{"id":2894,"date":"1991-08-01T23:48:17","date_gmt":"1991-08-01T23:48:17","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=2894"},"modified":"2022-03-06T23:52:07","modified_gmt":"2022-03-06T23:52:07","slug":"informe-internacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=2894","title":{"rendered":"Informe Internacional"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/download-4-1-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2898\" width=\"752\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n &#8220;agosto de 1991&#8221;.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Producir un informe sobre la situaci\u00f3n internacional, hoy, es tarea que presenta dificultades evidentes. Basta con decir que nuestro marco tradicional de an\u00e1lisis (que segu\u00eda por lo general el esquema: econom\u00eda, pa\u00edses capitalistas desarrollados, pa\u00edses dependientes, pa\u00edses socialistas y movimientos revolucionarios) como que ya no se ajusta bien a la realidad. Por otra parte, es visible la ausencia de an\u00e1lisis serios, realmente explicativos, sobre el mundo actual, que vayan m\u00e1s all\u00e1 de la descripci\u00f3n m\u00e1s o menos neutral de lo que est\u00e1 pasando. Si buscamos an\u00e1lisis que, adem\u00e1s de explicativos, se planteen desde un punto de vista revolucionario, entonces s\u00ed es que no encontramos nada. Pese a ello, es indispensable que hagamos un esfuerzo por comprender el mundo que nos cerca y las tendencias que lo cruzan, aun a partir de planteamientos generales. En la medida en que avancemos en la discusi\u00f3n, esos planteamientos podr\u00e1n ir dejando el terreno m\u00e1s o menos hipot\u00e9tico en que necesariamente se ubican en el punto de partida y, si son v\u00e1lidos, abrir\u00e1n camino a an\u00e1lisis m\u00e1s profundos y m\u00e1s precisos. No pretendemos aqu\u00ed mucho m\u00e1s que esbozar algunos de esos planteamientos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1. La crisis mundial como partera del mundo actual<\/h2>\n\n\n\n<p>Manejamos todos la idea de que, a partir de 1967, el mundo capitalista entr\u00f3 en una crisis de larga duraci\u00f3n, que se desdobl\u00f3 en fases sucesivas. Mucho hemos hablado de esa crisis y algo, aunque no mucho, sabemos de las estrategias puestas en pr\u00e1ctica por los centros imperialistas, en particular Estados unidos, para superarla. Sin embargo:<\/p>\n\n\n\n<p>a) no hemos considerado oportunamente el hecho de que esa crisis no era s\u00f3lo del mundo capitalista, sino que se hab\u00eda convertido en una crisis verdaderamente mundial;<\/p>\n\n\n\n<p>b) nuestros an\u00e1lisis de las estrategias imperialistas se centraron en la relaci\u00f3n que ellas manten\u00edan con el mundo capitalista en s\u00ed (principalmente la reconversi\u00f3n econ\u00f3mica y un poco de cuestiones paralelas, como la redemocratizaci\u00f3n latinoamericana), pero casi ignoraron lo que ella ten\u00eda que ver con el mundo socialista;<\/p>\n\n\n\n<p>c) prescindieron totalmente de un examen serio de lo que pasaba en el mundo socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>En este reexamen de la crisis, buscaremos no perder de vista su dimensi\u00f3n propiamente mundial. En este sentido, podemos hablar de una primera gran fase, que va hasta comienzos de los 80, marcada por graves y recurrentes recesiones en los pa\u00edses imperialistas. Desde fines de los 70, m\u00e1s precisamente a partir de 1978, se observa la formulaci\u00f3n de estrategias de reconversi\u00f3n, a nivel de las grandes ramas (la automotriz, la electr\u00f3nica, etc.), que involucran medidas de modernizaci\u00f3n y contemplan inversiones tecnol\u00f3gicas cuantiosas, al tiempo que se agudiza la competencia en el seno de ellas entre los grandes grupos econ\u00f3micos. Las quiebras, fusiones y acuerdos inter-firmas se suceden y asumen car\u00e1cter radical durante la fuerte depresi\u00f3n que atraviesan los pa\u00edses capitalistas centrales entre l980-1982.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esa fase, se mantiene estable el crecimiento de los pa\u00edses socialistas y se acelera en ellos el avance de la industrializaci\u00f3n. Es as\u00ed como, frente a un aumento medio anual de 3.9 de la producci\u00f3n mundial, en la d\u00e9cada de 70, la URSS y la Europa Oriental crecen a una tasa media anual de 5% (v. Ap\u00e9ndice-1); paralelamente, la participaci\u00f3n de los pa\u00edses socialistas en la producci\u00f3n industrial mundial, que era de 18.6% al comienzo de la d\u00e9cada de 1970, llega a casi un cuarto, en 1980 (v. Ap\u00e9ndice-2). Sin embargo, cabe observar que la URSS, pese a mantener su expansi\u00f3n econ\u00f3mica en los 70, en medio a la crisis que afecta a los pa\u00edses imperialistas, reduce un poco su ritmo, en relaci\u00f3n a la d\u00e9cada anterior: 7.1% anual en los 60 y 5.6% en los 70 (v. Ap\u00e9ndice-3).<\/p>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses dependientes son afectados desigualmente por la crisis capitalista. As\u00ed, entre los que son relativamente m\u00e1s desarrollados y ostentan mayor dinamismo econ\u00f3mico, algunos \u2014como Sud\u00e1frica e India\u2014 ven caer su tasa de crecimiento, quedando por debajo de la media mundial, mientras otros \u2014notablemente Corea del Sur y Brasil\u2014 elevan su producci\u00f3n a tasas muy elevadas (v. Ap\u00e9ndice-3). Esa desigualdad explica la modesta progresi\u00f3n de la participaci\u00f3n de los pa\u00edses dependientes en la producci\u00f3n industrial mundial: 8 para casi 10%, entre 1960 y 1970 (Ap., 2). De todos modos, esos pa\u00edses aceleran considerablemente su desarrollo capitalista en el periodo, siendo notable la diferencia de las masas de capital que ellos destinan a la inversi\u00f3n fija, como se puede ver en la comparaci\u00f3n entre la suma asignada a ese fin en los a\u00f1os de 1970 y 1980 (Ap., 4).<\/p>\n\n\n\n<p>La base del crecimiento de los pa\u00edses dependientes y de los pa\u00edses socialistas europeos fue, precisamente, la crisis que viv\u00edan los pa\u00edses capitalistas centrales. Implicando all\u00ed una marcada sobre acumulaci\u00f3n de capital, ella provoc\u00f3 la b\u00fasqueda de nuevos campos de inversi\u00f3n. Ello dio lugar a grandes flujos de inversi\u00f3n directa e indirecta en direcci\u00f3n a esos pa\u00edses, al tiempo que les abri\u00f3 espacio en el mercado mundial de manufacturas, adem\u00e1s de llevarlos a inflar la oferta de materias primas, con la consecuente baja de precios de unas y otras y el efecto consiguiente en el valor del capital constante y variable; es lo que explica el notable crecimiento de pa\u00edses como la RDA o Polonia, as\u00ed como la cristalizaci\u00f3n del fen\u00f3meno subimperialista o, si se prefiere, de los llamados NICs. Fue a partir de all\u00ed que se hizo posible a los pa\u00edses centrales dise\u00f1ar su estrategia de recuperaci\u00f3n, centrada en el desarrollo de nuevas ramas de producci\u00f3n y servicios, asentadas en tecnolog\u00edas de punta.<\/p>\n\n\n\n<p>La violenta recensi\u00f3n de comienzos de la d\u00e9cada pasada cambi\u00f3 esa situaci\u00f3n. Golpeando a los pa\u00edses centrales, entre 1980-82, ella afect\u00f3 tambi\u00e9n el comercio internacional, llev\u00e1ndolo por primera vez en mucho tiempo a una contracci\u00f3n (V. Ap\u00e9ndice, 7). Aunque el movimiento de capital se mantuvo a\u00fan fuerte en los primeros a\u00f1os, \u00e9l comienza a bajar desde 82, reduci\u00e9ndose a la mitad de lo que hab\u00eda sido en 1981, para los pa\u00edses dependientes, a partir de 1984 (Ap., 4), precisamente cuando la carga representada por el servicio de la deuda contra\u00edda en los 70 se hac\u00eda agobiante. Precipitados todos, incluso los NICs, a la recesi\u00f3n, a partir de 1981, s\u00f3lo en 1984 ellos empiezan una dif\u00edcil recuperaci\u00f3n, bajo el soplo de la retomada en los pa\u00edses centrales y la expansi\u00f3n del comercio mundial (Ap., 5). Esa recuperaci\u00f3n se tendr\u00e1 que hacer en un nuevo contexto internacional y bajo la presi\u00f3n de los centros imperialistas en pro de la reconversi\u00f3n, como veremos adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la recesi\u00f3n de comienzos de los 80 arrastrara tambi\u00e9n, por primera vez, a los pa\u00edses socialistas, a excepci\u00f3n de China (Ap., 5). La expansi\u00f3n de los 70 cobraba ahora su precio: realizada sobre la base de la extensi\u00f3n de sus parques productivos, sin mayor innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, y en dependencia creciente del mercado mundial, esos pa\u00edses se han visto a brazos con estructuras productivas obsoletas, en t\u00e9rminos internacionales, y gravadas por una onerosa deuda externa. Su participaci\u00f3n en el comercio internacional los pon\u00eda en aguda competencia con los pa\u00edses dependientes, particularmente los NICs, centr\u00e1ndose principalmente en l\u00edneas de intercambio caracterizadas por exceso de oferta y precios bajos, mientras se ve\u00edan excluidos de las ramas m\u00e1s din\u00e1micas. Por otra parte, la expansi\u00f3n econ\u00f3mica precedente, con el consecuente crecimiento del empleo y del salario, junto a una acelerada urbanizaci\u00f3n, pone a los gobiernos bajo la presi\u00f3n de expectativas de consumo que se van haciendo impostergables, tanto m\u00e1s que los reg\u00edmenes vigentes fueron incapaces de dar al pueblo una \u00e9tica y una escala de valores distintas de las que engendr\u00f3 el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alemos, de pasada, que China sigue un camino distinto y cosecha otros resultados. Tras el desenlace de la revoluci\u00f3n cultural y la derrota del mao\u00edsmo, la dirigencia se aboca a la modernizaci\u00f3n del pa\u00eds, pero, al mismo tiempo que establece mejores relaciones con el mundo capitalista, ni\u00e9gase a una apertura irrestricta y rechaza la pol\u00edtica de endeudamiento, propuesta por el capital internacional. Aunque enfrente presiones populares, de car\u00e1cter m\u00e1s pol\u00edtico que reivindicativo, el gobierno y el partido parecen lejos de las dificultades que se han hecho presentes en la URSS y en Europa Oriental. Ello se debe en buena parte a la pol\u00edtica econ\u00f3mica seguida, pero tambi\u00e9n, sin duda, a la mejor liga lograda entre los ideales comunistas y la tradici\u00f3n cultural del pa\u00eds. Esto parece valer, tambi\u00e9n, para Vietnam y Corea del Norte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2. La emergencia del nuevo orden mundial<\/h2>\n\n\n\n<p>La segunda mitad de la d\u00e9cada de 1980 tiene, como se\u00f1al distintiva, la preafirmaci\u00f3n creciente del poder\u00edo y prestigio del capitalismo central, frente a una Europa socialista en crisis y los esfuerzos de reconversi\u00f3n de los pa\u00edses dependientes. Empecemos con el capitalismo central, que parece haber entrado en un nuevo ciclo. Aun la recesi\u00f3n actual, blanda y controlada, apunta en esa direcci\u00f3n, ya que tiene el car\u00e1cter de poner la casa en orden y preparar a los grandes centros para explotar mejor las oportunidades que se abren, en Europa oriental y el Medio Oriente, principalmente. Por cierto, la generalidad de las informaciones procedentes de Estados Unidos indican que el \u00faltimo semestre ha sido de recuperaci\u00f3n para ese pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, junto a un crecimiento moderado del PIB en los pa\u00edses centrales, el comercio mundial se expande de modo sostenido (Ap., 7). Desde 83, la inversi\u00f3n fija mantiene all\u00ed niveles elevados, destac\u00e1ndose en ella lo que se refiere a m\u00e1quinas y equipos (Ap., 7), en particular lo que tiene a ver con alta tecnolog\u00eda. Las tasas de ganancia presentan una doble caracter\u00edstica: por un lado, una sensible recuperaci\u00f3n, que las pone en su nivel hist\u00f3rico (cercano al 20%), y por otro, la supresi\u00f3n de las tasas exageradas de Jap\u00f3n, que apuntaban claramente a la obtenci\u00f3n de ganancias extraordinarias, conquistadas sobre la base de diferencias tecnol\u00f3gicas extremadas (Ap., 8). En otros t\u00e9rminos, las condiciones de competencia entre los grandes centros se normalizan, lo que no quiere decir que ella no siga siendo feroz. No cabe aqu\u00ed examinar las caracter\u00edsticas de la llamada econom\u00eda capitalista posindustrial. Hay, sin embargo, un rasgo que no puede ser dejado de lado: la coexistencia de altas tasas de inversi\u00f3n con tasas tambi\u00e9n elevadas de desempleo (Ap., 9). La comparaci\u00f3n entre Jap\u00f3n y Alemania, o toda Europa, muestra, una vez m\u00e1s, que el problema no puede achacarse simplemente a la tecnolog\u00eda en s\u00ed, sino principalmente a las relaciones sociales. En efecto, pese a su alto nivel de modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica (ver, por ejemplo, el n\u00famero de robots en la producci\u00f3n, Ap., 10), el crecimiento del desempleo en la expansi\u00f3n es menos intenso en el primero que en los otros. Los datos para Estados Unidos, que apuntan hacia un movimiento inverso, quiz\u00e1 se deban a la violencia que la crisis asumi\u00f3 en ese pa\u00eds, que era el m\u00e1s rezagado en la carrera tecnol\u00f3gica y que debi\u00f3 por ello ir m\u00e1s hondo en la creaci\u00f3n de nuevas condiciones econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, e independientemente de que el capitalismo haya o no ingresado a la fase de expansi\u00f3n correspondiente a un nuevo ciclo largo, es innegable que \u00e9l tiene en este momento la iniciativa. En el ejercicio de \u00e9sta, ning\u00fan pa\u00eds ha sido m\u00e1s agresivo que Estados Unidos. Desde 1980, respondiendo a las estrategias de recuperaci\u00f3n planteadas a nivel econ\u00f3mico (que se dise\u00f1an, como vimos, en 1978), el imperialismo norteamericano encuentra en Reagan el dirigente indicado para hacer el resto del mundo pagar el precio de su reforzamiento. La pol\u00edtica de devaluaci\u00f3n sistem\u00e1tica del d\u00f3lar, el proteccionismo comercial, las transferencias de capital en su favor, mediante el cobro de la deuda externa \u2014todo le ha servido a los Estados Unidos para pasar la cuenta a los pa\u00edses centrales y dependientes. Estos \u00faltimos se han visto forzados a un proceso de reconversi\u00f3n econ\u00f3mica, tendiente a ajustarlos como proveedores de materias primas y manufacturas de segundo rango a los pa\u00edses centrales, bajo la tutela de los organismos financieros internacionales p\u00fablicos y privados. En su conjunto, el capitalismo avanzado pasa a centralizar violentamente los flujos internacionales de mercanc\u00edas y capital, haciendo jugar en su favor la expansi\u00f3n del comercio internacional y reuniendo la masa de recursos necesaria para llevar a cabo el desarrollo de las nuevas tecnolog\u00edas. La participaci\u00f3n de los pa\u00edses dependientes en el valor de las exportaciones mundiales, que hab\u00eda evolucionado del 18.4% en 1970 para el 28.6% en 1980, cae en 1986 para el 20.6% (Ap., 11-12). Para ello, concurri\u00f3 el descenso de precios de los bienes exportados por los pa\u00edses dependientes y socialistas a los centros capitalistas, haciendo con que, para estos, el valor unitario disminuyera en casi un quinto y permiti\u00e9ndoles, pues, con el mismo monto en dinero, comprar m\u00e1s 20,5% de bienes f\u00edsicos (CLEPI, 26); paralelamente, los pa\u00edses centrales concentraron la comercializaci\u00f3n de bienes de alta tecnolog\u00eda y elevado valor agregado, como v.g. los productos electr\u00f3nicos (Ap., 12-13). Lo mismo hicieron con el capital dinero, que se concentr\u00f3 cada vez m\u00e1s en los pa\u00edses centrales, como se puede ver en el caso de las inversiones directas (Ap., 14).<\/p>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses socialistas de Europa sufren, como vimos, el impacto de la crisis, en los 80, y se ven sometidos, con excepci\u00f3n de la URSS, a la presi\u00f3n representada por el servicio de la deuda. La ascensi\u00f3n de Gorbachev, en 1985, va a significar un viraje en la pol\u00edtica sovi\u00e9tica, derivado del rezago creciente ante el capitalismo y de las presiones populares en pro de la flexibilizaci\u00f3n de las estructuras burocr\u00e1ticas de poder y de mejores condiciones de vida. Vistiendo con habilidad el disfraz de nuevo Lenin, Gorbachev anuncia una reforma profunda del socialismo sovi\u00e9tico, que no amenazar\u00eda en principio sus fundamentos, e inicia el acercamiento a los pa\u00edses centrales. El deshielo abri\u00f3 campo a los sectores contestatarios, antes reducidos a grupos de intelectuales, e hizo aflorar en la burocracia partidaria un sector llamado reformista, que \u2014adoptando una postura populista\u2014 creci\u00f3 r\u00e1pidamente y obtuvo posiciones de poder; su mejor expresi\u00f3n es Yeltsin y su principal aliado, en el comienzo, fueron los grupos nacionalistas. El reformismo sovi\u00e9tico oculta cada vez menos su orientaci\u00f3n antisocialista y su fascinaci\u00f3n por el capitalismo. Su penetraci\u00f3n en una clase obrera despolitizada y reprimida es innegable. Frente a \u00e9l, se alzan los sectores que tienen inter\u00e9s objetivo en el socialismo sovi\u00e9tico, en particular la burocracia ligada a la gesti\u00f3n del sector estatal, y los militares, de formaci\u00f3n m\u00e1s r\u00edgida, adem\u00e1s de marcada por la ideolog\u00eda de la guerra fr\u00eda. Centrista t\u00edpico, Gorbachev se ha equilibrado entre esos extremos y es sobre esa pol\u00edtica que se ha sustentado hasta ahora la perestroika. Sin embargo, su gesto m\u00e1s reciente ha sido la presentaci\u00f3n de un proyecto de programa para el Partido que (a creerse en lo que ha divulgado la prensa) hace al reformismo concesiones inaceptables.<\/p>\n\n\n\n<p>En materia de pol\u00edtica internacional, Gorbachev, junto a la pol\u00edtica de reducci\u00f3n del arsenal armamentista, trat\u00f3 inicialmente de orientar reformas similares en Europa oriental. Sin embargo, la despolitizaci\u00f3n, all\u00ed, es mayor, las ra\u00edces del socialismo m\u00e1s d\u00e9biles y los nacionalismos m\u00e1s fuertes, adem\u00e1s de que estos se vuelven, en buena medida, contra la propia Uni\u00f3n sovi\u00e9tica. No sorprende, pues, que Gorbachev haya sido arrastrado m\u00e1s all\u00e1 de lo que se propon\u00eda y, al insistir en la pol\u00edtica de descompromiso de la URSS respecto a los movimientos antisocialistas de la regi\u00f3n, acabara por abrir la puerta a la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. El ir\u00eda, empero, a\u00fan m\u00e1s lejos al votar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la resoluci\u00f3n que dio campo libre a Estados Unidos para intervenir militarmente en el Golfo P\u00e9rsico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3. Implicaciones de la guerra del Golfo<\/h2>\n\n\n\n<p>La guerra del Golfo represent\u00f3 la culminaci\u00f3n de la estrategia de poder puesta en pr\u00e1ctica por Estados Unidos a partir de 1980, que hab\u00eda ya engendrado acontecimientos como las intervenciones en El Salvador, en Granada y en Panam\u00e1, as\u00ed como la extensi\u00f3n de la presencia militar norteamericana a pa\u00edses de Sudam\u00e9rica, so pretexto de combatir el narcotr\u00e1fico. Tras alentar el aventurerismo de Sadam Hussein (d\u00edas antes de la invasi\u00f3n de Kuwait, la embajadora norteamericana en Bagdad indicara a \u00e9ste que Estados Unidos no intervendr\u00eda en la cuesti\u00f3n), el gobierno de Bush se valdr\u00eda de ello para regimentar el apoyo del conjunto de los pa\u00edses imperialistas y desatar una de las guerras m\u00e1s brutales de este medio siglo, la \u00fanica que lleg\u00f3 de hecho a contemplar la posibilidad del empleo de bombas nucleares. A diferencia de lo que pasara en las intervenciones anteriores, en \u00e9sta Estados Unidos logr\u00f3 poner tras de s\u00ed al conjunto de los pa\u00edses imperialistas \u2014para lo que colabor\u00f3 el sello de las Naciones Unidas que pudo imprimirle\u2014, pese a la renuencia inicial de Jap\u00f3n, Francia y Alemania. Se afirm\u00f3 como \u00fanica superpotencia mundial, ratificando la divisi\u00f3n del trabajo que, desde la segunda guerra, hab\u00eda impuesto en el campo imperialista (al llamar a s\u00ed las tareas dichas de defensa) y rebajando la posici\u00f3n militar de la Uni\u00f3n sovi\u00e9tica, sin aceptar los intentos tard\u00edos de \u00e9sta para moderar los efectos del mandato que consintiera en otorgarle en la ONU. Con ello, avanz\u00f3 en el sentido de configurar un sistema mundial que combina, de un lado, la multipolaridad econ\u00f3mica y pol\u00edtica resultado de la larga crisis iniciada en los 60\u2019 y, del otro, su supremac\u00eda militar. La tendencia de ese nuevo sistema mundial es la de expresarse a trav\u00e9s del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que se configura como una especie de \u00f3rgano ejecutivo, dominado por los cinco pa\u00edses con asiento permanente y poder de veto, al lado de un parlamento, formado por la Asamblea General, cuyas decisiones no tienen empero car\u00e1cter imperativo. La Corte de La Haya, tambi\u00e9n sin poder resolutivo, flanquea esa estructura que, inspirada en la doctrina pol\u00edtica burguesa, quiere imponer a todo el mundo, pero en particular a los pa\u00edses dependientes, una suerte de gobierno mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, gana pleno sentido la reestructuraci\u00f3n de la econom\u00eda mundial en grandes bloques econ\u00f3micos, teniendo por epicentro a Estados Unidos, Jap\u00f3n, el d\u00fao Alemania-Francia, as\u00ed como los pa\u00edses que, por sus caracter\u00edsticas, constituyen verdaderos bloques, como la URSS y la China. Son ellos, por cierto, el n\u00facleo del poder ejecutivo del sistema pol\u00edtico mundial en formaci\u00f3n (excepto Alemania, que ya indic\u00f3 sin embargo su deseo de integrar tambi\u00e9n esa instancia). Todo pasa como si se tratara ahora de convalidar las transformaciones econ\u00f3micas acarreadas por la crisis, y en particular la centralizaci\u00f3n del capital que ella propicio, mediante la creaci\u00f3n de bloques que se plantean como verdaderas regiones pol\u00edtico-administrativas a nivel mundial. M\u00e1s all\u00e1 de la impresi\u00f3n de ciencia ficci\u00f3n que ese cuadro evoca, \u00e9l lleva a pensar tambi\u00e9n en las tendencias que han estado presentes desde los 70 en la estrategia mundial norteamericana \u2014con la multipolaridad de Kissinger y los planteamientos de la Comisi\u00f3n Trilateral, al tiempo de Carter-Brezinski\u2014, aunque aquellas ten\u00edan el fin m\u00e1s bien modesto de reorganizar tan solo el sistema capitalista. Los sucesos de los a\u00f1os 80 y, principalmente, lo que est\u00e1 pasando en la Uni\u00f3n sovi\u00e9tica han llevado a que las cosas pasen a asumir un car\u00e1cter realmente mundial y ponen sobre la mesa las discusiones que, al inicio del siglo, suscitaron la cuesti\u00f3n del superimperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>No es \u00e9ste el momento de llegar a conclusiones definitivas. Nos faltan, para ello, la visi\u00f3n en perspectiva, la informaci\u00f3n necesaria y, sobre todo, el intercambio previo de puntos de vista, indispensables para la construcci\u00f3n de una nueva visi\u00f3n del mundo. Pero no hay ninguna duda que es preciso explorar ese camino, intentar vuelos te\u00f3ricos de m\u00e1s altura, partiendo del supuesto de que estamos realmente ingresando a una etapa hist\u00f3rica en que las cosas se anuncian radicalmente diferentes de lo que conocimos hasta ahora. M\u00e1s que nunca estamos forzados a desarrollar un ingente trabajo te\u00f3rico y, tambi\u00e9n, m\u00e1s que nunca, ante la falencia de los dogmas y la mediocridad de las teor\u00edas burguesas, el marxismo creador se nos presenta como la herramienta eficaz para llevarlo a cabo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo para delinear algunas de las pistas a ser seguidas en esa labor, cabe indicar dos grandes cuestiones que se plantean: el sentido hist\u00f3rico del socialismo y la cuesti\u00f3n de la dependencia. Vamos abordarlas enseguida brevemente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. Socialismo y dependencia<\/h2>\n\n\n\n<p>No es de ahora que manejamos la idea de que el socialismo es una era hist\u00f3rica, as\u00ed como lo ha sido el capitalismo. Desde fines de los 70, ante las cr\u00edticas que se hac\u00edan al &#8220;socialismo real&#8221;, comenzamos a trabajar en esa l\u00ednea, que mostr\u00f3 para nosotros toda su utilidad cuando sobrevinieron, a principios de los 80, los acontecimientos de Polonia. El capitalismo surge a mediados del siglo XVI, en el seno de la Europa feudal, y comienza una lenta transformaci\u00f3n del mundo, que todav\u00eda no se concluye totalmente. Un siglo despu\u00e9s, con la maduraci\u00f3n de una nueva estructura de clases en la sociedad feudal, se abre la era de la revoluci\u00f3n burguesa, que, empezando por Holanda e Inglaterra, se extiende por dos siglos, hasta la mitad del siglo XIX. En el curso de ese proceso, asistimos a pasos hacia adelante y hacia atr\u00e1s, como es el caso de Inglaterra que, entre la revoluci\u00f3n de 1640 y la &#8220;revoluci\u00f3n gloriosa&#8221; de 1688-89, pasa por periodos de restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica; o de Francia, que va de los extremos de la revoluci\u00f3n de 1789 a la dictadura napole\u00f3nica, pasa por la restauraci\u00f3n de 1815, llega a la monarqu\u00eda constitucional en 1830 y alcanza finalmente la republica burguesa en 1848, luego revocada por el Segundo Imperio, que se mantendr\u00e1 hasta la guerra franco-prusiana de 1871; o, aun, de Alemania, donde la burgues\u00eda asciende a clase dominante en condominio con la clase feudal y en posici\u00f3n subordinada ante \u00e9sta, despu\u00e9s de 1848, manteniendo un compromiso inestable que s\u00f3lo terminara con la derrota en la primera guerra mundial. La diversidad de esos procesos nacionales, y los que se registran en Italia, Austria y otros pa\u00edses europeos \u2014a los que hay que sumar, adem\u00e1s de Estados Unidos, aun en el siglo XVIII, la entrada en escena de los pa\u00edses latinoamericanos en la segunda mitad del siglo XIX\u2014 hacen del capitalismo y de la revoluci\u00f3n burguesa algo extremadamente complejo, que produce diferentes formas econ\u00f3micas, propicia el surgimiento de formas pol\u00edticas variadas y teje entre ellas relaciones de todo tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como, en medio a las relaciones de competencia entre las naciones capitalistas m\u00e1s avanzadas, se registran el desarrollo de los v\u00ednculos coloniales, semicoloniales y de dependencia, al lado de lazos de alianza los m\u00e1s ins\u00f3litos, como los que, en el marco de la Santa Alianza, unieron la Inglaterra capitalista a la Rusia zarista.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay, en este sentido, porqu\u00e9 sorprenderse que el socialismo no haya hecho su entrada en la historia como una forma acabada \u2014y esa fue nuestra principal raz\u00f3n de rechazo a las cr\u00edticas al socialismo dicho &#8220;real&#8221;. Para nosotros, el socialismo tendr\u00eda que ser imperfecto, tendr\u00eda que dar lugar a formas econ\u00f3micas y pol\u00edticas diversas, tendr\u00eda que sufrir el impacto de las condiciones hist\u00f3ricas y de los procesos de lucha de clases que lo informaban, tendr\u00eda sobre todo que reflejar el hecho de que se constitu\u00eda en un mundo dominado por el capitalismo. En suma, tendr\u00eda que resultar del hecho de ser un proceso real, y no el fruto de la imaginaci\u00f3n, una construcci\u00f3n abstracta de gabinete.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, no se trataba para nosotros de extremar la reflexi\u00f3n en la l\u00ednea de la analog\u00eda, sino que recurr\u00edamos tambi\u00e9n a la del contraste. Porque sab\u00edamos que, a diferencia de la burgues\u00eda, que naci\u00f3 de relaciones de producci\u00f3n extra\u00f1as al feudalismo, el proletariado es producto del capital, del mismo modo que la burgues\u00eda, y crece y se desarrolla con \u00e9l. Pese a ello, en la medida en que reposa sobre la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, la burgues\u00eda pudo aliarse al feudalismo y, por lo menos te\u00f3ricamente, nada imped\u00eda que llevase a cabo su revoluci\u00f3n por medios pac\u00edficos; el proletariado, al contrario, cuya explotaci\u00f3n es fruto de esa forma de propiedad, no encuentra espacio para una alianza efectiva con la burgues\u00eda y debe transitar por la revoluci\u00f3n violenta, por lo menos hasta que sea lo suficiente fuerte como para imponerle a su enemigo de clase su dominaci\u00f3n en escala mundial. Era a partir de esas especificidades que plante\u00e1bamos la cuesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n proletaria en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no s\u00f3lo a partir de all\u00ed. Nuestra concepci\u00f3n del mundo, que alcanz\u00f3 su formulaci\u00f3n definitiva a mediados de los 70, nos conduc\u00eda a la idea de que, entre formas estatales en pugna, asentadas sobre la base de estructuras capitalistas y socialistas, los pa\u00edses capitalistas sometidos a la explotaci\u00f3n imperialista, es decir, los pa\u00edses dependientes, no pod\u00edan someter su iniciativa revolucionaria a los intereses de los dos campos. Inversamente, era el despliegue de esa iniciativa el principal factor para el cambio de la correlaci\u00f3n de fuerzas en el mundo y, por ende, la clave para el triunfo definitivo de la revoluci\u00f3n proletaria. Por mucho que lamentemos el giro que ha tomado el curso del socialismo en Europa Oriental y en la misma Uni\u00f3n sovi\u00e9tica, pareciera ser que la historia nos est\u00e1 dando la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5. reconversi\u00f3n e integraci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina<\/h2>\n\n\n\n<p>Cabe as\u00ed volver los ojos para lo que est\u00e1 pasando en los pa\u00edses dependientes y, en particular, en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>La dependencia, para nosotros, no se ha limitado jam\u00e1s a ser una relaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n pol\u00edtica entre naciones capitalistas. Ella ha sido siempre entendida como una forma peculiar de capitalismo, que surge en base a la expansi\u00f3n mundial de un sistema que configura diversas formas de explotaci\u00f3n. El capitalismo dependiente se nos ha siempre aparecido como una forma de capitalismo en el cual, dadas las relaciones de clases que all\u00ed se establecen, basadas en la superexplotaci\u00f3n del trabajo, las contradicciones se hacen m\u00e1s agudas y lo configuran pues como el &#8220;eslab\u00f3n d\u00e9bil&#8221; del sistema. Es por ello que a m\u00e1s desarrollo capitalista dependiente, m\u00e1s contradicciones sociales, y, pues, mayores posibilidades de revoluci\u00f3n proletaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Tr\u00e1tase de posibilidades virtuales, solo actualizables mediante el avance de la teor\u00eda y de la pr\u00e1ctica revolucionaria. Ahora bien: el examen de los prerrequisitos que el imperialismo debi\u00f3 atender para entrar a su actual fase de desarrollo muestra que estos implicaron la derrota del movimiento obrero y de la izquierda en Europa, en la segunda mitad de los 70, as\u00ed como la intensificaci\u00f3n de la cr\u00edtica al &#8220;socialismo real&#8221;, en un estilo que trajo la confusi\u00f3n ideol\u00f3gica. Paralelamente, por las mismas fechas, junto a las cr\u00edticas a la teor\u00eda de la dependencia, comienza a gestarse la redemocratizaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, en moldes que acabar\u00edan por favorecer la hegemon\u00eda burguesa en el proceso. El desarme te\u00f3rico e ideol\u00f3gico resultante favorece en todas partes las oleadas de oportunismo a que estamos asistiendo. La verdad, empero, es que, en el curso del desarrollo del capitalismo, la izquierda y las masas han vivido situaciones como estas, como el periodo que sigui\u00f3 a las revoluciones de 1848 o, peor a\u00fan, despu\u00e9s de la derrota de la Comuna de Paris. M\u00e1s ello no impidi\u00f3 que los revolucionarios llevaran adelante su lucha por la superaci\u00f3n de un sistema injusto por otro superior. Hoy, cuando, aun en la Uni\u00f3n sovi\u00e9tica y en muchos pa\u00edses de Europa Oriental, pero sobre todo en Cuba, China, Vietnam, Corea, las fuerzas socialistas, cuando no el socialismo mismo, est\u00e1n lejos de ser un perro muerto; cuando la presi\u00f3n de las masas explotadas de los pa\u00edses dependientes sobre sus reg\u00edmenes y sobre el propio sistema capitalista mundial se mantiene activa y tiende a ganar a\u00fan m\u00e1s fuerza dado el car\u00e1cter cada vez m\u00e1s restrictivo y discriminatorio que asume el capitalismo (sin contar los sacrificios que la coyuntura de la reconversi\u00f3n impone), hoy nos parece que estamos lejos de ese supuesto fin de la historia en que los ide\u00f3logos burgueses tratan de hacernos creer.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que se anuncia m\u00e1s bien son dificultades inmediatas para la reconversi\u00f3n de Europa Oriental y de los pa\u00edses dependientes, cuya duraci\u00f3n se extender\u00e1 aun por algunos a\u00f1os. Las luchas de clases a que ello dar\u00e1 lugar obligar\u00e1n a los intelectuales burgueses a perder mucha de su actual arrogancia y ser\u00e1n la materia prima para que forjemos un nuevo proyecto de sociedad, mucho m\u00e1s cercano a los ideales de los grandes luchadores del socialismo y mucho m\u00e1s capaz de conducirnos a la victoria. Ya lo dec\u00eda Lenin, respecto al superimperialismo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8220;&#8230;No hay duda de que el desarrollo marcha en direcci\u00f3n a un \u00fanico trust mundial, que devorar\u00e1 todas las empresas y todos los Estados sin excepci\u00f3n. Pero por otra parte, el desarrollo marcha en tales circunstancias, con tal ritmo, con tales contradicciones, conflictos y conmociones \u2014no solo econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n pol\u00edticas, nacionales, etc., etc.\u2014, que inexorablemente, antes de que se llegue a un \u00fanico trust mundial, a la uni\u00f3n mundial &#8216;ultraimperialista&#8217; de los capitales financieros nacionales, ser\u00e1 inevitable que estalle el imperialismo y el capitalismo se convierta en su contrario&#8221; (Lenin, 28-29).<\/p>\n\n\n\n<p>La reestructuraci\u00f3n del mundo capitalista, sobre la base de la intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de los pa\u00edses dependientes y una violenta centralizaci\u00f3n del capital en escala internacional, s\u00f3lo fue posible por la confusi\u00f3n sembrada en el campo de la izquierda, que, carente de un proyecto revolucionario, tom\u00f3 el ascenso de los movimientos de masas entonces en curso tal como se daba, es decir, con marcado sesgo corporativo, lo que los hac\u00eda incapaces de confluir hacia una estrategia com\u00fan. Fue lo que permiti\u00f3 al gobierno de Reagan llevar a cabo su escalada en Am\u00e9rica Latina, tanto en el plano militar, como en el plano econ\u00f3mico. En este \u00faltimo aspecto, instrumento privilegiado ha sido la manipulaci\u00f3n de la deuda externa de los pa\u00edses latinoamericanos, respecto a la cual, desde inicios de la d\u00e9cada, a trav\u00e9s de la&nbsp;<em>FMI bill<\/em>&nbsp;de 1983, y resoluciones del Departamento del Tesoro de 1982 y 1984, se postul\u00f3 utilizarla como elemento de chantaje, para imponer a los gobiernos de la regi\u00f3n la pr\u00e1ctica de pol\u00edticas neoliberales. Esas pol\u00edticas se aplican hoy de M\u00e9xico a Argentina, con la destrucci\u00f3n de parte del parque productivo construido en Am\u00e9rica Latina despu\u00e9s de los a\u00f1os 30, la extensi\u00f3n del desempleo, la rebaja de los salarios y la negativa del Estado a atender las necesidades b\u00e1sicas de la poblaci\u00f3n en materia de educaci\u00f3n, salud, vivienda y seguridad social. Su objetivo es forzar la reconversi\u00f3n econ\u00f3mica de la regi\u00f3n para adecuarla a los requerimientos de los centros imperialistas, frente a los cuales ella est\u00e1 llamada a producir y exportar bienes primarios y manufacturas de segunda clase e importar bienes industriales de tecnolog\u00eda superior. Con peque\u00f1a variaci\u00f3n, se trata de implantar un esquema de divisi\u00f3n internacional del trabajo similar al que reg\u00eda en el siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses latinoamericanos en los que existe una burgues\u00eda industrial relativamente desarrollada, como Brasil y Argentina, as\u00ed como, en menor medida, M\u00e9xico y Chile, aunque consideren inevitable y, hasta cierto punto, deseable la integraci\u00f3n al bloque hegemonizado por Estados Unidos, tratan de llegar a ella negociando las condiciones y reserv\u00e1ndose cierta autonom\u00eda para aprovechar ventajas ofrecidas por otros bloques econ\u00f3micos. El peso relativo de esa burgues\u00eda, frente a la burgues\u00eda cuya actividad se basa en la exportaci\u00f3n de materias primas agr\u00edcolas y minerales, determina el grado de firmeza en la implementaci\u00f3n de esa pol\u00edtica. Ella se perfila aun con m\u00e1s fuerza cuando la burgues\u00eda industrial llega a generar una fracci\u00f3n moderna, vinculada a las nuevas tecnolog\u00edas aplicadas a la producci\u00f3n y a los servicios.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s d\u00e9bil es la burgues\u00eda industrial y m\u00e1s fuerte la presencia directa del capital transnacional, menores son las condiciones de negociaci\u00f3n de los gobiernos, dada la influencia casi nula de los sectores populares en el proceso. Sea individualmente, como en el caso de M\u00e9xico (y tendencialmente de Chile), sea agrupados (como en el caso de los pa\u00edses que integran el Mercosur), esas negociaciones se llevan en el marco de la pol\u00edtica delineada por Estados Unidos, bajo el nombre de Iniciativa de las Am\u00e9ricas. La ausencia del pueblo, en ese proceso, debilita a los gobiernos y amenaza con hacer de la integraci\u00f3n algo extremadamente negativo, adem\u00e1s de que \u2014y \u00e9sta es la cuesti\u00f3n fundamental\u2014 la actual pasividad de las fuerzas de izquierda equivale a dejar pasar una oportunidad magn\u00edfica para hacer avanzar la integraci\u00f3n latinoamericana, que ha sido tradicionalmente una de sus consignas m\u00e1s sentidas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">6. Algunas conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p>La importancia que ganan hoy d\u00eda las cuestiones internacionales y su incidencia directa en la vida nacional deben llevarnos a revalorizar el trabajo te\u00f3rico en esa \u00e1rea, a\u00fan m\u00e1s que lo que hicimos en el pasado. En este sentido, no s\u00f3lo se deben dar mejores condiciones de trabajo a \u00f3rganos existentes, como el CIES, sino que conviene contemplar la reactivaci\u00f3n de CIDAMO y reforzar los n\u00facleos o compa\u00f1eros que tenemos en Argentina y Brasil. Valdr\u00eda la pena intentar tambi\u00e9n la retomada de contactos con compa\u00f1eros que permanecieron en centros avanzados, particularmente Estados Unidos y Europa. Para llevar a cabo la tarea, es necesario atribuir la responsabilidad de ella a un miembro de la direcci\u00f3n y poner en pr\u00e1ctica un sistema \u00e1gil de comunicaciones. Cabr\u00e1 a ese encargado llevar adelante tambi\u00e9n, con mayor dinamismo, las relaciones internacionales, con prioridad para Am\u00e9rica Latina, sin que ello implique restarle \u00e9nfasis a las que se refieren a los pa\u00edses centrales.<\/p>\n\n\n\n<p>Como elemento central en la tarea de relaciones, deben plantearse dos l\u00edneas. La primera, que abarca todas las \u00e1reas y pa\u00edses, consiste en la definici\u00f3n e implementaci\u00f3n de una pol\u00edtica centrada en torno al problema del gobierno mundial. En este plano, la clave est\u00e1 en la democratizaci\u00f3n de la ONU, que comprende, entre otros puntos: car\u00e1cter imperativo para las resoluciones de la Asamblea General y los dict\u00e1menes de la Corte de La Haya; elecci\u00f3n por la Asamblea General de todos los miembros del Consejo de Seguridad, as\u00ed como de los directivos de las organizaciones especificas (UNESCO, FAO, etc.); limitaci\u00f3n de los poderes y privilegios del Consejo de Seguridad, con el fin del derecho de permanencia y de veto, la instituci\u00f3n del principio de rotatividad para todos los cargos y la fijaci\u00f3n de mandatos en t\u00e9rminos anuales; restricci\u00f3n a la Asamblea General (si necesario, en convocaci\u00f3n extraordinaria) de medidas que impliquen bloqueo econ\u00f3mico, acci\u00f3n militar o cualquier tipo de violaci\u00f3n del principio de no intervenci\u00f3n en los pa\u00edses miembros.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda l\u00ednea se refiere a la integraci\u00f3n continental. C\u00e1benos formular y propagandear en nuestros pa\u00edses y fuera de ellos un proyecto de integraci\u00f3n que vaya m\u00e1s all\u00e1 del mero negocio y que implique la m\u00e1s amplia participaci\u00f3n popular. Para nosotros, la integraci\u00f3n ser\u00e1 econ\u00f3mica, s\u00ed, pero tambi\u00e9n pol\u00edtica y cultural. Ello implica luchar por la puesta en marcha de instituciones que aseguren una efectiva participaci\u00f3n popular, comenzando por la elecci\u00f3n directa de los representantes nacionales en el Parlamento Latinoamericano y siguiendo con la participaci\u00f3n activa de obreros, estudiantes, intelectuales y mujeres en \u00f3rganos que contemplen asuntos de su inter\u00e9s espec\u00edfico. En el marco de la reestructuraci\u00f3n global de la econom\u00eda mundial, parece irreal oponerse al estrechamiento de lazos con Estados Unidos. Sin embargo, planteando a la integraci\u00f3n latinoamericana en los moldes arriba indicados, estaremos asegurando que eso no venga a ser sino una anexi\u00f3n disfrazada; en el caso chileno, ello implica embarcarse de lleno en la campa\u00f1a por el ingreso de Chile al Mercosur. Paralelamente, hay que luchar para que la participaci\u00f3n en el bloque encabezado por Estados Unidos no implique poner cortapisas al desarrollo de una pol\u00edtica latinoamericana independiente en los organismos internacionales y tampoco una limitaci\u00f3n al establecimiento de relaciones con otros bloques, seg\u00fan las conveniencias nacionales y regionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son algunas sugerencias para una reelaboraci\u00f3n de nuestra concepci\u00f3n del mundo y de nuestra pol\u00edtica internacional. No hay duda de que las circunstancias han hecho con que eso sea hoy tarea prioritaria. Es indispensable que lo entendamos as\u00ed y actuemos en consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">&nbsp;Agosto, 1991.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Banco Mundial,&nbsp;<em>Informe sobre el desarrollo mundial 1988<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Caputo, O.,&nbsp;<em>El comportamiento de la inversi\u00f3n en los principales pa\u00edses desarrollados<\/em>, 1989, mimeo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Balance 1989 de los principales pa\u00edses capitalistas desarrollados<\/em>, Cuadernos te\u00f3ricos, PRIES-Cono Sur, 1989<\/p>\n\n\n\n<p>CLEPI,&nbsp;<em>Informe sobre la econom\u00eda mundial<\/em>, 1988-1989, Nueva Sociedad, Santiago, 1988<\/p>\n\n\n\n<p>FMI,&nbsp;<em>World Economic Outlook<\/em>, octubre 1988, abril 1989<\/p>\n\n\n\n<p>Lenin, Pr\u00f3logo a Bujarin,&nbsp;<em>La econom\u00eda mundial y el imperialismo<\/em>, Pasado y Presente, Buenos Aires, 1973<\/p>\n\n\n\n<p>Marini, R. M.,&nbsp;<em>Am\u00e9rica Latina en la encrucijada<\/em>, 1990, mimeo.<\/p>\n\n\n\n<p>AP\u00c9NDICE ESTAD\u00cdSTICO [no est\u00e1 en el archivo fuente].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini, con la anotaci\u00f3n &#8220;agosto de 1991&#8221;. Introducci\u00f3n Producir un informe sobre la situaci\u00f3n internacional, hoy, es tarea que presenta dificultades evidentes. 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