{"id":94,"date":"1976-10-09T03:58:12","date_gmt":"1976-10-09T03:58:12","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=94"},"modified":"2022-03-23T19:00:20","modified_gmt":"2022-03-23T19:00:20","slug":"la-reforma-agraria-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=94","title":{"rendered":"La reforma agraria en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img decoding=\"async\" width=\"896\" height=\"598\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/reforma-agraria.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1629\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/reforma-agraria.png 896w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/reforma-agraria-300x200.png 300w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/reforma-agraria-768x513.png 768w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/reforma-agraria-600x400.png 600w\" sizes=\"(max-width: 896px) 100vw, 896px\" \/><figcaption>www.historiando.org<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente:\u00a0<em>Cuadernos Agrarios<\/em>\u00a0n. 4, M\u00e9xico, octubre-diciembre de 1976.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\" id=\"comentarios-a-la-intervencion-de-michel-gutelman\">(Comentarios a la intervenci\u00f3n de Michel Gutelman)<\/h5>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En su conferencia sobre \u201cReforma agraria y desarrollo del capitalismo\u201d, Michel Gutelman plante\u00f3 un conjunto de tesis, que me cupo comentar. De hecho mis puntos de vista sobre el tema maduraron en la discusi\u00f3n que, posteriormente a la conferencia de Gutelman, mantuve con Andr\u00e9 Gunder Frank. Estas notas representan pues, en una amplia medida, un trabajo conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>La conferencia de Gutelman, o por lo menos los puntos de la misma que pretendo enfocar, puede resumirse as\u00ed: a la luz de la oposici\u00f3n que se genera entre la clase terrateniente y la burgues\u00eda por el reparto de la plusval\u00eda, Gutelman analiz\u00f3 lo que le parecen ser las razones fundamentales que se encuentran en la ra\u00edz de las reformas agrarias latinoamericanas, razones que para \u00e9l se derivan primariamente de la mencionada oposici\u00f3n. La reforma agraria latinoamericana le aparece, pues:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Como una conveniencia de la burgues\u00eda, as\u00ed como de las dem\u00e1s clases o fracciones de clases (a excepci\u00f3n naturalmente, de la clase terrateniente) en la sociedad burguesa;<\/li><li> Como una iniciativa adoptada por la burgues\u00eda, sobre todo en los momentos en que es pol\u00edticamente fuerte;<\/li><li> Como tendiendo a adoptar como forma ideal, la estatizaci\u00f3n de la tierra, dado el car\u00e1cter parasitario de la clase terrateniente. Gutelman fue m\u00e1s lejos a\u00fan al afirmar que toda reforma agraria es en s\u00ed misma capitalista o, por lo menos contribuye al desarrollo del capitalismo. A pesar de ello, por razones pol\u00edticas principalmente (alianza obrero-campesina) pero tambi\u00e9n econ\u00f3micas (desarrollo de las fuerzas productivas) los revolucionarios socialistas deben tomar a la reforma agraria como bandera.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Sobre estos puntos, me parece necesario considerar lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Primeramente, una cuesti\u00f3n de m\u00e9todo. El paso del an\u00e1lisis te\u00f3rico puro, o sea, de la abstracci\u00f3n, al an\u00e1lisis concreto no conduce a resultados valederos si lo concreto no es tomado en tanto que realidad hist\u00f3rica. La teor\u00eda marxista de la renta de la tierra revela la articulaci\u00f3n \u00edntima de esta forma de ingreso y la ganancia desde el punto de vista del modo de producci\u00f3n capitalista puro. Pero en las formaciones hist\u00f3ricas capitalistas, la articulaci\u00f3n existente entre la gran propiedad de la tierra y la propiedad capitalista reviste una connotaci\u00f3n espec\u00edfica, que no se descubre por mera deducci\u00f3n. Es por lo que dicha teor\u00eda (y el an\u00e1lisis de Gutelman es una prueba de esto) no explica las relaciones concretas entre burgues\u00eda y terratenientes en ning\u00fan pa\u00eds capitalista.<\/li><li>Se\u00f1alando el car\u00e1cter y, desde el punto de vista de la acumulaci\u00f3n, in\u00fatil para el modo de producci\u00f3n capitalista, Gutelman deriva de all\u00ed que, econ\u00f3micamente, la burgues\u00eda tiene inter\u00e9s en suprimir al terrateniente (lo que lo llevar\u00e1 a considerar la estatizaci\u00f3n de la tierra como la reforma burguesa por excelencia). Se trata de una simplificaci\u00f3n y, pues, de una media verdad. Marx consideraba a la clase terrateniente, como una clase fundamental en la sociedad burguesa, al lado y al nivel (en importancia) de la burgues\u00eda y del mismo proletariado. \u201cLos que s\u00f3lo poseen su fuerza de trabajo, los que poseen el capital y los que poseen la tierra \u2014sus fuentes de ingreso siendo respectivamente el salario, la ganancia y la renta del suelo\u2014 en otras palabras, los trabajadores asalariados, los capitalistas y los propietarios de tierras, constituyen las tres grandes clases de la sociedad moderna basada en el modo de producci\u00f3n capitalista\u201d. Marx,&nbsp;<em>Capital<\/em>, t. III, ed. M. Rubel, 2, pp. 1484. En esta perspectiva, la clase terrateniente, sin dejar ni mucho menos de ser una clase parasitaria, es un elemento fundamental en la sociedad burguesa.<\/li><li>Su car\u00e1cter fundamental viene de que la propiedad privada del suelo tiende naturalmente a adoptar, en el modo de producci\u00f3n capitalista, la forma de la gran propiedad. \u201cParalelamente a esa tendencia (la separaci\u00f3n entre el trabajo y los medios de producci\u00f3n, RMM), se desarrolla la separaci\u00f3n entre la propiedad de la tierra en relaci\u00f3n al capital y al trabajo, es decir, el pasaje de toda la propiedad territorial a una forma adecuada al modo de producci\u00f3n capitalista\u201d,&nbsp;<em>Ib\u00eddem<\/em>. Esto se debe a la necesidad de separar al productor inmediato de los medios de producci\u00f3n, es decir, convertirlo en proletario e impedir cualquier posibilidad de apropiaci\u00f3n de la tierra por el trabajador. Por tanto, hubo que expropiar a los agricultores, abriendo paso a la conversi\u00f3n de la econom\u00eda mercantil simple a la econom\u00eda mercantil capitalista. Marx analiza c\u00f3mo esto se dio en Inglaterra, a partir de fines del siglo XV, en el cap\u00edtulo de&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;dedicado a la acumulaci\u00f3n primitiva.<\/li><li>El desarrollo del capitalismo en Europa confirma esta idea de que no hay una real contradicci\u00f3n entre terratenientes y capitalistas. S\u00f3lo Francia llev\u00f3 a cabo una verdadera reforma agraria, pero no fue la burgues\u00eda quien la hizo, sino el campesinado, apoyado por la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana y el proletariado revolucionario de la \u00e9poca. Es conocido el juicio de Poulantzas en el sentido de que esto, m\u00e1s que favorecer, limit\u00f3 el desarrollo del capitalismo franc\u00e9s. En Alemania, Inglaterra y dem\u00e1s pa\u00edses, el capitalismo se hizo sin reforma agraria; aun el conflicto ingl\u00e9s de la ley de cereales a principios del siglo XIX (que no implic\u00f3 cambios en la estructura de la propiedad rural) no puede entenderse si no se toma en cuenta la cuesti\u00f3n del mercado mundial, y no tanto del mercado interno. Se ve as\u00ed que la estatizaci\u00f3n de la tierra no es deseable ni se llev\u00f3 en la sociedad burguesa (la reforma francesa se basa en reparto), como pretende Gutelman.<\/li><li>Lo dicho no resta ninguna validez al planteamiento de Lenin sobre la estatizaci\u00f3n o nacionalizaci\u00f3n de la tierra, como condici\u00f3n ideal para el desarrollo del capitalismo. Pero hay que tener en cuenta que Lenin lo hace en el marco de una concepci\u00f3n de revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa, a ser llevada a cabo no por la burgues\u00eda sino por el proletariado y el campesinado. \u201cEl camino reformista de creaci\u00f3n de una Rusia burgu\u00e9s-junker presupone necesariamente el mantenimiento de las bases del antiguo r\u00e9gimen de propiedad agraria y su adaptaci\u00f3n, lenta y dolorosa para las masas populares, al capitalismo. El camino revolucionario de derrocamiento efectivo del antiguo r\u00e9gimen exige de modo indefectible, como su base econ\u00f3mica, la destrucci\u00f3n de todas las viejas instituciones pol\u00edticas de Rusia. La experiencia del primer periodo de la revoluci\u00f3n rusa ha demostrado definitivamente que dicha revoluci\u00f3n puede triunfar \u00fanicamente como revoluci\u00f3n agraria campesina, y que esta \u00faltima no puede cumplir por entero su misi\u00f3n hist\u00f3rica sin nacionalizar la tierra\u201d.&nbsp;<em>El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revoluci\u00f3n rusa de 1905-1907<\/em>, Mosc\u00fa, Progreso p. 225. Es por lo que proponer la supresi\u00f3n de la clase terrateniente era no s\u00f3lo posible, sino necesario, en el sentido de hacer de la reforma agraria una medida revolucionaria (relaci\u00f3n con la consigna leninista de 1905 \u201cdictadura democr\u00e1tica revolucionaria de obreros y campesinos\u201d, que en 1917 cambiar\u00e1 m\u00e1s en la forma y en grado que en contenido. Importancia de las relaciones obrero-campesinas en la Revoluci\u00f3n Rusa).<\/li><li>La formaci\u00f3n de la propiedad de la tierra en Am\u00e9rica Latina no escapa a la regla general. Fue la necesidad de expropiar a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena y convertirla en mano de obra para la miner\u00eda y la agricultura, o de mantener a la poblaci\u00f3n local sin posibilidad de apropiarse de medios de producci\u00f3n, lo que produjo desde un comienzo la concentraci\u00f3n territorial de la propiedad. En la mayor\u00eda de los casos, y en virtud de la gran disponibilidad de tierras, la concentraci\u00f3n de la propiedad territorial tuvo que completarse con la esclavitud m\u00e1s o menos abierta (Cfr. Marx,&nbsp;<em>Capital<\/em>, \u201cTeor\u00eda de la colonizaci\u00f3n\u201d).<\/li><li>La burgues\u00eda industrial de Am\u00e9rica Latina se ha formado bajo el signo del monopolio de la tierra y en estrecha conexi\u00f3n con \u00e9l. La dependencia de la industria frente al latifundio se expres\u00f3 en tres esferas: mercado, capital y mano de obra. Mercado: desde antes de la industrializaci\u00f3n sustitutiva de importaciones (posterior a la primera guerra mundial, como proceso global), pero sobre todo cuando esa industrializaci\u00f3n tuvo lugar, cupo a la clase terrateniente, que concentraba el grueso de los ingresos, proporcionar demanda a la producci\u00f3n industrial. Capital: a trav\u00e9s del sistema financiero, los ingresos excedentes del latifundio alimentaron la inversi\u00f3n industrial (sin insistir en el hecho de que, en ciertas condiciones, se ha dado un proceso inverso, es decir, de desplazamiento de capitales desde la industria al campo). Finalmente, mano de obra: impidiendo que la poblaci\u00f3n agr\u00edcola creciente encontrara empleo en el agro, el latifundio provoc\u00f3 las migraciones rurales y supli\u00f3 a la industria de fuerza de trabajo abundante y barata; reside aqu\u00ed un factor determinante de los bajos salarios urbanos y de la concentraci\u00f3n del ingreso en favor de los capitalistas, que acabar\u00eda por hacer in\u00fatil la reforma agraria, desde el punto de vista de creaci\u00f3n del mercado interno. Todo ello, que expresaba una complementariedad de intereses entre la burgues\u00eda y los terratenientes, y no una contradicci\u00f3n de fondo, tuvo como resultado la participaci\u00f3n conjunta de las dos clases en el poder pol\u00edtico.<\/li><li>Es por ello que las reformas agrarias s\u00f3lo se emprendieron en Am\u00e9rica Latina, hasta la d\u00e9cada de 1950, all\u00ed donde la presi\u00f3n del campesino sobre la tierra no pudo ser desviada hacia la ciudad. Tal fue el caso de M\u00e9xico, en 1910, despu\u00e9s de que el porfiriato hubiera liquidado la comunidad ind\u00edgena, sin abrir posibilidades de absorci\u00f3n a la poblaci\u00f3n campesina as\u00ed \u201cliberada\u201d; tal fue tambi\u00e9n el caso de Guatemala y Bolivia, a principios de los a\u00f1os 50. Las reformas agrarias que se realizan en la d\u00e9cada de 1960 (principalmente Per\u00fa y Chile) y las que se anuncian (Venezuela) obedecen adem\u00e1s al car\u00e1cter que tom\u00f3 la industrializaci\u00f3n, ya que \u00e9sta, bas\u00e1ndose cada vez en m\u00e1s tecnolog\u00eda ahorradora de mano de obra, no permite que las migraciones rurales resulten en otra cosa que en las aglomeraciones urbanas de las \u201cbarriadas\u201d y \u201cpoblaciones\u201d. No habr\u00eda que excluir tampoco la influencia de la ideolog\u00eda reformista de la Alianza para el Progreso, con su prop\u00f3sito aristot\u00e9lico de fomentar el desarrollo de una clase media rural como factor de estabilizaci\u00f3n social. S\u00f3lo secundariamente las necesidades de ampliaci\u00f3n del mercado interno para una industria d\u00e9bil (Per\u00fa, Chile) y aun estancada (Chile), explican esas reformas, pero en grado mucho menor que la lucha de clases en esos pa\u00edses.<\/li><li>Las reformas agrarias nacieron, pues, siempre de la din\u00e1mica de las clases explotadas. Por otra parte, no son las burgues\u00edas fuertes las que hacen la reforma agraria, sino las burgues\u00edas d\u00e9biles, incapaces de resistir a la presi\u00f3n (Chile) e incluso contra la vieja oligarqu\u00eda (M\u00e9xico). No es tampoco cuando se rompe el bloque dominante burgues\u00eda-terratenientes que se plantean las reformas agrarias; esto se hace antes de que este bloque exista (dado el car\u00e1cter demasiado incipiente de la burgues\u00eda industrial y su posici\u00f3n pol\u00edtica subordinada, como en M\u00e9xico de 1910, Guatemala y Bolivia), o en el momento en que las clases poseedoras se juntan para enfrentar al proletariado (Chile). El caso de Per\u00fa es particular: all\u00ed no es la burgues\u00eda industrial quien toma la iniciativa de la reforma, sino m\u00e1s bien la peque\u00f1a burgues\u00eda representada por el ej\u00e9rcito, y despu\u00e9s de que las luchas campesinas hicieron temblar las viejas estructuras del pa\u00eds. Al contrario, en los pa\u00edses donde la burgues\u00eda es fuerte, como Argentina y Brasil, ella se hizo fuerte sin la reforma agraria y se opone hoy terminantemente a \u00e9sta. Se ha dado incluso el caso de M\u00e9xico, donde el fortalecimiento de la burgues\u00eda acarre\u00f3 no la profundizaci\u00f3n de la reforma, sino m\u00e1s bien la contrarreforma. Esto se debe a las caracter\u00edsticas de la industrializaci\u00f3n latinoamericana, que divorcia la estructura productiva de las necesidades de consumo de las grandes masas y hace a \u00e9stas in\u00fatiles desde el punto de vista de creaci\u00f3n de demanda; ello conduce a que el problema del mercado interno asuma, en el capitalismo latinoamericano, un car\u00e1cter muy especial, que no podemos analizar aqu\u00ed, sin desviarnos del tema.<\/li><li>En esta perspectiva, las tesis del Che (que Gutelman pone en tela de juicio) son m\u00e1s v\u00e1lidas que nunca. No es de las burgues\u00edas latinoamericanas que vendr\u00e1 la redenci\u00f3n de las masas miserables y expoliadas del campo, sino de esas mismas masas, luchando bajo el liderazgo del proletariado. Esa redenci\u00f3n pasa necesariamente por una reforma agraria radical, que liquide uno de los pilares de la dominaci\u00f3n latifundario-burguesa \u2014el monopolio privado de la tierra\u2014 y encamine simult\u00e1neamente, como se hizo en Cuba, la socializaci\u00f3n de la agricultura. Se crean as\u00ed las condiciones para un mayor desarrollo de las fuerzas productivas, condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente del socialismo; pero, en la medida en que s\u00f3lo puede hacerse por la acci\u00f3n de las masas revolucionarias, una tal reforma agraria sienta tambi\u00e9n las premisas para la segunda condici\u00f3n b\u00e1sica del socialismo, la constituci\u00f3n de un aut\u00e9ntico poder obrero-campesino.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"resumiendo\">Resumiendo:<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Las contradicciones entre la clase terrateniente y la burgues\u00eda no excluyen el hecho de que la gran propiedad de la tierra no s\u00f3lo puede coexistir con el capitalismo, sino que \u2014a\u00fan m\u00e1s\u2014 es la forma natural de la propiedad privada del suelo en la sociedad capitalista.<\/li><li>La nacionalizaci\u00f3n o estatizaci\u00f3n de la tierra que es la medida democr\u00e1tico-burguesa m\u00e1s avanzada, no puede ser efectuada por la burgues\u00eda, sino m\u00e1s bien por el campesinado y el proletariado revolucionarios.<\/li><li>Las reformas agrarias de Am\u00e9rica Latina no se hicieron por iniciativa de la burgues\u00eda, ni reflejaron primariamente una contradicci\u00f3n importante entre \u00e9sta y los terratenientes, sino que fueron el fruto de las luchas de masas, campesinas y\/o obreras.<\/li><li>El car\u00e1cter democr\u00e1tico-burgu\u00e9s o socialista de una reforma agraria no reside en la reforma en s\u00ed, sino que resulta de la forma c\u00f3mo se hace y de la clase que la realiza; es evidente que si esta clase es el proletariado revolucionario, la reforma agraria va m\u00e1s all\u00e1 de la estatizaci\u00f3n y se orienta hacia la socializaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ruy Mauro Marini<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns has-2-columns has-desktop-oneTwo-layout has-tablet-equal-layout has-mobile-equal-layout has-default-gap has-vertical-unset\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-866e4f3b\"><div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-columns-overlay\"><\/div><div class=\"innerblocks-wrap\">\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-a0d1eb0e\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column\" id=\"wp-block-themeisle-blocks-advanced-column-96e77626\">\n<div class=\"wp-block-file alignright\"><a id=\"wp-block-file--media-8343d9fc-4c88-4831-8061-895df2fe0c56\" href=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/1976\/10\/3-La-reforma-agraria-en-Ame\u0301rica-Latina-.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La reforma agraria en Ame\u0301rica Latina<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0Cuadernos Agrarios\u00a0n. 4, M\u00e9xico, octubre-diciembre de 1976. 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