{"id":605,"date":"1977-02-17T04:26:03","date_gmt":"1977-02-17T04:26:03","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=605"},"modified":"2022-03-04T05:01:36","modified_gmt":"2022-03-04T05:01:36","slug":"estados-unidos-una-politica-de-choque-para-la-industria-belica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=605","title":{"rendered":"Estados Unidos: una pol\u00edtica de choque para la industria b\u00e9lica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 17 de febrero de 1977.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/563px-Jimmy_Carter_April_1980.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2517\" width=\"272\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/563px-Jimmy_Carter_April_1980.jpg 563w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/563px-Jimmy_Carter_April_1980-220x300.jpg 220w\" sizes=\"(max-width: 272px) 100vw, 272px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Algunos movimientos recientes de la Administraci\u00f3n Carter le est\u00e1n significando establecer niveles importantes de conflicto con algunos de los pa\u00edses que m\u00e1s adictos se han mostrado a Estados Unidos. Es el caso de Alemania Federal y Brasil, que se ven presionados por el gobierno norteamericano para revisar el acuerdo nuclear que firmaron el a\u00f1o pasado. Al aplicar esa presi\u00f3n, Estados Unidos no ha vacilado en poner en entredicho la \u201crelaci\u00f3n especial\u201d que, por mediaci\u00f3n de Kissinger, hab\u00eda establecido con Brasil y en imponer en los hechos un embargo al suministro de uranio enriquecido (sobre el cual tiene el monopolio, en el campo occidental) a Alemania Federal. Es tambi\u00e9n el caso de Israel y Ecuador, que han visto vetado por el gobierno norteamericano el negocio que hab\u00edan contratado respecto a los aviones Kfir. Para actuar con esa dureza, Estados Unidos tiene fuertes razones econ\u00f3micas y militares. Consideraremos aqu\u00ed tan s\u00f3lo las primeras.<\/p>\n\n\n\n<p>La extraordinaria prosperidad de que goz\u00f3 Estados Unidos en la posguerra, hasta fines de la d\u00e9cada pasada, se bas\u00f3 en la posici\u00f3n de absoluta hegemon\u00eda de que dispuso sobre la econom\u00eda capitalista mundial. Ello le permiti\u00f3 no s\u00f3lo contar con amplios mercados para su producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n, para sus capitales. La econom\u00eda norteamericana pudo as\u00ed, desde la d\u00e9cada de los cincuenta, funcionar sobre la base de d\u00e9ficits de pagos, que proporcionaban al exterior los d\u00f3lares necesarios para ampliar la circulaci\u00f3n monetaria y dinamizar, por tanto, el mercado, sin que ello incidiera, hasta la d\u00e9cada siguiente, en las reservas de Estados Unidos. Luego, los d\u00e9ficits fiscales de los sesentas hicieron funcionar la m\u00e1quina de fabricar d\u00f3lares para asegurar las transferencias de mercanc\u00edas y capitales, as\u00ed como los gastos militares en el exterior. Al intensificarse la presi\u00f3n de esa enorme masa monetaria sin respaldo sobre sus reservas, el Estado norteamericano plante\u00f3 la defensa del d\u00f3lar y en t\u00e9rminos pol\u00edticos, imponiendo primero su inconvertibilidad y despu\u00e9s su devaluaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces, la prosperidad de Estados Unidos llegaba a su fin. La inflaci\u00f3n que la acompa\u00f1ara se manten\u00eda, pero ahora ten\u00eda como contrapartida la recesi\u00f3n. No hay ning\u00fan misterio en ello, como se pretende hacer creer. En una econom\u00eda altamente monopolizada, la acci\u00f3n sobre los precios por parte del capital es un mecanismo normal para contrarrestar el alza de los salarios y agilizar el traspaso de ganancias entre los capitales individuales. Ejemplo de lo \u00faltimo ha sido el alza de los precios del petr\u00f3leo, que puso a los monopolios que operan en esa rama en posici\u00f3n envidiable ante los dem\u00e1s. Respecto a lo primero, la inflaci\u00f3n de principios de los sesentas respondi\u00f3 a un alza anual del 3.9% de los salarios horarios en Estados Unidos; su aceleraci\u00f3n a partir de 1966 se dio en funci\u00f3n de que los salarios siguieron subiendo, experimentando alzas de 6%, luego de 7% y llegando a los 8% en 1973.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cboom\u201d norteamericano de los sesentas incubaba, pues, la crisis. Esta se desat\u00f3 con la entrada en escena, en el plano del mercado mundial, de Europa, particularmente Alemania Federal, y Jap\u00f3n, forzando a un repliegue norteamericano y llevando a que buena parte de las ganancias obtenidas en Estados Unidos tuvieran que invertirse&nbsp;<em>in situ<\/em>. La consecuente presi\u00f3n sobre el mercado de trabajo \u2014que se expresa en el hecho de que el \u00edndice de desempleo, que era de un 6% al empezar la d\u00e9cada de los sesentas, baj\u00f3 a menos del 4% desde 1966 y se mantuvo all\u00ed hasta 1969\u2014 explica el movimiento ascendente de los salarios. Pero explica tambi\u00e9n la ca\u00edda de la cuota general de ganancias, desde un 16% en 1966 a un 9% en 1969. El intentar elevar esa cuota mediante la inflaci\u00f3n signific\u00f3 desorganizar al conjunto de la econom\u00eda, agudizar la lucha interburguesa y dar paso a maniobras audaces como la del alza del precio del petr\u00f3leo, en 1973.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, en un marco caracterizado por la retracci\u00f3n de la inversi\u00f3n privada y la presi\u00f3n acentuada sobre los precios, se impone la pol\u00edtica deflacionista, concienzudamente aplicada por el gobierno Ford. Desde el punto de vista gubernamental, ello implicaba que el Estado tendr\u00eda que abocarse a la reducci\u00f3n del d\u00e9ficit de pagos y del d\u00e9ficit fiscal. De lo primero, es un buen ejemplo la Ley de Comercio Exterior, que descarg\u00f3 sobre Am\u00e9rica Latina una porci\u00f3n significativa del peso de la recuperaci\u00f3n de la balanza comercial norteamericana. De lo segundo, la necesidad de recortar el presupuesto p\u00fablico y, por ende, los gastos de defensa, reduciendo \u201cel despilfarro y la ineficacia\u201d en esta materia, como dijo Mondale. Esos gastos han duplicado ya la cifra de 50 mil millones de d\u00f3lares que le hab\u00eda parecido ominosa a Eisenhower, llev\u00e1ndolo a denunciar al \u201ccomplejo industrial-militar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gastos militares tienen, en efecto, la caracter\u00edstica de aumentar la circulaci\u00f3n monetaria, por los pagos efectuados por el Estado, sin ofrecer en contrapartida bienes y servicios que los que se benefician de esos pagos pueden adquirir, dando su dinero a cambio. En otros t\u00e9rminos, son esencialmente inflacionarios. Es natural, por tanto, que en el momento en que la Administraci\u00f3n Carter se propone reactivar a la econom\u00eda norteamericana, manteniendo sin embargo una pol\u00edtica de moderaci\u00f3n de la inflaci\u00f3n, tenga que encarar la posibilidad de reducir esos gastos (seg\u00fan el Secretario de Defensa, ello podr\u00eda implicar una reducci\u00f3n entre 5 y 7 mil millones de d\u00f3lares). Pero, sea por la fuerza pol\u00edtica de que gozan los militares y los sectores industriales a ellos vinculados, sea por la necesidad real de no conducir a una crisis a \u00e9stos \u00faltimos, con los efectos consabidos en materia de empleo, el gobierno se ve forzado a procurarles mercados que compensen aqu\u00e9llos que les estar\u00eda cerrando por la restricci\u00f3n de los gastos militares.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos mercados compensatorios est\u00e1n necesariamente en el exterior. La dureza con que la Administraci\u00f3n Carter trata hoy de recuperar el control del mercado de armamentos y similares lo muestra el incidente provocado por Israel y Ecuador. Lo muestra sobre todo el conflicto abierto con Alemania Federal y Brasil, puesto que, de concretarse el acuerdo nuclear entre estos pa\u00edses, la industria nuclear alemana copar\u00e1 el mercado brasile\u00f1o \u2014el que m\u00e1s promete en Am\u00e9rica Latina\u2014 adem\u00e1s de llevar al colapso el monopolio norteamericano de suministro de uranio enriquecido, tan celosamente defendido hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 17 de febrero de 1977. 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