{"id":503,"date":"1975-12-14T03:09:56","date_gmt":"1975-12-14T03:09:56","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=503"},"modified":"2022-03-06T14:48:21","modified_gmt":"2022-03-06T14:48:21","slug":"ayuda-militar-norteamericana-defensa-de-la-seguridad-de-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=503","title":{"rendered":"Ayuda militar norteamericana: defensa de la seguridad de Estados Unidos"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5ea9a10966e37_450.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2608\" width=\"753\" height=\"423\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5ea9a10966e37_450.jpg 450w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5ea9a10966e37_450-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 753px) 100vw, 753px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente:\u00a0Exc\u00e9lsior, M\u00e9xico, 14 de diciembre de 1975.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Informaciones procedentes de Washington indican que el gobierno norteamericano ha solicitado al Congreso autorizaci\u00f3n para ventas de armas a Am\u00e9rica Latina por 168 millones de d\u00f3lares, aproximadamente, el pr\u00f3ximo a\u00f1o. Se confirma as\u00ed el aumento de las ventas militares a pa\u00edses de la regi\u00f3n, que se observa desde 1971. En ese a\u00f1o, se autoriz\u00f3 un total de 106 millones de d\u00f3lares, en contraste con la cifra m\u00e1s alta que se registrara anteriormente, en 1968 (63 millones de d\u00f3lares), a\u00f1o en que se aprob\u00f3 la nueva Ley de Ventas Militares al Exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>El monto propuesto para 1976 es inferior a la cifra de 1974 que ascendi\u00f3 a casi 310 millones de d\u00f3lares. Hay que considerar, sin embargo, que a ese monto se agregar\u00e1 la suma correspondiente al entrenamiento de personal militar, realizado en el marco del Programa de Asistencia Militar (PAM), que ha oscilado, desde 1971, entre 22 y 30 millones de d\u00f3lares. Por otra parte, no se contemplan en \u00e9l tampoco las ventas directas de armas realizadas por empresas privadas norteamericanas, que fueron de 60 millones de d\u00f3lares en 1968 y de 74 millones en 1973.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La competencia europea<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El incremento de las ventas militares norteamericanas a Am\u00e9rica Latina est\u00e1 \u00edntimamente ligado a la presi\u00f3n ejercida por los mismos pa\u00edses de la regi\u00f3n en este sentido. Los intentos del Congreso de Estados Unidos para imponer limitaciones a este rubro fueron contestados por dichos pa\u00edses a trav\u00e9s de la diversificaci\u00f3n de sus fuentes de aprovisionamiento, lo que benefici\u00f3 particularmente a Europa. En 1968, regresando de su gira por Latinoam\u00e9rica, el entonces gobernador del estado de Nueva York, Nelson Rockefeller, llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre este hecho en su conocido informe. Esto llev\u00f3 a una primera flexibilizaci\u00f3n de la pol\u00edtica norteamericana en la materia; posteriormente, el ex presidente Nixon le dio el giro definitivo, provocando el aumento progresivo de las ventas por este concepto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no basta para explicar, sin embargo, el hecho de que el programa gubernamental norteamericano de ventas de armamentos haya implicado que Am\u00e9rica Latina comprara equipos a Estados Unidos por mil 400 millones de d\u00f3lares, entre 1950 y 1974, y absorbiera del PAM (que inclu\u00eda inicialmente donaciones y pr\u00e9stamos), en el mismo periodo, mil 134 millones de d\u00f3lares. Es la din\u00e1mica de la guerra fr\u00eda, primero, y la puesta en pr\u00e1ctica de la estrategia de contrainsurgencia, a partir de 1961, lo que explica fundamentalmente esta aplicaci\u00f3n (para darle un nombre) de recursos por parte de los gobiernos latinoamericanos, la cual ha implicado una dependencia creciente de nuestros pa\u00edses en este campo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El \u201cescudo protector\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los responsables de la pol\u00edtica norteamericana no han ocultado jam\u00e1s sus prop\u00f3sitos, en lo que ata\u00f1e a la asistencia militar. \u2014 \u201cTodo d\u00f3lar invertido en ayuda donada (en materia militar) tendr\u00e1 su m\u00e1s efectivo uso en apoyo a la pol\u00edtica exterior y la seguridad de Estados Unidos\u201d\u2014 declar\u00f3 ante el Congreso, el 3 de junio de 1969, el entonces secretario de Defensa, Melvin R. Laird. Robert McNamara, quien ocup\u00f3 el mismo cargo, sostiene lo mismo, aunque en forma m\u00e1s sofisticada, en su libro \u201cLa esencia de la seguridad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Refiri\u00e9ndose espec\u00edficamente a los pa\u00edses subdesarrollados, McNamara sostiene all\u00ed que \u201cen una sociedad que se moderniza, seguridad significa desarrollo\u201d. Pero a\u00f1ade, m\u00e1s adelante: \u201cLa ley y el orden son el escudo tras el cual puede conseguirse el hecho esencial de la seguridad, el desarrollo\u201d. Para dotar a dichos pa\u00edses de ese \u201cescudo protector\u201d, McNamara recomienda, en la esfera militar, amplios programas de ayuda en adiestramiento y equipo b\u00e9lico, as\u00ed como en \u201cacci\u00f3n c\u00edvica\u201d o sea \u201cutilizar fuerzas militares ind\u00edgenas (sic) para proyectos militares no tradicionales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Matices de la ayuda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es interesante observar que, en programas de \u201cacci\u00f3n c\u00edvica\u201d, Estados Unidos destin\u00f3 a Am\u00e9rica Latina, entre 1962 y 1970, recursos del orden de los 52 millones y 500 mil d\u00f3lares. No se qued\u00f3 atr\u00e1s, por otra parte, en lo que se refiere a \u201cayuda al desarrollo\u201d: en el mismo periodo, las inversiones privadas norteamericanas pasaron de cerca de 8 mil millones de d\u00f3lares a 14 mil 700 millones.<\/p>\n\n\n\n<p>Convendr\u00eda tener presente, finalmente, el matiz de los prop\u00f3sitos que animan al gobierno norteamericano a plantearse el programa de ventas militares para 1975. Hay dos casos bastante significativos. El de Brasil, que ocupa el primer lugar en la lista con 60 millones&nbsp; de d\u00f3lares y que debe esta posici\u00f3n privilegiada a su \u201cimportancia estrat\u00e9gica\u201d, as\u00ed como a \u201csu creciente capacidad para participar con las fuerzas armadas estadounidenses en operaciones de contingencia\u201d. El segundo lugar lo ocupa la turbulenta Argentina, respecto a la cual el cr\u00e9dito propuesto (34 millones de d\u00f3lares) servir\u00e1 para mejorar \u201csu capacidad para el mantenimiento de la seguridad interna\u201d, es decir, su \u201cescudo protector\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-text-color\" style=\"color:#757575\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0Exc\u00e9lsior, M\u00e9xico, 14 de diciembre de 1975. 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