{"id":865,"date":"1979-05-09T22:58:34","date_gmt":"1979-05-09T22:58:34","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=865"},"modified":"2022-03-04T01:05:16","modified_gmt":"2022-03-04T01:05:16","slug":"jornada-de-trabajo-actualidad-de-una-vieja-consigna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=865","title":{"rendered":"Jornada de trabajo: actualidad de una vieja consigna"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/0b8224019795a02aa9fd5c44001d1f-dde02-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2242\" width=\"752\" height=\"423\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/0b8224019795a02aa9fd5c44001d1f-dde02-edited.jpg 523w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/0b8224019795a02aa9fd5c44001d1f-dde02-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 752px) 100vw, 752px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 9 de mayo de 1979.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Tras el prolongado auge que sigui\u00f3 a la postguerra, la econom\u00eda capitalista pareci\u00f3 volver obsoletas muchas de las teor\u00edas que sobre ella se hab\u00edan formulado, as\u00ed como muchos de los problemas que la hab\u00edan aquejado. Esto ocurri\u00f3, por ejemplo, con las crisis peri\u00f3dicas, que pasaron a considerarse como piezas de museo, as\u00ed como los estudios que intentaban explicarlas. Hoy, sin embargo, basta mirar los escaparates de las librer\u00edas para darse cuenta de que esos estudios vuelven a editarse por millares, reinvestidos de actualidad desde que el capitalismo mundial se sumergi\u00f3 otra vez en una crisis de amplias proporciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El fen\u00f3meno alcanza ahora al movimiento obrero, reactualizando lo que fue uno de los motivos principales de sus luchas: la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo. La reivindicaci\u00f3n de la semana laboral de 35 horas \u2014que hab\u00eda emergido con fuerza a principios del a\u00f1o, cuando la huelga de 180 d\u00edas de los obreros metal\u00fargicos alemanes\u2014 surgi\u00f3 de nuevo como la demanda central en las manifestaciones realizadas por los trabajadores de Europa, el pasado primero de mayo. El tema comienza, incluso, a convertirse en preocupaci\u00f3n gubernamental, habiendo recibido en principio el apoyo del gobierno socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, mientras el gobierno franc\u00e9s propone su examen en la reuni\u00f3n de ministros de Asuntos Sociales de la Comunidad Econ\u00f3mica Europea, el pr\u00f3ximo d\u00eda 15.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n de la reglamentaci\u00f3n y reducci\u00f3n de la jornada de trabajo se constituy\u00f3, en el pasado, en el eje en torno al cual giraron las luchas obreras. Desde 1840, al conformarse el primer gran movimiento de masas que registra el proletariado moderno: el cartismo, los obreros ingleses lo pusieron a la cabeza de sus reivindicaciones. Marx le dedic\u00f3 un extenso cap\u00edtulo de su obra maestra,&nbsp;<em>El Capital<\/em>, y la jornada de ocho horas ocup\u00f3 lugar destacado en el programa de lucha de la Primera Internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La conquista de ese objetivo, aunada a la mejora del salario en los pa\u00edses avanzados, le rest\u00f3 poco a poco importancia. Pero el golpe de gracia sobrevino en los a\u00f1os treinta, cuando una crisis de inaudita violencia rest\u00f3 poder de negociaci\u00f3n a la clase obrera al tiempo que esta debi\u00f3 enfrentarse a la ofensiva fascista del gran capital, lo que llev\u00f3 a que sus partidos buscaran alianzas con sectores de la burgues\u00eda a\u00fan a costa de sus reivindicaciones fundamentales. La guerra mundial, que mantuvo en el orden del d\u00eda la consigna del frente antifascista; la inconveniencia, para los partidos comunistas occidentales, de plantear el problema en momentos en que, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se realizaba el esfuerzo de reconstrucci\u00f3n y luego de emulaci\u00f3n con el capitalismo, y la prosperidad capitalista, que implic\u00f3 una mejora de los salarios en los grandes pa\u00edses, jugaron despu\u00e9s en el sentido de mantener la cuesti\u00f3n en el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis actual la est\u00e1 haciendo resurgir, precisamente por el hecho de que resulta, en buena medida, de que el aumento de la productividad del trabajo, que estuvo en la base de la prosperidad capitalista, no se acompa\u00f1\u00f3 de la correspondiente reducci\u00f3n de la jornada laboral. El desempleo en Europa, nos dicen expertos de la CEE, no es simplemente un fen\u00f3meno coyuntural, motivado por la crisis, sino que resulta de un ritmo apenas moderado de crecimiento (un 3.5 por ciento anual, en promedio), que se realiza sobre la base de inversiones intensivas en capital. En estas circunstancias, el n\u00famero de desocupados aumenta sostenidamente de 500 a 800 mil personas al a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como problemas y soluciones que parec\u00edan t\u00edpicos del capitalismo decimon\u00f3nico regresan hoy a la escena de las luchas sociales, tra\u00eddos de la mano por la vida misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. 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