{"id":1505,"date":"1994-01-01T17:27:47","date_gmt":"1994-01-01T17:27:47","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=1505"},"modified":"2022-03-22T17:52:35","modified_gmt":"2022-03-22T17:52:35","slug":"economia-y-democracia-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=1505","title":{"rendered":"Econom\u00eda y democracia en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la siguiente anotaci\u00f3n: &#8220;1994 &#8211; Para UAM-X (Jaime Osorio)&#8221;.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/democracia-america-latina-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1736\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/democracia-america-latina-edited.jpg 1200w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/democracia-america-latina-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/democracia-america-latina-edited-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/democracia-america-latina-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/democracia-america-latina-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption>RONALDO SCHEMIDT. GETTY<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. En los debates que se libran actualmente en Am\u00e9rica Latina sobre la democracia, esta es entendida esencialmente como una forma de organizaci\u00f3n del Estado, que garantiza los derechos de los ciudadanos y les asegura mecanismos de intervenci\u00f3n en la designaci\u00f3n de los gobernantes y, por esa v\u00eda, en la opci\u00f3n por determinadas pol\u00edticas. La participaci\u00f3n directa en la determinaci\u00f3n de esas pol\u00edticas y, en particular, de las que, afectando a la econom\u00eda, determinan las condiciones materiales de vida de la poblaci\u00f3n es algo que no ha llegado a plantearse pr\u00e1cticamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otros t\u00e9rminos, la discusi\u00f3n en nuestros pa\u00edses ha tendido, sino a confundir, por lo menos a yuxtaponer liberalismo y democracia. Esta es tomada en tanto que algo adjetivo, un conjunto de procedimientos y mecanismos capaces de calificar y, en ciertos casos, corregir el liberalismo, sin considerar que se trata de elementos conceptualmente diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de una concepci\u00f3n equivocada y estrecha, que no distingue de manera suficiente lo que es esencial a ambos conceptos, por un lado, y, por otro, se limita a definir la democracia por sus aspectos formales, al rev\u00e9s de plantearla de manera din\u00e1mica, como un modo, podr\u00edamos hasta decir un m\u00e9todo de relacionamiento entre la sociedad civil y el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Sin embargo, la relaci\u00f3n sociedad civil-Estado es lo que constituye el tema por excelencia de reflexi\u00f3n de la moderna teor\u00eda pol\u00edtica, tal como se constituye a partir de la formaci\u00f3n de la sociedad burguesa. Cabe se\u00f1alar que, al considerar la teor\u00eda pol\u00edtica burguesa, se suele tomarla como un todo relativamente homog\u00e9neo, producto de contribuciones parciales llevadas a cabo por distintos pensadores. De hecho, ella presenta tres vertientes claramente diferenciadas y en una amplia medida contrapuestas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En funci\u00f3n de esa diferenciaci\u00f3n, hay m\u00e1s afinidad entre el contractualismo de Hobbes y el historicismo de Hegel, que pontifican en la vertiente autoritaria, que, por ejemplo, entre el contractualismo de Hobbes y el de Locke, quien se destaca en la vertiente liberal. Del mismo modo, es notable la distancia entre la noci\u00f3n de contrato presente en Hobbes y Locke respecto a la que informa la concepci\u00f3n democr\u00e1tica de Rousseau.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El eje del problema reside en la relaci\u00f3n existente entre el Estado, expresi\u00f3n manifiesta del poder, y la sociedad civil, entendida a la manera hegeliana como la esfera de la econom\u00eda y las clases sociales. Esa relaci\u00f3n tiene su punto nodal en la cuesti\u00f3n del origen y ejercicio de la soberan\u00eda, tomada en tanto que poder supremo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque para Hobbes, Locke y Rousseau la soberan\u00eda sea, por definici\u00f3n, atributo esencial del pueblo, los tres difieren respecto a la capacidad de delegaci\u00f3n de que puede ser objeto el Estado: esa capacidad es absoluta para Hobbes, limitada y condicional para Locke y pr\u00e1cticamente nula para Rousseau. Es por ello que, mientras Hobbes ve a la sociedad civil desamparada ante el Estado, Locke (y, despu\u00e9s de \u00e9l, Montesquieu) busca circunscribir la acci\u00f3n y cohibir los abusos del Estado, mediante la separaci\u00f3n de sus poderes y las limitaciones y controles que \u00e9stos ejercen entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los extremos, se encuentran Hegel y Rousseau. Hegel ve al Estado como la etapa superior del desarrollo hist\u00f3rico y, en este sentido, la dimensi\u00f3n en la cual la sociedad civil se realiza y se resuelve, superando en provecho del inter\u00e9s general los intereses particulares y corporativos que le son propios; recupera, con ello, el totalitarismo hobbesiano y reduce la divisi\u00f3n de poderes del Estado a un mero expediente funcional. Rousseau, a su vez, aunque radicalmente opuesto a la vertiente autoritaria, rechaza igualmente el liberalismo, al concebir un Estado comisario, simple ejecutor de la soberan\u00eda que el pueblo ejerce directamente como voluntad general y de la cual la ley es la expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. Se derivan de all\u00ed implicaciones decisivas para el an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre el Estado y la econom\u00eda. Gonz\u00e1lez Casanova define al Estado como el poder de disponer de la econom\u00eda y, est\u00e1, sin duda, en lo cierto. Sin embargo, la exactitud de ese concepto var\u00eda considerablemente, seg\u00fan la vertiente de la teor\u00eda burguesa desde la cual nos situemos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el liberalismo, ese poder sufre una grave limitaci\u00f3n. Es as\u00ed como Locke subordina esa capacidad de disposici\u00f3n a lo que representa, desde su punto de vista, el derecho fundamental del individuo: la propiedad privada. En efecto, para \u00e9l, la propiedad privada antecede al pacto social que da origen al Estado, quedando pues fuera de su competencia. Una vez constituido, al Estado cabe tan s\u00f3lo asegurar las condiciones para que sus ciudadanos realicen a contento su actividad laboriosa, vale decir su trabajo, y tengan asegurada la apropiaci\u00f3n de su resultado, as\u00ed como la libre disposici\u00f3n del mismo. En otros t\u00e9rminos, para el liberalismo, el mercado es la extensi\u00f3n del derecho esencial del ciudadano y se encuentra por ello m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad de acci\u00f3n del Estado, con lo que se divorcia la pol\u00edtica de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello no est\u00e1 presente para nada en la concepci\u00f3n autoritaria del Estado que plantea la teor\u00eda burguesa. La delegaci\u00f3n absoluta de la soberan\u00eda popular, que postula Hobbes, retira a los ciudadanos la posibilidad de limitar el poder del Estado, del mismo modo como la concepci\u00f3n que Hegel tiene del Estado, en tanto que instancia superior de la evoluci\u00f3n del hombre, subordina a \u00e9l de modo tambi\u00e9n absoluto la voluntad y los intereses de las clases, grupos e individuos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tampoco lo est\u00e1, y esto es lo importante, en la corriente democr\u00e1tica burguesa, que tiene en Rousseau su principal representante. Asumiendo, como Locke, el punto de vista de la propiedad privada, Rousseau se diferencia por entenderla en t\u00e9rminos de propiedad individual, vale decir de la peque\u00f1a producci\u00f3n, y ve en la transgresi\u00f3n de \u00e9sta la fuente de las desigualdades que percibe en la sociedad civil. La soluci\u00f3n residir\u00eda pues en el establecimiento de la perfecta igualdad entre los productores, vale decir una sociedad de peque\u00f1os productores, sobre cuya base se har\u00eda posible el ejercicio de la democracia directa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, si Hobbes subordina la econom\u00eda a la pol\u00edtica y Hegel subsume una en la otra, Rousseau las vuelve id\u00e9nticas en la pr\u00e1ctica cotidiana de la ciudadan\u00eda. Se\u00f1alemos, sin insistir en ello, que Marx se acercar\u00e1 considerablemente a la identidad rousseauniana, aunque sobre una base radicalmente distinta: la propiedad individual basada en la propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. Am\u00e9rica Latina adopt\u00f3, a partir de un cierto momento de su desarrollo, una concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Estado y econom\u00eda muy pr\u00f3xima a la que propone la vertiente autoritaria de la teor\u00eda burguesa, hecho que asumi\u00f3 caracter\u00edsticas extremadas en los pa\u00edses que, a partir de los sesentas, cayeron bajo la f\u00e9rula de las dictaduras militares. Sin embargo, tras la reciente crisis econ\u00f3mica mundial, la situaci\u00f3n se modific\u00f3 notablemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, la recuperaci\u00f3n de las econom\u00edas capitalistas centrales, a mediados de los 80, realizada mediante la incorporaci\u00f3n en gran escala de las nuevas tecnolog\u00edas, y la globalizaci\u00f3n que de all\u00ed result\u00f3, aunadas al fin de la guerra fr\u00eda, tuvieron graves implicaciones para la regi\u00f3n. En particular, la adopci\u00f3n de pol\u00edticas neoliberales, mediante las cuales llegaron a su t\u00e9rmino procesos de industrializaci\u00f3n que se encontraban ya en su l\u00edmite y, simult\u00e1neamente, el inicio de una profunda reforma del Estado. Esta coincidi\u00f3 con la ola redemocratizadora que, a partir de 1980, se explay\u00f3 sobre la regi\u00f3n, poniendo en jaque a las dictaduras militares y los reg\u00edmenes que, manteniendo su corte civilista, se hab\u00edan vuelto cada vez m\u00e1s autoritarios y centralizadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos movimientos dieron al traste con la ideolog\u00eda nacionalista y populista que emergiera en la d\u00e9cada de los treinta y que hab\u00eda correspondido al cambio de las alianzas de clases en que se basaba el Estado, gracias al ascenso pol\u00edtico de estratos organizados de la clase obrera y las clases medias propietarias y asalariadas. Pese al corte autoritario que revisti\u00f3 entonces el Estado en varios pa\u00edses, su nuevo esquema de sustentaci\u00f3n abri\u00f3 espacio a una mayor participaci\u00f3n popular y lleg\u00f3 a ampliarse posteriormente, en algunos de ellos, con la inclusi\u00f3n de sectores campesinos, hecho que s\u00f3lo se registrara desde el principio en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Estado nacional desarrollista que se conforma a partir de los treintas sufre una mutaci\u00f3n en los sesentas. Bajo el doble impacto de la radicalizaci\u00f3n de las luchas populares, que comienza en la d\u00e9cada anterior, y el viraje de la pol\u00edtica exterior norteamericana, correspondiente a la adopci\u00f3n de la doctrina de la contrainsurgencia, tiene lugar una serie de golpes militares, los cuales acent\u00faan el car\u00e1cter autoritario del Estado y expresan una readecuaci\u00f3n de su base social. Se restringen en ese marco los espacios de participaci\u00f3n popular, al tiempo que se concentra el ejercicio del poder en el bloque constituido por los militares y el gran capital nacional y extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5. La redemocratizaci\u00f3n de los ochentas tratar\u00e1 de corregir esa situaci\u00f3n. Sin embargo, en la medida en que va de la mano con la imposici\u00f3n de pol\u00edticas neoliberales, su resultado no ir\u00e1 mucho m\u00e1s all\u00e1 de la reconquista del sufragio universal y ciertos avances en materia de libertades p\u00fablicas, paralelamente a una autonom\u00eda exacerbada del Estado en la gesti\u00f3n econ\u00f3mica. A esa tendencia no escapar\u00e1n siquiera los pa\u00edses centroamericanos, donde las movilizaciones populares se manifestaron con mayor intensidad en el per\u00edodo, gracias a la combinaci\u00f3n de diversas formas de lucha. El fen\u00f3meno se hace visible tambi\u00e9n en pa\u00edses en donde la mutaci\u00f3n de los sesentas fuera menos pronunciada, como M\u00e9xico y Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las razones por las cuales la redemocratizaci\u00f3n latinoamericana no alcanza a incidir en la gesti\u00f3n estatal de la econom\u00eda se derivan del car\u00e1cter mismo que ha asumido el Estado y las caracter\u00edsticas que, en ese contexto, reviste el movimiento popular. El neoliberalismo corresponde al sometimiento del Estado al imperio del capitalismo central, en moldes similares a los que se impusieron al naciente capitalismo latinoamericano del siglo XIX. Difiere, sin embargo, de lo que represent\u00f3 en aquel entonces el liberalismo cl\u00e1sico, en la medida en que no atribuye al Estado la tarea de crear una econom\u00eda capitalista sobre la base pre-capitalista existente, sino la de destruir un cierto tipo de capitalismo que se hab\u00eda gestado anteriormente, en el marco del nacional desarrollismo. Es as\u00ed como, enfrentada a la reestructuraci\u00f3n del mercado mundial, al monopolio tecnol\u00f3gico, a la dependencia financiera y los bloques econ\u00f3micos, la burgues\u00eda latinoamericana busca nuevos modos de reproducci\u00f3n capitalista, para lo que se vale, como anta\u00f1o, de la exclusi\u00f3n del pueblo en relaci\u00f3n a las pol\u00edticas del Estado referidas a la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello ha significado la renuncia a un desarrollo que priorice al mercado interno, paralelamente a la reducci\u00f3n de atribuciones que el Estado detentaba, particularmente en materia de inversi\u00f3n productiva, gasto social y moneda. De hecho, lo que, eufem\u00edsticamente, se ha llamado de &#8220;adelgazamiento&#8221; del Estado no ha sido sino un proceso violento de castraci\u00f3n, que pone a la poblaci\u00f3n a merced de las &#8220;fuerzas del mercado&#8221;, es decir, del juego de intereses que ejerce sin tapujos el capital y, en particular, el capital financiero internacional. El resultado de ese proceso ha sido la acentuaci\u00f3n de la superexplotaci\u00f3n del trabajo, con su secuela de desempleo y reducci\u00f3n de la capacidad de consumo, la marginaci\u00f3n creciente de amplios sectores de la poblaci\u00f3n respecto a las actividades productivas y la elevaci\u00f3n de los niveles de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El desempleo divide, la marginaci\u00f3n humilla, la pobreza degrada. No sorprende, pues, que las demandas y reivindicaciones populares hayan ido perdiendo el alcance y la significaci\u00f3n del periodo anterior, cuando se luchaba por las nacionalizaciones, se resist\u00eda a las embestidas del capital extranjero, se aspiraba a la distribuci\u00f3n del ingreso, se exig\u00eda el aumento del gasto p\u00fablico en educaci\u00f3n, salud y vivienda. Divididos y dispersos, presionados por la atenci\u00f3n a sus necesidades inmediatas de supervivencia, los individuos han ido perdiendo su identidad de clase y encuentran cada vez m\u00e1s dificultades para lograr un accionar com\u00fan, en un ambiente de deterioro de sus condiciones de vida, de corrupci\u00f3n y delincuencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6. Se impone, pues, una revisi\u00f3n radical de los objetivos y m\u00e9todos que nortean en nuestros d\u00edas la lucha por la democracia en Am\u00e9rica Latina. Desde luego, no se trata de abrir mano de la defensa de los derechos ciudadanos en relaci\u00f3n al Estado. M\u00e1s bien, lo que se plantea como una necesidad ineludible es la ampliaci\u00f3n del concepto b\u00e1sico que informa esos derechos, en el sentido de identificarlos con la capacidad de iniciativa de la ciudadan\u00eda respecto a la determinaci\u00f3n de sus condiciones materiales de existencia, es decir, la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de la confusi\u00f3n que introducen conceptos como el de democracia pol\u00edtica y democracia econ\u00f3mica, se hace necesario entender a la democracia como una forma de organizaci\u00f3n pol\u00edtica que atribuye a la ciudadan\u00eda el derecho fundamental de disponer de la econom\u00eda. S\u00f3lo as\u00ed se despeja el camino para que cambien los usos del Estado, los cuales han sido establecidos hasta hoy en funci\u00f3n de los intereses y presiones de la clase dominante y los centros capitalistas mundiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para que ello se haga posible, las fuerzas sociales tendr\u00e1n que reivindicar la construcci\u00f3n de un nuevo marco jur\u00eddico-institucional, que ponga en sus manos el control de los resortes b\u00e1sicos de la econom\u00eda. A ese efecto, pueden recurrir a una amplia gama de instrumentos, que comprenden mecanismos de autogesti\u00f3n y cogesti\u00f3n de la producci\u00f3n; la participaci\u00f3n directa en la formulaci\u00f3n e implementaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas referidas a sus necesidades inmediatas: educaci\u00f3n, salud, vivienda, transporte; la facultad de decidir sobre las prioridades del gasto p\u00fablico, y el derecho a ejercer ampliamente la vigilancia ciudadana sobre el empleo de los recursos del Estado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7. Un cambio de esta naturaleza no ser\u00e1 posible si las masas no se dedican a provocarlo, mediante la lucha pol\u00edtica cotidiana. Pero ellas dif\u00edcilmente podr\u00e1n hacerlo, si seguimos sirvi\u00e9ndoles como alimento ese enga\u00f1o a que llamamos democracia representativa, cuyo contenido principal es el de sacrificar la participaci\u00f3n en beneficio de la representaci\u00f3n. Lo que se est\u00e1 imponiendo es el planteamiento de una verdadera democracia participativa, que afirme la direcci\u00f3n y el control de las masas sobre el Estado de manera directa y permanente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras la d\u00e9cada de confusi\u00f3n que representaron los a\u00f1os 80, los acontecimientos que han marcado los 90, en Brasil, Venezuela, Guatemala y, m\u00e1s recientemente, M\u00e9xico, nos est\u00e1n mostrando que, si en muchos aspectos Locke sigue vigente, es a Rousseau y Marx que habr\u00e1 que regresar en lo sustantivo de la vida pol\u00edtica, para abrir perspectivas reales de desarrollo a los pueblos latinoamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"bibliografia\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"has-small-font-size wp-block-list\"><li>Gonz\u00e1lez Casanova, P., &#8220;La crisis del Estado y la lucha por la democracia en Am\u00e9rica Latina&#8221;, en P. Gonz\u00e1lez Casanova y Marcos Roitman R. (coordinadores),&nbsp;<em>La democracia en Am\u00e9rica Latina. Actualidad y perspectivas<\/em>, Madrid, Ed. Complutense, s\/f.<\/li><li>Hegel, G. W. F.,&nbsp;<em>Filosof\u00eda del derecho<\/em>, Buenos Aires, Claridad, 1968.<\/li><li>Hobbes, T.,&nbsp;<em>Leviat\u00e1n o la materia, forma y poder de una rep\u00fablica eclesi\u00e1stica y civil<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1945.<\/li><li>Locke, J.,&nbsp;<em>Tratado del gobierno civil; de su verdadero origen, de su extensi\u00f3n y de su objeto<\/em>, Buenos Aires, Claridad, s.f.<\/li><li>Marx, K.,&nbsp;<em>Cr\u00edtica del derecho pol\u00edtico hegeliano<\/em>, La Habana, Ciencias Sociales, 1976.<\/li><li>&#8220;La cuesti\u00f3n jud\u00eda&#8221;, en&nbsp;<em>La Sagrada Familia y otros escritos filos\u00f3ficos de la primera \u00e9poca<\/em>, M\u00e9xico, Grijalbo, 1983.<\/li><li>Rousseau, J.-J.,&nbsp;<em>Contrato social<\/em>, M\u00e9xico, UNAM, 1984 1994.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-4b0be141-5f62-4b82-b732-81fb490dbda0\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1994\/01\/69-Economi\u0301a-y-democracia-en-Ame\u0301rica-Latina.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Economi\u0301a y democracia en Ame\u0301rica Latina<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la siguiente anotaci\u00f3n: &#8220;1994 &#8211; Para UAM-X (Jaime Osorio)&#8221;. 1. 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