\u00eda sido el del presidente de Brasil, Juscelino Kubitschek, a fines de los a\u00f1os cincuenta, cuando lanzara la Operaci\u00f3n Panamericana (OPA) que termin\u00f3 siendo suplantada por la iniciativa norteamericana de la Alianza para el Progreso, al empezar la d\u00e9cada de 1960, signada por su marcado car\u00e1cter asistencialista y el \u00e9nfasis que pon\u00eda en las inversiones extranjeras privadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tales inversiones hab\u00edan empezado a penetrar el sector industrial latinoamericano desde comienzos de los a\u00f1os cincuenta, ganando fuerte impulso en la segunda mitad de la d\u00e9cada. En ese periodo, la industrializaci\u00f3n encontrar\u00e1 en ellas un sost\u00e9n y un factor de aceleraci\u00f3n. Completado, sin embargo, el tiempo de maduraci\u00f3n de esas inversiones, vale decir, llegado el momento de la obtenci\u00f3n real de ganancias, ellas revelaron su naturaleza contradictoria: las ganancias se hab\u00edan obtenido en el mercado interno, realiz\u00e1ndose pues en moneda nacional pero, para volverse efectivas, susceptibles de reintegrarse al patrimonio de la matriz extranjera, deber\u00edan poder convertirse en moneda internacional, es decir, divisas que deb\u00edan ser sustra\u00eddas del monto realizado en las transacciones externas. Eso nos pone frente a un problema de realizaci\u00f3n de la plusval\u00eda que no consiste ya en su cambio desde la forma mercanc\u00eda a la forma dinero, sino en el cambio que la misma forma dinero debe sufrir puesto que no se trata de \u201cdinero mundial\u201d. Un an\u00e1lisis del fen\u00f3meno puede encontrarse en De Oliveira\/Mazucchelli (1977, pp. 76-113). En otras palabras, lo que antes permit\u00eda a Am\u00e9rica Latina ampliar la capacidad de importar, ahora aparec\u00eda como un elemento que la constre\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras se tratara de un mercado interno en expansi\u00f3n, el ingreso de capitales externos superaba a las salidas, enmascarando el problema. Pero el mercado interno pronto encontrar\u00eda su l\u00edmite. Las grandes migraciones del campo a la ciudad que provocaba el hecho de mantener las estructuras tradicionales de producci\u00f3n \u2014lo que de hecho la industrializaci\u00f3n incentivaba\u2014 se tradujeron en el r\u00e1pido crecimiento de la oferta urbana de mano de obra: haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s mayor en el sector productivo, acabar\u00eda por conducir hacia el desempleo o a formas de subempleo mal disfrazadas en el sector servicios. En la ra\u00edz de esa incapacidad de la industria para crear empleo se encontraba \u2014m\u00e1s que el uso de tecnolog\u00edas inadecuadas, como sostuvo la CEPAL, dado que es inherente al progreso t\u00e9cnico ahorrar mano de obra\u2014 la brutal sobreexplotaci\u00f3n del trabajo que all\u00ed se practicaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Combinando bajos salarios con la prolongaci\u00f3n de la jornada y la intensificaci\u00f3n del ritmo de trabajo, el capital industrial movilizaba masas de trabajo sustancialmente mayores que las que, en condiciones normales, corresponder\u00edan a la suma de dinero destinada a pagarlas (cf. Arrojo Junior\/ Cabral Bowling, 1974), inhabilit\u00e1ndose as\u00ed para asimilar buena parte de las nuevas fuerzas de trabajo que se incorporaban al mercado. Peor todav\u00eda: acababa por crear una distribuci\u00f3n del ingreso extremadamente perversa puesto que condenaba a la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n a niveles de consumo miserables, muchas veces .por debajo del patr\u00f3n m\u00ednimo de subsistencia. Con ello, restring\u00eda el mercado interno, limitaba la creaci\u00f3n de \u00e1reas de inversi\u00f3n y desestimulaba la introducci\u00f3n de nuevas t\u00e9cnicas de producci\u00f3n. Para completar el cuadro, la preservaci\u00f3n de la vieja estructura agraria y la concentraci\u00f3n de las inversiones, en la industria provocaron un desfase entre la oferta de alimentos y el crecimiento urbano, impulsando los precios agr\u00edcolas hacia arriba y desatando la inflaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde comienzos de la d\u00e9cada de 1960, la CEPAL modifica sus planteamientos y, rectificando el enfoque meramente desarrollista que los caracterizaba, pasa a dar m\u00e1s \u00e9nfasis a las reformas estructurales. Pero es demasiado tarde. Las luchas sociales que hab\u00edan marcado la d\u00e9cada anterior desembocaban ya en la revoluci\u00f3n cubana, que sacud\u00eda hasta los cimientos a la dominaci\u00f3n norteamericana y sembraba el p\u00e1nico entre las clases dominantes del continente. Cuando se abre el ciclo de las dictaduras militares, el desarrollismo, cepalino entra definitivamente en una crisis que se vuelve visible tras el alejamiento de Prebisch, quien, en 1963, deja la CEPAL por la UNCTAD. En 1964, Celso Furtado se empe\u00f1a en demostrar que la econom\u00eda latinoamericana tiende estructuralmente al estancamiento, no causado por esta o aquella pol\u00edtica econ\u00f3mica \u2014lo que absolv\u00eda a la CEPAL\u2014 sino resultado de la din\u00e1mica misma de las estructuras econ\u00f3micas de la regi\u00f3n (Furtado, 1964). En 1965, en una reflexi\u00f3n sobre la evoluci\u00f3n reciente de Am\u00e9rica Latina, An\u00edbal Pinto constata la formaci\u00f3n de una gran burgues\u00eda industrial, altamente concentrada y ligada al capital extranjero, la cual se habr\u00eda diferenciado de las dem\u00e1s capas burguesas y tender\u00eda a operar mediante pr\u00e1cticas monop\u00f3licas que no favorec\u00edan el desarrollo econ\u00f3mico y menos a\u00fan un desarrollo equilibrado, comprometido con la distribuci\u00f3n equitativa de la riqueza. La conclusi\u00f3n de Pinto es todav\u00eda m\u00e1s desesperada que la de Furtado: cabr\u00eda al Estado \u2014concebido por la CEPAL, como vimos, como un ente parasocial\u2014 intervenir en pro de lo que \u00e9l llam\u00f3 \u201cpolo subdesarrollado\u201d, coartando la expansi\u00f3n del sector moderno, vale decir, actuando contra el propio desarrollo econ\u00f3mico, en los t\u00e9rminos en que la CEPAL lo hab\u00eda planteado (Pinto, 1965).<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis del desarrollismo signific\u00f3 para la CEPAL la p\u00e9rdida de la posici\u00f3n privilegiada que hab\u00eda alcanzado durante su primera d\u00e9cada de funcionamiento, cuando lleg\u00f3 a ser la agencia ideol\u00f3gica por excelencia de Am\u00e9rica Latina. A partir de su nueva posici\u00f3n \u2014como respetable \u00f3rgano t\u00e9cnico\u2014 la CEPAL sigue realizando estudios y produciendo informes de la mejor calidad pero el proceso del pensamiento latinoamericano la dej\u00f3 atr\u00e1s, dando lugar a nuevas manifestaciones te\u00f3ricas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-teoria-de-la-dependencia\">La teor\u00eda de la dependencia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Parte integrante de la crisis del desarrollismo fue la cr\u00edtica que sobre \u00e9l fue ejercida en el curso de la primera mitad de la d\u00e9cada de los sesenta, por parte de una intelectualidad formada bajo su influencia pero que no pertenec\u00eda a esa corriente de pensamiento. Este punto, sin embargo, debe ser tratado con cuidado, puesto que no debe cometerse el error de tomar el desarrollo de las ideolog\u00edas como mero desdoblamiento de s\u00ed mismas. De hecho, el pensamiento que se va a estructurar m\u00e1s adelante, en la segunda mitad de la d\u00e9cada, no constituye una simple respuesta al desarrollismo sino que ha sido, tambi\u00e9n, en una amplia medida, resultado de las luchas que se registraban en el seno de la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de izquierda, desde los a\u00f1os veinte, era hablar de los partidos comunistas. Movi\u00e9ndose, al principio, en un marco de florecimiento te\u00f3rico, que abr\u00eda nuevas perspectivas para la comprensi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, los comunistas vinieron a estrechar su visi\u00f3n bajo el impacto de la represi\u00f3n policial y del estalinismo. En ese contexto, se imponen las concepciones de la Tercera Internacional, para la cual Am\u00e9rica Latina era id\u00e9ntica a Asia (la \u201cChina del Lejano Occidente\u201d sobre el cual trataba el VI Pleno de la IC), si\u00e9ndole enteramente aplicables las tesis relativas a la cuesti\u00f3n colonial. A partir de esa perspectiva los comunistas latinoamericanos lanzan la consigna de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa, antifeudal y antiimperialista, al tiempo que postulan la existencia de una burgues\u00eda nacional capaz de llevarla a cabo.<\/p>\n\n\n\n<p>El ascenso de la burgues\u00eda industrial durante la posguerra y, principalmente, el brillo de su expresi\u00f3n ideol\u00f3gica: el desarrollismo, toman a los comunistas desarmados. El d\u00e9bil desarrollo del marxismo en el per\u00edodo anterior, confinado sobre todo a la historiograf\u00eda, lleva a que abracen las tesis que la burgues\u00eda propone. Ello es comprensible: en un per\u00edodo en el cual los partidos comunistas se baten por un frente \u00fanico antiimperialista, basado en la alianza entre la burgues\u00eda y el proletariado, la CEPAL les ofrece \u2014en un mismo plato\u2014 una burgues\u00eda nacional y una teorizaci\u00f3n sobre los mecanismos de explotaci\u00f3n internacional cercana a la teor\u00eda del imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en el curso de la d\u00e9cada de los a\u00f1os cincuenta, se va a ir constituyendo en toda Am\u00e9rica Latina una izquierda no comunista, salida en general de las filas de los movimientos populistas y con fuerte incidencia, en su composici\u00f3n social, de estudiantes, intelectuales en general y j\u00f3venes militares. Bajo el nombre gen\u00e9rico de \u201cizquierda revolucionaria\u201d, ella pasa a la historia gracias a expresiones tan significativas como el Movimiento 26 de Julio, en Cuba; el movimiento sandinista, en Nicaragua; y los Movimientos de Izquierda Revolucionaria, en Venezuela y Per\u00fa, entre otras. Valorizando la pr\u00e1ctica revolucionaria y los m\u00e9todos de lucha armada, esas fuerzas comienzan a establecer contactos entre s\u00ed y a generar una nueva ideolog\u00eda que tiene corno caracter\u00edstica la vinculaci\u00f3n entre antiimperialismo y anticapitalismo, aunque no asuma todav\u00eda expl\u00edcitamente los ideales del socialismo Eso s\u00f3lo vendr\u00e1 a suceder despu\u00e9s, progresivamente, dando lugar a la lucha contra el monopolio del, marxismo por los PC, fen\u00f3meno que cristaliza con el grupo de la revista&nbsp;<em>Praxis<\/em>, en Argentina, encabezado por Silvio Frondizi; la organizaci\u00f3n Pol\u00edtica Operaria (Polop) en Brasil, y la Liga Comunista, en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n de la izquierda revolucionaria latinoamericana no puede disociarse de la agudizaci\u00f3n de las luchas sociales, el surgimiento del campesinado en tanto movimiento social y el de un proletariado pobre en las ciudades que ha dado origen a las teorizaciones sobre la marginalidad urbana. Paralelamente, se hac\u00eda m\u00e1s denso el tejido de la clase media citadina y se aceleraba su salarizaci\u00f3n, llevando a un r\u00e1pido aumento de los estudiantes y j\u00f3venes profesionales, cada vez m\u00e1s descontentos con la falta de perspectivas que presentaba el desarrollo emprendido por la burgues\u00eda industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>En su lucha ideol\u00f3gica contra los partidos comunistas, es natural que la izquierda revolucionaria reparase en las tesis de la CEPAL desde que, como vimos, los comunistas se serv\u00edan de ellas para fundamentar su gradualismo reformista, sin embargo, no formula entonces alternativas sistem\u00e1ticas a esas tesis. Esta ser\u00e1 una tarea que se realizar\u00e1, m\u00e1s adelante, por parte de sus intelectuales org\u00e1nicos y de la gran mayor\u00eda de la intelectualidad joven que buscaba una salida ante la crisis del desarrollismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como corriente estructurada de pensamiento, la teor\u00eda de la dependencia se configura a mediados de los a\u00f1os sesenta, a partir de un conjunto de trabajos elaborados o publicados entre 1964 y 1967, los cuales dan lugar a un debate extremadamente rico en el seno de la intelectualidad latinoamericana. El golpe militar de 1964 en Brasil y, en seguida, la ola represiva que se desata en todo el continente, crean involuntariamente condiciones favorables para ello al promover desplazamientos f\u00edsicos de exiliados. As\u00ed, puestos en contacto intelectuales brasile\u00f1os, argentinos, uruguayos, chilenos, peruanos, venezolanos, centroamericanos, establecen un intenso intercambio de ideas y una fecunda confrontaci\u00f3n de experiencias. A partir de 1968, concomitantemente con la generalizaci\u00f3n de los golpes militares y el avance de la represi\u00f3n en el continente, la intelectualidad de izquierda comienza a converger hacia Chile, que manten\u00eda intacto su r\u00e9gimen democr\u00e1tico y acaba por convertirse en el&nbsp;<em>locus<\/em>&nbsp;privilegiado para la elaboraci\u00f3n de la nueva teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual que en el caso de la CEPAL, la teor\u00eda de la dependencia parte de la noci\u00f3n del capitalismo como sistema mundial pero no considera desarrollo y subdesarrollo como etapas de un&nbsp;<em>continuum<\/em>: \u00e9stos son vistos m\u00e1s bien como realidades distintas y contrapuestas, aunque estructuralmente vinculadas. Aqu\u00ed, el subdesarrollo no es una etapa que precede al desarrollo: ambos son producto espec\u00edfico del desarrollo del capitalismo mundial. En otras palabras, el subdesarrollo corresponde a una forma especial de capitalismo, que se agudiza en funci\u00f3n del desarrollo capitalista mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>A ello corresponde la discutida f\u00f3rmula de Andr\u00e9 Gunder Frank respecto al \u201cdesarrollo del subdesarrollo\u201d. Concebida a la luz de la distinci\u00f3n entre crecimiento y desarrollo econ\u00f3mico (que, dicho sea de paso, es poco rigurosa), la f\u00f3rmula no implica que la econom\u00eda dependiente no pueda crecer sino que, cuanto m\u00e1s crece, m\u00e1s agudiza los rasgos particulares que la separan del capitalismo existente en los pa\u00edses avanzados. Derivar de all\u00ed una supuesta incapacidad de crecimiento de la econom\u00eda dependiente, que la condenar\u00eda al estancamiento, es un error grosero en que suele incurrir la cr\u00edtica vulgar. La f\u00f3rmula apunta a la idea de que, para las econom\u00edas de ese tipo; a mayor desarrollo capitalista, m\u00e1s dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa l\u00ednea de razonamiento, la teor\u00eda de la dependencia llevaba a desechar la noci\u00f3n de desarrollo capitalista aut\u00f3nomo, de cara a los ide\u00f3logos cepalinos, y a considerar que la dependencia no podr\u00eda ser superada en los marcos del capitalismo. Esta idea est\u00e1 impl\u00edcita incluso en los trabajos ideol\u00f3gicamente m\u00e1s tibios que se escribieron en la \u00e9poca. Para los autores m\u00e1s radicales, ella llevaba a vincular expl\u00edcitamente antiimperialismo y anticapitalismo, haciendo que la lucha contra la dependencia se concibiera necesariamente como lucha por el socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano estrictamente econ\u00f3mico, la nueva teor\u00eda sosten\u00eda que la dependencia no deber\u00eda ser vista principal y esencialmente a trav\u00e9s de las relaciones mercantiles, como lo hac\u00eda la CEPAL. Pese a que fue m\u00e1s lejos que \u00e9sta en su cr\u00edtica a los mecanismos de explotaci\u00f3n que relevan del comercio internacional, la teor\u00eda de la dependencia atribuy\u00f3 mayor importancia al movimiento internacional de capitales, en especial a las inversiones directas (entonces predominantes), as\u00ed como a la dependencia financiera y tecnol\u00f3gica. La acci\u00f3n de esos distintos mecanismos promov\u00eda, a su modo de ver, una integraci\u00f3n superior de Am\u00e9rica Latina a la econom\u00eda mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la teor\u00eda de la dependencia, el imperialismo \u2014en la medida en que uno y otra son fruto del desarrollo del capitalismo mundial\u2014 no es algo externo a la dependencia, al contrario, el imperialismo permea toda la econom\u00eda y la sociedad dependientes, representando un factor constitutivo de sus estructuras socioecon\u00f3micas, de su Estado, de su cultura. Afirmar esa direcci\u00f3n de an\u00e1lisis abr\u00eda nuevas perspectivas a los estudios hist\u00f3ricos y sociol\u00f3gicos en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos de los a\u00f1os setenta, la teor\u00eda de la dependencia centraliza el debate intelectual en Latinoam\u00e9rica y empieza a irradiar su influencia hacia los grandes centros de pensamiento norteamericanos y europeos. Simult\u00e1neamente, afloran a la superficie las divergencias que marcar\u00e1n su desarrollo ulterior cuya raz\u00f3n principal reside en que, vinculada originariamente a la teor\u00eda del imperialismo, la nueva corriente avanza en el sentido de asimilar a Marx en su an\u00e1lisis. Y aunque ello coincidiera con el auge del marxismo europeo, no se trataba de una actitud imitativa, como otras tantas veces sucedi\u00f3 en la vida intelectual latinoamericana, sino de la culminaci\u00f3n de un movimiento natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Concebida a partir de la lucha te\u00f3rica en el seno de la, izquierda, la teor\u00eda de la dependencia reemplazar\u00e1 la visi\u00f3n del mundo que ten\u00eda la CEPAL, marcada por el eclecticismo y el compromiso que proporcionaba la teor\u00eda marxista del imperialismo. Sobre este aspecto quedaban todos de acuerdo, recurriendo sus integrantes libremente a Lenin, Bukharin, Hilferding. Sin embargo, s\u00f3lo los que se caracterizaban por su formaci\u00f3n marxista y su militancia pol\u00edtica se val\u00edan directamente de Marx para el an\u00e1lisis de la formaci\u00f3n social latinoamericana, derivando de all\u00ed proposiciones expl\u00edcitamente socialistas. Las divergencias que ello suscit\u00f3 debilitaron el movimiento, llev\u00e1ndolo a bajar la guardia ante los ataques de los cuales ser\u00eda blanco en el per\u00edodo siguiente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"endogenismo-y-neodesarrollismo\">Endogenismo y neodesarrollismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">As\u00ed como el golpe militar en Brasil precipit\u00f3 la crisis del desarrollismo, la derrota de la Unidad Popular chilena, en 1973, impact\u00f3 de modo negativo la teor\u00eda de la dependencia sin que para ello hubiera una raz\u00f3n directa: aunque el Partido Comunista chileno, sobre todo a trav\u00e9s de sus intelectuales j\u00f3venes, fuera permeable a la influencia dependentista, al igual que el Partido Socialista, no se puede leg\u00edtimamente afirmar que el gobierno de Salvador Allende hubiese basado su concepci\u00f3n y su actuaci\u00f3n pol\u00edticas en la teor\u00eda de la dependencia. Sin embargo, los sucesos de Chile pusieron en crisis a la intelectualidad de izquierda latinoamericana, abriendo brechas para el cuestionamiento de lo que aparec\u00eda como la ideolog\u00eda de izquierda por excelencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El centro de esa elaboraci\u00f3n fue M\u00e9xico, donde se hab\u00eda concentrado la inmensa masa de intelectuales y pol\u00edticos exiliados tras el golpe chileno. Su primera expresi\u00f3n p\u00fablica tuvo lugar en el Congreso Latinoamericano de Sociolog\u00eda, llevado a cabo en 1974, en San Jos\u00e9 de Costa Rica, el cual se convirti\u00f3 en verdadero juicio a las tesis dependentistas. Entre los trabajos all\u00ed presentados, se destac\u00f3 el del soci\u00f3logo ecuatoriano Agust\u00edn Cueva que, en lo esencial, reprochaba a la teor\u00eda de la dependencia dar excesivo \u00e9nfasis a las relaciones entre naciones, en detrimento de las relaciones entre clases (cf. Cueva, 1974; trabajo que, juntamente con otros, fue objeto de respuesta por parte de Bambirra, 1978).<\/p>\n\n\n\n<p>La acusaci\u00f3n no era nueva (cf. Weffort, 1971) y tampoco justa. Es verdad que los dependentistas, partiendo de la visi\u00f3n del capitalismo en tanto sistema internacional, se han abocado al estudio de los mecanismos de explotaci\u00f3n puestos en pr\u00e1ctica por el capital en el plano mundial y al de las formas de dominaci\u00f3n\/subordinaci\u00f3n que all\u00ed se registraban entre las clases dominantes. Sin embargo, no es menos cierto que tambi\u00e9n se preocuparon del modo c\u00f3mo ello afectaba las relaciones internas de explotaci\u00f3n y, por ende, de clase (la teorizaci\u00f3n en torno de la sobreexplotaci\u00f3n del trabajo es buen ejemplo; ver al respecto Marini, 1973), lo que contribuy\u00f3 sustancialmente a la comprensi\u00f3n de la vida social y pol\u00edtica latinoamericana, construyendo para ello una matriz distinta de la que ofrec\u00edan el funcionalismo y la sociolog\u00eda sist\u00e9mica. Ya en 1972 F. H. Cardoso listaba un buen n\u00famero de trabajos para ejemplificar la multiplicaci\u00f3n de \u201can\u00e1lisis sobre el Estado, sobre las burgues\u00edas locales, sobre los sindicatos, los obreros y los movimientos sociales, sobre las ideolog\u00edas (para no mencionar los estudios sobre marginalidad y urbanizaci\u00f3n) que, de uno u otro modo se inspiran en el marco de referencia de los estudios sobre la dependencia\u201d (Cardoso, 1972).<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, los acontecimientos de Costa Rica fueron la se\u00f1al de partida para que se proclamara la necesidad de replantear el an\u00e1lisis de la realidad latinoamericana desde otro punto de vista en el que el \u00e9nfasis se pusiera en el proceso de formaci\u00f3n del capitalismo en la regi\u00f3n y su din\u00e1mica interna. Surge as\u00ed la corriente endogenista, donde \u2014al lado de Cueva, el menos endogenista y el m\u00e1s dependentista de todos\u2014 forman filas sobre todo historiadores, como los mexicanos Enrique Semo y Roger Bartra, el argentino Carlos Sempat Assadourian y el brasile\u00f1o Cyro F. S. Cardoso, entre otros (cf. Bartra, 1974; Cardoso, C., 1975; Semo, 1978; Sempat, 1982; sin embargo cabe se\u00f1alar que el libro de Cueva, 1977, no se inscribe plenamente dentro de esta corriente).<\/p>\n\n\n\n<p>En general, el endogenismo representa la reacci\u00f3n de lo que podemos llamar de marxismo hist\u00f3rico, es decir, de la intelectualidad vinculada a los partidos comunistas de orientaci\u00f3n sovi\u00e9tica o mao\u00edsta, que hab\u00eda perdido posiciones en la izquierda para la teor\u00eda de la dependencia. Si recordamos el papel de la historiograf\u00eda en la fase de repliegue del marxismo, antes de los a\u00f1os sesenta, y la influencia que tuvo en la formaci\u00f3n de los intelectuales de esos partidos, no sorprende la importancia de esa disciplina en el desarrollo de la nueva corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>El endogenismo afirmaba la necesidad de considerar el desarrollo del capitalismo latinoamericano en s\u00ed, haciendo a un lado \u2014por lo menos en un primer momento\u2014 la cuesti\u00f3n del imperialismo. En esa perspectiva, para el an\u00e1lisis de la formaci\u00f3n social latinoamericana, ser\u00eda preciso atenerse rigurosamente al marco de referencia establecido por Marx para el estudio del modo de producci\u00f3n capitalista. El punto de partida para el endogenismo es pues la acumulaci\u00f3n originaria del capital en esas econom\u00edas, a la que siguen, siempre de acuerdo con el esquema de Marx, las fases manufacturera y fabril, en un proceso que se entrelaza y se articula con otros modos de producci\u00f3n preexistentes al capitalismo. El imperialismo ser\u00eda una variable a ser introducida&nbsp;<em>ex post<\/em>, una vez determinada la peculiaridad de la formaci\u00f3n social estudiada.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed reside el principal punto de ruptura con el enfoque de la dependencia dado que, para \u00e9ste, la constituci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista dependiente es te\u00f3rica y realmente inseparable del proceso mundial que engendra al imperialismo. Adem\u00e1s, el endogenismo incurre en una evidente confusi\u00f3n entre el concepto de modo de producci\u00f3n \u2014plano en el cual Marx sit\u00faa su an\u00e1lisis\u2014 y el de formaci\u00f3n social, lo cual abre la puerta al dogmatismo y genera dificultades anal\u00edticas de toda suerte, como la exigencia de hallar correspondencias entre el esquema de desarrollo del capitalismo, a la manera de Marx, y el desarrollo hist\u00f3rico-concreto de econom\u00edas nacionales sometidas al impacto del proceso hist\u00f3rico del capitalismo mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>En una formaci\u00f3n social, aun la m\u00e1s desarrollada, el modo de producci\u00f3n dominante coexiste con relaciones de producci\u00f3n de otra naturaleza, que son por \u00e9l refuncionalizadas aunque no enteramente suprimidas. M\u00e1s a\u00fan, en la econom\u00eda mundial creada por el capitalismo, \u00e9ste se articula con otros modos de producci\u00f3n \u2014que pueden ser dominantes en otras formaciones sociales\u2014 y sobre ellos ejerce su efecto transformador (o inhibidor). Es el caso, por ejemplo, de la manufactura brasile\u00f1a, cuya posibilidad de desarrollo \u2014adem\u00e1s de limitada por el predominio de relaciones no capitalistas\u2014 fue coartada por el Estado metropolitano, en el siglo XVIII, a fin de atender a los intereses de la manufactura inglesa.<\/p>\n\n\n\n<p>No considerar la acci\u00f3n de una formaci\u00f3n social sobre otra puede adem\u00e1s inducir errores capaces de afectar, no s\u00f3lo el estudio de una formaci\u00f3n social concreta, sino el mismo esquema anal\u00edtico. As\u00ed, en relaci\u00f3n con la acumulaci\u00f3n originaria, no basta postularla como una fase general del desarrollo capitalista en la regi\u00f3n, dado que all\u00ed encontramos distintos procesos de acumulaci\u00f3n originaria que responden a causas diversas y producen efectos diferenciados: es indispensable distinguir la que se realiza por y para el capitalismo central, en los siglos XVI y XVII, de la que tiene lugar en el siglo XIX, atendiendo ya a las exigencias del naciente capitalismo latinoamericano. No hacerlo implica, muchas veces, plantear una suerte de acumulaci\u00f3n primitiva permanente, que termina incluso por incorporar a la misma acumulaci\u00f3n capitalista, con sus movimientos expropiatorios de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente al endogenismo, surge en la segunda mitad de los a\u00f1os setenta otra corriente de pensamiento que tiene origen distinto. Su ra\u00edz reside en que, superada la crisis de los sesenta e inaugurado el nuevo auge econ\u00f3mico, la burgues\u00eda industrial latinoamericana se refuerza, readquiriendo condiciones para retomar la ofensiva en el plano ideol\u00f3gico. Sin embargo, no se trataba ahora de disputar la supremac\u00eda en el interior del bloque dominante, lo que ella ya hab\u00eda logrado: se trataba m\u00e1s bien de buscar la consolidaci\u00f3n de su hegemon\u00eda interna, junto a una mayor afirmaci\u00f3n en el plano internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Contribu\u00eda para ello la crisis por la que pasaban los pa\u00edses capitalistas avanzados y que se hiciera evidente a partir de 1973. Una de las manifestaciones \u2014y tambi\u00e9n una de las causas de esa crisis\u2014 era la agudizaci\u00f3n de la competencia econ\u00f3mica entre los grandes centros, lo cual entraba a modificar las bases sobre las cuales se establec\u00eda la pol\u00edtica internacional latinoamericana. Aunado al aumento de la capacidad de negociaci\u00f3n de pa\u00edses como Brasil \u2014para la \u00e9poca, excelente campo de inversi\u00f3n para el capital internacional\u2014 se observa el reforzamiento de los Estados beneficiados por el alza de los precios del petr\u00f3leo, como M\u00e9xico y Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso brasile\u00f1o, el auge de la burgues\u00eda industrial da lugar a un agresivo proyecto de afirmaci\u00f3n nacional, al abandono del alineamiento autom\u00e1tico con Estados Unidos y a la exacerbaci\u00f3n de su pol\u00edtica subimperialista. En esa l\u00ednea, la dictadura militar instrumenta una nueva sustituci\u00f3n de importaciones, centrada ahora en los bienes de capital; acent\u00faa su pol\u00edtica sudamericana basada en la explotaci\u00f3n y la prepotencia que se ejerce principalmente en relaci\u00f3n con Paraguay y Bolivia; y firma, por mediaci\u00f3n del entonces secretario norteamericano de Estado, Henry Kissinger, un acuerdo de consultas mutuas con Estados Unidos, instrumento hasta entonces reservado a potencias de mayor porte. Paralelamente, logra acceder a tecnolog\u00edas sofisticadas que anteriormente le hab\u00edan sido negadas, como la nuclear, firmando un acuerdo sobre la materia con Alemania occidental, en 1975-1976. El proyecto brasile\u00f1o qued\u00f3 plasmado en el II Plan Nacional de Desarrollo, lanzado por el gobierno del general Geisel, donde se consagraba la idea de \u201cBrasil potencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, M\u00e9xico se proyectaba de modo m\u00e1s decidido hacia lo que considerara siempre su zona de influencia: Centroam\u00e9rica, en lo que fue seguido por Venezuela. De all\u00ed result\u00f3, por ejemplo, el reconocimiento por parte de M\u00e9xico de la dirigencia revolucionaria salvadore\u00f1a, en conjunto con Francia, as\u00ed como el Acuerdo de San Jos\u00e9, mediante el cual M\u00e9xico y Venezuela facilitaron la venta de petr\u00f3leo a los pa\u00edses centroamericanos y caribe\u00f1os con precios subvencionados. Los dos pa\u00edses asumieron creciente autonom\u00eda con relaci\u00f3n a la pol\u00edtica centroamericana de Estados Unidos que, en una fase ulterior menos favorable, acabar\u00eda por llevar a la formaci\u00f3n del Grupo de Contadora, juntamente con Colombia y Panam\u00e1. El punto culminante de todo ese proceso es la formaci\u00f3n en 1975 del Sistema Econ\u00f3mico Latinoamericano (SELA), organismo regional del que quedaba excluido Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los proyectos de afirmaci\u00f3n nacional y la necesidad de convocar tras ellos al conjunto de la naci\u00f3n llevan a la burgues\u00eda latinoamericana a liderar la creaci\u00f3n de una nueva ideolog\u00eda. Para eso, recurre al reclutamiento de antiguos desarrollistas, como Prebisch, Furtado, Pinto, Ferrer, Maria da Conceilao Tavares, Francisco de Oliveira, y dependentistas como Fernando Henrique Cardoso, entre otros, adem\u00e1s de nuevos cuadros que emergen a la vida acad\u00e9mica. El fen\u00f3meno es concomitante al surgimiento del endogenismo y, as\u00ed como en los a\u00f1os cincuenta se verificara cierta correspondencia entre las tesis de los partidos comunistas y las de la CEPAL, tambi\u00e9n ahora se registrar\u00e1 notable margen de acuerdo entre el endogenismo y la nueva corriente, que podemos llamar de neodesarrollista. Entre los trabajos m\u00e1s relevantes producidos por los neodesarrollistas se pueden citan los trabajos de Prebisch en su \u00faltimo per\u00edodo (Prebisch, 1981) as\u00ed como Furtado, 1975; Cardoso, F. H., 1975; Corderalrello, 1981, y Casta\u00f1eda, 1982.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ambas corrientes hay que enfatizar, antes que nada, las condiciones internas nacionales en el an\u00e1lisis del desarrollo del capitalismo en Am\u00e9rica Latina. El imperialismo es ya puesto \u201centre par\u00e9ntesis\u201d (para usar una expresi\u00f3n cara a Mar\u00eda da Conceilao Tavares), ya introducido en el razonamiento como \u00faltima variable, como prefieren los endogenistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Prebisch y Furtado constituyen excepciones, partiendo siempre de la econom\u00eda mundial. Pero se unen a los neodesarrollistas en su tesis central: la posibilidad del desarrollo capitalista aut\u00f3nomo, tesis que expresa la aspiraci\u00f3n m\u00e1s sentida de la burgues\u00eda industrial latinoamericana. Los endogenistas, a su vez, pueden \u2014sin molestia\u2014 rehuir la discusi\u00f3n de este punto una vez que, al asumir como premisa que el an\u00e1lisis marxista se aplica tanto al modo de producci\u00f3n como a las formaciones sociales, asumen tambi\u00e9n que todos los capitalismos son rigurosamente id\u00e9nticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como los endogenistas, los neodesarrollistas se inclinan hacia un desarrollo capitalista de corte socialdem\u00f3crata. En la medida en que la burgues\u00eda necesita afirmar su hegemon\u00eda \u2014reposando su dominaci\u00f3n para esa \u00e9poca sobre todo en el uso de la fuerza\u2014 se ve forzada a aceptar el debate sobre la cuesti\u00f3n redistributiva y a coquetear con las masas con la perspectiva de una mayor participaci\u00f3n en los frutos del desarrollo (haci\u00e9ndose eco del planteamiento prof\u00e9tico de Pinto en los sesenta). Es significativo, en este sentido, que el neodesarrollismo gane fuerza en Brasil a partir de la literatura producida a prop\u00f3sito del tema de la distribuci\u00f3n del ingreso, cuando \u2014conocidos los resultados del censo de 1970, que hab\u00edan acusado fuerte deterioro en ese plano\u2014 tiene lugar animada pol\u00e9mica entre los ide\u00f3logos de la dictadura y los de la oposici\u00f3n burguesa (cf. Tolipan\/Tinelli, 1978).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es, por cierto, una de las especificidades del neodesarrollismo respecto al desarrollismo propiamente dicho: en este \u00faltimo, la cuesti\u00f3n distributiva aparece siempre como tema subalterno.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda diferencia relevante reside en el instrumental te\u00f3rico y metodol\u00f3gico de que echan mano los neodesarrollistas. Este es, en efecto, mucho m\u00e1s sofisticado y abierto a los conceptos y procedimientos marxistas de an\u00e1lisis, aunque prefiera generalmente \u2014dentro del inmenso arsenal que el marxismo ofrece\u2014 a los autores m\u00e1s f\u00e1cilmente asimilables por la teor\u00eda burguesa, como Kalecki, Hilferding, Steindl. Al lado de \u00e9stos, es tambi\u00e9n visible la influencia ejercida por autores no marxistas, principalmente norteamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El brillo que reviste la academia norteamericana a los ojos de los intelectuales latinoamericanos es fruto de una pol\u00edtica cultural que \u2014iniciada, como vimos, durante los a\u00f1os cincuenta\u2014 gana nuevos br\u00edos en la estela de la contrarrevoluci\u00f3n desatada en los sesenta. En esa nueva fase, su eje central ha consistido en la degradaci\u00f3n de la ense\u00f1anza universitaria, que forma al conjunto de la intelectualidad regional, en provecho de una ultrauniversidad reservada a una peque\u00f1a \u00e9lite. Esa ultrauniversidad se bas\u00f3 inicialmente en becas para estudios en el exterior y cursos de posgrado que giraban alrededor de acad\u00e9micos norteamericanos y, secundariamente, europeos, en un comienzo; y, despu\u00e9s, de nacionales entrenados en los grandes centros. Por esa v\u00eda, se ir\u00e1n infiltrando los elementos que abrir\u00e1n luego las puertas a la penetraci\u00f3n del neoliberalismo. El fen\u00f3meno fue constatado incluso por Prebisch: \u201cCuando en Estados Unidos vieron el peligro que nuestras ideas representaban para sus verdades consagradas y no lograron la fusi\u00f3n de la CEPAL con los servicios similares de la OEA, emprendieron en los a\u00f1os cincuenta una acci\u00f3n sistem\u00e1tica para contrarrestamos y eligieron Santiago de Chile, sede de la CEPAL, para desenvolver su campa\u00f1a, que se extendi\u00f3 a toda la Am\u00e9rica Latina, mediante el env\u00edo gratuito de profesores o el otorgamiento generoso de becas. La base de lanzamiento fue el neoclasicismo; el liberalismo econ\u00f3mico en la Argentina y otros pa\u00edses no ha sido de generaci\u00f3n espont\u00e1nea\u201d (Prebisch, 1986, p. 161).<\/p>\n\n\n\n<p>El endogenismo se ir\u00e1 agotando por s\u00ed mismo a medida que se afirman los neodesarrollistas pero dejar\u00e1 una contribuci\u00f3n apreciable al desarrollo de los estudios marxistas en Am\u00e9rica Latina, enriqueciendo el acervo de conocimientos emp\u00edricos y arrojando nuevas luces sobre los procesos hist\u00f3ricos nacionales. El neodesarrollismo se mantendr\u00e1 actuante hasta comienzos de la d\u00e9cada de 1980. La moratoria de la deuda externa decretada por M\u00e9xico en 1982, y luego por Brasil, as\u00ed como el consiguiente sometimiento de sus gobiernos al FMI, han sido una demostraci\u00f3n irrebatible de la incapacidad de la burgues\u00eda latinoamericana para acceder a una real autonom\u00eda en el plano internacional, no quedando al neodesarrollismo sino retirarse de escena en silencio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-neoliberalismo-y-las-alternativas\">El neoliberalismo y las alternativas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las dif\u00edciles condiciones creadas por la crisis econ\u00f3mica por la que pas\u00f3 Am\u00e9rica Latina entre 1981 y 1983, favorecieron la acentuaci\u00f3n de la ofensiva neoliberal que iniciara su rosario de victorias en 1973, tras el golpe chileno. En el curso de los a\u00f1os ochenta, mientras el neoliberalismo \u2014respaldado por Estados Unidos y los organismos internacionales de cr\u00e9dito\u2014 recog\u00eda nuevos triunfos que lo han llevado a constituirse hoy en la ideolog\u00eda dominante en la regi\u00f3n, la izquierda ve\u00eda agudizarse su crisis. De hecho, tras las batallas ideol\u00f3gicas de la segunda mitad de los setenta, en las que los intelectuales de izquierda entraron divididos, cediendo espacio a los que respond\u00edan a los intereses de la gran burgues\u00eda, el pensamiento social latinoamericano no ha logrado retomar la elaboraci\u00f3n cr\u00edtica y original que ven\u00eda desarrollando, lo que ha vuelto inviable la formulaci\u00f3n de una alternativa de izquierda frente a las presiones ejercidas contra los pueblos de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina, el neoliberalismo corresponde a la imposici\u00f3n de los intereses imperialistas en el contexto de la reconversi\u00f3n econ\u00f3mica que ella est\u00e1 llamada a hacer ante los cambios que han tenido lugar en la econom\u00eda internacional. Sin embargo, no se puede ignorar que la burgues\u00eda latinoamericana, all\u00ed donde se encuentra m\u00e1s desarrollada, tiene sus intereses propios y, aunque se someta al imperialismo, trata de defenderlos. Esto es perceptible, por ejemplo, en la preocupaci\u00f3n de algunos gobiernos por el tema de la integraci\u00f3n regional, la cual \u2014seg\u00fan el modo como se realice\u2014 puede reforzar su posici\u00f3n en la negociaci\u00f3n con los bloques econ\u00f3micos configurados alrededor de los grandes centros.<\/p>\n\n\n\n<p>Por parte de las fuerzas progresistas, que buscan expresar las aspiraciones de las grandes masas, lo que se est\u00e1 verificando es el recurso al nacional-desarrollismo tradicional y a ciertas tesis dependentistas, lo que \u2014a falta de un referencial te\u00f3rico din\u00e1mico\u2014 tiende a representar, la mayor\u00eda de las veces, una simple vuelta al pasado. Ello se puede observar en la fijaci\u00f3n laborista que anima al brizolismo, en la rehabilitaci\u00f3n de la ideolog\u00eda cardenista, en la aparente vitalidad del peronismo, en la resurrecci\u00f3n de la corriente dem\u00f3crata cristiana en Chile, mientras las fuerzas j\u00f3venes que han surgido, como el Partido de los Trabajadores en Brasil, no se han revelado capaces de revolucionar el escenario ideol\u00f3gico-pol\u00edtico de la regi\u00f3n. En la base de ese fen\u00f3meno est\u00e1 la hegemon\u00eda burguesa en los bloques policlasistas que se han conformado en la mayor\u00eda de los pa\u00edses y la incapacidad del pensamiento de izquierda para ofrecer elementos para la formulaci\u00f3n de una estrategia pol\u00edtica adecuada al momento que viven los pueblos de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Revertir esa situaci\u00f3n es, hoy, tarea prioritaria. Para ello se hace necesario retomar el hilo del pensamiento cr\u00edtico de la izquierda all\u00ed donde alcanz\u00f3 su punto m\u00e1s alto. Se impone, de hecho, empe\u00f1arse en la construcci\u00f3n de una teor\u00eda marxista de la dependencia, recuperando su primera floraci\u00f3n de los a\u00f1os veinte y la que se registr\u00f3 a partir de mediados de los sesenta. Despu\u00e9s de eso, el marxismo se ha desarrollado entre nosotros de manera extraordinaria, produciendo gran cantidad de informaci\u00f3n y conocimiento sobre nuestra realidad y abriendo camino ancho a su elaboraci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomar el hilo de la teor\u00eda de la dependencia significa reencontrar lo mejor del pensamiento de izquierda, sin que esto suponga de manera alguna que ella aporte respuesta suficiente a la problem\u00e1tica actual. Por ello, se hace necesario asumir la teor\u00eda de la dependencia de modo creador, es decir, someti\u00e9ndola a una revisi\u00f3n radical, lo cual comienza por la cr\u00edtica de las concesiones metodol\u00f3gicas al funcionalismo, que envician la obra de algunos de sus autores, as\u00ed como la de ciertas tesis importadas del arsenal, desarrollista. Pero esto sigue necesariamente con la reconsideraci\u00f3n de una serie de ideas y conceptos que, yendo m\u00e1s all\u00e1 de corrientes de pensamiento particulares, impregnan nuestra visi\u00f3n del mundo y parecen referirse al orden natural de las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente, por ejemplo, que la teor\u00eda de la dependencia corresponde a una econom\u00eda mundial en la cual las relaciones de explotaci\u00f3n asumen en \u00faltima instancia la forma de relaciones entre Estados nacionales. Este es un hecho real, que mixtifica la naturaleza del imperialismo pero que no se supera, como pretend\u00edan los endogenistas, rehuyendo el marco de an\u00e1lisis internacional para limitarse a la consideraci\u00f3n de las luchas de clases nacionales. Sin embargo, sobre ese hecho empiezan a operar tendencias que parecen apuntar hacia una din\u00e1mica hist\u00f3rica totalmente nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>El derrocamiento del poderoso ultracentralista Estado sovi\u00e9tico y la afirmaci\u00f3n de un conjunto de nuevas naciones \u2014dentro y fuera de la actual Comunidad de Estados Independientes\u2014 se dan teniendo como contrapunto la emergencia de una Europa occidental pol\u00edticamente unificada, en donde, de forma violenta (como en el Pa\u00eds Vasco e Irlanda) o pac\u00edfica (como en Escocia y Lombard\u00eda) una serie de nacionalidades reivindican su autonom\u00eda. A ra\u00edz del desarrollo del mercado com\u00fan norteamericano, nadie puede asegurar que movimientos nacionales autonomistas no vengan a amenazar la integridad territorial de M\u00e9xico, con sus contrastes entre norte y sur; de Canad\u00e1, de d\u00e9bil consolidaci\u00f3n nacional, constantemente desafiada por el movimiento&nbsp;<em>quebecquois<\/em>; e incluso de Estados Unidos, donde se acusa cada d\u00eda la heterogeneidad \u00e9tnica. Suposiciones de ese orden son v\u00e1lidas para la comunidad en gestaci\u00f3n en el Cono Sur, en especial en Brasil, lacerado por las diferencias que se profundizan entre las regiones sur y noreste y asombrado por los intereses internacionales que se proyectan sobre la Amazonia. De tan obvias, haremos a un lado consideraciones similares respecto a regiones como el Medio Oriente, \u00c1frica negra y Asia.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo pasa como si estuvi\u00e9ramos asistiendo al comienzo del fin del Estado-naci\u00f3n, expresi\u00f3n obligada de afirmaci\u00f3n y negaci\u00f3n de las nacionalidades que el desarrollo del capitalismo puso en pie. En su lugar, junto a una internacionalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y cultural creciente, que se basa en los movimientos de capital y en las nuevas tecnolog\u00edas de transporte y comunicaciones, se esboza la tendencia a la constituci\u00f3n de entidades internacionales m\u00e1s grandes y \u2014en contradicci\u00f3n aparente\u2014 de entidades nacionales menores y m\u00e1s estrechamente vinculadas a las ra\u00edces hist\u00f3ricas y culturales de cada pueblo. Integraci\u00f3n internacional y derecho de las nacionalidades a la plena autonom\u00eda, tal parece ser el marco en el cual empieza a forjarse el mundo de ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>La desigualdad de los sujetos que se confrontan en ese contexto y las relaciones de explotaci\u00f3n que subyacen a todo el proceso exigen un esfuerzo formidable de renovaci\u00f3n de la teor\u00eda de la dependencia y del propio marxismo para abrirle perspectivas de \u00e9xito a los pueblos, tanto m\u00e1s cuanto que, en su desarrollo, el mismo socialismo ha sido puesto en cuesti\u00f3n. Y, sin embargo, parece ser altamente improbable que ese nuevo curso de la historia pueda seguir adelante sin la superaci\u00f3n del capitalismo, ese r\u00e9gimen social que se fundamenta en la desigualdad y la explotaci\u00f3n. Habr\u00e1 as\u00ed que revisar nuestra concepci\u00f3n del socialismo y, abandonando su identificaci\u00f3n con la revoluci\u00f3n bolchevique y sus avatares, retornar la idea clave de Marx seg\u00fan la cual el socialismo es una era hist\u00f3rica, fruto de un largo per\u00edodo de luchas y transformaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa l\u00ednea hay que retomar, a nuestro modo de ver, el hilo del pensamiento cr\u00edtico latinoamericano y proceder a una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica capaz de dar cuenta de los cambios que estamos viviendo y de las nuevas perspectivas que ellos nos abren. De la correcta comprensi\u00f3n del presente depende nuestro futuro como latinoamericanos y, a\u00fan m\u00e1s, nuestra capacidad de transitar a una etapa superior de desarrollo, a un socialismo original, democr\u00e1tico y libertario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota<\/strong>&nbsp;de la edici\u00f3n&nbsp;<em>Ruy Mauro Marini Escritos<\/em>: las referencias bibliogr\u00e1ficas no aparecen en el archivo digital que se consult\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-73cbe371-572c-43d8-8e0c-3c36f7f623da\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1993\/01\/66-La-crisis-teo\u0301rica.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La crisis teo\u0301rica<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Ruy Mauro Marini, Am\u00e9rica Latina: integraci\u00f3n y democracia, Editorial Nueva Sociedad, Caracas, 1993. A fines de los a\u00f1os sesenta y en el curso de la d\u00e9cada de los setenta, las ciencias sociales experimentaron&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1772,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[],"tags":[52,76,18],"class_list":["post-1494","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-52","tag-america-latina","tag-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1494","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1494"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1494\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3282,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1494\/revisions\/3282"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1772"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}