{"id":566,"date":"1976-11-18T04:12:35","date_gmt":"1976-11-18T04:12:35","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=566"},"modified":"2022-03-04T05:38:33","modified_gmt":"2022-03-04T05:38:33","slug":"crisis-economica-y-endeudamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=566","title":{"rendered":"Crisis econ\u00f3mica y endeudamiento"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"577\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-1024x577.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2501\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-1024x577.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-768x433.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-600x338.jpg 600w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited.jpg 1199w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 18 noviembre de 1976.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Uno de los temas candentes en nuestros d\u00edas, en las relaciones entre los grandes centros imperialistas y los pa\u00edses dependientes, es la deuda contra\u00edda por \u00e9stos frente a los primeros. Hace pocos d\u00edas, en la Conferencia de Cooperaci\u00f3n Econ\u00f3mica Internacional, o Di\u00e1logo Norte-Sur, que se realiza en Par\u00eds, se revelaron cifras aterradoras. La deuda externa l\u00edquida (en las reservas) de los pa\u00edses dependientes se ha multiplicado por tres en el periodo 1989-1975, aumentando de 40 mil millones de d\u00f3lares a 125 mil millones.<\/p>\n\n\n\n<p>La banca internacional y en particular la privada, que respondi\u00f3 por buena parte del endeudamiento de los pa\u00edses dependientes en ese periodo, muestra ya se\u00f1ales de p\u00e1nico. En consecuencia, se retraen los pr\u00e9stamos privados y la carga de sostener pa\u00edses al borde de la bancarrota es traspasada de nuevo a los organismos financieros internacionales. Lo justificado del p\u00e1nico se revela en declaraciones recientes del director de la oficina europea del Banco Mundial, Hans Martin Koole, quien reconoci\u00f3 que el punto cr\u00edtico a que ha llegado el endeudamiento de esos pa\u00edses colocar\u00e1 este a\u00f1o a varios gobiernos en la necesidad de acogerse a una moratoria.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de un fen\u00f3meno novedoso. Un economista brasile\u00f1o, perteneciente al c\u00edrculo oficial del r\u00e9gimen, Carlos von Doellinger, demostr\u00f3 en un art\u00edculo reciente que las moratorias de Brasil ocurrieron siempre en a\u00f1os de crisis mundial: 1898, 1913, 1932. En esta \u00faltima fecha, se observa que, mientras el saldo de la balanza comercial se reduc\u00eda en un 30% respecto al a\u00f1o anterior, sumando tan s\u00f3lo 15 millones de libras, el servicio de la deuda, es decir el pago de amortizaciones e intereses alcanzaba la cifra anual de 23 millones de libras.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello se debe a que, aunque con cierto retraso, los flujos internacionales de capitales acompa\u00f1an el desarrollo del ciclo econ\u00f3mico. Al iniciarse la expansi\u00f3n, las posibilidades internas de acumulaci\u00f3n en los pa\u00edses avanzados es grande, lo que limita en cierto grado la salida de los capitales al exterior; esa misma acumulaci\u00f3n, al impulsar el ciclo hacia el auge, genera disponibilidad creciente de dinero, empezando entonces la b\u00fasqueda de campos externos de inversi\u00f3n; al sobrevenir la crisis, la reducci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n interna mantiene todav\u00eda por alg\u00fan tiempo la tendencia de los capitales a buscar aplicaci\u00f3n en el exterior, hasta que los efectos de la crisis se hacen sentir tambi\u00e9n all\u00ed, lo que provoca la contracci\u00f3n del flujo de capital dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento, simult\u00e1neamente a la reducci\u00f3n del volumen y del valor de sus exportaciones, su \u00fanica fuente de divisas, en raz\u00f3n de la crisis misma, estos pa\u00edses deben hacer frente a exigencias crecientes en materia de amortizaciones e intereses de la deuda, contra\u00edda en el periodo anterior. Es, pues, precisamente cuando son mayores sus necesidades en materia de cr\u00e9ditos que los pa\u00edses dependientes encuentran mayor dificultad para obtenerlos en el exterior. En tales circunstancias, la moratoria se configura como la \u00fanica alternativa posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Es conveniente precisar que, al rev\u00e9s de lo que se pretende, el endeudamiento extremo no nace de una decisi\u00f3n libre y soberana de los pa\u00edses dependientes (valga el contrasentido). Constituye m\u00e1s bien el resultado de una imposici\u00f3n del capital dinero internacional. Las declamaciones respecto a las ventajas del capital extranjero, en tanto que portador de&nbsp;<em>know how<\/em>, su papel complementario al ahorro interno, etc., no son m\u00e1s que eso, declamaciones que tratan de justificar ideol\u00f3gicamente la necesidad del capital dinero de los pa\u00edses avanzados que busca aplicaci\u00f3n en el exterior. Tales argumentos dan lugar a los llamados a la austeridad y a la seriedad en el cumplimiento de los compromisos asumidos, tan pronto como esos campos de aplicaci\u00f3n se vuelven riesgosos y el fin de la prosperidad pone t\u00e9rmino a la pl\u00e9tora de capitales.<\/p>\n\n\n\n<p>Se empuja entonces a los pa\u00edses dependientes a la moratoria. Pero no aqu\u00e9lla que podr\u00eda realmente liberarlos de la opresi\u00f3n del agio internacional, es decir la moratoria unilateral, establecida en funci\u00f3n de la capacidad econ\u00f3mica pa\u00eds, de su disponibilidad efectiva de divisas, de las necesidades que en materia de empleo y consumo experimenta el pueblo. La moratoria que se discute hoy en las conferencias, encuentros y entre pa\u00edses ricos y pa\u00edses pobres es la moratoria negociada, que no lleva sino a consolidar la dependencia financiera de \u00e9stos y someterlos a toda suerte de intromisi\u00f3n en su pol\u00edtica interna, a fin de que contin\u00faen desprendi\u00e9ndose de lo que no tienen, para seguir pagando a los que tienen de m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 18 noviembre de 1976. 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