{"id":3086,"date":"1992-01-08T04:18:21","date_gmt":"1992-01-08T04:18:21","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=3086"},"modified":"2022-03-24T02:56:24","modified_gmt":"2022-03-24T02:56:24","slug":"el-concepto-de-trabajo-productivo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=3086","title":{"rendered":"El concepto de trabajo productivo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/130908035720__69666868_gam-worker.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2464\" width=\"743\" height=\"418\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/130908035720__69666868_gam-worker.jpg 640w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/130908035720__69666868_gam-worker-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/130908035720__69666868_gam-worker-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 743px) 100vw, 743px\" \/><figcaption>RONALDO SCHEMIDT. GETTY<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Por la referencia a un libro de 1992 (nota 2), este trabajo habr\u00eda sido elaborado ca. 1993.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00cdndice<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Los desdoblamientos de un concepto<\/li><li>Trabajo y clase obrera<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div style=\"height:22px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Desde el nacimiento de la econom\u00eda pol\u00edtica, el concepto de trabajo productivo se ha constituido en materia pol\u00e9mica. Tras la formulaci\u00f3n inicial de la teor\u00eda del valor-trabajo, que tuvo sus ep\u00edgonos en Boisguillebert y Adam Smith y ech\u00f3 por tierra la tesis de los fisi\u00f3cratas, seg\u00fan la cual s\u00f3lo la tierra y quienes la trabajan crean valor (lo que har\u00eda de la industria y del comercio actividades improductivas), cupo a Marx darle su forma definitiva. Esta ha inducido sin embargo a muchas equivocaciones, que se reducen en \u00faltima instancia a identificar trabajo productivo y creaci\u00f3n material de valor y, por ende, de plusval\u00eda. La clase obrera se ha convertido as\u00ed en sin\u00f3nimo de proletariado industrial (lo que, en sentido amplio, no excluye evidentemente los asalariados del campo).<\/p>\n\n\n\n<p>Ello se debe, en parte, a la equiparaci\u00f3n a nivel te\u00f3rico del&nbsp;<em>Cap\u00edtulo VI in\u00e9dito de El Capital<\/em>&nbsp;a&nbsp;<em>El Capital&nbsp;<\/em>mismo. Tr\u00e1tase, sin duda, de un error, dado que fue Marx y no otro quien descart\u00f3 su inclusi\u00f3n en la obra, para retomar all\u00ed solamente parte de lo que tratara de establecer en dicho cap\u00edtulo, con lo que \u00e9ste reviste el&nbsp;<em>status&nbsp;<\/em>de mero borrador. D\u00e9bese, adem\u00e1s, a una incomprensi\u00f3n de la obra de Marx, resultado de una lectura parcial de la misma, que lleva a ignorar los sucesivos enriquecimientos de que es all\u00ed objeto el concepto de trabajo, de acuerdo al plan de exposici\u00f3n que Marx se traz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los desdoblamientos de un concepto<\/h2>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la definici\u00f3n avanzada por Marx en el Libro I, cap\u00edtulo XIV, de que \u201c<em>dentro del capitalismo<\/em>, s\u00f3lo es productivo el obrero que produce plusval\u00eda&nbsp;o<em>&nbsp;que trabaja por hacer rentable el capital<\/em>\u201d (I, p. 426, subrayados m\u00edos) <sup>1<\/sup>, da cuenta perfectamente del conjunto del problema y contiene ya en embri\u00f3n los desdoblamientos de que ser\u00e1 objeto. Estos comienzan a aparecer en el Libro II, cap\u00edtulo VI, cuando Marx distingue trabajo productivo y trabajo&nbsp;<em>necesario<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>socialmente \u00fatil<\/em>. Volveremos despu\u00e9s a este punto.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alemos, por ahora, que la aplicaci\u00f3n excluyente del concepto de clase obrera a los productores&nbsp;<em>inmediatos<\/em>&nbsp;de valores de uso es pasible de objeci\u00f3n. En efecto, desde el momento en que comienza a estudiar la subsunci\u00f3n real del trabajo al capital, en la secci\u00f3n IV del Libro I, dedicada a los procedimientos de extracci\u00f3n de plusval\u00eda relativa, Marx se\u00f1ala que la cooperaci\u00f3n simple, mediante la cual un grupo de obreros desempe\u00f1a una operaci\u00f3n productiva o, si esta se divide en m\u00e1s de una,&nbsp; se descompone en diferentes grupos para ejecutarla, revela ya el car\u00e1cter&nbsp;<em>social<\/em>&nbsp;del trabajo o la combinaci\u00f3n de una serie de jornadas individuales del trabajo. En esta etapa del desarrollo capitalista, \u201cla&nbsp;<em>fuerza productiva espec\u00edfica&nbsp;<\/em>de la jornada de trabajo combinada es la&nbsp;<em>fuerza productiva social del trabajo&nbsp;<\/em>o la&nbsp;<em>fuerza productiva del trabajo social<\/em>\u201d (I, p. 265), aunque aparezca ya como fuerza productiva del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n comienza a cambiar en la manufactura, cuando, tras la divisi\u00f3n del proceso productivo en un conjunto de operaciones diversas de duraci\u00f3n desigual e incluso la combinaci\u00f3n de varios procesos productivos, se re\u00fanen obreros de distintos tipos y se establecen normas de proporcionalidad en el modo c\u00f3mo la masa colectiva de trabajo debe ser distribuida. A partir de entonces \u201ccada&nbsp;<em>grupo<\/em>&nbsp;o conjunto de obreros que ejecutan la&nbsp;<em>misma&nbsp;<\/em>funci\u00f3n parcial est\u00e1 integrado por elementos&nbsp;<em>homog\u00e9neos<\/em>&nbsp;y forma un \u00f3rgano especial dentro del mecanismo colectivo\u201d (p. 281), que recurre incluso de manera espor\u00e1dica al uso de m\u00e1quinas. Pero \u201cla&nbsp;<em>maquinaria espec\u00edfica del per\u00edodo de la manufactura&nbsp;<\/em>es, desde luego, el mismo&nbsp;<em>obrero colectivo<\/em>, producto de la combinaci\u00f3n de muchos obreros parciales\u201d (I, p. 283). Se promueve as\u00ed la diferenciaci\u00f3n en materia de calificaci\u00f3n (y pues de educaci\u00f3n) en el seno del obrero colectivo, que da lugar a obreros especializados y peones, cuyo resultado en ambos casos es la reducci\u00f3n del valor de su fuerza de trabajo, aunque de manera desigual (I, p. 284-285).<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso se completa con el advenimiento de la industria fabril, cuando la divisi\u00f3n del trabajo en la f\u00e1brica se vuelve puramente t\u00e9cnica:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230; El grupo org\u00e1nico de la manufactura es sustituido por la concatenaci\u00f3n del obrero principal con unos pocos auxiliares. La distinci\u00f3n esencial es la que se establece entre los obreros que trabajan efectivamente en las m\u00e1quinas-herramientas (incluyendo tambi\u00e9n en esta categor\u00eda a los obreros que vigilan o alimentan las m\u00e1quinas motrices) y los&nbsp;<em>simples peones<\/em>&nbsp;que ayudan a estos obreros mec\u00e1nicos (y que son casi exclusivamente ni\u00f1os). Entre los peones se cuentan sobre poco m\u00e1s o menos todos los&nbsp;<em>feeders<\/em>&nbsp;(que se limitan a suministrar a las m\u00e1quinas los materiales trabajados por ellas). Adem\u00e1s de estas clases, que son las principales, hay el personal, poco importante num\u00e9ricamente, encargado del control de toda la maquinaria y de las reparaciones continuas: ingenieros, mec\u00e1nicos, carpinteros, etc. Tr\u00e1tase de una categor\u00eda de trabajadores de nivel superior, que en parte tienen una cultura cient\u00edfica y en parte son simplemente artesanos, y que se mueve al margen de la \u00f3rbita de los obreros fabriles, como elementos agregados a ellos&#8230; (I, pp. 347-348).<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, el obrero colectivo comprende distintos tipos de trabajadores y se organiza en estratos diferenciados, en algunos de los cuales sus miembros se mueven \u201cal margen\u201d de los productores directos de valor. Sin embargo, involucrados como los dem\u00e1s en la esfera productiva, estos son&nbsp;<em>parte integrante del obrero colectivo<\/em>. Desde luego, el modo como se presentaba ese obrero colectivo a mediados del siglo pasado se ha modificado: ni los peones se constituyen hoy prioritariamente de ni\u00f1os ni el personal de nivel superior es num\u00e9ricamente poco importante, adem\u00e1s de haberse diversificado notablemente. Es as\u00ed como, con base en entrevistas a empleados y dirigentes de la IBM, Reich estima que menos de 20 mil de sus 400 mil funcionarios est\u00e1n clasificados como obreros de producci\u00f3n empleados en la manufactura tradicional; la inmensa mayor\u00eda de su personal se dedica a otras actividades, como investigaci\u00f3n, dise\u00f1o, ingenier\u00eda, venta y prestaci\u00f3n de servicios. <sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Esto, por lo que se refiere a la producci\u00f3n. Pero la reproducci\u00f3n del capital no se agota en ella, sino que comprende a la circulaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n, cuyas actividades corresponden, en general, al&nbsp;<em>trabajo improductivo<\/em>, desde que no afectan al valor creado&nbsp; y no crean, pues, directamente plusval\u00eda (salvo excepciones, como veremos). La ley general, aqu\u00ed, es que \u201c<em>todos los gastos de circulaci\u00f3n que responden simplemente a un cambio de forma de la mercanc\u00eda no a\u00f1aden a \u00e9sta ning\u00fan valor<\/em>\u201d (II, p. 132). Sin embargo, al considerar al trabajador de la circulaci\u00f3n que se ocupa principalmente en la venta (as\u00ed como en contabilidad, embalaje, clasificaci\u00f3n etc.), Marx se\u00f1ala que \u00e9l se paga mediante el&nbsp;<em>desembolso de capital variable<\/em>&nbsp;por parte del capitalista que opera en esa esfera, proporcionando al capitalista en cuesti\u00f3n una&nbsp;<em>ganancia positiva&nbsp;<\/em>y contribuyendo, pues, a hacer m\u00e1s rentable&nbsp;<em>su<\/em>&nbsp;capital. Por consiguiente, desde el punto de vista de la definici\u00f3n dada en el Libro I, estamos ante un trabajador productivo, dado que \u201chace rentable\u201d el capital, cualquier que sea la forma bajo la cual \u00e9ste se presenta. <sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Los gastos de circulaci\u00f3n referidos al almacenamiento de mercanc\u00edas constituyen una variante: no se refieren a un&nbsp;<em>cambio de forma<\/em>, sino a la&nbsp;<em>conservaci\u00f3n<\/em>&nbsp;del valor o, lo que es lo mismo, de su valor de uso, sin el cual no existir\u00eda valor alguno. Aunque represente una paralizaci\u00f3n de la circulaci\u00f3n, el almacenamiento es paradojalmente condici\u00f3n de \u00e9sta, ya que \u201casegura la persistencia y continuidad del proceso de circulaci\u00f3n y, por tanto, del proceso de reproducci\u00f3n&#8230;\u201d (II, p. 131)&nbsp;<sup>4<\/sup>. Se\u00f1alemos que el almacenamiento abarca tanto a los bienes destinados al consumo como los que se refieren al capital constante fijo y circulante, y que en los cambios de forma que ha sufrido inciden el desarrollo del mercado mundial y de los medios de transporte. Como cualquier actividad econ\u00f3mica, implica inversiones adicionales en capital constante y variable, que, aunque representen deducciones del valor social total y no dejen, pues, de ser&nbsp;<em>gastos de circulaci\u00f3n<\/em>, se agregan al valor de las mercanc\u00edas, \u201centran a&nbsp;<em>formar parte de su&nbsp;valor<\/em>, es decir, encarecen \u00e9stas\u201d (II, p. 123). Tales gastos envuelven los que se destinan al pago de la fuerza de trabajo empleada en esa actividad y, en la misma l\u00ednea del razonamiento precedente, concurren a hacer m\u00e1s rentable el capital.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica situaci\u00f3n en que lo que aparece como gastos de circulaci\u00f3n a\u00f1ade valor a la mercanc\u00eda es la del transporte, por la sencilla raz\u00f3n de que \u201cel valor de uso de las cosas puede exigir su desplazamiento de lugar y, por tanto, el&nbsp;<em>proceso adicional de producci\u00f3n<\/em>&nbsp;de la industria del transporte\u201d (II, p. 133, subrayado m\u00edo, RMM). En este caso, se realiza una&nbsp;<em>adici\u00f3n de valor<\/em>, que, como subraya Marx, se descompone necesariamente en reposici\u00f3n de salarios y&nbsp;<em>creaci\u00f3n de plusval\u00eda<\/em>. El transporte representa as\u00ed una&nbsp;<em>actividad productiva embutida en la circulaci\u00f3n<\/em>&nbsp;y aqu\u00e9l que desempe\u00f1a esa actividad es un trabajador productivo, al mismo t\u00edtulo del que es objeto de estudio en el Libro I, vale decir el productor de&nbsp;<em>valor de uso<\/em>&nbsp;en el marco de un sistema de producci\u00f3n general de mercanc\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n del trabajo productivo, aunque claramente establecida desde el Libro I, como destacamos, s\u00f3lo quedar\u00e1 completamente redondeada&nbsp;en el cap\u00edtulo XVII del Libro III, al estudiarse a los&nbsp;<em>obreros asalariados mercantiles<\/em>. La piedra de toque es aqu\u00ed la distinci\u00f3n entre&nbsp;<em>capital social<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>capital individual<\/em>. Tras establecer que su situaci\u00f3n no se distingue de la que rige al conjunto de clase obrera <sup>5<\/sup>, Marx se dedicar\u00e1 a explicar c\u00f3mo los obreros comerciales \u201cproducen directamente ganancia para sus principales, aunque no produzcan directamente plusval\u00eda (de que la ganancia no es m\u00e1s que una forma transfigurada)\u201d, p. 286. Y la explicaci\u00f3n no podr\u00eda ser m\u00e1s sencilla: \u201cDel mismo modo que el trabajo no retribuido del obrero crea directamente plusval\u00eda para el capital productivo, el trabajo no retribuido de los obreros asalariados comerciales crea para el capital comercial una participaci\u00f3n en aquella plusval\u00eda\u201d (III, p. 287). Lo mismo vale para los&nbsp;<em>dem\u00e1s obreros de la circulaci\u00f3n<\/em>&nbsp;en aquellas actividades indispensables para que \u00e9sta tenga curso (banca, publicidad etc.). De all\u00ed quedan sin embargo naturalmente excluidos los trabajadores asalariados cuya remuneraci\u00f3n corresponde simplemente a gastos de la plusval\u00eda, como es el caso del empleado dom\u00e9stico, del bur\u00f3crata, los miembros del aparato represivo del Estado, por muy necesarios que sean al capital y al r\u00e9gimen pol\u00edtico que le corresponde.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Trabajo y clase obrera<\/h2>\n\n\n\n<p>A partir de lo que hemos expuesto, es posible sostener que restringir la clase obrera a los trabajadores asalariados que producen la riqueza material, es decir, el valor de uso sobre el que reposa el concepto de valor, corresponde a perder de vista el proceso global de la reproducci\u00f3n capitalista. Como lo destaca repetidamente Marx, el desarrollo de la producci\u00f3n mercantil capitalista no hace sino acrecentar el n\u00famero de trabajadores asalariados y, por tanto, de los obreros involucrados en el proceso de reproducci\u00f3n, sin que esto implique ni mucho menos, como se ha pretendido, que Marx concibiera una sociedad formada exclusivamente por capitalistas y obreros&nbsp;<sup>6<\/sup>.&nbsp;<em>Desde el punto de vista estrictamente econ\u00f3mico<\/em>, la tendencia del sistema es la aumentar, nunca de disminuir, la clase obrera, es decir, aquella categor\u00eda social formada por&nbsp;<em>trabajadores pagados mediante la inversi\u00f3n de capital variable y cuya remuneraci\u00f3n es siempre inferior al valor del producto de su trabajo<\/em>. Si, por un lado, debido al aumento de la productividad del trabajo, tiende a reducirse la cantidad de trabajadores ligados directamente a la producci\u00f3n, se incrementa, por otro lado, el n\u00famero de los que se emplean en las esferas de la circulaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabajo productivo e improductivo son, pues, conceptos hist\u00f3ricamente determinados, referidos a las actividades que contribuyen&nbsp;<em>a valorizar o a hacer rentable el capital<\/em>. S\u00f3lo en un r\u00e9gimen de organizaci\u00f3n superior, basado en fuerzas productivas a\u00fan m\u00e1s poderosas, ser\u00e1 posible superar el concepto capitalista de trabajo en favor del de&nbsp;<em>trabajo necesario&nbsp;<\/em>o<em>&nbsp;socialmente \u00fatil<\/em>, cuando tiende entonces a crecer en progresi\u00f3n geom\u00e9trica la masa de recursos, incluido el trabajo, dedicados a atender a las necesidades del hombre en su sentido m\u00e1s amplio. Esto se ha anunciado ya en los pa\u00edses que intentaron o est\u00e1n en v\u00edas de intentar formas distintas de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica, a trav\u00e9s del socialismo. Ah\u00ed est\u00e1, bajo nuestros ojos, el ejemplo de Cuba, que, pese a sus problemas econ\u00f3micos, ha tenido un desarrollo social (en materia de educaci\u00f3n, salud, previsi\u00f3n social) infinitamente superior a muchos pa\u00edses capitalistas industrialmente avanzados.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre es verdad que la diversificaci\u00f3n de actividades que el desarrollo capitalista ha inducido, sobre todo en esta era de formidable avance tecnol\u00f3gico y globalizaci\u00f3n, crea dificultades para definir y cuantificar a la clase obrera. La incidencia del conocimiento en el proceso de producci\u00f3n, por ejemplo, ha llevado a que se constatara que, en la IBM, en 1984, el 80% del costo de una computadora correspond\u00eda a su&nbsp;<em>hardware<\/em>, vale decir a la m\u00e1quina misma, y el 20% al&nbsp;<em>software<\/em>, el sistema operacional y los aplicativos que en \u00e9l se utilizan; pero, en 1990, esa proporci\u00f3n se hab\u00eda invertido, haciendo que s\u00f3lo el 10% del precio de costo estuviera referido al proceso f\u00edsico de producci\u00f3n del equipo, es decir, a la producci\u00f3n material en s\u00ed&nbsp;<sup>7<\/sup>. En consecuencia, las actividades all\u00ed realizadas \u2014salvo las que, una vez determinadas, se encuadrasen en la categor\u00eda de servicios\u2014 quedaban en el marco del trabajo productivo y, desde el punto de vista estrictamente econ\u00f3mico, insistamos en ello, se encontraban referidas a la clase obrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Un primer paso para, sin abandonar la econom\u00eda, dilucidar el problema planteado sobre lo qu\u00e9 es la clase obrera consiste en recurrir al origen del&nbsp;<em>papel<\/em>&nbsp;que desempe\u00f1a el trabajador asalariado; vale decir en saber si ese papel corresponde a un desdoblamiento del&nbsp;<em>proceso de trabajo<\/em>&nbsp;o si corresponde a un desdoblamiento de la&nbsp;<em>funci\u00f3n del capitalista<\/em>, que Marx resume como:&nbsp;<em>direcci\u00f3n, vigilancia y enlace<\/em> <sup>8<\/sup>. Es obvio que, si corresponde al \u00faltimo caso, el trabajador asalariado queda excluido de la clase obrera, a\u00fan si su salario, su educaci\u00f3n, sus costumbres y su ambiente social lo llevan a confundirse con ella.&nbsp; Basta observar su comportamiento en un momento cualquiera de agudizaci\u00f3n de la lucha de clases \u2014una huelga, por ejemplo\u2014 para comprobar esto.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso siguiente tiene que darse necesariamente&nbsp;<em>fuera de la econom\u00eda<\/em>. La procedencia social, los mecanismos de movilidad a que est\u00e1n sujetos, la educaci\u00f3n, el ambiente familiar y de trabajo de los individuos modifican su comportamiento y, m\u00e1s que eso, moldean su visi\u00f3n del mundo y la percepci\u00f3n que ellos tienen de s\u00ed mismos. Para definir una clase social en un momento hist\u00f3rico dado no basta, pues, considerar la posici\u00f3n que&nbsp;<em>objetivamente<\/em>&nbsp;ocupan los hombres en la reproducci\u00f3n material de la sociedad. Es necesario, adem\u00e1s, considerar los factores sociales e ideol\u00f3gicos que determinan su&nbsp;<em>conciencia<\/em>&nbsp;en relaci\u00f3n al papel que en ella creen desempe\u00f1ar. Pese a las cr\u00edticas que ha sufrido esta asertiva,&nbsp;<em>s\u00f3lo en \u00faltima instancia la base econ\u00f3mica determina la conciencia<\/em>. Y lo hace mediante la din\u00e1mica social concreta, es decir, a trav\u00e9s de la<em>&nbsp;lucha de clases<\/em>. Y a tal punto que, en circunstancias dadas, a\u00fan trabajadores que, por su posici\u00f3n en la reproducci\u00f3n econ\u00f3mica, no est\u00e1n incluidos directamente en la clase obrera o que se consideran ajenos a ella pueden coincidir con sus aspiraciones y asimilarse al movimiento obrero. <sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Ello se debe a que, m\u00e1s all\u00e1 de la conciencia que puedan tener de su pertenencia de clase, los obreros productivos o improductivos, cualquier que sea la modalidad bajo la cual realizan su trabajo y el \u00e1mbito donde lo hacen, del mismo modo que otras clases o fracciones de clase sometidas al capital, tienen intereses comunes, cuya percepci\u00f3n establece la base posible de un proyecto de vida solidario. Esta es la raz\u00f3n por la cual todas las instituciones y mecanismos del juego pol\u00edtico que caracterizan a la sociedad burguesa, as\u00ed como sus variadas expresiones ideol\u00f3gicas, visan a bloquear esa percepci\u00f3n, a disolver la unidad latente entre los trabajadores antes que esta tome forma, a cerrarle el paso a la comprensi\u00f3n de los hechos reales que constituyen la esencia del orden capitalista y de su desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para contrarrestar la acci\u00f3n desagregadora que realiza el capital, no queda sino reflexionar sobre esos hechos, buscando discernir en qu\u00e9 consisten y hacia donde tienden. Antes de abandonar el campo del marxismo, como lo est\u00e1n haciendo muchos por desinformaci\u00f3n, perplejidad o por inter\u00e9s, habr\u00eda que agotar primero las posibilidades que \u00e9l nos ofrece para proceder a esa reflexi\u00f3n. De mi parte, estoy convencido que ello nos llevar\u00e1 a un redescubrimiento de la clase obrera&nbsp;y del papel que puede ser hoy el suyo en la tarea de pensar y construir un mundo mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Las referencias a Marx que van entre par\u00e9ntesis corresponden a la edici\u00f3n de&nbsp;<em>El Capital,&nbsp;<\/em>M\u00e9xico, FCE.<\/li><li>Cfr. Reich, R. B.,&nbsp;<em>The Work of Nations,&nbsp;<\/em>N. York, Vintage Books, 1992, pp. 85-86.<\/li><li>La conclusi\u00f3n de Marx va en este sentido: \u201cPara el capitalista industrial los gastos de circulaci\u00f3n aparecen y son en realidad gastos muertos. Para el comerciante son la fuente de su ganancia&#8230; Por consiguiente, la inversi\u00f3n que suponen estos gastos de circulaci\u00f3n es, para el capital mercantil, una&nbsp;<em>inversi\u00f3n productiva<\/em>. Y tambi\u00e9n el trabajo comercial comprado por \u00e9l es, para \u00e9l, un&nbsp;<em>trabajo directamente productivo\u201d<\/em>. Marx,&nbsp;<em>El Capital, op. cit.<\/em>, III, p. 294, subrayados m\u00edos. Planteada la cuesti\u00f3n en estos t\u00e9rminos,&nbsp;<em>el trabajo productivo es aquel que permite al capital producir o apropiarse de plusval\u00eda<\/em>.<\/li><li>Autores menos avisados ubican al sistema llamado&nbsp;<em>just-in-time<\/em>&nbsp;pr\u00e1cticamente al nivel de las grandes innovaciones tecnol\u00f3gicas contempor\u00e1neas. De hecho, aunque dependa de \u00e9stas, ya que supone mayor sincronizaci\u00f3n y padronizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, el&nbsp;<em>just-in-time<\/em>&nbsp;es simplemente un mecanismo destinado a superar esa contradicci\u00f3n, en la medida en que reduce los&nbsp;<em>stocks<\/em>&nbsp;de insumos requeridos en el proceso de producci\u00f3n, contribuyendo a acortar el tiempo de rotaci\u00f3n y, pues, a bajar los costos de circulaci\u00f3n, factores que influyen decisivamente en la cuota de ganancia. Su importancia es determinante para la&nbsp;subordinaci\u00f3n de los productores de insumos a los grandes industriales \u2014lo que, sea dicho de paso, corresponde a una forma disfrazada de centralizaci\u00f3n del capital, del mismo modo que la tercerizaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/li><li>\u201c&#8230; este obrero comercial es un obrero asalariado como otro cualquiera. En primer lugar, porque su trabajo es comprado por el capital variable del comerciante y no por el dinero gastado como renta, lo que quiere decir que no se compra simplemente para el servicio desembolsado. En segundo lugar, porque el valor de su fuerza de trabajo y, por tanto, su salario, se halla determinado, al igual que en los dem\u00e1s obreros asalariados, por el costo de producci\u00f3n de su fuerza de trabajo espec\u00edfica y no por el producto de su trabajo\u201d (p. 286).<\/li><li>Este equ\u00edvoco deriva del hecho de que, al construir sus esquemas de reproducci\u00f3n, en la tercera secci\u00f3n del Libro II de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, Marx adopta esa premisa, por razones que hemos analizado en otra oportunidad. Cf. mi ensayo \u201cPlusval\u00eda extraordinaria y acumulaci\u00f3n de capital\u201d,&nbsp;<em>Cuadernos Pol\u00edticos<\/em>&nbsp;(M\u00e9xico), n. 20, abril-junio de 1979, especialmente pp. 20-21. Y, refiri\u00e9ndose a la obra&nbsp;<em>\u00bfReforma social o revoluci\u00f3n?<\/em>, Grossmann destaca: \u201cYa en 1899, Rosa Luxemburgo comprueba en su pol\u00e9mica contra Bernstein que el an\u00e1lisis de Marx \u2018no supone&#8230; para la realizaci\u00f3n del objetivo socialista&#8230; la desaparici\u00f3n absoluta del peque\u00f1o capital y&#8230; de la peque\u00f1a burgues\u00eda, como condici\u00f3n para que pueda lograrse el socialismo`\u201d. Grossmann, H.,&nbsp;<em>Ensayos sobre la teor\u00eda de las crisis. Dial\u00e9ctica y metodolog\u00eda en \u201cEl Capital\u201d,<\/em>&nbsp;M\u00e9xico, Cuadernos de Pasado y Presente n. 79, 1979, p. 143.<\/li><li>Reich, op. cit., pp. 83 ss.<\/li><li>\u201cAl desarrollarse la cooperaci\u00f3n en gran escala, este despotismo [del capital, RMM] va presentando sus formas peculiares y sus caracter\u00edsticas; primero, tan pronto como su capital alcanza un l\u00edmite m\u00ednimo, a partir del cual comienza la verdadera producci\u00f3n capitalista, el patrono se exime del trabajo manual; luego, conf\u00eda la funci\u00f3n de vigilar directa y constantemente a los obreros aislados y a los grupos de obreros a una categor\u00eda especial de obreros asalariados. Lo mismo que los ej\u00e9rcitos militares, el ej\u00e9rcito obrero puesto bajo el mando del mismo capital reclama toda una serie de jefes (directores, gerentes,&nbsp;<em>managers<\/em>) y oficiales (inspectores,&nbsp;<em>foremen, overlookers<\/em>, capataces, contramaestres), que durante el proceso de trabajo llevan el mando en nombre del capital.\u201d (I, p. 268).<\/li><li>La adhesi\u00f3n de los trabajadores intelectuales: profesores, estudiantes, profesionales, empleados p\u00fablicos a valores de inspiraci\u00f3n obrera, que fue una marca distintiva de los movimientos de 1968, result\u00f3 de la pr\u00e1ctica de esos sectores que, en su movilizaci\u00f3n por mejores condiciones de vida y de trabajo, empezaron a adoptar formas de organizaci\u00f3n y lucha como el sindicato y la huelga. Esto se ha podido observar claramente en Am\u00e9rica Latina desde principios de aquella d\u00e9cada y no s\u00f3lo aqu\u00ed. Los a\u00f1os 70 asistieron al auge de esa tendencia, que hoy se encuentra en declinaci\u00f3n.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-0de639a5-cb2b-4764-99b2-c6eba3bf8726\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5-El-concepto-de-trabajo-productivo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El-concepto-de-trabajo-productivo<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Por la referencia a un libro de 1992 (nota 2), este trabajo habr\u00eda sido elaborado ca. 1993. \u00cdndice Los desdoblamientos de un concepto Trabajo y clase obrera Desde&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2464,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_ti_tpc_template_sync":false,"_ti_tpc_template_id":"","footnotes":""},"categories":[99],"tags":[43,76,103],"class_list":["post-3086","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-varios","tag-43","tag-america-latina","tag-compilaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3086"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3086\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3523,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3086\/revisions\/3523"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2464"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3086"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}