{"id":1497,"date":"1993-01-26T17:02:54","date_gmt":"1993-01-26T17:02:54","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1497"},"modified":"2022-03-22T17:57:47","modified_gmt":"2022-03-22T17:57:47","slug":"mexico-dependencia-y-modernizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1497","title":{"rendered":"M\u00e9xico: dependencia y modernizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"577\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-9-n-Me\u0301xico-DF-02-edited-1024x577.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3185\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-9-n-Me\u0301xico-DF-02-edited-1024x577.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-9-n-Me\u0301xico-DF-02-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-9-n-Me\u0301xico-DF-02-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-9-n-Me\u0301xico-DF-02-edited-600x338.jpg 600w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/2-9-n-Me\u0301xico-DF-02-edited.jpg 1087w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Manolo Laguillo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n: &#8220;(1993)&#8221;. Publicado en Adri\u00e1n Sotelo,\u00a0<em>M\u00e9xico: Dependencia y modernizaci\u00f3n<\/em>, Ed. El Caballito, M\u00e9xico, 1993.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, en 1989, y la subsiguiente desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica han cambiado dr\u00e1sticamente el marco de las relaciones internacionales. Se ha abierto entonces una nueva etapa, que tuvo su primera expresi\u00f3n en la coalici\u00f3n de los grandes centros capitalistas, bajo la \u00e9gida norteamericana, para aplastar las pretensiones subimperialistas de Irak en la guerra del Golfo. Ambos fen\u00f3menos: la derrocada del socialismo europeo y la brutal reafirmaci\u00f3n del poder\u00edo imperialista corresponden, en el plano econ\u00f3mico, a un nuevo e inusitado desarrollo de las fuerzas productivas, el cual \u2014tras la larga crisis de los 70\u2014 se inicia a fines de esa d\u00e9cada, con la aplicaci\u00f3n en gran escala de la inform\u00e1tica a la producci\u00f3n material y a las telecomunicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso a esa nueva etapa exigi\u00f3 del capital atender a tres condiciones. La primera consist\u00eda en acentuar el grado de explotaci\u00f3n del trabajo en todo el sistema, con el prop\u00f3sito de aumentar la masa de plusval\u00eda disponible para la inversi\u00f3n. Esto se ha vuelto posible con las derrotas del movimiento obrero y popular y sus diversas formas de expresi\u00f3n sindical y pol\u00edtica, a que asistimos a lo largo del per\u00edodo en los pa\u00edses del centro y de la periferia, Am\u00e9rica Latina inclusive.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda condici\u00f3n implicaba intensificar la concentraci\u00f3n de capitales en las econom\u00edas centrales, a fin de asegurar all\u00ed las grandes inversiones necesarias al desarrollo tecnol\u00f3gico y la modernizaci\u00f3n industrial. Una de las consecuencias de ello han sido las voluminosas transferencias de valor que \u2014sin contrapartida y en funci\u00f3n del intercambio comercial, de la remesa de beneficios y del pago de intereses y regal\u00edas\u2014 Am\u00e9rica Latina ha debido hacer, descapitaliz\u00e1ndose, agravando sus problemas de empleo y salario y agudizando la marginaci\u00f3n y la miseria de amplios sectores de su poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera condici\u00f3n, en fin, apuntaba en el sentido de la ampliaci\u00f3n de la escala de mercado para viabilizar las cuantiosas inversiones requeridas por la modernizaci\u00f3n. La atenci\u00f3n a ese requerimiento llev\u00f3 a que, frente a un aumento de la producci\u00f3n mundial del 29% en la d\u00e9cada de 1980, las exportaciones mundiales aumentar\u00e1n en 50% <sup>1<\/sup>. Sin embargo, en ese per\u00edodo, Am\u00e9rica Latina entra en una fase de estancamiento econ\u00f3mico, al tiempo que pierde posiciones en el mercado mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo brote de desarrollo capitalista, basado en una tercera revoluci\u00f3n industrial, revigoriz\u00f3 las leyes y mecanismos b\u00e1sicos del sistema, en especial la ley del valor. La ley del valor opera mediante la comparaci\u00f3n del valor real de los bienes, vale decir, del tiempo de trabajo invertido en su creaci\u00f3n, all\u00ed comprendido el tiempo que demandan los insumos y medios de producci\u00f3n, as\u00ed como la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo. En distintas etapas del capitalismo, la movilidad de los factores de producci\u00f3n: tierra, medios de producci\u00f3n y fuerza de trabajo determina diferentes niveles o grados de vigencia de la ley. De esos factores, el que ha tenido su rigidez m\u00e1s r\u00e1pidamente flexibilizada fueron los medios de producci\u00f3n, ya a trav\u00e9s del desarrollo de los transportes, ya en virtud de la generalizaci\u00f3n de su fabricaci\u00f3n (como mostr\u00f3 la expansi\u00f3n mundial de la industria, tras la segunda guerra mundial). Le ha seguido la fuerza de trabajo, tanto porque los medios de transporte facilitaron tambi\u00e9n su desplazamiento (la emigraci\u00f3n europea de mano de obra calificada en el siglo XIX, la emigraci\u00f3n tercermundista despu\u00e9s de la segunda guerra), como porque los Estados nacionales han hecho inversiones en educaci\u00f3n que, tendiendo a homogeneizar la calificaci\u00f3n del trabajo, favorecieron la mundializaci\u00f3n de los procesos industriales. La tierra, finalmente, aparece como el elemento de mayor fijaci\u00f3n relativa, s\u00f3lo superable mediante el desarrollo de la ciencia y la tecnolog\u00eda, con la consecuente producci\u00f3n sustitutiva (el hule sint\u00e9tico, en el XIX, la energ\u00eda nuclear o los nuevos materiales, hoy).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que aparece actualmente como una victoria de la econom\u00eda de mercado no pasa, de hecho, de ser la reafirmaci\u00f3n y generalizaci\u00f3n de la ley del valor, a la cual se hab\u00eda tratado de escapar. Lo intentaron los Estados socialistas europeos y fracasaron, no porque la planificaci\u00f3n estatal y la contabilidad social sean de por s\u00ed inviables, sino porque estas no pueden funcionar si, sometidas a presiones internacionales, corporativas y burocr\u00e1ticas, violan la legalidad econ\u00f3mica. Lo han intentado igualmente los Estados y los grandes monopolios capitalistas, abusando de los precios de monopolio (que implican no transferir a los precios los aumentos de productividad o el recurso a presiones extra-econ\u00f3micas, del tipo pol\u00edtico o militar); llevando al l\u00edmite el freno aplicado al desarrollo de las fuerzas productivas, y sacrificando la inversi\u00f3n a la especulaci\u00f3n financiera, hasta que la econom\u00eda real cobr\u00f3 su precio, a trav\u00e9s de la gran crisis de la que reci\u00e9n empezamos a salir.<\/p>\n\n\n\n<p>La llamada globalizaci\u00f3n, que es como se manifiesta en nuestros d\u00edas la ley del valor, se impone por encima de las fronteras nacionales y hace tabla rasa de los diferenciales artificiales de costos y, por ende, de ganancias derivados de manipulaciones econ\u00f3micas realizadas por los Estados y los monopolios. Ello est\u00e1 acarreando dos consecuencias. La primera es la metamorfosis de los monopolios anteriormente existentes, a trav\u00e9s de dos v\u00edas: su ampliaci\u00f3n, visando a agrupar masas a\u00fan m\u00e1s grandes de capital y de forma a\u00fan m\u00e1s internacionalizada, a trav\u00e9s de absorciones, fusiones y&nbsp;<em>joint-ventures<\/em>; o su especializaci\u00f3n, que implica delegar actividades secundarias a medianos y peque\u00f1os capitales, en la llamada tercerizaci\u00f3n, y adoptar nuevos esquemas de abastecimiento, del tipo&nbsp;<em>just in time<\/em>. La segunda consecuencia es la p\u00e9rdida creciente de autonom\u00eda del Estado nacional, ya sea en beneficio de organismos internacionales, como el FMI, el Banco Mundial y la misma ONU, ya sea en provecho de las estructuras supranacionales que se est\u00e1n construyendo. Esos dos movimientos no se excluyen entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La universalizaci\u00f3n de la ley del valor a que estamos asistiendo plantea una cuesti\u00f3n de fondo: la imposibilidad cada vez m\u00e1s acentuada de efectuar transferencias de valor entre capitales individuales y sociales (vale decir nacionales) a trav\u00e9s de precios de monopolio \u00bftender\u00e1 a la larga a eliminar a la superexplotaci\u00f3n del trabajo en tanto que factor compensatorio de que echan mano los capitales que, en el proceso de transferencia, deben ceder parte del valor que han creado?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta debe tomar en consideraci\u00f3n que la reducci\u00f3n de las oportunidades para provocar transferencias de valor mediante el uso de mecanismos que violan la ley del valor, como lo son los precios de monopolio, no har\u00e1 sino acentuar la necesidad de&nbsp;<em>extremar aquellas transferencias que se derivan naturalmente de la manera misma como opera la ley o, lo que es lo mismo, que son consubstanciales a su funcionamiento<\/em>. Esas transferencias son las que hacen a la diversidad de la composici\u00f3n org\u00e1nica de los capitales, al interior de las ramas o entre ellas, y que s\u00f3lo pueden ser contrarrestadas si los capitales que quedan perjudicados en ese juego&nbsp;<em>alteran artificialmente su composici\u00f3n org\u00e1nica, mediante la reducci\u00f3n del capital variable sin la reducci\u00f3n correspondiente de la masa de trabajo que explotan<\/em>. Ello s\u00f3lo es posible mediante el aumento de la intensidad y la duraci\u00f3n del trabajo, sin compensaci\u00f3n equivalente, o francamente a trav\u00e9s de la reducci\u00f3n de los salarios, es decir, mediante la superexplotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que tener presente que la tendencia que va en el sentido de aumentar la superexplotaci\u00f3n no vale solamente para los capitales que ceden valor, en el proceso de transferencia, sino que rige tambi\u00e9n para los que&nbsp;<em>se apropian valor<\/em>, ya que es evidente que ello les permite hacerse de cantidades de valor superiores a las que podr\u00edan normalmente incorporar. En otros t\u00e9rminos, la universalizaci\u00f3n de la ley del valor, al tender a permitir tan s\u00f3lo las transferencias de valor que, en su contexto, pueden ser consideradas como&nbsp;<em>leg\u00edtimas<\/em>, no apuntan a la supresi\u00f3n de la superexplotaci\u00f3n del trabajo, sino m\u00e1s bien a su agudizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de Adri\u00e1n Sotelo Valencia que aqu\u00ed presentamos visa a analizar el proceso y las formas mediante las cuales M\u00e9xico trata de proceder a la reconversi\u00f3n de su econom\u00eda y a la necesaria modernizaci\u00f3n industrial, para ajustarse a las exigencias que plantea la globalizaci\u00f3n actualmente en curso. En \u00e9l, adem\u00e1s de poner en evidencia los proyectos alternativos que se disputan la primac\u00eda en el pa\u00eds, el autor se\u00f1ala algunos de los mecanismos que, a nivel de la legislaci\u00f3n laboral y los contratos de trabajo, se empiezan a poner en pr\u00e1ctica con el prop\u00f3sito de intensificar la superexplotaci\u00f3n del trabajo, tanto en la esfera de la producci\u00f3n cuanto en el plano de la fijaci\u00f3n de los salarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tendencia, que recorre igualmente Chile, Argentina, Per\u00fa, Brasil y, en general, Latinoam\u00e9rica, as\u00ed como el resto del mundo capitalista, amenazando con suprimir las conquistas hist\u00f3ricas de los trabajadores, debe ser estudiada y denunciada en las situaciones concretas en que se presenta. Pero es evidente que s\u00f3lo podr\u00e1 ser plenamente contrarrestada a medida que el an\u00e1lisis cient\u00edfico y la voluntad pol\u00edtica concurran para edificar un proyecto alternativo de econom\u00eda y de sociedad, centrado en las necesidades y aspiraciones de las mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en esta perspectiva que se sit\u00faa el presente libro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nota<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Datos del Wordwatch Institute, citados por su presidente, Lester R. Brown, en &#8220;A nova ordem mundial&#8221;,&nbsp;<em>Boletim de Cojuntura Internacional<\/em>, Secretar\u00eda de Planeamiento, Departamento de Asuntos Internacionales, Bras\u00edlia, 5, maio 1992, p\u00e1g. 42-43. El resultado de ese descomp\u00e1s ha sido, junto a la agudizaci\u00f3n de la competencia, la tendencia recesiva que se ha presentado en los grandes centros capitalistas, a partir de 1990. Esa tendencia, sin embargo, no parece inscribirse ya en el marco de la gran crisis por la que pas\u00f3 la econom\u00eda mundial, sino que se deriva de los reacomodos entre potencias que la nueva etapa del capitalismo tiende inevitablemente a provocar.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-8e74b1f4-918e-4c41-b154-6d3c67f19cdb\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1993\/01\/67-Me\u0301xico-dependencia-y-modernizacio\u0301n-Prefacio.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Me\u0301xico- dependencia y modernizacio\u0301n Prefacio<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n: &#8220;(1993)&#8221;. 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