{"id":943,"date":"1980-01-23T00:47:11","date_gmt":"1980-01-23T00:47:11","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=943"},"modified":"2022-03-24T01:18:18","modified_gmt":"2022-03-24T01:18:18","slug":"brasil-democratizacion-violencia-y-fascismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=943","title":{"rendered":"Brasil: democratizaci\u00f3n, violencia y fascismo"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 23 enero 1980.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-vivid-red-background-color has-vivid-red-color\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El proceso de redemocratizaci\u00f3n en Brasil es una realidad. Dif\u00edcil, sinuoso, sujeto a avances y retrocesos, se impone a la sociedad brasile\u00f1a, sacudiendo el polvo que recubr\u00eda la vida partidaria, la libertad de prensa, el derecho a organizarse y a reivindicar. Pero, en medio a la polvareda que levanta, ha surgido un fantasma inesperado: la delincuencia urbana.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/download-2-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2149\" width=\"332\" height=\"187\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>De repente, R\u00edo de Janeiro se ha convertido en la ciudad m\u00e1s violenta del mundo. En su primera plana, la gran prensa da cuenta de asaltos, asesinatos, linchamientos. La televisi\u00f3n ilustra los hechos con lujo de detalles y convierte a sus principales programas en shows, que tienen como vedettes a los secretarios de seguridad estatales. Y mientras el Gobierno federal asegura que el orden urbano es un problema de los estados, estos se declaran impotentes para hacerle frente, llegando a recomendar a los ciudadanos armarse para defenderse por s\u00ed mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Surge, entonces, la duda: \u00bfes la violencia en R\u00edo algo as\u00ed tan nuevo y tan dram\u00e1tico? Ese gran poeta, que es Carlos Drummond de Andrade, \u00bfno exclamaba ya, en 1930, al describir a la ciudad: &#8220;Pero tantos asesinatos, Dios m\u00edo, y tantos adulterios tambi\u00e9n&#8221;? Se asalta o se mata m\u00e1s en R\u00edo que en otras aglomeraciones urbanas de Latinoam\u00e9rica, como Bogot\u00e1, M\u00e9xico, Panam\u00e1, donde, sin embargo, \u00bfno se respira ese clima de p\u00e1nico?<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda poco serio pretender negar que el fen\u00f3meno exista. No podr\u00eda dejar de existir, en centros como R\u00edo y Sao Paulo, donde millones de personas carecen de trabajo regular o ganan a duras penas un salario m\u00ednimo de poco m\u00e1s de 60 d\u00f3lares al mes, viviendo en tugurios miserables, mientras una clase media privilegiada percibe sueldos de hasta veinte veces el salario m\u00ednimo y ostenta la posesi\u00f3n de habitaci\u00f3n propia, uno o dos autos por familia y casas en la playa para el fin de semana. Tendr\u00eda que agravarse, cuando la crisis econ\u00f3mica lleva la inflaci\u00f3n a un promedio cercano al 80% anual.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tampoco se puede negar que la manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica de la violencia le viene de perilla a un gobierno que, por un lado, necesita mantener y legitimar un aparato policial que el pueblo identifica con la represi\u00f3n pol\u00edtica, la tortura y los presos desaparecidos y, por otro lado, est\u00e1 forzado a recurrir a m\u00e9todos de dominaci\u00f3n m\u00e1s sutiles, que suponen la dispersi\u00f3n del movimiento popular. La campa\u00f1a sobre la violencia lanza ciudadanos contra ciudadanos, opone pobres y ricos, enfrenta blancos contra negros y mulatos (quienes, en Brasil, son pobres por definici\u00f3n), separa la clase media del proletariado y el semiproletariado urbanos. Con ello, el r\u00e9gimen divide para seguir reinando.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Encuestas recientes entre los sectores medios han arrojado resultados sorprendentes: se pide la pena de muerte, se aprueban los linchamientos, se exige que el Ej\u00e9rcito salga a patrullar las calles, se aplaude incluso a los cr\u00edmenes del Escuadr\u00f3n de la Muerte. En los \u00faltimos d\u00edas, la iglesia, fuerza din\u00e1mica en la lucha antidictatorial, se pronunci\u00f3 por el apoyo de la poblaci\u00f3n a la polic\u00eda. La opini\u00f3n p\u00fablica comienza a admitir que el \u00edtem seguridad, es decir el presupuesto policial, tenga la primera prioridad en los presupuestos estatales.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos estos a\u00f1os de dictadura, la peque\u00f1a burgues\u00eda se mantuvo ajena o francamente hostil al r\u00e9gimen militar, menos por razones econ\u00f3micas que ideol\u00f3gicas. Los militares parecen haber aprendido la lecci\u00f3n. Hoy, emprenden una vasta operaci\u00f3n ideol\u00f3gica, que, mediante la manipulaci\u00f3n de la violencia, tiene como objeto proporcionarles la base de masas fascista a que siempre han aspirado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 23 enero 1980. El proceso de redemocratizaci\u00f3n en Brasil es una realidad. 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