{"id":623,"date":"1977-04-27T04:32:14","date_gmt":"1977-04-27T04:32:14","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=623"},"modified":"2022-03-04T04:49:03","modified_gmt":"2022-03-04T04:49:03","slug":"las-taras-del-subdesarrollo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=623","title":{"rendered":"Las taras del subdesarrollo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"1199\" height=\"676\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2501\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited.jpg 1199w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-1024x577.jpg 1024w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-768x433.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/1200px-Subdesarrollo-edited-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 1199px) 100vw, 1199px\" \/><figcaption>EcuRed<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 27 de abril de 1977.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p>Una de las lacras que nos acarrea el hecho de conformar, a lo largo de Am\u00e9rica Latina, una cadena de pueblos dependientes y subdesarrollados es nuestra incapacidad para percibir nuestra propia realidad y poder definir con autonom\u00eda los problemas a que debemos dar soluci\u00f3n. Nuestra deuda externa puede subir en flecha durante a\u00f1os, marcando r\u00e9cords internacionales, sin que tengamos conciencia de ello. Habr\u00e1 que esperar que el fen\u00f3meno preocupe a los centros financieros metropolitanos, p\u00fablicos y privados, y que \u00e9stos nos impongan duras medidas econ\u00f3micas, destinadas a asegurar que paguemos lo que les tomamos prestado, para que nuestros economistas se decidan a promover conferencias y grupos de trabajo en torno a cifras que nuestras balanzas de pagos hab\u00edan puesto hace mucho en evidencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El respeto a los derechos humanos jam\u00e1s ha sido el punto fuerte de nuestros gobiernos. Desde mediados de la d\u00e9cada pasada, adem\u00e1s, con el surgimiento de las modernas dictaduras militares, la privaci\u00f3n de la libertad de opini\u00f3n y asociaci\u00f3n, la negaci\u00f3n del derecho de huelga, la violaci\u00f3n de la autonom\u00eda universitaria, el arresto masivo de ciudadanos, la institucionalizaci\u00f3n de la tortura, el asesinato a sangre fr\u00eda de prisioneros pol\u00edticos, todo ello se ha convertido en rutina en este sufrido subcontinente. Sin embargo, fue necesario que, aunque conociera de \u201co\u00eddas s\u00f3lo la d\u00e9cima parte de lo que sabemos\u201d, el pueblo norteamericano presionara a sus gobernantes, para que el tema de los derechos humanos ganara curso entre nosotros. Curso breve, por lo dem\u00e1s: bast\u00f3 que, mediante algunas indicaciones al Congreso de su pa\u00eds y a la OEA, la Administraci\u00f3n Carter manifestara su disposici\u00f3n de tratar el asunto con mayor discreci\u00f3n, para no molestar a los militares latinoamericanos, para que como por encanto se hiciera silencio sobre la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>Un silencio lleno de voces, por supuesto. All\u00ed est\u00e1n tres prisioneros pol\u00edticos brasile\u00f1os: Alecio Verzola, Marcos Cardoso Filho y Roberto Calogni, detenidos en el estado de Santa Catarina, Brasil, desde noviembre de 1975, que llevan una semana de huelga de hambre, para gritar al mundo las torturas que se les ha inflingido y exigir que las autoridades militares brasile\u00f1as les apliquen las normas legales que ellas mismas han instituido. All\u00ed est\u00e1, sobre todo, la horrible realidad que el comando Farabundo Mart\u00ed, de las Fuerzas Populares de Liberaci\u00f3n de El Salvador, ha puesto al desnudo: confrontada a su exigencia de liberar 37 presos pol\u00edticos, en cambio de un ministro de gobierno secuestrado, la dictadura militar salvadore\u00f1a se encuentra en aprietos, porque no puede responder sobre el paradero de 34 de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Estados Unidos o en cualquier pa\u00eds capitalista desarrollado de Europa, esto habr\u00eda suscitado una ola de indignaci\u00f3n. Las primeras planas de los peri\u00f3dicos se llenar\u00edan de titulares sobre el esc\u00e1ndalo; corresponsales especiales ser\u00edan despachados de prisa a El Salvador, para informar sobre el terreno; gobiernos, parlamentos y universidades protestar\u00edan; partidos, sindicatos y dem\u00e1s asociaciones promover\u00edan actos y entregas de firmas a las embajadas salvadore\u00f1as. En Am\u00e9rica Latina, en cambio, tras disfrutar de una corta publicidad, los sucesos de El Salvador han ca\u00eddo en el silencio, incluso porque las agencias internacionales (norteamericanas en su mayor\u00eda) no entregan informaci\u00f3n sobre ellos. No se nos ha permitido siquiera conocer la lista de nombres presentada por las FPL y, en particular, el nombre de los 34 presos pol\u00edticos misteriosamente desaparecidos en las c\u00e1rceles de la dictadura militar salvadore\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace mucho, se conoci\u00f3 aqu\u00ed una declaraci\u00f3n del Bloque Popular Revolucionario de El Salvador, organizaci\u00f3n que agrupa a obreros, campesinos, maestros, estudiantes y cristianos, donde se denunciaba que, \u201cdesde hace m\u00e1s de 16 a\u00f1os, la burgues\u00eda imperialista yanqui, aliada con capitalistas criollos, viene dirigiendo y desarrollando una guerra criminal y solapada\u201d en contra del pueblo salvadore\u00f1o. Dec\u00eda despu\u00e9s el documento: \u201cEsta guerra no declarada es disfrazada en las campa\u00f1as publicitarias con frases tales como \u2018lucha contra la subversi\u00f3n internacional\u2019, \u2018defensa de la cultura occidental\u2019, \u2018restablecimiento del orden y la tranquilidad\u2019, cuando en realidad constituye una inhumana y despiadada guerra en contra de las aspiraciones libertarias de nuestro pueblo, para defender y consolidar los intereses de los capitalistas y que se ha bautizado en los c\u00edrculos imperialistas con el nombre de \u2018guerra de contrainsurgencia\u2019.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Uno pod\u00eda suponer quiz\u00e1 que es la repetici\u00f3n sistem\u00e1tica, mon\u00f3tona de los mismos hechos y las mismas frases lo que explica que no nos haya conmovido mayormente la desaparici\u00f3n de los 34 presos pol\u00edticos salvadore\u00f1os. Tras ver ocurrir todos los d\u00edas la misma cosa en Chile, Argentina, Brasil, nuestra sensibilidad tiende tal vez a embotarse, a perder el filo, a reaccionar menos prontamente que la de los europeos y norteamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, es absolutamente necesario que recuperemos esa sensibilidad. La indignaci\u00f3n, dec\u00eda Marx, es un sentimiento revolucionario. Indignarnos contra cr\u00edmenes como este que se ha cometido en El Salvador es una manera de reivindicar nuestra condici\u00f3n de hombres, es una manera de combatir una de las taras del subdesarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0El Sol de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 27 de abril de 1977. 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