{"id":2918,"date":"1981-04-07T00:47:51","date_gmt":"1981-04-07T00:47:51","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=2918"},"modified":"2022-03-24T03:11:05","modified_gmt":"2022-03-24T03:11:05","slug":"proceso-de-trabajo-jornada-laboral-y-condiciones-tecnicas-de-produccion-estudio-de-caso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=2918","title":{"rendered":"Proceso de trabajo, jornada laboral  y condiciones t\u00e9cnicas de producci\u00f3n:  estudio de caso"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Civac-AEREA-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2923\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Civac-AEREA-edited.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Civac-AEREA-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Civac-AEREA-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Civac-AEREA-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuentes:\u00a0<em>Cuadernos de CIDAMO<\/em>, n. 4, M\u00e9xico, 1981, y \u201cEl proceso de trabajo en M\u00e9xico\u201d,\u00a0<em>Cuadernos de Teor\u00eda y Sociedad<\/em>, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Iztapalapa, M\u00e9xico, s\/f, y\u00a0<em>Teor\u00eda y Pol\u00edtica<\/em>, n. 4, abril-junio 1981, M\u00e9xico, Juan Pablos Editor.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Ruy Mauro Marini, Adri\u00e1n Sotelo y Arnulfo Arteaga Garc\u00eda<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Este trabajo tiene como objeto presentar algunos resultados de una investigaci\u00f3n de campo realizada en el a\u00f1o de 1975, en una f\u00e1brica ladrillera del Estado de Morelos, en M\u00e9xico. Se trata de una zona que ha experimentado en los a\u00f1os recientes un marcado crecimiento de la industria manufacturera, que tiene como polo principal la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC), donde se ubican ramas din\u00e1micas como la automotriz, as\u00ed como el surgimiento de agroindustrias.<\/p>\n\n\n\n<p>La f\u00e1brica produce insumos para la construcci\u00f3n, como ladrillos, tejas y blocks. Su producci\u00f3n anual, en el a\u00f1o considerado, arroj\u00f3 un valor total de $ 3 279 151.00 pesos mexicanos. Su maquinaria comprende un molino chileno, dos cribas, arandas o mallas el\u00e9ctricas y un dosificador; un laminador; una batidora, una mezcladora y c\u00e1mara de vac\u00edo; una m\u00e1quina cortadora; secadores con mufla y 18 ventiladores; un horno que comprende: tubo compresor; tres ventiladores, dos bombas de combustible, un empujador hidr\u00e1ulico; bandas transportadoras con cinco moto reductores. Adem\u00e1s de ello, cuenta con un tablero el\u00e9ctrico, una planta de soldar (de gas), as\u00ed como herramientas el\u00e9ctricas y manuales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o de 1975, laboraban en ella 38 trabajadores ligados de manera directa o indirecta, al proceso de producci\u00f3n, m\u00e1s cuatro encargados de tareas ajenas a \u00e9ste, lo que representaba un trabajador productivo m\u00e1s respecto a la planta de personal del a\u00f1o anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, hacemos una breve descripci\u00f3n del proceso de trabajo en la f\u00e1brica, tratando despu\u00e9s de establecer las relaciones entre dicho proceso y las condiciones t\u00e9cnicas que all\u00ed prevalecen. Buscaremos, en seguida, inferir las repercusiones de esas relaciones en las condiciones de explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, desde el punto de vista m\u00e1s primario en que \u00e9sta nos aparece, es decir, mediante la jornada de trabajo y su prolongaci\u00f3n, as\u00ed como su impacto en los salarios. En las conclusiones, se\u00f1alaremos algunas implicaciones que, a nuestro modo de ver, se pueden derivar de este an\u00e1lisis de caso.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1. El proceso de trabajo<\/h2>\n\n\n\n<p>El proceso de producci\u00f3n de ladrillos empieza en el momento en que se movilizan las materias primas en existencia y culmina con la descarga del producto terminado; las fases de transporte de materias primas a la f\u00e1brica y del producto terminado a los consumidores quedan fuera del ciclo de producci\u00f3n de la ladrillera. \u00c9ste se descompone en once fases sucesivas, que son:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Molienda: consiste en la transformaci\u00f3n de materias primas en polvo; en ella se utiliza un molino y participan cuatro obreros, tres dedicados a la alimentaci\u00f3n de la m\u00e1quina y uno a su cuidado. El molino chileno, construido en 1927, funciona cinco d\u00edas a la semana durante un turno, arrojando 40 toneladas diarias y un promedio mensual de 800. Los obreros alimentadores llenan con palas las carretillas con las materias primas a ser transformadas, en proporciones determinadas (medidas por paladas) y las transportan al molino.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Primera fase de mezclado <sup>1<\/sup>: consiste en la mezcla del polvo proveniente del molino con otras materias primas y agua; esta fase se lleva a cabo en la tolva (fosa de acero y madera con base m\u00f3vil, con salida en una banda transportadora). En ella intervienen seis obreros alimentadores que como los anteriores, por medio de palas y carretillas, mezclan y transportan las materias primas.<\/p>\n\n\n\n<p>c) Desterronamiento: consiste en triturar, mezclar y laminar la materia en procesamiento, homogeneiz\u00e1ndola y transform\u00e1ndola de terrones en masa compacta. La materia es recibida por la banda transportadora que sale de la tolva y se extiende hasta la fase de corte. Esta etapa del proceso se lleva a cabo en la m\u00e1quina desterronadora y un obrero tiene como funci\u00f3n principal evitar sobrecargas de material de una fase a otra; esto implica sobre todo mantener constante el flujo de manera homog\u00e9nea y constante.<\/p>\n\n\n\n<p>d) Segunda fase de mezclado: consiste en laminar la mezcla con agua para darle una consistencia homog\u00e9nea. Se utiliza una mezcladora y es el mismo obrero de la fase anterior quien se encarga de intervenir directamente, utilizando varillas y una pala para evitar atascamientos de material.<\/p>\n\n\n\n<p>e) Extrusi\u00f3n: consiste en la mezcla del material con petr\u00f3leo y, en un segundo momento, en la compresi\u00f3n del mismo al vac\u00edo; realizadas las dos operaciones, la m\u00e1quina empuja el material a un molde situado en su extremo, donde entra a una banda continua de 2.80 metros, que lo lleva a la fase siguiente. Aqu\u00ed interviene el mismo obrero de las dos fases previas, supervisando la temperatura, que debe mantenerse constante.<\/p>\n\n\n\n<p>f) Corte: consiste en el corte en ladrillos de la materia que llega de la fase anterior. Un obrero opera la cortadora (m\u00e1quina hexagonal giratoria que, en cada giro, con duraci\u00f3n aproximada de 12 segundos, corta la barra continua). Este desempe\u00f1a funciones m\u00faltiples; desactiva la m\u00e1quina en caso de falla y la activa nuevamente; la repara, interrumpiendo si es necesario el proceso; mide y anota los tiempos perdidos, indicando la causa; controla los carros cargados que regresan de la fase siguiente (estiba), mediante una tarjeta con nueve entradas donde se registran las variables del proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>g) Estiba: consiste en el acomodamiento manual en carros de la materia cortada que llega en la banda transportadora. El n\u00famero de obreros que intervienen var\u00eda seg\u00fan el producto; cinco para el block; ocho para la tableta; ocho para la tablilla, y de seis a catorce para la teja; en este \u00faltimo caso, tres obreros realizan perforaciones en las mismas con picahielos y las tejas son llevadas al oreado en la mano (cuatro tejas por obrero). En esta fase, los obreros no trabajan en forma continua, sino que, en los intervalos de las operaciones de estiba, se desplazan al molino, a la tolva, a la descarga, etc\u00e9tera; su n\u00famero puede variar de cinco a catorce.<\/p>\n\n\n\n<p>h) Oreado: consiste en el transporte de los carros de ladrillos a la zona de oreado y su permanencia all\u00ed por 24 horas. Esta fase y las dos siguientes, se realizan en tres turnos con dos obreros cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>i) Presecado y secado: consiste en el transporte y permanencia de los carros en las c\u00e1maras de presecado y secado, donde se someten los ladrillos a aumentos de temperatura y aireaci\u00f3n. Intervienen seis obreros en tres turnos, los mismos de la fase anterior y de la siguiente; en adelante, esta fase se tratar\u00e1 asimilada a la que sigue.<\/p>\n\n\n\n<p>j) Horneado: consiste en el traslado y cocimiento de los ladrillos, sin retirarlos de sus carros, los cuales son puestos en una plataforma m\u00f3vil de 42 metros de largo, y sometidos a temperaturas que aumentan gradualmente de 650 \u00b0C a 1000 \u00b0C, disminuyendo despu\u00e9s gradualmente; la fase que dura de 18 a 24 horas, da lugar a salidas de carros cada cuarenta y cinco minutos o una hora. Intervienen en ella los seis obreros mencionados, por turno, quienes transportan los carros al horno y de all\u00ed a la zona de descarga; supervisan el proceso y llevan el registro de las tarjetas de control de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>k) Descarga: consiste en el transporte de los ladrillos a la zona de descarga y su traslado de los carros a las tarimas. Interviene un n\u00famero variable de obreros, de doce a catorce, tomados de otras fases del proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2. Relaciones entre fuerza de trabajo y condiciones t\u00e9cnicas de producci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de las condiciones t\u00e9cnicas en que descansa el proceso de trabajo descrito, el primer punto a resaltar es su heterogeneidad tecnol\u00f3gica; en efecto, si le aplicamos la escala de Bright, que establece diecisiete niveles de mecanizaci\u00f3n con relaci\u00f3n a las fuentes de energ\u00eda y control (v\u00e9ase Cuadro 1), la estructura t\u00e9cnica de la f\u00e1brica se enmarca entre el nivel 1 (estiba, descarga) y 13 (extrusi\u00f3n). Destaca, en segundo lugar, la diferencia de utilizaci\u00f3n de la capacidad productiva de las distintas m\u00e1quinas que integran el sistema mec\u00e1nico en su conjunto: es as\u00ed como mientras en el proceso de producci\u00f3n semanal, el molino trabaja a menos de un 83% de su capacidad, el horno lo hace al 350% por encima de su capacidad normal en un turno.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/322_proceso_trabajo_1.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Estos dos factores, heterogeneidad tecnol\u00f3gica y desigual dimensionamiento productivo, determinan la naturaleza de la fuerza de trabajo empleada en la producci\u00f3n y las condiciones en que se desarrolla el proceso de trabajo. Nos encontramos as\u00ed con una fuerza de trabajo total compuesta, en sus dos terceras partes, por obreros no calificados, mientras el tercio restante se encuentra integrado por obreros calificados, que entran en la producci\u00f3n de ladrillos, de manera directa (horneros, por ejemplo) o indirecta (electricista, mec\u00e1nico). La distribuci\u00f3n de esa fuerza de trabajo a lo largo del proceso de producci\u00f3n puede variar de acuerdo al producto fabricado, pero esto se da exclusivamente en las fases en que es nula la mecanizaci\u00f3n, manteni\u00e9ndose fija, y regida por relaciones estrictas de proporcionalidad, all\u00ed donde \u00e9sta interviene&nbsp;<sup>2<\/sup>. Finalmente, el uso de la fuerza de trabajo presenta una configuraci\u00f3n irregular, llevando incluso a que, mientras en la fase del horneado se trabaje en tres turnos, todas las dem\u00e1s se realicen en un solo turno (el primero).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esas determinaciones que el sistema mec\u00e1nico crea para la fuerza de trabajo deben ser relativizadas. En primer lugar, las categor\u00edas bajo las cuales se contratan los trabajadores, a las que corresponde una escala salarial que distingue entre el trabajo simple (obreros no calificados) y los distintos tipos de trabajo complejo (ver Cuadro 2), no responden siempre rigurosamente a las funciones desempe\u00f1adas por los obreros individuales en el proceso de trabajo. Cabe aqu\u00ed distinguir dos casos: la no correspondencia que se deriva de la pol\u00edtica de contrataci\u00f3n de la empresa, y la no correspondencia surgida a ra\u00edz de cambios en la distribuci\u00f3n de la fuerza de trabajo por motivo de desfases, pausas, interrupciones y prolongaciones de fases del proceso de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/322_proceso_trabajo_2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Entre los casos de no correspondencia entre categor\u00edas y funciones, debida a la pol\u00edtica de contrataci\u00f3n, destaca el de los obreros llamados \u201cdescanseros\u201d: aunque la planta de personal prevea la contrataci\u00f3n, para la fase de horneado, de cuatro horneros y cuatro ayudantes de horneros, durante el a\u00f1o 1975 s\u00f3lo tres obreros de cada especialidad trabajaron en ella; los dos restantes fueron tomados de entre los obreros generales. Ello se debe a que, en el horno laboran, en tres turnos, un hornero y un ayudante de hornero en cada turno, o sea, seis al d\u00eda; sin embargo, como deben gozar de un d\u00eda de descanso semanal, y no pueden trabajar los tres turnos seguidos, deber\u00edan contar con suplentes de la misma categor\u00eda, para que se cumpliera su reemplazo. Para esto, la empresa prefiere recurrir a obreros generales, que son pagados como tal. La no correspondencia debida a alteraciones en el proceso mismo de trabajo se puede apreciar en la distribuci\u00f3n de las categor\u00edas de obreros por cada fase del proceso de trabajo en el per\u00edodo de horas extras, donde se observa la intervenci\u00f3n de trabajadores con distinta calificaci\u00f3n o sin ella en las diversas fases del proceso productivo, con la sola excepci\u00f3n de la extrusi\u00f3n (ver Cuadro 3).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/322_proceso_trabajo_3.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Una segunda relativizaci\u00f3n a hacer, respecto a la fijaci\u00f3n del proceso de trabajo por el sistema mec\u00e1nico, se refiere a la configuraci\u00f3n irregular que, normalmente, arroja el tiempo productivo de la fuerza de trabajo total. La rotaci\u00f3n de trabajadores con distinto grado de calificaci\u00f3n entre los diversos puestos de trabajo apuntaba ya en esa direcci\u00f3n. Pero es en la prolongaci\u00f3n de la jornada que el fen\u00f3meno se acusa dando como resultado un perfil de la jornada total de trabajo visiblemente distinto de la que presentar\u00eda, si consider\u00e1ramos solamente la jornada normal. Cabe se\u00f1alar que ese perfil, lejos de ser azaroso, exhibe regularidades que acaban por supeditar el tiempo productivo total a las exigencias del sistema mec\u00e1nico, lo que obliga a buscar en otra parte la raz\u00f3n del fen\u00f3meno. Dedicaremos el apartado siguiente al an\u00e1lisis de ese problema.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3. Relaci\u00f3n entre jornada, proceso laboral y condiciones t\u00e9cnicas<\/h2>\n\n\n\n<p>La primera observaci\u00f3n que cabe, respecto al perfil de la jornada total de trabajo legal, es que, como se\u00f1al\u00e1bamos antes, \u00e9ste se desenvuelve en sentido inverso al del grado de mecanizaci\u00f3n del proceso productivo. Ello indica que dicho proceso combina fases en que el proceso de producci\u00f3n descansa esencialmente en la productividad del trabajo con otras en las que dicho proceso se realiza sobre la base de una mayor explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo en tanto que tal, es decir, en una mayor intensidad del trabajo. El caso del horneado, en que se eleva el perfil de la jornada, no contrar\u00eda la tendencia general dado que, si consideramos que all\u00ed laboran dos obreros por turno, esta fase se acercar\u00eda a sus similares en cuanto a nivel de mecanizaci\u00f3n, vale decir, la extrusi\u00f3n y el corte. M\u00e1s bien habr\u00eda que destacar que el horneado nos sugiere que el&nbsp;<em>aumento de la productividad del trabajo&nbsp;<\/em>en una fase tiene como consecuencia acentuarla explotaci\u00f3n dela fuerza f\u00edsica del trabajador en las fases directamenterelacionadascon ella y queno disponen deuna base t\u00e9cnica equivalente, bastando con ver c\u00f3mo las fases directamente ligadas al horneado (estiba y, en especial, descarga) concentran una proporci\u00f3n considerable del tiempo de trabajo total. Un caso similar se presenta respecto a la extrusi\u00f3n y las dos fases que se articulan directamente con ella, la de molienda y tolva (ver Gr\u00e1fica 1).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/322_proceso_trabajo_4.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Pero la jornada normal no es suficiente para conocer el tiempo de trabajo realmente empleado en el proceso de producci\u00f3n en casos como el de la f\u00e1brica en cuesti\u00f3n, en que se recurre a las horas extraordinarias. Si corregimos, mediante la agregaci\u00f3n de \u00e9stas a las fases correspondientes, el perfil de la jornada total (ver Gr\u00e1fica 2), observaremos cambios que ameritan ser examinados. El primer aspecto a resaltar es el incremento del tiempo correspondiente a la fase del horneado, lo que parece contrariar la tendencia general anteriormente indicada. En efecto, a diferencia de las dem\u00e1s fases, en las que la proporci\u00f3n del tiempo extra respecto al tiempo legal trabajado en la fase no alcanza nunca el 10%, en el horneado \u00e9ste es de aproximadamente 20%. Cabe, sin embargo, se\u00f1alar aqu\u00ed una especificidad del tiempo extra en el horneado: debido al sistema de turnos, cerca de la mitad de lo que all\u00ed aparece contabilizado por la empresa como horas extraordinarias corresponde de hecho a relevos inherentes al sistema de turnos, los cuales se realizan como tiempo extra debido a la pol\u00edtica de contrataci\u00f3n de la empresa, que, como ya indicamos, no llena los puestos de trabajo normalmente exigidos para el desarrollo de la fase. Si hacemos a un lado ese tiempo extra, que no se deriva de exigencias del proceso de trabajo en s\u00ed mismo, sino que corresponde a un mecanismo salarial para inflar la cuota de plusval\u00eda, el tiempo extra del horno se nivela al de otras fases, pasando a representar un 9.7% del tiempo normal.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/322_proceso_trabajo_5.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Un segundo aspecto a destacar, desde el momento en que consideramos el tiempo total realmente trabajado, sumando la jornada normal a las horas extras, es el hecho de que, tomadas en t\u00e9rminos absolutos, \u00e9stas presentan una distribuci\u00f3n totalmente aleatoria. En efecto, puestas en orden decreciente, tienen en los extremos a fases mecanizadas (horno, de un lado, y extrusi\u00f3n y corte, del otro); re\u00fanen en el centro a las semimecanizadas (tolva y molino) y presentan en los puntos intermedios a las manuales (estiba y descarga) (ver Gr\u00e1fica 3). Enfocado desde este punto de vista, el tiempo de trabajo extraordinario parecer\u00eda independiente del sistema mec\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/322_proceso_trabajo_6.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n cambia totalmente de figura si, al rev\u00e9s de considerar el tiempo extra en t\u00e9rminos absolutos, lo tomamos en relaci\u00f3n al tiempo que corresponde a la jornada normal en cada fase. Entonces, las fases se ordenan naturalmente por sus niveles de mecanizaci\u00f3n: en primer lugar, extrusi\u00f3n (9.7%) horno (9.7%) y corte (8.6%) y en el \u00faltimo la descarga (0.7% (ver Gr\u00e1fica 4). Todo pasa, pues,&nbsp;<em>como si fuera en las fases en que es mayor la productividad del trabajo y, por ende, mayor la posibilidad de producci\u00f3n de plusval\u00eda relativa, donde se recurre m\u00e1s a la prolongaci\u00f3n de la jornada o sea, a la producci\u00f3n de plusval\u00eda absoluta<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.marini-escritos.unam.mx\/tablas\/322_proceso_trabajo_7.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo la estiba se comporta de manera at\u00edpica respecto a esta l\u00f3gica de distribuci\u00f3n del tiempo extra de trabajo; hay que recordar, sin embargo, que esta fase presenta dificultades particulares para el an\u00e1lisis, dado que es la \u00fanica en que el trabajo no se realiza de forma continua, como se hizo notar al describirse el proceso de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda que hacer una \u00faltima observaci\u00f3n respecto al tiempo extra, y es que, por regla general, la empresa recurre a trabajo simple para su realizaci\u00f3n, siempre que esto es factible. T\u00edpicas son las fases de mecanizaci\u00f3n nula, como la estiba y la descarga, donde el tiempo extra es trabajado casi enteramente por obreros generales (95% en ambos casos). La tendencia declina a medida que nos acercamos a las fases que presentan un nivel mayor de mecanizaci\u00f3n, hasta llegar a la extrusi\u00f3n, donde el 100% del tiempo extra es de responsabilidad del obrero especializado que normalmente labora en esa fase. El horno, una vez m\u00e1s constituye un caso at\u00edpico, ya que m\u00e1s de la mitad de las horas extras (55%) son realizadas por obreros generales; sabemos, sin embargo, que \u00e9stos desempe\u00f1an normalmente actividades de hornero y ayudante de hornero debido a la pol\u00edtica de contrataci\u00f3n de la empresa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. Efectos de la prolongaci\u00f3n de la jornada sobre el salario<\/h2>\n\n\n\n<p>Las horas extras corresponden al mecanismo evidente, f\u00e1cilmente detectable mediante los reportes que a este fin elabora la empresa, de prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo, pero no el \u00fanico. Habr\u00eda que distinguir dos modalidades m\u00e1s de prolongaci\u00f3n, que corresponden a la violaci\u00f3n abierta de la misma, haciendo a un lado la que se deriva del sistema de turnos, que no hemos contemplado aqu\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>a) la reposici\u00f3n, por parte del obrero, en tiempo de trabajo efectivo y no remunerado, de la media hora de descanso a que tiene derecho a mitad de la jornada; este r\u00e9gimen opera de manera general en la empresa, prolongando la jornada a ocho horas y media de duraci\u00f3n, salvo cuando rige el mecanismo que se indica a continuaci\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p>b) la anulaci\u00f3n de la media hora de descanso a que tiene derecho el obrero, llev\u00e1ndolo a trabajar jornadas continuas de ocho horas sin la remuneraci\u00f3n extra correspondiente; este mecanismo es aplicado regularmente en la fase del horneado, en sus tres turnos.<\/p>\n\n\n\n<p>No insistiremos aqu\u00ed en los efectos de ello sobre la jornada de trabajo en su relaci\u00f3n con el sistema de maquinaria, dado que el concepto de jornada normal anteriormente utilizado daba cuenta del fen\u00f3meno, al referirse a jornadas de ocho horas. Nos interesa m\u00e1s bien, ahora, verificar c\u00f3mo incide la prolongaci\u00f3n de la jornada en la remuneraci\u00f3n de los trabajadores. Para esto, debemos considerar un tercer elemento: el hecho de que la rotaci\u00f3n del trabajo simple a operaciones que requieren trabajo complejo, remuner\u00e1ndose al trabajo simple como tal, repercute tambi\u00e9n negativamente sobre el salario y puede ser cuantificado; la conversi\u00f3n de la remuneraci\u00f3n faltante a horas de trabajo de acuerdo a los tipos de salario estipulados por la ley nos permite calificar al fen\u00f3meno como horas extras no pagadas. Este concepto incluye tambi\u00e9n las diferencias de tipos de remuneraciones de horas extras, por manipulaci\u00f3n de la empresa, que implican incumplimiento de la Ley Federal del Trabajo.<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El primer aspecto que nos interesa destacar es que, considerando el tiempo total trabajado y efectivamente pagado, los obreros de la f\u00e1brica perciben anualmente $ 884,369.00 pesos que se descomponen, en t\u00e9rminos porcentuales, en 85% de salarios pagados por concepto de jornada normal y 15% por horas extraordinarias. Ello estar\u00eda indicando la magnitud de la importancia que adquiere la prolongaci\u00f3n de la jornada como medio de que se valen los trabajadores para incrementar sus remuneraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad es, sin embargo, algo distinta. En efecto, sumando las remuneraciones no pagadas que se derivan de los mecanismos de violaci\u00f3n abierta de la jornada de trabajo y de horas extras no pagadas, los trabajadores dejan de percibir al a\u00f1o un monto equivalente a $ 80,532.00 pesos. Referida esta suma al valor de los salarios pagados por efectos de jornada legal, los obreros pierden al a\u00f1o un 11% de la remuneraci\u00f3n que realmente les es debida. En otros t\u00e9rminos: el trabajo de los obreros por concepto de horas extras pagadas supera apenas en un 4% lo que dejan de percibir por derecho propio, convirti\u00e9ndose as\u00ed, no en un factor de elevaci\u00f3n efectiva del salario, sino m\u00e1s bien en un mecanismo de defensa del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es natural que, si abandonamos la perspectiva del obrero para situarnos desde el punto de vista de la empresa, el resultado es inverso. Es as\u00ed como, si consideramos que sin el despliegue de la fuerza de trabajo no hay producci\u00f3n, y aplicamos a \u00e9sta los porcentajes que expresan las formas de prolongaci\u00f3n de la jornada, podemos evaluar lo que ello representa en tanto que factor de elevaci\u00f3n de las ganancias del capital, a\u00fan haciendo a un lado los efectos que de all\u00ed se derivan en cuanto a la intensificaci\u00f3n del uso del capital constante y su repercusi\u00f3n en su ciclo de rotaci\u00f3n. En efecto, del valor total de la producci\u00f3n anual, el 87% corresponde a horas de la jornada normal pagadas legalmente, el 8% a horas extraordinarias remuneradas y el 5% a horas no pagadas, en funci\u00f3n de los conceptos ya se\u00f1alados (horas extras no pagadas, y violaci\u00f3n abierta de la jornada). En total, un 13% del valor de la producci\u00f3n anual corresponde a tiempo extra del obrero colectivo, pagado y no pagado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5. Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p>Un estudio de caso no debe pretender conferirse un grado de generalizaci\u00f3n que no le corresponde. En s\u00ed mismo, el estudio no prueba nada: su relaci\u00f3n con la teor\u00eda reside simplemente en demostrar que un determinado instrumental te\u00f3rico permite explicar suficientemente los hechos. Ello no valida para nada la teor\u00eda; cuando mucho atestigua a favor de su utilidad para el an\u00e1lisis concreto. Sin embargo, concluida la presentaci\u00f3n del estudio, el investigador tiene el derecho de usarlo como materia prima para la reflexi\u00f3n te\u00f3rica y, en este sentido, aventurarse con toda libertad en el terreno de las inferencias y generalizaciones. El estudio de caso de la f\u00e1brica ladrillera nos mueve irresistiblemente en esa direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, no podemos dejar de considerar que la heterogeneidad tecnol\u00f3gica y las diferencias internas de su dimensionamiento productivo que se dan en la f\u00e1brica estudiada se dan tambi\u00e9n en la econom\u00eda capitalista de manera amplia, pero en particular en nuestras econom\u00edas capitalistas dependientes, dado el impacto que all\u00ed tiene la transferencia de tecnolog\u00eda desde los centros avanzados. Es justo preguntamos si la relaci\u00f3n que encontramos entre una mayor productividad del trabajo, que conlleva naturalmente un aumento de intensidad (como lo demuestra el hecho de que un solo obrero se encargue, en la ladrillera, de las fases desterronamiento, mezcla y extrusi\u00f3n), pueda acompa\u00f1arse de la prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo, en el plano de la econom\u00eda en su conjunto, como hemos sostenido en distintas ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En principio, se puede establecer una relaci\u00f3n inversa entre los dos primeros m\u00e9todos de explotaci\u00f3n, en particular la intensidad, y el \u00faltimo. Lo que nos demuestra el caso concreto estudiado es que el af\u00e1n de ganancia del capital, contrariando ese principio abstracto del proceso de producci\u00f3n, busca extraer m\u00e1s tiempo de trabajo del obrero calificado, es decir, un tiempo de trabajo que arroja m\u00e1s valor, incidiendo con m\u00e1s fuerza en el capital fijo. Paralelamente, siempre que es posible, trata de incrementar ese resultado, echando mano de fuerza de trabajo considerada (y pagada) como simple para la realizaci\u00f3n del trabajo complejo, como se pudo observar en la fase de horneado, aunque tambi\u00e9n en la rotaci\u00f3n de fuerzas de trabajo con distinta calificaci\u00f3n en las diversas fases del proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de la cuesti\u00f3n planteada, relativa a&nbsp;<em>la coexistencia y mutuo refuerzo de los distintos m\u00e9todos de explotaci\u00f3n del trabajo en la econom\u00eda capitalista<\/em>, la correlaci\u00f3n positiva entre productividad, intensidad y prolongaci\u00f3n de la jornada, que observamos en el caso estudiado, nos lleva a evocar un equ\u00edvoco corriente entre los economistas marxistas contempor\u00e1neos. Se trata de la distinci\u00f3n tajante entre la extracci\u00f3n de plusval\u00eda absoluta y relativa, entendidas no s\u00f3lo como dos m\u00e9todos excluyentes sino tambi\u00e9n como signos distintivos de dos fases hist\u00f3ricas del capitalismo, perfectamente diferenciadas mediante el corte representado por la revoluci\u00f3n industrial. Indicamos ya que el caso concreto no avala la idea de que se trata de m\u00e9todos excluyentes; su utilizaci\u00f3n depende de la manera como el af\u00e1n de ganancia del capital logra imponerse a los trabajadores;&nbsp;<em>se trata menos de un problema a ser resuelto en el plano te\u00f3rico que en el plano concreto de la lucha de clases<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La extrapolaci\u00f3n que de all\u00ed se hace para la historia del capitalismo, confundiendo adem\u00e1s los m\u00e9todos de explotaci\u00f3n con su resultado: la plusval\u00eda, no tiene tampoco asidero te\u00f3rico. Es de notarse que la periodizaci\u00f3n que hace Marx de esa historia, no se refiere a las formas de plusval\u00eda sino al desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producci\u00f3n capitalista; la periodizaci\u00f3n del capitalismo, seg\u00fan Marx, no se resuelve en un per\u00edodo en que prevalece la plusval\u00eda absoluta y otro en el que prevalece la plusval\u00eda relativa, sino en el per\u00edodo manufacturero en el cual, junto a la extensi\u00f3n de la jornada, m\u00e9todo de extracci\u00f3n de la plusval\u00eda absoluta, se observa el incremento de la intensificaci\u00f3n del trabajo y su uniformaci\u00f3n, m\u00e9todo de producci\u00f3n de plusval\u00eda relativa, con lo que se sientan las bases reales para la plena vigencia de la ley del valor, y, por ende, del imperio de las leyes del mercado y un per\u00edodo fabril en el que, lejos de disminuir, aumenta la presi\u00f3n del capital en pro de la prolongaci\u00f3n de la jornada, tendencia contrarrestada por las luchas obreras por la reducci\u00f3n de la misma y, sobre la base de la revoluci\u00f3n industrial, se desarrolla la del trabajo, siendo ella tambi\u00e9n un m\u00e9todo de producci\u00f3n de plusval\u00eda relativa, abri\u00e9ndose horizontes al despliegue de las fuerzas productivas s\u00f3lo limitados por las relaciones de producci\u00f3n en que \u00e9stos se enmarcan.<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda cuesti\u00f3n sobre la cual conviene reflexionar se refiere a que la combinaci\u00f3n de fases de producci\u00f3n con distintos niveles de mecanizaci\u00f3n o con mecanizaci\u00f3n nula, que constatamos en el caso estudiado, se traduce en el hecho de que el aumento de la productividad e intensidad del trabajo, en unas, se corresponde con la explotaci\u00f3n extensiva de la fuerza de trabajo, en otras. Esa dosificaci\u00f3n de fuerzas de trabajo y tecnolog\u00eda, que observamos en la f\u00e1brica, se realiza all\u00ed deliberadamente, conscientemente, en la medida en que se trata de una unidad de producci\u00f3n bajo mando \u00fanico. Uno puede suponer, empero, que, a nivel de la econom\u00eda en su conjunto, el fen\u00f3meno se reproduce, involucrando a distintas unidades de producci\u00f3n, aunque ahora ya no como resultado de una decisi\u00f3n consciente, sino que impuesto simplemente por las leyes de la concurrencia. En este caso, as\u00ed como en la f\u00e1brica la mano de obra con m\u00e1s baja remuneraci\u00f3n se concentra en las fases de producci\u00f3n de baja o nula mecanizaci\u00f3n, a nivel de la econom\u00eda ser\u00e1n las unidades de nivel tecnol\u00f3gico inferior al medio las que concentrar\u00e1n la mayor parte de esa masa de trabajadores mal remunerados. Su existencia presupone necesariamente un amplio ej\u00e9rcito industrial de reserva, que los lleva a aceptar las condiciones de remuneraci\u00f3n y trabajo que les impone el capital.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Una palabra sobre los salarios. Hemos evitado deliberadamente aludir a su relaci\u00f3n con el valor de la fuerza de trabajo pese a que contamos con informaci\u00f3n parcial de una investigaci\u00f3n llevada a cabo en la misma \u00e9poca en la Ciudad de M\u00e9xico, que indica ser el salario m\u00ednimo (percibido por dos tercios de la mano de obra total de la f\u00e1brica en cuesti\u00f3n) inferior al valor m\u00ednimo de la fuerza de trabajo. No podemos sin embargo, dejar de se\u00f1alar que, en el caso en cuesti\u00f3n, la prolongaci\u00f3n de la jornada que es de por s\u00ed un factor de superexplotaci\u00f3n del trabajador, vale decir, que implica su remuneraci\u00f3n por debajo del valor real de su fuerza de trabajo se debe en amplia medida al desfalco que el capital realiza sobre el total de las remuneraciones pagadas, depreciando por esta v\u00eda a la fuerza de trabajo que emplea. Se establece as\u00ed un c\u00edrculo vicioso, cuyo resultado es la presi\u00f3n permanente sobre las remuneraciones del obrero para hacerlas descender a un nivel inferior al valor de su fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Reiteramos que no es nuestra intenci\u00f3n pretender validar aqu\u00ed planteamientos te\u00f3ricos sobre la base del estudio emp\u00edrico presentado. La importancia que este estudio tiene para nosotros es que, lejos de contradecir los supuestos te\u00f3ricos que ten\u00edamos al iniciarlo, su conclusi\u00f3n no s\u00f3lo nos ha llevado a asumirlos con m\u00e1s \u00e9nfasis, sino que nos ha se\u00f1alado pistas para proceder a nuevos desarrollos de los mismos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>En la versi\u00f3n original a esta fase la llam\u00e1bamos \u201cTolva\u201d, confundiendo el tipo del equipo utilizado para llevar principalmente la fase del proceso, con la actividad misma.<\/li><li>Para la producci\u00f3n del block, los obreros que se requieren son: en el molino, cuatro; en la tolva, seis; en la extrusi\u00f3n, uno; en la cortadora, uno; en la estiba, cinco; en el horno, seis; en la descarga, catorce y en mantenimiento, ocho. Total, cuarenta y cinco trabajadores. En la producci\u00f3n de tableta: en el molino, cuatro; en la tolva seis; extrusi\u00f3n, uno; en la cortadora, uno; en la estiba, ocho; en el horno, seis; en la descarga, doce y en mantenimiento, ocho. Total, cuarenta y cinco trabajadores. Para la tablilla: molino, cuatro; tolva, seis; extrusi\u00f3n, uno; cortadora, uno; estiba, ocho; horno, seis; descarga, doce y mantenimiento, ocho. Total, cuarenta y cinco trabajadores. Para la teja: molino, cuatro; tolva, cuatro; extrusi\u00f3n, uno; estiba, de seis a catorce; horno, seis; en la descarga, var\u00eda de acuerdo a la distribuci\u00f3n que se realiza en la estiba ya que los obreros de esta \u00faltima son rotados seg\u00fan las necesidades y requerimientos da la descarga; en el mantenimiento, son ocho. Total cuarenta y cinco trabajadores.<\/li><li>De acuerdo a la ley, la jornada diaria normal es de ocho horas y la semanal de cuarenta y ocho. Para las horas extraordinarias, se estipula un m\u00e1ximo de tres horas al d\u00eda y nueve a la semana, remuneradas a un tipo doble en relaci\u00f3n al salario nominal; cuando se excede ese n\u00famero de horas, las excedentes se remunerar\u00e1n a un tipo triple. En los d\u00edas de descanso del obrero, las horas extras, adem\u00e1s de que deben obedecer a lo antes fijado, se benefician de una prima del 25%, calculada sobre el salario, la cual ser\u00e1 de 50% si se trata de d\u00eda festivo.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini, Adri\u00e1n Sotelo y Arnulfo Arteaga Garc\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-78bfedee\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-c83ae97b\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-3c638dde\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-f47e6441-0b07-47f8-a680-331627fac662\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1981\/04\/2-Proceso-de-trabajo-jornada-laboral-y-condiciones-te\u0301cnicas-de-produccio\u0301n-estudio-de-caso.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Proceso de trabajo, jornada laboral y condiciones te\u0301cnicas de produccio\u0301n- estudio de caso<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuentes:\u00a0Cuadernos de CIDAMO, n. 4, M\u00e9xico, 1981, y \u201cEl proceso de trabajo en M\u00e9xico\u201d,\u00a0Cuadernos de Teor\u00eda y Sociedad, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Iztapalapa, M\u00e9xico, s\/f, y\u00a0Teor\u00eda y Pol\u00edtica, n. 4, abril-junio 1981, M\u00e9xico, Juan Pablos Editor.&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2923,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[99],"tags":[48,100,78],"class_list":["post-2918","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-varios","tag-48","tag-avances-de-investigacion","tag-uam"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2918"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2918\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3536,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2918\/revisions\/3536"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2923"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}