{"id":801,"date":"1978-12-06T21:45:23","date_gmt":"1978-12-06T21:45:23","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=801"},"modified":"2022-03-04T02:03:56","modified_gmt":"2022-03-04T02:03:56","slug":"venezuela-estabilidad-a-prueba-de-elecciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=801","title":{"rendered":"Venezuela: estabilidad a prueba de elecciones"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 6 de diciembre de 1978.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Las elecciones venezolanas del domingo pasado presentan un inter\u00e9s particular para el an\u00e1lisis de las tendencias que marcan actualmente el panorama pol\u00edtico latinoamericano. En efecto, ha sido Venezuela el pa\u00eds donde esas tendencias se han manifestado primero y se han desarrollado con mayor amplitud, en los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Ello es sobre todo visible en la evoluci\u00f3n del moderno Estado venezolano.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"414\" height=\"275\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/VYZY2VNXRVGSDMUD75YA7MFN34.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2310\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/VYZY2VNXRVGSDMUD75YA7MFN34.jpg 414w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/VYZY2VNXRVGSDMUD75YA7MFN34-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 414px) 100vw, 414px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>&nbsp;Tras la revoluci\u00f3n de 1958, que dio al traste con la dictadura perezjimenista, los dos gobiernos de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, que se extendieron de 1959 a 1968, lograron establecer la hegemon\u00eda burguesa sobre el proceso, en estrecha alianza con Estados Unidos. En el plano econ\u00f3mico, ello implic\u00f3 el lanzamiento de un proceso de industrializaci\u00f3n sustitutivo de importaciones, mientras el capital extranjero segu\u00eda detentando las riquezas b\u00e1sicas del pa\u00eds: hierro y petr\u00f3leo. En el plano pol\u00edtico, la acci\u00f3n del movimiento popular, que lleg\u00f3 a revestir formas armadas, fue contenida mediante la aplicaci\u00f3n \u2014por primera vez en Am\u00e9rica Latina\u2014 de las t\u00e9cnicas de contrainsurgencia por los militares y la polic\u00eda pol\u00edtica, la temible DIGEPOL.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La derrota de la insurgencia y las dificultades surgidas para la industrializaci\u00f3n desgastaron AD y, en las elecciones de 1968, triunf\u00f3 el partido democratacristiano COPEI (Comit\u00e9 por Elecciones Independientes), sobre la base de una campa\u00f1a en torno a la pacificaci\u00f3n del pa\u00eds. Esto llev\u00f3 a la reintegraci\u00f3n de los grupos guerrilleros, y la izquierda en general, a la vida institucional, mientras la DIGEPOL se reestructuraba en la DISIP (Direcci\u00f3n de Servicios de Inteligencia), que aseguraba condiciones selectivas de represi\u00f3n. Paralelamente, se trat\u00f3 de dinamizar la industrializaci\u00f3n mediante el endeudamiento externo y mayores facilidades a la inversi\u00f3n extranjera.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis petrolera del 73 abre nuevas condiciones de desarrollo para Venezuela, cuyo aprovechamiento qued\u00f3 en manos del actual gobierno de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, encabezado por Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez. Mediante la nacionalizaci\u00f3n del hierro y el petr\u00f3leo, se reformulan las relaciones entre la burgues\u00eda venezolana y extranjera, as\u00ed como de ambas con el Estado. El eje del proceso de industrializaci\u00f3n se desplaza hacia la industria b\u00e1sica destinada a la exportaci\u00f3n (sider\u00fargica, petroqu\u00edmica, aluminio), sostenida mediante el control de las fuentes de materias primas y la elevada capacidad financiera del Estado. Por otra parte, este se refuerza con la Ley de Seguridad y Defensa del Estado, que ampl\u00eda el grado de injerencia de las Fuerzas Armadas en la sociedad venezolana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Ese Estado fuerte, en lo econ\u00f3mico y en lo pol\u00edtico, no tiene por qu\u00e9 temer el juego electoral. Los dos grandes partidos burgueses: AD y COPEI controlan entre ambos el 80% del electorado, lo que evita sorpresas. La gesti\u00f3n econ\u00f3mica estatal ha sido sustra\u00edda, por lo dem\u00e1s, de las fluctuaciones electorales, mediante el Sistema Nacional de Empresas del Estado, que da plenas garant\u00edas a la tecnocracia. Finalmente, la izquierda, aunque represente la tercera fuerza electoral, se encuentra dividida y acepta mayoritariamente las reglas institucionales.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;A\u00fan m\u00e1s que el brasile\u00f1o, el Estado venezolano expresa la concreci\u00f3n de la alianza entre la gran burgues\u00eda nacional y el capital extranjero, sobre la base de la estabilidad institucional. El resultado de las elecciones del domingo pasado, cualquiera que sea, no podr\u00e1 alterar esa situaci\u00f3n. Para que la izquierda sea capaz de imprimir nuevos rumbos al pa\u00eds, tendr\u00e1 que proyectar en el plano pol\u00edtico la t\u00e1ctica de alianzas y acci\u00f3n conjunta que ha utilizado con \u00e9xito en el \u00e1mbito sindical y de las organizaciones populares de base.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 6 de diciembre de 1978. 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