{"id":687,"date":"1977-11-02T18:48:19","date_gmt":"1977-11-02T18:48:19","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=687"},"modified":"2022-03-04T03:53:51","modified_gmt":"2022-03-04T03:53:51","slug":"nicaragua-ii-la-base-objetiva-del-somocismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=687","title":{"rendered":"Nicaragua (II): la base objetiva del somocismo"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"877\" height=\"493\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/68b6d9344090a9b58582bd4ccc2e548a-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2437\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/68b6d9344090a9b58582bd4ccc2e548a-edited.jpg 877w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/68b6d9344090a9b58582bd4ccc2e548a-edited-300x169.jpg 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/68b6d9344090a9b58582bd4ccc2e548a-edited-768x432.jpg 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/68b6d9344090a9b58582bd4ccc2e548a-edited-600x337.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 877px) 100vw, 877px\" \/><figcaption>Sutori<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 2 noviembre 1977.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Al analizar la naturaleza de las dictaduras militares que oprimen actualmente a la mayor parte de nuestros pa\u00edses, algunos estudiosos suelen distinguir las que se han implantado en el cono sur, en el curso de los \u00faltimos trece a\u00f1os, y las que, desde hace m\u00e1s tiempo, existen en Centroam\u00e9rica. En esa perspectiva, mientras que, en Brasil, Argentina, Chile, la dictadura militar consistir\u00eda en una forma de Estado tecnocr\u00e1tico, encargado de imprimir el m\u00e1ximo de racionalidad al proceso de integraci\u00f3n de esos pa\u00edses a la econom\u00eda capitalista mundial, las dictaduras centroamericanas se identificar\u00edan a los viejos reg\u00edmenes caudillescos, propios del siglo pasado, basados en el despojo nacional y la corrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que, aunque las dictaduras centroamericanas presenten rasgos distintivos de las del cono sur; aunque propicien el saqueo del pa\u00eds por las compa\u00f1\u00edas for\u00e1neas, y se caractericen por la corrupci\u00f3n m\u00e1s desenfrenada, no se confunden en lo m\u00e1s m\u00ednimo con el caudillismo decimon\u00f3nico, sobre el que se ha vuelto fecunda la producci\u00f3n de la literatura contempor\u00e1nea de Am\u00e9rica Latina. La que podr\u00eda considerarse el mejor exponente de ellas: la dictadura din\u00e1stica de los Somoza, en Nicaragua, es un buen ejemplo de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Vimos, la semana pasada, como la dictadura somocista es una pieza importante en el esquema estrat\u00e9gico militar que Estados Unidos ha establecido para el \u00e1rea, correspondiendo, en este sentido, a un r\u00e9gimen perfectamente ajustado a las exigencias de la doctrina de contrainsurgencia, aplicada por el Pent\u00e1gono al conjunto del subcontinente. Si la contemplamos desde el punto de vista de su correspondencia con el desarrollo capitalista que el pa\u00eds ha experimentado en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, la dictadura somocista est\u00e1 lejos tambi\u00e9n de representar un r\u00e9gimen pol\u00edtico anacr\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como, en sus diez a\u00f1os de dominio sobre el pa\u00eds, Anastasio Somoza Debayle, continuando la tradici\u00f3n que iniciara su padre, no es s\u00f3lo el dictador que se ocupa de atesorar dinero en los bancos extranjeros (aunque, seg\u00fan se estima, la mitad de su fortuna \u2014que, seg\u00fan el&nbsp;<em>New York Times<\/em>, suma m\u00e1s de 400 millones de d\u00f3lares\u2014 se encuentre depositada all\u00ed). Tampoco se ha limitado a adquirir tierras, aunque haya sido la ganader\u00eda lo que primero atrajo a la familia Somoza al terreno de los negocios.<\/p>\n\n\n\n<p>Utilizando el poder del Estado como palanca, y adapt\u00e1ndose perfectamente al Mercado Com\u00fan Centroamericano (que ha tenido su principal impulsor en las multinacionales norteamericanas que operan en el \u00e1rea), los Somoza se han lanzado de lleno a la promoci\u00f3n del capitalismo dependiente en Nicaragua. Entre las empresas que controlan, hay desde plantas metal\u00fargicas hasta emporios pesqueros, estaciones de televisi\u00f3n y sociedades de ahorro y pr\u00e9stamo, sin faltar, por supuesto, las compa\u00f1\u00edas dedicadas a la construcci\u00f3n civil y a las obras p\u00fablicas. Informaciones publicadas recientemente por un peri\u00f3dico mexicano dan cuenta de que los Somoza constituyen siete grupos econ\u00f3micos, estrechamente ligados en torno al Banco de Centroam\u00e9rica, manteniendo adem\u00e1s v\u00ednculos con los otros dos grupos bancarios que act\u00faan en el pa\u00eds, relacionado uno con el Wells Fargo Bank y el otro, con el Chase Manhattan Bank.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo dependiente nicarag\u00fcense, como cualquier otro de su clase, tiene como contrapartida indicadores sociales que hablan por s\u00ed. La mortalidad infantil alcanza all\u00ed la cifra del 130 por 1,000 nacimientos, una de las m\u00e1s altas del mundo, 70% de la poblaci\u00f3n es analfabeto y, en 1974, de los 330,000 ni\u00f1os en edad escolar, s\u00f3lo el 5% alcanz\u00f3 a superar el sexto grado. En Managua, donde se concentra el 25% de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds, el 87% de las viviendas carece de servicios b\u00e1sicos (agua, luz, drenaje y alcantarillado) y, en las zonas dichas marginales, el desempleo castiga al 50% de la poblaci\u00f3n adulta.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este sentido que, como se\u00f1alamos anteriormente, la dictadura somocista representa la expresi\u00f3n concentrada del capitalismo dependiente nicarag\u00fcense. Es por esto tambi\u00e9n que, en su estrategia de lucha, los revolucionarios sandinistas, al plantearse el derrocamiento de la dictadura somocista, lo hacen en tanto que etapa necesaria para la erradicaci\u00f3n de lo que ella representa. Y lo que expresa el somocismo es la s\u00edntesis de la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n que pesan sobre el pueblo de Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 2 noviembre 1977. 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