{"id":807,"date":"1978-12-20T21:47:38","date_gmt":"1978-12-20T21:47:38","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=807"},"modified":"2022-03-24T01:22:50","modified_gmt":"2022-03-24T01:22:50","slug":"especulacion-financiera-el-precio-de-la-dependencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=807","title":{"rendered":"Especulaci\u00f3n financiera: el precio de la dependencia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 20 de diciembre de 1978.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La especulaci\u00f3n financiera en Brasil, que comenzara a ganar cuerpo en 1976, se aceler\u00f3 notablemente en 1977, para alcanzar este a\u00f1o proporciones alarmantes. El desv\u00edo de fondos hacia ese fin genera una aparente escasez de dinero, pese a las emisiones monetarias crecientes, lo que se traduce en el aumento de las tasas de inter\u00e9s y su repercusi\u00f3n en la inflaci\u00f3n, as\u00ed como en el incremento de las ganancias del gran capital, junto a quiebras de empresas y reducidas tasas de crecimiento econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6e9a530f2cdb6c8970e1d2725efa034c.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2303\" width=\"363\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6e9a530f2cdb6c8970e1d2725efa034c.jpg 450w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/6e9a530f2cdb6c8970e1d2725efa034c-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 363px) 100vw, 363px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En la complicada red de la especulaci\u00f3n, podemos distinguir, primero, la participaci\u00f3n de los bancos comerciales, quienes desv\u00edan los dep\u00f3sitos de sus clientes para aplicaciones en el mercado de t\u00edtulos y, luego, alegando escasez de fondos, empujan a las empresas necesitadas de capital de giro a buscar a los bancos de inversi\u00f3n o las sociedades financieras. Los bancos de inversi\u00f3n, surgidos para financiar la producci\u00f3n, hacen sus pr\u00e9stamos a altos intereses, exigiendo adem\u00e1s una suma considerable como &#8220;garant\u00eda&#8221;, de la cual una parte queda retenida como dep\u00f3sito; en consecuencia, mientras la empresa ve disminuidos sus recursos y debe recurrir de nuevo al endeudamiento, el banco se apropia de recursos que puede aplicar, por ejemplo, en la compra de t\u00edtulos emitidos por las financieras. Estas, que tienen como misi\u00f3n financiar ventas, comprando al comercio los documentos firmados por el consumidor y emitiendo en contrapartida letras de cambio, se han convertido de hecho en fuente de emisi\u00f3n indirecta de dinero, al pasar a emitir letras de cambio sin lastre.<\/p>\n\n\n\n<p>El dinamismo ficticio creado por este juego provoca una escasez artificial de dinero, que el Gobierno suple mediante la emisi\u00f3n de moneda o la compra de sus propios t\u00edtulos. Pero, a medida que se acelera el giro del dinero y crece su masa, el Gobierno emite nuevos t\u00edtulos, para absorber parte de la circulaci\u00f3n, los cuales empero s\u00f3lo son aceptados por los especuladores mediante altas tasas de inter\u00e9s. Con ello, el capital financiero convierte al Estado en el sost\u00e9n por excelencia de la especulaci\u00f3n, al tiempo que lo obliga a hipotecarse: su deuda interna es actualmente de casi 16 mil millones de d\u00f3lares, mientras que su deuda externa alcanza ya la cifra de 40,000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa especulaci\u00f3n desenfrenada (y garantizada por el Estado) atrae al mismo capital industrial, que busca aumentar sus ganancias e incluso compensar las eventuales p\u00e9rdidas que haya tenido: en 1977, ese fen\u00f3meno se manifest\u00f3 en todos los principales sectores econ\u00f3micos, involucrando a empresas privadas y estatales, y se estima que una de cada tres de las 400 mayores empresas del pa\u00eds tuvieron ganancias no operacionales superiores a sus ganancias operacionales, es decir, las que se obtuvieron a trav\u00e9s de la producci\u00f3n. Se ha observado tambi\u00e9n que las empresas extranjeras y estatales, que obtienen cr\u00e9dito f\u00e1cil en el exterior, han tomado prestado m\u00e1s all\u00e1 de sus necesidades de inversi\u00f3n, es decir, han servido para repasar al mercado interno de dinero capital especulativo extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p>La especulaci\u00f3n es consustancial al sistema capitalista y se acent\u00faa en los per\u00edodos de crisis, cuando, ante la baja de la cuota de ganancia industrial, el capital no se aplica a las actividades productivas. En el caso de Brasil, esa ley general adquiere una especificidad: por haber basado su desarrollo en el capital extranjero, la econom\u00eda brasile\u00f1a (y su Estado) tienen que seguir asegur\u00e1ndole a \u00e9ste ganancias elevadas, so pena de provocar su contracci\u00f3n y, en consecuencia, la bancarrota financiera. La especulaci\u00f3n financiera se convierte as\u00ed en el precio que, en un per\u00edodo de crisis, el capital extranjero le cobra a Brasil por su desarrollo dependiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 20 de diciembre de 1978. 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