{"id":563,"date":"1976-11-16T04:11:38","date_gmt":"1976-11-16T04:11:38","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=563"},"modified":"2022-03-04T05:41:28","modified_gmt":"2022-03-04T05:41:28","slug":"las-buenas-intenciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=563","title":{"rendered":"Las buenas intenciones"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 16 noviembre de 1976.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La elecci\u00f3n de Jimmy Carter a la primera magistratura de Estados Unidos ha desatado esperanzas en los sectores liberales latinoamericanos. Las cr\u00edticas del candidato dem\u00f3crata (el presidente electo todav\u00eda no se manifiesta) a la intervenci\u00f3n norteamericana en Chile y su desagrado por las dictaduras militares del Cono Sur, el repudio que expres\u00f3 a los acuerdos preferenciales firmados por Kissinger en Brasilia, sus declaraciones en favor del respeto a los derechos humanos, todo ello parece anunciar cambios en la pol\u00edtica exterior norteamericana hacia Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5a906da1591ef771f29a29167d9905b1-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2476\" width=\"380\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5a906da1591ef771f29a29167d9905b1-edited.jpg 564w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/5a906da1591ef771f29a29167d9905b1-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Algunos van m\u00e1s lejos y recurren a argumentos m\u00e1s sofisticados. Seg\u00fan \u00e9stos, la crisis energ\u00e9tica surgida en 1973 aumenta la importancia de los pa\u00edses petroleros respecto a los productores de alimentos y hace pender la balanza en favor de M\u00e9xico y Venezuela, m\u00e1s que de Argentina o Brasil. Los dos primeros son los \u00fanicos pa\u00edses de primera l\u00ednea, en Am\u00e9rica Latina, capaces de mantener formas de democracia representativa.<\/p>\n\n\n\n<p>La debilidad de esta argumentaci\u00f3n es manifiesta. Buena parte de la exportaci\u00f3n mexicana a Estados Unidos est\u00e1 constituida por alimentos. Chile exporta fundamentalmente cobre, un producto esencial para la industria el\u00e9ctrica, que ha ganado nuevo impulso precisamente a ra\u00edz de la crisis del petr\u00f3leo. La importancia econ\u00f3mica de Brasil para Estados Unidos reside cada vez menos en sus exportaciones agr\u00edcolas tradicionales, como el caf\u00e9, y cada vez m\u00e1s en el amplio campo que representa para las inversiones industriales norteamericanas, as\u00ed como en su producci\u00f3n de minerales estrat\u00e9gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es preferible, pues, atenernos a las buenas intenciones que ha expresado el presidente electo de Estados Unidos. Se\u00f1alemos, inicialmente, que el regreso de un dem\u00f3crata a la Casa Blanca, en las actuales circunstancias, lleva realmente a evocar a Kennedy, pero no debe hacer olvidar a Lyndon Johnson. Basta, sin embargo, con el primero para que las esperanzas suscitadas por Carter palidezcan. \u00bfQu\u00e9 nos dio Kennedy? Con una mano, no la Alianza para el Progreso, es decir, el entierro de la pretensi\u00f3n de los gobiernos latinoamericanos de obtener mayor ayuda p\u00fablica norteamericana y, simult\u00e1neamente, un r\u00e9gimen de amplia libertad de acci\u00f3n para los capitales privados de aquel pa\u00eds. Con la otra mano, Kennedy impuso la doctrina de la contrainsurgencia, la justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica de las actuales dictaduras militares, e inici\u00f3 los programas de entrenamiento militar en las t\u00e9cnicas correspondientes, que capacitaron a los militares para ejercer el poder en la forma en que lo ejercen hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos dir\u00e1 que Carter no es Kennedy, lo que es cierto. Prototipo del \u201cnorteamericano medio\u201d, que luce por su mediocridad, est\u00e1 lejos de presentar la imagen brillante que proyectaba el asesinado presidente. Su piedad religiosa permite incluso creer que alimenta de hecho buenas intenciones respecto a Am\u00e9rica Latina. Esperemos que no sean de aquellas que, como dec\u00eda Gide, est\u00e1 colmado el infierno. Las mismas, por cierto, que Greene retrat\u00f3 en su&nbsp;<em>Americano tranquilo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como quiera que sea, no es \u00e9ste el punto a discutir. La situaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina no es una cuesti\u00f3n de buenas o malas intenciones: es el resultado de un proceso objetivo, econ\u00f3mico y pol\u00edtico a la vez. Y tambi\u00e9n geopol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1950, el valor de la inversi\u00f3n directa norteamericana en Am\u00e9rica Latina era de cerca de 4 mil millones de d\u00f3lares; en 1970, esa cifra se hab\u00eda m\u00e1s que triplicado. A la industria manufacturera, que absorb\u00eda menos del 20% de esa inversi\u00f3n en 1950, le tocaba en 1970 m\u00e1s de la tercera parte. Si tomamos el total de las inversiones privadas de Estados Unidos en la regi\u00f3n y lo comparamos con los capitales p\u00fablicos norteamericanos que hacia aqu\u00ed vinieron, constatamos que, en 1968, la proporci\u00f3n entre los dos rubros era de 80% y 20% respectivamente. No s\u00f3lo son fuertes los intereses norteamericanos en Am\u00e9rica Latina, sino que no proceden precisamente del \u00e1mbito estatal, sino m\u00e1s bien de las compa\u00f1\u00edas multinacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las razones de la atracci\u00f3n que ejerce Am\u00e9rica Latina sobre el capital privado norteamericano son los bajos salarios que paga; en 1963, el salario promedio de los obreros, en tanto que porcentaje del valor agregado por las manufacturas, representaba el 32% en Estados Unidos, mientras que en M\u00e9xico correspond\u00eda al 21%, en Brasil al 18% y en Chile al 15%. Uno de los resultados m\u00e1s palpables de la inversi\u00f3n privada norteamericana en Am\u00e9rica Latina ha sido la creaci\u00f3n de una capa de empresarios nacionales directamente asociados con grupos extranjeros, ya por la v\u00eda de la asociaci\u00f3n de capitales, ya por la v\u00eda de los pr\u00e9stamos, la tecnolog\u00eda y el acceso a mercados externos. Las dictaduras militares expresan los intereses de esa burgues\u00eda asociada y de las corporaciones extranjeras, y su papel primordial es el de asegurar la rentabilidad del capital, entre otros medios mediante la mantenci\u00f3n de bajos salarios. La represi\u00f3n policial y militar, de la que la violaci\u00f3n de los derechos humanos no es sino un aspecto, es el medio de que se valen las dictaduras para cumplir su cometido.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de las derrotas sufridas en el Sudeste asi\u00e1tico y en \u00c1frica, Estados Unidos debi\u00f3 reforzar sus posiciones y establecer un cord\u00f3n de contenci\u00f3n \u2014y eventualmente de agresi\u00f3n\u2014 a las revoluciones triunfantes. A la formaci\u00f3n del eje revolucionario Angola-Mozambique corresponden las actuales maniobras norteamericanas para crear, de este lado del Atl\u00e1ntico sur, un eje contrarrevolucionario, constituido por Brasil y Argentina, con posibilidades de extenderse a Sud\u00e1frica. El Pacto del Atl\u00e1ntico Sur, o como venga a llamarse, ya est\u00e1 en marcha, con la coordinaci\u00f3n naval existente hoy d\u00eda entre Estados Unidos y los dos pa\u00edses sudamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de estas realidades, m\u00e1s que de las intenciones de Jimmy Carter, que habr\u00e1 que partir para evaluar el margen de cambio que tiene la pol\u00edtica norteamericana para Am\u00e9rica Latina. En otras palabras, lo que interesa conocer son las intenciones del Pent\u00e1gono, la CIA y las corporaciones multinacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 16 noviembre de 1976. 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